Algunas cuestiones de teoría - J. Stalin (1939) - sobre por qué el Estado Soviético no se extinguía

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Platon
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Algunas cuestiones de teoría - J. Stalin (1939) - sobre por qué el Estado Soviético no se extinguía

Mensaje por Platon el Dom Jun 02, 2013 11:57 pm

Algunas cuestiones de teoría
J. Stalin

(1939)
(Presente en el "Informe ante el XVIII Congreso del partido")

Entre las deficiencias de nuestro trabajo de propaganda e ideológico hay que incluir también el hecho de que entre nuestros camaradas no existe toda la claridad debida respecto a algunas cuestiones de teoría que tienen una gran importancia práctica: existe cierta confusión en estas cuestiones. Me refiero a la cuestión del Estado, en general, y, sobre todo de nuestro Estado socialista, así como a la cuestión de nuestra intelectualidad soviética.

A veces, se pregunta: "En nuestro país, han sido suprimidas las clases explotadoras, ya no existen clases hostiles, no hay a quien aplastar; por tanto, tampoco hay necesidad de Estado, y éste debe extinguirse. ¿.Por qué, pues, no contribuimos a la extinción de nuestro Estado socialista, por qué no tratamos de acabar con él? ¿No ha llegado la hora de echar por la borda todo este trasto de la organización estatal?

O bien: "Las clases explotadoras ya han sido suprimidas en nuestro país, el socialismo ha sido construido en lo fundamental, marchamos hacia el comunismo, y la doctrina marxista sobre el Estado dice que con el comunismo no debe existir ningún Estado. ¿Por qué, pues, no contribuimos a la extinción de nuestro Estado socialista? ¿No ha llegado la hora de entregarlo al museo de antigüedades?"

Estas preguntas son testimonio de que los que las formulan se han estudiado concienzudamente ciertas tesis de la doctrina de Marx y Engels sobre el Estado. Pero son, asimismo, testimonios de que estos camaradas no han comprendido la esencia de esta doctrina, no se han percatado de las condiciones históricas en que se elaboraron ciertas tesis de esta doctrina y, sobre todo, no han comprendido la situación internacional actual, han pasado por alto el hecho del cerco capitalista y los peligros que de él derivan para el país del socialismo. Estas preguntas revelan, no sólo que se da menos importancia de la debida al hecho del cerco capitalista; revelan también que se desconoce el papel y la importancia de los Estados burgueses y de sus órganos, que envían a nuestro país espías, asesinos y saboteadores y que aguardan la ocasión para atacarlo militarmente; asimismo, revelan que se menosprecia el papel y la importancia de nuestro Estado socialista y de sus órganos militares, de sanción y de contraespionaje, necesarios para defender el país del socialismo contra un ataque del exterior. Es preciso reconocer que, en esto, no sólo pecan los camaradas arriba citados. Pecamos, también, en cierto grado, todos nosotros, los bolcheviques, todos sin excepción. ¿No es, acaso, de extrañar que nos hayamos enterado de las actividades de espionaje y de conjuración de los cabecillas trotskistas y bujarinistas sólo últimamente, en los años 1937 y 1938, aun que, como se ve por la documentación, estos señores eran espías de los servicios extranjeros y desplegaban sus actividades de conjuradores ya en los primeros días de la Revolución de Octubre? ¿Cómo se nos ha podido escapar un asunto tan grave? ¿Cómo explicar este yerro? Habitualmente se contesta a esta pregunta del siguiente modo: "No podíamos suponer que estas gentes habían caído tan bajo". Pero esto no es una explicación y, mucho menos, una justificación, porque el yerro sigue siendo un hecho. ¿Cómo explicarlo? Esto se explica por menospreciar la fuerza y la importancia del mecanismo de los Estados burgueses, que nos rodean, y de sus órganos de espionaje, que tratan de aprovechar la flaqueza de los hombres, su vanidad, su falta de carácter, para enredarlos en sus redes de espionaje y cercar con ellos los órganos del Estado soviético. Se explica por menospreciar el papel y la importancia del mecanismo de nuestro Estado socialista y de sus órganos de contraespionaje, por menospreciar a estos órganos, por la charlatanería de que el contraespionaje, en el Estado soviético, es una nimiedad y una tontería, que el órgano de contraespionaje soviético, lo mismo que el propio Estado soviético, habrá que entregarlos pronto al museo de antigüedades.

¿Cuál es el origen de este menosprecio?

