Literatura Social

revolucion1954
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Gran camarada
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Literatura Social  - Página 3 Empty Re: Literatura Social

Mensaje por revolucion1954 el Mar Oct 22, 2013 10:56 pm

Capitulo II





Aquella mañana estaba particularmente sereno, me acuerdo que me levante con la intención de asomarme por la ventana, mi mirada allí se abrió de nuevo a aquella inmensidad de azul profundo del mar de los Caribes, luego levante la mirada desde el punto que el mar y el cielo se juntan, el cielo era radiante, el sol brillante en lo alto de su majestuosidad, la calle lucia como siempre ajetreada con su quehacer típicamente humano, un perro que pasaba por allí se detuvo a mirarme, y fije mi mirada en aquel animal que a su vez era autónomo, un CACRI (callejero criollo) así me dije; es un buen día para romper amaras.

¿Cuántos son los días de mi vida en cual he sido autónomo? me voltee a ver el interno de la casa, mi abuela, mis padres, la sala del altar por donde constantemente regresaban a nosotros los espíritus de mis antepasados y muchos de sus conocidos, toda aquella vivencia tenía un légame, una acción emotiva en la cual yo era parte, pero a su vez sujetado a todo aquello, no podía concebirme como forma autónoma, me imagino que aquel perro, en ausencia de ser etiquetado a una raza precisa, rompiendo el mecate que en su cuello aun lleva amarado, permite su vagar, a su circunvalar por el mundo o lo que él cree que es el mundo pero así mismo está sujeto a esa forma que el mismo concibe de sí mismo, por esa razón busca su ubicación.
Las plantas de almendrón era llenas de frutos amarillos, sus hojas de intenso verde aun así su arquitectura correspondía a un diseño preciso, ella pero era inmóvil, si de carácter contemplativo, sedentaria no busca deja que todo llegue a ella, entonces me acordé de la clase de historia del día anterior; sobre las tribus nómadas y cuando se decidieron establecer.
Eran nómadas porque seguían al ganado, así que copiaban el modelo de ser de los animales, después que iniciaron a tener relación con las plantas, estas los convencieron de que se quedaran tranquilos; que era eso de andar vagando por allí sin un rumbo preciso, errantes, cada quien tiene su punto en el universo.
El perro hizo un gesto y siguió su camino, entonces deduje que el hombre tiene esencia animal de búsqueda, de explorar, de conquistar un espacio.
Las mujeres como esencia de planta; son sedentarias de naturaleza, les gusta el punto fijo, estar ancladas a una situación de espacio específico y allí recaban de ese espacio su forma.
Por esa razón imponen al hombre su condición sedentaria, bajo un contrato social, la brisa matutina me traía a mí, sutiles fragancia de mar, las plantas iniciaron a moverse, lentamente mecida por la brisa, mi madre me llamo a desayunarme, estaba vestido con el uniforme de liceísta, aquel día me tocaba exponer un tema; de historia de los pueblos, no tenía nada preparado mis compañeros me habían invitado a estudiar en grupo, pero le dije; “Estimados compañeros la historia de los pueblos somos nosotros que vamos a estudiar si somos intrínsecos en la trama, axioma; que es lo que se prueba así mismo; propiedad reflexiva, donde somos prueba de la dinámica de esta” en realidad otra a la respuesta que di a ellos, tenía una fijación dentro de mí que no encontraba paz o su lugar; y eran las experiencias psicodélicas, por aquellos tiempos la sociedad estaba cambiando y nosotros con ella, no era una cosa consiente al 100% X 100% =.= pero con una visión crítica psico-social se notaba su movimiento.
Cuando descendía por las escaleras, el aroma a café, el olor a arepa asada, llegó a mí en sentimiento de apetito, me senté en la parte opuesta donde mi padre leía el periódico, me impacto porque en su ausencia yo ocupaba aquel espacio aquel punto de referencia de la realidad externa ahora que había regresado sentí la presión de su modelo paterno, la posición de su autoridad.
-¡¡¡Buenos día papá!!!
-¡¡Buenos días hijo!! (Entonces apartó el periódico para verme, imagine que quería estar seguro de que estaba allí con nosotros, que no era una ilusión de prisionero, después le dijo a mi madre).
-¡Lo ves Yajaira! como los gobiernos pasan, y los nuevos gobernantes dicen lo contrario de lo que decían cuando eran en la oposición, este presidente actual me recuerdo cuando el Dictador Pérez Jiménez, estaba construyendo la autopista Caracas-la Guaira, dijo: “Que esa autopista solo servía para que los ricos fueran a pasear con sus carros a la playa” hoy lo ves anunciando que construirá un puente sobre el Orinoco cabe decir; ¿Ese puente es para que los buscadores de oro vayan a saquear las entrañas de la selva entonces?
-Bueno son las formas como se manipulan a los pueblos, me imagino ¿o no?
-¡Sí! es justamente el punto querida, la lucha armada es un choque de fuerzas creo que la lucha a nivel de descomunicación y desinformación es más potente fíjate tú que imagen tenemos los ex guerrilleros, delante la nación como si fuéramos terrorista, en cambió a nosotros nos movió un profundo amor por nuestra patria las incomodidades, el hambre, las enfermedades en el monte, para personas que éramos de costumbres urbanas y además sacrificamos todo nuestro advenir de seguridad a mentalidad pequeño burgués.
-¡Será! por lo que ocurre en países donde la guerrilla tomó el mando, causando muchos sin sabores.
-Esa es otra situación, cuando se toma el gobierno es para justamente para efectuar los cambios por lo que se luchaban.

Oía en ausencia como en tercera persona, porque muchas veces estamos inhibidos por una acción subjetiva-introspectiva, no es lo mismo ser y estar yo estaba, pero no era en el momento que quieres ser entonces estas, cuando decides comunicar en si la idea no es nada, hay pero implícita en ella una acción de fuerza emotiva.
-Lo que sucede que ustedes los adultos, lo único que saben es promover la violencia de grupo, fomentando la incomprensión entre los opuestos, ser opuesto no quiere decir antagónicos, el opuesto es una acción de retroalimentación; así que los gobiernos donde las personas no pueden participar, donde las personas son avasalladas en su dimensión por un estado centralista que tiene dimensiones mastodónticas, termina por ser eso; centralista, autista, prepotente, incomunícante burocrático.
-¿Bueno estimado hijo, cual es tú alternativa del nuevo amanecer? La formación política del estado, entonces.
-¡¡¡Las comunas!!!
-¿Comuna? La Comuna de Paris, eso fue un acto de heroísmo pero fue luego ahogado en la represión por el ejército reaccionario de los prusianos.
-¡Tu estas desconectado pure! Hoy están surgiendo comunas con una organización política de democracia directa que además son espacios liberados al poder establecido son formas de autogestión en la autosuficiencia productiva en la diferenciación de uso y costumbre que rompe con todo lo que es condicionamiento socio-cultural de conformismo, mediante una experiencia del anti autoritarismo promoviendo como referencia cultural el conocimiento del sí mismo y en ese mismo acto desarrollar la personalidad para promover la concientización de los actos propios.
-¿Na’ guara hijo y eso existe? tremenda teoría utópica de la sociedad ideal, experiencia del anti autoritarismo, ¿Que vaina es?
-¡Lo ves pure! No estás en nada, eso es simplemente resistencia activa contra la violencia implícita del sistema ...---... para así lograr positivamente destellos de razón autónoma.
-¡Caray ese café está bien cargado! mira mijito recién alumbrado de teoría políticas y de experiencia militante en sí, tengo dialéctica para desbordar estadios eso que tú dices ¿qué son? ¡Quimeras!
-¿Quimeras? ¡¡¡Quimeras serás tú!!! Que de ilusión vives, este planteamiento es teoría 3política del Anarquismo, practica cierta de lo anti establecido del sistema impuesto abusivamente sin tomar en cuenta la necesidad de diferenciar usos y costumbres lucha total y radical contra todos los poderes de la tierra, contra toda limitación del ser contra toda imposición de limite socio-cultural pre-determinado por un hombre hacia su autorrealización del ser, entendimiento para seguir comprendiendo, ¿así es bien tú ves?
-¡Bien bueno pues! tremenda teoría de la doctrina del nunca jamás perplejo se puede decir me dejas, pero no veo cómo se puede realizar sentado allí pareces más bien un muchacho con profundos gustos pseudo burgués que profesas cambios a la sombra de la seguridad doméstica.
Me impacto, sus palabras las vi venir hacia mí con una velocidad de propagación en el vacío; tiempo/espacio<forma>Razón/concepto<--adentro/fuera---)---.
Así que absorbí el impacto emotivo de la crítica, tanto que: trasfigure el momento circunstancial; instante/Atimo hacia la trascendencia/conciencia. De esa manera me desdoble y me vi a mí mismo desde lo alto; un muchacho sentado en una mesa con la camisa blanca, despeinado con la mirada vagante, su desayuno delante, la madre que colaba café el padre que le hablaba, desde atrás de un periódico abierto de par en par en tiempos iguales X espacios diferentes, desde un traspasado remoto que confluía en acción presente del verbo presenciar la misma acción en que eres trama, sujeto, desenlace; más allá del sí mismo.
Me levante en ese momento, mientras diversos razonamientos del pasado aportaban argumentación a la repuesta que estaba esperando en su función sinapsis recogiendo fuerza emotiva para salir.
-¡¡¡Si se puede!!!
Dije; con la interrogante cuando permanece fija en la duda, mirando escépticamente al advenir lo que ya estaba, pero debes configurar.
Tomé el cuaderno lo doble, lo coloque en el bolsillo de la parte de atrás del pantalón y salí a la calle, caminaba distraído.
-¡Buenos días Catire!
-Buenos días Señor Emeterio!
-¿Tú papá está en la casa?
-Si esta.
-Bien voy a conversar con él, caray y esa forma de llevar los útiles escolar muchacho, los otros llevan libros y muchos cuadernos, ¿tú llevas ese no más?
-¡Claro solo para los apuntes!
-¿Bien y los libros?
-Esta todo en el coco, viejito.
-Sta. Bien naciste aprendido.
-Más o menos, así es.
Me hizo reír el pure Emeterio pero él es así, siempre con el doble sentido es como una copla de joropo, hay solo que contestarle con lo que se te ocurre.
Al llegar al liceo ese día extrañamente no había agitación, bien pensé un día de anormalidad no le hace daño a nadie.
-¿Catire preparaste la parte tuya del tema?
-¿Qué tema Edgar?
-¡La historia de los pueblos!
-¡Esa me la sé de memoria!
-Si hombre yo no prepare nada, no será mejor iniciar una huelga, así no entramos a clases.
-¿Pa’ que? ese tema es fácil lo que tienes que decir es solamente lo que sientes.
-¿Lo que sientes? será lo que sentirás un cero, cero positivamente en las calificaciones.
Entramos dentro del edificio, había una contaminación acústica que parecía un enjambre de abejas.
Nos dirigimos a nuestro salón a la sesión <O> me senté en el pupitre su madera que me servía de apoyo, estaba rayada con numerosas frases y dibujos a según el humor de quien estuvo allí, me quede abstraído por ese impulso que dentro de mí decía; algo tenía que hacer, era algo indefinido; era un presentimiento; era una percepción me lo alertaban mis sentidos que lo tomaban del éter interno y lo distribuía en mí espacio de conductividad mental.
-¡Catire nos están llamando!
-¿Pa’ que? (saliendo de mis abstracciones).
-Para la exposición del tema---/...
Era una semana que teníamos asignados a mi grupo el tema de la historia de los pueblos, el profesor decía que la nueva pedagogía imponía que el estudiante no fuera espectador pasivo, si no que tenía que investigar, exponer, intervenir.
El grupo lo formábamos: Edgar el ausente, Jesús el protestante, la negrita Tibisay, Isabel la reinita y yo, cuando alcanzamos el frente del aula, el profesor de geografía e historia, nos recibió con un gran sonrisa, eso de exponer el tema es bien, pero a él era que le pagaban así que me parecía una manipulación y una usurpación de funciones públicas.
-Bien este grupo le fue asignado el tema; historia de los pueblos.
En eso instantes todos me miraron hacia mí, esto es una de esas cosas que la confianza de los pueblo recae sobre un solo individuo, así que involuntariamente hice el paso adelante.
La historia de los pueblos, es allí hice una paréntesis para algunos ajustes mentales de exponer directamente del cosmos. ....<>...
Dije; Ella tiene en si dinámicas intrínsecas espontaneas que la forman, el individuo en su singular, en su particular no cuenta mucho, cuando pero se une a otros individuos crece su fuerza de trasformación de la naturaleza, de esa manera la inicia a cambiar a su favor (a veces) para su beneficio y forma de las sociedades, estas a su vez pueden ser armoniosas viviendo en una de paz y amor o conflictivas porque dentro de ellas hay muchos enrollados donde se desata una Psicosis de relación, así que dentro de estas sociedades se desenvuelve una razón regresiva en que todo es intrigas, chisme, traiciones, envidias, o sea gente sin oficios, que activa la pobreza de espíritu colectivo.
Por otra parte en las sociedades desarrolladas; allí Reyna una forma progresista de razón y cada quien vive la suya, como se dice sin meterse en la vida del vecino o de sus conciudadanos, esto porque las personas teniendo un oficio, drenan sus capacidades creativas especificas allí, dando una expresión de comunicación de sus internos, de esa manera elevando su autoestima y no sintiéndose motivado en caer dentro la envidia y el chismoteo del cuchicheo típico de sociedades donde se practica la violencia de grupo la intriga, la envidia, el complot, la infamia contra las personas justas ...---... esto positivamente es la formación histórica de los pueblos y lo que condiciona su desarrollo.
Concluí pero todos quedamos en silencio.
-¿De dónde sacaste la bibliografía? (me peguntó el profesor).
-Mi papá es profesor de sociología y tiene una cátedra de la historia de los pueblos en la universidad central... - (tremenda coba) –
-Bien no sé qué decirte, el tema no era ese, pero por allí pasaba, ciertamente no lo había analizado desde el punto de vista que usted expones, lo que no sabía es que había una cátedra de este tema en la U.C.V.
-Sí, se la dieron en estos días.
-Maravilloso, hace años que me gradué, cómo evolucionan los estudios.
-¡Si profesor! usted no se puede imaginar cuando.
Me dirigí a mi pupitre, entre las felicitaciones de mis compañeros, las cosas son así todo está dentro de uno, lo que se le ocurre a un hombre está dentro la mente colectiva; pensé en ese momento.
A la salida de clase se desahogan los ánimos y salimos en un torrente de corriente impetuosa humana, hacia la avenida, como ramales de ríos nos desplazamos por todas las vías, hasta que cada quién llegó a su casa.
Cuando abrí la puerta percebi un aroma, que era mío, pero a la vez era esencia suya.
-¡Hola Catire!
-¡Que tal! Yelisay, ¿qué haces?
-Nada, consultando la cachimba espiritual con tu abuela.
-¡Ah! ¡Entendí! ¿Te estas metiendo a bruja tú también?
-¿Lo dices en broma? Ese es conocimiento aquello que solo se percibe.
-Ven conmigo Yelisay que tengo que hablarte.
Subimos a la habitación lentamente, saque mi cuaderno del bolsillo y lo puso sobre la mesita de noche después abrí la gaveta y extraje unas hojas.
-Mira Yelisay como puedes leer quedamos en el otro capítulo, que partiríamos hacia las experiencias psicodélicas, así que mira lo que dibuje.
-¿Estos dibujos que son?
-Visiones que me acompañan siempre.
-Estas visiones las he visto también yo, en mis sueños.
-Entonces tengo decidido partir lo antes posible, hacia la vía de occidente he hablado con un caliche Jairo (Colombiano que trae la mariguana) me habló de la casa del hongo.
-¡Sí! yo la conozco, está en el km 31 después de la ciudad de la Dorada, el valle de la miel.
-Que dices entonces el viaje, o sea el trip ¿lo has hecho?
-El viaje sí, el trip a mitad porque la gente a cierto punto se solla y se queda en esa, en el sentir del nunca jamás.
-¿Sé queda porque?
-No sé, me imagino que prefieren vivir en una de fantasía, en vez de regresar a la realidad.
-¿La realidad? ellos crean su realidad.
-Bueno sí y no, hay una realidad en la cual establecimos un punto de comunicación con las otras mentes un punto objetivo, una referencia de ubicación espacial o no.
-Sí creo que es así, sí no como pudiéramos comunicarnos.
-Solamente estableciendo puntos comunes que los damos como ciertos, son ciertos porque los aceptamos.
-Me parece porque en realidad, ¿la realidad cosa es?
-Realidad es aceptación de una circunstancial de espacio.
-Ahora bien ¿tú vendrías conmigo Yelisay?
Se quedó reflexionando, hasta que lo decidió.
-Bien como te dije; antes voy contigo aunque tenga que parir encima de los árboles.
-¡¡¡Así se habla compañera!!! Partimos inmediatamente tengo unas ganas inmensa de ser libre, de no tener límites.
-¿Inmediatamente? No, en la mañana temprano, en la madrugada, de tarde no es bien.
-¿En la madrugada? ¿Porque no en este instante?
-Porque los viajes se incoan en la mañana temprano.
-No hay una razón válida, un viaje lo inicias cuando quieras, eso es un condicionamiento impuesto.
-Iniciarlo en la tarde, te viene la noche.
-Y que la noche siempre vendrá, ¿dónde está el hallazgo?
-No sé, la noche de esa manera estará más lejos, creo yo.
-Bien, pero al despertar estarás tu más lejos en cambió, en cambió como la razonas tú al di siguiente estarías por empezar.
-Creo que tienes razón daría lo mismo.
De esa manera partimos yendo hacia occidente, pusimos cuando pudimos en dos morales, y salimos de casa e iniciamos a caminar, en dirección donde se oculta el sol, como normalmente avanza el planeta y la entera humanidad, lo primero que se siente es una enorme libertad es una cuestión de limite me imagine, no es como cuando se va de vacaciones, es diferente las vacaciones tienen un inició y un fin, en esto en cambió teníamos todo el tiempo del mundo, todo el espacio que podíamos concebir, caminábamos sin una presión de tiempo, nadie nos esperaba, a nadie íbamos a visitar íbamos solamente, como hojas que arrastra el cauce de un rio.
Después nos paramos a la orilla de la carretera e hicimos autostop, los carros pasaban a gran velocidad dejándonos una ventada de aire y polvo, cuando se hace autostop en un momento creces en otro te empequeñeces y eso es lo que demuestra que somos sujetos a nuestras alzas y bajas de humor, estas a su vez inciden directamente sobre nuestra razón, esta acción se revierte en las decisiones, que se toman en el juicio que formulamos o la apreciación que se tiene del <<<SÍ>>> que luego reformulan nuestra apreciación de la realidad externa, en la baja de humor es difícil que te lleven, así que el hombre es una continua búsqueda del estímulo, para mantener el humor en alza/....|-un carro rojo freno de repente.
-¿A dónde van?
-Hacia Occidente.
-Bien hasta Valencia los llevo.
-Son ustedes bastante joven para viajar tan lejos solos, ¿no les parece?
-Bueno es relativo, sabemos suficiente del mundo.
-Ja, Ja esa si esta buena genial; me presento: Me llamo Miguel Izaguirre, soy profesor universitario en filosofía.
-¡Muy bien Doctor! ella es Yennisey Aconcagua, estudiante del último año de letras. Yo soy Raimundo Travieso, me acabo de graduar en ciencias políticas (Como para estar a la altura de la situación).
-¿De verdad? Los hacia más jóvenes, debes ser la impresión como se visten con tantos colores, normalmente los colores los asociamos a la alegría que es propia de la juventud.
-Para que usted vea (Yelisay me hizo señal del porqué, a mí me divertía la situación).
-Como decías eso es relativo; ¿sabemos suficiente del mundo?
-Si quieres decir que tenemos una visión ampliada del mundo y sus circunstancias.
-La relatividad sería una condición que te lleva a pensar que en la vida está ya dado todo, en cambió a mi parecer aunque hay una relatividad universal, nosotros en el particular somos como excavadores dentro de determinado espacios, de allí recaudamos una cantidad de conocimientos:---/---=).
-¿Cómo? No entendí bien la idea.
-Somos seres, pero somos parasitas, que nos alimentamos de un valor emotivo que tiene el espacio en el cual habitamos de allí escavamos en lo intangible y obtenemos condiciones de carácter lógico.
-Viviendo en socio-cultural dice usted nosotros absorbemos toda una condición de carácter lógico.
-¡Sí! existe también el contagio lógico, cuando ves a personas hay una serie de cosas que son intangibles y esto te hace sentir apreciar o que te sea antipática la persona, son cosas que existen, ¿tú no las ves?
-Algunas veces, más clara que otras profesor.
-Hasta aquí llego yo, me desvió en la encrucijada.
-Bien déjenos en la carretera por favor.
El carro se frena lentamente, abrimos las puertas y bajamos del vehículo.
-Muchas gracias profesor ha sido un placer.
-Igualmente, más adelante hay otro cruce hacia el Zulia o hacia la vía de los llanos, hasta luego y que les vaya bien muchachos, cuando regresen a su casa, por favor trata de terminar el bachillerato, ¡¡¡catire!!!
Me sorprendió, pero no porque supo que no éramos bachilleres aun, será el aire que lo envolvía me regreso al recuerdo del maestro tutor de cada quien se aprende algo-me dije.
Iniciamos a caminar, al pasar por un caserío una persona nos gritó;
===<¡¡¡Esos!!!>
Seguidamente más personas jóvenes, viejos, mujeres, hombres, niños, nos gritaban de todo y nos seguían, a un cierto punto quise hacerles frente, pero esto los enfurio aún más e iniciaron a lanzarnos objetos contundentes de materiales, peso y formas de lo más variados.
Así que iniciamos a caminar más rápido, luego a correr.
¡¡¡Muertos de hambres!!! ¡¡¡Ladrones roba niños!!! Drogados (bueno eso era una realidad).
A un cierto punto Yelisay bajó por una quebrada y nos internamos dentro del cauce semiseco, pero la parranda de fanáticos, nos seguían como una horda de exterminio, una turba armada con las más viles intenciones.
Me tome el escapulario e inicie a rezar, Yelisay me miró y entendió, a un cierto punto y se detuvo en seco, hizo de los extraños gestos, más adelante los repitió, hasta que llegamos debajo un puente, los hizo de nuevo y después subimos a la carretera nuevamente la muchedumbre siguió por la quebrada detrás de dos formas análogas.
-¿Pero qué cosa, que quería esa gente? si vamos justamente para abrir un mayor espacio-cultural, hemos dejado todo nuestro confort material para ser pobre como ellos.
-Justamente eso es: lo que los turba; el cambió que ven venir gracias a nosotros, lo leen como si fuéramos paginas abiertas del libro de la vida, los cambios que engrandecen el esquema psico-social causa malestar lógico más + o menos - de lo que hablaba el profesor del contagió lógico.
-Bien entendí, son una turba de reaccionarios que están en contra del cambió de esta realidad, ¿tú como sabias por dónde ir?
-Porque ya he pasado otras veces, en casi todos los pueblos la gente es así son conservadores y por nuestra vestimenta nos catalogan de diferentes.
-¡Que cosa no! la gente adversa a las diferencias culturales tenemos que ser más cautelosos.
-Es la misma reacción que tuviste tú, cuando me conociste.
Decidimos seguir la vía de los llanos, el atardecer nos premió con un ocaso donde el horizonte de la extensa sabana se unía al cielo, en un juego de abalorio multicolor, de intensos colores purpuras-rosados que se intercambiaban con el cielo azul, que daba paso a un manto de estrellas que cubría todo el firmamento, decidimos pasar la noche allí debajo una palma, nunca había visto una extensión tan plana de tierra.
Yelisay era practica en acampar fue a recoger leña, encendimos una pequeña fogata, donde el fuego de los maderos ardientes contagió los nuestros los ardientes deseos de nuestros adentros.
La mañana pudo ser de gran poesía en estos parajes, pero sentimos un ruido que después iba aumentando de intensidad hasta que vimos una columna de polvo que se alzaba en el aire y que venía hacia nosotros alcanzamos a subirnos al árbol, cuando una manada de reses, paso debajo de nosotros atrás a los lados iban hombres a caballos.
-¿Ustedes que hacen por estos lados?
-No lo ves Casimiro que son hippy.
-Estábamos de paso nada más y decidimos pasar la noche aquí.
-Está bien pero tengan cuidado.
-La comuna del Loco Julián esta por allá. ¿Ves aquel morichal?
-¡Sí!
-Bueno todavía más allaita.
-¿Cómo cuanto más allá?
-Como 5 cuadras.
-¿Entonces está cerca?
-No tanto mijito son 5 cuadras llaneras.
Los hombres a caballo regresaron a sus faenas y nosotros nos dirigimos hacia la inesperada comuna, caminamos y caminamos que no puedes entender cuán grande es esta tierra, ya era pasado mediodía, cuando guiados por una música de joropo llegamos a una casa pintada multicolor una persona que caminaba, pero parecía que no tocaba piso con los pies, le preguntamos es esta la comuna del Loco Julián.
-¡Sí! esta es la Comuna, de los Senderos de Estrellas Cadentes.
Pasamos a la casa y de allí al patio trasero, había unas 10 personas reunidas todas eran del movimiento para liberación de la mente mediante el uso del L.S.D.
Nos dieron la bienvenida, sin preguntar quiénes éramos ni que hacíamos allí porque en si era todo implícito nos identificamos por percepción emotiva, como del mismo estado mental desasociados en los tiempos para la configuración del verbo ser.
-Llegaron a tiempo ciudadanos del cosmos, hoy iniciamos el ciclo universal para la conquistad de las tinieblas.
-¿Muy bien que tenemos que hacer entonces?
-Un ritual de purificación en la inmersión de luz, la luz que no ciega, aquella que ilumina desde el eterno.
Ese día de ritual mágico de alta vibración mental positiva; era de ayuno.
Cuando inició el atardecer, el espacio nos regaló, uno de esos espectáculos naturales que tranquilamente puedes definir estupefaciente, nos fuimos reuniendo en la abierta sabana, solo con nosotros mismos, otros trajeron los instrumentos musicales arpa, maraca y cuatro, la fogata inició a arder.
Inició La música, con canto de joropo, el cantante en forma de copla:
Del ancho llano vengo a ustedes para cantar gestas de esta tierra, donde el hombre es por naturaleza franco y leal.
Poeta de fina inspiración, así mismo compone un poema a bellas señoras, que coplas para vencer el temor; ¡sí! señores al mismito demonio en todas ocasiones.
Cosa que se narra hoy de un hecho pasado, lo canta el coplero el hombre de a pie y el que monta caballo y arrea ganado.
Fue en los tiempos antiguos, cuando el llano no era cristiano que el fiero llanero montado a caballo perseguía un ágil venado.
A todo galope cual centauro de agilidad y fuerza, al venado enlazo, derivándolo a la desnuda tierra con un solo temblor.
En ese momento apareció otro señor entre el humo y el azufre a reclamar la presa por honor.
¡¡¡Ese venado es mío porque yo lo vi primero!!!
Este venado es mío porque yo lo vencí y a tierra lo batí y con mi mecate esta amarado.
Mira llanero aquí pa’ que usted sepa está el mismísimo demonio.
A ese señor no le rindo fervor, yo lucho con honor aun si eres demonio o el mismito Lucifer sin ningún temor no hay ser que por gallardía me cambie el son.
Aquí está tu alma que la vendiste ayer, hoy mismo te llevo como anima en pena por los caminos de los abismos.
Mire usted que yo no he muerto, ni tampoco estoy durmiendo y si mis ojos están abiertos la muerte denigra del hombre despierto.
Los copleros se intercambian coplas en improvisaciones, la fogata ardía iluminando nuestros cuerpos y proyectando nuestras sombras hacia el espacio sideral.
El gran sacerdote llega con la Bandeja y cada uno se sirve según su capacidad.
-¿Qué es?
-Pensamientos de estrellas vagantes en universo de plenitud.
-¿Debe seguramente ser bueno? ¡¡¡Yelisay!!!
-Sí, L.S.D Luz en oscuridad.
-¿Qué quiere decir?
-Luz, sonido, divagaciones hacia el supremo en la unión con el todo.
-Bien aquí vamos.
-Después que llegas, te ves partir.
Eran tan pequeños e insignificantes esos pedacitos; que pareció una cosa de poco, estando tan concentrado en la música que olvide tantas cosas.
Así que volví al contrapunteo.
-Hombre insensato nadie vence a la muerte y menos al Demonio.
Diablo y muerte, mi fe Cristiana hizo desvanecer; así que ahora con mis coplas canto a la humanidad -------y---- a la santa corte celestial.
Que terco eres como mula de monte, mira la noche bien, allá viene el carruaje que te lleva al Hade en el mismísimo infierno donde arderas en la quinta paila.
Oiga usted señor demonio váyase por donde vino, a mí me llaman florentino; canto joropo en este llano por noches enteras y ningún endemoniado jamás de los jamases me ha vencido en una sampablera.
Un hombre normal a lo mejor no lo haría, pero soy diablo que ando en fuego y azufre, tomando almas en pena por su mal andar.
Aquí usted se peló porque yo Florentino he sido siempre honesto como arreó de ganado o como humilde conuquero.
Entonces en aquel momento, de la fogata explotó una visión y todos volteamos.
Una culebra de enorme proporciones que llaman traga venado (anaconda) de pronto atrapó a Yelisay así que asustado a mas no poder, empecé a luchar contra ella, hasta que la libere.
Caminamos por esa enorme llanura, en la completa oscuridad, era tiniebla, tenebrosidad la forma inconclusa del adentro, tanto que caí en un hueco enorme, cuando llegue al fondo sí sentí un poco de calor pero no imaginaba más nada era ausencia del sí, por esa razón que no era propia sino parecía más bien una motivación me dirigí desde donde venía aquella brisa de aire caliente una sensación de aquel lugar.
Aquella enorme cavidad muy oscura, me afecto un sentimiento preciso de profunda soledad, era tan intenso ese sentimiento que llegó a angustiarme, entonces encontré a una mujer que era bella, pero de un tipo de belleza opaca que emanaba presencia de necesidad, me guió hacia la salida entonces, al salir había un enorme jardín con muchos árboles de fruto, iniciamos a comer fruta apetitosa, mas comías y más quería, me dije no puedes ser un glotón y desistí.
Entonces la mujer se desnudó delante de mí; un cuerpo de un rojo purpura atrayente al máximo que emana desvíos de sentidos.
¡No! me dije esto es lujuria trampa de los hombres, formas de la carne y me fui de allí, alejándome rápidamente había una vía muy cómoda, plana que me conducía hacia un salón radiante de gran esplendor, al margen había una gran escalera empinada, llena de arbustos de espinas que cerraban el paso y dificultaba avanzar en algunos lugares, entonces se me apareció una mujer vestida de monja y me dijo; prométeme que siempre iras por caminos empinados y llenos de espinas, si lo prometo y empecé a subir por la escalera, de las mil dificultad subía y subía, Hasta cierto punto y entonces vi a Yelisay que hablaba con un grupo de hombres bien vestidos, que eran mejores que yo, me enoje tanto que me dispuse a envidiarlos, empecé acumular grandes riquezas para que ella se fijara solo en mí, así le demostraría lo grande que yo era, luego me dije que haces ella es un amor de discurso: así se desvanecieron todos aquellos que la rodeaban y todo lo que yo había acumulado en el contexto efímero.
Entre por una gran puerta, allí me encontré reflejado en una inmovilidad, me entró una súper desesperación de haber conciencia pero sin cuerpo, sin movilidad; era una situación espantosa un horror que me terrífico, a cierto punto desperté me liberé y corría de algo, me escondía en los rincones más apartados del firmamento de mis propios miedos donde se forman los ángulos obtusos.
Hasta que un impulso que salió del “MI” me obligo a salir al abierto y decidí afrontarlos no me importaba nada, la lucha pero era desigual porque además de una gran fealdad que te infundía miedo era repugnante, disgustoso despedía un olor que te daba nausea, tenía una gran fuerza y te vomitaba encima.
Pero luche por horas contra esa extraña criatura, de pronto una luz iluminó y los ángulos y rincones obtusos se volvieron adyacentes, un ser que no tenía dimensiones era enorme pero a la vez dimensiones naturales.
Me dijo;
¡¡¡Has vencido!!!
Pero yo seguía luchando contra aquel ser...
¡¡¡Has vencido ya!!!
Pero yo no paraba de luchar.
¿Eres de luz? ¿Eres luz? ¡¡¡Aceptas la luz!!!
Entonces me pare camine hacia él y en su presencia, Hice la reverencia de los caballeros que aceptan la luz.
-¡Sí! La acepto; a la luz como nuestro señor; que gobierne en mí.
¡Ven tenemos una lucha en el confín del universo!
Subí a su carruaje dorado como los rayos del sol.
-¿Quién eres?
Heliófulgente en la forma de RA.
Así en medio de mi sorpresa e impresionado estaba con la divinidad. Cuando llegamos al límite pre-establecido-confín del universo, había un enorme ejército y formados de caballeros de luz.
-¿Contra quién es la lucha?
Allá esta: Me indico entonces los vi Nada y Vacío…
<<Las>> Infundía un temor inmensurable... inimaginable... incontable... pero todos los combatientes estábamos serenos habían miles de ellos.
-¿Que esperamos?
---A la forma única que gobierna sobre todas las demás.
A un cierto punto una luz mayor inconmensurable, ilimitada, inmensa donde se reflejaba la grandeza del creado en forma de belleza, de armonía en la plenitud del espíritu; llegó a nosotros y fuimos llenos.
Y todos alabaron:


Con el ¡¡¡Maja Mantra!!!

= ¡¡¡Krishna!!! = ¡¡¡Krishna!!! =
= ¡¡¡Hare Krishna!!!
= ¡Hare! ¡Krishna!
= ¡Hare! ¡Krishna!
=Hare Rāma,
=Hare Rāma,
=Hare Rāma,
= Rāma Rāma,
=Rāma Rāma,
=Hare Hare.
==Hare-Krishna==

Así nos quedamos en silente que fue presencia en todo el Universo iluminado y concentrados delante aquel <<no>>;
Donde la tinieblas tenían su reino; la resistencia duro bastante de parte dela, Nada y el Vacío; mientras el Maja Mantra supremo con su vibración activo al

.)<OM>(.

En un solo tiempo-instante-de lo inconcebible; la Nada se derrumbó delante al Vacío así la luz penetró dentro del derrumbe Nada/Vacío expandiéndose creando las formas y de estas el espacio en acción curva-circunferencia creando el conocimiento como se origina desde donde se forma, hubo euforia una gran exaltación y en todos los ángulos del universo y en las filas de la total luminosidad para la difusión y la irradiación del conocimiento en su descomposición prisma luz hacia los espacios no conformados.
Entonces partió la orden desde el infinito colonizad, configurad ese espacio.
Todos aquellos seres de luz partieron en la medida que penetraban en la configuración del espacio explotaban en fulgurantes estrellas, un espectáculo así no se veía desde la creación también yo quise partir, pero Krishna me detuvo en mi intención; ¡Tu no! aun no; regresa a la carne-tierra expande el esquema entonces regrese desde el futuro.
Por ese mandado entre en ejecución; regresando a la tierra cuando aún no había nacido, bajándome del carruaje de RA el sí partió, formándose en un sol en un lejano punto de aquel nuevo universo, donde dio vida a un nuevo sistema solar, a millares de civilización de resplandecientes culturas, de esa manera ardía desde el eterno.
Cuando baje había amanecido y a Yelisay la encontré luchando contra las fuerzas del maligno.
-¿Qué haces Yelisay?
-Menos mal que llegaste; ayúdame a cerrar esta puerta que el demonio quiere salir, rápido ¡¡ciérrala!!
-¡Yelisay; estas tripeando!
-Catire déjate de esas cosas, ayúdame a cerrar la puerta por lo que más quieras, se quiere comer a nuestro muchacho.
-Yelisay, nenita linda estas tripeando.
-¿Cómo Catire?
-Que estas tripeando es solo acción del ácido, ¿Entiendes?
-Sí, es verdad que risa me das.
Aflojo la puerta y la abrió tremenda carcajada nos dio.
-Nadie me había despertado tan dulcemente de un trip, ¡mi Catire bello! y ¿Cómo hiciste tú para entrar en conciencia?
-¿Hice qué?
-¿Cómo saliste del trip, tú?
-Me baje tranquilamente sin contratiempos.
-¡Qué bárbaro! ¿Sin dow?
-¡Sí! del rosh a la conciencia plena, ¿porque?
-Tremenda mente tienes Catire.
Pluma Azul, el gran sacerdote, me pidió que lo ayudara a despertar a los otros.
Así que anduvimos por el llano, buscándolos en las formas más diversas como venado, de cachicamos, alguno hasta de caimanes, y los despertábamos a la forma sin contratiempo.
Había algunos que tenían tremenda pálida, otros no querían regresar ni en broma, claro lo entendía después de haber estado allá arriba, quién quería bajarse. Otros no quisieron saber nada, siguieron con su solle.
El llano es un sitio ideal para vivir, pero teníamos algo que nos impulsaba a seguir, así que lo decidimos antes que iniciaran las lluvias, en esa temporada el agua se desborda de caños y ríos.
Cuando los llaneros empezaron arrear al ganado a las tierras altas, nosotros también nos encaminamos hacia los andes.
El camino que tú sigues; es el sendero que atraviesa las vías que no ves.
Sigue----->
_________________
Acción del verbo ser <<0>> hacia el límite, por el límite, en el límite...

_________________
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Mensaje por revolucion1954 el Mar Oct 22, 2013 10:57 pm

Capitulo III






Pasamos la línea que nos divide de Colombia, encaminándonos hacia Pamplona, estábamos sentado en una acera, cuando la población inició a gritarnos de todo, inclusive oí uno que grito; ¡¡¡muerte a los colinos!!!
No, nos quedó otra alternativa que correr hacia las afueras del pueblo, la gente nos seguía empecinada a ofendernos y agredirnos eran sus necesidades inmediatas a un cierto punto, Yelisay no podía seguir corriendo porque estaba embarazada, así que se detuvo de golpe, entonces volteó y entendí que era hechizo de salvaguarda y protección, me puse al lado para hacerle de banco. Levantó lentamente sus brazos;
<<916>> sortilegio de mentes blancas <<<La>>> que caigan sus mentes en forma de absoluto, comprensión más allá de las imágenes.
A este punto las personas continuaron caminando como buscando algo que los reconfortase.
-Bien los anulastes Yelisay.
-Lo ves que aprender de tu abuela hace falta a veces algunos conjuros.
Al llegar a la ciudad de la Dorada, tomamos un autobús y nos bajamos donde inicia la carretera de tierra.
Decidimos caminar, un poco, para sacarnos del cuerpo tantas vibraciones, de los trasporte que hemos usado por mucho tiempo.
La vía que nos lleva al caserío, se abre a nosotros mostrándonos un paisaje de apacible colinas que bordean el camino, en algunos potreros los animales de pasto nos miraban fijamente.
Al atardecer llegamos al caserío, la primera casa era la comuna llamada la Casa del Hongo, (Conquista del espacio interior) nos recibieron con una naturalidad, como si desde siempre habitásemos con ellos.
Al salir de la sala al zaguán, en el atrio, había de las hamacas colgadas multicolores que parecían embarcaciones ancladas y mecidas por las olas, junto a la vegetación abundante que despuntaban hermosas flores de intensos colores, las aves posadas en las plantas entonaban, notas de acordes celestiales, mientras el sol anochecía la casa tomaba otro aspecto, las lámparas daban la impresión de nuevos espacios aquí allá el jardín empezó a iluminarse de luciérnagas con el fondo de una noche intensamente estrellada, luego vino a mí la voz astros cadentes, profundidad del bosque polvos escarchado de pensamientos de hadas, desde la textura de tú piel mi ser se entrega al tuyo.
Luego se sintió una sinfonía entre grillos y ranas que me reprepusieron los sonidos atávicos, mientras mis orejas percibían una nitidez jamás habida, cuán sordo estamos sin darnos cuentas.
La noche como es normal se trasfieren las diferentes experiencias que en el marco psicodélico formaban la cultura underground. Nos retroalimentamos de lo que nos decían los integrantes de esta comuna y quedamos invitados en la búsqueda de hongos al día siguiente… Con la última bocanada de humo de mariguana viendo el humo los diferentes colores que salen de él me dormí.
El amanecer lo anuncian los pájaros aunque los gallos hacen sus precisiones pero estos cantan toda la noche, en cambio los pájaros anuncian el amanecer de pequeños sonido hasta entrar en una frenesí única como si creyeran que era su deber despertar el sol, mientras avanza sus rayos van penetrando entre las hojas y ramas. Buenos día RA le dije pues lo conocí aquel día en el confín preestablecido del universo cuando afrontamos el Vacío y la Nada.
El agua brotaba de la fuente cristalina y limpia, las mujeres se peinaban sus largas caballeras, el vestido ligero se volvía trasparente con el contraste con los rayos solares desde donde energía toda la sensualidad de las hembras latinas.
Desde el budare, el olor a maíz recién asado nos abría el apetito.
La mañana estaba ya bien caliente, cuando empezamos a bajar al rio la miel atravesando algunos potreros. Entonces de la bosta de la vaca emergían hongos de color marrón otros blancos con pintas negras.
-No esos no son solo los marones que tienen fragmentos de polvo de hada.
Los recogíamos en las alforjas, a cierto punto encontramos un panal de miel y Peter un gringo de Oklahoma le tomo la miel y empezó a vertirla sobre los hongos y comía, sentí un impulso de hacer lo mismo y comí el hongo en sí sabe cómo a tronco húmedo por eso la miel lo elevaba a bocado predilecto.
Recogíamos en larga caminata, esto hacia el paraje un dimensión única.
Mientras cruzábamos un arroyo una hormigas que crecían de tamaño caminaban en fila pero su concepto cambio porque llevaban de las herramientas, en filas ordenadas nos miraron fijos ellas no comprendíamos que hacíamos que no trabajábamos. El arroyo pero en su murmullo me abrió al sentir y el paraje mágico abrió su entorno, los arboles empezaron a acelerar su fulgor. La hierba emanaba ruidos crujientes de debajo de nuestras pisadas.
-¿Pero cómo hago para no pisarlas?
-Lo ves porque nosotras las plantas no nos movemos; porque el movimiento perjudica a alguien el espacio no es ausente.
-¿Lo siento pero necesito el movimiento?

Entonces inicie a levitar, donde la necesidad crea la solución de hecho.

Mientras lo infinitamente pequeño me llamaba a observar el fin primero del hombre y del universo en el instante primo del creado.
Partiendo desde el cero absoluto, desde la inmovilidad de la masa iniciaba un recalentamiento; hasta millones de grados en lo que continuamente se creaban nuevas situaciones y elementos, explotaban luego en estrellas, mega trónicas y de ella se formaban universos a continuación hacia lo inmensamente grande desde lo inmensamente pequeño, así concluí.

Lo que se ve, fue hecho de lo que no se ve…
¿Puedes ver el átomo?

Indefinible por esa razón dentro mí aún continuaba a expandirse el espacio, para dar cabida a las nuevas definiciones que continuaban a desprenderse de las formas que llegaban del extremo a externo del cosmos mientras centenares, millares de neuronas continuaban a explotar, para poder señalar esos acontecimiento, luego de nuevo vi hacia la tierra y la vi fraccionada en tantas épocas como eran los pasados, los presentes, los futuros...
En cada época los escribas, que trataban de aferrar los conceptos básicos, pero cuando estos entraban en contacto con la realidad perdían la esencia de la definición, formando un sonido incongruente, inconexo, así que los escribas, decidieron escribir de las historia para poder guardar la semántica y complementar la falta de definiciones en el entendimiento-forma-comprensión del hecho ínfimo apoteósico en que la verdad se desvela en la revelación delante al hombre...
Apocalíptico se configuraba delante la visión de los hombres; como fin último del hombre y del universo.

Annamnesis: fue lo único que pude asir, que aferré cuando se concluyó el creado; la posibilidad de haber la capacidad en que un hombre alcanzaría de reconocer la verdad cuando estaría de frente a ella... con la misma inversa proporcionalidad de potencialidad en la imposibilidad de conceptualizarla, luego descendí y caminé por parajes de espacios dados y todo era increíblemente fácil en su entendimiento, porque había logro alcanzando la Annamnesis, el bosque inició a brillar mientras la oscuridad avanzaba y más oscura, más intensa era la oscuridad más brillaba el bosque, los cuerpos éramos trasparentes así como cristales....hasta que llegue encima de la colina donde estaba la Casa del Hongo...
Entre en la casa a Yelisay la encontré dormida acostada en la hamaca la bese y ella se despertó...
-Catire me tenías preocupada, son tres días desde que te fuiste...
-¿De verdad tanto tiempo? qué extraño a mí me parece que fue dentro de una hora...
-Estás loco, mira nació el bebé, es una niña. ¿Qué nombre le ponemos?
-¡¡¡Annammesi!!!
-¿¡¡Que!!? Ese nombre parece de medicina.
-No es la formación del creado o de donde se forma el creado una nueva definición que me encontré dentro del trip, la posibilidad del hombre en reconocer la Verdad cuando se encuentre en su presencia.
-Es un nombre demasiado diferente, no está en los cánones.
-¿Que te sucede hablas como una persona de sentimientos de conformismo burgués?
-Bueno a cierto punto se busca un poco de normalidad, algo que te de seguridad, no se puede estar siempre en la búsqueda de lo inimaginable, es más regresemos a casa —(:>?
-¿Ahora? Ahora no, quiero alcanzar la montaña sagrada el gran viaje Psicodélico Místico Psíquico.
-Tenemos dos niños ellos necesitan protección pertenecer a algo tangible, ¿Entiendes?
-Bien déjame ir y después que vuelva regresaremos a casa.
-Catire le estas agarrando demasiado gusto a esa viajadera dentro-fuera.
-Esta vez será diferente, no te he contado aun, llegue a experimentar las conciencias separadas.
-¿Sta bien entonces que más deseas?
-No sé, creo que como dicen que si el trip inició en la montaña sagrada es porque allí estará la autorrealización o algo más.
-Pero eso está lejos en la baja california, ¿Entiendes?
-Que importan las distancias, es el ultimo, el más grande, lo apoteosis de lo existido, será el magnífico, el mejor esta vez incluso cuando el trip terminó no hubo el más ligero cambió, descendí y ¡basta!
-Bien ve, me quedaré aquí a cuidar la prole, ve mi valiente y ensancha el límite hasta la próxima época de nuestra nueva era.
-¿Me voy de una entonces?
-¡Sí! Chaíto que te vaya bonito.
Hacia el centro del cosmos ===)>>>>>
Al partir del Valle de la miel, éramos en tres los integrantes de la expedición para la conquista del límite, por el límite, fuera del límite.
Decidimos irnos por entre la selva, así que nuestra destinación quedo marcada por los elementos naturales, la plaga, los animales más extraños y caminar abriendo cada metro con el machete y ese calor húmedo de la selva tropical, guiarnos en ese mar de vegetación se lo dejamos al instinto guía, avanzamos por días duramente conquistados, a la intrigada vegetación, en las noches dormíamos encima de árboles a los cuales nos amarrábamos para no caernos mientras dormíamos.
Días enteros de intenso verde tanto que no te explicas como se hace para vivir dentro este espacio que ves siempre este muro de vegetación.
Al salir de ella nos topamos con el canal que cruza del mar Caribe al pacífico y esto era un gran contratiempo, éramos decididos de cruzarlo a nado cuando un indio nos hizo el favor de transbordarnos en su piragua al otro lado, continuamos pero encontramos de nuevo la selva, ciertamente el hábitat condiciona la existencia de los individuo decididamente, donde lo único que prevale es la voluntad, pero tanta, además que a veces explotaba algún residuo de alucinación y dábamos por ciertos hechos que los generaba solo la mente, y bastante sustos nos dimos al ver animales de dimensiones desproporcionadas, sin contar que la selva es una continua alucinación de por sí misma.
Cuando se avanza es mejor no contar el tiempo si no te desanimas, esto nos ocurrió varias veces, hasta que llegamos a un desierto que nos indicó que estábamos cerca de nuestro objetivo.
El sol y su intensidad se refractaba, sobre la tierra literalmente abrasada, las piedras, la escasa vegetación, terreno casi completamente estéril, solo los cactus se veían adaptaos a ese ambiente.
Encontramos a varios indígenas americanos; así que decidimos preguntarles.
-¿Hermanos estamos buscando la montaña sagrada?
En acto natural para ellos nos lo ofrecieron gratuitamente, nos indicaron también hacia donde es la montaña sagrada...
-¡Allá!

\\.// =<Es>

Esa noche había una luna llena de enorme reflejo de rayos platinados, encendimos una hoguera e ingerimos pedazos de galaxia; la mezcalina, son propiedades mágicas que el hombre viene usando desde hace milenios.
Así que inicie a caminar descendiendo, desde una pequeña colina, las piedras que eran pequeñas me miraban sorprendidas, también los cactus uno en especial era enorme, fijando mí mirada dentro de él, vi una mujer no figurada era esencia de esta, me dijo que su belleza en las noche de rayos de luna plateada aumentaba... ella me correspondió con un sonriso, luego me dijo;
](>El sendero de luz solar, aquel que te lleva lejos a destino es el sendero que te regresa a ti<Decid>>> que eres el Electo…
-¿Electo? (reflexione) ¡No! no soy ningún Electo solo tome el desafío y luche contra las formas.
--)[==El Electo no nace es aquel que comprende la problemática y acepta el reto, dando un paso adelante y lucha, así se abren las formas por tu esfuerzo y el tributo pagado...] (-••)
Entonces inició el ritual purificador para el último acto en el cual se confiesa toda la carga negativa y se descarga de ella------^----para después del prolongado ayuno en el desierto, el cuerpo pueda recibir las porciones del pensamiento---universal de luz aquella que no ciega y que es forma y comprensión fin a sí misma.
Una gran procesión avanzaba para coronarme con la ofrenda de los Dioses...
En ese momento me acorde que: -))[El sendero que lleva dentro es angosto honores y glorias no pasan]-((----así que decides tú allá tienes algo más, pero arriesgas de quedarte rompí el enlace honores y ofrendase exclamando las palabras de acción mística reveladoras que abren a la condición única el “YO SOY” en mi resido;
…Soy solo un hombre...
Al subir la montaña, encontré un gran cactus centenario, me acerque a él con la Verdad. Las llaves que abren los misterios de los tiempos antagónicos, de esa manera el cactus dejó salir a tantos que eran atrapados dentro del sí mismo por formas extrañas de la mezcalina de ella salió también la mujer que salvó mi vida.
Al llegar a la cumbre me encontré solo una luz que formaba la comunicación con el uno entonces como lo habían hecho por milenio; pedí que consintiera la abertura a la nueva era para Alta Conductividad de la Cognitiva Mental.
Bien me dije ahora el esquema que se expanda hasta que haya forma.
Descendí la montaña como quien lleva en las espaldas un enorme peso dado a mí para el bien o mal de la humanidad, que así sea que la humanidad vaya en razonamiento de acción progresiva.
Me encontré con los otros del movimiento para las experiencias psicodélicas y la rebelión contra el pre-establecido.
Nos vimos con seriedad no podíamos creer que lo habíamos realizado, de esa manera decidimos el regreso al valle de la miel.
Sin títulos ---- sin honores ------ sin clamor--- solo con nosotros mismos ...--I--..
De esa manera concebí como una realidad que es circunstancial de espacio/tiempo, puede volverse una Verdad; Que es inmutable en el espacio y en el tiempo.
De nuevo nos internamos en la selva tropical, al entrar una lluvia incansable, interminable, no nos daba tregua y nos hizo naufragar junto a las fieras y animales, era tanta el agua que los arboles más altos estaban cubiertos, pensé a cierto punto que era el designo que la humanidad, tenía que pagar la entrada en la ciencia del bien y del mal, pero luego salió el sol, aún continúan las percepciones de razonamiento subjetivo, continuamos la marcha.
Cuando llegamos al pie de monte desde donde se veía el caserío de nuestra comuna; Divagación del cosmos sentí la profunda emoción que solo la familia sabe dar.
Yelisay y mis dos hijos dormían en la hamaca, grande meciéndose con un vaivén oscilatorio, donde mis generaciones se regeneran.
-¡¡¡Regresaste!!! Guerrero de las guerras existenciales...
-¡Sí!---Desde la antigüedad clásica, donde se escriben estas narraciones de gestas épicas, las epopeyas del ser que busca en al abierto el sí para conquistar sus adentros.
:---<*>---:

-¿Mira la hamaca que tejí en tu ausencia?
La hamaca la había tejido haciéndoles dibujos de todo lo que yo había alucinado en mi viaje a la montaña sagrada.
-¿Lo ves Catire como todo esta pre-visto?
-Sí fue una rolo de traba la verdad.
Con nuestros niños a cuestas emprendimos nuestro largo camino de regreso a casa, esperando que estos nuevos seres llegando del centro del cosmos hagan su aporte a la forma en progresiva para el engrandecimiento del esquema.

