La burbuja científica y tecnológica: mercantilización, control del conocimiento y oportunismo

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La burbuja científica y tecnológica: mercantilización, control del conocimiento y oportunismo

Mensaje por AleksanderVostok el Jue Ene 30, 2014 9:15 pm

La ciencia, el conocimiento y la tecnología, que son las herramientas sobre las que podríamos, y deberíamos, apalancar el formidable cambio sin precedentes al que nos enfrentamos, en la actualidad están siendo controladas políticamente, mercantilizadas y presas de un oportunismo exacerbado.
Resulta sorprendente comprobar la generalización de instituciones mundiales y personas que entonan el mantra del crecimiento económico, sin considerar sin embargo las restricciones físicas de tal crecimiento en una biosfera finita y limitada, como solución a todos los males socioeconómicos de nuestro tiempo, desde empresarios, gobiernos y políticos a personas votantes de todas las tendencias políticas en todos los territorios, pasando por los principales sindicatos mayoritarios. No menos asombroso resulta el creciente número de instituciones y personas que, ante los problemas socioeconómicos y ecológicos que atravesamos, confía casi ciegamente, en alarde de verdaderos actos de fe, en la ciencia, el conocimiento y la tecnología como motores de ese crecimiento y piedra filosofal frente a todas las penurias y retos.

Sin embargo, si consideramos los grandes retos a los que nos enfrentamos, el cambio climático antropogénico, la sobrecarga de los ecosistemas, y la crisis energética, y, al tiempo, el estado actual de la ciencia, el conocimiento y la tecnología, estamos jodidos, doblemente jodidos.

Sin siquiera entrar a valorar las restricciones que el cambio climático antropógeno o la sobrecarga de los ecosistemas están ya introduciendo en todo nuestro planeta, y que solo van a aumentar en las próximas décadas, la Agencia Internacional de la Energía (IEA, por sus siglas en inglés), como es sabido, o debería, reconoció explícitamente por primera vez en su informe World Energy Outlook de 2010 que el “pico” mundial del petróleo, o momento a partir del cual la tasa de producción mundial de petróleo comienza a declinar irreversiblemente, se produjo en el año 2006. En el World Energy Outlook de 2013, la IEA ya afirma que, en ausencia de inversión adicional [sic], en 2035 nos tendremos que “apañar” con una producción de petróleo de un escaso 18% de la disponibilidad actual, que roza los 75 mbd (millones de barriles diarios). Considerar el cambio climático que ya hemos provocado, la ecológicamente insoportable presión de nuestro modelo de desarrollo económico sobre los ecosistemas, y el “pico” del petróleo, como no lo estamos haciendo, supone aceptar que estamos jodidos, pues con tales restricciones y escasas posibilidades de sustitución energética, muchas cosas deben cambiar en muy poco tiempo para que en pocos años podamos organizarnos socioeconómicamente sin caer en un colapso civilizatorio, ya iniciado por otra parte, insalvable.

Pero si frente a la realidad de tal escenario consideramos adicionalmente el estado actual de la ciencia, el conocimiento y la tecnología, estamos doblemente jodidos. Y lo estamos porque la ciencia, el conocimiento  y la tecnología, que son las herramientas sobre las que podríamos, y deberíamos, apalancar el formidable cambio sin precedentes al que nos enfrentamos, en la actualidad están siendo controladas políticamente, mercantilizadas y presas de un oportunismo exacerbado, prostituyéndose así al Business As Usual, o al “más de lo mismo que nos ha traído hasta aquí”, y generado una burbuja científica y tecnológica, similar a la burbuja económica y financiera que ya conocemos, que en un futuro no lejano muy probablemente solo puede reventar.

En este sentido apuntan las recientes declaraciones en Financial Times del profesor de la Universidad de Manchester, y ganador del Nobel 2010 en Física por su descubrimiento del grafeno, material tan de moda, Andre Geim, cuando nos alerta de que “Temamos, temamos mucho, la crisis tecnológica” en que nos hemos ido instalando durante las últimas décadas. Con motivo de la celebración del Foro Económico Mundial de 2012 en Davos, Geim describe cómo la creciente mercantilización del conocimiento científico y búsqueda del beneficio rápido en detrimento de la investigación científica pura, o de base, durante las últimas décadas nos ha llevado a una reducción alarmante, y de tremendas implicaciones, de la tasa mundial de descubrimientos científicos.

