23 de enero 1958 - 23 de enero 2013: peligros que aún perduran

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    Soldado Rojo
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    23 de enero 1958 - 23 de enero 2013: peligros que aún perduran

    Mensaje por Soldado Rojo el Sáb Ene 26, 2013 2:58 am

    23 de enero 1958

    23 de enero de 2013

    Peligros que aún perduran



    Por Ricardo Galíndez



    23 de enero 1958

    Estamos frente a un nuevo aniversario del derrocamiento del dictador Marcos Pérez Jiménez por una irrupción del pueblo revolucionario con eje principalísimo en la ciudad de Caracas y ciertos desarrollos en la zona central del país. La llamada Junta Patriótica, que era un frente de partidos demócrata burgueses (AD y URD) y obreros (PCV) que se venían reuniendo para conspirar contra el régimen, rápidamente se pusieron a la cabeza de las movilizaciones de masas. Esta Junta tenía vinculaciones con sectores de las Fuerzas Armadas, que en general se dan con la anuencia del imperialismo que entendió que la dictadura había sufrido un serio desgaste social producto de los efectos de la baja en los precios petroleros por efectos de la reapertura del Canal de Suez, que al facilitar la colocación de más petróleo en el mercado mundial provocó una baja en los ingresos al erario público nacional y con ello una afectación en el pago de los compromisos del gobierno con los empresarios privados, entre ellos los del importante sector de construcción encargados de las grandes obras mandadas a realizar por la dictadura, lo que a su vez vino a afectar la fuerza laboral con un aumento del desempleo. Las Fuerzas Armadas, la última arma de la burguesía para defender sus intereses no se integran entonces a la conspiración por ningún espíritu democrático como le gusta señalar a ciertas fuerzas reformistas y burguesas para edulcorar el papel de esta herramienta del estado burgués, sino como vacuna ante el desgaste del gobierno y así evitar un derrocamiento de carácter revolucionario de la dictadura, como sucedió con Fulgencio Batista el 1º de enero de 1959 en Cuba, derrocado por los trabajadores y pueblo cubano expresado con toda su fuerza en la huelga de masas en la ciudad de Santa Clara; la acción de los trabajadores provocó la desbandada del ejército del dictador, facilitando el ingreso de las fuerzas guerrilleras del M-26 que también contaban con heroicos combatientes dentro de la ciudad, o como la del dictador Gadafi en Libia en agosto de 2011 a manos del pueblo armado.



    El PCV, que era un partido estalinizado después de las purgas realizadas en los años 40 donde quedaron por fuera sectores muy cercanos al verdadero marxismo que encabezaba entre otros el legendario Salvador de la Plaza, usó todo su peso, sobre todo el de la Juventud comunista que a la caída del dictador contaba en la ciudad de Caracas con unos 100 militantes que rápidamente se convirtieron en varios miles, alimentados por el poderoso ascenso de masas, para desviar y frenar el ímpetu del pueblo que a modo de ejemplo, ante la actitud timorata del ejército que no atacaba la sede de la tenebrosa Seguridad Nacional, le tomaba los fusiles y disparaba contra los asesinos logrando la liberación de los presos de las mazmorras carcelarias, ejecutaba a los esbirros y quemaba las sedes de algunos de los símbolos de la dictadura como la de periódico oficialista “El Heraldo”.



    Hay que reseñar que el 20 de enero de 1958 los dirigentes Rómulo Betancourt de AD, Jóvito Villalba por URD y Rafael Caldera de COPEI y el Secretario de Estado Norteamericano Fuster Dulles, firmaron en Nueva York un pacto donde se comprometían a formar un gobierno tripartito que excluyese al PCV. Este pacto fue el antecesor al Pacto de Punto Fijo y al cual se incorporan Fedecámaras, la Iglesia católica, la CTV y las Fuerzas Armadas firmado el 31 de octubre de 1958. Las fuerzas de la contrarrevolución estaban claras en la estrategia para sustituir al dictador que hasta hace poco le había servido de maravillas a la implementación del dominio norteamericano en tierras venezolanas y que su sustitución no significaba su eliminación física ni enjuiciamiento.