Caminando de nuevo sobre espacios que se configuraban con el pasar de nuestros seres.
Retomando las vías del entendimiento desde lo profundo de cada cosa…

Sustraído del diario de Eddy el Hippie, en remembranza de aquellos tiempos en que rompimos con lo establecido dilatando el Esquema Mental hasta lo imposible y que muchos allá quedaron liberados en sus fantasías.



Espacio reservado para la difusión de la conciencia cósmica.

Y el vibre positivo del universo.


...Cordiales saludos...
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Corria el año 1971...
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Mensaje por revolucion1954 el Dom Nov 03, 2013 1:32 pm

POEMA PARA UNA REVOLUCIÓN


Se oyen el cabalgar de los centauros, en la llanura, en la selva, llegan a las haciendas y arrasan.

Es el Catire Boves, en la guerra del arrase y quema.

Se oyen los gritos, de libertad, de libertad a quienes no la han pedido; ¡Están libres! Les dicen; ellos quedan enmudecido con los instrumento de trabajo aun en la mano, doblados sobre la tierra.

El zampo, el cimarrón, el mulato y la negra Prieta, miran con ojos esparrancados, ese inmenso espacio que se abre delante de ellos.

Libertad; es un desafío contra lo impuesto.

Un grito de la tierra que abarca un infinito, se unen al centauro, al hombre que lucha a caballo, ellos van descalzos, inicia la gesta expropiada a los patas en el suelo, hoy van en la avanzada, mañana mirando hacia atrás no ven sino destrucción no quedando nada en pie, solo llamas y destrucción el humo que se alza de las ruinas.

El pueblo alzado es ciego en su lucha.
El pueblo autoconvocado es ciego en su avance.
El pueblo rebelde no tiene indios son todos cacique
El pueblo subversivo va ofuscado hoy, ayer desde siempre.
El pueblo revolucionario busca el cambio por el que clama la tierra adentro.

Son los días en que ruge una nación, son los días en que el pueblo luce manso, son los días que el pueblo rompe con lo impuesto, es por ello que la oligarquía de nuevo alza la voz.

Hoy de nuevo el pueblo se levanta, con un grito que viene desde las sabanas, desde la cima de las montañas, desde el profundo de la selva.




Hasta cuando se roba al erario.
Hasta cuando se roba la revolución.
Hasta cuando el saqueo de la patria.
Hasta cuando se sustraen recursos para el derroche del político.

Un grito sí, pero de dolor al ver los niños abandonados, al viejo sin pensión, a la mujer con mirada de desolación delante la mesa vacía, viendo en el abandono a sus hijos.

Bajen a la ciudad compatriota que hoy es su día.

Desde todos los puntos de la nación vienen los fieles patriota.

Quien con una Biblia en mano, agitándola con vigor.
El espiritista con su cordón azul, amarillo y rojo.
El santero y sus collares de guerreros.

Es verdad son los creyentes que marchan a un destino mejor.

Por una santería militante.
Por un espiritismo militante.
Por un cristianismo militante.

¡Sí! porque son las creencias de mi tierra, las cuales la exponen a los 4 vientos.

Los altares en las casas iluminan a los santos.
La india Yajaira enciende una vela a las tres potencias.
La negra Matea encienda su vela tricolor a la esfinge del libertador.

Son las creencias de mi pueblo.
Son las costumbres de mi pueblo.
Son los rezos y oraciones de mi pueblo.
Son santos y son guerreros los patriotas de mi nación, en esta revolución sino eres creyente no te vistas que no vas.

La sacerdotisa pide que por favor compatriota no se crucen en este velado revolucionario para que baje el espíritu del santo varón, luz para la justicia social.

Es el pueblo que exclama desde hoy mi señor: ¡No queremos más pobres en esta nación!

Que cada niño, hoy duerma en su cama y coma como es debido.

Que no haya, una mujer con hijo sin su subsidio, de amor de patria.

Es el pueblo que marcha, son los centauros que cabalgan en los llanos.

Es la furia indómita de quien esta hastiado de tanta corrupción, ni un real más a esa oligarquía que roba futuro todos los días.

Baja de los cerros una masa empobrecida, baja el albañil, el obrero, el peón, de los campos viene los campesinos, de las llanuras cabalgan los llaneros, el pueblo de nuevo reunido como en antaño, y Carmencita con su hijo Jacinto todos los desheredados por el pillaje y el saqueo.

Con sus caras serias, los niños de todas las razas, despeinados y mal vestidos, están sentados en las aceras, como espectadores anónimos al ver pasar su futuro, ven el rebullicio con la mirada perdida sobre la estatuas de los libertadores.

Que le pasa a este pueblo que no vuelve cara, porque no se levanta ante este despotismo que por decenio han hipotecado la patria.

¿Le hará falta la canción brava?

¡Son los tiempos de cambiar, gritan los obreros!
¡Son los tiempos de revolución, gritan los estudiantes!
¡Son los tiempos de exigir gritan, los ciudadanos en cada esquina!

Es el momento de la justicia social gritan los desolados.


Las calles se volvían ríos, las avenidas eran colmadas por los vecinos, un solo grito pedían al divino;

¡Basta ya de tanto despotismo!

Queremos pan y trabajo.

Queremos techo y familia.

Queremos justicia social en una nación digna.

Así iniciaron y que siga así, hasta que el pueblo sea redimido, hasta que el pueblo tenga dignidad de ciudadano, hasta que se llegue al desarrollo social.

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Mensaje por revolucion1954 el Dom Nov 03, 2013 1:34 pm

Escritos expedidos desde las cumbres andinas.
Vizcaíno, Vizcaíno el niño andino.

Desde las cumbres andinas. Desde las alturas el valle donde fue edificada la ciudad de Quito, da la sensación que su espacio es cóncavo, y esto le da un aspecto de movimiento como la pintura donde está representada la batalla de Pichincha.
Luego, bajando de las altas vetas, mirando la majestuosidad de los picos perennemente nevados, nos adentramos dentro la trama del común vivir.
Aquella mañana cuando la policía irrumpió en su hogar, violentamente, hurgando entre todas las cosas, desordenando todo, él permaneció inmóvil en un rincón, observando como suelen hacer los niños aun pequeños, mientras van asimilando la dinámica que los envuelven.
Meses atrás lo habían hecho también, en aquella ocasión irrumpieron violentamente, desordenaron todo se llevaron algunas cosas, luego se llevaron al padre, una de las piezas más importante del hogar.
Oye y ve, agitaciones y acusaciones, sale de su abstracción cuando siente insistentemente la palabra y el niño.
-¡El niño que!
-Déjeselo a alguien.
-Es muy pequeño inspector.
-Y que puedo hacer yo.
-Dejarlo que me lo lleve conmigo a los calabozos de la INTERPOL (El abuso continuo sobre el pueblo).
-No se puede, ese niño ya es grande.
-¿Grande? Tiene solo 5 años.
-Es demasiado grande para que este con la madre, en los calabozos.
-Pero no puede arrebatármelo de esta manera.
Llora la madre, mientras el niño ve como lo envuelve la soledad, un sentimiento de angustia que se expande en el ambiente, madre-protectora-niño-desamparado.
-Sí lo llevamos con nosotros irá al albergue de menores, después todo será más difícil.
-Espere que se lo entrego a la abuela.
-Es una solución.
La abuela ingresa al hogar, es pequeña, diminuta, delante aquellos agentes que están arrestando a su hija. Su traje indígena la aleja aun mas de todo el acontecer inmediato, le explica la hija, que será llevada a los calabozos de La INTERPOL (Policía Antinarcóticos) ella continua sin entender, pero toma al niño de la mano por instinto materno. Sus cositas las introducen en una funda, recoge las lágrimas de su hija, el perdón de los pecados, la vida del niño.
Camina por la calle llevando de la mano al nieto, este camina viendo hacia atrás y hacia delante, no ve el camino en ambas direcciones. Ve a su madre como 4 hombres la suben al auto y se la llevan, el carro pasa delante él.
En el reflejo de su cara el niño presagia, todas las injusticias que ha heredado en este mundo. Siente ya de varón la impotencia en que la prepotencia del estado lo relega, 4 hombres delegados a sombras servos ciego del sistema.
Para llegar a la choza de la abuela sube empinadas cuestas donde ve empequeñecer la ciudad.
El ambiente rustico no le preocupa, es solo ese frió de vació en que lo dejo su madre. Refleja su sentir dentro del fogón que enciende su abuela, las llamas en movimiento le dan profundidad, el arroz no tiene sal, lo come servido con una cuchara de palo improvisada, mientras la llama de la vela danza con el viento, reflejos de su pequeñez y su soledad.
Su abuela lo envuelve en frazadas tejidas con vistosos colores, hechas con técnicas y materiales, como se usa desde épocas remotas, lo extiende sobre el pavimento de tierra y se acuesta a su lado, simbiosis entre el pasado, y este presente que lo adversa y el avenir que lo ve venir precipitadamente, improvisamente sobre de él y que lo arrolla.
La abuela vive como desde épocas ancestrales, vive humildemente en un afán de no molestar al tiempo, ni se adelanta a los tiempos que no considera propios.
El niño crece entre dos mundos, aquel que le provee del sustento recogiendo en los bosques lo que la naturaleza dona, gracias al conocimiento que tiene la abuela de ella. Ella lo lleva con ella, recorre las montañas, sus bosques, sabiamente recoge hierbas y frutos de bosques, la leña para atizar el fogón y preparar las tizanas.
El niño vaga entre el aprendizaje y el otro mundo, aquella ciudad que ve a ratos entre los claros de bosque, que le arrebató a su padre y luego a su madre.
Un día llega a la humilde choza su tía, se encuentra el hoy a resonancias lejanas, había llantos de ambas partes, para él un confuso recuerdo.
-¿Cuantos años?
-12 años de reclusión.
-¿Pero cuál fue el mal que hizo?
-¿37 gramos de polvo?
-¿Polvo que cosa es? (Pregunta y a la vez se interroga ella, buscando entre su conocimiento la causa de aquella desgracia)
-La coca que usan los ricos en sus fiestas para divertirse.
-¿Coca y que mal hizo?
Lo dijo sabiendo que su uso es ancestral dentro de su cultura específica.
-Dicen que el gobierno escucho a otro gobierno y por esa razón no hay perdón.
El niño escucho y guardo dentro de sí, todo aquello, especialmente la aversión al gobierno, en sí a toda forma de autoridad.
Había pasado la edad escolar, cuando fue inscrito en una escuela suburbana, como debía ser para quien vive en la periferia de la civilización.
El camino a la escuela es un anticipo a la maestra vida, se recorren calles y avenidas, se juntan diversas vivencias con los compañeros, se intercambian visiones ingenuas o maltratos genéricos.
No se puede iniciar la vida albergando un rencor social, a menos que estés anclado en la periferia cultural de los pueblos latinoamericanos.
En un cruce de avenida van con sus compañeros, cuando adviene un aparatoso choque los vehículos quedan desbaratados, él se acerca, ve a una mujer muerta y sustrae el anillo, una pulsera y dinero que ve dentro la cartera.
El policía llega poco después y le da un empujón.
-Vete de aquí, esto es solo para la autoridad.
Se aleja, guardando el botín, pero ve como el policía hace lo mismo que él, busca y revisa a la difunta, e introduce cosas en sus bolsillos, en la vida hay que adelantarse a los hechos, dedujo.
De esa manera, como cuando se va al bosque y se consigue bienes de consumo, con la misma naturaleza obtiene objetos como juguetes, expropiándolos a la confianza pública, en la naturaleza es de quien lo encuentre, en lo urbano se obtiene del descuido.
Es un derecho inalienable que un niño juegue, y si no tienes los elementos debe apropiárselo, para su normal crecimiento, así se impone el propio derecho, en base al comportamiento social aprendido por imitación.
Se debatía dentro del bien y el mal a según iba aprendiendo sobre la moralidad colectiva.
Sucedió que en una tienda exponían un juego de Atarí, él y sus compañeros jugaban con el aparato, todos tenían televisor en sus casas y también la consola Atarí.
Una vez pregunto a la abuela porque no tenían un televisor, entre lo que le dijo la abuela entendió que ella no se lo había nunca propuesto, simplemente no entraban cosas tan ajenas dentro de su vivir.
El que no sabe, es como el que no ve.
La tienda permanecía sola, los dueños estaban dentro de la casa haciendo otras tareas. Él entro sigilosamente desconecto los cable del tomacorriente, tomo el Atarí lo puso sobre el televisor, lo amaró con los cable y se marchó con el nuevo botín. Lo instaló en la casa, la abuela lo encontró jugando.
-¿Vizcaíno de donde sacaste ese aparato?
-Abuela tengo amigos que son ricos, tienen muchas cosas así que me lo prestaron.
-¿Y esas cosas se prestan?
-Claro, porque ellos tienen tantas cosas que se aburren.
-¡Sí! ¿Y me dejaras ver la novela por la noche?
-Claro.
Cuando la abuela inicio a ver la novela, Vizcaíno maduro la idea que afligen a los pueblos, las reivindicaciones sobre derechos y bienes de consumos.
A rato pedía dinero en la calle, en otras ocasiones seguía apropiándose de objeto y dinero, gastaba el dinero en McDonald o en los pollos del coronel, ricos y estimulantes sabores, y se preguntaba porque la abuela cocina sin sabores, y en la dieta única de arroz y lo que caía en la olla ocasionalmente.
Unas cosas tiran a otras, unos son mas dados a ciertas circunstancias, por su pequeña estatura inicio a trabajar con una banda de mayores de edad que lo introducían por pequeñas ventanas o huecos dentro de establecimientos y viviendas.
Las ventajas de trabajar con los de más experiencia, tienen las desventajas de ser conocidos por la policía. Por esta circunstancia fueron detenidos y el llevado al albergue de menores.
Según la creencia popular, allí debería terminar todo, la realidad es que la población dejada a la buena de DIOS, reunida en una masa heterogénea de donde emergen las complejidades que forman las malas o ausentes políticas sociales.
Inicia el intercambio de información, se lucha contra el abuso de los más grandes, se retroalimentan de los abusos de la autoridad, de su corrupción, de su despotismo, se continua a crecer entre el desamparo y quien cree que encontró el camino.
Entrar y salir de albergues y cárceles se vuelve rutina, son como clases alternas que encaminan al individuo, hasta que adquiere propia personalidad por la medida de los hechos.
Quien vive en la violencia del sistema, se vuelve violencia de pueblo.
Por esa razón se especializó en atracos a mano armada.
El atraco según él y sus cómplices estaba bien planificado, desde el punto de vista propio, cuando se avanza hacia el objetivo, siendo el objetivo causa por sí solo, que no los deja ver otro punto de vista.
Las armas, el carro, la decisión de hacerlo era suficiente él y otros tres debían entrar a la agencia bancaria, el otro esperaba al volante y con el motor encendido.
Se bajaron de prisa y corriendo, lo que los hizo sospechosos a los ojos de un transeúnte que alertó a la policía. Al entrar desarmaron al guardia y saltaron las taquillas para apoderarse del botín toda la acción paso en breves minutos, cuando salieron, llegaron a su encuentro dos policías en moto, de inmediato empezó la balacera, como siempre el que esta al volante arranca dejando a los compinches, cada quien corre como mejor puede, desorganizadamente. Vizcaíno recibe el primer impacto de bala en el brazo, sigue su marcha aferra el botín y pone el revólver en la cintura. Cuando recibe el segundo impacto en la pierna, la adrenalina lo anestesia y continua su fuga, se para saca el revólver y dispara de nuevo, hasta que logra infiltrase en una buseta se baja a pocas cuadras, y toma un taxi. Llega a la vivienda esconde botín y revolver. Yéndose a la casa del Doctor No, como es conocido por el hampa, él que cura las heridas, sin hacer pregunta al herido, no hace preguntas porque sabe exactamente como acontecen las cosas, el hampa tiene sus propias infraestructuras de la salud, pensé.
Del atraco le queda el botín, las heridas que él, las llevará toda la vida, un muerto, un detenido y un enemigo. El chofer que huyó dejándolos abandonados. Siempre hay un culpable, esta vez es él, por su culpa todo salió mal.
El botín se gasta en lo que es propio del submundo, en mujeres y licor, risas y felicidad tísicas, en la que se quiere o se cree que el mundo sea feliz.
El hombre busca algo, pero no se da cuenta que lo que le ofrece el ambiente es lo mismo que lo afecta desde pequeño no reconociendo el conflicto, que generó su andar.
Como el dinero se acaba, hay que buscar más, y de nuevo se planifica un nuevo trabajo, esta vez son joyas, el dato lo da una amiga ella es domestica en una residencia, el sueldo es bajo, el trabajo mucho, de vez en cuando hay que aceptar las molestias sexuales del señor también.
La mujer tiene temor, pero a la vez también se siente en lo justo, después de todo dentro del tema de las injusticias social, descobrarse es una motivación valida.
Una y otra vez la banda actuaba, sin percatarse que las investigaciones por modus operandi, tenían una identificación aproximada de ellos.
Fue de esta manera que reunidos en el mismo local, donde todos sabían y quién no sabía se lo imaginaba, que eran una banda de atracadores.
La policía los tomo por sorpresa, de la misma manera que ellos realizaban sus trabajos.
El problema del ser humano, inician, cuando tiene la convicción o se dice así mismo “YO SÉ”
El atropello del estado es en la misma proporción de lo que incita al hampa a sus fechorías. Es como una imitación de roles, como los mismos policías copian prototipos de las películas.
En los calabozos la condición es de secuestro de estado, las palizas con tubos, el estar guindados de las esposas a barrillas de hierro en el aire produce dolores inimaginables. El hampón tiene dos opciones o resiste según la moral del gremio o confiesa su participación en los eventos, luego lo convencen a delatar a quien aun se resiste inútilmente.
De hecho si un ciudadano que infringe la ley establecida, recibe un trato violatorio, esto solo retroalimenta su posición frente a la autoridad.
Al llegar prisión se encuentra con muchos conocidos (En la delincuencia amigos lo que se dice amigos, es como el ratón con el queso) Se encuentra a los que sabían que estaban presos, de los que desaparecidos que no se sabían de ellos desde hacia buen rato, otros enemigos de reparto de botín, de rivalidades de barrios, de rivalidades de amor, de rivalidades del gremio.
A unos los encuentra envilecidos por la droga, otros en bandas para tener un cartel, en la debilidad de su individualidad, otros entregados a la religión, donde han encontrado sosiego a sus almas atormentadas, a sus miedos que como fantasmas penaban por la vida.
A lo mejor entrando al penal en la oficina de evaluación y diagnostico el funcionario les habla sobre la rehabilitación social, estudio, trabajo, deporte y buena conducta.
Él como muchos les sigue la corriente, trabajo no hay, estudios son precarios en especial porque la supervivencia les condiciona a necesidades inmediatas, como la comida que es mala, escasa, los servicios, hay que hacer dinero para sobrevivir.
Luego inician los trámites para la defensa los abogados-estafadores y aquellos que consideran serios, les ofrecen la libertad en poco tiempo; “Por droga es difícil Vizcaíno, pero por atraco, hurto, estafa te sacamos de inmediato.
Extraño, le resuena que un delito contra la propiedad no sea castigado, mientras un delito de mercado interno del que vive al margen de la estructura social es ampliamente castigado, cuando ni siquiera es de alarma social.
Yuquilema, le explica que el expresidente Lucio firmo un acuerdo con los gringos para castigar a la droga ejemplarmente, de esta manera recibió importantes aportes económicos, que se los apropio y de esta manera el país se endeudo.
La explicación para él es lejana, ni se imagina que por allí se formaron sus males.
Del hombre que solo concibe lo que está en lo inmediato del él.
Inician a vender los vehículos, o lo poco que tienen, piden prestado, hay que pagar al juez o al secretario. En pocos meses está de nuevo en la calle, con más experiencia, con más convencimiento pues el sistema es incongruente, corrupto, el dinero lo hace todo, por esta razón hay que buscar más; Suficiente para comprar la ciudadanía. Esa impunidad que la sociedad da a quien posee dinero, para comprar conciencias. La libertad comprada es una identificación de que el estado está ausente.
-Vizcaíno, mi primo esta en España dice que por allá hay mucho dinero, y trabajar es más fácil.
-Si me lo han dicho a mi también, unos que estaban en España y ahora están en el penal, que cometieron el error de regresar.
-¿Entonces nos vamos?
-Listo hay que conseguir para el avión.
El plan era de secuestro express, y funcionó a las mil maravillas, el dinero era suficiente para el vuelo intercontinental y otros gastos.
Cuando abordaron el avión, se sentían unos ejecutivos del hampa, las pistolas las llevaban ocultas en las maletas, por lo tanto tenían las herramientas para trabajar.
El primo de Lucho, los recibió con mucho afecto, en él se sentía la lejanía, preguntaba por las cosas más simples, que la distancia convertía en esencia de su ser. Les hablaba de su país que comparaba continuamente y criticando a España, con un extraño acento, lo oían; ¿Pero de donde salía ese país tan maravilloso que él les recordaba?
-Ecuador tiene cosas maravillosas, después que uno se viene, aprecia a su país, si lo hubiese sabido no emigraba.
-¡Bueno regrésate!
-No puedo, ahora tengo mucho trabajo invertido aquí, un día sí, regresare a mi tierra.
Entonces se le aguaron los ojos, Vizcaíno torció la boca recordando dentro de sí algún recuerdo, patrio que le hiciera sentir todas aquellas emociones, pero no encontró nada, solo un rencor, dentro, en el fondo del sí mismo, que no se atrevía a destaparlo.
Al día siguiente el primo se fue al trabajo.
Ellos salieron a recorrer la ciudad, sus calles, sus avenidas, todo le parecía excelente, hasta los policías que no los tomaban en cuenta como en Quito.
-Aquí no nos detienen por sospechosos, no te has dado cuenta.
-Sí, estamos disfrazados de emigrantes.
Se sintieron seguros de su nueva identidad.
Decidieron empezar a trabajar en un sitio apartado, robar a los transeúntes para quitarles el vehículo.
-¡Quieto!
-¿Qué es esto tío, una broma?
-Que broma, es un atraco.
-Pues no.
Empezó un forcejeo, teniendo que golpear, al ingenuo ciudadano, ellos para no dispararle emprendieron la huida, dejándolo en el pavimento con varias heridas.
-Huy que tipo, esa cara de v.r.g.
-¡Le tenía que haber disparado!
-Claro así aprendía a oponer resistencia al hampa.
-Vamos de nuevo que necesitamos el vehículo.
Con más decisión, esta vez el ciudadano sorprendido fue despojado de vehículo cartera, y prendas.
Muy contentos, iniciaron a festejar ingiriendo licor mientras se desplazaban por la autopista a gran velocidad.
De pronto un motorizado de la policía les hizo señal de detenerse, ellos iniciaron la huida, reacción de pánico a la autoridad. La huida termino estrellándose contra la barrera de la autopista, intempestivamente siguieron a pie, por terrenos áridos y semidesérticos, hasta que exhaustos de las propias fuerzas cayeron en mano de la policía, esta vez no hubo golpes, ni alojamiento malsanos. Sus cuerpos tenían una extraña reacción, porque los anticuerpos acostumbrados a los calabozos malsanos de la P.J. de Quito destilaban inútiles antivirus.
La cena estuvo bien, el desayuno mucho mejor, el almuerzo sustancioso.
Sus comentarios eran de cómo los trataban allí y como lo hacían en su tierra.
-Verdad Lucho que si tu primo conociera bien nuestra tierra, no se quejaría tanto.
-Claro, ver para creer.
En la sala de la audiencia, el fiscal les pregunta;
-Porque vienen a cometer delitos en España.
Vizcaíno, no le importo, luego pero, desde el fondo de la historia, se levanto y le dijo:
-Y ustedes después de 400 años de saqueos aquellas tierra, quien les dijo algo.
El fiscal se rió, el juez hizo una mueca, él se sorprendió de su reacción.
Pasaron a una sala mientras la corte deliberaba.
-¿Cuantos años nos darán por este atraco?
-Nos van a dar duro por tu respuesta no sabía que le metías a la política Vizcaíno.
-No sé salió solito, ¿Cómo será la pena?
-No sé, a como se paga aquí.
-¡Pasen a la sala, ciudadanos!
Delante a los jueces, el Secretario del Tribunal lee la Sentencia.
En vista que los súbditos ecuatorianos, han dado prueba que no vienen a trabajar, carecen de una visa de trabajo, de residencia y de haber cometido un delito, se les condena a dos años de prisión, y se le concede la condicional, y se le expulsa del territorio del reino de España.
Vizcaíno se quedo atónito delante tanta benevolencia, se había hecho una expectativa de por lo menos de 4 años de prisión, claro se dijo, lo bueno dura poco, eso de tener cama con cobija y sabanas limpias, desayuno, almuerzo y cena, utensilios para el aseo personal, no podía dura mucho. Se imagino que estando acostumbrado a lo malo, tanto, que lo bueno tenía que ser así, solo de probada, pero concibió que otro mundo mejor si es posible.
A los 15 días fueron notificados que serian embarcados en un avión para el Ecuador. Les dieron sus pertenencia que el primo de Lucho les trajo, al revisarlas se dieron cuenta que no les faltaba nada, miro al policía casi con conmoción y por primera vez, sintió una viva emoción de respecto por la autoridad.
-Mira Lucho, estos policías no son hampones.
-A lo mejor no les dieron tiempo.
Al avión los subieron de primero, el policía los custodió hasta que el avión estuvo a punto de despejar, este los saludó y se marchó.
El regreso a casa le pareció contradictorio, cuando apenas empezaba a disfrutar de toda aquella civilización que habían descubierto desde hace poco, se reprobó así mismo el haber fracasado, hasta por su mente paso la idea que tuvo que conseguir un trabajo. ¿Pero cómo? sí nunca ha trabajado, de esa manera su mente era llena de contradicciones hasta llegar al aeropuerto.
La policía los llevo detenidos por averiguaciones, los pusieron en libertad luego de 4 días, de nuevo hacinamiento, de nuevo maltratados, de nuevo se perdieron los efectos personales. La normalidad se dijo, no podía ser de otra manera el trato de esos canallas que son policías y son hampones.
Caminando pesadamente por las calles de Quito se encuentra con Fabián. Un encuentro fortuito de esos que cambian las situaciones.
-Vizcaíno no lo vas a creer, tengo varias semanas buscándote, nadie te había visto.
Él se quedo un rato distraído, pensando que a lo mejor este era quien lo había mentalizado, arruinándole su estadía en España.
-Estaba en España.
Dijo con un aire de decir; “Me había sustraído a todo esto”
-¡Y cómo te fue!
-Mal, nos caímos de una.
-No me digas, pero seguro que fue el destino, porque tengo un trabajo de eso que cambian la vida.
-¿En bien o en mal?
Echándose a reír.
-En más que bien, es a un banco, el dato me lo dio el mismo gerente para cubrir un desfalco que él ha causado.
-¿Cómo?
-Que se gasto el dinero y ahora no tiene como reponerlo, ¿Entiendes?
-¿Entonces qué vamos a robar allí, papeles?
-No, el nos dice cuando llega una remesa, le damos el 35% por ciento por la información.
-¿35% solo por el dato?
-No solo por eso, el abre la caja a la hora señalada y manda al guardia a traer café.
-Se ve bien la situación.
-Entiendes que así podemos ser solo tres, hasta las alarmas va a desactivar, así los cajeros no pueden timbrarla.
Quedo animado por el trabajo, aquí atraco banco por lo menos, en España me había reducido a transeúntes.
El día escogido para el trabajo, había nerviosismo como se acompaña una acción armada, la consigna fue de no dispararle a nadie, cosa que destaco el gerente del banco para que no se le complicara el asunto.
Ingresaron a las oficinas del banco, por separados vestidos de terno (paltó) para no levantar sospechas, a Vizcaíno el traje le causaba picazón.
Notaron cuando la oficina la cerraron para abrir la bóveda, minutos de intensa tensión. Luego el gerente le hizo una seña al guardia y cuando este tenía las manos ocupados con las tazas con el café, lo apuntaron.
-Quieto, si no te quieres morir.
El trabajador siente la impotencia, por superioridad numérica. La banda lo desarma y luego salta sobre las taquillas.
-¡¡¡No se muevan esto es un atraco!!!
El gerente, pide que no se les haga daño a las personas, y cede el paso hacia la bóveda. Rápidamente llenan los sacos. Una cajera timbra la alarma, pero no funciona, esta como pactada, desactivada.
Escapan sin ser molestados.
El botín es un capital, 80 mil dólares a cada uno. Vizcaíno decide invertir en un negocio, y se compra un bar que lo pone a nombre de la mujer, como dice el dicho; delincuente no tiene propiedades.
En esos tiempos tuvo un periodo de buenos trabajos, especialmente que teniendo su propio bar no hay infiltrados, que averiguan la vida a sus clientes, ni a él.
Pero la tranquilidad afecta los sentidos de quien es adicto a la adrenalina, cualquier cosa por una aventura.
Por esa razón acepto participar en un secuestro exprés.
Todo hubiera salido como siempre, pero la casualidad no está siempre de parte de uno, como se dice; reza el ladrón cuando va a robar, pero también reza el policía cuando va patrullar.
El tiroteo fue inmediato, los gritos de las mujeres secuestradas, el nerviosismo de sentirse atrapados, la fuga inútil, la detención, los golpes, la sangre caliente que le bajaba de la cabeza a la cara, las esposas apretadas al máximo, la posición incómoda tirado sobre el piso de la camioneta, las botas de los policías sobre su cuerpo, los cachazos que seguían lloviendo.
Querría dormir, evadirse de tanto procedimiento, que sabía de memoria. Varios días lo tuvieron esposado a una columna, pegándole desde patadas hasta con cable, pero no delató al compinche, al otro que había escapado.
Después paso al C.D.P. como era reincidente e ampliamente conocido lo mandaron al primer piso, a la lagartera.
Los amanecer son fríos, hay un olor persistente a creolina en el ambiente, el patio es pequeño, se juega fútbol, el piso esta bañado, los muros envejecidos, las personas están mal vestidas, barbudos, piden de todo, crema dental, cigarrillos, café, pan, el ambiente es deprimente.
El papá como esta en el penal, le hace las gestiones para que lo trasladen al penal.
Aquel día viernes, llamaron a 8 detenidos para ser trasladados al penal. Esposados de a dos, llevando sus enseres salieron del edificio, recorrieron el pasillo exterior, salieron a la calle y ingresaron al Expenal García Moreno.
Los guías lo saludaron, en el pasillo de ingreso, se asomó a la cocina de funcionario y llamó a la Zàzà para que avisara que había llegado.
Luego subieron unas escalinatas con un buen estilo arquitectónico, se abrió la reja a un pasillo tenebroso, largo, sucio, sombrío, justo cuando se estaba repartiendo la merienda.
La celda del calabozo de castigo estaba abierta, los malas conductas, le dijeron;
-Hey aquí la mafia somos nosotros.
Los guías hacen una perquisición a los nuevos ingresados, les piden dinero, les dan recomendaciones, etc.
En el calabozo de enfrente había ya 8 personas de los llamados refugiados y castigados, irónicamente lo llaman observación. Es estrecho hay dos literas, las personas allí dentro se ven desgastadas por el vicio, se le ve en sus ojos, en la piel, en el humo que vaga en el estrecho recinto, falta el aire.
Entra con su maleta y Oreja le pregunta:
-¿De dónde vienes Vizcaíno?
-¡Del aeropuerto!
-¿Te caíste en el aeropuerto?
El ríe, es una forma de decir estoy harto de todo esto. Mira a uno por uno a todos los presente son dieciséis donde a mala pena entran 4 personas. Hay un chino, alto que no habla español, un gordo que dice que está por homicidio, pero cuchicheando con los guardia se percibe que esta por violación, un español que tiene la cara como una uva pasa de lo arrugado, fuma como una locomotora, otro colombiano-español que fuma H (heroína en pipa), Rokero un moreno alto,
Luego inician las historias.

Vizcaíno es escuchado, de su historia se forma relatos en otra mente, siguiendo una hilvanación de las suyas propias buscando coincidencia en ese espacio que llaman memoria. El mira a su alrededor y se teje una trama, al que identifica como canero viejo le toca ser receptor.

-Vizcaíno te diré que tú historia es buena, en ella se reflejan las inquietudes de este pueblo, creo que escribiré tu historia.

Fue así como Vizcaíno, relata su historia a altos muros menguados, entre muros envejecidos por la desidia, dentro de las mismas experiencias que son las que te dan las coordenadas de entrada, para conocer la realidad de lo que nutre ese incesante cambio en que los pueblos, llegan a la cita con su historia.

Eso fueron los tiempos de la Real Audiencia de Quito.
Otro pasaje por el Caos Social Latinoamericano, donde se escribe la búsqueda del propio advenir continental.


Sustraído del diario de Vizcaíno, en el encuentro de pueblos hermanos dentro de un destino común.
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Mensaje por revolucion1954 el Dom Nov 03, 2013 1:36 pm

...Toferina de la Vega...




¡Epa! ¡Matilde chica! no dejes que salga el niño, que le puede dar el asma.
-Mira Negrita serás la mamá, pero lo mimas demasiado, tiene la chaqueta puesta y es hora que se haga un hombre.
-¡Que hombre! sí es un bebé.
-Anda Toferina anda a jugar.
Toferina sale de la casa en medio de la controversia de las dos mujeres, pero, también percibe la controversia entre el ambiente seguro de casa y una cierta dinámica agresiva de la calle, avanza hacia el grupo de niños que juegan al avión.
-¿Mira como se juega eso?
-¿Que te pasa burguesito, tu mamá te dejo salir?
-¡Sí! A jugar.
Lo rodean y lo golpean, le quitan la chaqueta y cae al piso, y Tibisay le da una patada en la boca. Toferina se tapa la boca con las dos manos, le duele pero no llora, no entiende toda esa agresión. Su madre sale de casa gritando; “¿¡Que le han hecho!?” se lo lleva a la casa regañandolo y gritando.
El mira continuamente hacia atrás, como identificando el teatro de operación, ¿Qué es?
El tiempo trascurre, cuando regresa de la escuela, se sienta a ver la televisión y a rato se asoma por la ventana para ver la calle, ve la televisión y sus programas de violencia, los tiroteos como el protagonista se abre camino con los puños o a tiros...
El vive absorbiendo toda aquella violencia mediática…

Bien se decía a sí mismo, cuando por la ventana enrejada veía a los otros niños jugando, niñez negada predecía.
Los continuos tiroteos y balacera que se prolongaban toda la noche, los comentarios de familiares y vecinos, las sirenas de la policía de nuevo tiroteo, la ambulancia con sus luces multicolores. De esos elementos de su diario vivir se retroalimentaba su conducta.
El primer enfrentamiento de los hombres seguro que fue territorial, aun la sociología define al hombre; como un animal social.
Cuando su primo le comentó que tenía un comercio muy bueno, con la mariguana pero tenía el problema que había una banda que no lo dejaba vender la cosa en la esquina. El tenía solo 14 años y una visión televisiva de la vida.
-¿Cómo es eso?
-Sí, es que están armados, tú ves primo.
-¿Tú no tienes porte?
-Si el caliche me dejo dos automáticas pero hay que usarla, ¿Entiendes?
-¿Házmela ver?
Extrae de debajo de la chaqueta, las dos automáticas una es empavonada cromada que brilla como una luna llena, Las toma, las ve, las tráquea, después dice:
-Espérame aquí primo.
-¿Que vas hacer Toferina, estás loco?
Toferina es flaco, sufre de asma, pero baja tranquilo por la calle hasta llegar a la esquina, allí se encuentran reunidos en 5, cinco guapos de barrio. El Pelao, Triquitraque, Chiribita, Chingo Luis, el Amañado.
-¡Epa! (dijo)
Extrajo y ejecutó con las dos pistola al mismo tiempo, en el tiroteo los cinco guapos tuvieron que correr, los que pudieron, El Pelao quedo seco en la primera descarga, Chiribita se sostuvo del poste de la luz, y después cayó al pavimento, imaginándose mil veces como seria el momento de morir, Triquitraque herido ganó el callejón.
Luis Chingo, murió más abajo, El Amañado, herido mortalmente fue llevado al hospital.
¡Tranquilamente agarró da la caleta drogas y armas, después miro alrededor; ¡Guapo! ¡Pa' guapo yo!
Pasando por la bodeguita del Portú, la radio cantaba a todo volumen la canción de Héctor Lavoe: “Calle sol, calle luna.” Y dice: “En barrio de guapo no se vive tranquilo, si usted quiere su vida, aquí no vale ni un hilo.”
“Calle sol, calle luna.”
“Mete la mano en el bolsillo, saca y abre tu cuchillo; ¡oye! y ten cuidado.”

Música hispana de barrio, de la esquina, del guaguancó…

Después volteo hacia la esquina, le pareció solo salsa de tomate, el rojo de la sangre, se alarma la gente por el exterminio de malandros, y por el nuevo Cacique, más vale mal conocido que bueno por conocer. Los cadáveres yacen inertes en el vacio de sus excuerpos, aquellos cuerpos que en su breve corrido por la tierra, sembraron el terror en aquella esquina que hoy es su epitafio... Donde cayeron aun se presagia sus sueños infantiles infractos…
Los niños que jugaban en la esquina de enfrente lo miraron alejarse.
-Y ese quien es.
-Toferina el que vive en el callejón de la Luz Divina.
-¿Así y que es?
-Generación Halley.
Los que vienen una sola vez a la tierra.
Su primo lo veía con los ojos espalancados.
-¿Qué hiciste manoo? ¿Los mataste?
-Claro vale, esos estaban de más en esta vida, ahora la plaza del jipareo es nuestra primo, no se hable más.
Así ajustició a otros del montón, gente que de todas manera la droga los tenía en el solle y de verdad según los entendido estaban gastando demasiada agua, oxigeno y alimentación para su sustento...
Armó una banda de atracadores de bancos, llamada los Fumigados, cuando entraba a las agencias lo único que decían, pero una sola vez.
-¡Congélense! es un atraco.
Lo demás se les veía en la cara.
Fue en esos tiempos que regresando a la casa, desde su carro vio a la Tibisay que regresaba del cine, caminando por la acera, se bajó del carro y la alcanzo a pie.
-¡Epa! ¿Tibisay de dónde vienes?
-Del cine Toferina.
Y seguía caminando.
-¿Como estuvo la película Tibisay?
-Mal, no me gusto, muchas escenas de amor y poca acción, a mi no me gusta todo ese llantén de carameleo, besos y pasiones.
-Mira Tibisay me está doliendo el diente, ¿sabes?
-¿Que diente Toferina?
-Este que me pateaste y se quedo gris.
-¿Todavía te acuerdas de eso Toferina? éramos solo unos niños...
-Si fue de niño, pero a mi me duele mi diente de grande aun.
-¡Olvídalo ya, chico eso ya es pasado!
-Sí es pasado y justamente el pasado es el que no olvida, sabes.
-Deja el rencor, que vas a vivir amargado toda la vida, por eso, vamos hacer amigos de bien y todo, Toferina.
-No, no puedo, lo saben demasiada gente, y me ensucia la ficha.
Tibisay ya había entendido, y por ello arrancó en una profunda carrera, pero los tacones, esos tacones que ella se ponía para verse más seduciente, le entorpecían el avance, Toferina extrae el revólver y le dispara, la bala impacta en una pierna, y ella cae.
-Está bien Toferina, ya me heriste te la descombraste, no me vayas a matar.
-Que va jeva, no se puede dejar la culebra viva y coleando.
Ella se lleva la mano a la cabeza, es solo un reflejo condicionado, porque el impacto es mortal.
Radio Rumbo la emisora popular, se hace eco de un clamor popular, con su chillido inconfundible, desde hace semanas pide que las autoridades detengan al Toferina de la Vega, antes que deje la parroquia sin habitantes.
Una comisión del grupo B.A.E (Brigada de Acciones Especiales) se prepara a detenerlo hay más de 20 acusaciones por homicidio directo.
Pero la mujer del Toferina, es funcionaria del Ministerio de todas las Injusticias y la advierten que al marido le van a dar papelón, así que ella lo entrega lo que llaman ponerse a derecho. Al Comisario en jefe de la policía judicial acompañada con un fiscal del Ministerio del Desorden Público a la Central de Policía Técnica Judicial de Plaza Carabobo.
El Toferina se salva, pero lo internan en el Reten de los Flores de Catia, los policías se ríen y le dicen.
-Toferina vas para las grandes ligas, espero que tu pueblo te quiera, si no eres chicharon pa' hoy mismo.
Toferina pero agarra duro su escapulario, tiene el cordón de espiritista, rojo, azul y amarillo, hace su rezó en silencio.
Su oración secreta, a las ánimas del purgatorio.
Cuando se llega al reten de Catia, se detecta, porque se percibe el olor; es tan penetrable que despierta a un muerto, una peste a creolina con excremento y meado rancio que no lo soporta ni el Diablo.
A la puerta del instituto de castigo a máxima represión lo que se llama agresión de estado contra las masas populares, lo espera la mujer con un funcionario.
-¡Papito aquí estoy!
El funcionario de la policía judicial entrega los documentos y arruga la cara, Toferina ríe...
-Bien entonces señora a su marido, lo alojamos en el pabellón especial.
-Sí, claro porque el sufre de asma.
-¡No! yo voy para el pabellón dos, torre sur.
-¡¡¡Estás loco!!! Allá lo que hay es caníbales.
-Mira jeva, allá tengo a mis parroquianos y no puedo irme de refugiado que después me pierden el respecto en la parroquia, oíste.
-Toferina, eso es un malandreo que tiene del increíble, allí hay que ser guapo de verdad...
-Malandro no come malandro y sí lo come, lo tiene que vomitar, chico.
Cuando llegó al pabellón la gente lo miró, amigos, conocidos y un bojote de enemigos. Así que de una en la primera de cambio, sin chistar ya tenía a tres con quién duelar.
El cuchillo no es como las armas de fuego, es como un baile y se necesita mucha concentración normalmente el duelo se pierde en el contrapié, cuando se lanza la estocada al contrario, cuando es demasiado fácil, cuando se cree que la tienes ganada, así la recibió un puyón punzo penetrante en pleno estomago una estocada, de esas que llaman la bienvenida, luego le bandearon la barriga con un viaje, de banda a banda del abdomen y en seguida, se vertió el tripeo para ver si era resistente.
Se agarró el tripero con la mano, y se apretaba lo más duro que podía.
Nada Toferina, esto no se puede cocer aquí, es interna vas a tener que salir.
-¡Epa vigilante! ¡¡¡ Vigilante!!! ¡Compañero con herida mortal!
Lo bajan por las escaleras directo a la enfermería.
Juancho el doctor NO. como lo llaman los demás presos, cose que parece un sastre, los pacientes están en el piso, en la camilla, de pie, con bolsas adheridas al abdomen donde hacen sus necesidades, parece un Vietnam sangre de pueblo.
Regresa al pabellón.
-¿Que Toferina te hicieron el cierrecito?
El se ve la larga cicatriz que parte del ombligo hasta el pecho.
El día de la visita la mujer entra angustiada.
-¡Toferina los ves! chico mejor estabas en el especial.
-Mira corazón, conoce este vigilante.
-Señora mucho gusto José.
-A él cuando llegues al rancho, le das una de mis pistolas, para que me la entre al penal.
-Okey quedamos así Toferina, te traigo el hierro y ¿mi bomba quien me la da?
-Ella misma José.
Cuando el arma llegó, a sus manos, quien lo hirió, se ganó el billete non stop reten-cielo, por dejar la culebra viva.
La mujer hizo lo posible hasta que lo trasladaron a la planta (Centro de Reeducación y Artesanal del Paraíso)
Fue allí que lo conocí cuando me arrestaron por un asunto de unos terrenos.
Fue por aquella época que llegó también, corriendo en un lote de detenidos de la cárcel el rodeo entre ellos venia el José-Antonio, amiguísimo de Toferina.
Lo acomodaron en la celda Nº 5 pabellón 3 planta baja de la planta en la que vivía el Toferina, la litera estaba altísima, para subir se necesitaba hacer un curso, para bajar se necesitaba un paracaídas, pero era bien difícil que allá arriba te atracaran.
Eso si viniendo del monte como se les llama a las cárcel del interior, me quede asombrado como enseguida se acomodo a la rutina de Toferina, en su el televisor a las 8 PM. Se reunía la crema innata del malandreo, una nube de humo con olor a amoniaco, se alzaba era tan espectacular la fumada que se entonaba uno sin necesidad de fumar directamente, la piedra se ponía en pipas de vidrios hecha con botellitas de ampicilina, y después de varias fumadas se raspaba y se obtenía el Sandy varias veces más poderosa que la piedra.
Pero solo veían novelas, que vaina como quiere el gobierno el hampa encerrada y viendo novelas, bien bueno pues.
Cuando después los atacaba la crisis que se le acababa las dosis, iniciaban a ver mostros por todos lados y a repartir puñaladas, el pasillo estaba siempre oscuro al drogo no le gusta la luz, no le gusta verse en el espejo, hasta a mí se me olvido mi cara, estoy seguro que el día que me vea no me reconozco.
Era una vida más allá del límite la primera vez que quise ir a comer al comedor, al entrar a buscar la Sambumbia, el olor era así de penetrante que fue como un carajazo directo a la nariz, particularmente en esta vida he llevado del bulto duro, no te imaginas cuando, como de todo hasta suela de zapato, pero hasta allí me acompaño el valor, no entro conmigo en el comedor y por eso no pude comerme esa Bazofia.
Aquella noche, yo tenía unos dolores fuertísimos así que estaba en el pasillo y los vi que hablaban el Toferina y José Antonio, me llamó la atención lo joven que eran los dos, pero ya habían eliminado físicamente más de 20 persona cada uno, solo en la cárcel, es la política del gobierno: autolimitación continua y progresiva de la delincuencia por factores endógenos que genera ella misma.
José-Antonio desde que llegó, traía algo extraño consigo, un día entró a la celda Nº8 nos querían atracar pero al sentarse dijo; ¡zape! vi a la pelona (la muerte).
Al día siguiente estaba en la puerta del pabellón y quien pasaba le tiraba una puñalada.
Toferina bajó de la planta alta, donde se había ido en la guarida del Barrio Chino por divergencias con sus paisanos, le paso la mano por el cuello y le dijo; sabes José tu bien sabes que soy tu amigo, con la izquierda sacó el chuzo-daga y se lo atestó en el estomago.
Toferina se va de prisa, con el paso aburado José-Antonio no lo sigue el no sube a planta alta, tiene problema con la banda que gobierna allí.
-Toferina después de la visita vas a tener que duelar ¡conmigo! ¿Oísteis?
Entró en la celda N°1 planta baja, se levantó la camisa y cayó la granada, el chuzo, la gente corrió creyendo a una explosión inminente, pero Torito Viejo llamó al orden.
-¿No es nada esta fría, no son malandro, pues?
-¿Esta fría?
-Claro si esta fría, no va explotar.
-Sí, tú si sabes viejito, ¿donde hiciste el servicio militar?
-En la infantería.
-No, me diga, ¿te amaestraron pa' kamikaze?
Lo cocieron, mientras los dolientes lanzaban amenazas contra el Toferina.
-¡Te vamos a matar rolo e traidor!

Cronología de la agresión de Estado.
A las 9:00
Entró la primera visita.
A las 9:15 a.m.
La herida se hincho.
-Tienes que salir José-Antonio, esta herida es grave.
A las 9:30 a.m.
El muchacho salió en camilla y los dolientes de planta baja pedían la muerte de Toferina.
A las 9:45 a.m.
Las visitas nos cuentan si lo han visto.
A las 10:00 a.m.
-Mariza llorando nos dice que el José-Antonio, esta en el pavimento acostado encima de la camilla, el capitán dice que no tiene trasporte.
A las 10:30.
La mamá del Nayo, también entró en llorando.
-Se está muriendo no ve bien, se va a morir.
A las 11:00 a.m.
Quedo confirmado, porque lo vimos pasar a buscar su gorra de baseball y nos dijo...
-Saben una cosa mi muerte les dolerá. (Nos dijo).
A las 2 Pm
La mujer de Toferina con una escolta, lo saca del pabellón entre gritos y pitos.
A las 3 p.m.
Nos encontrábamos en el patio a la hora de la lista, el número arrojó 455 prisioneros,
-Bien parranda de delincuentes todos desnudos y con las manos contra la pared.
Las penillas se alzaban repetidamente por el aire y caían a vuelo libre sobre la desnuda piel, sentíamos el retumbar del eco sobre los cuerpos vacios, nos dieron una paliza colectiva entonces entendimos porque José-Antonio, Cuando nos dijo que su muerte nos dolería.
A las 5 p.m.
Nos estábamos sobando el cuero.
En la visita del sábado, se supo que al Hermano de Toferina lo habían ejecutado en la cárcel de los Teques. Varios días después mataron a la hermana en la calle Mi Obsequió, la mamá no hacía en tiempo en enterar a uno que le mataban otro, ¿En qué estaría pensando esa señora cuando quedo embarazada de Toferina?
El Lunes se desató un motín en el penal, las bandas entraron en conflicto, la guerra hizo que las autoridades se retiraran del penal, durante varios días muertos y heridos se amontonaban, en las noches se oían los lamentos de los moribundos, era un acción mental surrealista tanto que inicie a entender todos esas pinturas extrañas, sobre los muros con manchas de sangre que daban formas y que eran expresión de submundos que encierran las almas.
Se oyó un grito de atacar el pabellón especial, y el ataque fue masivo, pero allá estaban bien armados, durante toda la noche hubo un enfrentamiento con muchos muertos, hasta que al amanecer se oyeron explosiones y el gas lacrimógeno invadió los pabellones, después gritaron los gariteros:
-¡La móvil!
-¡Marea verde con allanamiento!
Lo que paso después es algo que aun me cuesta ordenarlo, o sea darle una cronología; fue una lluvia de acero porque los penillazos llovían a producción industrial, me dieron tantas patadas que ni siquiera una pelota de fútbol en el mundial, si te caías la tropa te pasaba por encima.
Cuando me desperté, lo primero que me vino en mente fue:
DIOS gracias por quitarme la vida.
Pero el dolor era tan intenso, que entendí inmediatamente, que era una cosa de vivos.
Estábamos todos desnudos, manos a la nuca y acostado boca abajo, cuando me voltee, tenía a Toferina al lado, con una cara tan tranquila que aunque en el ataque todos habían muertos en su pabellón, el estaba ileso.
-¡No jodas Toferina! ¿Pero tú eres inmortal?
-Más o menos.
-¡Zape gato! Tienes vainas de Diablo, vale.

