Teoría marxista del partido y distintos modelos de socialismo.

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¿Un solo partido comunista o varios?

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Mensaje por Iconoclasta el Dom Dic 26, 2010 10:59 pm

verdadyreconciliacion escribió:Eso ya es otro tema, del que discrepo pero que no pienso discutir.

Para que veas que el "error" de un partido es tb un error de Marx, un error marxista, que la práctica lamentablemente para los anarquistas ha convalidado como un acierto.






pero entonces no entiendo?? estás en contra del partido como institución?
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Mensaje por Dzerjinskii el Dom Dic 26, 2010 11:42 pm

Gen escribió:Si todos somos iguales, ¿Para queremos Partidos políticos?. En la URSS y Cuba los ciudadanos y ciudadanas se podían presentar a los cargos políticos sin tener que ser miembros del PCUS. El voto a una u otra persona era según su capacidad administrativa, no según su campaña electoral.

Existe gente que no le gusta la política en el sentido de "hacer leyes" pero está muy capacitada para administrar la región en concreto.

Camarada "gen" partes de supuestos equivocados, asumes que la totalidad o la amplia mayoría del pueblo sabe que es y desea construir el socialismo. No hay ejemplo en la historia en que toda una clase social gobierne. Siempre una parte, más experimentada, conciente y organizada ha interpretado mejor y se ha puesto a la cabeza de los intereses del resto. Y si eso no ocurrió con clases de explotadoras que eran minoría en la sociedad ¿Cómo puede ocurrir con la clase trabajadora que es la más numerosa?
Por supuesto el partido debe ser lo más numeroso posible pero es imposible que incorpore a toda la clase obrera. Por eso el partido tiene sus organizaciones de masas, para hacer avanzar a los trabajadores en su conciencia.
Ya en el poder el partido se esfuerza por lograr el “control obrero” de la producción. Eso que Lenin llamaba “contabilidad”. De esa forma se puede ir sustituyendo a los especialistas que en su mayoría son de origen burgués o están ganados por la ideología burguesa.
En los cargos públicos no era un requisito se comunista. Pero siempre el partido funcionaba como paralelo a las instituciones del Estado, y los miembros que prestaban servicio en la función publica se debían reunir periódicamente para elevar informes y discutir como guiar a “los sin partido”. En el caso del ejército era más directa la presencia del partido através de los comisarios políticos. En fin existían el soviet supremo y el soviet de las nacionalidades, donde no todos eran comunistas (más aun en los distritos menores y en instancias locales del poder Estatal) pero ambos bajo la continua incidencia del comité central.
El partido siempre tuvo que disputar la dirección política del pueblo, aun cuando estaba en el poder. Por esto es que hablamos de Estado de dictadura del proletariado. Las clases no desaparecen el día después de la revolución y aunque se elimine la burguesía como clase, si no se superan las condiciones objetivas que generan la sociedad de clases (la escasez, la competencia, en fin la producción mercantil y la ley del valor) la restauración del capitalismo siempre estará amenazando.

Saludos


Última edición por Dzerjinskii el Lun Dic 27, 2010 11:22 pm, editado 1 vez
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Mensaje por Dzerjinskii el Lun Dic 27, 2010 12:10 am

Mecagoendios escribió:Bien, pero ¿Existe algún libro de Lenin donde explique detalladamente la funcionalidad del partido y el porqué de que sea ``el´´ y no ``los´´?
Es que resulta que creo que el motivo de que las revoluciones fracasen se encuentra en el seno del partido, y por tanto observar este tipo de cosas es muy importante.

en principio todo se desprende básicamente de "el Capital" "el Estado y la Revolución" y el "Que hacer"

La secuencia seria algo así:

El socialismo surge de solucionar las contradicciones concretas, objetivas e históricamente determinadas del capitalismo. Estas contradicciones básicamente son: la apropiación por una clase social de la riqueza generada socialmente, la sustitución de capital variable por capital constante que empieza a suprimir la ley del valor y con ella la producción mercantil y en consecuencia las crisis económicas que esto genera (crisis de realización-subconsumo, desempleo etc.)
Por lo tanto el socialismo no es algo librado al azar ni a la imaginación de alguien sino una respuesta concreta, con sus leyes históricas propias e independientes de la voluntad de los hombres. Entonces ¿Por qué pensar que hay más de un socialismo? ¿Por qué asumir que debe existir más de un partido interesado en construir lo mismo? Puede, como es lógico, que existan distintas estrategias para construir el socialismo, estrategias que se discuten se pone a prueba y se valora si funcionaron o no, pues para esto no hacen falta varios partidos sino centralismo democrático y lo más importante disciplina para acatar la decisión de la mayoría, así como autocrítica para rectificar.

Por otro lado los marxistas entendemos que los partidos políticos expresan distintos intereses de clase o facciones de clase en el caso de las clases explotadoras. ¿Tenemos los proletarios esas diferencias? ¿No estamos todos interesados en superar las contradicciones del capitalismo?

De existir varios partido una vez tomado el poder se reconocería que hay internes distintos. Y como dije antes, el capitalismo no se supera con “distintos” socialismo sino con el que va socializando los medios de producción, a medida que desarrolla las fuerzas productivas para minimizar el trabajo humano en las mercancias y con esto las mercancías mismas, la ley del valor y en consecuencia el mercado, el dinero, y toda causa objetiva que genere la división de la sociedad en clases.
Otro socialismo no es posible y de promocionarse es una falacia, reformista, revisionista.

La experiencia histórica demuestra que suelen haber varios partidos que dicen representar a la clase obrera y que llegado el momento uno va prevaleciendo sobre los demás. Esa es la historia del Partido bolchevique que fue absorbido o eliminado a los mencheviques y eseristas. Solo el verdadero partido de la clase obrera es el que puede prevalecer y llevar adelante una revolución. Los otros caen por sus contradicciones, por su indecisión, su eclecticismo y sus pactos y acuerdos con las facciones burguesas.

Para discutir tácticas y estrategias no hacen falta dos partidos, solo centralismo democrático, disciplina y autocrítica para rectificar en función de las experiencias.

Por eso solo puede haber un partido comunista, y una dictadura del proletariado sin ningún tipo de “parlamento” al estilo burgués. Menos aun ante el cerco capitalista y la lucha contra los vestigios de burguesía interior.

Saludos
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Mensaje por Dzerjinskii el Lun Dic 27, 2010 12:20 am

Iconoclasta escribió:
los burgueses crearon y patentaron la política representacional (léase clubs, luego partidos, u otras organizaciones)... por tanto, creo que seguir ese camino es un error garrafal

También crearon la maquina de vapor, la física, la química, etc. y mira a donde llegaron... con eso de los partidos que tu tanto desprecias no les a ido tan mal... que pasa desprecias los logros de la cultura humana... no se de donde tienes pensado aprender para superarlos...

J. V. Stalin

LOS FUNDAMENTOS DEL LENINISMO
De la colección:
J. V. Stalin, Cuestiones del leninismo
EDICIONES EN LENGUAS EXTRANJERAS
PEKIN
Primera edición 1977
Págs. 1 a 118.

