[Artículo] Juan Panadero - ¿Historia o Histeria?

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    extremanecesidad
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    [Artículo] Juan Panadero - ¿Historia o Histeria?

    Mensaje por extremanecesidad el Jue Sep 05, 2013 6:41 pm

    Los ataques de la derecha se han recrudecido en estas últimas semanas, resucitando la histeria anticomunista como en los ‘mejores’ tiempos de la guerra fria y el franquismo. La ofensiva ideológica responde ante las evidencias de un pasado fascista, hoy reivindicado por sus ‘cachorros’, al inmenso desprestigio de un régimen capitalista y monárquico español que se hunde en escándalos de corrupcción, recortes sociales y laborales brutales, para mayor beneficio de la oligarquía parasitaria y explotadora. La respuesta ante la campaña es el combate y la verdad o la intimidación y el silencio cómplice. Frente al ataque extremista de la derecha, el dilema esta claro, que triunfe la histeria o la historia.
    El pasado 21 de agosto, el oligarca José Manuel Lara, presidente del Grupo Planeta y propietario del grupo mediático altresmedia, ordenaba un viraje ideológico a su canal ‘progresista’ de TV La Sexta para ser ‘una cadena respetuosa con la derecha’, en definitiva, quitarle el bozal a los ‘tertulianos’ de la derecha más rancia, Francisco Maruhenda y Eduardo Inda, para que lancen sus ladridos, como verdaderos perros rabiosos, en una nueva cruzada anticomunista, primero contra el diputado de IU, Alberto Garzón y después, contra sus compañeros de tertulia de izquierdas Tania Sánchez Melero y Pablo Iglesias.
    El foribundo ataque recordaba los mejores tiempos del franquismo entre alaridos de Maruhenda e Inda: ‘Con Lenin murieron 20 millones de campesinos soviéticos, a la gente los empalaban, ¿lo sabe usted? Empalaban a la gente, les arrancaban la piel a tiras (…) ¿Alberto, a ti te parece bien que se mataran a 30, 40 millones en la época de Stalin en nombre del comunismo? (…) o con una asquerosa e indecente maniobra de revisionismo histórico contra la II república: “La guerra civil fue una guerra de malos contra malos (…) el gobierno de la republica también se cepilló a decenas de miles de personas” el objetivo de la campaña estaba claro: ‘La capitalismo en crisis es imperfecto y ahora impopular por los recortes y corrupcciones pero, ¿A donde quereis llevar a la gente, a régimenes ‘totalitarios’ y criminales que son peores?’. El tono y las cifras de los ‘crímenes del comunismo’ iban subiendo sin parar hasta los 100, 120, 200 millones de personas. ¿Había respuesta? No, había silencio o cuanto menos desconcierto.
    El crescendo se iba acentuando hasta el planteamiento esencial del acosador reaccionario Maruhenda: “No entiendo como alguien puede sentirse orgulloso de ser conunista, haganse de la izquierda no conunista”. Y ese planteamiento ha tenido respuesta. En una entrevista a Alberto Garzón en el periódico Público, el diputado de IU acaba respondiendo con la histeria, y no con la historia, dando la razón al director de La Razón afirmando: ‘Sería una barbaridad imputarle a Marx los crímenes del estalinismo. Fue una degeneración de una bella idea, el socialismo en Rusia, que tuvo su pro y contra en un contexto de la II Guerra Mundial. En referencia a la Revolución Francesa, Stalin es el termidor del comunismo, la época negra. Y se lleva por delante a comunistas que hicieron la Revolución Rusa. Es una contrarrevolución. Aceptar eso no significa impugnar el comunismo. Al revés, es defenderlo y reclamarlo en su principio más noble y justo, que no es otro que una sociedad sin clase. E implica una defensa a ultranza de la vida. Es imposible aceptar los crímenes de campos de concentración de Stalin o de sus asesinatos, independientemente de la ideología de uno’. La capitulación ideológica es un hecho asumiendo, en lo esencial, las tesis históricas del imperialismo contra el socialismo. Frente a la histeria, se levanta la historia, porque los hechos son tozudos y como dijo Lenin: ‘la verdad es revolucionaria’.
    Hay quien dice que no vale la pena llavar una batalla porque es “algo del pasado” y porque “eso ahora no es importante”, cuando la historia es una batalla fundamental. Sino aclaramos, investigamos y defendemos nuestra gloriosa historia, la versión que se impondrá es la de la derecha y la extrema derecha. Si cedemos ante las presiones, por incómodas que sean, quedaremos a expensas del enemigo de clase.
    Intimida a Garzón, Melero o Pablo Iglesias contestar en un programa de TV a los fachas Maruhenda e Inda, ante las falsas acusaciones de los millones de muertos del socialismo, por miedo a que los acusen de ‘stalinistas’, ‘totalitarios’ o ‘asesinos’ y que les lancen toda su odio anticomunista pero, más difícil fue para los soviéticos resistir y vencer a las tropas Nazifascistas mientras masacraban a millones de soviéticos. Allí los comunistas se jugaban la vida, no su imagen o el “que dirán” de mi.
