"Crónica de un golpe de Estado financiado" - Artículo de Herwig Lerouge, del Partido del Trabajo de Bélgica - publicado en La Mancha obrera en febrero de 2013

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    pedrocasca
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    "Crónica de un golpe de Estado financiado" - Artículo de Herwig Lerouge, del Partido del Trabajo de Bélgica - publicado en La Mancha obrera en febrero de 2013

    Mensaje por pedrocasca el Dom Feb 03, 2013 9:11 pm

    "Crónica de un golpe de Estado financiado"

    Artículo de Herwig Lerouge, del Partido del Trabajo de Bélgica

    publicado en La Mancha obrera en febrero de 2013

    A menudo oímos que Hitler llegó al poder a través de las urnas, con el apoyo de un amplio movimiento popular. Sin embargo, aunque organizado con la complacencia de los partidos en el poder, es un golpe de estado el que permite el acceso al gobierno de Hitler. En cuanto a su principal apoyo, viene de los industriales alemanes.

    En su declaración gubernamental del 1 de febrero de 1933, Hitler prometía al pueblo alemán la mejora de la situación de los obreros y campesinos, y el mantenimiento y consolidación de la paz. « Dadme cuatro años, y no reconoceréis Alemania », profetizó. Cuatro años más tarde, las conquistas sociales fueron destruidas y las libertades fundamentales fueron violadas. Alemania, efectivamente, estaba irreconocible.

    El 30 de enero de 1933, el presidente alemán Paul von Hindenburg nombra a Adolf Hitler, el líder del Partido Nacional Socialista (NSDAP abreviado en nazi), como Primer Ministro. El primer gobierno de Hitler sólo cuenta con tres nazis, entre ellos el propio Hitler. Ni siquiera se atreve a presentarse ante el Parlamento, porque está en minoría. En su lugar, le pidió a Hindenburg de disolver el parlamento y de convocar a nuevas elecciones, para el 5 de marzo. Ese plazo le da la oportunidad de gobernar cinco semanas sin control parlamentario. Se trata de un golpe legal, ya que la Constitución alemana de la época permite al presidente de disolver el Parlamento o de suspenderlo temporalmente.

    Un régimen de terror

    El 4 de febrero, Hindenburg toma una ordenanza de emergencia que prohíbe cualquier crítica al gobierno, suprime la libertad de reunión y de prensa para el Partido Comunista de Alemania (KPD), durante la campaña electoral, y de otras organizaciones de izquierda.

    El 27 de febrero, el Reichstag, el Parlamento alemán, fue incendiado. Oficialmente, por un anarquista holandés desequilibrado. Sin embargo, muchos historiadores están convencidos de que el incendio fue causado por las secciones de asalto (SA) nazis. Los acontecimientos que siguen confirman esta tesis. Antes de que se inicie cualquier investigación, la radio afirma que los comunistas son culpables. Esa misma noche, sobre la base de listas elaboradas por adelantado, más de 10.000 comunistas, socialistas y progresistas son detenidos. Toda la prensa comunista y varios periódicos socialistas están prohibidos. Las libertades de prensa y de reunión están suspendidas.

    A pesar de esta represión, las elecciones no dan una mayoría a los nazis, ni una mayoría de dos tercios al gobierno de coalición encabezado por Hitler. Para lograr esto, el gobierno excluye 81 mandatos del KPD, sin que ningún partido proteste. Esto resuelto, el Parlamento votó la confianza en el gobierno de Hitler y le autorizó a decretar leyes sin su permiso. Se trata en realidad de una auto-disolución. Los socialistas votaron en contra de la declaración del gobierno, pero consideran democráticas las elecciones a pesar de la represión.
    En dos años, los nazis van a prohibir los partidos políticos, matar a más de 4.200 personas y detener 317.800 opositores, de los que 218.600 serían heridos y torturados. El 20 de marzo 1933, el comisario nazi de la Policía de Munich, Heinrich Himmler creó en Dachau el primer campo de concentración para los presos políticos. En el mismo año se crearían otros 40.

    El nervio de la guerra

    Hitler, así pues no ha sido elegido democráticamente. En realidad, la decisión de nombrarlo canciller fue tomada unas semanas antes, el 3 de enero, en el chalé del banquero Kurt von Schröder. En varias ocasiones, entre 1918 y 1923, los círculos más a la derecha de la clase dirigente habían de hecho tratado, en particular con intentos de golpes de Estado, de deshacerse del sistema parlamentario y de eliminar los derechos importantes adquiridos por un movimiento obrero fuerte y unido. Esos círculos se apoyaban en una parte del ejército y de las organizaciones reaccionarias. Muchos industriales veían en el NSDAP una organización digna de apoyo.

    En 1923, el patrón siderúrgico Hugo Stinnes dijo al embajador de EE.UU.: « Hay que encontrar un dictador que tuviera el poder de hacer todo lo que sea necesario. Tal hombre debe hablar el lenguaje del pueblo y ser el mismo un civil. Tenemos a ese hombre.»

