La infinitud del tiempo, y el eterno retorno de lo mismo. Interesante articulo tomado del blog Pensar Libre, escrito por Francisco Lapuerta Amigo el 19 de Agosto, 2011

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    La infinitud del tiempo, y el eterno retorno de lo mismo. Interesante articulo tomado del blog Pensar Libre, escrito por Francisco Lapuerta Amigo el 19 de Agosto, 2011

    Mensaje por MarxistaDominicano el Mar Oct 01, 2013 8:07 am

    La infinitud del tiempo, y el eterno retorno de lo mismo.  Interesante articulo tomado del blog Pensar Libre, escrito por Francisco Lapuerta Amigo el 19 de Agosto, 2011

    Vamos a suponer que el tiempo es infinito. Aunque el universo conocido tiene 13.700 millones de años, podría ser que antes de él hubieran existido infinitos universos. Esto nadie lo sabe y los cosmólogos  no lo descartan del todo, por lo que podemos conceder alguna verosimilitud a mi propuesta de pensar que el tiempo es infinito.

    Así que vamos allá. Si realmente el tiempo es infinito, todo lo que puede ocurrir, habría ocurrido ya. Todas las combinaciones de las partículas subatómicas, de los átomos y las moléculas, junto con sus movimientos en el espacio y sus interacciones causales, todas las que fueran posibles, insisto, tendrían que haberse dado ya alguna vez en el infatigable discurrir del tiempo. Qué digo, “alguna vez”… ¡Infinitas veces! Pues tiempo habría habido, mucho más del que podemos imaginar.

    Eso quiere decir que el momento presente, contigo intentando leer este texto y tu familia dando gritos alrededor una calurosa tarde de verano, ya ha ocurrido antes. Tú mismo eres una combinación posible de la materia, ¿verdad? Pues esa combinación ya se ha tenido que producir antes, y esto lo sabemos por el simple hecho de que es una combinación posible y porque ha habido tiempo para eso y para algo más. Si te encuentras en una situación cualquiera en la que puedes decidir entre dos opciones A y B (mover el brazo izquierdo o mover el derecho, caminar por una calle o por la calle paralela, y así innumerables ejemplos), en un pasado remoto, hace quizá trillones de trillones de años en otro universo igual que este (“infinito” quiere decir realmente mucho), ese tú alternativo que habría hecho lo que en realidad no hiciste (elegir B en la situación en la que tú elegiste A) también existió.

    Infinitas veces, igual que tú. Por tanto, no sólo tu vida ha ocurrido infinitas veces, sino que también lo ha hecho la inmensa cantidad de personas idénticas a ti que optaron por cursos de acción diferentes al tuyo, y que por eso se han ido diferenciando de ti hasta el punto de que podemos decir que ellos no son tú. O, respetando los tiempos verbales, que tú no has sido ellos. Porque tú eres sólo el resultado de lo que haces, no de lo que pudiste hacer y no hiciste.

    Si el tiempo es infinito y tu vida ya se ha producido antes infinitas veces, lo que te va a ocurrir en el futuro no lo puedes saber, aunque ya ha ocurrido. También ha ocurrido todo lo que podría ocurrirte, pero lo que te ocurra de verdad a ti será lo que tú vivas, no lo que hayan vivido tus gemelos alternativos. ¿Me has seguido hasta aquí? Pues ahora viene la moraleja.

    ¿Eres uno de esos tipos que se quejan de todo? ¿Lo pasas mal, te sientes deprimido y enfermo? Pues piensa que así te vas a sentir no una vez o dos más, sino infinitas veces. Piensa que todas las malas experiencias de tu vida se van a repetir siempre. ¿Puedes soportar esta idea?

    Ésta es la pregunta de Friedrich Nietzsche. La pregunta a la que le condujo la más brillante de las ocurrencias que tuvo a lo largo de su vida, la que él mismo consideró que tenía más fuerza, y que dejó apenas esbozada en su Así habló Zaratustra: la idea del eterno retorno de lo mismo.

    La única manera de soportar esta idea, según Nietzsche, es dándole el máximo valor a cada instante de su vida. Considerando que cada momento es un disfrute, un verdadero placer, la idea de que nuestra vida vamos a repetirla una infinidad de veces ya se hace soportable. Ama tu propia vida como si cada momento en ella fuese sagrado. Si no lo haces, la eterna repetición de lo mismo será una tortura insoportable.

    La idea del eterno retorno de Nietzsche es tan brillante como discutible. Mi intención no es discutirla aquí. Sólo quería sugerir mi opinión de que Nietzsche no se la sacó de la manga; se la inspiró un autor al que había leído con gran admiración en su juventud, aunque luego renegó abiertamente de él. Ese autor se llama Arthur Schopenhauer.

    Como ya me he alargado demasiado, la próxima semana contaré en qué me baso para mantener esta opinión.


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