ACERCA DE LA FEDERACIÓN SINDICAL MUNDIAL

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    ACERCA DE LA FEDERACIÓN SINDICAL MUNDIAL

    Mensaje por Joven Guardia el Dom Abr 18, 2010 12:06 pm

    Artículo de Quim Boix, miembro del Comité Central del PCPE y representante español invitado al XV Congreso de la FSM


    Síntesis.-


    Desde que en el Manifiesto Comunista se afirmó que “un fantasma recorre Europa”, para resumir con esta idea la importancia del papel de los asalariados, nunca ha habido otro resurgir de la clase obrera organizada tan importante como la revitalización del sindicalismo de clase que se dio en La Habana en diciembre de 2.005, con motivo del XV Congreso de la FSM (Federación Sindical Mundial).

    Ahora, mientras se prepara ya el XVI Congreso (previsto en Atenas para abril del 2.011), la FSM está sumando voluntades y capacidades de lucha sindical, fundamentalmente en Latinoamérica.

    Lo demuestran, sin contar las organizaciones que actúan en la FSM como observadoras, las siguientes cifras: 125 organizaciones estatales afiliadas a la FSM, en 110 países que agrupan a cerca de 100 millones de asalariados que cotizan a la organización mundial.

    La clave de esta reaparición y fuerte recuperación de sus actividades está en su acercamiento, desde una posición de clase, a los problemas del proletariado mundial, sus propuestas de lucha coordinada y su gran flexibilidad en las formas para sumar a todo tipo de organizaciones sindicales de clase en contra del capitalismo.

    Introducción


    Por encargo de George Mavrikos, Secretario General de la FSM, elegido como tal en el XV Congreso, a quien se dirigió la dirección de esta revista danesa de reflexión política, voy a intentar reflejar mi visión de la realidad actual de esta gran organización sindical que puede ser, y seguro que será, uno de los motores de los cambios necesarios y fundamentales del siglo XXI.

    Voy a plasmar mi visión de sindicalista español y europeo, con más de 40 años de experiencias personales y colectivas, con el convencimiento de que solo se realiza sindicalismo obrero, o sindicalismo de los trabajadores, si se hace sindicalismo de clase.

    Los logros del sindicalismo en las décadas centrales del siglo XX, y su extensión a muchos países, solo son comprensibles gracias al gran papel jugado por la FSM, la primera, en la historia, confederación mundial de sindicatos de trabajadores.

    Hoy de nuevo el capitalismo está en crisis, y seguramente morirá en una de ellas, la que será su última crisis, pero los asalariados, los que dependen de su capacidad personal de trabajo no están suficientemente organizados, ni estatal ni internacionalmente, para defender sus justas reivindicaciones.

    La revitalización de la FSM abrió, a finales del año 2.005, nuevas posibilidades de triunfo de la justicia social frente a los abusos del capitalismo. La superación de errores de funcionamiento y la nueva capacidad de flexibilidad en la coordinación pueden ser la clave de esta nueva etapa del sindicalismo mundial.



    Breve historia de la FSM


    La Federación Sindical Mundial, nació en París el 3 de octubre del año 1.945, pocos meses después del final de la Segunda Guerra Mundial. Consiguió agrupar a las principales organizaciones sindicales de clase de aquella época y se transformó en la primera gran organización mundial de trabajadores.

    Se definió como organización contraria al capitalismo, internacionalista (para defender los intereses de los asalariados sin barreras ni fronteras), reivindicativa, luchadora, asamblearia, solidaria y dispuesta a movilizar a los trabajadores país a país, para mejorar progresivamente las condiciones de trabajo y de vida de la mayoría de los pobladores del planeta.

    Contó con toda la ayuda de los sindicatos de los países que intentaron construir el socialismo. Tuvo su sede en Praga. Y se caracterizó por la gran ayuda que dio a la existencia de sindicatos de clase en todos los 5 continentes.

