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Mensaje por revolucion1954 el Lun Sep 09, 2013 1:47 pm

Siria

Su nombre evoca a tiempo, a culturas milenarias, donde el tiempo se hizo espacio, donde los hombres se colmaron de sucesos y su historia nos cuenta todos los periodos de la humanidad junto a sus lenguas un legado a la antropología del ser y su formación.
Hay humanos que odian eso, hay seres que su perversidad por adorar al DIOS dinero, que odia la formación cultural de los pueblos, hay gente que quiere que todos tengamos la fijación solo por el dinero, la cultura humaniza, la cultura distancia al hombre de pensar solo y por el dinero, la cultura produce identidad y esta nos hace razonar en pos de elementos creativos, donde el dinero pasa a un plan secundario.
Esos quienes gobiernan a la humanidad no lo pueden aceptar, es peligroso para mantener ese estatus de domino sobre la humanidad.
Desde el fondo del abismo, soltaron a sus sentimientos de perversidad, hombres bestias que asaltaron a la hermosa Siria, gasearon a sus hijos, violaron a sus mujeres, mataron cruelmente a sus padres, los degollaron como último acto, antes les cortaron manos y pies, mientras gritaban DIOS ES GRANDE, testimonio de una falsa religión, manifestaciones que su DIOS es un engendro del mal.
Una niña y sus lágrimas claman que DIOS los vengará, a su corta edad pide una forma antigua de DIOS, pues en Siria no existe el tiempo.
94 JEHOVA, Dios de las venganzas, Dios de las venganzas, muéstrate.
2 Ensálzate, oh Juez de la tierra: Da el pago á los soberbios.
3 ¿Hasta cuándo los impíos, Hasta cuándo, oh Jehová, se gozarán los impíos?
¿Cómo hacía para saberlo una niñita musulmán que en el antiguo testamento existe el clamor a DIOS para la obra destructora de los impíos?
Es ella Siria y su antigüedad, es ella testimonio de la violación por parte de los hijos de las tinieblas los valores de la humanidad.
¿Yo me pregunto de que estas Hecho DIOS?
Siento dentro de mí la rebelión, vergüenza de ser humano, impotencia de no poder hacer nada, aunque desde la guerra de Vietnam venimos manifestando en contra de esa cúpula que domina e instiga a la guerra.
¿De que estas Hecho DIOS?
Que permites este atropello contra la humanidad.
Porque DIOS permites a los hijos de la tinieblas, cometer semejantes atrocidades, Siria, Libia, Irak no puedo contener mi hastió, lo peor es que no podemos hacer nada.
Sino sentir vergüenza por pertenecer a la humanidad.
La gran mayoría está en desacuerdo una ínfima minoría, se cree en el derecho de exterminar, mandando a exterminar niños, mujeres, hombres, de la manera más atroz, niños gaseados, madres violadas delante su familia.
¿Acaso se les puede llamar hombres?
Y sus mandantes que nivel dentro de la decadencia del ser han llegado.
Obama el cabecilla, bien vestido, muy elocuente, las riquezas que adquirido ¿Le servirán para calmar su conciencia? Si alguna vez la adquirida.
¿Qué hará con el dinero Saudita? ¿Se comprara otro premio nobel? Esos niños gaseados son su responsabilidad directa, la excusa para intervenir, para continuar asesinando en nombre de la democracia por orden de una monarquía absolutista teocrática.
Mientras Siria es destruida, mientras su patrimonio histórico es hecho añico, mientras sus niños lloran en su desolación, llego la maldad a sus tierras, llego como hordas invasoras degollando al inocente e imponiendo una falsa religión a sus pueblo, mediante el psico terror.
Pero lo peor lo tenemos dentro de nosotros mismos, nuestra indignación de ser la gran mayoría y no poder hacer nada.
¿Quedara impune la agresión a Siria?
No serán llevado a los tribunales como criminales de guerra Obama y sus asesores del mal, de la iniquidad, que es todo lo que a DIOS no le agrada que hagamos, es todo lo oculto y vergonzoso. ¿Me pregunto a quién ora cuando posa su frente en la alfombra? A un falso DIOS, a Mamona pues no ora al DIOS de bondad y misericordia al DIOS de Abraham.
¿Quedara impune la agresión a Siria?
Algo que esta delante de los ojos del mundo, nadie les cree, solo quienes están asociados a ellos que gobierna a espalda de los pueblos.
Avanzan con la sed de asesinar matan a quienes encuentran y luego gritan DIOS ES GRANDE, muchos dentro de sí, inician a odiar a DIOS, ¿Cómo DIOS permite a estos engendro de la maldad la capacidad de actuar mientras a la gran mayoría de la humanidad no tenemos las herramientas para proceder.

¿Serán los hijos de la tiniebla, victoriosos sobre los hijos de la luz?
¿Son milenios que así es, entonces DIOS de que estas hecho? ¿Pero es posible que solo Cristo se opusiera a las tinieblas? Destruyen templos, queman Iglesias, nada de lo bueno dejan en pie.
¿Quedara impune la agresión a Siria? Nos preguntamos, de Libia, de Irak y cuantas agresiones a los pueblos han hecho los imperios.
Nunca serán llevados a una Corte internacional esos criminales de guerra, que abiertamente incitan al crimen.
Creo que es hora de despertar, es hora de hacer prevaler la voluntad de la inmensa mayoría.
Para que cese esta continúa agresión en contra de los pueblos…
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Mensaje por revolucion1954 el Sáb Sep 14, 2013 2:18 am

Piedras inmanentes

Del decir grafiando la escritura, emerge las reflexiones dadas por su propio andar
Del andar por sendas adversas, en que trajinas una existencia ajena, impropia, pesada, estrecha según el recorrido asignado.
Del vivir desglosando textos, donde se anida el saber en que procesas palabras y definición para exhibirte en comunicación, comunicación que luego no hallas sino en el eco de las montañas.

De las formas que resisten imperturbadas al paso del tiempo, erosionadas tal veces por la pisada del tiempo en espacios ausentes.
De las condiciones inamovibles del propio ser, del clamor de sus propios impulsos de aquel drama asignados a las puertas de la existencias con efecto inamovible.
De las convicciones que no hallan paralelos dentro de las propias concepciones de las convicciones forjadas anteriormente a la formación del si mismo.

Se anda y se descansa en lugares ajenos, en lugares inhóspitos, lugares mancillados al propio clamor.

De cuantas veces me halle desértico en medio de la multitud golpeado por ataques de soledad, en que me emergí en las conciencias anónimas, anduve, sí. pero con cargas ajenas, trasportando amargos sabores de acciones distante, transitando por acciones tardías, reflejo de condiciones adveras, donde las tinieblas tenían por reino el no reconocimiento, cuan ciego se puede estar cegado a punto por la luz del día,

Firme, sin movimiento ver pasar lo que la vida depara a otros, ajenos a los intereses del trascendente, aún así se halla la acción inmadura del verbo ser.

Codicia y aprensión de un vivir abyecto, elaborado non sé, en que ángulo obtuso del relativismo que todo es valido, que todo es valido en conciencia del contradictorio que nada es.

Se deja a un lado la prosa justa para entender el significado de comunicar definiciones abstractas, fenomenología simbólica donde exponer hechos y memoria empírica en la cual se fomenta un simbolismo que represente la totalidad que el concepto no abarca.

¿Y crees que las piedras no tienen una razón de ser?

Según su propiedad y función no escapan al conjunto de la razón universal, más allá del relativismo hay una radicalización de la propia razón de ser.

Esquemas que se abren y esquemas que se cierran, dentro de la conceptualización socio-cultural que forma esa percepción mecanicista de la acción mental.
La cual aborrezco porque me ahoga en el no ser, aun cuando se lo imposible de ser en autonomía del conjunto general.

¿Hasta donde llega el mi mismo?

Es el debate existencial la búsqueda de una razón autónoma, independiente del contexto social adquirido y de la época con su inexorable ley; “Nadie escapa a su época,” terror del abismo en la madurez de las propias acciones. Dentro del conceptualismo como forma adyacente para crear la dimensión autónoma.

Desde la negación del movimiento, en que la razón obtiene un segmento ante la ausencia de la trayectoria de un objeto que lanzado en el espacio es abstraído de la posibilidad que tal movimiento se realice.
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Mensaje por revolucion1954 el Sáb Sep 14, 2013 2:19 am

Escritos expedidos desde las cumbres andinas.



HOJAS DE CRISTAL DEL ARBOL DEL FRUTO PROHIBIDO


Aquel día cuando te vi, albergaba dentro de mi, imágenes y deseos que forman las lujurias.
Aquel día cuando te vi, caminabas ajena a la vida, de este común vivir donde las sombras viven de día.
Aquel día cuando te vi, no era una mirada de juegos ingenuos entre pupitres y libros de texto.

Hable contigo como se habla a una hada, sintiendo dentro de mi todo lo frágil, lo sutil de tu ser, eras fruto alto de mis deseos prohibidos.
Reconocía en ti juegos en jardines de Edén, actuaciones ingenuas de ti, ajenos a este mundo en el que yo me había embarrado, donde yacía al extremo este de las tinieblas, como un ser que deambula, que persiste en oscurecer a su paso los ámbitos en que tu y yo frecuentábamos.
Te diré hoy, que eras en aquel entonces el único rayo de luz que aun penetraba en el hastió que sentía hacia mí mismo.
Te engañe usando ardides y artimañas para opacar tus reflejos de luz, ahora sé cuan profundas son los abismos de los humanos, de los que caen, y en su caída tratan de arrastrar el mayor número de personas hacia abajo, en el fango.
En la decadencia del propio vivir, hay un limite para cada desmán pero lo obvie, se es ruin, se envilece el ser hasta lo inimaginable, lejos muy lejos, abajo muy abajo, donde no se pueda reconocer a uno mismo al abierto.
Te hable como tu ingenuidad permitía, luego te lleve bajo engaño, como suelen ser los viles, mientras yo crecí degradándome tú eras a un casta de forma, virgen de cuerpo.
Pero como suele suceder, aún sí había decaído, sabia aún donde están los lugares de remanso.
No consentí que tus suplicas hicieran ecos en mi conciencia, mella en mi sentir, porque esta herméticamente cerrada a la luz universal, fraguaba acciones como corresponde al maligno.
Tus manos sobre mi pecho para frenar aquella osadía, dejaron marcas de fragancias, sentires de supremacía en que el macho es subyugador de la hembra, de esa manera repetí como el indominable conquistador ultrajó la foresta virgen buscando un tesoro que estaba vedado a sus ojos, como el colonizador violó los santuarios de esta naturaleza en que pudo hallar el sosiego a todas sus avaricias.
Tu piel al contacto con la mía, tus sutiles labios como profanación del templo.
Tus cabellos que cubría tu desnudez, brillante como el ébano, florecía en acciones paralelas.
Tus brazos que interponías vanamente entre los dos, frenando lo inevitable.
No se puede tomar sin dar, por esa razón me marco el destino y ahora vivo errante en laberintos en que evoco la fragancia de tu piel como recuerdo de lesa humanidad.

Son los días del vivir errante entre las rejas de mi propia visión.
Son los días del alejamiento con destacado margen sobre mí mismo.
Son los días en que se cumplen los avisos que en cada camino haya desvió.
Son los días que evoco tu presencia, como ultimo espiral en la salvación de los propios actos.

Vivo como en ayer, ciego en medio de la luz, viendo solo tiniebla cuando aún resurge en mis pupilas la candidez de tu mirada.
Y de ella se pueden abrir pergaminos donde se lea la sentencia en que él, el eterno nos da por haber profanado el árbol del fruto prohibido, donde en sus copas crecen las hojas de cristal, y tú eres aquella hoja que yo rompí.

Para obtener un deseo.
Para poseer una hembra.
Para subyugar una doncella.
Para saciar un instinto básico.

Donde rechace tu ruego, de profanar lo que tú elevabas a otros ideales, y postergabas, para formarte en el ideal maduro de la mujer ideal.
Sabes, yo vivo en otros parajes:
Donde lo puro es manchado.
Donde lo bueno es pisoteado.
Donde lo correcto es adulterado.
Donde lo recto es torcido, vivo en ángulos obtusos del plano abyecto.
Ni siquiera sé cómo me envilecí de esta manera, sí en el ayer jugábamos con los mismos sueños, como ves aún en el parque infantil hay espinas y cardos.
De ese vivir en que pase del sentir mágico de tu presencia a codiciarte con extremada vehemencia.
Sé que, si te viera nuevamente, mi mirada devolvería a la tuya ese brillo angelical que aquel día perdiste, que en aquel momento te arrebaté.
No sé, pero si pudiera sostener dentro de mis ojos tu imagen.
No sé, pero si pudiera sostener entre mis manos la fragancia de tu piel.
No sé pero si pudiera comunicar todo esto que no me atrevo exponer por voz propia.
No sé, pero si pudiera evocar aquel sentir, en que tú no vieras en mí la codicia, la lujuria que vejaron tus fantasías.
Por ti marche a lugares de destino, huyendo de la faz de aquellos hechos que aún conservo como signo indeleble de cuán mezquino son las profundidades del abismo.
Te diría que cuando me abro al deseo del rescate, cuando alzo mis ojos al alto de los cielos, cuando delante de mí se abre la inmensidad de los firmamentos, tu imagen se expande, tanto como tu fragancia que conservo en mí.
Iras entre oficios y papeles, acusaciones de redención, me acusaras delante la corte, y yo compareceré como condenado, arrastrando cadenas de martirio.
Donde tú como víctima sigues cargando con las calumnias de probar un hecho implícito, donde tu relato se pone en duda, donde chocas contra una burocracia indolente que indaga las flores de tu jardín.
Ignominias son lo que antecede a nuestro haber, dentro de un marco cultural que arrastra, y extiende el suplicio, luego de la ofensa, los agravios burocráticos que no deja cicatrizar tu herida, que la ahonda, la reabre, escudriña para saciar un morbo social.
Dentro de estas envejecidas paredes, detrás de estos oxidados barrotes, donde mi ser lidia con otros en el confín del abismo, donde somos exiliados, emarginados, donde se aplican la maldad viva, ahora sé que el abismo no tiene fin, tanto como supe que la gloria estaba en ti.
De esta manera mientras el otoño desnuda las ramas, expido estas letras al viento para que alberguen en los días póstumos.

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Mensaje por revolucion1954 el Sáb Sep 14, 2013 2:29 am

Amores en lugares de exclusión


Son amores de violentas pasiones, los que se desatan en el mar de los Caribes.

La noche, como es de relajante, el momento cuando me autodispongo a dormir.

El carcelero, luego de observarme de espión, se aleja por el pasillo con sus pasos pesados, que activa el ruido de las llaves que le cuelgan de la cintura, se va molestando al corredor.
Carceleros y sus cárceles: violencia de grupo, opresión de sistema, que hacen del secuestro de estado una legitimación de facto.

La televisión, impuesta en cada celda por ley, sigue su acción subliminal aplicándome un método de inducción, donde desliza la magnitud mínima de persuasión en el efecto para influir sobre mi conducta. El pasar imperceptible por el umbral de mi razón, del estímulo-mensaje mediante el hablar-imagen, que, determinantemente, busca condicionarme al consumismo de masas, disolverme en la conciencia común y formarme en un alienado de clase para que sirva a sus propósitos de dominio colectivo.

Hoy, no hay programas de opinión que retroalimenten mi crítica al estado, mi ansia por colmar la adversidad al poder constituido.

Después de mi divagar por el espacio etéreo, usando el artefacto TV como anestésiante, sintonizó un programa de variedad, me detengo cuando oigo un Son, lo identifico como lo que es, un Son montuno, música del Caribe, salsa.
Hay unas morenas en trajes menores, bailarinas de Cuba, anuncia el locutor ¿Serán de la Habana social club? (Inmediatamente me interrogo).

Recuerdo entonces, los club sociales, cuando se formaban por aquellos lares y aquellos atardeceres fogosos, en que mi ser era arrullado por el vaivén de las olas del Caribe, en sincretismo hipnótico en que mis adentros revocaban sucesos, eventos, hechos de un sentir profundo que aún carece de definición especifica en que ella, ese recuerdo de una hembra que se contorneaban como una anaconda deslizándose hacia mí.

Mira bien tú, donde fue a terminar esa revolución; una verdadera falta de moral revolucionaria y de una iluminada conciencia de clase.

La salsa es la música que más se oye por allá en el Caribe, en toda Latinoamérica. Tanto que muchos de los que viven en los barrios degradados del continente, la tienen como música propia, como un producto nacional, como el último resguardo de su identidad.

El Son que anticipó a la salsa; nació en el corazón del Caribe, después se trasformó en lo que es, o sea en salsa una fusión de orígenes y subcultura de las grandes urbes, de la metrópoli del norte, dentro del degrado donde se refleja ese abrigar de concebirse del hombre marginado, periférico de un contexto cultural específico en el cual participa en estar, sin ser, con sus crisis existenciales marcada en el ansia de proyectarse fuera de donde es relegado.

Hay quien lucha por no perder lo suyo y hace del revisionismo su visión propia, reelaborando su bagaje cultural, según forma y concepciones de largo arraigo, y de esa manera con la fuerza del propio enraízo, asimila y reimprime su esencia vital, adquiriendo y a su vez gestionando lo nuevo y lo propio para transformarla en un elemento nuevo.

Las mejores canciones, para mí, son las de salsa brava, donde los elementos son cuchillos, cárceles, abandono, traiciones, pasiones, celos, mortificación por el amor perdido, entre chismes y envidia que es lo característico del suburbano donde la cultura es alineación; verdadera acción de expropio de la identidad y formación de los pueblos; del hacer de la gente.


Vida mundana, ignorancia del propio ser.



El estilo del baile, cambia según el sitio, pero siempre es cerrado, mujer y hombre en una sola guisa, formando de dos cuerpos uno, que el Son trasforma en movimientos armónicos. Hay quien escucha salsa, y baila merengue, por esta razón el baile es diferente según el terruño donde se interpreta el Son, los lugares donde le dan albergue a su musical.

Bailar con una morena, donde se aloja el cruce de raza y lo ambiguo de las culturas que a estas playa desembarcaron, cuando su piel destella los últimos rayos de sol con los primeros ardores del atardecer, en un ambiente rustico de palos clavados en la tierra con techos de palma y la arena debajo los pies, caliente y fresca alternándose por capas, el mar batido por el viento, en el ondear de las palmas de cocos brotadas en la playa, observando el ocaso, expandiendo dentro de si aquel sentir de soledad extrema, sincretismo entre existir y morir, en que la conciencia asiste en tercera persona.

El sol intenso, abrasante que en aquellas latitudes te envuelve como a un tizón. Cuando sus rayos bajan de intensidad el sentir divaga en errar por comarcas de aniquilación del propio ser, te da la sensación que la piel descansa, como lo hace la tierra y el día dejándote la epidermis dorada.
El amor en lo intenso del trópico, es como una sortilegio en que te vacías de los sentidos, y las certezas de ti, las creencias más arraigadas, las convicciones más sostenidas y te catapulta en acciones emocionales donde las heridas desgarran hasta al infinitesimal del espíritu, hondo muy hondo, en el destierro del si mismo.
Aquellos amores, que has tenido que dejar en coma a la angustia, de no poder sostenerte, a las hembras que no te has podido entregar, de sus cuerpos de piel resplandeciente de aceite y ébano, que has tenido que escapar, por todas las heridas que has tenido que cicatrizar, a las mujeres que abandonaste por primero, antes que te hincaran las espinas del suplicio del amor errante, de todos esos cuerpos apetecible al tacto y a la vista, que cuando la pierdes ganas, donde se inflama el ardor de los pueblos.


Fue en la misma navidad que se desvaneció la Tania.



La que tenía por meta solo amar y luego escapar, donde ningún sentimiento la pudiera reconocer, donde no la hallara el aferré de su alma.

Cuando tú llegaste a la esquina de la calle, en el cruce de los caminos, senderos de desvíos como lugares de olvido, caminabas como una gata encima a tus tacones de metal, con tú piel emanando esencias de extravíos, esa piel tuya extensa como una llanura, donde él, los hombres desaparecen en juegos de exaltaciones que tú desatas, se pierde el sentido entre tus brazos donde me adentro como en junglas vírgenes, desde donde te asechan miles de peligros de los cuales ninguno es igual al tuyo.

Donde me hago a la mar para convertirme en náufrago en océanos escondidos. Aquella noche no fuisteis mía, tampoco yo estuve preparado para aquel evento, te hiciste la dura, remontarte en tus alturas era difícil, luego pero tuve que andar en tramos exponentes, elevado a la centésima de la potencia de la propia resistencia. El encontrar tu entrada fue para mí un descubrimiento de otros siglos, de otras gestas, de otros conflictos. Acciones herradas de análogas emociones.

Luego me contaste como Pedro Chiflas te dejó abandonada en aquellas tierras baldías de sentires desérticos, batidas por fuertes vientos, arrasadas por tifones de emociones, huracanes que arrastran a hombres probados en tempestades de efusiones de amor prohibido.

Allá justamente donde enloquecieron los conquistadores, donde naufragaron los navegantes, donde se perdieron los exploradores, donde los mapas secretos que elaboraron los piratas; advierten que aquella es tierra de olvido.

Sabes bien, que perdí la razón por ti, cuando salí de tus brazos la noche se alargó en el conjuro de tú mirada, huía como de una tempestad, me sentía como en la popa de un velero amarado al mástil central, azotado por los tormentos de tus cantos de sirena, destruido por el ciclón de tus hechizos, con los sentimientos deshilachados por las caricias de tus manos, la piel pendía, herida, abrasada por aquel astro ardiente que irradia y da preludio sobre del mar de los Caribes. Que tú tez transmitía al contacto con la mía, ardores de libídine que no te dejan salida, que no encuentras donde resguardarte de la intensidad de sus radiaciones, así mi alma hipotecada por el choque con tú cuerpo por los deseos irrefrenable de tus carnes, asintieron al tormento y tribulaciones, al caos y desorden que gobiernan a los hombres caídos en tus redes, entre tus labios que omiten mi voluntad a la perversidad de los sentidos, en tus manos de atracciones poéticas me perdía cegado por tus sortilegios de hechicera, dentro de mí se turbaban hasta mil generaciones.

¿Me pregunto de cosa estas hecha? ¿De reflejo de fuego? ¿Incesto de lava, inhalación de azufre, esencia de Ninfa?
El canto en el tormento de los espectros.
En aquellos instantes al borde del delirio total, te buscaba y te secuestraba a la fuerza bruta, un rapto de Sabina, como el fiero conquistador que cruzaba intrincadas forestas de selvas vírgenes, donde ni las fieras, ni los caudalosos ríos le impedían alcanzarte para sujetarte, para obtenerte como su dominio, suya, posesión indómita, tanto como eras libre para ser dominada a látigo, secuestrada por su desbordante pasión, atada en cadenas, arrastrada por el ímpetu del hombre, que formaba de esa manera su acción utópica en el nuevo mundo.
Nadie, ninguno osó oponerse para que yo no pudiera apoderarme de ti, ni siquiera tú que dejabas que mi arrebato se perdiera en aquellas inmensas extensiones, que mi aliento indomable descargará su impulso en tú lecho.


El choque de dos galaxias.


Una relación tropical no se puede llamar amor, no señor, es una contienda de fuertes emociones de opuestas facciones, un derrumbe de fogosidades, un volcán de deseos que arrolla cada buen principio, donde nunca logras satisfacción plena, donde el vació emerge alrededor tuyo formando la nada. Donde penas sin descanso por amplios espacios buscando esas caricias que han embrujado la razón, donde el mejor de los sentimientos es temerario, hechos y configuraciones de otras dimensiones, donde el fin no tiene confín, y cuando por conclusión te alzas de su lecho, todo alrededor tuyo esta derrumbado, hecho trizas como en épocas de post-guerra, donde no queda; ni piedra sobre piedra, nada resiste al paralelismo de los hechos concluidos, ningún paragón emite entendimiento sobre la experiencia vivida.

El macho y la hembra, como en un baile donde el timbal anula el propio dominio, donde el saxofón lanza su notas al espacio, desde donde emite una nota sostenida al eterno, y en cada margen de la conciencia son esclavizados los sentidos, donde tú imagen atormenta de continuo el uso de la razón, privando a la mente de cada autogestión y sentido autónomo, de cada función del sensorial por el abrigar de tu sensualidad, el cobijo de tú querer.

Sabes que el decir, el hablarte, está de más, sé que una vez tú quisieras fiarte de alguien, como yo quise darte la seguridad que tú buscabas, pero tú piel emana lujuria de templos profanados, donde la soledad se presenta en medio de la noche mostrándote un cementerio donde cientos de hombres, un exterminio de varones, donde muchos machos de probada valentía sucumbieron delante de tú cuerpo, entre tus brazos de hechicera, tus carnes llenas de pasión, poseerte abre las puertas del abismo, prefiero un duelo a navaja, yo solo contra cinco en una refriega de piratas, que regresar a la exquisitez de tú naturaleza prohibida, que produce la pérdida del contacto con la realidad, tú placer como el flagelo de las carnes y para luego caer en un limbo sin parámetros, sin orientación precisa, después de todo;


¿Un hombre tiene derecho a saber cuándo muere?



Desvió de sentidos, extravió de la razón, esencias de un bramar sensual, reducción del propio brío.
Sí, entraste en el profundo de mí, no es miedo, porque; mi valor fue probado entre las peores cárcel del mundo, es prudencia, es sensatez; donde el hombre se impone a sí mismo prohibición de acceso, lugares vanos donde se pierde el humano, donde el ser y la pasión se enfrentan en interminables ofensivas hasta el ocaso de la era.
Aquella noche en que la Lola, arruinó lo que estábamos instaurando en aquel publico lecho, en luchas de carnes profanando el santuario, un holocausto de recuerdos que son solos deseos, aullido de bestias que viven análogas condenas dentro de las forestas, en que el llamado de la noche profunda son prohibiciones celestes; sin excepción es solo inconsciencia del cuerpo, como dos que estaban aprendiendo a caminar de nuevo, y aun me pregunto;

¿Cuánto de verdad había en ti?

Es, así de difícil tener confianza en una hembra, que posee aquella devastande naturaleza, aquella profundidad en la mirada, los movimientos que es espejismo para el nómada, que vuelve errante al viandante, aquel flagelo que aun perturba mis emociones, que estremece mis adentros.

No soy un ángel, ni soy un redentor, no vine a redimir a la humanidad. Soy solo un hombre que caminando distraído lo atrapó el destino, tengo en mi la inseguridad de tantos hombres en fin de cuenta como todos busco la firmeza donde mis pies puedan pisar seguro, donde, si me levanto es para permanecer erecto, erguido sobre mis piernas.

Tú eres hija de la alta noche, expedida en la tardanza del deseo, donde la oscuridad es cómplice de las formas inconclusas, el eco del tambor retumba lejos desde el interno de las plantaciones, sentires atávicos que mantienen encadenados al humano desde el origen de los tiempos, noches del Caribe, aroma a tabaco, cachimba y ron, esencia de cañaverales.

Es ritual de Vudú; de muertos vivientes que su fuerza se percibe desde el fondo de la tierra adentro, donde ninguno tiene el coraje de entrar;
Sí;
Hombres cegados por la mirada de tus ojos.
Hombres en delirio por el elixir de tus besos.
Hombres perdidos por la fragancia de tu piel.
Hombres marcados con profundas cicatrices por tus caricias, aquellas marcas que permanecen en el fuego ardiendo perennemente.
Hombres encadenados a los ardores de tus carnes, eres una condena a ritos esotéricos, formulas secretas de antiguos encantamientos en lo cual la voluntad decae delante de tú presencia.

No, no se puede, llamar amor a esto que acontece en una relación con una hembra en el Caribe.

Es una sentencia, es una prueba, es una lucha desigual de un hombre contra el universo.

Por eso te abandone, huí y marche a lugares de destino, solamente por eso, aproveche la alta mar y que su potencia me alejara de ti, en el desenlace en que yo viviré en ausencia de ti, aun dejándote una promesa de amor tatuada en el corazón.

Y aquel retoño al que no le distes luz, como epilogo de lo que no ha de ser.

Como de todas las mujeres que tuve que escapar antes del alba, como prófugo convicto de sus amores; Donde en sus lechos deje mi avenir y en los cuales ellas practican las artes y las hechicerías que ausentan al hombre de su existir.

Exactamente, donde el hombre se prueba a fondo, en la experiencia de poder regresar a sí mismo.


Tomado del diario de la Yariza, tremenda bandolera; que una vez saqueó mis sentimientos por los lados de la isla de Margarita y que el recuerdo purifica en la distancia que nos dejó el tiempo.
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Mensaje por revolucion1954 el Mar Sep 17, 2013 6:23 pm

NILEVE I



El tiempo hoy es húmedo, la niebla vaga en el aire, desde la ventana se ven los techos de piedra bañados, las chimeneas están humeando, detrás el lago parece un inmenso espejo, refleja las montañas, altas con sus cimas perennemente nevadas, todas las casas son hechas de gruesos muros de piedras, como sus calles.

Por esa condición mi vida se refleja en ellas, cuando bajo hacia la aldea, se puede ver la enorme cicatriz que tiene la montaña, de donde se extrae la piedra; los arcos que adornan los corredores, la estatuas talladas por manos experta en años de trabajo continuo; la piedra es como conciencia de mi razón de ser; dureza, trabajo duro, manos fuertes que aferran el cincel, una forma de vivir que por siglos han templado a los míos.

Cuando llego delante la casa de Nileve, lanzo una piedrecilla contra el cristal de su ventana, ella se asoma entre las flores de intenso rojo que cultiva en los porrones apoyados a su ventana.

Son los tiempos en que corremos hacia el lago.
Son los tiempos del amor correspondido a cercanía ilimitada.
Son los tiempos y delante a su inmensidad, construimos castillos de fantasía que se espejan en el lago de nuestras prematuras vidas.
Son sus manos entrelazadas a la mía, que produce el sentir profundo, donde se reflejan todas mis generaciones.

Sus ojos brillantes, dentro aquel intenso frió que hela nuestro respiro. La nieve que de continuo caía, posaba sus copos blancos y finos, suavemente dondequiera.

Verbania en esa época abría al paisaje encantado, al sentir radiante que su corazón y el mío envolvía en prosa de tierna poesía.

Escapamos de la intemperie, buscando refugio debajo de los enormes portales y arcos esculpidos en mármol rosa; de ángeles que disparaban sus dardos de amor, escudos de armas, emblemas que eran el marco del justo idilio en que dos seres entran a concebir lo sublime del amor en tiempo de extrema inocencia.

Subíamos por las calles cubiertas de nieve; apoyándonos, resbalándonos, arrojándonos proyectiles de este sugestivo elemento, las pisadas quedaban como memorias marcadas detrás de nuestro andar, como reminiscencia visual de lo andado para no perder los propios pasos, entre tus manos y las mías nace un calor que nos da nuevos bríos, sentires cercanos de tiempos distantes, entre tú aliento y el mío expreso sentimientos que envuelven la creación, entre tú mirada y la mía se refleja el azul celeste, entre tú cuerpo y el mío nace un lenguaje axioma de tú querer y el mío, todo circunscrito sin necesidad de la prueba.

Después la dejaba en el portal de su casa, con una promesa de amor que cada día se reconfirmaba como una adoración a su ser, cuan difícil era separar lo mío de lo tuyo.

Caminaba en medio de la calle y volteaba a ver su saludo desde la ventana, son amores que perduran en el éter, son sentires que no necesitan la presencia, son palabras que se forman en ángulos análogos, son vivencias que forman galaxias.

Luego me retiraba por la calle hacia Oltrefiume; al voltear de la esquina había una capilla de una Virgen antiquísima; allí le pedía cosas que eran de rutina, ella me miraba con ternura, encendía una vela que su luz resplandecía en el ambiente helado, entre aquella vastedad cubierta de nieve.

Luego me alejaba y caminaba con el cuerpo humedecido, observando las inmensas montañas que se reflejan en el lago.

Entraba en la taberna donde se reunían los antiguos, hombres maduros que fumaban tabaco en pipas y jugaban barajas al mismo tiempo que presagiaban el futuro, hablaban de tierras exóticas en la que habían emigrados, donde siempre es verde, hablaban de frutos dulce como el almíbar, de lugares donde existen mujeres exuberantes que extravían a los hombres, y todos sus sentidos, de territorios ricos en cada recursos natural que hay en el universo.

La baraja era arrojada encima la mesa, rey de espada contra as de basto, 7 de oro contra 4 de copa; las manos ágilmente las recogía, entre narraciones de esos lugares que por decenios la gente buscaba como su nuevo destino. La taberna era un lugar extraño un lugar donde permanecía ausente, apoyado a la pared detrás de un antiguo, que sentado a una mesa de madera jugaba sus barajas, fumando en pipa tabaco aromático, arrojando humo y su aroma al ambiente, la jara llena de vino, los hombres que hacen brindis a los motivos mas variados; al rey, a la patria, a la fortuna, siempre por cosas de carácter elevado.

Cuando decidía regresar a casa recibía el impacto con el ambiente húmedo, la neblina espesa que encerraba la vista a una visión parcial, limitada, circunscripta, que me abría paso en aquel frió que penetraba y hacia templar mi cuerpo, la luz del farol brillando en el muro de la esquina, la imagen de Nileve que llegaba albergar dentro de mi en lo inmedible, en lo ilimitado.

Subía por sendero de bosque a hacia la casa materna, la tierra era resbalosa, las castañas salían de sus erizos, los hongos brotaban debajo del manto de hojas secas húmeda, al primer rayo de sol, las avellanas en las bocas de las ardillas que suben en pequeños brincos por el tronco del árbol.

En casa mi madre cocinaba, la olla estaba sobre el fuego dentro la chimenea, la olla ennegrecida con el uso, el fuego intenso, esos tizones ardientes que evocaban a escenas de lugares infernales, de tormento, y de castigo.

Me sentaba en el ángulo, sobre una vieja silla hecha de fibra, la ventana parcialmente cubierta de nieve, que el viento del norte arrojaba contra del vidrio, dejaban ver muy poco de las montañas, la vieja mesa de madera con sus patas entallada formando nudos, mi madre era al ángulo opuesto de la habitación elaborando embutidos para preservar el alimento y hacer frente al duro invierno, se trabaja para subsistir, se vive para trabajar, en el campo se recogen sus frutos para conservarlos en épocas de no producción, es la naturaleza que impone el ciclo al hombre y el hombre vive de acuerdo a sus designios.

Época para cuidar lo cultivado, ver crecer, arrancar las yerbas malas.
Épocas de guardar las semillas para el futuro, para sembrar cosas buenas.
Época de la fiesta de los pueblos, para recoger lo sembrado, para enriquecer dispensas, almacenar para el mañana.

El mañana, los tiempos que vendrán, en que no hay nada, donde los bosques se desnudan de frutos, donde se padecen las hambrunas.

-Si la quieres debes trabajar. (Una voz que venia del profundo)
-¿Que dices, madre?
-Es inútil que estés cerca al fuego a imaginártela, si la deseas debes ganarte el sustento, hacerte una casa, para vivir con ella; emigra como han hecho tantos de nuestros paisanos, que han regresado con baúles llenos de oro.

No se sabe, justamente, en que momento un adolescente madura; pero aquellas palabras hechas en la casa materna, señalaron la dirección, el epilogo del estado idílico.

De esa manera, me vi a mi mismo en el andén de la estación ferroviaria; con la mirada en lágrimas de Nileve, de mis labios solo la esperanza que emiten los pueblos, en la que las clases emergentes desean un porvenir. En sus labios palabras de afectos, sentires distantes que son semejantes a cuando inicia el invierno, luego me vi a mi mismo dentro del vagón, asomado aquella ventana estrecha con el pito que sonaba ensordecedoramente, con las ruedas de acero que resbalaban sobre los rieles, aquellas manos blancas como la cerámica que me decían adiós, que me lanzaban besos expedidos al viento, el humo de la maquina que cerraba la visión, cegaba la mirada, envolvía mi ser catapultando en instantes de olvido.
Hoy me pregunto;
¿Porque la vida no se detuvo, allí, en ese instante de tiempo?


El tren entró en una galería en la cuál no vi más. Desde mi asiento en frente estaba una señora; La soledad, me gire al lado y percibí el destierro, por la ventanilla había solo oscuridad, al salir de la galería no volví a ver el lago, las inmensas montañas que por milenios se reflejan en el lago. Verbania se cerró al paisaje encantado, mi visión se volvió parcial, donde se hipoteco el sentimiento.

Por un tiempo el tren viajo hacia el sur, entró en la tarde en una llanura, que estaba toda cubierta de nieve, hasta el horizonte mas allá aún de lo que podía concebir a juicio de hombre, ¿Que sentido tiene una llanura? que todo es igual, que no hay alturas, ni cimas que conquistar, ni forma alguna de ver la extensión en su totalidad.

Cuando el tren llegó a la estación portuaria, un olor a pescado en descomposición me penetró en el olfato, algo así como agua estancada, hediondez que se mezclaba con extraños olores, avance por calles oscuras, donde la poca luz que salían de las ventanas, iluminaban siluetas deformes.

Veía a mujeres envilecidas de grotescos modales, que se ofrecían en alquiler, vestidas con adornos de decorar cortinas, olían a perfume de intensos olores que se asemejaban a trastornos psicóticos, al acercárseme eran maquilladas como cuadros envejecidos, sus palabras soeces y directas, eran acompañadas con emanaciones de alcohol mal digerido o que aun era en viaje.

Extraño este sitio, no parecía real lo presentía como un limbo, algo entre lo real de mi vida y lo objetivo de esta.

En el puerto, los buques allí anclados, parecían naves ausentes como en un traspasado remoto, los barcos a velas luchaban por zafarse de sus ligaduras y volver a ultramar, todo se asemejaba a una ausencia del ser.

Era un estado de perenne agitación, quien llegaba tenia muchas cosas que contar se le veía en sus equipajes, otros se escurrían con un saco a las espaldas caminaban sin ver, eran distantes de su presencia, como si solo quisieran internarse dentro de aquella otra realidad, abandonando lo existido, volviéndose amorfos sin imágenes, sin pasado, solo reminiscencias del olvido, exhalados en cada copa de cantina en todos los puertos en que amararon sus naves, como trasporte al exilio del propio ser.

¿Un puerto que se puede decir de un puerto?
¿Como lo puedes definir?
¿A que realidad pertenece?

Es indeterminado; transnacional, transpersonal, insustancial aquello que determinan internacional; un híbrido de situaciones y condiciones ajenas y propias, que no es de ningún lugar especifico, pero evoca un propio espacio inexistente, persona que han adquirido dos realidades a veces más de una y que no reconocen la propia, que se forma en transculturizado, cosmopolita, unipersonal que dentro del propio bagaje cultural, conservan las diferentes mascaras que representan en los escenarios de su propia existencia.

El barco al zarpar hace un ritual, para quien gobierna en la superficie de las aguas y en sus profundidades. Los marineros son gente curtidas de tantos soles, pisatarios de tierras inhóspitas, heridos en el choque de extravíos, han conocido los abismos, por esa razón callan delante el viajero, recuerdan solo andares de expropio, conservan dentro de ellos aquellos secretos que les ha costado hipotecar las propias almas, son de caras angostas, tienen miradas profundas que la desvían para no reflejar lo vivido y ser descubiertos en sus apremios.

Entre en un compartimiento, donde se jugaba a dados, uno me hizo una seña y aposté, presentí que aquel non luogo, lugar (ausencia de espacio/tiempo) era por coordenadas de mis designios el lugar en que me citaba el destino.

-Voy triplicando con el siete.
-¡Te la recibo y doblo lo apostado!

El dinero corría de mano en mano, perdí continuamente, entonces me jugué mi última condición, hipotecando el alma.

Al alzarme entregue el pergamino, al hombre viejo lleno de arrugas, de largos cabellos blancos, que tenia el pellejo lleno de cicatrices, sonrió y me costó mantenerme delante de él, sentí escalofríos, vértigo delante el abismo, ceguera delante las tinieblas, dejándome un amargo sabor en boca. Me dijo;

-Tienes un tiempo para rescatarla, consigue el camino como lo hice yo, de entre los senderos de desvió.

Al salir del compartimiento; Tenía borrado los caminos de regreso, el horizonte era nublado, aviste aquella tierra llena de sombras donde brillaba la luz del trópico, donde existen mares calientes; en las tierras de todos mis extravíos.

Cuando llegue, no supe más de mi; luche contra fieras y alimañas de todo tipo, habite en espacios de ángulos obtusos, líneas de oponentes, espacios adversos, donde el ver se niega a la mirada del si mismo; en el juego de dados, en las peleas de gallos, en el baile donde las pieles se funden, en los olores de pellejo ajeno que mi hamaca sudaba, por mujeres de pasajes, hembras de temerarias condiciones incrustaban dardos en su condición de seres expuestas al publico escarnios, mujeres de uso públicos, mujeres de alquiler que se humedecían en llanto, cuando el amor las alcanzaba en el primer rayo del alba, donde se alzaban corriendo buscando un espejo que pudiera reflejar su esencia de doncella que en la prisa de vivir les expropio de su existir.

Anduve en las llanuras, el llano plano e inmenso, por todo el cajón del Arauca, donde el ganado perseguido por el lazo era derivado, para después ser marcado con el hierro ardiente, hombre que marcan, hombres que se desafían, donde el machete deshace la piel, marcas por el desafió en la pelea de gallo, cicatrices en las apuestas de la baraja, el cuchillo que dibuja una línea de rojo sangre, el hombre que no se sacia en las heridas causadas, el aguardiente que impone temperancia, mal hablar, para el juego de dado;

-¡Voy con todo!
-¿Todo que?
-Real y esta mujer.

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Mensaje por revolucion1954 el Mar Sep 17, 2013 6:27 pm

NILEVE I

La miras y se suele decir; que si la pierdes ganas.

Todo se juega porque en las tierras llanas, en los mares del sur, el hombre no necesita guardar para vivir, cada día trae lo suyo y cada día se sacia el hombre, en el mismo día que se levanta combatiendo y ganando, en la noche pierde todo lo que tiene por pertenencias.

Años de sequías, donde el ganado tiene que ser llevado a las orillas del caudaloso Orinoco, donde su enormidad, sus indómitas aguas, te hace palidecer, y épocas de crecientes donde el hombre de faena a caballo con el agua a la cintura de un machetazo parte un caimán, donde es arrastrado al fondo de la ciénaga por la corpulenta anaconda; hombre si que se mide a diario con la naturaleza impetuosa, que lo provoca, que le impone duras condiciones de vida, la piel formada como pellejo extenuado de luchas, cubierto de cicatrices que hablan de enfrentamientos armados, de traiciones en lechos de extravíos, como lugares pantanosos de cárceles, de abandono, de soledad, de olor a ganado y ron, de tabaco seco y aguardiente, barajas y amores en condiciones adversas al propio sentir, así son los días en que los chacales te merodean y sabes ciertamente que es a ti, a quien quieren como carroña.

Las 4 estacas y su techo de palma, sirve solo de referencia en medio de aquella extensa sabana, no hay una colina, solo pequeños árboles, con flojera de crecer desde allí se parte a caballo para recoger el ganado, un hombre en silla es dueño de la tierra que pisotea los cascos de su caballo, cabalgando en una extensa llanura.

Donde el venado corre en libertad.
Donde el tigre asecha detrás de los matorrales.
Donde la bravura y la destreza es la única condición.

El hombre y el caballo son una sola cosa; el olor es igual se siente a millas, solo se ve él, en medio de miles de cabezas, al galope siguiendo un potrillo, alcanzando un toro, enlazando una bestia cimarrón.
Cimarrón como el mismo, indómito, sin dueño.

Cuando el sol deja de castigar con sus rayos la tierra de los llanos, la noche llega con extraños juegos de abalorios, miles de colores y tonos depositados en el horizonte, entonces se encienden las fogatas, la carne esta ensalzada en un palo asándose, las mujeres la bañan humedeciendo las ramas en sofritos.

Se prende el Joropo, las cuerdas entonan una música que sale de la tierra, esencia del ganado del alma del llanero, canta en el zaguán el coplero, se alista un pedazo de tierra para jugar a los dados; las mujeres van y vienen, no tienen dueño, no tienen marcas como el ganado, es hembra realenga, en el día son una cosa, en la noche sacan sus sortilegios para hechizar al macho cansado de la faena.

Entonces las oyes cerca del altar, con voces taciturnas como si no fueran de este mundo, con extrañas brujerías pactando con el príncipe de las tinieblas, para atrapar el corazón del indomable llanero.


Anima Bendita.

Hazme amar por el hombre alto, de profundas cicatrices.

Amánsamelo entre mis brazos, esclavízalo al ardiente deseo de mis carnes; subyúgalo a mis besos; que se rinda ante mi, desde el ocaso hasta el alba.

Animas Benditas del purgatorio te prometo que si lo haces mío, te seré siempre fiel; no faltara esencia, velas y ofrendas en este altar.

Bendice este brebaje que es hechizo de luna llena, no le devuelvas nunca jamás su razón, que desfallezca en mi lecho sin carácter, ni voluntad.

Amen.

El tabaco en la mano izquierda del hombre, el dado meneado en la derecha, se lo lleva a la boca y lo sopla tratando de torcer la suerte a su adversario, pico, me bajo caída y mesa limpia, ruedan los dados hechos con huesos de cadáver, dando su vaticinio; quien pierde, quien gana.

Mirando de reojo a la hamaca, en la que se mece la hechicera, cuya carne desea con avidez con creciente e irrefrenable impulso, mientras ella ríe desenfrenadamente en la seguridad de su hechizo.

Después, dentro de mi olvido, inicio a llover; el verano tenia meses pegado, el calor era de 4to infierno, el monte estaba seco y se desataban continuos incendios, el ganado estaba flaco, raquítico, y lleno de garrapata, el hombre lucia cansado cubierto de tierra, tenia un cansancio de días y días, vagando en aquellas llanuras para alcanzar un poco de agua.

Las primeras gotas fueron recibidas con júbilo.

La noche se lleno de relámpagos, en las enormes extensión de las sabanas, los rayos se ven como ramales de fuego que bajan del firmamento, el aguacero creció de intensidad, tanto que a la mañana siguiente, estábamos en medio de un rió y en plena crecida; tratamos de llevar el ganado a las tierras altas, pero fue inútil, a cierto punto todo inicio a navegar como en función autónoma; el ganado era arrastrado por la corriente, después el caballo y su jinete, a cierto punto la vi perdida, pero alcance un árbol y me encarame como pude; mi caballo noble animal de tantas faenas, lo vi como desaparecía entre las agua luchando para salirse de ella, junto a mi sombrero, el aguacero duraba desde hace algunos días, las gotas que caían insistentemente sobre mis cabellos, lavaban la tierra y esta era arrastrada, y mi piel es despojada de polvo, polvo de olvido.

Polvo de tantos senderos hostiles.
Polvo de llanura alzado por el ganado.
Polvo de vidas arrastradas a esta intersección.
Polvo de cruce de caminos de tantas encrucijadas.
Polvo de noches de extravíos en lechos de alquiler.
Polvo de veredas adversas borradas las huellas por la maleza.



Fue así que sentí frió, que nunca había sentido en esas tierras de los mares del sur.

Cuando el sol salió, el cuerpo lo calentó rápidamente, y de la tierra salían aquella humedad pasajera que las tierras calientes producen, sin voltear inicie a regresar, sin rumbo a una memoria que yacía en conciencia adversaria, eso si recuerdo el puerto que para mi ya no poseía secretos, pues leía en la mirada de aquellos que como yo, que regresaban de un futuro remoto por haber cruzado los tiempos, la nave que surcaba esos mares son tribuladas por desperdicios de marineros; de hombres abyectos a existencias ajenas.
En la proa iniciaron a jugar dados; mire a esos chiquillos.

En el juego nunca se gana, excepto la emoción, si pierdes hoy, ganas un mañana de porvenir.

El puerto de llegada que fue mi partir, no trajo a mi esos recuerdos; aquellas memorias que ahora sentía como ajenas.

El tren no me regreso la visión perdida; aunque, sí, las enormes montañas eran reflejadas en el limpio espejo del lago, en el andén de la estación había desolación.
Sí, te lo juro después que reconocí las calles de piedras, las casas de muros y techos hechos de piedras, sus portales con adornos y estatuas talladas en piedras.

Te lo confirmo, no tuve el valor de tocar a tú puerta, porque presentí que tú vida era ajena a la mía, no quería que escapará la ultima quimera de aquel sentir, regrese sin bienes de fortuna, regreso un hombre abatido, con su cuerpo lleno de cicatrices, en compañía de su soledad.

La casa materna era en estado de abandono, la abrí como se entra a un templo en busca de un YO que olvide en un lugar apartado, la olla guindaba aún en la chimenea; el vidrio de la ventana estaba roto, el viento del norte movía la cortina hacia dentro, abandono y soledad me las imagine de compañía, el fuego lo encendí y este ardió rápidamente, la leña era vieja, ¿Pero cuán vieja podía ser?

Allí esta el hombre solo consigo mismo; y su alma esta hipotecada.

Cuando la puerta se abrió y tú apareciste en el umbral, fue la visión que anima a los hombres desde el eterno, justamente para el que habitó en lugares de perdición.
Te acercaste a mi, tú mano de piel tierna, blanca como la cerámica se posó sobre la mía tostada por mil soles, marcada a cuchillos y machetes, pellejo que clamaba solo por una caricia de tú avenir.

Luego me vi en imagen fresca, de nuevo tomado de tú mano volví a recorrer aquellos bosques húmedos, donde el hongo brota espontáneo de debajo el manto de hojas secas húmedas, que el otoño dejo caer, donde las ardillas recogen sus provisiones de invierno.

Recorrer las calles de piedra hasta el lago, bajo un torrencial aguacero que nos aísla en este universo.

Donde tú presencia colmó mi esencia.
Donde tus labios sanaron mis cicatrices.
Donde tú mirada me devolvió el azul del cielo celeste.

Luego cuando la fuente helo sus aguas, el anciano me regreso el pergamino, diciéndome:
-En realidad esos dados estaban marcados.
-¿Marcados?
-Si con hierro incandescente para forjar a los hombres de temple.

Luego juntos con el amor a cercanía correspondido, alcanzamos las altas cimas, que desde milenios guardan las nieves eternas, donde me fundí en ti por el espacio sin tiempo que abrimos en el infinito.


Nileve: el paradigma de la mujer ideal.
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Mensaje por revolucion1954 el Mar Sep 17, 2013 6:28 pm

LA BUSQUEDA EXISTENCIAL COMO DESPERTAR ESPIRITUAL
.

Entre: El Señor Nicolás Spielberg y Panchito el Agachado.
Dos métodos un solo punto.

-Señor Spielberg; Hoy tiene la junta de accionista a las 10 a.m. a las 2 p,m. tiene una cita de negocio con el representante del Bank of América.
-Si, son asuntos importantes que atenderé debidamente.
Se levanta de la butaca y camina hacia los vitrales, desde su oficina de Parque Cristal se ve el parque nacional Ávila, verde y majestuoso. Un absoluto cruza su aglomerado espacio mental ¿A qué sirve la vida? ¿A qué sirve todo esto? ¿Dónde estoy yo? ¿Qué es la existencia? Desde hacía tiempo estaba leyendo sobre el Budismo y se había envuelto en una interrogante descubrir la Verdad, los monje del Himalaya, la poseían desde hace milenios, por esa razón había decidió tomarse un año Sabático.
Días después la crema innata de la capital, se entera que el prominente joven de negocios, ira al Tíbet para una búsqueda existencial de carácter espiritual y hará también un recorrido por Katmandú.
-Muy interesante, Nicolás lo que usted va a realizar; es la búsqueda en que un hombre debe enfrentarse con el infinito.
-Si prepare, muy minuciosamente todo el trayecto, llevo botas especiales para escalar las altas vetas, donde se aíslan del mundo, los sabios orientales.
-Será un arduo viaje plagado de incomodidad y eventos inesperados.
-Bien, las incomodidades las enfrentaré con ascetismo, además, como usted bien sabe; tengo una sólida educación formal en misticismo oriental, llevo además pastillas para purificar las aguas, ampicilina, crema anti malaria, tarjetas de créditos, y cartas de recomendaciones de los financieros más importantes del mundo, además de nuestra representación diplomática, etc.

La empresa era admirada el jet set nacional e internacional, de como una promesa de los negocios mundiales se interesaba por una búsqueda de lo no tangible, en lugares remotos del globo, plagados de privaciones. En la fiesta de despedida dada en el hall de la casa-club del Caracas Country Club, los allí congregados escuchaban atónitos los grandes mensajes que guían a la humanidad, dictadas por el Monje Budista Grillo Saltante: el monje budista llevaba muchos años en el país, enumero los tantos problemas del hombre actual por causa de vivir en la opulencia, en la riqueza desmedida, en la fastuosidad, las personas allí congregadas, escuchaban sin perder una vocal, con sumo interés, las frases de los maestros de la sabiduría, por que jamás habían imaginado que su forma de vivir, causara tanto resentimiento a la religiosidad oriental. Cuando el avión despego desde Maiquetía hacia Paris, primera etapa de su viaje espiritual, el ocaso bañaba el Ávila, con una tenue luz violeta de intensos tonos anaranjados.

En Paris lo esperaba un comité de bienvenida, las familias más pudientes, los amos del valle; los Azpurúa, los Branger, Los Granier, y la prensa local: le Fígaro, Le Monde, la empresa hacia la cima del mundo fue difundida por la raridad del evento. Hubo una recepción en el restaurant Maxím de Paris; los platos eran variados, pero el degusto paté de foa (pasta de hígado de ganso muerto por cirrosis hepática) con vin rouge: (fermento de uvas rojas).

Las luces del Paris nocturno, las grandes avenidas, le agregaron un toque romántico a su empresa, toda esa mundanidad la encontró de paraíso y se quería quedar, pero como había tantos franceses, razono que era una mala idea.
Cuando el avión aterrizó en Katmandú el paisaje se veía desolado, escasos árboles, la hierba cortica, nada que ver con las exuberantes forestas de Venezuela, se imaginó que la naturaleza allí era pichirre. Entro a su hotel, modesta habitación que estaba formada solo por un dormitorio, el baño, balcón y un jardincito, cuantas privaciones reflexiono. Bajo a adquirir provisiones, lo necesario para el viaje en autobús, así aprovecho para comprar un poco de hachís, medio kilo porque el viaje era largo. Luego de muchos días llego al techo del mundo, el templo budista de la sabiduría eterna, se encontraba sobre la montaña, tiempo para el estudio se imaginó. Subiendo cada vez que encontraba los lugares de meditación daba vuelta al rombo; ruedas de la oración y entonaba una plegaria de ascendencia hipnótica. El canto, los inciencios, el hachís, la atmosfera, la altura le traía reminiscencia de otro plano astral. Volver al absoluto a la armonía del cosmos.






oooo------------oooo-----------oooo----------oooo--------oooo

Mientras en su tierra natal.

-Mira Panchito, no jodas es mejor no vuelvas más al rancho (Barracas) eres pura perdida, te dejas quitar todo por los malandros de las escalinatas.

Panchito el Agachado, vivía en los Altos de Paraparo, el rancho esta reclinado a una empalizada, la caima (Serpiente venenosa) siempre lo maltrataba. Ese día decidió de no regresar más. La cuaima lo continuaba a insultar, mientras se alejaba;
- ¡Pendejo! c..o e madre; no eres ni hombre, me voy a buscar a un hombre, ¡uno que sea de veldad!
Los hijos, estaban sentado en la tierra roja desnuda polvorienta, los vio, quería decir algo, pero ahogo en su último trago de aguardiente todos sus sentimientos.
Los niños vieron al hombre pardo-moreno-claro-negro, irse, mientras en la radio sonaba una canción muy de moda en todos los hogares marginales de Latinoamérica; Mamá apaga la luz, que papá ya se fue, que papá no regresará.
Ese día Pedrito el Machito y Carlitos el Terrorista, vieron claro que desde ese momento eran hombres, sin conocimiento de causa.
-Es palurdo Carlitos, que lo dejen a uno en medio de una guerra, así de chamito, (Niño) y sin haberla declarada.
-¿Que vamos hacer brodel?
-No sé, vámonos al callejón de las Tres Potencias, pa´ ve.
Los niños caminaban, pies descalzos sobre la tierra desnuda, sin camisa, llenos de una soledad que les fraguaba el peor de los designios, al entrar al callejón, una voz les congela el paso.
-¡Epa quién va allá!
Con voz trémula, infantil desprotegida, alzaron las manos.
-É Pedrito pana.
-¿Pedrito quién? ¡Chico!
-¡Pedrito el Machito!
-¿Y el otro?
-¡Carlitos el Terrorista! brodel que es la misma gente.
-Que Catire, ¿los dejamos pasar?
-Deja pasar a esos menores, que vayan de una al habla.
-Hablen de una.
-¿Qué es lo que, que arde menor?
-Catire el pure nos tiro el abandono (en medio del llanto).
-No te frikees chamín, para la llorona, que en el barrio van a decir que eres débil.
-Seco las lágrimas, porque un varón se ve que es, desde que se para.
-¡Entonces! dinos tú, estamos resteado a todo, pa’ lo que venga.
-Les hizo una seña, cuando abrió la caleta había un fuerte armamento.
-Ármense, que si la patria te da la espalda, el malandreo se solidariza.
-Los 9 milímetros eran grande para los dos infantes, grandes como su marginalidad, pero las traquearon de varón.
-Agarren estas pastillas se van pa’ la escalinatas y jipareen, canten zona con los Juanipas y con la banda de los menores del Carpintero, eso que los llaman los Protestantes.
-¿Y a los Pantaneros, no les cantamos agua? (policía motorizada)
-No que va, esos están en nómina del hampa, ellos solo vienen por lo suyo.
-Vámonos pa’ la bodeguita a comprar unas caraotas, (Habichuelas) y arroz.
-¡Miren menores, aquí hay guapear oyó! contra el mundo.
-Tranquilo Catire, aquí hay infancia sufrida, seria y responsable.
El Catire los acompañó y ellos ya se sentían al seguro.
-Portú, esto son la misma gente lo que pidan, ¿oyó?
Los enlatados de atún, los paquetes de arroz y caraotas, con el paquete de harina de maíz, y la panela de margarina, se la acomodaron en los brazos.
-Bien, Catire tú y tus hermanos son tremendos tipos.
-Bien Chicho (les hizo señal con la pajiza).
-Bien Negro.
-¡Negro, no, yo no soy negro, soy un Mandinga!
-¿Catire que es lo que le pasa? ¡Al Negro!
-Casi nada, pero le dio desde que volvió de la montaña de Sorte, tiene un rollo duro en el coco.
-Miren menores ustedes saben, ¿saben cómo es la moral del barrio? ¡No!
-Ahora son de los nuestros pa´ tener cartel, hay que tener la ficha limpia, cero culipandeo, y que no le chalequeen las hembras y menos la mamá.
-¡Tranquilo Catire! ahorita mismo jalamos a capitulo a mamá.
Llegando al rancho, los más pequeños gritaron maravillados;
-¡Es comida! ¡¡¡Traen comida!!!
-Caray se rebuscaron rápidamente mis hombrecitos.
-Mira mamá, ahora somos es malandro, ¡oyó! Y de la banda de las tres Potencias y no queremos culipandeo en el rancho, que se nos falte a la moral, aquí mandamos nosotros y marido tuyo, ultimadamente aquí no queremos.
-Hay bien bueno estos caricito; ¿Me vienen a mandar?
-Mandar o no, ahora el gobierno somos nosotros, evita porque si no te lo explotamos de una.
-¡Claro pure! no se hable más, aquí somos nosotros el orden.

Panchito el Agachado, tenía días durmiendo sobre cartón, en la acera de la avenida Libertador, se levantó en medio de su pestilencia de fuerte ebriedad y se acercó a una arepera, vio a un hombre negro, pero de un negro a juro, que tenía que ser negro, porque no sabía ser otra cosa.

-Manito regáleme un bolivita ¡pa’ la caña!
-Vete de aquí rolo de sucio arrastrado, ¡anda a cargar cartón piazo de hediondo!

Mientras la arepa pasaba de un lado al otro de la mandíbula, como una trituradora, la piel era dura como un cuero seco, la franela estaba tiesa pegada adherida aquel cuerpo.
Más adelante martillando (Pidiendo dinero) a un pasante le botaron agua sucia encima.

-¡Báñate pordiosero!

Los niños lo correteaban haciéndoles irrespetos de toda índole.

-¡Epa señol! ¡señol!
-¿Qué? tú también me vas a insultar.
-No, no ayúdame a empujar este carretón, es que le eché mucha agua al cartón, y ahora pesa de más.

Él lo entendió de inmediato era un llamado.
Los dos empujaban la pesada carga, flacuchentos, vestidos de harapos con una capa de sucio que le cubría la piel y una traza de hediondez que mezclado con el olor del aguardiente, dejaba un rastro de pestilencia de última instancia.
Después de vender el cartón; la Chinga Julia, le dijo que lo siguiera, le dio un saco y empezaron a recoger latas.

-Antes de aplastarlas échale tierra así pesan más, ¿oíste?

Caminando por la autopista, por los lados de la urbanización el Paraíso, detrás del Muro de la Cárcel de la Planta, se reunieron con otros botados al abandono, la caña blanca corría de mano en mano, en una lata de leche recogida, hervía una tentativa de sopa, un cruzado, un cruzado de alimaña.

-¿Epa que profesión tienes tú?
-Bueno, yo era manager de una empresa, pero la crisis económica me arruino.
-Si a mí me paso igualito, yo tenía una hacienda, era agricultor.
--Caray esa crisis arruino a todo er mundo, ¿veldad?
-¿Si, así es, pero lo que sucede, para que tanto cachivache si nos vamos a morir todos?
-¡Hermanos! ¿Puedo sentarme para compartir con ustedes este padecimiento material?

Un hombre maduro con un libro en mano, humildemente vestido, pero limpio, les empezó hablar de mundos y vidas donde no hay padecimiento de un ser armonioso más grande que todos nosotros que emana una luz millones de veces más poderosa que el sol, que a la vez no quema, no ciega y que nos cura, nos ama, nos da entendimiento y quiere nuestra salvación de la carne.
Les predicó la palabra que leía de un libro, que tenía además muchas historias, escucharon atentamente idos como estaban dentro de sí mismo. Una luz brillante se les alojo adentro; porque en los humildes habita el divino.

-¿Que charla fina tiene el pastor verdad?
-Sí, ese era votado al abandono como nosotros, y de repente una iluminación le cambio su vida.

La noche del tirado al abandono es intermitente, entre quién los roba, el agua de la lluvia que porfía en bañarlos, los días son de intensas caminatas en la urbe, recogiendo el recicle, latas, cartón, plástico. La infaltable carterita de aguardiente que de sorbo, en sorbo se vacía dejando al ser etílico.

El pastor Evangélico era una parte integral del descanso, al que ellos escuchaban de entre el abandono de la propia existencia, les explica de ese ser supremo que ilumina todo el universo, y que sabía antes que nosotros lo que necesitamos.
Un hombre, varios hombres, una mujer, varias mujeres, a la orilla de la autopista con el fogón prendido, calentando en una lata, un alimento improbable, como una tribu transhumana al confín del límite.
Un Hombre, el Libro, la Palabra, que allí expresa en Revelaciones, encierra, y libera a la humanidad de su carga, el maestro pastor que ha superado el Caos Social, habla a sus discípulos que lo oyen desde el fondo del abismo. La Chinga Julia, Panchito el Agachado, Luis el Tuerto, Matilde la Soyada, el Mocho Juan, la Rata Freddy, Darío el Cachetón; viven una búsqueda existencial dentro del límite pre-establecido.

oooo------------oooo-----------oooo----------oooo--------oooo

Los cantos budista con esa inclinación que tienen hacia lo hipnótico, la meditación llegaba a su fin. Nicolás abrió los ojos, los externos solamente, mientras había alcanzado su iluminación interior, pero su internación en el monasterio llegaba a su fin último.

Pero recuerda, porque tomó conciencia que al aterrizar en Maiquetía, y al salir del aeropuerto, el choque con el ambiente caliente, el ajetreo propio del criollo, le llamó la atención, sin darse cuenta casi, abordo un vehículo, que no era de la línea de taxi del aeropuerto, ya en el peaje de la autopista se dio cuenta y le pregunto al taxista:

-¿Usted es un taxista pirata?
-No, soy un honesto hombre, que llevé a un pasajero al aeropuerto y no me puedo regresar vacio.
-El orden de los factores no altera el producto.
-¿Usted parece Musiú, viene del exterior?
-Sí, vengo de un lugar remoto, del monasterio donde arde la luz eterna.
-¿Versia eso suena importante, verdad?
-Sí, porque allá está el conocimiento del eterno, de su luz inextinguible, inagotable, que es mayor que mil soles, la luz que no ciega, que nos ama, que quiere nuestra salvación.
-¿Y cuál es la novedad Musiú?
-La paz espiritual
-¿Usted, fue al exterior a buscar eso? Si mi vecino me dice esas cosas todos los días, porque desde que se metió a Evangélico, eso es una charla todo el año de ese Señor que ilumina desde el infinito, ¿Me extraña excelencia que usted no lo sepa?
-Eso no es posible, eso que yo aprendí allá, son secretos esotéricos de tiempos inmemorables, antiquísimos.
-No se vaya a molestar musiú, pero alguien se los revelo a mi vecino antes que a usted.

Después del distribuidor de la araña, empezó la cola en la autopista, Nicolás Spielberg empezó a enojarse por las impertinencias del aspirante a taxista. Entonces en un raptus para hacerle entender de lo trascendental de su búsqueda: le explico que hay un ser en visión antropomórfica, que emana una energía así poderosa que solo el que tiene un conocimiento metafísico es capaz de percibirla. El taxista, que tenía el don de molestar a la humanidad, le pasó un librito, que un ciudadano se le había olvidado en la unidad titulado;

“Metafísica al alcance de todos, Conny Méndez.”

Nicolás, comenzó a echar chispas, cuando al vidrio del carro ya inmóvil por el trancazo de la cola, se asomó Panchito el Agachado.

¡Buenas hermano! que la paz del cosmos este con usted y la meditación de los grandes sabios de los maestros orientales le de iluminación pa' siempre, me das un dinero pa’ comprar la carterita, Ja,  Ja.

Nicolás, automáticamente impactado por la pestilencia nauseabunda, que le abrió el entendimiento más allá del momento asignado, tomo el dinero y le extendió la mano.
Después en un momento axiomático dijo;

Si no es redondo, es cuadrado, los extremos se tocan, las paralelas se cruzan en el límite.

Luego ambos se quedaron fijos, uno dentro del otro, en la mirada, en trasferencia quántica, donde todo se sabe.

¿Cuánta distancia hay dentro el mismo punto?

Sustraído del diario de Darío, el Cachetón de Horizonte, harto pana burda; que un día se tostó y empezó a recoger latas.
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Mensaje por revolucion1954 el Lun Sep 30, 2013 11:41 am

La obligación de escribir.

Escribir bajo el estigma del Caín.

El primer beneficio, de escribir, es que aprendo a leer, tratando de comunicar todo lo que gestiono dentro de mí, me encuentro en los textos de otros escritores un sin fin de definiciones, tratando de concretar lo que formalizo como baúl cultural, encuentro en otros textos, palabras y frases que relevan conceptos y descripciones, que estimulan mi perseverar.

Cuando leo los textos antiguos, me digo, los griegos han dicho ya todos, lo que no dijeron es porque los textos se perdieron, o los perdieron ellos para hacernos crecer en nuestra pequeñez.

Así me di cuenta que yo escribo, después de una vida en la indagación de la verdad, buscando la vía que conduce a la sabiduría.

La Filosofía; como búsqueda de la verdad.

La Religión; como principio epistemológico.

Después que consigues la justa definición de la palabra, logrando su semántica original, indagando hasta el inicio de los tiempos para lograr su auténtico significado, la enunciación que te da el entendimiento más allá del período actual en la lejanía del futuro, de los tiempos ausentes en lo ya vivido.

Alcanzo también la evidencia que la verdad es un infinito, no alcanzable sino en pequeñas realidades, pequeñas porque son circunstanciales de espacio y tiempo.

¿Escribir para qué?

Llenar estantes, de libros que después esconden a los maestros del pensamiento, a los tutores de la humanidad, las nuevas generaciones no tienen la claridad la orientación de quien en sus escritos daban una guía, una ayuda, para ir más allá del límite.

Hoy, hay tanta literatura que sepulta la verdad.

Para sentarme a escribir pasaron años, archivaba todo dentro la mente porque mis primeros escritos se perdieron, como hojas al viento en los días de otoño.

Mi voz interior me pedía que me sentara a escribir, ¿Pero que podía escribir? yo común mortal.

Podía acaso violar el templo de Sofía, las letras inmortales, de Platón, Heráclito, Séneca, Descarte, Kant.

Todos aquellos que con sus plumas delinearon el sonido, y definieron las concepciones que desarrollaron la gramática.

Por eso que mi vida fue errante, cegado por la emisión, la illuminosciencia la que posea el inicio y la formación del conocimiento, la luz que resplandece desde el eterno.

Años concebidos por la maestra vida, las época dadas a tu acción de formas empíricas de tu vivir, continua y sin descanso, sin saber que la amargura era un premio, el fracaso una aureola, la crítica destructiva un elogio.

Años de soledad, hasta que la misma ausencia de la imagen te delineo, delimito, forjo son momentos en que no hay un parámetro de orientación, pero debes andar, hacia allá con certeza y convicción justamente por lo que no ves, lo que no puedes ni aferrar, ni palpar justamente prueba que la luz es interior.

Sé hasta dónde veo, el resto me lo imagino.


Cuando todos te adversan a ti.
Cuando estas rodeado de tinieblas.
Cuando la tierra entera te gira en contra, y no importa que seas niño con la espalda marcada por cable de luz, o la cara hinchada a patatas y carajazos.

Cuando te duermes en un refugio de fortuna, con la ciudad que te pasa por delante, sin encontrarle sentido; porque la gente vive, ciertamente viendo el mundo detrás de una bolsa amarilla de cola, con el sonar ensordecedor del pitico continuo en las orejas, visiones de estrellas que explotan en galaxia distante, como astros vagantes en el vació universal.
La escuela que te enseña alineación de clase, violencia de sistema implícita sobre el educando, te inculcan razonamientos de adultos, la tarea de escribir cuando no tienes nada que decir, que es tanta la vivencia que no sale un punto y coma, sentimiento errados en conciencia autista.

El primo libro que leí, fuera de la educación formal, fue de aventura; Papillón, y tuve una reflexión: mira tú cuantas cosas se pueden hacer en la vida.

El segundo libro que leí fue el discurso del método, de Descartes; sustancia y método de quien configura el pensamiento humano en una ilación continua de reestructuración en un todo para alcanzar un infinito, aunque viví errante, en lugares distantes, lugares impropios los libros en mi mochila siempre tuvieron un lugar destacado.

Recuerdo así que una vez dijo el comandante Sol; La vida de un revolucionario, pasa por diferentes fases se inicia en un adoctrinamiento básico, donde el joven erige su moral y sus estructuras intelectuales, después pasa por la fase del anticonformismo, donde se forma su condición subversiva contra el poder establecido, luego se quita la máscara y va a la clandestinidad, redactando panfletos eversivo enmarcado dentro de ese romanticismo en la que se forma la teoría utópica de la sociedad ideal, el olor a tinta del batea (multígrafo), un amor efímero con una camarada entre el descanso en la lucha armada, condición única de ese sentir libre e indómito en que la violencia del estado impacta contra la voluntad autónoma del que se opone a ser condicionado, alienado.

De esa manera la cárcel es de obligación, donde se eleva a las formas única en que la tortura, templa su carne, patadas, cachazos, plan de machete, plan de peinillas, batazos, puñaladas a traición de parte de aquel que no sabe afrontar un hombre de frente, son momentos en que la vida, te continua a presentar tareas, y tú a cumplirla, no hay descanso para el hombre que tiene impreso en su frente; El estigma del Caín.

Si, sentarse a escribir por una obligación, pero pesa la mirada, no ves los estantes están llenos de libros, y yo ya no veo a los maestros, es solo letra muerta porque no ilumina el camino.

Vas adelante ciego, como el que no sabe, cuando el ácido explota dentro la mente fantaseando en miles de colores, y te reconoces dentro las experiencias adolescenciales Antiautoritarista, en que tú y otros como tú, medios soyados se enfrentan a los poderes de la tierra, que tratan de apoderarse de inmensos recursos, monopolizando medios de producción dejando a enteras poblaciones sin subsistencia, allí desarrollas tu conciencia autocrítica.

Vas y marchas en senderos de montaña aun no formados, entonces te interrogas; ¿Es allí el límite?

No, es solo el non logo, (ni tiempo/ni espacio) y te ves andando, marchando entre abandonos, y traiciones,

¡Pero tú no!

Tú, estas con los maestros que forjaron las virtudes, y debes mantenerte en pie, caminar erguido en medio del perjurio, solo para sentir cuán fuerte es un ideal.

Volteas atrás y ves tú propio recorrido, marcado con signos indelebles de lo que signa, un largo camino del si mismo, te hace sentir cansado, el triple en edad, quisieras gritar;

¡¡¡Basta!!!

Pero no puedes, ves adelante casi al confín del horizonte un infinito, es mucho lo que falta, tú cuerpo está lleno de cicatrices, tú alma lacerada.

La vida es tacita, a ti no te va hacer descuento, esto es implícito.

Solo por el designo en forjaras letras, escritura que el polvo del tiempo guardara para los eventos póstumos.

Después llega el invierno, el riachuelo hiela, su sonido que abre al paisaje mágico se cristaliza, el anciano que vive en la montaña más allá del tangible, es inaccesible en esta época, no hay con quien comunicar.

Entonces te sientas, tu mano empuña la pluma, extiende el papel, los canales de comunicación se abren, y la escritura se forma así misma, lo que tenías que decir estaba escrito en sí mismo, dentro de ti desde el inicio de los tiempos, es más antes que ellos se formaran...

Pero las manos que son un vehículo, son formadas en mil experiencias, son forjadas como el acero, son seguras de lo que dicen, una palabra diseñada a un significado que trasciende, coordenadas justas, al encuentro en lugares aun no configurados donde la luz es ausente, sin concordar aún el tiempo y al espacio, en viceversa sustrae definiciones en áreas mentales aun no colonizadas por el establecimiento por ende libre del condicionamiento socio-cultural.

Lo sabes tú, solamente tú y la maestra vida, que ya no te impone tareas.

Solo la obligación de escribir, aunque tú insistes; los estantes están llenos de libros, está todo dicho, tendremos que derribar más árboles, para hacer más papel.

Porque para un escritor la tinta y el papel es consagrado a Sofía, no se puede diseñar encima de un papel cualquier pendejada, escribir es un noble arte.


¿Pero quién puede leer?

De esta manera DIOS llamó a Moisés apartándolo sobre una montaña, y le dicto; claro un dictado, por esa razón no puede ser profano, un libro es Sagrado, un libro inspirado a Sofía, es lo que nutre nuestra civilización.

¿Quién lo leerá entonces?
¿En qué lugar será conocido?
¿Qué te pueden decir tus contemporáneos?

Eso no tiene importancia, porque la verdad es una, inmutable en el tiempo y en el espacio, podrá yacer en el fondo de un baúl por siglos, esperando su momento histórico, hasta que aquel día avendría.
¿Puedes ir detrás de un premio o alimentarte el ego?

¿Para eso pediste conocimiento a los maestros, para eso pedisteis a los profetas de desvelar el misterio del absoluto?

No se puede ir, detrás de las palabras de hombre.

Entonces luego escribiré, porque escribo existiré.


Tomado del diario del inquieto Anacobero razón unilateral,
para atrapar el sonido e incidirlo sobre papel en letra viva.
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Mensaje por revolucion1954 el Lun Sep 30, 2013 11:44 am

¡ESCUCHA!




La noticia es de horror e invadió todos los corredores, todas las celdas, todos los pabellones.
Gritos espeluznantes que helaron el espacio, congelando las acciones.
¡Topipa fue asesinado!
Era uno que daba testimonio, cuando se congregaba con los otros cristianos, en los patios de los pabellones, se subía a la tarima y decía;
-¡Hermanos! yo andaba en tinieblas, antes de recibir a Cristo como nuestro señor de luz, atracaba, acuchillaba, era vicioso de droga, vicioso del juego, era un hombre vil y mundano, después conocí la palabra (Entonces alzaba la Biblia con el brazo extendido hacia el cielo, elevando el tono de voz, como un clamor que viene desde el adentro, desde el infinito).
-¡Gloria a DIOS hermanos! hoy puedo darles y les doy un testimonio de este avenimiento epocal para cada hombre; salgan de la maldad, reconozcáis las tinieblas que ciegan vuestros ojos y delante ustedes avendrá la trasformación mediante el Espíritu Santo.
-¡Acepta la luz! reconócete en Cristo como ser de luz, a él como nuestro señor.
-Entrad a la nueva era de la luz perenne, escucha la palabra de DIOS; que es entendimiento, bueno para instruirte en la vida, es sabia para aconsejarte en las penurias, es poderosa para curarte de todas las enfermedades del cuerpo y de las desviaciones mentales.
-¡Sálvate! Abandona las tinieblas.
Fue una emboscada, un ajusticiamiento; eran las obras pasadas de su vida que lo alcanzaban, de un hombre que ya no existía, acciones que venían de un traspasado remoto que lo alcanzaban, el pasado tiene una idea fija y no perdona.
En un estrecho corredor, de aquellos que cuando caminas, la parte que dejas atrás desaparece, y se cierra al entendimiento, al pie de una escalera.
Emboscaron a un hombre que era lejano al hoy, a un hombre nuevo con apariencia del pasado, estocadas determinadas lanzadas desde un tiempo oscuro repleto de ignominia, de incertidumbre a un hombre que había ascendido.
El se defendió solo con la palabra, se cubría con la Biblia, la palabra de DIOS, el libro de la vida fue traspasado, y el repetía;
¡Gloria a DIOS hermanos!
¡Cristo os ama!

Estos, como alérgico a la luz, se cegaban aún más, mientras sus acciones enfuriaban desembocando en violencia ilimitada, en la plena ausencia de razón.
El filo del hierro entraba en su piel, traspasaban su carne, vertía su sangre y el continuaba a esquivar la punta del arma con la Biblia,
Usándola como su escudo, (escudo y adarga será su verdad) y continuaba a repetir:

¡Gloria a DIOS hermanos!
¡Hermanos, Cristo os ama!

Tantas cuchilladas, soportó, que su piel abierta, hablaba mediante sus heridas, hasta que cayó al pavimento.

Con una sola certeza; ¡la Vida Eterna!
Con una sola convicción; ¡El amor de Cristo!
Con una sola fe, es una prueba que DIOS le impuso, para ser curado de la carne.

Así desde el profundo de la decadencia de los valores humanos, entre muros descoloridos en que las manchas de sangre y las masas encefálicas adheridas a las paredes, de muros levantados contra el entendimiento y que te señalan el dominio del caos del mundo, los confines del reino del hade viviente, (Solo en la tierra, puede existir el infierno), del profundo de la perdición de la naturaleza humana, hay hombres que reconocen la verdad aún hundidos en las tinieblas, y se levantan sobre de ellos mismos, en pie, con el brazo extendido hacia el alto, lleno de cicatrices, desarmados de todas las concepciones humanas y elevando la Biblia, como único testimonio de la verdad, el libro de la vida, donde se expresa la grandeza de su palabra y con gran estatura moral, renacen por la aceptación de la luz, para no ser nunca jamás ciegos, nunca más inscritos en el libro de la muerte por eso da abiertamente testimonio de su trasformación por la Gracia de Cristo, ¡Gloria a ti Señor! ¡Gloria a DIOS!
Quedo al pie de la escalera, con la cara hacia el alto, la reja era oscura de tanta sangre secada en el tiempo del olvido.
Los ejecutores materiales, miran al cristiano moribundo, en sus manos las lamas sangran aún, el cuerpo es radiante, él abraza la Biblia, mientras el libro vertía la palabra encima de los escalones; La sentencia fue ejecutada como en Deuteronomio 13:1.- Cuando se levantare en medio de ti profeta, o soñador de sueños, y te diere señal o milagro, 2,- y acaeciere la señal o milagro que él te dijo, diciendo: Vamos en pos de dioses ajenos, que no conociste, y sirvámosles; 3.- no darás oído a las palabras de tal profeta, ni al tal soñador de sueños; porque el SEÑOR vuestro Dios os prueba, para saber si amáis al SEÑOR VUESTRO DIOS, con todo vuestro corazón, y con toda vuestra alma. 5.- Y el tal profeta o soñador de sueños, morirá.
A la escalera empezaron a llegar los compañeros de la desidia, los ejecutores del magnicidio lo continuaban a mirar, impedidos de irse, desde el ofuscamiento de las propias oscuridades, estrechaban los cuchillos en mano que aún sangraban, se van, alejándose en las penumbras, juegos de sombras donde los seguidores de Satanás cumplen sus fases diabólicas, donde se desvía el espíritu, pero uno de ellos se gira y le dice:
-Es mejor así Topipa; en este lugar te podías corromper de nuevo, así ¡Tú alma es salva!
¡Topipa! que alguien pueda escribir tus sagas, tus luchas contra el demonio, tú decisión de salir de las tinieblas, que alguien pueda recoger tus testimonios, tus vivencias de una entera vida, vivida en la estrecha marginalidad y que desde el fondo del abismo, mundo del maligno, renació un hombre.
Los cristianos llegaron a la escalera, observaban en silencio melodioso precediendo un coro de Ángeles, porque su cuerpo irradiaba luz, que no les hizo concebir el rencor, todo era sobreentendido dentro del diseño de DIOS, como la adecuación de los tiempos, circundados de muros sin color, de escalinatas derruidas de un lugar sin identidad.
Lo envolvieron en una sábana blanca y lo llevaron fuera del pabellón, por el corredor hacia el estacionamiento de entrada, un pasante lo vio y dijo;

¡El era un hombre justo!
¡Un convertido, a la verdad por la fe!

Otro dijo; ¡Es el indio Topipa!
Otro dijo; ¡Es el negro Topipa!
Otro dijo; ¡Es el prieto Topipa!
Otro dijo; ¡Es el blanco Topipa!
Luego;

¡El zampo Topipa!
¡El mulato Topipa!
¡El moreno Topipa!


¡Es la nación Topipa!
¡Un Magnicidio de pueblo!
¡Un extermino de juventud!
¡Están matando a una nación!

Sustraído del diario de Topipa, malandro convertido (Barrio de Campo Rico, sector el maldito).

Corría el año 1989...
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Mensaje por revolucion1954 el Miér Oct 16, 2013 3:14 pm

Memín



Políticas de Procesos Excluyentes


Cuando oyó esas palabras, no las podía creer, no sabía lo que oía, pero le pareció que era profundamente injusto, sin saber lo que era justicia.
A los 8 años, que le dijeran; que se fuera de casa, no sabía cosa envolvía, pero, la insistencia de la madre y del padre, no le dejaron alternativas válidas, sintió al salir de la humilde vivienda que le arrancaban el ser de cuajo, que en el frio del páramo se ceñía la soledad, la neblina espesa no le dejaba ver más allá de esa circunstancia que le arrancaba lagrimas incontenible en su precaria existencia...
Bajó con una bolsa negra, negra como su advenir, sujetada fuertemente, volteando hacia atrás, varias veces, repetidas veces, esperando despertar de aquella pesadilla, para que alguien le dijera algo, para que alguien lo despertará, para que alguien simplemente le indicara el camino, e iba cuesta abajo mientras en sus adentros se alojaba la destierro, unas veces le apretaba el pecho en forma de ansia, otras veces se llenaba de ilimitada angustia.
-¿Que voy hacer?
Tiempos de olvidos.
Tiempos indiferentes.
Tiempos que no se reconocen a sí mismos...
Y como el caudal de agua va cuesta abajo, así mismo él se revertía sobre la ciudad, en la medida que oscurecía, Bogotá se iluminaba, él pero deambulaba por calles y avenidas, el hambre lo torturaba, el abandono no le daba paz a su ser, agotado sin fuerzas se sentó en la banca de un anónimo parque, pero hacia demasiado frio para poder dormir.
Hace frio en Bogotá, y más aún, cuando se es tan pequeño, que la soledad no entra en el recorrido de esas calles de gente sin solidaridad...
El nuevo día trae consigo, todo lo que el sueño había delegado a memoria de olvido, y que las primeras luces del alba, junto al ruido ensordecedor de los vehículos que se iban amontonando en las calles y avenidas, le traían de nuevo a colación, se acurruco sobre sí mismo, pero lo único que sintió dentro de sí, en todo su ser fue un enorme vacío.
Por allí pasaron unos como él, recogían cartones en sacos más grandes que ellos, recogían latas en sacos que arrastraban detrás de ellos, mezclados con perros.
Se detuvieron en el parque, donde jugaban otros niños bajo la mirada atenta, de niñeras y madres, máximo guido al mínimo rasguño.
Ellos, los otros, hijos de nadie, niños de la calle, se juntaron al ángulo opuesto del parque infantil, formaron un círculo junto a los perros y sus sacos.
Él permanecía impasible, mientras observaba como se mecían, su ser quería volar entre columpios y toboganes, llevada por las manos protectrices maternas, los veía jugar y reír, el reír le atraía demasiado, casi lo trasportaba a un estado de bienestar angelical.
Luego inicio a oír otro tipo de risa, risa espaciada de sonidos vacíos, que provenía del fondo de aquel parque infantil, desde el ángulo obtuso en que estaban sentados el grupo de niños de ausencia paterna, risas exageradas, risas de profundos ecos de brillos de vacíos, de abismos de soledad que le hicieron sentir vértigo de profunda exclusión.
Se le acerco una niña que provenía del grupo.
-Oye niño préstanos la bolsa (Funda).
-¿Para qué?
-La necesitamos, y ven tú también.

Se levantó y se acercó al grupo,

-¿Para que la necesitan?
-Para oler, siéntate y veras.
-¿Estas abandonado?
-Sí,

Empezó a llorar.

-Mejor no llores, no sirve para nada.
-Sí, quédate con nosotros. (Solidaridad sintomática de los iguales).

Lo aceptaron como si lo conocieran de toda la vida, él volteo hacia el parque donde se jugaba a juegos infantiles. Cuando le golpearon al brazo toma y chupa, la bolsa (Funda) llena de un color amarillento, le pareció extraña y se le quedo mirando, mientras el que se la ofrecía arrancaba en una carcajada sin fin.

-Chupa, dale chupa.
-¡Que! ¿Qué tengo que hacer?
-Agárrala de esta manera, pon la abertura en la boca, sopla y jala.

Cuando lo termino de hacer, miles de estrellitas intermitentes centellante, le invadía el cosmos a los ojos subió un efecto anestesiante y le brotó una risa a dentada plena, desde el fondo, más allá de su comprensión, el efecto era corto, pero la bolsa recorría de mano en mano, aquellas manos pequeñas desprotegidas, sucias, inocentes que se adherían delante el abandono social, se vaciaba y de nuevo se le llenaba.
El parque se fue vaciando, niños que se marchaban en coches, de las manos protectrices de sus años infantiles, la noche caía lentamente, como escarcha de hadas sobre ellos, mientras ellos estaban suspendidos, detenidos en su pequeñez, oliendo pega de zapatero, que los hacia escupir constantemente, se caían hacia atrás, unos sobre otros formando, un montón de pequeñas acciones, inocentes acciones, inconscientes acciones que los trasportaba a dimensiones paralelas, a laberintos de orcos y dragones, donde mil demonios los arrastran irremediablemente hacia las tinieblas, delante la mirada indiferente de la desidia social.

-¡Oigan es tarde vámonos!
-¡Brrr, uy!
-¡Sí corramos!

Se alzaron rápidamente, él no entendía nada, veía las estrellas que brillaban intensamente, brillante, intermitente como nunca, mientras se tambaleaba.

-Ven no te quedes allí, pareces el propio Memín, ¡levántate!
-No te puedes quedar allí, si pasan ellos te mataran.

Se levantó en ese momento entendió, que pertenecía aún grupo, corrían saltando y gritando junto a los pequeños Camines (Niños Expuesto al Público Abandono Social) como una tribu nómada de espacios siderales, ajenos al mundo que los angustiaba.
Corrían y a ratos provocaban pánico entre los transeúntes, una señora que caminaba distraída fue objeto de expropio, por Cachín el más grande del grupo, le tiro el bolso y corrió con ella bajo el brazo, hubieron gritos, insultos, pero él como el viento, se veia pero se volvió intangible, los demás corrieron como si fueran uno solo, porque la culpa de uno, caería sobre todos ellos. Tuvieron que esquivar varios hombres que quisieron cerrarles el paso, detenerlos, pero se les zafaron, recubierto de sucio que el acumulo lo vuelve hollín y es grasoso, repelente al tacto, repulsivo a la vista.

-¡Ven, por aquí, Memín!

Voces que oía, que lo guiaban en medio de aquella estampida infantil, jamás lo habían llamado Memín, pero le resulto tan familiar, algo que de inmediato lo adquirió, porque lo sintió profundamente suyo.
En el cruce de camino, debajo los puentes de la autopista, ingresaron en el alcantarillado.
Al submundo, que sus entrañas los protegía del mundo de la superficie.
Alguien dijo alguna vez; “No se puede empezar la vida en medio del rencor social.” Alguien también los vio con profunda ternura; pensando que los niños solo tienen que jugar.
Corrieron aún por túneles oscuros, guiados por un instinto, que emergía desde el interior de la herencia atávica, tropezando contra bultos amorfos, aguas mal olientes, oían el chillidos de las ratas, veían los destellos de sus redondos ojos, seres que disputaban espacios, en el reino de la penumbras.
En un descanso de la cloaca, subieron a un local donde se amontonaban, sacos y cuantos objetos desechados por el mundo exterior encontraban, al llegar, Cachín estaba hurgando aún la cartera y seleccionando los objetos, objetos inservibles por la entera humanidad y separando el dinero, una luz pálida que emitía una vela, le permitió detallar el lugar, que lúgubre, con aire caliente que se sintió sofocar, cerrado completamente, pero lo hizo sentirse al seguro.
El dinero era bastante, bastante para sus precarias necesidades, por eso se utilizó para mandar a comprar alimentos a la superficie. Fueron escogidos la Gata, Yoyo, y Memín por ser los más pequeños.
De nuevos por recorridos de agua malsana, disputando la oscuridad con las alimañas del mundo subterráneo.
Al salir a la superficie se sentía otro, era parte de una comisión para liberar a la humanidad del hambre, llegaron a un puesto de ventas de arepas, que él quiso comprar, pero los otros niños, le dijeron que no, eran muy costosas, en una tienda enrejada compraron galletas, caramelos y cuantas chucherías allí vendían.
A él le pareció una fiesta, nunca en su vida había visto tantos dulces.
-Todo muy rico.
-Si muy rico. (Le respondió la Gata).

Los días corrieron como las aguas servidas, mal olientes, pero canalizadas, saliendo a la superficie al primer impacto se cegaba con el contacto de la luz del día, de la oscuridad a la luz, de la perene noche, arrastrando esos sacos que llenaban con desperdicios, hurtando, corriendo, drogándose con cuantas sustancias alterasen sus sentidos, se producía en él, el olvido de los tiempos, el caos del cosmos, espacios alterados por tiempos indivisibles...
La tribu aumentaba y disminuía según los percances que los pequeños Camines, se encontraban, pasaban días y luego se recompactaba el grupo.
Entonces llegó, o más bien regreso Resorte, empezó a contarles todo lo que le había pasado, desde que se marchó hacia Caracas.
Él escucho toda aquellas historia fantásticas, animada con palabras, pero que él, las traducía en su mente a colores, con vivos matices de fantasía infantil...

-Y les digo allá todo es bien, no nos persiguen, ni nos matan, como aquí y la gente te regala de todo, allá no recogía basura, ni me escondía en las cloacas con las ratas. -¿Porque te regresaste entonces?
-Para que se vengan conmigo y salgan de este agujero.

La propuesta, respuesta quedó en el aire, rebotando de mente en mente sin parar, hasta los arrullo esa noche en sus tiernos sueños de niñez abandonada. Sí un mundo mejor es posible. Así lo presintió, así se cobijó con aquel anhelo, que las clases excluidas conservan como ideal, el sueño reivindicativo de los pueblos.
Varios días pasaron, y la opción de irse a Caracas se fue volviendo una idea fija, en la oscuridad del local, al lumbre de una vela, se planeaba aquel viaje como los antiguos Españoles, que buscaban la tierra de la eterna juventud, el Dorado, la tierra prometida y cuando sueño, el hombre invocó antes de partir para una aventura.

-Sí mañana nos largamos.
-¡Esta bien!

Respondió el Memín, pero sintió un profundo escalofrió que le helo.
Al día siguiente, se aviaron por la vía, que lleva a Tunja, marchaban como los exploradores de antaño por tierras baldías, por forestas inhabitadas de tanta desidia que hoy las pueblas.
Optaron por subirse a un camión, mientras los choferes almorzaban, el viaje fue monótono hasta llegar a San Gil, el ejército, había bloqueado el camino para realizar un registro de todos los vehículos, y los encontraron acurrucados.
Arrestados, el pequeño grupo fue conducido a un albergue de menores.

-¿Se terminó el viaje aquí Resorte?
-No, esto es normal, hay que buscar solo el hueco para irnos.

En el albergue eran en muchos, los castigos eran frecuentes, y sucedió que hubo una fuga masiva, en la que el pequeño grupo, retomó su ambicioso proyecto de llegar a Caracas.
Regresando de nuevo a la carretera, caminaron por días, en los pueblos pedían dinero o comida, retomaban fuerzas y regresaban al camino, de esa manera llegaron a la ciudad de Cúcuta, después de varios meses.
Cuando cruzaban por el puente Simón Bolívar, fueron arrestados y confinados en un albergue de nuevo. Ellos ya pertenecían a la vía, e intercambiaron historias con otros que habían regresados, otros que venían y otros que nunca se habían atrevidos a partir, y se entusiasmaban, con las historias fantásticas y el sentir de tanta vivencia.
Varios meses pasaron, detenidos hasta que pudieron fugarse.
Una vez recuperada la libertad, cruzaron por debajo el puente, esta vez de noche, al entrar en Venezuela no concibieron el cambio, que ellos se habían planteados
Pero Resorte les animo, diciendo que Caracas es otra cosa.
Avanzaron por los Andes, atravesaron el helado paramo, hasta la ciudad de Mérida y allí delatados por sus vestiduras, por su apariencia de abandono y desdejadez les detuvieron y de nuevo internados en un albergue de menores.

Sigue...
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Mensaje por revolucion1954 el Miér Oct 16, 2013 3:15 pm

Esta vez se sentía con ganas de quedarse, tenían frio y hambre el recibir alimento con regularidad, tener un lecho aunque compartido, pero luego de varios meses junto a los castigos, a la disciplina impuesta, a las clases que no contenían nada el fin practico, poco a poco regresaron los sentimientos emancipadores, la libertad de andar por allí como perro realengo, acostarse debajo un puente, deambular las noches entre bares y prostitutas, sentir el frio intenso de la noche, observando un cielo estrellado, cansado de las cuatro paredes del patio interno a la casa, empezaron las consultas con los demás compañeros, hicieron varios intentos que habían sido descubierto, pero aquel mes las severa maestra Josefina se fue de vacaciones, por eso el plan lo adelantaron sin tropiezos el servicio de inteligencia interno dormía, fue de mañana, bien temprano cuando llegó el distribuidor de la leche y el pan, se salieron por la puerta y se alejaron corriendo, volteando viendo la casa con sentimientos protectores.
A cierto punto, mientras ellos bajaban de las alturas andinas, hacia la llanura creyendo que los estaban persiguiendo, los del albergue celebraban la huida de 15 menores, porque habían superado el cupo de infantes.
-Menos mal que se fueron…
En la ciudad de Barinas se alojaron en la plaza Bolívar a la sombra de los Libertadores de América, los transeúntes estaban acostumbrados a ver menores en Estado de Abandono Social.
Ellos se dedicaron a la mendicidad pedían y era suficiente para comprar la pega de zapatero, inhalar ese elemento volátil que los hacia volar a otros espacios, que los anestesiaba de todos esos sentimientos y emociones que les poblaban por dentro, que en la tranquilidad de la noches los asaltaban en sus sueños, que les producían calambres y sobresaltos, que al despertar en su realidad, se alegraban de que las pesadillas no eran ciertas.
Pues estas superaban sus realidades domesticas…
El día, a día, les traía pesares y divagaciones, mientras avanzaban hacia aquel mito que los Camines evocan en su abandono; “la ciudad de Caracas.”
Cuando llegaron a Caracas, después de 2 años, se alojaron en el Boulevard de Sabana Grande, durmiendo en sus bancos una gringa (italiana, española o portuguesa) les traía la cena, “la Señora Gina” la llamaban al acercarse, les lavaba la ropa, les leía algún cuento, la gringa cuando se alejaba ellos pronosticaban que no volvería, la sentía como protectora dentro de todo aquel abandono en que eran sumidos...
Las noches dormían a la entrada de algún edifico, o arrumados en cartones en algún jardín. Pequeños como eran, flacuchentos por la desnutrición, entraban entre barrotes y algunas ventanas, de los negocios que abundan en la zona, encontrando cantidades de dinero, pequeños hurtos que iban dejando su rastro.
Por los lados de Chacaíto, por donde trabajan y venden sus productos los artesanos. Se reúnen con gente que viaja por toda Latinoamérica, practican la magia callejera, el malabarismo, elaboran artesanía, es un ambiente bohemio que los acepta como tales, a ellos. Con ellos aprenden a fumar mariguana y otras sustancias, dejando la pega de zapatero, conocen a su vez a grupos de menores y alternan con ellos, entre ellos conoció a Estefanía, concurrir a sitios de agregación social tiene sus costos, ellos con los hurtos habían adquirido poder adquisitivo, se vestían con la ropa que robaban en las tiendas, hasta que en una joyería encontraron 15.000 Bolívares, con su parte Memín decidió comprarse una moto, tenía la firme ambición de conquistar a Estefanía.
La paseo en su moto e iban a las matiné de las discotecas en Chacao, se divertían en grupo pero los grupos son cambiantes, aquella tarde ella se fue en carro con un pavito de los que llaman la gente bien, un sifrino los llaman ellos despectivamente.
Arranco su moto intempestivamente, por las molestias que las heridas de los tiempos de olvido le producían, lo que demuestra que las emociones nunca cicatrizan, volaba entre carros e insultaba a los automovilistas, mostrando sus acrobacias y su desprecio a la propia vida, esto llamó la atención de dos policías metropolitanos, los llamados pantaneros que iniciaron una persecución sin cuartel, por calles y avenidas, por escaleras y puentes, hasta que la mayor potencia de las motos policiales, les dio alcance.
Una vez detenido le pidieron los papeles de la moto, mientras por la alarma dada, llegaban más policías y no se pudo arreglar con los que lo detuvieron, los papeles resultaron en regla, pero él no tenía documentos personales.

-¿De quién es la moto?
-Es mía, yo la compre.
-¿Es tuya? Como la compraste, si eres menor de edad.
-No, yo soy mayor de edad.
-¡Dame tú cedula!
-La perdí.
-¿Cómo te llamas?
-José Angulo.
-Inspector el ciudadano esta indocumentado, pero la moto es legal.
-Pídele el número de la cedula para verificar datos.
-¿Tú número de cedula, chamo?

Lo pensó y lo repensó, hasta que dio varios números al azar.

-6.456.67
-Falta un número.
-Llévalo a la central para investigaciones.
-No joda chamo, en vez de hablar claro en esa vaina, para resolver de una, ahora se te enrollo el papagayo.

En la central de policía judicial, le tomaron las huellas digitales, unas las mandaron a la División de Identificación y Extranjería y las otras al archivo de Policía Judicial.
Luego de varios días en Identificación y Extranjería no aparecía registrado, pero en la de Policía Judicial, estaban sus huellas dactilares solicitadas por hurto en una joyería, y como afirmaba ser mayor de edad, para no perder la motocicleta, fue enviado a tribunales de mayor de edad.
El día del traslado, en el Retén de Catia había un motín, así que lo trasladaron a la cárcel del Rodeo. En la entrada del penal solo con mirar hacia el interno tuvo un escalofrió, a todos los trasladados se les reflejaba el temor en la cara. Pero él albergaba otro sentimiento en sus adentros, siendo un sufrido en aquel antro seria reconocido por la desventura…

-¿Tú en que pabellón puedes vivir?
-En el que sea, no tengo culebra con nadie.
-Está bien chamo candela, mete a este pal pabellón del Barrio Chino.

Cuando entró, no tuvo tiempo de reaccionar, solo su condición de sufrido fue reconocida, pero la ropa, ellos se la quitaron, y le dieron una ropa vieja, que a él en lo particular no lo afecto, tenía poco tiempo que se vestía de nuevo, a cierto punto le era hasta incomoda.

-Mira te vamos a dar canoa en este pabellón chamo, pero aquí te tienes que mantenerte activo, empieza por amolar chuzos.
Los Chuzos como son llamados a los cuchillos de duelo y combate, tienen varias fase para su elaboración, la primera es dibujarla sobre el hierro de una platina, de las puertas, pero como estas escaseaban, tuvo que hacerlo de la platina de la escalera, para sacarle la forma, con un pedazo de segueta incrustada en un pedazo de palo de escoba, se saca y se empieza a molar con una escofina, fijada en un madera con clavos, una vez amolado se le calienta y se le agrega azúcar, donde el hierro se ennegrece y se amuela de nuevo, solo el borde que reluce plateado, una vez terminado se hace los cordones, los cuales forman la empuñadura. También había que practicar el duelo con los palitos calientes, palos de escopa que en la punta se le incrustaba un clavo.
Las constantes peleas, bien que iban, siempre alguna herida dejaba, los combates eran de pabellón contra pabellón, luego se recogían los muertos y se curaban los heridos, al rato ingresaba la guardia nacional con su represión, gases lacrimógenos y luego como un huracán de paso, les destruían todo, desnudos por horas en el patio, esperaban el castigo que los agentes del desorden, llamaban el caminito verde.

-Oídos a todos, pasar en grupo de a 4.
-¡Corran sin detenerse!

Mientras se preparaban, veía las filas de guardias apostado a todo lo largo del camino, con sus uniformes verde oliva, (Divisa sin honor de opresores de pueblo) para llegar al pabellón, las penillas ondeaban como sables de acero brillantes, corrían a más no poder pero era inevitable que el sablazo le hiciera revolcarse en el suelo, retorciéndose del dolor, pero de allí repartían con renovado vigor, pues las patadas que les daban en el piso eran peores, él ni se imaginaba, que un hombre tenía tantas marchas, ni que soportara tanto dolor atroz. Luego se reiniciaba a reconstruir los bugí, las cocinas, los colchones, las almohadas, las literas.
Un día, llego el consulado Colombiano, y se oían voces dentro de la cárcel, que todos los Colombianos bajaran al administrativo.
La Cónsul, mujer joven bella de finos modales y de comprobada vocación social, les trajo, medicinas y algún alimento, un enorme esfuerzo económico, para un país enguerrillado desde hace varias décadas y por la cantidad de compatriotas detenidos.
Como la gran mayoría estaban indocumentados, se les pedía los datos personales para hacerles los documentos.
Memín, le dio todo lo que recordaba, sustraído de un traspasado remoto, lejano removido desde debajo de los escombros de su derrumbe emocional; su dirección, nombres y apellidos, donde había nacido y que en el momento de su detención era a un menor de edad.
Luego de varios meses, regreso el Consulado y efectivamente trajo su identidad, pero en la dirección donde residía su familia, nadie lo había reconocido.
De nuevo trago amargo, él esperaba aunque sea un saludo.
Tramitó la cónsul su traslado a la ciudad de Caracas y lo trasfirieron a la Cárcel de la Planta. Al llegar lo pusieron en el pabellón 3, planta baja, el hacinamiento era grande, el se hizo una hamaca y la amarro entre los barrotes de la celda Nº1 y la de los baños, era de contextura diminuta, pequeño de estatura. Dentro de la hamaca se veía solo un bultico.
Por aquellos tiempos, se prendió el malandreo en el penal y los muertos salían con constancia diabólica, entraba la guardia; tumbado todo, luego la dosis de bioenergética activa, vejámenes, desidia, maltratos, castigo, desnutrición, carencias, una total exclusión del Sistema Social de Bienestar Publico.

Las noches en vela fumando Bazuco, en los pasillos oscuros, que solo la llamarada al inhalar el vicio dejaba espacio a una luz precaria, la basura acumulada, donde las ratas recababan su alimento, montones de ellas que le daban movimiento al piso.

Entre la planta baja manda la Banda de la Vega y en la planta alta manda la Banda del Barrio Chino, habían problema que crecían con los días, muchas veces en esta situaciones, hay más de uno que sinceramente se quiere morir, pero no tiene coraje para hacerlo con sus manos, por ello agotado en su propia existencia cansado de vivir en esas formas circunstanciales de caos social, no logrando ver el final del túnel hacen de todo para morirse.
Me acuerdo ese día, que estaba parado a la hora del almuerzo, en el estacionamiento del penal, esperando que abrieran la sección pedagógica, cuando paso Memín acostado sobre una camilla.

-¡Catire! ¿Cómo estás?
-Bien, chamín ¿qué te dieron un toque?
-Sí, creo que en esta me voy.

Se apretaba con las manos los intestinos, me quede mirando como lo llevaban a la ambulancia, pero en la tarde con toda la barriga vendada, regreso al penal después de fumarse unas pistolitas de Bazuco, subió a su hamaca que sinceramente, no sé cómo logro, subir hasta allí.
Al día siguiente, mando al hospital al que lo había apuñalado.
Pero al otro día, me encontraba en el mismo sitio y a la misma hora, cuando de nuevo paso Memín en camilla.

-¡Profesor! Catire ahora si estoy listo para irme, acuérdate de lo que te conté, sí.
-No te preocupes Memín, la historia la cuento yo.

Lo vi cómo se alejaba, retorciéndose de dolor y su historia que me la conto en el pasillo de la planta baja, del pabellón 3, esta se activó en mi mente. Ese día di las clases, pero no regrese al pabellón, porque salí de nuevo al estacionamiento, eran pasadas las 4 de la tarde, cuando ingreso de nuevo el Memín, caminaba cojeando agarrándose la barriga.

-¿Estas bien chamo?
-Bien, sí, Catire, verdad que es duro morirse, porque será.
-No sé Memín, pero se ve que no es cuando uno quiere, sino cuando se debe.
-De cajón debe ser así, porque tengo rato que me quiero morir, y no se da.
-¿Vas pal pabellón?
-No, la Cónsul habló en el Ministerio y me trasladan para el Junquito.
-¡El Junquito! Esa cana es bien, allí pague 3 años, se aprende que jode.

Varios meses después, me trasladaron al Junquito, para practicarme los exámenes psico-sociales para la libertad condicional, y me lo encontré allí, estaba de lo más animados tenía una bandita que atracaba a los otros internos, como el Junquito es una cárcel de alto rango, allí la mayoría eran pudientes.
Una vez hablando con un Alemán, que esperaba ser extraditado, a su país de origen, me comento que Memín, lo había atracado junto a otros dos y al negársele, lo puñalearon en la pierna.

-Mira alemán ese muchacho fue abandonado en la calle, ha sobrevivido a todo tipo de vejamen, en cambio tú tuviste familia y un estado que veló por tú seguridad social, simplemente olvídalo.
-¡Pero que tiene que ver eso ellos me atracaron!
Estaba gritándome entonces le dije.
-Bueno entonces ve allá y descómbratela, él es pequeñito raquítico y tú alto y fuerte, ¿Qué haces que no te la descobras?
Me quede sentado, observando las diferencias que existen a según la crianzas, ellos los hijos de la calle, conviven todo lo que encuentran. Los criados en el bienestar social en cambio son individualistas, sin solidaridad, creen que el mundo les debe algo.
Por esa razón la teoría social no se completa jamás; por lo imposible de encontrar un límite entre lo justo y el delito, y por al complejidad emocional de los humanos.
Una semana después estaba de nuevo en la Cárcel de la Planta, y un mes después me Trasladaron a la Cárcel de Yare, allí la lucha entre hermanos siguió, muertes y heridos, castigos y palizas eran el diario vivir. Luego cambiaron el Ministro de Justicia, el Nuevo ministro era un reaccionario, conservador, anacrónico, ¿Que se le puede pedir a un Social-Cristiano de ser? Convirtió a todas las aulas de sección pedagógica de la Cárcel de la Planta en celdas y de la Cárcel del Junquito trasladó a todos los estudiantes de la universidad, en ese lote vino Memín y el Profesor Fossi, los invite al pabellón donde me encontraba, pero Memín, me hizo seña que iba al pabellón 4, Barrio Chino.

-¡Bien, Memín esa es la familia!

Son los tiempos que pasan, algunos los sitúan, a otros nos arrollan, para contar esto, en síntesis valió la pena existir.

En estas historias de vida común de políticas excluyentes, en que el ser vive postergando su bienestar...

Sustraído del diario de Memín, como tantos niños Latinoamericanos, huérfanos de familia, huérfanos de patria, huérfanos de justicia social.

Corría el año 1995

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Mensaje por revolucion1954 el Miér Oct 16, 2013 3:19 pm

Banda de los protestantes.


Matías el salado sería un honesto trabajador, pero tiene una deuda en su Haber, lo cual no sabe pues no está contabilizada en su Hacer, él no lo sabe pero eso no lo exime del Karma, hace tiempo convivía con Lucia la previsora, que el marido la había abandonada.
Ella tenía un hijo, que protesto duramente tanto que la mamá, lo botó del rancho (Barraca), a la calle.
El chamo en aquel entonces tenía 7 años, pero hoy tiene 13, y pertenece a la Nueva Infancia Generación Halley;
Los que vienen una sola vez a la tierra.
Milita en la banda armada de los protestantes, los llaman así porque no aceptan reclamos, explotan al que se opone en las primeras de cambio. Ellos gobiernan en la parte alta del barrio; El Niño Bueno del Nazareno, pero continúan a crecer y expandir sus dominios. Es infancia seria y doliente de vida, delincuencia activa. Cariaquito el morado, como llaman al menor, tiene tres muñecos (muertos) en su Haber, en la cuenta de ahorro para ser acreditado al cartel de Malandro, pero tiene la ficha cochina en la moral del barrio, o sea tiene un Debe, por culpa del Matías el salado, porque por él perdió el rancho y la mamá, que de paso es la única, una raya grande en su ficha, es el primer amor y de condición irremplazable. Tremenda ofensa de carácter mortal, según la ley del Malandro.
La bola corría por el barrio, todos lo sabían menos, él, Matías el salado.
Ninguno hizo de mediador porque el agravio es de pecado mortal, quitar la mujer a un malandro es bien malo, quitarle la mamá es fatal. En ese lío no se aceptan embajadas, ni la intermediación de la O.N.U. es la moral del barrio y está escrita en ti, en todas las paradas del carromato de la muerte; donde la Pelona (Muerte) recoge las almas, expreso ultra celestial non stop tierra-cielo.

En ese lío el único abogado que tienes es la pólvora.
La sentencia fue publicada y es irrevocable edición del Tribunal de Menores del Hampa; parte alta del barrio Niño Bueno del Nazareno.
Donde lo encuentro, como lo encuentro, cuando lo encuentro.
Aquella mañana bajan los 5 menores de la banda, saben que hacer, como lo tienen que hacer, con nosotros hay palabra de paz con salvoconducto.
Matías el salado, esta contra la moral del barrio, los 4 acompañantes de la comisión no parlamentaria de menores que vienen a dilucidar la problemática, banda armada los protestantes, tienen que quedarse afuera, no pueden entrar armados a nuestro callejón, y nosotros no podemos darle asilo a uno que ofende en su moral a un machito.
Cariaquito el morado entra armado al callejón, el sí entra enhierrado, porque es parte ofendida, tiene la sentencia con ejecución inmediata, tiene que hacerlo solo, si no pierde su seriedad, en el barrio amigos tienes y compañeros de lucha hay, pero a la prueba de madurez si eres serio te presentas solo.
En la mano lleva su hierro, un calibre 38; ¾ gian bun back reforzado, negro acrílico, con proyectiles; dum, dum, con la punta achatada una gota de mercurio, que cuando impacta el contacto con el aire hace encender una fulgurada.
Seguramente Matías el salado, hace sus rezos antes de salir del rancho, pero Cariaquito morado es creyente, invoco a los espíritus y pidió de liberar la acción, porque esa espina la tiene dentro desde hace demasiado tiempo y duele cada vez que se recuerda.

Nosotros, yo y mis hermanos; Mandinga y el Chicho, nos mantenemos a buena distancia uno del otro, yo encima de mi platabanda, con las pajiza montada, para prevenir una tumbada de nuestro gobierno auto proclamado, en los tres callejones que mandamos, llamados Senderos Luminosos de Sobrevivencia Inmediata.
Veo cuando el Cariaquito el morado, entra en el callejón debajo al nuestro, alli vive Matías en un rancho al lado de la china Elisa.
Tiene la luz prendida, la luz sale de los huecos de las láminas de zinc, salen como flash luminoso que perforan la oscuridad, dentro del rancho no se tiene que accionar el hierro (revolver). Pero Matías sale puntual a su cita con la Pelona (Muerte), tiene la luz en los ojos, está encandilado, momentáneamente cegado, busca orientación con los pies, pero le falta la tierra debajo de estos, en la mano derecha lleva una bolsa blanca con el desayuno, con la izquierda agita para no tropezar, agitándola en el vacío, el vacío que se abre delante de él, solo el universo se abre en él.
Cariaquito lo llama por nombre.
-¡Matías! ¡Salado!
Él levanta la cabeza pero ve solo la Pelona y la explosión que se abre en una llama fulminante que se acerca a una velocidad incalculable, que le quito el aliento, con el verbo que DIOS le había consignado con sus mandamientos, no fornicaras con la mujer de otro y menos con la mamá de un Malandro. Ese día estaba vestido de blanco, se tenía que casar con la Pelona (muerte) esperemos que esta no tenga hijo. Ahora está extendido sobre la desnuda tierra con una pierna encima a la otra, sujetando la bolsa con el desayuno que no comerá.
El olor a cabello a masa gris quemada se expande por el barrio. Olor ocre a carne chamuscada.
Cariaquito nos manda una mirada, con el hierro en mano hace un movimiento, guisado el paciente, con la otra mano se da en el pecho; hay una deuda moral con ustedes, tres potencias, con este son 4 los muñecos (muertos) bien de cartel y la ficha bien limpia, para que no se equivoquen, con la infancia cuando es seria.
Lo vemos impasible.
-Bien menor te limpiaste la ficha.
Hay Matías, Matía, con tantas hembras sueltas en el barrio y te buscaste a la mamá de un machito, ¡Que vaina pues!
Beatriz la sola, sale del rancho y del llanto, sale una queja que se expande por el universo, es llanto profundo, lamento de angustia que estremece el corazón más duro.
Me dice:
-Manito porque lo dejaste, ¿Que me lo quebraran? (mataran).
-Jeva el Matía estaba contra la moral del Malandro.
-No se metía con nadie era solo un trabajador, un hombre tranquilo.
-Ese es justamente el problema que trabaja, son ello lo que mueven la ciudad y financian al gobierno <Adeco>
En la tarde el chillón (la radio) comunica la noticia.
“Muerto en un tentativo de atraco un obrero en la parte alta del Barrio el Niño Bueno del Nazareno.
Vale como epitafio, ¿Me imagino yo?
El funeral fue solitario, no tenía una banda que le celebrase un funeral de motorizado o de malandro, no tenía fuerza en el pueblo. Cualquier amiga de Beatriz la sola, la acompaño.
-Manita cuando sufres porque no tienes marido, y cuando sufres porque ¡Te lo matan!
-Mejor que te maten un marido, que un hijo, el marido no lo pariste ¡Tú!
Le respondió Matilde el consuelo.
Al hijo de Matías el salado, el otro día le dijeron;
-Te mataron a tú papá.
-Que va ese no era el mío, estaba allí de abusador.
Ser obrero en Caracas no es una cosa fácil, es vivir en el filo de una lama.
El policía que lo matraca.
El malandro que lo atraca.
El patrón que los roba con el salario.
El botiquinero con la fichera que lo espera el fin de semana, en el bar para desplumarlo.
Vive una vida, que no es suya, como si fuera emprestada.
¿Un día alguno se dará cuenta que esos son los brazos que mueven la nación?
¡Gloria al bravo pueblo!
…En todas su circunstancias…

Sustraído del libro. Historias de vida común de las escalinatas que llevan al cielo...
…Corría el año 1995…
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Mensaje por revolucion1954 el Jue Oct 17, 2013 8:15 pm

...Pluma y tinta...


Era uno de esos días que el sol se empeñaba en recalentarme.

Subía la inclinada cuesta, con el pesado fardo, pesado si porque en el llevaba escrito toda mi actual existencia, los años duros de un vivir que la maestra vida me impuso duras y continuas tareas.

Hasta la obligación de escribir...

La casa de Raúl está pintada de verde, un verde encendido, eléctrico no sé, pero es un verde sin proporción ¿Dónde lo había visto antes?

Es una casa de arquitectura del periodo post-colonial.

Un corredor que te lleva a un patio principal, el zaguán, así todas las puertas dan a él...no hay privacidad, es como vivir a fachado…
(Por eso se dice que chismean peor que encasa de vecindad).

Allí lo encontré meciéndose en su hamaca, fumando un prolongado tabaco, los helechos pendían de la viga donde se recostaba el techo, los helechos son plantas de sombra, me recuerdo siempre esta frase cuando los veo.
Me estiro la guayabera la tengo pegada del lomo (espalda), es una tarde caliente, Caracas ya no es aquella apacible ciudad entre dos montañas ahora es una urbe, pujante de desarrollo de caos social.
Aquí me encuentro con aquel pesado fardo con los manuscritos de tantas vivencia, en si es pesado para un hombre, muy pesado pero una simple síntesis en la historia de la urbe.

-Raúl ¿estas durmiendo la hora del burro?
-No que va poeta, en estos tiempos ya no se descansa.
-Son tiempos inquietos, tiempos de agitación.
-Lo ves como son, nuestro vivir se encuentra en el ángulo, ¿allí traes tu obra poeta?
- Si, esta todo aquí, juntándola con lo que has leído ya.
-¿Entonces has decidido, autoexiliarte?
-No hay más remedio, estos son tiempos de transición el artista no tiene reconocimiento de la cultura, tú ves como esa Sofía Ímber se gasta una fortuna en esos mamotretos que llama arte, y para la cultura popular, ni una locha hermano del alma.
-La leí es una magna obra allí tienes de todo, desde las forma ideas innatas a las ciencias teológica de la formación del método del espíritu, a las áreas lógicas mentales, una obra poética.
-Si le di durísimo, pero amistad de eso como tú ves no se come, caballero, las municiones se acabaron, tengo que parar porque si no termino debajo un puente fumando piedra o sussy, tirado al abandono.
-¿Pero no puedes darte al autofinanciamiento proletario?
-Que va, los caliche ya no fían, no es como en los 60, esta es otra época además tienes que comerciar con engorilados, gente crisiada fuertemente atacada, ya no estoy para eso.
-Mira la gente de Bandera Roja, están buscando a un elemento subversivo para atracar un blindado.
-Mira Raúl cuando se llega a un nivel del conocimiento del sí mismo, hay cosas que no las puedes hacer más, porque el efecto de la causa que tu accionas, se te devuelve con mayor intensidad.
-Es una situación enredada pero conociéndote ir a tu edad, con tu preparación a emigrar para encontrarte lavando platos, es una cuestión que es de lo increíble, cuando ves a tu alrededor tanto derroche de recursos, es casi para alzarse en armas contra lo establecido, de hecho tenemos esta célula subversiva abierta pero no es suficiente, ¡amistad!
-La cuestión Raúl es que quien se dispone a empujar el límite, no puede pedir cacao después, tienes una responsabilidad sobre de ti, un desafío delante de ti, ningún reconocimiento porque así está hecho el camino, no es plano es en subida y lleno de espinas.
-¿Estas seguro? mira que los grandes dirigente de la humanidad han siempre apelado por el autofinanciamiento, hasta los religiosos, fíjate por ejemplo Mahoma atracaba caravanas, asaltaba ciudades, cobraba peaje, etc. de auto-financiamiento religioso.
-Allí está la diferencia mi amistad, que soy Cristiano convencido...
-La diferencia con Cristo: fue que él tuvo la tentación como a todos los hombres de convertir su mensaje al servicio de su bienestar, pero lucha en el interno de sí mismo, si ganas, su mensaje trasciende a la forma universal, sabes que creo sinceramente que no se puede perder la eternidad por una pendejada, es mejor trascender con el mensaje, claro que yo me siento tentado y hasta me daría al autofinanciamiento, de sinceridad te lo digo.
-También el mensaje de Mahoma trascendió ¿no ves cuantos musulmanes hay hoy en día?
-Ese no es un mensaje ----LIBERTARIO-------- es un condición de sometimiento a un dominio político-económico-social, no está inscrito en el libro de la vida, sino en el libro de la muerte, la conclusión es que las personas abandonan la búsqueda por un conformismo de mentalidad pequeño burguesa, nosotros somos luchadores, aunque sea de guerras existenciales...
-Será poeta, yo le cuidare sus macundales, conmigo sus escritos estarán al seguro.
-Bien tengo que partir lo antes posible, el barco zarpa dentro de poco, Julián el marinero me espera para llevarme de polizón (Suena como a policía que horror) así emigrar a lugares distantes, a tierras de exilio, a áreas de olvido...
-Poeta da dolor esta situación que un hombre de valor, tenga que ir al autoexiliarse.
-Saludos amistad!
-Si poeta saludos a usted; libertarios y Bolivarianos, hasta el nuevo horizonte, viéndote se porque se lucha, espero que gane la subversión...
La bajada ayuda al cuerpo, sin peso material, pero con el de la propia historia sobre la espalda, entonces me recordé de una frase. “Esta historia hay quien será protagonista y quien estará de espectador.” el Che…
Me sentí desertor pudiendo empuñar las armas en esta subversión, pero me dije cada quien a lo suyo lo mío es escribir...
Se parte a tierras sin confines, a lugares no establecidos por la memoria.
Cuando se llega al puerto de la Guaira, se denota que la edificación es desproporcionada con el entorno.
Julián está trabajando de marinero en un buque que bate bandera de Noruega, me espera en un botiquín frente al puerto, cerca estaba la vieja seccional del partido comunista qué tiempos aquellos, de la ilusión proletaria, del socialismo, la solidaridad, etc. al entrar se nota rápidamente que el ambiente es de Antrobar de lo último a peor pa' lo más malo.
La mesa está llena de botellas de cervezas vacías, así para llevar la cuenta, el olor es de cerveza mezclado con meado rancio, bien bueno pues.
Me invita a sentarme, entre nosotros no hay secretos somos de la misma gente, sabe que yo no bebo.
La fichera pero me insiste.
-Mira Cariño, pero aquí tienes que consumir.
-Bien bueno pues, usted traiga que me la bebo yo, ¿cuál es el problema?
La mano toca la carne de la mesonera, ella ríe después se aleja bamboleándose exageradamente como una mapanare, seguro que lo aprendió en una película de Cantinflas.
Se acercan otras dos y se sientan al lado nuestro, inicia una charla sin exclusión, se habla de todo, desde sus hijos hasta las grandes necesidades que la impulsaron a trabajar en este Antrobar de metodología como antropología social.
Aidé se llama, tiene el cabello negro azabache, liso lucido después se ven solo rollitos que salen de sus apretadas y cortas vestimentas, un perfume a un extracto aroma de olores variados.
-Jeva ese perfume que tú te echas (echas porque me parecía que se hecho un tobo encima) como se llama?
-Es una pócima secreta me lo hizo la Bruja Matilde, la de la perfumería, tiene esencia de sándalo, elixir ven a mí y sígueme los paso, extracto de cariaquito morado, añejo de palito de romeo, concentrado de ríndete a mí, unas gotas de cuervo de ciervo, aroma de canela en flor y humectante de piel, extracto de perfume de rosa roja que activa la pasión de los hombres, es bien ¿verdad? desde que lo uso he prosperado en los negocios.
-¡Na guara! ¿imagínate y todo eso existe?
-Claro, además tiene que ser usado con una oración, muy especial para amansar a los hombres más bravos.
-Muy bueno, (tremenda loca) ¿aquí tu qué haces?
-Te acompaño primor, cobro un porcentaje de lo que bebes.
-¡Sí! tremendo negocio pues, algo verdaderamente útil para la humanidad.
-Mira engreído, te diré que aquí vienen muchos hombre casados a buscar consejo, entre copas y copas me cuentan lo infeliz que son con sus mujeres.
-Que eres un paño de lágrimas anexomatrimonial?
-¡No! pero ellos se desahogan y yo los convenzo, que a ellos su mujer aun los quiere y ¿sabes cuantos matrimonio se han compuesto debido a mis consejos? algunas mujeres que su marido les han contado, han venido hasta aquí para felicitarme.
-Caray lo que se llamaba psicología y sociología de Antrobar.
-Bueno lo dices tú, a lo mejor tú te crees que eres importante, pero te pierdes de lo práctico de la vida, de esas sabrosuras que le ponen sal a tu existencia, ven vamos a bailar.
La música que sonaba era uno de esos boleros de despechado de Julio Jaramillo, que te daban ganas de beberte un barril de caña blanca sin respirar, lo iba a hacer, pero me acorde que no tenía despecho, que mala suerte; perdí la ocasión para tirarme al abandono de despechado y todo.
El bolero o pegadito como se le llama se dejaba colar, la fichera le metía bien al son, el ambiente oscuro y tétrico, que veías los rincones cuando alguno aspiraba fuerte y aumentaba la candela, los tabacos de malanga, piedra, chirre, el olor amoniaco prevalecía del todo, al rato de tanto respirar ese ambiente ya me había afectado la mente, cerrando los ojos porque el baile se manejaba solo, la fichera cambiaba, o sea el sentido me la hacía imaginar como ella en su fantasía creía que era.
-Lo ves corazón que ahora soy diferente y no como me veías antes.
-Si ahora sé porque la gente beve y se droga, porque un mundo mejor es posible.
-Como así, sino que tienes que entregarte a alguien, no puedes seguir por la vida en una de soledad, como perro rialengo…
-Será como tú dice pero tengo que encaramarme en el barco antes que arranque…
-¿Y para donde te vas cariño?
Lo de cariño me pego tanto que un impulso, me hizo apretarla aún más, y sentí todo esos ardores que acongojan al hombre en estos mares calientes desde tiempos inmemoriales…
-Para Europa, creo me dijo el pana que va el barco.
-O sea que vas de errante.
-Si de Autoexilio aquí nadie me para a lo que escribo, así que decidí desaparecer.
-Quizás a lo que escriba no, pero un cariño seguro que lo tienes, bien cerquita.
Entonces ella me apretó, y empecé a desvariar, mientras sus carne me eran más apetecible el lívido me trasladaba a areas de acceso común, lo que yo quería era lo que ella deseaba.
-¡Que va jeva! es un deber que tengo conmigo mismo, así que gracia por todo.
Me separe lentamente, que me pareció un siglo dejar toda esa sabrosura en medio de aquel antro, pues ya la había idealizado como una princesa indígena que se había entregado a mi totalmente como a su conquistador.
Al salir del Antrobar a la luz del sol, que por cierto estaba bien caliente, entendí el significado de la canción; “Cuando salí de la Guaira deje enterado mi corazón.” era todo hechicería.
Al barco ingrese por una puertita que tienen en la parte más baja de la embarcación que da al muelle por donde entran los víveres, hasta el camarote del Julián.
Los días que siguieron al viaje fueron de una gran opresión, la nave subía y bajaba me mareaba y vomitaba sin cesar, varias veces me arrepentí de haber ido y la imagen de la fichera regresaba a mi en todo su esplendor.
Hasta que llegamos a un puerto de Holanda, Róterdam para una breve pausa de 6 horas en lo que descargaron y cargaron la nave.
Julián me llama para partir de nuevo.
-Poeta vamos si no el barco nos deja.
-Mira Julián no me monto mas en esa tortura, ya llegue a la tierra prometida, así que aquí me quedo.
-Pero esto no es la destinación poeta.
-Es tierra y me basta.
El barco partió y salude a mi amigo, después inicie a caminar la ciudad es grande, buscaba trabajo, pero el lenguaje lo imposibilitaba.
Hasta que me encontré un cubano, me llevo a un restaurant Mejicano, y como lo predijo el Raúl a lavar platos, bien bueno pues.
Una cosa sí que no soporta un venezolano, es que todos le dicen que Venezuela es un país rico, como si al nacer en Venezuela te dan una beca. La parranda de corruptos esos.
Eso de lavar platos es un trabajito repetitivo, que se puede definir el método perfecto para el embrutecer del ser humano.
En mi mente claro esta, había todo un discurso que no se aplacaba, creía al inicio que el cambiar de actividad formaría un olvido de la precedente, pero de nuevo con mayor carga me venía las ideas que pedían ser escritas, entonces me dije bien pero como se pueden hacer las cosas, cuando no se tiene los medios de subsistencias?
Así me quede reflexionando cuanta distancia hay entre mi razón de ser y lo que soy...
¿Cuánto cuesta tener que escribir?
¿Cuánto cuesta encontrarse a sí mismo dentro de un mundo que concibe la relación entre sus habitantes solo en termino económico entre explotador y explotados?
De esa manera calmaba mis angustias mientras paseaba al borde de los canales, y mi visión se encerraba en un conflicto existencial, soñando con un país solidario en que la cultura fuera instrumento de reivindicación del pueblo.

Sustraído del diario de Aulio, un escritor de Literatura Social no apta para una sociedad de consumos masivos.
Corría el año 1975…


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Mensaje por revolucion1954 el Jue Oct 17, 2013 8:17 pm

ENSAYO
Critico psico-social.
..


El otro día llame a un pana burda de la niñez, que robábamos mango juntos en los Palos Grandes.
Al Maní desde donde me encuentro hace varios años en el norte de Europa, añorando todas esas cosas que eran mi diario vivir, allá en el Barrio La Dolorita.
-Aló, aló, ¡Epa maní! Me oye pana, ¿cómo te va por allá?
-Aja ¿Quién é, al habla?
-El Pilín de la Dolorita ¿qué pasa mano?
-Así Pilín, burda de bien, creía que te habían mandado pa' la ciudad de los acostados.
-No que va estoy bien; burda de rozagante, cuéntame cómo te va a ti, todavía estas chambeando de motorizado en la Previsora.
-¡No! tuve un altercado con el manegger.
-¡Sí! y ¿qué paso?
Bueno tú sabe que aquí ahora estamos en una de rebolución, y vamos a ganar la presidencia en las próximas, tú sabes como é, estamos abriendo los ojos y el coco con eso que los gringos nos roban y nos tratan mal, que hay que revirarle al imperio en el barrio se formó un combo BOLIBARIANO, harta ideología, tú ves.
-¿De verdad chamo, como é?
-Buena una de rebote contra todo estos ricos y abusadores, explotadores capitalistas, que se enriquecen con el trabajo del obrero, asi que vamos acabar con la explotación.
-Y entonces ¿porque te retiraste de la chamba? mi pana.
-Bueno lo que paso, entonces un día estaba yo ya con mi boina roja pa' lante y rebolucionario, el gringo me llamo a su oficina, y me dijo; office boy es el break time (coffee time) Bring to me coffe and donnus.
En ese momento brodel, perdí el bigote de la moto y me le reboto al manegger de una.
-Epa Portú! En el rato del guayoyo (break coffee) yo me meriendo con una catalina (burra o c.a) ¡vale!
-No yo no Portú; mi americano.
-Es lo mismo, siempre gringo eres. Aquí ahora manda la rebolución y el pueblo entonces hay que hablar bien.
-Claro así mismo é panal que respeten la webonada.
-El gringo se reía como San Nicolás ¡Ho! ¡Ho! ¡Ho!
-Que es lo que pasa gringo, ¿te carcajeas de la rebolución?
Entonces enfurecido me destaque y me salí de la compañía, hay que tener orgullo, así que empecé a trabajar con una cooperativa.
-Eso está bien pana y ¿cómo te fue progresaste Maní?
-¡No que va! Eso parecía una cooperativa, pero de malandro el jefe se hacia el loco todo el año y a costilla de una cotorra fina de puro mareo, no se le veía la cara a Bolívar.
-Así que para no pecar de rompe grupo me amague en el barrio, con los panas y de vez en cuando salimos a rebuscar a la citty de cachaman (atracar); solo a los Burgueses, no es racismo, es que ahora son los únicos que tienen muna; pero la chamba esta burda de concurrida.
-No me digas mi pana.
-El otro día le cantamos el quieto a una gringa por los lados del country, y la señora muy emperchada, nos preguntó que si éramos de la policía.
-¡Que le pasa señora! ¡Deje las ofensas! no somos sapos, esto es delincuencia activa
-Que bien así es mejor, prefiero el hampa, que me atraca y me deja ¡¡estar!!
-Epa Maní y los otros pana ¿qué hacen?
-Bueno Rafaqui con el cambio de gobierno se corono de Adeco diciendo que él había llevado todos los votos de Petare, consiguió un puesto en la DIEX; pero se ha volteado con los pana, el otro día fui a buscar un pasaporte pal Portú de la bodeguita y le pidió 100.000.
-¿Qué te pasa Rafaqui? El Portú no tiene todas esas munas.
-Entonces Mani pa' que va viajar, ¿Sino tiene real eso está prohibido?
-Va a visitar a la mamá que esta viejita, además ese esta arruinado con tanto fiado a nosotros mismo pana.
-¿Que pana Maní? Tú no respeta, estás hablando con la autoridad.
-¿Que te sucede Rafaquin estas drogado? nosotros nos conocemos de menor hemos olido pega junto, estuvimos en el retén de menores, hemos compartido tantos castigos y muchas amarguras, ahora te vas a rebotar.
-Maní ahora estamos de rebusque en la DIEX las cosas cambian, el otro día al Napoleón Bravo le vendimos un pasaporte en 400.000 mil.
-A ese sí; porque es burgués y tiene plata, pero el Portú es buena gente acuérdate que le tumbábamos los cambures y nunca se nos reboto.
-No hombre Maní dile que se vaya a pie.
-Sí Maní yo siempre te lo dije que el Rafaquin era un caleta, acuérdate que se escondía los mamones en los interiores, ¿mira y la negra Yormar?
-Chambea en los tribunales se graduó de abogada, pagando cana en el Carolina, esa todavía hace algo por los pana.
-Que bien le salió lo que quería ella; agarrar declaraciones.
-Y la China Elvira.
-Esa es otra, una traidora Pilín, se hizo elegir coordinadora en el círculo de obra pro barrio y le dieron un cargo en la oficina para el desarrollo de los barrios, (como si los necesitábamos a ellos pa' hace barrio) son dos años y todavía no ha hecho una escalera.
-Epa China la escalera! No j..s
-Las cosas no son así mi pueblo, hay que planificar el estudio del terreno, después el arquitecto tiene que escoger el estilo, si es colonial, bizantino, moderno, barroco, etc. Ustedes quieren siempre vivir entre cosas feas, no jodan, por eso que este país no adelanta.
-Mira China nosotros escaleras la hacemos desde pequeños y la necesitamos pa escalar barrio arriba no pa´ comel encima...
-¿Y el Pachi?
-Ese es otro; que si entra al barrio lo guisamos, en la primera de cambio sin crochet, con la coba de ayudarnos se metió a la D.I.S.I.P ¡tremendo sapo! se lo tenía bien guardado.
-Mira Pilín pero cuéntame algo de lo tuyo, yo creía que estabas en Canadá.
-Sí, estaba en la planta, pero cuando quemaron a los 25 compañeros, nos amotinamos duro, e hicimos tremenda huelga así que después llego de todo, una lluvia de castigos que parecía el apocalipsis, un día entre el plan, el hambre y que estaba hasta las metra de drogado, me cayó una gringa, burda de bella como son ellas, pero catira que no se destiñe, mi pana.
-Me dijo; Dios tiene un plan preciso para ti, déjame ayudarte.
-Bueno caballero, cuando esa princesa salida de un cuento de las maravillas empezó ad hablarme, primero te confieso creía que era alucinación, tenía tres días que no comía y full gas lacrimógeno, pero días después volvieron y nos trajeron colchonetas, medicina, almohadas y otras menudencias...
-Que buena gente, mi pana...
-Entonces Maní me dije; Sí esta jeva hermosa, hace todo esto por esta parranda de delincuente sin pedir nada: Dios existe y me convertí a la religión Cristiana.
-Te digo Maní, Cristo; es un tipo burda de bien y sufrido como nosotros, me contó la gringa que a él también lo encanaron y le dieron burda de plan la guardia, además lo guindaron, pero no con los ganchos como hace en la central, la juda con nosotros sino clavado, mi hermano que dolor de escalofrio solo de imaginarmelo y el hombre los perdono a todos, tremendo ser, como dice la gringa un ser celestial.
-De verdad Pilín, el propio evangelico, ¿No?
-Un día ellos vinieron con estudio Bíblico, yo me sentí conmovido de tanta bondad, que en mi vida había conocido y cedi a mis emociones, y le conté mi vida a la gringa, esta se conmovió y de una se puso a llorar pero irremediablemente ¿Yo no sé por qué?
Pero pa' probar que Dios es todo poderoso, hablo con la juez y me consiguió la libertad, tu sabe que en primera sentencia, tenía como treinta ruedas encima, por el masacro de la bandita de los Guanipa, hartas ratas sucias en el Carpintero, fíjate que me quede anonadado cuando ella me trajo la libertad.
-¿De Verdad Pilín? Que fino.
-Eso sí, saliendo, de una la tipa me puso en el avión y me trajo pa' estos lares, aquí es otra cosa Maní, sinceramente.
-Como é cuéntame Pilín.
-Bien aquí todo el mundo tiene lo suyo, nada de andar pidiendo, como hacíamos nosotros de chamo, desnudos, mal vestidos, hambrientos, durmiendo en cartones, mordido por las ratas, oliendo pega y corriendole a la policia, aquí el gobierno te da todo, lo llaman Socialismo Real.
-Que magnifico, eso es lo mismo que vamos a hacer aquí, pa´ eso es lo que, vamos a repartir las riquezas naturales del país, pa´cada quien tenga lo suyo, no como ahora todo en manos de esos ricos agalludos.
-Sí eso es bien, así todo el mundo cambia de fachoso a gente bella.
-¿Mira y el rebusque como es allá?
-Bueno fíjate que por aquí me encontré con el Contrera y junto empezamos a atracar, aquí la gente te da todo sin problema, no son rebotados como allá, algunos cuando no tienen mucho real encima, les da pena y te quieren firmar cheques.
-Yo les digo que ¡no señor! yo no soy cobrador.
-El otro día una gringa se quería tomar una foto conmigo, otra me quería llevar pal club pa' presentarme a las amigas.
-¿De verdad chamo? Eso si está bien, así sí se progresa Pilín.
En total nos tiramos como 60 atracos es una panza Maní; aquí hay falta de mano de obra en este renglón.
-Entonces hay que emigrar pa esos lados.
-Sí fíjate que en una de esa nos caímos y cuando nos llevaron delante del juez, me imaginaba que por lo menos eran 20 ruedas, pero la jeva habló por mí, después los psicólogos y otras vainas que me hicieron. etc.
-Cuando regresamos delante el juez él dijo que no era nada, que teníamos solamnete un rencor social, que era endógeno en nuestra formación psico-social por haber sufrido fuertes procesos de exclusión social; no sé qué enfermedad es, pero nos salimos del taqle de una, que bien tú ves.
-Imagínate Pilín que aquí están aplicando y que una estrategia de la tensión.
-¿Qué es eso mi pana?
-Plomo, plomo y más plomo y si por si acaso sobrevives te dan plomo.
-Bueno te diré que aquí todo es extraño, yo no sé si son cosas mías, pero la gente me mira raro, como extraño. Te cuento que la psicóloga me quería llevar a dar clase a la universidad un ciclo de charlas sobre; La miseria en estado terminal.
Le dije que yo no era graduado. Pero que en la Dolorita hay padres de familia que si tienen Master y Doctorado de supervivencia en condiciones de adversa fortuna, o sea con el estado en contra. Que eran muy duchos en ese tema...
-Mira Pilín eso si está bien por allá; ¿qué barrio es ese donde tú vives?
-Lo llaman Stockholm en Suecia.
-Estaría bien caer por allá, ¿cómo se llega amistad?
-Por la guaira allá abajo preguntas, porque sinceramente no me acuerdo la vía.
-Sta bien ya voy arrancar la moto.
-Sin guiro Maní cáete por aquí, que tienes guinde seguro a veces me canso que me miren extraño, que es bueno compartir con un compatriota toda esta realidad.
-Epa Pilín!!! La Yajaira te manda saludos, dice que fue un equívoco que ella ya comprendió, que ahora es seguro que te quiere.
-Esa traidora que me tiro el abandonó en la cana, dile que ahora como solo importado de tremenda nena que tengo.
-Hasta los chamos salieron bien, con el pelo lisito, lo único que sí, es, que cuando me ven lloran.
-¿¿Porque Pilín??
-Es que aquí la gente es burda de bella, el único criciado fachoso soy yo, pero bien soy burda de requisito.
-¿Cómo se convive con esas gringas? brodel.
-Bien, no son enrolladas, eso si hay que ayudar en la casa, a lavar los platos a pasear a los chamos, el perro, sacar la basura, porque los recogedores son puntuales bien tempranito y no hacen bulla como los de allá.
-¿Pilín cómo es eso?
-¿Cómo es que, chamo?
-De que sales a pasear a los chamos te tienen sometido ¡mi pana! ¿Sales a pasear al perro, ese no sabe salir solo?
-Bueno, yo primero me rebote de una, de verdad chamo, pero la jeva me botó y no me abrió la puerta del gajo al día siguiente, pero aquí mi pana el Pacheco; no es como allá, que te metes debajo de unos cartones y pasa, aquí son tres metros de nieve y una noche que no pasa nunca. Además no es sometido ¡Maní! aquí todo el mundo es así. Vaina de países desarrollados ¡tu ve!


Sustraído del diario del Pilín, en el tiempo que vivió el socialismo real.

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Mensaje por revolucion1954 el Jue Oct 17, 2013 8:23 pm

LA PRIMERA DE LA CLASE.

LA ÚLTIMA DE LA CUADRA

.

Son los días, en que él Yo, anda en el automático del ser.
A las diez de la mañana, en el estrecho valle de Caracas, el sol inicia a recalentar, el ruido de los carros inicia a molestar, el suéter inicia a picar, el joven siente pero no es, siente su existencia mas allá de su propia iniciativa, en ello consiste su ansia de en la búsqueda de ser.

Hoy, en el liceo Gustavo Herrera, hay agitación estudiantil, hoy, como ayer el estudiantado protesta. Los del centro de estudiante, pero, se oponen a la manifestación. La presidenta dice que se ha perdido demasiadas horas de clases.

Entonces es contestada por su sumisión al sistema.

-Bien, bueno pues, tremenda seriedad la suya compañera, los intereses del estudiantado son primeros, en la pasada manifestación falleció un compañero del liceo Mariano Picón Sala.
Fuera del plantel, los estudiantes ya gritaban las consignas.

“-¡¡¡Gobierno asesino de liceísta!!!”

“-¡¡¡Tirano, de ti todo pueblo es lejano!!!”

“-¡¡¡Hoy y mañana contra vuestra tiranía!!!”

“-¡¡¡Estudiantes la protesta es un deber moral!!!”

“-¡¡¡Violencia y represión son las armas del sistema!!!”

La presidenta del centro de estudiantes, se opone y cierra el paso físicamente con su propio cuerpo.
-¡Sta loca! ¡No se dejen mandar compañeros, por esa traidora que defiende los intereses del gobierno!
De hecho, por la cerca que forma el recinto del ateneo, estaban saliendo los más decididos.
-Esta Daisy, sino fuera por que es de la cuadra, ya la hubiéramos derribada con portón y todo.
La Daisy, pero, no se atemoriza, empuja el estudiantado hacia atrás, ceden estos, porque la mayoría son del primer año.
-¡No! No, ¡¡¡Van a salir para que la policía los maltrate otra vez!!!
-¡Que té pasa Daisy! ¿Ni que fueras la mamá?
-Ustedes, lo que quieren es sabotear, martillar, romper vitrinas y si los dejan quemar carros, atentar contra la propiedad publica, el movimiento estudiantil, no se enriquece con esas acciones.
-¡Na' guara! ¡La propia falangista pues! (Ella y sus dos hermanas, son hijas de un español, que siempre defendió el franquismo).
-Tú podrás decir misa, pero, aquí hay una oposición seria a vuestros desmanes.
Delante del liceo, con el grupo ya reunido, se realiza el cierre de la avenida un grupo inicia el martillo (a pedir a los automovilistas) con latas decoradas con el logotipo del centro de estudiantes.
Con la ayuda del portero, la presidenta del centro de estudiante, logra cerrar el portón, las ultimas en escabullirse son la Tatta, Gabby y Jazmín.
Daisy, pero, aferró por el brazo a Jazmín.
-¡Dónde vas muchachita! Tú no eres igual a ellas.
-Ellas me invitaron a manifestar, la causa es justa, es nuestro deber protestar contra el abuso del estado.
-¡Que protestas, y que nada! Ellos son solamente una pila de vagabundos, la protesta esta fijada para el viernes en la tarde, por convocatoria de la federación de centro estudiantiles, esta es ilegal.
-¡Vente Jazmín! Deja esa enrollada con esa mentalidad de perbenismo burgués, se ganará un 20 con el director seguramente.
-Lo que me gano es por mis meritos, porque estudió, no soy una fracasada como ustedes, raspadas en todas las materias, promovidas a punta de copiones y otras artimañas.
-Si, luí eres la perfecta, te vas ganar un Oscar nominación a la estudiante obediente. (Se ríen a carcajada plenas).
Daisy, se queda mirando a las compañeras que se reúnen con el grupo de estudiantes, los ve uno a uno, todos son probadamente malos estudiantes menos Jazmín, los varones usan el uniforme con diversas modificaciones, el cabello largo y muchas malas maneras, lo que manifiesta que van por otro rumbo, alejado de la educación impartida, y la condición que ella considera que debe tener un estudiante.
Desde las filas de los cuerpos represivos, una lacrimógena es disparada y se alza en vuelo dejando una cola de humo blanco, todos miran su trayectoria contra el intenso azul del cielo, que el eleva el sentir colectivo a poesía, hasta que esta impacta contra el portón del plantel, como siempre los cuerpos represivos del estado, avanzan, hacia los que no participan activamente en el desorden publico.
Daisy reconoce el momento, del avance de los represivos, entra por la puerta pequeña del portón principal, y recomienda al estudiantado de no correr, pues luego los represivos tomarán el plantel y les tocaran las camisas, quien la tiene sudada dirán que estuvo en la agitación, se siente contrariada quisiera que las cosas no fueran así.
¿Porque aquello estudiantes arruinan a ellos y otros? Es todo un desorden.

El primero de todos los síntomas en el joven, es oponerse al poder establecido; búsqueda en la autonomía de ser él, en la configuración de su propio Yo.

En la avenida ya es batalla, los cauchos quemados se arrojan contra la policía, las piedras vuelan, e impactan contra los escudos y cascos, avanzan y retroceden, algún estudiante temerario, por avanzar demasiado es capturado, y golpeado, se revuelca en el pavimento, ardiendo de dolor.
Los estudiantes, usan sus franelas para hacerse unas capuchas, el Edgar lideriza el conflicto armado de piedras, lanza los naturales proyectiles continuamente, organiza las filas de la resistencia, su instinto lo hace un líder en los momentos de intensa crisis.
¡Jazmín, lo ve, y lo admira como su acto natural, es por él, que acepto salir aun contra de las normas del plantel, el suéter le llega casi a las rodillas, la hace ver más joven de lo que es, La Tatta, y la Gabby en cambio se han quitado el uniforme, y gritan con todo lo que tienen dentro, un millón de adjetivos descalificativos contra los policías; ¡sapos! ¡H. de P! ¡Vende patria! ¡Tarifados! ¡Servos del gobierno! Etc.
Ella en si participa, pero, esta contrariada, esos son representantes de la sociedad, de la organización política, ¿Porque hay este enfrentamiento? Esta, pero, no es, se mantiene en dilema dentro un limbo, entre lo que le impone el status quo, y lo que su instinto le incita, pero, no logra rebeldizarse, de esta manera su conflicto la envuelve en una sumisión impuesta; dentro del automático del ser.
Nelson se acerca al Edgar, y le dice que la Guardia Nacional, esta llegando por la autopista, que será una emboscada. La retirada es obvia, y se corre como mejor se puede, en pequeños grupos y fomentando el desorden publico desorganizado,, desobediencia de quién contesta todo lo impuesto, corren hacia el centro comercial de Bello Campo donde piensan despistar a sus perseguidores.
Los varones dan paso a las compañeras que corren, gritan, ríen, se caen, piden ayuda, dan aliento en perfecta anarquía; “cada quien hace como le sale.”
Los cuerpos de represión, quieren tomar por asalto el plantel, dentro la Presidenta del Centro de Estudiante esta ya preparada, y junto con el director, y varios profesores salen a parlamentar con la policía.
Estos como siempre no le entra un argumento, amaestrados para la guardia y el ataque, fieles a la obediencia que se le ha impuesto, quieren reprimir por la fuerza, en la ceguera en que los alojas el sistema, no ven o no quieren ver que los revoltosos ya pasaron, y justamente delante sus ojos.
Presionan por tomar el plantel a la fuerza. La Presidenta del Centro de Estudiante, el director, y los profesores se oponen a la toma.
Luego se decide llamar a un alto funcionario, el cuál acepta que salgan los estudiantes, pero, en fila para ser requisados.
-No ustedes les pegarán. (Enfatiza la Daisy)
Inicia un nuevo giro de consulta; Daisy razona; Que es tan difícil hacer el bien en este país, y que haya concordia entre el acto y el derecho.
El grupo de revoltoso, al sentirse a salvo algunas cuadras mas arriba, deciden contar el dinero martillado, el monto es suficiente para irse a comer unas pizzas, se deciden por el restaurante IL Piccolo, Jazmín se siente aún más contrariada.
-¡Pero esos fondos fueron recogidos, para el centro de estudiantes! ¿O no?
-¡Bueno, y que somos nosotros chica! Estudiantes y estos son gastos de representación. (Todos ríen)
EL Edgar, se voltea, distinguiéndola de entre el grupo.
-¿Que hace esta pavita aquí?
Ella se siente empequeñecer, casi quisiera desaparecer.
-¡Es de la cuadra Edgar!
-¿Cuál cuadra? ¡La del convento dos, chamo es la hermanita del Alex, él que vive en el edificio Araguaney!
-Bueno, niñita dale pa’ tú casa.
-Estoy en quinto año, y no soy niñita.
-¡Claro! Además la chica es un cráneo, es la mejor de la clase, y además es panita, ella nos hace la tarea, y de paso nos sopla en los exámenes, sin ella no pasábamos del sexto grado Edgar, la risa de la Tatta y la Gabby estremecen el ambiente.
-Esta bien, quédate, eres una chica vital por lo visto, vamos a comer.
-Jazmín, no puede contenerse, y ruborizarse delante la mirada del Edgar, su causa natural, su deseo ideal.
Las pizzas, llegan humeante con extraños nombres, Caprichosa, 4stagione, mare e monti.

Son el origen, como fin primo de la humanidad y el universo.
Son los deseos, en que la libide corre hacia un llamado atávico.
Son las formas, en tiempos de lejanía, donde los opuestos son forma de cercanía.

-¡Oigan Compañeros! Suspendieron las clases, hasta nuevo aviso. (Anuncia Luis que llega de retardatario)
-¿Hasta cuando?
-No se sabe, lo dirán el lunes.
-¡Que bien! (Exclaman los presentes)
-¡Lo logramos!
-¡No, J-o-d-a-s, estupendo!
-¡Vayámonos a la playa!
-Sí, a la Sabana, o a Osma.
-Que va, mejor es ir de excursión al Ávila, allí nos divertimos más.
-¿A que parte?
-¡Rancho grande!
-¡No! Es muy seco, a Paraíso Perdido que tiene río, y pozas para bañarnos.
-¡Al Lagunazo que se ve el mar, y la ciudad!
-¡Que va! allí hace mucho frió.
-Hagámoslo de esta manera, subimos hasta el Naiquatá, después bajamos y acampamos una noche en Rancho grande, luego el resto de los días en Paraíso Perdido.
-¿Quiénes se anotan?
Todos alzan las manos menos Jazmín, que no entiende como pueden decidir una salida de varios días, sin consultar con sus padres.
-¿Chama, tú no vas con nosotros? (Mabel)
-Bueno quisiera, pero tengo que pedir permiso a mis padres.
Una risa de conmoción general se extiende por el ambiente, ella se empequeñece dentro de la silla, extraña al grupo, pero, El Edgar se levanta.
-¡Porque se ríen vale! ¿De ella? ¡No ven que es una chama bien!
-Aja bien bueno, y ¿nosotras que somos Edgar según tú?
-Ustedes, unas dañadas, la chama es zanahoria. ¿O no?
-¿Que es eso de zanahoria? (Jazmin).
-Que los dañados somos grillos, y los sanos zanahoria.
Ella hace un gesto de apreciar cosas raras, lenguajes cifrados de concepciones esotéricas, extrañas, los conoce a todos de toda la vida, pero es una realidad a la que no siente pertenecer, ¿Donde la habrán adquirido?
-¿Entonces, chama bien, vienes con nosotros de excursión?
¡Sí! Haré todo lo posible.
Imaginándose, la oposición cerrada de la madre.
El regreso a la cuadra fue lleno de eventos; discutieron y se vacilaron al chofer del autobús, pelearon con un grupo de jóvenes adversarios (de otra urbanización), para Jazmín que siempre regresaba a casa sin novedad, le era particularmente curioso, el hecho de cuantas cosas se hacen de regreso a casa.
Llegaron a la cuadra, Jazmín se despidió, desde el portón del edificio donde reside, el resto como de costumbre, se quedaron junto a las paralelas, hablando, sentados sobre los carros estacionados junto a la acera.
Los muchachos se quitan la camisa, e inician hacer paralelas, y hablan de cosas llenas de futuro, aquella visión del mundo que todo va hacia delante, futuro prometedor de cuantas cosas se desean.
Jazmín entra en casa, saluda a la madre, va a su habitación y se asoma a su ventana, ve al grupo en especial al Edgar, sus pantalones de Jean su pecho desnudo, balanceándose en las barras, luego salta al aire y cae de pie, toda su sangre corre hacia él, inconteniblemente, irresistiblemente, llenándose de emoción por el hecho que había compartido ese día con él.
-Mamá, fui invitada a una excursión al Ávila.
-¿Cuando?
Desde mañana hasta el domingo.
-¿Y las clases?
-Fueron suspendidas por los disturbios.
-¿Con quien vas?
-¡Con mis amigas!
-¿Cuales amigas?
-¡Las de siempre!
-¿Cuales amigas?
-Tatta, Gabby, la Mabel, y el grupo de la cuadra.
-Jamás de los jamases, ¡No iras!
-¿Que dices? No puedes negarme el permiso, jamás te he pedido nada, siempre he estudiado, he sido obediente, pero, este asunto no puedes negarlo, es muy importante para mí.
La última frase se sintió en el pasillo, junto al ruido de la cerradura, y la puerta que en ese momento se abría al ingresar el padre.
-No chica, ese grupo son malas juntas, y desde tiempo te lo quería decir.
-¿Malas juntas? Pero si, son las muchachas de siempre, pertenecen a la cuadra, ¿Qué dices?
-Son de la cuadra, sí, y los conocemos desde pequeños, pero, la gente cambia y ellos están siempre en la calle, de mal en peor.
-Papá, por favor intercede, tú, no me pueden hacer esto, estoy a punto de graduarme de bachiller, he sido siempre consecuente con ustedes, ellos son mis amigos, por favor te lo pido.
-Claro, déjala ir Matilde, ella siempre ha mostrado responsabilidad, y buen juicio.
La madre torció la mirada, guardando sus argumentos, su intuición pero, le decía que eran los tiempos de las atracciones mutuas, tiempos de las acciones naturales, donde el clamor de ser; rompe los diques de lo impuesto.
Asintió, con todos los temores que asechan a la edad.
Jazmín, corrió a la calle, emocionadamente, alegremente, tanto que no lo podía creer.
-Hola a todos, mañana voy con ustedes, ¡bien!
-Si, de acuerdo después subimos a tú casa, para preparar lo que debemos llevar, ¡okey!
El Edgar, se mecía en las barras, Luis castigaba en la barra fija, ellas hojeaban una revista de moda.
-Hasta mañana a todos.
En las mañanas de Caracas, los amaneceres se presentan multicolor, en el cielo se forman juegos policromos. El sol despunta desde oriente, en que la luz despierta la ciudad y se le puede ver con las montañas haciéndole de marco, el Ávila y el cielo se forman en acción indivisible en los primeros instantes, se colorea de un intenso púrpura, luego da paso a un naranja glorioso, para luego convertirse en un cielo espléndidamente azul.
Antes del amanecer, el grupo cargando sus mochilas, avanza por la avenida Sanz. Hasta la autopista que delimita el parque de la ciudad, a la montaña se accede por debajo del puente de la autopista.
Se sube un montículo por una escalera, llena de tierra marrón claro, allí termina lo urbano, el cemento, así se desvía el sendero.
-¿Nos vamos por la Julia?
-No, allá en el refugio Nº1, esta el guardabosque Acosta; últimamente se comporta de autoritario, ha cambiado mucho, y esta pidiendo permiso para acampar, marchémonos por la falsa Julia, que es mejor y más rápido, aquí salimos derecho debajo al primer Toyota.
(La falsa Julia; la llaman de esa manera porque mucha gente se pierde cuando sube, creyendo que es el camino a la Julia, refugio numero Nº1 se baja en vez de subir, y hay un arrollo que baja desde el Naiquatá, el arrollo forma una cañada que sube directamente a la cima mas elevada del parque).
El esfuerzo físico, los hacia avanzar callados y en fila, no se sentía el hablar locuaz del Moncho, o las risas alocadas de la Tatta y la Gabby.
-¡Hay! Ayúdenos esto ya pesa mucho.
-¡Ya les dio la pálida a las chicas!
-Nosotras preparamos la comida, y ustedes que son más fuertes deberían cargar el peso.
-Bien, les daremos una mano.
Después de alcanzar el tercer Toyota, se llega al anfiteatro, allí las mujeres decidieron descansar, en cambio: El Edgar, Moncho, y el Jesse quisieron conquistar la cima, dejando las mochilas allí.
La cima del Naiquatá, té proyecta en las mañanas, hacia el gran espacio del mar de los Caribes, la vista se expande al límite máximo, hasta el límite del no ver. Entonces sé hasta donde veo.

ESE INTENSO AZUL DEL MAR, ESE INTENSO AZUL DEL CIELO; que une mis adentro, mas allá de mi entendimiento y libera mi ser hacia ese espacio sin confines.

De regreso al acampamento base, las mujeres habían hecho un tentativo de almuerzo, con tanta impericia que los espagueti quedaron tan empegostados, que parecía una forma masacuda indefinible antiapetitosa, con el atún, pero, tomó otro sabor, con la mayonesa se volvió comestible, entre risas, y reproches todas entendieron que cocinar, no era solo entrar a la cocina, y girar una cuchara dentro una olla, charlando con la madre de los chismes del vecindario.
A Rancho grande, o refugio numero Nº4 llegaron al atardecer, el refugio estaba hecho de caña y bahareque, tiene una vista panorámica sobre la ciudad.
Las muchachas durmieron adentro, los muchachos afuera, no hubo tiempo ni de hacer una fogata, porque la noche, y el cansancio llegaron de inmediato con el sueño arrollador.
El amanecer, allá en la cima de la montaña, es diferente; esta lleno de sonidos, los animales nocturnos que se van a dormir, y se activan los diurnos que hacen un escándalo de grandes proporciones.
El café colado, desparramó su aroma, el roció sobre las plantas evocaba sentires elevados, allí el agua es escasa, el arroyuelo es solo un hilo de poco liquido, por esa razón se busca lugares donde circule más agua.
Al día siguiente, sé continua con la excursión, se baja hasta ruta 77, y después se desvía hasta la cueva Emilia, de allí se camina debajo una tupida vegetación: es un túnel de vegetación natural, que enseguida te embarga un sentir de cobijo natural.
Cuando se llega a Paraíso perdido.
Se entra por entre dos colinas, que la exuberante vegetación apretuja, y cierra a la vista al sendero, el sendero que solo para aquellos escogidos, que lo siguen entre sus distracciones de vida común.
Las colinas se aprietan entre sí, dejando solo el espacio labrado por el arroyo, el riachuelo que su sonido, abre al sentir del paisaje encantado.
Los rayos del sol se filtran desde lo alto, haz de luz que penetra entre el follaje de enormes árboles, impactando sobre las gigantescas hojas de la vegetación tropical, plantas de sombras, lugares de cobijo.
Un sentir a percepción, un abrir de los sentidos, aturdidos por la praxis del urbano.
La humedad del musgo, el agua que cae en el estaño, de estaño en estaño, hasta formar el salto de agua del parque los Chorros.
Dentro de aquel ambiente de exuberante naturaleza se decora con el deslizar por el aire de las mariposas de exaltante amarillo, flores que brotan espontáneas, las hojas que caen al remolino del estanque que se forma en el estaño.
Vida y éxtasis de una percepción interna más allá del sí mismo.
El campamento se instala debajo de la peña del indio.
La Gabby, y la Tatta; se lanzan entre empujones, y salpicándose dentro del estaño formado de la roca, la risa fuerte y natural rompe el silencio de lo antes expuesto, expandiéndose en el ambiente, se eleva sobre la montaña entre los árboles y plantas, los animales que corren entre la maleza, vegetación baja, se paran a oír.
Las ranas, saltan fuera del estaño, por causa de la imprevista ocupación que agita, y desbordan las aguas del manantial, el ambiente en general amortigua el impacto humano.
Las aves, interrumpen el canto, agudizando su vistazo desde las ramas más altas, emiten un canto avizor que algunos sienten como preemisor, luego saltan a otras ramas, y a sus nidos en protección de sus crías.


Son, los días que envuelven al sí mismo.
Son, los tiempos que corren a sus encuentros.
Son, los momentos que se esperan la objeción dentro la inclusión.

Los juegos que brotan espontáneos, como niños en su jardín de infancia, como seres abstraídos de la obediencia del sistema urbano impuesto.
El reír que se expande, entre la vegetación vaga en el éter, sin una forma precisa, mezclándose al cantar del Ruiseñor, de vistosos pájaros de multicolor plumaje, aromas, sonidos que liberan al ser que vaga de regreso al Edén.
-¡Recojamos la leña, para hacer una fogata esta noche!
Jazmín, se abstrae del momento, entra dentro una geometría plana, eliminando los ángulos obtusos, los líneas incongruentes, crea arcos y bóvedas de formas perfectas, fuera de lo dimensional, luego sube sobre la peña del indio, observa todo ese recodo que llaman Paraíso Perdido, el calor del cuerpo cede a un sentir de plenitud del cosmos interior y naturaleza, estar y agua, cuerpo y tierra, ser y luz, un rayo que baja desde lo alto de los cielos, se descompone en multicolores formas, como juego de abalorio a percepción de una herencia atávica que regresa con sentires trascendentales al espacio asignado donde la conciencia aturdida de tanta reglas se desvanece delante al sentir oportuno de ingenua percepción...
Momentos en que la introspección, les catapulta dentro de nuevos entendimientos imperceptible a su conciencia urbana, van y no avanzan, miran y no ven.
Jazmín; Desde lo alto de la peña, sentada sobre la tierra húmeda aun del roció mañanero, percibiendo olores a musgo y a tierra olores que remergen sentires distantes en que hombre y tierra eran una única entidad, inmersa dentro un vasto y complejo ecosistema, se abre a la forma y a la óptica de la visión para otro acontecer, en que ella da paso a todo el caudal de sus emociones...
El hablar del grupo, el gritar de las amigas, el trabajo del conjunto, le devuelve ese estatus de pertenecer al grupo, a la forma tribal de las sociedades autosuficientes.

Como quisiera que este momento circunstancial, no pasara nunca.

El día pasa sin limites interno dado solo por la diferencia de la luz que cuando se retira, lo hace lentamente, deslizándose detrás del tiempo, imperceptiblemente, al común sentido, tanto que cuando la oscuridad reina en forma de totalidad, es tan natural que la conciencia; la percibe como si siempre hubiera estado así, dentro de aquella oscuridad, algo propio, sentires de remembranzas desde que el universo se formo, oscuridad y luz son un todo.
La leña tarda en encender, esta húmeda, la lata con kerosén no la encuentran, se encienden fósforo a continuación, continuamente se sopla, y se inhala humo que hace toser, cuanta impericia, el frió les hace moverse mas rápidamente, cuando el kerosén cae sobre la leña, despide un olor grasiento, reminiscencias de épocas del amanecer de aquellas mañanas de antaño en que la arepa, se cocía sobre el budare emanando olores mixtos junto al carburante.
Una llama, se alza conjuntamente a una explosión envuelta en una nube negra.
-¡Por fin!
La Tatta, se acerca temblando de frío, el Jesse intenta calentar una bebida, Tato y su lista, como de costumbre mete mas leña al fuego.
El Edgar, se sienta sobre la tierra desnuda con las piernas cruzadas, saca un abultado paquete, y papel, abre el pucho, la hierba conservada dentro del paquete libera un aroma, emana un olor a profunda hierba aromática, calmante, la desmoña y la envuelve en papel marrón de bolsa, sacando el primero de la serie, Moncho recorta más papel para hacer un señor trabuco.
Alrededor de la fogata, se van sentando uno a uno, en círculo, seres que coinciden en un punto sideral como nómadas que habitan en los laberintos de ángulos llanos, el frío en el cuerpo llama al calor, no es como en lo urbano que cemento, bloque y asfalto retienen el calor.
Edgar enrola un tabaco con maestría, y lo enciende directo de la fogata.
-¡A la americana! Le dan una patada (Jalada) y la pasan de una, sin apiloneo, okey.
Jala duro, para sus adentros, hasta llenar la capacidad máxima pulmonar, pasándoselo a Mabel, ella lo aspira hasta sus profundidades, y le da un arrebato de tos, aguanta y se le saltan las lagrimas, y lo pasa al Moncho, este hace que el tabaco se encienda en la punta de lo duro que inhala, y se lo pasa a la Gabby, ella jala hacia lo recóndito de sus pulmones a capacidad máxima, luego voltea el tabaco y absorbe el humo que sale de la punta, y se lo entrega a Jazmín.
Ella rechaza el objeto extraño, como algo impropio, indeterminado y que no logra identificar, la Tatta que esta a su lado le dice.
-¡Dale una patada (una jalada) que es bien chica!
-¡No! No sé fumar.
-Chica jala todo pa` dentro, directo a los pulmones, ¡Facilito tú ves! 
Interviene El Edgar.
-¡Dejen tranquila a esa chama!
La Gabby, mueve negativamente la cabeza, se lo pone en la mano, y le dice;
-No te rebotes chama, no seas rompe grupo, ¡Esto es bien!
Jazmín, cede a la moral de grupo, el tabaco con la punta aplastada, lo toma, y se lo lleva a los labios, siente lo humedecido por otros labios y jala, la garganta le pica, la tos no la aguanta, las lagrimas brotan, los cachetes los siente calientes, agacha la cabeza sosteniéndola entre sus brazos para buscar más fuerzas, y alza la mano con el tabaco, lo toma la Tatta que le dice:
-¡Bien, ahora le doy yo!
Lo fuma de la manera más natural, y se lo pasa a Luis, este al Edgar.

Reinicia la ronda.

De nuevo llega el turno a Jazmín, que lo inhala de nuevo, lo que más puede y lo pasa de nuevo, pero; razona ¿Para qué fuman? Sino siente que sucede nada.
En el tercer giro lo toma de nuevo Jazmín, esta vez con confianza, lo ve, luego se lo lleva a los labios, y jala el humo aspirando la cantidad máxima, lo pasa mientras se sujeta el pecho, con el antebrazo abraza la cabeza, para tomar aire. Y siente que en los ojos que se abultan y dentro de si baja cintillas de polvo de Hadas

Su mirada pasa por entre las llamas, y se encuentra con la mirada del Edgar; su sentir se subvierte: Fotones, protones, haz de espectro luminoso, noche de luna de intensos rayos argentados, duendes y hechiceras, lluvias de estrellas cadentes con rastros de polvo de estrellas, seres que deambulan en cada una de nuestras fantasías, inician a iluminar el bosque encantado, donde el si mismo alcanza su al aldilá de cada forma, en cada conciencia, llenando cada sentir.
Es el momento único, el exacto lugar a unicidad mental, una luz que explota en el confín del cosmos, avanza a una velocidad sostenida, paridad pensamiento ausencia espacio tiempo, tomando posición de todo el espacio interno mental, hasta que se descompone en alfa y omega mas allá del infinito, expandiéndose, incrementándose, en una progresión ilimitada, donde no hay confines.

<Pero>
¿Hay tantos universos?

La luz que emanaba el fuego, proyectaba sus sombras hacia la piedra del indio, estas se descomponían, y desde dentro de la cueva iniciaron a llegar todos los seres que habitan en las sombras, en la medida que los pensamientos activaban las formas fantásticas.
Jazmín, resistió conteniéndole dentro de sí, y luego expulso el humo, el cuál se convirtió en miles de estrellitas multicolor, formas subversivas del sentir inmanente cuando por asíntesis entra en lo trascendente.
Entonces, El Edgar se levantó, y su figura se acreció por la acción de la luz que proyectan las llamas, ella lo vio y deseo lo vivido, como desde el futuro transitivo del traspasado remoto, convirtiéndose en amor de cercanía correspondido, él pasó entre las llamas de la fogata, justamente el fuego que ella alimentaba, día a día desde el primer día, la tomó de la mano rompiendo el circulo de la fraternidad constituida.
Se alzaron en vuelo por sobre la peña del indio, hasta la cima de un frondoso árbol donde al posarse, él, posó sobre sus labios, el primer y único sentir que ella deseaba en conjugación del verbo amar en todos sus tiempos, sobre su piel deslizo sus manos, sobre una textura virgen de amor en tiempos de inocencia, deseos que abarcan una vida, trascienden una época, lo único que se deseó desde siempre, amores en lugares no pre-establecidos, cuando la tierra y los seres vivían al abierto, sin fronteras, sin obstáculos, sin inhibiciones.
Podía ella sentir, el latir profundo de un pueblo nuevo, podía probar todo el calor del mar de los Caribes, lo incandescente del primer acto, mientras sobre ellos un cielo estrellado daba esencia y deleite a los tiempos inmaduros del verbo amar.

Son dos cuerpos en un solo espíritu.
Son tiempos, que esencia y piel alcanzan el clímax.
Son los gestos y los movimientos, que se forma en uno.
Son los gestos y los movimientos, que hacen de dos, uno.
Son los deseos alcanzados, en el paraje encantado de su primer amor.

Cuando, mucho después, juntos alcanzaron el amanecer, la luz del sol trajo orden, y cordura al espacio del plano dado, en forma de despertar no deseado, el lugar a primera vista era un área de desastre, cosas tiradas dejadas a su abandono, cuerpos inertes durmientes, aquí y allá, solo el Moncho que aun hablaba con Tapirini, un ser mágico que se ve solo en las noches de plenilunio, permanecía en vigilia transparente.
Como una flor que se abre, Jazmín despertó, y Edgar, la beso de nuevo, luego se alejó. Cuán inmenso es solo un instante, entonces una lagrima deslizó de su mejilla, y al caer sobre la desnuda tierra brotó una nueva flor, que la llamaron compromiso, por lo que se debía esperar en todos los hechos, y los advenimientos futuros que corrían hacia ellos, tiempos inmaduros del verbo estar.
El campamento lo levantaron en la tarde, les embargaba el sentimiento de siempre; regresar a lo urbano, recaer en el anonimato de los hechos impropios, convivir con lo impuesto.
Cuando llegaron a la cueva Emilia, tomaron hacia la derecha el camino hacia la Pica, del bosque se sale a una loma y enseguida se descubre la ciudad.
El bajar es lento, pausado, involuntario, cada quien dentro de sí, ansiaba tomar.

El largo camino para regresar a casa.

Unos esperaban un OVNI, otros un desastre natural, un caballero alado, así se multiplicaban las fantasías, dentro de los deseos reprimidos.
Jazmín, avanzaba sin mas, desde que sintió que por él, batía duro su corazón, todo el resto, el universo entero, no tenia un sentido practico inmediato, pues Edgar ocupaba todo su espacio mental desde allí hasta la eternidad.
Al llegar a la cuadra, sucios, hediondos a tierra y kerosén, cada quien se retiró a lo suyo, pero, antes.
El Edgar, se acerco a Jazmín y le dijo:
-Mira niñita; tú eres una chama bien, lo que pasó allá arriba, allá se quedo en lo alto, porque aquí, muñeca linda, no hay cabida a este sentimiento, que todo permanezca en áreas de olvido, aquí abajo, sola con este amor, vas a sufrir que jode, princesa encantada.
Ella, lo entendió de esa manera, como su causa natural, pero, dentro de sí, conservó la esencia de aquella experiencia por antonomasia de su vivir, “Basta con verte para seguir profesando un sentir sin limites.”
Le bastó con entrar al hogar y la madre, la escudriñó con una mirada que descifró lo ocurrido.
Jazmín bajo la cabeza, a ella no le importaba nada, entro en su habitación y encendió la luz, luego se asomó a la ventana, y vio a los muchachos del grupo sentados, charlando y haciendo barra. La sosegaba el hecho que ellos estaban allí.
El lunes, la primera noticia que corrió por la cuadra fue:
Las clases están suspendidas hasta los exámenes finales, en la cuadra no podían creer a tanto jubilo, los días se alternaban en la disco, la nocturna, era algo nuevo que los hacia sentir de lleno en lo cotidiano de la city, los amaneceres en la playa, vestidos de discotequeros con trajes de baños improvisados...
Ella desde su ventana los veía, contemplando lo que ella no podía compartir por las obligaciones impuestas, el Edgar, meciéndose en la barra o en las paralelas sin franela, con su cabello largo, siempre alegre, y optimista; ahora en patineta, otras en bicicleta, luego en moto, haciendo acrobacias. (Moto rigurosamente expropiada a la confianza publica).
En parrilladas, iban unas veces la Mabel, otras la Gaby, la Tata, Corina, Rosy, Yuleima; ella no, ella era la ultima de la cuadra.
Ella estudiaba, y confiaba en aquel primer amor, un símbolo elevado al altar de la devoción, dentro de la lealtad unilateral.

Cuando las amigas de la cuadra, en la escalera del edificio o caminado hacia el parquecito Sanz, donde la encontraban, le recomendaban todas las estrategias para los exámenes finales, la cuadra era bastante armónica por complicidad de generación, eran cómplice de ese normal vivir adolescencial, sola la Daisy y sus reproches rompían la camaradería.
Los días de exámenes finales, Jazmín perdía un buen tiempo despertando a las amigas, que ni siguieran se recordaban el día en el cual despertaban.
Cuando llegó el fin de año, y con ello los exámenes finales, los liceístas hierven de nerviosismo en especial, los que estaban en quinto año.
Las amigas se escribían las chuletas, (las notas de lo que no sabían, que al anotarlas, ya las habían estudiado) en las piernas, en papelitos que los escondían en todos lados, al entrar los salones tenían los pupitres mas alejados de los normal, el ambiente de clase era tenso, la prueba al iniciar hay alumnos que se aplican, otros esperan a la caballería, de esa manera Jazmín contestaba, y cedía las preguntas contestadas.
Daisy, pero no estaba de acuerdo que el esfuerzo individual, se convierta en relajo colectivo.
Chuletas, y notas se alternaban con la complicidad de todo el estudiantado, con desesperación y algún llanto, cuando los profesores pasaban como santos inquisidores, olvidando las veces que ellos se copiaron a su vez, secuestrando pruebas, y tachando hojas.

Educación represiva, autentica violencia de sistema, sobre el educando.

Los exámenes concluyeron, y la Daisy hablo con el Director, y se comprobó que la Tatta, Mabel, y la Gabby se habían copiado de Jazmín.
A Edgar, lo rasparon de la A a la Z, Moncho aplazado con máxima prueba de deficiencia adquirida, Jesse insuficiencia crónica en todas las materias.
En los días de la promoción o del aplazamiento, los estudiantes se rayaban las camisas, punto máximo de la fiesta estudiantil, como una fiesta de los pueblos; porque ya es una tradición de diferentes generaciones.
El caos fue cuando expusieron las notas. Jazmín fue la mejor de la clase, ellos en cambio reflejaban el desastre del sistema educativo, junto a la ausencia de políticas sociales.
En un acto de último minuto, Daisy se acerco al grupo y les dijo:
-¡Que les pasó banda de los protestantes! ¿No aprobaron? Ahora tienen otro año más, para hacer huelgas ilegales, y sabotear a los que si, quieren progresar.
-Chica la verdad, verdaita, te diré; que solo con verte me eres antipática.
-Tienes un rencor social con la cuadra, rolo de enrollada.
La alegría se difundía por todo el plantel educativo, se continuaba a rayar camisas, se pintaban cachetes con frases, y nombres, pero, el grupo de la cuadra, estaba en el propio frikeo in, inside, sin poderlo, ni siquiera definirlo, cruzan el portón del plantel con la moral arrastrándola por el suelo.

Son, los tiempos que nos llaman.
Son, los momentos de derrumbes.
Son las acciones que se retroalimentan.
Son, las piedras que caen formando trancas, en los senderos.
Son las formas que cultivamos y que nos catapultan a áreas del olvido.

Caminaban con orientación completamente desorientada, el Edgar se ponía el cuaderno en el bolsillo de atrás, luego lo tomaba de nuevo, y lo batía contra la palma de la mano.
De nuevo en la cuadra, comentaban la catástrofe natural que se les acercaba.
-Chamo, me van a botar de la casa.
-Ni me lo digas a mí, desde hace un mes, que me dan el ultimátum todos los días.
-¡Na guara! Se acabo el chuleo de familia, ahora hay que rebuscarse.
-No, puedo creerlo que nosotros solo fuimos aplazados.
-¡Créalo, es la realidad amistad!
-No juegues; allí pasan hasta los burros, ¡y a nosotros nos dieron matica de café!
La Tatta lloraba, y luego exclamaba;
-¡Me van a llevar a la finca de castigo!
-Dígame eso, ahora todos van para la universidad, que es tremenda rumba, y nosotros nos quedamos por fuera como la guayabera.
-Claro perdimos el estribo, abatidos por tierra.
-¿No se puede hacer algo?
-¿Cómo que?
-Te acuerdas del Erni de la Yaracuy; se tumbó unos diplomas, y las notas certificadas, y se fue al exterior a estudiar.
-Si, pero si te los tumbas, aquí no sirven.
-Claro, hay que llevar todas las notas certificadas, y no te digo lo complicado que es, que si las pierdes para inscribirte en la universidad, es un rollo de NASA y todo.
-¡Como! Si se te pierden las notas.
-Sí, tiene que ir a Carmelitas a buscarlas en el archivo.
-¿No podrían ir a la universidad?
-¿Quien?
-¿Los que no tienen las notas?
Entonces, El Edgar se levanto de sobresalto, y dijo;
-Ya esta, nosotros no vamos a la universidad, entonces ellos tampoco.
-¿Que vamos a hacer?
-Nos vamos de hurto.
-¿Que es de hurto?
-¡Vamos a sabotearles la fiesta a los demás, de envidia, y todo!
No hubo más que decir y todos entendieron, el resto de la historia.
El Edgar, acompañado del Moncho, subieron a hablar con el guachimán que custodiaba el edificio Paramaconi que estaba en construcción.
-¡Epa guachimán!
-¿Dígame muchachos, me trajeron una marimba, pa’ fumar?
-¡Claro! Pero, haznos un favor, préstame una cizalla, y una pata de cabra.
-¡Caray, muchachos no faltaba más!
En la noche se fueron de descobre, entraron al liceo, porque este funcionaba como liceo nocturno, abrieron el laboratorio de química, y desde la ventana caminaron por la cornisa, hasta el techo desde allí penetraron a la oficina, cortando las barras de la ventana.
Cuando abrieron los estantes, estaban todos los diplomas para ser entregados, las notas certificadas con sus fotos, las notas certificadas de ellos escritas letras en tintas rojas y subrayadas, y fueron las primeras que destruyeron.
-Miren allí esta la de Daisy; ¡Enemiga numero una del pueblo, Carajo!
-¡Rómpelas, ja, ja, ja que alegría, tú ves! 
Casi todas las certificaciones fueron destruidas, El Edgar encontró la de Jazmín.
-¡Esta no, la chama es pana!
-¡Claro! Esta también es pana, la Caula.
Lo que se salvaron fueron pocos y porque reconocieron en ellos cierta identificación.
Al llegar a la cuadra, hicieron una fogata en el monte, en que había caído el parquecito de la avenida Sanz, fumando y conversando de una época que se les iba de entre sus vidas.
Los días se intercambian así mismos, uno a tras de otro, mientras Jazmín, seguía sus estudios universitarios, su luz encendida iluminaba la cuadra cada día, en su interior idealizaba, lo que sus amigos vivían a diario.
-Caballeros que pelazón. (Sin dinero) ¿Qué vamos hacer?
-Estamos fritos, en la vía, y sin futuro.
Oigan esta; el Caliche Víctor, regreso de Cúcuta con unas libras de mafafa (marihuana) dice que si le damos mil bolo, nos da dos libras y media y nos fía unas cuatro libras más.
-¿Seis libras y media? ¡Un poder, congiale!
-Si, muy bien todo ¿Pero como conseguimos esos mil bolos?
-¡Vámonos de rebusque!
-Claro tengo un pedido; Jaime me pidió un repro (Reproductor) y 4 cauchos de Jeep Comando, y nos da doscientos bolos, el resto del dinero, se deja colar de la misma manera.
-Claro, más claro no canta un gallo, hay que darle de una, irse de hurto en los estacionamientos.
-Pero, es toda gente que conocemos, y nuestros ¡familiares!
-Bien, al primero que le doy, es al carro de mi papá.
-¡Miren! Nosotros aquí hemos protegiendo la cuadra, que no la asaltaran, y no robaran los estacionamientos, pero, ahora no mas, esto esta de ¡Patria o muerte!
Estamos en la vía, botados de casa, durmiendo en la azotea de los edificios, tenemos que hacer algo para pararnos, el jibareo de malanga da, si no tienen que irla a conectarla en el barrio y allá muchas veces hay tumbe (atracos)
-¡Esta bien vale! ¡Plomo con el cunaguaro!
-Bueno esto es así, aquí están los destornilladores de estrías y planos, alicates no hay que dejar ni uno solo, el pueblo esta sufrido y doliente.
-¡Bien las jevas, a cantar la zona!
Jazmín desde su ventana los ve entrar en los estacionamientos, y como abrían los carros, mutilándoles la antena de la radio, que después le servia de garfio para abrirlos, que mal pensó, deben sentirse bien mal...
El desmantele de los estacionamientos de los 9 edificios de la cuadra, dio un buen botín, desde ese día la banda de los protestantes se declaraba en anarquía, contra toda forma de gobierno, por lo tanto rompían la paz social reinante en la cuadra.
Razonándola;

Tú estas bien, yo estoy mal.
Ahora tú vas a estar mal, y yo voy a mejorar.
De esta manera, razón incluida; todos estamos iguales.

Los comentarios, después de ser descubierto el saqueo de los vehículos, en los hogares de la cuadra, eran duros y los principales sospechosos eran ellos.
Jazmín, sintió como propia la indignación de la mamá, al descubrir que le habían robados los neumáticos nuevos, y el reproductor Pionier con los cassett de música clásica.
El negocio se lleva a cabo, con el Caliche Víctor este dio un total de 10 libras de marihuana amarilla colombiana, calidad de exportación.
Sobre el techo del estacionamiento, se reunieron a empapelar (Empaquetar) la hierba, pero, a falta de papel decidieron comprar periódicos.
-Mira no hay periódico a esta hora.
-¡Que rollo! ¿Cómo vamos a empapelar?
-Gabby, tú que tienes una buena charla de religión, cáele a los evangelistas, y les pide unas Biblias.
-¡Bien! Vente Mabel para pedirles dos, diles a ellos como yo, que estamos haciendo estudio bíblico.
-Que tal hermanos, ¡Gloria a DIOS!
-¡Gloria a DIOS! Hermana en que podemos asistirla.
-Ves, que yo y mi amiga, estamos reconociendo a nuestro señor Jesucristo, y queremos hacer curso Bíblico, si ustedes nos facilitasen una Biblia a cada una de nosotras, le estaremos eternamente agradecidas.
-¡Con gusto hermana! Es nuestra misión difundir la palabra.
El buen pastor, saca de su maletín una copia de la Biblia, donde esta en forma de escritura; la Palabra Revelada de DIOS a la humanidad.
-¡Hermanas! Rezaremos por ustedes, que DIOS les haga encontrar la senda de la Verdad, del Camino, de la Enseñanza.
-Gracias pastor DIOS, ya esta obrando en nosotras.
-¡Gloria a DIOS, Hermanas!
Gabby, sintió un llamado, Mabel bajo la cabeza medio abochornada, luego tomaron los textos, y corrieron al grupo.
-¡Gabby! ¿Que charla fina donde la aprehendiste?
-Mi mamá es evangelista, desde pequeña fui instruida en la Palabra, haciendo varios cursos bíblicos.
-Entonces no hace efecto, ¿Pues te desvías de la palabra?
-Claro que hace efecto, Todos estamos en el Diseño de DIOS, y dentro de este él tiene un propósito para cada uno de nosotros, por eso son infinitas las sendas que conducen a la vida eterna.
-¿No entiendo chica?
-El quiere ver hasta donde llegó.
-¿Quien?
-DIOS, veras, él, habla a cada uno de nosotros en manera diferente, y en eso consiste que cada cuál siente un llamado diferente, hasta que es alcanzado por la gracia, solo por ellas se es salvo.
-Que alivio, entonces esperare su llamado, chica.
Los textos, son despojados de las hojas, rellenadas de la hierba y cerradas, haciendo papeletas, pero es inevitable que ciertas frases se cuelen, y lleguen a la mente.

”Una fe sin vida, sin obras prodigiosas del amor, no es fe.”

Las mujeres, toman la hierba y con tijeras la cortan y la desmoñan, los varones la empapelan.
Gabby, le pasa una hoja a Mabel, y ella lee.

“Porque sois salvo por la gracia, y no por vuestras obras, para que no os vanagloriéis.”

-¡Hazte, un tabaco Moncho y nos lo pasas!
La voz se corre por barrios, y urbanizaciones;
“Se prendió un jibareo en la cuadra del convento.”
Llegan a toda hora, hacen un silbido seco hacia dentro, es la señal que hace el conejo, al jíbaro. (Conejo = comprador---- el Jíbaro = vendedor)
-¿Cuantas son?
-¿De a como son?
-Son todas pencas de a 5, pero resueltas de a dos tabacos.
-¿Lánzame 4?
-Tira, las munas.
-¡Epa! Amista ¡El Edgar!
-Edgar te llaman allí.
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Mensaje por revolucion1954 el Jue Oct 17, 2013 8:25 pm

Capitulo II


-¿Quien?
-El animal de la California.
-¿Que es lo que ananimal?
Dame 10 y té pago 4 que estoy frito.
-¡No juegues pues! ¡Ananimal! La propia ruina.
(El Jipareo, los pone de noche y de día, en el centro de la atención, todos los buscan y los invitan en todas las rumbas, ahora tienen un poder. El que tiene mucha droga)
-Mira, el Cheito del Márquez de atrás, quiere dos, Edgar.
-No se las cobres, que él pinta esta en la vía como nosotros, ¡bien!
-¡Bien Cheito! Te la brindamos, tranquilo es la misma gente, ¡No hay guiro!
-Una deuda amistad, con ustedes, bien por esta segunda.
Desde la ventana, la luz iluminaba ciertas imágenes, era inevitable que los de la cuadra miraran en esa dirección, de vez en cuando, había un anhelo incluido. Una seguridad implícita de Ángel de guarda.
-Esa Jazmín, ¡No apaga nunca esa luz, chamo! ¿No te has dado cuenta?
El Edgar voltea, y se encuentra con aquella mirada de lejanía aun correspondida.
-¡Sí! Es una ventana triste.
-Esta que se gradúa de abogada, una chica inteligente; La primera de la clase siempre.
-Si, pero la ultima de la cuadra, ya no asoma con nosotros.
-¿Porque abra estudiado leyes?
-No, se tendrá ganas de defender, algún sentir.
-Miren muchachos, nos vemos en la disco de la Mónaco, frente a Bellas artes, esta vibrando bien, nosotros nos llevamos unas papeletas, tráiganse ustedes otras.
-Vamonos de rumba, ¿Qué más?
En la discoteca Mónaco, se encontraba en aquellos tiempos, toda la fauna y la flora que deambulaba en la nocturna, un bailar ensortijado, llenos de estímulos psíquico-físico-químico, disputando espacio a la noche, tiempos a la cuotidiana de la vida, vidas que van seres que divagan, mientras la noche cobija la ciudad los muchachos crecen a su medida.

Las redadas, pero, son las que rompen el hilo constitucional del propio andar, entonces las prefecturas son la morada habitual de quien quieren andar en lo estrictamente suyo, sin dar preámbulo a ninguno, aquellos sitios cerrados, lugares de promiscuidad, olores a creolina y meao rancio, las noches al filo del chuzo, disputando una partida de dados.
Otras mañanas, se amanece en el litoral, en carros confiscados a la confianza pública, son los días en que se vive al abierto, desafiando lo impuesto probando que las reglas no son muros infranqueables, sin una predestinación de cuando es amplio el espacio expropiado a lo establecido del condicionamiento socio-cultural.
-¿Edgar sabes la última? Estamos invitados a una fiesta de graduación de la facultad de derecho.
-¡Sí! ¿Y quien se gradúa?
-La Jazmín, y nos invito a todos.
Las graduaciones universitarias que se respecten en Caracas, normalmente las celebran en él circulo militar, esta se realizaba en el salón Bolívar.
Él la vio lejos, muy lejos, radiante, bella, lozana, como algo que es bueno, y no merece la pena que se contamine, el ideal que debe permanecer en alto del pedestal.
Ella en cambio, lo vio en ángulo oblicuó de condiciones adversas, como el ideal inmaduro del primer beso, intenso, esquivo, el único, aquel que se conserva en el mejor de los lugares, que nadie, ni nada, jamás pueda perturbarlo.

Son, los avances del ser.
Son, las perturbaciones del diario vivir.
Son, los ideales que se conservan como horizonte.
Son, las formas que se conserva como el primer resplandor de luz que aparece al amanecer.

-¡Vamanos de aquí, que ambiente zanahoria Gabby! A rumbear a la nocturna esta es la propia fiesta de sifrinos.
-Tienes razón, ¡Mabel que es de lo último, chica!
-Tremenda corta nota.
-La verdad, parece una fiesta de viejos.
-Si esta rumba, se parece a las verbenas de los colegios de monjas.
Se marcharon, dejando a cada quien en lo suyo.
La risa del grupo, el olvido en tiempo presente, dentro la conjugación yo fui, de la conjugación, quiero ser.
La nocturna es el refugio del que anda en lo diferente, pasos ya andados del que hoy es forma, y presagio del avenir.
En la cuadra, el jibareo había bajado sustancialmente, las cosas cambiaban, los jóvenes viven las novedades continuamente, y con ellos las sustancias de consumo; llegaron las pepas (psico-trópicos), el perico (alcaloide)
Por ese entonces en la city, la gente de ambiente buscaba el speed, como si de repente todos querían ir más rápido, a más velocidad.
-¡Ese Edgar! Te esta buscando el Caliche Víctor.
-¿Dígame amistad, que es lo qué?
-Tengo un bisne, necesito unos caravaneros, para llevar unos carros chimbos legales (con los papeles arreglados) para el otro lado de la línea. (A Colombia).
-¿Cuantos carros son?
-Son 4 todos papeleados, y pago con coca, pero, la propia melcocha, ¿Qué dices?
-Dame un chance, que voy a consultar.
El grupo se reúne, y opta sin medir consecuencias, ni peligro, todos estuvieron de acuerdo en llevar los vehículos a Cúcuta.
-¡Bien, no se hable más! ¿Dónde los tienes?
-En la urbanización el Cementerio, vente conmigo para que te los traigas a la cuadra.
Cuando, los vehículos entraron a la cuadra, iniciaron a picar cauchos y hacer acrobacias. La Jazmín, observaba desde su ventana todo aquel ruido, mientras oía a su madre que por teléfono hablaba con las vecinas del ruido, y la agitación.
-¿De donde sacan el dinero esos muchachos?
-Seguramente son robados.
Jazmín le dolía, pero luego, contestaba que se los prestaban sus amigos.
La caravana de 4 vehículos y sus tripulantes iban en pareja.
El Jesse, con la Rosy.
El Edgar, con la Mabel.
El Nelson, con la Tatta.
El Moncho, con la Gabby.
Se vistieron como si fueran a un desfile de moda, de lo más rebuscados, como creían que debían vestirse personas que llevaban carros de lujos.
El destino, la ciudad de Cúcuta desde Caracas, llegar es prácticamente una Odisea en do mayor, por las tantas alcabalas que hay.
-¡Conchale! Nelson estos tacones, me están matando ¡no, jugué!
-¿No querías lucir, de señorona de la Jai?
-Bueno, hay que vestirse con una pinta para deslumbrar en las alcabalas. ¿O no?
La autopista, hacia occidente a esa hora de la mañana, esta ya bien transitada, ellos iban a una velocidad excesiva por los piques entre carros.
Varias alcabalas, las pasaron sin ser detenidos, en otras los papeles estaban en orden, cuando pero, llegaron a la alcabala de Peralcá antes de San Antonio del Táchira, había un operativo y les hicieron la señal de detenerse.
-¡A la derecha ciudadano! apague el vehículo, y bajase de la unidad con los documentos en manos, eran un operativo grande, Policía Técnica Judicial y Guardia Nacional formando un reten, y habían ya 50 vehículos ya detenidos.
Moncho, pero, piso el acelerador al máximo, los otros que iban llegando lo imitaron, en él termino que les concedió la distancia, y la Guardia Nacional delante de semejante desacato a la autoridad, cargo los fusiles y les disparo; Los impactos de proyectiles, eran tremendos contra la carrocería, y los vidrios saltaban al aire, aumentando el efecto impacto, y esto los hacia apretar aún más el acelerador, para la línea fronteriza, faltaban 5 kilómetros, y un puesto de la Guardia Nacional, que los esperaron con los fusiles montados, y abrieron fuego en lo inmediato, al carro del Edgar le explotaron los cauchos, y se derrapo, los guardias saltaron a un lado, rodando por el asfalto, el vehículo impacto contra el muro del portón, entrada a la nación.

En plena confusión del auto incendiándose, la tierra que levantó una nube, se baja, arrastrando a la Mabel, por el pavimento, entre sus lamentos y la sangre que derramaba.
El Jesse venia de ultimo, vaciló la escena, calculo el tiempo se freno.
-Súbanse, ¡Rápidamente! ¡No joda!
El Edgar, empuja a la Mabel dentro, pero no logra montarse en el carro, el Jesse en la misma que freno, arranca full acelerada, la puerta quedo abierta, y la Mabel se le sale una pierna, Rosy la sujeta por un brazo a la amiga, y grita desesperada delante lo inevitable.
-¡Aguántate por favor!
Cuando, el Edgar es alcanzado por varios guardias, lo golpean y lo lanzan al pavimento entre peinillazos y patadas, llego a un último razonamiento que tantos años de manifestaciones estudiantiles, ni un rolazo y en esta, de una me dan de todo.
Rosy sujetando a la Mabel ve la escena envuelta en polvo que alza el vehículo a toda marcha.
Lo alzan a empujones y patadas, le meten los ganchos (esposas) y lo montan en una unidad, para trasportarlo al comando.
Los de la cuadra llegan a la plaza Santander, como era pactado, el Caliche ve los carros y les dice:
-¿La propia guerra muchachos? Pero es lo de menos, es solo latonería y pintura, el grupo estaba helado con solo imaginarse la que estaría pasando el Edgar, Mabel lloraba desconsoladamente.
El Comandante del destacamento, un hombre de la institución, amaestrado como lo que saben hacer, martirizar al pueblo, le hace algunas preguntas.
-¿Es usted, miembro de algún grupo subversivo?
-¿Cuál es su grado, y funciones en la guerrilla?
El Edgar aturdido no entiende, después es entregado a una comisión del DIM: (División de Inteligencia Militar: El yugo sobre el pueblo).
-¿Este es el guerrillero?
-Así parece, lanzaron un ataque contra el comando.
Edgar no entendió bien, lo que sí sintió fue una descarga de golpe, luego cuando estaba desnudo, esposado colgando a una barra con los pies sobre un ring, y las cargas de electricidad lo hacían templar; recordó que si no hablas, son solo 8 días de dolor.
Los días pasaron, y se le complico la situación, el cuerpo de seguridad no lo aflojaba, incomunicado y sin orden de detención no hubo manera de localizarlo.
De vuelta a Caracas, ya en la cuadra, la tristeza se le sentía a los del grupo, tanto que la Jazmín al no ver al Edgar, junto a ellos bajo a preguntar.
La noticia le causo pavor, temió perderlo para siempre, fue en ese momento, en que en ella llegó la claridad de ese acto natural, que trasbordo sus deseos, su quietud de conformismo burgués, y su anhelo de verlo solo desde la ventana.
Con las amigas fueron al parque del oeste, en el fondo de este, se alza el edificio del Reten de los Flores de Catia; (Ofensa a los pueblos).
Solo con verlo daba para desmayarse, un templo al horror, trapos y latas que guindaban de las ventanas, manos que se asomaban a las ventanas entre las rejas, cientos, miles de manos blancas, morenas, negras, cobrizas, todos los colores de mi tierra.

Manos de pueblo.
Manos que pedían.
Manos amenazantes armadas de chuzos.
Manos que imploraban perdón a la amada.
Manos que gesticulaban, mensajes escritos en el aire.
Manos de generaciones vacías, sostenidas en cadenas.

Un viento, les trajo una bocada de aire, hediondez mezclada de creolina, excremento, y meao rancio, que le hace cerrar los sentidos.
-¡DIOS! ¿Como se puede vivir así?
-¡Mija! Usted, mi niña no ha visto nada, si entras allí, el día de visita no vuelves a creer en nadien, allí adentro el diablo fue despojado de la cola, hay una maldad, que ni en la quinta paila del infierno.
Mabel, trae la noticia que allá dentro no se encuentra.
-¡DIOS que antro! Se dijo para sus adentros, y allí en ese instante sigilo herméticamente el sentir, que no podía ocupar ningún otro ser dentro de sí.
De regreso en casa la esperaba el novio, y ese día cargando un gran pesar dentro de si, decidió casarse a sentimiento muerto, no se puede ir detrás de un fantasma, la madre celebra el buen juicio de su hija.
-Jazmín, hoy me siento orgullosa de ti, porque él es el hombre ideal, joven, graduado, de buena familia.
Luego se asomó a la ventana, al ver las barras solitarias, sentir en aquella imagen el reflejo de amor lejano, que las circunstancias lo convertían en espacios paralelos.
Extraída del contexto, oyó cuando el novio decía que había comprado casa en La urbanización Miranda, para mudarse una vez casados, y salió de su habitación e enfáticamente le dijo;
-De este apartamento no me mudo, tácita e implícitamente aquí he nacido, y no me encontraría bien en ningún otro lugar.
La boda estuvo entre los eventos del año, la pareja lucia esplendorosamente, él un poco gordito, con un poco de calva, pero estaba entre los renglones de mejor pareja.
El suegro como obsequio matrimonial, le consiguió la designación de fiscal a Jazmín, como Fiscal Decimocuarto en lo Penal del Distrito Federal y del Estado Miranda.
Edgar, en ese momento llegó al centro penitenciario de oriente, se bajo del autobús al trote, esposado a otro compatriota del sufrimiento, lo alojaron en el pabellón de los ñangaras (subversivos) tenia una bolsa en la mano con sus enseres, estaba flaco-Biafra, (Estrictamente pellejo guindando sobre los huesos), eran ocho meses de paliza continua, y oficialmente ni existía, en la penitenciaria hablaba poco, solo caminaba en circulo; como paseos en patio de prisión.
Mirando el alto de los cielos, con el oído atento a las constantes requisas, y castigos colectivos, como una vez que se hallaba oyendo la charla de adoctrinamiento del comandante Jerónimo; sobre como la Bota Imperialista Americana, subyugaba nuestra nación. Algo interesante se dijo.
De pronto se oyó un grito que anunciaba;
¡La Móvil! (Brigada Especial de la Guardia Nacional, mala conducta de la mala conducta).
Como un huracán de alimañas, entraron varios pelotones de la Guardia Nacional, destruyendo todo a su paso (lo poco que había)
-¡¡¡Todos desnudos, y cara hacia la pared!!!
Como un relámpago, las penillas caían sobre la probada piel, luego la orden de ponerse cara al piso, mientras los guardias, les pasaban por encima, pisoteándolos, humillándolos, en ese momento la mirada del Edgar, encruzaron la del comandante Jerónimo y viéndolo fijamente, le exclamo;
-¡No, comandante! Jerónimo; las botas que oprimen hoy, al pueblo de Venezuela, no son del invasor gringo, sino del Ejercito de Venezuela. (Divisa sin Honor).
Ayer, como hoy; la lucha es contra el autoritarismo.
La penilla al chocar con la carne, le arrancó un grito de dolor.
Lejos, en la capital.
En horas de la mañana.
La Fiscal Decimocuarto en lo Penal, llega al archivo de la central de la Policía Técnica Judicial, en parque Carabobo.
-Buenos días, podría ubicar este ciudadano por favor funcionario.
Le extiende una cartilla.

Datos personales de;
Edgar Luís Martínez Colmenares C.I.V. 4.556.789.
Lugar de nacimiento; Caracas.
Fecha de nacimiento; 3 de Septiembre 1960

El funcionario toma la cartilla e ingresa los datos en el sistema, en breve minutos de búsqueda, le dice;

-¡No aparece doctora!
-¿Cómo no aparece, no esta detenido?
-No, no hay nada de él, en el sistema.
Ella se extraña.
-¡Pero no puede ser! ¿Podría hacer otro tipo de búsqueda en el sistema?
-¿Cómo cuál?
Un funcionario que estaba al lado acoto.
-Haz una búsqueda con sus huellas digitales.
-Entonces tendrá que ser remitido al archivo dactiloscópico.
-Muy bien, por favor remitir el éxito de la investigación a mi despacho del Fiscal Decimocuarto en lo Penal.

Después de varios días, llega el informe a la Fiscalía Decimocuarta en lo Penal.

MINISTERIO DE JUSTICIA
(De todas las injusticias)
DIRECCIÓN DE POLICÍA TÉCNICA JUDICIAL


Informe de la investigación dactiloscópica.
Del ciudadano; Edgar Luís Martínez Colmenares C.I.V. 4.556.798.
El susodicho ciudadano, esta siendo juzgado por los tribunales militares por presunta rebelión militar contra el gobierno establecido.
División de dactiloscopia; del Cuerpo Técnico de Policía Judicial.

Ella toma la información, como algo delicado, un cristal, un niño durmiente que no debe ser despertado.

Son, los días que avanzan en contradictorio.
Son, las formas ocultas que se proponen una y otra vez.
Son, esos momentos que el instante es contrario al sí mismo.

Ese día, llego a casa con el alma hipotecada, y la vida girándole en contra, cansada, con la frustración de vivir en una sociedad profundamente injusta, abrió su habitación y encontró la luz apagada, en un instante toda sus temores le llegaron de golpe, la encendió en medio del más absoluto temor, como cuando se es niño, el miedo a la oscuridad.
-¡Oye! ¿Porque apagaste la luz?
-¿Que hace la luz encendida de día, no entiendo yo?
-Esa luz no debe apagarse nunca, debe estar encendida con los primeros rayos que emite la oscuridad, ¿entendiste?
-¿Primeros rayos que emite la oscuridad? ¡Sta loca!
-Lo que pienses, no esta en el orden de las cosas, sucede que esa luz debe permanecer encendida.
-Bien, pero, para mí es todo una manía que tienes con esta cuadra.
-Manía o no manía, deja esa luz siempre encendida, porque siempre habrá una razón lógica para hacer una cosa.
-¿Sí lógica? Aun ilógica.

¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬La Fiscal Decimocuarta en lo Penal; toma declaraciones por el delito de Secuestro de Estado a los ciudadanos:
A Jesús Alberto Gutiérrez Alarcón. (Jesse)
A Rosalinda Marcano Rodríguez. (Rosy)
A Mabel Virginia Barrios Caldera.
Por el presunto delito de secuestro de estado, perpetrado contra el ciudadano:
Edgar Luís Martínez Colmenares C.I.V. 4.556.789.
Hechos ocurridos; en la ciudad de San Antonio del Táchira, en la puerta de entrada a Venezuela, por las fuerzas represivas de la Guardia Nacional, el día 28/10/1975; año del olvido de los pueblos.
Remítase a la fiscalía de la jurisdicción militar.

Ministerio de la Defensa.
(Abuso sobre los pueblos)
El Fiscal Tercero de la Jurisdicción Militar.

Responde; que el ciudadano confesó su participación en el ataque, a un cuartel de la guardia nacional.
Bien, dijo ella, apaciguándose dentro de si, ahora reconocen que lo tienen bajo secuestro.

Ministerio de Justicia.
(De todas las injusticias)
Fiscalia Decimocuarta del Distrito Federal y Estado Miranda.

Petición de sobreseimiento de causa, a favor del ciudadano: Edgar Luís Martínez Colmenares C.I.V. 4.556.789.
Al tribunal tercero de la jurisdicción militar; Este despacho del Fiscal Decimocuarto en lo Penal, tiene conocimiento y testimonios, que el susodicho ciudadano fue detenido a raíz de un choque de vehículos, en la puerta de entrada a Venezuela, por lo tanto se exige que sea reintegrado a la jurisdicción civil.



Ministerio de la Defensa.
(Abuso sobre los pueblos)
Tribunal Tercero de la Jurisdicción Militar.

Luego de examinar el expediente Nº 4156 del ciudadano; Edgar Luís Martínez Colmenares C.I.V. 4.556.789.
Se determina la liberación del ciudadano por insuficiencia de pruebas.

Allá, en el Centro Penitenciario de Oriente, en las tardes calurosas que azota aquellas tierras, llega un llamado.
-Oído a los detenidos, el ciudadano; ¡Edgar Luís Martínez Colmenares!
El nombre es repetido varias veces, el Edgar abstraído dentro de si mismo, no oye el llamado hasta que un compañero le dice.
-¿Compañero, y usted no se llama Edgar?
-¡Sí!
Entonces, siente como remerge de dentro de él, un ser anclado en alguna forma inconclusa en áreas de olvido, donde lo lleva la negación de ser.

-¡Soy yo!
-¡Venga!
Siguió, al funcionario a diferentes departamentos, llevando oficios y papelería, tomándole huellas digitales y firma.

Cuando el portón de la penitenciaria se cerró detrás de él, de frente se abría una gran extensión de tierra, como nunca su vista había admirado en estos años de cautiverio, avanzo con paso tremulante, una alegría, y una tristeza se alternaban en sus emociones, unidas en una conmoción que le arrancó una lagrima, bastante limpia como para mirar en alto y al frente, hasta donde el hombre llega enarbolando la dignidad de un pueblo.
“¡La cuadra!” Se recordó, es mi lugar.

Un largo camino a casa, por la parte más dolorosa del ser, reconocerse a si mismo.

Tardó, varios días en llegar, pidiendo colas a camioneros, caminando a la orilla de la carretera, por tierras baldías donde él, y su ser comulgaban en el destierro.
Era de madrugada, cuando el camionero frena y sus chirridos estremecen el ambiente, lo deja en la autopista del este, debajo del puente peatonal que une a las dos urbanizaciones, subió por la California norte, cruzo el centro comercial, avanzó por la avenida Sanz. Cuando entró en la cuadra por acción impropia, levanto la vista hacia la ventana, en ella estaba encendida la luz clara, y luminosa como nunca, para esclarecer las áreas de olvido, dentro del ideal ingenuo del verbo amar.
Luego, como aclaró el día, iniciaron a salir los conocidos, y como pudo se puso de nuevo la pinta, sus blue jeans, que en una época era su identificación, y fue de júbilo colectivo su regreso, hasta entrada la noche que se fueron de rumba al centro de la city, pero, aun así con el apoyo de los propios, se tarda en tomar de nuevo el hilo constitucional de los acontecimientos, cuando oyó el comentario que La Jazmín se había casado, lo tomó como algo natural, el curso espontáneo de las cosas y los sujetos, pregunto solo con quien.
-Con uno de la Miranda, se llama José Luís, es arquitecto, bajito, gordito, y ya casi calvo (se ríe la Gabby) ni a palo me caso con uno así, el propio pánfilo.
-No sean así, que la muchacha se esmeró para encontrar al Edgar, donde te tenían secuestrado este estado abusador, además él gordo también tiene su corazón.
-Si Edgar, se caso; pero, cada vez que los veo, me parece que se busco justamente lo opuesto a ti.
-¡A mí! ¿Porque?
-No sé, vainas de luz que nunca se apagan.
La rutina, la retomo rápidamente dejando lo vivido para ser digerido en otra dimensión, justamente cuando entro en la cuadra con una moto 1000 c.c. Ninja, roja con franjas negras (rigurosamente expropiada a la confianza pública)
Avanzo, dio varias vueltas, hizo un caballito, se acerco al grupo, riendo y vacilando.
Jazmín, viendo la escena, se lleno de tranquilidad, el tiempo vuelve fluctuando en el curso de los hechos, la cuadra esta en normalidad, los niños solo tienen que jugar.
Se quito la franela, puso sus dos manos sobre las barra de un salto, los antebrazos lo alzaron en alto dos, tres hasta 110.
Mientras los hechos del pasado, molestaban aquí, y allá, las cicatrices de las cuchilladas se estiraban, la piel tatuada con hechos de vida real, le venían en mente, todo lo que marcan al hombre en lo profundo, como una incisión en el alma fuente inmortal de hechos cotidianos... ¿De eso estará hecho el infinito?
De los amores de los hombres, hay aquellos que se guardan dentro de sí, que se alimentan de miradas, palabras pocas como un buen día, un hola, el resto es visual, hay un lenguaje preciso en sus ojos en sus gestos, en su presencia, en su vestir, en el sentir que esparce en el éter.

Un amor, puede ser elevado a la acción Platónica, solo cuando la distancia entre los dos se respeta, y la presencia de ambos, llena el vació que envuelve el espacio dado, su mirada llena el ser de ella hasta el infinito, mientras la presencia de ella se forma en un todo dentro de él.
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Mensaje por revolucion1954 el Jue Oct 17, 2013 8:28 pm

CapituloIII


Nadie lo establece es solo una química, que explota, y nos une en una complicidad, en una comunicación visual, que no pretende establecer una relación material, pero lo cierto que su mirada es un alimento constante, si no la veo unos instantes me siento desvanecer.
Amor de correspondencia cercana, que ejercen acciones lejanas.
Sucedió, que el trauma que te deja la cárcel, lo puede quitar solo otra detención, como un clavo saco otro, en eso están y se la juegan los mecanismos del no conciente; Sé hasta donde veo, y veo hasta donde me alcanza la mirada y el entendimiento.
-Edgar, sabes tengo la propia flecha (dato) para un 460 (Robo a mano armada)
-¡No jodas! ¿De donde la sacaste esa flecha?
-La jeva me la pasó, trabaja en una compañía grande, que produce medicinas, dice que a veces tienen hasta 200.000 mil dólares en efectivo.
-Bien, eso esta chevere un resuelve de una, como para un buen corone.
-¿Entonces cuento contigo?
El Edgar, miro para sus adentros, un vació de temor lo embargó, pero, luego dijo que sí, ni cuando el instinto avisa, se dijo luego.
Esa noche, mientras dormía en la azotea del edificio Águila, viendo el cielo estrellado, esos millones de astros que brillan en el firmamento, se sintió tranquilo;

“Todas esas estrellas no están allí por caso, tiene que haber una coordinación, un todo, que sistematiza los advenimientos, presentes, futuros aún el pasado es modificable, no hay nada que temer, todo esta en las manos del Señor.”

Sintió un escalofrió que le recorrió todo el cuerpo, a propósito de lo antes intuido.

Bajando, aquel día mientras iba al rancho (la casa) del negro Oswaldo en el barrio de Campo Rico, se cruzo con Jazmín.
-¡Hola!
-¡Buenos días! ¿Cómo esta usted?
-Me imagino que bien.
Siguió, caminando para no disturbar la mirada, por dos veces volteó, y ella consecuentemente allí estaba, eso sí el usted, le cayó mal, a indiferencia, como el sentir de una estrella helada.
En el barrio, habló de nuevo con Echegarin, sobre el 460, y este le dijo que estaba todo listo, que además de ellos dos, iba Freddy.
-¡Freddy! ¿Quién amistad?
-Freddy la rata, él de la cuadra.
-¡Bien, bueno pues!
-Tranquilo, que ese va pa’ lante, el armamento lo tengo ya, tráete tú moto, que yo, y el Freddy, nos vamos en carro.
-¿La moto? ¡No quiero enchavarla!
-¡No jodas! Ni que fuera tuya, con el corone te compras diez, locuaz.
-Tienes razón.
El día del entrompe, se sentía tranquilo, sereno, los otros dos en cambio estaban de lo mas agitados, luego pensó;
¿Será esta la calma que anuncia, la cita con el destino?
El armamento lo sacaron de una bolsa, era todo hierro oxidado y olía mal.
-¿De donde sacaste estos hierros? ¡Del Guaire!
-¡Que querías armamento de estreno! Ni que fueras pa’ un baile.
La nueve milímetro, se la ajusto a la cintura, debajo la chaqueta de blue jeans, luego se puso el casco.
Cuando salió del barrio tomó la avenida Sanz, ella lo vio.
Que extraño se dijo Jazmín, al verlo pasar, nunca lo había visto con el casco, él detrás de la visera, la vio con renovado afecto, se recordó que había escrito en la pared, que da a la avenida.

Jazmín T.Q.Q.J. (Te Quiero Que Jode)

En la avenida, el motor rugía desencadenando una fuerza propulsora ensordecedora, que hacia girar a los pasantes, asustaba a los perros, atemorizaba a las mujeres, se desplazaba entre las filas de carros detenidos por el trafico, velozmente, llegó a la zona industrial de los Cortijos en cuestiones de minutos.
El edificio, donde funcionaba la empresa era grande, Echegarin y Freddy estaban dentro del carro, salieron y le hicieron una señal, avanzaron separados uno del otro, hasta la oficina de personal, y una vez dentro, cantaron el quieto.

-¡Todo el mundo congelado, no queremos hechos de sangre!
-¡Si, señor por favor, no, nos haga daño!
-¡Los reales de una entonces!

El bulto preparado con la nomina, para el pago de los empleados, se le consigna a los hampones, entre nerviosismos, temores y llantos, ellos al apoderarse, se baten en retirada, cuando llegan al estacionamiento, va entrando un blindado del Pan Americano de Protección, el susto les pega duro, pero aguantan, los pocos metros que los separan de la calle, se hicieron una eternidad, cuando sintieron la voz;

-¡Quietos ladrones!

A lo cuál, respondieron con plomo, la balacera fue de amplias proporciones, y se quedaron sin proye inmediatamente, el Edgar llegó a la moto y arrancó, pero, un proyectil lo tumbo, y lo puso a rodar por toda la calle, los del carro resistieron los impactos, y huyeron.
Edgar, fue trasladado al hospital, la bala se la extrajeron sin anestesia, y luego inmediatamente, arrojado en los calabozos de la Policía Judicial, de la División Contra Atraco.
Por los ochos días siguientes, recibió la terapia de bioenergética activa, resistió, pero, los testigos lo reconocieron con lujo de detalle, en la cuadra la conmoción fue general, porque apareció en todos los periódicos, con su foto que aparecía como el propio delincuente.

-¡No chica! Este nada que ver con El Edgar, tremendo fachoso, él tiene un físico bien.
-¡No, te hagas ilusiones, Mabel es él!
-¡Que! Ahora si se embarco la vida, no sale más nunca.

En esos días Jazmín se divorcio, cuando llegó a la fiscalía, se encontró que el expediente del atraco a la empresa farmacéutica, estaba asignado al Tribunal Cuarenta en lo Penal.
Hablo con el fiscal asignado, para una erradicación del juicio en el Catorceavo en lo Penal, este accedió después de cerrar el sumario.
El auto de detención, quedo confirmado por la juez, Luego de cerrar el sumario debía esperar a la audiencia publica del reo, y el proceso por audiencias tardaba varios meses.
Los constantes motines, que se efectuaban en la cárcel la mantenían en zozobra, pero nunca quiso ir a inspeccionar, luego que se aplacaban los levantamientos, los otros fiscales, le contaban que llegaban a hasta la puerta, y les era difícil entrar, el olor, la promiscuidad, la violación de las mas elementales reglas de los derechos humanos, iban contra toda voluntad de hacer su propio trabajo.
Cada vez que se originaba una riña, se imaginaba que le había llegado el turno, cada vez se imaginaba que su cuerpo, salía con los pies hacia adelante, o lo vería en la morgue, encontrándolo acostado sobre una camilla de acero; frió e inerte.

Son, los momentos que se adentra dentro del si mismo.
Son, las vidas que pasan delante, con miradas extrañas a nosotros.
Son, los días del chacal, en que los buitres nos expropian de nuestras carroñas.

El Edgar, vagaba entre aquellos corredores ajenos a la luz, entre muros ensangrentados en que se escribía, esta pagina de la vergüenza de una nación, vaga entre ojos sin reflejos de vida, de seres zombi muertos, pero aun conservados en vida por la carne que animada estaba desposeída del brillo de vida...
Fue en el mes de Diciembre, una banda contraria, llamada Barrio Chino, atacó y mataron a los gariteros, sacaron la barra del quité y pon, por donde salían y entraban, la resistencia fue a la altura de las circunstancias, pero como el armamento estaba encaletado, tuvieron que enfrentarlo solo a chuzo y machete, un impacto de bala y tres chuzasos lo mandaron directo al quirófano.
La larga espera, tirado en el piso de la manga, aguantando los intestinos con la mano, en el hospital lo cocieron, y le dejaron un hueco en el abdomen, para que hiciera las obras grandes por allí.
Esta vez estuvo cerca, la próxima no la contará.
Después de 9 meses, fue llamado a la audiencia pública del reo, para imponerlos de los cargos en su contra, por 10 veces no fue trasladado a tribunal por falta de trasporte.
El día de la audiencia estaba tranquilo, le quitaron las esposas, y fue invitado a sentarse delante la juez.
El día de la audiencia publica del reo.
La fiscal tardaba en llegar, la secretaria trajo el expediente, su mirada cruzó entre ellos.
-¡Daisy! (Instintivamente le pregunto) ¿Te graduaste?
-No, aun no malhechor, solo soy la secretaria, aun no he obtenido las notas certificadas de bachiller.
-¡Todo, tarda en mano del gobierno, verdad! ……
Daisy se retiro guardo silencio pero percibió la hediondez que tenia el Edgar.

Cuando, entro Jazmín quedo contrariado, ella no era el fiscal de instrucción, ni el que abrió el sumario.
La juez llama a la secretaria.
La cuál anuncia:
Hoy el día 30 de marzo 1982 (año de la resurrección de los pueblos) se le impone de actos de cargo según el expediente Nº 89490.
Al ciudadano; Edgar Luís Martínez Colmenares C.I.V. 4.556.789.

Luego la juez da la palabra al fiscal.

-Bueno días, vuestro honor en esta publica audiencia del reo; impongo de cargos, al ciudadano Edgar Luís Martínez Colmenares C.I.V. 4.556.789. Ampliamente identificado en el expediente, Nº 89490.
De la pena de 8 a 16 contemplado en el actual Código Penal de 24 años en cargos por el delito tipificado en el artículo 460 robo a mano armada, del código penal vigente.
-¿Que? ¡Que té pasa a ti!
-Señor, cálmese esto es solo acto de cargo. (La juez).
El abogado defensor, rechaza los cargos, porque no estaba bien instruida la acusación, cosa que demostraría en el plenario.
El Edgar, miro al abogado publico, y luego se dijo; Este parece el propio abogado Chimbin, si me defiende me dan 40 años, pero, ¿Qué le pasa a la Jazmín sé volteo? (Se puso en contra).
La juez anuncia;
-Queda cerrada la audiencia.
Daisy le dice a Jazmín;
-Bien hecho, se ha hecho justicia.
En la cuadra, cuando vieron pasar a Jazmín, la Tata la llamó y le dijo:
-¡Manita! ¿Pero que sucede, te le volteaste a los panas?
-Oigan, eso ha sido solo el acto de cargo, el fiscal en el sumario, defiende que se haga todo según lo establecido en la ley, en el plenario es el acusador.
De nuevo en la rutina carcelaria, el tiempo pasa sin forma es una ausencia de hecho; En la casa del tiempo inmóvil.
Las constantes riñas, los momentos que nos alejan que tatúan tajantemente la piel, los castigos colectivos que dibujan la penilla en el cuerpo del detenido, ¿Que motiva en el hombre, seguir hacia delante dentro de este caos social imperante?

Vivir para seguir entendiendo, soportando para seguir comprendiendo.

Sucedió que la población carcelaria superpoblada, inicio a reclamar mejoras, y como siempre, cuando el gobierno toma medidas empeora la situación y condiciones de los presos. El motín estalló y fue de amplias proporciones, y por días se combatió en todos los frentes, en cada muro, en cada reja, en cada pabellón, en cada celda, hasta que por ultimo, la guardia nacional sometió a la población, los concentro en el patio, estaban tendido sobre el pavimento boca abajo, aporreados de los pies a la cabeza, solo en sus ojos había un brillo de luz, donde resplandece aun la dignidad de un pueblo.

-¡Comandante, llegaron los Fiscales del Ministerio Publico!
-Bien, háganlos pasar.
-Son, dos hombres y una mujer.
-Bien, sargento mande a los delincuentes a ponerse un short.
-¡Atención! Parranda de ratas en pie, y vístanse, ahora van a pasar los fiscales del ministerio publico, cuidado se le va el ¡yoyo! (Nos delatan).
-¿Ni que fuéramos sapos como tú?
-¿Quién habló?
Un silencio reinó en el ámbito, justamente, a causa de lo antes expuesto.
Jazmín, entra con la carpeta en mano, preguntando:
-¿Usted, ciudadano, tiene algo que declarar?
Los detenidos, movían la cabeza en significado negativo.
Llegó delante al Edgar, un hombre en pie, sometido por las fuerzas represivas antipopular del estado, y aún tiene una mirada de desafió contra del poder establecido, volver para seguir luchando, salir para probarse de nuevo.
-¿Usted, ciudadano, tiene algo que declarar?
-¿No, señora fiscal?
Ella se quedo fija, mirando más allá de la realidad circundante, de muros y pisos hediondos, habitados de hombres desfigurados por la droga, sub alimentados, hacinados y golpeados.
-Sí, es obvio y de público dominio, el sufrir de este pueblo.

Luego se giró, y de su mejilla escurren las lágrimas, sobre el dolor de un pueblo huérfano de patria, huérfano de justicia, sin doliente.

En el plenario, la fiscal en promoción de prueba, expone que él ciudadano en el momento del arresto, fue expuesto en primera página de los diferentes medios de comunicación, y en todo el ámbito nacional con su foto; esto viola de hecho el secreto sumarial, ya que hace notorio, y de franco dominio publico, ser el asaltante de la casa farmacéutica, por este motivo invalida el reconocimiento, que se hizo 6 días después de su arresto en la sala de los espejos del Palacio de Justicia de esta jurisdicción.
De otra manera vuestro honor, la dimensión del delito ha sido superada ampliamente por la dimensión del castigo, mientras el ciudadano antes identificado, estando en custodia al Ministerio de las Injusticias (Justicia), ha sido herido varias veces, ha subido maltratos, y ha sido torturado de diversas formas. Por lo antes expuesto, esta oficina de Público Ministerio, Fiscalía Decimocuarta en lo Penal de esta jurisdicción retira el acto de cargo, igualmente renuncia a las audiencias de evacuación de prueba del plenario.

Caracas 4 enero de 1984 (año de la justicia de los pueblos)

La juez, llama a su oficina a la Fiscal para discutir del hecho antes expuesto, ella confirma que aquí hay vicios de oficio dentro del expediente, la juez concuerda que el castigo ha sido superior a la entidad del delito.
Cuando sale del tribunal, Daisy la encuentra en la escalera eléctrica, y bajan juntas.
-¡Jazmín! ¿Cómo estas?
-Bien, ¡Daisy y tú!
-Muy bien, este año me graduó en derecho, y seré juez.
-Me alegro, que tengas ideas claras de lo que quiere ser.
-Justamente lo que nunca haré, es la alcahueta a favor de los malhechores.
-Estupendo, así serás una dama de hierro, una juez inflexible, como la juez Camero.
-Mira, no te burles de mí, pero tú no puedes, seguir ayudándolos como si fueran unos niños, ellos tienen que madurar, tienen que enfrentar la vida, tienen que asumir sus propias responsabilidades.
-Sí, tienes razón Daisy, en Suiza donde el estado es consecuente con sus ciudadanos, aquí estamos en Venezuela, donde cada cuál ejerce un criterio a conciencia, según hechos de propia experiencia, no se puede aplicar la coherencia en este caos social.
-¡Siempre tan convencida de tú posición!
-Si por todo lo antes expuesto, prefiero ser leal a mi cuadra, de allí asumo los hechos según las circunstancias especificas, de esa manera obtengo mí coherencia de razonamiento ajustado a propios principios.
-¿Vendrás a mí graduación?
-Seguramente, allí estaré como amigas de la misma cuadra.
-¡Chaito! Que te vaya, bien bonito.
-Claro, sin rencores, es bien tú ves.

En el reten de Catia, generalmente las libertades llegan en la tarde avanzada, muchos no viven en los tiempos que pasan, sino hacen de la vida un lugar, dentro una sola situación, más o menos como viene la van viviendo, al 100% por 100% al ojo puro...
El Edgar, estaba almacenado en el pabellón N° 1 torre norte, jugaba una partida de dados, ajeno a su situación futura.
Cuando oyó su nombre, y apellido a alta voz, se dijo:
¿Una libertad fantasma será?
Pero no se inmuto, el día de la libertad están los cosacos, los dolientes de tantas riñas, los enemigos, que te quieren explotar antes que te vayas, casi nadie se conoce por nombres, así que se calmó, sacó los billetes que tenia pisados con el zapato izquierdo, acomodó el chuzo en la parte derecha, se ajustó la bolsa de las obras grandes al abdomen, y dijo agitando lo dados:
-¡Caballeros voy con todo! Topo, pico, caída y mesa limpia.
Mientras sus oídos agudizaban, sintiendo como abrían la puerta, lanzó los dados más lejos de lo normal, todos siguieron los dados en su trayectoria, se alzó como un gato, y salió por la puerta dejando chuzo y dinero plantado en el pavimento del juego, como es tradición; que el que se va deja todo.
En la fila, para salir, el funcionario lo llama a reseña.
-¡Ese Edgar Luís Martínez Colmenares!
-¡Soy yo!
-¿Numero de cedula, rolo de delincuente?
-4.556.789.
-Mira pajarito, tienes varias entradas, como que te vas para los calabozos de prefectura.
-Que té pasa mano, estoy todo mal herido y convaleciente, déjame un respiro, ¡Un chance no más!
-Bien, dale rolo de rata, en la próxima directo a las colonias móviles del Dorado, sin llanto.
Él se estremeció solo con imaginárselo.
Al salir del edificio, el frescor del aire le llega de un viento que viene desde el parque del Ávila.
Alza su mirada hacia el panorama montañoso y decide regresar por el Ávila, como desde hace mucho tiempo no lo había hecho, tenia todo el tiempo del mundo. Camino con paso desapercibido por la urbe, subió por la Pastora caminando rápidamente hasta salir de lo urbano, caminó por el viejo camino de los españoles hasta Galipán, luego pasó delante del Humbolt, dirigiéndose al Lagunazo, cuando llegó a la meseta desde donde se ve el mar y la ciudad, veía y recordaba escenas del pasado y estas se incorporaban a él, vivencia de vida común que a él lo formaron. Cuando llegó al pico occidental, hecho una mirada hacia todo el valle, las cosas se ven diferente desde arriba recordó la frase del Kike, mientras trataba de identificar en medio del tejido urbano su cuadra, siguió la ruta por la fila maestra, para salir al Naiguatá, allí dese la altura máxima dejo que su vista se perdiera en toda la inmensidad del mar Caribe, luego inicio a descender por el anfiteatro, los Toyotas, bajó por la falsa Julia, y entró por la avenida Cota mil al Marqués.

Sí, un largo camino de regreso a casa.

Bajando por la avenida, desde un carro en marcha lo saludan, algún conocido que lo reconocía, y le gritaba;
¡Ese Edgar! ¿Ya saliste mi pana?

“Es bueno, es confortable, es estimulante, se dijo, tener un sitio donde la gente lo conozca a uno, te hace sentir alguien, justamente cuando dudas de ti mismo.”

Mientras se sacudía, el fango incrustado en sus zapatos.
Llegando a la cuadra, el grupo se sorprendió.

-¡Que bien, vale! Edgar.
Mabel, le dio un abrazo efusivo.
-¡Fo carajo! Hueles a mapurite, vente pa’ la casa que mi mamá no esta, para que te eches un baño, que ¡horror mijito!
-¡Si! pero con cariaquito morado, No jodas Edgar, ni la cloaca hiede así muchacho.
-Bien, tremenda critica pues, ¿Me lavas la ropa Gaby?
-¡No jodas Edgar! Me quieres empavar el apartaco, quema esa vaina en el monte, ¡Chico!
Luego, volvió su mirada a la ventana, y como siempre, estaba iluminada, lo que le regresó aquel sentir de serenidad.
Bien duchado, regresa de nuevo al grupo.
-Ahora, tendrás que quitarte esa bolsa que llevas guindada allí.
-Es una operación fácil, lo que sucede, es que allá dentro no hay tiempo para esas cosas.
-¿Que vas hacer con esa ropa?
-Voy a seguir el consejo, a quemarla en el monte del parquecito Sanz.
Tomo un poco de gasolina de la moto de la Jesse, y subió al parque, en una hondonada amontono los ropa, que hedía a reten de Catia, cuando la gasolina hizo arder el amaso de tela, sintió como dentro de esta se peleaban espíritus demoníacos, que en ella se habían alojado.

¡Zape gato! ¡¡¡El propio maligno andaba conmigo!!!

La noche se prolongaba, y estaban aun reunidos, sentados sobre el capot de los carros estacionados y sobre las motos, mientras se contaban las vivencias de hechos y lugares, jamás imaginados, a ritmo de narraciones de estilo épico de caballero urbano, que él, relataba a sus amigos sobre mundos lejanos, donde el hierro es parte de la propia piel, y extensión del propio brazo, donde la maldad no tiene limite, y quien sale de esos lugares, expande toda aquella maldad en lo urbano. Luego, se estiró sobre el capot del carro y miró el alto de los cielos, el cielo profundo y estrellado, suspiró inhalando el frescor nocturno, el perfume de las plantas, el aroma del vecindario del que él, era esencia viva, de la ventana se asomó Jazmín, y saludo con la mano, que revivió deseos presentes en tiempos ocultos por un traspasado remoto, de allí obedeció a su sentir del tiempo maduro del verbo amar, se levantó y se fue a su apartamento.
Cuando la puerta se abrió, la luz impactó en su faz, dibujando juegos de sombras, claroscuros de remembranzas y presencia del sentir mágico, dentro de la mirada de ella la conclusión de la espera, y deseos de un sentir que se mantiene nutriéndose del día a día.
Su mano en la de ella, aquel contacto que aún perdura, ella al pasar la mano sobre su piel, sobre su cuerpo, comprendió que este era un texto abierto que contaba historia y geografía de una patria lejana, una nación emergente, donde el diario vivir, es sentencia clara del advenir de los pueblos.

-Cuantas cicatrices Edgar, parece una road map de este caos social que nos envuelve, y nos proyecta a ideales mayores.
-Estas son las cicatrices de un largo viaje, pero cicatrices al fin, de un común vivir, las cicatrices que solo tú puedes sanar, de una patria enferma, que nos reprime y nos oculta el sendero de la realización de nuestro ser.

Así el idilio se elevó a una conciencia, donde los pueblos se alcanzan a sí mismos, en medio de sus contradicciones conflictuales, de donde se parte para elevarla al arquetipo formal de la sociedad ideal.

Son, los momentos en que el amor alcanza su cenit.
Son, los momentos en que el guerrero enfunda la espada.
Son, los momentos en que el tú y el yo, trascienden al espacio dado.

Al bajar, la cuadra estaba casi desierta, solo Mabel, Gabby, Juan Castro y Jesse que se iban a la nocturna.
-¿Vienes con nosotros Edgar?
-No que va, hoy cambié de menú.
-¿Que vas hacer?
-¡Me voy pal´guinde, panitas!
-Vaya pues, toma la llave de la azotea del Araguaney, mi pure (papá) se murió, y mi mamá me pidió de regresar a la casa.
-¡Oye mira!
-¡La Jazmín, apagó la luz!
Todos se voltearon, delante el insólito hecho.
-La ventana triste, descansa princesa, que desde ahora nos cuidamos solos.
Desde la azotea del edificio Araguaney, se aprecia el parque montañoso del Ávila en toda su grandeza, aquel lugar que inspira magia y encanto.

¿Se puede ser sin intentarlo nunca?
Se dijo.
Luego su voz interior le respondió:


“Esta es solo una vida ¡Edgar!”


…Desde allí se quedo mirando fijo las estrellas, hasta que su sentir se posesiono en el centro del universo, más allá del sí mismo, en donde el caos social es propulsor del creado.
Cuando el caos del cosmos antecede al orden universal…


Sustraído del Diario del Edgar del Márquez de hechos y de sucesos en la búsqueda constante de ser …

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Mensaje por revolucion1954 el Jue Oct 17, 2013 8:32 pm

....ESCATOLOGIA....




Mientras subía la cuesta, cerro arriba me llegaban las imágenes de todo aquel transito que llamamos vida, sus laberintos, sus problemáticas existenciales y sus mistificaciones.
Días en que el ser se divorcia de cada realidad.
Días en que la propia razón se ve invadida de esquemas autoritarios.
Días en que la voluntad solo percibe la lucha como propia reivindicación de clase.
Son esas estrechas veredas. Como senderos de montañas, que se abren a caminos por donde vaga la propia existencia en la búsqueda de la razón autónoma, un stadio en que el intelecto ha superado todas las imposiciones de la conciencia emocional, por ello las formas se abren sin contexto de problemáticas existencial como el ser al desnudo, penetrando a voluntad dentro del laberinto del propio complejo, razón a función única alimentándose directamente de la fuente de Sofía en que las ideas innatas teorizadas son inmediatas, de esa manera se ve al hombre de frente al universo, delante la inmensidad del creado…

-¡Epa! ¿Poeta que llevas allí que haces ese esfuerzo? ¿Así será de pesado?
-Mis escritos, libros de prosa expedida al pasado.
-¡Bien bueno pues! Y ¿eso se come chico?
-No, creo que no.
-Entonces es pura pendejada, sin un fin práctico, poeta.
-Sí, en esta realidad será así.
-¿En esta realidad? Claro en lo palpable, mano.
Me detuve a mirarlo como una agresión de alguien que toma su realidad, como una verdad universal, sin tomar en cuenta que somos circunstanciales de tiempo, lo vi alejarse como el que se la sabe toda, mientras bajaba el cerro con un vaivén de brazos.
Será así mientras subo, mientras estoy por alcanzar la meta, mientras me formo a la visión idealista, y ¿luego cuando bajas vas de escéptico?
Qué bien pues, además del esfuerzo de subir con todos mis macundales, me tengo que calar la crítica de barrio arriba.
No, no sé come de esto, y por esa razón me botaron del apartamento por no pagar el alquiler, son solo cosas efímeras de valor intangibles que algunos hombres fabricamos por analogía expresas. Por un deber de autoconciencia formas indelebles de convertir el sonido en letras estampadas para lecturas en espacio de concepción futurista a formar los tiempos futuros.
Si una persona se para de producir la sociedad lo arrolla, no hay espacio para quien expropia lugares y contextos espaciales aun no formados, solo la relación de producción. Vales mientras sirvas alguien, mientras produzcas, mientras generas un valor agregado, así como estar etiquetado y ser usado según la voluntad de quien a su vez es devoto de este sistema económico a máxima explotación de la fuerza trabajo y a mínima formación de la creatividad.
Me pare delante la casa de vecindad, para confirmarme que era la dirección que buscaba, estaba un poco decaída de arquitectura si alguna vez la tuvo, construida en momentos de intenso furor y luego dejada a la merced del caos urbano.
La pieza como la llaman a este cuartucho, es de lo último, pero sé que tiene que ser así, que de esta fealdad se configurará un poema, el más bello jamás escrito, es mi guía, es mi ideal para configurar la belleza en una acción de sentimiento único.

Los libros por falta de espacios, los acomodos sobre periódicos viejos en el piso que extraño no es de tierra, y no es cemento es un elemento conformado de excremento de las propias convicciones, un piso que trata de parecer a los de las casas de los ricos pero se convierte en una copia paupérrima en síntesis en la que llegar a ser un pavimento, lo suspende hasta que llegue más material.
“Obra inconclusa me vino a la mente,” luego me asalto la idea que si moriría yo, sin terminar mi obra, mis escritos terminarían como ese pavimento.

Ellos lo que han alcanzados la inmortalidad.
Ellos los que se repiten en tantas mentes continuamente.
Ellos son los que han configurado esta realidad, esta que ahora se vive antes no existía.
Sí fueron ellos los teorizadores de las sociedades, de la razón en la formación del hombre quienes la construyeron.
Fueron estos hombres los que trascendieron junto a sus ideas, vencieron la acción de la muerte y trascendieron junto a sus ideas.
Sé que hoy la realidad me agobia, que me presiona me condiciona de una manera, que tendría que buscar un trabajo, pagar la renta, contribuir con la sociedad, entrar dentro el ciclo de explotación.

Pero tengo un impulso mayor, ¿porque escribo? Sí yo escribo, si yo produzco cosas que no existen, trato de sustraerlas fuera del límite, fuera del contexto cultural y de esa manera obtener espacio inmaduro del verbo ser, no es remunerativo, no es indicativo, no es externo, fabrico ideas son ilaciones mentales alienadas, son mías la miseria, la estrechez económicas, son elementos que sitúan fuera del límite, paso a ser un miserable sin medios de subsistencia, pero no es una realidad determinante sino circunstancial de momento, son condiciones del ser para poder alcanzar una propia dimensión, quizás este sea el método para poder salir del contexto de condicionamiento socio-cultural impuesto, por medio de la estrechez económica, del hambre, en que las necesidades básicas no están garantizadas, en el momento que no deseo los bienes o servicios que me identifican con una vida a mentalidad de pequeño burgués, que crearía en mí una alienación de clase.
Por ello cuando escribo dentro de las líneas en cada parágrafo, no las cargo con elementos psicóticos…

Una vez yo también pertenecí al aparato productivo, pero no es consecuente con el ser, más tienes y menos eres, llegue a esa conclusión no lo leí; Fue una reflexión cada cosa que poseemos tiene una carga que se aloja en el emotivo, allí dejamos un poco de nuestro ser por pequeñas cargas emotivas-afectivas así que las propias dimensiones se reducen, a medida que crece la propiedad el tener, el haber, yo en cambio soy todo yo, porque no poseo nada no hay nada que me llama a pertenecer, de esa manera he realizado una negación del Ego, para poder configurar un Yo. Esa reflexión es un conocimiento del sí mismo, en base a una experiencia existencial por ello el empirismo se reafirma en mi como la vía de la gnosis.

La casa de vecindad donde me aloje es un vay vay de personas, un ruido continuo de cuerpos, de voces, de carcajadas, de palabra soeces, sin fundamentos, son solo a función del humor acciones típicamente emocionales.
Hay un olor penetrante a intervalos a perfume que llaman pachulí a cuervo de ciervo, a creolina, a cerveza, a meao rancio, a vomito.
Estoy en contacto con el límite de la degradación del cuerpo humano.

La mesa es también adapta al ambiente, esta inclinada necesita refuerzos en sus esquinas, porque mientras estrepitosas melodías que invitan al cuerpo a echar un pie, el intelecto entra en evasión, la mesa tambalea y la tengo que estabilizar con las piernas (escritura y malabarismo) el escribir se hace a trazos como concebir la belleza, como podría alcanzar la estética en este medio de decadencia del ser, donde las mujeres en las piezas de al lado se alquilan, donde fuman piedra y su olor anestesiante penetra por todos lados, olores sin confirmación, para así alcanzar lo máximo de la propia miseria existencial, risas de alcobas, risas locuaces, risas desdentadas, seguidos de gemidos fingidos.

Si mi propia prosa se debilita, mi coherencia delante los eventos circunstanciales hacen que mi sentimiento se rebelé voces de finos rasgos arcaicos mientras sigo a los maestros del pensamiento, si no fuera por ellos, si no los hubiera leído navegaría en esa existencia a tiempos de olvidos, mis acciones se posarían como polvo sobre la superficie de muebles, de lechos y de extravíos. Mi cuerpo se degeneraría, y a mi muerte los gusanos perforarían mis carnes.

El café baja esparciendo su aroma, cuela entre el tejido, uso una media un sistema un poco ortodoxo aprendido en los campamentos de la resistencia a la prepotencia del estado, los años de lucha armada junto al comandante Sol, cuando el hombre se alza solo de frente a los poderes de la tierra, solo con su fusil anacrónico con sus ideales de patria o muerte por una razón de ser en el olvido de los pueblos con la mochila llenas de manuscritos, donde se describen las micro gestas de hombres anónimos el hombre en busca de su formulación, el hombre que desdeña la ilusión material, el hombre que se consagra en la lucha por una sociedad igualitaria.

Así como los años de cárcel, los años del disidente, oponiéndose junto a los compañeros de lucha, cuando se sabe que allí no se forma la sociedad ideal hay razones para seguir en la estrechez del contexto cultural en el logro de la amplitud interna, por la expansión del límite.

El agua de café humeante, su aroma a cosas genuinas que se divorcia de este ambiente de olores gasificantes, sin el condicionamiento del azúcar, un sabor así mismo a café, pasado varias veces hasta la última borra, el pote que me sirve de taza, esta envejecido perdió la etiqueta ahora quedó en el aluminio pelado, me recuerda que es hora de cambiarlo...

Toc..toc...

-¿Mira poeta estas sordo? se dice bien pueda.
La realidad me catapulta de mis abstractismos...
La puerta es de cartón piedra, un poco torcido o un poco enderezada como fuerzas asimétrica que logran juntarse para cumplir una función en el límite de la definición.
-¡Que más, Yary!
-Bien, mi poeta querido, quería saber ¿si habías comido..?.
Me quedo observando a la tipa, su cara está excesivamente pintada como si el maquillaje se lo hubiera hecho un payaso en medio de una tempestad, el olor a perfume es impactante, acompañado con el hambre te lleva al desvió de los sentidos, estupefaciente se podría definir.
-¿Te quedaste mudo? se ve que estas pálido, ya entendí.

Entra dirigiéndose a la mesa, allí destapa un arroz, con plátanos y caraota, el agasajo del pueblo...

-¡Dale pues come! ¿Qué te vas hacer el cómico conmigo?
-Bien, a la hora del té son biscochos…

El tenedor tiene una velocidad de jet, lo único que me venía en mente DIOS aprieta pero no mata. Tremendo filo, no se sabe que se tiene tanta hambre, hasta que no lo mides con un plato de comida enfrente a ti.
La Yary se siente delante de mí, me mira con curiosidad, pero con una extraña dulzura.
Cruza las piernas, el vestido rojo, corto, brillante de satén, emite brebaje de hechicería su piel es morena, mulata, negrita, cobriza, blanquita, es la propia multirracial, así sus ojos tiene color indefinible, piel brillante a manteca y fritanga, olores extravagante que emana pachulí a ráfagas de kerosén.
-¡Mira poeta tu así no puedes seguir, no te ves bien!
-¡Porqué!
El arroz se regresa de la tráquea...
-¡Come tranquilo chico! Que ninguno te persigue, ¿Tienes un vaso?
Le hago una seña.
Ella se voltea, el cuerpo se proyecta las piernas se ven musculosas, me recuerda cuando la vi por primera vez, fue en las escalinatas del barrio, dirigía a los más pequeños a llevar los recipientes con agua, desde la avenida donde el camión cisterna los esperaba. Ella llevaba en la cabeza una lata de aceite Diana de 25 litros cargada de agua, que se derramaba en pequeños chorros, sí una vez vi una estatua de la Grecia clásica donde una mujer cargaba una garrafa y me pareció su representación, como si ella se desdoblara en los siglos.
-Que linda te ves, hoy.
-Sí, que te pasa a ti ridículo, ahora es que me ves, ¿Nunca me habías detallado?
-¡Está bien vale, no te molestes era un decir!
-¿Y que necesito que me lo digas tú? Si estoy buena.
-Entonces Yari te comiste un Talibán esta mañana, que estas belicosa.
-Así soy si te gusta así, me comes así mismo.
Pensé en aquella ocasión que era una de esas mujeres, recias, luchadoras que irían a afrontar las situaciones, pero ahora vestida así, innoble destino...

-¿Este pote es el que usas para beber? ¿No eres ni siquiera capaz de recoger una lata nueva? ¡Chico vale!
-Es lo mismo jeva, lo esencial es que el líquido no se derrame.
-Lo esencial no me digas, tremenda escusa una cosita que te quiero preguntar desde hace tiempo poeta, a que sirve leer tanto libros si pareces más bien un inútil.
-Mira Yary, en la que yo estoy tú no podrías compenetrarte, o sea no te es dado.
- No me digas.
-Te lo digo, esta fuera de tu entendimiento,
-Si lui a ver, porque el chiflado pareces tú.
-Esos libros son hechos en diferentes tiempos, en diferentes época de la humanidad son hombres que se han apartado de la mundanidad, del cotidiano para elaborar texto y así expandir el límite socio-cultural.
-¿Mundanidad? así como tú que no tienes para comer y que espacio pueden abrir ¿Si no eres capaz de conseguir, ni el alimento? Ni recoger una lata, en la calle pues.
-Son cosas intangibles, son formas que no se ven las cuales se alcanzan, se formalizan mediante una conceptualización de ideas que tú no ves.
-¿Si veo? ideas de las que tu no comes, ideas que no consigues real, stas tostao poetas.
-No que va no es asi, te explico; una de esas ideas son conformado mas alla de lo que tú ves, es sustancia, parte de lo que ves aquí decadencia moral gente que se alquila, que se droga que se viste, usa perfumes baratos, todo es conformado dentro un estereotipo social una alienación a un contexto de opresión.
-Mira c...mae me estás diciendo puta.
-Bueno Yary ¿qué pasa? eso es lo que tú eres, jeva.
-Bien báteme una de puta, pero que tenía que hacer yo, rolo e vago, padre no tengo, mi mamá hizo lo que pudo, abusaron de mí, ese es el único callejón que me dejo la vida ¿Que iban a comer los míos?
-Bien lo ves, Yary esa es una realidad, es la que conforma la razón la cual pasa y regresa configurada en una nueva realidad...
-¿Nueva realidad? que va a cambiar, esto siempre ha sido así, lo dicen hasta los ancianos que han vivido más que tú, y lo dicen que !!!Las Putas existían desde la época de Cristo, no jodas chico!!!! Y de paso él las perdono.
-¿Lo ve que no se te pueden explicar? No es así, son ciclos después vienen tiempos de elevada moral, no es siempre así.
-Tú crees que es así, a mí me parece que es el hambre, porque cuando yo no comía por varios días, soñaba con todas unas series de hechos celestiales.
-¿Celestiales?
-Sí, con Jesucristo y la Virgen María pero después le preguntaba a maitá y ella llorando me decía: "hay mijita ese es el hambre" Porque el hambre es alucinógena.
La duda golpea mi razón, pero después regreso la condición inicial.
-No, yo sé lo que estoy haciendo, lo he leído de los maestros del pensamiento, ¿qué pasa?
-¿Lo has leído? Bien pero no lo has vivido, ¿qué sabes tú en que estaban ellos? Te pones como los curas, hablan cipoteadas sin tomar en cuenta la situaciones de cada quien.
-Mira Yary eso es lo que no te puedo decir, que es lo tuyo cada quien tiene lo suyo y es lo que viene hacer en esta tierra, una trama existencial.
-Bien eso, está bien ahora sí que me acomode, que yo vine a hacer la regalada a este mundo, ¿lo traigo conmigo? ¡No jodas pues!
-No es eso jeva a lo mejor es tu rollo existencial superar esa melcocha ¿entiendes?
No solo vivirla sino superarla.
-¿Si dime que pudiera hacer? fui a trabajar de limpieza tres meses y no me pagaron, tú crees que es todo pajarito preñado ¿porque no haces nada para ganarte la arepa? ve allá afuera trata de trabajar, para que veas la dureza de las circunstancias, así después me cuentas una de vaqueros, porqué la de Tarzan me la sé ya todas...
-Eso es lo que estoy haciendo en la estrechez económica, en la dureza del hambre, en la ausencia de bienes de consumos, en el olvido de los afectos, olvidado de todos, entiendes tratando de configurar la sociedad ideal.
-Sí ya veo lo que estás haciendo, muriéndote de hambre, como el propio webón.
-Mira yo he perdido todo, para poder configurar una idea que libere la acción para que la gente concientice y de esa manera configurar una sociedad más justa.
-¿Los afectos? los afectos poeta te lo quería decir hace tiempo, pero como tú vives entre estas zoquetearías no entiendes....
-¿Qué cosa Yary?
-Mira poeta a mí me bate el corazón duro por ti, desde que te vi la primera vez, aun cuando me dijeron que eras un ñangara, (guerrillero) aun cuando te vi con tu pinta de limpio (sin dinero) y tu guayabera, tus libros viejos en la mano. Y te convertiste en mi ídolo, porque mataste ese policía en el atraco al blindado.
-Bueno eso lo lamento siempre, porqué seguramente era un padre de familia y me lo llevo por dentro.
-Ese sucio me violo, cuando tenía 9 años y abuso de mí por casi tres años sin poder decir nada.
-No me digas, después de tantos años me quitas un peso de encima.
-Cuando traían tú y tus compañeros esos camiones expropiados, llenos de alimentos, en lo que por fin podíamos comer completo y no esa dieta dura de proletario autentico de arroz y algunas veces caraotas.
-Primera vez que me lo dicen Yari, que comieron completo.
-Empecé a quererte cuando se caían a plomo con la policía y con el ejército para que no se llevaran a nuestros hermanos, para que no nos allanaron.
-Claro Yari pero ese periodo de la subversión armada terminó, para decírtelo mejor nos derrotaron, pero ahora que me haces ver ese periodo, teníamos que haber luchado más duro, con más convicción pues estaba en juego la dignidad del pueblo Venezolano.
-Yo creo que hicieron lo humanamente posible, lo único que sé, es que te sentí como uno de esos personajes de cuento que rescatan a las doncella, como si toda esa lucha fuera para rescatarme a mí, entonces perdimos los dos.
-Claro, perdimos todos, perdió Venezuela.
-Aun cuando te encanaron, y que no pude ir a la prisión porque era menor, nació un mi un amor único por ti Heriberto.
-¿Qué te pasa Yary? metida a prosti no se pueden entregar los propios sentimientos a una bandolera, tu sabes bien cómo es eso.
-Mira poeta piensa lo que tú quieras de mí, pero a ti te pienso aun cuando estoy fornicando en lechos de extravíos, como tú lo llamas, pero así como no escojo mi destino, no escogí a quien amar...
-Tendrá que ser en otra vida jeva, sinceramente sabes que ahorita entres tus cicatrices y las mías nos haríamos daño solo con tocarnos, acariciarte esa piel que tiene más huellas digitales que el archivo de la central de policía judicial, ¿cómo harías tu para percibir entre tanto manoseo el sentir verdadero? estamos mal hechos.
-Lo sabría sí, porque eres mi idea fija al que siempre recuerdo, entre alientos de borrachos y palabras de mala muerte, claro poeta, pero no puedes vivir en el exilio de tu sentir, aun a mí me gustaría sentir una caricia de amor verdadero en esta existencia,
-Yary nos haríamos solo daño, porque nuestra capacidad de amar está hipotecada, vivimos en la marginalidad del propio sentir, en la periferia de nuestros sentimientos y así arruinaríamos esto que es casi un ideal.
Ella se levanta, toma un libro del piso como violando un templo, con una infinita reverencia, lee el título en voz alta:
-Teoría Utópica de la Sociedad Ideal, ¿Quién lo escribió?
-El Comandante Sol.
-Sabes era esto lo que Jesucristo me decía en mis sueños; me imagino poeta que el nuestro es una amor más allá de lo tangible entonces ¿Estaré algún día en tus sueños?
-Si jeva en el amor virtual, más allá de su propio sentir.

Se acerca a mí, me regresa el libro en las manos y después me acaricia el cachete.
Entonces sentí toda su ternura, fuera de cada imposición de estereotipo y de juicio donde apareció fulgurosa con un sentir universal y fue en ese momento que la prosa llegó a mi.

-Cuídate poeta; porque te amo que jode....
-Esta Yary vale, amor de simetría intercambiable a razón variable.

La puerta cuando sale de la pieza no encaja, hace un ruido, zompo así haciendo las veces que cierra.

...La idea que me llego es; cada quien aceptando su condición...

En otros tiempos nos alzamos en armas para acabar con estos abusos, de la explotación del hombre por el hombre pero como se sabe, las fuerzas de la reacción se reorganizan para instaurar el viejo sistema.

Después, ocurría que el mí se reconciliaba con lo vivido en las alturas.

Donde tú formas, parte de ese sentir en que elevo mi dialéctica a prosa hacia las formas sublimes allá donde el éter disipa la materia...
Podría cruzar enormes distancia para reconciliar contigo el sentir exuberante de esta tierra, que a la vez que nos forma y nos aleja.
Tierra de ultrajes.
Tierra del despotismo.
Tierra de saqueos y arrase.
Donde lo bueno ha sido vedado, vejado.
Donde solamente lo podemos apreciar dentro de nuestra clandestinidad.
Donde quedastes dentro de mí, en la profundidad de mi sentir, allá cuando subías aquellas escalinatas ingenuas, cuando tu ser anhelaba solo un vivir, cuando tu inocencia era violentada dentro de las paredes domesticas...
Donde percibía aquel espíritu todavía en el umbral de tu fantasía, antes que la violencia del sistema transgrediera tu ingenuidad, antes que la corrupción de la humanidad te llevara atrás a Sodoma y Gomorra, encadenándote en lechos de extravíos donde tu espíritu lo encadena el vicio, los olores gasificantes de la decadencia del hombre, donde la sociedad deposita su vergüenza, donde sin poderlo detener sucumbes a las injusticias sociales, dentro de infames políticas de exclusión en la que te impusieron tú marginalización .
Así renacía en mi aquel sueño revolucionario, aquel sueño antiguo Cristiano, aquel sueño contra el abuso y la explotación, así fui olvidando aquel hambre de materia alimentándome de aquel amor que la Yary, me ofrecía su sentir que lo había sigilado herméticamente y alimentado para mí en la periferia de sus últimas circunstancias de existencia de una vida dura, luchada con sus armas ingenuas, de resistencia al sistema sufriendo todo el peso de culpas sociales, mientras subía y bajaba esas escalinatas que llevan al cielo, entre latas vacías y niños huérfanos de patria, seres que ven el éter en condiciones más allá del tangible de una buena causa para una lucha de pueblo en que la subversión se oponga a la violencia intrínseca de sistema.
Si hay que reconocerlo es la fin de los tiempos, son los días del chacal, en que la carcasa de la cultura es despojo de buitres, días en que el hombre podrá reconocerse antes que se cierre el libro de la vida…


Sustraído del Diario de Heriberto el subversivo, cuando llegó a la concepción del fin último del hombre y del universo.

Corría el año 1981

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Mensaje por revolucion1954 el Mar Oct 22, 2013 10:44 pm

Geografía patria


Hubieron días en que el mí, no reconocía el yo.
Hubieron tiempos cubiertos con mi proprio olvido.
Hubieron espacios cerrados al entendimiento del plano dado.
Hubieron formas en que las tinieblas dominaban la faz de la tierra.
Hubieron esencias en que la raíz producía aversión entre él y mi ser.

Fue en los momentos ajenos, donde la búsqueda del todo, me llevo a los espacios inconclusos, dentro de un devenir en la que mi visión ve el designo y mi cuerpo evade la percepción, situaciones de espacios análogos donde la razón quiere omitir el tiempo dejándose arrastrar por un devenir idílico, pero luego cuando el primer lucero se expande en el horizonte, sabe que es hora de iniciar con sentimientos de gestos ajenos, hasta donde te arrastra el designo, con esa ligera brisa que como una caricia sientes sobre la piel.

-Epa Juanito ¿qué hay?
-Nada esperando pa´conectar.
-¿Que vas a conectar?
-Tengo pa´una libra de malanga.
-Yo mismo soy, el Jeque tiene un poder en el bloque 54.
-Bien Casiquiare, vámonos.
-Para un carrito.
Juanito extiende el brazo para tomar el taxi.
-Libre hágannos una carrerita
-¿Para dónde van?
-Aquí mismo en el 23
-¿A qué bloque vamos?
-Al 54
-¿Al 54 chamo?
-Bueno ponle el número que tú quieras.
-Aquel momento si lo recuerdo: Cuando llega a mí su imagen, es un hombre del pasado. Una libra de malanga, compramos al jiparo, es un momento de debilitad pues mi conciencia me repetía de no hacerlo, donde el hombre se sustrae al sí mismo. Recuerdo aun me quedo fija aquella imagen cuando estaba en la parada del carrito, una señora me dijo:
-Barón esta que tú ves aquí es la biblia, aquí está la palabra del señor, él tiene un diseño específico para cada uno de nosotros.
Entonces quede sustraído a la acción. Cuando la jaula se paró frente a mí, alguien había gritado ¡Redada! Y el policía me pidió de abordar la unidad, comprendí que era el punto exacto de la cita con el destino. Nos mirábamos yo y Casiquiare, pero estábamos así de estrecho que no podía descargar la malanga. Así que nos captaron el vibre.
-¿Aja que tienes por allí que te está incomodando? Muévelo capo.
Entonces toco el bulto debajo la chaqueta.
-Aja pajarito, ahora sí que c….stes la jaula y se cayeron los dos de la mata.
-Comandante estos dos estaban cargados.
-¿Qué? Se los he dicho siempre de raquetear al ciudadano antes y ¿sí estaban armados? Dale de una vez para la judicial, en cotiza los calabozos están llenos.
-Para cual mi comandante.
-Llévatelos para la central.
-¡Casiquiare nos embarcamos vale!
-No hombre no te gansees.
-Bien pa´lante.
La central de policía judicial tiene varias entrada a nosotros nos llevaron por la de parque Carabobo, piso 4 antidroga. El de la recepción nos dijo:
-¿Ustedes ya cantaron?
-¿Cantamos qué? nosotros venimos por redada inspector.
-¿Y la mariguana?
-Yo no me arrebato, gracias.
-Bien pásalo a bioenergética activa de una.
Los ganchos me lo pusieron hasta los tuqueque, amarado a una columna, a Casiquiare lo vi rodando, a patadas por el piso. Son ocho días me dije de pela u ocho años de cana. La bolsa de la maquina me apretaba hasta sentirme asfixiar, después me hundían dentro de un balde con agua y después corriente, batazos.
-No sé nada inspector, me agarraron en una redada, no me peguen más por favor.
-¿Mira c.tu mae que te crees que somos, aquí?
-La ley.
-Habla y me dices donde la conectaste.
-¡Nada! ¡Yo no sé nada! ¡Hay! ¡Hay! ¡me están matando!
-Te están matando hijo e p…, habla porqué sino te mueres de verdad.
Las noches en la central de policía judicial son tétrica como de tribunal de la inquisición, dependen si el turno que te toca es el que está instruyendo el expediente te sacan a bioenergética, noche larga y tormentosa, si el turno se fue entonces duermes sobre periódicos, de lado porque las costillas duelen, las cucarachas te pasan por encima, las filas de gusanos amarillos desfilan en el ángulo del muro. ¿Pero, quien enseño a los gusanos a caminar en fila?
El tubo que me tiene guindado esta negro de tanta sangre seca, el filo del ring me tiene la carne de los pies abierta.
-¿Vas cantar pajarito o te la das de duro? No joda.
La respuesta no sale, la voz se va para adentro, ¿no sabía yo que dentro de mi hay tanto espacio? ¿Cómo te puedo explicar; lo que es diametralmente opuesto a tu entendimiento? al final del vía crucis después de los 8 días reglamentarios llegó el fiscal para tomarnos la declaración.
-Mira guapito, viene a firmar la declaración que ya llego el fiscal, y cuidado con una paja.
La oficina tiene aire acondicionado, está bien iluminado mi ropa y yo parecemos que nos hubieran sacados de una botella, llego aporreado sujetándome los pantalones con la mano y oliendo a mapurite.
-¿Usted es el ciudadano; Juan José Gregorio Hernández?
-Sí.
-Su cedula de identidad por favor.
-9.666.789.
-Usted fue encontrado en posesión de una sustancia estupefaciente.
-¡No!
-Pero la policía metropolitana dice que sí, ciudadano.
-Ellos pueden decir misa, me caí en una redada y ahora me quieren sembrar.
-Esa es su declaración.
-No, me atengo al precepto constitucional.
-Bueno, se ve que saben de todos ustedes, firme aquí que se niega de declarar.
El papel es corto la firma ilegible, ahora a esperar el bombeo. Regreso a la celda que está repleta nos tenemos que turnar para estar sentados, sentarse y verse, no se puede hablar, cada acción la necesita el cuerpo para rehacerse.
-¡Bombeo! los ciudadanos que serán nombrados a continuación serán trasladados al Retén de los Flores de Catia.
Nos miramos otros se les veía el terror en la cara, la verdad solo el nombre te da pánico, pero con esa bioenergética recibida aquí es casi una liberación. En la puerta, de la división contra droga nos acopian, bajan los que vienen de la división contra delincuencia organizada, nos amaran unos a otro, después los de la división contra robo, después los de la división contra hurto, más abajo división de vehículo. Como un rio que se llena de sus caños, somos un amaso de carne, y cadenas vergüenza de pueblos. Olemos a carroña en estado de descomposición, avanzamos dificultosamente, en la jaula no se entiende nada, el pulpo como llaman al enjambre de cadena se ha enrollado y todos estamos apretados, menos mal que es cerca. Cuando la distancia es relativa el tiempo es de infierno, pero aun así gozas el viaje, ves a la gente de regreso a casa con sus miles problemas, caminan rapidito, los ves parados en las paradas de carritos. Se acerca la noche los traslados lo hacen siempre a esta hora. Reten judicial de los flores de Catia (ni el diablo vive allí)...

Delante al retén, se ve el edificio con un extraño color como un verde, verde derrota los peroles guindados a las rejas para orinar. Los brazos cientos de ellos, escribiendo en el aire.
Desde ese momento no te puedes descuidar ni siquiera a ver el reloj, una sola vida tiene y hay que cuidarla. Nuestras carpetas son entregadas al funcionario.
Nos hacen sentarnos en la manga. Allí inicia una actividad, una frenesí porque en juego está la propia vida, no es por lo que vale en sí, es por el dolor que cuesta morir.
-Epa llámame a Pantera, dile que llego Juanito de la Silsa.
-¿Pantera de dónde chamo?
-De la Silsa, brodel.
Es la rutina todos buscan a sus parroquianos, pidiendo que los reciban el vigilante habla claro; caballeros van pa' deposito pasado mañana es bombeo para observación, ¿ya saben, no?
Claro observación es el infierno, eso ni siquiera tiene nombre de lo malo que es, por eso que todos hacen lo imposible por no llegar allí.
-Bájense ahorita con una bomba, y se van para el pabellón que deseen.
-Epa vigilante la bomba te la doy el día de la visita, ahorita mismo estoy frito.
-Noo, mi hermano de ese guaral tengo un rollo, empéñate con alguien.
-Epa ese Juanito de la Silsa.
-¡Ese mismo soy yo, caballero!
-Mira pantera dice que bien, te recibe, pero en el pabellón hay una lucha, que tu decidas.
-¿Casiquiare que é lo que?
-Epa men con ¿quién es la guerra? chamo.
-Están emproblemado con barrio chino y con los tuyeros.
-No hombre Juanito, metámonos en esa guerra ¿qué más da?
-¡Epa ese de la embajada!
-Háblame, ¿que lo que?
-Vamos pa' lante, que nos mande una bomba.
-Epa vigilante esos dos que son compañeros de lucha, mándalos pal pabellón 4 torre sur, allá te damos la bomba.
-Bien, de una antes que venga el jefe de régimen.
-La manga se abre y el pelón, nos manga (nos arma) con los respectivos paseos (chuzos).
-Bien de una pa' arriba no se paren en articulo ni en el pabellón dos, ni en el tres, ¿es mortal oyó?
Subiendo esos escalones que hablan de muertes atroces, de emboscadas de crimen y castigos, te lo dicen claro aquí mi amigo el diablo perdió la cola, no creen en nadie.
-Epa chamín párate ¡allí!
-¿Como que chamín vale?
De una saco el chuzo y le metí el pedazo, siento flop y luego un calor que toma la piel, lastima pero en la guerra entre pobres o eres tú o soy yo, Casiquiare hace lo mismo, del pabellón cuatro jalaron (dispararon) dos proye y así pudimos pasar.
El pabellón cuatro es a media luz, parece un campamento de nómadas en el espacio sideral de una tribu en trashumancia de lo malo a lo peor.
-Que dice el Juanito, vengas pa' aca que nos llegaron los refuerzos, ¡carajo!
-Bien amistad te agradezco que me des canoa.
-Epa caballeros oídos todos, esto son hartos pana burda, malandros de verdad, compañeros de lucha.
Nos saludaron con los chuzos al aire, se combate, lucha de pueblo, pero si no son ellos somos nosotros, tenemos reglas de sociedad guerreras.
-Acomódense en la celda siete.
En esta celda las ventanas dan para el patio interno de frente está la torre norte.
No hay rejas, el hierro cumple otra función en reciclaje de chuzo.
-Estos son compañeros de lucha así que le sale cama, viejo usted bajase de allí, y usted también estos son malandros y no pueden dormir en el piso.
-Epa mañana le sale garitero a esta celda, agarren estos dos medio brazo, y mosca oyó estamos enculebrados bandera con esa gente del piso de arriba....
-Bien. ¿Epa como es el gariteo?
-Somos ocho en el malandreo de esta celda, dos horas y media a cada uno.
-Bien mi turno es de dos a cuatro de la madrugada, pues.
-Agarren esa harina pa' que se hagan una arepa.
La cocina es un resistencia sobre un bote de leche en polvo pega corriente continua, una arepa eléctrica. Casiquiare voltea la arepa con el chuzo, aun con la sangre del finado, después le arranca una carcajada ríe,
-Pasa ese tabaco chamo, pa´darle una.
-¡Que pela mano! Por un poco de mariguana.
-Bueno a lo mejor en tribunales nos vamos hay que tener fe, mi pana.
En los pabellones guerreros todo es de todos, cada quien aporta a conciencia, pero si te quedas con algo, luego te agarra el tribunal del hampa.
Los días se van y ni siquiera los ves, no existen es un solo dolor, hacer chuzo, (cuchillos) fumar chirre, atacar a los otros pabellones, no tienes tiempo ni para mirar que hora es, aquí si te descuidas un instante, te guisan en la primera de cambio.
El día d la visita, hay pero una palabra de paz en el malandreo, los diferentes pabellones ese día se limpian en lo que cabe limpiar, pero siempre esta ese olor fétido. Las novias, las chécheres, las madres ellas nunca faltan, nos traen alimentos, noticias de los tribunales llevan y traen cartas. Es un día festivo. Luego de la visitas quedamos reconfortados que alguien nos quiere en la vida.
Las noches en el Retén son espeluznantes, de horror se espera siempre un ataque de otro pabellón o se planifica atacar antes que ellos lo hagan, entonces cuando el malandro duerme la trona, monto gariteo continuo, camino por el pasillo, hay un hacinamiento bárbaro y la gente duerme en el pasillo, los cuerpos se ven como bultos, bultos de carne, envueltos en sábanas acostados a todo lo largo del pasillo, recostados del muro, si no eres malandro, tienes que pedir permiso para alzarte si quieres ir al baño, así duermen los paisas, la gente tranquila como los llaman.
Los paisa, son la gente tranquila, pero tranquilidad de paisa también tumba gobierno de malandro, se suele decir así que no conviene molestarlos mucho.
Alguien dijo que era noviembre por lo que recuerdo fue cuando los aviones empezaron a volar bajito, un ruido ensordecedor y se corrió una bola que habían tumbado al gobierno, en la calle se oía plomo continuo. El ministro del interior llamó a los directores de las cárceles.
-Aló, soy el ministro Piñerua, hay una intentona de golpe de la aviación, hagan algo.
-¿Algo, como qué? (dijo el director extrañado).
-Deshacerse de la mayor parte de la población de las cárceles.
-¿Pero de qué manera Ministro?
-Apliquen la estrategia de la tensión.
-¿La estrategia de la tensión, como es eso?
-La eliminación del hampa por mano propia.
-Epa jefe de régimen una orden del ministerio, hay que aprovechar para deshacerse de la población.
-¿Qué hacemos?
-Abre los pabellones así se matan entre ellos.
Toman las llaves e ingresan a los pabellones.
-¡Delincuentes el gobierno se cayó, váyanse para sus casas!
Las rejas las abrieron, pero sucedió, entonces que en vez de eliminarnos acordamos como en los días de visita y se corrió una palabra de paz entre el hampa. Me asome a las ventanas que dan para la autopista, una manada humana corría hacia las paredes.
-¡¡¡¡Epa vámonos Casiquiare!!!!!!
-Adonde van ir, hay que quemar los archivos si no quedamos solicitados.
Avanzamos al administrativo, éramos como 50 de diferentes bandas, pero allá estaba lleno de policías metropolitana, que nos encañonaron, pero uno dijo;
-¡Compañeros, si se cayó el gobierno entonces plomo con la policía!
El ruido de los disparos fue intenso, entonces los policías de los muros comenzaron a disparar contra los que estaban saltando el muro.
De la urbanización del 23 enero; los tupamaros comenzaron a disparar con los fusiles automáticos.
-¡Caballeros el pueblo tiene respaldo!
Así que los hicimos retirar poco a poco al comando zona uno.
Hasta que del techo el garitero canto; ¡agua con marea verde! (guardia nacional)...
-¡La móvil! ¡La móvil! (mala conducta, de la mala conducta).
Entonces empezamos a entender que el gobierno es una familia grande y lo que se nos venía encima era el apocalipsis versión criolla.
-Casiquiare si sobrevives dile a mi madre que la quise mucho.
Sigue...
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Mensaje por revolucion1954 el Mar Oct 22, 2013 10:45 pm

-Juanito en esta si es verdad que nos dan papelón, la guardia se para en el muro y lanza una tormenta de gas lacrimógeno que invade todos los pabellones, primeros se las regresábamos, luego el humo no te dejaba ver, algunos se amararon a las ventanas, otros buscamos cobijos tirados al piso, luego de esconder el armamento, cuando nos hizo efecto el lacrimógeno nos orinábamos, nos salía el pupú, llorábamos, nos asfixiábamos, no sabíamos dónde meternos, entonces ellos entran como un huracán gritando.
-¡Patio! ¡Patio!
Bajaba las escaleras sin tocar piso, patadas, carajazos a producción industrial y la penillas rebotaban en el lomo, te caes y te dan 10, te paras y te dan 20, corre y te dan 30, al llegar al patio nos tomamos el rincón extremo del patio. El patio interno de los flores de Catia tiene un color verde, es excremento sólido, porque no hay cloaca, huele a orina rancia y profunda así de profunda que te hace recordar el momento antes de venir a la tierra.
-¡Desnudos todos parranda de delincuentes!
Y Llegaban aún más presos, cuando el patio se llenó, hicieron unas muecas raras se sintió el traqueo de las armas y con el primer disparo nos tiramos al suelo, los desprevenidos como los paisas empezaron a caer, otros inocentemente alzaban las manos diciendo ¡No! ¡No! Los hermanos alzaron la Biblia pero mi hermano, cayeron abatidos, las balas silbaban los cuerpos caían, la sangre nos salpicaba, había gritos de intenso dolor, yo, y el malandreo cogimos el rincón y nos echemos varios muertos encima, vi al director con dos pistola disparar a quema ropa. Los cuerpos se iban poniendo tiesos y ciertos gases que parecían que los cadáveres hablasen, macabro el suceso, había uno moribundo que hablaba en un extraño lenguaje, momentos de horror a terror. Tarde, cuando creía que yo estaba también muerto, oí la voz del vigilante:
-Los que están con vida para sus pabellones.
Ni la resucitada de Lázaro, patica pa' que te tengo, salimos corriendo como alma perseguida por alguien peor que el diablo. Después los funcionarios pasaban con el prontuario en mano llamaban y los mataban, decían a dos cárguenlos cuando estos llegaban a la manga, los guisaban (mataban) a ellos también. Esta vez le regrese el alma al Señor, hasta aquí nos trajo el rio, Casiquiare no me respondió. Al medio día llego el grito de traslado. Nadie salió de los pabellones, después llegó la china Hung ardiente defensor de los derechos humanos.
-Miren es mejor que se vayan para otra cárcel, aquí los van exterminar.
A la china le creímos. Pero bajamos las escaleras con la mayor de las cautelas, pero no nos salvamos de una tunda de palo con el caminito verde (la guardia nacional apostada a los extremos) nos sacó de nuestras creencias. En el autobús nos amararon como pudieron, a los que sobraban los hicieron a costarse en el piso, y les caminaban encima. Con la cabeza entre la rodilla y plan.
Llegamos a la penitenciaria de Tocuyito.

Penitenciaria de Tocuyito (el fin del derecho humanos universales)

De bienvenida nos dieron cuatro planazo que ni lo sentimos, de tanto que nos habían pegado que estábamos anestesiados.
-Ustedes dos pabellón tres.
Era la hora del tranque, las escaleras estaban desiertas el edificio es pequeño, no hay tanto hacinamiento. Se abre el calabozo, son como una treintena los allí alojados.
-¿Epa de donde son ustedes?
-¡Centrales broder!
-Bien acomódense por allí.
Iniciamos a narrar lo vivido, porque el preso es dado para la narración, los compañeros nos oían atentamente y no hacían preguntas sino ciertas exclamaciones, gestos de como quien pierde la capacidad de asombro.
A cierto punto uno dijo;
-Compañeros lo siento mucho por lo que se ve, han sufrido bastante, pero llegaron a mala hora, mañana cuando abran esa puerta tengo que apuñalar al vigilante.
Me voltee a ver a Casiquiare. Me hizo una mueca.
-Es pa' darse cartel, ello saben que donde llegan los centrales se voltea el penal.
En la mañana cuando el vigilante abrió la reja, Avendaño estaba delante la puerta desde hace un buen rato, inmediatamente le metió el pedazo de chuzo en la barriga, al vigilante.
-¡Que vaina chamo!
El vigilante se tapó la herida con la mano pero la sangre salía por todos lados.
-¡Me han herido! ¡Auxilio! ¡Me han herido1
Hay DIOS mío, me dije, porque sin ser adivino, imaginaba lo que venía, algunos minutos después entraron vigilantes y guardias nacionales, disparándonos con las pajiza cargada a cartuchos de goma con sal, las escaleras las baje rodando, en el patio nos dieron una bioenergética activa, que yo ya no tenía piel, el acero rebotabá sobre la carne viva, en ese momento todo ese vasto espacio que tenía en la mente, lo llene eran tan grande tan inmenso el dolor que paso el limite preestablecido de lo increíble, del imposible, de lo inimaginable y eso que Venezuela nos había preparado desde pequeño a aguantar carajazos. Después nos echaron agua con sal encima, cuando inmenso puede ser un espacio mental que no llegaba al fin, de mis internaciones mentales despertaba, al sentir las pisadas pues nos caminaban encima.
Al atardecer nos dieron el permiso de regresar a la celda. En silencio, un silencio reciproco, un silencio intrínseco, un silencio conciso, donde palabras y miradas estaban de más. de regreso a la celda Casiquiare me dice.
-Juanito tienes una bota marcada en la espalda, chamo que arrecho se ve el número 52.
-Si será de la cenicienta de la democracia y de los derechos inhumanos.
Empezamos a reír y a contarnos come lo habíamos pasado.
-Bueno por haber apuñalado a un vigilante nos dieron poco.
-Sí, lo suficiente, o de más.
-¡Oye! ¿Tú no sientes un ruido como de agua?
Avendaño dice;
-Mañana es visita ¿estarán limpiando el pavimento?
Breves minutos después, cuando creí que me acostaría. Entraron gritando y disparando con las pajiza; ¡todo el mundo pa' bajo, traslado!
Cuando me asome a la escalera solo vi a los guardias apostados al largo de la escalera. (Caminito verde). Inmediatamente recibí un carajazos que me empujo al abismo, la escalera tenia agua y jabón, perdía el equilibrio cada vez que quería pararme, no estaba en pie ni apoyado con las manos.
Al llegar abajo me esposaron a Casiquiare y denle que son pasteles.
De nuevo en el autobús la cabeza entre las piernas, los guardias que nos daban carajazos, el viento que me refrescaba las heridas, así hasta el amanecer, eso sí por la ventana al subir un puente vi ese inmenso rio que llaman el Orinoco.

Cárcel de Ciudad Bolívar... (Hasta donde llegan los guapos).
(Relato breve un condensado de maldades)

Después de los preliminares, que nos requisaron. (Una paliza para armonizar).
Nos encerraron en el tigrito, la celda tiene máximo de altura un metro treinta, solo sentado y caminando con las manos puedes estar.
El calor infectó las heridas, la espalda no la podías apoyar al muro y se infectaba en aquel horno.
-¿Epa ustedes de donde son?
-De Caracas,
-¿Están en maximados?
-No, que va no estamos refugiados, estamos de castigo.
-Bien, yo soy el ordenanza, si les puedo hacer una embajada me dicen de una.
-Eso chamo una segunda, ve a ver si hay alguien de la Silsa, por allá o del 23, o de Monte Piedad.
-¿Bien, de quien es la embajada?
-De Juanito y Casiquiare, regresa rápido niche!
Al rato regreso, el ordenanza.
-Eso brodel, por allá hay un combo bien de parroquianos de ustedes, agarren esos chuzos, después les mandan una malanga pa' que se arrebaten.
-¡Niche! ¡Niche! dile a los parroquianos que malanga no, eso da burda de filo (hambre) y no hay matiz, un chirre si, pa' quitarnos el filo y este sufrimiento.
El barco nos llegó conmovedor, resuelto.
Así paso un mes, y cuando por fin salimos de la máxima caminábamos doblados.
En la cola del comedor, Casiquiare le pregunta a uno.
-¿Ese de allá compadre quién es?
-¿Quién vale?
-El del palto.
-¿Ese? es el director, mano.
-¿De verdad men? Juanito ese tipo es el Rubén de la San Martin, ¡harto pana, atracábamos juntos hermano!
-Casiquiare quédate tranquilo, que, ese es el dolor que te hace alucinar.
-¡A pues señor!
Se salió de la fila y se fue derecho para allá, imaginaba de lejos el plan que venía de cerca. Pero era verdad el Rubén era tremendo pana,
Nos dio una celda y tremenda beca, como una jay an lain de burgués pues, como se dice. Así por varios meses vivíamos de bacanes y teníamos cancha para todo, tanto que la gente nos llamaba perros de quinta, hasta que el director nos llamó a su oficina, al entrar con él estaba otro señor.
-Mira Casiquiare, panita tengo una cosita facilita para un hombre como tú.
-¿Qué serás Rubén?
-Mira asesinas a un personaje y después te dejo escapar.
-¿Aja, quien es el paciente?
-¡El bibliotecario!
-Este caballero, le quiere pasar una factura del debe, al haber.
-¿Que dices entonces?
-Bien, a ese lo opero de una.
-Así me gusta carajo, ese el Casiquiare que yo conozco.
Salimos de la oficina, pero yo estaba en contradicción.
-Casiquiare ese viejo es bien, nos presta los libros, porque le vamos dar bollo (asesinar).
-Juanito yo ya sufrí bastante, me quiero ir.
El que comisiono el ajuste, había asesinado a un compadre suyo de un disparo pues este venia de Caracas para hacer una auditoria en su oficina, él pero al teléfono le dijo que lo esperaba afuera de la ciudad para entregarle un informe, pero en vez del informe, le pego un tiro y empujó el carro por fuera de la carretera, la policía encontró el carro volteado y lo archivo como accidente de tránsito. Cuando pero se presentó al funeral a dar el pésame a la comadre le dijo;
-Comadre, este crimen no puede quedar impune.
-¿Cómo dijo compadre?
-Que el homicidio de mi compadre debe ser aclarado.
La comadre se fue derecho a la fiscalía, porque se creía que era estado un accidente de tránsito. Se ordenó la autopsia y se constató que el occiso en realidad tenía un tiro en la cabeza. Justamente como el predijo, el crimen no quedo impune, él fue encarcelado como único indiciado.
Esa noche soñé; que tenía que quedarme, un escalofrió recorrió todo mi cuerpo.
Como se necesitaba quien quitara la escalera del muro me quede.
En las noticia del chillón (radio) de la mañana, se anunciaba que habían sido abatidos 4 peligrosos delincuentes, que se presumían habían evadido de la cárcel de ciudad Bolívar.
Momentos después entraba la guardia nacional con las cabillas a buscar el túnel.
-¿Dónde está el túnel en esta celda?
La paliza fue de grandes ligas mundiales con carácter estrictamente universal, y trasladados al dorado en expreso directo, en la alcabala de Casa Blanca nos dieron la merienda, a la hora del té son biscochos. Cuando pasamos el puente vi por primera vez, el rio Cuyuní, rodeado de una espléndida vegetación, el rio corría calmo, sereno, profundamente silencioso, nunca me imaginé que Venezuela era así de grande.

Colonias Móviles del Dorado... (Ni viviéndolo lo crees).

Cuando se abre las puertas del Dorado, es como esas películas que cuentan acerca de los nazi, de campos de concentración y exterminio, claro los campos nazi comparado con la cárcel del dorado son kindergarten, vainas de pueblo que no tiene doliente.
El plan de peinilla fue a dosis intermitente, tanto que se me olvido el dolor, o sea era tan grande que mi mente no lo podía creer, cuando terminaron de darnos la bioenergética activa, el sol estaba ya yéndose a iluminar otros continentes.
Nosotros pero permanecíamos de plantón; era firme, desnudos con vista al frente.
Hasta que el sargento dio la orden, métanlos en la casa amarilla; celda de reclusión del castigo nacional.
-Epa compañeros vinieron ayudarnos con la plaga, con la oscuridad llegó una nube de zancudos a millones que parecían que sacaban la sangre con inyectadoras, no había manera de ahuyentarlos.
Los días se unían en un continuo malestar, los motines eran continuos, no teníamos nada que perder, la represión era de tercer Reich a víctima del holocausto, no salíamos a trabajar, ni nos llegaba visita. La zambumbia (dieta carcelaria) era así de apestosa que no la comías si no con un hambre de caníbal. En las mañana el despertar era ensordecedor, parecía que todos los pájaros de la tierra se reunían en aquel sitio en un concierto de heavy metal rock satanic y hay quien le gusta.
Hasta que un día un santo que no tenía nada que hacer, viendo el sufrimiento sin par de nosotros, nos hizo llegar un fiscal, y le expusimos que no habíamos ni rendido indagatoria, no teníamos ni siquiera primera instancia, ni tribunal de instrucción, ni auto de detención.
Este fiscal obligó a que nos regresaran para Caracas en el término de la distancia a la casa de reeducación y artesanal del paraíso, sucursal del cielo.
Nos montaron en el autobús y otra vez el somete de los guardias pero cuando llegamos a ciudad Bolívar, nos querían dejar allí así que nos amotinamos feamente.
-¡Nos llevan pa´ Caracas o nos matan de una, chico!
Hasta que el comandante dio la orden.
-Llévense a esos delincuentes para Caracas.
Por la carretera con la cabeza entre los piernas no veíamos un gran qué, pero como en cada alcabala se subían a darnos una pela, alzábamos la cabeza la última fue en la del Guapo.

Cárcel de Reeducación y Artesanal del Paraíso …( la burla a los pueblos)…

Llegando veníamos con la carta de mala recomendación interna de la guardia y no importaba que desde el Dorado a Caracas en todas las alcabala de la guardia nos habían dado una paliza, así que nos dieron el resto de la deuda pública. En esta cárcel me encontré con Isaías el evangelista; que me predico del amor que Jesucristo tenia hacia nosotros, que a él también le dieron una rolo de paliza, pero no con plan de peinilla por la guardia nacional, si no con látigo por soldados del imperio, por culpa de nuestros pecados. Entonces yo mire dentro de mí y tenía tanto pero tanto espacio interior dejado por tanto dolor, que en ese momento comprendí el plan divino de DIOS hacia mí, como para que entendiera me dije:
-Sí, DIOS existe y me convertí a la verdadera religión.
Los domingos día de visita nos congregábamos en el patio para hacer el culto, un domingo me encontraba con los hermanos evangélicos, dando mi testimonio salí al pulpito y conté como personalmente encontré a DIOS...
-Este mi sufrir hermanos yo lo dono como testimonio de un hombre como ustedes, que anduvo en las tiniebla más profundas, que se drogaba, que asesinaba, que vivió en lo angosto del no entendimiento.
-¡Gloria a DIOS compañeros de tantos sufrimientos!
Cuando me bajé del pulpito, después de predicar el evangelio en el patio del pabellón, pues era un día de visita, se me acerca un hermano.
-¿Juanito eres tú, mi hermano?
-Sí, Tuqueque soy yo y que tal te caíste, tú también por lo que veo.
-Sí, en un atraco, que nos fue mal, caray escuche tu sermón, ahora eres pastor me dijeron, bien bueno pues, tremenda charla, ¿pero sabes una cosa?
-¿Que hermano?
-Eso tú no lo puedes demostrar.
-¿qué cosa Tuqueque?
-A DIOS.
-¿DIOS hermano? ¿Probar? DIOS es una sumatoria progresiva de uno más, que incluye la totalidad y la parte que formas. Yo por ejemplo soy uno meno, dentro el punto tierra soy uno menos de 6 millardos, pero en la sumatoria progresiva soy incluso dentro del conjunto como propiedad de él, del todo. Si tu tomas el principio o sea el inicio estaba solo él, un todo.
O sea; nada y vacío.
¿Cuándo pesa un universo vacío?
DIOS es igual a un universo más uno, y para que en cualquier razonamiento haya una proporcionalidad a lo antes razonado, con suspensión de juicio para poder seguir aportando argumentación de elementos validos a la variante mental.
El todo se descompone así mismo por un razonamiento en progresión negativa, para que el razonamiento de las partes se haga en razonamiento en progresión positiva.

O sea 1-1, 2-1, 3-1, 4-1, 5-1, 6-1, 7-1, 8-1, 9-1 =46°+44 y son 90°

1-2, 2-2, 3-2, 4-2, 5-2, 6-2, 7-2, 8-2, 9-2 = 3, 14,16.

1-3, 2-3, 3-3, 4-3, 5-3, 6-3, 7-3, 8-3, 9-3 = 45+ 45 y son 90°

1-4, 2-4, 3-4, 4-4, 5-4, 6-4, 7-4, 8-4, 9-4 = 3, 14, 16.

Si sigues esa progresión encuentras que la angulación que forma la circunferencia es un desarrollo de tiempo-luz la cual descompone la totalidad en tres dimensiones creando el espacio, dentro de tu mente se forma en valor tiempo/espacio lo que es descomposición de la totalidad. Esto te permite formar ángulos con lo cual tu que eres parte propiedad del antimateria te formes en materia.
-¡Juanito! ¡No jodas! párala ¿qué te comiste un Einstein esta mañana?
-No, broder te lo estaba demostrando solamente matemáticamente, que ¡DIOS existe!

Dedicado;

A la duquesa del ciber que debe estar esperando a DIOS delante su computador.

Ángel de luz rasca el telón de las tinieblas.

Corria el año 1992

Sustraído del diario de Pantera de la Silsa, un compañero de lucha de las guerras mentales en áreas de exclusión

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Mensaje por revolucion1954 el Mar Oct 22, 2013 10:46 pm

…Por los lados de Caracas…


Cuando amanece por los lados de la roca Tarpeya, el aire es frió, y el orden social es caótico, más o menos lo que llaman Pobreza Extrema en Condición Terminal, es como si todo se confabulara para que estuviera en contra, de pasar un día normal.

Los tiroteos de la noche, dejan paso al caminar inseguro del madrugador trabajador, de la señora de edad, que se asoma hasta donde la dejan las rejas de su casa, no logra ver más que el sendero de sangre dejado por algún muchacho que se retiraba mal herido, logra ver tres pitillos de bazuco abandonados, junto con la tela empañada de sangre.

Luego ve subir al Chispita y se percina, se vuelve a ambos lados de la habitación visiblemente nerviosa, donde poderse ocultar, y a la vez donde ir a contar la nueva inédita de los chismes del vecindario.

-Caray es el mismito diablo, ¿Pero como pudo sobrevivir a las peores cárcel del mundo? Ir allá es un viaje sin regreso, solo el diablo es capaz de regresar de la antesala del infierno.

El hombre estrictamente flaco, caminaba con una visión sin futuro, a un lugar remoto distante en alguna parte de su olvido.
Miraba y no veía, pero quien se cruzaba con su mirada, sabia de cierto donde estaba el destino, una mirada que carecía de brillo de ese aliento de divino que el señor, entrega a todos los seres en el umbral de la vida.

Al llegar a la cúspide del cerro, no se siente un escalador, el no es un alpinista, sino un marginal, todos sus esfuerzos en la vida no marcan record mundiales, ni nacionales, ni regionales, sino desavenencia oculta de un presente inexistente.

Desde lo alto del cerro no es bella vista, o una panorámica turística, sino el vía crusis del que no tiene nada que perder, ni mide ganancia en su acción.

Se quita la franela y el dorso desnudo brilla al sol, tiene una variada piel, que en los duros momentos es negra, parda cuando baja el cerro, morena cuando se encuentra a los pana, blanca según la ocasión si encuentran la policía, es blanco tan blanco que practica el arte de la invisibilidad.

Su piel es cuero endurecido por el plan y las vejaciones que ha sufrido en todos sus años de cana.
Es cuero donde las marcas del plan, son tatuajes que engendran todas las ausencias de políticas sociales del estado abusador.

Luego inician a molestarle las puñaladas que el mismo pueblo le propicio en la guerras entre hermanos, se acomoda continuamente la bolsa que tiene pegada a la barriga para las obras grandes.

Cuando ve hacia atrás, toda su vida no le sale una lágrima, aprendió que es mejor hacer llorar a otros, en la práctica del sistema de violencia implícita.

Se pone la mano sobre la cicatriz de la izquierda y se acuerda del asalto al pabellón del Barrio Chino, una refriega por todo lo alto, le quedo impreso en la memoria, cuando el Chuito, alzó el machete y le abrió el vientre, como soltó su chuzo y con los brazos introdujo los intestinos dentro la barriga, horas donde el sufrimiento llego a niveles que sobrepaso el concepto de lo increíble, cocido sin anestesia, trasladado con un guardia (Yugo sobre el pueblo) que lo arrastraba por una pierna.


No hubo duelo, ni hubo tregua, la guerra sigue, el Estado es el enemigo.
Barrio arriba, donde solo llegan los buitres, se repite a si mismo.

Ve a los niños, jugar a la guerra y aguda ese sufrir de Hombre Estado, en que aprendió solo, vivió solo, se procuró el alimento solo, y en cada riña se defendió solo, aborrece por todo lo ante expuesto lo que se asemeja a autoridad.

Juegan los niños a la guerra, ajenos a su destino o en sintonía de lo que les espera, él, en la remota distancia de su niñez, en que la vida no es igual de larga para todos, hay quien a los 20 años le pesa ya como 100 años y a quien a los 50 años, están rozagantes como niños de 12 años.

Medita que hoy disparan pistolas de fantasía, como él, a los 6 años, a los 13 llevaba dos muertos, a los dieciséis explotó a un policía y lo buscaron como palito de Romeo, con orden de exterminio, se salvó porque se lanzó al río Guaire, herido de bala.

A los 13, recuerda que su mirada era desafiante a los aparatos de represión, al estado, al imperio, más allá al universo entero. Hoy se ve cabizbajo como si la misma mirada le pesara, el castigo ha sido ilimitado, noche enteras parado a la intemperie recibiendo palizas de grandes ligas.

No mira, es sagaz porque ejecuta en la primera de cambio, en el termino de la distancia, no cruza palabras, su limitado léxico es conscripto a la parada (Invitación a pelear) el golpe definitivo, para que hablar, todos saben lo que esta bien y lo que esta mal, el que rompe el limite busca pelea, el que busca encuentra.

En la punta de la roca, donde está sentado, él, es concepto y síntesis de todo el caos social que le toco vivir, cierto es que no le duele la muerte y que no añora la vida, no la desea, él, no tiene tiempo, ni un espacio donde recostar su humanidad, ni anhelos,

Es hombre vivencia,
Es hombre restringido,
Es hombre que no se da abasto en una sola existencia, para drenar la maldad que le toco presidir.

Luego se ve el brazo, una profunda cicatriz que le deformó, en los pasillos oscuros y tenebrosos de la cárcel de la planta como antesala al reino de Belcebú, le pegó a traición Corotico, que hoy ya no existe.

Cada ser que expira entre estos antros de maldad, con él, se lleva condensada la perversidad en su fase pura, así avanza con una cognición ampliada, buscando el porque, la razón a todo lo sucedido en su existencia.

El sol ya reina en lo alto, cuando el malandreó inicia a salir, llegan fumando el chire (Bazuco) traen los ojos desorbitados, son seres que aparentan vivir como miembros de tribus nómadas apareciendo de un traspasado remoto.

Chispita los ve acercarse, se saludan como si nunca hubieran estado ausentes todos estos años, ellos se han encontrado en las diferentes cárceles que les tocó transitar, donde lucharon contra el enemigo, en las filas del ejercito parroquiano su identificación de pertenecer, entre lo suyo y lo expropiado a sus existencia terrenas.

Una cosa es tácita, nadie quiere recordar los momentos de prisión, la orden es no darle vida a esos momentos, tratando de ahuyentar lo que es inevitable. Vacilar este presente, no más.


El armamento lo guardan en una lata de manteca, “Manteca Diana” siempre le pareció graciosa la niñita dibujada en la lata, con el vestido verde y de bolitas blancas; algo ingenuo en el presentimiento de una niñez que no vivió.

El barrio se va animando, mientras los motorizados bajan a rebuscarse a la city, las mujeres con sus quejas, los escolares con sus bultos cargados de literatura, que les dibujan realidades alejadas de su medio ambiente.

El viejo que vive mendigando, todos esos componentes son de explosión social, lo vive de pueblo periférico, dentro de las urbes en referencia de todas las urbes de Latinoamérica, ellos en su diario, viven ajenos a los procesos sociales incluyentes, viven ajenos a lo que se gestiona dentro de ellos mismos.

Pasa Magoo, saluda y sigue su sendero, pero a cierto punto se regresa, acercándose al grupo, se refleja a si mismo dentro de su rescate que a cierto punto es prohibido.

-¡Buen día, Cristo vive!
-¡Sí, gloria a Dios pastor!

El saludo es de deber, dentro del marco inconstitucional que vive la comuna en estado forajido, hay un preámbulo de predicación que los convertidos al cristianismo, han sentido como propios en los ángulos más tenebrosos de la geografía patria, en los calabozos de castigo donde el sufrimiento infligido sobrepasaba ampliamente el delito, tenían en arraigo solo las escritura que los predicadores llevaban de buen pastor, un aliento de vida casi en limite de la existencia.



-Hermanos la salvación es únicamente en aceptar a Cristo.

Tan facilito pensó él,
-Magoo, la charla está bien, pero sucede que en estas tinieblas no creo que el mismo DIOS entre, aquí estamos alojados más allá de lo humanamente creíble.
- Chispita, lo que no es posible, para los hombres es posible para DIOS.
-Sta, bien pues de fantástico y todo.

El predicador, seguía emanando versos y citas Bíblicas de su precaria dialéctica suburbana, mientras ellos inmerso en su rutina, preparaban los pitillos de Bazuco, cocinaban la coca para hacerla piedra, encendían un pito de marihuana con chirre, el olor a amoniaco se dispersaba hacia el alto de los cielos.
El pastor no se inmutaba, el mismo había pertenecido al gremio, sabe a ciencia cierta que es solo una prueba, por eso el malandraje lo acepta y lo respecta, por su condición de compañero de lucha en la guerras existenciales.
Luego se marcha.
El Chispita lo despide y le dice:
-¡Gloria a DIOS! hermano.
El se voltea, y se siente satisfecho, sabe que aunque parezca lo contrario, un rayo de luz, hoy penetro las tinieblas, donde las tinieblas se remueven de su estatica.

Baja con su Biblia en mano, con camisa manca corta y una corbata azul, con un vestir que lo llaman pinta, estrictamente proletaria, él, con la certeza y la convicción que se puede redimir a la humanidad.
Baja las escalinatas que llevan al cielo, baja para predicar la palabra de DIOS, Yehoshúa es mi salvador…
La dinámica del pueblo está ausente de coherencia, cuando los motorizados empiezan a llegar con el botín expropiado a la confianza publica, brazaletes, cadenas, zarcillos, lentes, carteras, empieza el ajetreo, llega el ron, la música se le da más volumen, llegan las Checheres.

Las mujeres, piden real para comprar azúcar y leche, para los nuevos llegados, una banda de chamos barrigones que corren desnuditos con la tierra color marrón pegada en su piel multicolor, o aun pegados de la teta vacía del erario publico, ellas son niñas madres, ellos son padres ausentes, privados de todo modelo positivista.

Se vive en ambiente de escritura costumbrista, se describe el declino humano y a la vez a las fuerzas emergentes encimadas en lo que la misma gente hace.

Una ráfaga de plomo al aire, de los Pantaneros (Policía motorizada) disuelven la manifestación, la gente corre, los motorizados ensillan las motos y se lanzan cerro abajo, entre estrechos callejones, atropellan a un niño, de una bala perdida que atraviesa el rojo bloque sin frisar, muere una niña, de nuevo el barrio está en luto, mueren pequeños e inocentes. Él piensa, que es mejor de esa manera, para no vivir todo lo atroz que les espera, de allí deduce que la muerte no es un castigo es una liberación.

Cuando el sol declina, allá por lados de occidente, el cielo se colorea en naranja con matices violetas, como cuento de hadas, la city empieza a centellear en mil luces, desde lo alto de la roca, él, presiente que un mundo mejor es posible.

Luego duerme acurrucado sobre cartón, en cualquier rincón sobre piso de tierra, duerme el sueño utópico de las clases emergentes.

Encaramado en su cerro, allá por los lados de Caracas.
La capital de un rico país, pobre.

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Corría el año 1997…
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Mensaje por revolucion1954 el Mar Oct 22, 2013 10:50 pm

Bombas de Marzo sobre Angostura


El paisaje era desolador. Una furia destructora se lanzó sobre Angostura, La devastación fue total, los arboles estaban despedazados sus troncos fueron lanzados a millas de distancias, el enorme cráter anunciaba una aniquilación de masa por la imposibilidad de sobrevivir aquel terrible impacto.
La naturaleza estaba plegada sobre la tierra y esta que había sido alzada por los aires y caía como lluvia sobre los cuerpos inertes dejando en el ambiente un sonido a hueco.
Luego el zumbido de los helicópteros, un escuadrón su silueta se desplaza en el aire amenazante, se detuvieron sobre el cráter y descolgaron las sogas dejadas caer desde los aparatos, mientras se deslizaban las fuerzas represivas entrenadas para el exterminio masivo, inclementes, incompasibles, despiadados,..
En acción de ataque, recorrieron el perímetro aniquilado cada aliento de vida, disparando a cuerpos inertes de mujeres y hombres, sin vestigios de humanidad, fríos, calculadores con certera puntería.
Desde el aire el avión EIWACK con su despliegue de alta tecnología había guiado la operación de exterminio con perfección milimétrica.
Abajo en la tierra y aun debajo de tierra, algunos cuerpos iniciaron a moverse atónitos de la tremenda explosión.
Las bombas de Marzo, usadas para aniquilar a un grupo de rebelde que el imperio tilda de terrorista, irónicamente siendo el, el orden supremo del terrorismo mundial.
Desplego una gran capacidad de fuego ad alta tecnología con el objetivo único de la eliminación física de un soldado Bolivariano, un viejito que estaba armado con un fusil anacrónico, un chaleco donde cargaba notas y bolígrafos.
Luego debajo de los escombros, sobrevivían estudiantes de la escuela de filosofía y letras.
¿Cuanto miedo tiene el imperio?
Para llamar terrorista a la Juventud que estudia Filosofía y Letras.
¿Cuánto terror le puede causar al Imperio un viejito y su fusil?
Que para matar a un Viejito armado de un fusil, despliegas todo ese arsenal de tecnología de punta, disparando sofisticados misiles, todo ese arsenal mañana no te alcanzara, no será suficiente.
Pues por la muerte del Compañero Reyes.
Mil plumas se levantaran por los caminos de América para vaciar millones de tinteros, y llenar billones de páginas de la gesta de este puñado de hombres y mujeres que se levantan en armas contra el poder de la oligarquía mundial.
Hombres que representan la avanzada de los pueblos, que desde la antigüedad en desigualdad de condiciones se baten contra los Imperios de turno en una lucha de Patria o Muerte, solo por la necesidad de ser libres.
Desde la antigüedad, los Imperios han fracasado en su intento de doblegar al Hombre indómito que no se pliega a sus designos.
Oligarquía hambreadora de pueblos, saqueadora de recursos vitales para sobrevivencia de la población, que no se detiene delante de nada para cumplir sus fines de monopolizar recursos y fuerza de trabajo.
Oligarquía que;
No detendrá la avanzada de las fuerzas progresistas,
No detendrá la fuerza emancipadora de la resistencia.
No detendrá la acción arrolladora de la conciencia proletaria.

Del pueblo que clama sus reivindicaciones.
Del pueblo que clama el derecho al Buen Vivir.
Del pueblo que clama por la inversiones social.
Del pueblo que clama por sus derechos de patria libre y soberana.

Compañeros fallecidos en Angostura, ustedes se revistarán de gloria, gloria que le otorgarán las masas que hoy despiertan delante del magnicidio.
Mientras los mandantes se regocijan en su victoria, Victoria de Piro que anuncia la caída del régimen del vil egoísmo, del enriquecimiento de pocos, de la adoración al pudiente, dela vanidad burguesa servil al consumismo.



¡Camarada Reyes! Tu muerte no ha sido en vano.
¡Camarada Reyes! Tu muerte presagia el inicio de la lucha.
¡Camarada Reyes! Tu muerte te honra y te eleva a sacrificio.

Como en el pasado, así como en el presente, el futuro es de lucha.

¡Venceremos!
¡Avanzaremos!
Para rescatar la dignidad el pueblo Latinoamericano.

Y a todos aquellos que ese día las bombas del imperio aniquilaron o hirieron, a esas Mujeres, Hombres y a la misma Pacha Mama que aquel día fue herida, que desde sus escombros marcado con hierro candente en la memoria de los pueblos, se eleve la lucha que erija la nueva sociedad y el nuevo orden económico basado en la solidaridad que un Estado Social puede ofrecer.



…Literatura Social Subversiva…
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Mensaje por revolucion1954 el Mar Oct 22, 2013 10:52 pm

-0>Distancias entre miradas<0-


Sí, aún recuerdo el sendero, sucedió hoy como ayer, para decírtelo sinceramente; sucede muy a menudo.

Me detengo y miro en alto, hacia la cornisa, donde descansa la ventana, luego no puedo evitar de mirar aquella ventana con elegantes arcos góticos con sutiles líneas que realizan una arquitectura admirable.

No puedo detener aún mi mente, no puedo crear la nada dentro ese espacio, no puedo recabar el nula de esta circunstancia, son como decires indelebles de rasgos inexpresivos.

Sabes, aún no he podido concebir aquel poema que debería ser el más elaborado, donde mi sentir define tu imagen como la perfección mas a un que la propia estética, donde la exaltación de mi sentir hacia ti llegará a formarse en forma de prosa en que el sentir llegara a tal punto de exaltación de este amor que por ti profeso, que fuera la obra humana, donde quedará impreso todo en superlativo, algo en que mi ser quedara en suspension dentro de tu mirada.
Todo mi sentir, es tu deseo...

De lo que pueda expresar un hombre hacia una mujer, la cuestión deriva en que no he podido elaborar aún la palabra perfecta, que sea la única que pueda resumir belleza, sentimiento y devoción en un solo término, para conjugar el verbo amar en todas sus preposiciones.

Tú forma es una imagen perceptible, una imagen indeleble que se asoma de continuo, que dispensa profundas miradas de memorias remotas que se expanden hasta el albor de nustra civilizacion.
Cuando aparecimos sobre esta tierra, aun virgen de tantas vivencias...
Luego continúo dentro de aquellas calles estrechas, construidas de piedras talladas, esculpidas por manos y cincel, de martillo y tiempo; que le dieron formas al rectángulo, que entraron en geometría, que concluyeron el plano.

Las largas piedras, sus lisas faz que el caminar del tiempo, el pisar de las personas alisan de continuo la piedra como una caricia, creo que se llama levigar lo que se hace conjuntamente con el tiempo. Son conciencias e historias que residen en nosotros, son momentos que se revocan a ellos mismos, son situaciones que exprimen un sentir puro, ingenuo, que idealiza acciones que no son trascendentes, efímeras como el soplo ligero del viento caliente de verano.

Aun vago sí, por estas calles de laberinto atrapado entre tú amor y la brusquedad de un nuevo término, lo ves como soy capaz de definir el sentir forastero a tus recaudos de mujer.

Son sentir evocados de otras épocas, estoy seguro que vuelven a mí por imposiciones de estos muros de arquitectura militar, que descienden desde la fortificaciones romanas a todos los estilos que las diferentes épocas se han superpuestas a las originales.
Todas nuestras luchas, desde la antigüedad clásica en que un hombre debe levantarse para subvertir el orden constituido en contra de la burguesía.

Se han ideado, se han eregido, se han fortificado y aún tú ventana gótica, fue abierta en tardo periodo barroco, desecho del tiempo tú muralla fortificada, tú alta ventana del palacio imperial, marchan a depositar sobre versos de poesía en que proponen en si toda la melancolía, de épocas románticas, ya en el ocaso de la humanidad que se materializa a formas y costumbres globalizadas.

No puedo evitar de versar, estrofas sobre sentires distantes, como no puedo evitar de mirar esa tú alta ventana de gótico renacentista, como no puedo evitar caminar en la soledad de estos laberintos, en que atrapado por los siglos, vago en pos de tú forma de mujer ideal, para elevar el sentir inconcluso de un vivir guerrero.

Es antigüedad, que se percibe en las parejas que ajenas aquella lejanía de amor tardo correspondido, viven escenas propias de sentires recíprocos, que evocan gestas pasadas entrelazando tiempos y épocas de tantas regeneraciones.

De nuevo el tiempo regresa con sus fechas, abriendo espacios dentro la nada, en el invierno helado de la cornisa, de la ventana, descienden unas estalactitas formadas gotas a gotas, que se resisten a tocar tierra, formas heladas, sentires fríos, intensos pensamientos, de noches remotas que arropan a la humanidad, sí me es difícil aceptar esta época.

Son las historias de caballería, que están escritas sobre estos altos muros que evocan gestas épicas, formas heroicas del vivir en el arrojo. Hombres de gran coraje combatieron delante las puertas de la ciudad para defender y ampliar el reino.

Mira, ¿Lo ves? Está escrito allí sobre la desnuda piedra incrustada en los antiguos muro; “Por la religión, por la ciudad, por el rey.” En un intento extremo por sobrevivir a los ataques de los infieles, a los saqueos, al rapto de las doncellas, gestas que evocan al romanticismo épico.

Quizás, en un intento en que simplemente se probase, el arrojo del hombre delante la inmortalidad, donde el acero no es capaz de cortar este aliento de vida.

Luego me sumerjo en el cotidiano, abandonando la magia de aquellos muros que fueron erigidos con el esfuerzo de todas nustras generaciones para abrigar la seguridad de sus familias, la seguridad del vivir propio.

Son las épocas y sus cambios unos muros se erigen, otros se abaten, de donde se dibuja una ventana hacia el espacio externo, para ver más allá de las fosas de protección, para vivir a campo abierto, cuán peligrosa, es la existencia para quién decide vivir fuera de los muros de sus fortificaciones. La piedra sustraída a la tierra, tallada en sus formas, edificada piedra sobre piedra, formando bóvedas, cabeza de ángulo, columnas en sosten de estructuras, de las altas torres vigías de muchas civilizaciones, faro de la humanidad.

Si son sentires distantes, son épocas inconclusas, son memorias que revocan todos los periodos históricos que nos tocó vivir, en realidad no sé porque me equivoque de época, en el extravió de los tiempos. En esta no hallo tino, las costumbres se pervierten a vista, la imagen de mujer es bajada a formas de objeto, a usa y vota, no hay lugar a la elevación del ideal, a la formación del hogar.

Subsisten formas alejadas, hechos individuales, como los míos para oponerse a esa avanzada arrolladora en que la globalización expropia la identidad de los pueblos, constituyendo al hombre amorfo, al ser consumo, atrapado en una razón mecanicista, reducido a acciones de acto reflejos, se pierde el horizonte.
Donde la diferenciación de usos y costumbre corta en vertical la homologación de usos y costumbres.

Formando hechos y transculturización, donde el propio bagaje cultural es identificado como retrogrado, superado, por quienes imponen condiciones de vasallaje a quienes forman la avanzada del ser enlatado, sabes en las noches me despierta la angustia, me sofoco tratando de no ser atrapado por la alienación de clase.

Para la formación del hombre individualista, al ser autómata de producción y consumo, al servicio de los oligopolios, de formas oligarcas que sustraen el benéfico individual, el enriquecimiento ilimitado.

Somos ajenos y a la vez participes, de los hechos y circunstancias que como agua de manantial corre delante de nosotros, de eso deduzco que el agua, es un invento del tiempo para reflejarse en ella.
Luego, tiempo después, subo por la calle empedrada que su fin se pierde en el horizonte de la humanidad, llevando conmigo las interrogantes que envuelven cada época.
Una llama que arde desde el eterno, hombre síntesis me debo oponer a los poderes de la tierra…

Como acción póstuma de quien gobierna desde el éter, de ello se advierten cambios y presagios en esta realidad, de las formas y conciencia que continuamente descienden a la tierra...
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Mensaje por revolucion1954 el Mar Oct 22, 2013 10:53 pm

Ordinaria administración de justicia

Estoy sí, pensando en ti en los lugares descentrados en desvíos de caminos ajenos.
Como veras hoy cargo solo la derrota, así como las cicatrices que tatúan mi piel, aunque la mirada es serena, tiene aquella paz, de quien no alberga el miedo dentro de sí, cuando un hombre llega a ese punto que todo lo que le queda es para adelante.
Eran las 4 de la tarde, de un día cualquiera cuando me llamaron a la puerta, un grito, que avanzando en la cercanía se formó en un llamado, que salió desde un traspasado remoto, de aéreas de olvido en lugares de exclusión desde la marginación en que mi ser fue alojado.
Mi nombre que revolaba por los aires entre estos altos muros, como un sinónimo que se alza por debajo de escombros como montones de vidas derrumbadas, y escombros de sucesos vividos en lo estrecho del camino.
-¿Epa tú? Ven acá.
-Dígame.
-¿Eres tú, el tal Barreto?
-¡Sí policía! ¿Por qué?
-Entonces agarra tus peroles lacra que te llegó la libertad.
La libertad y que voy hacer con ella si tengo el alma hipotecada.
Se me acerca Pantera y me dice que si es conmigo.
-¿Te vas Catire?
-Así parece compañero de lucha.
-Bien Catire dele con valor, usted aquí ha demostrado arrojo y valentía, plomo con el que salga.
-¡Eso es! agarra ese chuzo y mis enseres de herencia.
-¡Epa! Barreto dale de una vez o ¿Estas amañado en ese pabellón?
-Qué te pasa policía ni estoy asustado, ni exiliado de la vida.
-Entonces sal de una vez, que de paso no vas a estar fuera mucho tiempo.
-Sí hombre, ¡¡¡Rómpete hechizo!!!
Los tramites burocrático son la esencia de un estado lejano, indeleble, que se pierde en el horizonte, el que va saliendo se queda fijo mirando en los ojos de los que vienen llegando, se imagina solamente todo lo que les espera allá adentro.
Avanzo por los pasillos donde he participado en tantos motines, y volteando diversos gobiernos de delincuencia establecida, las palizas colectivas, los mutilados, las heridas que nunca se cierran. Salgo con vida mientras tránsito por los corredores que sus paredes sangran continuamente, las cruces esculpidas en la carne viva donde compañeros de lucha y enemigos han sido suspendidos del aliento divino.
Pasillos tétricos que anidan el terror en que el miedo no aloja, pasillos oscuros, al que el diablo se niega a pertenecer, pasillos que los cruzas con la espalda al tiempo y la cara al espacio inconcluso, son lugares en que la memoria hace paréntesis imposible de contener semejante ultraje.

