¿Qué opinan de Pol Pot y su ataque a Vietnam?

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    Demofilo
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    Re: ¿Qué opinan de Pol Pot y su ataque a Vietnam?

    Mensaje por Demofilo el Vie Dic 03, 2010 10:07 am

    Estoy muy interesado por saber dónde has leído las obras de Pol-Pot para decir que no te convencen.
    A mí me gustaría leerlas porque no se si me convencerán o no. ¿Qué editorial las ha publicado?

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    Re: ¿Qué opinan de Pol Pot y su ataque a Vietnam?

    Mensaje por javicho II el Lun Ene 24, 2011 10:06 pm

    Pol pot cometió errores, y dudo que fuera un genocida. Si uno escucha con bastante atención el documental de el Canal de Historia son los ideólogos de ese canal que concluyen que Polpot es un genocida lo mismo que dice la propaganda imperialista que fue la que difundió la propaganda psicológica que Polpot fue un genocidad al cien por ciento, que fue un régimen de terror de los más brutales asesinatos. En el documental se puede ver que un camboyano llega a decir que él jamás vio todos los brutales asesinatos que se dicen por todas partes y otro reconoce que Pol pot jamás fue un corrupto y lo que hizo fue porque creyó que era lo mejor para su país. Además fue el imperialismo, que sí hizo matanzas brutales en Camboya cuando Nixon ordenó bombardear determinadas zonas, quien difunde con su propaganda psicológica relacionar y crear la fórmula ideológica: Pol pot = genocidio. Y como esa fórmula a calado hasta nuestro inconsciente es por eso que Verdad y Reconciliación dá esa opiniones porque más le cree al imperialismo a investigar lo que pasó realmente en Camboya.


    Última edición por javicho II el Lun Feb 28, 2011 2:45 am, editado 1 vez

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    Re: ¿Qué opinan de Pol Pot y su ataque a Vietnam?

    Mensaje por verdadyreconciliacion el Mar Ene 25, 2011 12:24 am

    Ya, tu podrías contarnos algo, ya que pareces informado.

    Lo cierto, es que durante el gobierno de Pol Pot, mucha gente murio, se hizo unas reformas económicas desastrosas, etc, etc.

    Y todo eso bajo el asociativo y malicioso espectro del "comunismo", Marx se revolcaría n su tumba si oyera a un marxista defendiendo al reaccionario aquel.

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    Re: ¿Qué opinan de Pol Pot y su ataque a Vietnam?

    Mensaje por Felipe1917 el Mar Ene 25, 2011 5:16 am

    Quisiera saber más sobre lo que dijo la FAO de la agricultura en la Kampuchea Democrática. He buscado pero no he encontrado información al respecto.

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    Re: ¿Qué opinan de Pol Pot y su ataque a Vietnam?

    Mensaje por Estadulho el Lun Feb 07, 2011 12:29 am


    Pues lo más resumido que se me ocurre y uno de los artículos más acertados, en mi opinión, sea este enlace que ha puesto el camarada RDC en una de las primeras páginas del hilo. Por si a alguno le da pereza pinchar, se lo pongo aquí, a huevo.

    -----------------------------------------------------

    http://www.nodo50.org/rashmadrid/foro/viewtopic.php?f=2&t=17311&hilit=kampuchea


    Salvadores condescendientes:

    Qué Salió Mal en el Régimen de Pol Pot

    por F. G.

    I. RESUMEN

    NUESTRA POSICION

    En abril de 1975, dos semanas antes de la caída de Saigón en Vietnam, un ejército de andrajosos, delgados y muy jóvenes campesinos y campesinas, derrotaron al gobierno respaldado por los yanquis en el vecino país de Camboya. En enero de 1979, 44 meses más tarde, soldados vietnamitas invadieron y quitaron del Poder a este nuevo régimen.

    La brevedad de este período es parte de lo que hace difícil entenderlo. Además, no hay informes presenciales de fondo e incluso algunos de los hechos básicos están en disputa entre quienes estudian Camboya (o Kampuchea, en el idioma khmer del país). Una importante dificultad es que el Partido Comunista de Kampuchea (PCK) dirigido por Pol Pot, mantuvo en secreto sus políticas y metas, incluyendo su existencia la mayor parte del tiempo en el Poder, y desde entonces ninguno de sus líderes ha salido en defensa de su línea. Sin embargo, la principal fuente de confusión sobre este período es que un consenso reaccionario se impuso de parte de los medios de comunicación y porque ha habido muy pocos que se le opusieron.

    Cada vez que Pol Pot es mencionado (frecuentemente, considerando que han pasado dos décadas desde la caída del régimen de Kampuchea Democrática), la conclusión es siempre la misma: la revolución es peor que los males sociales que dice curar. Muchos estudios se basan en cifras sin fundamentar del número de personas que murieron durante el período de Kampuchea Democrática, para probar que las fuerzas que expulsaron a los yanquis del sudeste de Asia eran peores que los imperialistas1.

    La verdad, ¿qué creer y a quién?, es una gran parte del debate. Cualquier lector que no se pregunte, “¿por qué debería creer yo eso?”, no está completamente consciente de la manera en que este tema se ha estado usando.

    Proponemos desbancar a la “sabiduría convencional” sobre este asunto. A diferencia de otros que declaran falsamente que no tienen un punto de vista particular desde el cual juzgar, nuestra posición básica es muy clara. Como Mao dijo: “Se justifica la rebelión contra los reaccionarios”. En otras palabras, aquí nuestro punto de partida es que la guerra que libraron los tres pueblos indochinos (Vietnam, Camboya y Laos) contra los imperialistas fue justa. No importa cuán críticas sean nuestras conclusiones sobre el régimen de Pol Pot, el hecho es que éste tuvo que ocuparse del horror que los yanquis crearon. Si alguien debe ser juzgado por genocidio en el sudeste de Asia, ésta debe ser la clase dominante yanqui. Las acusaciones de genocidio del gobierno yanqui contra los ex líderes del PCK sólo intentan invertir lo correcto y lo incorrecto.

    METAS

    El problema principal en otros análisis de esta experiencia es la conclusión predeterminada de que ésta fue “irracional” y por lo tanto básicamente inexplicable. Nosotros lo hemos analizado a través de la dialéctica materialista, examinando quién estuvo tratando de hacer qué (o sea, sus políticas y sus programas), y además qué fue posible en la situación objetiva, y los resultados de esos programas. Es por ello que centramos este artículo en los problemas básicos que el PCK tuvo que resolver.

    Hay cuatro temas principales relacionados:

    · La relación entre Camboya y Vietnam. Esta situación condicionó todo el desarrollo de la revolución de Camboya. El PCK nació y se desarrolló en un conflicto con el Partido Comunista de Vietnam (conocido anteriormente como el Partido de los Trabajadores de Vietnam), el cual buscó estratégicamente que la lucha de los vietnamitas contra el imperialismo subordinara a la revolución de Camboya. Después de la victoria en Camboya, Vietnam, a los ojos de los líderes del PCK, llegó a ser el principal peligro para su revolución. Este fue un deslinde, objetivamente y en el pensamiento de los líderes del PCK. El curso de la revolución en Camboya dependía de esto.

    · La clase de sociedad que buscó construir el PCK y el papel de las masas en ella. Esto quiere decir el camino de la revolución en Camboya, especialmente el tema fundamental de la revolución de dos etapas, en el contexto de la guerra indochina centrada en Vietnam, con todas las oportunidades y restricciones que impuso; el frente único durante y después de la guerra, incluida una muy complicada relación con el príncipe Sihanouk de Camboya; y la construcción socialista a la sombra de un Vietnam cuya revolución social fallida fue ligada a una dependencia creciente de la URSS. Mucha gente ha oído que el gobierno de Kampuchea Democrática evacuó completamente las ciudades, por ejemplo. Aquí, nos proponemos examinar esas políticas y por qué se llevaron a cabo.

    · El partido: la situación en el PCK y la concepción de sus líderes de para qué sirve un partido. Hasta septiembre de 1977, los camboyanos no sabían que aquello que llamaban “la Organización” [AngKar] y que sus oponentes llamaban los Khmer Rojos, era un partido comunista. Pero en gran parte a causa de la victoria vietnamita sobre los Estados Unidos, este partido de repente estaba en el Poder, y tuvo que trabajar en una situación en la cual su propia línea y filas estaban lejos de consolidarse.

    · La actitud del PCK hacia la experiencia extranjera en general y especialmente hacia el maoísmo. Se ha dicho frecuentemente que el PCK se guió por el maoísmo y la revolución china. Esto se basa en la ignorancia de los hechos o, en algunos casos, en un esfuerzo deliberado por calumniar al maoísmo2. El partido camboyano nunca dijo tal cosa. Si bien Pol Pot vivió en China en vísperas de la Gran Revolución Cultural Proletaria y aunque este evento trascendental, el mayor avance realizado por la revolución proletaria mundial, tuvo un impacto espontáneo en la vida política camboyana, no obstante no hay ningún apoyo para la GRCP en los documentos del PCK y de otras declaraciones durante la vida de Mao3. El PCK fue pro‑chino porque Vietnam fue pro‑soviético (y por la misma razón también tuvo relaciones con Corea del Norte, Albania y Yugoslavia), pero cuando los documentos del PCK se remiten a la revolución china es generalmente para despreciarla en comparación con Camboya. El PCK dijo que era tan avanzado que “sobrepasó a Lenin y deja atrás a Mao”4, dirigiendo una revolución tan “única” que, “[e]n este caso, es mejor no aprender nada de la experiencia extranjera”5. Pero lo “extranjero” de esta experiencia no fue la única razón por la que la dirección del PCK no quiso aprender de los avances del marxismo aportados por Mao. A ellos no les gustó el contenido. Como veremos, las políticas que aplicaron fueron opuestas a las desarrolladas por Mao. La mayor parte de la dirección del PCK mantuvo sus reservas sobre China hasta septiembre de 1977, cuando estableció relaciones entusiastas con Deng Xiaoping, el hombre que derrocó a los sucesores de Mao. No fue problema para Pol Pot qué clase dirigía en China, pues sólo buscaba un aliado contra Vietnam6.

    Al mismo tiempo, a nuestro parecer, se han omitido otros puntos importantes, especialmente el contexto internacional de todo lo ocurrido: el papel de los yanquis (incluido su apoyo al PCK después de su caída del Poder, y sus intenciones actuales en Camboya), y de la Unión Soviética; y la naturaleza y desarrollo de Vietnam, particularmente después de la guerra. Aunque China fue la principal fuente de apoyo para el gobierno de Kampuchea Democrática, no podemos hacer un resumen completo de su papel aquí porque eso requeriría de un examen de las políticas de China a nivel global. También requeriría examinar cómo las políticas de China hacia Kampuchea Democrática reflejaron diferentes propósitos de la Derecha y de la Izquierda en la lucha dentro del Partido Comunista de China que llegó a un desenlace en este período, cosa sobre la que se ha especulado pero sobre la que hay muy poca documentación o información confiable.

    METODO

    Se ha dicho que casi todo el material disponible sobre Kampuchea Democrática (especialmente para quienes no hablan khmer) proviene de fuentes hostiles. La mayoría de las investigaciones están basadas en informes parciales y contradictorios (frecuentemente de entrevistas a refugiados en Tailandia o en otras partes), y los entrevistadores son algunas veces reaccionarios flagrantes. Pero el PCK tuvo una línea, la cual puede discernirse en estos estudios, y de aún más importancia, en los documentos internos del partido traducidos y publicados por académicos en la última década. Tomamos algunos de los principales estudios en este campo y los analizamos a través de la línea declarada del PCK y de nuestro propio entendimiento7.

    He aquí nuestro tema central: en ese tormentoso mar de contradicciones, en una sociedad que al final no fue más complicada que ninguna otra sino simplemente en el torbellino de una situación más aguda, hubo sólo un camino que pudo salvar a Camboya: basar las políticas revolucionarias en la realidad material, la actividad consciente de un sector creciente de las masas en que se podía apoyarse para unir a la gran mayoría de la población y derrotar y arrancar de raíz la vieja sociedad paso a paso, en unidad con los intereses revolucionarios de los pueblos de Indochina y del mundo. Este es el criterio con el que hemos juzgado al PCK, y nuestro estudio de esta experiencia ha fortalecido nuestra comprensión de la complejidad, la necesidad y la posibilidad de lograr esta tarea.

    Por ello, la parte II de este artículo es un examen cronológico del contexto en que el PCK triunfó, y la parte III un análisis de sus políticas una vez en el Poder. La parte IV trata con mayor detenimiento cómo ciertas cuestiones teóricas claves se manifestaron en Camboya. La última parte es una breve descripción de lo que sucedió después del derrocamiento de Kampuchea Democrática de 1979, especialmente el destino de Camboya en la última década durante la cual cayó en las garras de la ONU, el FMI y otras instituciones imperialistas occidentales.

    II. ANTES DE LA VICTORIA

    REINO DE ANKGOR

    Camboya surgió del reino de Ankgor que floreció del siglo IX al siglo XIV. Quinientos años después con el arribo de la nación moderna, el complejo de templos que los reyes habían construido (ahora llamado Ankgor Wat) llegó a ser el icono de la identidad nacional khmer para todos aquellos que buscaban levantar la bandera nacional.

    Cuando los monarcas khmer adoptaron la civilización hindú que se extendía de la India, eso condujo a una trasformación. El ascenso de un Estado central fuerte permitió la construcción de un extenso sistema de riego para controlar las inundaciones de los monzones y retener el agua para el riego. Nada podía ser más vital en un lugar inundado la mitad del año y seco la otra mitad. Algunos historiadores dicen que el reino de Ankgor fue capaz de dominar la temporada de sequía, haciendo posible que se cultivaran dos o tres cosechas de arroz al año. La riqueza de la corte khmer fue legendaria y su dominio se extendió hacia este a través del delta del río Mekong (ahora Vietnam del Sur) al mar, hacia el norte a través de Laos a China y hacia el oeste a través de Tailandia y parte de Birmania. Pero los templos cayeron en ruinas porque, al igual que las presas y los canales, se construyeron con el trabajo obligatorio de los campesinos, y ese sistema de explotación no pudo continuar. La población abandonó la religión hindú (el núcleo del sistema social de Ankgor) y abrazó el budismo.

    Un fuerte Siam (Tailandia) empujó duro desde el oeste. Vietnam tomó posesión del bajo Mekong y merodeó por Camboya. Después, los camboyanos dijeron que los vietnamitas conquistadores enterraron vivos a los khmers hasta el cuello, les llenaron la boca de brasas ardientes y calentaron teteras encima de sus cabezas. Sea verdad o no, esta imagen se volvió el principal punto de referencia para todos los partidos políticos camboyanos.

