Diferencias entre patriotismo y nacionalismo

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Patriotismo si o no

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Montoya
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Re: Diferencias entre patriotismo y nacionalismo

Mensaje por Montoya el Jue Feb 11, 2016 8:35 pm

Aquel patriota y nacionalista, que su patria y nación, no le da nada, ni cree en Dios, ni en la patria, ni en la nación, ni en Cristo que lo fundó.
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Jordi de Terrassa
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Re: Diferencias entre patriotismo y nacionalismo

Mensaje por Jordi de Terrassa el Jue Feb 11, 2016 8:47 pm

Inmundo, es usted el que se ha referido a mí, dos veces, me ha preguntado en que baso ni concepto de nación, y le he respondido que en el sentido que le da Engels en El origen de la familia, la propiedad privada y el estado, y en el sentido que lo emplea, junto con Marx, en el Manifiesto Comunista.

Usted perfectamente puede exponer su posición y Santas Pascuas. Yo me limito a exponer mi posición sin hacer referencia a nadie, posición que vuelvo a exponer;

Existe un patriotismo y nacionalismo de los explotadores, y un patriotismo y nacionalismo de los explotados, patriotismo y nacionalismo que ni mucho menos coinciden. El patriotismo y nacionalismo de los primeros enfrenta unas naciones a otras y las oprime a todas, el de los segundos trata a todas las naciones por igual, sin discriminar a unas naciones sobre otras, defendiendo la unidad de todos los trabajadores y oprimidos, sin distinción nacional, garantiza el libre derecho a la autodeterminación de todos los territorios.

Saludos.
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inmundo
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Re: Diferencias entre patriotismo y nacionalismo

Mensaje por inmundo el Jue Feb 11, 2016 10:25 pm

Jordi de Terrassa escribió:Inmundo, es usted el que se ha referido a mí, dos veces, me ha preguntado en que baso ni concepto de nación, y le he respondido que en el sentido que le da Engels en El origen de la familia, la propiedad privada y el estado, y en el sentido que lo emplea, junto con Marx, en el Manifiesto Comunista.
 
Usted perfectamente puede exponer su posición y Santas Pascuas. Yo me limito a exponer mi posición sin hacer referencia a nadie, posición que vuelvo a exponer;

Existe un patriotismo y nacionalismo de los explotadores, y un patriotismo y nacionalismo de los explotados, patriotismo y nacionalismo que ni mucho menos coinciden. El patriotismo y nacionalismo de los primeros enfrenta unas naciones a otras y las oprime a todas, el de los segundos trata a todas las naciones por igual, sin discriminar a unas naciones sobre otras, defendiendo la unidad de todos los trabajadores y oprimidos, sin distinción nacional, garantiza el libre derecho a la autodeterminación de todos los territorios.

Saludos.

Exactamente, su concepto de nación es el que lo iguala a cualquier comunidad lingüística, por lo tanto, usted se metió en una discusión enteramente diferente, y quiere hacer pasar gato por liebre. Ni siquiera se da cuenta de que en un texto Engels usa el concepto en sentido genérico, mientras que en el manifiesto, lo usan en sentido moderno, como fruto de la burguesía y su ideología nacionalista. SINO, NO PODRIAN DECIR QUE LAS DIFERENCIAS NACIONALES VAN A DESAPARECER TRAS LA REVOLUCION. No se puede referir a grupos linguisticos y costumbres locales, SINO A UNA IDEOLOGIA. Registrelo, dicen DESAPARECER DIFERENCIAS, no exaltarlas como Mao y los stalinistas y leninistas patriotas quieren postular.
Finalmente, para otros que han comentado, no hay diferencias entre nacionalismo y patriotismo. Qué bases científicas tiene el patriotismo? Ninguna, es una ideología.
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Re: Diferencias entre patriotismo y nacionalismo

Mensaje por surfas el Jue Feb 11, 2016 11:11 pm

inmundo escribió:Qué bases científicas tiene el patriotismo? Ninguna, es una ideología.


¿Eh? ¿Que una ideologia, cualquiera sea, no tiene bases cientificas? Osea que esta por fuera de la lucha de clases. Impecable eh.