Capítulo VIII
EL PARTIDO

En el período prerrevolucionario, en el periodo de desarrollo más o menos pacífico, cuando los partidos de la II Internacional eran la fuerza predominante en el movimiento obrero y las formas parlamentarias de lucha se consideraban las fundamentales, en esas condiciones, el Partido no tenía ni podía tener una importancia tan grande y tan decisiva como la que adquirió más tarde, en las condiciones de choques revolucionarios abiertos. Kautsky, defendiendo a la II Internacional contra los que la atacan, dice que los partidos de la II Internacional son instrumentos de paz, y no de guerra, y que precisamente por eso se mostraron impotentes para hacer nada serio durante la guerra, en el período de las acciones revolucionarias del proletariado. Y así es, en efecto. Pero ¿qué significa esto? Significa que los partidos de la II Internacional son inservibles para la lucha revolucionaria del proletariado, que no son partidos combativos del proletariado y que conduzcan a los obreros al Poder, sino máquinas electorales, apropiadas para las elecciones al parlamento y para la lucha parlamentaria. Ello, precisamente, explica que, durante el período de predominio de los oportunistas de la II Internacional, la organización política fundamental del proletariado no fuese el Partido, sino la minoría parlamentaria. Es sabido que en ese período el Partido era, en realidad, un apéndice de la minoría parlamentaria y un elemento puesto a su servicio. No creo que sea necesario demostrar que, en tales condiciones y con semejante partido al frente, no se podía ni hablar de preparar al proletariado para la revolución.
Pero las cosas cambiaron radicalmente al llegar el nuevo período. El nuevo período es el de los choques abiertos entre las clases, el período de las acciones revolucionarias del proletariado, el período de la revolución proletaria, el período de la preparación directa de las fuerzas para el derrocamiento del imperialismo y la conquista del Poder por el proletariado. Este período plantea ante el proletariado nuevas tareas: la reor ganización de toda la labor del Partido en un sentido nuevo, revolucionario, la educación de los obreros en el espíritu de la lucha revolucionaria por el Poder, la preparación y la concentración de reservas, la alianza con los proletarios de los países vecinos, el establecimiento de sólidos vínculos con el movimiento de liberación de las colonias y de los países dependientes, etc., etc. Creer que estas tareas nuevas pueden resolverse con las fuerzas de los viejos partidos socialdemócratas, educados bajo las condiciones pacíficas del parlamentarismo, equivale a condenarse a una desesperación sin remedio, a una derrota inevitable. Hacer frente a estas tareas con los viejos partidos a la cabeza, significa verse completamente desarmado. Huelga demostrar que el proletariado no podía resignarse a semejante situación.
De aquí la necesidad de un nuevo partido, de un partido combativo, de un partido revolucionario, lo bastante intrépido para conducir a los proletarios a la lucha por el Poder, lo bastante experto para orientarse en ]as condiciones complejas de la situación revolucionaria y lo bastante flexible para sortear todos y cada uno de los escollos que se interponen en el camino hacia sus fines.
Sin un partido así, no se puede ni pensar en el derrocamiento del imperialismo, en la conquista de la dictadura del proletariado.
Este nuevo partido es el Partido del leninismo.
¿Cuáles son las particularidades de este nuevo partido?
1) El Partido como destacamento de vanguardia de la clase obrera. El Partido tiene que ser, ante todo, el destacamento de vanguardia de la clase obrera. El Partido tiene que incorporar a sus filas a todos los mejores elementos de la clase obrera, asimilar su experiencia, su espíritu revolucionario, su devoción infinita a la causa del proletariado. Ahora bien, para ser un verdadero destacamento de vanguardia, el Partido tiene que estar pertrechado con una teoría revolucionaria, con el conocimiento de las leyes del movimiento, con el conocimiento de las leyes de la revolución. De otra manera, no puede dirigir la lucha del proletariado, no puede llevar al proletariado tras de sí. El Partido no puede ser un verdadero partido si se limita simplemente a registrar lo que siente y piensa la masa de la clase obrera, si se arrastra a la zaga del movimiento espontáneo de ésta, si no sabe vencer la inercia y la indiferencia política del movimiento espontáneo, si no sabe situarse por encima de los intereses momentáneos del proletariado, si no sabe elevar a las masas hasta la comprensión de los intereses de clase del proletariado. El Partido tiene que marchar al frente de la clase obrera, tiene que ver más lejos que la clase obrera, tiene que conducir tras de sí al proletariado y no arrastrarse a la zaga del movimiento espontáneo. Los partidos de la II Internacional, que predican el "seguidismo", son vehículos de la política burguesa, que condena al proletariado al papel de instrumento de la burguesía. Sólo un partido que se sitúe en el punto de vista del destacamento de vanguardia del proletariado y sea capaz de elevar a las masas hasta la comprensión de los intereses de clase del proletariado, sólo un partido así es capaz de apartar a la clase obrera de la senda del tradeunionismo y hacer de ella una fuerza política independiente.
El Partido es el jefe político de la clase obrera.
He hablado más arriba de las dificultades de la lucha de la clase obrera, de la complejidad de las condiciones de la lucha, de la estrategia y de la táctica, de las reservas y de las maniobras, de la ofensiva y de la retirada. Estas condiciones son tan complejas, si no más, que las de la guerra. ¿Quién puede orientarse en estas condiciones?, ¿quién puede dar una orientación acertada a las masas de millones y millones de proletarios? Ningún ejército en guerra puede prescindir de un Estado Mayor experto, si no quiere verse condenado a la derrota. ¿Acaso no está claro que el proletariado tampoco puede, con mayor razón, prescindir de este Estado Mayor, si no quiere entregarse a merced de sus enemigos jurados? Pero ¿dónde encontrar ese Estado Mayor? Sólo el Partido revolucionario del proletariado puede ser ese Estado Mayor. Sin un partido revolucionario, la clase obrera es como un ejército sin Estado Mayor.
El Partido es el Estado Mayor de combate del proletariado.
Pero el Partido no puede ser tan sólo un destacamento de vanguardia, sino que tiene que ser, al mismo tiempo, un destacamento de la clase, una parte de la clase, íntimamente vinculada a ésta con todas las raíces de su existencia. La diferencia entre el destacamento de vanguardia y el resto de la masa de la clase obrera, entre los afiliados al Partido y los sin-partido, no puede desaparecer mientras no desaparezcan las clases, mientras el proletariado vea engrosar sus filas con elementos procedentes de otras clases, mientras la clase obrera, en su conjunto, no pueda elevarse hasta el nivel del destacamento de vanguardia. Pero el Partido dejaría de ser el Partido si esta diferencia se convirtiera en divorcio, si el Partido se encerrara en sí mismo y se apartase de las masas sin-partido. El Partido no puede dirigir a la clase si no está ligado a las masas sin-partido, si no hay vínculos entre el Partido y las masas sin-partido, si estas masas no aceptan su dirección, si el Partido no goza de crédito moral y político entre las masas.
Hace poco se dio ingreso en nuestro Partido a doscientos mil obreros. Lo notable aquí es la circunstancia de que estos obreros, más bien que venir ellos mismos al Partido, han sido enviados a él por toda la masa de los sin-partido, que ha intervenido activamente en la admisión de los nuevos afiliados, que no eran admitidos sin su aprobación. Este hecho demuestra que las grandes masas de obreros sin-partido ven en nuestro Partido su partido, un partido entrañable y querido, en cuyo desarrollo y fortalecimiento se hallan profundamente interesados y a cuya dirección confían de buen grado su suerte. No creo que sea necesario demostrar que sin estos hilos morales imperceptibles que lo unen con las masas sin-partido, el Partido no habría podido llegar a ser la fuerza decisiva de su clase.
El Partido es parte inseparable de la clase obrera.
"Nosotros -- dice Lenin -- somos el Partido de la clase y, por ello, casi toda la clase (y en tiempo de guerra, en época de guerra civil, la clase entera) debe actuar bajo la dirección de nuestro Partido, debe tener con nuestro Partido la ligazón más estrecha posible; pero sería manilovismo y 'seguidismo' creer que casi toda la clase o la clase entera pueda algún día, bajo el capitalismo, elevarse hasta el punto de alcanzar el grado de conciencia y de actividad de su destacamento de vanguardia, de su partido socialdemócrata. Ningún socialdemócrata juicioso ha puesto nunca en duda que, bajo el capitalismo, ni aun la organización sindical (más rudimentaria, más asequible al grado de conciencia de las capas menos desarrolladas) esté en condiciones de englobar a toda o a casi toda la clase obrera. Olvidar la diferencia que existe entre el destacamento de vanguardia y toda la masa que gravita hacia él, olvidar el deber constante que tiene el destacamento de vanguardia de elevar a capas cada vez más amplias a su avanzado nivel, seria únicamente engañarse a si mismo, cerrar los ojos ante la inmensidad de nuestras tareas, restringir nuestras tareas" (v. t. VI, Págs. 205-206).
2) El Partido como destacamento organizado de la clase obrera. El Partido no es sólo el destacamento de vanguardia de la clase obrera. Si quiere dirigir realmente la lucha de su clase, tiene que ser, al mismo tiempo, un destacamento organizado de la misma. Las tareas del Partido en el capitalismo son extraordinariamente grandes y diversas. El Partido debe dirigir la lucha del proletariado en condiciones extraordinariamente difíciles del desarrollo interior y exterior; debe llevar al proletariado a la ofensiva cuando la situación exija la ofensiva, debe sustraer al proletariado de los golpes de un enemigo fuerte cuando la situación exija la retirada; debe inculcar en las masas de millones y millones de obreros sin-partido e inorganizados el espíritu de disciplina y el método en la lucha, el espíritu de organización y la firmeza. Pero el Partido no puede cumplir estas tareas si él mismo no es la personificación de la disciplina y de la organización, si él mismo no es un destacamento organizado del proletariado. Sin estas condiciones, ni hablarse puede de que el Partido dirija verdaderamente a masas de millones y millones de proletarios.
El Partido es el destacamento organizado de la clase obrera.
La idea del Partido como un todo organizado está expresada en la conocida fórmula, expuesta por Lenin en el artículo primero de los Estatutos de nuestro Partido, donde se considera al Partido suma de sus organizaciones, y a sus miembros, afiliados a una de las organizaciones del Partido. Los mencheviques, que ya en 1903 rechazaban esta fórmula, proponían, en su lugar, el "sistema" de auto adhesión al Partido, el "sistema" de extender el "título" de afiliado al Partido a cualquier "profesor" y a cualquier "estudiante", a cualquier "simpatizante" y a cualquier "huelguista" que apoyara al Partido de un modo u otro, aunque no formara ni desease formar parte de ninguna de sus organizaciones. No creo que sea necesario demostrar que este original "sistema", de haber arraigado en nuestro Partido, habría llevado inevitablemente a inundarlo de profesores y estudiantes y a su degeneración en una "entidad" vaga, amorfa, desorganizada, que se hubiera perdido en el mar de los "simpatizantes", habría borrado los límites entre el Partido y la clase y malogrado la tarea del Partido de elevar a las masas inorganizadas al nivel del destacamento de vanguardia. Huelga decir que, con un "sistema" oportunista como ése, nuestro Partido no habría podido desempeñar el papel de núcleo organizador de la clase obrera en el curso de nuestra revolución.
"Desde el punto de vista del camarada Martov -- dice Lenin --, las fronteras del Partido quedan absolutamente indeterminadas, porque 'cualquier huelguista' puede 'declararse miembro del Partido'. ¿Cuál es el provecho de semejante vaguedad? La gran difusión del 'titulo'. Lo que tiene de nocivo consiste en que origina la idea desorganizadora de la confusión de la clase con el Partido" (v. t. VI, Pág. 211).
Pero el Partido no es sólo la suma de sus organizaciones. El Partido es, al mismo tiempo, el sistema único de estas organizaciones, su fusión formal en un todo único, con organismos superiores e inferiores de dirección, con la subordinación de la minoría a la mayoría, con resoluciones prácticas, obligatorias para todos los miembros del Partido. Sin estas condiciones, el Partido no podría formar un todo único y organizado, capaz de ejercer la dirección sistemática y organizada de la lucha de la clase obrera.
"Antes -- dice Lenin --, nuestro Partido no era un todo formalmente organizado, sino, simplemente, una suma de diversos grupos, razón por la cual no podía de ningún modo existir entre ellos más relación que la de la influencia ideológica. Ahora somos ya un partido organizado, y esto entraña la creación de una autoridad, la transformación del prestigio de las ideas en el prestigio de la autoridad, la sumisión de las instancias inferiores a las instancias superiores del Partido" (v. t. VI, Pág. 291).
El principio de la subordinación de la minoría a la mayoría, el principio de la dirección de la labor del Partido por un organismo central suscita con frecuencia ataques de los elementos inestables, acusaciones de "burocratismo", de "formalismo", etc. No creo que sea necesario demostrar que la labor sistemática del Partido como un todo y la dirección de la lucha de la clase obrera no serían posibles sin la aplicación de estos principios. El leninismo en materia de organización es la aplicación indefectible de estos principios. Lenin califica la lucha contra estos principios de "nihilismo ruso" y de "anarquismo señorial", digno de ser puesto en ridículo y repudiado.
He aquí lo que dice Lenin, en su libro Un peso adelante, a propósito de estos elementos inestables:
"Este anarquismo señorial es algo muy peculiar del nihilista ruso. La organización del Partido se le antoja una 'fábrica' monstruosa; la sumisión de la parte al todo y de la minoría a la mayoría le parece un 'avasallamiento'. . .; la división del trabajo bajo la dirección de un organismo central le hace proferir alaridos tragicómicos contra la transformación de los hombres en 'ruedas y tornillos'. . .; la sola mención de los estatutos de organización del Partido suscita en él un gesto de desprecio y la desdeñosa . . . observación de que se podría vivir sin estatutos".
"Está claro, me parece, que los clamores contra el famoso burocratismo no son más que un medio de encubrir el descontento por la composición de los organismos centrales, no son más que una hoja de parra. . . ¡Eres un burócrata, porque has sido designado por el Congreso sin mi voluntad y contra ella! ¡Eres un formalista, porque te apoyas en los acuerdos formales del Congreso, y no en mi consentimiento! ¡Obras de un modo brutalmente mecánico, porque te remites a la mayoría 'mecánica' del Congreso del Partido y no prestas atención a mi deseo de ser cooptado! ¡Eres un autócrata, porque no quieres poner el poder en manos de la vieja tertulia de buenos compadres!" (v. t. VI, Págs. o y 287).