El origen radica en la elaboración incompleta e insuficiente de algunas tesis generales de la doctrina del marxismo sobre el Estado. Se ha difundido como resultado de nuestra actitud imperdonablemente despreocupada frente a las cuestiones de la teoría sobre el Estado, a pesar de que contamos con la experiencia práctica de veinte años de actuación estatal, experiencia que brinda un rico material para síntesis teóricas; a pesar de que deseándolo, tenemos la posibilidad de llenar con éxito esta laguna teórica. Hemos olvidado una indicación esencial de Lenin sobre las obligaciones teóricas de los marxistas rusos, llamados a seguir desarrollando la teoría del marxismo. He aquí lo que dice Lenin a este propósito:

"Nosotros no consideramos, en absoluto, la teoría de Marx como algo acabado e inmutable: estamos convencidos, por el contrario, de que esta teoría no ha hecho sino colocar las piedras angulares de la ciencia que los socialistas deben impulsar en todos los sentidos, siempre que no quieran quedar rezagados en la vida. Creemos que para los socialistas rusos es particularmente necesario impulsar independientemente la teoría de Marx, porque esta teoría da solamente los principios directivos generales, que se aplican en particular Inglaterra, de un modo distinto que a Francia; a Francia, de un modo distinto que a Alemania; a Alemania, de un modo distinto que a Rusia" (Lenin, t. II, pág. 492).

Tomemos, por ejemplo, la fórmula clásica de Engels de la teoría sobre el desarrollo del Estado socialista:

"Cuando ya no exista ninguna clase social a la que haya que mantener en la opresión; cuando desaparezcan, junto con la dominación de clase, junto con la lucha por la existencia individual, engendrada por la actual anarquía de la producción, los choques y los excesos resultantes de esta lucha, no habrá ya nada que reprimir ni hará falta, por tanto, esa fuerza especial de represión, el Estado. El primer acto en que el Estado se manifiesta efectivamente como representante de toda la sociedad: la toma de posesión de los medios de producción en nombre de la sociedad, es, a la par, su último acto independiente como Estado. La intervención de la autoridad del Estado en las relaciones sociales se hará superflua en un campo tras otro de la vida social y se adormecerá por sí misma. El gobierno sobre las personas es sustituido por la administración de las cosas y por la dirección de los procesos de producción. El Estado no es 'abolido'; se extingue" (F. Engels, Anti-Dühring).

¿Es justa esta tesis de Engels?

Sí, es justa, pero con una de estas dos condiciones: a) si estudiamos el Estado socialista desde el punto de vista del desarrollo interior del país únicamente, haciendo de antemano abstracción del factor internacional, aislando, para mayor comodidad de la investigación, al país y al Estado de la situación internacional, o bien b) si suponemos que el socialismo ya ha vencido en todos los países, o en la mayoría de los países y, en lugar del cerco capitalista, existe un cerco socialista, no existe ya la amenaza de ataque del exterior, no hay ya necesidad de fortalecer el ejército y el Estado.

Ahora bien, y si el socialismo no ha triunfado más que en un solo país, en vista de lo cual no es posible, en modo alguno, abstraerse de las condiciones internacionales, ¿cómo proceder en este caso? A esta pregunta la fórmula de Engels no da respuesta. Propiamente dicho, Engels ni siquiera se planteó esta pregunta; por tanto, tampoco podía dar respuesta a ella. Engels partió del supuesto de que el socialismo ya había vencido, más o menos simultáneamente, en todos los países o en la mayoría de los países. Por tanto, Engels investiga aquí, no este u otro Estado socialista concreto de tal o cual país por separado, sino el desarrollo del Estado socialista en general, admitiendo el hecho de que el socialismo ha triunfado en la mayoría de los países, según la siguiente fórmula: "Admitamos que el socialismo ha triunfado en la mayoría de los países. Cabe preguntar: ¿Qué cambios ha de sufrir en este caso el Estado proletario, socialista?" Solamente este carácter general y abstracto del problema puede explicar el hecho de que, al investigar la cuestión del Estado socialista, Engels hizo completa abstracción de un factor como el de las condiciones internacionales, el de la situación internacional.

Pero de esto se infiere que no se debe extender la fórmula general de Engels referente al destino del Estado socialista en general al caso particular y concreto del triunfo del socialismo en un sólo país, rodeado de países capitalistas, que se halla bajo la amenaza de un ataque armado del exterior, d cual, en vista de ellos, no puede abstraerse de la situación internacional y debe disponer de un ejército bien instruido, de órganos de sanción bien organizados, de un fuerte servicio de contraespionaje; por tanto, debe mantener a su Estado suficientemente fuerte, para tener la posibilidad de defender las conquistas del socialismo contra los ataques del exterior.