    Cuando los franceses llegaron a mediados del siglo XIX, el viejo reino de Ankgor estaba reducido a casi nada. Francia se puso a colonizar todos los países del Mekong, en parte para desafiar el control británico sobre China. En 1863, obligó al rey Norodom de Camboya a aceptar un tratado que hacía que el país se convirtiera en un “protectorado” francés a cambio de salvar su trono.

    COLONIA FRANCESA

    Los franceses empezaron (como los británicos) extrayendo las ganancias del comercio de opio y alcohol, pero pronto eso no fue suficiente. En 1884 cañoneros franceses navegaron por el Mekong desde Vietnam. Sus tropas marcharon hacia el palacio e hicieron que el rey firmara el traspaso de casi todo el Poder. Su objetivo fue imponer derechos de propiedad sobre el territorio de Camboya para que las plantaciones francesas pudieran establecerse, junto con la imposición de altos impuestos. Cuando los campesinos se levantaron contra los franceses, los colonizadores llevaron tropas de Vietnam. De acuerdo con algunos historiadores, mataron a 200.000 personas, 20% de la población. Norodom, quien al principio llamó a la revuelta, dos años más tarde la traicionó, una vez más a cambio de salvar su reinado.

    Los franceses llevaron vietnamitas para administrar Camboya y aparte de la corte real, desarrollaron una élite no local. Los impuestos recolectados en Camboya fueron para pagar la administración de la colonia francesa en Vietnam. Los franceses justificaban sus políticas tachando a los khmers de flojos, “una raza decadente”. A diferencia de Vietnam, donde a los franceses les convenía tener cierto grado limitado de modernización en aras de su afán de ganancias y de su imperio del sureste asiático, prácticamente no hubo desarrollo en Camboya, excepto las plantaciones de caucho y otros cultivos orientados a la exportación. Nada se hizo para mantener los sistemas de irrigación. Las importaciones francesas acabaron con los oficios nacionales (tejidos de seda y algodón) y la naciente industria local. La imposición de impuestos trajo la proliferación de usureros, y por tanto los campesinos sin conexión previa con el mercado tuvieron que pedir préstamos en efectivo para pagar este tributo. La tierra fue dividida en cada vez más pequeñas parcelas y muchos campesinos se entregaron a trabajar por contrato, forzados a trabajar para otros a quienes pertenecían casi de cuerpo y alma, en lugar de cultivar su propia tierra. La producción de arroz per cápita cayó al más bajo nivel en el sureste asiático.

    El nieto del rey, Norodom Sihanouk, fue coronado rey por el régimen francés de Vichy y luego gobernó bajo la subsecuente ocupación japonesa. Después de la II Guerra Mundial, “invitó” a Francia a regresar. Tanto el capitalismo como el feudalismo incrementaron su explotación en las siguientes décadas. La corte real se infló de manera fastuosa. En algunas zonas del campo, particularmente en Battambang y Svay Rieng, el acaparamiento de tierras se generalizó. En general, el número de campesinos que ya no poseían tierra pero vivían como arrendatarios o aparceros, creció a un paso acelerado, especialmente en los años 50 y 60 y alcanzó uno de cada cinco a finales del reinado de Sihanouk en 1970. Mientras el grueso de los campesinos aún poseía alguna tierra, un gran número de familias tenían menos de una hectárea (considerado lo mínimo para alimentar a una familia de cuatro) y tenían que rentar tierra y herramientas. La gran mayoría estaba en deuda con los prestamistas y tenderos. Muchos campesinos debían más de lo que podían ganar en un año. Los prestamistas comúnmente cobraban 12% de interés al mes y trabajaban en colusión con los mercaderes, quienes compraban el arroz barato al comienzo de la temporada cuando éste era abundante y lo vendían a precios altos y a crédito a los campesinos al final de la temporada cuando la comida escaseaba. La gran mayoría de estos prestamistas y mercaderes eran chinos o sino‑khmer.

    Como Mao dijo, cuando las relaciones sociales traban las fuerzas de producción, las herramientas hacen uso de la palabra por medio de las masas: surgió una resistencia contra estas relaciones sociales que condenaban a las masas a la miseria en la que fue alguna vez una tierra rica.

    Los monjes budistas tuvieron un prominente papel en las guerras contra Francia durante el siglo XIX. Para los años 30 y 40 los wats budistas (templos) se convirtieron en lugares de resistencia nacional, primero contra los franceses y después contra los japoneses. Aunque el budismo como una ideología fue un apoyo importante del sistema social, la iglesia budista fue también la única fuente de educación (los franceses no establecieron escuelas), el centro de la vida intelectual y la única institución nacional aparte de la monarquía. La mayoría de los jóvenes pasaron unos años como monjes. Esto significó que las diversas tendencias políticas se alimentaron en los monasterios.

    MOVIMIENTO COMUNISTA INICIAL

    En 1930, cuando los vientos de la revolución empezaron a aumentar en el mundo, y en el contexto de la guerra revolucionaria de China, la Comintern (Internacional Comunista) convocó al líder vietnamita Ho Chi Minh a fundar el Partido Comunista Indochino (PCI). El núcleo de este partido estaba en Vietnam, donde el movimiento comunista era con mucho el más avanzado de la región. Laos fue y siguió siendo el país indochino donde menos se desarrolló. En Camboya, al principio los únicos miembros del partido fueron los trabajadores vietnamitas de las plantaciones de caucho en el este y los habitantes chinos de clase media de las ciudades. Después, tras el movimiento anti‑colonial encabezado por los budistas en los años 40, el partido empezó a reclutar entre los jóvenes monjes y durante las siguientes dos décadas muchos cuadros y líderes del partido eran ex monjes.

    La II Guerra Mundial transformó su lucha independentista. Tiempo después, los vietnamitas lanzaron una sublevación armada en contra de los franceses. Al mismo tiempo, el movimiento comunista internacional aconsejó a los vietnamitas y a los chinos a no buscar la liberación nacional a través de una guerra revolucionaria. Ni uno ni otro partido estuvo de acuerdo. Después de la victoria de la revolución china en 1949, los chinos encabezaron la mejor fuente externa de apoyo para los revolucionarios vietnamitas, al igual que hicieron para los coreanos en su guerra contra la invasión yanqui en el mismo período. Cuando los vietnamitas expulsaron a los franceses en 1954, los yanquis ya pagaban el 80% de los gastos de Francia en este conflicto, que consideraron una parte esencial del cerco de China.

    El PCI se disolvió en 1951, y los vietnamitas formaron su propio partido comunista (el Partido de los Trabajadores de Vietnam [PTV], rebautizado Partido Comunista de Vietnam en 1976). También formaron su propio ejército. La situación de los comunistas camboyanos fue muy diferente. No fue sólo que los revolucionarios camboyanos tuvieron menor desarrollo político, organizativo y militar que sus camaradas vietnamitas. Su dependencia externa de Vietnam se compaginó con el hecho de que tuvieron una organización comunista menos definida. En lugar de un partido comunista, los camboyanos siguieron el consejo vietnamita y formaron una organización de frente único, el Partido Revolucionario del Pueblo Khmer. En lugar de formar su propio ejército, unido en torno a las tareas inmediatas de la revolución y también principal campo de entrenamiento en las metas a largo plazo y en la ideología del comunismo, simplemente trabajaron con los guerrilleros budistas y nacionalistas Issarak quienes surgieron de la lucha contra el Japón. En otras palabras, los comunistas, tanto vietnamitas como camboyanos, trataron a Camboya como si la tarea ahí no fuera organizar una revolución como parte de la revolución proletaria mundial, sino simplemente ser un apéndice de la lucha vietnamita.

    La dirección del PTV tuvo una justificación teórica para esta práctica y ganó a muchos camboyanos a que la apoyaran. Consideraron que no había condiciones para la revolución en Camboya debido a que tantos campesinos camboyanos poseían pequeñas parcelas de tierra y el antagonismo social no se había desarrollado lo suficiente. Por lo tanto, el movimiento comunista camboyano fue condenado a la debilidad, pensaron, y que ellos tendrían que jugar el papel de partido padre. En 1951 el PTV dijo en un documento: “El partido vietnamita se reserva el derecho de supervisar las actividades de sus partidos hermanos de Camboya y Laos”8.

    La siguiente contradicción caracterizó las décadas por venir: por una parte el movimiento vietnamita fue fuerte y empujó el avance del movimiento camboyano; por otra, la debilidad de los camboyanos convino a los vietnamitas, quienes intentaron institucionalizar esa debilidad. Los vietnamitas tuvieron que llevar el grueso de la lucha, primero contra los franceses y después contra los yanquis, con todo el heroico sacrificio que eso implicó, y al mismo tiempo subordinaron la lucha en las naciones vecinas a la suya. Un problema es si hacerlo por razones tácticas o no (por ejemplo si concentrar o no fuerzas en uno u otro país, etc., por el bien de la lucha indochina en conjunto), pero el PTV lo volvió una estrategia en la cual la revolución en Camboya o Laos nunca pudo tener lugar excepto a través de la intervención vietnamita.

    Los vietnamitas cercaron y aplastaron el ejército colonial de Francia en la batalla de Dien Bien Phu. Francia tuvo que aceptar una retirada negociada de Vietnam en 1954. La Conferencia de Ginebra anunció las condiciones para finalizar la guerra indochina: Vietnam fue dividido, con un gobierno revolucionario en el Norte y elecciones programadas en el Sur para crear un país independiente, reconciliado. La situación en Camboya era más ambigua. El movimiento Issarak estuvo bien arraigado y sus fuerzas combatientes se contaron en miles. Pero Sihanouk, como lo hizo frecuentemente, jugó un doble juego. Persuadió a los franceses para que reconocieran la independencia de Camboya en 1953, diciéndoles que podían tratar con él o perder Camboya a manos de los comunistas contra quienes Francia peleaba en Vietnam. En la Conferencia de Ginebra, logró obtener un acuerdo para garantizar la continuación de su régimen a cambio de la neutralidad de Camboya.

    LECCIONES AMARGAS

    Los comunistas camboyanos se quedaron con las manos vacías. Tuvieron que disolver sus fuerzas armadas. Cerca de mil personas, la mitad de los activistas revolucionarios de aquel tiempo, abandonaron Camboya en los barcos que llevaban al norte de Vietnam a las tropas vietnamitas que habían estado luchando en Camboya. Lo que fue una victoria parcial para Vietnam fue un enorme retroceso para Camboya. Esta experiencia tuvo un impacto profundo para el futuro núcleo de dirección del PCK, tanto para quienes pasaron aquellos años de guerra estudiando en París como para aquellos, como Pol Pot, quienes regresaron justo a tiempo para ver sus esperanzas completamente frustradas.

    Este fue el inicio de lo que se conoció como el período Sihanouk, en el que el rey abdicó a favor de su padre volviéndose un mero príncipe, y gobernó con una combinación de maniobras parlamentarias, elecciones arregladas y violencia hasta su derrocamiento en 1970. Este es un período extremadamente complejo que se complicó mucho más cuando los vietnamitas regresaron a la lucha armada en 1959, después de que los yanquis no permitieron las elecciones prometidas en el sur de Vietnam. Sihanouk declaró lo que llamó al principio “socialismo khmer” y más tarde “socialismo budista”. La esencia de esta doctrina fue conservar “la barrera que preserva la originalidad de nuestra raza, de nuestras tradiciones, de nuestra fe religiosa, y que salvaguarda nuestra independencia con relación a ciertos vecinos nuestros”. El propósito de este “socialismo”, explicó, fue “prevenir el triunfo del comunismo en Camboya”9. Sihanouk quiso decir lo que de hecho dijo: que el propósito de sus políticas externas e internas, tuvo la finalidad de perpetuar su gobierno y todo el sistema que éste representaba.

    Las cosas fueron de mal en peor para los comunistas camboyanos. Establecieron el Partido Pracheachon legal y participaron en las elecciones de 1955. “El más grande logro del Partido Pracheachon fue llenar los expedientes policíacos con los nombres de todos los izquierdistas que se expusieron en la elección”, escribió una observadora10. Al partido se le permitió su existencia legal y algunos miembros trabajaron secretamente dentro del régimen, pero Sihanouk realizó una despiadada política de cazar y asesinar comunistas, especialmente en el campo. Los comunistas tuvieron algunos éxitos en la organización de los obreros industriales hasta que Sihanouk cambió de plan y aplastó el movimiento de huelga. Su policía asesinó descaradamente al director del periódico del Partido Pracheachon en la acera frente a su oficina. El jefe del partido secretamente daba información a la policía de Sihanouk varios años antes de pasar totalmente al bando del gobierno. Se dice que el partido perdió el 90% de su militancia en las zonas rurales a fines de los años 50. El enemigo mató o dispersó a muchos; otros simplemente se alejaron poco a poco. El borrador de la historia del PCK atribuye la mayoría de estas pérdidas a una actitud pasiva prevaleciente dentro del partido11.

    El Partido Comunista de Kampuchea fue fundado en 1960. Se llamaba, entonces, Partido de los Trabajadores de Kampuchea, como el partido vietnamita. Fue clandestino y su existencia secreta; públicamente trabajó a través del Partido Pracheachon legal. El extraño baile con Sihanouk continuó; el príncipe integró a dos comunistas destacados a su gabinete y a uno a su legislatura, pero mandó secuestrar y asesinar al presidente del partido. Motines estudiantiles contra la represión policíaca estallaron en 1963. En respuesta, Sihanouk publicó una lista de miembros del comité central del partido y prometió liquidar lo que llamó el “Khmer Rouge” (Khmer Rojos).

    Los sucesos en el extranjero tuvieron un gran impacto en ambos lados en aquel período. Sihanouk se molestó en 1963 por el asesinato de Diem, el lacayo yanqui en Vietnam del Sur asesinado por la CIA cuando ya no les era útil. El príncipe rompió relaciones con los Estados Unidos e hizo un acuerdo con el gobierno de Vietnam del Norte y el Frente de Liberación Nacional en el sur que les permitiría usar el territorio camboyano a cambio de la promesa de respetar la frontera de Camboya12. Se dice que, por su parte, los comunistas camboyanos tomaron mucha nota del debacle de 1965 en Indonesia. El Partido Comunista de Indonesia abierto y legal esperaba alcanzar la liberación sin lucha armada por medio de su asociación con el régimen nacionalista de Sukarno; en lugar de eso un golpe de Estado de derecha organizado por los yanquis aplastó el régimen y el partido y mató a un sinnúmero de personas.