3) El Partido como forma superior de organización de clase del proletariado. El Partido es el destacamento organizado de la clase obrera. Pero el Partido no es la única organización de la clase obrera. El proletariado cuenta con muchas otras organizaciones, sin las cuales no podría luchar con éxito contra el capital: sindicatos, cooperativas, organizaciones fabriles, fracciones parlamentarias, organizaciones femeninas sin-partido, prensa, organizaciones culturales y educativas, uniones de la juventud, organizaciones revolucionarias de combate (durante las acciones revolucionarias abiertas), Soviets de Diputados como forma de organización del Estado (si el proletariado se halla en el Poder), etc. La inmensa mayoría de estas organizaciones son organizaciones sin-partido, y sólo unas cuantas están directamente vinculadas al Partido o son ramificaciones suyas. En determinadas circunstancias, todas estas organizaciones son absolutamente necesarias para la clase obrera, pues sin ellas no sería posible consolidar las posiciones de clase del proletariado en los diversos terrenos de la lucha, ni sería posible templar al proletariado como la fuerza llamada a sustituir el orden de cosas burgués por el orden de cosas socialista. Pero ¿cómo llevar a cabo la dirección única, con tal abundancia de organizaciones? ¿Qué garantía hay de que esta multiplicidad de organizaciones no lleve a incoherencias en la dirección? Cada una de estas organizaciones, pueden decirnos, actúa en su propia órbita y por ello no pueden entorpecerse las unas a las otras. Esto, naturalmente, es cierto. Pero también lo es que todas estas organizaciones tienen que desplegar su actividad en una misma dirección, pues sirven a una sola clase, a la clase de los proletarios. ¿Quién -- cabe preguntarse -- determina la línea, la orientación general que todas estas organizaciones deben seguir en su trabajo? ¿Dónde está la organización central que no sólo sea capaz, por tener la experiencia necesaria, de trazar dicha línea general, sino que, además, pueda, por tener el prestigio necesario para ello, mover a todas estas organizaciones a aplicar esa línea, con el fin de lograr la unidad en la dirección y excluir toda posibilidad de intermitencias?
Esta organización es el Partido del proletariado.
El Partido posee todas las condiciones necesarias para ello: primero, porque el Partido es el punto de concentración de los mejores elementos de la clase obrera, directamente vinculados a las organizaciones sin-partido del proletariado y que con frecuencia las dirigen; segundo, porque el Partido, como punto de concentración de los mejores elementos de la clase obrera, es la mejor escuela de formación de jefes de la clase obrera, capaces de dirigir todas las formas de organización de su clase; tercero, porque el Partido, como la mejor escuela para la formación de jefes de la clase obrera, es, por su experiencia y su prestigio, la única organización capaz de centralizar la dirección de la lucha del proletariado, haciendo así de todas y cada una de las organizaciones sin-partido de la clase obrera organismos auxiliares y correas de transmisión que unen al Partido con la clase.
El Partido es la forma superior de organización de clase del proletariado.
Esto no quiere decir, naturalmente, que las organizaciones sin-partido, los sindicatos, las cooperativas, etc., deban estar formalmente subordinadas a la dirección del Partido. Lo que hace falta es, simplemente, que los miembros del Partido que integran estas organizaciones, en las que gozan de indudable influencia, empleen todos los medios de persuasión para que las organizaciones sin-partido se acerquen en el curso de su trabajo al Partido del proletariado y acepten voluntariamente la dirección política de éste.
Por eso, Lenin dice que el Partido es "la forma superior de unión de clase de los proletarios", cuya dirección política debe extenderse a todas las demás formas de organización del proletariado (v. t. XXV, Pág. 194).
Por eso, la teoría oportunista de la "independencia" y de la "neutralidad" de las organizaciones sin-partido, que produce parlamentarios independientes y publicistas desligados del Partido, funcionarios sindicales de mentalidad estrecha y cooperativistas imbuidos de espíritu pequeñoburgués, es completamente incompatible con la teoría y la práctica del leninismo.
4) El Partido como instrumento de la dictadura del proletariado. El Partido es la forma superior de organización del proletariado. El Partido es el factor esencial de dirección en el seno de la clase de los proletarios y entre las organizaciones de esta clase. Pero de aquí no se desprende, ni mucho menos, que el Partido pueda ser considerado como un fin en sí, como una fuerza que se baste a sí misma. El Partido no sólo es la forma superior de unión de clase de los proletarios, sino que es, al mismo tiempo, un instrumento del proletariado para la conquista de su dictadura, cuando ésta no ha sido todavía conquistada, y para la consolidación y ampliación de la dictadura, cuando ya está conquistada. El Partido no podría elevar a tal altura su importancia, ni ser la fuerza rectora de todas las demás formas de organización del proletariado, si éste no tuviera planteado el problema del Poder, si las condiciones creadas por el imperialismo, la inevitabilidad de las guerras y la existencia de las crisis no exigieran la concentración de todas las fuerzas del proletariado en un solo lugar, la convergencia de todos los hilos del movimiento revolucionario en un solo punto, a fin de derrocar a la burguesía y conquistar la dictadura del proletariado. El proletariado necesita del Partido, ante todo, como Estado Mayor de combate, indispensable para la conquista victoriosa del Poder. No creo que sea necesario demostrar que, sin un partido capaz de reunir en torno suyo a las organizaciones de masas del proletariado y de centralizar, en el curso de la lucha, la dirección de todo el movimiento, el proletariado de Rusia no hubiera podido implantar su dictadura revolucionaria. Pero el proletariado no necesita del Partido solamente para conquistar la dictadura; aun le es más necesario para mantenerla, consolidarla y extenderla, para asegurar la victoria completa del socialismo.
"Seguramente -- dice Lenin --, hoy casi todo el mundo ve ya que los bolcheviques no se hubieran mantenido en el Poder, no digo dos años y medio, sino ni siquiera dos meses y medio, sin la disciplina rigurosísima, verdaderamente férrea, de nuestro Partido, sin el apoyo total e incondicional prestado a él por toda la masa de la clase obrera, es decir, por todo lo que ella tiene de consciente, honrado, abnegado, influyente y capaz de conducir tras de sí o de arrastrar a las capas atrasadas" (v. t. XXV, Pág. 173).
Pero ¿qué significa "mantener" y "extender" la dictadura? Significa inculcar a las masas de millones y millones de proletarios el espíritu de disciplina y de organización; significa dar a las masas proletarias cohesión y proporcionarles un baluarte contra la influencia corrosiva del elemento pequeñoburgués y de los hábitos pequeñoburgueses; reforzar la labor de organización de los proletarios para reeducar y transformar a las capas pequeñoburguesas; ayudar a las masas proletarias a forjarse como fuerza capaz de destruir las clases y de preparar las condiciones para organizar la producción socialista. Pero todo esto sería imposible hacerlo sin un partido fuerte por su cohesión y su disciplina.
"La dictadura del proletariado -- dice Lenin -- es una lucha tenaz cruenta e incruenta, violenta y pacífica, militar y económica, pedagógica y administrativa, contra las fuerzas y las tradiciones de la vieja sociedad. La fuerza de la costumbre de millones y decenas de millones de hombres es la fuerza más terrible. Sin un partido férreo y templado en la lucha, sin un partido que goce de la confianza de todo lo que haya de honrado dentro de la clase, sin un partido que sepa pulsar el estado de espíritu de las masas e influir sobre él, es imposible llevar a cabo con éxito esta lucha" (v. t. XXV, Pág. 100).
El proletariado necesita del Partido para conquistar y mantener la dictadura. El Partido es un instrumento de la dictadura del proletariado.
Pero de esto se deduce que, con la desaparición de las clases, con la extinción de la dictadura del proletariado, deberá desaparecer también el Partido.
5) El Partido como unidad de voluntad incompatible con la existencia de fracciones. La conquista y el mantenimiento de la dictadura del proletariado son imposibles sin un partido fuerte por su cohesión y su disciplina férrea. Pero la disciplina férrea del Partido es inconcebible sin la unidad de voluntad, sin la unidad de acción, completa y absoluta, de todos los miembros del Partido. Esto no significa, naturalmente, que por ello quede excluida la posibilidad de una lucha de opiniones dentro del Partido. Al revés: la disciplina férrea no excluye, sino que presupone la crítica y la lucha de opiniones dentro del Partido. Tampoco significa esto, con mayor razón, que la disciplina debe ser "ciega". Al contrario, la disciplina férrea no excluye, sino que presupone la subordinación consciente y voluntaria, pues sólo una disciplina consciente puede ser una disciplina verdaderamente férrea. Pero, una vez terminada la lucha de opiniones, agotada la crítica y adoptado un acuerdo, la unidad de voluntad y la unidad de acción de todos los miembros del Partido es condición indispensable sin la cual no se concibe ni un Partido unido ni una disciplina férrea dentro del Partido.
"En la actual época de cruenta guerra civil -- dice Lenin --, el Partido Comunista sólo podrá cumplir con su deber si se halla organizado del modo más centralizado, si reina dentro de él una disciplina férrea, rayana en la disciplina militar, y si su organismo central es un organismo que goza de gran prestigio y autoridad, está investido de amplios poderes y cuenta con la confianza general de los afiliados al Partido" (v. t. XXV, Págs. 282-283).
Así está planteada la cuestión de la disciplina del Partido en las condiciones de la lucha precedente a la conquista de la dictadura.
Otro tanto hay que decir, pero en grado todavía mayor, respecto a la disciplina del Partido después de la conquista de la dictadura.
"El que debilita, por poco que sea -- dice Lenin --, la disciplina férrea del Partido del proletariado (sobre todo en la época de su dictadura), ayuda de hecho a la burguesía contra el proletariado" (v. t. XXV. Pág. 190).
Pero de aquí se desprende que la existencia de fracciones es incompatible con la unidad del Partido y con su férrea disciplina. No creo que sea necesario demostrar que la existencia de fracciones lleva a la existencia de diversos organismos centrales y que la existencia de diversos organismos centrales significa la ausencia de un organismo central común en el Partido, el quebrantamiento de la unidad de voluntad, el debilitamiento y la descomposición de la disciplina, el debilitamiento y la descomposición de la dictadura. Naturalmente, los partidos de la II Internacional, que combaten la dictadura del proletariado y no quieren llevar a los proletarios a la conquista del Poder, pueden permitirse un liberalismo como la libertad de fracciones, porque no necesitan, en absoluto, una disciplina de hierro. Pero los partidos de la Internacional Comunista, que organizan su labor partiendo de las tareas de conquistar y fortalecer la dictadura del proletariado, no pueden admitir ni el "liberalismo" ni la libertad de fracciones.
El Partido es la unidad de voluntad, que excluye todo fraccionalismo y toda división del poder dentro del Partido.
De aquí, que Lenin hablara del "peligro del fraccionalismo para la unidad del Partido y para la realización de la unidad de voluntad de la vanguardia del proletariado, condición fundamental del éxito de la dictadura del proletariado". Esta idea fue fijada en la resolución especial del X Congreso de nuestro Partido "Sobre la unidad del Partido".
De aquí, que Lenin exigiera "la supresión completa de todo fraccionalismo" y "la disolución inmediata de todos los grupos, sin excepción, formados sobre tal o cual plataforma", so pena de "expulsión incondicional e inmediata del Partido" (v. la resolución "Sobre la unidad del Partido").
6) El Partido se fortalece depurándose de los elementos oportunistas. El fraccionalismo dentro del Partido nace de sus elementos oportunistas. El proletariado no es una clase cerrada. A él afluyen continuamente elementos de origen campesino, pequeñoburgués e intelectual, proletarizados por el desarrollo del capitalismo. Al mismo tiempo, en la cúspide del proletariado, compuesta principalmente de funcionarios sindicales y parlamentarios cebados por la burguesía a expensas de los superbeneficios coloniales, se opera un proceso de descomposición. "Esa capa -- dice Lenin -- de obreros aburguesados o de 'aristocracia obrera', enteramente pequeñoburgueses por su género de vida, por sus emolumentos y por toda su concepción del mundo, es el principal apoyo de la II Internacional, y, hoy día, el principal apoyo social (no militar) de la burguesía. Porque son verdaderos agentes de la burguesía en el seno del movimiento obrero, lugartenientes obreros de la clase de los capitalistas. . . , verdaderos vehículos del reformismo y del chovinismo" (v. t. XIX, Pág. 77).
Todos estos grupos pequeñoburgueses penetran de un modo o de otro en el Partido, llevando a éste el espíritu de vacilación y de oportunismo, el espíritu de desmoralización y de incertidumbre. Son ellos, principalmente, quienes constituyen la fuente del fraccionalismo y de la disgregación, la fuente de la desorganización y de la labor de destrucción del Partido desde dentro. Hacer la guerra al imperialismo teniendo en la retaguardia tales "aliados", es verse en la situación de gente que se halla entre dos fuegos, tiroteada por el frente y por la retaguardia. Por eso, la lucha implacable contra estos elementos, su expulsión del Partido es la condición previa para luchar con éxito contra el imperialismo.
La teoría de "vencer" a los elementos oportunistas mediante la lucha ideológica dentro del Partido, la teoría de "acabar" con estos elementos dentro del marco de un partido único es una teoría podrida y peligrosa, que amenaza con condenar al Partido a la parálisis y a una dolencia crónica, que amenaza con entregar el Partido a merced del oportunismo, que amenaza con dejar al proletariado sin Partido revolucionario, que amenaza con despojar al proletariado de su arma principal en la lucha contra el imperialismo. Nuestro Partido no hubiera podido salir a su anchuroso camino, no hubiera podido tomar el Poder y organizar la dictadura del proletariado, no hubiera podido salir victorioso de la guerra civil, si hubiese tenido en sus filas a los Mártov y a los Dan, a los Potrésov y a los Axelrod. Si nuestro Partido ha conseguido forjar dentro de sus filas una unidad interior y una cohesión nunca vistas, se debe, ante todo, a que supo librarse a tiempo de la escoria del oportunismo y arrojar del Partido a los liquidadores y a los mencheviques. Para desarrollar y fortalecer los partidos proletarios, hay que depurar sus filas de oportunistas y reformistas, de social-imperialistas y social-chovinistas, de social-patriotas y social-pacifistas.
El Partido se fortalece depurándose de los elementos oportunistas.
"Teniendo en las propias filas a los reformistas, a los mencheviques -- dice Lenín --, no es posible triunfar en la revolución proletaria, no es posible defenderla. Esto es evidente desde el punto de vista de los principios. Esto lo confirman con toda claridad la experiencia de Rusia y la de Hungría. . . . En Rusia, hemos atravesado muchas veces por situaciones difíciles, en que el régimen soviético habría sido irremisiblemente derrotado si hubiesen quedado mencheviques, reformistas, demócratas pequeñoburgueses dentro de nuestro Partido . . . en Italia, don de, según la opinión general, las cosas marchan hacia batallas decisivas entre el proletariado y la burguesía por la conquista del Poder del Estado. En tales momentos, no sólo es absolutamente necesario expulsar del Partido a los mencheviques, a los reformistas, a los turatistas, sino que puede incluso resultar útil apartar de todos los puestos de responsabilidad a quienes, siendo excelentes comunistas, sean susceptibles de vacilaciones y manifiesten inclinación hacia la 'unidad' con los reformistas. . . En vísperas de la revolución y en los momentos de la lucha más encarnizada por su triunfo, la más leve vacilación dentro del Partido puede echarlo todo a perder, hacer fracasar la revolución, arrancar el Poder de manos del proletariado, porque este Poder no está todavía consolidado, porque las arremetidas contra él son todavía demasiado fuertes. Si, en tal momento, los dirigentes vacilantes se apartan, eso no debilita al Partido, sino que fortalece al Partido, al movimiento obrero, a la revolución" (v. t. XXV, Págs. 462, 463 y 464).
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Mensaje por Iconoclasta el Lun Dic 27, 2010 3:45 am