Sustraído del diario del Toferina de la Vega; Generación Halley lo que vienen una sola vez a la tierra.
Corría el año 1984...


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Mensaje por revolucion1954 el Dom Nov 03, 2013 1:53 pm

Novela completa
Yumare Herencia ancestral



La cosmogonía que precede al tiempo, primera parte del creado.
Sucedió antes que el tiempo se formara a la cognición, antes que el espacio se formará como circunstancial de lugar.
Tarapeima: Aquel que siembra los pueblos, escucha el llamado que le hace la tierra, para inducir al género humano a la génesis, dar inicio al moto, en el que un nuevo pueblo debe ser plantado.
La acción estaba ligada intrínsecamente a si misma, a una opción del designo a que germinase, se esparciera, emergiera el elemento fundamental; principio y método de la sustancia prima, y que de su relación se formará a la conciencia de los hombres la Pacha Mama para que esta entrará en destino, en el instante primo que hace conciencia y diferenciación, simbiosis del Non Luogo; ausencia del estar, donde inicio y fin se tocan en sus extremos sin límite de espacio/tiempo concepción autónoma del ser multidimensional en que la tierra, el hombre, los animales, las plantas, vivían dentro la misma forma como una única conciencia para todos.
En el principio era el Todo y el todo era él, el hombre.
Tarapeima: se preparó al viaje pues Asun: tierra donde se fundan los pueblos, distaba tanto como el tiempo en que se debía vivir, con la acción del movimiento en ausencia del absoluto que da al elemento síntesis y propiedad, en que, cada acción tenía que desarrollar su propia realidad, cada ciclo incidía en la formación parcial de la conciencia por la radicalización del elemento primo, según su propiedad.
Al llegar a la tierra donde impera Arupa.
Arupa; Aquel que posee la esencia de la tierra, que moldea la sustancia prima agua y arcilla, verbo del creado.
-Sabes de la forma he tenido la motivación, que el hombre de este nuevo pueblo, debe tener una única motivación de transcendencia, reintegrarse a la tierra, llevando consigo su legado, el que habrá labrado en su vida una vez terminado su ciclo, regresará a ella con sus vivencias y la nutrirá de ella, sus imágenes, sucesos, luchas, sufrimientos, creencias, alegrías, el ser que nutre a sí mismo, el ser como esencia de la tierra, por eso la vida debe continuar con su fin último, reintegrarse a la tierra-vida.
Arupa trajo delante de Tarapeima una de sus hijas, y la entrega a su autoridad como compañera que forjará de dos uno, y le fue dada la definición.
Yulima; La que dará fruto, que genera prole.
Sucedió antes de crearse el espacio, antes de la coincidencia circunstancial del tiempo, cuando los lugares eran libres de la conciencia, cuando el hombre aun no plantaba su pueblo, cuando no tenía un lugar donde erradicarse, donde expandir sus propias raíces, donde emerger de la misma tierra.
Tarapeima: marcado con el estigma se dio a la forma como hombre, recorrió los senderos oblicuos, hasta llegar a un valle que aún no existía, pues carecía de memoria, donde el sonido era silente, la luz era posesión de la materia, donde quien fijaba la mirada, veía solo la no conjugación del verbo ser.
Al plantador de pueblos, los animales y las plantas lo veneraron desde el inicio, pero la tierra, la tierra no se aceptó a sí misma, pues demandaba sacrificio para nutrirse de su sangre, ella sabe bien las formas que parten en cada ciclo desde sus entrañas dolor-vida-muerte, regeneradora y asimiladora en el moto perpetuo por ello querría seguir gobernando en la forma única.
El valle estaba protegido por una fila de montañas que la separaban del mar.
Tarapeima, subió a la montaña, a la cima más alta, allí formó un lugar sin dimensión, sin parámetros de orientación dentro del cual realizo el ritual del dominio en el absoluto, de su definición consagro (No sacrifico) a los animales y plantas como hermanos y a la tierra como generatriz: Pacha Mama: la naturaleza como conjunto de vida en que el hombre está incluido dentro del ecosistema, los espíritus de la foresta trajeron sus secretos y los misterios de la esencia de su hábitat, para compartirlos con el primogénito del hombre.
Después cuando despertó del trance, bajo a buscar el lugar que según la visión había percibido, tenía que ser el primer que abriría a la dimensión espacio, la visión donde edificar su bohío, le obtuvo en una visión que tuvo en el momento del ritual, era un venado pastando con su cría, que significaba bueno para encontrar sustento.
Cuando encontró el venado según la visión del ritual, plantó el primer palo, entonces erigió su bohío, hechos con elementos que la tierra dona; caña brava, para hacer la estructura, barro para hacer las paredes, hojas de palma para hacer el techo, primera forma que la naturaleza ofrece al hombre para su cobijo y sustento, dentro del conjunto del ecosistema que esta producía abundantemente, continuamente pues nunca dejo de dar sustento, el hombre se servía de ella, recreando la armonía del cosmos. Según su necesidad dentro del conjunto de acción simbiótica de acción recíproca.
Después un Aquila. Espíritu bienhechor, se posó sobre el techo de su bohío y anuncio el inicio de la descendencia dándose a lo que debía ser, porque la tierra abría el primer ciclo…
Desde las montañas lejanas, donde nacen los 7 riachuelos, que su sonido abre la visión al más allá, fresca cristalina desde donde parten los rayos que forman el arco iris que iluminaba el entero valle por el concebir mágico del hombre dentro de sí, cada animal daba principio potenza y vigor a las primeras criaturas nacida por hombre y parto de mujer en aquel valle, cada guerrero toma en don la cualidad del animal que fija como guía; por ello había quien tenía la vista aguda como el Aquila, que daba certeza y precisión al tiro de la flecha, otros subían veloces por los arboles como las iguanas, otros caminaban en medio de la foresta cautelosos, sin ruido, como el deslizar de una serpiente, quien capturaba la presa con movimiento preciso del jaguar, la velocidad del venado, la destreza del mono. Las mujeres se vestían vistosamente, multicolores con las plumas de las guacamayas. Eran los elementos imperantes que alcanzaban la definición propia dentro de la realidad a forma única.
El hombre con su prole, su descendencia habitaban seguros y prosperaban dentro del valle; la caza era abundante, se cosechaba durante todo el año, el agua era cristalina, la arcilla abundaba para construir útiles de cocina, las flores para embellecer mujeres, adornar los bohíos, donde el ser alcanza su espacio más elevado dentro de su contexto. La tesis de economía perfecta; La tierra producía y el hombre consumía sin intermediarios de capital.
Sucedió antes de mí, fue dentro de mí, está anclado en el profundo de mi mismo, me afecta desde mis raíces es mi conciencia, dentro del elemento primo de mis estructures atávicas, sé que es mío desde hace millones de años, sé que puedo regresar allí en cualquier instante de tiempo, en el momento que pierdo mi orientación espacial, mi ubicación de tiempo, cuando me expropian de mi identidad cultural.
Puedo desvelar mi legado, aun sin la tradición oral que me consignaron mis antepasados, no tengo arraigo te lo juro, pues estoy formado de la misma tierra, pues mi carne fue herida mil veces por hierro, acero y por plomo disparado por pólvora, tierra que ha sido nutrida con sangre, llantos de mujer, lágrimas de niños, con la muerte del hombre, con la desesperación del mutilado, del torturado con los llamados de guerra, gritos angustiantes de huérfanos, con la voz débil del anciano clamando justicia, con el fuego y la destrucción del creado.
Estaba antes que nadie le hubiese atribuido nombre a este lugar. Estábamos en este valle, estábamos en este punto, tierra sobre tierra, foresta y arboles encima de ella, el hombre que corría sobre su faz y después descansaba dentro de ella, el sentir aun se hace distante, pero yo vivía aquí, andaba por aquellas montañas por acción autónoma, como el viento entre las hojas, cuando sube por las montañas y corría por el filo de sus acantilados que daban al abismo, por senderos hechos por animales, sumergiéndome en ríos de agua límpida por ello yo fui el primero, soy de la misma tierra.
Cuando mi sangre era solo Indio bravo, sin ley escrita, sin memoria, sin historia con la cual aprisionar mi cuerpo, mi herencia. Mis antepasados sembraron este pueblo, mis padres sembraban este pueblo, yo mismo soy esa acción germinar de generaciones, hechizo de naturaleza virgen. Porque éramos los primeros nuestra herencia trasmigraba sin memoria, pues erábamos antes de la historia, teníamos definición de la misma naturaleza, porque somos el propósito de la existencia, el fin primero del sentir de la misma tierra, capaz de entender lo no visto, de ser delante de lo no concluso, estaba antes y aun en el después.
De todos los seres descendidos sobre esta tierra, yo quede sin definición en la expectativa de lo que se tenía que revelarse, cumplirse en el predeterminismo de un pueblo, mientras cumple con su función.
Mis hermanos tenían su definición:
Chacao: Aquel que reina sobre la naturaleza.
Mariche: Aquel que reina en la lluvia, en el viento.
Naiguatá: Aquel que reina sobre los abismos marinos.
Murachi: Aquel que reina en la respuesta de las armas.
Tamanaco: Aquel que reina sobre la utilidad de las cosas.
Sorocaima: Aquel que reina sobre el coraje y el valor del guerrero.
Guaicaipuro: Aquel que reina en el espíritu de la foresta, en el aliento de los seres vivos.
Yaracuy: Aquel que reina en la destreza de la caza, en el respiro del venado en el vuelo del Aquila.
Soraima: Aquel que reina sobre las cosas más allá de lo físico, la que tiene revelaciones, que nutre el avenir.
En nuestros juegos se hacía alarde sobre la propia potencia, se creaba la lluvia para jugar con la crecida de los ríos, corríamos sobre venados alados, el vuelo sobre las águilas, fabricábamos estatuillas de agua y arcillas, soplando en ellos el aliento de vida, para jugar con seres vivientes, venían a nosotros espíritus que nos contaban de existencias vedadas, se formaban astros en los cielos que chocaban entre ellos.
Donde se manifestaba lo esplendido de vivir en la era de la virginidad, corriendo por todo aquel valle donde el agua era reflejo de luz, los animales vigorosos, salvajes, libres dentro una selva virgen de una foresta sin confines.
Sucedió entonces que el gran espíritu liberó, la acción circunstancial y surgió en el inmediato un sentido contrario en la dualidad del ser, donde los eventos se configuran en dinámica espontanea e inicio el debate, sobre la importancia de la facultad de cada quien, y como cada quien reinaba sobre una facultad tentó de formarse a facultad de unicidad para prevalecer sobre los demás.
Sorocaima trató de hacerlo, pero la configuración no se logró.
Entonces lo intento Soraima la configuración en el todo, pero esta tuvo sentido inverso y se derrumbó en sí misma, herida en su propia acción y siendo híper-súper-ultra-susceptible, no toleró el fracaso y se dejó caer en el abismo de ostracismo de su Ego-descenso más allá del límite concedido en el abierto de su interno donde encontró la fase autodestructiva en la condenación del propio ser, a causa de esta transmutación causó la aparición del bien y del mal en la conciencia. Desatando un incendio en la foresta.
Tarapeima: La improperó por usar la energía vital de la tierra para crear la acción contraria a la configuración del único.
-Allí penarás en tus regeneraciones dentro del encuentro contigo misma, pues parte eres de un único discurso, pero no unicidad del creado.
Soraima entonces entro en sentimiento regresivo de ira pura, non aceptando sino la acción regresiva de la forma autodestructiva, se retiró en la cima de la montaña, donde el punto concebía las dimensiones con vista a Occidente y a Oriente hacia la vía del Nord y del Sur donde el mar se junta con el cielo entonces preparó una gran hoguera y llamó a los espíritus de los senderos, a los espíritus del viento, de la lluvia, de los ríos, de los cuatros confines de la tierra, de las habilidades adquiridas, de la fuerza del guerrero, del de su propia especie, entró en la hoguera inmolándose, dándose en sacrificio a si misma y sellando un pacto de sangre y fuego con las formas obtusas de esa manera quedó liberada la acción, desde donde se desencadenan los eventos de visión catastrofistas, por lo cual se generan la acción contraria del buen vivir.
Ese acto antinatural fue perceptible en todas partes, desde el alto de la montaña, en la profundidad de la selva, en toda la extensión de la sabana, en la intrincado de la jungla, debajo de las profundidades marinas, dentro del sentir de la tierra que se avergonzó de sí misma. Entonces quien tenía la facultad se despertó aquella mañana en que el cielo estaba tinto de un extraño color, sin sus los atributos, la caza comenzó a escasear, el fruto de los arboles era poco y amargo, el agua se hizo insalubre, la lluvia caía escasamente, para alcanzar el venado se tenía que ir muchos días detrás de ellos, el águila no bajaba, las aves negaron su plumaje, la arcilla no dio más el don del aliento de vida, el esfuerzo causaba cansancio. Ese fue el acto que dio el fin, fin que de hecho aún estamos viviendo, pues nuestro mal andar no encuentra el sendero de bienaventuranza, porque el hechizo de Soraima, cerró el sendero al recorrido inverso, porque al no conocer el tiempo no dio definición, ni sentido a la acción de su hacer a lo que tenía que acontecer durante el recorrido del designo de la proposición que quedo intangible a la percepción, por ellos fuimos condenados a ser dualidad...
La gente inicio a tener tribulaciones como consecuencias a lo inevitable, mientras en sus sueños tenían visiones de seres irreales, premoniciones de grandes catástrofes en que dos soles chocaban para formar uno, en la consulta de la cachimba espiritual, el oráculo daba solo incertezas, dudas, temores que por el propio miedo se verificaba la acción.
Las visiones venían del mar y sus olas arrojaban raros objetos a las playas, que agudizaban un acontecer que llegaba desde el futuro, aunque la tierra no se veía aun, pues estaba fuera de la conciencia, y de cada acción de humano predominio de la realidad que por aquella era se fraguaba en contra de la libre concepción…
Un día se avistaron extraños objetos que no venían a merced de las corrientes, sino que viajaban aun contra de ella, anclaron delante la costa y de ellas bajaron hombres de larga barba con la cabeza de metal, mitad hombres y mitad engendros, pues caminaban sobre la tierra no andaban con ella como hacíamos nosotros, cortaban a su paso todo lo que encontraban en la foresta quedando un sendero descubierto por su andar, dejando detrás de ellos una vegetación moribunda, adolorida a su paso, hojas y tallos cortados sangraban linfa, no se deslizaban por el sendero del instinto, sino atribuían una pre-razón que imponían donde ir, el continuo machetear sobre la naturaleza, hacia que los animales se escondieran en lugares inaccesibles, ninguno por esa razón se les acercó sino que los seguíamos ocultos detrás de la foresta, viendo su pasaje destructor que lo considerábamos acción destructora de Soraima.
Pues ellos eran dueños del rayo y del trueno, dominaban animales sobre los cuales cabalgaban, traían perros que ladraban o aullaban sonidos aterradores, los que nuestros perros nunca hacían, entonces se detuvieron en un lugar del valle cortaron árboles y toda la vegetación, hasta que la tierra quedo desnuda, luego escavar en sus entrañas, le fueron enterradas piedras erigiendo estructuras, y llamaron a sus espíritus e iniciaron la construcción de su asentamiento.
Luego lo inevitable ocurrió llegaron a nuestro caserío, nos descubrimos en nuestra condición el día del encuentro nosotros nos descubrimos a la conciencia, uno frente al otro, sobre nosotros la visión de los sabios del oráculo; dos soles que se formaban en uno, el choque de dos mundos por la unión de dos mundos, la unión de la sangre por las generaciones que vendrán…

El pacto entre hombres diversos, pacto entre pueblos diferentes.

Fundaron lo que estaba fundado, descubrieron lo que estaba descubierto, valoraban las cosas diferentemente a las usanzas nuestras, con su llegada nos alcanzó el tiempo, con ello la vejez, la enfermedad, el limite dentro el espacio dado, el concepto a un único DIOS fatalista y castigador, que generaba dualismo inversos, a que cada acto generaba continuamente un opuesto, el inverso que generaba adversarios, contrarios dobles, contradictorios de caracteres conflictuales, generación continuas de opuestos que ocasionaba una acción critica de no aceptar nada y peleaban contra todos y contra ellos mismos.
Delante de nosotros abrieron el libro de la vida, de esa manera nos configuraron a un presente de la consciencia en la conjugación del verbo ser y estar en la acción prematura del individualismo.
Pero según su propia concepción del cosmos, dábamos resistencia a la conversión, porque quien vive debía morir, para entrar en la nueva conciencia. Luego empezó las razias de la naturaleza, encontraban utilidad a todo desde las piedras a los frutos de la madre tierra, por ello inicio la resistencia indígena que fue generada por ser nosotros su antítesis, pues en ellos predominaba la intolerancia, la arrogancia, de quien es convencido de ser superior a la Pacha Mana. Los emboscábamos en sus caminos que ellos construían, nuestras flechas silbaban trasportadas por el viento, ellos respondían con fuego y rayos, el ruido ensordecedor del trueno, arrancando a la carne gritos de dolor, quemaban los caseríos, encadenaban al hombre libre, herían la tierra, de esa manera inicio la contribución de sangre a la tierra. El mar continuamente traía a más de ellos consecutivamente, y más especies de animales que vivían con ellos en sus casas.

Yajaira fue profanada: De ella nació un hombre nuevo:

Un hombre de ambos mundos…
Un hombre que afonda sus raíces…
Un hombre que antecede a las razas…

Con esta unión se fundió un pueblo, empezó a forjarse una nación, a constituirse un avenir, el designo de los tiempos, por los tiempos que vendrán, entonces los recién llegados se quedaron, y todos juntos fuimos al encuentro de un amanecer un nuevo día, en que quedo suprimido el ayer...
Diego el descubridor: toma a Yariza, según su visión apocalíptica.
Lozada el fundador: toma a Yocoima como suya y edificó una estirpe.
Pedro el conquistador: toma a Yeliza como su predominio imperialista.
Diego el fundador: toma a Yuleima como elemento para edificar una nación.
Le arrancó el habla y le implantó su propio sonido en su lengua, ella de la choza paso a la casa, de ser de la misma tierra, pasó a caminar sobre ella. Tuvieron seis hijos todos por parto con dolor, que eran suyos y eran de él, quien de frente a ella se comportó siempre despectivamente, ella humilde y pasional como son las mismas circunstancias que formaron las mujeres de esta tierra, la cual sello un pacto más fuerte del que se hace en la iglesia, tanto que su acero se cruzó varias veces por el honor de la Mujer Indígena, por donde corre la sangre de mis generaciones…
Un mundo se une a otro, uno sano y otro enfermo.
Un mundo se une a otro, uno ingenuo y otro lleno de avaricia.
Un mundo se une a otro, uno apacible y otro en plena efervescencia.
Dos mundos en el cual uno pasó a ser complemento de otro, una conformación en que se abre a la ciencia del bien y del mal…
Donde se creaba la riqueza por la explotación del hombre por el hombre, la caza escaseaba, el fruto había perdido la abundancia de antaño, las cosas no eran libres como una vez, y quien recordaba sabía que todo era por el deseo de Soraima.
La tierra daba solo trabajo y aquel trabajo duro, se producía porque la tierra pasó a formar parte de esa realidad de la producción por el esfuerzo, no en los períodos que disponía la naturaleza, sino la que imponía el hombre, así alteraron los ciclos. Rompiéndose el curso del ecosistema, en que la naturaleza producía, y el hombre vivía a sus expensas.
Para ello se debía trabajar duro y continuo, entonces el látigo del Mayoral, hacia la maldición más cruel.
Sangre a Látigo…
Sangre a hierro candente…
Sangre a pólvora de disparo…
Sangre a manos del explotador…
Sangre como complemento del sujeto…
Sangre como expansión de la sangre…
Por la mar continuaba el desembarco de gente diversa en cada viaje, con ellos traían animales desconocidos que llamaban domesticados, caballos, cochinos, gallinas, vacas, cabras, ovejas, semillas de árboles y especies jamás vistas, que eran productos de encuentros con otros mundos, en lugares y tiempos distantes, con otras culturas encuentros continuo, en choques de civilizaciones para hacer germinar y forjar continuamente nuevos mundos. El hombre era capaz de crear todo, también un tiempo definitivo para recoger el fruto, para establecer el tiempo que tenía que parir el ganado, los ciclos de la lluvia los remplazaba con canales, la tierra era nutrida con estiércol. De esa manera el valle cambiaba y con ella nuestra realidad, se hacía sucumbe de la nueva realidad. Sus artesanos creaban instrumentos de trabajo con los cuales forjaban el metal, hacían ruedas con esta carros con ellos cargaban más que todos los hombres juntos, esto a cierto punto hizo que nuestra condición se volviese marginal, periférica.
Nuestra condición natural se volvió pobreza, definición que hasta ese entonces era desconocida para nosotros, con ello la vergüenza de vestirse con el plumaje de aves que volaban en los cielos, con ello nos llegó el olvido de la Pacha Mana la cual nos daba a nosotros nuestro sustento, nos llamaban desprovisto siendo nosotros de la misma tierra, justamente la que ellos usaban para enriquecerse, enormes y ancestrales arboles eran derivados para dar paso a intensos cultivos de plantas autóctonas y de otras foráneas, se escavaba las entrañas de la tierra, nada parecía contentar al ansia impulsiva, compulsiva de enriquecerse de la explotación sistemática de cada recurso que por miles de años habíamos conservados intactos. De esta manera se perdía toda sacralidad mientras era cercenada, quemada, dividida, escavada hasta agotar sus recursos, donde antes era campo libre ellos impusieron la propiedad. Esto hecho causó, ser extranjero en la tierra prometida.
Se levantaban edificaciones y el pequeño caserío, crecía en palacios y majestuosidad, la llegada de los funcionarios del Rey o Gran Cacique como se nos explicaba. Estos funcionarios fueron catalogando a la gente en clases sociales, y para fomentar la división entre los mismos humanos, había leyes que prohibían el uso de mantos y joyas, se hablaba de alcurnia, de vanagloria, de casta, del hidalgo. Para nosotros era solo la maldición de Soraima que alimentaba una ilusión material, muchos eran convencidos que un día, abriríamos los ojos y no encontraríamos a nadie y ni nada de todo ello, de esa manera regresaríamos a nuestra condición…
De los ya nacidos en estas tierras, había una casta bien difundida que era la de los Marrones, pero los que recién llegaban, criticaban lo que habían sido uniones naturales imponiendo límites dentro de los muros de sus casas límites insuperables, limites como ocaso de lo natural. Se entendían que estos hombres impedían a la naturaleza hacer su curso, seguir su impulso.
El verano se había pegado con un calor sofocante, la tierra se había secado, el viento levantaba polvareda en medio del camino, la vegetación se había secado y crujía a causa de los calores, sentado sobre una piedra al borde de la carretera observaba a lo lejos el volar de las águilas, cuando sentí un llamado.
-¡Epa marrón ven aquí!
Voltee y vi que el peninsular me llamaba, arrogante como todos los recién llegados, que se creían con derecho a mandar. Pero un tipo bien especial este, que guardaba celosamente dentro los muros de su casa a sus mujeres, pero no podía ver una hembra cobriza o morena que se desataba hasta poseerla.
-¿Me llama a mi Don José?
-¡Sí! Yumare, tengo un trabajo para ti en la hacienda, nada de trabajoso arreglar el muro y sembrar algunas plantas.
-¿Para cuándo seria ese trabajo Don José?
-Para mañana mismo si es posible.
-Muy bien mañana iré bien temprano.
Al amanecer salí de la choza, el cielo aclaraba por oriente como era su costumbre, dando un color violeta al amanecer, mientras la vegetación despertaba con un profundo sonido de pájaros, el riachuelo estaba fresco y cristalino donde me refleje por unos instantes.
Cuando llegue a la casa de Don José, toque el portón de donde se suele entrar, por donde entran los peones, los animales, las carretas, el hombre al servicio de otro hombre, en cambio del hombre cooperando con otro hombre como había sido hasta su llegada. Melisa abrió el portón.
-¡Buenos días Yumare!
-¡Bello y lindo! como usted que eres como flor de azucena.
-Qué lindo, usted siempre con una flor.
-Para servirle.
Mientras se aleja, observo que la tarea era poca, pero en aquel jardín, tras los altos muros de la casa del noble hidalgo, había una flor, la más bella de sutiles pétalos, de dulce fragancia, de noble apariencia, de bellos sentimientos, la hija del peninsular.
Emperatriz blanca y catira, para mí era como la descendencia del Sol, con ojos de profundo azul celeste tenia siempre una mirada para mí, un elogio para mi trabajo, una atención particular para mi descanso, entrada la mañana bajaba la escalera hasta descender en aquel jardín, que su presencia elevaba a paraíso, bajaba con el jugo de limón para calmar la sed y se sentaba bajo el árbol de araguaney que en aquellos días estaba en flor fulgurante en intenso amarillo, que me hacía perder el contacto de los sentidos, para vagar en el profundo de sus ojos azules, hacía arder en mí, una llama de fuego incandescente que arde desde el inicio del universo. En su mirada complacencia en la mía temor de aquel sentir intenso que me arrastraba al desvío de los tiempos, a la perdida de las percepciones, su sonrisa era el despuntar del alba de mis mañanas, sus palabras sonidos del riachuelo que cae sobre las piedras, de piedra en piedra hasta que llega al valle a llenar el estanque, su presencia llenaba mi espacio interior luz, inmensidad, plenitud.
Hombre cobarde no conquista mujer bonita, dice el dicho.
Pues mis palabras se ahogaban antes de formarse en sonido de voz.
-Yumare mi padre necesita un trabajador fijo, ¿Por qué no le hablas y te quedas con nosotros?
Mi nombre emanado como sonido de sus labios, era como el canto de los pájaros en la montaña, un dulce despertar de aquel sentir que está en mí por el eterno en ti.
-Lo hare Emperatriz.
Tome aquel jaro de barro, entrando en contacto con sus dedos encendiendo la mecha de lo incontenible, inconmensurable, lo que ha de ser, en lo impostergable…
Luego se levantó y nos despedimos, ella subió la escalera que la conducían al interno de la casa, su figura reflejada contra la blanca cal que revestía el muro, mientras en mi había un mar de contradicciones. En la tarde la propuesta de quedarme a trabajar como peón dentro de la Casona, me la hizo el mismo Don José, cosa que me alivio un sin número de razonamientos que elaboraba en continuación para plantearle que me diera el trabajo, de esa manera al día siguiente llegue con mis macundales a la Casona. Las tareas eran diversas: cepillar a los caballos, ordeñar el ganado, orear las semillas de cacao en el patio, sembrar el huerto.
Manuel hijo de Don José, era de sentir criollo, nacido en estas tierra no poseía ese carácter arrogante de Don José, era simple en el trato y daba merito a quien lo tenía, sin ese criterio predefinido de etiquetar a los demás según propia concepción. Tenía la forma de ser horizontal en que nadie es más alto que nadie ni tampoco más pequeño, era de trato franco con los demás además del hablar claro sin intereses predefinidos o segundas intenciones sino andar por la tierra sin intereses constantes. Sus valores eran simples montar a caballo, cruzar el acero, nadar en los ríos, eso era lo que apreciaba el ser fierro. Compaginaba conmigo pues, le gustaba conocer los secretos de la foresta, las historia que le hablaba de aquel valle donde había nacido, y que en él, buscaba la herencia ancestral que la consideraba como suya. A cierto punto decía; “Las personas no son por quién nacen, sino donde nacen.”
Los días se enlazaban unos a otros, dentro de aquel marco colonial de sociedad agrícola en la que las cosechas marcaban las pausas del trascurrir del tiempo, y lo que sentía por Emperatriz se hizo común incontenible, resplandecía en la oscuridad, se desvanecía en su mirada y se formaba en la mía, su mano unida a la mía era fulgor palpitar de la misma tierra, donde los opuestos se atraen, quien no lo percibía es porque vivía divorciado del sentir palpitante de la tierra, nuestro idilio se esparcía en el ambiente como el polen en primavera, llegando a todos los rincones de la tierra para germinar en los lugares más inhóspitos, prosperó y fecundó entre las flores y su sentir lo trasmitían los árboles, el canto de los pájaros, incluso los primeros rayos de sol, el presente que anula la razón, esta realidad que se trasforma en encantamiento.
Las paseadas a caballo, el galope frenético, el descanso a los pies del inmenso árbol que sus ramas frondosas nos resguardaban del ardiente sol, mientras los caballos pastaban a la orilla de la laguna, todo presagio quedaba fuera de nuestro alcance, pues el momento circunstancial escapaba al concepto espacio lo que era inmanente se volvía de carácter trascendente. De regreso a la casona la despedía en la complicidad de la noche el beso en las escaleras debajo de los intensos rayos argentados de la luna plateada, en que nuestra figuras se reflejaban sobre los muros de la casa, un haz de luz sobre nuestras formas dimensionales metafísicas, más allá del más allá, la vida que nos envuelve en forma de idilio y yo dentro, lo que limitaba con el delirio.
En los primeros días de invierno debajo un torrencial aguacero que alagaba caminos, campos y cañadas, llegó un contingente de soldados que llegaban de la madre patria, con vistosos uniformes y pernoctaron en el Casona. Don José les preguntaba continuamente de eventos que se daban en la península, insistentemente cualquier cosa que le hiciese revivir alguna área del olvido, luego sacaba sus propias conjeturas y revivías recuerdos, anécdotas, acontecimientos y situaciones de la península, que a mi parecer estaban recreadas solo en su mente, donde idealizaba un vivir que en otros se reflejaban situaciones diversas, que no concordaban con las de él y muchas veces terminaban en disputas.
De esta manera en medio de ciertas proposiciones muy suyas, creía que había llegado el momento y que había encontrado el hombre justo para casar su hija Emperatriz con el teniente de caballería Mateo Ruiz.
Así que primeramente se lo insinuó a Emperatriz, al ver que su hija daba largas, se lo dijo directamente, cuando ella se negó, se lo impuso categóricamente. Pero Emperatriz se negó rotundamente, pues ella en su corazón, hace mucho tiempo que había elegido, por ello estaba dispuesta a todo para tener lo que ella sentía exclusivamente. Me llamó aquel día en que el cielo no prometía serenidad, en la lejanía detrás de las montañas rayos y truenos se alternaban con compas de danza de tempestades, las nubes se disputaban el espacio, formando continuas figuras…
-Yumare tenemos que escapar, sino te voy a perder.
-Emperatriz sí hacemos algo tan descabellado, tu padre se vengaría.
-Pero como son de cobardes los hombres, lo conozco bien, se molestará pero luego con el tiempo lo aceptará.
-¿Estás segura que será así?
-¡Sí! después de un tiempo lo aceptará.
-Entonces lo haremos, lo que ha de ser será…
Consentí pero con la duda como punto suspendido en la completa incerteza del hacer. Si en mi vida hubo una noche de intensa oscuridad fue justamente esa, entonces ensille dos caballos tomamos lo necesario y partimos hacia oriente del valle, escogí esa dirección por sugestión ya que por allí amanecería antes. Hay muchas formas de coraje, pero la decisión de Emperatriz aquel día, merece honor.
Al galope:
Hasta donde, la razón pierde la imagen.
Hasta donde, la mirada desvanece la forma.
Hasta donde, el ser impone el límite a sí mismo.
Hasta llegar a la entrada del oriente donde una cascada se forma en llovizna, nos internamos en la montaña, para construir un albergue, aquel deseo de normalidad cotidiana que alberga en los seres humanos de naturaleza sedentaria. Mientras subíamos el sendero, me venían las dudas ¿Emperatriz sería capaz de adaptarse a una vida en que la naturaleza nos dotaba del sustento natural?
Donde ella pasaba de una casona a una humilde choza.
Donde ella tenía servidumbre y pasaba hacer los más humildes trabajos.
Donde ella debía probarse a sí misma, según la elección que había tomado.
Llegamos a un claro de bosque, allí decidí construir la choza, según lo que sabía hacer, tomar un pedazo de terreno y aplanarlo y con el barro preparar la mezcla que formarían las paredes junto a la caña brava, cargar el agua, recoger la leña para el fogón, preparar la carne recién cazada, mientras se preparaba el huerto para tener alimento en cada época del año, era una diaria tarea que nos mantenía continuamente ocupados, y cuando veía a los animales que vagaban en la foresta reflexionaba; ¿Cuantas cosas necesitan los hombres para su vivir cotidiano? Con el trabajo del diario vivir, la belleza de Emperatriz se hizo más auténtica, su carácter más férreo, sin dejar de llenar la choza con su dulzura, de estar en armonía con la naturaleza que nos rodeaba. el canto del Ruiseñor, las multicolores flores que en cada época del año nos ofrecían su colorido, ese conjunto al que pertenecía nos mantenía alejados, de las batidas que frecuentemente organizaba Don José para localizar a su hija. En su afán de imponer su voluntad, delante a lo que se había efectuado en forma natural donde los opuestos se atraen.
Todo trascurría, como el agua del riachuelo que escurre de continuo y sus aguas son afluentes que llenan el lago, en la misma medida que nuestro amor rebasaba los límites de nuestros sentimientos. Este sentir se esparció entre las montañas, llevado por el viento, trasmitida por el cantar de los pájaros, en la mirada del venado, en el volar de las águilas, en el polen que invisiblemente fecunda las flores, donde hermosas mariposas se posan en ritual para enlazar la belleza todas estas manifestaciones espontaneas, y hablaba de nosotros, trasmitida por forma oral se hablaba del encuentro de dos mundos que se establecía un nuevo inicio, un nuevo principio el de los iguales. Pues nació varón la herencia de mis generaciones, que atraía a los animales a la choza, a los espíritus que vagan en la foresta, la vitalidad de las aguas que van montaña abajo, en el multicolor amanecer, que proporcionalmente influía en la fuerza de su galope, esta descendía de intensidad, ya no retumbaban sobre la tierra, en la búsqueda de la pareja para vengarse, con el tiempo el látigo tornó al cinto, la tierra del valle que había apaciguado el frenético pisotear de los cascos de sus caballos. Junto con la noticia del nacimiento, llegó al oído de Don José, donde la unión era estado consumada, de esa manera se resignó delante las circunstancias y sintió la presencia de lo impostergable, el llamado de la propia herencia, las acciones y omisiones que el propio ser embarga a causa de los eventos, la aceptación aun en contra de todo lo antes expuesto…
Entonces se levantó de su sillón, miró por la ventana con una nueva visión, como si el sol aquel día fuere más brillante que de costumbre, y él podía ver lo que hasta ese momento, un velo le había prohibido su entendimiento. Se levantó alzando un peso mayor, ya que debía tomar una decisión en la que estaba implícito, una detracción de sus propias convicciones, cuando el soberbio debe dar su brazo a torcer, debe mirar a la tierra para seguir caminando.
-Manuel tu hermana, tuvo un hijo según las voces, encuéntrala: Dile que nieto de español crece en casa y lleva su apellido, que a mí sangre yo no la reniego, dile que vuelva; será bien recibida como siempre.
Luego subió las escaleras, como dejando un peso atrás y de su garganta había salido toda esa amargura que acumuló en un tiempo que no vivió.
Manuel, ensillo el caballo y se dirigió hacia oriente, hacia donde lo dirigían las voces, susurros de naturaleza virgen, que añadían presencia a un hombre que vaga en la foresta, su caballo seguía senderos obligos, atraído por un sentir, donde su paso marcaba sobre la tierras huellas de acciones propias. Hasta que a sus oídos llegó un canto que venía desde dentro la foresta, como silbido de viento entre las ramas, un canto melodioso, que se esparce en el bosque quien en sus brazos mece a un niño, en los albores del nacimiento de un continente.
Delante a un angosto sendero, que se abre para quien es capaz de sentir el murmullo del sonido del riachuelo, y encuentra el paraje que estuvo vedado para tantas batidas, el canto tomó forma, su hermana estaba alimentando el fogón, mientras en la hamaca se mecía el futuro, la choza se levantaba al fondo, el sol iluminaba la tierra roja, los caballos relinchan al presentir a quien conocían, reconocen formas lejanas y sus relinchos son advertencias del paso lento de avanzada firme.
El paso lento de quién encuentra un sentir.
Elizabeth lo mira sin inmutarse, ella presentía este encuentro, su galopar era presencia antes de partir, en un sentimiento inalterado desde que salió de la casa, para refugiarse en las montañas, los senderos de montaña anunciaban su presencia, desde antes del amanecer, nadie llega donde no lo quieren…
Desmontó, una vez de pie en tierra se miraron uno dentro del otro, la presencia no tiene necesidad de la palabra, hay momentos que con la presencia se entiende todo, más aún de lo que puede definir la palabra.
Muchas veces dentro de los seres la lejanía es cercanía, porque, ¿Cuántas veces la cercanía no es lejanía entre nosotros?
-Elizabeth, te has convertido en una verdadera indígena.
-Sí, se ve, aquí el ambiente es así de natural, que no cabe duda que es el mejor método de vida.
El sonido de una banda de guacamaya, que vuela sobre sus cabezas les hace levantar la mirada, ella pone la mano en su frente para ver mejor, detalla el azul de las alas, el amarillo del cuerpo, luego devuelve la mirada a su hermano.
-Ven te presento a tu sobrino.
Entran en la choza, donde el niño se mecía en la hamaca con ojos avizor, de quien observa, escrudiñando detenidamente todo.
-Nuestro padre quiere que vuelvas a la Casona, no hay ninguna razón para que tú no vuelvas.
-Estoy de acuerdo, pero espera que vuelva Yumare y lo conversamos los tres.
Yumare, bajaba la montaña con la caza en mano, pero alcanzado del presentimiento iba a paso acelerado para la casa. Una vez allí se sorprendió al ver a Manuel, pero él, le extendió la mano.
Yumare oyó la invitación que Don José les hacía, miró fijamente a Elizabeth y dentro de sus ojos no encontró oposición.
-Acepto pues un lugar puede valer tanto como otro para vivir, como el cauce de un río, como el cauce del conjunto, como el cauce de lo que se alcanza, nos envuelve, nos asimila, nos delata de frente a la existencia…
Se apagó el fogón, se tomaron las pocas pertenencias y se guardaron en las alforjas, subió a caballo Emperatriz y Yumare le dio el niño, ella lo guardo en fajas junto a su vientre, luego los cuatro a caballo empezaron a descender la montaña, siguiendo el curso del riachuelo que baja al valle, descendían lentamente mientras el sendero se iba cerrando detrás de sus pasos, delante la escarpada montaña abría los senderos del olvido, mientras la neblina oculta el mundo más allá de sus miradas. Los espíritus acudían a saludar al recién nacido, abriendo delante de él, un nuevo advenir.
Al llegar a la entrada del valle, se encontraron a Taripa: Aquel que gobierna sobre la realidad Metafísica. Este levantó el brazo con el bastón que le sirve para comandar sobre los elementos, y saludó la nueva raza en la composición de un nuevo mundo.
Muchos fueron los augurios, mientras ellos cabalgaban sobre la tierra, levantando pedazos de esta con los cascos de sus caballos, formando senderos sobre la misma tierra, marcas a orillas de riachuelos, marcas dentro la foresta, marcas de pisadas que forman un andar donde el hombre busca a sí mismo, dentro de sí.
El eco de la foresta se oye dentro del oráculo, Marrón nació, el Marrón es el canto que baja desde lo alto de la montaña, que reposa sobre las ramas, que baja en medio de las aguas, que cae libre por las cataratas, con las lluvias, aceptado por la tierra y su naturaleza indómita y rebelde. La acción mística los envuelve y abre al momento en que el ciclo es invocado a la forma, y cierra una vez que se haya agotado el empuje inicial.
Atrás de ellos queda el canto libre, que encierra a la montaña de nuevo en su acción imperturbable en que el entendimiento humano está fuera de si…
Luego jaló las riendas y los caballos tomaron el rumbo hacia la Casona, a paso lento, bajando y subiendo pequeñas lomas, cruzando riachuelos, charcos de lluvias, la mujer mira a la creatura, el hombre mira a la naturaleza parajes incontaminados, sagrados, virgen que aún nadie había asignado un nombre, tierra libre, recursos ilimitados para el buen vivir.
Con el ocaso en el horizonte, el atardecer los encuentra ya delante la Casona, mientras de un lado al otro de la sala, una sombra se agitaba, agitaba sus brazos, mantenía fija su mirada en el vacío.
Mientras imperceptiblemente el obscurecer se apoderaba de los espacios más alejados de la luz. El portón se abre lentamente, los caballos entran en los establos, mientras Emperatriz cruza el jardín, el mismo jardín donde había cultivado su amor, sube la escalera, las mismas escaleras donde beso a su amor, ahora de regreso lleva el fruto en faja en sus brazos, la nueva estirpe que forjaran el continente.
Los hombres desmontan las sillas, el olor a sudor de caballo se expande, las sillas se acomodan sobre el madero, se toman las alforjas, mientras se dice a si mismo a esta hora, ya habría oscurecido en la montaña.
Al abrir la puerta, Emperatriz se encuentra de frente a su padre, las miradas al encontrarse se congelaron el instante, instante que trascurría a tiempo luz mientras los dos habían recorrido espacios paralelos, debían llegar al punto de encuentro, dentro del remoto paraje donde albergan sus sentimientos, padre e hija...
Él le reclamo, ella conservo la serenidad del impacto emocional, luego al acercarse se disipo su reconcomio, y el Hidalgo miró a su descendencia.
El hombre se encuentra en contradicción entre lo que es y lo que siente, cien veces había ensayado ese momento, pero la razón a veces se disipa por lo intenso de las emociones y por esta causa se forman fuertes contradicciones, siente lo apacible del llamado como la herida llama a la sangre, como el fuego disipa el humo, como el aire al vacío, como la luz a la oscuridad, son hechos espontáneos que la razón viene a menos. El hombre recorre las instancias de su laberinto, dentro de la soledad de su refutación, pero Emperatriz lo había recorrido tantas veces junto a su padre, que lo conocía bien, pues era extensión de su ser, que actuó con tanta naturalidad que él se replegó con sus emociones hacia sus adentros.
Lo que ha de ser será…
El hombre en lugar justo, es esencia y equilibrio del ambiente, dentro del contexto, de lo que lo circunda. Porque el instante es imperceptible a la mirada del tiempo, pues se reserva el sentir del espacio.
En el momento que los dos hombres se encontraron de frente, la duda se desintegró, un hombre debe hacer lo que debe hacer en el momento asignado para ello, ¿por ello la palabra a que sirve?
¿Será el espacio a cruzar el plano? Cuando la circunstancia se repropone a si misma el evento es proposición entre lo que se desea y lo que sucede, las perpendiculares del desvío, ¿Cómo se consolidan? El impacto de choque de los avenimientos y la capacidad de asimilar los eventos según la velocidad de la adecuación mental, que produzca una aceptación objetiva de los hechos.
Un prolongado silencio, hasta que Don José le extendió la mano, mucho se dijo sobre el encuentro de los dos mundos, pero lo concreto se dio en las fases domesticas una y otra vez sellando los siglos. Los nudos de la historia y los hombres que los desatan, para hacer que esta escurra como un hilo de agua, indeleblemente hacia su cauce…
Don José había vastos dominios, poseía una gran extensión de tierras, que para recorrerla a caballo se necesitaban varias semanas. Tenía una buena parte cultivada con cacao y otra aún tierra virgen, la que me cedió en la parte sur de la laguna para que hiciera un fundo, preparó las escritura en la que desmembraba de su patrimonio aquellas tierras, un acto formal en la cual me cedía, lo que era mío, la tierra que regresa a la tierra.
El fundo lo comencé después del invierno, cuando las lluvias cesaron, cortar el monte, talar los árboles, quemar, para después sembrar y plantar, esa son las faenas que el hombre realiza de sol a sol, para edificar su patrimonio. Con el esfuerzo de un solo hombre por más empeño y esfuerzo se avanza lentamente y se retroceden rápidamente, delante a los elementos cuando estos se desencadenan, se puede garantizar la subsistencia, la autosuficiencia pero no crear una hacienda (una renta). Esto Don José lo sabía muy bien, por ellos nos mandó un grupo de indígena que por ley los tenia adjudicados, ley de encomienda con la cual debía enseñar a trabajar y educar a los que según el entendimiento del colonizador, vivían en estado bravo. Con el trabajo de numerosos brazos, el fundo avanzaba a vista y te das cuenta como el trabajo avanza sustancialmente en cada jornada, con el capital humano bajo intenso explotación de la fuerza de trabajo de otros, especialmente cuando la retribución forma parte del mismo trabajo, en que la tierra y sus recursos, las plantas, los animales forman un solo capital para un objetivo único. Plantada la tierra con plantas de cacao que era lo que producía una buena renta, inmediatamente eche las bases, para construir la Casona.
Dentro del sueño individual, cuando un hombre quiere ser grande junto a sus expectativas, debe construirse una Casona, tan grande que entre el sueño de una entera nación.
José el primogénito de la estirpe, crecía en esos paraje, tenía un poco la arrogancia de su abuelo, pero del resto tenia rasgos claros de criollo, pues era hábil en todo, subía los arboles como una iguana, montaba caballo a pelo, y al galope era capaz de atravesar una cabeza de gallo enterada en la tierra con la lanza, vencía en las carreras que se organizaban en el poblado, dejaba de comer para pelear con quien sea, cuando una generación es diestra y pronta con las armas, es porque las premoniciones son de guerra.
Después sentí el llamado, un presentimiento que confirme, cuando Casiquiare llegó al fundo al anochecer, con un mensaje del que gobierna más allá del espacio físico, donde las formas son autónomas del éter, el llamado a quien tendrá que expandirse en la parte física, la acción de la forma.
Casiquiare: Aquel que aconseja lo bueno.
-Yumare tienes un llamado, debes ir a la montaña de los siete ríos, es la misma tierra que te llama, su llamado trasciende sobre el mismo hecho, en el cual nos encontramos ejerciendo este momento. Ve a la presencia de Caurimare.
Caurimare: Aquel que reina sobre los elementos de la tierra.
El llamado es presagio antes que se formará la existencia, desde la prehistoria, desde siempre, en que esta pedía el verbo a la historia: ser y estar para concebir un origen que se hereda, un principio que es fin a si mismo, donde origen forma el flujo y reflujo, para ello se ordena al espacio que viene desde el pasado y el tiempo nos llega desde el futuro, para construir el instante del presente cuando una línea cruza la otra…
Por lo tanto la cosmogonía de un pueblo, se forma luego cuando este ha iniciado a escribir su historia autónoma.
-Yumare el consejo de ancianos, ha decidido convocarte para dar complemento a los tiempos, porque en estos momentos los eventos son impostergable.
Me quede mirando desde el balcón el sembradío, hay mucho que hacer, demasiado para dejar todo, y partir por un tiempo indeterminado, pero luego la voz interior me dijo; “Recuerda lo que viniste a hacer en la tierra.”
Entonces, una prioridad del propio hacer me inclino a partir.
-Emperatriz, fui llamado por el gran consejo de ancianos, que están en la montaña donde se forman los siete ríos.
-Me imagino que un hombre que siente un llamado debe acudir.
-Sí es un llamado de Herencia Ancestral, del profundo de la propia tierra.
-Entonces ve, yo cuidare nuestro fundo.
Ensille el caballo, tercie el machete y con los primeros rayos que despuntan desde el oriente, me encamine por los senderos de montaña que van hacia occidente, senderos que te llevan a orillas de profundos acantilados, senderos que bajan a los llanos, senderos que se mueven a orillas de caudalosos ríos, que se adentran en selvas de vistosa vegetación, donde el jaguar asecha sobre los árboles, la anaconda se extiende a digerí su presa, el cantar de loros, de azulejos, de Cristo fue, de guacamayas, la impenetrable selva que se abre paso a golpe de machete, hasta encontrar caminos vedados, caminos opuestos donde se encontraba el cadáver de quien se adentró con codicia para expropiarla de sus riquezas, hombres enloquecidos perdidos en su intrincada naturaleza, en la cual la mente, perdió cada parámetro de orientación objetiva. Cuando los primeros rayos de oscuridad, iniciaban dominar el ambiente acampaba, al reinar las tinieblas los cantos y rugidos, mientras la penumbra era tan intensa que se podría pesar su volumen, este aumentaban como con ciertos quejidos de muerte que erizaban la piel, agudizaban el oído, excitaban las pupilas tan a fondo que casi veían por alucinaciones, mientras las ramas se mecían agitándose a mi alrededor, aullidos y rugidos se alternaban con constancia, el cielo no se veía ocultado por la espesa vegetación, son los momentos de dura prueba pues todo la fuerza atávica, quiere escapar en delirio, para luego vagar dentro de los laberintos del propio complejo, es un llamado que viene desde nuestros remotos ancestros, que llega aun a nosotros tramite este sentir que se vuelca sobre la naturaleza...
El amanecer trae la claridad de los hechos, que diferencia entre vivir en la tinieblas y la lucidez, entre el ver que trae conocimiento y el entendimiento de lo que se puede probar, mientras las tinieblas traen solo conjeturas formas espeluznantes que te retraen a los albores de la humanidad dentro de una conciencia atávica.

“Sé hasta dónde veo, el resto me lo imagino, no mas.”

