La Revolución Griega y el rol burgués de Stalin

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    La Revolución Griega y el rol burgués de Stalin

    Mensaje por revolucionarioo el Vie Ene 17, 2014 7:38 am

    Dicen, las malas lenguas, que Stalin no fue internacionalista. Mienten. Descaradamente. Nunca reconocerán el gran papel de Stalin en favor del internacionalismo, nunca reconoceran su lucha por expandir la contra-revolución. Aquí uno de esos ejemplos. Grecia



    (…) Una de las particularidades de Grecia – que también la tie­nen los países vecinos, como Yugoslavia e Italia – es que estaba antes de la guerra, desde 1936, bajo la dominación del “régimen del 4 de agosto”, la sangrienta dictadura militar-fascista del ge­neral Metaxas y del rey Jorge II, que había golpeado muy du­ramente al movimiento obrero, apresando o inter-nando en las prisiones de las islas a sus dirigentes y cuadros, ahogando al PC griego en una clandestinidad precaria que volvía intermitente y frágil su relación con el “centro” de Moscú. Como sus camara­das de la vecina Yugoslavia, los comunistas griegos no “com­prenden” cómo, una vez muerto Metaxas, su propio movimiento convierte en aliados democráticos a sus sucesores y a sus verdu­gos y hace de esto y de la restauración del rey ¡un objetivo de la lucha por la liberación de la humanidad! Así, al día siguiente de la agresión alemana, el PC griego lanzará la consigna de “asam­blea constituyente”, abriendo ipso facto la “cuestión real”, ya que el rey, refugiado en Gran Bretaña, era el protegido de Wins­ton Churchill: así, pone de entrada un obstáculo enorme en la vía de la “unión” entre la resistencia interna y el monarca exiliado, en la ruta de la política que le dicta la Internacional Comunista.
    Y cuando, a partir de 1942, el PC griego se decide a ocuparse de controlar y de centralizar la acción de los partisanos que se desarrolla, armas en mano, en las montañas, pero también en los suburbios de las ciudades, las comunicaciones se vuelven difíci­les, no sólo entre Moscú y los dirigentes nacionales, sino entre estos últimos y los jefes de los combatientes, los andartes, estos Kapetanios, que en la acción, han dado los primeros ejemplos cediendo a la presión de los campesinos pobres y satisfaciendo sus reivindicaciones, lo que les permitía moverse como “peces en el agua”.
    La resistencia griega, la del proletariado, de la pequeña burgue­sía, del campesinado, no surgió de la decisión de ninguna or­ganización. Durante la noche del 30 al 31 de mayo de 1941, dos estudiantes, por fuera de todo marco organizativo, realizan una escalada a la Acrópolis para arrancar de ahí la cruz gamada, “acción de una audacia loca y de una espléndida espontaneidad” escribe André Kedros, y esto iba a convertirse en “el símbolo de insumisión griega”.
    Más o menos en el mismo momento, después de la derrota del ejército regular, después de la desbandada frecuentemente or­ganizada o provocada por los mismos oficiales, aparecieron las primeras bandas guerrilleras en el campo, armadas de fusiles y municiones recuperadas casi a discreción en los campos de ba­talla y los caminos donde el ejército había sido derrotado. En este país de tradición de lucha agraria, en donde el “bandido” ha sido durante mucho tiempo considerado el liberador y el de­fensor amado de los pobres, la aldea, como lo destaca de nuevo A. Kedros, “nutría grupos armados como un antídoto a la mise­ria y a las vejaciones”1 que la ocupación engendra y multiplica. Se formaron, por todas partes, grupos minúsculos con diversos nombres – desde “sociedad mixta” a “grupos de asalto” – con­formados por hombres que son reconocidos como jefes, jóvenes
    1 E. Myers, The Great Entanglement, p. 189.
    de temperamento combativo, o militantes veteranos evadidos de los campos de concentración de Metaxas durante la retirada.
    Sin embargo, la dirección del PC griego, al comienzo, no se de­dica a organizarlos, a centralizarlos y a desarrollarlos. Fiel a las consignas de Moscú, se da como primer objetivo la constitución de un “frente nacional” contra el invasor – es decir, por el mo­mento, la formación de un bloque con las otras organizaciones políticas del país. No obstante, no llega a formarlo porque, a pesar de su buena voluntad, no pudo formular una política co­herente sobre la cuestión de la monarquía – un punto muy sen­sible para su propia base, pero también para las fuerzas políticas ligadas a la burguesía y a los terratenientes, quienes no quieren ni pueden romper con la monarquía y con su protector británico.
    El EAM – Frente Nacional de Liberación – se fundó en septiem­bre de 1941, pero es nada más que una organización que lleva ese nombre y no el frente nacional esperado: junto al PC griego, hay únicamente minúsculas formaciones socialistas, dos organi­zaciones “democráticas” también pequeñas, y los sindicatos. El EAM rechaza todo basamento para la lucha que no sea nacional, se niega a encarar la liberación “social”, se dirige a “la nación” sin distinción de clases, pone el acento en las adhesiones que vienen de las capas superiores de la sociedad, hace silencio res­pecto de las reivindicaciones obreras.
    Esta voluntad de mantener unida a la “nación” contra el invasor – mientras que ésta no lo estaba – de callar las fuentes de clase de la oposición popular al ocupante y a sus colabora-dores de la burguesía griega, sin embargo, no llega a impedirle a los traba­jadores y a las capas más pobres que se hagan cargo del marco de organización que el PC griego propone y que van a utilizar instintivamente para satisfacer sus reivindicaciones: el flujo de combatientes da un carácter de clase a este EAM, que se esfuer­za en rechazarlo con encarnizamiento.
    Son los trabajadores los que se manifiestan por miles en el pri­mer aniversario del ataque italiano el 18 de octubre de 1941. En diciembre, los estudiantes se lanzan a la lucha. El 26 de enero de 1942 y luego el 17 de marzo, una categoría de pobres particu­larmente miserables, los mutilados de guerra, se movilizan por las calles, ayudados por los militantes clandestinos del Frente EAM vestidos de enfermeros. Y la organización se extiende y se perfecciona. El 15 de marzo de 1942, hay manifestaciones por reivindicaciones económicas en varias ciudades; en Atenas, éstas van seguidas de huelgas: las de 40.000 empleados públicos – en cuya dirección se encuentran militantes trotskistas – del 12 y 21 de abril, luego la de obreros de una fábrica de fertilizante del Pireo en agosto de ese año. En ese lapso, los campesinos del Peloponeso lograron una serie de reivindicaciones. Como el pueblo griego es “rojo”, como las masas se ponen en movimien­to, el PC se decide a enviar a un puñado de militantes a organizar a los partisanos, los andartes, en el marco del Ejército Nacional de Liberación del Pueblo, las unidades militares del ELAS, bra­zo armado del EAM.
    Un informe de la Abwehr alemana, de noviembre de 1942, se­ñala la existencia, dentro del país, de distritos enteros que están “en manos de las bandas guerrilleras”, los que ejecutan a los traidores, distribuyen los granos que recogen mediante requisas forzadas, llaman a los aldeanos a designar libremente a las au­toridades y a debatir democráticamente todos los problemas. La lucha de los andartes se vuelve, por la fuerza de los hechos, y por fuera de la voluntad de sus responsables políticos, un ele­mento de guerra de clase en el campo, quizás más social que na­cional, aún cuando los partisanos del célebre Aris Veluchiotis to­man parte en las espectaculares acciones de sabotaje de las vías