Dzerjinskii escribió:
Iconoclasta escribió:
los burgueses crearon y patentaron la política representacional (léase clubs, luego partidos, u otras organizaciones)... por tanto, creo que seguir ese camino es un error garrafal

También crearon la maquina de vapor, la física, la química, etc. y mira a donde llegaron... con eso de los partidos que tu tanto desprecias no les a ido tan mal... que pasa desprecias los logros de la cultura humana... no se de donde tienes pensado aprender para superarlos...

J. V. Stalin

LOS FUNDAMENTOS DEL LENINISMO
De la colección:
J. V. Stalin, Cuestiones del leninismo
EDICIONES EN LENGUAS EXTRANJERAS
PEKIN
Primera edición 1977
Págs. 1 a 118.

Capítulo VIII
EL PARTIDO

En el período prerrevolucionario, en el periodo de desarrollo más o menos pacífico, cuando los partidos de la II Internacional eran la fuerza predominante en el movimiento obrero y las formas parlamentarias de lucha se consideraban las fundamentales, en esas condiciones, el Partido no tenía ni podía tener una importancia tan grande y tan decisiva como la que adquirió más tarde, en las condiciones de choques revolucionarios abiertos. Kautsky, defendiendo a la II Internacional contra los que la atacan, dice que los partidos de la II Internacional son instrumentos de paz, y no de guerra, y que precisamente por eso se mostraron impotentes para hacer nada serio durante la guerra, en el período de las acciones revolucionarias del proletariado. Y así es, en efecto. Pero ¿qué significa esto? Significa que los partidos de la II Internacional son inservibles para la lucha revolucionaria del proletariado, que no son partidos combativos del proletariado y que conduzcan a los obreros al Poder, sino máquinas electorales, apropiadas para las elecciones al parlamento y para la lucha parlamentaria. Ello, precisamente, explica que, durante el período de predominio de los oportunistas de la II Internacional, la organización política fundamental del proletariado no fuese el Partido, sino la minoría parlamentaria. Es sabido que en ese período el Partido era, en realidad, un apéndice de la minoría parlamentaria y un elemento puesto a su servicio. No creo que sea necesario demostrar que, en tales condiciones y con semejante partido al frente, no se podía ni hablar de preparar al proletariado para la revolución.
Pero las cosas cambiaron radicalmente al llegar el nuevo período. El nuevo período es el de los choques abiertos entre las clases, el período de las acciones revolucionarias del proletariado, el período de la revolución proletaria, el período de la preparación directa de las fuerzas para el derrocamiento del imperialismo y la conquista del Poder por el proletariado. Este período plantea ante el proletariado nuevas tareas: la reor ganización de toda la labor del Partido en un sentido nuevo, revolucionario, la educación de los obreros en el espíritu de la lucha revolucionaria por el Poder, la preparación y la concentración de reservas, la alianza con los proletarios de los países vecinos, el establecimiento de sólidos vínculos con el movimiento de liberación de las colonias y de los países dependientes, etc., etc. Creer que estas tareas nuevas pueden resolverse con las fuerzas de los viejos partidos socialdemócratas, educados bajo las condiciones pacíficas del parlamentarismo, equivale a condenarse a una desesperación sin remedio, a una derrota inevitable. Hacer frente a estas tareas con los viejos partidos a la cabeza, significa verse completamente desarmado. Huelga demostrar que el proletariado no podía resignarse a semejante situación.
De aquí la necesidad de un nuevo partido, de un partido combativo, de un partido revolucionario, lo bastante intrépido para conducir a los proletarios a la lucha por el Poder, lo bastante experto para orientarse en ]as condiciones complejas de la situación revolucionaria y lo bastante flexible para sortear todos y cada uno de los escollos que se interponen en el camino hacia sus fines.
Sin un partido así, no se puede ni pensar en el derrocamiento del imperialismo, en la conquista de la dictadura del proletariado.
Este nuevo partido es el Partido del leninismo.
¿Cuáles son las particularidades de este nuevo partido?
1) El Partido como destacamento de vanguardia de la clase obrera. El Partido tiene que ser, ante todo, el destacamento de vanguardia de la clase obrera. El Partido tiene que incorporar a sus filas a todos los mejores elementos de la clase obrera, asimilar su experiencia, su espíritu revolucionario, su devoción infinita a la causa del proletariado. Ahora bien, para ser un verdadero destacamento de vanguardia, el Partido tiene que estar pertrechado con una teoría revolucionaria, con el conocimiento de las leyes del movimiento, con el conocimiento de las leyes de la revolución. De otra manera, no puede dirigir la lucha del proletariado, no puede llevar al proletariado tras de sí. El Partido no puede ser un verdadero partido si se limita simplemente a registrar lo que siente y piensa la masa de la clase obrera, si se arrastra a la zaga del movimiento espontáneo de ésta, si no sabe vencer la inercia y la indiferencia política del movimiento espontáneo, si no sabe situarse por encima de los intereses momentáneos del proletariado, si no sabe elevar a las masas hasta la comprensión de los intereses de clase del proletariado. El Partido tiene que marchar al frente de la clase obrera, tiene que ver más lejos que la clase obrera, tiene que conducir tras de sí al proletariado y no arrastrarse a la zaga del movimiento espontáneo. Los partidos de la II Internacional, que predican el "seguidismo", son vehículos de la política burguesa, que condena al proletariado al papel de instrumento de la burguesía. Sólo un partido que se sitúe en el punto de vista del destacamento de vanguardia del proletariado y sea capaz de elevar a las masas hasta la comprensión de los intereses de clase del proletariado, sólo un partido así es capaz de apartar a la clase obrera de la senda del tradeunionismo y hacer de ella una fuerza política independiente.
El Partido es el jefe político de la clase obrera.
He hablado más arriba de las dificultades de la lucha de la clase obrera, de la complejidad de las condiciones de la lucha, de la estrategia y de la táctica, de las reservas y de las maniobras, de la ofensiva y de la retirada. Estas condiciones son tan complejas, si no más, que las de la guerra. ¿Quién puede orientarse en estas condiciones?, ¿quién puede dar una orientación acertada a las masas de millones y millones de proletarios? Ningún ejército en guerra puede prescindir de un Estado Mayor experto, si no quiere verse condenado a la derrota. ¿Acaso no está claro que el proletariado tampoco puede, con mayor razón, prescindir de este Estado Mayor, si no quiere entregarse a merced de sus enemigos jurados? Pero ¿dónde encontrar ese Estado Mayor? Sólo el Partido revolucionario del proletariado puede ser ese Estado Mayor. Sin un partido revolucionario, la clase obrera es como un ejército sin Estado Mayor.
El Partido es el Estado Mayor de combate del proletariado.
Pero el Partido no puede ser tan sólo un destacamento de vanguardia, sino que tiene que ser, al mismo tiempo, un destacamento de la clase, una parte de la clase, íntimamente vinculada a ésta con todas las raíces de su existencia. La diferencia entre el destacamento de vanguardia y el resto de la masa de la clase obrera, entre los afiliados al Partido y los sin-partido, no puede desaparecer mientras no desaparezcan las clases, mientras el proletariado vea engrosar sus filas con elementos procedentes de otras clases, mientras la clase obrera, en su conjunto, no pueda elevarse hasta el nivel del destacamento de vanguardia. Pero el Partido dejaría de ser el Partido si esta diferencia se convirtiera en divorcio, si el Partido se encerrara en sí mismo y se apartase de las masas sin-partido. El Partido no puede dirigir a la clase si no está ligado a las masas sin-partido, si no hay vínculos entre el Partido y las masas sin-partido, si estas masas no aceptan su dirección, si el Partido no goza de crédito moral y político entre las masas.
Hace poco se dio ingreso en nuestro Partido a doscientos mil obreros. Lo notable aquí es la circunstancia de que estos obreros, más bien que venir ellos mismos al Partido, han sido enviados a él por toda la masa de los sin-partido, que ha intervenido activamente en la admisión de los nuevos afiliados, que no eran admitidos sin su aprobación. Este hecho demuestra que las grandes masas de obreros sin-partido ven en nuestro Partido su partido, un partido entrañable y querido, en cuyo desarrollo y fortalecimiento se hallan profundamente interesados y a cuya dirección confían de buen grado su suerte. No creo que sea necesario demostrar que sin estos hilos morales imperceptibles que lo unen con las masas sin-partido, el Partido no habría podido llegar a ser la fuerza decisiva de su clase.
El Partido es parte inseparable de la clase obrera.
"Nosotros -- dice Lenin -- somos el Partido de la clase y, por ello, casi toda la clase (y en tiempo de guerra, en época de guerra civil, la clase entera) debe actuar bajo la dirección de nuestro Partido, debe tener con nuestro Partido la ligazón más estrecha posible; pero sería manilovismo y 'seguidismo' creer que casi toda la clase o la clase entera pueda algún día, bajo el capitalismo, elevarse hasta el punto de alcanzar el grado de conciencia y de actividad de su destacamento de vanguardia, de su partido socialdemócrata. Ningún socialdemócrata juicioso ha puesto nunca en duda que, bajo el capitalismo, ni aun la organización sindical (más rudimentaria, más asequible al grado de conciencia de las capas menos desarrolladas) esté en condiciones de englobar a toda o a casi toda la clase obrera. Olvidar la diferencia que existe entre el destacamento de vanguardia y toda la masa que gravita hacia él, olvidar el deber constante que tiene el destacamento de vanguardia de elevar a capas cada vez más amplias a su avanzado nivel, seria únicamente engañarse a si mismo, cerrar los ojos ante la inmensidad de nuestras tareas, restringir nuestras tareas" (v. t. VI, Págs. 205-206).
2) El Partido como destacamento organizado de la clase obrera. El Partido no es sólo el destacamento de vanguardia de la clase obrera. Si quiere dirigir realmente la lucha de su clase, tiene que ser, al mismo tiempo, un destacamento organizado de la misma. Las tareas del Partido en el capitalismo son extraordinariamente grandes y diversas. El Partido debe dirigir la lucha del proletariado en condiciones extraordinariamente difíciles del desarrollo interior y exterior; debe llevar al proletariado a la ofensiva cuando la situación exija la ofensiva, debe sustraer al proletariado de los golpes de un enemigo fuerte cuando la situación exija la retirada; debe inculcar en las masas de millones y millones de obreros sin-partido e inorganizados el espíritu de disciplina y el método en la lucha, el espíritu de organización y la firmeza. Pero el Partido no puede cumplir estas tareas si él mismo no es la personificación de la disciplina y de la organización, si él mismo no es un destacamento organizado del proletariado. Sin estas condiciones, ni hablarse puede de que el Partido dirija verdaderamente a masas de millones y millones de proletarios.
El Partido es el destacamento organizado de la clase obrera.
La idea del Partido como un todo organizado está expresada en la conocida fórmula, expuesta por Lenin en el artículo primero de los Estatutos de nuestro Partido, donde se considera al Partido suma de sus organizaciones, y a sus miembros, afiliados a una de las organizaciones del Partido. Los mencheviques, que ya en 1903 rechazaban esta fórmula, proponían, en su lugar, el "sistema" de auto adhesión al Partido, el "sistema" de extender el "título" de afiliado al Partido a cualquier "profesor" y a cualquier "estudiante", a cualquier "simpatizante" y a cualquier "huelguista" que apoyara al Partido de un modo u otro, aunque no formara ni desease formar parte de ninguna de sus organizaciones. No creo que sea necesario demostrar que este original "sistema", de haber arraigado en nuestro Partido, habría llevado inevitablemente a inundarlo de profesores y estudiantes y a su degeneración en una "entidad" vaga, amorfa, desorganizada, que se hubiera perdido en el mar de los "simpatizantes", habría borrado los límites entre el Partido y la clase y malogrado la tarea del Partido de elevar a las masas inorganizadas al nivel del destacamento de vanguardia. Huelga decir que, con un "sistema" oportunista como ése, nuestro Partido no habría podido desempeñar el papel de núcleo organizador de la clase obrera en el curso de nuestra revolución.
"Desde el punto de vista del camarada Martov -- dice Lenin --, las fronteras del Partido quedan absolutamente indeterminadas, porque 'cualquier huelguista' puede 'declararse miembro del Partido'. ¿Cuál es el provecho de semejante vaguedad? La gran difusión del 'titulo'. Lo que tiene de nocivo consiste en que origina la idea desorganizadora de la confusión de la clase con el Partido" (v. t. VI, Pág. 211).
Pero el Partido no es sólo la suma de sus organizaciones. El Partido es, al mismo tiempo, el sistema único de estas organizaciones, su fusión formal en un todo único, con organismos superiores e inferiores de dirección, con la subordinación de la minoría a la mayoría, con resoluciones prácticas, obligatorias para todos los miembros del Partido. Sin estas condiciones, el Partido no podría formar un todo único y organizado, capaz de ejercer la dirección sistemática y organizada de la lucha de la clase obrera.
"Antes -- dice Lenin --, nuestro Partido no era un todo formalmente organizado, sino, simplemente, una suma de diversos grupos, razón por la cual no podía de ningún modo existir entre ellos más relación que la de la influencia ideológica. Ahora somos ya un partido organizado, y esto entraña la creación de una autoridad, la transformación del prestigio de las ideas en el prestigio de la autoridad, la sumisión de las instancias inferiores a las instancias superiores del Partido" (v. t. VI, Pág. 291).
El principio de la subordinación de la minoría a la mayoría, el principio de la dirección de la labor del Partido por un organismo central suscita con frecuencia ataques de los elementos inestables, acusaciones de "burocratismo", de "formalismo", etc. No creo que sea necesario demostrar que la labor sistemática del Partido como un todo y la dirección de la lucha de la clase obrera no serían posibles sin la aplicación de estos principios. El leninismo en materia de organización es la aplicación indefectible de estos principios. Lenin califica la lucha contra estos principios de "nihilismo ruso" y de "anarquismo señorial", digno de ser puesto en ridículo y repudiado.
He aquí lo que dice Lenin, en su libro Un peso adelante, a propósito de estos elementos inestables:
"Este anarquismo señorial es algo muy peculiar del nihilista ruso. La organización del Partido se le antoja una 'fábrica' monstruosa; la sumisión de la parte al todo y de la minoría a la mayoría le parece un 'avasallamiento'. . .; la división del trabajo bajo la dirección de un organismo central le hace proferir alaridos tragicómicos contra la transformación de los hombres en 'ruedas y tornillos'. . .; la sola mención de los estatutos de organización del Partido suscita en él un gesto de desprecio y la desdeñosa . . . observación de que se podría vivir sin estatutos".
"Está claro, me parece, que los clamores contra el famoso burocratismo no son más que un medio de encubrir el descontento por la composición de los organismos centrales, no son más que una hoja de parra. . . ¡Eres un burócrata, porque has sido designado por el Congreso sin mi voluntad y contra ella! ¡Eres un formalista, porque te apoyas en los acuerdos formales del Congreso, y no en mi consentimiento! ¡Obras de un modo brutalmente mecánico, porque te remites a la mayoría 'mecánica' del Congreso del Partido y no prestas atención a mi deseo de ser cooptado! ¡Eres un autócrata, porque no quieres poner el poder en manos de la vieja tertulia de buenos compadres!" (v. t. VI, Págs. o y 287).