"Pero, en realidad, también la ciencia es una superestructura, una ideología." Gramsci.
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Re: Diferencias entre patriotismo y nacionalismo

Mensaje por Jordi de Terrassa el Jue Feb 11, 2016 11:15 pm

¿Por qué le resulta imposible exponer su posición sin citarme, a la par que me pide que no le nombre?

Una vez aclarado que la concepción que defiendo de nación es el expuesta por Engels en El origen de la familia, la propiedad privada y el estado, y en el sentido que lo emplea, junto con Marx, en el Manifiesto Comunista.

Todos los patriotismos y nacionalismos son ideológicos, por eso la patriotismo y nacionalismo del proletariado no coinciden con el de la burguesía, ni con el nacionalismo de los señores feudales ni el de los esclavistas, etc…
No obstante, siendo la mira inmediata del proletariado la conquista del Poder político, su exaltación a clase nacional, a nación, es evidente que también en él reside un sentido nacional, aunque ese sentido no coincida ni mucho menos con el de la burguesía.
Y, cuando desaparezca la lucha entre las clases sociales, los nacionalismos perderán su carácter de clase, como carecía de él en las sociedades primitivas.
Con el antagonismo de las clases en el seno de cada nación, se borrará la hostilidad de las naciones entre sí.
http://www.marxists.org/espanol/m-e/1840s/48-manif.htm
Es decir, con la desaparición del antagonismo entre las clases sociales, habrá naciones pero no hostilidad entre ellas

Porque existen diferentes ideologías, unas defienden la explotación y otras se oponen a la explotación, que se corresponden con los intereses de las diferentes clases sociales, existen patriotismos y nacionalismos de los explotadores, y patriotismos y nacionalismos de los explotados, patriotismos y nacionalismos que ni mucho menos coinciden. El patriotismo y nacionalismo de los primeros enfrenta unas naciones a otras y las oprime a todas, el de los segundos trata a todas las naciones por igual, sin discriminar a unas naciones sobre otras, defendiendo la unidad de todos los trabajadores y oprimidos, sin distinción nacional, garantiza el libre derecho a la autodeterminación de todos los territorios.

Saludos.
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Re: Diferencias entre patriotismo y nacionalismo

Mensaje por inmundo el Jue Feb 11, 2016 11:51 pm

Jordi de Terrassa escribió:¿Por qué le resulta imposible exponer su posición sin citarme, a la par que me pide que no le nombre?

Una vez aclarado que la concepción que defiendo de nación es el expuesta por Engels en El origen de la familia, la propiedad privada y el estado, y en el sentido que lo emplea, junto con Marx, en el Manifiesto Comunista.

Todos los patriotismos y nacionalismos son ideológicos, por eso la patriotismo y nacionalismo del proletariado no coinciden con el de la burguesía, ni con el nacionalismo de los señores feudales ni el de los esclavistas, etc…
No obstante, siendo la mira inmediata del proletariado la conquista del Poder político, su exaltación a clase nacional, a nación, es evidente que también en él reside un sentido nacional, aunque ese sentido no coincida ni mucho menos con el de la burguesía.
Y, cuando desaparezca la lucha entre las clases sociales, los nacionalismos perderán su carácter de clase, como carecía de él en las sociedades primitivas.
Con el antagonismo de las clases en el seno de cada nación, se borrará la hostilidad de las naciones entre sí.
http://www.marxists.org/espanol/m-e/1840s/48-manif.htm
Es decir, con la desaparición del antagonismo entre las clases sociales, habrá naciones pero no hostilidad entre ellas

Porque existen diferentes ideologías, unas defienden la explotación y otras se oponen a la explotación, que se corresponden con los intereses de las diferentes clases sociales, existen patriotismos y nacionalismos de los explotadores, y patriotismos y nacionalismos de los explotados, patriotismos y nacionalismos que ni mucho menos coinciden. El patriotismo y nacionalismo de los primeros enfrenta unas naciones a otras y las oprime a todas, el de los segundos trata a todas las naciones por igual, sin discriminar a unas naciones sobre otras, defendiendo la unidad de todos los trabajadores y oprimidos, sin distinción nacional, garantiza el libre derecho a la autodeterminación de todos los territorios.

Saludos.