    Dice Antonio Fernandez Ortiz (historiador valiente y riguroso, documentado en las fuentes originales en la exURSS, al que sí se podría invitar a la fiesta del PCE a otros actos partidarios o memorialistas) que no le ‘parece muy ético seguir intentando cerrar en falso las cuestiones históricas pendientes culpando, de nuevo, a los comunistas de todos los males. Semejantes intentos acaban convirtiéndose en burda propaganda anticomunista y antisoviética’. ¿Vamos a dejar que los neofranquistas insulten la memoria de nuestros ancestros por comodidad o cobardía? ¿Vamos dejar impune a un portavoz del PP que acusa a la II republica de ser responsable de 1 millón de muertos? ¿Vamos a dejar que acusen a los comunistas, al socialismo y a la URSS de ser responsables de 100 millones de muertos? ¿No vamos a dar la batalla ‘porque eso no es importante ahora’?
    La histeria, y no la historia, contra los comunistas y los mitos fabricados por la historiografía burguesa, en muchos años, ha dejado una marca muy profunda en la conciencia colectiva. Es tan fuerte que intimida a cualquiera, pero no hay que dejarse llevar por el miedo. Se puede entender el desacuerdo con muchas cosas que se hicieron mal en el proceso de construcción socialista, e incluso, con algunas represiones brutales o decisiones discutibles, siempre que sean documentadas y contextualizadas y, sobre todo, partiendo de la base del gran avance que significó para la humanidad, para la clase obrera y para los pueblos la revolución de octubre, la construcción del socialismo, la victoria sobre el fascismo, las conquistas sociales, laborales y políticas y, para muchos países, la consecución de la libertad frente al colonialismo y el imperialismo.
    La campaña anticomunista ha dejado su huella en muchos progresistas e izquierdistas, bien por solo conocer la propaganda burguesa, por no tener formación u información, pero también porque los mitos anticomunistas, construidos en la guerra fría, son tan fuertes que intimidan a muchos que no tienen el coraje revolucionario de rebatirlos, o sea, por cobardía pura y dura. Tampoco hay que irse tan hacia el pasado, en la actualidad se fabrican para demonizar a Hugo Chavez el ‘dictador’ y a su ‘aventura’ Bolivariana, contra los ‘tiranos’ Fidel y Raúl y su revolución basada en las cárceles con ‘decenas de miles de presos de conciencia’. ¿Nos vamos a dejar intimidar o seguiremos acomodados en la crítica en el papel de ‘pepito grillo’? ¿A defender el ‘pensamiento critico’ frente al ‘pensamiento único’? En definitiva, criticar pero sin capacidad de ser alternativa por tener un papel defensivo, subalterno y limitado a una crítica de la gestión del capitalismo.
    Tal vez sea más fácil abrazar las teorías orwellianas sobre la ‘democracia’ frente al ‘totalitarismo’ y llevar a la clase obrera y a los pueblos a un callejón sin salida. Tal vez sea más fácil ocultar las represiones brutales y el oportunismo de Trotsky porque ‘queda bien’ u ocultar la delación y colaboración de George Orwell, con el servicio secreto británico, contra numerosos intelectuales progresistas (Chaplin, Russell, etc) para marcarlos en listas negras por sus pensamientos ‘filocomunsitas’. ¿Alguien se ha preguntado porque es lectura obligatoria en la enseñanza occidental y toda la difusión mediática (hasta en la época del franquismo) de los libros ’1984′ y ‘rebelión en la granja’? Es más fácil ser el eterno ‘disidente’ frente al ‘poder’ en abstracto.
    Toda alternativa real significa mojarse, tomar decisiones difíciles y criticables en situaciones extremas. Los revolucionarios nunca han tenido un camino ideal y romántico. Cuando al capitalismo se ve acosado y se le hace daño, ataca y estigmatiza con toda su virulencia. ¿Represiones brutales? ¿Os imagináis limitar la revolución francesa a la guillotina? ¿O desmarcar las conquistas de de la revolución francesa de la represión jacobina? La historia es así de compleja y contradictoriamente dialéctica.
    Sobre el tratamiento de la historia y la importancia de esa batalla estoy totalmente deacuerdo con Antonio Fernández Ortiz cuando se pregunta: “¿por qué hasta el día de hoy el PCE no ha iniciado un proceso de reflexión sobre su historia y ha dejado que sean otros los que la han escrito y siguen escribiéndola? Resulta patética tanta dejadez y abandono. No tiene perdón tanto derroche de tiempo histórico y de biografías desaprovechadas.” No dilapidemos ni enterremos todo este patrimonio heroico de lucha, aprendamos de aquellos que se sacrificaron y nos dieron todo, hasta sus vidas, gracias a lo que hemos tenido unos derechos y unas vidas más dignas. Aprendamos sus lecciones, sepamos como se templó el acero.

    Posted by Guest on Jueves, septiembre 5, 2013
    http://www.larepublica.es/2013/09/historia-o-histeria/

      Fecha y hora actual: Sáb Dic 03, 2016 6:43 pm