LA POLÍTICA DEL PC(AP) DE LA ABSTENCIÓN Y EL VOTO RECHAZO: UNA POLÍTICA MARXISTA-LENINISTA PARA EL PERIODO.

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Cam.Daniel
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LA POLÍTICA DEL PC(AP) DE LA ABSTENCIÓN Y EL VOTO RECHAZO: UNA POLÍTICA MARXISTA-LENINISTA PARA EL PERIODO.

Mensaje por Cam.Daniel el Vie Ago 30, 2013 9:15 pm

LA POLÍTICA DEL PC(AP) DE LA ABSTENCIÓN Y EL VOTO RECHAZO: UNA POLÍTICA MARXISTA-LENINISTA PARA EL PERIODO.






INTRODUCCIÓN

El presente documento tiene por objetivo el análisis de la política partidaria en relación con la historia reciente de las luchas populares en Chile y con la aplicación creadora del marxismo-leninismo a la coyuntura actual. Esta coyuntura se caracteriza por una efervescencia en las luchas de masas, en el marco de unas elecciones que no ofrecen espacio alguno para el avance de las demandas populares. Este análisis debe reforzar política e ideológicamente a cada uno de los militantes y organismos del Partido en todo Chile. Los comunistas desarrollamos nuestra política no solamente enfrentados contra los enemigos de clase principales y los gigantescos medios de propaganda ideológica y represión que estos poseen, sino que también rodeados de una amplia gama de elementos hostiles al marxismo-leninismo y al proyecto revolucionario democrático-popular, antiimperialista y socialista que levantamos. Estos elementos, premunidos de ideologías y posiciones amorfas y pequeñoburguesas, ejercen una influencia a veces no despreciable entre quienes luchan contra el sistema capitalista haciéndolos vacilar, dudar y retroceder. Un buen ejemplo son los llamados candidatos independientes en las presentes elecciones, algunos de los cuales curiosamente suelen hasta contar con la cobertura de la gran prensa y televisión neoliberal, de modo que la posibilidad concreta y material de la contaminación ideológica es un peligro real.

LOS COMUNISTAS, LAS ELECCIONES Y LA LUCHA CONTRA LOS ENEMIGOS AL INTERIOR DEL MOVIMIENTO POPULAR.

¿Somos los comunistas enemigos por principio de la participación en las elecciones del régimen político burgués y propulsores de una política de lucha armada a todo efecto y sin tener en cuenta las condiciones concretas? No. ¿Creemos entonces que la democracia burguesa no es una dictadura de clase y permite la superación de sistema capitalista a través de sus instituciones y sin enfrentamiento armado? No. La primera pregunta identifica a quienes caen en desviaciones de izquierda, en el aislamiento, la fácil derrota por parte del estado burgués, e incluso en un retroceso de los procesos revolucionarios. La segunda pregunta identifica a quienes no se desvían, si no que reniegan del marxismo-leninismo, de la lucha de clases consecuente, y llevan a las masas populares desarmadas al genocidio a manos de las clases dominantes y el imperialismo. Es mediante el uso de todas las formas de lucha posibles y necesarias durante periodos específicos, y tras un programa y consignas correctas, que el partido del proletariado crece y se fortalece. Es mediante la lucha en todos los terrenos posibles, con medios legales e ilegales, que el partido educa a las masas, las prepara y organiza para la victoria revolucionaria sobre los enemigos de los pueblos. Lenin deja claro todo esto punto por punto, en su magistral obra La enfermedad infantil del “izquierdismo” en el comunismo, lectura obligada y vigente para la formación revolucionaria. Lenin enseña que es no es fácil decidir con justicia como enfrentar tal o cual coyuntura, si participar o no en la institucionalidad burguesa. De modo que una respuesta rotundamente positiva o negativa, sin mayores argumentos, como posición de principio es la evasión fácil de un problema difícil. Lenin señala que:

“[…] la clase revolucionaria debe estar preparada para sustituir una forma (de lucha)(1) por otra por del modo más rápido e inesperado […] en política es aún menos fácil que método de lucha será más o menos ventajoso para nosotros en circunstancias futuras”(2)