Simple, porque usted se refirió a mí. Debata con el aire, y no le contestaré. Con qué descaro sigue esquivando lo dicho expresamente en el Manifiesto, que las diferencias nacionales van a desaparecer. No interpreta bien ni una coma, pero podría prestar atención a las palabras individuales, por lo menos.
En general, tiene el método de inventarse cosas. Para Marx y Engels, la autodeterminación no era un valor. La revolución es el objetivo. Sin embargo, a usted se le ocurrió que el comunismo "considera que todas las naciones son iguales, promueve la unidad de todos los explotados y oprimidos, independientemente de su nacionalidad, garantizando el libre derecho de autodeterminación de todos los trabajadores." Alguna vez leyó los escritos de Engels donde dice que algunas naciones deben desaparecer "en la próxima guerra mundial", para favorecer la causa revolucionaria? Por qué diría algo así? Porque el derecho a la autodeterminación no era un valor en sí mismo, sino que debía apoyarse cuando era progresivo, y negarse cuando era reaccionario. Nada de exaltar el nacionalismo y elevarlo a un valor en sí mismo. Eso es una degeneración posterior.
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Re: Diferencias entre patriotismo y nacionalismo

Mensaje por militiano el Vie Feb 12, 2016 12:06 am

el "nacionalismo" expuesto desde el punto de vista marxista esta inserto dentro del contexto de el materialismo histórico, en la cual se establece para los paises atrasado y bajo el yugo de un imperio una doble tarea revolucionaria, la lucha por la liberación nacional y la revolución proletaria, el doble caracter para los paises atrasados de la lucha proletaria es parte de la revolución proletaria
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Re: Diferencias entre patriotismo y nacionalismo

Mensaje por inmundo el Vie Feb 12, 2016 12:28 am

Sobre las diferencias entre patriotismo y nacionalismo.
Si, como algunos han dicho, reivindican el primero, pero porque "lo identifican con las flores del campo, los olores de las panaderías y los cantos folkloricos", entonces el concepto no significa nada, sería lo mismo que reivindicar un gusto cinefilo sobre otro... o cualquier otra preferencia. Sería lo mismo que decir que me gusta vacacionar en la sierra más que en la playa.
Se supone que en este foro se discuten cosas con contenido político, así que vamos a descartar la primera definición.

También se ha dicho que se trata de reivindicarlo porque se ama tanto a la gente que vive en la patria, que el sentimiento consiste en buscar su bienestar... y que supuestamente eso no excluye el mismo amor por otra gente de otras nacionalidades... pero cómo que no? Esto es lo difícil de explicar! El nacionalismo y el patriotismo, por definición, no porque a mí se me ocurra, imponen límites entre las personas. Límites artificiales, que no tienen nada que ver con su lugar en las relaciones sociales de producción, sino con fronteras de variado tipo, que son mucho menos determinantes de la forma de vida. Si uno es patriota, quiere más a su gente que a la otra. Sino, no tiene sentido usar el concepto. O quiere más su cultura o lo que sea. Si no tiene estas preferencias, no es patriota. Sino el concepto no tiene contenido.
Para decirlo rápido, si un internacionalista es lo mismo que un patriota... a qué estamos jugando?
También es difícil de explicar a qué gente de su patria quiere a un patriota. Si es a toda la gente, incluida la población de h de p, estamos en presencia de un patriota. Pero si tal sujeto dice que no quiere a esa parte de la población... en qué quedamos? La patria es sólo el amor a una parte de la población de una nación o una región? Con qué criterio se excluye a los enemigos, por el hecho de que sean explotadores, milicos, periodistas, etc? Muy bien, pero ese criterio es clasista, excluye a la patria como unidad, es crítico de esa unidad.
El que quiera ser patriota de esta última forma, en realidad es solamente clasista, de la patria como un todo más querible que otros organismos similares, queda poco y nada.

Y finalmente, el que no quiera renunciar al patriotismo sólo porque haya una manzanas podridas en el país, resulta ser lo que son todos los patriotas y nacionalistas, enamorados de un concepto abstracto, de una pertenencia falsa, una falsa conciencia.