3) El Partido como forma superior de organización de clase del proletariado. El Partido es el destacamento organizado de la clase obrera. Pero el Partido no es la única organización de la clase obrera. El proletariado cuenta con muchas otras organizaciones, sin las cuales no podría luchar con éxito contra el capital: sindicatos, cooperativas, organizaciones fabriles, fracciones parlamentarias, organizaciones femeninas sin-partido, prensa, organizaciones culturales y educativas, uniones de la juventud, organizaciones revolucionarias de combate (durante las acciones revolucionarias abiertas), Soviets de Diputados como forma de organización del Estado (si el proletariado se halla en el Poder), etc. La inmensa mayoría de estas organizaciones son organizaciones sin-partido, y sólo unas cuantas están directamente vinculadas al Partido o son ramificaciones suyas. En determinadas circunstancias, todas estas organizaciones son absolutamente necesarias para la clase obrera, pues sin ellas no sería posible consolidar las posiciones de clase del proletariado en los diversos terrenos de la lucha, ni sería posible templar al proletariado como la fuerza llamada a sustituir el orden de cosas burgués por el orden de cosas socialista. Pero ¿cómo llevar a cabo la dirección única, con tal abundancia de organizaciones? ¿Qué garantía hay de que esta multiplicidad de organizaciones no lleve a incoherencias en la dirección? Cada una de estas organizaciones, pueden decirnos, actúa en su propia órbita y por ello no pueden entorpecerse las unas a las otras. Esto, naturalmente, es cierto. Pero también lo es que todas estas organizaciones tienen que desplegar su actividad en una misma dirección, pues sirven a una sola clase, a la clase de los proletarios. ¿Quién -- cabe preguntarse -- determina la línea, la orientación general que todas estas organizaciones deben seguir en su trabajo? ¿Dónde está la organización central que no sólo sea capaz, por tener la experiencia necesaria, de trazar dicha línea general, sino que, además, pueda, por tener el prestigio necesario para ello, mover a todas estas organizaciones a aplicar esa línea, con el fin de lograr la unidad en la dirección y excluir toda posibilidad de intermitencias?
Esta organización es el Partido del proletariado.
El Partido posee todas las condiciones necesarias para ello: primero, porque el Partido es el punto de concentración de los mejores elementos de la clase obrera, directamente vinculados a las organizaciones sin-partido del proletariado y que con frecuencia las dirigen; segundo, porque el Partido, como punto de concentración de los mejores elementos de la clase obrera, es la mejor escuela de formación de jefes de la clase obrera, capaces de dirigir todas las formas de organización de su clase; tercero, porque el Partido, como la mejor escuela para la formación de jefes de la clase obrera, es, por su experiencia y su prestigio, la única organización capaz de centralizar la dirección de la lucha del proletariado, haciendo así de todas y cada una de las organizaciones sin-partido de la clase obrera organismos auxiliares y correas de transmisión que unen al Partido con la clase.
El Partido es la forma superior de organización de clase del proletariado.
Esto no quiere decir, naturalmente, que las organizaciones sin-partido, los sindicatos, las cooperativas, etc., deban estar formalmente subordinadas a la dirección del Partido. Lo que hace falta es, simplemente, que los miembros del Partido que integran estas organizaciones, en las que gozan de indudable influencia, empleen todos los medios de persuasión para que las organizaciones sin-partido se acerquen en el curso de su trabajo al Partido del proletariado y acepten voluntariamente la dirección política de éste.
Por eso, Lenin dice que el Partido es "la forma superior de unión de clase de los proletarios", cuya dirección política debe extenderse a todas las demás formas de organización del proletariado (v. t. XXV, Pág. 194).
Por eso, la teoría oportunista de la "independencia" y de la "neutralidad" de las organizaciones sin-partido, que produce parlamentarios independientes y publicistas desligados del Partido, funcionarios sindicales de mentalidad estrecha y cooperativistas imbuidos de espíritu pequeñoburgués, es completamente incompatible con la teoría y la práctica del leninismo.
4) El Partido como instrumento de la dictadura del proletariado. El Partido es la forma superior de organización del proletariado. El Partido es el factor esencial de dirección en el seno de la clase de los proletarios y entre las organizaciones de esta clase. Pero de aquí no se desprende, ni mucho menos, que el Partido pueda ser considerado como un fin en sí, como una fuerza que se baste a sí misma. El Partido no sólo es la forma superior de unión de clase de los proletarios, sino que es, al mismo tiempo, un instrumento del proletariado para la conquista de su dictadura, cuando ésta no ha sido todavía conquistada, y para la consolidación y ampliación de la dictadura, cuando ya está conquistada. El Partido no podría elevar a tal altura su importancia, ni ser la fuerza rectora de todas las demás formas de organización del proletariado, si éste no tuviera planteado el problema del Poder, si las condiciones creadas por el imperialismo, la inevitabilidad de las guerras y la existencia de las crisis no exigieran la concentración de todas las fuerzas del proletariado en un solo lugar, la convergencia de todos los hilos del movimiento revolucionario en un solo punto, a fin de derrocar a la burguesía y conquistar la dictadura del proletariado. El proletariado necesita del Partido, ante todo, como Estado Mayor de combate, indispensable para la conquista victoriosa del Poder. No creo que sea necesario demostrar que, sin un partido capaz de reunir en torno suyo a las organizaciones de masas del proletariado y de centralizar, en el curso de la lucha, la dirección de todo el movimiento, el proletariado de Rusia no hubiera podido implantar su dictadura revolucionaria. Pero el proletariado no necesita del Partido solamente para conquistar la dictadura; aun le es más necesario para mantenerla, consolidarla y extenderla, para asegurar la victoria completa del socialismo.
"Seguramente -- dice Lenin --, hoy casi todo el mundo ve ya que los bolcheviques no se hubieran mantenido en el Poder, no digo dos años y medio, sino ni siquiera dos meses y medio, sin la disciplina rigurosísima, verdaderamente férrea, de nuestro Partido, sin el apoyo total e incondicional prestado a él por toda la masa de la clase obrera, es decir, por todo lo que ella tiene de consciente, honrado, abnegado, influyente y capaz de conducir tras de sí o de arrastrar a las capas atrasadas" (v. t. XXV, Pág. 173).
Pero ¿qué significa "mantener" y "extender" la dictadura? Significa inculcar a las masas de millones y millones de proletarios el espíritu de disciplina y de organización; significa dar a las masas proletarias cohesión y proporcionarles un baluarte contra la influencia corrosiva del elemento pequeñoburgués y de los hábitos pequeñoburgueses; reforzar la labor de organización de los proletarios para reeducar y transformar a las capas pequeñoburguesas; ayudar a las masas proletarias a forjarse como fuerza capaz de destruir las clases y de preparar las condiciones para organizar la producción socialista. Pero todo esto sería imposible hacerlo sin un partido fuerte por su cohesión y su disciplina.
"La dictadura del proletariado -- dice Lenin -- es una lucha tenaz cruenta e incruenta, violenta y pacífica, militar y económica, pedagógica y administrativa, contra las fuerzas y las tradiciones de la vieja sociedad. La fuerza de la costumbre de millones y decenas de millones de hombres es la fuerza más terrible. Sin un partido férreo y templado en la lucha, sin un partido que goce de la confianza de todo lo que haya de honrado dentro de la clase, sin un partido que sepa pulsar el estado de espíritu de las masas e influir sobre él, es imposible llevar a cabo con éxito esta lucha" (v. t. XXV, Pág. 100).
El proletariado necesita del Partido para conquistar y mantener la dictadura. El Partido es un instrumento de la dictadura del proletariado.
Pero de esto se deduce que, con la desaparición de las clases, con la extinción de la dictadura del proletariado, deberá desaparecer también el Partido.
5) El Partido como unidad de voluntad incompatible con la existencia de fracciones. La conquista y el mantenimiento de la dictadura del proletariado son imposibles sin un partido fuerte por su cohesión y su disciplina férrea. Pero la disciplina férrea del Partido es inconcebible sin la unidad de voluntad, sin la unidad de acción, completa y absoluta, de todos los miembros del Partido. Esto no significa, naturalmente, que por ello quede excluida la posibilidad de una lucha de opiniones dentro del Partido. Al revés: la disciplina férrea no excluye, sino que presupone la crítica y la lucha de opiniones dentro del Partido. Tampoco significa esto, con mayor razón, que la disciplina debe ser "ciega". Al contrario, la disciplina férrea no excluye, sino que presupone la subordinación consciente y voluntaria, pues sólo una disciplina consciente puede ser una disciplina verdaderamente férrea. Pero, una vez terminada la lucha de opiniones, agotada la crítica y adoptado un acuerdo, la unidad de voluntad y la unidad de acción de todos los miembros del Partido es condición indispensable sin la cual no se concibe ni un Partido unido ni una disciplina férrea dentro del Partido.
"En la actual época de cruenta guerra civil -- dice Lenin --, el Partido Comunista sólo podrá cumplir con su deber si se halla organizado del modo más centralizado, si reina dentro de él una disciplina férrea, rayana en la disciplina militar, y si su organismo central es un organismo que goza de gran prestigio y autoridad, está investido de amplios poderes y cuenta con la confianza general de los afiliados al Partido" (v. t. XXV, Págs. 282-283).
Así está planteada la cuestión de la disciplina del Partido en las condiciones de la lucha precedente a la conquista de la dictadura.
Otro tanto hay que decir, pero en grado todavía mayor, respecto a la disciplina del Partido después de la conquista de la dictadura.
"El que debilita, por poco que sea -- dice Lenin --, la disciplina férrea del Partido del proletariado (sobre todo en la época de su dictadura), ayuda de hecho a la burguesía contra el proletariado" (v. t. XXV. Pág. 190).
Pero de aquí se desprende que la existencia de fracciones es incompatible con la unidad del Partido y con su férrea disciplina. No creo que sea necesario demostrar que la existencia de fracciones lleva a la existencia de diversos organismos centrales y que la existencia de diversos organismos centrales significa la ausencia de un organismo central común en el Partido, el quebrantamiento de la unidad de voluntad, el debilitamiento y la descomposición de la disciplina, el debilitamiento y la descomposición de la dictadura. Naturalmente, los partidos de la II Internacional, que combaten la dictadura del proletariado y no quieren llevar a los proletarios a la conquista del Poder, pueden permitirse un liberalismo como la libertad de fracciones, porque no necesitan, en absoluto, una disciplina de hierro. Pero los partidos de la Internacional Comunista, que organizan su labor partiendo de las tareas de conquistar y fortalecer la dictadura del proletariado, no pueden admitir ni el "liberalismo" ni la libertad de fracciones.
El Partido es la unidad de voluntad, que excluye todo fraccionalismo y toda división del poder dentro del Partido.
De aquí, que Lenin hablara del "peligro del fraccionalismo para la unidad del Partido y para la realización de la unidad de voluntad de la vanguardia del proletariado, condición fundamental del éxito de la dictadura del proletariado". Esta idea fue fijada en la resolución especial del X Congreso de nuestro Partido "Sobre la unidad del Partido".
De aquí, que Lenin exigiera "la supresión completa de todo fraccionalismo" y "la disolución inmediata de todos los grupos, sin excepción, formados sobre tal o cual plataforma", so pena de "expulsión incondicional e inmediata del Partido" (v. la resolución "Sobre la unidad del Partido").
6) El Partido se fortalece depurándose de los elementos oportunistas. El fraccionalismo dentro del Partido nace de sus elementos oportunistas. El proletariado no es una clase cerrada. A él afluyen continuamente elementos de origen campesino, pequeñoburgués e intelectual, proletarizados por el desarrollo del capitalismo. Al mismo tiempo, en la cúspide del proletariado, compuesta principalmente de funcionarios sindicales y parlamentarios cebados por la burguesía a expensas de los superbeneficios coloniales, se opera un proceso de descomposición. "Esa capa -- dice Lenin -- de obreros aburguesados o de 'aristocracia obrera', enteramente pequeñoburgueses por su género de vida, por sus emolumentos y por toda su concepción del mundo, es el principal apoyo de la II Internacional, y, hoy día, el principal apoyo social (no militar) de la burguesía. Porque son verdaderos agentes de la burguesía en el seno del movimiento obrero, lugartenientes obreros de la clase de los capitalistas. . . , verdaderos vehículos del reformismo y del chovinismo" (v. t. XIX, Pág. 77).
Todos estos grupos pequeñoburgueses penetran de un modo o de otro en el Partido, llevando a éste el espíritu de vacilación y de oportunismo, el espíritu de desmoralización y de incertidumbre. Son ellos, principalmente, quienes constituyen la fuente del fraccionalismo y de la disgregación, la fuente de la desorganización y de la labor de destrucción del Partido desde dentro. Hacer la guerra al imperialismo teniendo en la retaguardia tales "aliados", es verse en la situación de gente que se halla entre dos fuegos, tiroteada por el frente y por la retaguardia. Por eso, la lucha implacable contra estos elementos, su expulsión del Partido es la condición previa para luchar con éxito contra el imperialismo.
La teoría de "vencer" a los elementos oportunistas mediante la lucha ideológica dentro del Partido, la teoría de "acabar" con estos elementos dentro del marco de un partido único es una teoría podrida y peligrosa, que amenaza con condenar al Partido a la parálisis y a una dolencia crónica, que amenaza con entregar el Partido a merced del oportunismo, que amenaza con dejar al proletariado sin Partido revolucionario, que amenaza con despojar al proletariado de su arma principal en la lucha contra el imperialismo. Nuestro Partido no hubiera podido salir a su anchuroso camino, no hubiera podido tomar el Poder y organizar la dictadura del proletariado, no hubiera podido salir victorioso de la guerra civil, si hubiese tenido en sus filas a los Mártov y a los Dan, a los Potrésov y a los Axelrod. Si nuestro Partido ha conseguido forjar dentro de sus filas una unidad interior y una cohesión nunca vistas, se debe, ante todo, a que supo librarse a tiempo de la escoria del oportunismo y arrojar del Partido a los liquidadores y a los mencheviques. Para desarrollar y fortalecer los partidos proletarios, hay que depurar sus filas de oportunistas y reformistas, de social-imperialistas y social-chovinistas, de social-patriotas y social-pacifistas.
El Partido se fortalece depurándose de los elementos oportunistas.
"Teniendo en las propias filas a los reformistas, a los mencheviques -- dice Lenín --, no es posible triunfar en la revolución proletaria, no es posible defenderla. Esto es evidente desde el punto de vista de los principios. Esto lo confirman con toda claridad la experiencia de Rusia y la de Hungría. . . . En Rusia, hemos atravesado muchas veces por situaciones difíciles, en que el régimen soviético habría sido irremisiblemente derrotado si hubiesen quedado mencheviques, reformistas, demócratas pequeñoburgueses dentro de nuestro Partido . . . en Italia, don de, según la opinión general, las cosas marchan hacia batallas decisivas entre el proletariado y la burguesía por la conquista del Poder del Estado. En tales momentos, no sólo es absolutamente necesario expulsar del Partido a los mencheviques, a los reformistas, a los turatistas, sino que puede incluso resultar útil apartar de todos los puestos de responsabilidad a quienes, siendo excelentes comunistas, sean susceptibles de vacilaciones y manifiesten inclinación hacia la 'unidad' con los reformistas. . . En vísperas de la revolución y en los momentos de la lucha más encarnizada por su triunfo, la más leve vacilación dentro del Partido puede echarlo todo a perder, hacer fracasar la revolución, arrancar el Poder de manos del proletariado, porque este Poder no está todavía consolidado, porque las arremetidas contra él son todavía demasiado fuertes. Si, en tal momento, los dirigentes vacilantes se apartan, eso no debilita al Partido, sino que fortalece al Partido, al movimiento obrero, a la revolución" (v. t. XXV, Págs. 462, 463 y 464).

