Los revisionistas españoles tratan de ocultar la vigencia de la Resistencia Antifascista

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Re: Los revisionistas españoles tratan de ocultar la vigencia de la Resistencia Antifascista

Mensaje por Antifascista el Mar Ago 06, 2013 3:10 pm

Shenin escribió:
Antifascista escribió:1.Yo he dicho que el fascismo instaura el monopolismo en España. Que lo convierte en un país imperialista en los 50, punto. Vuelvo a repetir lo mismo: no he negado que el golpe lo diesen monopolistas ni paises imperialistas. No hay ningún punto discordante aquí.

Pues yo creo que sí. Porque, como he señalado, el monopolismo es internacional. Otra cosa es que los distintos países lo ejerzan (su oligarquía) o lo sufran o ambas cosas a la vez. Que España no fuera un país imperialista en los años 20 y 30 no quiere decir que el capital monopolista no tuviese ya una posición dirigente en la vida económica y política, aunque fuera en alianza con los terratenientes y los caciques en un país semifeudal. Otra cosa es que utilizando el fascismo el capital monopolista español se desarrollase y se consolidase, desarrollando las fuerzas productivas y dejando atrás el atraso económico semifeudal.

Antifascista escribió:2. El Ejército Popular no tiene ni punto de comparación con el viejo ejército. La política de la guerra, estaba a rebujo de la estrategia de los comunistas, que era ganar la guerra para hacer la revolución, avalada por una cantidad inmensa de propaganda que salía de las instituciones oficiales.

El PCE tuvo un peso en el Frente Popular, yo nunca he dicho que tenga el peso del Frente Popular.

De todos modos, cuando hablamos de República Popular, no estamos hablando solo del proletariado (aunque sea el dirigente de esa futura República) si no también de los sectores populares (que tendrán que aliarse con el proletariado).

Claro, la estrategia militar iba a "rebufo" de los comunistas. Por eso el gobierno republicano se niega de plano a desarrollar las guerrillas en la retaguardia fascista. Por eso termina prohibiendo los comisarios políticos del PCE en el Ejército. La iniciativa del PCE nunca fue suficiente para hacerse con la dirección militar de la guerra. La pequeña burguesía se vio obligada a ceder, pero nunca dejó de aferrarse con fuerza al control del ejército. Claro que el PCE tenía peso en el Frente Popular e iba directo a dirigirlo, pero por eso hubo el golpe de Casado en el 39. Para capitular ante los fascistas y entregarles a quienes más dispuestos estaban a resistir hasta el final.

Ya sé que con la República Popular se tiene en cuenta a los sectores populares bajo dirección del proletariado, principalmente sectores semiproletarios. Pero lo que yo planteo es que no me convence la denominación "popular" por motivos históricos y tácticos. Me convencen más denominaciones como "República Democrática" o "República de los Trabajadores". Es cierto que solo es una denominación y que su importancia no es tan grande. Pero, si pongo en cuestión el tema es porque planteas cuestiones históricas con las que no estoy de acuerdo.

Antifascista escribió:Estos son unos de los muchos ejemplos que hablan de la continuidad de un régimen con otro. También hay sus pequeñas diferencias, en la forma sobre todo, que eso ya me lo tienes que aportar tú.

Aceptando que las hay, los comunistas, que se han forjado en este país al calor de la lucha contra ese fascismo, no pueden darle una victoria a la historiografía fascista y lavarles la transición. Hay que decir que ellos se lavaron la cara y que siguen haciendo lo que hacían antes. Por eso hay que caracterizar al Estado de Fascista. Ya digo, mostrando que ha habido una reforma. (Y el Partido del que hemos hablado siempre ha hablado de esa reforma).

Es decir, que en la propaganda comunista hay que darle esa continuidad y explicarla como reforma.

Que CIU plantee la independencia no nos dice nada de la libre concurrencia de la Democracia-burguesa, solo corresponde a una disputa del propio monopolismo, que amasó sus fortunas en la transición (empresas catalanas como Gas Natural, Endesa, Danone...)

Qué los análisis tienen que ser particulares, cada país tiene su historia y su configuración. Los comunistas que han sufrido la represión de los mismos, no pueden dejar de denunciar como se perpetuo el monopolismo en este país, a través de sus formas de dominación fascistas, principalmente.

Precisamente las contradicciones intercapitalistas de las que hablo son las que se dan entre los distintos elementos monopolistas. No me refiero solamente a la pequeña burguesía, completamente subordinada a los monopolios y relegada a actividades auxiliares a estos. En el fascismo, los elementos más reaccionarios del monopolismo lo gestionan todo "manu miltiari", incluyendo sus conflictos internos. No solo reprimen de manera abierta y terrorista  a la clase obrera y las capas populares. Tú mismo expusiste el caso de Carrero Blanco.

Por lo demás, sigues ligando la democracia burguesa a la libre concurrencia del capitalismo pre-monopolista. Por otro lado, no es cierto que el capitalismo monopolista elimine la competencia, sino que, como decía Lenin, los monopolios existen por encima de ella. Sigues moviéndote en el esquema de "fascismo=Estado monopolista/democracia burguesa=Estado premonopolista", cuando lo he puesto en cuestión repetidas veces sin que rebatieras nada. Además, yo no he hablado de ninguna "libre concurrencia parlamentaria". De lo que hablé es del parlamentarismo como "junta de accionistas" para la gestión del Estado por los distintos sectores del capital, sobre todo los del monopolista. Y podríamos entrar en más elementos, como el desarrollo de las autonomías regionales y locales que son precisamente para incorporar a esa pequeña burguesía, que se ha bajado los pantalones, a la gestión del Estado, pero ya claramente supeditada al capital monopolista, aunque de formas, de momento más sutiles, aunque nada impide que vuelvan no dentro de mucho las más burdas. Que esto se combine con medidas fascistas de represión e ilegalización para obtener claudicaciones no es algo que haya negado en ningún momento. Más bien lo he señalado, de hecho.

Los elementos que citas yo también los he citado y he señalado su continuidad. Además, algunos de ellos, como el trato a la cuestión nacional o los papeles de la monarquía y la iglesia, no solo se dan en otros países imperialistas, sino que también se daban en Estados pre-monopolistas. Lo que señalo es que se dan muchos elementos que caracterizan a la forma fascista de gobierno, pero no todos. Porque, como he señalado, la concepción que manejo del fascismo es la de la dictadura abierta y terrorista de los sectores más reaccionarios del capital monopolista no solamente para tratar las contradicciones con la clase obrera y el pueblo, sino también sus contradicciones internas, entre sus distintos sectores monopolistas. Por eso no caracterizo al Estado español de fascista. Lo cual no me impide denunciar la farsa que supone para la clase obrera y el pueblo la reforma que se hizo la dictadura del capital monopolista en 1978 ni me impedirá denunciar las futuras reformas que se haga dentro de no mucho, por cierto. No me impide denunciar la continuidad de la dictadura del capital monopolista sobre la clase obrera y el pueblo. Ni tampoco me impide denunciar la persecución a revolucionarios, que no es característica del fascismo, sino de todo Estado capitalista, incluyendo esa para ti arcadia feliz que era el Estado pre-monopolista, que solo excepcionalmente fue democrático-burgués. Ni me impide tampoco denunciar que hay presos políticos. Ni me impide tampoco denunciar la continuidad de los elementos fascistas ni el peligro creciente del auge del fascismo bajo el capitalismo.

No voy a decir nada más de lo del fascismo que impone el monopolismo porque estamos diciendo lo mismo. Tú quieres ganar diciedo que tú hablas del monopolismo de manera internacional, correcto. Muy bien, para ti la victoria. Pero lo que dije, estamos de acuerdo tú y yo. Es el fascismo en España quien convierte a España en un país Imperialista. Sí estamos de acuerdo. ¿Para qué seguir por aquí?

Primero, me parece patético decir eso "en todo Estado capitalista se persigue a los revolucionarios". Sí, pero no todos los estados capitalistas están formados en lo interno de una manera estructura para reprimir a los sectores anti-monopolistas, el control policíaco, las grandes sentencias etc...

Me sigues hablando de universalidades. Lenin decía que lo que vale es el análisis concreto de la realidad concreta. Yo te estoy pidiendo casos particulares de ruptura con el régimen franquista. Lo que se te ocurre decir es que todo eso también existe en un régimen capitalista. ¡Y los campos de concentración también, no te jode!. Pero es que cada país tiene una historia concreta que hay que examinar y los comunistas tienen que dar respuesta en todo momento a quienes se enfrentan.

El régimen del 78 no es fascista. ¿Tú si vivieras en el 77, cómo caracterizarías al régimen? ¿Y en el 78? ¿Y en el 79?. Sí lo que estás denunciando es una reforma fascista que no hace más que reprimir a todo el que se opone a ella... ¿Cómo lo vas a caracterizar?.

Vamos a responderte a los pocos ejemplos concretos que has puesto:

1. Autonomías.

Esto no es para incorporar a la pequeña burguesía, no señor. De hecho las autonomías no son Estados Federales ni nada que se le parezca. No son parcelitas económicas. Cualquiera que se haya leido un Estatuto de Autonomía sabe que las limitaciones en ese sentido son muy estrictas.

El café para todos va ligado de la presión de los movimiento nacionales, como medida de freno. Incluso equiparan a Andalucía con Cataluña (una es una región y otra una nación).

Pero por ejemplo en el caso de Andalucía... ¡Son los terratenientes de la UCD los que promueven la autonomía...¿de qué pequeña burguesía estamos hablando?!

2. "De lo que hablé es del parlamentarismo como "junta de accionistas" para la gestión del Estado por los distintos sectores del capital, sobre todo los del monopolista"

¿Es que no había una junta de accionistas en el franquismo? Es que todo país monopolista tiene sus juntas de accionistas, joder. En un sitio o en otro. ¿Qué eran las Cortes Españolas, por ejemplo?.

Osea, eso son tus dos ejemplos que te he pedido de cambio del régimen del 36 al 78...


Lo que dice el artículo tiene validez. Para los revisionistas España no tiene historia. "Esto también pasa en un país capitalista (¿en cuál en concreto?Seguimos con abstracciones)".

La transición fue lo que fue. Perpetuó lo que perpetuó. Y después de ella, se siguió persiguiendo a quienes plantearon una batalla contra el Estado. En el franquismo fue a las 13 rosas, ahora no se van a poner a reprimir al PCE, que para eso les hizo la cama. Nos creemos que por llevar hoces y martillos, si no nos reprimen, es que algo a cambiado. No señor, la represión no era contra el PCE por llevar hoces y martillos, si no por la amenaza que suponía.

Sin embargo las amenazas: el Movimiento de Resistencia Antifascista, el MPAIAC, el MLNV, Terra Lliure, los Comandos Autónomos Anticapitalistas... Siguieron y siguen siendo reprimidas.


Espero con gusto tus ejemplos CONCRETOS de lo que ha cambiado en este país.

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Re: Los revisionistas españoles tratan de ocultar la vigencia de la Resistencia Antifascista

Mensaje por Antifascista el Mar Ago 06, 2013 4:01 pm

Un análisis desde el materialismo histórico sobre el asunto, qué es la primera vez que lo leía la verdad. Muy interesante. El autor no aparece, anónimo entonces.

El fascismo postmoderno: Cien partidos y política única


El fascismo no fue algo que paso a la historia con personajes tan negros como Hitler, Mussolini o Franco, como quieren hacer creer los ideólogos burgueses. No estamos en los años 30, si no en la era de la informática y de la "aldea global". El fascismo postmoderno ya no puede tener las mismas señas de identidad de entonces: el partido único fascista, el sindicato vertical, la militarización de la sociedad, la brutalidad indiscriminada, el oscurantismo religioso... Esas formas burdas se podrían calificar como la "etapa infantil del fascismo" y puede asegurarse que, a la postre, fueron un fracaso y un pésimo negocio porque generaron un impresionante movimiento antifascista y revolucionario. Las masas aprendieron a combatirle en aquellas condiciones y a hacerle retroceder, alcanzando importantes conquistas: baste recordar que tras la II Guerra mundial el campo socialista se extendió a un tercio del mundo y las luchas de liberación de los pueblos oprimidos por el imperialismo a todo el planeta.

La burguesía no es tonta y también aprendió la lección; así, aunque su régimen político actual tiene las mismas características explotadoras, represivas y contrarrevolucionarias del viejo fascismo, sus formas ya son otras y se nos presentan bajo el manto de la "democracia". En tres se pueden resumir los rasgos que más lo identifican:

1º) La política de Estado

Monopolismo y democracia son incompatibles. En la medida que se va concentrando el poder económico en manos de unos reducidos grupos oligárquicos, éstos no se limitan a ejercer desde sus Consejos de Administración. La burguesía financiera necesita apoderarse -y así lo ha hecho- de todos los aparatos y resortes del Estado para ponerlos enteramente a su exclusivo servicio. Ellos son el Estado y el poder. Y hay que distinguir muy bien entre el poder real y el circo de los políticos que sirve para embellecer al fascismo.

La burguesía ha aprendido que puede haber cien partidos (cuanto más cacareo, más confusión, y a río revuelto...) siempre que se garantice su política única. Es más, la existencia de esos partidos es una necesidad para dar legitimidad y base social a esa política de Estado y convertirla en "política nacional" decidida "democráticamente". El Gobierno, los parlamentarios, los cargos públicos, los jueces, etc., etc., no son el poder sino los ejecutores y gestores de esas política de Estado de los monopolios. Esas son las reglas del juego, y quien no las acate es excluido de la legalidad.

En esas condiciones, ¿qué necesidad tienen los partidos de presentarse a unas elecciones con un programa? Lo único que precisan son piquitos de oro, asesores de imagen y chupar mucha cámara. Su función no es otra que engatusar, engañar, confundir al personal y hacerle tragar con lo que se decide en los despachos de la Banca y las multinacionales. Solo Anguita repite como un loro lo de "programa, programa, programa..." ¿Y cuál es su famoso programa? ¡¡ La Constitución !! Para ese viaje no hacía falta tanta demagogia... Y lo triste para él es que, por reivindicar la Constitución, lo acusan de peligroso y estalinista y no le dejan levantar cabeza. ¡Pobre desgraciado!

Pues bien, la Constitución -que por algo fue redactada e impuesta por los oligarcas y gerifaltes del régimen- ya dejo "atados y bien atados" los principios de esa política de Estado: la santísima propiedad privada y la libertad de explotación, la sagrada "unidad" de España y la opresión de las nacionalidades históricas, la monarquía heredera de Franco, su bandera y su himno, el ejército golpista del 18 de julio como garante de los privilegios y del poder de la oligarquía, su voluntad de participar en los foros internacionales como potencia imperialista... Y así sucesivamente.

No hay más que ver en los hechos cuál ha sido el desarrollo de esa política de Estado por lo sucesivos gobiernos" democráticos" de la UCD, del PSOE y del PP. En nombre de la "modernidad " y la "competitividad" han llevado a cabo la reconversión y la desindustrialización de toda la economía (siderurgia, astilleros, textil, pesca, agricultura, ganadería, etc., etc.), convirtiendo a España en una auténtica fábrica de parados. Han impuesto el despido libre, la precariedad en el escaso empleo, los contratos basura. Han ido eliminando una tras otra todas las conquistas sociales impuestas en la lucha de los años 60 y 70. Han privatizado todo el sector público y amenazan hasta con privatizar la Seguridad Social. Han ido reduciendo el poder adquisitivo de las masas por medio de las subidas de los precios, los impuestos, los "medicamentazos", las congelaciones salariales y de las pensiones o seguros de paro... No hay consejo de ministros en la que no aparezca un decretazo contra los trabajadores, eso sí, previamente pactado con "los legítimos representantes de la voluntad popular". Igualmente, las grandes superficies, las cadenas comerciales, los bancos, han arruinado a cientos de miles de pequeños y medianos comerciantes, campesinos, transportistas, industriales, etc. Han extendido, como arma política, las redes de la droga hasta el último rincón del país, con la "sana" intención de destruir a una juventud a la que quieren robar el futuro y evitar que sea una juventud consciente y luchadora.

Pero no es suficiente. El monopolismo es imperialismo, no tiene fronteras. La integración en Europa, Maastricht, la OTAN etc., ha permitido a los monopolistas -ya homologados como "demócratas"- ampliar la exportación de sus capitales y participar mucho más de la explotación de los pueblos, aunque sea como potencia de segunda fila.

Tienen motivos de mucho peso, en billones de pesetas, para defender a sangre y fuego su democracia. Cada año los bancos aumentan sus beneficios en un 30 o 40 por ciento sobre el anterior. Hablan de miles de millones con la mayor naturalidad. Nunca antes ganaron tanto ni tuvieron tanta libertad, nunca hubo tanta especulación, tanta corrupción y dinero negro del tráfico de drogas, de armas, de influencias... La "democracia" es el paraíso de los grandes capitalistas, sin más objetivo que la ganancia que puedan obtener de la explotación más feroz que puedan imponer a los trabajadores.