    de comunicación y de los medios de transporte, que desorgani­zan la maquinaria militar alemana. No podemos hacer aquí una historia del movimiento de masas en Grecia: el 22 de diciembre de 1942, hay 40.000 personas en huelga. Las manifestaciones y huelgas desencadenadas por el anuncio de la introducción del servicio de trabajo obligatorio en Alemania, y que se acrecientan desde el 24 de febrero al 5 de marzo de 1943, obtienen el resul­tado – único en Europa – del retiro del proyecto de servicio de trabajo obligatorio por parte de los alemanes. En 1943, la lucha armada no es de pequeños grupos, sino de verdaderas unidades militares que, llegadas a la región, son un punto de partida de la extensión de las “zonas liberadas”, y se acompañan con un ver­dadero “levantamiento de masas” del “pueblo en armas”. Kedros asegura: “La resistencia armada es asunto de toda la población”. En las ciudades, el movimiento de masas se revela indomable, hay una huelga general en Atenas, el 25 de junio de 1943, contra la ejecución de rehenes por parte de los nazis. La huelga de los tranviarios, a partir del 12 de junio, había llevado a la condena a muerte de 50 trabajadores de los tranvías, que la huelga general salva de la ejecución. En 1944, no sólo vastas zonas rurales han sido liberadas, sino que las fuerzas alemanas son sitiadas en las ciudades, que sólo dejan en convoyes protegidos. Alrededor de Atenas, en el “cinturón rojo”, los barrios obreros son bastiones del pueblo armado.
    Durante este tiempo, los dirigentes del PCG que controlan el EAM y el ELAS, continúan sosteniendo que llevan una lucha puramente “nacional”, a la que niegan todo carácter de clase. No es este el punto de vista del gobierno griego en el exilio que protege Churchill. A partir de 1942, elementos de los cuerpos de oficiales – este “último baluarte del Estado”, decía Churchill en tiempos de Franco – agrupados en la organización Khi de Grivas, Pan, Jerarquía militar, los Zervas y los Dentiris, ligados al servicio secreto de Metaxas, organizan el contrataque, inten­tado formar “guerrillas nacionales”, más orientadas hacia la lu­cha contra las “guerrillas comunistas” que contra el ocupante. Se trata de hacer aquí “Mijailovich griegos” – como ese coronel serbio que dirige los chetniks, es ministro del rey en el exilio, y combate, armas en mano, a los partisanos de Tito. El dinero no falta y el material tampoco: se pretende crear grupos nuevos, pero esperan también corromper a los cuadros del ELAS, tan desprovistos materialmente que el éxito de la operación parece asegurado. Uno de los jefes del SOE (Ejecutivo de Operaciones Especiales) británico en Grecia, Eddie Myers, brinda con res­pecto a esto, en sus memorias, un documento que corrobora el análisis de Trotsky y muestra la lucidez de un campeón del orden social como lo era Churchill, estratega de la lucha de clases vista de la trinchera de enfrente. A partir de abril de 1943, sus superio­res le hicieron saber:
    “Las autoridades de El Cairo consideran que después de la libe­ración de Grecia, la guerra civil es prácticamente inevitable”.2
    Ahora bien, el movimiento de masas que hace crecer al EAM y al ELAS, la lucha que se cuela por las ranuras, y luego por los canales de las clases, barre estas acciones distractoras y no deja de afirmarse, como cuando el coronel Saraphis, oficial de­mócrata elegido para ser el “Mijailovich griego” decide unirse al ELAS, del que aprecia ¡la eficacia y la representatividad! La capitulación italiana da a los andartes y a sus auxiliares civiles más armas de guerra que las que brindaban los Aliados mediante lanzamientos en paracaídas.
    1943 es, en este aspecto, el año crucial. El político Ioannis Rallis se convierte en el primer ministro de Grecia ocupada.3 Incluso los alemanes saben que está en contacto con agentes secretos
    2 E. Myers, The Great Entanglement, p. 189.
    3A. Kedros, op. cit. p. 199, señala en su libro un informe de la policía alemana acerca de la llegada al poder de Ioannis Rallis: Pasa por ser el hombre de confianza de Pangalos, quien es hombre de los ingleses. El mismo historiador, también se refiere a la jerarquía militar semifascista, al general Papagos y a Rallis, precisando que: Todos estos hombres y todas estas formaciones serán re­unidos bajo el mando de un consejero secreto del rey que es, al mismo tiempo, un prelado: el obispo de Atenas, Chrisanthios (Kedros, op. cit. p. 179).
    británicos. La clase dirigente prepara, activa y conscientemente, la transformación de la guerra nacional en guerra civil: en Ate­nas, son los Batallones de Seguridad, una milicia de siniestra reputación, en El Cairo estaba la Brigada de la Montaña, en­cargados de aplastar al movimiento popular. Por su parte, el PC griego se afirma más aún como partidario de la política de cola­boración con la “guerrilla nacional” y como partidario de la “to­lerancia”, cuyo sentido es la renuncia a los métodos de clase, a la vez que se prepara para los enfrentamientos con su ala izquierda. En marzo de 1943, a pesar de los peligros de tal expedición, Aris Veluchiotis es convocado, desde su base en la montaña de Ru­melia, a Atenas, en donde lo reprenden severamente. En ocasión de la disolución de la Internacional Comunista en mayo, el PCG adoptó una línea de la que, en adelante, no pudo desviarse:
    “El PCG apoya por todos los medios la lucha por la liberación nacional y hará todo lo que esté en sus manos para que todas las fuerzas patrióticas se unan en el Frente Nacional inquebrantable que movilizará al pueblo entero para sacudir el yugo extranjero y para obtener la liberación nacional junto a nuestros grandes Aliados”.4
    Al mismo tiempo, desarrolla su policía política, la OPLA, com­puesta de asesinos escogidos con mucho cuidado, que utilizará para golpear más a los “trotskistas” y a los “izquierdistas” que a los “colaboracionistas”.
    La política de unos y otros va a sufrir un primer test con las su­blevaciones del ejército griego en Egipto, una historia aún mal conocida, que nos parece una contribución fructífera a la discu­sión en torno a la “política militar proletaria” de Trotsky. Este hecho se produjo en lo que puede llamarse, por analogía con Francia, “Grecia libre”: después de la derrota de abril de 1941, los restos del ejército y de la flota, altos funcionarios y ministros, y el “gobierno en el exilio” del rey Jorge II. Los grandes per­sonajes, y en particular, los jefes militares son, evidentemente, jerarcas del régimen dictatorial fascista del general Metaxas – y el pueblo piensa que es por esta razón que los han “traicionado” frente al invasor nazi. Sin embargo, como afirma Dominique Eu­des, “junto al círculo de oficiales y políticos de la camarilla real, se constituye en Egipto el embrión de un nuevo ejército grie­go”5: escapados de unidades militares evacuadas por mar, volun­tarios que, con miles de dificultades, se han reunido en Egipto, tripulaciones de navíos mercantes, incluso de guerra, que han elegido reunirse en Alejandría, son evidentemente hombres que quieren pelear “contra el fascismo”, por “la libertad y la demo­cracia” como lo asegura el nuevo jefe “liberal” del gobierno. El conflicto es, entonces inevitable, entre el grueso de los 20.000 hombres que vienen a combatir al fascismo, y la camarilla mo­nárquica, ante todo preocupada, como Churchill, por “salvar a Grecia del comunismo”.
    En octubre de 1941 se crea en el ejército griego de Medio Orien­te la organización clandestina ASO (Organización Militar An­tifascista), cuyos objetivos son simples, incluso simplistas: en­vío de las unidades griegas al frente, lucha en Grecia junto a la Resistencia, rechazo de infiltración al ejército del Cairo por los oficiales metaxistas que quieren restituir su régimen en Grecia cuando finalice la guerra. Los cuadros metaxistas demandan la revocación de los cuadros considerados como simpatizantes de la ASO, con expulsiones masivas. Los oficiales expulsados de la Segunda Brigada son arrestados y reemplazados. A pesar de las amenazas, los motines tienen lugar y la Primera Brigada se solidariza con ellos. El gobierno cede y acepta el alejamiento de los oficiales metaxistas para evitar que los eventos queden fuera de control y para preparar un renovado ataque. En los meses que siguen, las directivas militares permiten dislocar las unidades, “castigar” a los rebeldes mediante entrenamientos disciplinarios
    4 Citado por Kedros, op. cit. p. 409, según lo recoge del dirigente comunista y partisano de Yugoslavia Svetozar Vuklamanovich–Tempo, “Über die Volksrev­oluton in Griechenland”. 1950. p. 38.
    5 D. Eudes, Los Kapetanios, p. 111.