Recuerdo que Marx decía que con cada cosa buena, venía una cosa mala... la cultura burguesa ha logrado tremendas cosas, pero a qué costo??? pretendes seguir con eso??? a quién ha beneficiado la política representacional sino a las clases dominantes??

pd: no me leeré tu texto escolástico de stalin, porque sé de que se trata y no me aporta absolutamente nada
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Mensaje por verdadyreconciliacion el Lun Dic 27, 2010 6:44 pm

Iconoclasta escribió:
verdadyreconciliacion escribió:Eso ya es otro tema, del que discrepo pero que no pienso discutir.

Para que veas que el "error" de un partido es tb un error de Marx, un error marxista, que la práctica lamentablemente para los anarquistas ha convalidado como un acierto.






pero entonces no entiendo?? estás en contra del partido como institución?

Yo estoy por el partido, para lo que Marx lo estimaba necesario.

Para "formar la conciencia de clase del proletariado, derrocar el régimen de la burguesía, llevar al proletariado a la conquista del Poder".

Pero a la luz de la experiencia histórica, creo que el Partido como guía para la "construcción del socialismo", siempre ha terminado degenerandose.

Así que, la dictadura del partido, no es la dictadura del proletariado. Es necesario que el poder este en los soviets, y que el partido tenga sólo una actividad de guía ideológica, de propaganda en el ejército, de formación de cuadros.

No se necesitan varios partidos, el único partido necesario es el del proletariado, será tb el último.


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Mensaje por Iconoclasta el Lun Dic 27, 2010 7:01 pm

verdadyreconciliacion escribió:
Iconoclasta escribió:
verdadyreconciliacion escribió:Eso ya es otro tema, del que discrepo pero que no pienso discutir.

Para que veas que el "error" de un partido es tb un error de Marx, un error marxista, que la práctica lamentablemente para los anarquistas ha convalidado como un acierto.






pero entonces no entiendo?? estás en contra del partido como institución?

Yo estoy por el partido, para lo que Marx lo estimaba necesario.

Para "formar la conciencia de clase del proletariado, derrocar el régimen de la burguesía, llevar al proletariado a la conquista del Poder".

Pero a la luz de la experiencia histórica, creo que el Partido como guía para la "construcción del socialismo", siempre ha terminado degenerandose.

Así que, la dictadura del partido, no es la dictadura del proletariado. Es necesario que el poder este en los soviets, y que el partido tenga sólo una actividad de guía ideológica, de propaganda en el ejército, de formación de cuadros.

No se necesitan varios partidos, el único partido necesario es el del proletariado, será tb el último.



es que sigues sin entender lo que significa el partido... el único partido NO es DEL proletariado, el único partido ES EL proletariado... porque el partido es una hermandad, como decía antes, aunque creo que la palabra "partido" ya está desfasada para explicar esto y como dices ha sido degenerada por la experiencia histórica
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Mensaje por ajuan el Lun Dic 27, 2010 7:03 pm

Para mi debe haber un Unico Partido Comunista.
Pero este partido debe estar estrictamente organizado y libre de toda critica constructiva y realista.
¿Que quiero decir?
Que el partido escuche todas las criticas y que estas sean puestas hacia los miembros del partido y que la debatan.No que si una critica es mala pero cierta sobre el partido se deseche.
Que sea quien sea,la palabra se escuche y hasta que se escuche la palabra de un capitalista y que se lo interroge pacificamente y porque piensa asi.

La libertad y comodidad dentro del partido unico debe hacer que se mantenga.


Muchos partidos no porque al haber muchas divisiones y criticas el sistema comunista empieza a tambalearse y la gente ya no sabe que partido seguir
¿y porque y donde y si este era mejor?