    Como español, que empecé a luchar sindicalmente en los años 60 del siglo pasado, cuando el dictador y fascista Francisco Franco aun tenía oprimido y ensangrentado al pueblo español, soy testigo de las grandes ayudas que recibimos de la FSM para hacer posible la existencia de las CCOO (Comisiones Obreras), aquellas CCOO que ayudaron a organizar a la clase obrera en nuestro estado y a que, sumada al resto de organizaciones antifascistas, se pudiera acabar con la dictadura.

    Los errores que hicieron posible el final del primer proceso histórico de creación de Países Socialistas en la Europa Central y en la URSS, también afectaron a la FSM. Quedó casi paralizada durante años y la abandonaron (por maniobras promovidas por la burguesía) los sindicatos que más habían trabajado para darle vida: por ejemplo la CGT de Francia.

    En realidad lo que más influyó en la pérdida de influencia de la FSM fueron las rupturas internas y deserciones promovidas por su principal enemigo, la patronal internacionalmente bien organizada. Se empezó, a los pocos años de su creación, en 1.949, con la ruptura promovida por el reformismo socialdemócrata mundial que dividió a la FSM creando la CIOSL (Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres). Continuaron los sindicatos de influencia cristiana creando la CMT (Confederación Mundial de Trabajadores).

    Cuando la FSM recupera su vitalidad, en su XV Congreso (2.005), sus oponentes sindicales partidarios del Pacto Social con la burguesía, decidieron crear la CSI (Confederación Sindical Internacional, Viena 1-11-2.006) para frenar la nueva capacidad organizativa del sindicalismo de clase mundial. En ese proceso de refundación y fusión del sindicalismo reformista, que ayuda al capitalismo a seguir existiendo, incluso intentaron todo tipo de maniobras para debilitar internamente o hacer desaparecer a la FSM. Afortunadamente sin éxito.

    Hoy la FSM agrupa a 125 sindicatos estatales de más de 110 países de los 5 continentes que en su conjunto tienen cerca de 100 millones de asalariados afiliados. Además hoy la FSM colabora y trabaja conjuntamente con otros sindicatos de África, Asia, América y Europa que, sin tener adscripción a ninguna organización internacional, luchan para conseguir las reivindicaciones laborales que sus afiliados reclaman.


    XV Congreso de la FSM


    La clave de la nueva realidad de la Federación Sindical Mundial la dio la preparación y celebración del XV Congreso de esta internacional sindical, el año 2.005, año de su 60 aniversario.

    Tuve la suerte de poder participar ya en las fases de preparación del XV Congreso, en los debates públicos y restringidos que se dieron para ir definiendo como debía caracterizarse la nueva etapa del sindicalismo de clase a nivel mundial.

    Participé en los debates públicos que como sindicalistas organizamos en los Foros Internacionales. Recuerdo los que se desarrollaron en Porto Alegre en el marco del Foro Social Mundial. Los viví de cerca y ya en ellos se situaba la necesidad de dar un salto cualitativo en las formas de intervenir el sindicalismo de clase en el Mundo.

    Se preparó el XV Congreso con la intervención de los sindicatos más comprometidos con las bases fundacionales de la FSM, pero también con la participación de sindicatos no incorporados a la estructura orgánica de la FSM. Algunos de los grandes sindicatos de la India son un buen ejemplo de ello.

    En los días de la celebración del XV Congreso, inicios de diciembre del 2.005 en La Habana, gracias a la ayuda de la CTC (Confederación de Trabajadores de Cuba) a la revitalización de la Federación Sindical Mundial, tuvieron un papel protagonista todos los sindicatos del planeta que desean acabar con las lacras del capitalismo. Por una parte los sindicatos históricos fundadores y miembros de la FSM, y por otro los que, sin ser de momento miembros de esta estructura y coordinación internacional del sindicalismo de clase, se posicionan claramente en contra del sindicalismo de pacto social con la burguesía mundial.

    Así en la presidencia del XV Congreso de la FSM, de forma inédita en la historia de esta organización mundial, estuvieron presentes tanto los dirigentes orgánicos de la FSM como los sindicalistas de India, China, y otros países de Asia y África que, con gran representatividad en sus estados, no estaban vinculados a la estructura de la FSM.