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    y finalmente, identificar a los elementos subversivos y devolver a sus puestos a los oficiales alejados hace un instante.
    La segunda sublevación es más grave, aunque no menos sig­nificativa. Las reivindicaciones de los oficiales inspirados en la ASO son más políticas que en 1943. Bajo la presión de los hombres, al día siguiente de la constitución del PEEA en Gre­cia – verdadero gobierno provisorio de la resistencia griega –, el Comité de Coordinación Inter-armas presenta una petición, firmada por la mayoría de los soldados griegos, reivindicando la formación de un verdadero gobierno de “unidad nacional”, sobre la base de las proposiciones del PEEA. La iniciativa no viene ni del EAM ni del ELAS ni de Grecia, sino simplemente, de la idea que los soldados se hacen acerca de la situación del país y de las condiciones en las que podrían luchar “verdaderamente” contra el fascismo.
    El mismo día, el 31 de marzo de 1944, los delegados de los sol­dados y del comité mixto piden ser recibidos con su petición en la embajada de la URSS. El embajador les cierra la puerta. No encuentran eco ni promesas de apoyo más que ante la izquierda laborista británica en Europa; en Egipto, por el contrario, go­zan de la simpatía de la población egipcia, siempre cerca de los trabajadores griegos. Mítines y manifestaciones se suceden en Alejandría y El Cairo. A partir del 4 de abril, la policía egipcia interviene junto al gobierno griego en el exilio y los británicos, arrestando a unos cincuenta militantes obreros, dirigentes sin­dicales, y sobre todo, a dirigentes de los portuarios griegos. El Alto Mando británico, por su parte, desarma a dos regimientos, envía a 280 “dirigentes” a un campo de concentración, luego, el 5 de abril, desarma a la unidad destinada al comando griego en El Cairo, y recluye a los “amotinados”.
    Estos últimos están desesperados. La Primera Brigada arresta a los oficiales metaxistas, reorganiza el comando y se rehúsa a entregar las armas, como preludio a su reclusión. Luego el movi­miento se extiende a la marina de guerra, al caza torpedero Pin­dos, luego al crucero Averof, el Ayax y otros más. La tripulación amotinada designa a un “comité mixto de oficiales y soldados” que toma el mando. El embajador británico Reginald Leeper, cercano al gobierno griego de El Cairo telegrafía a Churchill:
    “Lo que sucede aquí entre los griegos, no es ni más ni menos que una revolución.”6
    La represión se lleva a cabo bajo el control directo y personal de Churchill. La llegada a El Cairo del rey Jorge II es, tanto un sím­bolo como una provocación; el apoyo de los jóvenes egipcios a los amotinados es una promesa. El 13 de abril, el almirante Cun­ningham proclama que está decidido a “aplastar la rebelión” y, si es necesario, a hundir los barcos griegos en la rada misma de Alejandría. Las unidades terrestres amotinadas son encerradas, privadas de agua y cercadas por el hambre. El 22 de abril, un golpe organizado por el antiguo jerarca metaxista, el almirante Vulgaris, triunfa contra el Ayax; los otros navíos ceden frente a los cañones británicos; el general Paget lanza sus tanques contra la Primera Brigada, que, a su turno, capitula. En pocos días, cer­ca de 20.000 voluntarios griegos del ejército de Medio Oriente se encuentran en los campos de concentración de Eritrea y de Libia.7
    Ya no existe el ejército griego de Medio Oriente. Pero desde entonces, el lugar está libre para formar a las tropas de choque especialmente preparadas, técnica y políticamente, para la gue­rra civil luego de la ‘’liberación’’.
    Destaquemos la supresión de las informaciones de prensa sobre este punto por la censura británica. Este no fue un episodio me­nor, de hecho fue muy significativo, lo cual, sin duda, explica la violenta respuesta de las autoridades británicas. Revela, en efecto, la mentira, tanto de la defensa nacional como de la uni­dad nacional: los 20.000 voluntarios griegos querían “defensa” y “unidad”, pero sus jefes no querían esto y los aplastaron: los diri­gentes griegos exiliados y los jefes británicos prefirieron destruir
    6 Citado por W. Churchill, Memorias de la Segunda Guerra Mundial, t. V, vol. 2, p. 223.
    7Las fuentes oficiales del gobierno en el exilio reconocen la cifra de 10.000.