    POL POT ES PRESIDENTE

    El segundo congreso del partido camboyano en 1966 marcó un punto de viraje. Su nombre fue cambiado y Pol Pot se convirtió en presidente del PCK. La mayoría de la dirección del partido y una gran parte de sus bases (que incluían a muchos estudiantes y maestros) se retiraron al campo. El centro de gravedad empezó a cambiar, primero a la frontera este donde se reestablecieron contacto y cooperación con los comunistas vietnamitas y después a la provincia de Ratanakari, en las remotas colinas del noreste. El partido empezó a construir una organización clandestina en el campo para preparar la lucha armada. Esta se ganó el apoyo de las tribus que habían sufrido mucho tiempo bajo el gobierno central. Con estas acciones, el PCK se alejó del partido vietnamita, que aún sostenía que no había situación revolucionaria en Camboya y que por lo tanto era un error poner en peligro la cooperación con Sihanouk13. Sin embargo, irónicamente la guerra de Vietnam empezó a condicionar más la situación en Camboya, y eso agudizó más las contradicciones internas de Camboya hasta su estallamiento.

    China suministró armamento a los vietnamitas a través de los puertos de Camboya. Sihanouk se quedó con cierto porcentaje. De la misma forma, una gran cantidad de arroz camboyano se vendió a las fuerzas del Frente de Liberación Nacional en el sur de Vietnam. Esto fue un problema para Sihanouk, porque representaba una pérdida de ingresos por concepto de los impuestos sobre la exportación de arroz. Introdujo un sistema llamado ramassage, bajo el cual los soldados del gobierno fueron a las aldeas y obligaron a los campesinos a venderles el arroz a menos del precio de mercado. En Samluat, al oeste cerca de Battambang, los campesinos se rebelaron y atacaron puestos militares. El PCK, situado en el lado opuesto del país, apoyó esta rebelión.

    Pol Pot explicó después: “Fue en esta situación revolucionaria en maduración, que un levantamiento armado estalló en 1967 en Samluat.... Lo impulsaron los campesinos con su propio movimiento. El Comité Central del Partido aún no había decidido una insurrección armada generalizada en todo el país”14. De hecho, el partido no había cambiado aún formalmente su línea ecléctica que predominaba desde el inicio de la década, aquella de “combinar la lucha política y la lucha armada”, y no está claro a qué nivel se había unido el partido en torno a la meta de hacer una ruptura completa con su práctica anterior. (Se decía que la zona este del PCK, en particular, estaba renuente.) Pero las circunstancias intervinieron. “Es muy cierto que nuestro Partido aún no había puesto el principio de la lucha armada, pero frente a esa guerra civil masiva del enemigo, nuestro Partido tuvo que pelear con las armas”15.

    Sihanouk utilizó los aviones, que los chinos le dieron para resistir el ataque de los yanquis, para bombardear las aldeas en el oeste de Camboya. Volvió las armas, que le habían dado los vietnamitas a cambio de su cooperación, contra los campesinos de Camboya. Asumió públicamente la responsabilidad de dar la orden de ejecutar a todos los rebeldes capturados. El príncipe se jactó de que los asara y diera de comer a los buitres. Dio instrucciones de filmar el despedazamiento de los prisioneros y que fuesen mostradas las imágenes en los cines de las ciudades. En el campo, sus tropas dejaron cabezas cortadas en los postes para causar la misma impresión.

    La rebelión siguió de abril a mayo.

    El PCK empezó a organizar en serio para un levantamiento a nivel nacional. En enero de 1968, lanzó su primera ofensiva. Los revolucionarios tenían muy pocas armas modernas en aquel momento y la dirección del partido tuvo que huir de las fuerzas de Sihanouk otra vez, pero una guerra civil ya se había desatado.

    Los vietnamitas no dieron la bienvenida a este acontecimiento, pero continuó su cooperación con el PCK. El FLN se ocupaba de la preparación de la ofensiva Tet para febrero de 1968, una apuesta a ganar o perder una insurrección urbana, cuya derrota marcó el final de su política de apoyarse en gran medida en la estrategia y tácticas de una guerra popular prolongada y el comienzo de una guerra más convencional para lograr un acuerdo negociado.

    Pero, de nuevo, irónicamente, y por supuesto contra su voluntad, Sihanouk, el PCK y los vietnamitas se aproximaban a una alianza triple.

    (continua)

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    Re: ¿Qué opinan de Pol Pot y su ataque a Vietnam?

    Mensaje por Estadulho el Lun Feb 07, 2011 12:30 am

    2ª parte:


    “GUERRA SECRETA” YANQUI EN CAMBOYA

    En marzo de 1969 los Estados Unidos lanzaron su campaña de bombardeo “secreta” sobre Camboya. Asustado, Sihanouk invitó a Jackie Kennedy (viuda del presidente yanqui) a visitarlo para reanudar sus relaciones con los Estados Unidos, pero era demasiado tarde. En marzo de 1970, el primer ministro de Sihanouk, el general Lon Nol, en quien Sihanouk se había apoyado para reprimir a los comunistas desde el principio, lo derrocó en un golpe de Estado orquestado por los yanquis. A fines de abril, los yanquis invadieron Camboya. Cerca de 30.000 tropas yanquis y 40.000 tropas de Vietnam del Sur se desbocaron por el este de Camboya durante dos meses con la finalidad declarada de desarraigar a los luchadores vietnamitas del FLN, quienes se trasladaron hacia el oeste para evitar una batalla decisiva. Sihanouk huyó a París y después a Pekín. China ofreció apoyarlo a condición de que hiciera la guerra contra el imperialismo yanqui. Pocos días después, Sihanouk hizo un llamado a las armas al pueblo camboyano, como jefe del Frente Unido Nacional de Kampuchea (conocido por sus siglas en francés, FUNK) cuyo núcleo eran los Khmer Rojos. También hizo un llamado a una conferencia cumbre para unir a los pueblos de Indochina contra el imperialismo yanqui. Sihanouk fue reconocido como jefe de Estado del gobierno del FUNK en exilio, el Real Gobierno de Unión Nacional, pero el programa del FUNK guardó silencio sobre el papel que Sihanouk desempeñaría en el gobierno de pos liberación.

    En aquel momento el PCK contaba con 50.000 combatientes milicianos locales y un ejército de cerca de 5.000. Esto sería duplicado en el lapso de un año. Una cooperación militar cercana fue establecida entre las fuerzas de liberación de los dos países. “Estaban pobremente equipados, dependían tanto de la captura de armas yanquis como de las armas y municiones proporcionadas por los chinos y los vietnamitas”, son los comentarios de una escritora norteamericana que fue periodista en Pnom Penh en aquel tiempo16. Sin embargo añadió: “El tiempo fue la mayor ayuda que pudieron darles los vietnamitas, y lo usaron eficientemente”.

    Claramente había dos lados en este proceso. El PCK había fortalecido a su ejército paso a paso y no tenía en qué apoyarse salvo el pueblo camboyano. Este apoyo, de acuerdo a todos los observadores serios, fue amplio, profundo y fuerte. Nada más pudo explicar la constante expansión del ejército revolucionario, que alcanzó cerca de 40.000 efectivos para 1973. Incluso las compras de mucho material y armamento a los corruptos oficiales y soldados de Lon Nol son prueba del apoyo que ganaron de los trabajadores de las plantaciones (quienes les permitieron vender el caucho). Pero los vietnamitas llevaron el grueso de los combates contra el ejército de Lon Nol hasta el fin de 1972, y para entonces habían logrado romper los dientes de los reaccionarios. De aún más importancia, derrotaron al imperialismo yanqui en Vietnam. De otra manera la liberación de Camboya no hubiera tenido lugar en aquel tiempo.

    Para 1973, los vietnamitas habían obligado a los yanquis a asistir a la mesa de negociaciones en París y buscaron que el PCK se les uniera. Los vietnamitas pidieron y ganaron una suspensión al bombardeo y la retirada de las tropas yanquis. Los Estados Unidos no admitieron de buena gana su derrota y la guerra continuó más de dos años, pero ponían límite sobre lo que estaban dispuestos a arriesgar para conseguir la victoria. Fue una coyuntura decisiva en el contexto de la guerra yanqui contra Indochina. Sin embargo, en términos de sus metas inmediatas de guerra, los camboyanos no vieron la razón para aceptar un cese al fuego que sólo debilitaría su cerco casi completo a Pnom Penh, que parecía a punto de caer en sus manos. Por eso, Lon Nol quería un cese al fuego aunque el PCK no tomara parte en los acuerdos de París, y por qué el PCK rechazó ambas ofertas.

    Aunque las dos principales fuerzas de liberación indochinas tuvieron propósitos inmediatos diferentes durante las negociaciones en París, los resultados inmediatos fueron dramáticamente distintos. La retirada yanqui de Vietnam no significaba una pausa para Camboya. Al contrario. Según los acuerdos de París, los yanquis ya no podían bombardear a Vietnam, pues se esperaba que su masiva ayuda pudiera permitir que el régimen resistiera un “tiempo decente”, pero temían que fuera inminente una victoria de los Khmer Rojos. William Colby, director de la CIA, llamó el bombardeo de Camboya “el único juego posible”17.

    Gran parte de Camboya fue declarada “zona de fuego libre”18. Las charlas de paz de París se llevaron a cabo en enero; en febrero los yanquis enviaron sus aviones de guerra de regreso a Camboya. Un cuarto de millón de toneladas de bombas cayeron día tras día durante 140 días. Esto fue más de tres veces la cantidad que cayó sobre Japón durante la última gran campaña de bombardeos de la II Guerra Mundial que culminó con la destrucción atómica de Hiroshima y Nagasaki. El objetivo fue construir un muro de fuego alrededor de Pnom Penh. Esto logró que el régimen de Lon Nol tuviera dos años de descanso.

    Hubo fricciones entre los dos partidos indochinos en sus mejores tiempos, y ahora las relaciones se deterioraban rápidamente. De acuerdo al PCK, los vietnamitas proponían que juntos establecieran un comando y unidades militares, pero los camboyanos prefirieron mantener su independencia19. A partir de inicios de los años 70, después de la invasión yanqui a Camboya y de la formación del FUNK, los vietnamitas empezaron a regresar a cientos de camboyanos que habían estado en el exilio en el norte de Vietnam cerca de 15 años. Los vietnamitas buscaban fortalecer las fuerzas revolucionarias en Camboya, pero querían hacerlo aumentando su propia influencia dentro del PCK. Muchos de los cuadros camboyanos exiliados recibieron entrenamiento en la posición vietnamita en cuanto a política y otros campos. Al principio fueron bienvenidos e integrados en unidades dirigidas por el PCK. Pero en unos años, casi todos fueron destituidos del partido y una gran cantidad ejecutados. “El grupo de ex combatientes entrenado en Hanoi”, un documento de 1976 dice, “¼llegó a ser 100% vietnamita y no quedó nada de los khmers. Eran serviles lacayos de los vietnamitas”20. Esta amarga contradicción se reflejó dentro del PCK en forma de batallas entre las tropas de la zona suroeste del PCK y el comando de la zona este del partido, considerado pro‑vietnamita, “cuerpos khmer con mentes vietnamitas”. En la zona suroeste, la dirección pregonó que se trataba de dos tipos de enemigos: antagónicos y no antagónicos. “Los vietnamitas no eran todavía nuestros enemigos antagónicos, pero sí lo eran Lon Nol y los yanquis, sin embargo al mismo tiempo se decía que Vietnam era nuestro enemigo número dos”. Con frecuencia, se refirió a Vietnam como “el enemigo hereditario”21.

    GUERRA DE ARROZ

    Mientras el PCK se mantuvo con poco más que el apoyo de las masas, para sostener al régimen de Lon Nol los yanquis contaron con poco más que sus B‑52. Hasta los asesores yanquis consideraban ese régimen como un desastre. Era tan corrupto e incompetente que por lo menos la mitad de los soldados en activo no existían realmente, eran simplemente un recurso por medio del cual los generales forraban sus bolsillos. En proporción, su ejército tuvo más generales que ningún otro ejército del mundo. Frente al constante bombardeo de saturación yanqui, el PCK, al igual que los vietnamitas, usó una táctica efectiva: sus combatientes se acercaban tanto como podían a las fuerzas del gobierno. La mayoría de los muertos eran civiles; además, los destrozos de los explosivos y la destrucción por napalm [gelatina incendiaria] trasformaron vastas zonas del campo en desiertos, mientras los jóvenes sanos tenían que pelear por un bando u otro. El problema de alimentar a la población y a las tropas se agudizó cada día más en ambos bandos. Los amotinamientos por arroz sacudieron a Pnom Penh, ya atiborrado de refugiados. En aquel tiempo los yanquis tuvieron que suministrar arroz en enormes cantidades. Tanto dependía la sobrevivencia de Lon Nol de esto que la embajada yanqui envió cables semanales sobre las existencias de arroz.

    En algunas zonas liberadas, la producción de arroz subió a pesar de los bombardeos, sin embargo las demandas de la guerra rebasaron las existencias. Hasta entonces, la tierra que se había arrebatado a los terratenientes y a otros traidores que apoyaban al régimen de Lon Nol y a los yanquis, se distribuyó entre las familias de los campesinos sin tierra de manera individual. Los campesinos entusiastamente se unieron a las brigadas de ayuda mutua en que cada uno ayudó a cultivar la tierra de todos. La mitad de la población vivía en zonas liberadas, administradas por organizaciones de masas como la Asociación de Campesinos y la Asociación de Monjes Patrióticos. (La existencia de la Alianza de la Juventud Comunista, a través de la cual el partido se hizo de muchos reclutas, era aún clandestina, tanto como lo era el partido.) Se abolió la usura sobre las cosechas de arroz, aunque los mercaderes continuaron ejerciendo su oficio. Ya no hubo más plaga de corrupción, violación, robo, ebriedad y apuestas sobre los campesinos. En algunos lugares los campesinos habían formado voluntariamente cooperativas de 10 a 30 familias que mejoraron su calidad de vida.

    En mayo de 1973 Angkar lanzó lo que llamó la “Revolución Democrática”. Ahora estas cooperativas pasaron a un “nivel superior” y se hicieron universales. El término cooperativa fue engañoso, porque la propiedad privada (al igual que las ciudades en las zonas liberadas) ya se había eliminado en lo básico.

    Luego, la publicación interna del PCK, Tung Padevat (Banderas revolucionarias), explicó la situación: “Había progreso de un lado, pero la misma vieja sociedad en el otro¼. [A]quellos en posesión de tierras mantienen su propiedad privada. Además, los que eran campesinos sin tierra y trabajadores sin tierra ahora reciben tierras del Estado [revolucionario]. Por lo tanto, el resto de la tierra sigue, en general, en propiedad privada”. En la ciudad noreste de Kratie, parte de una zona liberada dirigida por el PCK, “nuestro Estado fue el satélite [de los capitalistas compradores]”. “El municipio de Kratie mostró los mismos signos que la vieja sociedad. Las motocicletas Honda corrían por las calles como antes, mientras nuestros guerrilleros harapientos caminaban en el polvo. Esto mostró que ellos eran aún los amos¼ si hubiéramos seguido ese camino, no hubiéramos ido a ninguna parte”22.