    Cierto que para las decisiones orgánicas de la FSM solo votaron los sindicatos implicados como afiliados a ella, me refiero a temas como las finanzas o la elección de los órganos de dirección hasta el XVI Congreso (convocado para el año 2.011).

    Pero también es cierto que de los más de 600 delegados que asistimos al XV Congreso (entre los que yo intervine, como invitado, representando a la realidad sindical de clase española) éramos muchos más los observadores o invitados que los representantes de organizaciones ya afiliadas.

    Sin embargo, en todos los debates importantes, en los que se analizaban la realidad del sindicalismo en el mundo actual y en los que se fijaron las propuestas de actuación hasta el XVI Congreso, fuimos TODOS los delegados presentes los que tuvimos oportunidad de intervenir, argumentar y proponer, para que las conclusiones reflejaran la voluntad de los sindicalistas de clase de todo el planeta, estuviéramos o no, en diciembre del 2.005, afiliados a la FSM.

    Este método abierto, participativo de trabajo sindical, es el que se consolidó en el XV Congreso de la Federación Sindical Mundial, y es el que se ha practicado desde entonces en todas las actividades públicas de la FSM. Es este método el que ha dado nuevos éxitos al trabajo mundial de la FSM y el que ha permitido reforzar la lucha sindical clasista en zonas como todo el continente americano.

    De seguro que es el método que deberemos practicar en continentes como el europeo para revitalizar el sindicalismo de clase hoy amordazado por las estructuras socialdemócratas y burocráticas que financia la patronal (me referiré a ello, con detalle, más adelante).

    Del XV Congreso de la FSM salió una dirección nueva, reforzada, rejuvenecida, dispuesta a corregir los errores de la anterior etapa.

    No es ningún secreto que el cambio de Secretario General fue un elemento clave de esta revitalización. Hasta el XV Congreso era Secretario General un ruso, con poca experiencia sindical, que llegó a la secretaría general por el apoyo que dio a su candidatura el entonces dirigente de la URSS, el falso comunista Gorbatxov.

    Cierto que la FSM recibió durante mucho tiempo importantes ayudas y aportes económicos de los sindicatos soviéticos. Nadie puede decir que eso fuera incoherente con un internacionalismo de clase bien entendido. Los españoles, como digo en otra parte de este artículo, somos algunos de los que nos beneficiamos de esta solidaridad, imprescindible para ayudar a las familias de los sindicalistas represaliados del franquismo, frente a los asesinatos, torturas, detenciones, despidos y largos períodos de encarcelamiento, que nos tocó padecer en los 40 años del fascismo franquista (yo mismo fui despedido de 8 empresas por mi actividad sindical y encarcelado 11 veces).

    Pero en el año 2.005, cuando el XV Congreso de la FSM arrancó en La Habana, la falsedad de los objetivos proclamados en la perestroika ya era conocida por todos. Estaba ya claro el papel jugado tanto por los que engañaron a sus seguidores (dentro y fuera del PCUS y de los sindicatos de los entonces llamados Países Socialistas), como por los que financiaron estas operaciones desde las filas del capitalismo mundial.

    Hoy además aprendemos cada año, nuevos datos de las traiciones de dirigentes sindicales que aparecían como defensores de los trabajadores. El caso de Walesa en Polonia es el más paradigmático.

    Por ello el XV Congreso de la FSM pudo ser el inicio de una esperanzadora y nueva etapa en la lucha de clases a nivel mundial.



    Los años entre el XV y el XVI Congreso de la FSM


    La FSM ha desarrollado una intensa actividad desde su Congreso de finales de 2.005 en La Habana, dando un gran salto cualitativo respecto al decenio anterior. Salió de los despachos y pasó a intervenir en los conflictos y luchas sindicales, recuperando la tradición del sindicalismo de clase que caracterizó a la FSM en sus primeros decenios de existencia.