2º) El Estado-Policía

Esa política única es impensable sin el monopolio del poder, sin el monopolio de la libertad de expresión, de dictar leyes, de expresar su ideología reaccionaria, y sin el monopolio de la violencia. El Estado "democrático" actual es el brazo armado hasta los dientes de la oligarquía. No en vano la Constitución declara garantes de la democracia al Ejército, la Guardia Civil y la Policía, que gozan de total impunidad.

No hay que olvidar que en España la reforma supuso un portentoso milagro, como el de la virgen que parió a Cristo y siguió siendo virgen. Aquí el fascismo parió a la democracia "sin romperlo ni partirlo", sin hacer una sola depuración ni destitución en los aparatos del Estado. Continuaron los mismos milicos, los mismos torturadores, los mismos jueces prevaricadores. Continuaron las mismas leyes, especialmente dedicadas a la represión política: las de Bandidaje y Terrorismo contra rojos y separatistas, corregidas y aumentadas se llamaron Ley Antiterrorista; el TOP (Tribunal de Orden Publico) paso a llamarse Audiencia Nacional; la BPS (Brigada Político Social) tomó el nombre de Brigada de Información. Ni un solo día pararon los torturadores en su faena, ni cesaron las detenciones, los asesinatos y la guerra sucia. Ni un solo día dejo de haber presos políticos.

Los "padres de la Constitución" sólo recogieron -a la fuerza ahorcan- las libertades que ya se habían impuesto en la lucha, pero para inmediatamente pasar a recortarlas y eliminarlas. ¿Qué ha pasado con la libertad de huelga? Que ha sido asfixiada con mil requisitos y condiciones previas, que tienen que garantizar unos "servicios mínimos" que son máximos, que tienen que respetar todos los cauces del diálogo y sólo pueden declararla los sindicatos. ¡Nada de "coacciones"! ¡Nada de piquetes! ¡Nada de solidaridad! ¡La libertad de los esquiroles es sagrada!

Exactamente igual ocurre con el derecho de reunión o manifestación. En cuanto sales a la calle ya es un asunto de "orden público" y entran a saco los "criterios públicos" con sus porras y sus metralletas. ¡Nada de alterar la Paz social! ¡Nada de cortas calles o carreteras, de gritar consignas "subversivas"! ¡No se puede coartar "el libre desenvolvimiento de la vida ciudadana"!
Las asambleas sólo pueden ser informativas, las decisiones ya las tomaron los representantes legales. Las manifestaciones sólo pueden ser procesiones silenciosas, debidamente «protegidas» por servicios de orden y la policía o la Guardia Civil. De hecho la mayoría de las huelgas, asambleas y manifestaciones son ilegales. Se hacen al margen y en contra de los sindicatos, de los partidos y de esa legalidad asfixiante... Y frente al aparato represivo.

También el Estado actúa preventivamente extendiendo el miedo entre la población: el despido libre y la precariedad en el trabajo son una amenaza que pesa sobre cada trabajador y hay que pensárselo dos veces antes de plantarse. Las listas negras funcionan más que nunca. El control policiaco se extiende desde el puesto de trabajo al bar, en la vivienda, en el barrio, a través de la Seguridad Social, de Hacienda, de los bancos, de las escuchas telefónicas, los policías de barrio, las cámaras de vídeo. Eso sin olvidar a los propios partidos y sindicatos o las redes de chivatos que son los traficantes de drogas. Todo ello forma un entramado que fomenta el miedo y alienta a la «colaboración ciudadana». El ciudadano ejemplar es el más rastrero y chivato.
Esta labor represora se complementa con las campañas de guerra sicológica permanente en los medios de comunicación. Estos, de entrada, ya son propiedad de los grandes banqueros o monopolistas tipo Polanco. Y son los estrategas y expertos del CESID y del Ministerio del Interior los que dictan la «línea informativa», controlan las agencias de noticias y deciden lo que se puede decir y cómo hay que decirlo. Así que las «estrellas» del periodismo lucen por su adhesión militante a esa política de Estado, por su espíritu policiaco y su capacidad de manipulación de la opinión pública.

El Estado ha invertido miles de millones en multiplicar sus efectivos y en tecnología punta, así como en fondos reservados para la guerra sucia. Sobre la base del control exhaustivo van reciclando la vieja mentalidad de la represión a lo bestia e indiscriminada por la selectividad y la «ciencia» (da gusto ver que el torturador te revienta asistido por médicos que le dicen dónde duele más y cuándo tiene que parar...). Esa selectividad implica que con quien destaca en la lucha todo vale: la tortura, las condenas sin pruebas, las cárceles de exterminio, la guerra sucia y la cal viva. Todo el que no comulgue con su política de Estado es «terrorista» o «violento», y es combatido con la represión más brutal y ejemplarizante. Así es como han machacado y machacan a los obreros cuando defienden su puesto de trabajo, a los parados que se manifiestan, a los okupas, a los insumisos, a todo el que se resista y levante el puño o la voz. Y no digamos ya si se trata de los «rojos» o «separatistas» ¡Todo vale!

El Estado de los monopolios sólo puede ser un Estado-policía. En la etapa actual de crisis permanente y de descomposición del capitalismo, bajo el nombre de «democracia», lo que se ha impuesto como normalidad es el Estado de excepción permanente, la propaganda fascista, el terrorismo de Estado y la guerra sucia.

3º) La integración del reformismo

El régimen fascista no podía legitimarse a sí mismo tras la muerte de Franco. El gran «invento» de la Reforma fue la integración del reformismo, que debía aportarle legitimidad y base social. Así fue como los Carrillo y Camacho se convirtieron en los mejores aliados del régimen durante toda la «transición».
Al mismo tiempo, a toda prisa y a base de millones de pesetas y marcos fabricaron un PSOE a su medida. Para que la farsa democrática funcionara, los fascistas de nuevo cuño echaron mano de sus «40 años de lucha antifranquista» y sus «100 años de honradez», así como de la experiencia en demagogia, traiciones y marrullerías de estos vendidos. Los reformistas se pusieron manos a la obra, enterraron las consignas de «ruptura» con el franquismo, la tradición republicana, la lucha reivindicativa... y comenzaron los cambalaches y los consensos. En cuanto les dieron plaza en el pesebre se convirtieron en los más rabiosos abanderados del régimen. Ya nunca más hablaron de fascismo, de lucha de clases, de explotación y otras antiguallas. Ahora todos éramos «ciudadanos y ciudadanas», «señores trabajadores» (da igual que sea un banquero, un torturador o un albañil); todo es consenso, pacto, diálogo... todo se negocia y de todo se cobran comisiones, ya sea de un AVE, un «Pacto por el empleo», una reconversión o un asesinato del GAL.

En cuanto a los sindicatos mayoritarios, hoy son calificados por los obreros avanzados como «mafias sindicales». Su función ha sido la de imponer a los trabajadores las reconversiones, las congelaciones salariales, la precariedad, el despido libre, los ritmos infernales de trabajo...; a través de continuos «pactos», «acuerdos» y «negociaciones» han ido eliminando una tras otra las conquistas sociales, anulando en la práctica los derechos de huelga, reunión y manifestación. Han saboteado toda lucha consecuente, han manipulado asambleas, han intrigado para romper la unidad y las luchas. Y, ¡cómo no!, han denunciado ante los empresarios y la policía a los trabajadores más combativos. Hoy los «sindicatos» han quedado reducidos a un aparato de «liberados» pagados por el Estado que en la práctica son un cuerpo de funcionarios al servicio de la política económica monopolista: un sindicato estatal de elementos corrompidos y mafiosos.

Pero para su desgracia y la de sus amos monopolistas, tanto los partidos como los sindicatos «institucionales» se han hundido al fundir-se con el Estado en una sola pieza. Se jodieron los amortiguadores, podridos de puro servilismo y corrupción, se quemó la hoja de parra del reformismo que debía tapar al régimen sus vergüenzas. Mientras en otros países capitalistas la «democracia» lleva funcionando décadas y aún tiene cierto margen de maniobra, aquí ha tardado sólo unos años en mostrar su calavera fascista. Sin embargo, no por ello renuncia la oligarquía a su «juego democrático»; a pesar de que cada vez tienen que actuar más a cara de perro, los fascistas y su desprestigiado coro de partidillos y mafias sindicales no cesan de bombardearnos con su cantinela de que todo lo hacen en nombre de la «democracia»: dominan por decreto invocando «los intereses generales», reprimen para «defender la democracia» y explotan para salvaguardar la «economía nacional». Los enemigos del régimen son «fascistas y terroristas», y hasta se apoderan de los símbolos de la Resistencia. La ideología, el lenguaje, el arte y la cultura han quedado sometidos al dictado de los intereses del Estado fascista, que amplifica hasta el infinito su mensaje reaccionario y demagógico con el monopolio que ejerce sobre los medios de difusión y la educación.

En conclusión

- Hay que darles la razón a los fascistas hispanos cuando dicen que la Reforma está terminada. Efectivamente, el marco está definitivamente cerrado y bunkerizado, con los «demócratas» prietas las filas en torno a la política del Estado-policía. Sin embargo, ni un solo día ha cesado la resistencia de las masas y las organizaciones revolucionarias. En estas últimas décadas, cada medida que ha tomado el régimen, cada reconversión, cada decreto aprobado por los Gobiernos de tumo, cada ley votada en el parlamento, han tenido que imponerlas de la mano de la Guardia Civil y la policía. La lista de represaliados, detenidos, torturados, encarcelados y asesinados por la «democracia» es espeluznante. De esta forma, las masas obreras y populares han sido expulsadas del sistema, sin ninguna posibilidad de utilizar ese marco legal para defender sus intereses y reivindicaciones. Lo único que nos han dejado es el voto cada equis años y porque les sirve para legitimar al fascismo, de tal manera que ese voto en vez de ser un arma es una cadena a nuestro propio cuello; votar en esta «democracia» no es un acto de libertad sino de esclavitud.

- Es impensable utilizar la legalidad para acumular fuerzas democráticas y revolucionarias. Hay que asumir este hecho incuestionable, que ha venido a convertirse también en un rasgo distintivo del moderno Estado capitalista, y descartar cualquier intento legalista y reformista: el fascismo no puede reformarse, sólo se le puede combatir. Hoy, nuevamente, las luchas obreras y populares tienen que prescindir sin complejos de esa legalidad asfixiante, tienen que plantearse de entrada, y desenvolverse, al margen y frente a la ley y al orden del Estado fascista. Y por la misma razón, porque no nos dejan ningún resquicio y los únicos argumentos que nos dan son la represión y la violencia, no tenemos por qué ser respetuosos y exquisitos: estamos legitimados -y obligados- para utilizar TODOS los medios a nuestro alcance y TODAS las formas de lucha.

Fuente: LAHAINE.ORG
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Re: Los revisionistas españoles tratan de ocultar la vigencia de la Resistencia Antifascista

Mensaje por Shenin el Mar Ago 06, 2013 4:10 pm

Antifascista escribió:No voy a decir nada más de lo del fascismo que impone el monopolismo porque estamos diciendo lo mismo. Tú quieres ganar diciedo que tú hablas del monopolismo de manera internacional, correcto. Muy bien, para ti la victoria. Pero lo que dije, estamos de acuerdo tú y yo. Es el fascismo en España quien convierte a España en un país Imperialista. Sí estamos de acuerdo. ¿Para qué seguir por aquí?

Bien, así lo dejo, pues.

Antifascista escribió:Lo que se te ocurre decir es que todo eso también existe en un régimen capitalista. ¡Y los campos de concentración también, no te jode!.

No, todos no, algunos de ellos. Como el tratamiento a la cuestión nacional. Y puedo citar el caso de Francia y su "jacobinización".

Antifascista escribió:2. "De lo que hablé es del parlamentarismo como "junta de accionistas" para la gestión del Estado por los distintos sectores del capital, sobre todo los del monopolista"

¿Es que no había una junta de accionistas en el franquismo? Es que todo país monopolista tiene sus juntas de accionistas, joder. En un sitio o en otro. ¿Qué eran las Cortes Españolas, por ejemplo?.

Pues no. Las cortes del franquismo eran meramente consultivas, un simple adorno, como ya dije al principio de este hilo. El parlamento actual es una farsa para los trabajadores y el pueblo, pero para los distintos elementos del capital monopolista es un órgano por medio del cual se organiza para la distribución de las esferas de influencia en el Estado y el reparto de sus recursos. No es cierto que esté de adorno, como sí lo estaban las Cortes Españolas fascistas. Las contradicciones dentro del campo monopolista no se trataban ahí.

Antifascista escribió:1. Autonomías.

Esto no es para incorporar a la pequeña burguesía, no señor. De hecho las autonomías no son Estados Federales ni nada que se le parezca. No son parcelitas económicas. Cualquiera que se haya leido un Estatuto de Autonomía sabe que las limitaciones en ese sentido son muy estrictas.

El café para todos va ligado de la presión de los movimiento nacionales, como medida de freno. Incluso equiparan a Andalucía con Cataluña (una es una región y otra una nación).

Pero por ejemplo en el caso de Andalucía... ¡Son los terratenientes de la UCD los que promueven la autonomía...¿de qué pequeña burguesía estamos hablando?!

Aun así, eso seguiría demostrando que, por medio de las autonomías regionales, se organiza la distribución de los distintos elementos del capital para administrar el Estado. En el caso que pones, el sector vinculado a la propiedad de la tierra en Andalucía. Además, en el caso vasco sí que se trata de una "parcelita económica", por el concierto económico. Y, de hecho, también se le ofreció algo semejante a la burguesía catalana durante la "transición".

Por otro lado, yo no hablo solamente de las autonomías regionales, sino también de las locales, donde sí que hay bastantes casos de la pequeña burguesía gobernando, sobre todo en las minorías nacionales, principalmente catalana y vasca. ¿Que hay limitaciones? ¡Claro, no va la burguesía monopolista a transgredir el carácter de clase de su Estado! Por eso lo que reparte son migajas y no cortijos.

Antifascista escribió:El régimen del 78 no es fascista. ¿Tú si vivieras en el 77, cómo caracterizarías al régimen? ¿Y en el 78? ¿Y en el 79?. Sí lo que estás denunciando es una reforma fascista que no hace más que reprimir a todo el que se opone a ella... ¿Cómo lo vas a caracterizar?.

Lo que denunciaría es la maniobra del capital monopolista para perpetuar su dictadura y cómo esa reforma mantiene intactos elementos fascistas, por mucho que los combine con otra clase de elementos "democráticos" (y que conste que lo pongo entre comillas porque tampoco caracterizo al régimen de gobierno actual como democracia burguesa) necesarios como concesiones al movimiento obrero y popular, así como para organizarse internamente de cara a tratar sus contradicciones e insertarse en las estructuras internacionales del imperialismo. Y lo mismo haré con las futuras maniobras de reforma de la dictadura monopolista.
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Re: Los revisionistas españoles tratan de ocultar la vigencia de la Resistencia Antifascista

Mensaje por Antifascista el Mar Ago 06, 2013 4:48 pm

Shenin escribió:
Antifascista escribió:No voy a decir nada más de lo del fascismo que impone el monopolismo porque estamos diciendo lo mismo. Tú quieres ganar diciedo que tú hablas del monopolismo de manera internacional, correcto. Muy bien, para ti la victoria. Pero lo que dije, estamos de acuerdo tú y yo. Es el fascismo en España quien convierte a España en un país Imperialista. Sí estamos de acuerdo. ¿Para qué seguir por aquí?

Bien, así lo dejo, pues.

Antifascista escribió:Lo que se te ocurre decir es que todo eso también existe en un régimen capitalista. ¡Y los campos de concentración también, no te jode!.

No, todos no, algunos de ellos. Como el tratamiento a la cuestión nacional. Y puedo citar el caso de Francia y su "jacobinización".

Antifascista escribió:2. "De lo que hablé es del parlamentarismo como "junta de accionistas" para la gestión del Estado por los distintos sectores del capital, sobre todo los del monopolista"

¿Es que no había una junta de accionistas en el franquismo? Es que todo país monopolista tiene sus juntas de accionistas, joder. En un sitio o en otro. ¿Qué eran las Cortes Españolas, por ejemplo?.

Pues no. Las cortes del franquismo eran meramente consultivas, un simple adorno, como ya dije al principio de este hilo. El parlamento actual es una farsa para los trabajadores y el pueblo, pero para los distintos elementos del capital monopolista es un órgano por medio del cual se organiza para la distribución de las esferas de influencia en el Estado y el reparto de sus recursos. No es cierto que esté de adorno, como sí lo estaban las Cortes Españolas fascistas. Las contradicciones dentro del campo monopolista no se trataban ahí.

Antifascista escribió:1. Autonomías.