    Kratie fue completamente evacuada y se volvió un pueblo fantasma. En el campo, dinero, crédito y comercio fueron abolidos; el arroz y otros productos básicos se recogían directamente por el nuevo Estado. La propiedad privada de tierra, herramientas agrícolas, vehículos motorizados, etc., también desapareció.

    Fue inaudito, como lo admite el citado documento del PCK, que la propiedad privada se confiscara completamente durante una guerra de liberación nacional, cuando la tarea es unir a todos los que se pueden unir contra los imperialistas y su régimen títere, incluida la burguesía nacional y hasta a algunos grandes capitalistas y terratenientes patrióticos cuya existencia estaba completamente ligada a la sociedad reaccionaria pero a quienes algunas veces, es posible ganar para actuar contra el enemigo principal (como el mismo Sihanouk). Además, se trató a todas las propiedades como lo mismo, sea de un terrateniente feudal o de un propietario de plantación (en lo fundamental, blancos de la revolución), o de los campesinos, quienes sólo podían ganar su propia liberación contra estas fuerzas apoderándose de la tierra. Así que, ¿cuáles eran los propósitos de estas medidas?

    Después, Pol Pot describió el propósito así: “Los terratenientes y los mercaderes reunieron todo el arroz para venderlo a la camarilla de Lon Nol y a los vietnamitas. Los estratos pobres de nuestro pueblo se quedaron sin arroz¼. Al Ejército Revolucionario de Kampuchea, que combatía en el frente, le acababa el arroz y su único alimento era sopa de arroz.... Por eso, en 1973, el Comité Central de nuestro Partido decidió crear cooperativas a nivel inferior y superior en todas las zonas liberadas”23. Otro líder del PCK explicó la decisión de 1973 de una manera más directa: “Los vietnamitas fueron el mayor problema. Ellos compraban el arroz. Por lo que nosotros abolimos el dinero. Si la gente no necesitaba dinero, si vivían en una cooperativa en la que les proveía de todo el Estado, no tendrían que vender arroz a los vietnamitas”24.

    Estas medidas se tomaron en aquellos días desesperados de la guerra y al calor de un levantamiento revolucionario. Aparentemente no se aplicaron en todas partes de las zonas liberadas ni al mismo tiempo. En algunas zonas, se aplicaron solamente a las aldeas avanzadas; en otras fueron obligatorias para todos. No tenían por objeto ser pasos provisionales o tácticas; más bien pronosticaban el régimen del PCK por venir. Las principales características del PCK y los principales problemas ideológicos y políticos que surgieron en su gobierno, salieron a la palestra, al igual que la forma especial en que se compenetraban.

    NACIONALISMO Y REVISIONISMO

    De regreso a los cuatro temas presentados al principio de este artículo:

    Primero, cómo el PCK trató el asunto de Vietnam: el desprecio de los vietnamitas a la revolución de Camboya y su afán de subordinarla a sus intereses nacionales se convirtió en el factor principal que condicionaba el desarrollo de la revolución de Camboya. Es muy importante destacar que eso era una condición, un factor externo, el que no determinó la respuesta de los revolucionarios de Camboya.

    Recordemos que la conexión militar y la interpenetración de las dos luchas de liberación nacional hicieron posible que los vietnamitas influyeran en el curso de la lucha de Camboya, pero lo opuesto no era imposible, y aunque una línea cada vez más errónea del lado del PTV fue un gran problema para Camboya, fue aún más desastrosa para las masas de Vietnam25. Vietnam fue un problema para la revolución de Camboya, pero también una gran ventaja. Vietnam dio una sonora paliza a los Estados Unidos y contó con una gran población que lo había sacrificado todo por la lucha antiimperialista. El hecho de que tantos camboyanos vivían en Vietnam y viceversa, fue una puerta potencialmente muy abierta por la cual la línea revolucionaria en Camboya pudo tener impacto en toda la región. Pero el PCK no logró ver eso. Sólo pudo ver los aspectos negativos de tal situación. No pudo ver más allá de sus propias concepciones del interés nacional de Camboya, al igual que los vietnamitas revisionistas no pudieron ver por qué debieron interesarse en la revolución de Camboya. En respuesta a la línea vietnamita que tendió a reducir la lucha indochina a la revolución en Vietnam y al apoyo a ésta en los otros dos países, el PCK no fue capaz de ver la necesidad y la posibilidad de popularizar la revolución internacionalista proletaria consecuente a través de Indochina, en unión con los pueblos del mundo (incluyendo a la China maoísta, un muy importante elemento en esta situación).

    Segundo, esto, por supuesto, planteó el asunto de qué clase de revolución querían realizar. Eso llegó a ser cada vez más claro en los pocos años en que el PCK tuvo el Poder nacional, como veremos en la próxima sección. Pero las medidas tomadas en 1973 ya reflejaron la línea de saltar la etapa de la revolución democrática nacional e incluso la del socialismo, la que asumió una forma asombrosa después de la liberación de todo el país. El blanco se desvió: en lugar de dirigir el fuego revolucionario hacia los Estados Unidos y el régimen de Lon Nol, la propiedad privada en general fue declarada el enemigo, en un país en que la mayoría de la población tenía alguna propiedad, y representaba la más grande humillación el hecho de que algunos jóvenes de la clase media tuvieran motocicletas mientras los combatientes de los Khmer Rojos caminaban en el polvo. (Nótese que para Tung Padevat, el hecho de que antiguos los campesinos sin tierra consiguieran un poco de ésta no se consideró un factor que pudiera atizar su entusiasmo por que la revolución fuera más lejos; al contrario, concluyó que su tierra debía confiscarse.) La incapacidad del PCK para imaginar siquiera la posibilidad de unir a los pueblos de Indochina sobre bases revolucionarias fue de la mano con su incapacidad para comprender la importancia de unir la gran mayoría de la población para hacer la revolución en Camboya.

    Tercero, otro grave presagio fue el tratamiento de las contradicciones dentro del partido (particularmente el tratamiento injusto a los cuadros que regresaron de Vietnam). Como hemos visto, la lucha contra la influencia “vietnamita” dentro del PCK fue de hecho una lucha entre dos líneas dentro del partido camboyano, para forjar una línea revolucionaria en conflicto con la línea no revolucionaria que había predominado. Pero puesto que vieron esta lucha desde una perspectiva nacionalista, la resumieron incorrectamente como una lucha principalmente contra un enemigo externo (Vietnam y las “mentes vietnamitas”). Este resumen constituyó un enorme obstáculo para el desarrollo del partido, minando la orientación más revolucionaria que había ganado. Como no trataron políticamente estos problemas de manera directa, lo que pudo haber fortalecido el nivel y la unidad del PCK, esta situación debilitó al partido. Más que aprender de este error, se sistematizó el método.

    Finalmente, el PCK necesitó desarrollar una crítica de la línea ideológica, militar y política del partido vietnamita, el que nunca tuvo un rumbo firme y que se acercaba cada día más a la órbita ideológica y política de la URSS. Tal crítica hubiera sido esencial para esclarecer el camino a la liberación y al socialismo en Camboya y unificar el partido, pero también fue una necesidad muy apremiante en Vietnam y Laos. Este fue un aspecto de la “experiencia extranjera” que el PCK pudo ignorar sólo a expensas de perder su propio rumbo y su capacidad de dirigir una revolución. El otro aspecto fue la polémica de Mao contra el revisionismo contemporáneo encabezado por los soviéticos y su naciente síntesis de la experiencia histórica del movimiento comunista internacional y de la línea y la experiencia de la Revolución Cultural. En lugar de partir de la ideología y los intereses del proletariado internacional, reaccionaron al chovinismo vietnamita sobre una base nacionalista, haciendo irresoluble esta contradicción. A pesar de la verdadera y reconocida dirección del PCK sobre las amplias masas camboyanas, y de su papel valioso y heroico en la lucha contra el imperialismo yanqui, en sí una importante contribución para la revolución proletaria internacional, cuando el PCK desarrolló una línea consolidada en el curso de la guerra, se encaminó cada vez más a un callejón sin salida.

    III. VICTORIA DESPERDICIADA

    LIBERACION

    La liberación de Pnom Penh llegó el 17 de abril de 1975. El asalto final se inició el primer día del año. Las tropas revolucionarias cortaron la Carretera Uno de Pnom Penh a Saigón. Colocaron las minas suministradas por China, sobre cables a través del Mekong y las hicieron estallar cuando se aproximaban los barcos, cortando así esa ruta también. Pesada artillería (suministrada por Vietnam, quien la arrebató a los yanquis) golpeó el aeropuerto de la capital, el último vínculo a los yanquis. Temiendo lo que su embajador llamó una “solución incontrolable”26, los Estados Unidos enviaron a Lon Nol al exilio y trataron de hacer un trato separado con Sihanouk a condición de que él rompiera su alianza con el PCK. El rechazó tal oferta, tal vez porque llegaba demasiado tarde. El odiado ejército enemigo, que había violado y robado en la ciudad al igual que en el campo, se desmoronó, mientras las fuerzas armadas dirigidas por el PCK cercaban cada día más las ciudades. Con 60.000 efectivos, incluidos varios batallones femeninos junto con muchos campesinos más de las milicias locales, el ejército revolucionario fue varias veces más pequeño que el de Lon Nol, pero con la dirección del PCK, la justeza de su causa había llegado a ser una irresistible fuerza material.

    El gobierno yanqui y su régimen títere pintaron la guerra como la salvación de Camboya contra la invasión vietnamita, sin embargo ahora, por primera vez en la historia, Camboya estuvo completamente en manos de los camboyanos. Hasta un vocero del Departamento de Estado yanqui en Pnom Penh tuvo que admitir: “La población en la zona republicana [de Lon Nol] dio la bienvenida a la rendición del 17 de abril de 1975”27.

    Aún se puede decir que dos diferentes Camboyas (o sus dos partes diferentes que habían vivido un desarrollo divergente) se confrontaron ese día. Primero bajo Francia (y antes) y después bajo Sihanouk en los años del auge económico, Pnom Penh, como tantas concentraciones urbanas del tercer mundo, había sido siempre una ciudad apartada del resto del país. Su economía se integró al capital extranjero, con la exportación de arroz, caucho y unos cuantos artículos manufacturados, y su papel principal fue servir de bodega y punto de distribución de bienes extranjeros. Durante casi todo el siglo XX, la mayoría de su población había nacido en Camboya pero no eran khmers, especialmente los chinos y los vietnamitas. Después de que se independizó de Francia, Sihanouk, en una de sus acciones “modernizadoras”, emitió un edicto que prohibía el uso de la ropa tradicional campesina en las ciudades y andar descalzo. El millón de refugiados que emigraron a la capital durante los años del bombardeo de saturación yanqui cambiaron esto, doblando la población de la ciudad, pero al mismo tiempo se aisló aún más del campo. Mientras millones de campesinos tomaron parte en la revolución durante los años de la toma de Pnom Penh, los capitalinos habían vivido casi exclusivamente de la guerra reaccionaria y de la caridad que distribuía la esposa del embajador yanqui mientras éste colaboraba directamente en la destrucción del país.

    La ciudad capturada por las fuerzas de liberación no fue un premio en sentido inmediato. Había pocas armas y municiones, no había aviones de combate, tanques o artillería pesada. No había materias primas, ni refacciones, y por falta de combustible, casi nada de electricidad. Gran parte de la ciudad estaba sin agua. No había medicinas u otro tipo de suministros hospitalarios. Y sobre todo, no había comida. Había arroz suficiente en la ciudad para menos de una semana.

    El país en conjunto no estaba en mejores condiciones. El régimen de Lon Nol había informado de medio millón de muertes de su lado; se informó de otras 600.000 muertes en las zonas liberadas (de una población de 7 a 8 millones). Cientos de miles de sobrevivientes fueron severamente mutilados o lisiados. El último informe enviado por la USAID decía que Camboya, “en menos de 5 años, había pasado de ser un importante exportador de arroz a importador en gran escala, y cuando se suspendió su importación en abril de 1975, estuvo al borde de una hambruna”28. Al menos la mitad de los arrozales habían sido arrasados por las bombas, o ni se sembraban. Durante las incursiones aéreas y combates yanquis murió el grueso de los bueyes usados para el arado, ganado y otros animales de granja. Casi la mitad de la población del país había huido de sus casas. Las carreteras y vías férreas fueron destruidas, los ríos fueron atascados con chatarra de barcos hundidos.

    Estas fueron las circunstancias en las cuales las fuerzas de liberación evacuaron a Pnom Penh y otras ciudades importantes. Además, no tenían manera de saber si los yanquis reanudarían sus bombardeos. La guerra continuaba en Vietnam. Sólo pocas semanas más tarde, el 12 de mayo, el gobierno yanqui montó el incidente de Mayaguez, en que la captura en aguas camboyanas de un carguero comercial norteamericano con suministros militares fue el pretexto para un nuevo ataque yanqui, que destruyó la mayor parte de las bases navales camboyanas y la única refinería de petróleo del país en Kampong Song.

    La prensa yanqui y de otros países imperialistas gemía que esa evacuación fue una muerte segura, aunque hasta los informes más desfavorables no dieron evidencia de eso. Un reportero del New York Times dijo: “De hecho, fue un viaje que iba lejos de la muerte segura por hambre¼[la cual] era ya una realidad en los centros urbanos”29. Los combatientes de liberación fueron de puerta en puerta y pidieron que tan rápido como se pudiera los habitantes recogieran sus pertenencias. No hubo violencia. Las familias salieron de la ciudad a pie y les fueron proporcionados alimentos y bebidas en el camino. Algunas medicinas fueron repartidas. Es verdad, como la prensa occidental clamó, que los heridos y enfermos fueron evacuados de los hospitales, pues estaban, en ese momento, al menos en igual situación que en cualquier otro sitio. Los altos oficiales y funcionarios capturados pertenecientes al régimen de Lon Nol fueron ejecutados, sin embargo los únicos informes de ejecuciones en masa de ex soldados salieron de Battambang y otras partes de la zona noroeste, y el centro del partido ordenó rápidamente que se suspendieran. Como la prensa norteamericana dirigió la jauría de aullidos sobre las “atrocidades de los Khmer Rojos” tras la derrota yanqui, es muy apropiado citar un informe entonces clasificado de la embajada yanqui en Tailandia, a cargo de “monitorear” los sucesos en Kampuchea, que decía que después del primer mes, “los informes del deliberado asesinato de ex funcionarios gubernamentales y soldados más o menos se acabaron”30.