    El desborde del pueblo aquel 23 de enero fue precedida de movilizaciones y enfrentamientos de sectores de las masas con la dictadura entre los cuales podemos mencionar el 1º de mayo de 1957 cuando los estudiantes manifiestan y se enfrentan al gobierno que los reprime con brutalidad, el 15 de enero del ´58 se hace circular una Declaración de intelectuales que reclama libertades democráticas y el 16, los estudiantes caraqueños se enfrentan nuevamente a la policía, siendo clausurado por el gobierno el liceo Andrés Bello. Acciones de sobrevuelo de aviones de guerra en Caracas el 1º de enero, forma parte de las acciones de las Fuerzas Armadas por tener peso a la hora de la salida del dictador.

    La Junta Patriótica organiza para el 21 de enero de 1958 una huelga general que es total, dándose enfrentamientos entre estudiantes y otros impulsores de la misma con comerciantes que se niegan a sumarse y con las fuerzas represivas del gobierno. Vistos los acontecimientos y en aras de conseguir una transición “controlada” el 22 de enero de 1958 se da una reunión de altos oficiales en la Academia Militar constituyendo una Junta Militar de Gobierno y acuerdan pedirle la renuncia al Dictador. El 23 el general sale huyendo del país, lo que desata las amarras a las fuerzas sociales que lo venían confrontando.



    La burguesía inmediatamente arma su Junta de Gobierno integrada con puros militares siendo sus integrantes el contralmirante Wolfang Larrazábal como presidente y los coroneles Carlos Luis Araque, Pedro José Quevedo, Roberto Casanova y Abel Romero Villate muestra de que el imperialismo y la burguesía querían una continuidad de los militares, sin Pérez Jiménez. El pueblo junto a la alegría por el derrocamiento del dictador, adelantándose a las organizaciones políticas integrantes de la Junta Patriótica exige la salida de los connotados perejimenistas Roberto Casanova y Abel Villate, lo cual logra, aunque por falta de un partido revolucionario que tuviese como objetivo ir más allá de la simple sustitución de un dictador, no avanza más y vieron como otros dos representantes de la burguesía, esta vez civiles sustituían a Casanova y Villate . Ellos fueron Eugenio Mendoza y Blas Lamberti. Eugenio Mendoza es uno de los empresarios más favorecidos por la política económica del caído dictador y Blas Lamberti era otro prominente empresario que aparte de formar parte del Grupo de Eugenio Mendoza, llegó a presidir Helados EFE.



    La burguesía representada por FEDECAMARAS, el imperialismo norteamericano, AD, URD, COPEI y la Iglesia, firmantes del Pacto de Punto Fijo estaban satisfechas de su victoria parcial al sacar a Pérez Jiménez, pero estaban claras que al momento de producirse el derrocamiento del 23/1 se le debía dar un lugar al PCV mientras este mantuviese una importante influencia entre los trabajadores y pueblo revolucionario, pero con la claridad de que una vez realizada la horrenda tarea de apaga fuegos se le marginaría, tal como lo establecieron en el Pacto de Nueva York primero y luego en el de Punto Fijo.



    Dentro de su plan estratégico desmovilizador de las masas y de estabilización del orden burgués, el imperialismo y la burguesía nativa tomaron una serie de medidas tácticas para cumplir el objetivo de sacar a las masas de la escena política, de las calles: Reconstrucción y fortalecimiento de las corrientes sindicales afines a los partidos del “Pacto de Punto Fijo”; desarrollo del “Plan de Emergencia” de ayuda a los desempleados, el impulso de un Pacto de Paz Laboral denominado “Declaración de Advenimiento Obrero – Patronal” que incluía al Comité Nacional Sindical Unificado (antecesora a la refundación de la CTV), cero conflictos o llevarlos a soluciones exclusivamente reivindicativas moderadas y elecciones urgentes para el 7 de diciembre de 1958, en el cual comprometen a una fuerza fundamental por su mayor peso en las masas combatientes: el PCV y este queriendo mostrar su grado de responsabilidad, siendo miembro de la CNSU, acepta todo este plan bajo la tesis de que no era la hora de fortalecer políticamente las organizaciones obreras (sindicatos), campesinas (Ligas) y vecinales (Juntas Comunales) ni del socialismo, sino de un capitalismo nacionalista.

    El PCV para cumplir su parte del plan de “Advenimiento obrero-patronal” construyó desvíos a las luchas de las masas por más libertades y reivindicaciones y levantó muros anti movilizaciones y anti huelgas que a la postre decepcionaron a las masas conduciendolas a su desmovilización.



    La convocatoria urgente a elecciones para distraer a las masas, como parte de la estrategia contrarrevolucionaria burguesa es asumida por el PCV lanzando una candidatura potable para el imperialismo y la burguesía nativa, la del almirante Wolgfang Larrazabal, oficial vinculado a la dictadura incluso por lazos familiares, devenido en “demócrata” por la necesidad de preservar el capitalismo en Venezuela. Larrazábal para dejar claro su posición política, antes de las elecciones se había declarado anticomunista, acorde con la línea pautada por el imperialismo norteamericano para la época. Para el PCV esto no fue un problema mayor pues esta candidatura calzaba a la perfección con su teoría de la existencia de una fantasmagórica burguesía nacionalista y “antiimperialista” y le ayudaba a reforzar la imagen que querían presentar a las clases dominantes como el de una fuerza política que no tenía entre sus planes impulsar ninguna revolución socialista o gobierno distinto a uno burgués, quizás nacionalista, pero al fin y al cabo burgués y profundamente anticomunista. Esta postura teórica le costó al PCV poder convertirse en una verdadera fuerza política con influencia de masas a nivel nacional y así ser el artífice de una revolución anticapitalista y socialista que se adelantase o sumase a la triunfante revolución cubana.



    El PCV logró mostrar parte de su influencia de masas en esas elecciones del 7 de diciembre derrotando en la ciudad de Caracas y el centro del país, epicentro de la insurrección de masas antidictatorial al candidato Rómulo Betancourt. Otra cara de su fuerza se reflejó en el III Congreso Nacional de la CTV del año 1959 donde estaban supuestamente representados 1.100.000 trabajadores de una fuerza laboral estimada en 1.600.000, pero de los cuales solo cotizaban unos 60.000 ¿? y donde se quedaron con la Vicepresidencia de la Central Sindical por delante de COPEI y URD. Se dice que la fuerza real, mínima del PCV junto al MIR y una corriente radical obrera de URD sumaban el 40% de la fuerza organizada de la CTV, la cual también incorporaba al movimiento campesino organizado en las Ligas Campesinas, aunque pudo estar en el orden de más del 50%.



    El imperialismo y la burguesía midieron las fuerzas y la capacidad de combate de los campos en pugna y las clases fundamentales, los trabajadores por un lado y la burguesía por el otro y aún habiendo ganado las elecciones del 7 de diciembre consideraron seguir desarrollando una política de desgaste. Así transcurre el año 1959 cuando a pesar de haber, las fuerzas burguesas proimperialistas, controlado el momento de mayor agudeza de las luchas obrero campesino y populares, nada les podía asegurar un golpe efectivo contra el movimiento de masas y su vanguardia política, así que se implementaron e intensificaron planes para lograr su objetivo desarrollando una ofensiva contra el movimiento obrero atacando las corrientes sindicales no oficialistas y aprovecharon la decisión del PCV y el MIR de declararse en rebeldía militar, para asaltar los sindicatos afines a estos con bandas armadas y convocar a principios de 1961 el primer Consejo Extraordinario de la CTV donde expulsan a los representantes del PCV y del MIR que se declaran abiertamente en apoyo a la guerrilla, mientras que a los representantes de URD no se les sanciona por “no existir” pruebas contundentes de su apoyo a la misma. Este ataque frontal a los sindicatos se produce en momentos en que las luchas obreras empezaban a disminuir sensiblemente ante la imposibilidad de avanzar por el cumplimiento del Pacto de Paz Laboral recién derrocada la dictadura y a que muchos sindicatos quedaron acéfalos por la incorporación de los dirigentes sindicales del PCV y el MIR a la lucha guerrillera.



    Después de derrocada la dictadura militar de Pérez Jiménez, Venezuela vivió un proceso de radicalización del movimiento de masas que tuvo sus efectos en el surgimiento de un ala que podemos llamar socialdemócrata de izquierda en el partido Unión Republicana Democrática, pero donde mejor se manifestó fue en la propia Acción Democrática, partido del cual nace el Movimiento de Izquierda Revolucionaria de influencia castrista y la agrupación “AD oposición” que en 1963 se denominó Partido Revolucionario de Integración Nacionalista (PRIN) de corte socialdemócrata. La dinámica de la movilización de las masas la podemos apreciar en tres hechos. El primero es las protestas que se desarrollaron ante visita de Richard Nixon el 13 de mayo de 1958, a la sazón vicepresidente de los EEUU, que fue recibido con grandes manifestaciones de repudio y que hasta puso en alerta las tropas norteamericanas acantonadas en Puerto Rico para una posible intervención en Venezuela. La limusina que lo trasladaba fue atacada en dos oportunidades, una en la mañana saliendo del aeropuerto de Maiquetía, hasta llegar a Caracas y otra al mediodía saliendo de la embajada norteamericana, cuando iba a Miraflores en compañía del presidente encargado de la Junta de Gobierno, el contralmirante Wolfgang Larrazábal. Larrazábal se dirige al país por radio y televisión condenando las manifestaciones de repudio a Richard Nixon y señala al PCV como responsable de los mismos. situación contraria se vive 8 meses después, cuando el 23 de enero de 1959 Fidel Castro visita Venezuela y es recibido con grandes manifestaciones de simpatía y de apoyo a la revolución triunfante en Cuba. Como prueba de apoyo se realiza un acto de masas en El Silencio que durante años fue considerado de los más grandes que se hayan realizado; pero ya en 1961 se empieza a reflejar el cambio en la conciencia de las masas y en su capacidad de combate cuando en diciembre de ese año ante la visita del presidente de los Estados Unidos, John Fitzgerald Kennedy, no se genera ninguna acción de de repudio de masas y hasta se habían creado expectativas en torno a la misma. Recodemos que en enero de ese año AD y COPEI, sintiéndose fuertes habían expulsado al PCV y al MIR de la CTV.



    Los planes y los acuerdos desarrollados por el imperialismo y la burguesía nativa llevaron a un desgaste en el movimiento de masas que fue usado para terminar de apretar la soga y terminar de controlar al movimiento de masas y golpear a su vanguardia política. Esto se hizo apoyados en toda la institucionalidad del gobierno y de los partidos burgueses, siendo el papel de las Fuerzas Armadas fundamental en el enfrentamiento con el aparato militar –guerrillas- del PCV y el MIR, mientras la burocracia de la CTV lo fue para asaltar las posiciones de los sindicatos y Ligas Campesinas dirigidos por estos dos partidos. En cuanto al movimiento de masas, ya este estaba en retroceso por años de lucha sin ver el avance deseado por lo que los Consejos comunales terminaron siendo copados por los partidos en el gobierno. El principal responsable del Desgaste fue la política conciliadora de clases del PCV desarrollada desde antes de la caída del dictador Marcos Pérez Jiménez. Habría que esperar los años finales de la década del sesenta y principios del 70 para que el movimiento de masas volviese a mostrar parte de su energía.



    23 de enero de 2013-01-21

    Peligros que aún perduran



    El 27 de febrero de 1992, con la semi insurrección popular el pueblo marcó un nuevo ascenso después de 10 años de pleno retroceso frente a la ofensiva de la burguesía. Hoy ese ascenso se mantiene y más allá de que en varios momentos de nuestra historia bajo el gobierno de Chávez se han presentado oportunidades para dar un salto cualitativo en este proceso social revolucionario que se han perdido por la política conciliadora de clases de las principales corrientes políticas de organizaciones como el PCV y CCURA (Hoy PSL y Marea Socialista), que no le han disputado con independencia política la dirección de las masas a las fuerzas de la burguesía y la debilidad de las organizaciones que se reclaman del marxismo revolucionario, hoy nos encontramos con que frente a la política del gobierno de hacernos pagar los planes de sobreexplotación impuestos por el capitalismo internacional, mientras el movimiento obrero y popular intentan dar respuestas a estas agresiones: congelación de los contratos colectivos, despidos, criminalización de las luchas obreras y populares, desnacionalización de la industria petrolera y de las empresas básicas de Guayana, entrega de las riquezas gasíferas y minerales (oro, carbón) a transnacionales, desmejoramiento de las misiones de salud y las educativas, acaparamiento y escasez de productos de la canasta básica, inflación que destruye el poder adquisitivo de los salarios, desmejoramiento de los servicios públicos luz y aseo urbano, carencia de viviendas, crecimiento del endeudamiento público, las principales direcciones políticas y sindicales se empeñan en aplicar una política gemela de la del “pacto de Avenimiento obrero-patronal” del año 1958. Frenan al movimiento obrero para que sus luchas no cuestionen la política de disminución de los costos laborales, de reentrega del país al capital internacional, para que no den respuestas efectivas al cercenamiento de derechos democráticos de manifestación, de huelga y hasta el de organización sindical, para que no se responda a los nuevos pactos del gobierno con gobiernos fascitoides como el de Colombia que le entrega a luchadores sociales de ese país cuando son y no son requeridos por la policía, para que miremos hacia el otro lado cuando se violan derechos de los pueblos originarios…



    Direcciones como el PCV, PSL, Marea Socialista, cada cual con su “política” viene aportando su grano de arena para que la burguesía se imponga en luchas como la de los trabajadores de Guayana: Sidor, Ferrominera, Alcasa, Venalum, Carbonorca, la de los cementeros, Corpoelec, petroleros, empresas nacionalizadas, educadores, trabajadores de la salud, empleados públicos… Las fuerzas del reformismo y el centrismo no han aprendido nada de las luchas pasadas y muy en especial de las del período abierto el 23 de enero de 1958. Con la burguesía no se juega, pues ella no juega en cuestiones del Poder. A la burguesía y sus gobiernos se les combate y no con maniobritas de cenáculos o acuerdos burocráticos sino con la clase obrera y pueblo combatiente en la calle. Es impulsando la unidad de los trabajadores cementeros entre si y de estos con sus hermanos de las empresas de Guayana; la unidad de los trabajadores de Sidor en cada uno de sus departamentos y de estos con los de Alcasa, Ferrominera y demás empresas problematizadas de Guayana y de todos estos con los cementeros y de todos ellos con los petroleros y los de Corpoelec y viceversa.



    No se puede seguir jugando a dar luchas parciales y aisladas unas de otras, pues el resultado van a ser derrotas o victorias pírricas que van preparando el terreno para que la burguesía roja rojita y sus representantes se unifiquen en un solo programa con la burguesía piti yanqui y nos caigan a palo juntas, como es lo que nos están anunciando desde el propio gobierno con ese cruce de saludos y de sonrisas entre los dirigentes del gobierno bolivariano y los principales integrantes de la MUD, con esos anuncios de que la política de subsidios se acabó, de que gobierno y empresa privada van a desarrollar el aparato productivo en los próximos d 2 o 3 años... La UNETE y sus principales corrientes Cruz Villegas del PCV y la CTR que lideriza Marcela Máspero no pueden seguir desarrollando una política de “fortalecimiento” de las luchas sobre la base de simples declaraciones o elaboración de documentos narrativos a ser entregados a un gobierno que es sordo ante el clamor obrero, porque sus identidad es con la burguesía y el capital multinacional. Esta política propagandística tan solo es la otra cara de la moneda de la que practica la CSBTT y sus corrientes internas como el PSUV y Marea Socialista, de amarre del movimiento obrero para que la burguesía aplique sus planes de sobreexplotación. No se puede seguir creando ilusiones sobre el papel de los organismos públicos, pues ello es hacer lo mismo que realizó el PCV entre los años 1958 y 1961 de mantener a los trabajadores y pueblo en los rieles de la democracia burguesa, para después ponerse a llorar una supuesta traición de los aliados que se buscaron, cuando la traición la gestó su propia política que los llevó a confiar en el ´58 en un Wolfang Larrazábal, en el ´68 y en ´93 al fascitoide Rafael Caldera, así como hoy lo hacen con Chávez. No se puede seguir llamando a votar por el PSUV y sus satélites y apoyo a Chávez, pues equivale a lo que hizo el PCV en 1958 al llamar a votar por Larrazábal.



    Hoy como ayer el PCV, al cual se le han unido organizaciones que vienen del tronco del marxismo revolucionario como Marea Socialista, la CMR y la CMI, sigue buscando su burgués nacionalista que por ahora es Chávez, todas ellas postergan el fortalecimiento de la independencia y autonomía del movimiento obrero para el nunca jamás, pues su socialismo está más lejos aún. Lo irónico es que mientras algunas corrientes de la llamada izquierda siguen llamando revolucionario al gobierno de Chávez y tratan de diferenciarlo de una política burguesa, este mismo gobierno y los principales dirigentes de la MUD y los sectores burgueses que se le han opuesto han acelerado sus reuniones y acuerdos, incluso dirigentes de Fedecamaras salieron declarando por los medios de comunicación, tras los llamados de un sector de la oposición al gobierno a marchar contra el supuesto golpe institucional dado por Maduro y la dirección del PSUV, que todo estaba bien y de los acuerdos llegados entre ellos, y de las excelentes perspectivas de la economía nacional, impulsadas por el sector privado y apoyados (financiados) por el gobierno (de Chávez). Los principales dirigentes de la oposición llaman a la calma y se abrazan con los dirigentes del chavismo en la Asamblea Nacional y en el Consejo Federal de gobierno. En el estado Lara los diputados del PSUV y PCV llegan a acuerdos sin, como dice un Luis Jonás Reyes, pensar en las diferencias partidistas sino solo en el beneficio del pueblo. Oyendo a ete connotado dirigente regional del PSUV, presidente del Consejo Legislativo y los saludos y posiciones expresadas en la Asamblea Nacional y el Consejo Federal de Gobierno por su partido y la mayoría de la MUD, nos damos cuenta que los análisis realizados hace por lo menos un año por nosotros, nos dice que se ha avanzado en la realización de un nuevo “Pacto de Punto Fijo” actualizado al 2012. En los próximos meses veremos como se desarrolla lo que solo puede significar más sacrificios para el pueblo, mayor explotación para la clase obrera, profundización de los lazos de dependencia económica y política de Venezuela con los centros imperiales, privilegiando el norteamericano, ahora bajo un acuerdo de todos los sectores de la burguesía y sus representantes políticos.



    Hacemos un llamado a todos los militantes revolucionarios a estudiar nuestra historia para aprender de ella y no cometer los mismos errores. Tenemos que redoblar los esfuerzos por unir a los trabajadores en lucha, clarificando el papel que juega el gobierno de Chávez, aunque coyunturalmente esto pueda causar roces con sectores importantes del movimiento obrero, pues es preferible alertar hoy de lo que se encubre tras un discurso radicaloide, aunque nos miren feo y no tener que sufrir mañana una nueva derrota y quizás más grave que la del 23 de enero, como por ejemplo la de un Chile cuando el partido comunista llamó a confiar no solo en Salvador Allende sino en el mismo Pinochet como su Ministro de la Defensa, o como cuando nos llamaron a votar por Caldera que nos llevó al desastre de la quiebra del Banco Latino con sus consecuencias sobre el movimiento obrero y el pueblo. A los trabajadores hay que decirles siempre la verdad como decía el viejo Lenín pues ello nos permitirá organizar a los mejores hombres y mujeres y formarlos en lo teórico y lo político para los combates decisivos en defensa de sus intereses inmediatos hacia la toma del poder. Vamos a construir una alternativo obrera revolucionaria, socialista e internacionalista.



    No hemos llegado a la cúspide del ascenso de las luchas que se abrieron el 27F, pero los militantes revolucionarios tenemos que tener claro que hay organizaciones que están trabajando para que no se repita un reventón como ese o como el del 23 de enero pues no quieren que el capitalismo sea puesto en peligro por un movimiento insurreccional de masas. Esa claridad nos debe llevar a intensificar el trabajo en el seno de la clase obrera y pueblo revolucionario para organizar y formar a sus mejores activistas para convertirlos en cuadros profesionales de la revolución, con una visión internacionalista, pues así como fueron acontecimientos internacionales los que determinaron la crisis económica y social que condujeron a la crisis al gobierno de Pérez Jiménez, nuevamente son acontecimientos internacionales, una crisis económica muy superior a la vivida bajo Pérez Jiménez, los que están determinando la evolución económica de nuestro país, con sus problemas que empezamos a pagar los trabajadores y estar preparados con esa visión internacional e internacionalista de apoyo militante a procesos revolucionarios y de luchas obreras en el mundo como los desarrollados en Libia, Egipto, Siria, Grecia, España, Italia, etc. nos estamos preparando para cumplir nuestro papel en el proceso social revolucionario abierto en la propia Venezuela.



    23/01/2013
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    E. B.
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    Re: 23 de enero 1958 - 23 de enero 2013: peligros que aún perduran

    Mensaje por E. B. el Jue Feb 07, 2013 6:32 am

    Muy interesante post, aunque yo considero que éstas fechas (23-E, 4-F) no son para festejos ni celebraciones, sino fechas para recordar, fechas que supusieron un cambio, el recordar el porque es lo que debería hacerse, no festejarlo como una fiesta, porque si bien sus intenciones fueron hasta incluso admirables, no festejo el hecho como tal por las vidas perdidas, por las injusticias cometidas, por el derramamiento de sangre que hubo y que afecto directamente al pueblo venezolano. Lamentablemente mucha gente no van más allá y celebran éstas dos fechas por los hechos acometidos y no el fondo ideológico de todo esto (En el 23-E la creación de una República Democrática y en el 4-F una explosión social contra la corrompida casta política liberal venezolana que gobernaba en ese tiempo).

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