    Ha sido muy importante el cambio de Secretario General, ahora George Mavrikos, un sindicalista relativamente joven, formado en las duras condiciones de la lucha de clases en Grecia, fundador del PAME, como plataforma capaz de sumar a los más combativos sindicalistas griegos, con ideas e iniciativas capaces de dinamizar una estructura que había pasado los anteriores diez años metida en los despachos, haciendo comunicados correctos pero sin batallar en la calle, en las fábricas, en las zonas agrícolas, en las minas, es decir sin intervenir en el día a día de la lucha de clases.

    Ha sido en esta etapa que se han revitalizado las estructuras territoriales y federativas de la FSM. Las nuevas estructuras federativas, UIS (Uniones Internacionales de Sindicatos), han ido complementando las que existían hasta el XV Congreso. Ahora ya existen y funcionan las de casi todos los sectores productivos y de servicios, permitiendo el intercambio de experiencias, el conocimiento de los listados de reivindicaciones y conquistas, así como mejorando las posibilidades de las luchas.

    La más activa de las estructuras territoriales ha sido la coordinación sindical en el territorio de América, dirigida por un veterano sindicalista cubano, Ramón Cardona, que ha conseguido poner en marcha un amplio equipo de dirigentes sindicales de todo el continente. Sus mayores logros, además de la intervención constante y cotidiana en cualquier conflicto o lucha de clases importante que haya tenido lugar en la Región o continente, se sitúan en la convocatoria con gran éxito de los Encuentros Sindicales NUESTRA AMÉRICA.

    Se han realizado ya dos de ellos y está en preparación, mientras escribo estas líneas, el tercero. El primero se desarrolló en Quito, Ecuador, el año 2.008. El segundo en Sao Paolo, Brasil, el año 2.009, superando en resultados el ya exitoso primer Encuentro del Sindicalismo de Clase en América. El tercer Encuentro Sindical Nuestra América se desarrollará, abierto a observadores de todo el mundo, los días 22 a 24 de julio de 2.010 en Caracas. De todos ellos se pueden leer los documentos en las web de la FSM.

    Otra experiencia muy importante ha sido que en noviembre del 2009 en Lima-Perú, se realizó el Primer Encuentro Internacional de la Juventud Sindicalista, al que asistieron jóvenes sindicalistas de más o menos medio centenar de países del mundo entero. Este certamen fue organizado por la FSM y la CGTP del Perú.

    Han sido, en este período, muchas e importantes las reuniones de todo tipo que se han hecho (varias sobre el tema de la mujer trabajadora), siempre abiertas a todas las organizaciones sindicales clasistas, sin distinción.



    El sindicalismo de clase en la Europa del siglo XXI


    Para cualquier sindicalista europeo que conozca algo de la lucha de clases en los últimos 65 años (los años en que ha existido la Federación Sindical Mundial), la realidad sindical europea se caracteriza por un inicio victorioso de la lucha obrera, que se ha ido transformando progresivamente en la pérdida de capacidad de lucha, y evidentemente de pérdida de las conquistas de los trabajadores.

    Voy a intentar hacer un resumen de esta realidad para que se puedan entender las propuestas que la FSM hace hoy en su voluntad de intervenir y coordinar el movimiento sindical de clase europeo.

    No por casualidad se creó la FSM en Europa, concretamente en París, el año 1.945. La CGT francesa era una de las más activas y fuertes organizaciones sindicales de un estado europeo. La burguesía francesa había demostrado su entrega al fascismo alemán y su capacidad de opresión a la clase obrera. Pero a su vez la actividad sindical de clase en Francia, país pionero del sindicalismo de los asalariados, demostró la importancia de estar organizado para vencer en la lucha por mejores condiciones de trabajo y de vida. No puedo alargarme más en este tema que merece ser estudiado por cualquier lector que lo desconozca, ya que explica las grandes victorias de los asalariados franceses y por extensión de otros países europeos.

    Doy por conocidas del lector las grandes conquistas sindicales de los años de la mitad del siglo XX en Francia y otros países. Es la etapa de la conquista de las grandes reivindicaciones: la Seguridad Social (médicos, hospitales, medicamentos gratuitos, …) guarderías, pensiones, rebaje de la edad de jubilación, cuantías mínimas de los salarios y pensiones, vacaciones, centros residenciales para trabajadores, permisos retribuidos, derechos de formación continuada, dietas por desplazamientos, disminución de la jornada laboral, estabilidad laboral, juicios más justos para los conflictos laborales, y un largo etc..