    tropas de gran valor, experimentadas, antes que dejarles expresar su punto de vista sobre la guerra, la “defensa” y la “unidad”. Desenmascara la mentira de la “guerra contra el fascismo”, por “la libertad y la democracia”. Para los griegos, Metaxas era un odiado dictador fascista. Los Aliados pretendían imponer a sus cómplices; la política de Churchill pretende restaurar la domina­ción de las fuerzas que apoyaban a Metaxas.
    Las observaciones de Trotsky sobre la guerra en 1940 toman aquí todo su relieve: los soldados griegos de Medio Oriente as­piran a combatir, armas en mano, contra el fascismo y se nie­gan a hacerlo bajo las órdenes de los fascistas, exigen oficiales de confianza, establecen una alianza con el movimiento obrero, constituyen sus propios organismos de tipo soviético. Esto es en la misma línea definida por Trotsky: “Combatir, sí, pero no a lo Pétain o bajo las órdenes de Pétain” y se expresa en el mo­vimiento de masas nacido de la guerra. Y es en esta importante fracción de la “sociedad militarizada” que es el ejército – no menos importante que las fábricas – en donde se expresó, como lo había previsto Trotsky.
    Después de las entrevistas y las negociaciones en las que Stalin se comprometió a dejar a Churchill las manos libres en Grecia8, son el PCG y, a través suyo, el EAM, quienes van a poner la soga al cuello a este extraordinario movimiento de masas en ese país, luego de haber colaborado políticamente en la represión de los amotinados.
    Después de la crisis de abril de 1944, el gobierno en el exilio en El Cairo fue confiado a Georges Papandreu, quien buscó promo­ver “la unión anticomunista”. Bajo su presión, los dirigentes del EAM y del ELAS firman el 30 de mayo de 1944 la “Carta del Líbano” conde-nando...el terrorismo del ELAS, la indisciplina de los amotinados (y muchos de ellos son condenados), dejando abierta la cuestión de la monarquía, aceptando un comando úni­co de las fuerzas armadas y restableciendo el orden “con la unión de las tropas Aliadas” para la liberación. Durante varias sema­nas, el EAM–ELAS refunfuña, negocia, reclama los ministerios, reclama un cambio de primer ministro. Sin embargo, la llegada a la montaña de la misión soviética dirigida por el coronel Popov, pone fin a estas veleidades de mal humor. Los comunistas y el EAM entran incondicionalmente al gobierno. Cuando el ejército alemán se retira – deja Atenas el 12 de octubre de 1944 – el PC griego llama a los griegos a “asegurar el orden público”, asegura el pasaje de poder a Papandreu, quien ha llegado junto con las tropas británicas, mientras que el ELAS es, en todas partes, el verdadero poder. Es Churchill quien va a provocar a los “re­sistentes”, cuando ordena al general Scobie, jefe de las fuerzas armadas aliadas, que preserve a las unidades militares de “co­laboracionistas”, como ‘’los batallones de seguridad’’, rechaza toda depuración y se asegura que el gobierno Papandreu, el 2 de diciembre, desarme las fuerzas del ELAS. El fusilamiento en la plaza de la Constitución del 3 de Diciembre – decenas de muer­tos y centenas de heridos en una manifestación pacífica contra la que la policía abre fuego –, la mayor manifestación de la historia griega contra esta decisión de desarme, desencadenó los treinta y tres días de combate armado en Atenas, entre las fuerzas del orden, reunidas alrededor de las unidades del general Scobie, y las de la Resistencia local.
    Winston Churchill realizaba finalmente su plan de aplastamiento de la revolución griega, anunciando que intervenía para prevenir una “horrible masacre” – la voluntad de justicia y de depuración – y para impedir lo que llamaba “la victoria del trotskismo abier­to y triunfante” con una risa burlona de complicidad dirigida a Stalin9 ... A partir del 3 de diciembre, las unidades del ELAS,
    8 Se encuentra el informe de este “reparto” en los trozos de papel de Churchill, op. cit. T. V, vol. 1, p. 234-235.
    9 Churchill justificó el 19 de diciembre de 1944 en estos términos, hablando ante la Cámara de los Comunes, el empleo de la palabra “trotskismo”: “Creo que ‘trotskismo’ es una definición mejor del comunismo griego y de algunas otras sectas que el término habitual. Tiene la ventaja de ser igualmente odiado en Rusia”. Esto fue seguido de risas prolongadas. En el debate del 13 de diciembre, Churchill había invitado al diputado comunista Gallacher a no entu­