No se puede exigir de los clásicos del marxismo, separados de nuestra época por un período de 45 a 55 años, que hayan previsto para un futuro lejano todos y cada uno de los casos de zigzags de la historia de cada país por separado. Sería ridículo exigir que los clásicos del marxismo hubiesen elaborado soluciones hechas para nosotros, para todos y cada uno de los problemas teóricos que pudiesen surgir en tal o cual país, 50 ó 100 años más tarde, para que nosotros, sucesores de los clásicos del marxismo, tuviésemos la posibilidad de quedarnos tranquilamente con los brazos cruzados y rumiando las soluciones hechas. (Risa general.) Pero podemos y debemos exigir de los marxista-leninistas de nuestra época que no se limiten a aprender de memoria algunas tesis generales del marxismo, que penetren en el fondo del marxismo, que aprendan a tener en cuenta la experiencia de los veinte años de existencia del Estado socialista en nuestro país, que aprendan, fácilmente, a concretar, apoyándose en esta experiencia y basándonos en la esencia del marxismo, algunas tesis generales del marxismo, puntualizarlas y mejorarlas. Lenin escribió su famosa obra El Estado y la Revolución en agosto de 1917, es decir unos meses antes de la Revolución de Octubre y de la creación del Estado soviético. Lenin consideraba como objetivo principal de esta obra la defensa de la doctrina de Marx y Engels sobre el Estado contra las deformaciones y las vulgaridades de los oportunistas. Lenin tenía el propósito de escribir la segunda parte de esta obra, en que iba a hacer el balance principal de la experiencia de las revoluciones rusas de 1905 y 1917. No cabe duda de que Lenin se proponía estudiar y desarrollar aún más, en la segunda parte de su libro, la teoría sobre el Estado apoyándose en la práctica de la existencia del Poder soviético en nuestro país. Pero la muerte le impidió llevar a cabo este propósito. Mas lo que no consiguió realizar Lenin, lo deben realizar sus discípulos. (Clamorosos aplausos).

El Estado surgió sobre la base de la división de la sociedad en clases hostiles, surgió para mantener sujeta a la mayoría explotada en interés de la minoría explotadora. Los instrumentos de Poder del Estado se concentraban, principalmente, en el ejército, en los órganos de sanción, en el servicio de espionaje, en las cárceles. Dos funciones fundamentales caracterizan la actividad del Estado: una interior (la principal), la de mantener sujeta a la mayoría explotada, y otra exterior (no principal), la de extender el territorio de su propia clase, la dominante, a costa del territorio de otros Estados, o defender el territorio de su Estado contra los ataques de otros Estados. Esto es lo que sucedía bajo el régimen esclavista y feudal. Lo mismo ocurre bajo el capitalismo.

Para derrocar el capitalismo, hubo necesidad, no sólo de eliminar a la burguesía del Poder, no sólo de expropiar a los capitalistas, sino también de demoler totalmente la máquina estatal de la burguesía, su viejo ejército, su burocracia, su policía, y colocar en su lugar un nuevo sistema estatal, el sistema estatal proletario, el nuevo Estado socialista. Como es sabido, fue precisamente así como procedieron los bolcheviques. Pero de esto no se desprende en absoluto, que el nuevo Estado proletario no pueda conservar ciertas funciones del viejo Estado, modificadas de acuerdo con las necesidades del Estado proletario. De esto no se desprende, ni mucho menos, que las formas de nuestro Estado Socialista deben quedar inalterables, que todas las funciones iniciales de nuestro Estado deben seguir manteniéndose plenamente también en lo sucesivo. En realidad, las formas de nuestro Estado se modifican y se irán modificando, de acuerdo con el desarrollo de nuestro país y con el cambio de la situación exterior.

Lenin tiene mil veces razón cuando dice:

"Las formas de los Estados burgueses son extraordinariamente diversas, pero su esencia es la misma: todos estos Estados son, bajo una forma o bajo otra, pero, en último resultado, necesariamente, una dictadura de la burguesía. La transición del capitalismo al comunismo no puede, naturalmente, por menos de proporcionar una enorme abundancia y diversidad de formas políticas, pero la esencia de todas ellas será, necesariamente, una: la dictadura del proletariado". (Lenin, t. XXI, pág. 393).

Desde la época de la Revolución de Octubre, nuestro Estado socialista ha atravesado en su desarrollo dos fases principales.