    Con la crisis económica de 1929, los círculos dirigentes decidieron de apostar realmente por el partido nazi, que ha recibido de ellos un apoyo creciente. Gracias a sus millones, Hitler fue capaz de ganar influencia sobre las clases populares, severamente afectadas por la crisis. Pusieron a su disposición sus naves en desusos que transformó en una versión nazi del Ejército de Salvación. Los desempleados desafortunados podían allí encontrar un plato de sopa y una cama para pasar la noche. Antes de darse cuenta, le habían colado un uniforme y desfilaban bajo la bandera nazi.

    Durante la campaña presidencial de 1932, los nazis han pegado millones de carteles, imprimidos 12 millones de números especiales de su periódico y organizados 3.000 mítines electorales. Por primera vez, se hizo uso de películas y discos. Hitler utilizó un avión privado para ir de un mitin a otro. En 1932, el partido nazi tenía miles de permanentes y el mantenimiento de las SA, sólo, costaba dos millones de marcos a la semana. ¿Quién pagaba todo esto? Desde luego, no fueron los miembros desempleados del partido nazi…

    La patronal todopoderosa

    En las elecciones federales de septiembre 1930, el NSDAP se convirtió en el segundo partido, con más de 6 millones de votos. Los representantes de primer orden de la clase dirigente están a favor de la formación de un gobierno con él. Hitler fue invitado a presentar sus ideas ante los círculos de grandes capitalistas y muchos de ellos adhieren al partido. Pero hará falta aún un año más para que esos patrones confíen la cancillería a Hitler.

    Tenían miedo de la reacción del movimiento obrero. Además, entre ellos se libraban luchas violentas de poder.
    Pero, durante las elecciones federales del 6 de noviembre de 1932, el Partido Comunista Alemán aumenta en gran medida su influencia entre los trabajadores a costa del Partido Socialista. EL capital teme un levantamiento revolucionario. Y el NSDAP perdió dos millones de votos. Una caída mayor del partido pone en riesgo de arruinar todas las esperanzas de la gran patronal. Aguardan sus peleas internas y deciden de confiar más rápidamente el poder a Hitler.

    Son los Thyssen, Krupp, Siemens y otros, que han determinado la política económica de Hitler. Basta con ver la composición del Alto Comité económico del gobierno nazi. Incluye a Krupp von Bohlen, el rey de la industria de las armas, Fritz Thyssen, barón del acero, Carl Friedrich von Siemens, el rey de la electricidad, y Karl Bosch, de la industria de los colorantes. Gracias a Hitler, fueron capaces de poner en práctica el programa de destrozo social con el que soñaban.

    El gobierno de Hitler bloquea los salarios al nivel muy bajo de 1932. Los trabajadores se ven privados de todos sus derechos y amenazados de encarcelamiento a un campo de concentración en caso de huelga.
    La libertad de cambiar de empleo es limitada, y se introduce una « libreta de trabajo ». Sin este documento, ningún trabajador puede ser contratado. Al igual que en Bélgica en el siglo 19, un obrero que quiera trabajar en otro lugar puede ser impedido por su patrón si le bloquea su libreta de trabajo.
    El fascismo llevó la lógica del capitalismo hasta su peor extremo. La búsqueda de la competitividad lleva a una espiral descendente de los salarios y de las conquistas sociales. En los campos de trabajo, los costes salariales y las cargas sociales se redujeron a casi cero. Con el fin de ahorrar los costes de transporte, varias empresas construyen sus plantas cerca de los campos.

    El problema del paro se resuelve mediante el envío de parte de los parados en el ejército, otra parte en las fábricas de armas. Todos están así obligados a preparar su propia muerte y la muerte de decenas de millones de personas.

    El apoyo de los industriales a Hitler: algunos datos

    7 de octubre 1931. El director de la empresa Siemens, Carl Friedrich von Siemens, hace un discurso ante los miembros importantes de la finanza estadounidense para disipar los temores sobre un posible acceso en el gobierno de los nazis. Insiste sobre todo en el compromiso de los nazis de erradicar el socialismo en Alemania.
    26 de enero 1932. Fritz Thyssen, el magnate del acero, organiza una conferencia de Hitler ante más de 100 grandes patrones durante la cual asegura que su movimiento ve en la propiedad privada los cimientos de la economía alemana y que su objetivo principal es erradicar el marxismo en Alemania.
    19 de noviembre 1932. Banqueros, grandes industriales y grandes terratenientes instan al presidente Hindenburg de nombrar a Hitler en la Cancillería.
    4 de enero 1933. Reunión entre el Primer Ministro en ejercicio Franz von Papen y Hitler en el chalé del banquero von Schröder, quien selló las negociaciones que culminaron al 30 de enero de 1933.
    20 de febrero 1933. Hitler recibe a la flor y nata del gran capital alemán para tranquilizar a los patrones sobre su base, calentado por discursos demagógicos contra el gran capital.
    20 de marzo 1933. Creación del primer campo de concentración para prisioneros políticos en Dachau.
    15 de mayo 1934. Una ley es aprobada, que limita la libertad de cambiar de empleo.
    30 de junio 1934. Noche de los cuchillos largos. Hitler hace asesinar a 1.000 ejecutivos de sus propias secciones de asalto, principalmente el ala « anti-capitalista » que creyó en la demagogia de Hitler y pensó que los nazis también tomarían medidas contra el gran capital.
    Febrero de 1935. La introducción de la « libreta de trabajo », que impone la total sumisión de los obreros a su patrón.


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