    cuyos jefes han decidido no entregar las armas, están igualmen­te paralizadas por la prohibición que se les hace de tirar contra las unidades británicas apostadas en Grecia “por voluntad del presidente Roosevelt y del mariscal Stalin”, como lo recuerda gustosamente Churchill. Los andartes de Macedonia, la tropa de choque y la fuerza de la montaña reciben la orden de no moverse y de dejar que los combatientes de Atenas fueran exterminados. El heroísmo de los combatientes nada puede contra la política de los dirigentes decididos a conducirlos a la capitulación que exige Moscú.
    Luego de varias semanas de negociaciones, y mientras que las fuerzas del ELAS se negaban a entregar las armas en Atenas – pero sin que las fuerzas del resto del país acudan en su ayu­da – los partisanos fueron librados a la represión mediante el acuerdo de Varkitsa del 15 de febrero de 1945 que prescribe el desarme total de todas las unidades. Aris Veluchiotis, esta vez, mide la extensión de la traición organizada por el PC griego y se rehúsa a someterse. Es denunciado por el periódico del PC, Rizospastis, el 12 de junio, es asesinado el 16 y su cabeza es expuesta públicamente en las aldeas desde el día 18 de junio. ¿Cuántos otros combatientes de la resistencia nacional y popular caen ahora bajo los golpes de los británicos y de las unidades es­pecializadas en la guerra civil, formadas en Atenas bajo la égida alemana o en El Cairo, bajo la égida de los británicos? Años de traición stalinista serán necesarios, sin embargo, para vencer el gran aliento combatiente de la revolución griega.