Esto no es para incorporar a la pequeña burguesía, no señor. De hecho las autonomías no son Estados Federales ni nada que se le parezca. No son parcelitas económicas. Cualquiera que se haya leido un Estatuto de Autonomía sabe que las limitaciones en ese sentido son muy estrictas.

El café para todos va ligado de la presión de los movimiento nacionales, como medida de freno. Incluso equiparan a Andalucía con Cataluña (una es una región y otra una nación).

Pero por ejemplo en el caso de Andalucía... ¡Son los terratenientes de la UCD los que promueven la autonomía...¿de qué pequeña burguesía estamos hablando?!

Aun así, eso seguiría demostrando que, por medio de las autonomías regionales, se organiza la distribución de los distintos elementos del capital para administrar el Estado. En el caso que pones, el sector vinculado a la propiedad de la tierra en Andalucía. Además, en el caso vasco sí que se trata de una "parcelita económica", por el concierto económico. Y, de hecho, también se le ofreció algo semejante a la burguesía catalana durante la "transición".

Por otro lado, yo no hablo solamente de las autonomías regionales, sino también de las locales, donde sí que hay bastantes casos de la pequeña burguesía gobernando, sobre todo en las minorías nacionales, principalmente catalana y vasca. ¿Que hay limitaciones? ¡Claro, no va la burguesía monopolista a transgredir el carácter de clase de su Estado! Por eso lo que reparte son migajas y no cortijos.

Antifascista escribió:El régimen del 78 no es fascista. ¿Tú si vivieras en el 77, cómo caracterizarías al régimen? ¿Y en el 78? ¿Y en el 79?. Sí lo que estás denunciando es una reforma fascista que no hace más que reprimir a todo el que se opone a ella... ¿Cómo lo vas a caracterizar?.

Lo que denunciaría es la maniobra del capital monopolista para perpetuar su dictadura y cómo esa reforma mantiene intactos elementos fascistas, por mucho que los combine con otra clase de elementos "democráticos" (y que conste que lo pongo entre comillas porque tampoco caracterizo al régimen de gobierno actual como democracia burguesa) necesarios como concesiones al movimiento obrero y popular, así como para organizarse internamente de cara a tratar sus contradicciones e insertarse en las estructuras internacionales del imperialismo. Y lo mismo haré con las futuras maniobras de reforma de la dictadura monopolista.

1. Las Cortes Generales tenían funciones que hoy tus órganos democráticos también ejercen. (Aprobación de los presupuestos del Estado, poder legislativo etc...) Incluso había elecciones.

¿Pero no había parlamento pluripartidista en la Italia de Musolini? El que sale en tu avatar fue durante un tiempo miembro de ese parlamento fascista.

Tu punto reside en el que el parlamento no está de adorno como las Cortes Generales del franquismo. Vamos a ver ¿pero qué adornos?

Yo cuando digo que el parlamento no sirve para nada, me estoy refiriendo a que para la burguesía democrática, no monopolista, el proletariado etc... no sirve para nada. El parlamento está al servicio del capital monopolista. ¿Y? ¿Eso significa que no puede ser fascista? Al contrario, corresponde a la etapa monopolista ese tipo de parlamentos, que nada tienen que ver ya con los de la antigua democracia burguesa.

Tu punto tendría sentido si me demostraras que todas esas facciones de la sociedad que no son los monopolistas, tuvieran algún papel en el parlamento.

En un país monopolista, los capitalistas tienen sus enfrentamientos. ¿Quien lo está negando?. Pero con todos los gobiernos, del color que sea, se han hecho las medidas que interesan al capital monopolista ¿o no es cierto?. El monopolismo hizo lo que tenía que hacer con el PSOE, con el PP, con el PSOE y ahora con el PP. Ha jugado según sus intereses.

El hecho de que el parlamento actual es síntoma de formas de dominación democrático-burguesas: es falso.


Aún espero que me digas más cosas que han cambiado. Concreciones, por favor.


2. Te sueltas ese rollo patatero, esa pirueta de "Denunciaría al capital monopolista blablabla" cuando te pregunto que hubieras hecho. Mira, cuando tú denuncias a un régimen en el 75 que se va a reformar para no cambiar nada, ese régimen es un régimen fascista, que ha sido combatido por el antifascismo durante 40 años... ¿acaso no tienes que denunciarlo ante las masas como reforma del Estado Fascista?.

Es que los casos que conocemos del fascismo en la historia, que ha habido ruptura no tienen nada que ver con lo que ha pasado en España, joder.


En Italia, en Francia, en Alemania hubo una ruptura de Estado. (No olvidemos que el fascismo es una forma de Estado) Y cuando se da esa ruptura, se da un motivo de retroceso (llegan las fuerzas antifascistas, democrátas, socialistas etc...) e imponen una democracia burguesa. Pero como no hay más remedio que eso vaya hacia el fascismo, porque son paises imperialistas, se dan ahora y se daban formas de dominación fascista.

Es un democracia-burguesa con tintes fascistas.

En España es al revés. No hay ninguna fuerza que rompa con los fascistas. ¡Qué rompen ellos mismo! ¡Qué se hacen el "teatro" ellos mismos!. Dimitrov dice que todos los paises imperialistas van a pasar por el fascismo (por el parlamento o por las armas....la CEDA no pudo por el parlamento en el 34, así que por las armas pasaron en el 36). Y ya está. Lo que configura el régimen actual, es el 36 joder. Lo que configura a Alemania actualmente es el imperialismo que impusieron los monopolistas que se cepillaron a los otros fascistas. Es diferente. El fascismo puede retroceder: sí. Pero en España no hay una derrota del fascismo. Hay una reacción del fascismo, por eso:

Es un Estado Fascista con tintes democrático-burgueses.
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Re: Los revisionistas españoles tratan de ocultar la vigencia de la Resistencia Antifascista

Mensaje por Antifascista el Mar Ago 06, 2013 5:13 pm

La repuesta que hubiera dado Shenin, recordemos:

"Lo que denunciaría es la maniobra del capital monopolista para perpetuar su dictadura y cómo esa reforma mantiene intactos elementos fascistas, por mucho que los combine con otra clase de elementos "democráticos" (y que conste que lo pongo entre comillas porque tampoco caracterizo al régimen de gobierno actual como democracia burguesa) necesarios como concesiones al movimiento obrero y popular, así como para organizarse internamente de cara a tratar sus contradicciones e insertarse en las estructuras internacionales del imperialismo. Y lo mismo haré con las futuras maniobras de reforma de la dictadura monopolista."


Fue muy parecida a la que dio Manuel Pérez Martínez, el Camarada Arenas en 1977:

"El fascismo no ha cambiado, solo pretende camuflarse [...] El lugar de Franco ha sido ocupado por las instituciones creadas por los fascistas en el curso de los últimos 40 años. Por eso se puede decir que nada esencial ha cambiado. La base económica monopolista del régimen se mantiene intacta, el Ejército que estranguló las conquistas populares sigue en su sitio, los burócratas y la policía son los mismos, incluso más especializados, y oprimen y torturan igual que en vida de Franco. Es cierto que han dado algunos retoques, pero en todos los casos, como el de la "desaparición" del Movimiento, esos retoques los han hecho para reforzar al mismo Estado fascista y explotador "


Le preguntamos a Shenin si hubo más partidos que en 1977 tuvieran esa postura, en los textos y en la calle. Seguramente no lo encontrará. Quizás a posteriori algunos ya opinen como él.


Y esa era la postura del PCE(r), los terorristas, los blanquistas. La misma que la de nuestro compañero Shenin. Para ser pequeñoburgueses tenían una posición comunista correcta (según Shenin).

¿Es que nos tenemos que creer que el movimiento antifascista de resistencia claudicó? ¿Qué aparte del PCOE y del PCE, en la transición no hubo marxistas-leninistas decididos que no se casaron con el fascismo y levantaron la bandera del comunismo, del antirrevisionismo de una manera consecuente?

El movimiento comunista español es mucho más glorioso de lo que el PCE, PCPE, PCOE y todos estos claudicadores nos quieren enseñar. Es normal que ahora critiquen y difamen contra los que si denunciaron la farsa y se mantuvieron consecuentes, a diferencia de ellos.
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Re: Los revisionistas españoles tratan de ocultar la vigencia de la Resistencia Antifascista

Mensaje por Red_Saymoc el Mar Ago 06, 2013 5:36 pm

¿Qué ha cambiado?

Volvamos a intervenciones anteriores:

Red_Saymoc escribió:
El ejemplo más paradigmático es la formación del gobierno de José María Aznar. Las nuevas formas de dominación de la burguesía habían articulado, en lo particular, un parlamento para representar los diferentes intereses de la burguesía. Aznar necesitará del apoyo de los represetantes de las burguesías vasca, catalana y canaria (CIU, PNV y CC) para poder sacar adelante su gobierno. Tendrá que hacer diferentes concesiones a estas burguesías entre las que se encuentran cesiones de diferentes competencias, excesiones fiscales, redistribución de presupuesto público (Herramienta del capitalismo colectivo) en manos de las instituciones controladas por las expresones políticas de estas capas de la burguesía e... ¡incluso un retroceso a uno de los estandartes de la reacción española como era el servicio militar obligatoria y la cesión a las reivindicaciones de la pequeña burguesía que exigía el fin de este hecho!. Obviamente sí te daré la razón en que esa "burguesía fascista" o "más reaccionaria" tiene una posición de ventaja frente al resto e inunda con expresiones políticas del franquismo resortes fundamentales de la superestructura. No hablo sólo de la Audiencia Nacional o la Monarquía, sino incluso la propia construcción del Tribunal Constitucional que está estratégicamente controlado para evitar los "excesos" de diferentes sectores de la burguesía que intentan escapar del "orden establecido" (Y no hablemos sólo de las burguesías nacionales, también analicemos proyecto de nuevos burgueses venidos a más... podemos encontrar a Mario Conde o al propio Jesús Gil, personajes que tuvieron la capacidad para desarrollar sus proyectos políticos y económicos - muestra del carácter "democrático-burgués" - pero una vez sobrepasaron los límites fijados por el conjunto de la burguesía y particularmente por esta capa más reaccionaria fueron perseguidos y aplastados, negando las expresiones políticos de sus proyectos "sui generis" - muestra del carácter aun fascista de esa permanencia de esta capa y su dirección en el proceso de transformación de la superestructura - )

¡Si incluso Puyol tuvo que obligar a la expresión política de la capa más reaccionaria de la burguesia - Partido Popular - a bajarse los pantalones y suprimir el servicio militar obligatorio! (Algo que en los años de gobierno felipista no había cedido el PSOE, como otro de los partidos fundamentales de la oligarquía española).

¡Si incluso Arzalluz y Coalición Canaria pudieron obligar a Aznar a flexibilizar el traspaso de competencias del Estado central al autonómico, siendo por ejemplo el mayor traspaso presupuestario hasta ese momento el que se hizo en los PGE del año posterior a la investidura!

¡Si incluso para frenar a Jesús Gil en su extensión en la costa del Sol se intentó, antes de su persecusión, fraguar un "Pacto Anti-Gil" para frenar el avance político de este cacique por las costas andaluza y africana!

Son claras concesiones y cambios a la forma democrático-burguesa. Eso no quita para señalar que existan elementos fascistas en el Estado y se vire en muchas ocasiones hacia ellos. La manera de resolver estos problemas en un tipo de Estado fascista no habría pasado por la concesión a los diferentes grupos para formar un gobierno y no habría agotado las vías de acuerdo entre los "grupos de la burguesía" para parar a un cacique venido a más como Gil.

Hablemos de lo concreto. Esto son solo dos ejemplos.
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Re: Los revisionistas españoles tratan de ocultar la vigencia de la Resistencia Antifascista

Mensaje por Antifascista el Mar Ago 06, 2013 5:50 pm

Red_Saymoc escribió:¿Qué ha cambiado?

Volvamos a intervenciones anteriores:

Red_Saymoc escribió:
El ejemplo más paradigmático es la formación del gobierno de José María Aznar. Las nuevas formas de dominación de la burguesía habían articulado, en lo particular, un parlamento para representar los diferentes intereses de la burguesía. Aznar necesitará del apoyo de los represetantes de las burguesías vasca, catalana y canaria (CIU, PNV y CC) para poder sacar adelante su gobierno. Tendrá que hacer diferentes concesiones a estas burguesías entre las que se encuentran cesiones de diferentes competencias, excesiones fiscales, redistribución de presupuesto público (Herramienta del capitalismo colectivo) en manos de las instituciones controladas por las expresones políticas de estas capas de la burguesía e... ¡incluso un retroceso a uno de los estandartes de la reacción española como era el servicio militar obligatoria y la cesión a las reivindicaciones de la pequeña burguesía que exigía el fin de este hecho!. Obviamente sí te daré la razón en que esa "burguesía fascista" o "más reaccionaria" tiene una posición de ventaja frente al resto e inunda con expresiones políticas del franquismo resortes fundamentales de la superestructura. No hablo sólo de la Audiencia Nacional o la Monarquía, sino incluso la propia construcción del Tribunal Constitucional que está estratégicamente controlado para evitar los "excesos" de diferentes sectores de la burguesía que intentan escapar del "orden establecido" (Y no hablemos sólo de las burguesías nacionales, también analicemos proyecto de nuevos burgueses venidos a más... podemos encontrar a Mario Conde o al propio Jesús Gil, personajes que tuvieron la capacidad para desarrollar sus proyectos políticos y económicos - muestra del carácter "democrático-burgués" - pero una vez sobrepasaron los límites fijados por el conjunto de la burguesía y particularmente por esta capa más reaccionaria fueron perseguidos y aplastados, negando las expresiones políticos de sus proyectos "sui generis" - muestra del carácter aun fascista de esa permanencia de esta capa y su dirección en el proceso de transformación de la superestructura - )

¡Si incluso Puyol tuvo que obligar a la expresión política de la capa más reaccionaria de la burguesia - Partido Popular - a bajarse los pantalones y suprimir el servicio militar obligatorio! (Algo que en los años de gobierno felipista no había cedido el PSOE, como otro de los partidos fundamentales de la oligarquía española).

¡Si incluso Arzalluz y Coalición Canaria pudieron obligar a Aznar a flexibilizar el traspaso de competencias del Estado central al autonómico, siendo por ejemplo el mayor traspaso presupuestario hasta ese momento el que se hizo en los PGE del año posterior a la investidura!

¡Si incluso para frenar a Jesús Gil en su extensión en la costa del Sol se intentó, antes de su persecusión, fraguar un "Pacto Anti-Gil" para frenar el avance político de este cacique por las costas andaluza y africana!

Son claras concesiones y cambios a la forma democrático-burguesa. Eso no quita para señalar que existan elementos fascistas en el Estado y se vire en muchas ocasiones hacia ellos. La manera de resolver estos problemas en un tipo de Estado fascista no habría pasado por la concesión a los diferentes grupos para formar un gobierno y no habría agotado las vías de acuerdo entre los "grupos de la burguesía" para parar a un cacique venido a más como Gil.

Hablemos de lo concreto. Esto son solo dos ejemplos.


No, se equivoca usted. No son "claras concesiones y cambios a la forma democrático-burguesa". Primero habría que definir cuales es esa forma democrático-burguesa de las concesiones, claro.

Dónde tú ves "libertad económica a los democrático-burgues", yo veo disputas entre el propio capital monopolista. ¿Tú ves ahí alguna facción no monopolista, que ponga en jaque al monopolismo? ¿Qué a través del parlamento haya parado los pies al monopolismo?

La forma democrático burguesa de la que hablas, es cuando las facciones de la burguesía se disputaban abiertamente y libremente en el parlamento. No cuando en este dicta el monopolismo.


Por otro lado, vaya patones me metes al considerar que la supresión del servicio militar obligatorio (Qué sigue siéndolo en caso de guerra, ojo) fue una concesión del monopolismo. Al monopolismo le venía de perlas el ejército profesional. Y se financió de esa manera.

PP, PSOE, Coalición Canaria, CIU etc... es que estamos hablando de los mismos joder. ¿Qué facción de la burguesía antifascista, de la mediana burguesia, de la pequeña burguesía que antes no tenía voz ni voto en el franquismo la tiene hoy?

Es que claro en el franquismo las grandes empresas no se vestían con colorines del PP, del PSOE... es que ese disfraz lo trae la reforma del régimen fascista.
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Re: Los revisionistas españoles tratan de ocultar la vigencia de la Resistencia Antifascista

Mensaje por Antifascista el Mar Ago 06, 2013 5:58 pm

Ya nos tenemos que agarrar a lo que queda. Hay que agarrarse fuerte al palo de la democracia-burguesa que nos puso el PCE y ha tirar de lo que sea.

¿Las contradicciones en el monopolismo? Pues eso mismo.

-Oiga, es que en un país monopolista, hay diferentes facciones etc...