Es por ello que Lenin insiste en que el avance de los comunistas va íntimamente relacionado en el triunfo de su ideología, táctica y programa contra las desviaciones que empantanan y confunden al movimiento obrero. El oportunismo, menchevismo, etc. como él llamó al revisionismo y el “doctrinarismo de izquierda”, “infantilismo” como llamó a las posturas anarquizantes. Para los comunistas y pueblos de Chile el principal enemigo al interior del movimiento popular es el ex revisionismo del falso p”c”, ayer sostenedores de la inexistente y antimarxista vía pacífica al socialismo, y hoy, cómplices descarados de la explotación y represión de los pueblos. La segunda variante de desviación no tiene mayor relevancia real ya que constituye una mezcla pequeñísima de elementos anarquizados, pseudo “maoistas” etc. que no tienen vínculos con las masas y ni siquiera son capaces de unificar sus propios grupos, estando compuestos algunos por compañeros honestos, pero errados, y otros por la infiltración policial. Los comunistas debemos, entonces encontrar las formas y métodos de lucha más adecuados a nuestra realidad, analizando toda su complejidad, para llevar adelante el combate anticapitalista y educar a las masas. La relación entre los factores antes mencionados es tratada por Lenin de la siguiente manera:

“Lo que importa ahora es que los comunistas de cada país tengan en cuenta tanto las tareas fundamentales, de principio, de la lucha contra el oportunismo y contra el doctrinarismo ‘de izquierda’, como las particularidades concretas que dicha lucha adquiere, y debe adquirir, en cada país conforme a los rasgos de su economía, de su cultura, de su composición nacional […] de la diversidad de religiones etc.”(3)

Los bolcheviques rusos fueron en gran ejemplo de este proceso, ya que durante el periodo que va de la primera revolución de 1905 hasta la revolución de octubre de 1917, varias veces cambiaron de tácticas y aliados, de consignas y de directrices, hasta lograr el objetivo de los marxistas-leninistas, la conquista por la clase obrera y el pueblo del poder por la vía armada.

¿POR QUÉ PARTICIPAMOS ANTERIORMENTE EN PLATAFORMAS ELECTORALES?

Los comunistas, fieles a la flexibilidad táctica leninista, a nuestra estrategia de Revolución Democrático-Popular y antiimperialista y a nuestra ideología marxista-leninista, hemos utilizado en el pasado las elecciones. Como explica magistralmente Stalin, en el capítulo siete de Fundamentos del Leninismo, “Estrategia y táctica”, la táctica y las formas de lucha asociadas a ella, van asociadas a una coyuntura específica de flujo o reflujo del movimiento revolucionario. En resumen Stalin explica como tácticas y consignas diferentes se usaron cuando la revolución rusa tuvo su primera gran efervescencia en torno a 1905, y como cambiaron cuando la revolución fue temporalmente derrotada con el consiguiente reflujo del movimiento obrero y popular ruso. Para un periodo se llamó a boicotear la Duma (4), a crear soviets de obreros y campesinos y al enfrentamiento armado contra el régimen; y para el otro, se trabajó en la re organización del partido en la clandestinidad, en la lucha económica, las organizaciones culturales y mutuales. Táctica de este periodo de reflujo fue la participación al interior de la Duma, esperando y desarrollando las bases para una segunda revolución que enterraría definitivamente al zarismo (5).

En Chile la táctica de los comunistas ha sido particularmente complicada ya que nacimos en plena de dictadura militar fascista, en medio del genocidio y el pisoteo brutal de los más elementales derechos democráticos. Los sindicatos, federaciones estudiantiles, organizaciones campesinas, indígenas de pobladores etc., habían sido destruidas, intervenidas y muchos de sus dirigentes asesinados, encarcelados o exiliados. Durante ese periodo los militantes del Partido trabajaron agitando en pro de la protesta popular contra el régimen y en la organización de las masas para la sobrevivencia en periodos de hambre y extrema miseria. Finalmente llamó a votar “Por un NO sin ilusiones” señalando claramente que la lucha proseguiría en la democracia burguesa pactada con el fascismo y el imperialismo yanqui. De acuerdo a la realidad de la lucha de masas fue la consigna más acertada (6). Con el objetivo de dar a conocer el proyecto del Partido y agitar en contra del neoliberalismo y los bloques gobernantes que rápidamente se estaban acomodando a lo heredado de Pinochet, el Partido, manteniendo sus principios e independencia, integró el Movimiento de Izquierda Democrático Allendista, MIDA. Este estuvo conformado en diciembre de 1991 por el revisionismo y restos del MIR y de la Izquierda Cristiana. Las elecciones presidenciales y parlamentarias que asumió el MIDA, sirvieron precisamente como tribuna de agitación en medio de unas masas populares aun atemorizadas, y que si bien ya no sufrían el desmantelamiento de sus organizaciones por parte del régimen fascista, sino que además eran ahora reprimidas por la Agencia Nacional de Inteligencia, “La Oficina” organizada por la concertación para reemplazar a la CNI. Las presencia de Pinochet en la comandancia en jefe del ejército y las provocaciones de este último contra la población en esos años, eran otro factor que congelaba el estatus quo. Dada las condiciones, la participación electoral del Partido fue una forma de lucha valida a emplear. Siempre hemos comprendido que con los quórums parlamentarios requeridos para modificar la constitución, este modelo jamás caería por la vía de un movimiento legal que lo cambiara desde el interior de la institucionalidad, de modo que nuestra participación electoral siempre ha sido con fines agitativos, como herramienta de lucha y no como fin en sí mismo ni mucho menos como vía hacia una sociedad superior.