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    Re: La Revolución Griega y el rol burgués de Stalin

    Mensaje por NSV Liit el Vie Ene 17, 2014 10:47 pm

    Yo no tengo mucha idea de la situación en Grecia, pero este tipo de artículos tan manipuladores (porque solo se fijan en lo que interesan y no dan un cuadro global de la situación) me parecen repugnantes, lamentables, aunque tampoco me esperaría más de los trotskistas, por ejemplo, para empezar mínimo análisis de la realidad internacional y de las circunstancias en las que se encontraba la URSS.

    Como digo, de Grecia no sé mucho, pero de la URSS sé bastante más, y tengo bastante claro que hay que estar más ciego que una tapia para pensar que la URSS, a comienzos de los cuarenta, cuando estaba siendo invadida, y perdiendo la guerra, tenía opción de imponer condiciones o los EEUU o a Inglaterra... claro... Y resulta que al autor del texto se le ha olvidado el "pequeño detalle" de que la URSS acabó la Segunda Guerra Mundial con su economía destrozada y con casi 30 millones de muertos, pero claro, todavía hay algún cenutrio que se pensará que a pesar de eso la URSS podía imponer condiciones a quien le diera en gana, o de meterse en otra guerra frente a los EEUU y a Inglaterra, porque sí, porque ser socialista significa hacer milagros y tener recursos ilimitados para hacer lo que nos salga de las narices. Algunos no saben que todavía en 1947 en la URSS hubo hambrunas a consecuencia de la Segunda Guerra Mundial, vamos, que estaban los soviéticos como para meterse en otros conflictos.

    Además, como me conozco un poco la situación internacional de mediados de los cuarenta, no entiendo cómo es posible que alguien escriba un artículo sin tener en cuenta qué es lo que se mueve entre bastidores en la situación internacional. Porque está más que claro que hubo numerosos intentos de desestabilizar la URSS y los países que estaban empezando a construir el socialismo a duras penas, empezando por la provocación de conflictos en los que se pudieran ver involucrados estos países, especialmente la URSS, y poder así justificar la campaña antisoviética y la presión sobre la URSS... y claro, cuando resulta que la URSS no cae en la trampa... tenemos a unos cuantos retrasados incapaces de comprender ni una pizca de lo que pasa en el mundo, criticando al gobierno soviético por no caer en la trampa....

    Claro, que no sé de qué me extraño, si fuera por Trotski, la Rusia Bolchevique de 1921, destrozada como estaba, se habría lanzado a extender la revolución internacional por todo el mundo, ahí, con dos cojones, por capricho de Trotski y los suyos (que no de los ciudadanos soviéticos), independientemente de que las condiciones objetivas pusierona obstáculos insuperables, lo podemos ver clarísimamente en el caso de Polonia, con la chapuza que montó Trotski (y menos mal que hubo gente con cabeza, como Stalin, para salvar lo salvable, que si no, la historia de la URSS se habría acabado en 1921 o 1922, aunque parece que algunos es lo que deseaban o desean).

    Por lo demás, por buscar al menos algo de objetividad, el artículo podría haber mencionado la ayuda que prestaron la URSS y otros países que estaban empezando a construir el socialismo, aun así como estaban, destrozados por la guerra y casi sin recursos, a los comunistas griegos... podría, pero no lo hace porque no interesa la verdad, sino mentir, engañar y manipular, que para eso son trotskistas... Podría por ejemplo mencionar los miles de refugiados griegos que fueron acogidos en países como Bulgaria, Rumanía o Hungría, que estaban destrozados por la guerra y hundidos en la miseria. Yo conozco mejor el caso de Hungría, donde se construyó en tiempo record varios pueblos para acoger a los griegos (con instalaciones como escuelas, centros culturales, etc), algunos existen todavía, por ejemplo Beloiannisz, que lleva el nombre del comunista griego Nikos Beloiannisz, asesinado por el régimen burgués... todo eso, en un momento en el que la economía húngara y la situación de Hungría era más bien catastrófica... pero qué importa eso, claro, no dejemos que la realidad nos estropee una bonita teoría....

    (por cierto, algo de información sobre Beloiannisz: http://en.wikipedia.org/wiki/Beloiannisz

    Salud.