Añorar el pago es cosa de canciones folkloricas y no está mal, pero no nos confundamos. El patriotismo es otra cosa. Es un límite entre grupos de personas, no puede no serlo, ni en capitalismo, ni en socialismo. Y no es deseable, va contra la idea del humanismo marxista, de desarrollar al máximo las potencialidades individuales, a la par de las sociales. El patriotismo es de mente estrecha, y achica los horizontes, y cuando el marxismo lo ha tolerado, ha sido por cuestiones tácticas no porque lo eleve a un valor en sí mismo. Si alguna corriente lo ha hecho (y vaya que lo han hecho) se ha equivocado.
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Re: Diferencias entre patriotismo y nacionalismo

Mensaje por pablo13 el Vie Feb 12, 2016 12:41 am

Supongo que una cosa es sacar "chapa" de patriota ante la injerencia imperialista en nuestra región.
El sentido de pertenencia es otra cosa, pongo un ejemplo estúpido, cuando juega nuestra selección de fútbol o algún compatriota compite en determinada disciplina deportiva instintivamente "alentamos por los nuestros". Al igual que cuando escuchamos nuestro himno nacional y nos emocionamos.
Es decir, (a mi entender) el sentido patriota no esta mal. Siempre y cuando no caigamos en creer por un segundo que nuestra cultura, raíces, tradiciones, "son mejores" o "superiores" que otras. (no tengo que explayarme en ese punto por obvias razones).

Saludos !!

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Re: Diferencias entre patriotismo y nacionalismo

Mensaje por Jechu el Vie Feb 12, 2016 1:00 am

inmundo escribió:Sobre las diferencias entre patriotismo  y nacionalismo.
Si, como algunos han dicho, reivindican el primero, pero porque "lo identifican con las flores del campo, los olores de las panaderías y los cantos folkloricos", entonces el concepto no significa nada, sería lo mismo que reivindicar un gusto cinefilo sobre otro... o cualquier otra preferencia. Sería lo mismo que decir que me gusta vacacionar en la sierra más que en la playa.
Se supone que en este foro se discuten cosas con contenido político, así que vamos a descartar la primera definición.

También se ha dicho que se trata de reivindicarlo porque se ama tanto a la gente que vive en la patria, que el sentimiento consiste en buscar su bienestar... y que supuestamente eso no excluye el mismo amor por otra gente de otras nacionalidades... pero cómo que no? Esto es lo difícil de explicar! El nacionalismo y el patriotismo, por definición, no porque a mí se me ocurra, imponen límites entre las personas. Límites artificiales, que no tienen nada que ver con su lugar en las relaciones sociales de producción, sino con fronteras de variado tipo, que son mucho menos determinantes de la forma de vida. Si uno es patriota, quiere más a su gente que a la otra. Sino, no tiene sentido usar el concepto. O quiere más su cultura o lo que sea. Si no tiene estas preferencias, no es patriota. Sino el concepto no tiene contenido.
Para decirlo rápido, si un internacionalista es lo mismo que un patriota... a qué estamos jugando?
También es difícil de explicar a qué gente de su patria quiere a un patriota. Si es a toda la gente, incluida la población de h de p, estamos en presencia de un patriota. Pero si tal sujeto dice que no quiere a esa parte de la población... en qué quedamos? La patria es sólo el amor a una parte de la población de una nación o una región? Con qué criterio se excluye a los enemigos, por el hecho de que sean explotadores, milicos, periodistas, etc? Muy bien, pero ese criterio es clasista, excluye a la patria como unidad, es crítico de esa unidad.
El que quiera ser patriota de esta última forma, en realidad es solamente clasista, de la patria como un todo más querible que otros organismos similares, queda poco y nada.

Y finalmente, el que no quiera renunciar al patriotismo sólo porque haya una manzanas podridas en el país, resulta ser lo que son todos los patriotas y nacionalistas, enamorados de un concepto abstracto, de una pertenencia falsa, una falsa conciencia.

Añorar el pago es cosa de canciones folkloricas y no está mal, pero no nos confundamos. El patriotismo es otra cosa. Es un límite entre grupos de personas, no puede no serlo, ni en capitalismo, ni en socialismo. Y no es deseable, va contra la idea del humanismo marxista, de desarrollar al máximo las potencialidades individuales, a la par de las sociales. El patriotismo es de mente estrecha, y achica los horizontes, y cuando el marxismo lo ha tolerado, ha sido por cuestiones tácticas no porque lo eleve a un valor en sí mismo. Si alguna corriente lo ha hecho (y vaya que lo han hecho) se ha equivocado.

Pero no debe olvidar nunca que una cosa es lo que usted crea que creen otros y otra muy distinta es lo que realmente creen. Si no, es imposible un debate serio con usted.