Primera fase: el período desde la Revolución de Octubre hasta la liquidación de las clases explotadoras. La tarea fundamental de este período consistió en aplastar la resistencia de las clases derrocadas, organizar la defensa del país contra los ataques de los intervencionistas, restaurar la industria y la agricultura, preparar las condiciones para liquidar los elementos capitalistas. Congruentemente con eso, nuestro Estado realizó, en aquel período, dos funciones fundamentales. La primera aplastar a las clases derrocadas dentro del país. Con ello, nuestro Estado se parecía, en lo externo, a los Estados precedentes, cuya función consistía en aplastar a los insumisos, pero con la diferencia de principio de que nuestro Estado aplastaba a la mayoría explotadora, en aras de los intereses de la mayoría trabajadora, mientras que los Estados anteriores aplastaban a la mayoría explotada, en aras de los intereses de la minoría explotadora. La segunda función: defensa del país de los ataques del exterior. En esto también se parecía exteriormente a los Estados precedentes, que también se ocupaban de la defensa armada de sus países, pero con la diferencia de principio de que nuestro Estado defendía de los ataques del exterior las conquistas de la mayoría trabajadora, mientras que los Estados anteriores defendían, en estos casos, la riqueza y los privilegios de la minoría explotadora. Había también una tercera función: la de los organismos de nuestro Estado en el trabajo de organización económica y de educación cultural, que tenía por objeto desarrollar los brotes de la economía nueva, socialista, y reeducar a los hombres en el espíritu del socialismo. Pero esta nueva función no alcanzó, en aquel período, gran desarrollo.

Segunda fase: el período que va desde la liquidación de los elementos capitalistas de la ciudad y del campo hasta el triunfo completo del sistema socialista de la economía y la adopción de la nueva Constitución. La tarea fundamental de este período era: organizar la economía socialista en todo el país y liquidar los últimos residuos de los elementos capitalistas, organizar la revolución cultural, organizar un ejército completamente moderno para la defensa del país. Congruentemente con esto, han cambiado también las funciones de nuestro Estado socialista. Ha desaparecido, se ha extinguido la función de aplastamiento militar dentro del país, porque la explotación ha sido suprimida, ya no existen explotadores y no haya quién aplastar. En el lugar de la función de represión, surgió la función, para el Estado, de salvaguardar la propiedad socialista contra los ladrones y dilapidadores de los bienes del pueblo. Se ha mantenido plenamente la función de la defensa militar del país contra ataques del exterior; por consiguiente, se ha mantenido también el Ejército Rojo, la Marina Roja de Guerra, lo mismo que los organismos de sanción y de contraespionaje, necesarios para capturar y castigar a los espías, asesinos, saboteadores, que los servicios de espionaje extranjeros envían a nuestro país. Asimismo se ha conservado, obteniendo un desarrollo completo, la función de los organismos del Estado en el trabajo de organización económica y de educación cultural. Ahora, la tarea fundamental de nuestro Estado, dentro del país, consiste en desplegar el trabajo pacífico de organización económica y de educación cultural. En lo que se refiere a nuestro Ejército, a los organismos de sanción y de contraespionaje, éstos van dirigidos, no ya contra el interior del país, sino contra el exterior, contra los enemigos exteriores.

Como veis, tenemos ahora un Estado completamente nuevo, socialista, sin precedentes en la historia, y que se distingue considerablemente, por su forma y sus funciones, del Estado socialista de la primera fase.

Pero el desarrollo no puede detenerse aquí. Seguimos avanzando, hacia el comunismo. ¿Se mantendrá en nuestro país el Estado también durante el período del comunismo?

Sí, se mantendrá, si no se liquida el cerco capitalista, si no se suprime el peligro de un ataque armado del exterior. Claro está que, en este caso, las formas de nuestro Estado volverán a modificarse, con arreglo al cambio de la situación interior y exterior.

No, no se mantendrá y se extinguirá, si el cerco capitalista se liquida, si lo sustituye un cerco socialista.

Este es el estado de cosas, en cuanto a la cuestión del Estado socialista.
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granados
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Re: Algunas cuestiones de teoría - J. Stalin (1939) - sobre por qué el Estado Soviético no se extinguía

Mensaje por granados el Lun Jun 03, 2013 9:28 pm

¡el camarada Stalin , como siempre sencillo y brillante!,liquida uno de los puntos flacos del marxismo clásico que era su anarquismo subrepticio, quizás por la sencilla cuestión que Marx y Engels no tuvieron la oportunidad de dirigir el timón de un estado socialista(obrero), cosa que si hicieron Lenin y stalin;por eso precisamente muchos marxólogos actuales y no tan actuales han despreciado tanto a estos 2 dirigentes rusos, incluidos los "leninólogos" traidores como Kruschev y gorbachov que invocaban el "maxismo creador" para desarmar al estado soviético, empezando por sus resortes fundamentales como eran y son la Planificación central, los servicios de seguridad y comisariales y los mecanismos de control gerencial y territorial(jacobinismo proletario centralizado antinacionalista y antitribal-feudal).

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Re: Algunas cuestiones de teoría - J. Stalin (1939) - sobre por qué el Estado Soviético no se extinguía

Mensaje por pedrocasca el Lun Jun 03, 2013 9:30 pm

Gracias, Platon. Texto de interés, sí señor.
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Manuel_0
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Re: Algunas cuestiones de teoría - J. Stalin (1939) - sobre por qué el Estado Soviético no se extinguía

Mensaje por Manuel_0 el Dom Jun 09, 2013 11:49 pm

Relacionado con el asunto:
Stalin, Sobre la oposición, pág. 532-533 escribió:Teóricamente puede admitirse perfectamente una situación de la sociedad en la que no haya clases, no haya Estado, pero exista un pueblo armado que defienda su sociedad sin clases de los enemigos exteriores. La sociología suministra no pocos ejemplos históricos de sociedades humanas en que no había clases ni Estado y que se defendían de uno u otro modo contra los enemigos exteriores. Lo mismo puede decirse de la futura sociedad sin clases, que aun no teniendo clases ni Estado, puede de todos modos poseer una milicia socialista necesaria para defenderse de los enemigos exteriores.
Considero poco verosímil que las cosas lleguen entre nosotros a tal estado, pues no cabe duda de que los éxitos de la edificación socialista y la supresión de las clases, son hechos de tal significación histórica mundial, que no pueden dejar de provocar un poderoso impulso en los proletarios de los países capitalistas hacia el socialismo, que no pueden dejar de provocar avances revolucionarios en los demás países. Pero, teóricamente, es perfectamente admisible un estado de la sociedad en el que sea posible la existencia de una milicia socialista y no haya clases ni Estado.
Claro, esto se publicó antes de mediados del año 1932... el contexto había cambiado, y sabemos que las cosas no marcharon muy bien.
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Re: Algunas cuestiones de teoría - J. Stalin (1939) - sobre por qué el Estado Soviético no se extinguía

Mensaje por Dzerjinskii el Lun Jun 10, 2013 12:01 am

Manuel_0 escribió:Relacionado con el asunto:
Stalin, Sobre la oposición, pág. 532-533 escribió:Teóricamente puede admitirse perfectamente una situación de la sociedad en la que no haya clases, no haya Estado, pero exista un pueblo armado que defienda su sociedad sin clases de los enemigos exteriores. La sociología suministra no pocos ejemplos históricos de sociedades humanas en que no había clases ni Estado y que se defendían de uno u otro modo contra los enemigos exteriores. Lo mismo puede decirse de la futura sociedad sin clases, que aun no teniendo clases ni Estado, puede de todos modos poseer una milicia socialista necesaria para defenderse de los enemigos exteriores.
Considero poco verosímil que las cosas lleguen entre nosotros a tal estado, pues no cabe duda de que los éxitos de la edificación socialista y la supresión de las clases, son hechos de tal significación histórica mundial, que no pueden dejar de provocar un poderoso impulso en los proletarios de los países capitalistas hacia el socialismo, que no pueden dejar de provocar avances revolucionarios en los demás países. Pero, teóricamente, es perfectamente admisible un estado de la sociedad en el que sea posible la existencia de una milicia socialista y no haya clases ni Estado.
Claro, esto se publicó antes de mediados del año 1932... el contexto había cambiado, y sabemos que las cosas no marcharon muy bien.


Un gran ejemplo de como un marxista leninista no cae en el principismo y pretende resolver los problemas recitando modelos teóricos, que solo son eso, modelos para comprender la tendencia, las leyes generales de desarrollo, pero nunca un reflejo exacto de la realidad. Sin duda llegaremos a la sociedad sin clases ni Estado, pero los senderos de la historia no son rectos y llanos...

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Re: Algunas cuestiones de teoría - J. Stalin (1939) - sobre por qué el Estado Soviético no se extinguía

Mensaje por Filisko el Mar Feb 11, 2014 11:33 pm

joder, qué pepino, buenísimo. salud.

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Re: Algunas cuestiones de teoría - J. Stalin (1939) - sobre por qué el Estado Soviético no se extinguía

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