    Estas grandes victorias se dieron de forma diversa en los diferentes países. Dependió de la capacidad de organización y de lucha de los trabajadores de cada país, de la realidad de los gobiernos de turno y también, no sería correcto olvidarlo, de los innegables avances de las condiciones de vida de los asalariados en los países que construían el socialismo.

    Para los capitalistas, empeñados en querer mantener las condiciones de explotación y expolio a los asalariados, pero a la vez obligados a APARENTAR que en el capitalismo había más libertades que en el incipiente socialismo, no era posible olvidar que en la URSS y en otros países socialistas se llevaban años aplicando leyes mucho más progresistas que las del capitalismo referentes a las reivindicaciones indicadas dos párrafos más arriba.

    Todo ello permitió a las centrales sindicales europeas ir ganando, no sin luchar, importantes conquistas que AHORA estamos perdiendo.

    Por ello el 3 de octubre de 1.945, fue un gran acontecimiento sindical la unión de los sindicatos de clase de todo el mundo, y la fundación de la FSM. Era la primera y la ÚNICA organización sindical obrera mundial. Los socialdemócratas no pudieron impedir que la FSM naciera, sus bases afiliativas veían la necesidad y utilidad de su existencia.

    Nadie olvida que hacía pocos meses que Hitler, que estuvo apoyado por la burguesía mundial, había sido derrotado por las fuerzas progresistas gracias a su unidad.

    Pero la derecha que nunca ha descansado, ni descansará mientras permitamos su existencia organizada, se puso inmediatamente a trabajar para destruir este gran instrumento de organización, de lucha y de defensa de los justos derechos de clase que era la Federación Sindical Mundial.

    Gracias al continuado papel hipócrita de las cúpulas socialdemócratas la burguesía consiguió dividir el sindicalismo mundial que acababa de unirse en 1.945. (En España hemos vivido ejemplos de traición equivalentes a los mundiales, me refiero a los socialdemócratas que dijeron enterrar el franquismo pero que dieron la amnistía a sus torturadores, a los que dijeron que eran antiimperialistas y rechazaban la OTAN pero que acabaron, como Javier Solana, dirigiendo este instrumento militar del capital internacional usado repetidamente y sin descaro para dominar las riquezas del mundo, etc.).

    Pocos años después nació, como antes he citado, la internacional sindical socialdemócrata, la CIOSL, y un poco más tarde la dominada por los sindicatos de origen cristiano, la CMT, desgajando parte de los sindicatos que inicialmente crearon la FSM.

    El divide y vencerás lo aplicó una vez más la burguesía mundial.

    La lástima es que algunos dirigentes sindicales obreros se dejaran comprar y traicionaran sus orígenes. Pero eso lo hemos vivido y conocido en todos los países, y existirá mientras la lucha de clases no sea capaz de impedirlo.

    Hoy la CIOSL y la CMT ya no existen, se han fundido en la CSI, la Confederación Sindical Internacional, nacida en Viena el 1-11-06 para frenar el auge que tomó la actividad sindical de clase auspiciada por la renovada, en el 2.005, FSM.

    Esa división auspiciada por la patronal en la realidad del sindicalismo obrero ha marcado la realidad sindical de los asalariados europeos. Hay una gran diversidad de sindicatos y, por diferentes razones, domina el sindicalismo de gestión, el sindicalismo burocrático, de despachos, con pocas luchas, con pocas huelgas (salvo en Grecia), con muchos pactos sociales que se justifican diciendo que “es el mejor pacto posible”, aunque no se ha luchado para conseguir una correlación de fuerzas que haga posible otro tipo de pacto, que no recorte derechos antes vigentes.