Marx y Engels escribieron lo que escribieron y usted y militiano no han aportado un solo documento de los antes mencionados que sustenten su posición. Pero a tenor de lo que usted interpreta de lo que otros piensan no me cabe duda de que intenta amoldar el mundo a su pensamiento y partiendo de premisas falsas llega a conclusiones extravangantes.

Obvía por completo la cuestión de clase que en todo momento se ha mantenido a la hora de esgrimir este tema y se centra en los supuestos gustos a las flores , el disgusto a no se que hijos de puta...

Luego aparecerá el otro compañero tachando sin tapujos al que se le antoje de nazi o nazbol quedándose tan ancho como largo...

Antes se preguntó sobre si era estalinista ¿de qué misterioso pie cojean ustedes? Tan solo es para intentar comprender de que va el juego. Mientras Jordi de Terrassa y Duende Rojo dejan sus cuestiones meridianamente claras, ustedes dos no se hacen entender en absoluto...

Un saludo.
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Re: Diferencias entre patriotismo y nacionalismo

Mensaje por inmundo el Vie Feb 12, 2016 1:10 am

Jechu escribió:
inmundo escribió:Sobre las diferencias entre patriotismo  y nacionalismo.
Si, como algunos han dicho, reivindican el primero, pero porque "lo identifican con las flores del campo, los olores de las panaderías y los cantos folkloricos", entonces el concepto no significa nada, sería lo mismo que reivindicar un gusto cinefilo sobre otro... o cualquier otra preferencia. Sería lo mismo que decir que me gusta vacacionar en la sierra más que en la playa.
Se supone que en este foro se discuten cosas con contenido político, así que vamos a descartar la primera definición.

También se ha dicho que se trata de reivindicarlo porque se ama tanto a la gente que vive en la patria, que el sentimiento consiste en buscar su bienestar... y que supuestamente eso no excluye el mismo amor por otra gente de otras nacionalidades... pero cómo que no? Esto es lo difícil de explicar! El nacionalismo y el patriotismo, por definición, no porque a mí se me ocurra, imponen límites entre las personas. Límites artificiales, que no tienen nada que ver con su lugar en las relaciones sociales de producción, sino con fronteras de variado tipo, que son mucho menos determinantes de la forma de vida. Si uno es patriota, quiere más a su gente que a la otra. Sino, no tiene sentido usar el concepto. O quiere más su cultura o lo que sea. Si no tiene estas preferencias, no es patriota. Sino el concepto no tiene contenido.
Para decirlo rápido, si un internacionalista es lo mismo que un patriota... a qué estamos jugando?
También es difícil de explicar a qué gente de su patria quiere a un patriota. Si es a toda la gente, incluida la población de h de p, estamos en presencia de un patriota. Pero si tal sujeto dice que no quiere a esa parte de la población... en qué quedamos? La patria es sólo el amor a una parte de la población de una nación o una región? Con qué criterio se excluye a los enemigos, por el hecho de que sean explotadores, milicos, periodistas, etc? Muy bien, pero ese criterio es clasista, excluye a la patria como unidad, es crítico de esa unidad.
El que quiera ser patriota de esta última forma, en realidad es solamente clasista, de la patria como un todo más querible que otros organismos similares, queda poco y nada.

Y finalmente, el que no quiera renunciar al patriotismo sólo porque haya una manzanas podridas en el país, resulta ser lo que son todos los patriotas y nacionalistas, enamorados de un concepto abstracto, de una pertenencia falsa, una falsa conciencia.

Añorar el pago es cosa de canciones folkloricas y no está mal, pero no nos confundamos. El patriotismo es otra cosa. Es un límite entre grupos de personas, no puede no serlo, ni en capitalismo, ni en socialismo. Y no es deseable, va contra la idea del humanismo marxista, de desarrollar al máximo las potencialidades individuales, a la par de las sociales. El patriotismo es de mente estrecha, y achica los horizontes, y cuando el marxismo lo ha tolerado, ha sido por cuestiones tácticas no porque lo eleve a un valor en sí mismo. Si alguna corriente lo ha hecho (y vaya que lo han hecho) se ha equivocado.

Pero no debe olvidar nunca que una cosa es lo que usted crea que creen otros y otra muy distinta es lo que realmente creen. