Semejanzas y diferencias entre el capitalismo monopolista de Estado y el corporativismo económico fascista.

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    Nexus6
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    Semejanzas y diferencias entre el capitalismo monopolista de Estado y el corporativismo económico fascista.

    Mensaje por Nexus6 el Sáb Mar 01, 2014 12:24 pm

    Leyendo últimamente, he observado que estos conceptos son muy parecidos realmente, ¿obedecen a las mismas causas? ¿son sinónimos?

    Supuestamente el capitalismo monopolista de Estado se da en la época del imperialismo, que es precisamente cuando surgen los fascismos (por lo general, después de una crisis económica o durante: Alemania después del crack del 29, Ucrania en el 2014...), de hecho, ¿no seria el fascismo una forma de imperialismo? Algo me dice que estos dos conceptos (capitalismo monopolista de Estado y corporativismo fascista) están intimamente relacionados, ¿alguien me lo podria aclarar por favor? ¡Gracias!


    Corporativismo en la economía:

    El corporativismo en su forma contemporánea se caracteriza por la rígida intervención del Estado conformado por los representantes de los gremios en las relaciones productivas. Los representantes de los gremios, son quienes asumen la actividad política en la sociedad y dictan las leyes específicas que atañen a cada sector.

    http://es.wikipedia.org/wiki/Corporativismo


    Capitalismo monopolista de Estado:

    A Lenin se debe el término “Capitalismo monopolista de Estado”. El enunciado leninista de la unión de la fuerza de los monopolios con la del Estado para formar un mecanismo único caracteriza el sentido político-económico de esta fusión. En las condiciones actuales, la reproducción ampliada capitalista y el asegurar las crecientes ganancias de los monopolios resultan imposibles sin la injerencia activa del Estado burgués en la economía. Esta es una gran fuerza económica; concentra inmensos recursos económicos y los órganos de gestión de la economía. Los monopolios más grandes, cuya actividad económica abarca no sólo el mercado nacional, sino también rebasa sus límites, utiliza el Estado para inmiscuirse en el proceso de reproducción capitalista con el fin de acrecentar su poderío económico y político. El Estado burgués como organización de la clase dominante de los capitalistas defiende los intereses de la burguesía monopolista.
    En esta época surgen nuevas formas de entrelazamiento del Estado y los monopolios; representantes de las asociaciones monopolistas participan directamente en los órganos gubernamentales, y los monopolios privados y estatales se entrelazan más y más; los unos y los otros pasan a se elementos de la máquina económica del capitalismo monopolista de Estado, se crea un sistema complejo, ramificado de regulación estatal de la economía, etc. La aparición de estas formas de entrelazamiento del Estado y los monopolios caracteriza el continuado proceso de transformación del capitalismo monopolista en capitalismo monopolista de Estado.

    http://www.ecured.cu/index.php/Capitalismo_monopolista_de_Estado#Formaci.C3.B3n

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    Re: Semejanzas y diferencias entre el capitalismo monopolista de Estado y el corporativismo económico fascista.

    Mensaje por Platon el Sáb Mar 01, 2014 6:07 pm

    No existe una verdadera diferencia. Tanto el capitalismo de Estado soviético como el capitalismo de Estado hitleriano presentaban las mismas características. Ambos son productos de la concentración monopolista a la que tiende inevitablemente el "auto-regulable" mercado.

    Como hemos señalado, la economía soviética se puede comparar en muchos aspectos con la de la Alemania nazi. Bajo el régimen nazi los distintos sectores de la economía —el del acero, carbón, etc.— estaban organizados en trusts o sindicatos bajo el control del Estado que utilizaba el crédito como un regulador clave. No obstante, existía una feroz competencia entre los capitalistas dentro de estos trusts y sindicatos, y entre los capitalistas cuya riqueza y poder se concentraban en uno o en varios de estos distintos trusts y sindicatos. También existía una feroz competencia dentro de los ministerios que controlaban el crédito entre los capitalistas estando más estrechamente involucrados o alineados con estos diferentes trusts, sindicatos, etc.

    Algo básicamente parecido está ocurriendo en el interior de la Unión Soviética, aunque las formas particulares en las que esto ocurre, y los individuos específicos y empresas involucradas, no hayan sido aún debidamente expuestos. Pero una vez que la ganancia viene a regular la relación entre las diferentes ramas de la economía, y entre ellas y las instituciones estatales de crédito, es inevitable que, por ejemplo, aquellos cuya ganancia proviene principalmente de la producción de acero luchen contra aquellos que les suministran los medios de producción —carbón, petróleo, mineral de hierro— para la producción del acero; así como contra aquellos que compran productos de acero.