Hombres ciegos.
Hombres en muletas.
Hombres arrastrándose sin piernas.
Hombres con heridas así de profundas que el alma les niega la entrada.

Hombres que solo albergan maldad.
Hombres fumando cocaína, bazuco, polvo de malignidad.
Hombre que sus miradas son solo destellos de tinieblas.
Hombres en cuya vida solo se asoma el reflejo de la muerte.
Hombres que reflejan en sus ojos un sentir de sentencia inapelable.

-¿Cómo se puede salir de allí?
Soy un hombre, pero en mi cara no se mueve un musculo, mi mirada es un aviso intrínseco, quién es capaz de interpretar y lee: que ejecuto en la primera de cambio, vas y nadie te pregunta esta todo incluido.

La gran avenida se abre delante a mí, detrás el pesado portón cierra un capítulo completo de mi existencia,
Las hileras de palmeras, que sus hojas mecen con el viento, en sus copas anidan las guacamayas de intensos colores, los carros que pasan indiferentes.
Va un hombre vestido con lo estricto necesario, una camisa blanca de color indeciso, avanza por lo urbano hacia aquel lugar remoto donde alguna vez tenía su lugar, su rancho, las cuatro tablas mal organizadas, forma aproximativa de hogar.
Cuando llega al pie del cerro, ya siente el hollín depositado en su piel. La Roca Tarpeya un desafío al escalador, luego que a medida va subiendo las escalinatas, vuelve el ritmo al cuerpo, y escalón, detrás escalón la avenida queda atrás, mientras se observa la city engrandecer, mientras se va elevando todo se va empequeñeciendo allá abajo, mientras adelante se va configurando la otra realidad, la que te formó, de la que eres parte insustraible, de la que no te puedes excluir a su dinámica, hasta el fin.
De las distracciones de sus meditaciones, lo llaman a capitulo.
-Epa pure ven pa’ acá.
Se voltea viendo un grupo de menores, se ve al mismo, deduce es la nueva infancia.
-¿Cómo es la vaina?
-Así mismo como lo oíste, Portú.
-¿Cómo me llamaste?
Desenfundan.
-¿Qué te vas a rebotar viejito?
Los menores banda activa de los Pitucos traquean las automáticas.
Él ve lejos hacia atrás, llega hasta un traspasado remoto, como en tantas guerras de malandro he vencido y hoy unos menores me cantan el quieto.
-Entendiste viejito, saca todo si no te vas derechito pa´ la ciudad de los acostados.
Queda en suspenso, no tiene nada atracable, pero no se va a dejar ensuciar el cartel.
-¡Epa! ¡Epa! Pitucos ¿Qué es lo qué? Ese es el Catire, harto pana burda, amigo personal, y compañero de luchas.
Cuando volteo veo una figura legendaria, en gestas revolucionarias de haber compartido motines y calabozos por todo lo ancho de esta nuestra patria, que desde niños, nos ha dado la espalda, todos los días desde bien temprano cada mañana.
-¡Epa! Carlito eres tú mi pana, Carlito el Terrorista que bien chamo ¿Tú ves?
-¡Lo ves Catire! Como la vida nos da el encuentro, que te parece, llegaste bien.
-Sí un altercado con los gariteros, no más.
-Bien, menor búsquese una droga que aquí llego un Varón, ¿Oyó?
-Te lo agradezco, Carlito; vengo mal, frito y saliendo de la cana.
-Tranquilo hermanazo yo lo resuelvo, tú sabes cómo es, solidaridad del hampa.
-Bien, pero quiero llegar de una al cajo, (Casa) pa’ ve que hizo la cechechere, (Esposa) con la prole.
-Mi estimado, usted es dureza, ¿No?
-Claro amistad usted sabe que soy firmeza y pa’ lante con lo que venga.
-Bien, no se hable más agarre este hierro (Pistola).
La nueve milímetro Browlin la veo venir hacia mí, esta empavonada negro acrílico, la cacha es marrón, el escudo de Venezuela, las siglas F.F.A.A. fuerzas armadas. El armamento es un expropio que el pueblo ha hecho al gobierno, por aquellos que las armas son del pueblo y las fuerzas armadas las tienen solo por custodia, así que cuando el pueblo las necesita se la toma.
En ella viene implícita una sentencia, en mi rancho (Casa) está ocupado, hay otro Varón mandando, bien me dije; dentro y donde hay un Cacique mandando, no entra otro.
Las emociones son como dos universos que entran en colisión, la sentencia ya está escrita, el juicio es en el automático del ser, los panas del barrio saben que soy serio, pero malandro no vive de cartel, eso y lo que él es, lo tiene que demostrar bien temprano cada mañana.
El Susy (bazuco) tiene olor a amoniaco, su humo es fino, azul, violeta en fin, su efecto es inmediato, se fuma despacio, mientras los panas van llegando y reportándose dándome la mano.
-Saludo a un hombre de lucha, ¡Amistad!
-Bien Catire, estamos todos contigo, lávate la ficha, ¡Oyó!
Luego, un rato después, con las ultimas aspiraciones traqueo la automática, el peine está lleno, 13 proye de auténtica justicia proletaria.
Sí, cuando el hombre es ciudadano y estado.
Subo lentamente, esas escalinatas que solo saben de guerras, vivos que suben y muertos que bajan.
Vislumbro el rancho que está en la cima de la Roca Tarpeya, rodeado de láminas de zinc, el barril viejo que recoge las aguas de lluvia, la tierra seca, los niños que juegan semidesnudos ajenos a los acontecimientos presentes, ninguno reconoce al padre, son de color tierra, los más pequeños corren desnudos barrigones con toda la miseria que pueden cargar, en esta mi patria rica, nación pobre.
Me detengo delante, luego entro como una brisa ligera que viene de oriente, suave, sin prisa, en el chillón (Radio) suena un merengue, otro pecado mortal, ella sabe que oigo solo salsa.
Gorilón está agachado, ella está en la cocina de kerosén preparando unas fritangas, con movimientos al son de la música.
-¡Epa! Gorilón llegó el día.
Se voltea como si lo habría previsto.
-Queé, Catire te cuide la casa y tus muchachos, ¡Vale!
-Nada brodel, eso se cuidaba solo, tú sabes cuál es la ley.
El proyectil llego, antes que las palabras, confirmando el dicho; que a sentencia del hampa no hay apelo, cae sin levantarse, el primero se lo detono en el pecho, con el segundo le exploto el coco, por lo de que, la culebra se mata por la cabeza.
Yajaira simultáneamente, lanza un grito sabe que para ella también hay, un solo grito por el susto, el otro fue por el dolor, llanto y venda.
Se toma la pierna con las manos, luego la suelta, se retuerce por el pavimento, mezclando sangre con tierra batida, sabe que no la voy a matar, aunque ganas no me faltan.
Una herida de bala, lo vale para sanar la mía y sacarme esa espina que me atormento por años.
-Catire no, no me vayas a matar, por tus hijos, no lo vayas hacer.
Los niños entran en carrera, hay llantos y apelo, Yelitza llega sin aliento.
-Papá no me vayas a matar a mi mamá, que es la única que tengo, no joda, tú también tuviste una.
-Bueno, es relativo, Yelitza, porque si la tuve no me acuerdo.
La automática la enfundo en la cintura, el metal esta caliente.
-Yelitza, llévate a tú mamá, donde la bruja Antonia, para que la cure, que yo recojo al paciente y lo boto a la avenida.
Se seca las lágrimas de los ojos, y recoge a la madre, que continua quejándose.

¿Porque la gente pesa más de muerto que de viva?

-¡Epa! Corotico ayúdame a descargar el muñeco (Muerto) en la avenida,
Los malandros en la esquina me ven pasar, de sus gestos se entiende que todos están de acuerdo, es solo; Normal Administración de Justicia Proletaria. Donde reza.
En su Art, 1.- No te metas con la jeva de un malandro.
A la hora de la novela, la Yajaira ayudada por Yelitza llega cojeando, bien el rancho tiene su antiguo Cacique, el hombre y su dominio, después esa noche la hembra regreso bajo el imperio del propio.

Son acciones de vida común, cosas y hechos forjadas en circunstancias adversas, que se amontonan con los años, con el añejo de los tiempos.

La pistola que vale más que la casa, con los niños que en cualquier momento una extraña enfermedad se los lleva, la hembra que es realenga y que el macho le debe poner las riendas, que sepa a quien pertenece.

El Gorilón, yace difunto por equivocado, botado en medio de la avenida, dentro un saco negro, rodeado de luces multicolores, alternadas con flash de prensa y de la policía forense. El muerto es del barrio, mañana empiezan los allanamientos y las redadas.

Eso sí, desde mi rancho se ve toda la ciudad, en una de panorámica, muchas veces estamos sobre las nubes, por eso sé que DIOS sabe lo que hace, sino para que nos puso en esta vida.

Sustraído del diario del Catire Pollo, harto pana burda, que se alzó contra el poder establecido, abatiendo a dos policías, por los lados de la Roca Tarpeya, que a su vez cayó abatido, un día sin número por las Fuerzas Represiva del Gobierno Inconstitucional.
La lucha continua…
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Mensaje por revolucion1954 el Mar Oct 22, 2013 10:55 pm

Ascendencia del plenilunio

¡¡¡ADVERTENCIA!!!
Unidad Lógica Mental Alucinógena
Conocimiento del sí mismo; Existencialismo progresista
de las Experiencias Psicodélicas


Los tiempos que vendrán...
Las mañanas son siempre de una luz intensa, aquel sol que brilla desde las primeras horas de la mañana, reflejándose en el intenso verde de las hojas de almendrón, hace más azul el mar más intenso el propio cielo son los días en que veo siempre horizontes, más adelante, más espacios así que un nuevo amanecer hay siempre.

El primer día de clase hubo confusión generalizada, no solo general en el liceo, pero en mi reinaba esta confusión de método diría yo.

Se acabó la maestra única, porque las clase estaban dividida por materias y cada una de ella había un profesor diferente, se acabó el tutor, el maestro único que lo sabía todo, de todo, hasta a nosotros que nos conocía a la perfección, que nos interrogaba justo en el momento que éramos distraídos, entrabamos a la despersonalización dentro la educación formal.
Cada cambio de año teníamos cosas nuevas que decirnos, pero aquí era un cambio general, también las niñas era o las veías de otra manera, estábamos creciendo nuestros cuerpos eran más grandes, son cosas que no te das cuenta pero advienen dentro de ti, ese año en primer año de bachillerato éramos 16 sesiones; el profesor de geografía dijo que nuestra generación era bastante numerosa que seguramente seriamos ideal para el desarrollo de la nación (Me dije y que nos esperaban a nosotros para hacerlo?)
Dentro de cada cambió, me sugiere la experiencia hay confusión, así era mi caso, no lograba establecer una comunicación lucida con el externo como si hubiera un telón, una plástica que te hacia comprender las cosas pero borrosamente.
Por esa condición cuando iniciaron los disturbios estudiantiles de buen disturbado: era en primera línea quemando cauchos y tirando piedras, esos disturbios se prolongaban por días y hasta semanas, una guerrilla continua que obligaba a la policía ad allanar las instalaciones del liceo, iniciaban a llegar en número mayor, se concentraban y después nos lanzaban un ataque relámpago, nuestra defensas hechas indisciplinadamente, cada quien con sus recursos individuales, cedían terrenos a la avanzada de las fuerzas represivas del estado, de esa manera abandonábamos la avenida y luego levantamos barricadas detrás del muro, cerrando el portón principal, nuestra resistencia era buena, sobre el techo del edificio que era de tres pisos estaban muchos estudiantes de los años superiores, con las chinas (Hondas) estiraban el elástico, y después disparaban los proyectiles.
Pero aun así el muro no era suficiente el Liceo José María Vargas era grande y no podías defender todos los muros, muchos compañeros no tomaban parte en ración, obedecían a los profesores, que extraño pensé aquel día; no participar en una acción declarada contra el gobierno, ¿cómo se puede perder esta ocasión?

Así que entrabamos a toda carrera dentro del edifico, y la resistencia se hacía aula por aula, laboratorio por laboratorio, sentías las vidrieras que se rompían para tomar las botellas con ácido y lanzárselas a los policías, salías del laboratorio porque los gases lacrimógenas te sofocaban y veías el corredor invadido estudiantes que corrían con la cabeza partida, la sangre que escoria en piso y paredes, una estudiante arrastrada por los pies de un policía, así que nos refugiábamos en el jardín botánico y saltábamos el muro, subiendo por una mata de boncigué.
Al día siguiente regresábamos a fomentar la guerrilla nuevamente, pero externa al liceo, la policía permanecía dentro la estructura y las clases eran suspendidas hasta nuevo aviso bien nos daba tiempo para irnos a la playa.
Cuando las clases reiniciaban, nos contábamos lo que habíamos experimentados, los sucesos y eran justamente los que se querían portarse bien, los más aporreados, los más aguerridos contaban con orgullo el haber estado en la cárcel hasta que sus representante los iban a buscar nos llamaban desorden público generalizado.

En las diferentes manifestaciones en todo el país, morían constantemente estudiante por balas vagantes, que herían y mataban a jóvenes víctimas inocentes que así terminaban su permanencia en la tierra...esto era la mecha que hacia explotar nuevas violencias estudiantiles.

Ese día se convocó una marcha pacífica decían ellos, pero esta vez hasta los profesores eran de acuerdo y los que se querían portarse bien, acudieron masivamente.
Ese día medite la verdad hay persona que les gusta ser mandados, son obedientes, acatan la voz de mando, que extraño suena.
Cuando me voltee a la altura de la estación de Bomberos, la avenida Carlos Soublette estaba llena y aún seguían saliendo personas del liceo, éramos una muchedumbre, la fuerza del pueblo, me dije.
Las consignas eran gritadas a todo pulmón, por esa aun inocencia de quien está tardando en entender cómo es que funciona este mundo.

-¡¡¡Yankee go home!!!

-¿Bueno y que tiene que ver los Yankee en este lió, compañero?
-¿Catire que te pasa? ¿Tú no sabes?
-¿No sé qué?
-Ellos nos compran la tonelada de hierro en una locha (12 centésimos y medio) y después nos venden un kilo de clavo en 0,25 centésimos.
-Un abuso, ¡de verdad!
-Claro además nos han impuesto ese presidente vende patria.
-¿También? (lo dije si me acuerdo, pero no entendía lo del presidente).

¡¡¡Las calles son del pueblo, y no de la policía!!!
¡¡¡Patria libre pide el pueblo que es soberano!!!
¡¡¡ Betancourt y Caldera títeres de los Yankees!!!
¡¡¡ El pacto de Punto Fijo; nos avergüenza como nación!!!

-Catire hazme el favor, acompáñame al partido para recoger material de propaganda y después nos reintegramos a la marcha.
-Sta bien vale (pero en todo ese lió el partido me sonaba a cosa de adulto, ¿No es lo mismo que gobierno? me dije).
A la seccional que está delante el puerto, entre pero no le hice mucho caso a los símbolos.
Nos entregaron una resma de panfletos que la repartimos entre los manifestantes, eso sí, me recuerdo que no los leí.
La marcha se paró delante el edificio del Municipio, me recuerdo aun las blancas paredes de la Compañía Guipuzcoana.
Y seguimos con las consignas;

¡¡¡Gobierno fascista, asesino de liceísta!!!
¡¡¡Muerte y violencia son los métodos del Gobierno!!!!
¡¡¡Hoy, mañana como en el pasado, la lucha continua para definir un mejor destino!!!

-¿Esos traidores no nos pueden seguir gobernando no te parece?
-Claro que no compañero y menos ese vende patria de Rómulo Betancourt, de Rafael Caldera y Jovito Villalba.
Escuchaba todas esas novedades, una óptica decididamente diferente a la que yo había tenido hasta ese momento, para decirlo con mis propias palabras; no sabía que este mundo era así de enrollado.

-Catire tú que eres tan combativo y que estas siempre con nosotros en primera línea tirando piedra, porque no te unes al partido.
-¿Qué partido? ¡Chico!
-Al partido comunista.
-Y así estamos en la misma célula de propaganda y financiamiento.
-Bien acepto (Eso se dice y a la vez se dice uno mismo, ¿qué es?).

En las tardes calurosas del litoral central, cuando el sol te pega la camisa de nailon en la espalda, un grupo de carricitos vestidos de uniforme liceísta: camisa blanca y pantalón caqui, con el cuaderno guardado en el bolsillo de atrás, doblado en dos, ingresan a la seccional del Partido Comunista, en contra de la propaganda gubernamental que estos eran los malos.
Las clase de adoctrinamiento son superiores en concepto a aquellas impartidas en el liceo, o sea tienen objetivos, como saber que los ricos explotan a la mano de obra del obrero, que en este caso es la victima de quien le hace ganar el dinero, así que el mundo iba cogiendo forma, (¿Qué necesidad hay de entender el hábitat social que toca vivir?).
Empecé a entender que había;
Una clase Social que se enriquecía de la miseria de otros y eso no era justo.
Una clase Oligarca que expropia al pueblo de sus recursos anulando el gasto social y educativo para iniciar un proceso excluyente de la población.
Una clase política que a espalda del pueblo, había fraguado un pacto en New York para hacerse del poder político, Económico y Social del país, y eso no era justo.
Un buen motivo para luchar de paso había un gobierno que era un Vende Patria, servo de las clase dominante y esto tampoco era justo de paso ese mismo gobierno tenía en prisión a mi papá, por esa razón yo crecía sin mí modelo paterno y no tenía buena relación con la autoridad, esto tampoco era justo.

Ese domingo mientras nos preparamos para ir a visitar a mi papá en el Cuartel San Carlos, mis interrogantes crecían a mi padre lo consideraba una acción del devenir que se activaba cuando ingresaba en la casa del tiempo inmóvil, tesis autócrata de la concepción paterno.

En la cola de los visitantes, aquel día los guardias los veía de otra forma, antes imaginaba yo, que estaban allí para custodiar, ahora entendía que eran parte de los Cuerpos Represivos del Estado al servicio de estos Vende Patria Traidores de los Ideales Sociales de nuestro proletariado una Correcta Síntesis de Visión Histórica Critica de mí Patria a la cual unía mi convicción de Fe en la Lucha Revolucionaria (bueno lo había leído).
Nos revisaban las bolsas, (Fundas) los libros de lecturas, nos hacían preguntas, nos desnudaban, así sentía como éramos humillados por la prepotencia del estado que alargaba el castigo a los Excombatientes a sus familiares.
Luego nos dejaban pasar, allí sentado esperando veía como avanzaba en el espacio; un hombre flaco con gruesos lentes, vestido de guayabera blanca y pantalón de vestir negro que nos alcanzaba de un traspasado remoto, si porque creemos al voltear que el tiempo viene del pasado, en cambio este viene desde el futuro, desde el Atimo de Tiempo; mínimo instante de nuestra vida que conceptualiza la entera existencia.
El abrazo, el beso a mi madre para compensar tanta soledad, los saludos, las noticias de siempre, los momentos que nos unen que son causa que nos apartan a distancia que nuestro hilo emocional extiende al infinito lejos, lejos, muy lejos, donde nadie pueda alcanzarnos.
-Papá tengo una duda.
-¿De qué es la duda?
-¿La política en sí que es?
-No es, sería una interrogante; mas o menos es la acción que gestiona los diferentes intereses entre los ciudadanos de una específica sociedad, la cual es determinada de sus intereses particulares y como estos los vuelven antagónicos dentro sus propios intereses a los ciudadanos, a causa de no poder elevarse a una conciencia en que prevalezca el interés común, para el desarrollo de la sociedad para fines sociales para que sea gratificante y estimulante de la creatividad y el emerger de los caracteres y valores positivos del individuo.
-¿Antagónicos?
-Sí, porque cada quien se radicaliza en sus interés particulares y funciona en base a estos intereses formándose en coalición de los que defienden sus mismos intereses para imponerlos normalmente sobre la mayoría, así sacrificando los intereses generales, los cuales que a medida que avanzan en imponer la propiedad privada inician una explotación de la mano de obra productiva con el mínimo de salario lo que va causando el empobrecimiento de las masas.
-¿Interés generales?
-Exactamente intereses generales; o sea el bien común, para que todos tengamos el mínimo para vivir dignamente él y su familia que es causa de que su poder adquisitivo activa una espiral positiva de producción y este de empleo y de esta manera se pueda establecer una justicia social.
-¿Cómo es eso, el rico que es?
-Bueno el rico esta por sus interés individuales, no es la riqueza en si lo malo; es que el que vive solo para sí mismo, generando un individualismo en que corta buena parte de la comunicación externa y de esa manera entra en un subjetivo y juntos a otros se configura en clase social y para mantenerse como tal inician a discriminar a los que ellos creen inferiores, esta acción mental entra en una ansia compulsiva del haber, así que nunca se conforma con lo que tiene hoy, y menos con lo que le da el mañana, por esa razón como los recursos muchas veces son limitados este los monopoliza en tales cantidades que crea un déficit de recursos para tantos otros ciudadanos.
-¿Y el Estado entonces cuál es su rol?
-Lo que sucede que estos forman en el tiempo una oligarquía, teniendo tantos recursos y dominando los medios de producción, pueden imponer una serie de ideas con las cuales unos pocos se benefician ilimitadamente, sin darse cuenta que generan una pobreza, muchas pobrezas, extrema pobrezas.
-¿No se dan cuenta como puede ser?
-Porque son a mentalidad de subproletariado no tienen una conciencia de clase, siguen estereotipos y poseen un condicionamiento socio-cultural que los hace alienarse al poder establecido a imitar modelos de comportamientos burgueses.
De esta manera se forma una clase de mentalidad pequeño burgués que es la clase que amortigua entre la Clase dominante y la clase expropiada excluida de los procesos Sociales, Culturales y Económicos.
-¿Pero limitarse a no buscar beneficios económicos nos haría a todos pobres? (Bueno lo oí en Televisión a Marcel Granier).
-No (Luego sonrió un poco) lo que sucede que el dinero debe tener un fin social así como las fabricas deben tener un fin social como crear empleo justamente reenumerado, no todos venimos a la tierra con el ansia desmedida de enriquecernos ilimitadamente eso se convierte en una idea fija del Haber que vuelve al hombre obsesionado de las cosas que posee y no le permite desarrollar su personalidad.

Todo lo que mi padre me explicaba no era digerido inmediatamente, es más había cosa que me daban vértigo, que mundo este, no era mejor vivir sin tanto rollo.
De regreso al liceo a la hora del receso nos reuníamos debajo las plantas de almendrón, hablábamos de los preparativos del día de la juventud la Máxima Manifestación Estudiantil que se hacía por aquella época.
-Lo ves lo que causan las huelgas violentas ahora los laboratorios están destruidos.
-¡Sí! afirmativamente no se gana nada con tanta violencia siempre gana el gobierno.
-Pero hay que oponerse, si el pueblo no reclama, ellos harán lo que quieran, ¿entiendes?
-Que se va hacer hay que obedecer al gobierno esta para mandarnos.
Estaba como ausente pero decidí responder.
-Mire compañera; no se puede ser un alienado de clase, arrastrándose como un gusano a las órdenes del imperio, aquí tenemos que iniciar una lucha para repartir los recursos entre toda la población para hacer de nuestra patria un mundo mejor.
-¿Caray catire de donde sacaste eso?
Hasta yo mismo me maraville, cuantas cosas se dicen por decir, pero de hecho estábamos siendo adoctrinados con cosas de adultos.
En la tarde fuimos a prepáranos para la manifestación del 12 de febrero, cuando terminamos de llenar la cabera de refresco de cola, me quede mirando la botella era de cola Dumbo, el inocente elefante con su botella entre burbujas, ahora estaba llena de gasolina y con un trapo de mecha, así las tirachinas hechas con palo de guayabo y liga roja tenían de municiones, las metras (Caneca) con que jugábamos hasta hace poco; así que nuestros juegos infantiles nuestras fantasías animadas, se convertían en armas destructivas contra el gobierno establecido.

Contra la violencia implícita del sistema, violencia espontanea del pueblo.
-.-

Esa mañana 12 febrero 1969 estaba por salir de casa, cuando mi mamá me llamó a capitulo.

-¡Adonde vas! ¿A hacer bochinche?
-No, hoy es el día de la juventud. (Y los adultos no pueden dar órdenes, me imagino).
-Tú abuela quiere hablar contigo, está en la sala del altar.
-¡Bien bueno pues! (lo que faltaba consultas con brujilda).
-¿Abuela que se te ofrece?
-No te hagas el tonto, sé que vas buscar lió.
-¡Sta bien pues!
-¡Quítate la camisa!
El ensalmo no podía faltar, así que mi abuela encendió la Cachimba Espiritual para consultar a los espíritus, el veredicto fue bueno; caminos abiertos con cruce de destinos, me dijo.
Después salí bien perfumado a Cariaquito Morado.
Nos reunimos cerca de la puerta principal, debajo un puentecito donde teníamos escondido el material subversivo, cuando los del centro de estudiantes salieron a la avenida con todos los estudiantes en su mayoría de los que se portaban bien, para abordar los autobuses nos abalanzamos sobre un autobús y obligamos al chofer a abrir la puerta de atrás, el que llevaba el mando era Picapiedra que era alto y el más fuerte inmediatamente subimos las gaveras, las tirachinas, piedras, tubos y cavillas.
Después ya con el autobús en marcha por la autopista, me quede mirando ese inmenso azul que forma el mar de los Caribes, hacía calor o éramos acalorados.
Una vez en el peaje hubo tensión un guardia nacional, caminaba lentamente observando detenidamente, viendo todos los autobuses.
Nosotros reíamos, cantábamos, y entonábamos las consignas de siempre.


¡¡¡Lucha continua para fórjanos nuestro destino!!!
¡¡¡¡Juventud combativa para una sociedad sin barreras!!!!
¡¡¡Luchamos hoy para un futuro de igualdad, un porvenir de solidaridad!!!

Al llegar a la altura de Catia casi a la entrada de la ciudad de Caracas, había un pelotón de la guardia nacional que nos esperaba, entendimos que en el peaje de la Guaira nos contaron y aquí nos detenían, así que nos pusimos los brazaletes con las iníciales J.C.V. (Juventud Comunista Venezolana) boinas rojas y revolución pa’ lante.
Algunos se sorprendieron, Picapiedra presiono al chofer, nosotros rompimos los vidrios y les arrojamos las molotov, algunos autobuses eran ya parados porque se atenían a la ley, tremenda juventud, que porvenir con esa mentalidad entreguista.
Nuestro autobús no podían pararlo porque era libertario y volaba por la autopista, después salió de la autopista y tomo una calle interna, porque teníamos que llegar a la plaza Carabobo, algunas cuadras antes vimos que el centro estaba lleno de grupos perseguidos y a su vez perseguían a los policías, así que nos bajamos y nos introducimos en la dinámica de agitación y desorden público urbano generalizado.
Llegando a la plaza Carabobo en medio del caos reinante, había una tarima sobre de ella los estudiantes leyendo sus discurso en su mayoría eran de los Centros de Estudiantes de los diferentes liceos, eran una condición extraña mientras a su alrededor los estudiantes batallaban en grupo contra la policía, ellos junto a los profesores mantenían una línea de conducta de acción formal.
Uno de nuestro grupo subió a la tarima y grito;
Un saludo a todos los estudiantes que no regresaran a clase mañana, muertos por la policía.
-¡Sí! ¡Sí! ¡Sí! (gritaron todos)
-¡Nileida Marcano!
¡¡¡¡Presente!!!!!!
-¡Juan Bautista!
¡¡Presente!!!
-¡Carlos Aramburu!
¡¡¡Presente!!!
-¡José Castro!
¡¡¡Presente!!!
-¡Luis Gutiérrez!
¡¡¡Presente!!!
En nuestro recuerdo X siempre, lucha continua memoria subversiva.
-¡Sí! ¡Sí! ¡Sí!
Avanzamos y reforzamos el grupo que defendía la parte norte.
En esa acción obligamos a la policía a retroceder.
Cantamos victoria burlándonos e insultándolos.
Hasta que alguien grito; ¡¡¡Viene la guardia!!!
Así que alzamos las alcantarillas, rompimos bancos para hacer proyectiles, sacamos ladrillos de los muros y los enfrentamos, ellos con sus escudos a paso de galope con la penillas en mano, y una lluvia de lacrimógenos que los cubría y que nosotros las tomábamos y se las regresábamos.
Hasta cierto punto resistimos, luego esfondaron entrando por la espalda en la retaguardia que había quedado descubierta, nos habíamos concentrado en el punto de contacto.
Así que una lluvia de gas y luego de acero nos cayó encima.

......Estudiantes contra Policías...
.......Pueblo contra Gobierno.....
...Obediencia contra Desobediencia...
.....Orden contra Desorden...
.....Anarquía contra Estado...
------Romper, destruir, obstruir, incendiar----
Todas las armas son válidas en contra del poder establecido.
¡¡¡Ni un paso atrás en nuestra justa lucha!!!

Al desorganizar nuestras filas de desorden público urbano, escapamos lo que pudimos, nos reorganizábamos en una esquina y dábamos batalla de nuevo rompían nuestras filas y corríamos a otras posiciones, pasaban jaulas llenas de estudiantes arrestados, después de horas tirando piedra y rompiendo vidrieras,
Quedamos solo tres en mi grupo y la policía que nos perseguían sin darnos tregua, fue entonces que me acorde de mi abuela o era ella que me estaría haciendo el rezo del infatigable perseguido, que me alcanzo una intuición y baje por una quebrada convertida en paseo donde habían artesanos, en el momento en que un tiroteo salía del centro comercial y tres motos con un estruendo terrible hizo parar la persecución por parte de la policía.
Me había quedado solo, vi como la policía estaba entrando al paseo, así que me dije bueno hasta aquí me trajo el rio.
Cuando una muchacha me llamó.
-¡¡¡Ven aquí!!!
Me tomó de un brazo y me puso una ruana encima, hizo que me sentara frente de ella y me dio en mano un cinturón multicolor que estaba tejiendo, allí me quede practicando el arte de la invisibilidad, estaba más asustado que cucaracha en baile de gallina, helado para ser cierto, esperaba solamente un rolazos por la espalda.
Pero los policías a no ver alguien con el uniforme de liceísta se fueron.
Uno de los artesanos se me acerco, tenía los cabellos largos y bigote a lo Búfalo Bill, vestía como las foto de las caratulas de los discos, pero de música gringa.
-No te preocupes estudiante, nosotros también estamos contra el autoritarismo y el poder establecido.
-Si amigo, (me dijo la muchacha) nosotros estamos contra todas las formas en que se afirma el poder.
Ella sí, pero quedo dentro de mí, eran extraños de verdad nunca había visto personas así, además debajo estos puentes, vestidos como las guacamayas, multicolores como los Guajiros, que hablaban de anticonformismo.
Eso sí, de ella conserve una fragancia, algo que percibieron solo mis sentidos, después me marche ya era muy de tarde, le quise devolver la ruana pero me dijo:
-Te la presto, la ruana, así no te reconocen como estudiante me la devuelves otro día okey, tranquilo.
Me costó aquel día regresar a casa, caminaba y recordaba los sucesos y mientras más recordaba, más ella y su esencia entraba en mi como un hechizo.
El día había sido bastante agitado, pero aun así cuando me dormí su imagen era como un resplandor que vagaba en el cosmos.
Al día siguiente entre los que se portaban bien, había unas cuantas caras tristes por los planazos recibidos por la guardia, bien me dije así aprenden a creer en el gobierno, a no tener un criterio crítico sobre la realidad política de nuestra patria.
Entre las filas de los desobedientes por cada uno de los rolaos y penillazos recibido habíamos reaccionados también, sin contar todas las vidrieras y comercios saqueados; así aprenden los comerciantes a pagar impuestos y mantener gobiernos traidores de los ideales populares.
El domingo era el día de visita al penal, le dije a mi mamá al salir del Cuartel San Carlos que me disculpara, pero tenía que ir a devolver la ruana, así que la acompañe a la parada de los carritos que bajan al litoral y de allí me desvié, era aún temprano la ciudad estaba vacía.
A la muchacha la encontré sentada en el piso, una cosa extraña.
-¡Hola! vengo a devolverte tú ruana.
-A si, que bien tú eres el rebelde destrozador de ciudades del otro día.
-¡Que pasa! estábamos luchando contra las injusticias.
-Si destruyendo y rompiendo el bien ajeno; nosotros también protestamos pero pacíficamente.
-¿Pacíficamente? Eso nunca se ha visto.
-Si nuestra forma de lucha es con desobediencia al sistema consumista.
-Pero eso no es una lucha, no tiene objetivos estratégicos, no hace presión.
-Si es lucha y se logran objetivos por medios pacíficos; lo hizo Gandhi y Cristo.
-¿Que eres religiosa?
-¡No! pertenezco al movimiento anticonformista; experiencia del anti autoritarismo,
Declaración política de Anarquía; somos Hippy.
-¿Qué es eso? (esta borracha).
-Somos un movimiento que no usa las armas del sistema; o sea la violencia.
-Estas equivocada contra la violencia del sistema violencia de pueblo.
-¡No! así lo que haces es copiar los modelos violento de los adultos y perpetuar la violencia de grupo implícita de sistema.
-No vale, se trata de derrocar este gobierno para hacer un gobierno de base popular.
-Esa base popular se convierte en violencia de sistema sobre el pueblo nuevamente, porque lo que engendras de violencia, será forma de nueva violencia que perpetua la violencia implícita.
Me quede callado, después como cuando no tienes algo bueno que decir y haces referencias a los usos y vestir del que crees que es diferente, le pregunte.
-¿Porque te vistes así?
-¿Así como?
-Con todos eso colores que pareces una guacamaya.
-Simple nos declaramos en anarquía en autogestión como anti consumista somos autosuficientes, de esta manera fabricamos lo que necesitamos para vivir.
-¡Bien! ¿Eso está bien pero no sabes coser?
-¡Si sé! ¿Porque lo dices por nuestra vestimenta a eso te refieres?
-Sí que parece un carnaval.
-Nosotros no estamos condicionados a los usos y costumbres, a las imposiciones sociales, por esa razón nuestro vestir estrafalario para ti es una forma de comunicación, de identificación y de libre expresión creativa.
-¿Todos esos colores juntos y los parche? (esta tiene que estar borracha).
-¡Ah! ¿Los colores? es comunicación son las experiencias psicodélicas; el mundo full color ¿Es bien tú ves?
Me imagino que esta pregunta se la han hecho tantas veces, que se la sabe de memoria, que corta como una hojilla.
Así la conversación iba de un lado para el otro, deambulando ella me había dado el cinturón multicolor que confeccionaba a cierto punto le regrese la punta que sujetaba y mi piel toco la suya, en ese instante entramos en la trasfiguración del espacio en el que el mí y el si se unieron.
Dentro de sus ojos percate en su profundidad aquel brillo que ilumina desde el eterno, donde me reflejo desde el alba de los tiempos en mil generaciones.
Sus labios y los míos son las formas de la simbiosis donde dos seres se encuentran y forman uno; rayos de intenso esmeralda aquel flash que ilumina los conceptos etéreos en que mi sentir y el tuyo se forman en uno.
-¿Mira catire hoy es domingo me quieres acompañar a la comuna?
-Comuna que es eso, otra de las tuyas.
-Es un espacio liberado al poder establecido, no hay leyes y es plenamente autosuficiente.
-¿Otro país?
-No es en Maracay en el sector el Limón la llamamos la comuna; de la Conciencia Alterna.
Nos tomamos de la mano y dele que son pasteles.
Por el camino tuvimos varios altercados, mucho rapiqui que se burlaban de como ella era vestida, pero Yelisay con su dulzura apaciguaba los ánimos.
La comuna era una finca, había muchas personas todas vestidas de ese modo extraño y diferente, también me percate que casi todos eran gringos; muy mal visto por la población nativa, a cierto momento imagine que era un centro de la C.I.A. como se suele decir pero vestidos así eran muy a la vista, además era todo tan al natural, que no sé, si era una especie de Centro de investigación para el lavado de cerebros proimperialista, tú sabes de esos gringos se puede esperar cualquier ofensiva contra la independencia de los pueblos.
Eso sí note una cosa bien extraña; el movimiento era anti consumista como podía ser que siendo una expresión de la misma sociedad que había desarrollado la sociedad de bienes de consumo masivos, ellos se declaraban contraria a la configuración de esa realidad. O sea que la misma dinámica social desarrollaba los mecanismos contraria a ella misma, en ese momento uno del grupo se volteó y me miró fijamente mientras iba hacia el interior de la casa.
Trasfigure el momento y me vi a mi mismo con mi pantalón de vestir, mi camisa blanca inmaculada bien planchada, cabellos cortos y peinado con vaselina de bien, zapatos limpios y bien lustrados era yo el extraño, el diferente como un virus en ese contexto, ese reflejo automáticamente me impacto y me hizo sentir ---OUT----
O sea como el propio capocho.

Yelisay, aparece de repente me toma de la mano y entramos dentro el bosque hasta donde había una roca grande y plana con una culebra dibujada.

-Catire este es mi lugar secreto en el universo.
-Que bien chama, tienes un punto en el universo.
Entonces sacó un poco de yerba amarilla, por eso pensé no es orégano, lo envolvió en un papel de bolsa, y me lo alargó.
-¡Toma enciéndelo tú! no vaya a pasar lo mismo que con Adán y Eva.
-¿Qué es eso jeva?
-¡Cachimba cósmica! cuando llegues a destino avísame.
Me lo dijo así tan naturalmente, que lo tome por bueno, si tiene que ser una cosa buena.
Al encender el humo era de varios colores, jale duro hacia mis adentros y nada.
Se lo di a ella y jalo duro, tanto que le salió una lagrima, tosiendo me lo volvió a pasar a mi le di otro jalón hasta que llene toda la cavidad pulmonar y nada ella lo tomó nuevamente y sentí como hacia sus adentro se deslizaba el humo volvió a pasármelo a mí .a este punto lo tome por educación pensé esta me está vacilando así que ingerí el humo nuevamente un viento empezó a soplar no era ni caliente, ni frio, pero se sentía que venía de otra galaxia me sentí que cabalgaba sobre un vasto espacio iluminado con polvo de hada cuando dentro de mi dentro lo más profundo de centro del cosmos una luz avanzaba a una velocidad incalculable y expandió todo mi espacio mental hacia el infinito entonces me vino una sola reflexión tenemos mucho espacio dentro de nosotros, no me imaginaba que era tanto.

Después el jardín se ilumino sucede que todo tiene luz, la hierba, la tierra, las hojas secas, los pájaros tenían colores nunca vistos porque los exhiben en raras ocasiones, la piedra tomo un color morado hasta que inició a brillar de un intenso color brillante esmeralda, de esa manera entendí sobre el sentir en el tiempo del amor.

Me voltee hacia Yelisay y ella había trascendido a la forma perfecta sus vestidos caían como las hojas de otoño, impregnando el acto con formas del romanticismo la magnificencia de su figura el color de su piel dorada era el reino esperado, aun así me desplace por ese espacio deseado más allá del confín sentido, alzando el veto que les impusieron a los querubines, entre por el angosto de la puerta que abre al libro de la vida en esa inmensa luz de vasto conocimiento, donde lo vi sentado en su trono la majestad más allá del límite, del infinito, del saber, de cada potencia; así me invistió con las tres llaves que abren los enigmas del firmamento.
Después descendí de nuevo a carne-tierra-madre-generatriz en movimiento oscilatorios a hemiciclo la esencia y el límite ser y estar así de su mano empezó la conjugación en todos sus tiempos.
El beso en entrega de su amor, la textura de su piel, el arrebató de su respiración las formas inconclusas se reflejaban en delirio en sus caricias mi propio sentir arrollado por pasiones. Así concluimos sobre aquella piedra de madre tierra que formas y colores se alternaban en ella y en nosotros mientras empezó a caer una lluvia de polvo de galaxia, así lentamente con movimiento espasmódicos regresamos del futuro antepasado del presente, nuestros cuerpos yacían incrustados dentro la piedra de verde intenso esmeralda mientras nuestra esencia vagaba por el confín del universo allá donde el éter es presencia.
La lluvia empezó a caer torrencialmente, pero en el trópico es como una ducha algo que te repropone a lo natural.
Con Yelisay mi vida cambió radicalmente, todo empezó a tener color y formas confirmadas de tenacidad autentica, cuando la llevé a la casa con mi madre, mi abuela y todos mis antepasados que entraban por la sala del altar a hablar con nosotros, se encontró en armonía como si siempre hubiera habitada con nosotros.
Un día le pregunte qué era eso de las experiencias psicodélicas.
-Son donde las formas inconclusas se concluyen.
-¿Qué es eso chica te fumaste otra vaina de esa?
-¡No! ¿Solo que como podría explicarte lo que es completamente opuesto a tu entendimiento?
-¡Bien! poco a poco tan bruto no soy.
-Todavía nadie lo ha logrado se llama trip el viaje espiritual tramite la montaña sagrada, donde se entra a la esencia del “MI”
-¿Esencia del Mí?
-Si es como reinvertir el proceso de la razón y abstraer un absoluto en imagen.

-¿Cómo sería una revolución?
-No más bien una evolución, un cambió de época.
-¿Nadie lo ha logrado porque?
-Porque nadie aun ha despertado dentro del trip a conciencia separada.
-¿Pero hacia donde es, ese viaje a la montaña sagrada?
-La vía de occidente, la vía que te conduce a ti es el sendero que te lleva lejos.
-Se podría intentar, ¿qué piensas?
-Tendrías que abandonar todo, no se entras si no con el tú mismo, en el sendero del siempre llegar; la puerta es angosta, la vía negada, porque se cierra al entendimiento.
-Así dejo en mí aquella interrogante parada firme sobre la duda, dudo porque avanzo porque me repropongo, porque no cierro mi esquema.
Aquel año cambió el gobierno, a la Presidencia del nuevo gobierno subió un hombre de los más reaccionarios que la nación había conocido, Hombre de las instituciones, catedrático, formado dentro del proceso incluyente. Pero siendo un hombre de otra corriente política decidio hacer un acto de pacificación a los grupos guerrilleros.
Con su respectiva amnistía a los presos políticos, eso estaba bien. Lo llamaron la pacificación.
Las voces daban la cosa por cierto y nosotros pernoctábamos delante el cuartel; aquellos muros que nos hablaban de años de dura reclusión, de torturas y de vejación, de soledad, años, los mejores de la vida de una persona robados a sus hijos a su esposa a sus familiares.
El procedimiento de gracia se tardaba en aplicarse, los actos burocráticos son asfixiantes, lentos que aburen aun al más letrado, se puede definir la cúspide del burócrata incapaz.
Las personas impaciente se trasladaban del cuartel al congreso, después regresaban de nuevo al cuartel con las noticias, ansia y angustia.
Después vino el desenlace y se abrieron las puertas y la leyenda hombres solos que venían con sus equipajes anacrónicos del traspasados remoto desde el interno Casa del Tiempo Inmóvil iniciaron a salir de la cárcel aquellos hombres, con sus barbas, con sus libros, con sus manuscritos con sus miradas limitadas por los muros y el tiempo, los que habían desafiado a los poderes de la tierra, así salían uno por uno por la puerta pequeña, del portón principal y eran aplausos de parientes y amigos de jóvenes y viejos, del tiempo y de la historia.
Cuando mi padre salió y llego cerca de nosotros, yo estaba abstraído con lo de la experiencia psicodélica.
A un punto me percate que no me había tomado en cuenta.
-¡Hey papá!
El me miró extrañado.
-¿Cómo eres tú? ¿Porque estas vestido así? ¿Vas para una fiesta de carnaval?
-¡Mira pure! Aquí comprenderás que hay una brecha generacional abierta de par en par y estamos declarados en Anarquía porque no queremos repetir los modelos de conducta de los adultos y sus violencias, así que nada de hacer sombra estamos crecidos y contra de todo tipo de violencia; paz amor y rock roll.
-¿Qué le pasa a nuestro hijo Yajaira?
-Nada tú sabes cómo es, cada generación trae su tema a la tierra.
-Si seguramente que es eso, el eterno devenir.
.--.
Los vi como abrazados se fueron hacia la plaza Bolívar; un abrazo de largos años de soledad, de amor correspondido en espacios distantes y se alejaban unidos.
Los vi tan perfectos, tan lleno el uno del otro que tome la decisión que venía labrando en mi mente desde hace tiempo.
-Yelisay prepárate porque partimos vamos al viaje de la montaña sagrada más allá del límite.
-Estás loco eso nadie lo ha logrado.
-Tocar no es entrar intentarlo, nos deja la experiencia-pero son meses que no me quito de la mente este desafió, ¿Que dices estás conmigo?
-Bien te acompaño aunque tenga que parir encima de un árbol ¿Pero ahora?
-No ahora no, esto esta estuvo muy largo cerramos y abrimos otro capítulo.

-Bien poeta.


Entraron…


.../-.-


Corría el año 1969...

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