El camino luego de varias semanas me llevó delante de la montaña, donde nacen los siete ríos, tierra que da el vigor, desde donde nace la lengua que es progenitora de todas las existentes entonces, sentí de inmediato la presencia cuando la tuve delante mí, donde brotó mi estirpe por voluntad del forjador de pueblos.
Caurimare me salió al encuentro, el caballo lo deje pastando al pie de monte.
-Ven conmigo Yumare, pues la tierra llama al designo, que se forman en circunstancias adversas, la tierra nos da y nos forma, para luego recoger nuestras vivencias, donde regresamos para ofrecer un caudal emocional de lo cual esta se alimenta.
Al entrar en un gran bohío, los ancianos estaban en trance, justamente al llegar caí en tierra, entrando en el estado del absoluto. Metamorfosee por varias formas de conciencias, hasta donde el ser se libera de cada sentimiento emocional, donde el cielo es completamente azul, intensamente celeste, hasta donde no se albergan vestigio de razón regresiva, mientras un sentimiento de plenitud me embargaba, en el cual elevación era igual integridad, claridad luz fulgurante de intenso resplandor, pero que no producía ceguera, sino lo contraria traía a mi nuevo entendimiento y me liberaba de cada impureza de humano juicio. El cosmos asentí, forma y presencia del origen del universo.
Entonces empezaron las revelaciones.
Son tiempos que se forman a sí mismos, en que el hombre está sujeto.
Son tiempos en que los caminos se bifurcan y no se reconocen a si mismos.
Son tiempos en que para plantar un pueblo, deben elevarse y versarse holocaustos.
Ahora los tiempos entraran en confusión, se necesita un ser que aún no tenga definición propia que conservé en si el sentir y la esencia hasta que los tiempos regresen, formados desde el avenir por ello debes custodiar la parte autentica de la esencia de la tierra, nosotros estamos formados de la misma tierra por ende ella guarda el principio de la tierra.
Entonces descendí a Paramaribo: La tierra que conserva en su estado inicial la forma única dentro de sí.
Monte a caballo como motivación humana, que me llevó por el sendero entre dos creaciones a realidad autónoma. Desde donde amanece y donde anochece, hasta donde la montaña cierra el paso al reino de los elementos, imperturbable probó en mi cada sentir. Luego fui prelevado dentro de mi espíritu y este quedó impasible, así como mí propio cuerpo yacía inerte en la tierra, dentro la choza del consejo de los ancianos. Entre a la conciencia de la Pacha Mama, entonces vi lo que los antiguos contaban la esencia que tenía la naturaleza, las plantas, los animales, las rocas, encontré lo que había conocido y no veía más, mientras caminaba dentro veían el mundo, detrás de los ojos del jaguar, detrás de la presencia de las plantas, dentro de las rocas las profundidades del abismo. Era presencia y esencia de las formas como la luz que versaba dentro de los seres y de la visión que estos daban del mundo, ahora sé que cada ser vivo y las cosas animadas pulsan vida universal.
Así en la cúspide, la visión tuve que andar más allá donde la materia, pierde la consistencia hasta que me fue claro ver, allí apareció en mí el entendimiento de amplia visión, la visión que no se empañaba, sin límite, más allá del infinito donde los extremos se tocan, donde las paralelas se cruzan, donde se alcanza el horizonte, donde cada parte se funden en el conjunto de la sumatoria progresiva que forma la razón a juicio universal. Hasta allí llegue desdoblando cada ente, tomé aquel instante y lo encerré en mí. Descender es más difícil que ascender; cuando se revela en presencia de la plenitud.
-Atiende, toma y conserva lo que al hombre le espera, según su propia búsqueda.
Sanarima: La que gobierna sobre la potencia y el vigor sobrehumano, vivía en la montaña en forma y condiciones del limbo; ni ser, ni estar...
La conciencia tardaba en configurarse, mientras el bohío perfumaba a hierba y a olor a cachimba espiritual, el humo del tabaco se alzaba hacia las palmas secas que hacían de techo, mientras el oráculo consultado, revelaba el acontecer antes del inicio, de esa manera fraguaba el futurismo, en que el devenir se accionaba para dar síntesis a los hechos concretamente guerras, traiciones, muerte, torturas, el hombre envilecido se revolcaba en su propio excremento aun así era lo que estaba establecido. La prueba que forman la tenacidad del ser, se extendían delante de él, bienvenido desde el futuro. Luchas para la formación de los pueblos, desde la siembra hasta el florecer de la cultura, mientras la acción se combinaba continuamente con nuevos elementos, formando conjuntos a los que estos a su vez se asimilaban en sumatoria progresiva a un conjunto una y otra vez.
El ungüento perfumaba el ambiente, las ramas con que se esparcía golpeaban mi piel juntadas con bálsamos de fórmulas sagradas, dado al hombre desde tiempos inmemoriales, el fuego ardía intensamente, mientras el misterio que embarga a los hombre, se consumaba mientras se formaba una nueva realidad en el trascender de dos mundos, se fundían en el saber que debía ser uno.
-Yumare definición de dos mundos, en la formación de uno como alternativa a la humanidad.
El cruce: acciones que se plasman dentro de mí, para evitar ser sucumbe de eventos y circunstancias, formas autónomas en las que la preposición propia es superior al esquema de razón dominante en un determinado tiempo, todo ello me era comunicado tramite la Herencia Ancestral. Penetraba en mi piel, dentro de mi ser, alcanzando el diseño mayor en el que traspasa a mis generaciones formas de todas mis regeneraciones… Luego me fue dado el cordón, símbolo del pacto en que sería reconocido por los espíritus que gobiernan sobre las circunstancias adversas, como entes más allá de cada realidad.
El bohío había sido tocado por la majestuosidad de la luz, presencia del cosmos por ello alcanzamos la gracia.
-Yumare, Yo te cruzo y envió este edito a los eventos y circunstancias que se manifieste en cada paraje del éter, en el espacio metafísico en que gobierna un espíritu con definición del ser: Para que no seas muerto por mano de hombre o de mujer, por hierro o acero, por proyectil lanzado por pólvora, penetrará en tu piel o causara daño a tus órganos, no serás herido, ni en tiempo de paz, ni en tiempo de guerra, vencerás a la muerte dentro de su dominio, y te regeneras cuando tu cuerpo sea dado en holocausto, en cada ciclo interrumpirás la acción, doy este ritual sacro en donación a los hombres y sus gestas para que sea usado por tus vástagos a través de cada una de tus regeneraciones…
Los tambores con su repetición hipnótica, su resonancia que evoca lugares impenetrables dentro del espesor de la jungla, el humo de las hojas del tabaco el pacto del hombre con la tierra, las hierbas aromáticas que son ninfa de un ente universal, la voz de Sanarima, que desde el trance dirigía el ritual de salvaguardia y protección, expandía el tiempo donde este configurado en espacio vislumbraba a cada generación en un mismo acto, donde el ensalmo debería estar vigente hasta el fin. Los espíritus presentes daban su consentimiento al dotarse la carne como ente per los tiempos que vendrán: El espíritu de los animales, el espíritu de las plantas, el espíritu de las montañas, el espíritu que va por las llanuras, el espíritu que va por lo intrincado de la foresta, el que lleva el agua de los ríos al mar, el que evapora el agua para que convertida en neblina suba por las montañas hasta el alto de los cielos, ciclo de vida. Cada ente trasfigura en la presencia lo que modela in un solo tiempo, el ser y el estar en la conjugación del Uno.
Hasta que el trascedente se configuro, como espacio cuarto inmanente y dio a la acción la definición de lo que serás en tu designo.
“Yumare: aquel que custodia las raíces, y la identidad de su pueblo.”
De esa manera obtuve el significado propio, de la misma tierra, al despertarme a la conciencia tuve el alineamiento de las 7 conciencia en mí inclusión del cosmos. Era de pie delante la montaña en la trascendencia del Mí. Entonces vi el árbol y percibía su vivir de la estática en la que envolvía el ambiente como comunicaba con el agua para que llegara a él, al pájaro e insecto para que llevaran su simiente a lugares remoto, a la savia que subía por sus adentros, trascendía en su presencia.
El caballo lo encontré pastando debajo del Araguaney, de sus ojos percibí el brillo del abismo que nos lleva directamente al cosmos. El intenso amarillo del árbol florido, me lleva a este espacio propio del paraje que emana belleza sin igual...
Aun cuando el hombre regresa de la era de la definición propia, aunque te envista la divinidad, en la tierra el hombre es solo un hombre. En si su sentir es solamente un elemento de guía, encima de la tierra, en la misma tierra.
Qué bien, que haya épocas en la que uno pueda sobrevenir.
De regreso cabalgaba con un sentir que divagaba dentro de la interrogante del misterio, del sentido de la existencia cuando se alcanza la plenitud. Pero al franquear el riachuelo que su murmullo abre al sí mismo, entonces acampe, un anciano se acercó a mí y me dijo; ves ese gran palacio que se edifica allí: no tiene sentido alguno pues sus ocupantes se irán, el palacio caerá en ruinas, las plantas y malezas lo invadirán, y todos sus esfuerzos parecerán inútiles; pero alguien lo tiene que construir, el sentido que tú ves es el inverso de lo que te acciona. Sentido y forma se contraponen a ello, de allí nace la acción.
Cuando el valle se abrió a mí, lo hizo por el sendero que viene desde occidente, me detuve a mirarlo en toda su extensión, verde lleno de foresta, mientras el rio llegaba a la laguna, los lugares cuando son nuevos se abren al místico, luego al pasar el tiempo pierden su magia, pero este valle con su fragancia continuamente me abría a espacios mágicos.
Cuando tome la vía, que conduce directamente hacia la casona las plantas de cacao estaban en producción, el fundo era una hacienda ahora, al llegar a la casa mi primera impresión fue Emperatriz mejoró la casa, puso en producción el fundo.
Ella la vi venir hacia mí, con la misma devoción de siempre, y mi sentir aún estaba intacto por el porvenir que nos guardábamos el uno al otro, luego vino hacia mí José con una iguana en la mano, los peones me saludaron quitándose el sombrero de paja.
Luego cuando inicio el invierno y la lluvia hacía difícil la faena, acostado sobre mi hamaca el aroma del tabaco me envolvía alejando un poco el estiércol, reflexionaba sobre que es esta existencia donde la plenitud de tener un techo, faena, renta familiar y ganado me llenaba completamente, ¿Satisfacción por el logro propio?
Pero ese sentir era temporal, es circunstancial nada es perenne.
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Algún tiempo después, llegaron al valle unos comerciantes de seres humanos, los portugueses traían gente para la venta, cosa que a nosotros disgustaban pero Emperatriz, me pidió adoptar a una joven de mirada temerosa, a lo que accedí para quitarle el yugo de esos mercaderes.
En la casona, no la podíamos entender hablaba una extraña lengua y le pusimos de nombre Candelaria, pues repetía continuamente candela, candela…
José ya estaba crecido, y conocido en todos los rincones del valle, enlazando el ganado para marcarlo con hierro ardiente, en la pelea de gallo, en la manga de coleo, se hacía respetar por peones e hidalgos, fierro en el cruzar el acero, me complacía a mí mismo que hacienda y estirpe seguían un curso positivo.
Candelaria en poco tiempo pasó a formar parte de la familia, y llamaba a José Mandinga y muchas veces escapaba de su presencia haciéndose la señal de la cruz, cosa que le había enseñado el cura del pueblo, nosotros reíamos pero no nos explicábamos el significado de Mandinga.
Pero todo tiene una razón de ser, nada está al caso dentro el universo.
Al terminar la jornada, se recogen las herramientas para regresar a la casona, mientras el sol bajaba detrás de la montaña, en el ambiente se esparcía la fragancia a cacao, maíz, agua de panela, el descanso en el mecer de la hamaca, el canto que venía del fogón que la mujer entona mientras trabaja, mientras la luz de la lámpara proyecta las primeras sombras, con ellas se enciende la imaginación y se narran historias que no tienen tiempo, que son antiguas como el hombre y su necesidad de llenar el vacío, que se crea cuando está en comunión con otros seres, las zonas oscuras que emiten vacío y sombras donde se proyectan los propios pensamientos. Historias del jinete que cabalga sin cabeza en busca de quien no han regresado de la faena, azotando con su látigo los pastizales para llevárselo esclavizado al más allá, de la mujer que vaga en las noches sin luna, por los senderos de montaña, llorando por un amor que la abandono, mientras que el fuego eleva la figura del cuentero. Historias, cuentos, fabulas que la tradición oral ha trasmitido en las sociedades agrícolas hecha de vida campestre, honesta, llena de fatiga y esfuerzo propio, mientras la lámpara se consumía el carburo, la llama languidecía, el sueño embargaba al hombre y los relatos daba paso al cantar de los grillos, ranas, al ladrar de los perros, al sonido del mecate que se estira mientras se mece en su vaivén. Todo y todos a descansar, el hombre, los animales, el día, las herramientas, la tierra…
Continua....
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Mensaje por revolucion1954 el Lun Dic 09, 2013 8:58 pm

Segunda parte....


Todo y todos a descansar, el hombre, los animales, el día, las herramientas, la tierra…
Todo menos la pasión, derramada en que José guiado del instinto primero, con la complicidad de la profunda oscuridad de la noche, se mueve sigilosamente sin el más mínimo rumor, deslizándose por el pavimento como una culebra, abría la puerta del cuarto de Candelaria tomaba para sí, el cuerpo y cada respiro, al mismo ritmo que el sonido que emerge de la ciénaga entre cantar de ranas y grillos, espasmos de pasiones intensa se deslizaba sobre la piel ébano que emana aceites de bálsamos, dentro de si el furor incontrolable de una naturaleza indomable, como la que nos rodeaba, noches de hechizo intenso, brebajes esotéricos atraídos por el magnetismo de la hembra, el sentir que responde al deseo impostergable, mientras ella ahogaba su ardor mordiendo la tela de sus atavíos, mientras sus uñas se encajaban en la piel de José, todo dentro de un acontecer que hacia suyo esos actos en que la emoción rompe cada acto de razón.
Cuando Candelaria se dio cuenta, que estaba en cinta escapó al campo, pues según la moral, que el cura le había inculcado, debía ser castigada por DIOS.
Emperatriz me llamó preocupada por el insólito hecho, entonces entendí lo que se refirió al llamar a José, Mandinga.
-¡Que vaina José! Búscame a esa muchacha como sea y donde sea, antes del anochecer o te cruzo la espalda con el látigo.
Sin ensillar, saltó sobre el caballo y la busco entre las plantas de cacao, la de caña de azúcar, la de maíz, aquel día vi una sombra de miedo que jamás vi en reflejada en su cara. Entrada la noche regresó con la muchacha. Ella estaba más asustada que el día que la vi en la plaza mayor mientras la vendían. Emperatriz la tomó consigo, mientras me quede hablando con José. Luego fui a verla y se le explicó el uso y costumbre de nuestra casa, el hijo nace debajo de nuestro techo y lleva nuestro apellido.
-Mira Candelaria de aquí no tienes por qué escapar, así solamente meterás en peligro tu vida y la del niño, aunque no haya casamiento, él aquí nacerá y se criará según nuestras costumbres, no te pongas a creer en la tontería del cura esas son creencias importadas.
Entonces Emperatriz agrego.
-Esta tierra está vacía, cada recién llegado será bienvenido.
La vida de la hacienda regresó a la normalidad, alzarse con los cantos de los gallos, con los primeros rayos, el canto de las mujeres en el pilón moliendo maíz, magia del ambiente, el canto que desde la casona se esparce en los campos, mientras se ensillan los animales, se alistan los animales de carga, es el inicio de la cosecha.
Las mujeres baten las hamacas, con las escobas sacan arañas enormes que pueblan estos lares, obtienen la leche mugiendo las vacas, recogiendo el fruto, arrancando la hierba, la carga va fijada con nudos corredizos a la espalda de los animales, trabajo rudo, que son parámetros de equilibrio armonía del espacio, belleza de la parsimonia que regresaba a nosotros como gratificación del propio esfuerzo, que más puede pedir un hombre, que ve que cada cosa que ha sembrado o criado crece fuerte, productiva.
Nuestro valle estaba protegido del ataque externo, por una serie de alarma que corría rápidamente de un poblado a otro, de una hacienda a otra. Desde la costa se llegaba por el camino real o de los españoles, pero este estaba protegido por la espesa vegetación, difícil de descubrir desde mar adentro, desde las naves de piratas que infestaban y saqueaban la costa del mar de los Caribes.
Pero solo la traición, puede llevar a cabo una tragedia injustificada, había un locuaz que lo llamaban Comepiedra había sido expulsado del poblado por comportamiento amorales, y este vagaba por la costa, fue capturado por los Piratas, para vengarse, decidió colaborar con los piratas y les mostró el camino que conducía al poblado.
Estos cayeron sobre el poblado a sorpresa, mientras la población estaba en faena, lo hombres en su mayoría estaban en los campos trabajando, quien pudo escapar fue en busca de ayuda, para reunir las fuerzas y atacar a los invasores. A la casona llegaron en busca de ayuda, se llamó a los hombres dispersos por los campos ensille mi caballo tercie el acero, y obligue a José a permanecer al cuidado de la familia, había una ley en aquel entonces de un adulto por familia va a combatir y la hice respetar, en los ojos de José vi reflejada las ganas de pelear, pero una familia necesita que alguien la guie. A todo lo que daba mi fiel animal con las riendas sueltas, me pareció que empujaba al viento, hasta que divise una columna de humo que salía del poblado, el eco de la pólvora que retumbaba despedazando la carne del hombre, el grito de dolor de la mujer, el llanto del niño desamparado.
La pelea se había concentrado en la parte norte, donde los piratas llevaban la mejor parte, nos superaban en número, estaban mejor armados y estaban habituados a la guerra a destruir, mientras nosotros éramos gente de trabajo que cada día construíamos algo. Entre de lleno en la refriega, al primero que encontré le entere mi lanza, luego fue machetazo, puñaladas, pólvora hasta que fui mortalmente herido, de varios disparos, por ese maldito invento que los hombres no se enfrentan cuerpo a cuerpo sino a la distancia. Me levante y monte mi caballo, de esa manera el animal busco el lugar prefijado, subiendo la montaña al alba caí a tierra, al borde de un barranco, mi alma agonizaba pero las cruces que tenía debajo la piel ofrecían tenaz resistencia en mi cuerpo, con la faz viendo hacia el cielo vi alternarse sol y estrellas, la sangre que goteaba sobre la tierra era clamor de la definición que no desaparezca mi esencia, que no cese mi herencia, entonces andaba de la consciencia al sublime pero de dentro de mí no salía.
En la hacienda Candelaria paria a un varón, de color marrón lo quiso llamar Mandinga (más tremendo que un diablo). Pero Emperatriz tomándolo en brazo mirando su cuerpo dijo:
-Se llamará Yumare, tiene las marcas de su abuelo.
Entonces de la mirada del recién nacido, hubo un brillo de acuerdo aún preciso designo. El cuerpo retoma su trazado y pierde el aliento de vida, y se deja descomponer por la tierra, el caballo llega a la hacienda aun ensillado, no trae al jinete, pero lleva terciada la lanza y el acero. La mujer está resignada sabe leer el destino cuando se presenta, abraza el recién nacido entre sus brazos en que la vida es regeneración.
Emperatriz tomo el caballo, le quito la montura, lo llevó al portón y le dio sabana, luego tomó las armas subió al salón y las guindó al muro sobre de la chimenea, su voz le dijo: “El hombre murió para que sus armas fueran honradas en este muro.” Entonces entendió que había hecho lo adecuado.
El pequeño marrón, con sus cabellos rizados tiene en su mirada el avenir, en su cuerpo las marcas, la esencia de los pueblos en honor a quien las recibió y la identidad para fomentar un pueblo marcando su presencia, su continuidad.
La hacienda daba una importante renta, en contra del jornalero que ganaba solo para el sustento; el primer capitalista habrá nacido dentro de las filas de una sociedad igualitaria agrícola, en la que se le olvido repartir los beneficios equitativamente y de esa manera inicio amasar el surplus, para él, el cual luego daba en préstamos, hasta que se afianzo como poder político, en que el dominio de la explotación del hombre por el hombre se justificó, dando bienes según las ganancias en la que el trabajo propio, recae sobre los demás y las ganancias las guarda uno. De esa manera no solo el capital es abundante, sino el tiempo. Por ello nace la recreación en que se emplea en socializar.
José se volvió asiduo visitante del poblado, allí conoció la hija de un artesano de nombre Azucena y la pidió en matrimonio, su abuelo le donó unos terrenos donde, él inicio un nuevo fundo que llamó la Vega, tuvo pronto su primogénito al cual llamó Pedro.
En la casona el pequeño Yumare crecía al cuidado de su madre, de sus tías, pero era Emperatriz la que le obsequiaba los mejores cuidados, haciendo continuas comparaciones con su abuelo, en especial de las marcas que tenía en su cuerpo que a medida que crecía eran más evidentes.
Tenía la predisposición para aprender de su propia iniciativa, desaparecía continuamente para reaparecer por el sendero que trae del norte, a lo lejos daba la impresión de ser un hombre, a tres años amanso un caballo cimarrón en un día dándole de comer un sus manos, el cual montaba a pelo, domesticaba cualquier tipo de animal que encantaba con su silbido, se le veía en compaña del venado que él, llamaba la encarnación del viento. Su abuela intento domesticarlo a enseñarle a leer y escribir, tentó de adoctrinarlo a la religión, pero era reacio pues esta le prohibía justo lo que a él más gustaba, su madre continuaba a decir que era un mandinga.
José visitaba continuamente la Casona con su hijo Pedro, que crecía a su lado, tenía este una presencia serena, observador, demostraba una razón reflexiva de trato formal, se interesaba en las cosas tanto en su estructura como en su función, de buenos modales su palabra era la última en entrar en las conversaciones que expresaba con un buen sentido de oratoria, y demostraba tener un gran juicio.
Entre los dos hermanos había un respecto implícito, con una cierta distancia, Yumare era diestro, explosivo, místico, espontaneo, percibía la malicia en la gente, tenía un porte fuera de lo común, de piel marrón, los ojos verdes, el cabello rizado como monte seco cuando pega el verano, contextura fuerte, de vestir desdeñado.
Pedro era soñador, pausado, contemplativo, ingenuo, tomaba posición según conceptos elaborados dentro de una formación humanística de tendencia idealista, poseía los matices claros de los que veían más allá de su época como los utópicos, de contextura normal y delgada de piel blanca.
Cuando se marchaban de la hacienda, Yumare los acompañaba hasta la orilla de la laguna, entonces tiraba el caballo hacia él, y este hacia alguna maniobra, en ese momento, le tumbaba el sombrero al hermano y le gritaba:
-¡No pienses tanto, Pedro!
Y arrancaba en medio de una polvorera levantada por los cascos de su caballo.
-¡Pedro, hijo mío avíspate! No se puede vivir soñando en la vida.
El miraba al hermano y escudriñaba el designo, mientras este se alejaba intempestivamente, luego revolvía su mirada sobre la tierra, reflexionaba es ella indómita, ¿No se formarán acciones contrarias a lo que está establecido como realidad de hoy?
Llegados a la plenitud de la juventud, José llevó a sus dos hijos varones, para que tuvieran formación militar, los reclutas debían hacer diversas pruebas de habilitad y destreza, cada recluta se presentaba con su propia montura y armas.
Solo Yumare llegó sin silla pues a su parecer; “Dentro una refriega caballo y hombre debían ser uno.”
Yumare, venció sobradamente en todas las pruebas, demostrando no solo destreza sino liderazgo natural.
El comandante del cuartel era un instructor, que había llegado desde la península, un Hidalgo con una visión discriminativa de la vida, que veía como un hecho natural la división de los seres humanos en clase sociales, en la que la casta social dominante era llamada a gobernar, criado con la creencia que la aristocracia era una imposición divina, y el bajo pueblo irremediablemente debía obedecer a sus mandatos. De esta manera, creyendo que lo valido para la península debía ser válido para las colonias, sin tomar en cuenta que esta visión podría ser obsoleta en este continente.
El hombre muchas veces va a ciega por su vida, otras está limitado por el contexto donde se desarrolla, la estrechez de las conjeturas adquiridas y dadas como ciertas.
De esa manera Yumare quedo excluso, esto sorprendió a todos los presentes, pues a la vista de todos quedaba demostrado ser el mejor.
Yumare salta a caballo, toma el acero y se arroja sin freno, sin estribo, sin riendas, en una mano la lanza, en la otra el acero que resplandecía como haz de luz cuando los rayos del sol se reflejaban en este, sobre el comandante.
Padre, hermanos, amigos, conocidos, vecinos interpusieron sus cuerpos y el de sus caballos para que no concluyera en derramamiento de sangre.
Frenado en su ímpetu, le grita:
-Mira gran pendejo, ¡Que me puedes importar tú! ¡Que me puedes enseñar tú! Aquí está mi acero que lo quiero cruzar con el tuyo, para ver si eres bravo de verdad.
-¡Yumare quédate tranquilo!
La voz paterna retumbo dentro de si, él esperaba las palabras de siempre. “En ningún momento te dejes joder, pase lo que pase.”
Mientras el padre dirigiéndose al comandante le dijo:
-Creo comandante que usted está cometiendo un error, este muchacho ha demostrado sobradamente ser el mejor.
-Don José, que pena, pero el arte militar es mi profesión, su hijo es indisciplinado, impulsivo y no acepta ordenes, es un cimarrón, igual que el caballo que cabalga, en una batalla hay que mantener una formación y trabajo en equipo, pues gana el ejército mejor disciplinado y organizado por emplear la tatica escogida. Una guerra no es una caimanera, donde el más bravo se lleva el pedazo más grande.
La gente entendió las razones, pero los sentimientos eran otros. Yumare hizo un gesto apocalíptico, y dio rienda a su caballo hacia la Casona gritando.
-¡Que vaina! Pura política.
Mucho tiempo después de aquel suceso, los ancianos aun comentaban que si en aquel día, de la época colonial se hubieran cruzado el acero entre los adversarios, entre las diferentes mentalidad, en esta nación la realidad fuera diferente, pues cada quien se encontraría en el puesto justo, tendríamos el líder justo, al más capaz adelante y al menos capaz detrás, aquel hidalgo venia de otra realidad y venía a contaminar esta realidad, que estaba en formación, imponiendo concepciones y valores que aún no habían germinado en el desarrollo del pueblo.
Cuando el futuro, llega antes del pasado.
Esa noche inicio a llover a cantaros, sin interrupción de día y de noche, rayos y truenos se alternaban estallando en el firmamento flagelando el valle, la laguna crecía hasta que escavando un canal en la montaña consiguió salida al mar y con ella arrastraba casa y chozas, ganado y cosechas, parecía que no tenía fin como la herida que llevaba Yumare consigo, haciendo que el torrente de agua actuara como su humor haciendo que arrastrará por kilómetros objetos de humana pretensión.
Emperatriz con su intuición tomó entre sus manos a Yumare, le acaricio sus cabellos rizados, le aseguro que lo que le había sucedido no era el fin del mundo, que él tenía mucha gente que lo querría, que afecto no le faltaban, besándole la frente le llevó su cabeza hacia su regazo, calmando la tempestad de los pueblos.
Lo que le sucede a un hombre, le sucede a todos los hombres, en circunstancias y acciones diferentes pero en sustancia son las mismas dolencias que lo aquejan desde los albores de la humanidad.
Calmando la lluvia, hasta que de nuevo apareció el sol nuevamente.
El río que aquel día se formó, no se secó más y sirvió de desahogo a las aguas que bajan de la montaña al valle, los indígenas lo llamaron: Guaire; La herida que recibió Yumare, la misma tierra a manos del hidalgo.
Desde antes que se formaron los tiempos, y que hoy aun vivimos.
Aquel joven el día después que se le pasó la calentura, rompió lazo con todo tipo de autoridad, con cada forma de clase social, se acercó al esclavo, al trabajador del campo, al artesano, a aquellos que cabalgaban libres en la sabana, con los que escapaban del algún dominio latifundista, del castigo del látigo del mayoral, oía al pueblo bajo, como clamor de la misma tierra, creció errante entre la vasta sabana, en oriente, en occidente, en Barlovento, era hábil en domesticar fierras bravas, en llevar el ganado, a marcarlo con el hierro ardiente, tumbaba un toro tomándolo por la cola y lo derivaba, así crecía su fama, entre quienes aprecian al hombre por lo que vale, por lo que es...
Por aquellos tiempos, empezó una agitación y se discutía en los cruces de caminos, en las ferias donde se vendía el ganado, en las haciendas, en la plaza mayor, en las iglesias, era un acontecer en todo el reino, y causaba efervescencia según el bando que se tomaba.

“Cuando el río suena es porque piedras trae.”

Cuando se fundaron los poblados en la época colonial, se diseñó la plaza mayor y de un lado el cabildo, dominio del hombre y en frente la iglesia dominio de DIOS.
El cabildo como autonomía política, fue donde inicio la conspiración.
Frente a este en abierta oposición al dominio de la corona, en ese momento en que las voces que desde tiempo anunciaban el rechazo del dominio español, en las colonias la participación se volvió más antagonista, según el bando que se militaba.
Las divisiones eran menores, los interés eran mayores, la ecuación predecía cruentos choques. Porque detrás estaban al acecho las circunstancias, eventos impostergables retenido como el cauce de un río en crecida. Habían causas que no veían o no querían ver, la visión cerrada detrás del círculo del inmediato del si mismo, no le hace actuar más allá de sus intereses particulares, están ciegos de avaricia, del deseo de la ganancia ilimitada, de obtener el comando político, para organizar el estado según sus intereses.
Yumare se bajó del caballo, se sacudió el polvo batiéndose duro el cuerpo con su sombrero, le dio una palmada al anca de su caballo, que sonó duro e hizo estremecer al animal. A Pedro lo vislumbró en la parte norte de la plaza mayor, la cita le causaba enorme expectativas con particularidad curiosidad, pues su hermano, nunca lo había citado con tanta insistencia, con tanta formalidad, y secretamente según le testimoniaron los diferentes emisarios que envió.
-Hermano que te trae tanto misterio, cualquiera puede creer que quieres tumbarle la corona al rey.
-Yumare lo dirás bromeando, pero hoy hay una reunión de las más altas personalidades de las ocho provincias que justamente quieren la independencia de España.
Miró detenidamente a los personajes que se refería, la crema innata de la oligarquía criolla, se le forma un ligero sonriso como quien entiende más allá de lo que está a la vista, tomó su sombrero, bajó el rostro, luego lo levantó un pensamiento le pasó por la mente no te vayas a desilusionar a Pedro, entonces se dijo hare un esfuerzo para ser moderado, justamente él que iniciaba un pleito por cualquier razón.
-¿De qué hablan Pedro, de libertad, de emancipación, de fundar una nación independiente?
-Sí Yumare de ser libres independiente dueños absoluto de nuestro destino.
-Mira hermanito, tu nunca has oído al bajo pueblo, nunca has visto las marcas sobre la piel que deja el látigo del mayoral, no has visto la miseria acumulada de una familia de campesino, esclavos y todos los explotados, niños barrigones que lo único que tienen en sus barrigas son lombrices, desnudos, sucios y mal vestidos, harapientos, y chozas de caña brava para vivir, a ellos ¿Que les toca?
-Carajo hermano ese punto de vista no, nos lo hemos planteado, por ahora pensamos en la autonomía política en primer lugar.
-Entonces hermano llámame, cuando les tomen en cuenta, pues yo soy de la misma tierra.
Se quedó a parte, mientras ellos entraban a firmar el acta de independencia, muchos lo saludaban, pero él, se quedó solo al no sentirse un mantuano y por ello conservar su identidad. Se le acerco Joaquín un artesano y él le comento.
-Estos lo que quieren es solo el poder político, para fomentar su poder económico, allí hay solo la mano del hidalgo, como el mismo indio con diferente pluma. Pero sí mi hermano está allí adentro, no todo puede ser malo.
-Es como tú dices Yumare, están fomentando solo sus intereses.
Se quedó en la esquina de la plaza a escuchar, a intuir el avenir, precavido de quien no toma parte en la acción, pues no ve a que bando pertenecer aún, de esa manera presentía los tiempos que vendrían. Ensimismado en sus razonamiento deducía,” la primera ola siempre viene pequeña, los que la saltan después se encuentran con otra ola más grande que los arrolla, pues cuando se hacen los cambios la muchedumbre no vale, si no hay el impulso popular desde donde nace la necesidad de cambio, ese cambio no tiene valor.” Querer la independencia solo para tener la libertad para comerciar con potencias extranjeras, no es suficiente para convencer a la historia, ad abrir una página propia. Además también había contradicción entre ellos, había los que querían quedar fieles a los peninsulares.
Dentro las filas del pueblo, ellos eran visto como el yugo real que los oprimía desde hace varias generaciones, la continua explotación mientras ellos crecían en opulencia, ellos la gran mayoría estaba encadenada a la miseria, a la ignorancia, a la exclusión de cada tipo de bienestar.
Al caer la tarde, el acta de independencia estaba firmada. La noticia corrió por valles, montañas, sabanas, mares y ríos como reguero de pólvora, dentro de caseríos, ciudades, casas, chozas, opulentas mansiones, y en las iglesias entraba e inmediatamente dividía a las familias en bandos rivales, en facciones contrapuestos de tal manera que el conflicto armado era inevitable. Con el tiempo las discusiones subían de tono, amenazas de castigo divino, caía sobre la población por desafiar a la autoridad del Rey investido por la deidad, que a muchos hacía gracia la alegoría de los curas, pero carecía de efecto porque al rey nadie lo conocía, era una figura retórica que muchos creían que era invento de la oligarquía criolla. En cambio a ellos, los tenían bien presente cada día de su vida. Pues eran la voz que ordenaba que se moviera el látigo del mayoral.
Los argumentos de independencia los oía, pero me mantenía al margen de tomar bando, por lo tanto luego de la declaración de la independencia, salí intacto de la euforia colectiva, siguiendo mi normal rutina, y fue por aquel entonces que estando por Barlovento allá donde el cacao crece espontaneo, comerciando una partida de ganado. Me encontré con un grupo comandado por el Catire Boves, que estaban levantados en armas contra los patriotas, venían liberando esclavos y sumando en sus tropas el descontento popular. Su mejor argumento era al quitarse la camisa mostraba su espalda llena de cicatrices emarginadas con el fuego aplicado con hierro ardiente, como se marca la bestia en la faena del marque. No hay nada más contagioso que mostrar el mismo sufrimiento que sobrelleva el pueblo bajo, esas cicatrices era imposición del hierro ardiente, su espalda era un amaso de carne cicatrizada con fuego, era la conclusión de lo que sufría la mayoría en aquellos tiempos. Dentro de sus filas tenía algunos conocidos, así que entre a su campamento improvisado, de los nuevos libertos, de los patas en el suelo, de los desheredados de la tierra, de los perseguidos de cada humana injusticia.
El catire Boves hablaba a los campesinos a los esclavos, al sometido, al humilde de condición.
-El Amo quiere todo para él, después de la independencia hará leyes peores de la que hoy existen, para favorecerse, esta lucha que ellos proponen es una lucha, sí pero con la voluntad infatigable del esfuerzo único, en el solo ideal de mantener sus propios e individuales intereses de clase social.
-Pero Catire ¿Que podemos hacer nosotros que no tenemos nada porque luchar?
-Si en esta tierra hay alguien que debería pedir libertad, él que tiene el derecho moral de hacerlo, después de trescientos años de continua explotación, tiene que ser el esclavo, el peón ese es el que tiene que pedir independencia, debe ser el artesano, si deben pedir derechos es el pueblo bajo, que hoy no tiene ninguno.
Nosotros todos ustedes juntos somos ese pueblo, el verdadero.
-Y como la vamos hacer si ellos tienen todas las armas y caballería.
-A mí me apoyan los realistas, por el poder que me dan estas armas, por el poder de la fuerza, que en este momento poseo, yo los declaro libres, tomen sus herramientas de trabajo sígame en la lucha y serán combatientes activos.
-Catire nosotros somos solos campesinos; grito el bajo pueblo.
-Quien es diestro con el machete en la zafra, será también diestro en el campo de batalla, porque desde hoy será la primera vez que lucharas por ti.
Estas causas de rebelión aquel día la hice mía. Así hablaba el Catire Boves, de aspecto taciturno pero reflejo de su época, el cual salió de Calabozo con 150 monturas y sumaba varios miles aunque en su mayoría eran solo chusma que trataba de elevarse a combatientes, una multitud de esclavos que eran capaces de romper las cadenas del esclavismo, hombres, mujeres, niños que lo seguían gente liberada por su mano y por su voluntad, a los cuales proponía redimir a todos los oprimidos y exterminar aquella casta de Hidalgos arrogantes de mantuanos y amos que vivían solo para la explotación de tantos hombres y sus familias.
En este tumulto de gentes e ideas, en lo cual me reconocía porque tenía todos los elementos que le faltaban a la rebelión, la sangre esparcida sobre la misma tierra, el fuego que renueva el campo y cicatriza las heridas del pueblo, el dolor, la humillación, la explotación que se pierde en el tiempo, por tantas razones hizo que los oprimidos de estas tierras fueran leales al rey y tomamos el bando de los realistas, contra los llamados patriotas que de patria conocían una sola la de sus intereses particulares.
El improvisado ejército marchaba desordenadamente, quemando haciendas, sacrificando el ganado, arrasando plantaciones, respetando a algún propietario leal al Rey, a los patriotas todas sus propiedades era puestas a hierro y fuego, poblado que resistía era incendiado, comercios saqueados, los hombres fusilados, las mujeres violadas, el niño abandonado.
La avanzada del oprimido es ciega, la fuerza que lo empuja es directamente proporcional a las injusticias sufridas, un concentrado de ultrajes, de abusos, de excesos en esclavitud.
La avanzada del oprimido es contraproducente en la acción, sin visión del momento presente, contrapuesto al momento histórico, cerrándose al futuro, pierde los mejores potenciales para el avenir, hoy arrasa con su furia indómita, incontrolable, mañana recogerá solo ruinas, destrucción miseria colectiva.
Destrucción y miseria, sangre y fuego; también con estos elementos se planta un pueblo. La guerra nos llama a combatir en bandos adversos, en que nosotros erramos parientes, hermanos, tíos, padres, hijos, compadres, vecinos en la parte contraria y ellos viceversa de la nuestra facción, lucha fratricida en el alba de la nación, ¿Cuánta sangre se necesita para plantar un pueblo?
A los patriotas les llegó de refuerzo al General Francisco de Miranda, que desembarco con una nueva bandera, para un nuevo país, un tricolor de amarillo, azul y rojo, vencedor de muchas batallas en otras tierras, tierras lejanas en que las realidades eran otras. Poco después se vio en la necesidad de firmar la capitulación con la que se perdía la primera república.
En el acta de capitulación se establecía que el general Miranda, tenía tres días para abandonar la capitanía general de Venezuela. Un grupo de patriotas lo detuvo y al pasar los tres días del término de tiempo establecido en la capitulación, fue entregado a la autoridad militar española.
Perdida de la primera república, seguido de un acto innoble, así fue traicionado el precursor de la independencia americana.
Muchas veces las páginas de historia patria son ilegibles, para la visión heroica idealista de los procesos emancipadores, pero en fin es solo historia, con matices domésticos aun no elevada por la pluma del escritor...
Vencimos se oía en el campamento, pero mirando a nuestro alrededor era evidente que habíamos perdidos todos. Cada quien guardaba dentro de sí el propio luto. El que en aquel día caluroso en la plaza mayor, cuando jugaban a fundadores de naciones, autoconvocándose para redactar la constitución de la nueva república, con sus vistosos uniformes que impresionaban al pasante, enamoraban a las adolescentes, pero que no eran determinantes, ni decisivos en la lucha mientras a mucho parecía un acto contra las clases opresas, con sus ideales que estaban alejados de la realidad explotadora de las plantaciones, no las veían o no querían verlas, pues eran las que generaban la renta, de su riqueza. De todas las veces que se habían reunido nunca, ni siquiera una vez le preguntaron al pueblo:
¿Tienes alguna necesidad? ¿Tienes algún derecho que pedir?
¿Te sirve alguna libertad? ¿Tendrás tú también alguna expectativa social? ¿Alguna justicia? ¿Alguna cosa, no sé?
Ni siquiera una vez miraron hacia abajo, ni siquiera una vez…
No hay peor ciego que el que no quiera ver, ni peor sordo que el que no quiera oír, el clamor silente de las masas, donde se levanta el estado crítico de lo que es evidente.
Aquellos que aquel día se autoconvocaron para redactar, la firma del acta de independencia, imitando la revolución de otras latitudes, redactando constituciones para una republica en cambio de favorecer a los intereses de su clase social dominante. La carta magna de una nueva república, debería saber que estas no nacen sin el consentimiento de las todas las clases, justamente nacen para redimir las masas explotadas.
¿Pero sabes que es una república?
Es un instrumento de los pueblos, que eleva a rango de ciudadanos, a todos los que están dentro de sus fronteras. Ciudadanos con todos los derechos y pares oportunidades. En los fundadores de nación esa visión no estaba plasmada, su visión no alcanzaba más allá del estrecho círculo de sus clases sociales, de sus intereses, había brazos que trabajaban por siglos para crear las condiciones de cambios sociales, por esa razón que la perdida de la primera república es a su vez el inicio de las guerras sociales, los brazos que movían un imperio, las masas explotadas por diversos siglos gritaban desde su dolor silente. ¡Justicia!
Ellos eran solo instrumentos de intereses superiores, de las potencias que rivalizaban entre sí, por el comercio en estas tierras sin intermedio de la corona de España, naciones que a su vez complotaban contra la paz social de las colonias, dentro de la estrategia de la tensión para venderles armas. No se hace una revolución solamente por comerciar sin intermediarios, para ello existe el contrabando.
Tiempos de derrota en que se hacen cuentas, que el dedo acusador apunta.
Tú mantuano, tú oligarca, tú hidalgo.
¿Cuáles son tus causas? ¿Dónde están tus dolencias? ¿Dónde están tus cicatrices? ¿Qué quieres hacer? ¿Quieres asomarte a una revolución? Quieres asomarte al balcón de la historia abusivamente, no como fuerza de avanguardista de los pueblos, sino de reaccionario, como contrarrevolucionario, como conservador de tus privilegios de clase.
Para fundar una república, no debe haber súbditos, no debe haber vasallos, no debe haber serbos, sino ciudadanos, por esos alcanzamos la libertad, la igualdad o algún instrumento que nos permita alcanzar esa igualdad mediante la solidaridad de sus componentes.
Las cosas que anteceden a una revolución son contrarias a la explotación del hombre por el hombre, por el látigo del mayoral que hace brotar la sangre que riega las plantaciones, que abrevara al ganado, que da vigor al sembradío, constancia para estar plegado sobre la tierra, que genera toda esa riqueza, para que luzca la opulencia como un resplandor del ego, justamente lo que causa la ceguera del que no ve, que los que están en retro escena, hoy son la fuerza que ha causado su ruina, destrucción, muerte, dolor, sufrimiento, soledad, angustia, entre tus filas. Hoy se levantan frente de ti, como siempre, sucios, mal vestidos, mal educados, integrados en un ejército de harapientos, de patas en el suelo, formados desordenadamente, cabalgando sin silla, con el brazo en alto blandiendo machetes instrumentos de trabajo convertidos en armas libertarias, con ellos si se escribe una verdadera de página di historia, por ser la verdadera fuerza trasformadora de esta realidad, hoy al concluir siglos de explotación tienen su razón de ser, nada que perder, todo para ganar, por eso están en pie de guerra, por una sola causa la reivindicación del explotado. Razón de ser para oponerse y luchar.
Por eso las ideas vienen del futuro, porque son difíciles de conceptualizarse en el mismo contexto cuando se desarrolla la acción.
Después de poco tiempo de paz relativa, los patriotas se alzaron en armas desde otra parte del reino, declarando de nuevo la guerra para formar la primera república.
En nuestras filas en el breve tiempo de paz se había creado un malestar difundido, la autoridad pretendía que los esclavos que el Catire Boves había declarado libres, debían regresar al latifundio. Pero después que estos recién libertos, había probado la euforia de la liberta, ¿Quién puede regresar a las cadenas? La ceguedad del hombre es contágiate no tomaba en cuenta; Querían que regresará en calidad de esclavo quien había luchado, que venció una guerra en la cual luchó por su libertad, ¿Cómo se puede creer que semejante cosas pueden suceder? Cuanto aun la sangre derramada está caliente en los campos de batallas y los hombres empuñan las armas…
De nuevo a caballo empuñando las armas, unos frente a otros, un largo respiro y después nos apeamos de nuestros caballos para darnos la mano entre hermanos, padre e hijos, primos, conocidos, suegros, pueblo frente a pueblo, buscando un acuerdo. Con Pedro me encontré encima de una colina, me sorprendí de su abstracción de la realidad objetiva. Se bajó de un salto del caballo y vino a mi encuentro, sin mucha formalidad me planteó su problemática.
-¡Yumare! ¿Qué haces en ese bando? Nosotros estamos tratando de liberar esta nación, para luego ser libres nosotros mismos.
-Hermanazo del alma, nosotros hemos liberados muchísimos de las cadenas donde estaban amarados por siglos y además los traemos aquí con nosotros, el que quiera liberarse, bien, estos son los tiempos que rompa sus cadenas y que se nos una.
-Nos estamos aniquilando entre nosotros…
-Esta nación se estaba fundando en la demencia, luchamos contra nosotros mismos con la proporcionalidad que nos da la ceguera material.
Al caer la tarde estaba claro que no habría acuerdo, estábamos unos frente a otros, pero a la vez estábamos lejanos, contrapuestos, adversos, opuestos en las ideas y en el contenido, contendientes unos contra otros, ellos insistían en la jerarquía, el mando vertical, nosotros en la organización horizontal.
“No queremos ser más Indios, hoy somos todos Caciques.”
Nos saludamos, nos dimos las manos, cada quien daba un saludo, un propio adiós, el padre daba la bendición al hijo, aconsejándole de estar atento que en el próximo enfrentamiento pudieran reconocerse, antes de dar el golpe de gracia, en medio del arrebato homicida en que habíamos caído y nadie recordaba cómo todo esta guerra fratricida había empezado, ¿quién fue el primero que asesino a su hermano? Seguramente en esa ocasión se instauro el sacrificio humano para plantar los pueblos…
Cada quien regreso encima de sus monturas, cada quien marco su horizonte dentro del imposible que las paralelas se cruzaran en el plano, regresamos cada quien a sus trincheras, a su línea de combate, cada quien enfrentando al suyo, en contradicción. La guerra se tornó cruenta, no sé desperdiciaba un momento para hacer verdaderas barbaridades. La sangre versada llamaba a más sangre, como ebria de ese elemento vita, no había lugar donde la muerte no pasase, caserío que no ardía, mujer que no llorase por vejación.
El general Bolívar, un día declaró la guerra de arrase y quema, para que la península perdiera el interés económico en estas tierras, lástima que llegó tarde su edicto de guerra a muerte, pues desde la primera república la tierra no cesaba de arder, ganado no sé encontraba como antes. Un anciano que se encuentra en los cruces de senderos adversos, nos dijo que DIOS había dicho “Siete años cultivaras y luego dejaras que la tierra descanse.”
Entonces descansa tierra de cultivo, tierra de pastar, que mientras tanto el hombre lucha y de sus heridas nace el nutrimiento que riega la tierra con su sangre, su carne, si estas cansada de su sudor y su trabajo.
La tropa con la experiencia se formó en expertos de caballería, ya casi nadie combatía a pie, por lo tanto los enfrentamientos se hacía en los llanos donde los caballos daban lo mejor de si, cabalga sin sillas, machete a la cintura, lanza amarada a la espalda, descalzo como la tierra, veloces como el rayo, imprevisible como las fieras, no dábamos ni tiempo al disparo de pólvora, ni a las balas de cañón, era rabia, ira popular...
Las mujeres seguían al ejército a pie, junto a ellas los viejos y los niños, los animales de ordeño, los animales de carga, de esa manera cada campamento era un poblado, cada reagrupamiento una nación, la carne se asaba en las estacas, previamente salada amarada a las ancas de los caballos, en la noche el firmamento era constelado de estrellas, los músicos entonaban sus canciones, el canto que narraba gestas heroicas. No había techo pues el firmamento era el único que podía contener debajo de sí, el pueblo que se estaba formando, cada quien se reagrupaba a medida que avanzaba la noche, allí se respiraba la libertad de facto y de hecho.
El caballo cabalga sobre la tierra, el hombre cabalga sobre el caballo, pero sobre de él nadie que lo gobierne, aunque combatíamos en las filas de los realistas y estos eran fieles al rey, la corona era algo lejano, intangible, nosotros erramos fieles a nosotros mismos, a lo que palpábamos en el inmediato de nuestra realidad.
Era una guerra de guerrilla se privilegiaba las escaramuzas, se combatía por posiciones que habían perdido sentido o por un poblado sin habitantes, puertos sin barcos, por fortalezas sin soldados.
En un enfrentamiento, en la emboscada de la historia, en la cita con su destino, mientras combatíamos, al Catire Boves lo mataron, el terror de los llanos, que solo su nombre aterrorizaba al punto de hacer escapar a las tropas, cayó abatido, a cierto punto cuando le hicimos el funeral me vino a la mente que después de todo; “No es tan peligroso el tigre como lo pintan.”
Pero aun las masas exclaman en rituales secretos ¡Taita! ¡Taita!
El que había iniciado las guerras sociales, hoy yacía dentro de la tierra, nutriéndola de sus vivencias, pronto para convertirse en polvo y de esa manera dar su contribución a la tierra, ingresando de nuevo al ciclo de vida y muerte.
Pero después aún si la historia lo quiere expulsar de sus páginas, degradarlo como clase social baja, pero aun si lo quieren dejar en el ángulo obtuso de una historia forjada en campo abierto y falsificarla en la oscuridad de la traición por el grito aterrador del que sufrió las atrocidades a la que llegó a perpetrar con sus tropas de recién libertos, hay que darles el reconocimiento que el agravio al pueblo se lo habían hecho sin que nadie los defendiera, por varios siglos por lo tanto allí, aquel día murió el primer libertador José Tomas Boves que nuestra historia haya conocido, duela a quien le duela.
Aún perdura el llamado que hace el pueblo bajo, ¡Taita! ¡Taita! Que hace erizar la piel, al más bravo
¿Sino que revolución es? …
Con todo este proceder la segunda república se perdió de nuevo, pues las causas permanecían idénticas, ceguedad delante de lo que era evidente, pero de tanta guerra y su destrucción en ella viene implícita accionándose en su dinámica, se estaban destruyendo las estructuras sociales, culturales por lo tanto cada día los hombres se volvían más igualitarios por lo comprometidos que estaban en la misma acción, en que la destrucción eliminaba las diferencias económicas, sociales y de otra índole.
Grandes proclamas, campañas admirables, una estela de destrucción y venganzas.
Con todo ello no se gana una revolución, porque una revolución es del pueblo, porque es el pueblo que guarda en si las penurias, el parir de los tiempos, el peso de la historia, la presión de las injusticias, siendo a su vez depositario de los valores positivos, particulares, permanentes donde la dinámica espontanea fomenta los cambios legítimos en la búsqueda de la justicia social.
Un día del mar llegaron refuerzos al ejercito realista, un gran contingente de soldados con esplendidos uniforme, con muchos pertrechos, bien organizado, con un comandante plenipotenciario, donde llegaba le ponían un toldo, para hablarle había que pedirle audiencia, perdonó a petición de la iglesia a los patriotas, pero solo a los que eran mantuanos, era de convicción netamente clasista un hidalgo en plena regla, después hizo un edito en la que campesinos y esclavos tenían que regresar a las haciendas.
-¿Este se cree que la revolución la están haciendo los latifundistas? Tanto luchar para volver a esto, otro ciego que no ve delante de él, como se está desarrollando un proceso de profundos cambios sociales, que tendrán estos peninsulares: ¿Que hacen el imposible para razonar de incongruentemente, será una enfermedad?
Esta fue la gota que derramo el vaso, que derramó cada uno de nuestros intereses para permanecer en el bando de los realistas, ¿Cómo puede creer que quien es libre, se va meter el mismo de nuevo las cadenas? ¿A cuenta de qué? La libertad se prueba una sola vez, después que se sabe cómo es, ninguno se queda encadenado. El toro se torea una sola vez, la segunda vez en cuerna al torero.
El descontento fue general y se manifestaba abiertamente, pues los castigos corporales a quien no quería regresar no se hicieron esperar, el futuro no se veía bien, de hecho no existía, pero para abrir los ojos, los latigazos son un buen método, conciencia y coraje para romper con aquel sistema de clases y explotación, en las noches se producían muchas fugas inclusive de nuestras líneas, hacia los llanos, hacia donde las voces decían que se alzaban en armas, un ejército hecho de nuevos libertos, donde cada quien era según su propio valor. Aquella mañana me decidí también y junto a un nutrido grupo tomamos la vía de los llanos, a los que encontrábamos se nos sumaban.
-¡Pa’ donde van!
-Para los llanos a unirnos a los llaneros del Catire Páez.
No fue de noche, ni tampoco desertamos, solo seguíamos los mismos ideales: ser libre, por ello estábamos dispuestos a morir en el intento: quien lucha por la libertad y muere, no se le podrá llamar muerto, en ninguna época...
Comenzó el invierno cuando llegamos a los llanos, para buscar el campamento del general Páez, nos movilizamos en medio de fuertes crecidas, con el agua a la cintura, aguas infestadas de caimán que había que matarlos de un certero machetazo, las pirañas atacaban a caballos y sus jinetes, nos tocaba subir árboles, y ver que en medio de la crecida una tragavenado se retorcía con su presa.
Una naturaleza salvaje, indómita como nosotros mismos, una naturaleza vigorosa que nos suministraba todo tipo de alimento, pero prodigia de peligro, que nos hacía a cada uno sobrevivir en base a propios medios, una bendición de DIOS para hombres sin tiempo. Con nuestros cuerpos bañados, con la tierra inundada, empantanada, con el jaguar que nos emboscaba sobre los árboles, íbamos a caballo, íbamos caminando de patas en el suelo, semidesnudos para crear una nación que albergase un pueblo, para forjar una epopeya para constituir una patria libre e igualitaria como nosotros mismos errábamos. En las tierras altas donde se lleva el ganado para escapar a las inundaciones avistamos las primeras fogatas, el olor a carne asada, el sonido de la música criolla, nos llevó directamente al campamento.
El baquiano y otros fuimos a parlamentar con las tropas del general Páez, había tensión en ambos bandos, la mano sudaba con la lanza en mano, los caballos se volvieron impacientes, ellos habían justiciado a Boves, por lo tanto las dos tropas estaban formadas por los que hasta ese momento habían sido tropas enemigas.
revolucion1954
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Gran camarada
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Mensaje por revolucion1954 el Lun Dic 09, 2013 9:00 pm