    La patronal europea fundó la UE, la Unión Europea, primero como Comunidad Económica y luego como proceso para un súper estado europeo, aparentando unir a todos los ciudadanos dándoles categoría “superior” de europeos. No han aparecido la patronal, ni las multinacionales de la explotación de los asalariados, como realmente fundadores de la UE, no interesaba que se supiera su peso real en las decisiones de lo que presentan como organización democrática, pero son los intereses de estas multinacionales representadas por los lobbys que actúan en Bruselas, los que determinan las leyes (directivas, les llaman) europeas.

    La patronal europea propició pronto la “coordinación sumisa” de los sindicatos europeos y ayudó a fundar la CES, Confederación Europea de Sindicatos, a la que dotó (para que sus dirigentes fueran controlables) de generosas y multimillonarias subvenciones y así asegurarse la docilidad sindical. Les cuesta dinero pero muchísimo menos que el que se ahorran por no existir casi lucha sindical, y aun menos dinero que el que roban explotando a los asalariados.

    El Pacto Social, como acuerdo de “paz social”, enterrador (en realidad se ha quedado en un intento) de la lucha de clases, se ha ido extendiendo por los países de la UE.

    El caso de España es paradigmático. Creamos CCOO (Comisiones Obreras) bajo el franquismo, sus dirigentes (Marcelino Camacho y muchos otros menos conocidos) pasamos años de cárcel, ayudamos a conseguir importantes conquistas laborales, pero al final en gran número traicionaron al sindicalismo de clase que ellos mismos crearon y se dejaron comprar por las subvenciones del sistema burgués.

    Algunos datos: en España CCOO y la otra central sindical (la históricamente controlada por los socialdemócratas) la UGT, han recibido el año 2.009 subvenciones de más de 14 millones de euros por actividades sindicales y consultivas (a parte del resto de subvenciones), reciben repetidamente el saludo de la patronal por la “moderación” que demuestran, y han beneficiado de un aumento global de las subvenciones que reciben del estado de más del 40 % en los últimos 4 años (porcentaje que nada tiene que ver con el incremento del coste de la vida y si con el aumento de su ayuda como sindicatos “vendidos” para la continuidad del sistema de explotación capitalista). Un último dato: los dos sucesores de Camacho, como máximos dirigentes de CCOO, han pasado a colaborar públicamente con la patronal así que dejaron su puesto en la dirección del sindicato.

    Con estos datos y una legislación laboral controlada por los parlamentos de mayoría burguesa, no es de extrañar que hoy en la UE sea muy difícil hacer sindicalismo de clase. Además las leyes de cada estado permiten formas de organización y lucha sindical muy diferentes. Mientras en Italia, por ejemplo, se puede convocar una huelga estatal sumando firmas de representantes sindicales de base, empresa a empresa, en España solo pueden convocarla las grandes organizaciones sindicales controladas por las ya citadas subvenciones (arbitrarias y suprimibles de un año a otro si no se aceptan las “leyes” del sistema. Subvenciones de las que viven miles de nuevos “burócratas” sindicales que han sido colocados como amigos de los dirigentes sindicales de turno, y que como burócratas aseguran las decisiones sindicales que complacen a quien realmente les paga). Por ejemplo, en España, las cotizaciones de los trabajadores afiliados no llegan al 5% de los gastos de CCOO + UGT.

    Pero en la base sindical, en toda Europa, hay buenos y luchadores sindicalistas de clase que no se dejan corromper ni comprar. Por ello siguen las luchas y las victorias, aunque de momento son parciales y descoordinadas.

    Por ello es muy importante, e indica un nuevo camino a recorrer, la posibilidad de coordinar luchas, de intercambiar experiencias, de sumar capacidades, informaciones y conocimientos, que la FSM facilita (uno de los últimos ejemplos es la reunión en abril de 2.010 de sindicalistas del metal europeos en Atenas, propiciada por el PAME y la UIS del Metal de la FSM).


    Preparación del XVI Congreso de la FSM


    En febrero de este año, se ha desarrollado en la Ciudad Ho Chi Mihn, en Vietnam, la reunión del IV Consejo Presidencial de la Federación Sindical Mundial, que concluyó con nuevos bríos para llevar adelante la lucha en defensa de los trabajadores del orbe.