-Yaya, pero aquí esas luchas se solucionan al estilo democrático-burgués. El estilo fascista es otro.

-Pero es que el fascismo, es la reacción política de la que hablaba Lenin a la que tiende el imperialismo. Es la supresión de la democracia (como la entiende la burguesía). Y esas luchas entre el propio capital monopolista que señala usted, son propias de esos Estados Imperialistas, pero no tienen nada que ver con la anterior "democracia".

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Re: Los revisionistas españoles tratan de ocultar la vigencia de la Resistencia Antifascista

Mensaje por Red_Saymoc el Mar Ago 06, 2013 6:02 pm

Vamos a ver. Yo veo una clara confusión aquí.

La democracia burguesa puede confluir a diversos grupos de burgueses, que aun siendo la mayoría de ellos monopolistas tengan intereses contrapuestos. De tu argumentación puede concluirse (Que no digo que lo defiendas) una presunción monolítica del capital monopolista, una tendencia que encuentra su punto histórico con la insinuación que Kautsky hizo del fenómeno de la tendencia al monopolio, lo cual llevaba a un estado de "Ultraimperialismo" (Donde el "gran monopolio" superaba las contradicciones relativas a la ley de la competencia).

En la actualidad los elementos de Democracia-Burguesa gestionan el ente colectivo de la Dictadura del Capital, pero siempre sumido a los designios del capital monopolista. Si hay contradicciones interburguesas en el plano internacional (Interimperialistas), ¿no puede haberlas y las hay en el plano nacional?. El proyecto nacional catalán coaliga la burguesía catalana (que sí, también es monopolista) con los intereses de grandes monopolios que ven más factible para sus intereses el fortalecimiento de la autonomía catalana y el debilitamiento de algunos aspectos de la centralidad española. En este caso, la cuestión del ejército es importante. La consigna y reclamación de las masas de tinte pequeño burgués del fin al servicio militar obligatorio era compartida por determinados sectores de esa burguesía monopolista a los cuales, en las aspiraciones de su proyecto político, esa medida no casaba con sus planes. La realidad es que esta fracción de la burguesía logra imponerle a la expresión política de la capa más reaccionaria que ceda esta concesión, que ceda este elemento porque si no no podrá formar gobierno.

No es el "no monopolismo" lo que posibilita la existencia de la Democracia-Burguesa, sino la participación política democrática de las diferentes capas de la burguesía. Obviamente en la actualidad el grueso de los grupos de la burguesía son monopolistas, sin embargo no son parte del mismo monopolio. De ahí que el equivalente a una "junta de accionistas" no pudiera ser más correcto. De ahí que las formas de transición entre la democracia-burguesa y el fascismo sean más difusas y sus barreras más sencillas de cruzar a medida que los monopolios refuerzan su poder y la burguesía agudiza más y más su carácter reaccionario.

Cesiones locales a la pequeña burguesía son posibles en esas verjas que se han abierto a la participación pequeño-burguesa. Ejemplos de gobiernos locales dirigidos por proyectos pequeño burgueses (Vease Marinaleda) muestran que hasta en épocas de reflujo hay cesiones democrático-burguesas para los sectores de estas capas más coaligadas y no hirientes para la Dictadura del Capital.

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Re: Los revisionistas españoles tratan de ocultar la vigencia de la Resistencia Antifascista

Mensaje por Antifascista el Mar Ago 06, 2013 6:15 pm

Red_Saymoc escribió:Vamos a ver. Yo veo una clara confusión aquí.

La democracia burguesa puede confluir a diversos grupos de burgueses, que aun siendo la mayoría de ellos monopolistas tengan intereses contrapuestos. De tu argumentación puede concluirse (Que no digo que lo defiendas) una presunción monolítica del capital monopolista, una tendencia que encuentra su punto histórico con la insinuación que Kautsky hizo del fenómeno de la tendencia al monopolio, lo cual llevaba a un estado de "Ultraimperialismo" (Donde el "gran monopolio" superaba las contradicciones relativas a la ley de la competencia).

En la actualidad los elementos de Democracia-Burguesa gestionan el ente colectivo de la Dictadura del Capital, pero siempre sumido a los designios del capital monopolista. Si hay contradicciones interburguesas en el plano internacional (Interimperialistas), ¿no puede haberlas y las hay en el plano nacional?. El proyecto nacional catalán coaliga la burguesía catalana (que sí, también es monopolista) con los intereses de grandes monopolios que ven más factible para sus intereses el fortalecimiento de la autonomía catalana y el debilitamiento de algunos aspectos de la centralidad española. En este caso, la cuestión del ejército es importante. La consigna y reclamación de las masas de tinte pequeño burgués del fin al servicio militar obligatorio era compartida por determinados sectores de esa burguesía monopolista a los cuales, en las aspiraciones de su proyecto político, esa medida no casaba con sus planes. La realidad es que esta fracción de la burguesía logra imponerle a la expresión política de la capa más reaccionaria que ceda esta concesión, que ceda este elemento porque si no no podrá formar gobierno.

No es el "no monopolismo" lo que posibilita la existencia de la Democracia-Burguesa, sino la participación política democrática de las diferentes capas de la burguesía. Obviamente en la actualidad el grueso de los grupos de la burguesía son monopolistas, sin embargo no son parte del mismo monopolio. De ahí que el equivalente a una "junta de accionistas" no pudiera ser más correcto. De ahí que las formas de transición entre la democracia-burguesa y el fascismo sean más difusas y sus barreras más sencillas de cruzar a medida que los monopolios refuerzan su poder y la burguesía agudiza más y más su carácter reaccionario.

Cesiones locales a la pequeña burguesía son posibles en esas verjas que se han abierto a la participación pequeño-burguesa. Ejemplos de gobiernos locales dirigidos por proyectos pequeño burgueses (Vease Marinaleda) muestran que hasta en épocas de reflujo hay cesiones democrático-burguesas para los sectores de estas capas más coaligadas y no hirientes para la Dictadura del Capital.


Primero, por supuesto que lo de Kautsky, ni de lejos.

Cómo se nota que la gente no ha estado en Marinaleda.

En Marinaleda no hay ningún poder de la pequeñaburguesía. No.  Puede que Sánchez-Gordillo sea pequeño-burgués ideologicamente. Y que la CUT-BAI, pues sí, lo sea. ¿Y qué?

En Marinaleda lo que se hace es gestionar un municipio de una determinada manera, pero no va a más. Es que no es ningún paraiso ni nada de esto. Eso de establecerlo como espacio anti-monopolista liberado...es que es un error.


Con respecto a la junta de accionistas. ¿Es que en el fascismo no hay juntas de accionistas? Osea, en el fascismo los Fierro, los Oriol, los Coca, los Fenosa... ¿es que estaban de acuerdo en todo?.

Correcto, el parlamento de la Democracia Burguesa es la participación real de la pequeñaburguesía, mediana burguesía etc... Eso no existe. Que el escudo de IU, no representa a la pequeñaburguesía. Qué ya no hay pequeña burguesía organizada en este país. Y si la hubiese, ni pincharía ni cortaría nada.

Y la farsa del parlamentarismo es eso. Es es lo que estamos diciendo: que pueda participar IU, que pueda participar el otro, el otro y el otro. Pero quien tiene la batuta, son los monopolios. Eso es lo que hablaba Lenin cuando hablaba de la supresión de la democracia en el imperialismo. Y negar esto... es que es negar el monopolismo.

Y luego lo que hablas de peleas entre los grandes empresarios catalanes tal y cuál (que son más falsos que un billete de 1000 euros, no son reclamos suyos, si no que utilizan para sus intereses)...es que esa es la disputa de los propios monopolios.


Es que la farsa del parlamento no es algo fascista puramente (que conlleva a eso, claro), si no que se da en la etapa del imperialismo.
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Re: Los revisionistas españoles tratan de ocultar la vigencia de la Resistencia Antifascista

Mensaje por Antifascista el Mar Ago 06, 2013 8:49 pm

Nuestro compañero Red_Saymoc nos decía ayer:

"Sí creo que es un debate interesante que requiere un profundo estudio histórico."

He releído un texto de la revista Antorcha (¡locos! ¡blanquistas! ¡terroristas! ¡izquierdistas!), sobre el tema del fascismo. Y lo que es analizar como han cambiado las formas de dominación, es decir a las formas de dominación fascistas. Cómo domina el capital monopolista en los diferentes aspecto.

El artículo está más o menos centrado en España, aunque hace referencias a otras realidades.

He subrayado las ideas que considero importantes para este debate:

La institucionalización del fascismo


Desde siempre, uno de los rasgos definitorios de la línea de nuestro Partido ha sido la caracterización del régimen actual como fascismo. Incluso antes de la transición, en los viejos tiempos de la OMLE, y siempre a contracorriente, ya nos anticipamos anunciando que no sería posible regresar del franquismo a la democracia burguesa, que la historia no daba marcha atrás.

La nueva constitución, los partidos políticos, el parlamento, las elecciones, etc., parece que nos han desmentido y son muchos los que nos señalan con el dedo por insistir en calificar a este régimen de fascista. Esta obcecación que nos adorna se ha convertido en otra de nuestras señas de identidad: nos hemos quedado solos. Pero ¿tenemos razón?

Dos formas de dictadura: fascismo y democracia burguesa

Vaya por delante que no existe una barrera infranqueable entre el fascismo y la democracia burguesa, porque ambos son sistemas de dominación política de una misma clase, la burguesía, y de una misma etapa histórica, el capitalismo. Por tanto, la democracia burguesa y el fascismo se parecen mucho, son muy similares, tienen los mismos rasgos fundamentales, e incluso podríamos llegar a reconocer que en esencia son iguales. Porque con el fascismo la burguesía sólo cambia la forma de dominación, pero no el contenido de la misma.
Sin embargo, también hay que reconocer que las formas son importantes y, en ocasiones, muy importantes. Por eso, todas las semejanzas que podamos encontrar entre uno y otro régimen no pueden llevarnos a concluir que son idénticos, lo que nos obliga a tener muy claro en qué se diferencian, qué es lo que los separa.

También hay que empezar aclarando, porque son también muy pocos los que lo tienen claro, que la diferencia entre la democracia burguesa y el fascismo no está en que la primera es una democracia y el segundo una dictadura. La democracia burguesa es una dictadura y el fascismo es otra dictadura. Esto es justamente lo que hace que ambos régímenes políticos se parezcan y no es por aquí por donde encontraremos lo que los diferencia. Hay una sencilla razón que lo explica: democracia no es lo contrario de dictadura, y decir que la democracia burguesa es una forma de dictadura no es una contradicción.

Esto es lo más elemental del marxismo, y son muy numerosos los textos de los clásicos en los que se habla de dictadura democrática. La dictadura del proletariado, por ejemplo, es una forma de democracia, como saben todos los que han leído El Estado y la revolución de Lenin. En consecuencia, no es tampoco contradictorio afirmar que la democracia burguesa es una forma de dictadura.

Puestos a aclarar, hay que añadir que no es sólo un problema cuantitativo el que diferencia a un régimen político del otro. No se trata de que uno, la democracia burguesa, sea menos represivo que el otro, el fascismo. Estamos hablando de un problema cualitativo: de la diferente forma política en que la burguesía ejerce su dominación bajo uno u otro sistema. Como dijo Dimitrov, la subida del fascismo al poder no es un simple cambio de un gobierno burgués por otro, sino la sustitución de una forma estatal de la dominación de clase de la burguesía -la democracia burguesa- por otra, por la dictadura terrorista abierta (1).

El fascismo concierne al Estado principalmente

El fascismo, por tanto, no es sólo una ideología, como se le tiende a ver hoy día dentro de los movimientos juveniles. No se puede separar al fascismo del Estado y sostener que el fascismo está representado sólo por determinados grupos o partidos de extrema derecha o racistas. Esto hace que otros partidos queden en el centro, como los demócratas, opuestos a los anteriores, lo que contribuye a distorsionar su verdadera naturaleza política.
Hoy uno de los mecanismos más importantes del fascismo son los partidos parlamentarios: demócrata-cristianos, liberales, conservadores, etc., y Stalin dijo hace ya unas décadas que la socialdemocracia era el brazo izquierdo del fascismo. Tiene que quedar claro que es el Estado el principal soporte del fascismo y que los partidos que están dentro de él, y no sólo los extraparlamentarios de extrema derecha, son partidos fascistas.

Eso es importante tenerlo en cuenta porque hay quienes pretenden ampararse en el hecho de que hoy hay pluripartidismo para demostrar que no hay fascismo. Nos tratan de convencer de que el fascismo sólo es imaginable como un gobierno de partido único, del partido fascista, y tampoco es eso. Hay fascismo con uno, con dos, con tres o con cien partidos distintos.

El fascismo, como expuso Dimitrov ante la Internacional Comunista, es el poder del propio capital financiero y lo definió como la dictadura terrorista abierta de los elementos más reaccionarios, más chovinistas y más imperialistas del capital financiero (2). Dimitrov explicó que el fascismo no acaba necesariamente con el parlamentarismo y que, incluso, cuando se encuentra en dificultades, trata de ampliar su base social levantando toda una burda falsificación del parlamentarismo, con sus partidos, sus elecciones y demás parafernalia.

No se trata, pues, de una forma de dominación transitoria u ocasional, algo que sucedió en el siglo pasado en algunos países durante una cierta etapa histórica. La burguesía ha calificado de excepcional al fascismo, como si se tratara de una época ya superada. Por el contrario, decía Dimitrov, el fascismo es una forma de dominación que corresponde a la época del imperialismo y no afecta solamente a unos pocos países, sino a todos: Considerar el fascismo como un fenómeno temporal y transitorio que dentro de los marcos del capitalismo podría ser reemplazado por el restablecimiento del viejo régimen democrático-burgués [...] es hacerse ilusiones vanas (3). Lo mismo que el imperialismo, el fascismo es la última fase de la dominación de la burguesía y adopta formas muy diversas según la estructura social, la historia, la cultura y las peculiaridades de cada país.

¿Por qué surgió el fascismo?

Las razones del surgimiento del fascismo radican en la crisis general que alcanza el capitalismo en su última fase, en la fase monopolista e imperialista, en la agudización de todas las contradicciones que impide resolverlas por los métodos de la democracia burguesa.
Debemos tener muy presente que, a pesar de todas las apariencias, el fascismo no es un síntoma de fortaleza, sino de las condiciones de extraordinaria debilidad en que se ve obligada a gobernar la burguesía monopolista en los tiempos actuales. Una de las características más sobresalientes del fascismo es la constante ostentación de sus medios, de su poderío policial y militar, el permanente despliegue de fuerza que muestra a todas horas. Pero esa es precisamente su debilidad: no podría sustentarse ni un minuto en su dominación sin esos medios; los necesita para perpetuarse en el poder y sobre todo necesita restregárnoslos delante de nuestras narices para infundirnos miedo. El fascismo es una dominación terrorista que se apoya en el temor generalizado que inculca a las masas de manera cotidiana y sistemática.

El fascismo surgió históricamente para contener la lucha revolucionaria de la clase obrera, el auge del movimiento de masas. Para sostenerse en el poder, la burguesía monopolista necesitó recurrir a sujetos del calibre de Hitler o Franco, a la guerra y al terror. El imperialismo es un sistema en descomposición, en crisis permanente y, a fin de impedir su hundimiento definitivo, está obligado a adoptar las más drásticas medidas de fuerza.

Pero desde aquella época hasta la actual, el fascismo se ha ido institucionalizando, ha cambiado sus bruscos ademanes de antaño, como decía Dimitrov, para adoptar ciertas maneras de la democracia burguesa, embaucar a las masas y ampliar así su base social. Por una parte esto demuestra que entre uno y otro régimen político burgués no hay ninguna barrera infranqueable. Pero, por otro lado, nada de todo esto tiene que ver realmente con la democracia burguesa, sino que, más bien al contrario, la pervierte.

Lo podemos comprobar examinando una por una todas las instituciones del fascismo actual.


Los partidos políticos

Los partidos políticos son esenciales en el fascismo actual, a diferencia del fascismo originario, que era propenso a liquidar todos los partidos, menos uno, naturalmente el suyo.
Pero los partidos hoy no tienen nada que ver con los del siglo XIX, con los de la época de la democracia burguesa. Antes los partidos expresaban básicamente las contradicciones internas existentes dentro de la propia clase burguesa. La burguesía en el siglo XIX estaba muy dividida, con intereses económicos dispares, y enfrentada, a veces hasta geográficamente. Existía una burguesía industrial, otra comercial, otra terrateniente, etc. Una parte de la burguesía era librecambista y la otra proteccionista. Existían poderosos sectores sociales que todavía seguían ligados a formas económicas feudales en contradicción con la burguesía. Existía una gran burguesía y otra pequeña burguesía, con un reducido círculo de influencia económica, pero muy numerosa y, por tanto, socialmente de gran peso político.