    La evacuación de las ciudades no constituía una medida de guerra, ni siquiera un necesario ajuste de esta situación insostenible. Los combatientes que organizaron el éxodo dijeron a los habitantes que ésta era una medida temporal, pero no lo fue, ni tampoco se planeó así. En mayo de 1975 en una conferencia del partido, se había decidido poner fin a las ciudades de una vez por todas. La evacuación fue completa y permanente. Posteriormente, unos cuantos trabajadores calificados y campesinos fueron a la capital para reemplazar a los trabajadores fabriles, algunos oficinas gubernamentales y embajadas extranjeras fueron reabiertas, pero por casi cuatro años la parte activa de la capital se redujo a unas cuantas cuadras. El resto fue limpiado y abandonado a la maleza.

    La evacuación de las ciudades fue solamente el primer paso de un programa más amplio adoptado en los meses anteriores a la liberación. Mercados, propiedad privada, dinero y religión fueron abolidos. Se consideró la evacuación de las ciudades como un paso decisivo en esto. “Si hubiésemos conservado a Pnom Penh”, escribió el PCK en su órgano interno, “[la propiedad privada] hubiera tenido mucha fuerza. Es verdad que éramos más fuertes y teníamos más influencia que el sector privado cuando estábamos en el campo. Pero en Pnom Penh nos habríamos convertido en su satélite”31.

    ¿REVOLUCION “UNICA”?

    El PCK entendió muy bien que estas medidas eran contrarias a las políticas y experiencias de la revolución socialista. “La expulsión de la población de Pnom Penh es una medida que no se encontrará en ninguna otra revolución”, apuntó un documento interno del PCK. Ieng Sary, ministro del Exterior, explicó más tarde a un corresponsal extranjero: “La revolución khmer no tiene precedente. Lo que tratamos de hacer nunca se había hecho antes en la historia”32.

    De hecho, la dirección del PCK consideró su revolución totalmente única. En julio Pol Pot dijo en una reunión de 3.000 representantes del ejército: “Hemos logrado una victoria total, definitiva y limpia, lo que significa que la hemos ganado sin ayuda extranjera ni conexión ni participación extranjera. Nos atrevimos a hacer la guerra en una posición completamente diferente a las otras revoluciones del mundo¼. En el mundo entero, desde el advenimiento de las guerras revolucionarias y desde el nacimiento del imperialismo norteamericano, ningún país, ningún pueblo y ningún ejército ha sido capaz de expulsar tan completamente a los imperialistas y anotar una victoria total sobre ellos. Nadie pudo”33.

    Pol Pot hizo dos afirmaciones que hay que descuartizar. Primero, la idea de que nadie más había derrotado antes a los yanquis fue simplemente falsa. ¿Y qué de China, Corea y Vietnam? Parece que el quid es comparar Camboya con Vietnam, el que recibió ayuda de la URSS y China y por tanto tuvo una victoria no limpia. Es verdad que la dirección vietnamita dio la espalda al marxismo revolucionario en todos los frentes (incluida la doctrina militar) y en la lucha para liberar a Vietnam de las garras del imperialismo yanqui comprometieron a su país y vendieron su alma a la igualmente imperialista URSS. (Después de la caída del bloque soviético, esta política los llevó a los brazos del occidente otra vez.) Pero Camboya no ganó su liberación independientemente del contexto mundial34.

    La primera afirmación, con su descarado nacionalismo, estaba indisolublemente ligado a la segunda, que era cierta: El PCK no adaptó las lecciones del marxismo (basadas en la experiencia histórica y mundial) a las condiciones únicas y específicas de Camboya, sino que partió de “una posición completamente diferente de aquella de la revolución mundial”. Los camboyanos que regresaron de Europa recibieron clases sobre “la superioridad de la revolución khmer, en particular por la abolición del dinero y la evacuación de las ciudades”35. Esta fue claramente una crítica a la revolución china: “Los chinos pagan un sueldo a los trabajadores del Estado, etc. Los sueldos llevan a la propiedad privada, porque cuando uno tiene dinero, tiene que ahorrar para comprar esto o aquello”36.

    La diferencia (la unicidad de Camboya) fue que la lucha no se dirigió contra las viejas clases dominantes, que se consideraron irremediablemente derrotadas, sino contra toda la propiedad privada en general y aquellos que se contaminaron por ésta, incluyendo a todas las clases en las ciudades. “Ya hemos derribado a los capitalistas y clases feudalistas y continuamos atacándolos más. También estamos golpeando a la propiedad privada de la pequeña burguesía, los campesinos y los trabajadores¼. Evacuamos las ciudades, lo que es nuestra lucha de clases”37.

    El otro aspecto de esta “lucha de clases” es lo que se hizo con los habitantes evacuados de las ciudades. La población del país se dividió en dos categorías: “gente vieja” (aquellos que vivieron en las bases revolucionarias antes de abril de 1975) y “gente nueva” (habitantes de las ciudades y campesinos de las zonas bajo el control de Lon Nol, cerca de 30% de la población de acuerdo a un documento del PCK38 y cerca de 40% de acuerdo a otros cálculos39).

    DIVISION LUCRATIVA

    Estas dos categorías no correspondían a clases sociales. Había clases muy diversas en la primera categoría, desde campesinos pobres y sin tierra hasta campesinos ricos (antes de la liberación, la mayoría de la población no campesina había huido del campo). La segunda incluía una gama aún más amplia de clases, desde capitalistas y feudales hasta tenderos, intelectuales, trabajadores industriales y conductores de bicitaxis40. Ninguna de estas clasificaciones correspondía a ninguna categoría política, porque combinaban simpatizantes de la revolución y aquellos que se le oponían. Por ejemplo, casi toda la minoría china de Camboya (cerca de 430.000), entonces en las ciudades, fue clasificada de “gente nueva”, mezclando a usureros pequeños y grandes, tenderos y estudiantes. Muchos estudiantes sino‑khmers fueron influenciados por la Revolución Cultural de China y se radicalizaron. (Sihanouk había prohibido la Asociación de Amistad Camboya‑China, aunque al mismo tiempo recibía ayuda de China.) Se prohibió hablar chino.

    Los estudiantes, de hecho, dieron un importante apoyo y muchos miembros para el PCK. La educación secundaria había sido muy limitada hasta 1954. (Khieu Ponnary, esposa de Pol Pot, fue la primera camboyana graduada de una escuela secundaria secular y después dirigió una escuela secundaria para dar trabajo e ingresos a los líderes del PCK.) En un intento fallido de modernizar su país sin revolución, Sihanouk gastó la cuarta parte del presupuesto para educación y produjo un millón de jóvenes educados. Muchos de ellos, sin futuro ni trabajo, se abrieron a las ideas revolucionarias, aunque antes de la liberación, durante años el partido no había hecho trabajo de masas en las ciudades. Todos ellos fueron enviados a ser “gente nueva”.

    Al principio, muchos de aquellos que habían llegado de las aldeas se regresaron, y los demás se concentraron en un número de zonas, especialmente en las zonas este y suroeste. Todos se establecieron en cooperativas y, como los demás, fueron a trabajar en el campo. Pero las dos categorías no fueron tratadas equitativamente. Las cooperativas fueron unidades políticas y económicas: el gobierno local básico, la única organización de masas y la forma en la que se organizó casi toda la actividad



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    Suharto x Pol Pot : el "bueno" x "el malo"

    Mensaje por stefano el Jue Feb 10, 2011 2:24 am

    http://www.fair.org/extra/9809/suharto.html
    Good and Bad Genocide
    Double standards in coverage of Suharto and Pol Pot

    By Edward S. Herman

    Coverage of the fall of Suharto reveals with startling clarity the ideological biases and propaganda role of the mainstream media. Suharto was a ruthless dictator, a grand larcenist and a mass killer with as many victims as Cambodia's Pol Pot. But he served U.S. economic and geopolitical interests, was helped into power by Washington, and his dictatorial rule was warmly supported for 32 years by the U.S. economic and political establishment. The U.S. was still training the most repressive elements of Indonesia's security forces as Suharto's rule was collapsing in 1998, and the Clinton administration had established especially close relations with the dictator ("our kind of guy," according to a senior administration official quoted in the New York Times, 10/31/95).

    Suharto's overthrow of the Sukarno government in 1965-66 turned Indonesia from Cold War "neutralism" to fervent anti-Communism, and wiped out the Indonesian Communist Party--exterminating a sizable part of its mass base in the process, in widespread massacres that claimed at least 500,000 and perhaps more than a million victims. The U.S. establishment's enthusiasm for the coup-cum-mass murder was ecstatic (see Chomsky and Herman, Washington Connection and Third World Fascism); "almost everyone is pleased by the changes being wrought," New York Times columnist C.L. Sulzberger commented (4/8/66).

    Suharto quickly transformed Indonesia into an "investors' paradise," only slightly qualified by the steep bribery charge for entry. Investors flocked in to exploit the timber, mineral and oil resources, as well as the cheap, repressed labor, often in joint ventures with Suharto family members and cronies. Investor enthusiasm for this favorable climate of investment was expressed in political support and even in public advertisements; e.g., the full page ad in the New York Times (9/24/92) by Chevron and Texaco entitled "Indonesia: A Model for Economic Development."

    The U.S. support and investment did not slacken when Suharto's army invaded and occupied East Timor in 1975, which resulted in an estimated 200,000 deaths in a population of only 700,000. Combined with the 500,000-1,000,000+ slaughtered within Indonesia in 1965-66, the double genocide would seem to put Suharto in at least the same class of mass murderer as Pol Pot.

    Good and bad genocidists

    But Suharto's killings of 1965-66 were what Noam Chomsky and I, in The Washington Connection and Third World Fascism, called "constructive terror," with results viewed as favorable to Western interests. His mass killings in East Timor were "benign terror," carried out by a valued client and therefore tolerable. Pol Pot's were "nefarious terror," done by an enemy, therefore appalling and to be severely condemned. Pol Pot's victims were "worthy," Suharto's "unworthy."

    This politicized classification system was unfailingly employed by the media in the period of Suharto's decline and fall (1997-98). When Pol Pot died in April 1998, the media were unstinting in condemnation, calling him "wicked," "loathsome," and "monumentally evil" (Chicago Tribune, 4/18/98), a "lethal mass killer" and "war criminal" (L.A. Times, 4/17/98), "blood-soaked" and an "egregious mass murderer" (Washington Post, 4/17/98, 4/18/98). His rule was repeatedly described as a "reign of terror" and he was guilty of "genocide." Although he inherited a devastated country with starvation rampant, all excess deaths during his rule were attributed to him, and he was evaluated on the basis of those deaths.

    Although Suharto's regime was responsible for a comparable number of deaths in Indonesia, along with more than a quarter of the population of East Timor, the word "genocide" is virtually never used in mainstream accounts of his rule. A Nexis search of major papers for the first half of 1998 turned up no news articles and only a handful of letters and opinion pieces that used the term in connection with Suharto.

    Earlier, in a rare case where the word came up in a discussion of East Timor (New York Times, 2/15/81), reporter Henry Kamm referred to it as "hyperbole--accusations of 'genocide' rather than mass deaths from cruel warfare and the starvation that accompanies it on this historically food short island." No such "hyperbole" was applied to the long-useful Suharto; one looks in vain for editorial descriptions of him as "blood-soaked" or a "murderer."

    In the months of his exit, he was referred to as Indonesia's "soft-spoken, enigmatic president" (USA Today, 5/14/98), a "profoundly spiritual man" (New York Times, 5/17/98), a "reforming autocrat" (New York Times, 5/22/98). His motives were benign: "It was not simply personal ambition that led Mr. Suharto to clamp down so hard for so long; it was a fear, shared by many in this country of 210 million people, of chaos" (New York Times, 6/2/98); he "failed to comprehend the intensity of his people's discontent" (New York Times, 5/21/98), otherwise he undoubtedly would have stepped down earlier. He was sometimes described as "authoritarian," occasionally as a "dictator," but never as a mass murderer. Suharto's mass killings were referred to--if at all--in a brief and antiseptic paragraph.

    It is interesting to see how the same reporters move between Pol Pot and Suharto, indignant at the former's killings, somehow unconcerned by the killings of the good genocidist. Seth Mydans, the New York Times principal reporter on the two leaders during the past two years, called Pol Pot (4/19/98) "one of the century's great mass killers...who drove Cambodia to ruin, causing the deaths of more than a million people," and who "launched one of the world's most terrifying attempts at utopia." (4/13/98) But in reference to Suharto, this same Mydans said (4/8/98) that "more than 500,000 Indonesians are estimated to have died in a purge of leftists in 1965, the year Mr. Suharto came to power." Note that Suharto is not even the killer, let alone a "great mass killer," and this "purge"--not "murder" or "slaughter"--was not "terrifying," and was not allocated to any particular agent.

    The use of the passive voice is common in dealing with Suharto's victims: They "died" instead of being killed ("the violence left a reported 500,000 people dead"--New York Times, 1/15/98), or "were killed" without reference to the author of the killings (e.g., Washington Post, 2/23/98, 5/26/98). In referring to East Timor, Mydans (New York Times, 7/28/96) spoke of protestors shouting grievances about "the suppression of opposition in East Timor and Irian Jaya." Is "suppression of opposition" the proper description of an invasion and occupation that eliminated 200,000 out of 700,000 people?

    The good and bad genocidists are handled differently in other ways. For Suharto, the numbers killed always tend to the 500,000 official Indonesian estimate or below, although independent estimates run from 700,000 to well over a million. For Pol Pot, the media numbers usually range from 1million-2 million, although the best estimates of numbers executed run from 100,000-400,000, with excess deaths from all causes (including residual effects of the prior devastation) ranging upward from 750,000 (Michael Vickery, Cambodia; Herman and Chomsky, Manufacturing Consent).

    Pol Pot's killings are always attributed to him personally--the New York Times' Philip Shenon (4/18/98) refers to him as "the man responsible for the deaths of more than a million Cambodians." Although some analysts of the Khmer Rouge have claimed that the suffering of Cambodia under the intense U.S. bombing made them vengeful, and although the conditions they inherited were disastrous, for the media nothing mitigates Pol Pot's responsibility. The only "context" allowed explaining his killing is his "crazed Maoist-inspiration" (New York Times, 4/18/98), his Marxist ideological training in France and his desire to create a "utopia of equality" (Boston Globe editorial, 4/17/98).

    With Suharto, by contrast, not only is he not responsible for the mass killings, there was a mitigating circumstance: namely, a failed leftist or Communist coup, or "leftist onslaught" (New York Times, 6/17/79), which "touched off a wave of violence" (New York Times, 8/7/96). In the New York Times' historical summary (5/21/98): "General Suharto routs communist forces who killed six senior generals in an alleged coup attempt. Estimated 500,000 people killed in backlash against Communists."