Tercera parte


Hablamos de nuestras diferencias, y luego de lo que nos unía en la adversidad contra la sociedad de clase, contra la oligarquía, contra el hidalgo.
Pues ambos bando erábamos producto de la misma raíz, de la misma fuente todas las injusticas sociales, de la discriminación, hijos ilegítimos, esclavos libertos, indígenas desplazados de sus tierras ancestrales.
El pacto fue alcanzado después de un breve dialogo, en la que ambos nos reconocíamos en la bravura del combate, por tanto quedo acordado la unión de los dos ejércitos bajo el mando dl General Páez, unidos bajo un mismo ideal la libertad por la cual veníamos pelando y que puntualmente las autoridades querrían quitarle a los recién libertos. En el acuerdo quedaba estipulado que ninguno regresaba a ser esclavo una vez que terminase la guerra. Aceptado el acuerdo ingresamos al a campamento donde padre e hijos, parientes de diferentes filiación pudieron reunirse debajo un mismo mando, poder amolar el machete para combatir un enemigo común, una causa común.
Mi caballo lo deje pastando a llano abierto, sobre la tierra, libre y sin ataduras como querríamos ser nosotros mismos, así que repetía la copla; yo sobre él, sobre de mi nadie, ni siguiera un sombrero, por esa razón no los usábamos.
Todos bajo una misma bandera, bajo un mismo ideal ser de la misma tierra, después se sacrificó el ganado y mientras al fuego ardía la carne se asaba, la música se dejó sentir con sus tonadas, música que al bailarla se pisa la tierra continuamente como para despertarla, anunciando que el pueblo está de fiesta, se baila hoy en los llanos porque es fiesta de hermanos, se festeja hoy por que el pueblo está unido, es fiesta de hermanos de reconciliación entre iguales, las lanzas juntas, en un solo haz los machetes al cinto, los caballos pastando libres en la sabana.
En si no había una guerra como tal, era una guerrilla, tumbado el poder establecido, derrocado las estructuras coloniales, cada quien se había constituido según propias concepción, los enfrentamientos eran escasos por ser esta tierra tan grande e inmensa, que con gran dificultad encuentras a quien buscas, por lo tanto al que no querrás ver, no se forma ni siquiera en el horizonte.
Era una guerrilla que iba en busca de ganado, dinero, víveres haciendo escaramuzas, emboscando a las patrullas de los realistas.
Ejército llamado patriota había varios, pero era el general Páez el que poseía mayor concentración de efectivos, los que nos habíamos sumado a su lucha, y los que continuamente desertaban de las haciendas huyendo del látigo del Mayoral, de las encomiendas, de la esclavitud. El ejército de formación popular era el de Páez, los otros eran ejércitos privados de formación oligarca que dependían del capital de los hacendados, lo que según mi parecer luchaban por intereses alejados de quien había logrado su recién libertad.
Por lo tanto cuando el general Bolívar invitó al General Páez a un encuentro este le respondió: “Sí el General Bolívar, quería hablar conmigo, que venga a encontrarlo en los llanos. Algún tiempo después nos llegó la noticia de que el general Bolívar, venía a nuestro encuentro. Me senté junto al fuego mientras afilaba mi machete pensé. “La Oligarquía criolla viene en busca del pobre, oprimido por sus leyes, al que escapó de sus plantaciones, de su explotación, de su mando todo esto me inquietaba, pues: “Cuando el rico come a la mesa del pobre o es porque le debe o por que le quiere pedir un favor.”
El General Bolívar recién nombrado general en jefe por el congreso de Angostura, llegó a nuestro campamento, para entrevistarse con el general Páez.
Si note que sus oficiales y soldados estaban bien uniformados, bien armados, cada uno en sus monturas.
Hasta que vi a Pedro que avanzaba junto a ellos, fiel a su general en la perdida de la primera república, en la perdida de la segunda república, en la guerra de arrase y quema. Entonces fui a su encuentro a saludarlo, nos dimos la mano y luego un gran abrazo fraternal.
-Caray Yumare, celebro que te hayas convertido en patriota.
-Son decisiones circunstanciales Pedro, nada en si ha cambiado.
-Cambiarán si logramos que los llaneros entren bajo un mando unificado, seremos un ejército numeroso.
-No me parece una buena cosa, ustedes representan a los intereses de la oligarquía criolla.
-Hermano ¿No puedes aún olvidar aquella tarde, que no fuiste aceptado en la instrucción militar?
-Son vainas que se quedan dentro de nosotros, una espina que cada vez que te mueves te molesta.
-Los tiempos cambian ahora es una misma causa, una sola lucha.
-No me digas, es el mismo brujo fumando otra cachimba. El oligarca tiene una sola función: fomentar las divisiones de clases.
-Cuando termine la guerra todo habrá cambiado, Yumare las cosas no serán iguales que antes.
Pero dos hermanos, uno marón y otro blanco se separan de la confrontación, de la formación de elite, del antagonismo de las clases sociales para hablar de cosas domesticas de nuestros parientes de aquella vida campestre que un día se apartó para dar paso a esta demencia, de muerte y destrucción, que jamás no los hubiéramos imaginado, que fuéramos instrumentos de nuestra propia destrucción.
-¿Yumare sabes que la abuela Emperatriz murió?
-Sí ella pasó a saludarme, me dejó este crucifijo y un rezo: Del combatiente invencible, para que me guardase en todos mis enfrentamientos.
-Igual que a mí, llegó al campamento en medio de una tempestad, augurando una pronta reconciliación.
-Ahora la casona está en ruinas, las plantas de cacao luchan por su sobrevivencia en medio del monte, el ganado que queda está cimarrón. ¿Pedro cuando crees que dure esta guerra aun?
-No lo sé con certeza, pero si en este día se consolida la unión, la victoria no estará lejos.
-Lo que tiene que establecerse son los derechos de los patas en el suelo, que por cierto siempre es el último en llegar, por esta razón empezó este desastre y por la misma continuaremos a luchar.
Las tratativas quedaron para el día siguientes, los llaneros fuimos convocados para una asamblea general. Donde el general nos informaba sobre los términos de unir la lucha armada con la oligarquía.
-Necesitamos unirnos en un solo ejército, para derrotar al enemigo, las condiciones son las siguientes cada quien mantendrá su rango, la tropa mantendrá las mismas condiciones de libertad, el que luche será libre después de ganar la guerra.
-Mi general nosotros somos muchos ellos son pocos, si vienen a nosotros es porque solo no ganaran.
-Estamos de acuerdo en ese punto.
-Mi General si formamos un solo ejército, ¿Quién nos asegura que después de la guerra, no nos obliguen a trabajar de nuevo en sus plantaciones?
-Ese punto fue acordado por el General Bolívar, quien por sí mismo liberó sus ochocientos esclavos personalmente, él no está de acuerdo con la esclavitud.
-Pero el general Bolívar no son todos los hacendados, la oligarquía no duerme por cuidar sus intereses.
-A mí me parece ver la mano del Hidalgo en esta unión, su arrogancia, su división de clase, el prevalecer de sus intereses, en nuestras filas la gran mayoría nos alzamos en armas justamente contra ellos, ¿Cómo puede funcionar una sociedad basada en la explotación del hombre? Sin que las ganancias sean solo para ellos, nos levantamos en armas contra su opulencia y su discriminación.
-Justamente, porque en estos momentos estamos parlamentando de tú a tú, el amo y los expeones.
-Después se enriquecerán otros y habrán siempre pobres y eso serán causas de nuevas guerras.
-Así es, el mismo indio con diferentes plumas.
-Mi general, a mí me parece que bajo ninguna intención, deberíamos pactar con la oligarquía.
-Tienes razón Yumare, pero toma en consideración que las armas las tiene el pueblo, ahora y somos mayoría.
-Las armas no bastan se necesitan conciencia de mando, conciencia en el pueblo sino a la larga vencerán de nuevo sus intereses particulares.
-¿Intereses? Ahora han casi perdido todo y para cuando termine la guerra no quedará nada, pues según la veo, todo lo que se hizo bajo el gobierno del rey se está perdiendo.
-De verdad esto está sucediendo delante nuestros ojos, al finalizar la guerra no habrá piedra sobre piedra, ni hacienda que no haya sido arrasada.
-Escuchen hoy, en este momento somos nosotros el ejército y en cierto modo los que tenemos las armas, el pueblo mientras estemos levantados en armas, no hay ninguna posibilidad que nos sometan, el que hoy no luche a favor de la causa se merece la esclavitud, por esa razón DIOS, nos ha dado esta oportunidad después de varios siglos, así que no se hable más, hay que guerrear.
-¿Pero DIOS? Si los curas andan diciendo que por desobedecer a DIOS fueron las causas de los dos terremotos, pues al rey lo puso DIOS, para que nosotros lo obedeciéramos y por desobedecerlo seremos castigados.
-Mire compañero DIOS premia la desobediencia, la rebeldía, al hombre combativo él, le da la victoria.
La asamblea se alargó toda la noche, luego sentimos un disparo.
La noticia que se había llegado a una resolución en la cual el general Páez, aceptaba unirse bajo un comando unificado, es decir a las órdenes del general Bolívar, nos alcanzó mientras estábamos lejos en nuestros recuerdos. De inmediato Pedro celebró el pacto, en cambio yo me retraje de toda aquella algarabía que se formó.
Aquel día nació la nuestra nueva nación, es lo correcto, aceptarlo de esa manera pues ese día mantuanos y populares se unieron de muto acuerdo, en aquella extensa sabana cubierta por un manto de estrellas, a la luz de fogatas, rodeado de marrones esclavos autolibertos, machetes bien afilados al cinto, las lanzas listas, los caballos pastando libremente, la música hechas de coplas improvisadas que contaban las gestas heroicas del centauro de los llanos y de su ejército de hombres libres, no fue en aquel día en el cabildo sino en el llano abierto, el día que la oligarquía pacto con los patas en el suelo. Allí nació una nación, desde ese momento se empezó a escribir la historia, la página autentica, donde una vez más los oprimidos luchan contra los imperios y sus intención de esclavizar al hombre
Se sintió el joropo como se acostumbra, el general Bolívar en ese momento era el general en jefe de todos los ejércitos y nos sorprendió a todos por ser un buen bailador.
La subordinación del general Páez, al general Bolívar era la legitimación que el pueblo bajo necesitaba, para ser reconocidos por la historia, porque ellos contaban con un elemento: tenían reconocimiento, es algo intangible pero valido, en cambio nosotros con toda la fuerza de ser clase emergente no teníamos, no teníamos un proyecto político, la estructura cultural, la constitución, las leyes. Nosotros hasta aquel entonces erábamos bandoleros, asaltadores de caminos, saqueadores, de esa manera consumíamos nuestro empuje inicial de emancipación. Ese elemento hacia la diferencia entre embarcarnos dentro de un marco revolucionario; para el desarrollo de los pueblos o ser elementos hostiles al progreso de los pueblos.
De mañana, temprano, inicio la movilización del nuevo ejército: Libertadores de América, los cuales marchábamos sin confines, sin límite para forjar la epopeya libertadora de la cual se forjarían la nueva nación, hacia los andes, a las cimas más elevadas de nuestro continente.
Al principio al salir del calor del llano, el frescor nos alivió la piel, pero a medida que seguíamos ascendiendo, el frio ad hacerse más intenso a marcha forzada subíamos las escarbadas montañas, la tropa empezó a resentirse habituada como era al clima tropical, iniciaron a morirse los más débil, lo que prueba que la cuerda revienta por lo más delgado, cuando llegamos a la cúspide nos encontramos con la nieve donde el frio pungente para nosotros era inimaginable la muerte blanca hizo estrago entre la tropa.
-¿Yumare no será que el General Bolívar, se está vengando de los llaneros por quemarle la hacienda?
-Vaya usted a saber…
-Caray hermanazo, ahora sé porque inventaron la ropa, yo antes creía que era invento de los encopetados para lucirse.
La gran mayoría acostumbrados a los calores de nuestro clima, andábamos semidesnudos, pero en estas altura necesitábamos abrigo.
Luego iniciamos a bajar por la otra parte del nevado, con bastante prisa sinceramente, aunque al llegar al teatro de operaciones aún hacia frio, al calor de los preparativos del enfrentamiento nos calentó a todos, la tatica de subir el nevado tuvo el éxito esperado, pues confiaban que ninguno hubiese hecho semejante locura, la locura trasformada en hazaña nos dio la primera victoria. Además que la tropa española no estaban motivadas como la de nosotros ¿Ellos para que luchaban?
Para nosotros la lucha tenía un sentido vital, si queríamos vivir en nuestra tierra de hombres libres.
A Bolívar lo vi, envuelto en una cobija, calentándose al fuego mirando al tizón ardiente fijamente, como una premonición consultando al oráculo del guerrero.
Los tiempos que vendrán, llevando peso de la historia sobre de si la contribución del sacrificio: destrucción, sangre, dolor, muerte.
Sangre mío, sangre tuyo, lo que mi sangre donó como sacrificio, la misma que a la tierra versaste, la cual por ella la tierra brama, junto al llanto de la recién parida nación, para mis futuras generaciones de todas mis regeneraciones.
La guerra bajo el mando del general Bolívar, hizo que la guerra fuera tatica operacional se tomaba una posición para mantenerla, se cortaban suministros se planteaba la guerra como tal para ganarla, esta era de constante movilización por todo el territorio desde las altas montañas, dentro de lo intrigado de la selva, en la vasta sabana, en la costa, hasta uniformes nos pusimos. Mientras me acordaba que antes nos limitábamos a tomar bienes, ganado, víveres, si se presentaba la ocasión hacíamos el enfrentamiento, normalmente regresábamos al campamento asábamos la carne, prendíamos el joropo, sin ningún tipo de proyecto esta era la diferencia que dio a la independencia la certeza de ir hacia la victoria. Al vernos frente a frente con los realistas ellos eran fieros y disciplinados, pero nosotros erábamos la sumatoria de todos ellos, de los descubridores, de los conquistadores, de los colonizadores, del indígena, del esclavo trasplantado a estas tierras, del espíritu de sus impetuosos ríos, de sus inaccesibles montañas, de sus impenetrable selvas, de las profundidades de sus océanos. Esta sumatoria era la fuerza que nos daba continuamente la victoria, en si nos daba una estatura superior delante a las fuerzas realistas. La guerra se prolongaba y eran bastantes los años de luchas y no había lugar donde no había llegado la destrucción, el fuego, la muerte, tierra que la habíamos marcada y limitada con sangre, en nuestros ojos había solamente mirada de muerte, matábamos de una sola estocada, matábamos con el primer lanzazo, matábamos con los cascos de los caballos, matábamos con la pólvora, matábamos hasta cuando dábamos un consejo. Solo muerte generábamos quienes una vez habíamos sido criadores de ganado y agricultores, quienes prodigábamos vida.
Hasta que no quedara nada en pies, como si quisiéramos cancelar al hombre de la faz de la tierra y toda huella de su existencia.
La llanura ardía, la foresta estaba calcinada, la mar y los ríos llenos de sangre, los pájaros habían olvidado su antiguo trinar, los animales nos miraban dentro de su mirada había una interrogante. ¿Que era toda esa demencia? Antes vivían en paz, sembraban, plantaban, criaban ganado, fumaban tabaco, hacían fiestas.
La pólvora hería al viento, retumbaba en los acantilados.
Cada machetazo que se atestaba vertía la sangre sobre la tierra.
Cada disparo se dispersaba el ser humano en el horizonte, en su anulación.
Cada lanza que traspasaba un cuerpo este era vaciado de su alma, cuerpo sin vida.
Los caballos al galope, continuo incesantemente molestaban a la tierra en su afán de despertarla. Mientras el hombre que sobrevive al enfrentamiento, tatúa su cuerpo de cicatrice, quemada por el sol, sucia de sangre seca y polvo de senderos adversos de vida común, que escurre sobre la piel en los tiempos de incesantes aguaceros, del andar, del ir, continuando a destruir lo hecho, quemar lo plantado, destruir lo edificado. Una epopeya en toda la extensión de la definición, en toda la capacidad del hecho de la palabra, algo superior a cada esfuerzo humano.
En los enfrentamientos no siempre salía ileso, cuando me herían y tenía que retirarme indefenso, los del bando contrario querían rematarte por aquello del árbol caído todos quieren hacer leña. Me arrastraba debajo de los arbustos como una serpiente, mientras sentía el galope de sus caballos detrás de mí pista, entonces apelaba al rezo, la oración del justo combatiente.
Mediante la cual se invoca a la esencia de la naturaleza, a los espíritus de los animales del monte para el socorro mutuo.
Conviérteme en animal de monte, hazme deslizarme por la hierba.
Cubre mi cuerpo con manto de tierra, cierra el sendero con selva virgen.
Haz que su mirada se desvié dentro del monte, perdido entre las ramas.
Que sus pasos no hallen trocha, ni paso, haz el monte que sea impenetrable.
Cierra cada acción de humano devenir, hazlo errante en medio de la foresta.
Sentía sus voces de perseguidores; “Carajo yo lo vi desaparecer estaba aquí” y lazaban machetazos al aire, el monte crecido me tapaba, las heridas profundas me debilitaban, así que hasta que no sanaba no regresaba a la forma. Una veces me dejaba arrastra por la corriente de las aguas, o dentro de la tierra, dentro de la conciencia única, cuando una vez oí una voz de mujer que reía en acción de demencia, delirio maniaco en la negación de si, mientras bebía la sangre de la tierra, ebria de muerte y destrucción, tenía miles de cráneos amarada a su vestido hecho de piel humana, llevaba ojos y orejas para hacerlos ciegos y sordos, tenía aliento de alma en pena, de su nariz pestilencia de peste, de su boca babeaba un líquido verde-negro engendro de maldad. Guidado de un impulso para no concientizar la forma, me acerque prudente, levante mi brazo empuñando el acero para golpear aquella infamia de terror, aquel espanto de incertidumbre, pero ella descubierta, se volteo advertida por los espíritus de las tinieblas, y dijo:
-¡Yumare eres tú! Todavía no, los tiempos aun no son, no son esos…
Giro la cabeza y desapareció dando un aullido.
Entonces quede impactado por haber sido reconocido por aquel espanto. Ahora sí nos jodimos, este pueblo tiene un espíritu malignos en el éter.
Esa forma la reconocí en el látigo del mayoral, en la explotación del hombre por el hombre, en las cadenas de la esclavitud, en el vuelo de los zamuros sobre cadáveres inertes, en la muerte del hombre, el llanto de la mujer, en el abandono del niño, la destrucción, en la destrucción de las plantaciones.
El caballo lo encontré pastando en medio del monte, cuando regresé a la forma.
Al regresar al campamento me saludaron sorprendidos, hasta el general vino a verme al mirar las cicatrices me dijo;
-Carajo eso era para matar un toro o a diez toros, tienes el cuero duro macho oyó.
-Espero salir de la próxima, mi General.
Por aquellos tiempos teníamos más de catorce años, en pie de guerra, desde aquel día de la firma del acta de independencia.
El clarín sonó a reunión, todos levantamos la cabeza en alto, la vista al frente buscando noticia de aquel evento tanto esperado, que fue inmediatamente confirmado; “Estábamos convocados a una batalla con todas nuestras fuerzas efectivas contra todas las fuerzas realistas.” Una batalla de verdad me dije. Empezamos ad hacer nuestros preparativos, de nuevo a forjar el acero, la mandaría golpeaba el hierro incesantemente, sus ecos productos del martilleo, hacían de compas a la actividad frenética del campamento, mientras amolamos nuestros machetes, la piedra abrasiva que con su frotación le saca filo al metal, filo cortante, penetrante, hecho para hacer un corte perfecto, al primer golpe debe caer el enemigo, se cortan los palos para hacer las lanzas, se amuela la parte de metal un filo que permita atravesar un cuerpo o dos, cuantos sean posibles, no hay reflejo de emoción, se es serio, la risa dentro de una sociedad guerrera es de mal augurio antes del enfrentamiento. El caballo espera sabaneando, pastando al abierto. El hombre con su mirada trata de escrudiñar el mañana, busca un señal de lo que ha de venir. Bien lo que ha de ser será…
Temprano, antes que el día nos dijera algo, nos pusimos en marcha.
Los de a caballo marchan, los de a pie marchan, toda la retaguardia en marcha, hacia el horizonte.
Las mujeres siguen el rastro, curan al herido, al enfermo, acuden al anciano, amamantan al niño, forjan a las nuevas generaciones.
¿Cuándo estas a caballo y te volteas, que ves?
Un pueblo andrajoso, mal vestido, pata en el suelo, que camina lentamente, desorganizadamente, como nómadas de la historia, buscando entrar en ella marginalmente, aunque sea de abusivo, sino hay puesto en ella, un pueblo que camina hacia el futuro en la incerteza del mañana.
Dos semanas nos costó llegar al lugar destinado para hacer esa batalla, la hora de la verdad donde no hay escusas, teníamos la experiencia de campo por los tantos enfrentamientos, estábamos maduros para este momento y que a su vez sellara nuestra independencia, cesara el inútil derramamiento de sangre.
Un oficial comentó:
-Esta si va hacer una pelea de verdad.
-¿Sí, no los catorce años de lucha, que fueron un baile de carnaval?
-¿Cómo así?
-Un machetazo es un machetazo, igual en campo de batalla que en una pelea de cantina, guerra es guerra en cualquier lugar y circunstancias en que los hombres se enfrenten.
-Bueno, igualito no es.
-De un mosquito para arriba todo es cacería, ¿Oyó mi estimado?
En los días sucesivos se iban agregando efectivos, que acudían desde todos los ángulos de nuestra naciente nación, no me dejaba de llamar la atención que ambos ejércitos se estaban concentrándose para que el enfrentamiento fuera lo más cruento posible, brutal, sanguinario todo el arsenal se estaba preparando para que hombre con el mismo idioma, cultura y razón de ser se destruyeran, bastaba que uno de los comandante decidiera retirarse y la matanza no se daba, especialmente los realistas que la tenían perdida, este es el ángulo obtuso del razonamiento que para despachar una formalidad, solo para decir perdí en el campo de batalla, y no en una mesa firmando una capitulación, un armisticio o rendirse al enemigo cuando está claro que no vencerán.
¿Cuánta sangre vale el honor de las armas?
¿Cuánta sangre vale la dignidad de un pueblo?
La aurora trae consigo, la frescura del amanecer que llega sobre la piel, la claridad al campo, al trinar de los pájaros, el día va a calentar te dices, lanzas una mirada al cielo y ves a los zamuros volando en círculos, mal acostumbrados ya, saben que donde hay reunión de hombres, es un festín seguro para ellos.
Monte a caballo, acomode la lanza, me quede mirando la punta, bien me dije antes que te oxides te lubrico con sangre, me fui a la formación asignada los de a pie cerraron filas, los caballos relinchaban, presintiendo el eco de los cañones.
Los comandantes en jefes se reúnen en la mitad del campo, de este lado; los patas en el suelo, base fundadora de una nueva nación, junto a la oligarquía criolla sin nada más que perder; sus casas destruidas, sus plantaciones arrasadas, el ganado expropiado, los parientes fusilados, desterrados, encarcelados.
De aquella parte, de aquella parte aún me pregunto que querrían en estas tierras.
Al grito de ¡Independencia y Libertad! ni un solo hombre quedo atrás, avanzó la nueva nación blandiendo machetes y lanzas, al ataque sobre el enemigo, la pólvora de fusiles y cañones retumbaron en el ambiente el silbido de los proyectiles y su impacto explosivo sobre la tierra.
Todos al ataque un solo pueblo, una sola lucha.
La ironía reía sobre la colina, sabiendo lo mucho que cuesta romper las cadenas.
Del contacto inicial al atravesar con mi lanza, desenfunde el machete, repartiendo machetazo como si estuviera cortando monte, árboles para iniciar un fundo, pero el bombardeo de los cañones, caían sobre la tierra haciendo saltar por los aires hombres, caballo tierra que después recaía en forma de lluvia, los fusileros disparaban y de sus proyectiles caían abatidos hombres y caballos. Hombres que caían bajo el golpe certero del acero. Jalaba las riendas un breve vistazo y se partía para ayudar en otro frente, esta vez no había retirada o se rendía o se vencía, desafiando al enemigo plomo iba y plomo venia, no se le veía fin.
-¡Yumare! Reúnete en aquella colina, lo ordena el general.
Al galope entonces.
-¡Diga mi general!
-Agarra estos cinco bravo, bajo tu mando rodea la colina para neutralices esos cañones.
-¡Ya oyeron síganme carajo!
A todo galope fuimos a la tarea encomendada, esquivando patrullas enemigas, el giro fue largo y tuvimos que luchar con varias patrullas, hasta que en última instancia llegamos detrás de la colina nos apeamos y fue de nuevo batalla pues estaba bien protegida, las defensas lucharon duramente y encarnizadamente, ciertamente no hay lucha peor cuando el adversario no quiere morirse. Mucho nos costó, pero logramos neutralizar la batería de cañones.
Al regresar notamos un cambio en la movilización de las tropas, entonces grite a nuestras líneas.
-¿Qué pasó con la batalla carajo?
-La ganamos Yumare; somos libres e independiente.
Con esas simples palabras, entró en mí el entendimiento de que había terminado esa pesadilla, y lo primero que pensé: ahora podemos regresar a nuestras haciendas, a trabajar de nuevo pues somos hombres de trabajó.
Tuve Fe que así seria, pues no dude un segundo, un segundo de duda y la Fe deja de efectuarse, la Fe es una manifestación que no permite la duda.
Si hay duda, no hay Fe.
En aquella batalla, muchos fueron los caídos entre ellos el Negro Felipe, mano derecha del general, un importante elemento que a todos nos dolió. Entrada la tarde cuando iniciaba el anochecer se oía solo la palabra ¡Victoria! ¡Victoria! ¡Victoria! Repetida hasta la saciedad. No era una victoria más era la definitiva, no de una batalla sino de la guerra, aquella que los pueblos esperan, desde el alba de los tiempos, se ¿Podrá poner la palabra fin a una guerra?
Cabe preguntarse: ¿Cómo se siente un hombre que vence una guerra? Cuando se desató la euforia colectiva, me quede apartado sobre mi caballo, mirando al futuro, los tiempos que vendrán, el mañana, todo aquel tiempo que irremediablemente vendría a nosotros a tocarnos la puerta, y al abrirla nos encontraríamos con la soledad y la destrucción de nuestros actos.
El espectáculo que quedó en el campo de batalla, después de la pelea colectiva, era de devastación, cuerpos sin vida, cuerpos mutilados, hombres heridos mortalmente, hombres que se quejaban, hombres que caminaban sin rumbo cegados en su visión, hombre sentados fatigados de tanto matar, chacales humanos que depredaban sus
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Mensaje por revolucion1954 el Lun Dic 09, 2013 9:02 pm

Cuarta parte


El espectáculo que quedó en el campo de batalla, después de la pelea colectiva, era de devastación, cuerpos sin vida, cuerpos mutilados, hombres heridos mortalmente, hombres que se quejaban, hombres que caminaban sin rumbo cegados en su visión, hombre sentados fatigados de tanto matar, chacales humanos que depredaban sus víctimas, los vencidos que reflejaban en sus miradas lo incierto del futuro, cuerpos de leales y separatistas unos al lado de otro, descansando en brazo del eterno.
El machete sangrando, el caballo muerto, el caballo ensillado solo, la lanza quebrada, la bandera despedazada, los cañones aún humeantes, el fusil usado de muleta, hombres que han vencido sobre un teatro inhumano, de esa manera también se funda una nación. Allí esta nuestro holocausto de muerte y destrucción, para nuestro advenir en que donamos a la tierra sangre y dolor para el parto natural de esta nueva nación, las mujeres hacían del llanto sobre del cadáver del hombre una plegaria a ritual esotérico en que la nueva nación se plantaba, niños al lado del cadáver del guerrero marca en si el sacrificio, tomando el acero en mano es herencia para todo lo que vendrá, pues lo que hoy se sella con sangre con sangre será formado por los siglos. De esta manera nos presentamos al alba de la nueva nación con la furia destructiva del hombre, para tratar de plantar esta patria de darle a un pueblo su propia identidad basada en la fusión de otros pueblos.
-Yumare nos estamos reuniendo encima de aquella colina.
Le doy riendas a mi caballo, hasta donde me es indicado la reunión.
-Bueno compañeros hemos alcanzado la victoria, desde hoy otro gallo cantará.
-Desde hoy mi general, tenemos que empezar ad hacer lo que ya teníamos y perdimos por las ansias desmesuradas de enriquecimiento de la oligarquía criolla.
-Yumare el pasado es de lucha, el presente de victoria, el futuro es nuestra patria.
La noche nos abrigo, la fogata ilumina parcialmente el lugar, los quejidos, el llanto, el lamento, herían la tranquilidad, superaban las coplas del cantante, el acorde del arpa e inquietaban a los vivos, de esto no escriben los que narran los hechos, escriben las gestas enmarcando el gesto heroico de los dirigentes, los que sucumben, la desolación del mutilado, como llama viva de quien dio su cuerpo y se sepultó en vida, no viene nunca escrito y menos recompensado, la viuda y el huérfano que vivirán en el desamparo, de la publica limosna, del publico escarnio non serán recogido en los textos nunca los han narrados. Así veía que inmediatamente nacía la discriminación con ella una nueva oligarquía, pues del despojos del imperio iniciaban a enriquecerse.
Catorce años de guerra, casi una vida, si hubiera plantado cacao serian dos plantaciones, se puede decir mil vidas o mucho más.
Bramaba el ganado en medio la noche, mientras era sacrificado y su carne se asaba en las estacas, hechas de lanza despedazadas en medio del conflicto, bien reflexione la reconstrucción inicia con los despojos de guerra, en el doble uso que se da a las cosas, sacrificado el hombre, sacrificado el ganado, la sangre de uno se mezclaba en la tierra con la otra, las coplas del cantante se mezclaba con el llanto, los quejidos, los lamentos, el baile es para el vivo, el entierro para el muerto que va al descanso.
Mientras nosotros sacrificamos el ganado para nuestro alimento, algún ente nos sacrifica a nosotros para su alimento, el ganado cuando lo miras a los ojos refleja el universo, en su quietud, el a su vez imagina hacer una gesta, es solo ilusión, nosotros como tales somos solo una realidad marginal de circunstancias y designios de otras realidades que escapan a nuestro entendimiento. Y el hombre que va al descanso ya es pasado, baila el hombre con la viuda, que se seca las lágrimas con él, entonces el futuro se acerca al ser en formas de olvido. La mañana siguiente nos sorprende festejando, el ron corría como la sangre derramada el día anterior que se unió al nuevo día, el amanecer que salió para nosotros solos. El día primero de una nueva nación para el bien o el mal de lo que estábamos forjando. De mis abstracciones fui despertado pues el Catire Páez, subió a un taburete para un discurso improvisado, para darnos la noticia formal de la aplastante derrota que el ejército imperial, había sufrido a manos de nuestro ejército lanceros de los llanos.
-Aunque estamos celebrando una merecida victoria, la guerra no ha terminado, debemos movilizarnos nuevamente hacia los andes, donde el imperio gobierna aún sobre suelo americano. Luego le cede la palabra al General Bolívar que lo explicara mejor.
-Combatientes ayer el imperio ha mordido el polvo de la derrota en suelo americano, por ello nos hemos liberado y en el mismo acto hoy tenemos una nación propia, hoy que no somos más súbditos de su real majestad, emperador del imperio español, hoy que podemos llamarnos por fin ciudadanos, ciudadanos Venezolanos pero con mayúscula, por la gran gesta que hemos sido capaz de realizar. Tenemos una obligación con nuestros compatriotas, ellos quieren como nosotros romper las cadenas con el imperio. Por lo tanto concluida esta gesta heroica se nos abre un nuevo frente de guerra para desterrar del suelo americano, la sumisión, las injusticias, la esclavitud, la subordinación al imperio. Sé con conocimiento de causa, del sacrificio que hasta ahora ustedes han realizado, pero les digo la gloria os alcanzará en las cumbres andinas para concluir la independencia americana.
¡Qué! me dije será el ron, la euforia de la victoria que les hace decir esas cosas, están emborrachados de gloria, sin lugar a dudas.
-Oíste Yumare, somos libre además van abolir la esclavitud.
-Mira Negro, el que vive de ilusión muere de desengaño, tú libertad la obtienes peleando cada día y por eso nunca te quites el machete del cinto.
-Eso es lo que vamos hacer, irnos a pelear con el general.
-Irnos es mucha gente, porque yo estoy ebrio pero no loco; me canse de destruir.
-¿Yumare no vas a ir a la guerra? Caray estamos obligados.
-Sí, el que va a la guerra obligado, muere por devoción, mi estimado.
-Sta loco, decididamente yo aquel frio no regreso, pero; ¿Cómo se puede seguir pensando en guerras, cuando nuestras familias y tierras están abandonadas y el poco ganado vivo, está en estado bravo? Con este razonamiento y las claras intenciones de permanecer me presente al Catire Páez.
-Mi General con su permiso, le vengo a comunicar que me doy de baja por motivos personales del ejército.
Me miro tomándose una pausa, luego me pregunto:
-Yumare, se puede saber los motivos, pues no eres ni el primero, ni el único.
-Sí, tengo mi familia abandonada, la plantación de cacao convertida en monte, el ganado perdido, son tantas cosas que juntadas son razones de causa mayor.
-Caray Yumare, queda aún mucho por hacer todavía, gente brava como tú necesitamos.
Me decía mientras hojeaba mapas sobre la mesa.
-¿Necesitan pa`que? Si los andes ya los atravesamos y liberamos, ¿Regresar pa`que?
-Mira Yumare también yo quisiera tomar una tierra y hacerme un fundo, pero somos militares y tenemos que seguir peleando, sino los realistas se reorganizan y regresan ad atacarnos.
-Sí regresan llámeme estaré listo y a sus órdenes, pero en estos momentos me doy a lo que ya he hecho, por eso me regreso a mi plantación o lo que queda de ella, pues la tierra sin gente no tiene sentido, por estas razones antes expuestas me doy de baja.
-Perderemos un valioso y experto elemento, si es tu decisión acepto tú petición.
-Desde que inició esta pelea muchos son los bravos hombres y mujeres que han muertos mi general.
Le di un apretón de mano y salí de la tienda.
Al galope se nos unió Pedro, al cual le había llegado la voz, que yo no iría a los Andes.
-Hermano, me llegó la noticia de que te retiras de la guerra.
-Mira Pedro la locura es contagiosa, por ello yo me curó en salud y me regreso para la Casona. (En todos esos años esa palabra no había tenido un significado tan intrínseco; Familia, tierra, plantas, ganado, trabajo, progreso como en ese momento).
-Hay que continuar la guerra, como hasta ahora lo venimos haciendo.
-Entonces, yo me quedo, ve tú si aún tienes ganas de destruir.
-Se necesita ayudar a los andinos a liberarse del yugo imperialista, pues ellos solo no pueden.
-Pedro si ellos quisieran la libertad hubieran hecho lo mismo que nosotros, luchar, sino lo logran entonces, quiere decir que no se la merecen, la libertad hay quererla no se la puedes regalar.
-Parece que sea así, pero muchos pueblos viven bajo el yugo, como un estado natural, una vez libre abrirán los ojos.
-Yo no soy Cristo, y él es, el único redentor de la humanidad, sino abren los ojos por si mismos, es porque ciegos quieren estar.
-Bueno, se nota que es una decisión bien meditada.
-Sí, hasta aquí me trajo el río, de aquí pa`lante, soy baquiano.
-Bien, Yumare salúdame a mi mama, a mis hermanas, un abrazo hermanazo, por lo menos terminamos en el mismo bando.
-Cuídate hermano, que para mí ahora es tiempo de plantar.
Me quede mirando desde que ensilló, hasta que lo perdí en el horizonte, como en los tiempos de nuestra adolescencia, era el mismo soñador y sin malicia que a veces me sorprendía que no hubiera muerto en batalla y de mis preocupaciones en las refriegas de verlo a caballo y no caído, al finalizar lo primero que hacía es buscarlo.
Aquel día de baja nos dimos un grupo como de cincuenta hombres, los cuales ensillamos y nos reunimos en grupo según nuestro destino, hombres a caballo armados esta vez con la condición de construir, luego de tanto destruir. Hay hombres que no saben sustraerse a la acción y quedan aprisionados en los avenimientos de otros, sí aquellos querían la emancipación debían ganársela y ¿Sí no la querían?
Hay personas que les gusta vivir subordinadas. ¿Eso también es un derecho?
Nos encaminamos hacia oriente, ellos a su vez marcharon a occidente ciertamente teníamos pasiones contrapuestas.
-Qué te parece Cienfuegos, esos son carne de cañón.
-Una cuerda de pendejos, compadre; ¿Van a donar su vida en aras de qué?
-Quimeras, la llaman los escritores, mientras la propia tierra está abandonada.
-Y lo que nos ha costado liberarla, todo lo que teníamos y una buena parte del futuro.
Cabalgábamos libres y con un solo compromiso nuestra tierra, acampábamos cerca de ríos, mientras asábamos la carne que cazábamos, se improvisaba el canto, entonces la copla que narraba las gesta de un nuevo pueblo las entonábamos. Tuvimos varios enfrentamientos con bandas que se daban al saqueo, atravesaban pueblos donde niños harapientos, nos pedían cualquier cosa para comer, tomábamos pedazos de carne que llevábamos amarradas a la silla para que al contacto con la piel del caballo se salara y se la regalábamos, viejos nos paraban en los cruces de caminos para que le diéramos noticias, mujeres que se ofrecían, mutilados de guerra que nos hacían el saludo, las haciendas estaban en franco decaimiento, para ponerlas a producir se necesitaba demasiada inversión por ello el panorama era devastador, a medida que nos acercábamos a un determinado destinos a su tierra, su plantación, su casa; nos saludábamos y cada quien tomaba su propio rumbo, quien lo encontraba y quien querría regresar a lo que había dejado, el temor de lo que encontraría, a su regreso, el regreso hacia si mismo a un espacio circunscrito, en un tiempo memoria. Los pasajes se abrían a nosotros continuamente, la vegetación estaba intensamente verde, los caseríos y pueblos que atravesábamos estaban marcados y la gran mayoría al oír a los caballos huían a esconderse, el temor a los hombres armados, a los ejércitos al saqueo, al reclutamiento forzado, a la violación, al robo, al depredación; mucho tiempo atrás se celebraba la visita de algún vecino, de algún extranjero, de alguna puerta se asomaban solo personas perplejas, mujeres con sus cabellos enmarañados, despeinados, llenos de piojos, nada que ver con aquellas caballeras brillantes negras azabaches que ondeaban al viento, los techos derrumbados sobre la propia casa, me aumentaba la angustia por llegar y ver mi propia destrucción. Linda la hicimos, toda esta calamidad para tener lo que ya teníamos. No es igual que ir a la guerra que regresar de ella, al ir teníamos rabia, odio, no nos importaba nada, una vez saciados nuestras ansias, descargados nuestros más elementales instintos destructivos, no cabía un sentimiento de odio, de envidia, de egoísmo eran sentimientos en nosotros desaparecidos, nos embargaban sentimientos de solidaridad compartir lo poco que llevábamos, la caza, dentro de nosotros solo el deseo de reconstruir. Temprano de mañana llegamos al valle de los Caracas, delante de mí se abrió de improviso una emoción, tantas veces recordado incluso en el fragor del combate el valle, en el cruce de camino me despedí del grupo y di rienda suelta a mi caballo. Cuando llegue cerca de mis linderos, vi lo que justamente imagine tantas veces, donde había vigorosas plantas de cacao había monte alto, algunas plantas resistían a la invasión con sus frutos caídos al pie de la planta, total ruina.
Bien me dije; Tengo algo que hacer mañana bien temprano.
La Casona estaba en franca ruina, como el resto de la nación, los muros en general resistían pero necesitaban revestimiento de cal, me apee del caballo y llamé, desde dentro de las ruinas, se oyó el eco que regresó a mi envuelto en voces familiares, mi madre se asomó, saliendo desde dentro los escombros como náufragos del tiempo.
-Mi hijo, gracias DIOS mío por esta gracia.
-Mamá, mi querida mamá.
-¡Juana, Jacinta, Josefa vengan que regreso Yumare!
Un abrazo largo como una vida a la cual faltamos, un abrazo grande tan grande que podía entrar todo el universo.
-Regresaste mantuviste tu promesa y ¿Ahora qué harás? ¿Retornarás a una nueva guerra?
-No maita, regrese para reconstruir, para plantar de nuevo el cacao.
-Me alegro (Secándose las lágrimas, que corrían pos su rostro).
-¡Hermano estas cubierto de cicatrices!
-Sí, cicatrices al fin, que solo ustedes pueden curar.
Respire profundamente aquel aire dentro de mis propios linderos, desde el profundo de mi nació, aquel deseo no solo por mi boca, sino por cada una de mis cicatrices, el guerrero cubierto de cicatrices quemado por dentro, quemado por fuera, pide solo tierra para trabajar y con ello renacer de nuevo, después que esta fue reducida a cenizas.
Renacer mediante el trabajo, algo que nadie narra, lo que cuesta renacer con el propio esfuerzo.
La reconstrucción la inicie, bien temprano antes que salga el sol, en diferentes frentes como en una guerra, como en un campo de batalla; replantando el cacao, haciendo cortes de maíz, de yuca, de plátano, etc. reconstruyendo la casa haciéndola más grande, patios más amplios para secar más cacao, más potreros para criar más ganado, buscándolo por el monte, a la abuela Emperatriz la veía continuamente y ella me mostraba donde estaba oculto el ganado, al cual arriaba a los nuevos potreros. Mi madre Candelaria me curaba mis cicatrices con yerbas, plantas, raíces que poseía en conocimiento por herencia ancestrales, mis cicatrices desaparecían a medida que el campo florecía, que el ganado paria, que la Casona volvía a ser edificada. Desde el primer cantar del gallo, luego con el trinar melodioso de pájaros, el sonido estridente de loros y guacamaya, el aullido de los monos; me levantaba no ya de súbdito del imperio, sino como ciudadano de una naciente nación, saltaba de la hamaca frente al muro, donde guinde el acero y las lanzas sentía el silencio de los espíritus guerreros, las armas descansan las forjadoras de la nación, entonces tomaba las herramientas y marchaba a los campos armado de buenas intenciones, el machete y garabato para cortar los pastizales, escardilla para abrir la tierra y sembrar, cortar vara para marcar linderos y potreros y no para hacer lanzas.
La tierra renovada, reproducía abundantemente se veía que el descanso le había hecho más productiva. Al marcar los confines de mi plantación, me veía con mis vecinos, también para herrar el ganado que había nacido cimarrón.
-Yumare aquí hay veinte novillos, sin marcar hagamos diez y diez.
-Bien, Don Jacinto gracias por traer los míos.
-Nada vecino, ¿haz plantado cien hectáreas con cacao?
-Sí, y doscientas en la próxima siembra, DIOS queriendo.
-De eso quería hablarte, el cacao son siete años vecino, en cambio ahora los comerciantes están pidiendo café, lo pagan casi igual.
-¿Café? Don Jacinto, ¿pa`que?
-Mira Yumare no te vayas a ofender, pero en la vida siempre se aprende, la mata de café, en tres años recoges y la pagan bien, entiendes.
-Claro habría cosecha varios años antes, si entendí.
-Tendrías una renta mucho antes.
-¿Cómo se planta esa guarandinga? Don Jacinto.
-Hay que hacer un semillero, mañana te mando un peón con un millar de semilla.
-Se lo agradezco, Don Jacinto.
Seguí reparando las estacas de mis linderos, meditando que siempre hay alguien al lado de uno, que sabe más que uno, el café no había pensado en hacer otro tipo de cultivo, tenía una idea fija con el cacao, Don Jacinto sabiamente me hizo ver lo conveniente de hacer otro cultivo que daría renta cuatros años antes.
El domingo día destinado para el descanso universal, me lo reservaba para ir al pueblo de Caracas, que para aquel entonces algunos llamaban ciudad, conmigo iban todas las mujeres de la casa, para asistir a la misa solemne, el perfume de las flores, el olor a incienso nos envolvía mientras, el cura decía la misa en un lenguaje antiguo e incomprensible por el ciudadano normal, pero que todos percibíamos un aire místico.
Luego salíamos a la plaza mayor mientras las mujeres iban a sus habituales tertulias, yo me congregaba con otros ciudadanos en la plaza Mayor, se hablaba de todo del nuevo tipo de siembra, del ganado de la pelea de gallo, de la guerra que se iba ganado en los Andes. Al alba del nacimiento de nuestra nueva nación, todas las haciendas con sus nuevos sembrados dejaban entrever una nueva prosperidad, los pueblos y caseríos se reconstruían, artes y oficios florecían por la laboriosita de sus pobladores. Pero como no todo puede ser derecho con la nueva organización política había nacido con ella un nuevo tipo de ciudadano, llamados políticos. Los grandes cacaos de antaño eran elegidos con el voto, de los que tenían derecho según una propia posición económica, estos una vez elegidos formaron el congreso, según nos dijeron para representar a todos los habitantes de la nación.
Para mi impresión personal, me parecía que solo miraban sus intereses, con una particularidad mientras otros trabajábamos por la prosperidad general, duramente como manda las buenas costumbres del hombre de trabajo. Ellos tomaban ventajas económicas del erario público, además de entorpecer el curso de la guerra pues el General en jefe, había sido también nombrado presidente de la nueva nación, estos desde el congreso reclamaban su presencia constantemente. En aquel entonces veía que muchas cosas no iban por el verso justo, pues aquellos nuevos tipos de ciudadanos más otros que se le agregaban sin ton ni son, no trabajaban directamente, sino que sus ganancias era aún producto de personas que no tuvieron el coraje de alzarse en armas e huir de sus haciendas, otros tuvieron que regresar a la servicio de otros, pues no sabían qué hacer con tanta libertad, teniendo el estómago vacío, de esta manera quedaron de nuevo al servicio del amo, cosa contrario al nuevo régimen de republica formada por ciudadanos.
Su verdadero oficio era hablar, eran los mejores organizadores de las financias publica, aun si no eran capaz de administrar su economía doméstica, eran los mejores estrategas de guerra, aunque nunca habían pisado un campo de batalla. Juntos a otros que regresaban al país, pues eran estado amnistiados por ser realistas y jurando fidelidad a la nueva nación. Me preguntaba: ¿Ante cuantas banderas habían jurado esos? El pueblo los bautizo patiquines; los desviadores de pueblo. Más de una vez peleamos con ellos, no eran capaces de mantener el acero en sus manos, además el acero es para cruzarlo de hombre a hombre, y ellos ese apelativo no lo meritaban.
Algunas veces nos reuníamos y en tumulto, queríamos tomar el congreso por las armas para acabar con todo eso que se estaba formando, justamente cuando regreso el General Bolívar y calmó los ánimos, todo se lo debitaban a la democracia, en democracias es así, hay que ser tolerante. Pero ciertamente si uno se sabe gobernar porque hay que delegar a otros a que lo gobiernen a uno, especialmente gente que en su hablar lo único que había era discordia, que generaba confusión y esta a su vez desorden, malestar publico generalizado por una continua hastía critica, que acaloraban los ánimos de los recién declarados ciudadanos, en algunos momentos empecé a añorar los métodos de la guerra en cada hombre era a la altura de otro hombre, en base a su capacidad de enfrentamiento. Actuaban como las arenas movedizas afondando a sus víctimas lentamente, hasta que las ahogaban, como hacía la tragavenado, quitando su aliento a su presa. Se necesitaba una decisión para poner fin a aquella gentuza que hacían de su hablar las maledicencias a hombre de probado valor, y de probada utilidad pública.
De esa manera creaban intereses privados, divisiones de clase, uso indebido del erario público, endeudándonos como mejor podían.
Al frente del gobierno el General Bolívar dijo que pondría orden, pero para mí era difícil habían iniciado a complotar, el hombre vil intoxicado de ansia desmedida de poder, consentir su proliferación es como el monte, que enmona al sembrado, por ello el buen agricultor, sabe que se debía erradicar desde la raíz.
Permitir que en nombre de la democracia, debieran subsistir una clase política, que formaban esos patiquines, era crear una situación contraria al buen uso de nuestras libertades recién adquiridas.
La guerra y sus tragedias se cerraban fácilmente, donde había un hombre como cabeza de familia, pero difícil para una mujer y más si quedo viuda con prole a su cargo, este era el caso de una peninsular que quedo viuda al ser su marido funcionario de la corona, fusilado por conspiración, quedando sola y a cargo de dos hijos un varón de nombre Andrés y una hembra de nombre Andreina.
Era de una belleza exuberante, que de estas parte no era muy común, una belleza clásica como las estatuas que traían de Europa, ella soportaba sus penurias con mucha endereza de quien ocupo una posición y se adapta a las estrechez económicas con dignidad, lo que más me atraía en ella era su parecido a la abuela Emperatriz, y siguiendo por aquel sendero surgió en mí una atracción hacia ella, que tuve que manifestar mis intenciones abiertamente.
Por aquello que hombre cobarde, no atrapa mujer bella.
-Matilde eres aun una atractiva mujer, puedes iniciar una nueva vida.
-Mire señor, soy una mujer viuda y con hijos no creo tener ninguna esperanza.
-En peores condiciones, ha quedado nuestra nación y florece por doquier, aún más usted que con su belleza, hace oscurecer el sol del mediodía y hace del trinar de los pájaros una melodía dedicada a su hermosura.
-Usted es muy galante, pero no sabe lo que dice. (Esbozando una ingenua sonrisa).
Apretando, apretando con mucha constancia ella cedió a mis pretensiones. Entre las críticas que como en cada pueblo, es costumbre de los entrometidos, incrustarse en la vida de otros, gente sin oficio de rutina el chisme y la averiguadera de la vida de otros, y de esta actividad crean una constante en su vida.
Pero quien en el campo de batalla ha demostrado su valor, reconoce en los otros sus cualidades y virtudes, no en la habladuría sino en la práctica de los hechos que acompañan el comportamiento que redimensiona toda las cosas en la proyección, propia no a la sombra de lo que demuestra. El sentimiento entre nosotros germino, como las plantas de cacao luego de un largo periodo, a tal punto y con tanta intensidad que ella derramó en mi todo su sentimiento que tenía reprimido por mucho tiempo, y consumamos de hecho nuestra unión en medio de la crítica general y de malos augurios en la que nos deseaban, los vecinos del poblado normales perjuicios del vivir urbano, deseándonos las peores cosas por haber tomado una viuda por esposa, incluso el cura no quiso casarnos, pero tome la determinación de llevarla a la hacienda sin sacramento. De todas manera lo del cura pa´la iglesia y lo que es mío para la hacienda,
Cuando se tiene la fuente de trabajo y de sustento, es justo que en la casa haya, la figura femenina para complementar la condición de hogar, por ello el creador nos creó macho y hembra, justamente para que nos complementáramos uno con el otro y de esa manera procrear en la santidad del propio hogar, por ello el hombre debe ejercer su autoridad y el respecto a su hogar.
Al Andrés llegue a capacitarlo en poco tiempo, en los trabajo de la hacienda, a cabalgar a pelo, a perder el miedo a las bestias, ad enlazar al ganado a subir en una mata para atrapar una iguana, a nadar en el rio, a plantar, a construir herramientas y objetos con sus manos de esa manera, cambio el carácter introvertido y tímido que tenía, observando el cambio que había tenido como un tímido muchacho estaba forjándose un carácter fuerte, me dije; salvaste a un hombre de llegar a ser un patiquín; el que hace todo con la lengua y que nos es hábil ad hacer nada en concreto.
Por aquel entonces nos llegó la noticia, que en los altos planos andinos se había concluido la gesta libertadora en el continente americano. El hombre suspira la guerra con su destrucción parece ser exiliada del planeta, las plantas florecen su fruto es recogida por las hábiles manos del agricultor, mientras el ganado es llevado a pastar, el agua fluye cristalina cuando baja de las montañas, se anudan las cuerdas que pende a los muros, donde penden el acero, que se batió en mil enfrentamiento, es la época de la paz, época de reconstrucción de unir lazos de hermandad, de reconciliación, del perdón ciertas vivencias que vienen sigiladas en áreas de olvido, allá donde la memoria nos la pueda encontrar.
De regreso con su victoria, trajo consigo a su mujer conquistada en las alturas andinas y delante de nosotros, se abrió un momento único como si la tierra solo quisiese germinar, como si el hombre quisiera solo construir, como si el amanecer nos complaciese con caprichosos juegos de abalorios, fulgores multicolores que cerraba las heridas, estrechaba uniones de donde nacía una nueva generación de hombres.
Pero desde luego el hombre es un ser problematicus y donde acaba un conflicto hace de todo por abrir otro, y otros. Así que llegamos al tema que yo quería evitar y era la unión con los andinos.
-Pedro escucha esa unión no funcionará; nosotros somos amplios como las sabanas, generosos como la foresta, ellos en cambios son estrechos como los senderos de montaña, cerrados como el frio del páramo y pichirres como la tierra pedregosa en que habitan, a nosotros la tierra que nos basta hoy, nos basta también mañana, ellos no le basta el hoy, porque viven siempre en el mañana.
-Con la unión de la Venezuela, Nueva Granada y la Audiencia de Quito, seriamos una tierra inmensa llena de recursos, podríamos ser una potencia en poco tiempo.
-Nosotros no somos iguales Pedro, eso nos hace indisolubles, hemos versado nuestro sangre por liberar otros pueblos sin apropiarnos de un centímetro cuadrado de sus territorio.
¿Muéstrame otro pueblo en el mundo que haya hecho eso?
-Son diferencias que podríamos superar, pero como dice el General Bolívar, toda la América unida en una sola nación, dividido somos débiles delante los intereses de las potencias mundiales, además hay una problemática continental con nuestros amigos del norte.
-Hermano dígale al General Bolívar que haga el poeta, que es mejor pues algunos sueños se vuelven sacrificios…
-Justamente el General Bolívar, vino a sellar esa unión con el voto en el congreso.
-Que vainas hermano se perdió el sentido común, con el país pata pa´arriba y consolidando uniones, que no se le ve el horizonte.
-Creo que antes que termine esta semana se efectuará la unión entre nuestros países.
La unión se dio y constituyeron la Gran Colombia, sin oír los consejos, sin oír a la voz de la experiencia. A cierto punto dude de mí, de mis conjeturas el gran ideal de América toda existe en nación, quizás me dije estaba ciego delante el futuro, Pedro había demostrado un gran temple. Entonces ensille un cimarrón, y cabalgue hasta la cima de una colina, al pie de esta se extendía la hacienda el cacao que estaba en fruto, la obra del trabajo, duro y constante sin mirar atrás, las plantas más altas dan sombra al cacao, la Casona estaba rodeada de plantas que sus hileras se extendían hasta la rivera del rio, este fluía silente como yo mismo. El valle en su conjunto florecía, el ganado pastaba, Caracas aun en ruinas pero de ella estaban surgiendo nuevas edificación, había dejado de ser capital pues esta la trasladaron a la frontera occidental, la epopeya conclusa había sido confiada a la página de la historia.
La destrucción tiene la velocidad del rayo, el construir es lento como el crecer de una planta.
Solo en el ambiente político continuaban las guerras pero eran guerras de palabras, cosas de salones en la que discursos incandescente, terminaban dándose la mano los contrincantes, discursos para el manejo de las masas, en que las supuestas facciones opuestas se combatían a la luz del sol, pero hacia acuerdos a sus intereses en la oscuridad de los retroescenarios, allá fraguaban continuamente contra todo lo bueno que habíamos logrados en largos años de lucha, lo que me agradaba del cambio de la capital es que con ella emigraron todos los patiquines, hacia donde se mudó el congreso, pues su profesión del hablar sin riendas solo allá eran capaces de vivir, dar fruto pues vivían como parásitos de aquel instrumento político.
Aquel ensayo no duro mucho y sus primeros síntomas los trajo un hombre que cabalgaba como un espanto llevando consigo una de las más trágicas y amargas noticias de la era republicana el Gran Mariscal Sucre, fue asesinado en un cruce de camino, sicarios a las órdenes de oscuros intereses, vilmente asesinado después de haber vencido tantas batalla hasta culminar la guerra, enemigos enfrentado frente a frente, estos en cambio lo emboscaron, muerto a traición de esa manera le era repagado su entrega a la emancipación americana. Aun no habíamos digerido la noticia de la muerte del Mariscal Sucre, cuando un jinete llamó a nuestra puerta y nos entregó un pergamino con la fatal noticia de la muerte de Pedro, también vilmente asesinado, el pergamino leído en el salón de armas dejo un silencio impreso para ser evocado por la historia, el acero pendía del muro de armas y reclamaba sangre en su filo, el sentimiento de ira crecía dentro de mi rebotando de una parte a otra de mi mente.
-Pedro fue un buen hombre no debía terminar su vida así, hijo mío.
-Ese siempre fue un pendejo, no hay nada que hacer, se lo dije en aquellos pantanos de la política los hombres no combaten de frente. A un hombre no se le puede asesinar así y menos quien fue aclamado en la plaza, como héroe de la nación recién fundada, si este es el inicio entonces estamos comenzado mal.
Breve tiempo después, breve pues aun no habíamos calmado nuestros sentimientos de aversión a los asesinatos de valientes patriotas, moría el General Bolívar ciertas veces creemos, no por razón sino por convicción que algunos seres son inmortales, moría en el lecho emprestado, con un camisón emprestado, debajo el techo de un peninsular.
¡Españoles y canarios contad con la muerte! Su decreto de guerra a muerte pues es allí la ironía del destino, que fue acogido en sus últimos momentos en la tierra en la casa de un médico Español.
Se agravo su salud por un golpe de estado, en lo que tuvo que refugiarse debajo un puente, con los pies dentro del agua helada del páramo andino, de esa manera la ingratitud se revertía sobre los hombres ilustres, que habían formado nuestra gesta heroica.
El complot contra los venezolanos, estaba en acto en las cumbres andinas.
Su testamento político fue: “Sí, mi muerte contribuye a que cesen los partidos y muera la opresión, yo bajare tranquilo al sepulcro.”
Aunque lo adverse como oligarca, no pude menos que apreciar su lucha, su visión, su obra literaria, hay hombres que por su dimensión sus contemporáneo no lo podemos apreciar en toda su valía, para ello su legado queda expuesto al Juicio de la historia…
Después fusilaron al General Leonardo Chirino con la acusación; de no pagar a una prostituta, ¿A este punto que esperábamos me dije?
En medio de la noche un incesante sonido del galope de jinetes, me despertó a mi puerta, llamaron con insistencia, me asome a la ventana pues la historia llamaba de nuevo a mi puerta.
-¡Yumare! El Catire Páez, te llama y esta vez es para refundar nuestra nación.
En un instante arranque la lanza y el acero del muro de armas, salte sobre mi caballo cimarrón con renovado vigor, galope tendido sin riendas como sobre las nubes, sobre la gloria de las gestas pasadas.
-A sus órdenes mi general, ¿Por dónde empezamos?
-Bien Yumare, me da gusto que te unas a nuestra lucha, hay un complot contra los venezolanos por lo tanto hemos decidido separarnos de la Gran Colombia.
-Estamos de acuerdo. ¡Viva Venezuela! No joda…
Se fundó una asamblea rebelde, en la cual concertamos por unanimidad para separarnos de la Gran Colombia, el ejército recién constituido nos fuimos reuniendo a medida que avanzábamos hacia occidente y desde diferentes lugares de la nación se iban reagrupando la gente, soldados que hacía mucho tiempo, que no nos veíamos y que cabalgando por un fin común, nos contábamos nuestras vidas desde aquel día que habíamos dejado el campo de batalla. Hasta que llegamos a la línea que considerábamos nuestras fronteras naturales. Pero esta vez el sentido común prevaleció sobre la irracionalidad de la guerra, claro está los que habían sido capaz de orquestar traiciones y asesinados, no tenían el valor para batirse de frente, acostumbrados a actuar en la complicidad de las oscuridad.

