[Revolución o Barbarie] Entrevista de "Il Manifesto" a Charles Bettelheim

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Revolución o Barbarie
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[Revolución o Barbarie] Entrevista de "Il Manifesto" a Charles Bettelheim

Mensaje por Revolución o Barbarie el Jue Sep 12, 2013 4:06 pm


Con este texto inauguramos un nuevo trabajo de balance histórico que desde este blog consideramos muy importante: la transcripción de documentos de sumo interés para el movimiento comunista internacional que no se encuentren digitalizados en lengua castellana. Asimismo, os anunciamos que, en la medida de nuestras posibilidades, iremos traduciendo del francés, el inglés y el portugués al castellano diferentes textos interesantes y que tampoco se encuentren traducidos al castellano en la red.  

Comenzamos con una entrevista realizada por la revista italiana Il Manifesto al teórico comunista Charles Bettelheim en la que se desgranan, de una forma muy didáctica, algunas cuestiones sobre las experiencias soviética y china de enorme relevancia para encarar con éxito el necesario balance de todo el acervo del movimiento revolucionario internacional.


Por último, aclaramos que todas las cursivas que aparecen en la entrevista (extraída del libro que incluye la entrevista titulada Vía china versus modelos soviético. Charles Bettelheim: China y la URSS: dos modelos de industrialización, así como dos textos de Mao Tse-tung: La cuestión de Stalin y Sobre las diez grandes relaciones) aparecen en el propio texto de la editorial Anagrama (Barcelona, 1975).

Este texto es la versión original de una entrevista concedida a los directores de Il Manifesto en abril de 1970. En la misma se abordan varios temas del último libro de Charles Bettelheim* (Les Temps Modernes.)

*Calcul économique et formes de proprietés, Maspero, 1970.

Il Manifesto -Usted ha explicado en su último libro que en las formaciones sociales en transición hacia el socialismo, al lado de las relaciones socialistas continúan existiendo relaciones capitalistas, y esto a todos los niveles: económico, social, político, ideológico… No se trata de residuos del pasado, sino de relaciones capitalistas originales que surgen del interior de la sociedad de transición. Por tanto, para poder juzgar la orientación de la misma, es necesario analizar los procesos que tienden a reproducir y a extender estas relaciones o, por el contrario, que tienden a reducirlas y a reemplazarlas por relaciones socialistas. Al respecto se concede una importancia central a la relación que existe entre los que detentan la posesión (si no la propiedad) y la disposición de los medios de producción, y los otros. «Técnicas» como la planificación y los intercambios mercantiles no bastan para determinar la orientación de una sociedad, sino que más bien son el marco en el que ésta opera.

Según usted, el criterio esencial para determinar si una sociedad avanza hacia el socialismo y el comunismo o retrocede hacia el capitalismo es la voluntad política global que la rige y que se expresa a través de la lucha de clases. En una sociedad en transición, ¿sigue fundándose esta lucha en una base material, o es esencialmente ideológica? Dicho de otra forma, ¿existe un fundamento material de la revolución ininterrumpida? ¿Sigue siendo real la contradicción entre fuerzas productivas y relaciones de producción? Usted ha criticado el uso revisionista y evolucionista de esta fórmula [
sic] ¿pone también en cuestión el supuesto de base?

-La pregunta planteada tiene diversas facetas. En efecto, se trata de determinar, por una parte, la naturaleza de la contradicción fundamental de las formaciones sociales en transición hacia el socialismo y, por otra parte, la manera en que la existencia de esta contradicción determina transformaciones económicas, ideológicas y políticas. Con respecto al primer punto, diría que, en la sociedad socialista, la contradicción fundamental continúa siendo la de la oposición entre relaciones de producción y fuerzas productivas, por tanto también, entre superestructura y base económica. Si es de esta forma, lo que sucede es que la transformación de las relaciones de producción y la sobreestructura que es consecuencia de la toma del poder por el proletariado sólo ha sufrido una transformación parcial. En consecuencia, las relaciones de producción, aunque se adecúen mejor que antes a las fuerzas productivas, siguen estando en contradicción con las mismas. Del mismo modo, las transformaciones que se han operado en la sobreestructura sólo han sido parciales y afectan principalmente a los niveles político e ideológico. Los problemas fundamentales de la transición son, por tanto, los de una transformación cada vez más profunda de las relaciones de producción y de la sobreestructura de la formación social.

Sin embargo, estas transformaciones no se producen nunca de forma espontánea y mecánica. Sólo pueden ser el resultado de la lucha de clases. A su vez, el desarrollo de la lucha de clases se caracteriza por el nacimiento de una serie de contradicciones entre las cuales, a cada momento, una contradicción particular se convierte en la contradicción principal del proceso revolucionario.

La transformación de la sociedad socialista, su progresión en la vía socialista dependen, por tanto, de la lucha proletaria de clase, de la lucha de masas dirigida por el proletariado y por su partido con el fin de que los trabajadores vayan determinando progresivamente sus propias condiciones de existencia.

Una lucha de este tipo es, a la vez, ideológica y política. Naturalmente, esto no significa que la lucha de clases deje de tener una base económica. Esta base económica está constituida, precisamente, por la contradicción que existe entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción. También, y muy concretamente, está formada por un conjunto de obstáculos como son las relaciones de producción que todavía no son socialistas y las relaciones políticas burguesas, que continúan reproduciéndose en el seno de la sociedad socialista y que se oponen al desarrollo de las fuerzas productivas, y por tanto a que se mejore el nivel de vida. El aspecto económico de esta lucha viene constituido también por el combate de los trabajadores con el fin de dominar las condiciones concretas de su trabajo, con el fin de dejar de ser simples ejecutores de las tareas que otros deciden y ser sus propios dueños. Según el grado de madurez de las contradicciones objetivas, la lucha proletaria de clase, durante el periodo de transición, intenta destruir este o aquel aspecto de las relaciones sociales burguesas, pero no puede alcanzar su fin sino a condición de reemplazar las relaciones ideológicas y políticas burguesas por relaciones ideológicas y políticas proletarias. Por esta razón los principales aspectos de la lucha proletaria de clase bajo la dictadura del proletariado son los aspectos políticos e ideológicos; la mejora de las condiciones de existencia y el desarrollo de las fuerzas productivas pasan, en primer lugar, por someter a un proceso revolucionario las relaciones ideológicas y políticas. Por lo que a la lucha económica se refiere, es ante todo una lucha por la producción, pero ésta está siempre subordinada a la lucha política. Esto es lo que significa la consigna del Partido Comunista chino: «Hacer la revolución desarrollando la producción». En este punto en concreto se oponen las concepciones revolucionarias del marxismo a las concepciones revisionistas.

Enlace a la entrevista completa

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