Todas estas contradicciones en el seno de la burguesía se manifestaban en partidos diferentes e incluso opuestos: Los partidos políticos -decía Engels- son la expresión política más o menos adecuada de las clases y fracciones de clase (4). La democracia burguesa no era más que la forma en que democráticamente la burguesía dirimía sus diferencias de clase.

El fascismo surgió, entre otras cosas, también para eliminar todas esas contradicciones e imponer la dominación omnímoda del capital financiero, de la facción más poderosa de la burguesía, de la que iba a crecer con la entrada del capitalismo en su fase monopolista. Todos los demás sectores burgueses pierden fuerza e incluso desaparecen progresivamente
. El fascismo contribuye a ese proceso.

Pero por muy monopolista que sea una burguesía, jamás puede ser homogénea, jamás desaparecen sus contradicciones internas. La burguesía siempre padece disensiones internas como consecuencia de la propia competencia capitalista, que no puede dejar de manifestarse en el ámbito político. Por eso propicia la creación de partidos diversos que expresan esas disensiones internas.

Ahora bien, esos partidos están sostenidos y financiados por el Estado, no son independientes de él, como sucedía antaño. Este es el modo a través del cual los monopolistas controlan las actividades de todos los partidos. Con ellos sucede lo mismo que con los sindicatos: ya no tienen nada que ver con los viejos sindicatos obreros, no se financian con las cuotas de sus afiliados, sino con los presupuestos del Estado monopolista.

El Estado monopolista y los partidos parlamentarios forman parte de un único sistema político fascista, ya no están separados como en la época de la democracia burguesa. Por eso se habla del Estado actual como un Estado de partidos.

Esta es una diferencia, pero hay otras muchas. Por ejemplo, antes los partidos burgueses eran apenas un reducido círculo de parlamentarios que gestionaban políticamente los intereses de su clase. Hoy día, imitando a los partidos obreros, los partidos burgueses son (o pretenden ser) de masas, encuadran a un número importante de afiliados. Actualmente la burguesía tiene que contar con las masas para casi todo: tiene que embaucarlas, engañarlas y manipularlas y uno de esos sistemas son los partidos parlamentarios. Pero habrá que recordar que los primeros partidos de masas burgueses que se crearon en la historia fueron precisamente los partidos fascistas, con sus juventudes, sus sindicatos, sus organizaciones de mujeres, etc.

Queda así claro que el prototipo actual de partido burgués parlamentario no es el de la democracia burguesa, sino el fascista y que su vinculación con el Estado no es la misma que en la etapa de la democracia burguesa, sino típicamente fascista, es decir, que forman un único sistema estrechamente enlazado.

El parlamentarismo fascista

La existencia de elecciones y de parlamentos donde se discute de todo lo divino y lo humano (sobre todo lo divino) es sin duda lo que más viste a un régimen fascista.
Pero esto es sólo una burda falsificación del parlamentarismo burgués, como decía Dimitrov, porque hoy los parlamentos, los senados y demás no tienen tampoco nada que ver con los de la democracia burguesa. En el siglo XIX el parlamento era la institución clave y decisiva del Estado, mientras que actualmente se ha convertido en un coro de charlatanes sin ningún relieve.

Por ejemplo, los parlamentos apenas redactan ya leyes, que debería ser su cometido básico. Aprueban las leyes que se redactan fuera de su ámbito y se limitan a darles el visto bueno. Recordemos que la Constitución española la redactaron Abril Martorell, vicepresidente del gobierno en la primera época de Suárez, y Alfonso Guerra mientras cenaban lentejas en un conocido restaurante madrileño. Las lentejas de aquel restaurante se hicieron famosas, pero de las flamantes Cortes de la transición nadie volvió a acordarse.

Nada decisivo se cuece en ningún parlamento, precisamente porque cabe una remota posibilidad de que a veces salga elegido un diputado que diga algunas cosas claras, como sucedió aquí con Letamendía o Sagaseta en algunos tiempos pasados. Cuando el parlamento tiene que abordar un tema algo escabroso, como los servicios secretos en España, se cuece en comisiones restringidas a muy pocos diputados de plena confianza.

Ellos mismos tienen tan claro que no sirve para nada, que el hemiciclo siempre está vacío, y como es tan escandaloso que salga desangelado en las fotos de la prensa, ahora ponen multas a los diputados que no van a las sesiones, para que hagan de relleno. Como se comprueba, en las sesiones hablan siempre los mismos, es decir, que un diputado o un puñado de ellos no sirve prácticamente para nada (excepto para cobrar un formidable sueldo y viajar gratis en primera clase).

Además, si alguien ha tenido la paciencia de escuchar un pleno o una sesión completa de discusiones, no encontrará apenas diferencias entre unos y otros, sencillamente porque no las hay. Así que todo resulta un tedio insoportable.

Es bastante curioso porque hoy se elaboran leyes todos los días y las leyes vigentes se cambian rápidamente, mientras que antes se hacía una sola ley cada varios años y podía durar un siglo. Puede decirse que hoy, cuando más leyes se elaboran, menos trascendencia tienen los parlamentos, que son los que debían promulgarlas.

En el siglo XIX las discusiones parlamentarias eran vivas hasta el punto que en 1835 el presidente del gobierno, Mendizábal, y el jefe de la oposición, Istúriz, se retaron a duelo con pistola a la salida del Congreso. Y no era infrecuente que un enorme público acudiera a las sesiones parlamentarias o esperara fuera el curso de los debates.

Cualquier parecido con el parlamento actual es mera coincidencia. Hoy la importancia política no radica en las cámaras, sino en el gobierno y éste tampoco tiene nada que ver con los gobiernos de las democracias burguesas pretéritas.

El sistema de gobierno

En la democracia burguesa el gobierno se sustentaba fundamentalmente sobre el ejército y entonces el ejército era una milicia reclutada del seno del pueblo. El fascismo impone la profesionalización de las fuerzas armadas y tiende a apoyarse siempre en tropas mercenarias, tanto para la guerra imperialista como para la represión interna. Antaño algunas revoluciones triunfaron porque las tropas no se atrevieron a disparar contra sus conciudadanos y ése es un riesgo que hoy ningún gobierno asume. Para ello, desarrollan una extensa burocracia antes inimaginable. En España, por ejemplo, no existieron funcionarios hasta 1911. El gobierno se apoyaba en un reducido número de empleados públicos de su confianza que hoy calificaríamos de trabajadores precarios: cuando cambiaba el gobierno, cesaban en sus puestos y eran reemplazados por otros.
Por el contrario, España es hoy un Estado con dos millones de funcionarios, y éste es el único empleo en el que no hay despidos ni reconversiones. Un funcionario tiene empleo para toda la vida y su tarea es siempre la misma. La burocracia está profesionalizada y especializada para controlar minuciosamente todas y cada una de las parcelas en las que se desenvuelve con el fin de prevenir las crisis y, en su caso, impedir su propagación o paliar sus efectos.

El capitalismo monopolista es también capitalismo monopolista de Estado y la burocracia asume buena parte de las transcendentales funciones que antes estaban reservadas al ámbito privado: desde el control de grandes empresas como la RENFE, hasta el cuidado de niños desamparados. Sobra decir que el Estado asume tantas y tan variadas funciones para impedir que nada se le vaya de las manos, con un objetivo de control total y absoluto.

Es imposible rastrear todas y cada una de las diferencias que hay de una forma de gobierno democrático-burguesa hasta otra fascista, pero podemos poner otro ejemplo esclarecedor: el uso de armas. En la democracia burguesa, aquí como en otros países, era muy frecuente que el pueblo portara armas de fuego, y en las viviendas las armas colgaban de la pared ostensiblemente visibles junto a la puerta. En algunos países incluso era un derecho que los ciudadanos pudieran llevar armas. Hoy en casi todo el mundo es un delito tener siquiera un arma de fuego. Es el Estado el que autoriza o deniega el permiso de armas, de manera que lo concede o lo rechaza según los intereses de los monopolistas. Pero lo más significativo es que el Estado, a través de una burocracia ramificada, no sólo lleva minuciosamente un control de todos los que tienen permiso de armas, sino que además registra al detalle todas y cada una las armas que hay en su interior. Y no solamente las armas de fuego: hoy la ley Corcuera ha prohibido hasta las navajas y cuchillos.

Lo que decimos de las armas se puede hacer extensivo a cualquier otro ámbito, como sanidad o educación, y sirve para ilustrar lo que va de una forma de gobierno a otra, desarrollando formas de control absoluto sobre cada ciudadano y sobre todos y cada uno de los aspectos de su vida. De esa manera trata de evitarse sorpresas, prevenir la revolución, tomar medidas de anticipación que le permitan reaccionar mejor y más rápidamente ante cualquier eventualidad.

Los derechos y las libertades

Otra extendida idea es la de que, mientras la democracia burguesa reconoce los derechos básicos de sus ciudadanos, el fascismo los anula completamente.
Para probar lo infundado de esta opinión podríamos recordar que la primera ley fundamental que promulgó Franco resultó ser el Fuero de los Españoles donde se reconocieron solemnemente todos los derechos básicos de las personas. Y no hay por qué otorgar más valor a aquel Fuero de los años cuarenta que a la actual Constitución. Naturalmente aquel Fuero era compatible con el paseo y los fusilamientos al amanecer en las tapias de los cementerios; lo mismo que la Constitución actual lo es con las torturas y la guerra sucia.

Pero no se trata sólo de eso. Es suficiente comparar el significado que hoy tiene cualquier derecho que pueda tomarse al albur como ejemplo, y compararlo con su origen histórico. En la democracia burguesa los derechos no se podían regular; ni siquiera se los podía mencionar, porque cualquier intento de meter mano sobre ellos, significaba limitarlos, amputarlos o recortarlos, lo que resultaba impensable en aquella época.

Naturalmente que cuando la burguesía piensa en derechos es con una perspectiva bastante distinta de la que tiene el lector en su mente: el derecho número uno es el derecho de propiedad, y la burguesía sólo podía concebir su propiedad como ilimitada. Cada uno -o sea, cada burgués- podía disponer de sus cosas a su antojo. Incluso podía quemarlas o deshacerse de ellas.

Pues bien, esa noción de la propiedad, la extendió la burguesía a todos los demás derechos. La razón de ese principio era bien simple: los derechos sirven para impedir la injerencia del Estado en la vida privada de los ciudadanos y, además, sirven para criticar al Estado que no los respeta.

La situación hoy ha dado un giro completo. Actualmente no hay un sólo derecho que no se halle minuciosamente regulado y, por tanto, limitado, condicionado y manipulado hasta la saciedad. Ya no hay derechos absolutos. Las excusas son varias. Por un lado, que los derechos hay que garantizarlos judicialmente: dicen que no basta reconocer un derecho, sino que hay que colocar a un juez vigilando su cumplimiento. Entonces los derechos se convierten en algo mucho mejor, más sólido: en garantías. Las garantías son algo as' como los derechos blindados por los jueces. Naturalmente lo que no nos dicen es que si se deben asegurar los derechos es porque están en peligro, porque corren un riesgo. Tampoco nos dicen cuáles son esos riesgos, en qué consisten, quiénes son los que tan continuamente los violan, que deben ponerlos a buen recaudo. Es decir, que la transformación de los derechos en garantías no es en realidad más que una prueba de su sistemática vulneración. Podríamos añadir también que esa vulneración deriva casi siempre del propio Estado que los proclama tan solemnemente y, además, que no deja de ser curioso que para impedirlo se coloque a un juez como garante, porque el juez no es más que otro funcionario del Estado, por lo que su papel, lejos de garantizar el derecho violado, no puede ser otro que el de justificarlo y legitimarlo.

Otra vía de liquidación de los derechos ha consistido en su multiplicación. Antes los derechos humanos eran un puñado de principios generales que, además, estaban muy por encima de otros derechos. Hoy hay tantos derechos fundamentales que es imposible enumerarlos todos. Es más: todo derecho tiene su réplica. Frente al derecho de huelga está el derecho de los trabajadores a trabajar, o sea, al esquirolaje; frente al derecho de manifestación está el derecho de los demás ciudadanos a pasear por la calle; y así sucesivamente. Todos esos derechos están al mismo nivel y se anulan unos a otros, entran en conflicto y eso obliga a un juez neutral a decidir entre los derechos de unos y de otros, conforme a una legislación compleja y prolija que nadie es capaz de entender.

Por supuesto, no tenemos la más mínima intención de mencionar aquí el derecho a la revolución, el único derecho realmente ‘histórico’, el único derecho en el que descansan todos los Estados modernos, como decía Engels (5). Esto hace tiempo que desapareció, y ya no es que no exista como derecho, sino que es un crimen. O sea, todo lo contrario, y es que la ironía de la historia universal lo pone todo patas arriba, insistía Engels: A la postre no tendrán más camino que romper ellos mismos esta legalidad tan fatal para ellos (6). Eso es justamente lo que ha sucedido. Una vez más, el viejo Engels no se equivocó en sus pronósticos ni un milímetro.

Como resultado de este proceso, los derechos se han convertido en su contrario: ya no defienden al ciudadano de los abusos del Estado, sino al Estado de los abusos del ciudadano que trata de aprovecharse de ellos. Así, es curioso leer en la prensa que las instituciones públicas convocan una manifestación en defensa de determinados derechos, contra los movimientos revolucionarios, por ejemplo, o que el Departamento de Estado norteamericano, en su informe anual sobre la situación de los derechos humanos en España, hable de las violaciones que cometen las organizaciones guerrilleras.

Pero nada hay en esta materia más ilustrativo que la moderna teoría del abuso de los derechos fundamentales, consagrada en la Constitución alemana de la segunda posguerra. Según este principio, no se puede utilizar un derecho fundamental para luchar contra el sistema porque eso supondría un fraude contra el Estado. Se ha cumplido aquel vaticinio de Engels, directamente dirigido contra toda la demagogia reformista: el Estado impide la utilización de las vías legales, pacíficas y democráticas en su contra. Ya no se pueden utilizar las instituciones contra las mismas instituciones, como decía Engels (7). Y esa era la esencia de la democracia burguesa.

La legalización al máximo nivel del abuso de los derechos fundamentales, por sí misma, significa la contrarrevolución en materia de libertades. Ya nada puede volver a ser lo mismo. Por eso los gobiernos no tienen ningún inconveniente en reconocer e incluso garantizar los derechos básicos de los ciudadanos: simplemente no sirven para nada.

Un estado de excepción permanente

Por lo demás, en materia de derechos humanos no se puede olvidar que el imperialismo impone el estado de excepción permanente, o lo que es lo mismo, que permite violar permanentemente los derechos y libertades fundamentales.
Un estado de excepción permanente es una contradicción en sí mismo. El estado de excepción es un régimen que aparece en la época de la democracia burguesa como un paréntesis en el que se anula temporalmente la vigencia de las libertades; se promulgaba para un periodo de vigencia establecido: un mes, tres meses y hasta seis como máximo. Es el plazo del que disponían las fuerzas represivas para solventar las insurrecciones populares sin atarse las manos. Podían despacharse a gusto, sembrar el terror entre las masas y posteriormente volver de nuevo a los cuarteles.

Bajo el imperialismo, la recurrente promulgación de los estados de excepción se manifiesta contraproducente, porque el paréntesis debe promulgarse con toda solemnidad en los boletines oficiales y eso conduce a exacerbar aún más el malestar. El estado de excepción deja de ser una solución y se convierte en un problema añadido a los que ya existen, porque las masas añaden a sus reivindicaciones otra más: el levantamiento del estado de excepción.

La solución es constituir de forma permanente un estado de excepción. De esa forma se difunde un clima de normalidad: las masas se habitúan a vivir bajo un estado de excepción permanente como si formara parte del paisaje cotidiano.

Este paso lo dio el franquismo en España en su última etapa y lo consagró solemnemente el artículo 55 de la nueva Constitución bajo el taimado nombre de suspensión individual de garantías. Es la técnica de las leyes especiales, cuyo máximo ejemplo son las leyes antiterroristas. Ya no tienen un plazo máximo de vigencia, y no solamente se han hecho permanentes, sino que además se han metido dentro de las leyes ordinarias, como máximo ejemplo de normalidad. Muchas veces dicen nuestros politicastros -con razón- que ya no hay ley antiterrorista; sólo les falta añadir que la ley antiterrorista está dentro del Código Penal, y no sólo para camuflarla, sino para conseguir que el estado de excepción sea permanente.

Pero siempre hay algún ingenuo que piensa que ese estado de excepción es sólo para los revolucionarios, olvidando que no es otra que la policía quien pone las etiquetas y, por tanto, quien decide sobre la suspensión de las garantías constitucionales. Cuando esto puede hacerse sin ninguna clase de responsabilidades, facilita el funcionamiento policiaco y le permite torturar a un detenido hasta cinco días, no es de extrañar que la etiqueta de terrorista esté tan extendida en nuestro país. Ya lo dijo Pujol durante la transición: en estos temas más vale pecar por exceso que quedarse cortos. Por eso es tan frecuente que muchos detenidos comunes pasen como integrantes de organizaciones armadas, mientras que a otros como Barrionuevo, Vera, Galindo y demás canalla ni siquiera se les ha detenido jamás.