Lamentablemente, son malas pero no nuevas noticias. En 2005, en uno de los estudios de mayor alcance sobre la evolución mundial de la tecnología, y sorprendentemente poco divulgado, publicado en una de las principales revistas académicas mundiales sobre tecnología y negocios, Jonathan Huebner, un científico independiente, físico para más señas, demostró con una elevada certeza, tal como refleja la figura adjunta a estas líneas, que la innovación tecnológica radical, aquélla que tiene un amplio impacto socioeconómico capaz de producir hitos en el desarrollo y el progreso de la humanidad, tuvo su “pico” en 1873 [sic], año desde el cual la tasa mundial de innovación radical no ha parado de declinar. Evidentemente, estos resultados no agradaron nada en determinados círculos próximos a la industria, y los resultados de Huebner han intentado ser contrargumentados y refutados en numerosas ocasiones desde su publicación, aunque con bastante poco éxito. De ser ciertos y consistentes, como parecen, la experiencia e intuición de Andre Geim solo vendría a ratificar una tendencia bastante más pesada que “unas cuantas décadas”.

Por si el escenario que describen tales investigaciones y casuística no fuese suficientemente gris, un número creciente de científicos e intelectuales se aproximan, cada vez más, a  esta perspectiva de nuestra realidad, llegando incluso más lejos al plantear una hipótesis más sobrecogedora: no se trata sólo de que la tasa de descubrimiento científico haya disminuido, y sea menor por tanto, sino que la cantidad absoluta de progreso científico en su conjunto puede bien ser inferior a medida que trascendemos en el tiempo. Es la hipótesis que mantienen y argumentan fundadamentadamente el doctor en medicina y profesor de psiquiatría evolutiva en la Universidad de Newcastle, Bruce Charlton, o el analista de sistemas cibernéticos y programador de software Anthony Burgoyne, entre otros, además de ofrecernos innumerables claves y pistas sobre cómo hemos llegado a esta situación.

Según Charlton, la clave se encuentra, de nuevo, en una mercantilización del conocimiento científico que ha incentivado una “profesionalización” de la ciencia y del trabajo científico, y generado un oportunismo colectivo que ha llevado a convertir en “papel moneda” la publicación de artículos intranscendentes en las revistas académicas, confundiendo colectivamente el verdadero crecimiento  del conocimiento y avance científico con una mera expansión de “chismes y cosas sin valor” [sic].

Esto mismo es lo que estamos presenciando, observando y denunciando algunos en nuestro contexto nacional, soportando de cerca, a la vez, el oportunismo y la arrogancia de muchos cuyo único fin parece ser medrar en la carrera universitaria y/o política, y de una gran mayoría que aspira simplemente a mantener o mejorar su statu quo. Mientras se reduce la financiación a la universidad y a los centros de investigación públicos, como el CSIC, joya de nuestra corona de la investigación, se gratifica a las universidades privadas, con una prácticamente nula capacidad de investigación, y se aprovechan los recortes para conceder un papel más determinante aún en toda la actividad universitaria a la evaluación de la actividad investigadora del personal universitario, que en España se realiza desde hace años mediante los llamados sexenios (complementos salariales que nacieron para retribuir la productividad investigadora, y que han acabado convirtiéndose en medida de su “calidad” y requisito de promoción y desarrollo de carrera) y los procedimientos de acreditación que llevan a cabo la ANECA (Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación) y las agencias de evaluación autonómicas.

Sin ambages, soy totalmente partidario de que se evalúe la actividad docente e investigadora de los universitarios y científicos, funcionarios o no, pero no de que dicha evaluación se convierta en un elemento de control político oscuro y discrecional que incentive y legitime el “sálvese quien pueda” y que castigue a cualquiera cuya motivación sea el mero placer del descubrimiento científico y el avance de la ciencia por encima, y más allá, del valor económico inmediato o la “conveniencia” de los resultados de la investigación.