    NG
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    Re: La Revolución Griega y el rol burgués de Stalin

    Mensaje por NG el Sáb Ene 18, 2014 1:10 am

    No te preocupes NSV Liit, yo sé lo suficiente, como para asegurarte que este artículo estará seguro sí o sí entre la trotskada del año.

    Decir que los sucesos de diciembre de 1944, Churchill los calificó de una lucha entre ingleses y griegos para evitar: “la victoria del trotskismo abier­to y triunfante”. Es cuanto menos una broma.

    Si el usuario revolucionarioo no demuestra que incidencia tuvo el trotskismo para montar de la noche a la mañana un partido y liderar una resistencia de 30 días frente a las tropas británicas en Atenas [ya que este artículo niega que los muertos fueran del KKE que, que sepamos hasta esa fecha controlaba el frente antifascista EAM el ejército de este que era el ELAS] y demostrar que el KKE no fue quién puso los muertos sobre la mesa, solicitaré su expulsión por mentiroso. Es más, demuéstrame, que para esas fechas, el KKE no controlaba más de medio país.

    En cuanto al pacto de Varkiza de 1945, fue firmado por G. Sanntos, quién fue expulsado cuando se supo que era un agente británico y como tal había urdido tal claudicación, el propio N. Zachariadis que estuvo en la cárcel hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial, en principio aceptó los términos claudicadores de tal pacto renegó y rectificó tiempo después iniciando la guerra civil en 1946. Por otro lado el propio Enver Hoxha reivindicó a Aris Veluchiotis como un gran luchador. Esto puede ser comprobado en la entrevista tripartista entre Enver Hoxha, Nikos Zachariadis y Iosif Stalin de 1950, así como los diferentes artículos de N. Zachariadis durante y después de la guerra.

    LA MANIPULACIÓN HISTÓRICA DE ESTE AUTOR DEL ARTÍCULO ES DEL 100%

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    Re: La Revolución Griega y el rol burgués de Stalin

    Mensaje por cpablo el Sáb Ene 18, 2014 1:24 am

    Como digo, de Grecia no sé mucho, pero de la URSS sé bastante más, y tengo bastante claro que hay que estar más ciego que una tapia para pensar que la URSS, a comienzos de los cuarenta, cuando estaba siendo invadida, y perdiendo la guerra, tenía opción de imponer condiciones o los EEUU o a Inglaterra... claro... Y resulta que al autor del texto se le ha olvidado el "pequeño detalle" de que la URSS acabó la Segunda Guerra Mundial con su economía destrozada y con casi 30 millones de muertos, pero claro, todavía hay algún cenutrio que se pensará que a pesar de eso la URSS podía imponer condiciones a quien le diera en gana, o de meterse en otra guerra frente a los EEUU y a Inglaterra, porque sí, porque ser socialista significa hacer milagros y tener recursos ilimitados para hacer lo que nos salga de las narices. Algunos no saben que todavía en 1947 en la URSS hubo hambrunas a consecuencia de la Segunda Guerra Mundial, vamos, que estaban los soviéticos como para meterse en otros conflictos.

    Aparte se arriesgaban a comerse un pepinazo nuclear venido desde turquia, que muchas fuentes estadounidenses confiensan que lo de Hiroshima era una demostracion de poder a Rusia. Que lo unico que tenia la urss era superioridad numerica en tropas convencionales, unas 12 millones de soldados. Pero estaba al maximo de su capacidad de despliegue.

    De paso sea dicho, que a la URSS en ese momento lo que mas le gustaba era tener bases de los aliados al sur de europa del este. Cosa de tener abierto los balcanes para un ataque de EEUU-Inglaterra. Digo, siendo sarcastico.

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    Re: La Revolución Griega y el rol burgués de Stalin

    Mensaje por granados el Dom Ene 19, 2014 2:49 pm

    NSV liit yNG, lo han descrito perfectamente, se trata de un artículo tortalmente mentirosos que desconoce la dialéctica internacional del momento con una URSS asfixiada por la IIGM y el inicio de la guerra fría. Pero está claro que hablar y escribir boberias anti-stalin es gratis.

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    No todas las criticas a la política de Stalin son troskistas...

    Mensaje por federicomunero el Miér Feb 05, 2014 2:42 pm

    Parece que Revolucionario es troskista,pero todo en la política internacional de la Urss se resuelve acusando a los troskos,o mirando en qué medida la mejor defensa de Stalin es comprobar sus errores y el defensismo del que hizo gala.

    Una cuestión es la defensa frente a los troskos de Teoría del Socialismo en un solo país y otra el posterior desarrollo de esa misma teoría y sus consecuencias en política exterior.Frente a los troskos,yo me considero un stalo, frente a los stalos yo sería un outsider y un semitrosko.Los acontecimientos de aquellos años ponen en evidencia críticas profundas al papel internacional de la Urss, la propia contienda española y el papel del pc serían un ejemplo.