    Lo anterior fue demostrado en el debate desarrollado, a partir del informe presentado por George Mavrikos, secretario general de la Federación Sindical Mundial sobre el balance del trabajo realizado en el 2009, documento aprobado con importantes recomendaciones para continuar avanzado en los objetivos de la organización. (Léase el documento en varios idiomas en la web de la FSM que consta al final de este texto).

    Para muchas centrales sindicales, instituciones y movimientos sociales del mundo, las acciones aprobadas por el IV Consejo Presidencial de la FSM para el 2010, son un gran apoyo a las batallas que se libran frente a las políticas neoliberales de las transnacionales, recrudecidas por la actual crisis global del capitalismo.

    La realización de Congresos, Foros, Conferencias, así como la declaración el 10 de setiembre de 2.010 como día de acción internacional para la movilización de los trabajadores, serán formas de actualizar y revitalizar los acuerdos y objetivos de la organización, todo ello adopto en la reunión citada de Vietnam.

    Es también muy importante, la aprobación de actividades de Solidaridad con los pueblos de Haití, Cuba, Bolivia, Nicaragua y Venezuela, Costa Rica y México entre otras naciones asediadas por el imperialismo norteamericano para frenar los procesos de integración en América y detener los avances de la Revolución Bolivariana.

    Esos objetivos ratifican los principios y valores por los que fue creada la Federación Sindical Mundial: la lucha por los derechos y necesidades de los trabajadores, la unidad de todos, la batalla frente a los monopolios, por la paz y el progreso del planeta.

    El hecho de que 19 organizaciones obreras se hayan sumado en el último período a la FSM, de ellas 10 de las Américas, y que ésta cuente actualmente con 125 organizaciones en 110 países que agrupan a cerca de 100 millones de afiliados, es un buen avance y da fuerza para la lucha internacional por un mundo mejor.

    Las actividades en el año del Aniversario 65 de la creación de la Federación Sindical Mundial y todo el proceso previo hacia el XVI Congreso de la organización, convocado para abril del 2011 en Atenas, Grecia, serán otro momento para el fortalecimiento de las filas y hacer más vigente el lema: “Proletarios de Todos Los Países Uníos”.




    La FSM permite formas muy flexibles de colaboración


    Ya he mencionado este tema en apartados anteriores pero, dada su importancia para la realidad europea, voy a desarrollarlo algo más aquí.

    Para cualquier sindicalista europeo que crea que existe lucha de clases (recordemos que es una terminología que abandonaron progresivamente los dirigentes sindicales partidarios del sindicalismo de gestión, partidarios de los pactos sociales, que hablan de “agentes sociales” en lugar de “clases sociales”) es muy útil saber que existe la FSM y que esta coordinación internacional podrá ayudarle en cualquier circunstancia.

    Primero la FSM es hoy el portavoz más eficaz de las luchas de clase en el mundo, también de las europeas. La FSM ha difundido (y con ello ha ayudado a ganar las justas reivindicaciones) muchas luchas que inicialmente solo eran conocidas en su pequeño entorno (zona, región, estado).

    Segundo la FSM ha conseguido solidaridad de compañeros/as de otros territorios confirmando que la unidad de lucha puede comportar serias victorias, como está históricamente comprobado.

    Tercero la FSM ha organizado la coordinación de los sindicalistas de diferentes países afectados por el mismo problema sindical, sea por estar afectados por una misma ley europea, sea por pertenecer a una misma multinacional, sea por ser del mismo sector productivo, o por otros motivos.

    Cuarto la FSM, utilizando su presencia en organismos internacionales, ha puesto en marcha la denuncia ante instancias planetarias a las que no tienen fácil acceso los sindicatos de un país concreto.

    Quinto la FSM ha encabezado campañas internacionales para temas concretos como es un buen ejemplo la batalla internacional para el respeto de la teórica, pero no real, igualdad entre hombres y mujeres en todos los derechos laborales y sindicales.