El sistema judicial

Todos hemos leído alguna vez aquello que escribió Montesquieu, el padrino por antonomasia de la democracia burguesa, de que el poder de los jueces era prácticamente nulo. Y lo era porque la democracia es impensable con cualquier forma de burocracia, incluida la burocracia judicial.
Hoy, paralelamente al crecimiento del funcionariado, se expande el sistema judicial hasta ocupar un lugar decisivo en los aparatos del Estado. Basta ojear cualquier periódico para comprobar que las noticias de tribunales tienen un relieve muy importante y que las decisiones que adoptan los jueces son cada vez más trascendentales. Por eso se habla de politización de la justicia y de la existencia de jueces-estrella.

Este es un fenómeno característico del imperialismo y de la crisis de los parlamentos. La creciente competencia monopolista obliga a que la burguesía tenga que resolver sus problemas de forma judicial y, por tanto, que los jueces asuman funciones que no son las suyas propias. En España, por ejemplo, existe un tribunal de defensa de la competencia o un tribunal de cuentas, pero ni se trata de tribunales ni hacen juicios ni dictan sentencias.

Pero el ejemplo máximo de este proceso bajo el imperialismo es el invento de los tribunales constitucionales, una institución aparecida en Austria, tras la derrota del Imperio Austro-húngaro en la Primera Guerra Mundial, y que se ha expandido tras la Segunda. Así como los tribunales supremos son el máximo exponente judicial de la democracia burguesa, los tribunales constitucionales lo son del imperialismo decadente.

Responden a ese fenómeno característico de resolver en forma de juicio las contradicciones y peleas internas de la burguesía actual y, además, son uno de los mejores exponentes de la bancarrota del parlamentarismo fascista actual.

Los tribunales constitucionales están situados por encima de los parlamentos, porque los parlamentos sólo hacen leyes, mientras que esos tribunales son los guardianes de la constitución, que está por encima de la ley. Por eso tienen facultades para anular una ley elaborada por el parlamento. En consecuencia, 12 expertos acumulan más poder que 500 diputados y senadores, teóricamente elegidos por el pueblo. Como se puede observar, esto es algo muy poco democrático y deja malparada la sacrosanta soberanía popular.

Esos tribunales suponen un intento de reducir los conflictos políticos a cuestiones técnicas. El manoseado Estado de Derecho conduce ahí: el monopolismo no tolera huecos; todo tiene que estar previsto y, por tanto, regulado. Es su manera de estar prevenido ante cualquier contingencia. De ese modo se ocasiona una plétora de legislación, una verdadera borrachera de Boletín Oficial del Estado: reglamentos, decretos, órdenes, estatutos, etc., que son el maná de toda la caterva de picapleitos, jueces, fiscales, secretarios, abogados del Estado y demás.

Toda esa legislación pretende solucionar los problemas de todo tipo antes de que se produzcan. Naturalmente que eso es imposible y no logra más que trasladar el problema a los jueces, que son quienes tienen que decidir finalmente, lo que acarrea toda esa parafernalia característica de juicios esperpénticos.

¿Qué es el Estado de Derecho?


No cabe duda que la palabra favorita en todo politicastro de postín (de los que tanto abundan en nuestros días) no es otra que Estado de Derecho. Por nuestra parte sólo podemos decir que tal palabra jamás existió en la época de la democracia burguesa, por lo que habrá que explicar su éxito actual para comprender por qué democracia y Estado de Derecho son dos conceptos incompatibles; o lo que es lo mismo: el Estado de Derecho es la expresión institucionalizada de la dictadura fascista de nuestros días.
El término Estado de Derecho fue acuñado a finales del siglo XIX y comienzos del XX por teóricos alemanes y, por tanto, está indisolublemente ligado a los problemas de la revolución burguesa en Alemania, es decir, al modelo prusiano.

Mientras en Francia la burguesía se impuso a la nobleza feudal por la vía revolucionaria, de golpe podríamos decir, en Alemania siguió un camino tortuoso que debió comenzar por lograr la unidad nacional. La burguesía no tenía la misma fuerza que en Francia, no logró arrastrar a los sectores populares bajo su dirección y se vio obligada a llegar a componendas con la aristocracia terrateniente, a un reparto del poder que se fue gestando a lo largo de varias décadas del siglo XIX.

Esto significa que, así como en Francia se impuso un nuevo y esencial concepto jurídico con la revolución, la soberanía nacional, en Alemania no se logró introducir ese principio en su legislación y todo su edificio legal siguió estando fundado sobre el principio monárquico, es decir, sobre la idea de que la soberanía radica en el rey y no en la nación.

El imparable desarrollo del capitalismo en Alemania creó una nueva casta aristocrática ejerciendo el papel que correspondía a la burguesía: los junkers. Esta nueva burguesía no desdeñaba enriquecerse rápidamente con la explotación capitalista, pero todavía tenía la cabeza en el Antiguo Régimen y conservaba sus ademanes. Para esos junkers prusianos propietarios de imponentes fábricas, elaboraron Laband, Jellinek y demás la famosa teoría del Estado de Derecho.

No cabe ninguna duda, en consecuencia, que la teoría del Estado de Derecho está concebida para negar el principio básico de la democracia burguesa, que es la soberanía popular. No es casualidad que las ideas de Laband y Jellinek coincidan temporalmente con las nuevas corrientes de pensamiento burgués que fuera de Alemania comienzan a liquidar el principio de soberanía, por tratarse de algo abstracto e incomprensible. Es el caso del jurista francés Duguit, su exponente más característico.

La crisis de las instituciones típicas de la democracia burguesa, como el parlamento, va acompasada con todas esas nuevas teorías que pretenden liquidar el principio de soberanía e imponer el Estado de Derecho como el concepto más adecuado a los nuevos tiempos, esto es, al capital monopolista.

La idea capital del Estado de Derecho es que el principio de soberanía no existe: no solamente no es el pueblo quien tiene la facultad de crear las normas legales, sino que, muy al contrario, el pueblo debe estar sometido a esas normas. O lo que es lo mismo: el verdadero soberano es el Derecho, no el pueblo.

Esa es la idea central del Estado de Derecho. Sobra insistir que estamos en las antípodas de la democracia burguesa.

Notas:

(1) J. Dimitrov: «La ofensiva del fascismo y las tareas de la Internacional en la lucha por la unidad de la clase obrera contra el fascismo. Informe al VII Congreso de la Internacional Comunista. 2 de agosto de 1935», Obras Escogidas, tomo I, pg. 581.
(2) ídem, pg. 579.
(3) J. Dimitrov: «Acerca de las medidas de lucha contra el fascismo y los sindicatos amarillos. Intervención en el IV Congreso de la Internacional Sindical. 1928», en Escritos sobre el fascismo, pgs. 35 y 36.
(4) F. Engels: «Introducción a ‘Las luchas de clases en Francia’ de Carlos Marx», Obras Escogidas, tomo I, pg. 105.
(5) ídem, pg. 121.
(6) ídem, pg. 122.
(7) ídem, pg. 116.[/b]


Última edición por Antifascista el Mar Ago 06, 2013 10:25 pm, editado 4 veces
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Re: Los revisionistas españoles tratan de ocultar la vigencia de la Resistencia Antifascista

Mensaje por Red_Saymoc el Mar Ago 06, 2013 9:20 pm

Leeré con tranquilidad el texto que expones. No te preocupes, a diferencia de los ramalazos sectáreos tan vigentes en el Movimiento Comunista yo no suelo omitir ninguna lectura, ni despreciar las aportaciones de diferentes destacamentos aunque crea que pueden cometer desviación en su acción política.
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Re: Los revisionistas españoles tratan de ocultar la vigencia de la Resistencia Antifascista

Mensaje por Antifascista el Mar Ago 06, 2013 9:34 pm

Red_Saymoc escribió:Leeré con tranquilidad el texto que expones. No te preocupes, a diferencia de los ramalazos sectáreos tan vigentes en el Movimiento Comunista yo no suelo omitir ninguna lectura, ni despreciar las aportaciones de diferentes destacamentos aunque crea que pueden cometer desviación en su acción política.

De acuerdo. Te reconozco esto.

Salud.
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Re: Los revisionistas españoles tratan de ocultar la vigencia de la Resistencia Antifascista

Mensaje por Shenin el Mar Ago 06, 2013 10:37 pm

Yo también leeré y analizaré con calma los textos expuestos. Yo tampoco soy de los que desprecian los aportes de los diferentes destacamentos comunistas en función de sus siglas, a pesar de las discrepancias o incluso críticas que pueda tener.
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Re: Los revisionistas españoles tratan de ocultar la vigencia de la Resistencia Antifascista

Mensaje por Antifascista el Mar Ago 06, 2013 10:39 pm

Shenin escribió:Yo también leeré y analizaré con calma los textos expuestos. Yo tampoco soy de los que desprecian los aportes de los diferentes destacamentos comunistas en función de sus siglas, a pesar de las discrepancias o incluso críticas que pueda tener.

Eso dice mucho de uno.

Salud!
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Re: Los revisionistas españoles tratan de ocultar la vigencia de la Resistencia Antifascista

Mensaje por critica+ el Jue Ago 08, 2013 7:48 pm

Aprovechando el impás, saludo el debate de los camaradas porque es sin duda muy interesante y muy relevante para el MCE.
Hago un aportación impersonal al debate ya que leyendo ayer los documentos del  Congreso de CJC, me paré especialmente en este punto de la caracterización del Estado:

Cito:

No obstante, estas tendencias generalizadas [a la represión, criminalización del comunismo…] no implican necesariamente un cambio en la superestructura formal de la dominación capitalista: el aumento de la represión dentro de la democracia burguesa no significa que ésta se haya transformado en un sistema fascista. La represión a la clase obrera es intrínseca a la dictadura del capital, en cualquiera de sus formas; restringirla al modelo fascista supone negar todo el análisis marxista-leninista del Estado.

No obstante, las tendencias anteriormente expuestas, muestran que la clase capitalista se ve obligada a complementar estas formas democráticas con nuevos métodos dictatoriales y represivos (la concentración de poderes, la reducción del papel del parlamento, aumento de la violencia policial...).

El fascismo se engendra dentro de la propia democracia burguesa, como alternativa que le garantice al capitalismo el apoyo de las masas ante el progresivo descredito que adquirirá la socialdemocracia (que como decía Stalin «representa objetivamente la facción moderada del fascismo»), en cuanto tenga oportunidad de mostrar a las masas lo utópico de sus promesas reformistas. De este modo, el fascismo pasa a ser un nuevo modo de opresión de la burguesía, basándose en «la dictadura terrorista abierta de los elementos más reaccionarios, más chovinistas y más imperialistas del capital financiero.».

Así, el fascismo surge como movimiento espontáneo de masas golpeadas por las crisis (pequeña burguesía, intelectuales, lumpen-proletariado, o los sectores más desmoralizados de la clase obrera), que es dirigido por los intereses de la clase dominante gracias a una hábil e intensa labor de propaganda.

En el Estado español, desde el inicio de la crisis, hemos visto proliferar (aunque nunca llegaron a desaparecer) numerosas organizaciones de carácter fascista. La juventud tiene que sufrir particularmente esta situación ante la aparición de los «mamporreros» del capital en sus centros de estudio, que actúan como elementos contrarrevolucionarios intentando minar las luchas del estudiantado más consciente y activo.

Ante esto se hace necesaria la lucha más decidida contra estos elementos, agentes del capitalismo, desde una perspectiva popular y de masas, desde nuestros propios centros de estudio y de trabajo, señalando constantemente, como decía el camarada Dimitrov, que «el peligro del fascismo para el proletariado y para el movimiento sindical clasista es un peligro permanente y creciente. La eliminación definitiva de dicho peligro sólo es posible mediante el derrocamiento de la dominación de la burguesía, mediante la sustitución de la dictadura burguesa por la dictadura del proletariado en alianza con los trabajadores del campo. Considerar el fascismo como un fenómeno temporal y transitorio, que, dentro de los marcos del capitalismo, podría ser reemplazado por el restablecimiento del viejo régimen democrático-burgués, así como negar el peligro del establecimiento del fascismo en los grandes países capitalista es hacerse vanas ilusiones, que sólo pueden debilitar la vigilancia y la resistencia del proletariado, servir al fascismo y coadyuvar al fortalecimiento temporal de la dictadura fascista».

Fin de la cita xD

http://cjc.es/images/maquetacion_congreso_web.pdf


Dado el desarrollo del debate, está claro que hay dos posturas encontradas. Por un lado los que mantienen que el Estado actual sigue siendo fascista pero en la transición se lavó la cara con reformas democrático-burguesas. Por otro lado los que mantienen que en la transición se pasó del fascismo a la democracia burguesa, pero ésta ha mantenido elementos que caracterizaban al franquismo.
Creo que a la segunda tesis le falta mucho de materialismo histórico, porque se pasa del relato del franquismo al relato de la democracia sin explicar desde que punto de vista se rompió la continuidad ¿qué relato de la transición habría que hacer para justificar tal cosa? – El mismo que el del PCE-PSOE-
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Shenin
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Re: Los revisionistas españoles tratan de ocultar la vigencia de la Resistencia Antifascista

Mensaje por Shenin el Jue Ago 08, 2013 8:30 pm

crítica+ escribió:Dado el desarrollo del debate, está claro que hay dos posturas encontradas. Por un lado los que mantienen que el Estado actual sigue siendo fascista pero en la transición se lavó la cara con reformas democrático-burguesas. Por otro lado los que mantienen que en la transición se pasó del fascismo a la democracia burguesa, pero ésta ha mantenido elementos que caracterizaban al franquismo.
Creo que a la segunda tesis le falta mucho de materialismo histórico, porque se pasa del relato del franquismo al relato de la democracia sin explicar desde que punto de vista se rompió la continuidad ¿qué relato de la transición habría que hacer para justificar tal cosa? – El mismo que el del PCE-PSOE-
No tengo tiempo de desarrollar una intervención larga y detallada, pero debo debo señalar que esto no es cierto. Mi posición, de hecho, no es que el Estado español sea una democracia burguesa con tintes fascistas. Es que no es ni fascismo ni democracia burguesa, sino un híbrido de ambas. De hecho en otro hilo de este foro creo que en su día lo califiqué de "demofascismo" o algo así. Porque es evidente que una democracia burguesa no es, ya que varios de los principios de la misma, como la sacrosanta separación de poderes, no se cumplen ni siquiera a nivel formal.
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Re: Los revisionistas españoles tratan de ocultar la vigencia de la Resistencia Antifascista

Mensaje por Red_Saymoc el Jue Ago 08, 2013 8:40 pm

Shenin escribió:
No tengo tiempo de desarrollar una intervención larga y detallada, pero debo debo señalar que esto no es cierto. Mi posición, de hecho, no es que el Estado español sea una democracia burguesa con tintes fascistas. Es que no es ni fascismo ni democracia burguesa, sino un híbrido de ambas. De hecho en otro hilo de este foro creo que en su día lo califiqué de "demofascismo" o algo así. Porque es evidente que una democracia burguesa no es, ya que varios de la democracia burguesa, como la sacrosanta separación de poderes, no se cumplen ni siquiera a nivel formal.
Suscribo este hecho. Nadie niega la pervivencia de elementos fascistas en la forma estatal de gobierno y que esto posibilita una fácil transición a este Estado (más sencillo incluso que en otras formas estatales burguesas como la de la II República) sin embargo sería poco materialista negar la existencia de elementos democrático-burgueses en la forma estatal existente. No tiene por qué haber una sincronía con el relato de la transición del PSOE-PCE, eso es una asimilación mecánica y sin ningún fundamento. Creo que aquí todos entendemos que la transición mantuvo intactos la mayoría de nucleos de poder de esa capa más reaccionaria de la oligarquía, el debate es si cedió a otras fracciones del capital monopolista espacios de Democracia Burguesa o no (Hace varias intervenciones hice referencia a muchos factores para resolver esa contradicción en la superestructura, desde que los choques entre los bloques se habían vuelto no antagónicos hasta la intervención de potencias imperialistas externas fundamentales para el desarrollo económico del país - Sobre todo EE.UU - que forzaron la resolución de esas contradicciones de esa manera).

Es más, estando de acuerdo con partes del fragmento que colocas de CJC me parece demasiado "aventurado" definir el Estado actual como Democracia-Burguesa.