Años después, en el 2003, el Partido integró el PODEMOS (Poder Democrático Social), conocido como “Juntos Podemos” en alusión a la unidad de la izquierda. Este movimiento electoral permitió al Partido llegar a diversas tribunas desde las cuales consecuentemente sus dirigentes defendieron sus principios políticos e ideológicos, a la vez que promovían las trasformaciones urgentes que proponía el programa de dicho pacto. El trabajo del Partido tuvo frutos al verse ampliamente reconocido por un sector incipiente de masas a través de sus candidaturas a diputados y a senador. Destacó esta última en la persona de nuestro Primer Secretario quien alcanzó la más alta votación del pacto, 50.000 votos por Santiago Oriente. En las elecciones municipales del 2004 el conglomerado llegó a tener un 10% de los votos. Estas cifras no tienen relevancia en tanto votos, pero expresan que ya, incipientemente los pueblos de Chile comenzaban a buscar una alternativa al neoliberalismo. El apoyo apático a la Concertación por miedo a la vieja derecha fascista estaba comenzando a resquebrajarse lentamente. Sin embargo el revisionismo en su proceso de degeneración y derechización constante decidió quebrar el pacto. El punto número 6 de la carta fundacional del PODEMOS decía claramente que no se pactaría con ninguno de los dos bloques neoliberales, pero es de conocimiento público como a partir del apoyo a Bachelet en la segunda vuelva electoral del 2006, los revisionistas comenzaron su proceso de integración en la concertación neoliberal, y la más descarada y abierta traición a las aspiraciones populares de superación social. A partir de esta última experiencia electoral, la realidad del Chile temeroso post dictadura comenzó a cambiar. Ese mismo año las masivas protestas estudiantiles cuestionaros, y siguen haciéndolo, el modelo educacional de Pinochet, del cual todos los políticos, desde el falso p”c” hasta la fascista UDI sacan dividendos. Comenzarían años en que las luchas sociales irían en ascenso, a pesar de que estas no siempre tuvieran dirigentes consecuentes que las llevaran al triunfo. Se comenzaron a ver luchas de deudores habitacionales, obreros subcontratados del cobre y forestales. El movimiento mapuche, que siempre ha combatido, realizó tomas de fundo y pagó con sus mártires a manos de la policía militarizada dirigida por los gobiernos de la concertación, al igual que el obrero forestal Rodrigo Cisternas y otros muchos luchadores y luchadoras sociales que sería largo de enumerar. Mucho trabajo represivo tuvo el siniestro ministro del interior Belisario Velasco, el Hinspetter de Bachelet. El PC(AP) siguió durante un breve tiempo sosteniendo un PODEMOS anti concertacionista junto al Partido Humanista y al Movimiento Patriótico Manuel Rodríguez. Sin embargo la dirección del PH, mostrando su verdadero carácter burgués, anti-comunista y oportunista, otrora tan crítica de la voltereta del falso p”c” abandonó el pacto, para engrosar las filas de los enemigos del pueblo con un pacto por omisión con la concertación para las municipales del 2008. El Juntos Podemos dejó de existir. Entonces nuestro Partido se encontró ante una realidad polarizada: por un lado la “izquierda” chilena se vendía miserablemente a la concertación en el juego electoral y por otro los pueblos de Chile comenzaban un auge en sus movilizaciones. Nuestro Partido, siempre fiel a los intereses de los pueblos, decidió repudiar un terreno electoral ya inútil para fines de agitación y propaganda y apoyarse exclusivamente en la materia viva y transformadora que nutre al partido, es decir no en el sistema electoral y en sus políticos reaccionarios, si no que en las luchas del mismo pueblo. Los oportunistas nos dicen estrechos, sectarios y que aún no están las condiciones para un levantamiento popular contra la institucionalidad pinochetista. Esas condiciones deben crearse. Este año se cumplen 40 años de sometimiento absoluto de los pueblos de Chile al capitalismo y al imperialismo. Los pueblos ya no pueden seguir esperando una política revolucionaria y consecuente, la necesitan urgentemente porque ya han esperado demasiado; y agitar es apolítica, volverla fuerza material de masas es nuestro ineludible deber como marxistas-leninistas.