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Mensaje por revolucion1954 el Lun Dic 09, 2013 9:07 pm

Quinta Parte

Se fundó una asamblea rebelde, en la cual concertamos por unanimidad para separarnos de la Gran Colombia, el ejército recién constituido nos fuimos reuniendo a medida que avanzábamos hacia occidente y desde diferentes lugares de la nación se iban reagrupando la gente, soldados que hacía mucho tiempo, que no nos veíamos y que cabalgando por un fin común, nos contábamos nuestras vidas desde aquel día que habíamos dejado el campo de batalla. Hasta que llegamos a la línea que considerábamos nuestras fronteras naturales. Pero esta vez el sentido común prevaleció sobre la irracionalidad de la guerra, claro está los que habían sido capaz de orquestar traiciones y asesinados, no tenían el valor para batirse de frente, acostumbrados a actuar en la complicidad de las oscuridad.
Venezuela, aquel día renació nuevamente como la nación donde vive una cualidad de hombres específica, gente que vive al día como va viniendo la vamos viendo.
De regreso me desvié a la tierra de los siete ríos, donde reside Akúaripa.
Akúaripa: Aquel que gobierna sobre la propia identidad.
Como pedido de la misma tierra, debajo de las estrellas, encendí la fogata propiciatoria, el ritual de trascendencia en que la acción tenía que formarse a una propia conciencia, me quede en trance mientras los hechos llegaban a mí.
“La nación se consolida, por cada parto un dolor, por cada vida un sacrificio, por cada nacido una identidad ser de la misma tierra, no alejarse de ella, plantas, cruza el ganado, júntate dale herencia a esta tierra.”
Luego me levanté, donde desperté desde aquel espacio inmanente que daba al trascendente y monte de nuevo a caballo con renovado vigor, cuando alcance el resto de la tropa, me halle con la noticia que el congreso había declarado el fin de la esclavitud. Lo cual, en lo personal, espera desde hace mucho tiempo, por fin la explotación del hombre por el hombre llegaba a su fin. El hombre dejaba de ser capital en mano a un latifundista, sino que se incorporaba al progreso como fuerza de trabajo propia, desde ahora un hombre será dueño de si mismo y de su capacidad de producir. Por aquel tiempo la verdad que la esclavitud de facto no existía, como la conocimos en época que se había concluido con la independencia, pero, porque siempre hay un pero, para ponerla por escrito siempre hay un largo trecho y gente que se opone a lo evidente, siempre hay un reaccionario a los cambios que perpetúan el progreso de los pueblos, queriendo para si el entero capital donde según él, incluye la fuerza trabajo de un ser humano, igual que hace de la fuerza de trabajo de las bestias.
Las órdenes era recorrer el territorio hacienda por hacienda, fundo por fundo, hato por hato, finca por finca, caserío por caserío para establecer esta nueva ley de la eliminación total de la esclavitud, sin ningún tipo de demora. En aquella ocasión estábamos acampados en el barlovento, cuando de la espesa vegetación salió un anciano, de cabello blanco y de piel negra, uno de esos seres que te da la impresión de saber todo.
-¿Buenas muchachos pa´donde la llevan?
-Vamos rumbo a la hacienda Higuerote.
- Es mejor que sigan el río y llegan directamente allá.
-Gracias mayor, seguiremos el río.
-Sí no es mucha impertinencia preguntarle; ¿Que van hacer allá?
-Estamos siguiendo órdenes del Congreso Nacional de la Republica para poner fin a la esclavitud.
-La esclavitud mijo, con eso si me pudieron joder, cuando yo era esclavo el padrón me daba alimento, casa, medicina, medico, ropa y otras cosas. Ahora me daba dinero, pero con ello no puedo comprar ni siquiera una buena comida y tengo que andar en la foresta, durmiendo como los animales del monte, porque no tengo donde hacerme una casa. Me visto cómo puedo, creo muchacho que nos jodieron o no tomaron en cuenta, que hay un nivel por debajo de la esclavitud; La miseria, cuando el salario no es suficiente para vivir dignamente.
Me quede perplejo, la duda me embargó, pues hay tantos cabos sueltos siempre, que siempre, hay alguien que te enseña un poco más.
Luego llegó a mí una de la frase del General Bolívar: “Más vale una libertad peligrosa que una esclavitud tranquila.”
-Lo que tu imaginas Yumare, es cierto, pero yo siempre fui libre. Mi alma es inalcanzable, pero si tengo que trabajar por lo menos debería comer bien, tener un lugar donde regresar para vivir dignamente, me entiendes vivir con dignidad, no andar como una sombra en medio del monte, como un arrimado a la mesa del que tiene.
Después se levantó, saliendo de entre mi pensamiento, se levantó lentamente llevando sobre de él todas las injusticias en todas las épocas, se marchó por un sendero estrecho en medio de la vegetación, con el machete en mano con el filo hacia arriba, con un saco al hombro sin camisa, sin zapatos, con su piel lustra como cuero de caimán.
Después de tantos años de lucha en contra de la esclavitud, la duda hacia el revisionismo es de obligación, meditar sobre como el oligarca logra siempre una ganancia sobre el individuo, en la explotación intensiva de la fuerza de trabajo del pueblo y me aparecía como una certeza que siempre se reorganiza en nuevas formas de explotación, luego supe porque me encontraba en el cruce de camino.
¿Aceden a dar la libertad, porque es más económico dar un efímero salario que todas las prestaciones que tenían antes, quien será que hizo ese cálculo?
¿Hay también el hombre que no quiere la libertad?
Como deber moral para liberar la incógnita, y abrir la paréntesis, me asome al curso de la historia.
Sé solo que un hombre puede hacer un paso a la vez, y que de su época no escapa, pero a manera de mensaje universal, quien desde el futuro me ve puedo solo decir: Que la explotación; se tendrá siempre, mientras existan intereses particulares de personas que se creen en derecho de ganar más que los demás, por lo tanto de tanto en tanto se necesita derrocar a los podres económicos.
El infinitivo aquí no sirve.
La libertad es un privilegio, con riesgo constante de vivir sin seguridades, sin tener donde apoyar la cabeza en el descanso, en que tú eres el único a guiar como puedes, adonde puedas, cuando puedas. Aquí la tranquilidad no es útil, no tiene un beneficio práctico, es solo estorbo de mentalidad conformista burguesa.
El último vestigio oligárquico, lo encontramos a campo abierto, el hacendado había armado a sus hombres, nos formamos y las lanzas las dispusimos apuntando el enemigo como en los viejos tiempos, de esa manera traspasamos al enemigo y cuanto las lanzas no las pudimos recuperar fue a machetazo limpio, una vez me asestaron un machetazo y caí del caballo, pero monte de nuevo, pero un machetazo me corto la espada y caí de nuevo, vainas de viejo me dije y monte agarrándome de la silla a duras penas, tantas heridas después de tantas batallas, cabalgando hacia al centro de la trifulca, recibí más cortes de machete que me hizo salir definitivamente del enfrentamiento.
El caballo va, toma el camino al lugar prefijado, mientras el místico se abre delante al hombre, la roca sagrada destino de hombres que está al borde del precipicio se forma al sentir de la tierra, esta brama cuando la sangre cae sobre ella, me sucedía antes, sucedía después, sucedía en el mismo momento antes que la acción fuera liberada, hasta alcanzar el instante primo del ser, mi alma esta aprisionada detrás de las cruces en mi carne, carne viva que ya era muerta, la lluvia comenzó a caer lentamente, como cuando riega los campos, el agua penetraba las heridas, y las llenaba para luego desbordarse llevando mi sangre a la tierra, tierra sedienta de este mi sacrificio.
En la Casona Matilde daba a luz un niño, como era el día de la navidad le quiso poner de nombres Jesús Natalio, pero Candelaria lo toma en brazos y descubre las extrañas marcas en sus carnes, que eran rojas como el tizón que calienta el hierro para marcar las bestias bravías.
-¡No! él tiene las marcas se llamará Yumare, es mi sangre herencia de la tierra.
-Muy bien, cuando el padre regresará estará contento.
-No, Matilde el padre no regresará, paso hace tres días a saludarme, él es dono de los hombres a los tiempos que vendrán.
Entendimiento intrínseco por acción del verbo ser.
Luego un relincho se sintió delante el portón, y estremeció la Casona, hizo que lo abrieran en medio de la profunda oscuridad de la noche, encontrando el caballo delante con su montura, Candelaria bajo lentamente tomó el acero y la lanza, le quito las riendas, la silla y le dio sabana, para que cabalgara a sus anchas el resto de sus días. Cerró el portón y cuando cruzo el patio donde estaba oreando el grano de café presintió:
“Esto no se acabará nunca, será así por siempre mientras haya sacrificio habrá vida.”
Tomó las armas y con extremo cuidado, las guindó de nuevo en el muro de armas, luego paso al cuarto del altar, toma una vela, la enciende y hace los rezos que trascienden mediante la herencia ancestral, depositada en ella en anatemas del misterio, el rezo que trajo consigo, dentro de si en el conocimiento del Bilongo, magia trasportada en nave a velas, en medio de la furia de huracanes, arrastrada en cadenas, conservada entre cicatrices abiertas s látigos.
Pachamama
Ya está en ti lo que es tuyo.
Libera su carne de lo que tiene que ascender.
Tome la tierra, lo que de ella es propio.
Se dé inicio al ciclo como está establecido desde la iniciación.
Toma su carne como contribución a la tierra sacra.
Que él, es ya de nuevo entre nosotros para custodiar
La identidad y las raíces de este pueblo.
Que es forma y conciencia del creado.
Lo que fue consagrado al eterno, que así quede como se estableció desde el infinito.
Lo que fue concebido al principio, en la sustancia, como diseño que así sea.
Lo que es preludio del tiempo, luz de los confines se haga espacio.
Déjalo en tierra, porque de la tierra es semen y mantillo.
Abre la vía que conduce a ti, para que no se pierda en el camino, cuando las tinieblas cierren la visión.
Amen

La lluvia dejó de caer, sobre aquel cuerpo de carne y huesos, preludio de la mistificación.
Encendió la cachimba el olor de las hojas de tabaco se esparció en el ambiente, dentro de las premoniciones el oráculo hablaba que la paz se prolongaba, de nuevo tiempo para plantas, para crecer, para cruzar el ganado, recoger su fruto, vivir debajo de lo que has aprendido, conocer lo que está cerca y aquel que se alejó.
El olor a tabaco se expandía por todo la Casona, expandiendo una armonía del sacrificio, ya aceptado aquellos que se inmolaron por la nueva patria y que deberían guiarla desde el metafísico.
Andrés tomó las riendas de la plantación, trabajándola, comerciando con sus productos café, cacao, ganado que mejoraba con los cruces que mejoraban las razas, mientras Yumare demostraba inquietud, sagacidad, rebeldía en su crecimiento así como crece el cacao y el café a la sombra de un buen palo, en que su sombra cubre pero no limita. Aprendía sobre propia experiencia, no acepta que alguien le enseñara y se estimulaba cuando encontraba la adversidad, en ella se empeñaba y crecía proporcionalmente al tamaño de la problemática, solo respondía al llamado de la abuela Candelaria, que le contaba historia de guerreros indómitos, que luchaban en tierras de nadie contra salvajes fieras, de hombres que cabalgaban sobre caballos sin riendas que los llevaban más allá de las montañas sagradas, historias que anteceden a los tiempos donde él, libera su imaginación y su inteligencia precoz se formaba a realidades de propias concepciones.
Le traía del monte las raíces, plantas, hojas hierbas medicinales que su abuela necesitaba para curar a hombres y bestias de esta manera le daba ella el conocimiento de la herencia ancestral que ella herméticamente guardaba. Su madre Matilde, intentaba instruirlo en la lectura y la escritura introducirlo en la educación formal a la cual el pequeño Yumare demostraba una aversión natural por eso escapaba al monte, donde encontraba asidero a sus inquietudes, capturando monos y guacamayas, llenando la casona de mascotas, su madre lo observaba y a veces se preguntaba que había parido. Las incógnitas de la vida se las respondía Candelaria, que siempre encontraba las palabras adaptas a sus interrogantes.
A 7 años cabalga sobre caballo sin doma, sin rienda, sin silla, a 10 años tumbaba una bestia, para luego marcarla con hierro ardiente, mejor que ninguno al componer una copla improvisada, en el baile del joropo, daba consejo al hermano en donde pastar el ganado, como cruzarlo, hacer crecer las plantas más rápidamente, era hombre de acción como le reconocía su tía, hábil en el lazo, en la doma.
En las visitas a Caracas, como era de costumbre ir el domingo a misa y hacer un poco de vida social, no perdía tiempo en habladuría en la plaza mayor, que después terminaban en maliciosos chisme o complot de salón, tampoco frecuentaba cantinas, no le gusta libar licor, aguardiente o fumar tabaco. Su puesto era en los ríos, en los campos, en las galleras donde traía sus mejores gallos, para vencer a los patarucos de sus adversarios como los llamaba, peleas que terminaban en risa colectivas, cuando los gallos no eran capaces de resolver las peleas con la muerte de uno.
Luego regresaba a la Casona entraba al cuarto del altar donde Candelaria preparaba extrañas pociones con hierbas y raíces y se las daba a beber, le ensañaba para que rezara a memoria rezos, como los tres rezos:

De las tres animas benditas;
No me veras, no me mataras, no me traicionaras.
Animas benditas que le fue otorgado el don de la permanencia.
Escucha este rezo, desde el instante primo antes que suceda.
Escucha este rezo, de mística potencia, antes que sea liberada la acción.
Escucha este rezo antes del pasado, antes que parta la consecuencia, así en el presente.
Cubre con velo la visión del que se constituye en mi perseguidor.
Libérame de las traiciones que infestan las mentes de los hombres.
Detén la mano que quiera detener mi existencia, aprisionar mi cuerpo.
Transmútame en el circundante en los tiempos de las emboscadas, de conspiraciones cuando me vea rodeado por el enemigo; hazme hierba de la foresta, piedra en la montaña, agua en los ríos, muros en las casas.
Libera mi cuerpo de la materia y expándelo en el ambiente.
No me entregues a la muerte, hazme acción de vida, forma inconclusa.
Calma la audacia de quien me combata, que pierda valor y fuerza sus manos cuando empuñe acero, lanza o pólvora.
Hazme fiera en la lucha, rayo en el conflicto armado, vencedor antes del ocaso.
Que así sea por siempre, por eso las invoco tres animas bendita en cada circunstancia de adverso destino.
Amen.

-¿Y funciona abuela?
-En cada situación de adversidad rézala y saldrás de ella.
-Que bien seré invencible.
-Pero úsala para las luchas, que los hombres en cada época deben librar.
Yumare ya en aquel edad está formando su realidad, mientras en sus juegos usaba aquellas acciones mágicas que la tierra le concedía, dentro de aquella densa vegetación en que la realidad se fundía en fantásticas acciones, sin que un límite pudiera preestablecer realidad o magia, subir un árbol como mono, desaparecer dentro del monte como camaleón, nadar en el rio junto a babas y caimanes librarse de las pirañas, eran los juegos en aquella época, en que la naturaleza poseía amplios dominios, en que el hombre alberga, dentro de si los elementos en que la psiquis era equilibrio con el medio ambiente.
Mientras en la Casona, se comentaba que en el pueblo, había continua agitación política, los comentarios eran diversos y cambiante, hasta que ha cierto punto se habían, formado dos bandos que rivalizaban entre ellos abiertamente y con diarios incidente luego de la sala del parlamento se contagió la calle y esta llevó la disputa en las casas. Andrés que había adquirido un carácter fuerte y decidido comentaba la agitación de esta manera: “Ellos lo único que saben es hablar y gastar el dinero de la hacienda pública, para mi toda esa agitación es para esconder los prestamos adquiridos con el exterior, los deberían mandar a todos a trabajos forzados de esa manera aprenderían a ganarse el sustento con el esfuerzo propio, no a tomar del erario público, ahora nos están endeudando a todos y de paso se gastan el dinero en cosas inútiles.
Yumare escuchaba absorbiendo todo, y con la mirada puesta en la distancia como esperando que la acción llegara a él.
En la época en que a cada persona le toca vivir, se encuentra en sus inquietudes ¿Por qué? Donde el hombre le toca ir más allá de los convencionalismos, más allá de espacio asignado, más allá del contexto cultural que lo formó, buscando que está más allá del límite, espacios inconclusos donde no existe configuración, donde hay ausencia de orientación.
Candelaria a su vez se asomaba al balcón que daba a oeste, mirando en la lejanía como se formaban las nubes y no las veía normal, miraban un amanecer en que el día era contrario al normal trascender de la vida cotidiana, presintiendo los cambios que cada sociedad fragua en el inicio de una nueva época.
-Matilde a mí no me parece, bien como amanece el sol.
-Hay Candelaria el sol sale por el este.
-El sol del este es cotidiano, pero el sol del oeste trae profundos cambios, no lo ves.
Matilde hace un gesto, de fastidio dejando caer las cobijas de su diaria faena, se acerca a Candelaria para explicarle sobre de la imposibilidad de que el sol salga por el oeste, entonces una vez en el balcón ella por la presencia de Candelaria se trasfiguró al espacio metafísico y vio un sol de color naranja a lo que quedo fulgurada, quiso llevarse las manos a los ojos para estrujarlos.
-No, no lo mires así, ¡ve! todos podemos ver.
-¡Caray Candelaria! ¿Pero todo eso existe?
-Sí es el avenir, guárdalo dentro de ti sin comentarlo jamás.
Así ella obtuvo la capacidad de interpretar las herencias ancestrales, el legado de la naturaleza a los hombres. Cuando entro en el cuarto y retomo sus faenas, una idea escurrió por su mente, ¡DIOS mío como caí en esta casa de brujos! Candelaria entro en el cuarto y le dijo no es brujería es conocimiento legado a nosotros, para poder guiar a nuestras crías en sus adversidades, allá donde los desviadores de pueblos quieren llevar a la humanidad.
Luego asintió, pues lo que percibía que todos esos hechos eran superior a sus cuestionamientos.
Candelaria llamó a Yumare al cuarto del altar, entonces Matilde fue también, ella que siempre había evitado aquel cuarto pues le daba miedo y lo sentía misterioso.
Cuando entro Yumare y vio a su madre dentro, se volteo hacia Candelaria y le preguntó.
-Pero mi madre, es también bruja.
-Sí corte blanca, mijo.
Entonces él se sintió fortalecido, de esa manera la luz brillo en ese cuarto para los tiempos que vendrán.
-Quítate la camisa.
Le esparció el ungüento de bálsamo sobre su piel. Tomó el cordón tricolor amarillo, azul, rojo con la cruz y el escapulario, y se lo entregó a Matilde. Que lo tomó y lo tercio al hombro.
-Para que DIOS Padre, preserve el fruto de mi vientre en cada situación de adversa circunstancia.
Entonces, Yumare entendió que lo del avenir era lo correcto, la abuela encendió la cachimba espiritual de ella se desprendió el olor a tabaco que invoco el ambiente y empezó ad hablar de cosas que no eran de aquí, que llegaban del antes, habrá guerra, ardera el llano, en la montaña se versará la sangre que tiñera los ríos de rojo, el mar llevará al exilio.
-Yumare veras la sangre esparcida sobre la tierra, el fuego que quemará de nuevo las plantaciones, sus frutos esparcidos por el suelo, el ganado sacrificado y expropiado volverá a ser cimarrón, pero tu regresaras con vida.
Juntando sobre su pecho y su espalda con ramas el ungüento de salvaguardia y protección. Mientras al cuarto entraban presencias de fuerte magnitud.
-¿Quiénes son estos abuela que advierto su presencia?
-Tu padre, tu abuelo, tú mismo, el anatema de tus antepasados, desde el eterno.
Al salir al corredor, oyó que su hermano discutía con un grupo de hombres en el portón de entrada al patio de la casona, sus voces se mezclaban con los relinchos de sus caballos, sus armas brillaban al contacto con el sol.
-A mí no me interesa liberales o conservadores, azul o amarillos, federalistas o centralistas, yo vivo de mi trabajo, creo en el trabajo, solo en el trabajo, ustedes se están dejándose arrastrar por la labiosidad irracional de los congresistas, causaran la ruina de la nación nuevamente, causaran la destrucción, ¿No han aprendido de la guerra de la independencia? ¿Cómo razonan ustedes?
Con paso decidido, entró en el salón y rápidamente arrancó el acero e hizo el rezo sobre la invencibilidad de su acero, tomó la lanza un rayo se desprendió desde los cielo e hirió la tierra, enfundo el revólver pidiendo permiso a la memoria de sus antepasados, jurando no deshonrar la propia lucha, bajó al establo silbo a su caballo Águilanegra, este relincho de impaciencia su lomo azabache brillo.
Se presentó, al portón de entrada, delante al grupo de insurrección armada, estos sorprendido le preguntaron:
-¿Liberal o conservador compatriota?
-Liberal, no joda que cada quien haga lo que le da la gana.
-Bien carajo, vengase con nosotros muchacho que la pelea recién empieza.
-¡Mira gran carrizo! ¿Pa´donde tú crees que vas?
-Nada Andrés a la tierra hay que regarla, hay que darle el sacrificio de dolor, sangre y fuego.
Pero Andrés sujetaba las riendas del Águilanegra, hasta que desde la escalera, Matilde exclamo:
-Déjalo ir Andrés, él sabe lo que tiene que hacer.
Andrés se giró buscando el origen de la voz y vio a su madre, junto a Candelaria de cuya figura emanaba transición de espacio, y soltó las riendas. Mientras una lágrima escurría por el rostro de Matilde, cuando esta alcanzó la tierra se sintió un impacto de profunda conmoción, de profundo amor patrio, el cual alcanzaba el origen de la nación. Águilanegra relinchó como jamás lo había hecho, la lagrima de Matilde fue el primer dono de dolor, tanto que hirió su alma al ver a su hijo, ir a la guerra. Andrés cerró el portón contrariado, con una certeza infalible, con ciencia cierta que estaban haciendo lo herrado.
-Bochinche, eso es lo único que saben hacer, este alzamiento no tiene nada de serio, ni de progresista.
Los enfrentamiento se daban por doquier, a veces ya en la refriega, se daba la orden de parar pues estaban peleando combatiente del mismo bando, una guerra civil sin una idea táctica, se tomaba la capital en enfrentamiento y mientras se iba a liberar otra posición se perdía de nuevo, por venganza se le quemaba a alguien la hacienda por traidor, este a su vez iba decomisaba el ganado del vecino por complotista, ley no existía, pues los jueces eran ellos mismos, de esa manera lo poco que se había acquisito de institución se derrumbaron.
Un día el gobierno amanecía conservador, al otro día liberal, un día centralista al día siguiente federalista.
El cambio de bando era continuo a según como se fraguaban el tumbe de gobierno, por ser tan vecinos los intereses en juego, de nuevo padre contra hijos, hermanos en bandos rivales, por esa razón no era una guerra de fácil identificación del bando donde pertenecer, donde se podía localizar el enemigo, el enemigo en si no se veía, la idea guida tampoco, los ideales liberales se perdían dentro de la vida cotidiana, del común ciudadano dar el divorcio no representaba, un gran qué pues la gente se separaba cuanto quería y como quería, en ello se jugaba la falta de legalismo, lo mismo que casarse, la gente se juntaba como quería, en aquella época el concubinato y la poligamia, era el uso y costumbre pues pertenece a la dinámica espontanea de los pueblos, en su capacidad de regeneración de la población se pone en marcha en el periodo de post guerra, solo la alta clase oligarca mantenía el matrimonio como institución, dentro del marco de la hipocresía social, pues luego tenían varias amantes con sus respectivos hijos en sus haciendas, la iglesia no representaba un poder de facto pues feligreses como tal no había en gran cantidad, así como practicantes católicos. El ideal liberal había salido de la idea central, la consciencia de porque había iniciado la guerra civil, y que había caído en aquel precipicio de la vida republicana, detrás de la habladuría de un hábil politiquero se escondía a un astuto oligarca.
Los conservadores en si estaban solo para conservar el poder político, según decían pues las instituciones habían sido destruidas, des los tiempos de las guerras sociales por esa situación luego de algunos enfrentamientos, hacían acuerdos con las facciones rivales, quienes cedían algunas concepciones para repartirse el poder deponiendo las armas y disolviendo las tropas de tumba gobiernos.
Entonces regresaba a la Casona a descansar, era en aquellos descansos que empecé apreciar la vida de la hacienda, la dedicación que se debía mantener para la criar el ganado, el trabajo de arrancar el monte y los retoños de debajo de la plantas de café, el aroma del tabaco que se secaba, el grano oreándose en los patios, observaba como los trabajadores vivían encerrados en su propia autonomía de trabajo rutinario sin preocupación de como andaban las cuestiones políticas, ajenos al mundo, inmersos en sus miniproblemáticas donde el sustento era su única prioridad, entonces mientras me hundía en mi razonamiento, los envidia, por tener una visión tan corta del conjunto dentro del contexto en que vivían, eran como los animales que vivían en el monte, que vivían como partes de un ecosistema y de esa manera se comportaban, sin importarles los cambios que debían venir, sujeto al 100% por ciento ojo puro, como va viniendo la vamos viendo, adecuándose a cualquier situación adversa o poniéndose a las órdenes del oligarca, a lo que dispusiera que si se enriquecía a sus costillas, ellos estaban bien como viniera.
Luego me sacudía de aquel ensueño, renacía en mí el vigor de la lucha de oponerme al poder constituido, si me decía ellos están para ser parte del contexto, nosotros para destruir y rehacer el contexto, para que ellos puedan estar doblados tranquilamente trabajando sobre la tierra, a veces la tranquilidad de algunos molesta, a otros…
Pero hay una dinámica, que una vez activada regresa periódicamente a buscarte, cada vez que las partes se peleaban en el poder, por algún incumplimiento, los soldados iban a buscar a los opositores a sus casas, en medio de la noche se oía el retumbar de los cascos de caballos por los caminos que avisaban del enemigo, por lo tanto saltaba de la hamaca, desprendía el acero del muro, saltaba al patio y corría silbando llamando a mi caballo, de nuevo a cabalgar a lugares imprevistos.
Otras veces las fuerzas gobernativas rodeaban la Casona, entonces me convertía en muro, parte del circundante, mientras los soldados buscaban inútilmente.
-¡Mi capitán no está!
-¿Cómo se volvió a escapar ese Liberal?
-Se los dije; ese seguro que es brujo.
-Ni que brujo del carajo, seguro que alguien le aviso, en este gobierno hay traidores.
El galopar sobre la tierra, el galopar frenético de los cascos de caballos marcaban la tierra, para concentrar las fuerzas en algún lugar esperando a las fuerzas del gobierno, en el enfrentamiento cargaba con dos lanzas, el choque con otros cuerpos, caballo contra caballo, hombre contra hombre, mientras la sangre derramada cubría la tierra, dejaba las lanzas para aferrar el machete, el indómito que lucha contra un mal que no ve, pues son solo hombres lo que lo adversan, hasta que las fuerzas gobernativas decidían retirarse, desordenadamente cada quien a un lugar al cual predeterminaban seguro, la persecución hasta ver el campo sin enemigos, y de nuevo a caballo, se tomaba la hacienda más cercana y si era de algún conservador, se decomisaba todo lo que era trasportable.
Se asaba la carne, se curaban los heridos, se enteraban a los muertos, se comentaba el curso de la guerra.
-Caray general la libramos también esta vez.
-Únete con los demás, una vez que hayan comido nos ponemos en marcha inmediatamente.
-A sus órdenes General.
Junto a la hoguera ardía la carne. Alguien cantaba al golpe del cuatro, así como se venía haciendo desde antaño, se libaba ron tomado de las cantinas del hacendado.
-Compañero a mí me gustaría, saber alguna vez porque luchamos.
-Para poder hacer cada quien lo que desea, sin que nadie nos comande.
-¿Y por eso tenemos que hacer una guerra?
-Claro, sino porque estamos aquí.
De esa manera simple luchaban, razonaban, vivían como la misma tierra.
La nación estaba de nuevo en un desorden público constituido, asaltos, saqueos, asesinatos, incendios, esta quien lucha por un ideal, esta quien lucha por el solo placer de la emoción, esta quien lucha por él, cada uno en el desvió de su propia razón, de cada razón donde la consciencia se ofusca tratando de autoformularse en un juicio. De nuevo la acción destructiva que precede a los tiempos, el ganado secuestrado y beneficiado, las plantaciones quemadas, las casa reducidas en ruinas, la mujer viuda prematuramente, el niño huérfano, el ansia destructiva no conocía limite, el furor colectivo carecía de piedad, los ojos de los hombres estaban cerrados, los corazones no respondían a las buenas acciones, solo la venganza, el desquite, el causar sufrimiento embargaba sus acciones en el destruir su obra, cuanta locura para fundar una nación.
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Mensaje por revolucion1954 el Lun Dic 09, 2013 9:20 pm