Lo fundamental de este debate no creo que salga tanto de una definición "abstracta" de la forma en que la burguesía ejerce su dictadura (que como comparto con Shenín, no es acabada y estanca) sino, a raíz de la forma que tome, qué tácticas son útiles y cuales no para hacer avanzar las posiciones del proletariado en este país.
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Re: Los revisionistas españoles tratan de ocultar la vigencia de la Resistencia Antifascista

Mensaje por Antifascista el Jue Ago 08, 2013 9:02 pm

critica+ escribió:Aprovechando el impás, saludo el debate de los camaradas porque es sin duda muy interesante y muy relevante para el MCE.
Hago un aportación impersonal al debate ya que leyendo ayer los documentos del  Congreso de CJC, me paré especialmente en este punto de la caracterización del Estado:

Cito:

No obstante, estas tendencias generalizadas [a la represión, criminalización del comunismo…] no implican necesariamente un cambio en la superestructura formal de la dominación capitalista: el aumento de la represión dentro de la democracia burguesa no significa que ésta se haya transformado en un sistema fascista. La represión a la clase obrera es intrínseca a la dictadura del capital, en cualquiera de sus formas; restringirla al modelo fascista supone negar todo el análisis marxista-leninista del Estado.

No obstante, las tendencias anteriormente expuestas, muestran que la clase capitalista se ve obligada a complementar estas formas democráticas con nuevos métodos dictatoriales y represivos (la concentración de poderes, la reducción del papel del parlamento, aumento de la violencia policial...).

El fascismo se engendra dentro de la propia democracia burguesa, como alternativa que le garantice al capitalismo el apoyo de las masas ante el progresivo descredito que adquirirá la socialdemocracia (que como decía Stalin «representa objetivamente la facción moderada del fascismo»), en cuanto tenga oportunidad de mostrar a las masas lo utópico de sus promesas reformistas. De este modo, el fascismo pasa a ser un nuevo modo de opresión de la burguesía, basándose en «la dictadura terrorista abierta de los elementos más reaccionarios, más chovinistas y más imperialistas del capital financiero.».

Así, el fascismo surge como movimiento espontáneo de masas golpeadas por las crisis (pequeña burguesía, intelectuales, lumpen-proletariado, o los sectores más desmoralizados de la clase obrera), que es dirigido por los intereses de la clase dominante gracias a una hábil e intensa labor de propaganda.

En el Estado español, desde el inicio de la crisis, hemos visto proliferar (aunque nunca llegaron a desaparecer) numerosas organizaciones de carácter fascista. La juventud tiene que sufrir particularmente esta situación ante la aparición de los «mamporreros» del capital en sus centros de estudio, que actúan como elementos contrarrevolucionarios intentando minar las luchas del estudiantado más consciente y activo.

Ante esto se hace necesaria la lucha más decidida contra estos elementos, agentes del capitalismo, desde una perspectiva popular y de masas, desde nuestros propios centros de estudio y de trabajo, señalando constantemente, como decía el camarada Dimitrov, que «el peligro del fascismo para el proletariado y para el movimiento sindical clasista es un peligro permanente y creciente. La eliminación definitiva de dicho peligro sólo es posible mediante el derrocamiento de la dominación de la burguesía, mediante la sustitución de la dictadura burguesa por la dictadura del proletariado en alianza con los trabajadores del campo. Considerar el fascismo como un fenómeno temporal y transitorio, que, dentro de los marcos del capitalismo, podría ser reemplazado por el restablecimiento del viejo régimen democrático-burgués, así como negar el peligro del establecimiento del fascismo en los grandes países capitalista es hacerse vanas ilusiones, que sólo pueden debilitar la vigilancia y la resistencia del proletariado, servir al fascismo y coadyuvar al fortalecimiento temporal de la dictadura fascista».

Fin de la cita xD



Dado el desarrollo del debate, está claro que hay dos posturas encontradas. Por un lado los que mantienen que el Estado actual sigue siendo fascista pero en la transición se lavó la cara con reformas democrático-burguesas. Por otro lado los que mantienen que en la transición se pasó del fascismo a la democracia burguesa, pero ésta ha mantenido elementos que caracterizaban al franquismo.
Creo que a la segunda tesis le falta mucho de materialismo histórico, porque se pasa del relato del franquismo al relato de la democracia sin explicar desde que punto de vista se rompió la continuidad ¿qué relato de la transición habría que hacer para justificar tal cosa? – El mismo que el del PCE-PSOE-
Cuando se tiene una falta de desconocimiento objetivo sobre algo, se suele rellenar ese espacio con lo subjetivo. Y cuando estás sentenciando algo, sin haberlo estudiado, estás teniendo un prejuicio.

Los obreros, los estudiantes, saben generalmente de fascismo, lo que el propio fascismo les ha contado de sí mismo. Entonces puedes encontrarte comentarios en Twitter como por ejemplo "Si esto fuera un Estado Fascista no podría hablar de comunismo en Twitter." o "Sí esto es un Estado Fascista ¿por qué puedo ir libremente con las siglas y las hoces y los martillos de mi organización?". Ya si lo sumamos a que pueden pasarse las tardes con sus amigos en el Donky Coffe, irse de fiesta con ellos, al cine, a la discoteca y engordar su ego en Facebook "¿Cómo vamos a vivir en un Estado Fascista?.

El fascismo nos dice que el fascismo son campos de concentración, asesinatos indiscriminados, los paseillos... claro y como nada de eso existe ahora.

El problema es que el fascismo no te monta toda esa represión al movimiento obrero y popular, a la pequeña burguesía democrática etc... sin motivo. Es decir, para reprimir algo, tiene que existir ese algo. En el caso del fascismo, tienen que existir organizaciones antifascistas (llamense comunistas, guerrilleras, independentistas, anarquistas, sincialistas etc....), osea que cuestionen y luchen contra el monopolismo, para que el fascismo reprima. Sin eso ¿a quien van a reprimir? ¿Van a entrar en la discoteca a meterle palos a la gente?

¿Qué ocurre? Que muchos dicen: "No, es que no reprimen a mi organización que se dice comunista. Y estamos con las banderas y estamos con los panfletos y nadie viene a detenernos." Pero la cuestión no es esa, la cuestión es preguntarse si esa organización es una amenaza al fascismo, al régimen de los monopolistas.

Entonces, no es que la transición haya traído una tolerancia a los movimientos comunistas, antifascistas etc...no. Aquí se ha seguido reprimiendo a toda organización antifascista de verdad. Desde 1936 no se dejó de reprimir al enemigo del fascismo, osea, a la amenaza. Lo que pasa que hay que preguntarse si esas organizaciones que no ven el fascismo porque no les reprimen, son amenazas.

De momento te pongo el caso del SAT. Dónde en mi ciudad hay decenas de enjuiciados por luchar activamente contra los grandes terratenientes de esta región. Y son detenciones sistemáticas, a los líderes del SAT y a los no tan líderes. Están fichados y controlados. ¿Cuando se ha dejado aquí de reprimir a las organizaciones que plantan cara al régimen establecido?.

Claro, ocurre que en la transición y posterior, no hubo una represión tan masiva como hubo en los 30, en los 40 y en los 50. Porque la Guerra de por sí ya elimina a decenas de miles y miles antifascistas y, en consecuencia, acaba con decenas de organizaciones populares y antifascistas. Mientras más personas te cargues, menos quedan. Menos gente a la que reprimir, claro.

Y si encima el PCE es una pieza clave para todo el tinglado de la transición, pues queda como que los comunistas son bien vistos ¿no? Tolerados.

Es que todas esas organizaciones que hoy van con la hoz y el martillo y dicen que pueden ir libremente con sus símbolos, salen la mayoría del PCE que se casó con el fascismo. Oye que en la foto de Carrillo con la bandera de España... es que hay 7 personas que en el futuro van a formar parte de la dirrección del PCPE. ¿Y la gente que constituyó el PCPE, lo hizo denunciando las marranadas de los carrillistas que se habían casado con el régimen o lo hicieron porque el PCE era eurocomunista y a ellos les gustaba más el folclore prosoviético?.

La respuesta está en el primer congreso del PCPE celebrado en Enero de 1984. Ignacio Gallego dice: nosotros respetamos la monarquía parlamentaria del Rey Don Juan Carlos y a su constitución. Esos son los grupos comunistas que salen después de la farsa de la transición: gente que ha aceptado el cuento de la transición. Y se han desarrollado hasta hoy y así estamos, que la inmensa mayoría del Movimiento Comunista de España, en vez de tener una posición clara sobre los 70, como una evidente reforma del régimen para perpetuarse, con una decisión de seguir la lucha del Movimiento Antifascista del 36 que fue traicionado en la transición... pues tenemos a todo el mundo intentando poner alguna excusa, algún muro para que esto sea visto como una democracia burguesa.

En el franquismo había manifestaciones ilegales y reprimidas. Hoy hay manifestaciones ilegales y reprimidas. En el franquismo había paseillos contra los antifascistas. Después del 75 ha habido detenciones, torturas y asesinatos de decenas de antifascistas (sean comunistas, nacionalistas vascos...) En el franquismo había tribunales militares y luego el Tribunal de Orden Público. Hoy tenemos la Audiencia Nacional que se crea el día después de la abolición del Tribunal de Orden Público. En el franquismo había varias publicaciones, incluso críticas siempre que no fuesen antifascistas, claro. Hoy tenemos muchas publicaciones, críticas con el régimen monopolista (en contadas ocasiones) y se ilegalizan las que son antifascistas (Egunkaria, Egin, Area Crítica...¡Incluso una página web, una cosa insólita: antorcha.org!. En el franquismo te fichaban si eras sospechoso de luchar contra el franquismo. Hoy te fichan si eres sospechoso de luchar contra ellos. En el franquismo te condenaban relacionándote falsamente con la lucha armada de los maquis (por ejemplo). Hoy te condenan relacionándote con la lucha armada de ETA, de Resistencia Galega o de los GRAPO. En el franquismo había unas Leyes que habían sido establecidas por un control militar. Hoy tenemos una constitución que fue elaborada y aprobada por la Junta Militar Central que se ubicaba en Madrid.

¿Qué a cambiado? Pues que el fascismo ha incorporado esos elementos socialdemócratas-reformistas y todo lo que eso conlleva. Osea, permisividad de hoces y martillos, de películas de esa socialdemocracia-reformista. Todas las cosas que decimos "si esto es de izquierda y se puede exhibir" vienen de esa homologación de la socialdemocracia-reformista.


En cuanto a Shenin que vuelve a la carga con el Estado Híbrido:

Que no hay un Estado Híbrido. Que ademas es una tontería porque tú luego dices que ni es fascismo ni democracia burguesa, así que se anulan y queda...la nada. El absurdo. Y claro por eso no es importante caracterizar.

Cuando leo estas cosas me recuerda estos párrafos de Olarieta:

"El materialismo histórico no admite vacíos ideológicos, y menos en la historia más reciente, porque favorecen la penetración de la ideología burguesa entre las filas del proletariado, que es lo que viene sucediendo actualmente en España. Al no replantear la transición, el movimiento antifascista en España ha asumido como propia la argumentación de la burguesía, que habla a través de los periodistas, los historiadores y sus políticos profesionales. No es que las organizaciones revolucionarias no tengan una posición propia sobre la transición, sino algo peor: han asumido y aceptado la de la burguesía. El discurso de unos (fascistas) y otros (antifascistas) coincide plenamente: durante la transición se produjo un cambio sustancial en la naturaleza del Estado.

Esa coincidencia con la ideología dominante conduce al abandono de las armas antes de empezar el combate y le está sirviendo en bandeja a la burguesía española lo que para ella es lo más importante, su gran coartada. Los fascistas escuchan de los labios de sus enemigos de clase lo que querían oír: que son demócratas. Incluso algunos comunistas legitiman a un Estado como el español que carecía de legitimidad hasta la transición. Sin embargo, no son capaces de responder a la pregunta: ¿qué ocurrió durante la transición que fuera capaz de legitimar a un Estado que hasta entonces carecía de ella? ¿dónde está esa legitimidad? ¿en qué se fundamenta?"


Yo lo tengo muy claro Shenin , no hay Estado Híbrido. Así como tampoco puede haber un Estado que sea monopolista y premonopolista a la vez: híbrido. Pueden convivir los dos: pero uno se supedita al otro.

En este Estado Monopolista hay pequeñaburgesía. ¿Pero está al mismo nivel? No. La pequeña burgesía recibe las migajas de la otra, está supeditada a los monopolistas. Y para ponerse en casos políticos ahí está Bildu. ¿Te has supeditao, le dice el monopolismo? Bien, ya te puedes meter en los ayuntamientos.

El texto que te puse e ibas a leer (no sé si aún lo has hecho o no) tiene un párrafo también que me gusta mucho y quizás te aclare un poco. Dice lo siguiente:

"El imperialismo es un sistema en descomposición, en crisis permanente y, a fin de impedir su hundimiento definitivo, está obligado a adoptar las más drásticas medidas de fuerza.

Pero desde aquella época hasta la actual, el fascismo se ha ido institucionalizando, ha cambiado sus bruscos ademanes de antaño, como decía Dimitrov, para adoptar ciertas maneras de la democracia burguesa, embaucar a las masas y ampliar así su base social. Por una parte esto demuestra que entre uno y otro régimen político burgués no hay ninguna barrera infranqueable. Pero, por otro lado, nada de todo esto tiene que ver realmente con la democracia burguesa, sino que, más bien al contrario, la pervierte."



Pero yo creo que es un problema subjetivo. Esto no es como la película de El Pianista y los que decían que el Estado era Fascista... pues eran unos locos, que mira que tontos que se tiraron una guerrilla sin las masas, y se creían que habían reconstituido el Partido. Y punto y se ha acabado. (No digo que esta sea la postura de Shenin, sabemos que no, solo que es lo que más me encuentro).
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Re: Los revisionistas españoles tratan de ocultar la vigencia de la Resistencia Antifascista

Mensaje por Antifascista el Jue Ago 08, 2013 9:19 pm

Red_Saymoc escribió:
Shenin escribió:
No tengo tiempo de desarrollar una intervención larga y detallada, pero debo debo señalar que esto no es cierto. Mi posición, de hecho, no es que el Estado español sea una democracia burguesa con tintes fascistas. Es que no es ni fascismo ni democracia burguesa, sino un híbrido de ambas. De hecho en otro hilo de este foro creo que en su día lo califiqué de "demofascismo" o algo así. Porque es evidente que una democracia burguesa no es, ya que varios de la democracia burguesa, como la sacrosanta separación de poderes, no se cumplen ni siquiera a nivel formal.
Suscribo este hecho. Nadie niega la pervivencia de elementos fascistas en la forma estatal de gobierno y que esto posibilita una fácil transición a este Estado (más sencillo incluso que en otras formas estatales burguesas como la de la II República) sin embargo sería poco materialista negar la existencia de elementos democrático-burgueses en la forma estatal existente. No tiene por qué haber una sincronía con el relato de la transición del PSOE-PCE, eso es una asimilación mecánica y sin ningún fundamento. Creo que aquí todos entendemos que la transición mantuvo intactos la mayoría de nucleos de poder de esa capa más reaccionaria de la oligarquía, el debate es si cedió a otras fracciones del capital monopolista espacios de Democracia Burguesa o no (Hace varias intervenciones hice referencia a muchos factores para resolver esa contradicción en la superestructura, desde que los choques entre los bloques se habían vuelto no antagónicos hasta la intervención de potencias imperialistas externas fundamentales para el desarrollo económico del país - Sobre todo EE.UU - que forzaron la resolución de esas contradicciones de esa manera).

Es más, estando de acuerdo con partes del fragmento que colocas de CJC me parece demasiado "aventurado" definir el Estado actual como Democracia-Burguesa.

Lo fundamental de este debate no creo que salga tanto de una definición "abstracta" de la forma en que la burguesía ejerce su dictadura (que como comparto con Shenín, no es acabada y estanca) sino, a raíz de la forma que tome, qué tácticas son útiles y cuales no para hacer avanzar las posiciones del proletariado en este país.
"Sin embargo sería poco materialista negar la existencia de elementos democrático-burgueses en la forma estatal existente."

Y añades:

"El debate es si cedió a otras fracciones del capital monopolista espacios de Democracia Burguesa o no."


Osea, que es poco materialista negar algo que según tú aún está sujeto a debate. Y no solo está sujeto a debate si no que tú has hecho ya propuestas, has hecho ya hipótesis: "hice referencia a muchos factores para resolver esa contradicción en la superestructura, desde que los choques entre los bloques se habían vuelto no antagónicos hasta la intervención de potencias imperialistas externas fundamentales para el desarrollo económico del país - Sobre todo EE.UU - que forzaron la resolución de esas contradicciones de esa manera".


Pues sí es tan poco materialista negar que hay elementos democrático-burgueses (que yo no lo niego, si no que niego que estos estén por encima de los fascistas) vamos a hablar de lo concreto. Por ejemplo el caso de Estados Unidos. Que es la tesis de la homologación. Es decir: que el franquismo no podía económicamente salir al mercado internacional porque las otras potencias no iban a tratar con dictaduras. (Creo yo que vas por ahí, a lo mejor me confundo).

