Pierre Clastres - El cuento de la antropología marxista

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milpeldones
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Pierre Clastres - El cuento de la antropología marxista

Mensaje por milpeldones el Vie Mayo 03, 2013 7:04 pm

Dejo aquí el link de un texto de Pierre Clastres, etnólogo francés de ideología anarquista. En él se muestra muy crítico con la aplicación a la antropología del materialismo histórico y los conceptos que conlleva, intentando invalidar su uso en el estudio de las sociedades "primitivas". Critica con especial fiereza a M. Godélier, uno de los antropólogos marxistas más destacados. Copio un fragmento a mi parecer importante del texto donde resume más o menos su crítica a la teoría marxista del Estado:

Pierre Clastres, en El cuento de la antropología marxista escribió:Godelier olvida una cosa, la principal (que los marxistas cuando controlan el aparato del Estado se guardan bien de olvidar): a saber, que el Estado es el ejercicio del poder político. No se puede pensar el poder sin el Estado, y el Estado sin el poder. En otras palabras: allí donde se localiza un efectivo ejercicio del poder por una parte de la sociedad sobre el resto, se encuentra confrontada una sociedad dividida, es decir una sociedad con Estado (incluso si la (?) del déspota no es muy grande). La división social en dominantes y dominados es totalmente política, repartiendo a los hombres entre Patronos del poder y Sujetos del poder. Que la economía, el tributo, la deuda, el trabajo alienado aparecen como signos y efectos de la división política según el eje del poder, ya lo he demostrado bastante en otros sitios (y Godelier no es el último en aprovecharse, pág. 22 por ejemplo, pero sin citarme). La sociedad primitiva es indivisa porque no comporta ningún órgano separado del poder político. La división social pasa en primer lugar por la separación entre la sociedad y el órgano [...] del poder. Por tanto, toda sociedad no primitiva (es decir, dividida) comporta, más o menos desarrollada la figura del Estado. Allí donde hay Amos, allí donde hay Sujetos que pagan su tributo, allí donde hay deuda, allí hay poder, allí hay Estado, Bien entendido, entre la figura minimizada del Estado tal como lo encarnan ciertos reinos polinesios, africanos u otros, y las formas más estáticas del Estado (ligadas a la demografía, al fenómeno urbano, a la división del trabajo, a la escritura, etc.) existen considerables gradaciones en la intensidad del poder ejercido, en la intensidad de la opresión sufrida, el último grado lo alcanza el tipo de poder que ejercen fascistas y comunistas: allí, el poder del Estado es total, la opresión es absoluta. Pero mantienen irreductible este punto central: lo mismo que no se puede pensar la sociedad indivisa sin la ausencia del Estado, no puede pensarse la sociedad dividida sin la presencia del Estado, y reflexionar sobre el origen de la desigualdad, de la división social, de las clases, de la dominación, es reflexionar en el campo político del poder, del Estado. Y no en el campo económico de la economía, de la producción, etc. La economía se engendra a partir de la política, las relaciones de producción vienen de las relaciones del poder, el Estado engendra las clases.

En fin, resulta una crítica del marxismo interesante y recomendable, pese al uso de un lenguaje poco científico y destructivo contra uno de los paradigmas de las ciencias sociales, y unos razonamientos demagógicos, faltos de pruebas e intestinalmente antimarxistas. Su anticomunismo en lo político impregna sus conclusiones pretendidamente científicas, deformando y forzando el marxismo para poder realizar sus críticas a gusto, como en los siguiente fragmentos:

Pierre Clastres, en El cuento de la antropología marxista escribió:Algunas observaciones. Primero sobre la categoría de producción. Más competentes y atentos a los hechos que Godelier (lo que no es difícil), especialistas en economía primitiva como Marshall Sahlins en Estados Unidos o Jacques Lizot aquí, que se ocupan de etnología y no de catecismo, han establecido que la sociedad primitiva funciona precisamente como máquina de antiproducción; que el mundo de producción doméstica, opera siempre por debajo de sus posibilidades; que no hay relaciones de producción porque no hay producción, ya que ésta sería el último objetivo de la sociedad primitiva (prefacio a M. Sahlins). Naturalmente, Godelier (del que vemos claramente que su marxismo es de la misma clase que el de su oponente Millassoux: son los hermanos Marx) no puede renunciar a la Santa producción. Si no, fallaría. Godelier no está falto de salud: he aquí un buen hombre que con la fuerza de un bulldozer destroza los hechos etnográficos con la doctrina que le hace vivir y que tiene el aplomo de reprochar a otros «un desprecio total por los hechos que les contradicen» (pág. 24). Sabe bien de que habla.


¿Cuál es la medida marxista de los hechos sociales? Es la economía.
El marxismo es una economía, coloca el cuerpo social sobre la infraestructura económica, lo social es lo económico. Y por eso, los antropólogos marxistas, obligados, colocan sobre el cuerpo social primitivo lo que, piensan, funciona siempre: las categorías de producción, las relaciones de producción, el desarrollo de las fuerzas productivas, la explotación, etc.{El subrayado es mío}

Clastres se atreve a acusar a los antropólogos marxistas franceses de formar parte de una especie de "conspiración estalinista" dirigida a conquistar el poder del Estado e imponer la ideología comunista; anteponiendo este oscuro objetivo político a la vocación científica. Digo se atreve porque realiza estas acusaciones mientras termina su texto de la siguiente manera:

Pierre Clastres, en El cuento de la antropología marxista escribió: En este dispositivo global, nuestros etnomarxistas ocupan un lugar modesto, es cierto, pero no despreciable. Hay una división del trabajo político y ellos hacen su parte en el esfuerzo general: asegurar el triunfo de la ideología común. ¡Sapristi! ¿No serán simplemente estalinistas, buenos aspirantes a burócratas?, se pregunta uno ... ésto explicaría, en todo caso, que se burlan de las sociedades primitivas como lo han hecho, pero éstas no constituyen para ellos más que un pretexto para difundir su ideología de granito y su lenguaje de madera. Por eso se trata menos de burlarse de su ignorancia que de desenmascarar el lugar real en que se sitúan: el enfrentamiento político en su dimensión ideológica. Los estalinistas no son, en efecto, unos conquistadores del poder cualquiera: lo que quieren es el poder total, el Estado de sus sueños, el Estado totalitario: enemigos como los fascistas de la inteligencia y la libertad, afirman detentar una sabiduría total para legitimar el ejercicio de un poder total. De gentes
que aplauden las masacres de Camboya o de Etiopía porque los asesinos son marxistas, tenemos toda la razón para desconfiar. Si un Amin Dada se proclama marxista cualquier día, les oiremos vociferar: ¡bravo Dadá!
Y ahora esperemos y mantengámonos a la escucha: los brontosaurios quieren, probablemente,
vociferar.

Dime de qué presumes y te diré de qué careces.

Bueno, os lo dejo para que le echéis un vistazo, que pese a sus indudables errores epistemológicos resulta una crítica interesante.

http://www.nodo50.org/ellibertario/PDF/Elcuentodelaantropologiamarxista.pdf
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najibulah
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Re: Pierre Clastres - El cuento de la antropología marxista

Mensaje por najibulah el Mar Mayo 05, 2015 1:56 am

Este señor Clastres es un anticomunista patológico.

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