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    Re: La Revolución Griega y el rol burgués de Stalin

    Mensaje por NSV Liit el Miér Feb 05, 2014 3:17 pm

    federicomunero escribió:Parece que Revolucionario es troskista,pero todo en la política internacional de la Urss se resuelve acusando a los troskos,o mirando en qué medida la mejor defensa de Stalin es comprobar sus errores y el defensismo del que hizo gala.

    Una cuestión es la defensa frente a los troskos de Teoría del Socialismo en un solo país y otra el posterior desarrollo de esa misma teoría y sus consecuencias en política exterior.Frente a los troskos,yo me considero un stalo, frente a los stalos yo sería un outsider y un semitrosko.Los acontecimientos de aquellos años ponen en evidencia críticas profundas al papel internacional de la Urss, la propia contienda española y el papel del pc serían un ejemplo.

    No habría estado mal, compañero, que justificaras tu punto de vista, a ser posible, con datos sobre Grecia y lo sucedido en ese país, que es de lo que va el hilo. Porque si no, queda más que nada como una mera exposición de tu punto de vista, sin ninguna justificación. Y claro, así, pues no se puede tomar muy en serio. Además, como aquí no somos expertos en Grecia, pues se agradecen los aportes que se tengan que hacer y que clarifiquen la cuestión. Pero si los aportes se reducen a "yo pienso estó" y ya está... pues lo siento, pero la cosa queda un poco coja.

    Salud, compañero.

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    Re: La Revolución Griega y el rol burgués de Stalin

    Mensaje por Chus Ditas el Jue Feb 06, 2014 8:27 pm

    Solamente el comienzo del texto ya invalida cualquier cosa que a continuación venga: Dicen, las malas lenguas, que Stalin no fue internacionalista. Mienten. Descaradamente. Nunca reconocerán el gran papel de Stalin en favor del internacionalismo, nunca reconocerán su lucha por expandir la contra-revolución. Aquí uno de esos ejemplos. Grecia. No es serio.

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    Re: La Revolución Griega y el rol burgués de Stalin

    Mensaje por federicomunero el Lun Feb 10, 2014 12:36 am

    No habría estado mal, compañero, que justificaras tu punto de vista, a ser posible, con datos sobre Grecia y lo sucedido en ese país, que es de lo que va el hilo. Porque si no, queda más que nada como una mera exposición de tu punto de vista, sin ninguna justificación. Y claro, así, pues no se puede tomar muy en serio. Además, como aquí no somos expertos en Grecia, pues se agradecen los aportes que se tengan que hacer y que clarifiquen la cuestión. Pero si los aportes se reducen a "yo pienso estó" y ya está... pues lo siento, pero la cosa queda un poco coja.

    Mi aportación camaradas es una más una reflexión sobre como aborda nuestro mvto este tipo de polémicas.Esa división entre corrientes que se impone por encima de los argumentos históricos.Es decir, que más que profundizar en las realidad objetiva y el análisis en profundidad,nos reducimos al pueril sectarismo.

     La necesidad es de superar ese tipos de limitaciones para realizar el imprescindible balance histórico.Y hablo de que la experiencia que tengo en ese estudio,cuando,como digo,se profundiza verdaderamente,sin prejuicios,los mismos hechos históricos nos someten a constantes rectificaciones,más allá de las cercanías a los personajes que han protagonizado nuestra propia historia.Superando a posiciones pro o antistalin.

     Espero haber aclarado mí posición que transciende el hilo sobre Grecia.Sobre el asunto griego creo que merecerá la pena seguir estudiandolo por el futuro de la revolución.

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    Re: La Revolución Griega y el rol burgués de Stalin

    Mensaje por NSV Liit el Lun Feb 10, 2014 1:08 am

    federicomunero escribió:
    Mi aportación camaradas es una más una reflexión sobre como aborda nuestro mvto este tipo de polémicas.Esa división entre corrientes que se impone por encima de los argumentos históricos.Es decir, que más que profundizar en las realidad objetiva y el análisis en profundidad,nos reducimos al pueril sectarismo.

    El problema es que lo que es sectario es analizar de manera tan maniquea un acontecimiento histórico como lo hace el texto, sin tener en cuenta las condiciones en las que se encontraba la URSS en la época y callándose ciertos datos para dar una imagen determinada de los países socialistas. Y el texto no lo hemos escrito estalinistas.

    Salud.

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    Re: La Revolución Griega y el rol burgués de Stalin

    Mensaje por federicomunero el Mar Feb 11, 2014 6:07 pm

    Si,camarada NSV,pero estarías de acuerdo en que el mvto comunista siempre cae en la pelea por los mitos históricos,y no por ser riguroso y atenerse a lo que fueron las condiciones objetivas.Probablemente, en el caso griego,el camarada ha aportado un texto que no tiene en cuenta esa caracterización de la que tú hablas.

    Pero espero que haya quedado claro que yo estaba hablando de la tendencia a caer en la defensa de los personajes más que hacer un verdadero balance sobre los hechos.Antes de leer cualquier texto de estas características hay que tener cuidado y ver la ascendencia ideológica del que lo escribe,esto influye demasiado en la mayoría de autores y dificulta,sobremanera,la clarificación de los hechos de cara al futuro.

    Un saludo camaradas

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    Re: La Revolución Griega y el rol burgués de Stalin

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