Además de contribuir a una enorme burbuja de previsibles consecuencias, tal control político, mercantilización y perversión de la ciencia y del proceso científico produce paradojas significativas. Como apunta el profesor Juan Torres, la investigadora Saskia Sassen, que recibió recientemente el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales, una de las científicas más importantes de nuestra época, no ha conseguido ningún sexenio, ninguna acreditación, frente a los criterios de nuestras agencias de evaluación, que anteponen siempre el mismo criterio, las publicaciones JCR (Journal Citation Reports) en los últimos cinco años. Sassen no tiene ninguna, sino que ha publicado libros e informes, fruto de proyectos de investigación de verdad y referencias fundamentales para académicos comprometidos, y ha publicado numerosos artículos en medios de gran difusión, pero se ha resistido a la práctica de inflar su currículum con artículos estandarizados sin interés ni lectores, más allá de círculos de amigos de citación mutua y catedráticos con insaciables ansias de medrar al precio que sea.

Pero, cuando la burbuja científica estalle, ¿qué quedará tras la explosión…? Como el profesor Charlton afirma, tal vez sólo la vieja ciencia, la de una era en la que la mayoría de científicos eran al menos honestos tratando de descubrir la verdad sobre el mundo natural.

En el mejor de los casos podríamos padecer un retroceso científico de varias décadas más que de unos pocos años, pero probablemente sea bastante peor que eso…

Fuente: http://www.kaosenlared.net/component/k2/item/79408-la-burbuja-cient%C3%ADfica-y-tecnol%C3%B3gica-mercantilizaci%C3%B3n-control-del-conocimiento-y-oportunismo.html
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Re: La burbuja científica y tecnológica: mercantilización, control del conocimiento y oportunismo

Mensaje por Lukyanenko el Dom Mar 02, 2014 11:54 pm

AleksanderVostok escribió:La ciencia, el conocimiento y la tecnología, que son las herramientas sobre las que podríamos, y deberíamos, apalancar el formidable cambio sin precedentes al que nos enfrentamos, en la actualidad están siendo controladas políticamente, mercantilizadas y presas de un oportunismo exacerbado.
Resulta sorprendente comprobar la generalización de instituciones mundiales y personas que entonan el mantra del crecimiento económico, sin considerar sin embargo las restricciones físicas de tal crecimiento en una biosfera finita y limitada, como solución a todos los males socioeconómicos de nuestro tiempo, desde empresarios, gobiernos y políticos a personas votantes de todas las tendencias políticas en todos los territorios, pasando por los principales sindicatos mayoritarios. No menos asombroso resulta el creciente número de instituciones y personas que, ante los problemas socioeconómicos y ecológicos que atravesamos, confía casi ciegamente, en alarde de verdaderos actos de fe, en la ciencia, el conocimiento y la tecnología como motores de ese crecimiento y piedra filosofal frente a todas las penurias y retos.

En esto no estoy del todo de acuerdo, al fin y al cabo la idea de la ciencia no son precisamente los "actos de fe", la ciencia prueba y demuestra sus postulados antes de construír otros, y desde luego sin investigación científica no se podrán resolver problemas ecológicos, ni energéticos como los que atravesamos. Si bien es cierto que hay métodos y métodos de enfrentarse a estos cambios y tal vez la política actual no esté suficientemente concienciada con la necesidad de resolver la mayoría de los problemas de nuestra sociedad. No obstante la necesidad de la ciencia para resolver estos problemas es básica, al igual que la necesidad de una organización correcta.


AleksanderVostok escribió:Sin embargo, si consideramos los grandes retos a los que nos enfrentamos, el cambio climático antropogénico, la sobrecarga de los ecosistemas, y la crisis energética, y, al tiempo, el estado actual de la ciencia, el conocimiento y la tecnología, estamos jodidos, doblemente jodidos.