    This formula is repeated in most mainstream media accounts of the 1965-66 slaughter. Some mention that the "communist plot" was "alleged," but none try to examine its truth or falsehood. What's interesting is that the six deaths are seen as a plausible catalyst for the Indonesian massacres, while the 450,000 killed and maimed in the U.S. bombing of Cambodia (the Washington Post's estimate, 4/24/75) are virtually never mentioned in connection with the Khmer Rouge's violence. By suggesting a provocation, and using words like "backlash" and "touching off a wave of violence," the media justify and diffuse responsibility for the good genocide.

    The good genocidist is also repeatedly allowed credit for having encouraged economic growth, which provides the regular offset for his repression and undemocratic rule as well as mass killing. In virtually every article Mydans wrote on Indonesia, the fact that Suharto brought rising incomes is featured, with the mass killings and other negatives relegated to side issues that qualify the good. Joseph Stalin also presided over a remarkable development and growth process, but the mainstream media have never been inclined to overlook his crimes on that basis. Only constructive terror deserves such contextualization.

    A New York Times editorial declared (4/10/98): "Time cannot erase the criminal responsibility of Pol Pot, whose murderous rule of Cambodia in the late 1970s brought death to about a million people, or one out of seven Cambodians. Trying him before an international tribunal would advance justice, promote healing in Cambodia and give pause to any fanatic tempted to follow his example."

    But for the New York Times and its media cohorts, Suharto's killings in East Timor--and the huge slaughter of 1965-66--are not crimes and do not call for retribution or any kind of justice to the victims. Reporter David Sanger (New York Times, 3/8/98) differentiated Suharto from Iraq's Saddam Hussein, saying that "Mr. Suharto is not hoarding anthrax or threatening to invade Australia." The fact that he killed 500,000+ at home and killed another 200,000 in an invasion of East Timor has disappeared from view. This was constructive and benign terror carried out by a good genocidist.

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    Re: ¿Qué opinan de Pol Pot y su ataque a Vietnam?

    Mensaje por Demofilo el Jue Feb 10, 2011 11:59 am

    Para evitar duplicaciones, este hilo debe trasladarse al que ya existe sobre Pol-Pot, y para que todo el mundo nos podamos enterar, su autor debería preocuparse de traducirlo.

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    Re: ¿Qué opinan de Pol Pot y su ataque a Vietnam?

    Mensaje por Andres.alcala el Sáb Feb 12, 2011 11:51 pm

    Sé sabe en reportajes y reconoce la izquierda que pol-pot llevaba políticas de auto-genocidio, tuvo conflictos bélicos con la República Popular de Vietnam y con la R.P de Laos, sabiéndose que sus teorías fueron buenas y en su derrumbe asumieron diciendo que mala gestión de su política era por inexperiencia. ¿en que parte lo hizo bién?

    Salud

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    Re: ¿Qué opinan de Pol Pot y su ataque a Vietnam?

    Mensaje por log el Lun Abr 04, 2011 1:32 am

    Demofilo escribió:Los jemeres rojos no fueron una creación de la CIA sino un movimiento nacionalista que luchaba poor la independencia de su país: Camboya.

    Si no me equivoco el comando gringo de Vietnam MACV = Military Assistance Command, Vietnam a finales de los 60s detecta los primeros movimientos del Khmer Rouge en Camboya y piensan que son unidades del VC o el NVA no sabian que eran Camboyanos, en la practica militar se podían considerar como una unidad mas al servicio de Hanoi como lo era el Pathel Lao y inicialmente fueron suplidos tanto por China como por Vietnam del Norte después de 1973 ya el EVN y el VC tienen vía libre para ejecutar el ataque final sobre el Sur y allí es cuando el Khmer Rouge como tal adquiere ya una independencia y emerge Pol Pot como jefe principal una buena parte del Khmer Rouge que inicialmente era una fracción del Front Uni National du Kampuchea (FUNK), una organización compuesta de tres divisiones equipadas por China y en menor grado por Vietnam del Norte que buscaba el derrocamiento por la fuerza de la República Khmer bajo una dictadura militar despues de 1973 Hanoi se consolida con el llamado bloque Soviético y el Ala el Khmer Rouge toma el control del FUNK y consolida sus relaciones con China, allí es cuando los gringos se dan cuenta de podian darle un buen uso al Khmer Rouge cualquier cosa que no estuviera alineada con la Unión Soviética era bueno para sus objetivos y mucho mas después de perder la guerra de Vietnam con una Una Unión Soviética mas fuerte que antes con dos nuevos aliados en Asia Laos y Vietnam Re-unificado para los gringos es muy importante Asia desde que se metieron en Filipinas han comenzado un largo proceso de expansión de su influencia

    Antes los gringos intervienen en Camboya en 1969 solo con el objetivo de destruir las unidades del VC que se replegaban en ese lugar se re abastecían y contra atacaban

    Por eso es que bombardean Camboya en la llamada operación menu pero es totalmente falso lo que dicen que Camboya fue mas Bombardeada que Vietnam el país mas bombardeado fue Laos el segundo la zona Sur de Vietnam después el Norte y por ultimo Camboya.

    En Vietnam una parte de la cúpula política era pro Mao Zedong le sentían mas su amigo que los llamados burócratas Soviéticos, de hecho algunos altos oficiales Vietnamitas fueron oficiales de mediano y bajo rango durante la guerra Civil China en el ejercito de los Maoistas pero cuando Mao Zedong habré vínculos con los norteamericanos esto lo interpretan como una traición y los Pro Soviéticos encabezados por Le Duan toman la mayor influencia en el Partido, y todo indicaba que Pol Pot seria un líder socialista de una Camboya destruida por la guerra no muy alineado con la URSS como Tito o Causescu.

    Los Vietnamitas dicen de que fue Pol Pot quien ataco a Vietnam China comenzó las hostilidades con Vietnam desde el año 1973 se dieron enfrentamientos esporádicos en la frontera en 1977 esta situación aumento también con Camboya en 1977 si no me equivoco Vietnam le propuso a China y Kampuchea desmilitarizar algunas zonas en la frontera China se niega y Kampuchea hace lo mismo en 1978 llega el llamada escusa de guerra un grupo de Khmer Rouge penetra dentro de territorio Vietnamita y mata a 3mil civiles en Ba Chuc esto segun el Gobierno de Vietnam http://en.wikipedia.org/wiki/Ba_Chuc_Massacre se sabia y esto lo dicen tanto los informes de la KGB como de Vietnam y la CIA de que el Khmer Rouge estaba ejecutando desde el propio año 1973 purgas internas con aquellos que fueran pro Vietnamitas entre estos estaba Hun Sen quien se escapa de Camboya y va a buscar apoyo a Vietnam junto con otro grupo de enemigos políticos de la la cúpula del Khmer Rouge.

    Mi opinión personal es que Vietnam deseaba y desea su influencia dentro de Laos y Camboya, a China le interesa no tanto Laos o Camboya le interesan mas son las Aguas que controla Vietnam (De hecho actualmente China controla muchas aguas que son reclamadas por Vietnam) y ejercer el control sobre Camboya les servia para ejercer una especie de Chantaje sobre Vietnam en el futuro bueno.. Al fin paso lo que paso la URSS le dio el respaldo a Vietnam para derrocar al Khmer Rouge que militarmente a pesar de contar con algunas armas Chinas era muy inferior a las mejores divisiones Vietnamitas, cuando el ejercito de Vietnam llega a las instalaciones del Khmer Rouge graban un vídeo con una voz en ingles (es un vietnamita hablando ingles) este lo transmiten inicialmente por la televisión Soviética, Japonesa y francesa y casi inmediatamente al resto del mundo mostrando unos salones de torturas las fotografías que todos conocemos y algunos cadáveres en descomposición y fosas comunes.

    Si bien Vietnam deseaba expandir su influencia no deseaba una guerra pues los recursos originalmente destinados para la reconstrucción del sur de Vietnam se gastaron en Camboya pero para mi fue necesario pues a los gringos les hubiera encantado tener en la zona un ambiente hostil para volver a intervenir en Cualquier momento como paso con Kosovo por citar un ejemplo.. Cuando China ataca a Vietnam los gringos benefician a los Chinos manteniendo una conducta ambigua solicitándole a Vietnam que se retirara de Camboya lo que coincidía perfectamente con el planteamiento de China, al final cuando no consiguen sus objetivos terminan dando la escusa de que su agregación militar fue solo un "Contra ataque en legitima defensa", los Gringos interpretaron la intervención militar en Camboya como una expansión militar de los Soviéticos que se dio paralelamente a la intervención en Afganistán.

    En toda la década de los 80s tanto los gringos como los Chinos apoyaron con armas, dinero, y apoyo internacional encubierto usando países satélites al Khmer Rouge en pocas palabras Pol Pot no es mas que una ficha anti Soviética en el Sur este de Asia a favor de los chinos y gringos (Que sea consciente o inconscientemente es otra cosa ya) años después en 1988 Vietnam pierde definitivamente su apoyo de la URSS y negocian con los gringos y Chinos la negociación se llevo a cabo en la practica en 1991 y fue:

    *Vietnam se retira definitivamente Sobre Camboya

    *Estados Unidos le levanta el embargo comercial a Vietnam

    *Vietnam "Compensa" a Estados Unidos por "Sus perdidas" en la guerra de Vietnam (Sarcástico pero así es que sucedió)

    *China se compromete a parar sus hostilidades con Vietnam y a usar la diplomacia para solucionar sus problemas fronterizos en el 2009 fue que finalmente quedo clara la frontera entre los dos países no existen limites marítimos todavía.

    *China y Estados Unidos se comprometen a no apoyar mas al Khmer Rouge ni a ningún otro grupo en Laos y Camboya que tenga tendencia en contra de Hanoi

    *Vietnam se compromete a Colaborar en con Los Estados Unidos en la búsqueda de 2mil Pilotos desaparecidos durante la guerra (Hubieron millones de muertos a ellos solo les interesa buscar los huesos de sus pilotos).

    Bueno recientemente ya con la URSS fuera del conjunto de los números Reales Estados Unidos juega mas a apoyar a Vietnam ya que estos no desean una presencia de China que se consolide en el mar meridional los gringos juegan al llamado "Balance de Poder" es decir nunca desean una potencia muy poderosa en una zona.

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    Re: ¿Qué opinan de Pol Pot y su ataque a Vietnam?

    Mensaje por osip1984 el Mar Jun 07, 2011 8:54 am

    Bueno, en mi opinión Pol Pot, es el ejemplo de como una buena persona con buenas ideas, puede llegar a producir un desastre de proporciones apocalípticas, sino se tiene una base teórica y científica a la hora de ponerlas en práctica. Pol Pot, intentó crear una sociedad utópica, ideal y armoniosa, llevando el igualitarismo a la màxima expresión. Pero se equivocó en las formas sin duda, creyó que para construir la sociedad ideal, no hacía falta el progreso tecnológico, la educación y la industrialización y unicamente con la clase campesina se podía llegar a la sociedad ideal. El resultado fué un desastre. Pienso que la mayoría de muertes fueron debido a las hambrunas y que las ejecuciones y la represión, fueron casos mucho más puntuales.

    Aquí dejo un documental del canal de histeria: http://www.documaniatv.com/historia/pol-pot-y-los-jemeres-rojos-2-el-misterio-de-pol-pot-video_088b31a4f.html independientemente de la linea editorial del canal, me parece interesante porque son las únicas declaraciones de Pol Pot a las que podemos tener acceso, creo que es interesante la entrevista a Pol Pot para desentrañar el personaje que hay detrás, en ningún momento niega las muertes solo se excusa ante ellas por su falta experiencia de el y su gobierno y este es un dato importante. Se vislumbra un personaje, encantador y educado, no dudo que en su foro interno fuera buena persona y tuviese buenos sentimientos.

    Andres.alcala escribió:En la llamada Kampuchea de Pol Pot te daban un tiro por ponerte las gafas sin tener en cuenta si las necesitabas para corregir el defecto visual.

    study Leer historia y saber la verdad, la izquierda nunca es negacionista.

    Esto creo que es falso, en el documental del canal de história, se vee una entrevista que le realiza la TV Yugoslava y el intérprete camboyano que está detrás lleva gafas, se vee claramente, si nos fijamos en esta mentira mil veces repetida, podemos darnos cuenta que las exageraciones sobre la Kampuchea Democrática están a la orden del día.

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    Re: ¿Qué opinan de Pol Pot y su ataque a Vietnam?

    Mensaje por Nikolai-142 el Lun Jun 13, 2011 2:11 pm

    Saludos, recientemente un camarada ha publicado un reportaje de la televisión yugoslava sobre la Kampuchea Democrática, extraído de un debate de la televisión francesa:





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    Re: ¿Qué opinan de Pol Pot y su ataque a Vietnam?

    Mensaje por Milicia el Vie Ago 12, 2011 5:29 pm

    Buenas,

    Yo tengo una película vietnamita bastante crítica con el tema de la Kampuchea Democrática, a pesar de todo mola bastante poder ver las comunas http://videosdeleste.blogspot.com/2011/05/la-kampuchea-democratica-vista-por-la.html . Tampoco podemos olvidar,camaradas, que Vietnam perdió decenas de miles de hombres en un guerra contra Pol Pot. También he colgado en mi blog uno de los pocos vídeos del camarda Pol Pot durante el corto periodo de vida de la Kampuchea democrática, toda una primicia. Creo que tanto la película, como el reportaje rodado por los periodistas yugoslavos no tienen perdida.

    Para más datos puedo decir que el camarada Pol Pot vivió durante varios años en París influenciado supuestamente por el PCF. Durante su estancia en el país galo también visito España y Yugoslavia, desgraciadamente no consigo encontrar información relativa a estos dos viajes por Europa. Sin embargo si he encontrado información sobre los supuestos sitios donde Pol Pot vivió durante su estancia en París, creo que lo menos es hacer de su casa un museo.

    http://videosdeleste.blogspot.com/2011/05/necisito-ayuda-reportaje-yugoslavo.html



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    Re: ¿Qué opinan de Pol Pot y su ataque a Vietnam?