Se produce una confuncion enorme.
Un partido Socialista cienfitico(marxista-leninista),(maoista),etc
Que sea principal leninista pero que se habra hacia nuevas opiniones


Esta es mi opinion

Saludos



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Mensaje por Dzerjinskii el Lun Dic 27, 2010 11:49 pm

Iconoclasta escribió:no me leeré tu texto escolástico de stalin, porque sé de que se trata y no me aporta absolutamente nada

Bueno, bueno... veamos entonces si lees a Bujarin y a Preobrazhenski que sobre esto dicen los mismo que Stalin...


Todo partido se propone conseguir determinados fines, Lo mismo un partido de latifundistas o capitalistas que partido de obreros y campesinos. Es, pues, necesario que cada partido tenga objetivos precisos, porque, de lo contrario, pierde el carácter de partido. Si se trata de un partido que represente los intereses de los latifundistas, se propondrá la defensa de los latifundistas: buscando los medios de mantener la propiedad de la tierra, de sometre a los campesinos, de vender el grano a los precios más altos posibles, de elevar la renta y de procurarse obreros agricolas pagados con jornales infimos. Igualmente, un partido de capitalistas, de industriales, tendrá sus objetivos propios: obtener la mano de obra barata, ahogar toda protesta de los obreros industriales, buscar nuevos mercados en los que puedan vender las mercancías a precios elevados, obtener grandes ganancias, para lo cual aumentará las horas de trabajo y, sobre todo, tratará de crear una situación que quite a los trabajadores toda posibilidad de aspirar a un orden social nuevo; los obreros deben vivir con el convencimiento de que siempre ha habido patrones y que continuarán existiendo mientras exista el hombre. Estos son los objetivos de los industriales. No cabe duda que, naturalmente, los obreros y los campesinos tienen objetivos bien distintos, por ser distintos sus intereses. Un viejo proverbio ruso dice: "Lo que conviene al ruso es mortal para el alemán." La siguiente variante sería muy apropiada: "Lo que al obrero conviene es mortal para el capititalista."

"Esto significa que el trabajador tiene un fin, el capitalista otro y el latifundista otro. Pero no todos los propietarios se ocupan asiduamente de sus intereses. Más de uno vive en la holganza y en la francachela, sin siquiera tomarse la molestia de revisar las cuentas que le presenta el administrador. Pero también hay muchos obreros y campesinos llenos de despreocupación y apatía. Estos se dicen: "De una manera u otra conseguiremos ir viviendo y lo demás ¿qué nos importa? Así han vivido nuestros antepasados y así seguiremos viviendo nosotros." A esta clase de gente le tiene todo sin cuidado y no comprende ni aun sus propios intereses. Pero los que se preocupan de hacerlos valer del modo mejor, se organizan en un partido. Al partido no pertenece la totalidad de la clase, sino sólo la fracción más enérgica y mejor, que es la que guía a toda la restante. En el partido de los trabajadores (el partido de los comunistas bolcheviques) están afiliados los mejores obreros y campesinos. En el partido de los latifundistas y capitalistas (cadetes)[1] están afiliados los capitalistas y latifundistas mas enérgicos y sus servidores: abogados, profesores, oficiales, generales, etc. Todo partido comprende la parte más consciente de aquella clase cuyos intereses representa. Un latifundista o capitalista, organizado en un partido, combatirá a sus campesinos o trabajadores con mayor eficacia que otro no organizado. Del mismo modo, un obrero organizado luchará contra el capitalista o latifundista con mayor éxito que uno no organizado, siendo la razón de esto el que él tiene conciencia de los intereses y de la finalidad de la clase obrera y conoce los métodos más eficaces y rápido para conseguirla.

El conjunto de los objetivos que se propone un partido en la defensa de los intereses de la propia clase forma el programa de este partido. Las aspiraciones de una clase están formuladas en el programa. El programa del partido comunista contiene las aspiraciones de los obreros y de los campesinos pobres. El programa es la cosa más importante para todo partido. Siempre se puede saber por el programa de cualquier partido los intereses que representa."

(Nicolás Bujarín y Eugenio Preobrazhenski "Nuestro programa" extraido de "El a.b.c. del comunismo", Editorial Grijalbo Barcelona 1970.)

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Mensaje por Dzerjinskii el Lun Dic 27, 2010 11:58 pm

¿o será que al fin y al cavo no te simpatiza ninguna corriente del comunismo? tu discurso antipartido es una vulgar y utópica consigna anarquista. Puedes alertar sobre el peligro de la falta de autocrítica, de la necesidad de respetar el centralismo democrático y la disciplina. Pero negar la necesidad del partido es negar la necesidad de la insurrección, de la lucha ideológica, de la preparación teórica etc. etc. el partido es el que garantiza que la experiencia se trasmita y se convierta en conciencia, y la experiencia hecha conciencia no es otra cosa más que la teoría. En fin, negar el partido es negar incluso la necesidad de la teoría, es caer en el espontaneismo.

“iconoclasta” colabora en hacer un balance para saldar experiencias, no nos vengas a proponer volver a discusiones ya saldadas por Engel en su polémica con los anarquistas.

Saludos
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Mensaje por Iconoclasta el Mar Dic 28, 2010 2:32 pm

Dzerjinskii escribió:¿o será que al fin y al cavo no te simpatiza ninguna corriente del comunismo? tu discurso antipartido es una vulgar y utópica consigna anarquista. Puedes alertar sobre el peligro de la falta de autocrítica, de la necesidad de respetar el centralismo democrático y la disciplina. Pero negar la necesidad del partido es negar la necesidad de la insurrección, de la lucha ideológica, de la preparación teórica etc. etc. el partido es el que garantiza que la experiencia se trasmita y se convierta en conciencia, y la experiencia hecha conciencia no es otra cosa más que la teoría. En fin, negar el partido es negar incluso la necesidad de la teoría, es caer en el espontaneismo.

“iconoclasta” colabora en hacer un balance para saldar experiencias, no nos vengas a proponer volver a discusiones ya saldadas por Engel en su polémica con los anarquistas.

Saludos

no has entendido nada de mi argumentación... yo no reniego del "partido", al menos como Marx lo concebía (una hermandad de proletarios), yo sólo digo que el concepto de partido ha sido mancillado por la práctica leninista y por tanto hoy en día ese concepto debe ser desechado...

los trabajadores deben darle forma y contenido al "partido"... la cosa es ir sumando más y más compañeros al "partido"... pero no sumar cuantitativamente, sino cualitativamente: vale mucho más un compañero entrenado física y mentalmente, que 100 borrachos y marihuaneros supuestamente dispuestos a la revolución... lo digo porque es muy típico entre leninistas y anarcacas decir "vamos todos compañeros contra la policía"... y qué hay como consecuencia: DERROTA!!

yo niego que el partido en sentido leninista sea necesario para hacer la revolución, porque históricamente se han visto en fracasos de último modelo, incluso aquellos que nunca van a admitir: como la URSS y demases
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Mensaje por verdadyreconciliacion el Mar Dic 28, 2010 6:29 pm

El partido es una hermandad?, el partido es el proletariado?. Porque no argumentas claramente, o es que simplemente no puedes.
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Mensaje por carlos3 el Mar Dic 28, 2010 6:47 pm

y cuàndo lenin ha dicho crear partido con lumpenproletariado o borrachos y drogos, acaso no conoces el concepto de cuadros de clase??, iconoclasta : el liberalismo es lo que lleva al oportunismo , trata de aclarar tus ideas antes de dar rienda suelta al capricho, eclepticismo , chovinismo y sobre todo a tus defensas psicológicas
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Mensaje por Iconoclasta el Mar Dic 28, 2010 8:15 pm

verdadyreconciliacion escribió:El partido es una hermandad?, el partido es el proletariado?. Porque no argumentas claramente, o es que simplemente no puedes.

te respondiste tu mismo... y es lo que vengo diciendo como hace 3 posts ya Rolling Eyes
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Mensaje por verdadyreconciliacion el Mar Dic 28, 2010 9:06 pm

Eso es lo que es para tí, el partido comunista como la sociedad de hippies y punks.

Pero no es esa la concepcion de Marx, sobre el partido.

Si escribes dos líneas por cada mensaje, esto parece un chat y, pues que quieres que te diga.

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Mensaje por Iconoclasta el Mar Dic 28, 2010 10:49 pm

verdadyreconciliacion escribió:Eso es lo que es para tí, el partido comunista como la sociedad de hippies y punks.

Pero no es esa la concepcion de Marx, sobre el partido.

Si escribes dos líneas por cada mensaje, esto parece un chat y, pues que quieres que te diga.


Se me hace sumamente dificil argumentar o intentar hacerlo cuando las unicas respuestas que recibo son repeticiones de libros leninistas, sin pensamiento propio alguno...

yo no quiero ninguna supuesta sociedad hippienta... no sé de donde sacaste eso... quizá debe ser porque en lo que yo entiendo por partido no aparece la tan famosa palabra "DISCIPLINA"... entonces cuando un leninista no ve esa palabra, piensa que todo caotiza y se va al hoyo...

Curiosamente, tu aun no me das tu interpretación de lo que para Marx significaba el partido, OJO: no para Engels, ni para Lenin, ni para Mao, sino integramente para Marx...

Yo no veo ningún chat... todo lo que he escrito aquí han sido argumentos bastante largos, así que no mientas Wink
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Mensaje por verdadyreconciliacion el Miér Dic 29, 2010 6:45 pm

Que miento?, tu dices que para Marx, el partido "es una hermandad", es el "proletariado entero", pero no argumentas nada más, tu creeras que debo confiar en tí, no es que te tenga en mala estima, pero tampoco me cuadra con lo que he leído, Aún más, consideras que Marx tenía una vision distinta del partido que Engels.

Marx, en el manifiesto pone claramente una distinción entre el partido y las masas proletarias, no los ha leido? si lo puse aquí mismo, junto a cuáles son los objetivos del partido.




"Los comunistas no se distinguen de los demás partidos proletarios más que en esto: en que destacan y reivindican siempre, en todas y cada una de las acciones nacionales proletarias, los intereses comunes y peculiares de todo el proletariado, independientes de su nacionalidad, y en que, cualquiera que sea la etapa histórica en que se mueva la lucha entre el proletariado y la burguesía, mantienen siempre el interés del movimiento enfocado en su conjunto.

Los comunistas son, pues, prácticamente, la parte más decidida, el acicate siempre en tensión de todos los partidos obreros del mundo; teóricamente, llevan de ventaja a las grandes masas del proletariado su clara visión de las condiciones, los derroteros y los resultados generales a que ha de abocar el movimiento proletario.

El objetivo inmediato de los comunistas es idéntico al que persiguen los demás partidos proletarios en general: formar la conciencia de clase del proletariado, derrocar el régimen de la burguesía, llevar al proletariado a la conquista del Poder."


Ahora no digas que miento, sino explicanóslo.

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Mensaje por Iconoclasta el Dom Ene 02, 2011 5:05 pm

verdadyreconciliacion escribió:Que miento?, tu dices que para Marx, el partido "es una hermandad", es el "proletariado entero", pero no argumentas nada más, tu creeras que debo confiar en tí, no es que te tenga en mala estima, pero tampoco me cuadra con lo que he leído, Aún más, consideras que Marx tenía una vision distinta del partido que Engels.

Marx, en el manifiesto pone claramente una distinción entre el partido y las masas proletarias, no los ha leido? si lo puse aquí mismo, junto a cuáles son los objetivos del partido.




"Los comunistas no se distinguen de los demás partidos proletarios más que en esto: en que destacan y reivindican siempre, en todas y cada una de las acciones nacionales proletarias, los intereses comunes y peculiares de todo el proletariado, independientes de su nacionalidad, y en que, cualquiera que sea la etapa histórica en que se mueva la lucha entre el proletariado y la burguesía, mantienen siempre el interés del movimiento enfocado en su conjunto.

Los comunistas son, pues, prácticamente, la parte más decidida, el acicate siempre en tensión de todos los partidos obreros del mundo; teóricamente, llevan de ventaja a las grandes masas del proletariado su clara visión de las condiciones, los derroteros y los resultados generales a que ha de abocar el movimiento proletario.

El objetivo inmediato de los comunistas es idéntico al que persiguen los demás partidos proletarios en general: formar la conciencia de clase del proletariado, derrocar el régimen de la burguesía, llevar al proletariado a la conquista del Poder."