Sin siquiera entrar a valorar las restricciones que el cambio climático antropógeno o la sobrecarga de los ecosistemas están ya introduciendo en todo nuestro planeta, y que solo van a aumentar en las próximas décadas, la Agencia Internacional de la Energía (IEA, por sus siglas en inglés), como es sabido, o debería, reconoció explícitamente por primera vez en su informe World Energy Outlook de 2010 que el “pico” mundial del petróleo, o momento a partir del cual la tasa de producción mundial de petróleo comienza a declinar irreversiblemente, se produjo en el año 2006. En el World Energy Outlook de 2013, la IEA ya afirma que, en ausencia de inversión adicional [sic], en 2035 nos tendremos que “apañar” con una producción de petróleo de un escaso 18% de la disponibilidad actual, que roza los 75 mbd (millones de barriles diarios). Considerar el cambio climático que ya hemos provocado, la ecológicamente insoportable presión de nuestro modelo de desarrollo económico sobre los ecosistemas, y el “pico” del petróleo, como no lo estamos haciendo, supone aceptar que estamos jodidos, pues con tales restricciones y escasas posibilidades de sustitución energética, muchas cosas deben cambiar en muy poco tiempo para que en pocos años podamos organizarnos socioeconómicamente sin caer en un colapso civilizatorio, ya iniciado por otra parte, insalvable.

En este punto no entiendo que son las denominadas "restricciones" que el cambio climático está introduciendo en nuestro planeta, imagino que los tiros van por las "consecuencias" y efectos en el medio ambiente.

Respecto a lo del "pico" mundial del petróleo, si bien la AIE lo marca en 2006, organizaciones como la ASPO lo sitúa más tarde en 2010. Las estimaciones de futuro sobre la duración y producción del petróleo son poco fiables, ya que se producen fluctuaciones imprevistas en la producción y apariciones de nuevos yacimientos.

Del hecho de haber superado el "pico" del petróleo a caminar hacia un "colapso civilizatorio" hay un largo rato, la dependencia energética del petróleo por ejemplo en españa se ha reducido de un 73 a un 48.8% en los últimos 30 años y sigue decayendo. Los yankiees obtienen un 39% de su energía del petróleo y doña Merkel mantiene la dependencia por debajo del 35%. Puede que el incremento del coste asociado a la reducción de producción de petróleo agrave la situación económica en europa y sin duda obligará a cambios importantes en el sector energético, pero no va a causar el fin del mundo.

AleksanderVostok escribió:Pero si frente a la realidad de tal escenario consideramos adicionalmente el estado actual de la ciencia, el conocimiento y la tecnología, estamos doblemente jodidos. Y lo estamos porque la ciencia, el conocimiento  y la tecnología, que son las herramientas sobre las que podríamos, y deberíamos, apalancar el formidable cambio sin precedentes al que nos enfrentamos, en la actualidad están siendo controladas políticamente, mercantilizadas y presas de un oportunismo exacerbado, prostituyéndose así al Business As Usual, o al “más de lo mismo que nos ha traído hasta aquí”, y generado una burbuja científica y tecnológica, similar a la burbuja económica y financiera que ya conocemos, que en un futuro no lejano muy probablemente solo puede reventar.

En este sentido apuntan las recientes declaraciones en Financial Times del profesor de la Universidad de Manchester, y ganador del Nobel 2010 en Física por su descubrimiento del grafeno, material tan de moda, Andre Geim, cuando nos alerta de que “Temamos, temamos mucho, la crisis tecnológica” en que nos hemos ido instalando durante las últimas décadas. Con motivo de la celebración del Foro Económico Mundial de 2012 en Davos, Geim describe cómo la creciente mercantilización del conocimiento científico y búsqueda del beneficio rápido en detrimento de la investigación científica pura, o de base, durante las últimas décadas nos ha llevado a una reducción alarmante, y de tremendas implicaciones, de la tasa mundial de descubrimientos científicos.