¿EN QUÉ CONSISTE ENTONCES NUESTRA POLÍTICA?

Nuestra política consiste en un llamado activo a no votar, priorizando la abstención electoral y la protesta y movilización popular, con el objetivo de restar legitimidad a un sistema político hecho a la medida de las clases dominantes y preparar el terreno para un auge del nivel de conciencia y combatividad de las masas. Esta abstención y rechazo ya se expresó con fuerza en las pasadas municipales, indicador que nos permite prever el éxito que tendrá nuestra política para las elecciones de noviembre de este año. ¿Es entonces un llamado pasivo, a simplemente no votar o anular? No. Las células, y los militantes de estas que operan a nivel de masas, los medios de comunicación que trabaja el Partido y en general todos los militantes y organismo de este deben organizar y convocar a la mayor cantidad de movilizaciones y protestas populares posibles, llevando estas a la mayor radicalidad posible. ¿Significa esto que con marchas y eventuales enfrentamientos populares con FF.EE. caerá el neoliberalismo? No. Pero dichas coyunturas permiten a las masas experimentar por sí misma la justeza y veracidad de las consignas y análisis que realizamos los comunistas, y permiten para que un futuro cada vez menos lejanos un movimiento popular organizado y políticamente fortalecido pueda disputar el poder a las clases dominantes. ¿Es esta política antagónica a las llamadas candidaturas independientes? No. Si bien consideramos de principio una falacia y una irresponsabilidad tremenda prometer grandes reformas estructurales por la vía legal, dada la imposibilidad de llevarlas a cabo por esa vía, no somos enemigos de dichas candidaturas. Algunas de las propuestas planteadas por ellos las compartimos en cierta medida, de modo que tarde o temprano los pequeños sectores que han visto esperanzas en dichas candidaturas, enfrentaran el muro impenetrable de la corrupta institucionalidad neoliberal y se unirán al gran cauce popular que buscara superar por la vía revolucionara este sistema caduco e inhumano. Hechos como las grandes jornadas de protesta popular en Aysén, Quellon, los combates en la Araucanía, en Santiago en agosto del 2011, demuestran que las masas pueden eventualmente combatir y que no necesitan de pactos mezquinos con políticos reaccionarios para avanzar en su lucha y conciencia. Es la propia experiencia de las masas la mejor escuela de combate y conciencia política. Dicha es experiencia sintetizada a un nivel superior por la política y la ideología científica de los comunistas. Lenin dice:

“Con la Vanguardia sola es imposible triunfar. Lanzar sola a la Vanguardia a la batalla decisiva, cuando toda la clase, cuando las grandes masas, no han adoptado aun una posición de apoyo directo a esta Vanguardia, o al menos, una posición de neutralidad benévola respecto a ella, y no son capaces de apoyar por completo a la adversario, seria no solo una estupidez, sino, además, un crimen. Y para que realmente toda la clase, todos los oprimidos por el capital, lleguen a ocupar esa posición, la agitación y propaganda son por si solas insuficientes. Para ello se precisa la propia experiencia política de las masas.” (7)

Notas:
1) Paréntesis del autor
2) V.I. Lenin, “La enfermedad infantil del ‘del izquierdismo’ en el comunismo”, en Obras Escogidas, Tomo III, Moscú, Progreso, 1961.Pag 228.
3) Ibíd. Pág. 226.
4) Parlamento reaccionario convocado por el Zar para maquillar su régimen autocrático (Concepto similar al absolutismo, es decir el poder político de la aristocracia se concentra principalmente en la persona del zar, por designio divino)
5) Véase J.V. Stalin “Los Fundamentos del Leninismo” en Obras, Moscú, 1952, Ediciones en extranjeras. Pág. 53.
6) El falso P”C” desarrolló una política irresponsable de “Rebelión Popular de Masas”, intentando el trágico absurdo de construir en breve tiempo una insurrección armada, cuando por décadas se opusieron rabiosamente a ella y calumniaron y persiguieron a quienes creían en ella. Dirigentes del Frente Patriótico Manuel Rodríguez fueron torturados y ejecutados, y finalmente dicho brazo fue abandonado por el propio partido que lo creo, escindiéndose y generándose organizaciones con ideologías deformes y practicas erráticas.
7) V.I. Lenin, “La enfermedad infantil del ‘del izquierdismo’ en el comunismo”, en Obras Escogidas, Tomo III, Moscú, Progreso, 1961.Pag 229.


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