Ahora no digas que miento, sino explicanóslo.


en ningún momento de la cita se dice que porque los comunistas, SUPUESTAMENTE, sepan las condiciones del capitalismo deban guiar al proletariado hacia la luz de la revolución...

si quieres hacer una inútil guerra de citas...

"Los comunistas no forman un partido aparte de los demás partidos obreros.

No tienen intereses propios que se distingan de los intereses generales del proletariado. No profesan principios especiales con los que aspiren a modelar el movimiento proletario."


los comunistas NO imponen su LUZ sobre los trabajadores... los comunistas son parte del pueblo, no un elemento vanguardista externo... los comunistas como cualquier elemento del pueblo aprende de las experiencias de lucha y lleva a luchar a los trabajadores, porque sólo la lucha forma la conciencia de clase, no panfletos cagones
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Mensaje por verdadyreconciliacion el Dom Ene 02, 2011 8:32 pm

¿Quién esta hablando de panfletos?. Yo precisamente no quiero hacer una guerra de citas, pero tu vienes a mencionar una cosa que Marx nunca dijo, y no lo citas, entonces pues hay que citarlo. Pero veamos:


"Los comunistas son parte del pueblo", sí, porsupuesto o ¿creías que los leninistas eran marcianos?. Por eso justamente Lenin, dice, el partido, es "un destacamento de la clase obrera", no es algo ajena a ella, es parte de ella.

Los leninistas no profesan ningún principio especial con el que quieran modelar al proletariado, como los bakunistas, o los lasalleanos, conspirados que quieren llevar al proletariado a su liberación mediante métodos o consignas inventadas, atajos y sinnúmero de estupideces, es de la misma experiencia histórica del movimiento obrero del que sacan lección, pero como el partido de los comunistas es el acicate siempre en tensión, la parte más decidicida, la que va al frente, es decir la vanguardia, al ser conscientes y decidos, y al llevar de ventaja a las masas proletarias "su clara visión de las condiciones, los derroteros y los resultados generales a que ha de abocar el movimiento proletario."

Tienen como objetivo inmediato, y histórico, formar la conciencia de clase del proletariado, derrocar el régimen de la burguesía, llevar al proletariado a la conquista del Poder. Rolling Eyes

Yo no veo nada difícil entenderlo. Los leninistas no son iluminados ni nada, sino el destacamento de vanguardia de la clase obrera.
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Mensaje por Dzerjinskii el Lun Ene 03, 2011 8:09 am

"Una vez instaurada y consolidada la dictadura del proletariado bajo la dirección del partido comunista, la existencia por un largo tiempo de otros partidos, incluso «progresistas», en el frente o fuera de él, no tiene ningún sentido, ninguna razón de ser, ni siquiera formalmente en nombre de la tradición. Toda tradición progresista se funde en la línea revolucionaria del partido comunista. La revolución, que destruye todo un mundo, fácilmente puede romper una tradición. Dado que la lucha de clases continúa durante el período de la construcción de la sociedad socialista y de la transición al comunismo, y que los partidos políticos expresan los intereses de determinadas clases, la presencia de otros partidos no marxista-leninistas en el sistema de dictadura del proletariado, sobre todo después de la edificación de la base económica del socialismo, sería absurda y oportunista. La inexistencia de otros partidos lejos de perjudicar a la democracia, no hace más que consolidar la verdadera democracia proletaria. El carácter democrático de un régimen no se mide por el número de partidos, sino que viene determinado por su base económica, por la clase que está en el poder, por toda la política y la actividad del Estado, por el hecho de si ésta se realiza o no en interés de las amplias masas populares, de si les sirve o no."

Enver Hoxha "SOBRE EL PAPEL Y LAS TAREAS DEL FRENTE DEMOCRATICO EN LA LUCHA POR EL TRIUNFO COMPLETO DEL SOCIALISMO EN ALBANIA" del informe presentado en el IV Congreso del Frente Democrático de Albania, 14 de septiembre de 1961
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Mensaje por Dzerjinskii el Lun Ene 03, 2011 8:22 am

Iconoclasta escribió:
los comunistas NO imponen su LUZ sobre los trabajadores... los comunistas son parte del pueblo, no un elemento vanguardista externo... los comunistas como cualquier elemento del pueblo aprende de las experiencias de lucha y lleva a luchar a los trabajadores, porque sólo la lucha forma la conciencia de clase, no panfletos cagones

tu critica hacia los "elementos vanguardistas externos" es más una critica al foquismo de Régis Debray que al marxismo-leninismo. Y lo de "panfletos cagones" (otro de tus conceptos que por cierto engalana y aporta mucho al marxismo) ni siquiera se puede aplicar a los foquistas que no se los puede acusar de "cagones" precisamente...

Que hay mucho intelectualoide que se cree "vanguardia" y que son unos nenes de mama de la universidad y que hacen revoluciones de café, no hay duda. Que esto tenga algo que ver con el marxismo leninismo es solo obra de tu mala voluntad y ganas de repetir aquí el discurso academico de moda, que hace años trata de alejar a los jovenes de los partidos y niegan la necesidad de la organización, de la formación de cuadros y de la militancia disciplinada.
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Mensaje por Mecagoendios el Lun Ene 03, 2011 12:24 pm

Yo he de decir que hace tiempo sostenía una posición antivanguardista, argumentando que la revolución debía ser obra del proletariado autoorganizado, espoleado por las condiciones objetivas y con un programa que surgiría de la práctica, de aprender de los aciertos y de los errores, pero he cambiado de postura, pues he visto en la práctica que si no existe una vanguardia organizada, consciente y que aporte el programa político y el factor subjetivo, por lo menos en este Estado, no se puede hacer nada serio confiando en las ``masas´´.
Sinceramente, lo que dice Iconoclasta me parece bastante absurdo y utopista, no tiene ninguna base real.
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Mensaje por Iconoclasta el Lun Ene 03, 2011 8:55 pm

verdadyreconciliacion escribió:¿Quién esta hablando de panfletos?. Yo precisamente no quiero hacer una guerra de citas, pero tu vienes a mencionar una cosa que Marx nunca dijo, y no lo citas, entonces pues hay que citarlo. Pero veamos:


"Los comunistas son parte del pueblo", sí, porsupuesto o ¿creías que los leninistas eran marcianos?. Por eso justamente Lenin, dice, el partido, es "un destacamento de la clase obrera", no es algo ajena a ella, es parte de ella.

Los leninistas no profesan ningún principio especial con el que quieran modelar al proletariado, como los bakunistas, o los lasalleanos, conspirados que quieren llevar al proletariado a su liberación mediante métodos o consignas inventadas, atajos y sinnúmero de estupideces, es de la misma experiencia histórica del movimiento obrero del que sacan lección, pero como el partido de los comunistas es el acicate siempre en tensión, la parte más decidicida, la que va al frente, es decir la vanguardia, al ser conscientes y decidos, y al llevar de ventaja a las masas proletarias "su clara visión de las condiciones, los derroteros y los resultados generales a que ha de abocar el movimiento proletario."

Tienen como objetivo inmediato, y histórico, formar la conciencia de clase del proletariado, derrocar el régimen de la burguesía, llevar al proletariado a la conquista del Poder. Rolling Eyes

Yo no veo nada difícil entenderlo. Los leninistas no son iluminados ni nada, sino el destacamento de vanguardia de la clase obrera.

Que bueno que pienses eso, pero la experiencia histórica del marxismo destruye cualquier buena voluntad que puedas tener... el leninismo históricamente "dirigió" a las "masas" hacia objetivos de la vanguardia, no hacia la liberación de los oprimidos, porque en el preciso momento en que el partido se hace vanguardia se separa en cuanto a objetivos de los del proletariado y la consecuencia también es inmediata y aparece como desautorización de la capacidad del pueblo... esa desautorización tiene su base en el pensamiento de que "las masas son tontas y no pueden hacer la revolución por sí mismas"... este pensamiento, por cierto, se lo he escuchado a voz baja a varios de mis compañeros de universidad que se consideran marxistas... además históricamente DÓNDE está el comunismo soñado, iluminado e idealista??? PUES EN NINGÚN LADO, porque al final los marxistas no concretaron o como mínimo no ayudaron a concretar el comunismo... a lo único que se llegó fue a un estado clientelar que subsanó la pobreza de la población (gran logro, pero no era el más importante) por tanto, sí... los marxistas hemos sido un elemento externo, unos marcianos ante las "masas"

los comunistas son la parte más entrenada, en cuerpo y alma, del pueblo, son los que saben que hay que terminar con la situación actual, que es imposible la conciliación... es obvio e innegable, no todo el pueblo está en la situación existencial en la que se encontrarían los comunistas, resistiendo los embistes de la enajenación, pero en ningún momento se dice que los comunistas deban cosificarse en un partido y crear un "proyecto político" que ya impone una "línea correcta" sobre los trabajadores... por eso digo que los comunistas son un elemento más del pueblo... POR QUÉ qué es eso de las masas??? masas mmm me recuerdo a una masa amorfa, sin contenido ni individualidades, un muñeco (objeto) a ser conducido a un supuesto fin... acaso un sujeto parte de una supuesta vanguardia no es parte de las masas???

lo de los panfletos iba porque los leninistas y anarcos piensan que entregando esas cosas se forma conciencia de clase... puedes formar una conciencia enajenada y reformista pero nunca conciencia de clase

el objetivo de los comunistas es que todos los oprimidos sean comunistas (que el pueblo quiera su liberación), o sea que todos trabajen su cuerpo y alma en relación a la guerra de clases, pero no desde panfletos o charlas, sino desde la lucha


Última edición por Iconoclasta el Lun Ene 03, 2011 9:02 pm, editado 2 veces
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Mensaje por Iconoclasta el Lun Ene 03, 2011 8:56 pm

Dzerjinskii escribió:
Iconoclasta escribió:
los comunistas NO imponen su LUZ sobre los trabajadores... los comunistas son parte del pueblo, no un elemento vanguardista externo... los comunistas como cualquier elemento del pueblo aprende de las experiencias de lucha y lleva a luchar a los trabajadores, porque sólo la lucha forma la conciencia de clase, no panfletos cagones

tu critica hacia los "elementos vanguardistas externos" es más una critica al foquismo de Régis Debray que al marxismo-leninismo. Y lo de "panfletos cagones" (otro de tus conceptos que por cierto engalana y aporta mucho al marxismo) ni siquiera se puede aplicar a los foquistas que no se los puede acusar de "cagones" precisamente...

Que hay mucho intelectualoide que se cree "vanguardia" y que son unos nenes de mama de la universidad y que hacen revoluciones de café, no hay duda. Que esto tenga algo que ver con el marxismo leninismo es solo obra de tu mala voluntad y ganas de repetir aquí el discurso academico de moda, que hace años trata de alejar a los jovenes de los partidos y niegan la necesidad de la organización, de la formación de cuadros y de la militancia disciplinada.

no, mi crítica es hacia el leninismo histórico, no hacia sus sueños o pensamiento
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Mensaje por Iconoclasta el Lun Ene 03, 2011 8:59 pm

Mecagoendios escribió:Yo he de decir que hace tiempo sostenía una posición antivanguardista, argumentando que la revolución debía ser obra del proletariado autoorganizado, espoleado por las condiciones objetivas y con un programa que surgiría de la práctica, de aprender de los aciertos y de los errores, pero he cambiado de postura, pues he visto en la práctica que si no existe una vanguardia organizada, consciente y que aporte el programa político y el factor subjetivo, por lo menos en este Estado, no se puede hacer nada serio confiando en las ``masas´´.
Sinceramente, lo que dice Iconoclasta me parece bastante absurdo y utopista, no tiene ninguna base real.

si van a decir que lo de mis compañeros universitarios es una mula que les estoy vendiendo, hay que leer lo que el compañero mecagoendios ha dicho en lo que está en negritas.... siempre es lo mismo: el pueblo es tonto, no puede por sí mismo

como te atreves a ser una vanguardia, si la experiencia individual (o también familiar) en relación al capitalismo es distinta para cada quien... cada experiencia es valiosa por igual

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