El señor Andrey Geim, escribió un artículo sublime tran la celebración del Foro Económico mundial en Davos, habla sobre el estancamiento de los grandes descubrimientos científicos, asociado a la falta de inversión y de motivaciones políticas, de la importancia de ciertas áreas de la ciencia ignoradas generalmente por la gente y de su sueño de una revolución industrial y crecimiento economico continuados (más información http://www.ft.com/cms/s/0/ad8e9df0-6faa-11e2-956b-00144feab49a.html#axzz2uqQgNZiM). Sobre mercantilismo de la ciencia y búsqueda de beneficio rápido no se pronuncia en ningún momento, y la responsabilidad del decrecimiento de descubrimientos recae, según el, en la falta de inversión, no en una "dirección incorrecta" de esta.


AleksanderVostok escribió:Lamentablemente, son malas pero no nuevas noticias. En 2005, en uno de los estudios de mayor alcance sobre la evolución mundial de la tecnología, y sorprendentemente poco divulgado, publicado en una de las principales revistas académicas mundiales sobre tecnología y negocios, Jonathan Huebner, un científico independiente, físico para más señas, demostró con una elevada certeza, tal como refleja la figura adjunta a estas líneas, que la innovación tecnológica radical, aquélla que tiene un amplio impacto socioeconómico capaz de producir hitos en el desarrollo y el progreso de la humanidad, tuvo su “pico” en 1873 [sic], año desde el cual la tasa mundial de innovación radical no ha parado de declinar. Evidentemente, estos resultados no agradaron nada en determinados círculos próximos a la industria, y los resultados de Huebner han intentado ser contrargumentados y refutados en numerosas ocasiones desde su publicación, aunque con bastante poco éxito. De ser ciertos y consistentes, como parecen, la experiencia e intuición de Andre Geim solo vendría a ratificar una tendencia bastante más pesada que “unas cuantas décadas”.

Dificil que uno de los estudios de mayor alcance en un tema sea poco divulgado, más que nada porque para tener alcance se requiere divulgación Shocked 
El señor Jonathan Huebner (cuyo artículo original resulta me ilocalizable online aunque alguna revista lo extracta) viene a reincidir en las palabras de Gueim, la caída de los grandes descubrimientos científicos es innegable, la responsabilidad de la supuesta "mercantilización del a ciencia" no la nombra por ningún lado.

Aquí llegamos a otro punto complejo; la industria se basa principalmente en la ciencia, es decir, para poder montar una fabrica de amoníaco y forrarse hace falta que al científico lumbrera de turno se le ocurra el proceso Haber-Boch, por tanto no tiene mucho sentido que la demostración de la "caída" de la ciencia moleste a la industria, donde lo que prima es el beneficio y donde se busca con más ahínco actualmente nuevas tecnicas. De hecho actualmente en España hay más investigación ligada a empresas partículares que ligada a fondos públicos, por lo que si el señor burgués empresario se entera de que la innovación cae en picado lo que hará será cerrar la sección de I+D+I de su empresa, no intentar taparlo y seguir tirando su preciado dinero.

AleksanderVostok escribió:Por si el escenario que describen tales investigaciones y casuística no fuese suficientemente gris, un número creciente de científicos e intelectuales se aproximan, cada vez más, a  esta perspectiva de nuestra realidad, llegando incluso más lejos al plantear una hipótesis más sobrecogedora: no se trata sólo de que la tasa de descubrimiento científico haya disminuido, y sea menor por tanto, sino que la cantidad absoluta de progreso científico en su conjunto puede bien ser inferior a medida que trascendemos en el tiempo. Es la hipótesis que mantienen y argumentan fundadamentadamente el doctor en medicina y profesor de psiquiatría evolutiva en la Universidad de Newcastle, Bruce Charlton, o el analista de sistemas cibernéticos y programador de software Anthony Burgoyne, entre otros, además de ofrecernos innumerables claves y pistas sobre cómo hemos llegado a esta situación.

Según Charlton, la clave se encuentra, de nuevo, en una mercantilización del conocimiento científico que ha incentivado una “profesionalización” de la ciencia y del trabajo científico, y generado un oportunismo colectivo que ha llevado a convertir en “papel moneda” la publicación de artículos intranscendentes en las revistas académicas, confundiendo colectivamente el verdadero crecimiento  del conocimiento y avance científico con una mera expansión de “chismes y cosas sin valor” [sic].

La "cantidad absoluta de progreso científico" es una unidad de medida complicada, ya que depende de la definición subjetiva de progreso cientifico de cada uno. En el ámbito de la física subatómica la cantidad absoluta de progreso científico ha aumentado porque, básicamente, existe desde los años 30 y antes no había ninguna.

Tomando como progreso científico los "descubrimientos que supongan cambios radicales para la socidad" (y ya es mucho acotar) la caída de los descubrimientos debería ser proporcional a la propia consecución de estos, es decir, descubrir que un filamento atravesado por corriente puede generar una bombilla requiere un equipo técnico menor que descubrir un método para acumular energía eléctrica en grandes cantidades y por tanto requerirá más tiempo y esfuerzo (en caso de que sea posible).

Hablar de la tasa de descubrimientos cientificos en términos cuantitativos, como si la la cura para el cáncer y la aplicación de líquidos iónicos para la extracción de aromáticos tuviesen la misma "importancia social" me parece, cuanto menos, desacertado. Si el número de descubrimientos se reduce pero su valor aumenta bien podría valer la pena... Lo que falta es que se fomenten esas investigaciones clave que pueden significar un gran cambio.

El señor Charlton, médico, opina sobre investigación científica, juzgando artículos de intrascendentes en base a su simple opinión. Seguramente cualquiero cosa no relacionado con su ámbito de trabajo le parezcan "chismes y cosas sin valor". Cualquier aporte científico tiene un valor en su área, si bien no todos los aportes cientificos son la salvación de la humanidad, todos tienen un rango de aplicación y son necesarios.

Aquí aparece lo de la "profesionalización" de la ciencia como algo negativo. Tener a un científico en un zulo, sin contacto con la sociedad y sin buscar aplicación a la sociedad de sus investigaciones sería claramente contraproducente. Los científicos deben buscar soluciones para los problemas actuales y reales de nuestra sociedad y la única manera de conseguirlo es tenerlos allí donde son necesarios, por tanto es necesaria esa "especialización" y "profesionalización" de los científicos en sus respectivas áreas de conocimiento. Para incrementar los tan necesarios "descubrimientos (yo diría avances) revolucionarios".

AleksanderVostok escribió:Esto mismo es lo que estamos presenciando, observando y denunciando algunos en nuestro contexto nacional, soportando de cerca, a la vez, el oportunismo y la arrogancia de muchos cuyo único fin parece ser medrar en la carrera universitaria y/o política, y de una gran mayoría que aspira simplemente a mantener o mejorar su statu quo. Mientras se reduce la financiación a la universidad y a los centros de investigación públicos, como el CSIC, joya de nuestra corona de la investigación, se gratifica a las universidades privadas, con una prácticamente nula capacidad de investigación, y se aprovechan los recortes para conceder un papel más determinante aún en toda la actividad universitaria a la evaluación de la actividad investigadora del personal universitario, que en España se realiza desde hace años mediante los llamados sexenios (complementos salariales que nacieron para retribuir la productividad investigadora, y que han acabado convirtiéndose en medida de su “calidad” y requisito de promoción y desarrollo de carrera) y los procedimientos de acreditación que llevan a cabo la ANECA (Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación) y las agencias de evaluación autonómicas.

Sin ambages, soy totalmente partidario de que se evalúe la actividad docente e investigadora de los universitarios y científicos, funcionarios o no, pero no de que dicha evaluación se convierta en un elemento de control político oscuro y discrecional que incentive y legitime el “sálvese quien pueda” y que castigue a cualquiera cuya motivación sea el mero placer del descubrimiento científico y el avance de la ciencia por encima, y más allá, del valor económico inmediato o la “conveniencia” de los resultados de la investigación.

En el primer párrafo estoy totalmente de acuerdo con el autor, es necesario fomentar la investigación universitaria (y dar un empujón a los pobres olvidados que lideran la investigación en españa desde el CSIC) eliminando a los aprovechados que se mantienen ahí para cobrar un salario y contribuír lo mismo que un mueble al progreso científico

En el segundo párrafo ya hay alguna discordancia, el cercenamiento de fondos y los recortes son totales, afectan a los que lideran grupos punteros de investigación universitaria y los que perdieron la llave de su laboratorio cuando Aznar no tenía bigote. La administración, en españa al menos, golpea más fuerte a aquellas universidades públicas contrarias a las opiniones políticas del partido gobernante, pero se pueden contar con los dedos de una mano los investigadores movidos por el placer del descubrimiento que fueron expulsados de las universidades. Principalmente porque son estos los que sostienen la investigación y recaudan fondos moviéndose y fomentando las charlas y el contacto empresarios(dinero) e investigadores.


AleksanderVostok escribió:Además de contribuir a una enorme burbuja de previsibles consecuencias, tal control político, mercantilización y perversión de la ciencia y del proceso científico produce paradojas significativas. Como apunta el profesor Juan Torres, la investigadora Saskia Sassen, que recibió recientemente el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales, una de las científicas más importantes de nuestra época, no ha conseguido ningún sexenio, ninguna acreditación, frente a los criterios de nuestras agencias de evaluación, que anteponen siempre el mismo criterio, las publicaciones JCR (Journal Citation Reports) en los últimos cinco años. Sassen no tiene ninguna, sino que ha publicado libros e informes, fruto de proyectos de investigación de verdad y referencias fundamentales para académicos comprometidos, y ha publicado numerosos artículos en medios de gran difusión, pero se ha resistido a la práctica de inflar su currículum con artículos estandarizados sin interés ni lectores, más allá de círculos de amigos de citación mutua y catedráticos con insaciables ansias de medrar al precio que sea.

Pero, cuando la burbuja científica estalle, ¿qué quedará tras la explosión…? Como el profesor Charlton afirma, tal vez sólo la vieja ciencia, la de una era en la que la mayoría de científicos eran al menos honestos tratando de descubrir la verdad sobre el mundo natural.

La investigadora Saskia Sassen, socióloga y escritora de la universidad de Columbia tiene pocas posibilidades de ser una de las científicas más importantes de nuestra época mientras sigan con vida gente de la talla de Peter Higgs. No pretendo menospreciar el trabajo de la investigadora, pero sus aportaciones al ámbito tecnológico y científico son un pelín escasas, por no decir nulas. La señora Saskia ha publicado libros e informes en medios de gran difusión, pero a pesar de la supuesta veracidad y gran calidad de sus artículos no ha logrado colocar ninguna en una revista de prestigio, tal vez habría que plantearse la posibilidad de que la calidad de sus "investigaciones2 no sea tan alta como la pintan. No conozco al que juzga si una investigación es "de verdad" o no, pero los editores de la revista Science me parecen más fiables (a pesar de su exceso de celo en algunas áreas) que los editores de "El mundo".

Decir que las publicaciones de artículos estandarizados no tiene interés ni lectores es faltar claramente a la verdad, recurriendo al propio artículo como referencia, el descubrimiento del grafeno a manos del señor Gueim se publico en un paper estandarizado, así como todos los grandes avances cientificos de la última mitad de siglo. El número de lectores de estas publicaciones suele comprender a la gente interesada en el área y, generalmente, con una formación previa. No obstante el objeto de estos papers es facilitar la divulgación entre científicos de cualquier parte del mundo, algo más dificil de lograr si un periodista de El Mundo extracta un estudio.

¿Y cuando estalle esta burbuja que pasara? Probablemente no gran cosa. La caída económica y energética que tendra lugar durante los próximos 100 o 150 años golpeará a la ciencia tan fuerte como al resto de la sociedad y la mayoría de los que pertenecemos al ramo deseamos pensar que cuanto peor sea la situación más obvio resultará la necesidad de una fuerte inversión en investigación y ciencia para sacarnos del agujero.

La pregunta correcta sería ¿Llegará a tiempo?

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