    Mensaje por Milicia el Lun Ago 15, 2011 3:04 pm

    Saludos,

    Veo habéis colgado mi reportaje de Kampuchea Demcorática rodado por periodistas yugoslavos http://videosdeleste.blogspot.com/2011/05/necisito-ayuda-reportaje-yugoslavo.html. En españo resulta casi imposible encontrar información sobre Kampuchea y menos aún sobre Pol Pot. El único libro que se puede encontrar en castellano es el del periodista Vicente Romero, Viaje al genicidio de Camboya. Pol Pot el último verdugo. El título lo dice todo, a pesar de ello recomiendo la lectura del libro pues el periodista Vicente Romero a diferencia de los peridista de hoy día es un periodista de campo. El libro contiene datos, entrevistas y testimonios de primera mano que ayudan a compreder los sucedidso en camboya desde 1975 hasta 1997. Para más información os dejo un fantástico reportaje de el programa "En Portada" http://www.rtve.es/alacarta/videos/en-portada/portada-utopia-terror-jemeres-rojos/782135/

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    KAMPUCHEA DEMOCRÁTICA (los Khmeres Rojos) - capítulo del libro "La revolución y el socialismo en el siglo XX", escrito por Jorge Echazú - publicado por el PCmlm de Bolivia

    Mensaje por pedrocasca el Sáb Oct 01, 2011 7:58 pm

    KAMPUCHEA DEMOCRÁTICA (los Khmeres Rojos) - capítulo del libro "La revolución y el socialismo en el siglo XX", escrito por Jorge Echazú - publicado por el Partido Comunista marxista leninista maoista de Bolivia
    Este texto del catedrático de Derecho boliviano Jorge Echazú intenta desmontar las acusaciones acerca del genocidio (se habla de entre un millón y medio y tres millones de habitantes fallecidos) supuestamente realizado por los Khmeres Rojos en Kampuchea (Camboya) durante sus años de gobierno, entre 1975 y 1979, bajo el mandato de Pol Pot.
    Índice:

    UNA PEQUEÑA GRAN REVOLUCIÓN
    EL TRIUNFO DE LOS KHMERES ROJOS
    LOGROS DE LA REVOLUCIÓN
    UN ESTADO SIN DINERO
    EL VACIAMIENTO DE LAS CIUDADES
    ¿TRES MILLONES DE VÍCTIMAS?
    LA MENTIRA: EL LEVANTAMIENTO INTERIOR - LA VERDAD: UNA INVASIÓN VIETNAMITA EN REGLA
    LA GUERRA POPULAR COMO RESPUESTA A LA AGRESIÓN
    POST-SCRIPTUM
    NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

    El texto se puede descargar desde el enlace: (formato .doc - 19 páginas)

    http://www.megaupload.com/?d=R7XVEFTG


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    La farsa del genocidio de Camboya

    Mensaje por stefanos666 el Lun Ene 23, 2012 5:49 pm


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    Re: ¿Qué opinan de Pol Pot y su ataque a Vietnam?

    Mensaje por RicardoTresFlechas el Mar Ene 24, 2012 4:28 am

    Muy interesante. Mas informacion sobre el "genocidio" de Pol Pot

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    Re: ¿Qué opinan de Pol Pot y su ataque a Vietnam?

    Mensaje por Marxtil el Mar Ene 24, 2012 6:33 am

    Atención con ese abogado, porque según wikipedia, es uno de los que defendio los casos del oficial de la Gestapo y de la Schutzstaffel, Klaus Barbie.

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    Re: ¿Qué opinan de Pol Pot y su ataque a Vietnam?

    Mensaje por stefanos666 el Mar Ene 24, 2012 7:32 am

    Marxtil escribió: Atención con ese abogado, porque según wikipedia, es uno de los que defendio los casos del oficial de la Gestapo y de la Schutzstaffel, Klaus Barbie.
    es verdad... pero el problema es que un abogado defiende a todos ... incluso Lucifer.... y lo ironico es que Jacques Vergès fué de la resistencia francesa


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    Re: ¿Qué opinan de Pol Pot y su ataque a Vietnam?

    Mensaje por camarada_nestor el Mar Ene 24, 2012 11:25 pm

    Y tambien defendio al Chacal, y se ofreció a defender a Milosevic pero este se nego, le llamam el abogado del diablo... Fue militante del PCF hasta el 57 o eso dice wikipedia, curioso, pero bueno, al fin y al cabo es su trabajo, esta frase creo que dice bastante de el: Cuando se le preguntó si habría defendido a Hitler, Vergès contestó "incluso defendería a Bush. Pero sólo si se declara culpable"

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    Re: ¿Qué opinan de Pol Pot y su ataque a Vietnam?

    Mensaje por incontrolable el Miér Ene 25, 2012 12:06 am

    que tratas de decir con este post/video? acaso que pol-pot "no fue tan malo"?

    stefanos666
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    Re: ¿Qué opinan de Pol Pot y su ataque a Vietnam?

    Mensaje por stefanos666 el Miér Ene 25, 2012 12:26 am

    incontrolable escribió:que tratas de decir con este post/video? acaso que pol-pot "no fue tan malo"?

    é era malo.. pero no era este diablo todo que los medios occidentales dicen

    RicardoTresFlechas
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    Re: ¿Qué opinan de Pol Pot y su ataque a Vietnam?

    Mensaje por RicardoTresFlechas el Jue Ene 26, 2012 1:14 am

    stefanos666 escribió:
    incontrolable escribió:que tratas de decir con este post/video? acaso que pol-pot "no fue tan malo"?

    é era malo.. pero no era este diablo todo que los medios occidentales dicen

    ¿Y en que nos basamos para decir que era malo?

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    Re: ¿Qué opinan de Pol Pot y su ataque a Vietnam?

    Mensaje por incontrolable el Jue Ene 26, 2012 1:33 am

    RicardoTresFlechas escribió:
    stefanos666 escribió:
    incontrolable escribió:que tratas de decir con este post/video? acaso que pol-pot "no fue tan malo"?

    é era malo.. pero no era este diablo todo que los medios occidentales dicen

    ¿Y en que nos basamos para decir que era malo?

    hombre un tio que obliga a la ruralizacion de la sociedad, que impone bajo un autoritarismo desproporcionado una serie de leyes y conductas que fijate cómo serian que fueron los propios comunistas vietnamitas los que liberaron camboya...

    No se que tipo de revisionismo historico se pretende hacer con este personaje

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    Re: ¿Qué opinan de Pol Pot y su ataque a Vietnam?

    Mensaje por Marxtil el Jue Ene 26, 2012 1:40 am

    Aprovecho de colgar el post del usuario RDC (extraído de www.antorcha.org), que aclara varias dudas acerca de los acontecimientos en Kampuchea Democrática (1975-1979) y Pol Pot.


    por RDC el Miér Dic 30, 2009 12:46 pm

    Camboya y Kampuchea Democrática son lo mismo. Kampuchea es el nombre que tuvo el periodo de gobierno de los jemeres rojos con Pol Pot al frente y eran aliados de China.

    Te dejo aquí un artículo de Antorcha:

    El genocidio camboyano

    Los que hablan y escriben sobre Camboya no saben nada porque las fuentes históricas son muy escasas, difíciles de encontrar y muy poco fiables, por no decir nada fiables. Pero hoy eso es posible porque se puede hablar del asunto sin necesidad de demostrar nada ni de elaborar ninguna clase de precisiones. Nadie va rebatir nada de lo que se pueda afirmar. En consecuencia, no es necesario investigar, ni preguntar, ni pensar siquiera; basta con repetir de memoria lo que escuchamos a cada paso. Incluso si alguien trata de matizar parece que quiere minimizar o justificar al régimen de Pol Pot.

    La prensa habla de millones de muertos en un país que sólo contaba con ocho millones de habitantes, de modo que -si fuera cierto- eso más bien parecería una guerra civil en la que unos se mataban a otros por las calles, porque ese tipo de crímenes masivos no son tan fáciles de cometer.

    En un momento en el que recortaban las partidas presupuestarias destinadas a la investigación, Clinton destinó millones de dólares para la realización de un estudio sobre el genocidio camboyano bajo la dirección de Ben Kiernan, de la Universidad de Yale. Fue Kiernan quien sugirió una cifra de 1'5 de millones de personas muertas por hambre, enfermedad y ejecuciones durante el gobierno de Kampuchea Democrática, es decir, entre 1975 y 1979.

    Estas cifras son más que dudosas, sobre todo porque mezclan las muertes por hambre y enfermedades con las ejecuciones. Tanto el gobierno camboyano pro-imperialista anterior a 1975 como el gobierno pro-vietnamita posterior a 1979 estaban interesados en exagerar las cifras. No existía ningún censo previo de la población y aquellos fueron años de guerra. Las cifras no las obtuvo Kiernan contando cadáveres. Sin ninguna comprobación aceptó los datos de un investigador privado, Michael Vickery, quien, a su vez, utilizó las estadísticas de la CIA y fijó el número de muertes por diferentes causas en 800.000 (1).

    En febrero de 1996, la Comisión Norteamericana de Investigación sobre el Genocidio Camboyano asumió las cifras dadas por los vietnamitas de 3'3 millones de muertos, que son las mismas que difundieron entonces los revisionistas soviéticos (2). Nada menos que un 40 por ciento de la población. Demasiadas muertes para ser verdad.

    Las cifras de los imperialistas y las de los vietnamitas ni nos convencen ni les concedemos ningún rigor. Aún suponiendo que todos los supervivientes del genocidio estuvieran implicados en el mismo, es materialmente imposible que 4'7 millones de personas maten a las 3'3 millones restantes. Eso sería una guerra civil, no un genocidio. Ni siquiera los nazis en la II Guerra Mundial consiguieron alcanzar esas cifras aunque, al más puro estilo prusiano, crearon toda una gigantesca burocracia para lograrlo.

    En una entrevista publicada el 23 octubre de 1997, Ta Mok dijo a la Far Eastern Economic Review: Es obvio que Pol Pot cometió crímenes contra la humanidad. No estoy de acuerdo con las cifras norteamericanas de millones de muertes. Pero cientos de miles, sí. El problema es que cientos de miles no da una primera plana ni un titular a la prensa ni a Hollywood. Necesariamente hay que decir que son millones, sin caer en la cuenta que cientos de miles en un país tan poco poblado como Camboya son muchos millones en términos relativos. Ta Mok decía también que los crímenes no los había cometido él, sino Pol Pot. Si le hubieran preguntado, posiblemente hubiera dicho que él ni siquiera sabía nada de esa masacre... También eso es increíble.

    Un representante del Departamento de Estado, H.Carter, dijo en 1979 en Saint Paul, Estado de Minessota, que en Camboya habían muerto decenas de miles de personas durante el gobierno de los jemeres rojos.

    Demasidas divergencias para admitir algo de esto.

    Las cifras resultan todavía mucho más insólitas si tenemos en cuenta que Kampuchea Democrática fue un régimen político que sólo se sostuvo en el poder 44 meses, lo que nos da un ritmo de 75.000 asesinatos al mes.

    En el colmo de nuestro asombro, pretenden hacernos creer, además, que todas esas muertes se produjeron por medios primitivos, a golpes, con cadenas de bicicleta, martillos, cuchillos, palos, azadones o asfixiados con bolsas de plástico en la cabeza.

    Por supuesto, nadie ha ofrecido ninguna explicación -si es que existe- de los motivos de todos esos muertos, y resulta absolutamente inconcebible que fueran fruto de la demencia, de un delirio criminal de los dirigentes de Kampuchea Democrática. Ese tipo de explicaciones las dejamos para las películas de Hollywood.

    Sabemos que en la prisión de Tuol Sleng se conservan archivos detallados de cada prisionero, su origen de clase y sus declaraciones, porque las confesiones detalladas eran el principal propósito de la cárcel. Los vietnamitas, después de invadir Camboya en 1979, convirtieron Tuol Sleng en museo y lo utilizaron para desacreditar al Angkar pero jamás afirmaron que aquellos documentos se falsificaran. Ieng Sary confirmó la autenticidad de algunos documentos y Kang Kek Ieu corroboró su contenido básico y verificó su firma en algunos de ellos.

    Al lado mismo del horror está la información, y cuando nos hablan de una cosa pero no de la otra, es como para desconfiar.

    Los imperialistas y vietnamitas mienten por la misma razón. Los primeros porque invadieron el país en 1970; los segundos porque lo invadieron nueve años más tarde. Estos últimos trataron de justificar su invasión diciendo que lo hacían obligados para salvar a los camboyanos -de los que medio millón eran de origen vietnamita- del genocidio; fueron los primeros que hablaron de él. A la contra, los imperialistas se callan para no reconocer que tras 1979 ellos también apoyaron a los genocidas jemeres rojos porque era una manera de tomarse la revancha contra Vietnam.

    Así se ha producido un curioso fenómeno histórico de convergencia y acuerdo pleno sobre el asunto. Además, el gobierno de Kampuchea Democrática no tiene defensores, ni siquiera sus máximos dirigentes de entonces han alzado la voz para desmentirlo. No existen polpotistas. Incluso Hitler tuvo sus seguidores después de muerto y algunos aún le defienden o le justifican. Pero Kampuchea Democrática no tuvo ni tiene partidarios por lo que no podemos conocer sus puntos de vista y sus argumentos (si los hay). No existe una edición de las Obras Escogidas de Pol Pot.

    Naturalmente que todo intento de defender a quien no quiere defenderse a sí mismo es absurdo. Pero aunque todos callen, eso no nos exime a nosotros de rebuscar lo que haga falta en busca de la verdad de lo sucedido, porque la verdad siempre es revolucionaria.

    El auténtico genocidio

    La campaña en torno al genocidio camboyano tiene un objetivo claro: dar la impresión de que las fuerzas que expulsaron a los imperialistas del sudeste de Asia eran peores que los propios imperialistas; la liberación no merece la pena; es peor que los males sociales que dice remediar.

    Sin embargo, las acusaciones de genocidio de los imperalistas estadounidenses lanzadas contra los antiguos dirigentes de Kampuchea Democrática sólo intentan dar la vuelta a la historia, porque si alguien debe ser juzgado por genocidio en el sudeste de Asia, deben ser los imperialistas.

    La guerra que libraron los tres pueblos indochinos (Vietnam, Camboya y Laos) contra los imperialistas fue justa. Los imperialistas dejaron tres países literalmente arrasados. Por crítica que sea la opinión que se tenga acerca del régimen de los jeremes rojos, lo cierto es que tuvieron que ocuparse del horror que los imperialistas dejaron tras de sí.

    Ahora bien, los comunistas no admitimos la tortura bajo ningún pretexto, ni podemos aceptar el argumento que absuelve una lista de crímenes declarando que la de otro bando fue más larga. Pero incluso en esos términos (las propias cifras de muertes) los imperialistas se llevan el premio a los mayores criminales. Su guerra en Indochina se encuentra entre los más sangrientos crímenes que el mundo ha visto. Los imperialistas estadounidenses y sus aliados soltaron tres veces más bombas sobre Vietnam que durante toda la II Guerra Mundial. Por lo menos asesinaron a dos millones de vietnamitas y generaron diez millones de refugiados en aquel país. En Camboya, dieron un golpe de Estado en 1970, instalaron un gobierno títere y después enviaron sus tropas. Los bombardeos de saturación desde los aviones B-52 continuaron casi sin interrupción más de tres años. Medio millón de toneladas de explosivos y napalm devastaron el campo, provocando una hambruna sin precedentes. En esa guerra murieron un millón de camboyanos.

    Esto es lo verdaderamente importante en todo este asunto

    No obstante, el Programa de Clinton sobre el genocidio en Camboya no lo considera parte integrante de su investigación.

    Unos budistas fervientes

    Los revisionistas soviéticos acusaron a los jemeres rojos de ser maoístas y los imperialistas dijeron que eran comunistas.

    En realidad, en Camboya fueron los monjes budistas los que, desde el siglo XIX, encabezaron las guerras anticoloniales contra Francia. Como los franceses no crearon escuelas, el budismo fue allí la única vía educativa. Se convirtió en el centro de la vida intelectual y en la única institución nacional, aparte de la monarquía. La mayoría de los jóvenes camboyanos pasaban varios años recluidos en los monasterios. En los años 30 y 40 los templos se convirtieron en centros de resistencia nacional, primero contra los franceses y después contra los japoneses. Las diversas tendencias políticas del movimiento de liberación nacional reclutaron a sus militantes entre los monjes budistas.

    Al fundarse el Partido Comunista de Indochina en 1930, algunos camboyanos formaron parte integrante del mismo. Pero en su mayor parte aquellos comunistas camboyanos eran vietnamitas emigrantes. Cuando en 1951 el Partido Comunista de Indochina se disolvió y se crearon diferentes partidos en cada país, los propios vietnamitas aconsejaron crear en 1960 en Camboya una organización de frente único, el Partido Revolucionario del Pueblo Jemer, en lugar de un partido comunista. Del mismo modo, en lugar de formar su propio ejército, unido en torno a las tareas inmediatas de la revolución y también principal campo de entrenamiento en las metas a largo plazo y en la ideología del comunismo, trabajaron con los guerrilleros budistas y nacionalistas Issarak que habían surgido de la lucha contra Japón. Durante las siguientes dos décadas muchos cuadros y dirigentes del Partido Revolucionario del Pueblo Jemer eran antiguos monjes y su ideología era exclusivamente nacionalista. El movimiento Issarak tuvo mucho arraigo entre las masas y sus fuerzas combatientes se contaron por miles. Entre ellos no se llamaban camaradas sino hermanos, como en los monasterios: Pol Pot era el hermano número uno, Nuon Chea era el hermano número dos, y así sucesivamente.

    Tras el golpe de Estado de 1970, los monárquicos, los jemeres rojos y diversas fuerzas nacionalistas, hasta entonces enfrentadas, se integraron en el Frente Unido Nacional de Kampuchea (FUNK) dirigido por el príncipe depuesto Norodom Sihanuk.

    Por tanto, independientemente del nombre que la organización adoptara en cada momento, en Camboya no existió un partido comunista sino un amplio movimiento de liberación nacional resultado de la agrupación de diversas fuerzas políticas enfrentadas al imperialismo. Hoy nadie quiere recordar que tras la victoria de 1975, Kampuchea Democrática era una monarquía encabezada por Sihanuk. Tampoco que el Angkar incluía rasgos claramente chovinistas, que su actitud hacia todo lo extranjero era despectiva. Se creían tan avanzados que habían sobrepasado a Lenin y dejado atrás a Mao, dirigiendo una revolución tan única que es mejor no aprender nada de la experiencia extranjera.

    La verdadera naturaleza de sus dirigentes se demuestra no sólo por su origen religioso sino por su ideología, por el programa político implementado cuando estuvieron en el poder entre 1975 y 1979 y por el destino final de todos ellos, que retornaron a la religión de donde provenían. Otros se reconvirtieron al cristianismo: según un artículo de The Observer de 2004, al menos 2.000 jemeres rojos se habían convertido al cristianismo evangelista.

    Tras la invasión vietnamita de 1979, a las zonas que ocupaba la guerrilla llegaron misioneros evangelistas, predicando a unos jemeres rojos que hacía 20 años que habían abandonado el budismo. Formaban parte de la avanzadilla imperialista que trataba de contrarrestar la presencia vietnamita en Camboya y su sintonía con los jemeres rojos fue total, no solamente por los antecedentes religiosos de éstos sino también por su común objetivo de combatir a los vietnamitas.

    Por ejemplo, Lun Lung, empezó de guardaespaldas personal de un dirigente jemer rojo, luego se convirtió en un propagandista del régimen, dirigiendo una radio de la Kampuchea Democrática. Hace pocos años se bautizó y ahora dirige Radio Pailin, que incluye un programa cristiano.

    El hermano número dos del Angkar, Nuon Chea, es hoy es un ferviente budista. Aunque se encuentra en prisión, el carcelero Kank Kek Ieu, es desde 1992 otro devoto cristiano. Cuando, después de 20 años desaparecido, los periodistas de la revista Far Eastern Economic Review le entrevistaron en 1997, trabajaba con nombre falso como asistente médico en un campo de refugiados del American Refugee Committee en el norte de Camboya. Kang Kek Ieu reconoció haber participado en torturas, asesinatos y crímenes contra la humanidad y estar preparado para testificar contra otros dirigentes jemeres rojos. También explicó que se había reconvertido al cristianismo evangelista y que era un cristiano renacido.

    En agosto de 1976 los dirigentes de Kampuchea Democrática acudieron a la conferencia de países no alineados celebrada en Colombo, en Sri Lanka. Los budistas ceilaneses, incluso la piadosa población de Kandy, donde se encuentran las reliquias de Buda, aclamaron a los jemeres rojos. Fue algo insólito.

    Por todo ello, no sabemos en virtud de qué o de quién se incluye a Pol Pot y a los jemeres rojos dentro del movimiento comunista internacional o del maoísmo, como afirmaban los revisionistas soviéticos. Como con todos los tránsfugas, no sabemos cuándo pasaron del budismo al comunismo, ni luego cómo regresaron otra vez del comunismo al budismo (o al cristianismo). Tampoco somos capaces de averiguar cómo todo eso se adereza con el condimento nacionalista y el chovinismo. Hoy hay muchas organizaciones, colectivos y grupos que se autodenominan comunistas, como se puede comprobar en los enlaces de algunas páginas de internet. Pero en 1977 la situación era mucho peor, una verdadera plaga, no sólo en los países desarrollados sino muy especialmente en el Tercer Mundo. Es muy característico de los nacionalistas: las organizaciones que habían logrado la independencia de sus países, como los jemeres rojos, volvieron la espalda a las antiguas metrópolis capitalistas que los habían sometido a una condición colonial y buscaron apoyo en los países del bloque socialista, adoptando cuantos ademanes y poses seudocomunistas eran necesarios para ello.

    En setiembre de 1977 los del Angkar hicieron lo mismo y pasaron a autodenominarse Partido Comunista de Kampuchea en un contexto político muy significativo, durante un viaje a Beijing para vistar a Deng Xioping y los revisionistas chinos que, justo un año antes, habían dado un golpe de Estado. La política de los revisionistas chinos era reactiva frente a la de los revisionistas soviéticos. Si éstos se apoyaban en India, aquellos se apoyaban en Pakistán; si unos apostaban por los golpistas argentinos, los otros lo hacían por los chilenos. Así Kampuchea Democrática mantuvo buenas relaciones con China porque Vietnam mantenía buenas relaciones con la Unión Soviética (o a la inversa, que tanto da).

    Kampuchea Democrática recibió cantidades importantes de ayuda de China durante y después de la guerra. El primer cargamento de comida llegó menos de una semana después de la liberación. Para mediados de septiembre de 1977, China ofreció mil millones de dólares de ayuda económica sin intereses, incluyendo una donación de 20 millones de dólares, la mayor ayuda que China había otorgado jamás a otro país. Sin embargo, como buenos nacionalistas, los jemeres rojos siempre confiaron en sus propios recursos internos. Por ejemplo, leyendo los escasos discursos internacionales de Ieng Sary, aparecen muchas veces las ideas ligadas a la independencia, entendidas además como autosuficiencia económica, pero en ningún caso las del socialismo. En su escasa actividad diplomática los jemeres rojos se presentaban a sí mismos ante el mundo como los auténticos -por no decir los únicos- representantes del movimiento de los países no alineados. Según ellos, los demás países encubrían sus lazos económicos y políticos con estadounidenses y soviéticos, mientras que ellos se mantenían completamente al margen de unos y otros. Esa actitud de aislamiento se acabó volviendo en su contra.

    Aquel mes de setiembre de 1977, Pol Pot y otros dirigentes del Angkar fueron a Beijing y literalmente se arrojaron a los brazos de Deng Xioping en el aeropuerto. Entonces el hermano número uno pronunció un discurso en el que reveló públicamente que en realidad el Angkar era un partido comunista. Cambió el nombre de su organización e invocó el nombre de Mao nada menos que ante quienes estaban a punto de liquidar las conquistas de la revolución china en nombre del propio Mao. Al referirse a la historia de su partido, dijo: Nosotros también aprendimos de la experiencia de la revolución mundial y en particular de la obra del camarada Mao Tsetung, y la experiencia de la revolución china jugó un papel importante entonces (3).

    Pol Pot decía lo que Deng Xioping y los suyos querían escuchar, y nada más, porque aunque su discurso fue transmitido por la radio china, no se retransmitió por la camboyana. Estaba destinado exclusivamente al consumo externo. Los camboyanos no tenían derecho a saber que lo que se hacía llamar Angkar era en realidad un partido autodenominado comunista, una práctica aberrante que no tiene nada de comunista y que no se justifica por las condiciones de estricta cladestinidad en que se tuvo que desenvolver el movimiento de liberación nacional camboyano desde 1965, fecha del exterminio masivo de los comunistas indonesios. Hasta ese momento siempre había mantenido una dualidad entre una rama legal y otra ilegal, pero a partir de entonces entró en el más absoluto de los secretos y del aislamiento. Si bien la clandestinidad es un principio organizativo básico de toda organización en guerra contra los reaccionarios, aquí se trata de algo bien distinto. En el párrafo final del Manifiesto Comunista Marx y Engels ya dijeron que los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos (4). Para lograr sus objetivos la política comunista se dirige a las masas y se apoya en las masas, por lo que nada lograríamos escondiendo o camuflando nuestros objetivos a corto y largo plazo.

    Pues tras su derrota en 1979, los jemeres rojos siguieron ocultando sus propósitos porque volvieron a cambiar de nombre y formaron el Partido de Kampuchea Democrática. Por tanto, su denominación como comunistas sólo duró dos años.

    El supuesto maoísmo de los jemeres rojos

    La afirmación original de que jemeres rojos eran maoístas provino de los revisionistas soviéticos, que en 1979 difundieron a través de la agencia de prensa Novosti un folleto infame de Vladimir Simonov titulado Campuchea: crimen y fracaso del maoísmo. El folleto perseguía varios objetivos:

    - justificar la invasión del país por sus aliados vietnamitas
    - descalificar a Mao y a China a través del genocidio camboyano.

    La palabra maoísta aparece en cada línea del truculento folleto hasta crear una plena asociación de ideas. Pero no merece la pena perder ni un minuto en leer, ni mucho menos en refutar, el cúmulo de infundios que allí se vierten.

    Como en tantas otras áreas, la política internacional de los revisionistas soviéticos hacia Camboya era absolutamente ajena al internacionalismo proletario. Entre otras cosas, nunca rompieron relaciones diplomáticas con el régimen del golpista Lon Nol.

    Si negamos que el Angkar tuviera ninguna relación con el movimiento comunista internacional, excusamos decir que tampoco la tenían con el Partido Comunista de China. Los jemeres rojos nunca se reconocieron a sí mismos como maoístas. Si bien Pol Pot vivió en China en vísperas de la revolución cultural, no hay constancia de ningún apoyo a la misma en los documentos y declaraciones del Angkar o de Pol Pot durante la vida de Mao. Cuando los documentos del Angkar se remiten a la revolución china es generalmente para despreciarla en comparación con la camboyana.

    A finales de 1967, Pol Pot organizó una escuela de entrenamiento del Angkar en la selva noreste de Camboya. En nueve días de conferencias políticas, rara vez mencionó a China y nunca a la revolución cultural que, justo en aquel momento, estaba en su apogeo y era noticia sobresaliente en todo el mundo. Kiernan reconoce que ni Pol Pot, ni Ieng Sary, Son Sen, Khieu Samphan, ni ningún otro dirigente del centro del PCK, se ha sabido que expresara simpatía por la Revolución Cultural mientras ésta ocurría (5). Según Timothy Carney: Aún no hay evidencia que vincule al partido camboyano con los radicales de China en el período 1965-1971 (6). Pero es otro tópico comúnmente aceptado en la propaganda imperialista ligar el régimen de Pol Pot a la Banda de los Cuatro sobre la base de supuestas similitudes entre el Gran Salto Adelante, la Revolución Cultural y la política de Kampuchea Democrática.

    Justo después de tomar el poder, en junio de 1975, Pol Pot hizo un viaje secreto a Hanoi y Pekín y algunos informes decían que se reunió con Mao, pero nada se sabe acerca de este supuesto encuentro.

    Cuando Mao murió en septiembre de 1976, durante el golpe de Estado revisionista en China, los dirigentes del Angkar se manifestaron contra la Banda de los Cuatro, según Kiernan (7). Entonces Kampuchea Democrática llamó a un período de cinco días de luto y las declaraciones oficiales de duelo emitidas entonces no van más allá de la retórica diplomática que se puede leer en las de otros países, incluidos los capitalistas con los que China acababa de intercambiar embajadas.

    En fin, en setiembre de 1977 también nuestro Ministro de Defensa Jose Antonio Alonso, entonces dirigente del Partido del Trabajo, se consideraba a sí mismo comunista y maoísta, pero nosotros nunca le tuvimos en tal concepto. Mucho menos a Pol Pot, que jamás pretendió hacerse pasar por lo que no era.

    Notas:

    (1) Ben Kiernan: The Pol Pot Regime, Yale University Press, 1996, pg. 457.
    (2) Vladimir Simonov: Campuchea: crimen y fracaso del maoísmo, Agencia de Prensa Novosti, Moscú, 1979.
    (3) Kenneth Quinn, en Karl D. Jackson, red.: Cambodia 1975-1978: Rendez-vous with death, Princeton University Press, 1989, pgs. 219-220.
    (4) Marx y Engels: Obras Escogidas, Madrid, 1975, tomo I, pg.50.
    (5) The Pol Pot Regime, cit., pg. 127.
    (6) Victoria inesperada, en Karl D. Jackson, red.: Rendez-vous with death, cit., pg.24.
    (7) The Pol Pot Regime, cit., pgs. 155-156.

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