Sesta parte

…El caos del cosmos, precede al orden universal...
El verano se había pegado desde hacía un mes, los caminos estaban polvorientos, había sequía, los animales estaban deshidratados, los hombres cansados, cabalgamos hacia la Hacienda el Progreso, a una reunión donde habíamos sido convocados. Al pasar por entre dos colinas fuimos atacados por ambos lados, caímos en una emboscada, completamente circundados nos defendimos como pudimos, avanzar no se podía, retroceder era imposible, fuego cruzado y sostenido no había posibilidad de hacer enfrentamiento cuerpo a cuerpo.
Tres proyectiles impactaron en mi pecho, y para no caerme del caballo me aferre a su cuello, pero las fuerza empezaron a fallarme y caí del caballo arrastrándome entre el monte seco que crujía al contacto con mi cuerpo, me apoye sobre la tierra seca, hasta que mi respiro fue con ella, hasta que mi aliento de vida entró en ella, hasta que la visión trasciende, y las dimensiones perdieron la angulación, el tiempo se formó en linear fundiéndose con el espacio, luego fui abandonado por los sentidos.
Una vez que los gobernativos por la superioridad numérica abatieron a la bandolera, iniciaron a buscar a los restantes para su eliminación física.
Cortaban el monte, y disparaban.
-¡Busquen a esos canallas!
-Le juro que lo vi caer aquí, y no lo encuentro.
-Tampoco encuentro a los otros.
-Que vaina chico, esas son vainas de brujos se convirtieron en monte.
-Péguele fuego al monte entonces en todos los extremos, soldados reúna a los caballos en aquel plan.
Prepararon el fuego, y encendieron el monte por todos los lados, con la sequía el monte seco ardió rápidamente, y las llamas se expandieron por las colinas, entonces se llamó a retirada y partieron al galope. Ardía la naturaleza pero yo mantenía el rezo, en la misma naturaleza donde el fuego no quemará al fuego, mientras trasmutaba al mismo daño de la tierra, donde ella existía en el no espacio no tiempo éter de vida, dentro de cenáculos nos encontramos y de ella vimos a Soraima que se bañaba en una mezcla de fuego, carne y tierra, tomando alientos de vida y transformándolo en soplos de muerte, de desolación, de angustia, de llanto, mientras dirigía un macabro ritual reclamando nuevo holocausto, a sus aliados en vida:
-“Yo te acepto tributo en dolor, en sangre, en sufrimiento, tierra mía donde todo arde, les doy a ustedes la quimera para influenciar cada humana condición, para desviar a los pueblos, inducirlos a la guerra, a la destrucción del hombre por el hombre, confundir su razón, seducir con arte ilusoria sus poderes políticos, engáñalos con bienes materiales, confúndeles sus lenguas, llévalos al engaño proponles la traición, envilece cada ético comportamiento, que se degrade el hombre.”
De esa manera usaba con maestría el poder del oculto, las fuerzas de las tinieblas, con la ventaja de usar los elementos, fuera del espacio físico referencial del éter en ausencia del dimensional.
Soraima: La que gobierna sobre las cosas, más allá del espacio físico.
Alimentando su macabro ritual con el dolor del hombre herido, mutilado, moribundo, la mujer violentada, el niño abandonado.
Ardía en medio de un intenso fuego en parte aire, en parte líquido, en parte materia, era yo allí delante a una parte del misterio que embarga al hombre desde el inicio, veía sin mirar, presenciaba sin estar…
-¡Otra vez tú Yumare! ¡Todavía no! ¡Aún no, no es el fin! ¡Aún no!
Mi nombre resonó entre el vacío y la nada, ¿Cómo puede conocerme?
Después que los soldados escaparon inicio a caer la lluvia, primeramente fina, después en aguacero incesante, la vegetación se regenero en renovado verdor, húmeda, fresca, de la tierra se alzaban los vapores que liberaba la tierra.
Así salí del palo en que me había convertido salvaguardado del espíritu del fuego, me quede hasta que se regeneraron los actos propios, entonces vi al mundo de nuevo, como fue una vez en su luz y aquella luminosidad que brotaba desde los seres vivientes, cada quien esconde su divinidad, para configurarse en esta realidad, entonces deduje…
Baje la colina aun deslumbrado, dentro de mí, por haber develado parte del misterio, aviste ad Águilanegra que pastaba debajo de un araguaney en flor, a medida que me encontraba a los demás compañeros de lucha, que salían del encantamiento, en su mirada la incógnita que advierte al hombre en el fin del laberinto de su propio complejo, mirábamos dentro de nosotros en la profundidad del cosmos, luego de haber visto quien produce la ilusión material, en cada mirada había una verdad, cuando el hombre no puede esconderse del sí mismo.
Cazamos un venado que merodeaba aquel paraje, mientras la fogata asaba la carne, la materia se imponía de nuevo en nuestro espacio mental. Luchábamos solo por el beneficio de alguien, pequeños intereses de ansia compulsiva obsesiva de obtener poder a fin del poder a sí mismo y este gobernaba sobre nosotros, que manipulados por la conciencia emocional adictos a la adrenalina al furor del combate, accedíamos a las formas esquizofrenias en la que destruíamos sin medida, esta acción que nos convertía en instrumento ciego de nuestra propia destrucción, todo tipo de calamidad sobre la población, nos llevó a este cruce da camino, pues si la vida nos había dado una ocasión, otra visión, era mejor esperar una causa justa, nos embargaba en aquel momento la profunda paz de otros tiempos…
Temprano antes del despertar del día, con el frescor del rocío que humedece a los campos, un grupo de hombres montan a caballo, rehechos a una nueva conciencia depurada de la conciencia material, retoman sus caminos hacia su propia tierra iluminados por la luz del fuego que arde desde el eterno, que guía a los hombres que reconocen la verdad cuando la encuentran, cada quien toma un sendero, el sendero que se desvía de la bifurcación del camino principal, para ir al encuentro de la soledad, pues un solo hombre que ha bebido del manantial del agua donde el eterno derrama su sabiduría, puede afrontar un cosmos de contradicciones.
El sendero que dejas atrás, es aquel que va hacia ti…
Al llegar a la Casona a mis parientes los encontré en la faena del campo replantando el cacao, remplazando las plantas que ya habían envejecidos, antes de unirme a la faena, entre en la sala y colgué las armas al muro, hasta que se adverarán los tiempos, los tiempos que pidan holocausto al hombre.
Tome mi tarea con el machete tumbe el monte que asfixiaba las plantas, mientras el sol recalentaba la tierra, la cola que emana la planta te hace más ardua la faena, la experiencia de lo ya vivido da profundidad al hombre, esta se consolida con trabajo, trabajo real, el esfuerzo físico depura el cuerpo acrecienta la voluntad y el carácter aplaca las emociones.
Mientras uno cambia, hay quien sigue en las mismas, muchas veces diferentes comitivas, me venían a buscar para tumbar de nuevo el gobierno, a lo cual me rehusaba, otras llegaban en nombre del gobierno ad arrestarme, justamente por tumba gobierno, a las cuales me tocaba esconderse, hasta que pasara el episodio, se puede caer en una trampa una vez y eso es válido, como aprendizaje practico, pero, para servir de instrumento para que hagan abusivismo político, enrolándolo a uno como incauto, no. A veces aunque la adrenalina llama hay suficiente madurez, para evitar las manipulaciones.
De esa manera cuando los políticos se dieron cuenta, que la gente no quería luchar en sus bandos por sus intereses, se acordaron entre ellos y se repartieron lo que quedaba del poder político, pues la gran mayoría defendía su terruño donde se eran alzados, como Caciques y las tropas del gobierno no entraban.
El verano de aquel año, se había pegado duramente y no amagaba, generando una sequía y los pozos habituales se habían secado, aliste unas mulas, para ir a cargar agua al rio, donde en su transitar por el valle forma un reposo de agua,
un remanso de quietud a la sombra de frondosos árboles centenarios, imprimiendo un sentimiento de sosiego, a paso de hombre me dirigí por el polvoriento camino, estacione a las mulas de arreo, por donde pasan las carretas, las bestias, los hombres al otro lado, las rocas moldeadas por las aguas en sus crecidas hacían de asiento al viajante, y las mujeres que lavaban la ropa, la usaban para fregar y golpear la tela con fuerza contra ellas, las lavanderas con su canto, sus murmullos sus risas daban encanto al paraje, como musas inspiradoras de inducción al paraje mágico, mientras los cantaros se llenaban alzaba la vista atraídos por su canto, una vez y otra vez, hasta que mi vista se fijó en una figura de esbelta mujer, vestía con el atuendo típico con los hombros que sobresalían, mostrando su piel canela, mientras su cabello de intenso color ébano brillaba al reflejo fe los rayos solares, alzaba la sabanas y la batía contra la peña, su figura quedo fija en mí, aun cuando me aleje por el camino hacia la casona, sus pechos me llevaban a la inmensidad de los andes, las curvas asemejaban a las de los ríos cuando vagan por la tierra sin confines, de sus ojos vi centellar la exuberante naturaleza de cautivadora presencia, como la orquídea posada sobre los arboles de la selva adentro, todo el camino vi reflejada su imagen dentro de mí.
Hay circunstancias que son pasajeras, hay otras que el circunstancial se convierte en un todo, aquella noche mientras me mecía en mi hamaca su imagen se convirtió en hechizo de luna, sus rayos argentados entraban por la ventana dibujando caprichosas formas en los muros. Antes del amanecer baje al patio tome la totuma y me duche, allí me alcanzo las primeras luces que asoman por oriente y su crepúsculo de intenso violeta me indico el nuevo día. Peones y parientes se levantaban perezosamente, mi abuela salió al patio a darle el grano a las gallinas, mis tías se alternaban al pilón moliendo el maíz, para hacer la masa de las arepas, cepille a Águilanegra hasta que brilló, lo ensille con la mejor silla, los estribos eran de plata, cuando subí a vestirme y buscaba mis botas, Candelaria me las trajo limpias, brillantes lustradas con betún.
-Toma mijo y ponte un poco de agua de colonia, que hueles a mapurite.
-Caray abuela siempre un paso adelante.
-Los tiempos son los que son y se anuncian a sí mismo.
Baje de nuevo y me estregue con jabón de avena, olía a caballo como a cien leguas, vestido con mis mejores atuendos, con el coraje y decisión, como en los tiempos de guerra, monte a mi alazán al trote. Mi madre se asomó al balcón.
-¿A dónde irá Yumare así vestido, que no es domingo?
-No va armado, debe ser una cosa buena mamá.
El problema de la paz, es encontrar a una buena hembra; pues hombre sin mujer combate por aburrimiento.
Cerca del río, como había previsto la encontré junto con otras mujeres, que iban al río a lavar, me acerque al grupo, la mire fijamente en sus ojos reconocí el ser, que no me dejaba conciliar el sueño en las noche.
-Yelizai déjale la ropa a tus hermanas, que tengo que hablar contigo.
-¿Será importante, Yumare?
- Sí y tiene su urgencia.
En su mirada centello un brillo, reconocí el deseo que desde antes no me dejaba reconciliar el sueño, mientras entregaba las prendas a sus hermanas, un risa de complicidad entre ellas, dejo escapar un murmullo de esos que se convierten en rochela de lavanderas.
Me miro y alzo su brazo, su piel canela brilló bajo los inclementes rayos del sol, mi mano tomó su brazo y la subí a la silla, entonces le di rienda a mi caballo, que cabalgó hasta la cima de la colina, donde el rio, las plantaciones del valle, se extendían a sus pies.
Me desmonte debajo un frondoso árbol en flor, sus flores de intenso amarillo perfumaban el ambiente, la tome entre mis brazos y ella deslizo hacia mí, entonces en aquel instante toda su hermosura de mujer, sus encantos de hembras impactaron en mis sentidos, sus labios carnosos seductores y dulces como la miel se juntaron con los míos, mientras nuestros cuerpos juntándose ardían como tizones en la hoguera encendiendo mil pasiones, los espacios ardientes, el sol que domina sobre las sabanas, el mecer de las olas, la sentí profundamente mía sin documentos, como la tierra libre, sin alambres de púa, sin linderos, donde nace el vigor de los pueblos, mía hasta donde mis brazos alcancen, la quería libremente como el viento que vaga entre las hojas, como el agua que baja de las montañas, mientras, ella me aferraba y oponía freno para no quemar el prematuro idilio. Cada impulso desenfrenado lo apaciguaba con una intensa mirada, a mis más ardiente proposiciones, respondía con sinceras palabras con maliciosa dulzura desnudaba mis intenciones, hasta que baje a compromiso en el cual le daba todo mi porvenir formalmente. Entonces ella abatió sus últimas defensas y de allí el delirio encontramos, donde aferrarnos en nosotros, desbordamos nuestro sentir como el río se desborda en los tiempos de aguaceros, subiendo de caudal y arrastrando todo a su paso, vivir sin poner un pie sobre la tierra, como una realidad mágica, como el águila que vuela sobre los andes, deslizarme sobre su piel, como la serpiente sobre los árboles, acariciarla como las flores del jardín, aferrándola entre mis brazos como el jaguar toma su presa, el contacto de nuestras pieles como la espesura de la impenetrable selva, lujuriosa, impredecible, majestuosa, sus manos sobre mi piel, sutiles caricia como las plumas multicolores de la guacamaya, retomo tu ardor de hembra que darán vigor a nuestras generaciones, tu sentir es la quimera donde libero al mío, tu respiro se funde en el mío, tu aliento es el mío, vivo porque existes, las delicias de tu cuerpo hoy son la recompensa a la lucha y el trabajo que la tierra ha pedido, puedo poseerte a ti mujer para plantar junto a ti una estirpe sana, fuerte, luchadora inextinguible, donde florezcan los valores imperecederos de la humanidad, sobre su piel canela mis manos palparon la delicias en la que se fundan las nuevas eras…
De esa manera a la sombra del araguaney en flor, sigilamos nuestra unión de hecho me levante sobre la silla de mi caballo, para tomar las flores que le entregue como símbolo que seriamos uno, mientras el aliento de vida nos prodiga la existencia.
Montamos de nuevo era ya de atardecer, sus brazos me envolvían cuando llegamos a la Casona, estaban de regreso de la faena, las herramientas estaban recostadas del muro, los animales de cargas en el establo, el fruto vertido en los contenedores para el lavado, los sacos vacíos, las mulas de arreo dentro del establo.
Mi madre, mi abuela, mis hermanas, se asomaron al balcón.
-¡Tendremos fiesta, se casa Yumare!
-Si fiesta de los pueblos en que las sociedades agrícolas, funda en la familia sus estructuras portantes.
En los siguientes días, la Casona fue embellecida, con flor y guirnaldas sus puertas y ventanas, papel multicolor pendían de las vigas.
Hoy estamos de fiestas y nos consumimos en la paz.
El día escogido, me vestí con Liquilique blanco y ella con un vestido con adornos dorados con sus hombros al descubierto, que dejaba ver su naturaleza atrayente donde su piel canela expresaba sensualidad y belleza. El joropo empezó desde la mañana, el arpa regaló sus primeros acordes, los cantantes se turnaban en sus canciones historias de amor, gestas de nuestras revoluciones, se canta, se festeja como tributo al hombre a la belleza de la mujer criolla, al futuro lleno de dicha y progreso, se canta a la naturaleza a su prodigio, a la tierra, a las cosechas, al ganado, a todo un vivir con sentido y esencia de las cosas buenas, útiles y valederas.
Entre tantos regalos, que los presentes obsequiaron, el gobierno central mandó una amnistía por rebelión armada, por tantos gobiernos tumbados, nuestro matrimonio coincidió con una paz relativa en nuestras tierras.
El decreto de amnistía lo tome mientras me fumaba un tabaco, lo lleve al muro de armas y lo coloque debajo de ellas, solo una idea cruzo mi mente, ¿Se puede acabar la rebeldía de un hombre, de un pueblo por un decreto de gobierno? Mire el acero con el cual habíamos combatido nuestras gestas,
¿Cuándo tiempo permanecerás colgado al muro, como presagio?
Luego baje y me uní a la fiesta, donde bese a Yelizai, con la profundidad en la que el guerrero acepta la paz, porque es hora de crear la descendencia.
Yelizai en la Casona, cuadraba perfectamente y donde demostró desde el primer momento ser una mujer hacendosa, era el punto intermedio entre la abuela y mi madre, fue como una ráfaga de aire fresco en pleno verano, que rompió la monotonía en que habíamos caído, daba vigor a la fuerza de trabajo en la casa, alternaba en el pilón con un canto fuerte, canciones que hablaban de la nuestra gesta libertadora que yo no había oído, de valerosos hombres asesinados y de innumerables mujeres dejadas a su abandono, pero no era canto melancólico, sino alegre de renacimiento, en que el pasado nos entregaba con vigor en los brazos del futuro, dejando atrás los hechos que nos moldearon, como cuando se le pega el fuego al monte en el verano y renace todo con más verdor después de los aguaceros.
Cuando la mujer canta en el pilón, es porque criatura trae en su vientre.
Cuanto inicia el invierno, las lluvias postergan las labores del campo, hasta que ellas terminen con su tarea de inundaron todo, entonces se va en letargo, mientras los campos se inundan, el ganado se lleva a tierras altas, el chocolate aroma la casa y la arepa se cuece en el budare que arde sobre el fogón.
El canto toma otras dimensiones, el trinar incesante de miles de aves, mi hermana Andreina le hacía de coro, me gustaba una canción que hablaba de un Conquistador y de una indígena que por su unión habían creado un mundo diverso, encerrando el odio en una cueva en lo alto de la montaña, mientras el canto se esparcía por la casa, yo me mecía en la hamaca, la plantación renacía, los animales se acopiaban, el acero reposaba en el muro vigilante de la paz.
¿Qué más necesita el hombre para vivir? Con solo pensar en un altercado me venía la flojera.
Después de las guerras civiles el latifundio, tomó una característica que la llamaron Caudillismo, como era normal cada quien es Cacique en sus tierras, no veía ningún mal en esa tradición, era un fenómeno que mientras no salía de las haciendas, no era un mal mayor, pero sucedía que siempre hay, quien se cree que es él, el gallo que más canta en la gallera y armaba a su gente y partía a Caracas para tumbar el gobierno, esto en si no asombraba a nadie, hasta que ejerciendo la funciones de gobierno, se endeudaron tanto a nombre del tesoro nacional, que estábamos arriesgando una invasión de las potencias mundiales para cobrarse lo debido. Estos gobiernos se alternaban al mal gobierno, anterior imponía un mal peor.
Los comentarios iban y venían, sin más hasta que algunos vecinos e incluso Andrés, que había hecho de nuevo prospera la hacienda la Vega, me invitaron a una asamblea para discutir del caos que vivía nuestra nación. Que en mi particular parecía que eso siempre había funcionado así, desde que me acordaba, incluso una vez razonaba que quien instigaba por una vida institucional, iba directamente contra la forma de ser del criollo, que en su particular idiosincrasia era alérgico a mantener las instituciones, tocar no es entrar, por lo tanto fui movido más por la curiosidad que por el motivo en sí, tanta inactividad política me tenía como el machete cuando no se usa, oxidado.
Junto a Andrés llegamos a la hacienda el Porvenir, Don Zuloaga, nos recibió a todos y nos hizo pasar al salón grande, al llegar el debate, se abrió instantáneo lo que me dejaba entrever el fuerte fermento que había dentro la población, lo que más me llamó la atención, era la presencia de quien había militando en las filas de los liberales, y que hoy parlamentaban con los conservadores apartados unos a otro, hasta que llamaron la atención, para abrir el debate el primer punto era el despilfarro y la apropiación indebida del erario público que nos postraba en una deuda impagable pues solo los intereses eran superiores a la renta de aduanas e impuestos, en esto estuvieron de acuerdo todo los presente, que siendo hacendados y ganaderos, sabían lo duro de crear una renta y lo arduo de mantenerla.
El segundo punto, era el del caudillismo que hacía imposible mantener una paz estable, pues las montoneras que se formaban en las haciendas, tumban el gobierno antes de finalizar el periodo por el cual habían sido electos. Los presentes concordamos que algo había que hacer y para ello, había quien ya complotaba desde Colombia reuniendo hombres, animales, pertrechos y recursos para hacer la llamada Revolución Restauradora. Cuando se argumentó que estos ya habían fracasados una vez, otros adujeron que el país no estaba preparado en aquel entonces.
-Castro y Gómez son hacendados, y como nosotros hombres de trabajo, ¡no son patiquines! como esos mequetrefes que no tienen carácter para mantenerse en el poder y se caen en la primera hamaqueada, además que los aduladores los convencen de cualquier descabellada idea.
-En eso estoy de acuerdo, se necesita un gobierno fuerte, que cumpla su función de gobernar.
-Especialmente con la problemática del caudillismo, que además de tumbar gobierno, secuestran ganado y asaltan las haciendas.
-Doy mi apoyo, para que se instaure un nuevo gobierno, que ponga la mano dura y haga respetar la ley.
Esta nueva revolución que ponía de acuerdo liberales y conservadores, además de otras personas que habían permanecidos al margen de las disputas pasadas, como Andrés, según los presente debía ser la última; pues era la primera vez que todos estábamos en el mismo bando. La asamblea fue fructifica y quedamos en armar de nuevo la revolución o la sampablera como se llamaba en criollo, nos dimos la mano y con el acuerdo de alzarnos en armas, quedamos convenidos en actuar conjuntamente a mí me dieron el grado de Coronel.
Al salir la noche era fresca y oscura, en las paredes ardían las antorchas mientras en el firmamento brillaban millones de estrellas, salíamos de la hacienda de los Zuloaga al trote, de nuevo en armas me dije; en cierta forma no me molestaba, en armas el hombre es más vital, tiene un vigor superior que en los tiempos de paz.
-Hermano esta vez, debemos refundar una nueva nación.
-Andrés no sé porque, cada vez que nos alzamos en armas, el discurso va por lo mismo.
-La diferencia es que esta vez, cómo pudiste ver todos estamos de acuerdo.
-Sí todos los hacendados, pero la nación además de hacendados tiene otra población.
-Pero todos trabajan para los hacendados, nosotros sabemos, lo que es bueno para ellos y para nosotros.
-A veces hermano, es porque cada quién: jala el ganado pa´ su potrero.
-Lo primero es poner orden en el gobierno, luego se verá lo demás.
El galope en la oscuridad de la noche, el cabalgar de noche mientras el animal esquiva piedras y atraviesas ríos, te dan una dimensión que trasciende el momento asignado dentro del contexto y ves venir el tiempo sin ir.
Algunos días después, vi a lo lejos la montonera que venía a buscarme, de nuevo tome el acero del muro de armas, invoque en aquel entonces a mis antepasados, que me dieran coraje y decisión, valor a mis armas que en aquel instante empuñaba prometiendo no deshonrarlas, cuando llegaron delante el portón de la Casona el acero brillaba, la lanza la tercie y la espada la enfunde al cinto, el revólver en su cartuchera.
Bese a mi abuela, a mi madre, a mi tía, le di la mano ad Andrés.
-Hermano lo único que puedo decirte es: ¡Viva la Revolución Restauradora!
Yelizai me esperaba en el patio, sujetando a Águilanegra por las riendas, su hermosura impacto mi humanidad, tenía una flor de cayena en la oreja, como presagio de la sangre a derramar, su piel canela brillaba al contacto con el sol, la bese con la profundidad del saber; cuánta distancia se abría en aquel instante entre nosotros.
-Ve Yumare y vence, hazlo por todos nosotros.
Tomé la flor de cayena entre mis manos, y me la guarde entre la solapa del chaleco, monte a caballo y con el mando de la tropa, ordene marchar;
-Avancen
-¡A sus órdenes mi Coronel!
-Al galope tendido que nos vamos para los andes.
Mientras avanzábamos por el camino de la hacienda, el cacao se extendía vigoroso ambos lados, los peones saludaban, al cruzar el rio el agua salpico debajo de la presión de los cascos de nuestros caballos, voltee a lo lejos la casona se veía rodeada de los sembradíos y arboles.
En sitios prefijados, se nos unían nuevos elementos que aumentaba la tropa continuamente, atravesamos los llanos hasta llegar al pie de monte andino, en esta ocasión tuvimos que atravesar la línea con Colombia, donde era el centro de acopio de los insurgentes.
El general Castro, nos hizo los honores y nos llamó a reunión a los oficiales.
Tenemos que marchar lo antes posibles, sobre San Cristóbal, y de esa manera el día fijado atravesamos de nuevo la línea, y en una serie de triunfos cayó la plaza.
Asombrados quedamos pues en un solo enfrentamiento, se logró ganar una batalla contra un ejército de 5.000 hombres, táctica y conocimiento del terreno logra derrocar a lo mejor que tenía el ejército gubernamental, esto hizo que los revolucionario creyeran en el general Cipriano Castro.
De la misma manera se siguió avanzando hacia Caracas.
Mientras avanzaba en contra de nosotros otro contingente armados con Máuser
-Allí está el problema, estos vienen armados con un nuevo fusil máuser a repetición, mientras nosotros tenemos algunos fusiles Winchester, tácticamente es un error, una perdida en vida y pertrechos innecesariamente.
-¿Cómo, entonces nos rendimos?
-No, hay que aplicar táctica, nos vamos a tomar Caracas, pues ellos obedecen al gobierno.
-Pero el enemigo, hay que enfrentarlo aunque se pierdan vidas.
-Un soldado muerto no lo recuperas más, si llega otro tendrías dos, y no un soldado nuevo inexperto.
-Las guerras, mi General se hacen para ganarlas además de combatirlas.
-Seguramente, pero presentas batallas cuando te conviene a ti, en el momento, en el teatro de operación te de la ventaja, las guerras hay que hacerla para ganarlas, en estos momento el objetivo es tomar el poder político.
-Desde San Cristóbal hay mucho trecho, nos alcanzarían.
-Podemos dejar un contingente en Barinas que se atrincheren, y los contengan mientras el resto avanzamos y damos guerra en la capital.
-Tiene razón mi General, pero creo que estamos perdiendo tiempo.
-En estos momentos les doy la orden: marchemos sobre Caracas.
No hay emoción más efusiva que cuando las tropas se ponen en marcha, para avanzar a un enfrentamiento.
Llegamos a otros poblados, hicimos una parada para reunir pertrechos y reclutar hombres, teníamos una razón de urgencia y mientras supervisaba la operación me encontré cerca de un iglesia que un muchacho revolver en mano y sujetando su caballo por las riendas apuntaba a tres oficiales.
-¿Que pasa aquí? Un muchacho tiene acorralado a tres buenos oficiales.
-No se deja decomisar el caballo, mi Coronel este monaguillo.
-¡Muchacho que quieres tú, estamos de prisa!
-Quiero entrar en la revolución.
-Monta entonces, si tienes la edad para morir.
-Gracias mi coronel.
-Como vaya, un cura menos, un revolucionario más.
A marcha forzada llegamos a Barinas, las tropas del gobierno la teníamos a menos de tres día de distancias, entonces se empezaron a escavar las trincheras y levantar barricadas, mientras el grueso de la tropa avanzaba para Caracas, en las trincheras además de valerosos combatientes, junto a ellos se quedó un nutrido grupo de mujeres buenas tiradoras por cierto, mujeres de faena que daban su vida por esta revolución, a las cuales me sentí legado por el valor de detener a las tropas del gobierno en esas trincheras con rifles viejos.
No podemos fallar me dije.
A marcha forzada durmiendo a caballo, llegamos a la capital y caímos sobre el cuartel con todo el ímpetu acumulado, y motivado por el ejemplo de esas mujeres que enfrentaron al ejército bien armado y como el ejército estaba combatiendo en la entrada del llano, tomar Caracas aun mal armados, fue relativamente fácil sin muchos derramamientos de sangre. La diferencia la hizo que siendo agricultores dieron validez al mínimo recurso, y de manera práctica tomar el objetivo, sin gastar fuerzas, ni recursos innecesariamente, para dársela de guapos. Sinceramente nosotros los de la guardia vieja, hubiéramos ido al enfrentamiento directo, justamente lo que pensaron los generales adversarios cometiendo el error táctico operacional de mandar la tropa, por mar a cerrarnos el paso, creyendo firmemente que sin valorizar la superioridad de la respuesta de fuego de los máuser lo hubiéramos enfrentados a campo abierto. Por ello se ganó merecidamente el liderazgo, pues para seguir a alguien debe mostrar tener dotes, aptitudes para dirigir, planear y vencer.
La correcta decisión; es cuando se da el justo valor al mínimo recurso…
Así razonaba el General al 100% X 100% sentido común
-Mi general el cuartel se rindió somos dueño de la plaza, en estos momentos.
-Bien Coronel disponga, el arresto de las vencidas hasta nuevas órdenes.
El gobierno cedió el poder al General Castro, una vez en las riendas del poder, se mandó un comunicado a las tropas que avanzaban sobre Caracas luego de vencer a los atrincherados de ponerse a las órdenes del General Gómez. Ordenes que obedecieron de esta manera se consolidaban en el poder, y pudimos ver a esos fusil automáticos tanto nominados, que disparaba todo el cargador sin ser cargados. Mi rifle se veía anacrónico, al lado de ese marco ingenio para el aniquilamiento en masa. El general Gómez revisó el nuevo fusil y hacia algunas pruebas pedía detalles técnicos, lo observaba y luego comento;
-Con estos fusil, se van acabar los guapos en este país.
Un frio recorrió mi cuerpo, porque guapos siempre habíamos sido y los alzamientos demostraban que nuestra nación estaba viva, que cada quien valía según su condición, sus habilidades, su fuerza, su ímpetu, sus virtudes. Ese nuevo armamento en cambio no hacía falta mucha habilidad, sino disparar, cinco hombres con este fusil podían detener a más de 100 hombres con rifles, su alcance movía la distancia de tiro, derribaban los jinetes antes, mucho antes de llegar sobre ellos a trote de caballo, prácticamente no había que ser muy hábil, cambiaba la táctica el valor del cuerpo a cuerpo, de la lanza y la espada con este fusil quedaba cosa del pasado. Entonces entendí, tomé mi lanza con la seguridad que era su última batalla, después de muchos siglos, no sabía con certeza su antigüedad, dejaba de ser un arma eficaz, regrese a la casona y casi me sentía de luto, entonces fije las dos lanzas que habían sido gloria de tantos enfrentamientos y gloria de mis antepasados al muro.
Una vez organizado el gobierno, las finanzas y tener la certeza de la enorme deuda que había, se reorganizo el ejército, para cumplir el segundo punto la problemática la del caudillismo, con ese propósito fui llamado por el General Gómez, que se encargaría de ese proceso mientras el General Castro, quedaba como presidente.
El caudillismo estaba arraigado en el latifundismo, donde los propietarios tenían vastas extensión muchas veces sin confines y según propia creencias todo lo que estaba dentro de estas tierras le pertenecía, recursos minerales, recursos naturales, animales e incluso las personas que dentro de ellas habitaban.
Enfrentarlos no fue problema pues ellos avanzaban a caballos cargando con lanzas y viejos rifles como se hacía desde antaño, por esa situación se les vencía sin grandes esfuerzos, la campaña se tardaba más por la gran extensión del territorio que por la cantidad de caudillos, estábamos acampados en el oriente cuando nos llegó la noticias que frente al puerto de la guaira, se habían congregados barcos de tres potencias extranjeras las cuales bombardeaban para intimidar al gobierno y hacer efectivo el pago de la deuda externa, la cual había sido desconocida por el Presidente, por ello comunico a los deudores que no pagaría la deuda. Entonces estos habían decidido de comunicar a sus respectivos gobiernos para que hubiera una presión armada en contra de nuestro país. Gómez llamó a los oficiales para comunicar que entraríamos en guerra contra potencias extranjeras.
-Por la insolvencia de nuestro país, delante a sus deudores por la incapacidad de pagar la deuda, que habían contraído los gobiernos anteriores, tememos una invasión.
-¡Caramba mi General! ¿Tanto luchar para tener solo deuda?
-¡Caray! ¿Sinceramente no sé qué le sucede a mi compadre? él, sabe que las deudas hay que pagarlas, porque se habrá negado, esa es mala táctica.
Ironía del destino, buenas tácticas militares y mala táctica política…
Una vez en Caracas acordaron de posponer el pago, dando en regalía las aduanas del país a los deudores, de esa manera se cobraban directamente de la renta de la hacienda pública.
Pero el presidente, no se daba paz, no lograba conciliar el hecho de estar endeudado por culpa de otros, pero debía entender que un gobierno es un identidad autónoma sin importar quien mande, pues la deuda que contrata un gobierno es de la nación, incluso la capital se quedó sin luz por no pagar a la compañía eléctrica, la cual personalmente y arbitrariamente abrió, metió combustible en los tanques e hizo funcionar la planta generadora de luz, de esa manera afloraban deudas y otras problemáticas inesperadas. Cuando me dieron la licencia me regrese a la Casona y me alegre no tener toda esa problemática, a veces eso de la cosa pública es solo lio y chisme, al mejor hombre enfanga en vez de engrandecerlo, por ello era mejor encargarse de los asuntos privados, por ello me dedique con renovado vigor a las tareas agrícolas, tiempo para amar a la mujer, crecer a los hijos y desear un avenir de progreso. No paso mucho tiempo que nos reunimos de nuevo preocupados por cómo está funcionando el gobierno, el General Castro tomaba decisiones que revelaban una personalidad perturbada, la gestión del poder implica que encontrándose al centro de todos debía dar orientación, ¿Pero muchas veces de donde se pueden tomar los parámetros de orientación? Cuando se tiene las riendas de poder y todos le piden directrices, es allí que el poder se vuelve contra quien gobierna haciéndolo fin a sí mismo, perdiendo el contacto con la realidad objetiva e inicia a tomar decisiones subjetivas, en que pierde el horizonte, y el equilibrio mental, entonces deja de gestionar el poder político y basa a ser subyugado por este.
En la asamblea quedamos de acuerdo en que debería ser el General Gómez, en tomar el mando, con el al mando había hecho la campaña contra el caudillismo, hombre práctico que poseía un sentido común que le hacía tomar decisiones de forma práctica, respetuoso del hombre de trabajo, implacable con el enemigo.
-General estamos preocupados de como el Presidente Castro, está llevando el gobierno.
-No sé qué le pasa a mi compadre, ¿Le estará haciendo mal tomar tantas decisiones?
-Queremos darle nuestro apoyo, sí usted decide tomar el gobierno.
-Es lamentable pero a la vez es necesario, pero déjeme que lo haga sin golpe de estado, el presidente además de compadre, es un buen amigo.
-A sus órdenes mi General, estamos con usted en lo que decida.
El General Gómez, demostró tener una astucia al mismo nivel que su lealtad, con el amigo, convenció al médico del presidente que tenía una enfermedad mortal y que para curarse debería irse a curar a un país lejano en Alemania y este aceptó dejando encargado al General Gómez en la presidencia. El ardid nos sorprendió a todos, pues todos hubiéramos tomado la vía de las armas, pero a un amigo, compadre, compañero de lucha, revolucionario no podía ser víctima de un intriga de salón, de un complot armado, de traición y de encarcelamiento. Por todas esas causas el General Castro, partía para un exilio terapéutico, donde todos estábamos de acuerdo y al cual una buena comitiva lo despedimos al puerto de la Guaira, todos sabíamos menos él.
Me vino en mente, que lo seguro de hoy, es lo inseguro de mañana.
Por lo tanto debemos razonar en lo inesperado, en lo adverso, pues vamos a ciegas o creemos de miramos; pero no vemos lo que nos viene.
El General Gómez, demostró la misma astucia en la conducción del Gobierno, era hábil en el arte de la política como moverse, dar cargos, elegir a amigos alejar a los adversarios.
“La política es el arte de tejer continuas alianzas, mientras las viejas se van deshilando.”
A mí el poder político me daba vértigo, por ello mientras más me alejaba de este mejor me sentía, para ser útil al bien común, no hace falta ejercer el poder sino estar pronto para dar una mano, como cuando una carreta se atasca en el fango, empujarla desde atrás para que salga del atolladero, lo importante en la acción del bien común es ser útil, no importa si te ven o te lo reconocen, no todos podemos estar en primera fila y para estar en primera fila, hay que ser malabarista, contorsionista, saltimbanqui, equilibrista, titiritero, solo para mantenerse en el poder por ello los gobernantes, gastan enormes cantidad de energía, solo para mantenerse en el poder por el poder.
El General ejercía el mando con autoritarismo, pero según los tiempos que corren la mano dura era la única opción. Para ello se rodeaba de los más capaces, según le daba su óptica de lo que debería ser un servidor público. Un día a la puerta de la Casona llegó un automóvil, como señal que los tiempos cambian con órdenes del Presidente, para presentarme en sus oficinas, lo antes posibles. Creyendo que algo había andado mal ensille mi caballo, aunque el chofer como llamaban al que manejaba el adefesio ese, me pedía que fuera con él, pero invente diferentes escusa y me fui a caballo. Al llegar me recibió de manera informal como a un amigo, el benemérito, como lo llamaban me extendió la mano en señal de confianza.
-Yumare te mande a llamar con la intención de darte un cargo público, pues se necesitan personas honradas para administrar la hacienda pública.
-Qué pena mi General con usted, pero no puedo aceptar a mí lo que es oficina y papeleo me da como alergia, soy un hombre de acción, de trabajo tengo mi plantación y a ella le dedico toda mi empeño, además vea usted que en este país, alguien tiene que producir, no todos podemos dedicarnos a la política, ser burocráticos, oficinista, además no sé ni leer, ni escribir.
-Eso no es problema leer y escribir para ello están los secretarios, pero tú eres uno de los que puedo confiarme, el poder político te aísla y no logras ver a los amigos.
-Mi general, usted me puede llamar, cuando haya necesitad de usar las armas, en ese momento, no negare mis servicios y mi lealtad.
-Bueno no faltara la ocasión mi estimado Yumare, porque en este país lo que sobra es alzados. Me dijeron que tu mujer está en cinta.
-Sí mi general, así son los tiempos en que hay paz.
-Entonces hazme tu compadre, cuando nazca tu primogénito.
-Delo por hecho, para mí sería un verdadero honor.
-Como van tu sembradío, el precio del café está subiendo, creo que vamos a tener una buena renta este año.
-El problema son las carreteras mi General, muchas veces es difícil sacar las cargas de las haciendas.
-Es un problema, esto de la deuda pública, que aún no podemos invertir en las necesidades urgentes de la nación. Te confieso que me gustaría regresar a mis haciendas y dedicarme a lo que mejor sé hacer, pero una vez tomado este compromiso es difícil dejarlo.
-Claro mi general, no hay algo más gratificante que al terminar una tarea beberse una taza de café, mientras se ve el trabajo realizado, la neblina que sube por la montaña al atardecer, las mulas trayendo el grano para cerecearlo y ponerlo a orearlo en los patios.
-Muy bien dicho, no hay nada más gratificante, mientras que ejerciendo el poder, nunca se ve el fruto, sino descontento por todos lados.
La conversación con el General Gómez, no hacía sino rectificar que eso del poder político era malversación de las propias energías, como si un agricultor sembrara y recogiera solo yerba mala, la ingratitud en el hombre, es ilimitada y proporcional a las propias ambiciones. Con el tiempo y según propias deducciones decidió cambiar la capital desde Caracas a Maracay, por estar está en la encrucijada por donde se comunicaba centro con oriente y occidente lo cual a mí me agrado, especialmente cuando vi a un numeroso grupo de Patiquines, mudarse de la capital en caravanas se iban detrás del poder, cargando sus cosas en mulas obstinadas, como sus patrones en querer vivir como parásitos del erario público, de esa manera liberaba a Caracas de tantas lenguas ingratas, habladores de profesión, que de oficio eran solo vendedores de ilusiones. Aunque a veces dudaba que el gobierno pudiera resistir el ataque de hombres y mujeres que vivían solo para ver como hacían para acapararse una licitación, puestos públicos y negocios en general, para ello se habían convertido en expertos aduladores, y lisonjeaban a los empleados públicos con regalos diversos, sembrando el germen de la corrupción en las filas del gobierno, eso no se puede acabar me comentaba un amigo porque es parte del régimen democrático y de las libertades en que vivimos, una cosa trae a otra hay cultivo y hierba mal una vive acanto a la otra, la hierba mala se come al cultivo sino se arranca, la pasividad no es buena para todos, ¿Pero algún sentido debe tener, sino porque el creador la pone en la tierra? Nada está al azar, en esta tierra todo está vinculado, dependiendo de otras cosas, por lo tanto cada acción tiene una repercusión, como cada efecto tiene su causa.
De repente en nuestro país se extendió la notica del petróleo, pareció algo sin sentido o marginal, pero su explotación inicio vertiginosamente y dio una buena renta, con ello el General pagó la entera deuda y todos sentimos que nos habían quitado un gran peso de encima, pero el oro negro trajo una nueva efervescencia en el país, nuevas ansias de enriquecimiento, pues los que desean enriquecerse saben cómo ocultar sus verdaderas intenciones, las cuales disfrazan de reivindicaciones populares, parecen como los monos de la selva, que mientras avanzan de rama en rama, de bejuco en bejuco, encuentran siempre donde guindarse.
El petróleo había sido localizado en varios puntos del país, entre ellos en el lago de Maracaibo, agua grande como lo llamaban los indígenas, y tuvo un efecto inmediato sobre la nación en todo los sentidos, el campesino se convirtió en obrero a tiempo completo, pero los salarios no eran suficientes, pues antes como campesino tenía tiempo y tierra para cultivar su conuco y de esa manera tenían su sustento, ahora solo con el salario no le alcanzaba, pues comprando el alimento no le era suficiente, además con el dinero compraba ron, aguardiente y caña blanca que por aquellos tiempos se convirtieron en los mejores amigos del pueblo, con el petróleo llegó la emigración interna, quienes iban a los campos petroleros y otras emigraban a las grandes ciudades, personas que dejaban su terruño para acomodarse como fuera en algún rincón. Hay situaciones que no se sabe, qué hacer con tanta libertad, como dijo uno “Eso del oro negro no será pa´ joderme, tengo un mal presentimiento, hay cosas buenas para una generación que la siguiente la mal barata.”
Con el petróleo llegó a la nación el Musiú o extranjero, que algunos llamaban gringos, para explorar, localizar, perforar, extraer, trasportar, convertir el petróleo en otros productos y venderlo, que generaban problemáticas económicas nunca antes planteadas. Como por ejemplo la moneda o su valor, pues querían que un dólar de los suyos, valieran cinco de los nuestros, ni imaginarse la oposición seria que puso el presidente que de ninguna manera acepto, pero hicieron el fuerte de 5 bolívares y eso era la unidad monetaria, y era increíble lo que se presentaba y por arte de magia los Patiquines eran versado en cómo resolver todas esas problemática, ¿Donde habían estudiado? Sí los conocíamos desde siempre y conocíamos lo mismo que ellos, que paciencia tenía mi General en meditar toda esas confabulaciones y salir adelante
Al nacer Ezequiel, notamos que no trajo las marcas, por lo que el presagio fue de paz, cuando cumplió tres años baje con él a Maracay, como había acordado con el General Gómez, para ser su compadre costumbre muy criolla para afianzar lazos de amistas.
Algunos años después, nació Vicente y tampoco trajo las marcas, y también cuando nació Carolina no trajo las marcas, pero un extraño símbolo la seguía a todas partes.
Los períodos como pinturas suspendidas en los muros del tiempo de nuestra memoria, desvanecen delante a ti, delante nuestros ojos, aún si miran fijamente, no ves que se está formando nuevas formas a causa de nuevas acciones, configurándose dentro de uno a espacios que hasta ese momento eran inconclusos, aún si quisieras parar esta realidad, encerrar esta imagen idílica, que has alcanzado en tu vivir, el espacio se fuga porque es en continua trasformación que va cambiando la realidad imperceptiblemente, mientras que el tiempo-razón escava la misma realidad; aun si aquel árbol que sembró un antiguo y has salido en diferentes edades sobre él, también ha cambiado, se ha trasformado adecuándose a los tiempos que modela un Yo. Por ello lo que se cree o se da por cierto, debe haber una dinámica cambiante pues sus circunstancias son móviles se añaden a otras, o se sustraen de elementos caducos, aun la tierra no es la misma, ni el cielo.
¿La oposición porque existe? Porque siempre hay una fuerza contraria, a cada acción se forma un opuesto, no hay uno sin dos, ¿y será uno complemento de otro? por ello todo tendrá un contrario.
El general había encarcelado a muchos habladores, patiquines que nunca habían trabajado y los había enviados a trabajo forzado, esto causaba consternaciones en algunos sectores, lógicamente como cada fuego necesita nueva leña, para mantenerse viva, los rumores se volvían abierta habladuría, los chismes se volvían cosas serias, hasta que se formaban a una razón elocuente en lo cual se trataba de demoler la figura del Presidente.
Entonces se hablaba de abierta tiranía, el hombre que algunos decenios atrás se había alzado en armas, y había subido al poder contra un gobierno despilfarrador que había endeudado la nación, hasta haberle hecho perder la propia soberanía, que había combatido el caudillismo que dividía la nación en latifundios, donde imperaba aun el esclavismo, que pago la deuda pública, rescatando la renta publica hasta el punto de tener reservas que nunca en nuestra historia republicana habíamos tenido, que empezó la construcción de carreteras y dio un impulso institucional de orden y progreso.
-Has oído lo que murmuran por allí, que el General Gómez es un tirano.
-Sí esos solo habladurías de gente sin oficio.
-¿Por qué hoy era un tirano?
-Debe ser que un gobierno por más que lo alargues, no hay puesto público para todos, de esa manera el que queda por fuera, hoy murmura, mañana conspira, por sus intereses son capaces de envenenar al pueblo para lograr sus fines.
-El problema de la democracia es la libertad de la lengua, que es capaz de destruir más que los cañones en tiempos de guerra. Trabajan lentamente activando una acción denigratoria, infamante, que corroe la imagen de hombres e instituciones.
-Son capaces de llevar a los hombres más ilustres al nivel más bajo de la estima colectiva, hasta donde lo puede arrastrar el chisme, la perfidia para destruir la imagen del hombre justo.
-Claro mi estimado, las cosas buenas tienen velocidad de morrocoy, las cosas malas velocidad del rayo. El tiempo que se necesitan, para formar una mente a la conciencia civil, han envenenado mil consciencia con esa razón en regresiva que ve solo lo malo.
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Mensaje por revolucion1954 el Lun Dic 09, 2013 9:27 pm

Séptima parte


-Por esa razón y para mí, esta es la única forma de gobierno cuando los pueblos pierden las riendas de su gobierno, se necesita el autoritarismo. Para parar este deterioro progresivo de la vida civil, sino llegaremos al punto que nada es bueno, que todo está corrupto, que todo es negativo y eso hipoteca el futuro de la vida republicana.
-Caray compadre quien no te conoce diría de ti otra cosa, justamente tú que desde la juventud eras el propio tumba gobierno, que hasta un día me confesaste, que a veces le habías tomado tanto gusto ala alzadera que ya lo hacía por puro placer.
-Sí y a mí me basta con lo que hecho, arrastrar la nación en el abigeato, en el homicidio, en la destrucción, justamente por dejarme calentar la cabeza por alguien que no tenía el valor de dar la cara, que hablaba desde la oscuridad que alimentaba, la inexperiencia de la juventud y la ignorancia.
-Pero tener que soportar una tiranía, que no tiene fin, no le veo lógico.
-Entonces será lógico para ti, todas estas cicatrices y las veces que murió la nación, por eso que yo doy testimonio de lo bueno o lo malo, que puede hacer un hombre durante su vida, por ello aquí quedo contra cualquiera, que nos quiera regresar al ciclo de guerra-muerte-destrucción-miseria.
-Nuestra experiencia, vivirá mientras podamos entregarla como herencia a nuestra descendencia, para que la nación se forme a una personalidad, para no ser desviada hacia los intereses de una minoría, ¿Si una persona tiene tierra para trabajarla, puede comerciar, viajar que la anima a hablar de tiranía entonces?
-Los que quieren adueñarse del erario público, como antes que todo el dinero del endeudamiento, no fue utilizado para crear obras públicas.
Mis tres hijos, crecían dentro de un marco agrario, los enseñaba a enlazar el ganado a marcarlo, a montar caballo, criar gallos para competir en las peleas de gallo, a concursar en las mangas de coleo, los ciclos de siembra, orear el grano de café, quemarlo para luego preparar la bebida, de esa manera aprendía de la siembra como hacer germinar la semilla, cosechar el grano, molerlo al pilón, cocinarlo al budare. Aprendizaje del fundamento y la función de las cosas.
Me satisfacía a mí mismo, pues la mayoría habíamos nacidos, crecido y no habíamos sido criados con la figura paterna y esto me hacía deducir que toda esa rebeldía en contra de la autoridad, era por falta de la figura paterna.
Fue por aquella época que la lluvia caía incesantemente, el valle estaba cubierto por la neblina que no despejaba, el rio amenazaba de salirse de su curso. Carolina entró en el cuarto del altar y se sentó al lado de su bisabuela Candelaria, a mirar los ritos y las acciones mágicas que alargan la conciencia, hasta donde se forma el conocimiento, ella invoca espíritus que se manifestaban según lo pedido.
-¿Abuelita cómo se forma el conocimiento?
-Cuanto activas el inicio de las cosas, por ello te harás una razón.
-¿Cuánto conocimiento tienes abuelita?
-Todo el que el infinito me da, según una propia preposición.
-¿Verdad abuelita, que debes ser muy antigua?
-No lo había pensado antes, déjame ver.
-¿Cuántos años tienes?
Hizo sus cuentas y luego se levantó.
-Sabes mijita, creo que se me olvido morirme, que pena con DIOS.
-¡Hay abuelita que ocurrencia!
-Entonces le abrió un libro que no estaba escrito y que Carolina lo entendió perfectamente, y que no debía revelar su nombre.
Candelaria salió con brisa del cuarto del altar, y por varios días estuvo preparando algunas cosas, y dando indicaciones como si tuviera una cita impostergable, sin límite más allá de cada juicio, habló con Matilde revelando su conocimiento y los misterios del Bilongo, la herencia ancestral que trajo consigo herméticamente sigilada en el dominio de la naturaleza, después pasó a saludarnos, besándome afectuosamente.
-Adiós mijo, será en otra ocasión.
-Matilde me voy, te dejo a ti todo este conocimiento, pues allá no tengo necesidad de él, cuida a la descendencia.
-¿Que dices Candelaria? Luego nos reunió a todos y nos dijo.
-Me voy familia terrena, regreso al éter, más allá de cualquier circunstancia.
Después se acostó vestida, pero se quitó los zapatos, los dejo, allá donde voy, es tierra sagrada y no puedo pisarla con zapatos.
De esa manera se fue la abuela, dejándonos un vacío en nuestras vidas, a veces regresaba por el cuarto del altar a llevarse algo que se había olvidado, a recordar a Matilde que encendiera las velas, a uno otro santo según la necesidad, de mantener encendido el fuego que ilumina los senderos del hombre, continuaba a llover desde aquel día y a nosotros nos parecía un estado natural.
Entonces no quedó más remedio, que traer desde las tierras de Barlovento una joven, como es costumbre en las familias criollas, para que ayudara en las faenas domésticas, era una jovencita color cacao, simpática y buenamoza, con una buena predisposición ad aprender y hacer de todo. Cantaba en la moliendo del maíz, al pilón donde remplazaba a Yelizai y cantaba por toda la casa, muy pronto empezó aprender con Matilde buscando raíces, hierbas y plantas medicinales aprendió a leer la cachimba espiritual, para consultar el oráculo, pero ella sabía muchas otras cosas, y ofrecía ron, café a los santos que llamaba Yoruba, Acé, Eleguá, Chanco, Yemaya, Obatalá y tenía el conocimiento de la adivinación, del presagio. Como su nombre nadie se lo recordaba Carolina le puso Macumbé, pues según ella era misteriosa.
Matilde y Macumbé, encendían las velas en el altar, consultaban a los espíritus, curaban, sanaban, lo que había sido descartado por la ciencia, venían de diferentes partes personas de toda extracción social sin pagar, pero a muchos ayudaban con un quintal de café, con arropas de maíz, un becerro, un caballo. Etc. En épocas de abundancias; “El sin pie camina y el cojo corre.”
A la luz de las lámparas de carburo, las historias fantásticas se convertían en realidad y extraños y fantásticos personajes, venían a nosotros mediante las sombras que el viento hacía ondear en los muros y con ellos regresaban nuestros antepasados como la abuela Emperatriz y Candelaria que se sentaban con nosotros a compartir la emociones de aquellas historias fantásticas, que ocurrieron en la fase de nuestras pre-historia, pues eran historias que ninguno recordaba una narrativa oral similar, en aquel periodo casi todo los habitante del valle no sabíamos leer, por lo tanto la tradición oral, nos trasmitía tan antiguos conocimientos, leyendas de ciertos personajes que venían directamente desde nuestros propios sueños, porque nuestra casa vivía dentro y fuera de aquella realidad que limitaba en la magia, muchas veces debía levantarme a calmar la ancestral disputa en que el abuelo hacía con el Tío Pedro, sobre el pacto que se hizo en el alto llano con la oligarquía.
-¡Se quieren callar que van a causar otra guerra con esas discusiones!
-Estimado descendiente los nudos de la historia se deben de desatar, si no estarás legado al ciclo de las causas engendradas, y no podrás realizar el nuevo tiempo.
-No le hagas caso aquel día hicimos un pacto y los pactos se respetan.
Entonces Candelaria me llamaba al ángulo metafísico;
-Déjalos debatir, ellos están retroalimentando esta realidad desde el éter. A los espíritus no se les puede decir que todo ya ha pasado, porque entonces hablan con los momentos circunstanciales y hacen repetir los eventos, tantas veces como sea necesario, hasta abrir la consciencia a esta realidad.
El muro de armas brillaba, el acero resplandecía en aquellas ocasiones en que las disputas entre los opuestos fomentaban las discordias.
Macumbé preparaba el mejor chocolate, al que ella era legada por descendencia y esencia de cacao, fragancia de su aroma, sustancia de su sabor, se decía a ella. Su personalidad nos llenaba tanto que nos daba la impresión de haber vivido siempre con nosotros, al poco tiempo lleno ese espacio de vacío que nos dejó Candelaria al partir, lo que demuestra que la vida es un recorrido espacial en que el alma trasciende dentro de sí misma, creando un espacio-fotograma-tiempo, en el cual vive trascendiendo a su conciencia en la cual la forma emotiva, queda impresa por siempre dentro del ciclo que la tierra vaga por el universo, pues estará allí por siempre.
Macumbé era mayor que Ezequiel, quien ella llamaba Catirebello, la naturaleza si la deja repropone un orden específico, según los elementos que componen nuestra existencia; pues razona por afinidad según su propiedad.
En las noches amparado por la oscuridad. Cuando el descanso por la dura tarea cae sobre los campos, los animales reposan en el establo, las herramientas apoyadas al muro después de la dura fatiga, en la Casona reina la calma, el tabaco expande su aroma en el ambiente, el canto de la rana nos llega desde el estaño junto cric, cric, del grillo, en el cielo el resplandor del astro con sus intensos rayos argentados de luna plateada, proyectan sombra en los rincones, el ruido sordo del mecate que se tensa con el movimiento de la hamaca, el calor de las noches tropicales enciende el fuego de las pasiones de la adolescencias, sentir de fuerza impostergable que rompen los diques de las buenas costumbres…
Ezequiel, acalorado se desliza fuera de la hamaca, sin el menor ruido, movimientos silentes como el caminar del tigre en la jungla, al poner su pies desnudos sobre el pavimento como las garras de un jaguar, pasa delante la sala donde los bisabuelos Yumare y Pedro, discutían sobre un mapa de tierra baldía entre occidente y oriente, pasaba delante el cuarto del altar y se persigna solemnemente, donde Matilde preparaba pócima que mezclaba con rayos ascendente de luna roja en las noches de plenilunio, su cuerpo se deslizaba sobre las paredes como las sombras proyectadas por las velas, llegaba hasta el final del corredor, abría la puerta sigilosamente que cerraba detrás de sí, se deslizaba dentro del lecho de la fémina como una mapanare, poniendo una mano encima de sus labios para ahogar la sorpresa de la hembra, mientras desnudaba su naturaleza dejando su piel color ébano reluciera al reflejo de los rayos de la luna, su piel sedienta de la suya donde se mezclaban fragancia, sabores, colores, deseos de esencias lejanas de razas forjadas en la llama del deseo, atracciones impostergable de mezcla de atracciones de colores, olores, percepciones, emanaciones de sentir distante, que nos llegan del profundo de la selva, donde arde el fuego de mis generaciones, mientras el tiempo abría un impase y la razón se anula dando paso a un irrefrenable desbordamiento de pasiones, un caudal infinito en que su piel hervía inconteniblemente junto al de ella, hasta que el canto del gallo cantaba y el primer rayo de sol se anunciaba por oriente llamándolos a la compostura, entonces bajaba del lecho posando sus pies desnudo sobre el pavimento, interrumpiendo el encantamiento de la éxtasis que lo regresaba desde el delirio, su brazo se retraía arrastrando el brazo de la amante arrancando el ultimo espasmo, un respiro profundo del ardor juvenil, con cautela, pero con la certeza que su primera misión había sido cumplida a cabalidad. El nuevo día traía de nuevo la faena del campo, el tener que guiar el ganado a otros potreros, mientras los hombres cabalgaban, las mujeres hacían las faenas del hogar. Las sociedades agrarias tiene la peculiaridad de ser un conjunto y la familia forma su núcleo vital, dentro de la Casona a un los empleados los une un sentimiento de afecto, por lo tanto de familia alargada.
En la época de venta del ganado, bajando a los llanos hacia visitas de cortesía al general Gómez en la ciudad de Maracay, el general nos recibía en su hacienda y Ezequiel, era muy llamado para el mando y le hacía continuas preguntas, acerca de como gobernar.
-¿Padrino es difícil gobernar esta nación?
-Para gobernar hay que estar en la silla, bien temprano en la mañana e irse a tarda hora de la noche, no dejar nunca que se acumule un problema, pues al día siguiente se habrá multiplicado.
-¿Cómo saber a quienes se pueden elegir como colaboradores?
Se levantó lentamente de la poltrona y se acercó a la ventana, después le hizo una señal que fuera junto a él.
-Ves en la plaza aquel grupo de hombres y mujeres.
(Le señala un grupo de los llamados patiquines, que estaban reunidos debajo de un árbol en una esquina de la plaza, con traje blanco acompañados de algunas mujeres bastante atractivas que usaban sombrillas, para protegerse del inclemente sol).
-Sí, mi general.
-Son mujeres y hombres de buen aspecto, para gobernar hay que saber escoger, estos te rodean te adulan, te entregan a sus hijas, incluso a sus mujeres, te obsequian de todo, de esa manera te cierran el paso, te empañan la visión hacia donde están los hombres honestos, constructivos, leales, buenos patriotas.
-¿Gobernar es saber escoger entre la yerba mala, y el buen pasto quiere decir usted Padrino?
-Así es, poder gobernar correctamente, es la posibilidad de escoger al capaz, el hombre íntegro, que es útil, está lejos en su hacienda trabajando y espera ser llamado a servir la patria, poseen el espíritu de servidor público, el interés de hacer grande la patria. En cambio esos se ofrecen o recomiendan a otros, como los mejores solo para apropiarse de los recursos económicos. Sí los dejas hablar te llenan de chismes, en contra de todos, tratándote de encerrarte en un círculo para poderte manejar.
-¿Entonces porque no se eliminan?
-Se hace lo posible por erradicarlos, pero como cada invierno renace la hierba mala así son ellos, como los llaman la Opinión Pública, que influye sobre la sociedad civil, echan mano de cualquier ardid; leyes, la iglesia, hasta a nuestras madres, o amigos, cualquier afecto que nos pueda influir.
-¿Pero gobernar, no te da el poder para cambiar las cosas?
-El poder es una pócima que se toma en pequeños sorbos, si es posible por gotas; el poder te da, pero es más lo que te quita, por su propia dinámica te aísla por ser tú el punto de orientación para hacer todo, y todos te toman como punto de referencia y debes recabar espacio en formas autónomas, si te equivocas, caes como un árbol grande, entonces todos te caen encima para hacer leña. El poder político es dentro la condición humana lo más inestable que existe…
-Entendí, padrino el pueblo es ingrato.
-Es difícil mantenerse en equilibrio, los intereses son muchos y quienes quieren el poder para satisfacer sus ansias de enriquecimiento, no se paran en artículo y el pueblo es fácilmente influenciable, ese es uno de los factores de inestabilidad.
Al salir caminamos por la plaza, Ezequiel se giró sobre sí mismo y fijo su mirada hacia el balcón, de la oficina presidencial una mirada al presidente, el general solo en su laberinto, el hombre y su soledad en la toma de decisiones. Luego se voltea hacia el grupo de Patiquines estos sonríen, saben quiénes somos, que una relación con nosotros puede ser fructifica para sus intereses, las mujeres hacen su ritual de coqueteo.
-¿Padre, pero el acero no sirve en contra de ellos?
-Mijo si supieras cuantas veces lo hemos usado, pero crece de nuevo como el monte, como la yerba mala que crece y ahoga el buen pasto, hay que quemarla buscar las causas el porqué, mientras tanto es un mal de la democracia intrínseco en su dinámica.
Ezequiel y Vicente por requerimiento del General Gómez, entraron a estudiar en la academia de guerra, aunque me quedó la duda si la guerra se podía aprender o era una acción implícita que reaccionaba según como las circunstancia proponían los eventos.
En el extremo sud de la nación hubo un alzamiento, incluso habían declarado la independencia de Venezuela, fui elegido como Gobernador Marcial plenipotenciario, para restablecer el orden constitucional y derrotar al caudillo que había tomado el poder en ese territorio formando su propia milicia y autogobierno. Por ese motivo mis dos hijos le dieron licencia para que me visitaran antes de partir, los dos uniformados con sus sables relucientes, me parecían que habían tomado una buena decisión justamente para ese futuro que vendrá.
Ezequiel lo vi distraído mientras hablábamos en la sala, luego al pasar a la mesa a la hora del almuerzo lo vi animado a la presencia de Macumbé, entonces busque la mirada de Yelizai la cual me confirmó lo que ocurría.
-Bien bueno Eleazar, ya eres un hombre y por ciertas cosas tendrás que responder.
-No te preocupes respondo por todo.
Mientras se servía la ensalada, estuve seguro que no entendía.
Luego del almuerzo fui a la cocina, Macumbé lavaba los platos, cantaba en una lengua que formaban imágenes universales.
-¡Macumbé! ¿Tú sabes que estás haciendo? Después no quiero lamentos.
-No se preocupe mi General a Catirebello lo quiero y le saco cría, como manda la misma tierra, según nuestra naturaleza.
Me dio un beso, entonces entendí que era lo correcto de lo que tenía que ocurrir.
De mañana antes del amanecer los tres hombres en uniforme montan a caballo, se saluda a los vivientes, al nuevo día que abre sus crepúsculos en el cielo, el portón lo abrió un peón y salimos por el camino, me quede observando las hileras de plantas en flor. El silencio era roto, solo por los gritos de saludo de Macumbé.
-¡Adiós Catirebello, hasta pronto!
Llegamos hasta donde el camino se divide, mis hijos regresaban a la academia hacia el centro, yo tomaba la vía para oriente donde me esperaban las tropas.
A Candelaria la vieron llorar en un rincón.
Tomé el mando de la tropa, antes de salir del valle e inmediatamente, ordene la movilización mientras se levantaba el campamento revise pertrechos y el abasto.
Mientras avanzábamos hacia nuestro destino, otros destacamentos se nos unían, hasta alcanzar un contingente de tres mil hombres con sus monturas.
Las llanuras de orientes estaban en sequía extrema y nosotros nos llenábamos de polvo de caminos, la tierra se nos acumulaba encima, dentro las botas lo que hacía más penoso el andar, muchos soldados las botas no las usaban, yendo descalzos y me acorde de otras épocas, que montaba a pelo sin zapatos y sin camisa. Este pueblo todavía quiere luchar como pata en el suelo reflexione.
El Orinoco era nuestro mayor obstáculo, entonces delante su majestuosidad acampamos, no dejaba de maravillarme esa enorme masa de agua, con una fuerza gigantesca, arrastraba ramas, animales muertos, agarrado a un tronco vi a un Jaguar luchar para mantenerse a flote, era época de crecida, teníamos que buscar a un baquiano para cruzarlo, en su orilla había caimanes largos de tres barras, asechando en sus riberas, los elementos naturales no dejaban lugar a ninguna empresa, por lo tanto amare mi hamaca, debajo un árbol decidido a esperar que llegaran las piraguas para pasar a la otra orilla, el árbol que nos acobijaba con su sombra, el vuelo de los loros, el grito de un mono, los caballos que golpean la tierra, los insectos que fastidian al humano, el abrirse de una orquídea, todo un ecosistema en el cual estamos inmersos y de ello abren a nosotros circunstancias específicas.
Mientras el inmenso río, continúa a acarrear agua, me maravillaba de su fuerza titánica, te magnetiza y arrastra el propio sentir en el cual quisieras ser uno junto a él, dejarte trasportar por su fuerza, ser parte de su inagotable furor. Un mes paso hasta que fue posible atravesarlo con todos los hombres y pertrechos.
Al llegar al poblado, donde había iniciado la insurrección lo encontramos con poca población, deduje que el jefe de la insurrección, no quería un enfrentamiento, sino fomentar la guerrilla, creyendo que el conocimiento del territorio le favorecería. E inmediatamente dispuse armar las defensas, con dos líneas de contraataco por los cuatros flancos. Sabía que en la foresta amazónica vivir era complicado, lentamente fuimos entrelazando con los indígenas una red de información, con la cual descubrimos que estaban mal armados, luego iniciaron a llegar desertores de sus filas, soldados que decían que habían sido obligados por sus superiores. Estaba el Jefe de la montonera un tal General Martínez desconcertado, pues no lo habíamos ido a buscar para aplicar sus tácticas de emboscada, pero yo sabía que en la selva las condiciones de vida es difícil soportarla por largo tiempo, lo que hice fue quemar monte y eliminar los criaderos de zancudos alrededor del poblado, además sabía que por el poblado pasaban los viveres, medicina y pertrechos que ellos necesitaban, por lo tanto lo obligue a tomar la iniciativa de atacarnos
El primer ataque que realizaron, tuvieron una respuesta de fuego incesante, que los hizo retirar sin preámbulos, esto aumento la deserción en sus filas. Era perceptible en la foresta, en el vuelo de las aves, en el nerviosismo de los animales, de los animales del monte que cruzaban rápidamente el poblado que alguno cazaba, que algo se preparaba dentro de la selva, en la absurdidad de aquel juego, en que un hombre había enloquecido y arrastrado consigo a todo la tropa en su locura de constituir un estado independiente, en rebelión para formar un gobierno dentro una foresta, en el reino de los zancudos.
Fue el día sábado, casi un mes después de nuestra llegada, que salió desde adentro del monte con toda la tropa, que le era quedada fiel, concentrando todo su poder de fuego sobre de mí en su máxima potencia. Qué cosa con estos fusiles que no llegas a ver cara a cara a los que enfrentas, la sorpresa para ellos fue que no caí, sino que respondí al fuego, de esa manera el factor sorpresa no funcionó y quedando al descubierto por los dos flancos mi tropa al ver mi resistencia al plomo, tomaron ventajas aprovechando el desconcierto de ellos, el enemigo en gran parte cayó abatido sobre el terreno, entre ellos el general que los guiaba, otros se rindieron y los que escaparon luego se consignaron al ejército. Las heridas que me hicieron eran graves, pero hay momentos que no se puede morir cuando se puede, sino cuando se debe. Con la certeza que había llegado el momento límite, decidí regresar a casa, designe un comandante en jefe, expedí el correo con el parte de la victoria al General Gómez y partí.
En el límite de la propias fuerzas, más allá del límite humano, la realidad así como la concebía desaparecía, el misterio se abría delante de mí, regresaba a las formas prima en la conciencia atávica, mitad hombre mitad animal, en los paraje donde pernoctaban llegaban espíritus que me daban aliento de vida, espacios inconcluso donde la conciencia vaga en el limbo mitad vida, mitad luz, de mi cuerpo derramaba sangre que la tierra bebía, mi escolta atenta a lo que yo hacía, pues ya no me consideraban un hombre, sino entidad, los animales se acercaban sin miedo jaguares, guacamayas, monos, comprendiendo que estaba en el umbral, al llegar al valle por la entrada de oriente, me despedí de los soldados.
-Soldados hasta aquí nos trajo el río, sigo solo, salúdeme al General Gómez “Lealtad a la Nación.”
Entonces Águilanegra, siguió solo hasta que alcanzó la cúspide de la montaña, para derramar mi cuerpo sobre la roca, en que la tierra recibe el sacrificio allí llegue en el anochecer de mis días, en el anochecer de mi existencia, en el fin de la carne, el nuevo día me encontraría dentro de la luz que brilla desde el eterno.
Cuando la roca, recibió mi cuerpo, se trasformó a un verde intenso esmeralda y me recibió en mí su consagración en el extremo ultimo de mis fuerzas mortales dentro de la trasfiguración de la propia naturaleza, las cruces detrás de mi piel se encendieron como tizón, mientras la tierra tramite mi respiro, veía al más allá, todo aquel vivir era volátil, ligero como el soplo del viento, como la éxtasis que te embarga y te lleva dentro del trance universal que me lleva a mí, entonces entre dentro de mí, abatiendo los muros emotivos del mi propio complejo ingresando en el túnel y de allí fui absorbido por la espiral.
En la Casona se oyó el llanto del recién nacido, como quien se despierta dentro de otra realidad y la debe aceptar. Macumbé dio a luz a una criatura, por parto de intenso dolor y sudor, Candelaria llega desde el cuarto del altar y secándole el sudor, luego le dice como un susurro de sonido universal.
-¿Has visto sí trajo las marcas?
Entonces Macumbé, hace un gesto y entiendo el porqué de esa situación.
-Matilde, Yelizai las marcas busquen las marcas dice la abuela.
Matilde lo tomó en brazo, en medio del desorden general, causado por el nacimiento del recién llegado. Yelizai le limpia la piel con sus manos, entonces ve las marcas dos en el pecho una en la espalda, las cruces están rojas.
-Sí aquí están trajo las marcas, aquí están el recién nacido, ha traído consigo las marcas con él, cruce a la nueva era…
-El misterio se ha repetido, la herencia de la nación está viva.
-Se llamará Yumare como su abuelo, logro de generaciones, herencia de nación…
Matilde entiende el tiempo, que abre en el circunstancial se va al altar, enciende una vela una blanca al centro, una azul a la derecha, una negra a la izquierda, donde los extremos se tocan donde las paralelas se cruzan

Este es el rezo del iniciado.
Para que se dé cumplimiento, a lo que ha sido acordado en el formarse de los tiempos.
Déjalo en tierra para que la nación tenga fuerza.
Déjalo en tierra para que la nación tenga identidad.
Déjalo en tierra para que la nación tenga orientación.
Déjalo en tierra para que la nación tenga protección y salvaguardia.
Regresa al hombre su vigor.
Regrésale al hombre su coraje.
Regrésale al hombre su destreza.
Que las plantas sean productivas que su fruto de alimento,
al niño, al viejo, a la madre.
Que el ganado sea fecundo.
Permite que él encuentre la vía,
y al recién nacido protégelo de las armas enemigas en toda su vida.
Libéralo de la carne de lo que ahora le da dolor.
A su espíritu guías que le den acceso a lo inmediato, a lo infinito a lo indeterminado
Amén.

El caballo, llegó a la Casona con el lento cabalgar sin jinete, la espada al lado de la silla, los revólveres dentro de las cartucheras, Matilde bajó al patio con aire de sacerdotisa que va cumplir un ritual, tomó las armas y las coloco en el muro de armas, luego lo desensillo, le quito las riendas, lo acaricio lentamente, abrió el portón y le dio sabana, el caballo corrió brioso por los caminos y senderos que había recorrido junto a su jinete, con el polvo que levantan sus cascos se levantan destellos de galaxias.
Las armas de nuevo colgadas al muro, cristal del cosmos, desde donde se divisa la profundidad del avenir.
-¿Doña Matilde de qué color es la criatura? (Pregunta Macumbé).
-Es marroncito, ojos castaño el cabello es amarillo rizado, es bachaco.
-¡Uhm Catirebello, Catirebello!
Entonces se reunieron alrededor del lecho, se miraron a su alrededor, reconociendo todo lo que esta tácitamente inscrito, en aquel avenimiento complemento de sus vidas, nada más se podía agregar.
La casona cerró el portón, la casa quedo sumergida en una profunda soledad, inmersa en el profundo del sí, en el canto del pilón se narraban un legado, una herencia de mujer sin maridos, de hijos sin padres, caballos sin montura, sin jinete, la hamaca vacía recogida en el muro, la espada en su funda, el revólver en su cartuchera, las lanzas incrustadas en el muro sin confín.
El día detrás el día, teje una vida y trae consigo algo, el vacío del hombre lo llena el niño que crece ganándose un espacio para lo que deberá configurarse, el tiempo desde el futuro trae consigo lo que en el pasado se debe formar
…Adelante en el ciclo…
La mujer sola, rellena sus brazos con el niño que nada trajo, alcanzando el sentir distante del amor reciproco, inducción al sentimiento de dono materno en el singular de su particular de amor incondicional, en que el dar no está condicionado por el recibir, donde el amor se da en forma ilimitada y este se trasforma en la máxima de la retroalimentación. Tiempo solo adaptado para crecer, para la reflexión, para el sentimiento de distancia prolongada de quien no es, ni está pero mantiene la forma.
Había cumplido 5 años, cuando Ezequiel mandó un telegrama que iría a visitarlos, venia de un cuartel situado en la cordillera andina y traía consigo a su esposa Cristina, hija de un general latifundista andino y compadre del General Gómez.
La Casona se abrió de nuevo, dejándose ver como la Casa de la enorme plantación que la rodeaba, las mujeres acomodaron los salones y cuartos, la casa perfumaba, Yumare veía todo aquel ajetreo divertido, sin comprender el sentido.
-¿Abuela para que son todos esos preparativos?
-Viene tu papa muchacho, ¿No estás contento?
-No sé, nunca me lo había planteado.
Entonces bajo al patio y se encaramo en la mata de mango, hasta llegar a la cima de esta.
Desde allí observo, como un carro sin caballo, avanzaba a gran velocidad, levantando una polvareda que esparció el polvo en el aire y este luego caía suavemente sobre las plantas de cacao. El claxon sonó en la entrada y el peón corrió ad abrir el pesado portón, estacionó el carro debajo de la mata. Yumare vio cuando se bajaban, Cristina llevaba una niña en brazo aun recién nacida, pero dentro de todo, Yumare vio como la recién nacida abrió los ojos y le sonrió.
Macumbé lo recibió como siempre, inmutable en su humor, sin entrar en conflicto con la esposa de Ezequiel, sabía que para cada tiempo hay una usanza, usos y costumbres del vivir social que influyen sobre el comportamiento de las personas, pero después que pasa todo, y el querer divague en el éter, tendrían una eternidad para rencontrarse,
El regreso de Ezequiel, llenó de expectativas la Casona que por muchos años había estada separada del mundo, del acontecer nacional como curando las heridas que las armas habían abierto, según lo que refería él, la nación estaba encaminada hacia un rumbo irreversible de bienestar y progreso para todos los habitantes se la nación. Justamente porque el ejército hoy era profesional, guiados por oficiales que egresaban de la academia militar con una alta motivación de servir a la nación, de mantener la tranquilidad, las instituciones y la paz con otras naciones.
Cristina su esposa, era de una delicada belleza, su piel era blanca como cerámica, y sus ojos celestes, le daban un aire de especial encanto, sufría eso si del calor del clima, y el incesante ataque de los zancudos, que al parecer la tenían como bocado predilecto por tener la sangre dulce.
De la tertulia del salón, se levantó de su silla Ezequiel, salió al corredor y luego al patio recorrió los establos, al parecer sin un motivo especial, luego vio a Yumare bajar de la mata de mango, tenía una iguana en su mano, se le acerco este se quedó observándolo.
-¿Cómo estas caricito?
-Bien…
-Estas crecido.
Entonces le puso su mano sobre sus cabellos rizados, como el monte seco cuando se pega el verano. Luego le extendió la mano, a Yumare le pareció extraño pues era la primera vez que le daba la mano a alguien, y se quedó impactado al notar su vistoso uniforme y el sable que brillaba con el contacto de los rayos solares, las condecoraciones, las botas altas de color negro brillante de betún, hubo un impase de tiempo, quedándose absorbiendo el emotivo de esa circunstancia.
-Ven te traje un regalo,
Del carro sustrajo una carabina en su funda, y le enseño como apuntar, como disparar y como cargarla, Yumare en aquel momento sintió como si le estuvieran haciendo sombra a su avenir, pero se quedó aceptando lo que la herencia le añadía en su crecimiento. -Así podrás cazar en el monte.
-No cazo los animales los atrapo, sé cómo amansarlos, mi abuela me enseño.
-Entonces la podrás usar para tu autodefensa, tienes que practicar.
-Lo hare sin duda señor.
-Señor, mira resulta que yo soy tu papá, pero me puedes llamar Ezequiel.
Allí se quedó Yumare mirándolo, percibiendo que a su vida, le había faltado por alguna razón una pieza… Tomó la carabina y fue a guardarla en su habitación, puso la iguana encima de su cama, y se quedó fijo mirando aquel artefacto, para algo servirá, nunca mataría un animal con esa cosa, de ello estaba seguro.
El ocaso, colorea el cielo con intensos juegos multicolores, la irradiación de la luz describe tonos naranja con matices de exagerado purpura, mientras el azul se disipa en blanco, que refleja sobre las paredes de la Casona, sombras de tenues colores pasteles que penetran por puertas y ventanas, llenando habitaciones y corredores junto al calor de la tarde, que indica el fin de la faena y se toma la ducha para deshacerse del caldo del día, y cambiarse de traje. Lentamente la oscuridad enciende un manto de estrella en los cielos, la luna aumenta su intensa brillante luz, que dan propiedad a las sombras, que aparecen con la noche sombras que se forman sobe los muros de la casona, danzando al compás de la iluminación de las lámparas de kerosén, que emiten un rayo de luz que se expande en círculo proyectando las sombras alrededor de si, fotogramas de una existencia, encima del altar las velas se vuelven faros en el espacio y se expanden empujando la luz del día, que se retira para ir a iluminar a otro continente, el descanso llega para todos, mientras en las lagunas formadas por la lluvias, las ranas inician su concierto acompañados por una inmensidad de grillos.
Ezequiel y Cristina se retiran a la habitación mayor, ella acuesta con cuidado a la pequeña Carolina en la cuna y la repara de la incesante plaga con el mosquitero.
Yelizai, trae una pócima para que Cristina concilie el sueño.
-Cristina tomate este brebaje te ayudará a dormir, así no sentirás el ardor de la plaga.
Ella la mira, todo aquí abajo es tan diferente a las alturas de sus Andes, aun las costumbres, luego se pasa la mano por la piel, y siente que la tiene marcada por picada de zancudos.
-¿Gracias, pero que es?
-Es un extracto de plantas y raíces veras como mañana estarás mejor.
La bebida caliente le da un sentimiento de alivio, se acuesta sintiendo la piel adolorada, La habitación tiene las ventanas abiertas, los sonidos que emiten los animales desde el estaño, llegan melodiosos y abren los sentidos, trasmutando la naturaleza del sí mismo, el mosquitero envuelve la cama, Ezequiel está despierto digiriendo todo lo que había significado ese día para él, los recuerdos de sus años mozos en aquella plantación, desde los potreros se oyen extraños reclamos, que hacen los machos a las hembras, llegan a sus oídos que los agudiza más allá desde la impenetrable foresta, dentro de la profundidad y oscuridad de la noche, la noche está viva dentro de si siente el emerger de la herencia atávica, el hombre es además esencia de bestias, activándose el instinto primo, instinto primordial, se enciende en él, el fuego de ardores que solo la carne puede aliviar, se trasmuta en jaguar una fiera de sentimientos reprimidos, tiene esencia de depredador, sus ojos ven en la profundidad de la oscuridad, se desliza fuera del lecho, su pie posan cautamente sobre el pavimento, sin ruido, sus pies son silentes como las patas del felino que camina entre las ramas secas que están en la foresta, entra en el corredor en medios de sombras, va con decisión al encuentro guiado por la atracción que emerge desde el inicio de los tiempos, saluda a su bisabuela que prepara el chocolate al bisabuelos, pasa delante la sala donde Pedro y Yumare hablan con el General Bolívar en vuelto en una cobija. ¿Por qué el general siempre tiene frio? El cuarto del altar, Matilde y Yelizai hablan con el espíritu de la tierra, pidiendo fuerza para las plantas de maíz, cacao, café, yuca, vigor para el ganado, desde el cuarto una extraña luz emerge, donde su hermana Carolina conversa con su hija Carolina, una luz que da paz...
En el fondo del corredor abre la puerta y cae en el vacío, en la nada, él es solo deseos que la carne llama insistentemente, la ventana abierta refleja la luz en el vidrio, ella pende en la hamaca, que se mece en su soledad, salta sobre ella y le cierra los labios antes que sus ojos abrieran, la mano firme impiden que esta se rebele, mientras sus manos cierran la sabanas dejando que su piel de ébano, resplandece como juntada de aceite al contacto con los rayos de luna llena, esencia de tierra virgen, fragancia de tierra húmeda, deseos desatados en su naturaleza exótica, en que su piel cae en el extravió de los sentidos, en la omisión de la conciencia. Sus labios sedientos de sus respiros espasmódicos, las manos que resbalan sobre una piel que se extiende, como una llanura delante de ellos, estrecho senderos donde el deseo hace arder la pasión del poseerse de unir sus cuerpos en una hoguera inextinguible, mientras el día y la noche se alternan al oeste, gemidos que emergen de la profundidad de la selva, donde la presa y el depredador luchan por prevalecer, sus caricias son como garras que despedazan su ser, su piel emana olores de hechizos antiguos para incitarlo al delirio, para que vague entre sus brazos como el conquistador perdido en la jungla, aun sus gemidos emitidos bajo la potencia del macho, le hacen aferrarse a aquellos brazos que fuerzan su intimidad, más allá todas las noche de insomnio deseándolo ardientemente, son recompensadas por aquel momento que parece detener el universo donde nada importa, sino el vagar en aquella hamaca hasta el infinito. Instantes mágicos, sonidos de igual distancia que en la regresiva al alba de la humanidad, cuando nos fuimos a la deriva de los continentes, al darnos a aquel saludo en cada quien nos alejamos en orillas opuestas, en aquel lento navegar en que se forjaron los pueblos, se edificaron civilizaciones, cuanto tiempo para encontraron de nuevo. Su amor que es una posesión, un dominio sobre la hembra que esta se abre al profundo de sus emociones sentir análogo del que ama sin riendas, sin regla, que cede en toda la intensidad la hembra en la perdida de sus sentidos, que sin esperar sabiendo que un militar en la confrontación consigo mismo, siempre regresa el campo de batalla como un enfrentamiento e cuerpo a cuerpo, en el fragor del combate la respuesta de fuego, es una avanzada de mil tropeles por ello reversa en ella toda su potencia, como posición que tomar como trinchera que escavar, en el sentir inconmensurable de este ardor que solo es capaz de encenderlo ella, en la extensión inconmutable de su piel que la recorre con avidez insaciable como aliento de vida, en que su respiro es el suyo donde sus labios regresan al hombre, al paraíso extraviado, donde arde el fuego arrollador del amor correspondido en tiempos de plenilunio, rayos ascendentes de reflejos argentados que iluminan la habitación por la ventana impactando sobre dos cuerpos en sus contorsiones para ser uno, movimiento continuo frenético hasta alcanzar el éxtasis donde sus brazos juntan en ellos todo lo que encierra la humanidad, mientras los primeros gallos anuncian un amanecer que se acerca y los primeros pájaros trinan sobre los árboles, ellos regresan a la compostura, descienden de aquel lugar apartado, donde ellos se fijaron el hábitat para vivir solo en el éxtasis de los sentidos…
Él regresa a su habitación con el caminar erguido, alcanzado por el hombre luego de su fase animal, incluso razona sobre el ambiguo de vivir en un cuerpo con conciencias alternas.
Con el cantar de los primeros gallos, la batalla de los amores profanos, ávidos de lujuria, clamorosos del deseo, luego de haber ahogado todos los bramidos, llegando al fin del encantamiento, sortilegio de amor de extenuante naturaleza, se retiran los beligerantes a sus propias posiciones de amor a distancias no correspondidas, a sus propias trincheras de usos y costumbres, dentro del ámbito del contexto social asignado. E iniciaba el amanecer, ella se levanta al nuevo día y pone orden en tanto desorden, se coloca la sabana para cubrir su pecho de amplias generosidad, mientras busca el camisón, que se arrugó en la brega nocturna, reporta en mente todo lo ocurrido, el fragor del intenso conflicto en que se rompió su paz terrena, se alista y peina, el peine se atasca más de lo usual en sus cabellos tiesos, abre la ventana de par en par para que los rayos del Catire entren, sus rayos le acarician su piel, como desde hace millones de años, se fija en el árbol que dos pájaros intercambian su trinar, la escena le hace brotar una lagrima que resbala por su faz, fruto síntesis del querer por aquel hombre, por el cual derrama todo su afecto, la tierra al contacto con esa lagrima, hizo germinar una nueva flor perfumada que llamaron Novio.
Sale al corredor para bajar al patio, es hora de moler el maíz de entonar el canto al Pilón, hay mañanas perezosas y otras como hoy, que está en capacidad de todas sus funciones mental con un renovado vigor. Sé que él, es mío se dijo; la otra es política, retórica de salón, papeleo, pergamino y burocracia, cristal lucido brillante decorativo, medalla y contrato social, institución, sociedad, pero antes que todo debe vencer la guerra con merito cabalgando en las amplias extensiones del amor profano, del deseo inextinguible en que el clamor de mi piel te hace deslizar sobre ella en el delirio, piel que brama por la tuya, en el prolongado acto en que yo hembra me rindo a ti en lo incondicionalmente en la capitulación de mi querer subordinándome a tu obediencia en cada uno de mis estrepitosos e inmedible clamor ahogándolo delante de ti: Sí mi comandante a sus órdenes, ordene.
Hasta que Yumare, la sacó de sus abstracciones reivindicativa de segundo frente.
-Hola mamá, dame maíz para darle a las gallinas.
-Si mijo, el maíz lo tengo en el patio.
El café colado, desde el fogón desprende su aroma, que invade cuartos y corredores, penetra junto a los rayos del sol, el sonido estrepitoso del trinar de centenares de pájaros.
Toma el maíz y le da al hijo, mientras ella toma el grano y lo deposita en el fondo del pilón, luego toma el mazo e inicia a golpearlo para hacer harina, espontáneamente el canto emerge desde sus adentros.

¿Por qué será que la tierra no encuentra su amor?
Que será. Que será…
Aun si es bella y atractiva.
Que será. Que será…
Aunque si tiene el asomar del primer rayo del amanecer en sus ojos y el ardor del sol en su piel.
Que será. Que será…
Hombre alto que te alejas de mí en el cruce del camino, busca el sendero más cerca y regresa a mí, que me extingo sin ti.
Que será. Que será…
Quiero amarte todo el día, y mecer en la hamaca la noche entera.
Que será. Que será…
¿Porque la tierra no encuentra su amor? ¿Habrá olvidado los caminos a hacia mí?
Que será. Que será…
¡Catirebello! ¡Catirebello! Este es tu reino, exuberante y próspero.
Que será. Que será…
Para que buscas en otro lugar lo que yo tengo para ti…
Que será. Que será…
Ahora que beso en tu adiós, en tus ojos deposito mi sombra.
Que será. Que será…
¿Dónde me buscaras? ¿En la profundidad de la primera, de aquella primera noche?
Que será. Que será…
La noche da paso al día, la compañía a la soledad, tu imagen quedará grabada con hierro candente en mi alma.
Que será. Que será…

Aquel mañana el valle se despertó en vuelta en aquel canto, que la envolvió en una atmosfera de tierna melancolía, trasportada por el viento a todos sus rincones.
El palo golpeaba el grano de maíz, para hacer la harina que le agregaba lágrimas de su querer, alternándose Macumbé y Carolina le hacía de coro en el canto. Entonces cayó una iguana dentro del pilón que hizo que las mujeres soltaran los palos y lanzaron un grito. Miro hacia el alto del árbol mientras se secaba las lágrimas, y ve a Yumare que reía.
-Baja de allí caricito del carajo, que casi me da un ataque por tu broma.
-Así pa´ que dejen de estar con esa lloradera.
-¿Que vas saber tú de lo que uno siente?
Mientras baja Yumare, Carolina le pregunta a Macumbé.
-Chica eso de amar, ¿Hace daño? mira como estas tú sufriendo, ¿Eso del amor siempre hace mal así?
-El amor Carolina como sea, vale la pena sentirlo y vivirlo, en la inmensidad de su sentimiento, en desmesurado de su vivir, en la cima del éxtasis que te lleva, como en el profundo de su dolor y de su soledad, donde lo encierras.
-Está bien entendí, pero no te enojes Macumbé.
-No estoy enojada, sino viviente…
Tomó la harina y a Yumare, y se fueron a la cocina, donde ya había un buen ajetreo preparando el desayuno, tomó la harina con manos diestras la mezclo con agua y la amaso formando una bola, la aplastó entre las palmas de su mano aplastándola y redondeándolas, hasta que preparó la arepas que depositaba sobre el budare que ardía sobre el fogón y despedida el aroma del maíz se mezclaban con el aroma de la leña, expandiendo su perfume el cual abría el apetito mañanero.
Las mujeres se repartían los quehaceres, así como asignaban la tarea a los peones, sus voces se mezclaban con el relincho de los caballos. De los arrieros con sus filas de mulas que partían hacia la plantación.
Luego de tomar el desayuno partió Eleazar, con él su mujer e hija. Yumare la permanencia de Ezequiel en la Casona no le interesó mucho, la vio como algo distante de su entendimiento, aunque si notó que era la primera vez que habían distraído la atención sobre de él, especialmente su madre que estaba conmocionada y de vez en cuanto la sorprendía llorando, pero le explicaba que era de dicha que lloraba, que no era nada malo. Por aquel entonces Yumare desaparecía desde la mañana se iba por las montañas, para reaparecer de tarde, o se estaba sobre las matas en el patio largo rato viendo como todo se movía debajo de él. Hacía preguntas de cosas que las mujeres desconocían su existencia, preguntas sobre el avenir que a veces le contestaban que aún no habían ocurrido y él se extrañaba que no habían ocurrido. Llevaba a los caballos a pie los que se había afeccionado, y cuando la abuela le decía.
-Yumare los caballos eran para ser montados, no está bien que los llevas a pie.
-No abuela ellos están cansados, la historia los ha remplazados. Ellos están cansados.
-Pero que dices, ellos siempre han hecho ese trabajo.
-Sí pero la nueva era, los dejará de lado.
-Nunca había pensado en eso, de verdad que todo está cambiando.
-Sí el tiempo nos deja dentro un espacio no colonizado, por ello no se reconoce el avenir.
Tampoco mataba los pájaros o los atrapaba para ponerlos en jaulas, para él eran de admirar solo en el breve tiempo que ellos se posaban en una rama. En los tiempos de aguaceros subía torrente arriba en contra corriente, y se le decían que más fácil era ir con la corriente, respondía que contracorriente se gana espacio ir con la corriente es recorrer cosas que ya se han agotadas en su fuerza, hay que oponerse a las cosas para conocer su esencia.
Hay que ir contracorriente para generar un ser humano fuerte y analítico, con inclinación a resolver las problemáticas que la humanidad se propone.
El General murió aquella mañana, lo encontraron sentado en su escritorio por causas naturales.
Demostrando que aun la muerte, tuvo que pedirle audiencia y presentarse en su despacho, en horario de trabajo. Aunque los secretarios tocaban a su puerta, sin recibir contestación por tres días, hasta que abrieron su despacho.
En la Casona Yumare, oyó la noticia y le puso especial atención, sin tener la certeza, porque la noticia le llamaba tanto la atención.
Luego la radio recién traída por Ezequiel, junto con la luz eléctrica, nos dejaba contrariado; pues lo llamaban tirano, sanguinario, déspota, dictador y pare usted de contar.
-Abuela, porque dicen eso del General Gómez.
-Hay mijo la ingratitud del pueblo no tiene límite y “Santo viejo no hace milagro, ni escoba vieja barre, y del árbol caído todos hacen leña.”
-¿Tanto así?
-Ya crecerás y veras, y porque veras; entenderás
La madre lo llevaba al centro y en la plaza Bolívar, oía los comentarios de todo tipo incluso algunos hablaban delante de todos imponiendo su criterio a los demás.
-Este pueblo no aprende cuando el General Gómez, vivía estaban todos allá donde él a pedirle de favores.
-Sí, ahora que se murió se quieren quedar con todo.
-Pero si tenían a muchos políticos, trabajando haciendo carreteras
-Estos que ahora se llaman políticos, lo que quieren es el erario público.
-Claro el General Gómez, es el primer mandatario que no deja deudas.
-¡Era un tirano no había libertades!
-No había libertad de decir pendejadas, pero oía al hombre de trabajo.
Escuchaba todas esas intervenciones y pensó que la plaza Bolívar era el centro del mundo.
Cuando llevaron a Yumare a la escuela, no le gustó, tanto que fue imposible aunque usaron todas las artimañas posibles para que regresara a clase, allí fue un imposible, así que decidieron que él siguiera su curso natural.
El presidente elegido, fue el genera Eleazar López Contreras, para seguir en el mando el General, prometió una rápida transición democrática, el monaguillo que no se dejó quitar su caballo cuando inicio la revolución restauradora, hombre de probada honestidad dentro de una jungla de aprovechadores y corruptos, había acompañado al General Gómez en la campaña contra el caudillismo, de esta manera asumió el mando, pero el mando en si estaba asediado de patiquines y de interés sin precedentes, por ello oír a todos y hacer lo correcto se convirtió en la tarea más difícil para la transición democrática.
Además que de vez en cuanto, los sables sonaban en los cuarteles, era doble asedio lo que se fraguaba a continuación.
Electo el nuevo presidente, electo por sufragio universal, parecía que se había concluido un ciclo, en las calles las pocas que habían, la agitación era común pan de cada día pues agitadamente, según lo que se oía se podría comprender a ciencia cierta que cada ciudadano se creía en capacidad de gobernar el país y mil veces mejor, que el actual presidente, que no hacía sino cometer una serie de errores.
Electo como salvador de la patria, como un insigne intelecto para arrastrar nuestro país a una era crucial, mediante una renovación inimaginable en el sistema educativo, de salud etc. El día después de tomar el mando, era ya criticado abiertamente, y a rienda suelta.
La política es el oficio de tratar de complacer a todos, al crearse descontentos con la mayoría.
Tratar de mantenerse en el encargo con el apoyo de un grupo, que después quiere obtener ventajas económicas, políticas, durante toda la legislación, tratar de abrir nuevas alianzas para luego caer en un complot, que se puede gobernar si el tiempo y la energía se mantenerse en equilibrio, desgastando el valioso intelecto en esfuerzos y complementos inútiles..
¿Por qué después de un recorrido histórico, un pueblo regresa a la parada precedente? ¿Será para alcanzar la autodeterminación de los pueblos? ¿Hay un recorrido expreso para fraguar el destino de un pueblo? ¿En el cual en su historia, se forman nudos que se deben de desanudar? Por ello el azar en que cada evento político catapulta una nación es siempre diferente al presente, las circunstancias que se abren son continuamente cambiante.
No se sabe nunca, porque un sistema político no funciona.
Por aquellos tiempos en la península había estallado una guerra civil, y muchos peninsulares comenzaron a llegar a nosotros con improvisados equipajes, los que daba unas apariencias de viajeros obligados, ¿Gente iguales a nosotros? Pero decisivamente diferentes traían la tristeza de haber dejado sus afectos, sus proyectos, sus sueños en algún lugar en áreas de olvido, exiliados de su ser, algunos traían libros, y dentro de sus mentes ideas de la utopías de la sociedad perfecta, sus luchas contra una potente oligarquía que después de haber perdido el poder por el voto popular, se habían levantado en armas, armas que les daba la fuerza del reaccionario; del que lucha incansablemente para promover sus intereses y privilegios de clase…
Cuando el caudillo ganó la guerra, instauro un sistema de autoritarismo convirtiéndose en una dictadura férrea y los ajusticiamientos eran a la orden del día, muchos de aquellos que llegaban a nuestras tierras, no tenían ni las fuerzas, ni el ánimo de hablar de lo que les había ocurrido, la tragedia era escrita en sus caras, con tinta de indeleble magnicidio, que la historia recoja su horror, mientras su pueblo inicia el éxodo…
El año siguiente la guerra se extendió a todo el continente europeo, y la emigración tomó matices de tantas culturas diferentes, extraños y exóticos a cierto punto.
Se maravillaban de todo lo nuestro, cosas que daban por normales y cotidianas, especialmente porque nadie les preguntaba sobre su religión o raza, que hacían y que no querrían hacer, ni los condicionaban a una manera de ser o cosa creer, incluso usar la tierra sin comprarla, abrían negocios continuamente, dando un impulso comercial a la capital, que a la muerte del General había regresada a ser Caracas.
Los Musiús como llamaban a los extranjeros, que llegaban en nutrido grupo por aquel entonces eran como una ráfaga de viento en una habitación cerrada, cambiando radicalmente la vida de la población, traían comportamientos nuevos, que algunos solo lo habían leídos en los periódicos y algún libro de extraña edición.
Desde aquella vez que había asistido a los debates en la plaza Bolívar, Yumare tenía solo un objetivo, regresar a ella, hasta que se hizo asiduo visitante del centro de Caracas. ¿Una ciudad porqué existe? ¿Para encontrar muchas personas que no conoces? ¿Dónde entras en un individualismo con el cual creces en autonomía, sin referentes culturales? ¿Personas que salen de su individualismo, cuando se cruzan las circunstancias que accionan los eventos?
Las calle se llenaban de carros que asustaban a las bestias, ensuciaban las calles de aceite, causaban incidentes, que eran estadas asfaltadas y se calentaban tanto que no se podía ir descalzos, los espacios se hacían más cercanos las plantaciones se usaban para hacer urbanizaciones, la vida se aceleraba y los cambios se veían por todos lados algunos lo llamaban progreso.
A la Casona nos vino a visitar Ezequiel, que estimulado por todo ese cambio, vino a convencer a las mujeres de entrar como accionista en compañía que querrían construir edificios en las tierras de la plantación.
-Se necesita meterse al paso con el progreso, ir por el camino del desarrollo, entrar en la era del bienestar declamaba con ebriedad eufórica fumando un tabaco, que su aroma olía a campo y tierra.
-Pero Mijo podremos vivir sin esta tierra, sin nuestros animales, sin su contacto, su aroma, como podríamos alejarnos de lo que es nuestra esencia.
-Pero no vamos a quitar todo, hay demasiada tierra, dejaremos a la Casona con mucha tierra alrededor.
- No sé hay que consultar, no se puede dañar a la tierra.
-No ocurrirá nada de eso, sino todo lo contrario, todo mejorará.
Ante tanta elocuencia aceptaron vender las tierras más alejadas de la Casona.
Algunos días después Yumare yendo al centro vio como las palas mecánicas arrancaban árboles y destruían los cultivos, dentro de sí se sintió impotente delante a la atrocidad contra la naturaleza.
A veces construir es destruir, destruir a veces es construir.
Ni las tantas guerras del pasado, habían hecho un mal tan perene a estas tierras.
Aquella noche en el cuarto del altar, desde el primer Yumare la bisabuela Emperatriz, Pedro, discutían que a la tierra no le podía hacer un daño de esas proporciones, cuando se le pegaba fuego al sembrado, este después renacía de nuevo, con renovado vigor, este en cambio es definitivo el cemento no perdona.
Macumbé exclama.
-Esto parece obra del diablo.
-Pero el diablo, no existe mamá nadie lo ha visto.
Pero si existe DIOS debe existir el diablo ¿No te parece?
-DIOS no tiene dualidad, él es un absoluto, solo los hombres son duales, pues a cada cosa que hacemos tenemos que ejercer una inversa proporcional, en cambio DIOS es una sumatoria, la sumatoria progresiva del conjunto forma un absoluto.
-Mira las cosas que dice este niño, donde las habrá aprendido, si se la pasa vagando en el monte.
-Macumbé, llama a Carolina para que me escriba una carta.
-Abuela te la escribo yo.
-¿Tú Yumare y donde has aprendido?
-En el centro de la ciudad, somos un grupo de jóvenes que asistimos a las charlas de un republicano, que además de leer y escribir nos enseña historia crítica y dialéctica Marxista.
Mira tú este muchacho lo que hace cuanto se pierde y ¿no será eso peligroso?
-No abuela él nos enseña basándonos en su directa experiencia personal, algo que es verdadero, y la verdad no es peligrosa, ni subversiva, es de naturaleza progresista.
En las tardes, se reunían en la librería del Sr. Macía, un peninsular que había emigrado de su tierra natal, Cataluña, después que el ejército falangista conservador de los privilegios de clase del Generalísimo Francisco Franco, derrocó, al único autogobierno Anarquista que la historia conoció, en el cual se puso fin a todo tipo de autoritarismo, abriéndose un espacio de colectivismo.
De esa manera como lo cuenta él, inmerso en la utopía social, inicio a buscar una nueva tierra donde sembrar su bandera roja y negra, los colores que enarbola contra toda forma de poder unilateral, contra los poderes de la tierra, en la formulación teórica para desarrollar la sociedad ideal, en contra de esta realidad, que se está configurando erróneamente.
El hombre y su utopía; pero eran varios siglos que habían desembarcados juntos, en este continente en la búsqueda de la ciudad del Dorado, en la búsqueda de la Fuente de la Eterna Juventud, en la búsqueda del Paraíso Terrestre, en la búsqueda de la Tierra Prometida, un hombre y su sueño.

El hombre que quiere, sujetar el eterno.
El hombre que quiere, abrazar el infinito.
El hombre que quiere, no reconocer límite.
El hombre que quiere, buscar su desarrollo de ser.
El hombre que quiere, simplemente trascender junto a su ideal.

Que va más allá de lo establecido, en el anticonformismo de su común vivir, el hombre que en su formación intelectual, establece oponerse a cualquier forma de poder, que mediante a esta oposición, recaba un espacio propio del espacio asignado dentro del contexto socio-cultural.
Pero decía el viejo Emeterio, que predicaba en aquellos tiempos por los lados de la plaza mayor: “De esta tierra toman solamente las cosas materiales y nos dejan solo una marea de pre-juicios, eso de las sociedades ideales, son los pueblos primitivos que de paso son las más avanzados; porque usan solo los materiales que la naturaleza da y esta puede digerir después que el hombre se haya ido.”
Yumare, reconocía en él, al peninsular Republicano, Revolucionario, Anarquista e Internacionalista, lo veía como un arquitecto que realizaba proyectos ideales de diseños funcionales para sociedades perfectas que armonizaban consigo misma dentro una proyección futurista; Donde la idea se elevaba sobre la realidad externa circunstante, renaciendo de entre elementos negativos, del conflicto generado por el choque de ideas, como la desastrosa guerra civil española en que se perdió la república, para que después el hombre pueda reedificar la sociedad, hacia las formas utópicas ideales, donde el intelecto encuentra su acción del ser, idealizando acciones perfectas en sociedades en que se desarrollan mediante la justicia social. Dentro de lo que acontecerá, la formulación metafísica del sentir de hoy, en el fundamento que cada idea se eleva hacia un tiempo determinado, formando un espacio indeterminado, aún no establecido, donde ampliarse con y mediante el conocimiento del si mismo, porque nada de lo teorizado se pierde dentro de las Áreas Lógicas Mentales.
Su terminología política; tenía un preciso rol de inducción en la función para lograr el pleno desarrollo del propio discurso político, en la realidad inmediata de la percepción de lo que sucede dentro de los cambios socio-culturales y de una propia orientación dentro del discurso político individual.
Era meticuloso al emitir un concepto, de proponer la tesis, de elaborar la teoría y esmerada atención en la palabra, dándole un significado especifico, preciso, retrocediendo si era necesario hasta dos mil años o tres mil años atrás, aún más, hasta el alba de los tiempos, al inicio de la cultura, de la civilización, de la historia, para regresarle a la palabra su significado original, especifico, su definición exacta.
De esa manera traía a la luz la semántica, para entender el mensaje impreso en los antiguos textos donde los guías de la humanidad han desvelado su legado de conocimiento. Por tal razón decía; “Sí conoces el pasado estarás en el presente, reconocerás el camino para ir al futuro.” El camino que te lleva hoy, es solo una alternativa del verbo andar, en el cruce de opciones las circunstancias accionan los eventos que al desaparecer los caminos, inician los senderos, los senderos que llevan a ti son los que no ves...
En su conocimiento se podían revivir los tiempos, las mitologías, el pensamiento de los maestros, de la inclinación que los guías de la humanidad ponen en cada ser, donde la palabra no conocía límites de espacio\/tiempo. Más allá del concepto de la ciencia del bien y el mal, o su traducción griega en deductivo e inductivo. Porque razonaba en lo implícito, lo intrínseco de su terminología dentro del significado original del concepto dualidad, para razonar según forma del contradictorio;
“Donde los opuestos se retroalimentan en su contradictorio, para posteriormente radicalizarse en sus propiedades,” de esta manera se obtenían nuevas áreas dentro de la Conciencia Lógica Mental. Definía la dialéctica: como el recurso capaz de realizar al ser, su personalidad mediante el correcto uso de la razón, en la cual mediante la acción de lucha social se configuraba a una conciencia de clase para posteriormente estructurar un Yo social;
Verdad, Discurso y Método.
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Mensaje por revolucion1954 el Lun Dic 09, 2013 9:52 pm

Octava parte...
No dejaba alguna duda en su mente, cada interrogante, cada proposición la indagada, pues el daba a la interrogante el valor moto, el movimiento inicial que incita al análisis crítico y de identificación de cada singular acción mental, que hacía que la razón se degradase en una acción mental regresiva, cerrando el esquema y liberando acciones y sentimientos de mezquindad, egoísmo que empobrecían a las sociedades, donde el egocentrismo, manifestado en el individualismo desarrolla una acción monopolista de los recursos intelectivos, instaurando una idea fija del enriquecimiento, continuo de acumulación de recursos financieros, devolviéndose en empobrecimiento del intelecto, causando una pérdida de orientación en la realidad externa objetiva.
-¿Sr. Macía que tipo de organización política y socio-económica tenemos aquí?
-Oligárquica, poder político en manos de pocos, que se organizan en Oligopolios; riqueza, recursos y medios de producción en manos de la explotación del hombre por el hombre, para formar una elite social, una esfera de intereses hermética que arrolla a los intereses generales propiciando políticas de exclusión...
El republicano como llamaban en la ciudad al Sr. Macía, por la extremada defensa que hacía al proceso político efectuado en su tierra, se había hecho muy popular con su librería, llamada: la “Utopía” Ubicada cerca de la plaza Bolívar, era además un salón para intercambiar ideas, libros antiguos, ediciones especiales, periódicos de ultra mar, filatelia y objetos antiguos.
El hombre sin edad, que nos abría a la interrogante, reproponiéndonos la realidad circunstante en acción critica, al revisionismo de los propios actos; al porqué de esta realidad, en la duda de aceptar las cosas tal como se nos proponía a primera vista, y de allí partía la necesidad para una lectura nutritiva para formarnos a un intelecto de búsqueda, constructiva enfocada a la crítica dialéctica, en oposición a los valores de la mentalidad pequeña burguesa, que ocasionaba la alineación de clase, donde la conciencia intelectiva se subyuga a la conciencia emocional.
Nos decía para tal fin a manera de orientación:
“Estos libros que están aquí; de política económica, social, historia, geografía, filosofía, teología, etc. Son los que se tienen que leer, aquellos de allá novelas, historias romanzadas, las lees pero no llegas a nada, te induce al razonamientos de la divagante mental a la nulidad, no ilustran, no tienen luz te desvían de la realidad objetiva por ende de interpretar correctamente los advenimientos del pasado que forman al presentes y al futuro, y muchas veces son contraproducentes para la propia formación, en especial cuando se adquiere el conocimiento por el método empírico.”
-¿Por qué produce ese efecto Sr. Macía?
-El autor no habiendo resuelto su problemática existencial, te envuelve y te contagia, mediante la retórica estableciendo una psicosis de relación mediante el surgimiento de una empatía a formación pseudo intelectualista, de esta manera arrastrando al lector mediante un proceso de identificación, hacia una acción de conciencia psicótica de la realidad interna subjetiva de este dentro de la acción mental subyugación de la propia conciencia.
-¿Pero cómo se puede ser consciente de un proceso tan complejo, que no es perceptible en el umbral de la conciencia?
-Muy oportuna tú pregunta jovencito, mediante el conocimiento del sí mismo; la acción introspectiva que te reporta a la acción Epistemología (Donde y como se origina el conocimiento), al concientizar cada acción mental, cada emoción que se forma dentro de uno, identificando en que área lógica mental se acciona el razonamiento, dentro de que estado mental, el de lucidez o el estado depresivo mental.
-¿Dentro de uno? ¿Cómo se puede reconocer, si se va a ciega?
-La identificas por su efecto que libera, que eleva, que es constructivo, que es progresista, que es idealista. Que posee una acción que orienta a liberarte de los razonamientos de acción emocional; como pasiones, traiciones, celos, mentiras, chismes, etc.
-Es igual, a la palabra lo que me lee la abuela; “Por sus obras los reconocerás.” creía que se hablaba de los hombres.
-No, allí se refiere a lo que sucede dentro de ti, eso es válido como conocimiento del sí mismo. Podrías interpretarlo de la siguiente manera, según el sentimiento que te produzcan esas acciones, las puedes identificar cuando su razonamiento se acciona.
-¿Los identifico a que fin, si la mente tiene una propia dinámica?
-Los identificas para que no se desarrollen en razonamientos regresivos, sino que impones un estímulo a que se desarrollen a razón progresiva.
A Ezequiel, el ejército lo había trasferido a la ciudad, con un alto rango militar y tomó la costumbre de frecuentar la casona en compañía de sus hijos por las tardes. De esa manera informaba a las mujeres de cómo se desenvolvía el quehacer nacional político y social. En esos momentos había un rumoreo en las plazas y en las reuniones sociales y no se hablaba sino de las nuevas problemáticas sindicales.
Yelizai comentó, que había oído en la radio, sobre las huelgas en los campos petroleros, a tal fin preguntaba a que se debía.
Ezequiel cortaba por lo sano, fuertemente en contradicción con lo acontecido.
-Son locos e ignorantes, que pretenden subvertir la estabilidad de los pueblos, son solo comunistas que arruinan las naciones, fomentando odios entre las clases sociales y promueven la carestía de los productos de primera necesidades, para de esa manera manipular a las masas, con el fin de arrastrarlos a la subversión armada, como lo han hecho en otros países.
Yumare estaba en el ángulo opuesto de la sala, cerca de la ventana leyendo y reflexionando. Le llamó la atención como Ezequiel expresaba sus conceptos de fuerte contenido conservador de formación típicamente reaccionaria; en defensa de sus privilegios de clase que ostentaba. Por esa razón deja a un lado la lectura del Manifiesto, apoyándolo encima de la mesa, y se dirige con decisión manifiesta al centro de la sala.
-¡Locos! ¡Ignorantes! ¡No es verdad! Luchan por sus reivindicaciones sociales y justas retribuciones salariales, específicamente; lo que ustedes los oligarcas niegan por considerarse dueños de todos los medios de producciones, de cada recurso financiero y mineral de la nación, alternándose en el poder y gastando el dinero público en sus privilegios de rango.
-¿Qué te pasa muchacho, te comiste un tigre por desayuno esta mañana? ¡Yo soy tú padre!
La luz de la lámpara hacia crecer las sombras, el muchacho en su avanzar por la sala trasfiguraba el espacio. En ángulo metafísico donde Pedro y Yumare, (Los antepasados) interrumpieron su discusión después de 111 años, para oír el acontecer.
Entonces desde un traspasado remoto de carácter trascendente, dice;
“Pedro lo ves de nuevo, padre contra hijos, hermanos en bandos contrarios, ¡Caray! se lo dije a mí general Páez, aquel día en los llanos, los llaneros no tenían que pactar con la oligarquía, fuera por lo que fuera.”
Luego se acercó a la pared de armas, arrancó la lanza y la arrojó en medio de los dos.
-Tú eres mi padre, pero no has comprado mi conciencia crítica de clase, a lo mejor la del pequeño burgués sí. Pero mi formación política la tengo intacta y en plena facultad de mi discurso político, según coherencia de los hechos presente y de lo que ha conformada nuestra historia en la formación social de esta nación.
-A ti lo que te hace falta es obediencia y disciplina, al ejército te tengo que llevar, en vez de hacer el vagabundo en el monte.
Y la lanza cayó entre ellos dos, el muchacho, la recogió como un acto natural, espontáneo de los eventos que se configuran como adversarios, justamente como la dinámica espontánea de los pueblos de donde florece cada reivindicación popular.
-¡Ir al ejército! Yo no soy serbo del poder establecido, además me he declarado políticamente contestatario y me sustraigo a todo autoritarismo, de la tutela estatal y de este sistema político de máxima explotación de la fuerza trabajo del obrero, del campesino y por su formación en elite de influencia con la que gobiernan.
-¡Bien bueno pues, se volvió loco este muchacho, lo que hablas son solo sandeces! Incoherencia, que por tú poca edad no puedes tener el entendimiento necesario. No tienes conocimiento de las guerras, que hemos realizado para obtener esta democracia con estado de derecho y las libertades que hoy tenemos y ustedes gozan. Libertades que utilizan en forma impropia.
-Sepa usted Sr. oligarca que nuestro proceso histórico, el de esta nación en particular, ha sido de lucha continua para lograr mejoras y tener expectativas de desarrollo y en estos momentos, hay solo un grupo que goza de ese bienestar económico, y la gran mayoría de la población vive en ranchos, viviendas hechas de láminas recicladas de los barriles donde se trasporta la riqueza petrolera, desechos eso es todo lo que obtienen de la renta del oro negro, ni siquiera tienen acceso a la educación, a la sanidad, al agua, a la luz, y viven marginados alejados de cada tipo de desarrollo social, económico y educativo en lo cual podríamos lograr una sociedad o un modelo de justicia social.
-¿No me digas? Tú lo que eres es solo un cabeza caliente, en este país hay muchas posibilidades para todos, y también para tantos Musiús, que están llegando continuamente a esta nación y progresan económicamente, trabajando en vez de hablar estupideces.
-¿Posibilidad de que cosa? Si ustedes monopolizan todos los recursos minerales y todos los medios de producción, además del circulante, los contratos de los supuestos planes de desarrollo de las infraestructuras nacionales.
-Cada persona puede encontrar como progresar individualmente en esta nación, porque vivimos en una democracia, en libertad de empresa, la cual nosotros los militares defendemos y protegemos como garante del estado de derecho.
-¿Democracia? ¡No! Esto es un régimen de facto, en lo cual una mínima parte de la población puede encontrar la vía, hacia el bienestar económico, solo si están de su parte, adulando su condición de predominio en la que se conformaron como Elite de mando.
-¡Muchacho! ¿Qué quieres afirmar que tú padre, usa sus conocidos para adquirir medios económicos?
-¡Sí! Y también el poder que ejerces como militar, lo usas para tal fin.
La discusión entre padre e hijo, se forma conflictiva en ángulo obtuso, el muchacho mantenía una posición desafiante con la lanza en mano, desdoblando los tiempos, e incorporándose de una forma radical a la lucha de los pueblos.
Las mujeres interpusieron sus cuerpos entre los dos hombres, calmando al padre, porque Yumare estaba en pie, como quién no tiene nada que perder, en la vanguardia de los pueblos. Entonces Eleazar enfurecido sale de la sala, baja al patio, entra en el carro tirando la puerta. El carro arranca levantado una columna de polvo, que el vehículo arrastra detrás de él, mientras transita por la carretera de tierra, el polvo cae ligeramente depositándose sobre las hojas de las plantas de cacao, como una caricia, mientras en el fondo se alza el majestuoso Ávila, debajo de un cielo crepuscular, con las ultimas luces que desaparecen hacia occidente, cubriendo el valle con un manto de estrellas.
Candelaria junto a Emperatriz, cerraron el pesado portón, luego buscaron a Yumare que lo encontraron frente al muro de armas mirando el acero, trasfigurando el instante que se abre al más allá de la realidad existente.

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