    La creación de las Asociaciones de Producción a gran escala revela que esto se está desarrollando rápidamente en la Unión Soviética. Estas Asociaciones de Producción competirán inevitablemente las unas con las otras en busca de la ganancia. Una asociación centrada en la producción de acero, por ejemplo, intentará ramificarse en la explotación hullera. Pronto las Asociaciones de Producción no sólo se establecerán de acuerdo a la industria sino que —y hasta cierto punto, sin duda, ya lo hacen— representarán a grupos de capitalistas competidores cuyos intereses son muy variados; equivalentes, digamos, a los grupos de Rockefeller o Morgan en los Estados Unidos. Estos grupos competidores lucharán, a su vez, por la influencia política y el control en el Partido comunista.

    Será imposible para estos capitalistas en competencia dividir pacíficamente la riqueza. Lo intentarán, pero su eterna búsqueda de mayores beneficios siempre creará nuevas contradicciones entre ellos. Cualquier alianza siempre se hará añicos independientemente de los acuerdos que logren establecer entre sí. Esto se debe directamente a la contradicción fundamental del capitalismo y el imperialismo que se observa en todas partes —la contradicción entre la apropiación privada y la producción social de la riqueza.

    http://tiemposrojos.wordpress.com/2013/12/30/sobre-algunos-aspectos-de-la-restauracion-capitalista-en-la-urss/

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    Re: Semejanzas y diferencias entre el capitalismo monopolista de Estado y el corporativismo económico fascista.

    Mensaje por Nexus6 el Sáb Mar 01, 2014 10:42 pm

    Graciás Platón.

    ¿Nadie más dice nada?

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    Re: Semejanzas y diferencias entre el capitalismo monopolista de Estado y el corporativismo económico fascista.

    Mensaje por Razion el Sáb Mar 01, 2014 11:34 pm

    Camarada, te recomiendo el texto "La catástrofe que nos amenaza y cómo combatirla" de Lenin. Fijate que su análisis del Capitalismo Monopolista de Estado, está basado precisamente en el Estado de junkers y capitalistas Alemán (no creo que se modifique mucho con la llegada de al Poder de los Nazis), y que sirve de base para la socialización de la economía.

    He hecho uso y abuso de esta cita, pero siempre viene bien:

    Lenin escribió:¿Se puede avanzar temiendo marchar hacia el socialismo?
    Cuánto hemos expuesto podría suscitar fácilmente en un lector educado en las ideas oportunistas, hoy enboga, de los eseristas y los mencheviques la siguiente objeción: la mayor parte de las medidas descritas aquí no son, en el fondo, medidas democráticas, ¡son ya
    medidas socialistas! Esta objeción corriente, habitual (en una u otra forma) en la prensa burguesa, eserista y menchevique, es una defensa reaccionaria del capitalismo atrasado, una defensa aderezada a lo Struve. Nosotros -dicen- no hemos madurado todavía para el socialismo; sería prematuro “implantar” el socialismo, nuestra revolución es burguesa; hay queser, por ello, lacayos de la burguesía (¡a pesar de que,hace ya ciento veinticinco años, los grandes revolucionarios burgueses de Francia hicieron grande a su revolución por medio del terror contra todos los opresores, contra los terratenientes y loscapitalistas!).Los malhadados marxistas al servicio de la burguesía, a los que se han sumado los eseristas y que ven las cosas de ese modo, no comprenden (si se considera las bases teóricas de su opinión) qué es el imperialismo, qué son los monopolios capitalistas, qué es el Estado, qué es la democracia revolucionaria. Porque si se comprende todo eso,habrá que reconocer forzosamente que es imposibleavanzar sin marchar hacia el socialismo. Todo el mundo habla del imperialismo. Pero el imperialismo no es otra cosa que el capitalismo monopolista. Que el capitalismo se ha transformado encapitalismo monopolista también en Rusia lo evidencian con toda claridad Prodúgol y Prodamet*, el consorcio del azúcar, etc. El mismo consorcio azucarero nos demuestra palmariamente la transformación del capitalismo monopolista en capitalismo monopolista de Estado.¿Y qué es el Estado? Es la organización de la clase dominante; en Alemania, por ejemplo, la organización de los junkers y los capitalistas. Poreso, lo que los Plejánov alemanes (Scheidemann, Lensch, etc.) llaman “socialismo de guerra”, sólo es, en realidad, un capitalismo monopolista de Estado en tiempo de guerra, o, dicho en términos más sencillos y más claros, un presidio militar para los obreros yun régimen de protección militar para las gananciasde los capitalistas. Pues bien, prueben ustedes a sustituir ese Estado de junkers y capitalistas, ese Estado de terratenientes y capitalistas, con un Estado democrático revolucionario , es decir, con un Estado que suprime revolucionariamente todos los privilegios, que no tema implantar por vía revolucionaria la democracia más completa. Y entonces verán que el capitalismo monopolista de Estado, en un Estado democrático y revolucionario de verdad, representa inevitablemente,infaliblemente, ¡un paso, varios pasos hacia el socialismo!En efecto, cuando una empresa capitalista gigantesca se convierte en monopolio, sirve a todo el pueblo. Si se convierte en monopolio de Estado, el Estado (o sea, la organización armada de la población, de los obreros y los campesinos, en primer lugar, si se trata de un régimen de democracia revolucionaria) dirige toda la empresa. ¿En interés de quién?- O bien en interés de los terratenientes y los capitalistas, en cuyo caso no tendremos un Estado democrático revolucionario, sino un Estado burocrático reaccionario, es decir, una república imperialista,- o bien en interés de la democracia revolucionaria, en cuyo caso ello será precisamente un paso hacia el socialismo. Porque el socialismo no es otra cosa que el paso siguiente después del monopolio capitalista de Estado. O dicho en otros términos: el socialismo no es otra cosa que el monopolio capitalista de Estado puesto al servicio de todo el pueblo y que, por ello, ha dejado de ser monopolio capitalista. No hay término medio. El curso objetivo del desarrollo es tal que resulta imposible avanzar,partiendo de los monopolios (cuyo número, papel e importancia ha venido a decuplicar la guerra), sin marchar hacia el socialismo. O se es demócrata revolucionario de hecho, y en ese caso no hay por qué temer ningún paso hacia el socialismo;o se temen y condenan los pasos hacia el socialismo, como lo hacen Plejánov, Dan y Chernov, alegando que nuestra revolución es una revolución burguesa, que no se puede “implantar” el socialismo, etc., etc., y entonces se rueda fatalmente hasta caeren los brazos de Kerenski, Miliukov y Kornílov, es decir, hasta caer en la represión burocrática reaccionaria de las aspiraciones “democráticas revolucionarias” de las masas obreras y campesinas. No hay término medio.Y en esto estriba la contradicción fundamental denuestra revolución.En la historia en general, y en épocas de guerra en particular, no se puede estar parado. Hay que avanzaro retroceder. En la Rusia del siglo XX, que ha conquistado la república y la democracia por vía revolucionaria, es imposible avanzar sin marchar hacia el socialismo, sin dar pasos hacia él (pasos condicionados y determinados por el nivel técnico y cultural: en la agricultura basada en las pequeñas haciendas campesinas es imposible “introducir” la gran explotación mecanizada; en la fabricación de azúcar es imposible suprimirla).Y tener miedo a avanzar significa retroceder, que es precisamente lo que hacen los señores Kerenski,con gran fruición de los Miliukov y los Plejánov ycon la estúpida complicidad de los Tsereteli y los Chernov. La guerra, al acelerar en grado extraordinario la transformación del capitalismo monopolista en capitalismo monopolista de Estado, ha acercado con ello extraordinariamente a la humanidad al socialismo: tal es la dialéctica de la historia.La guerra imperialista es la víspera de la revolución socialista. Y no sólo porque la guerra engendra, con sus horrores, la insurrección proletaria-pues no hay insurrección capaz de instaurar el socialismo si no han madurado las condiciones económicas para él-, sino también porque el capitalismo monopolista de Estado es la preparación material más completa para el socialismo, su antesala, un peldaño de la escalera histórica entre el cual y el peldaño llamado socialismo no hay ningún peldaño intermedio.
    http://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/oe12/lenin-obrasescogidas07-12.pdf

    Resumiendo el capitalismo monopolista de Estado, en un Estado Burgués, está al servicio de la burguesía, y es propio de un Estado burocrático reaccionario, un Estado imperialista. El Estado Alemán, con los nazis, no deja de ser esto mismo, es decir reaccionario e imperialista.

    Esto toca tangencialmente a este tema, pero tal vez te interese: http://www.forocomunista.com/t21007-los-medios-de-produccion-en-alemania-nazi

    Saludos


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    Jose de San Martín


    "Toda nuestra acción es un grito de guerra contra el imperialismo y un clamor por la unidad de los pueblos contra el gran enemigo del género humano: los Estados Unidos de Norteamérica. En cualquier lugar que nos sorprenda la muerte, bienvenida sea, siempre que ése, nuestro grito de guerra, haya llegado hasta un oído receptivo y otra mano se tienda para empuñar nuestras armas, y otros hombres se apresten a entonar los cantos luctuosos con tableteo de ametralladoras y nuevos gritos de guerra y de victoria."
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    "En las peleas callejeras hay dos tipos de golpeadores. Está el que pega, ve sangre, se asusta y recula. Y está el que pega, ve sangre y va por todo, a matar. Muy bien, muchachos: vengo de afuera y les juro que hay olor a sangre"
    Marcelo Bielsa

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