Pues bien, te voy a citar otros párrafos de Olarieta, por que creo que para decir lo mismo, pongo su texto que está mucho mejor escrito. Ahí lo que habla es de la tesis del problema de España para abrirse a otras potencias imperialistas: (Y habla de casos concretos, que en eso consiste el marxismo):

"En España el análisis del fascismo empieza con una vieja batalla ideológica contra las concepciones eurocomunistas de Carrillo, según las cuales el fascismo no le interesa a la burguesía, o al capital financiero, porque impide el desarrollo de las fuerzas productivas. Pero la evidencia histórica al respecto no puede ser más contundente: el fascismo es la más poderosa palanca de acumulación de capital porque somete al movimiento obrero a un régimen brutal de terror y a unas condiciones laborales leoninas. Así sucedió en España en la posguerra, donde miles de trabajadores fueron explotados en un régimen de semi-esclavitud y en donde tras el Plan de Estabilización de 1959 millones de campesinos tuvieron que emigrar, bien al exterior o bien a las ciudades. Los planes de desarrollo posteriores que el fascismo implementó convirtieron a España de un país semi-feudal a otro de capitalismo monopolista.

A veces esa misma tesis revisionista presenta otro formato, según el cual el fascismo impedía el desarrollo de las fuerzas productivas porque en la Europa democrática no admitían el ingreso de un régimen fascista como España. Esto también es rotundamente falso. Para justificar su claudicación, Carrillo y los eurocomunistas invirtieron la relación causal. Según ellos la incorporación económica formal a la Unión Europea era la causa y no la consecuencia de la integración económica. Pero España ya formaba parte integrante del mercado europeo antes del ingreso de España en la Unión Europea. En 1959 el capitalismo español se incorporó plenamente al mercado mundial y, específicamente, al europeo. La transformación monopolista de los años sesenta fue acelerada precisamente por esa inserción de España en los mercados exteriores y, más exactamente, por tres palancas fundamentales: la emigración al exterior, las inversiones de capital extranjero y el turismo.

Para llegar a dicha conclusión no es necesaria ninguna argumentación alambicada, porque es más que evidente que el capitalismo no aparca un buen negocio con un país por la naturaleza de su régimen político. Es sabido que los capitalistas de las democracias más relucientes no tienen escrúpulos en firmar sabrosos contratos con los criminales más sanguinarios, y lo mismo hizo la Unión Europea con el franquismo. Por ejemplo, el 29 de junio de 1970 la Comunidad Económica Europea, como se llamaba entonces, firmó con el gobierno franquista lo que se llamaba "un acuerdo preferencial".

No se trata sólo del vínculo de España con Europa, sino con cada uno de los países europeos. Uno de los ejemplos más llamativos fue la construcción en 1969 de la central nuclear de Vandellós I, prevista para la fabricación de armas atómicas. El capital de la central no sólo era propiedad de una empresa mixta hispano-francesa, sino que su tecnología también era francesa. A un país capitalista como Francia, cuna de los derechos humanos, no sólo no le importaba la naturaleza fascista del régimen español sino que estaba dispuesto a dotarle de armamento nuclear."
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Re: Los revisionistas españoles tratan de ocultar la vigencia de la Resistencia Antifascista

Mensaje por Shenin el Jue Ago 08, 2013 9:20 pm

No estaba reanudando el debate, que creo que requiere un estudio más detallado para poder continuarlo (al menos por mi parte), sino aclarando cuál es mi posición. Porque no es cierto que yo haya planteado que el Estado español sea una democracia burguesa, tal y como parece que se me atribuye en el comentario de critica+.


Última edición por Shenin el Jue Ago 08, 2013 9:22 pm, editado 1 vez
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Re: Los revisionistas españoles tratan de ocultar la vigencia de la Resistencia Antifascista

Mensaje por Red_Saymoc el Jue Ago 08, 2013 9:21 pm

Antifascista escribió: Yo lo tengo muy claro Shenin , no hay Estado Híbrido. Así como tampoco puede haber un Estado que sea monopolista y premonopolista a la vez: híbrido. Pueden convivir los dos: pero uno se supedita al otro.
Más allá de que creo que sigues haciendo esa asimilación que ya hemos señalado como erronea de que el premonopolismo es sinónimo de Democracia-Burguesa y el Monopolismo de Fascismo; creo que aquí vamos llegando más a algún que otro punto de comprensión. La existencia de formas Democrático-Burguesas en el seno del actual Estado creo que no pueden negarse (Y no volveré a sacar la retaila de ejemplos expresados anteriormente). Creo que esto es a lo que se refiere Shenin con el Estado híbrido.

La actual superestructura combina elementos Democrático-Burguesas y elementos fascistas. No es el modelo superestructural en su "pureza escolástica", sino el estado al que ha llegado el mismo después de los diferentes cambios que hemos señalado anteriormente.

Eso sí, lo que aquí planteas me parece bastante interesante. Ambas formas pueden convivir en una superestructura pero señalas la necesaria supeditación de uno al otro (A fin de cuentas es la expresión política de la convivencia de la competencia y el monopolio, dos de las características del capitalismo en la etapa monopolista). Esto me parece bastante interesante, porque si lo que planteas es la supeditación de las formas democrático-burguesas a las del fascismo podríamos estar encontrando un "punto de unidad" (pese a las divergencias teóricas que obviamente deben resolverse no sólo aquí, sino mediante la puesta en práctica de las tácticas de lucha que hagan avanzar las posiciones del proletariado). Esta tesis que mantiene no sería descabellada, pues explicaría que pese al crecimiento de las formas democrático-burguesas en estos años, sus puntos de "transición" hacia el fascismo son, en la mayoría de ocasiones, inmediatos cuando la fracción más reaccionaria del capital monopolista así lo requiere.

Aquí, bajando a lo concreto, creo que deberíamos estudiar el papel del Tribunal Constitucional. A fin de cuentas es un "superórgano" que se sitúa sobre las formalidades de división de poderes de la Democracia Burguesa y es el órgano que media en la elaboración y desarrollo legal, frenando los "excesos" de las fracciones de la burguesía en las diferentes manifestaciones de la forma democrático-burguesa. El control del TC por parte de esta fracción del capital monopolista (hemos visto como esto se hacía efectivo descubriendo que el juez del TC fue incluso militante del PP), combinado con el control de algunas instituciones clave podrían darte la razón de que una de las formas domina a otra aunque ambas convivan.
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Re: Los revisionistas españoles tratan de ocultar la vigencia de la Resistencia Antifascista

Mensaje por Red_Saymoc el Jue Ago 08, 2013 9:27 pm

Ojo, que yo no he dicho que el fascismo no desarrollara las fuerzas productivas, sino que las potencias imperialistas internacionales forzaron la apertura de espacios "democrático-burgueses" para poder reforzar su influencia en el país y crear "juntas de accionistas políticas" en las que gestionar diferentes intereses en diferentes apartados.

A todo esto hay que sumar que la cesión de espacios democrático-burgueses es una concesión a las masas dirigidas en ese momento por partidos revisionistas y de ideología burguesa con vistas de la oligarquía a reestructurar su sistema de dominación en España y así reforzar el núcleo de hegemonía del Estado español.

Yo aseguro que hay elementos democrático-burgueses en el Estado pero no afirmo que el Estado sea democrático-burgués. Por eso digo que es poco materialista negar estos elementos democrático-burgueses (que no niegas), pero que el debate está en qué forma se abrieron estos espacios, estas concesiones al resto de fracciones de la burguesía y capas no proletarias como forma de reestructurar la superestructura de la oligarquía en España.
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Re: Los revisionistas españoles tratan de ocultar la vigencia de la Resistencia Antifascista

Mensaje por Antifascista el Jue Ago 08, 2013 9:57 pm

Red_Saymoc escribió:
Antifascista escribió: Yo lo tengo muy claro Shenin , no hay Estado Híbrido. Así como tampoco puede haber un Estado que sea monopolista y premonopolista a la vez: híbrido. Pueden convivir los dos: pero uno se supedita al otro.
Más allá de que creo que sigues haciendo esa asimilación que ya hemos señalado como erronea de que el premonopolismo es sinónimo de Democracia-Burguesa y el Monopolismo de Fascismo; creo que aquí vamos llegando más a algún que otro punto de comprensión. La existencia de formas Democrático-Burguesas en el seno del actual Estado creo que no pueden negarse (Y no volveré a sacar la retaila de ejemplos expresados anteriormente). Creo que esto es a lo que se refiere Shenin con el Estado híbrido.

La actual superestructura combina elementos Democrático-Burguesas y elementos fascistas. No es el modelo superestructural en su "pureza escolástica", sino el estado al que ha llegado el mismo después de los diferentes cambios que hemos señalado anteriormente.

Eso sí, lo que aquí planteas me parece bastante interesante. Ambas formas pueden convivir en una superestructura pero señalas la necesaria supeditación de uno al otro (A fin de cuentas es la expresión política de la convivencia de la competencia y el monopolio, dos de las características del capitalismo en la etapa monopolista). Esto me parece bastante interesante, porque si lo que planteas es la supeditación de las formas democrático-burguesas a las del fascismo podríamos estar encontrando un "punto de unidad" (pese a las divergencias teóricas que obviamente deben resolverse no sólo aquí, sino mediante la puesta en práctica de las tácticas de lucha que hagan avanzar las posiciones del proletariado). Esta tesis que mantiene no sería descabellada, pues explicaría que pese al crecimiento de las formas democrático-burguesas en estos años, sus puntos de "transición" hacia el fascismo son, en la mayoría de ocasiones, inmediatos cuando la fracción más reaccionaria del capital monopolista así lo requiere.

Aquí, bajando a lo concreto, creo que deberíamos estudiar el papel del Tribunal Constitucional. A fin de cuentas es un "superórgano" que se sitúa sobre las formalidades de división de poderes de la Democracia Burguesa y es el órgano que media en la elaboración y desarrollo legal, frenando los "excesos" de las fracciones de la burguesía en las diferentes manifestaciones de la forma democrático-burguesa. El control del TC por parte de esta fracción del capital monopolista (hemos visto como esto se hacía efectivo descubriendo que el juez del TC fue incluso militante del PP), combinado con el control de algunas instituciones clave podrían darte la razón de que una de las formas domina a otra aunque ambas convivan.
En el artículo que tenéis pendiente de leeros, lo explica: No hay un muro infranquable entre fascismo y democracia-burguesa.

Pero yo sigo incidiendo (aunque sé que no es tú opinión ahora mismo) que el fascismo está estrechamente ligado con el monopolismo. Qué cuando hablamos de fascismo, en definitiva estamos hablando de que forma domina el monopolismo. Que, como todo, no es solo un tipo de estructura económica, si no que tiene su reflejo en la política, en la ideología etc... Es que es obvio.

En el artículo se analiza como cambian los partidos en la etapa del imperialismo, como cambian los parlamentos, el marco jurídico...todas esas formas de dominación fascista: corresponden al régimen de los monopolios como no puede ser de otra manera.

Lo que pasa es que tenemos la imagen de Hitler y Mussolini y es un error estudiar ahí el fascismo, el como se desarrolla el fascismo. Lo dice Olarieta:

" Del mismo modo que Marx y Engels pudieron desentrañar la esencia del capitalismo en aquel país, Inglaterra, el que había tenido una trayectoria más larga, la naturaleza política del fascismo se debe analizar en países como España, que es su modelo más acabado y teniendo en cuenta, como exigía Dimitrov, su evolución a lo largo del tiempo, sus cambios históricos y, muy especialmente, la transición."


¿Que Italia, Alemania, Inglaterra, EEUU, tienen muy parecidas o puede incluso que más desarrolladas muchas de las formas de dominación fascistas que el artículo ese y yo estamos defendiendo? Por supuesto y más que van a tener de aquí a pocos años. Es que esa es la tendencia. Lo que pasa es que los movimientos obreros y popular han ido frenándola en algunas ocasiones. Porque lo que hace que cambie el Estado de naturaleza no son las peleas entre los monopolistas, como propone el compañero Red_Saymoc, no. Lo que hace que cambie el Estado y muchas más cosas es la Lucha de Clases.

En el artículo que te digo, también habla del Tribunal Constitucional, por cierto. Así que puede que te guste.


Pero... ¿por qué es importante en este país que los comunistas denuncien el régimen como un régimen fascista?. Por tres razones. La primera: es una ruptura con la historia oficial que perpetuó el régimen monopolista que se pudo hacer realidad gracias a cepillarse a millones de españoles de una manera brutal. La segunda: Porque en España el revisionismo tomó la forma concreta de tirar por tierra la lucha contra el fascismo y pactar con ese régimen fascista, entrar de lleno es sus instituciones. Por lo tanto es una denuncia del marxismo-leninismo contra el enemigo interno, el revisionismo. (Qué ya lo hacen los comunistas de la OMLE y posteriormente el PCE(r) que yo sepa, pero bueno vamos a dejar esas siglas apartadas que si no vamos a acabar en otro debate). La tercera: Porque las masas populares tienen siempre una referencia al franquismo, que lo padecieron hace 40 años, cuando les sacuden los problemas de este régimen. "Hemos vuelto a los tiempos de Franco" "El PPPSOE es fascismo" "La policia son los grises"... cuando le dan un palo en este régimen recuerdan los palos que le daban en el otro régimen... quizás es que es el mismo palo.

La revolución no se hace como se hace el arte por el arte. La revolución siempre tiene un pretexto, que está totalmente ligado con las condiciones históricas del país en cuestión. Las FARC hablan de la Gran Colombia de Simón Bolivar (por poner un ejemplo). Aquí la conexión tiene que ser entre los héroes del pueblo español y su lucha en todos los sentidos con todos los luchadores, me da igual que sean comunistas, anarquistas, independentistas (porque eso había en el 36) que están hoy en día en la misma tarea. La derrota del régimen imperialista y monopolista que pisotea los derechos democrático-revolucionarios y socialistas de la clase obrera y el pueblo.


En cuanto a lo que has afirmado de "A todo esto hay que sumar que la cesión de espacios democrático-burgueses es una concesión a las masas dirigidas en ese momento por partidos revisionistas y de ideología burguesa con vistas de la oligarquía a reestructurar su sistema de dominación en España y así reforzar el núcleo de hegemonía del Estado español.".

Es que tú has dado en clavo. Tú has dado en el clavo. Es una concesión de espacios (no se si democratico burgueses o espacios fascistas disfrazos de democratico burgueses) ¿Pero para quien? Para el revisionismo, para la socialdemocracia. Para los traidores al movimiento antifascista.

Para ellos y sus degeneraciones hay democracia, entre comillas claro.

Un caso muy concreto, Red_Saymoc. En mi ciudad a las manifestaciones que convocan varios grupos, movimiento estudiantil, la gente esta del 15m etc... hay un despliegue impresionante de la policia nacional. Sin embargo, a las manifestaciones o concentraciones que convoca el PCE por ejemplo, o IU...lo que va es la policia local.
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Dzerjinskii
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Re: Los revisionistas españoles tratan de ocultar la vigencia de la Resistencia Antifascista

Mensaje por Dzerjinskii el Jue Ago 08, 2013 11:49 pm

Shenin escribió:Dzerjinskii

Pero ese proceso ya no será como en los años 30 y a la vez sí, pues como sabemos, el desarrollo histórico es en espiral.

Los Estados capitalistas actuales tienen muchos más elementos incipientes de fascismo que las democracias burguesas de los años 30 del siglo pasado. Porque, pese a que la burguesía combine fascismo y democracia burguesa, según el desarrollo de la contradicción capital-trabajo y la contradicción entre sus distintas fracciones, pese a las reformas, e incluso a las purgas que hubo tras la Segunda Guerra Mundial, el fascismo ha seguido vivo en todo momento en el mundo capitalista tras 1945. Como decía Engels citando a Sismondi, el capitalismo sufre un círculo vicioso, pero que se estrecha cada vez más, de ahí la justeza de la fórmula de Dimitrov del fascismo como peligro constante y creciente. Porque el imperialismo se ha encargado de que el fascismo nunca muriese del todo, o más bien de que el movimiento comunista no pudiera matarlo del todo.
Tienes razón y es una buena relación esa de asimilar los ciclos de crisis que se van acortando en el tiempo hasta no saber cuando empieza uno y termina el otro, con la situación que se da a nivel de dominación política que se mueve determinada por esto.

De todas forma si lo veo desde la experiencia latinoamericana, el carácter de países subordinado al imperialismo nunca nos permitió conocer una democracia burguesa como la de los países escandinavos, bajos o la francesa en sus mejores épocas. Por lo que es común para nosotros aceptar que la democracia burguesa implica también una represión parapolicial y un sindicalismo fascistoide.

Saludos.


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Re: Los revisionistas españoles tratan de ocultar la vigencia de la Resistencia Antifascista

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