    Sexto la FSM está trabajando para difundir toda clase de documentos que ayuden a analizar la realidad económica mundial desde una perspectiva sindical de clase. La reunión en Lisboa, en diciembre del 2.008, de análisis del neoliberalismo fue un gran paso en esta dirección.

    Séptimo la FSM está ayudando a la coordinación e intercambio de experiencias en la imprescindible y necesaria formación sindical de clase de los dirigentes obreros. (En España, y como ejemplo de todo lo contrario a lo que necesita el sindicalismo de clase, CCOO ha dado entrada a los profesores de las universidades burguesas como instructores de los nuevos dirigentes obreros).

    Octavo la FSM está abierta a cualquier sugerencia o propuesta que pueda ayudar a mejorar la lucha sindical de clase en cualquier país del mundo y muy especialmente en Europa (tanto dentro como fuera de la UE).

    Todas estas actuaciones de la FSM se caracterizan por no requerir que el sindicalista y sindicato que participen sean afiliados a la FSM. La afiliación a la FSM vendrá cuando sea posible (las leyes son diferentes de unos a otros país) pero no es lo prioritario para la dirección renovada de la FSM, lo prioritario es realmente el balance positivo de la lucha sindical de clase consiguiendo nuevas victorias para la clase obrera europea.


    Conclusiones generales


    Podemos concluir este artículo viendo una perspectiva optimista para la lucha sindical de clases en Europa y el Mundo. El siglo XXI será sin duda un período de la historia de la Humanidad caracterizado por la acentuación de la lucha de clases en todas sus facetas. La realidad de Grecia nos lo ha demostrado a finales del 2.009 y a inicios de este año 2.010.

    El capitalismo ha sufrido, en este inicio de siglo graves derrotas, tanto en su intento de mostrar una imagen sólida, como con su incapacidad de respuesta a las nuevas realidades.

    Una de ellas ha sido la gran crisis económica que ha hundido a la banca y ha llevado a los gobiernos de derechas y socialdemócratas (que así confirmaban su papel de gestores del gran capitalismo mundial) a gastar inmensas cifras de dinero público en saldar las deudas de la gran banca mundial. Han sido el movimiento sindical y las organizaciones políticas realmente de izquierdas, las únicas que han reclamado la nacionalización de la banca, recordando las grandes batallas de los años 50 del siglo pasado que acabaron, en Francia y otros países, con el paso a público del sector bancario estatal.

    Por primera vez en muchos decenios, ha sido el año 2.009 el primero en el que el movimiento sindical de clase ha salido coordinadamente a la calle, no solo el 1 de mayo como fiesta internacional de los trabajadores, si no también el 1 de abril con acciones en todos los 5 continentes que se renovarán en el 2.010 el día 10 de setiembre.

    Es la gran aportación de la FSM, la nueva capacidad de convocatoria de acciones mundiales, que no sirven para desfogar a los trabajadores hartos de sufrir las consecuencias de la crisis creada por los capitalistas (como las convocadas por la CES y la CSI), si no que sirven para demostrar que la clase obrera mundial es el único colectivo capaz de preparar y conseguir los cambios de fondo, los cambios revolucionarios, que La Humanidad necesita para acabar con la explotación del hombre por el hombre.



    Conclusiones para el sindicalismo europeo


    Sin ninguna duda las conclusiones generales son de aplicación en Europa (dentro y fuera de la UE) pero los sindicalistas europeos deberemos ser capaces, con imaginación e iniciativas, de aplicar las 8 formas flexibles de colaboración con la FSM citadas en el apartado de este artículo: “La FSM permite formas muy flexibles de colaboración”, o solo algunas de ellas, según las posibilidades de cada país y caso.

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    Re: ACERCA DE LA FEDERACIÓN SINDICAL MUNDIAL

    Mensaje por Antiheroe el Dom Abr 18, 2010 2:46 pm

    Muy Interesante!

    PD: las cifras de las fechas no tienen puntos (no es 2.005 sino 2005)

      Fecha y hora actual: Sáb Dic 10, 2016 11:23 pm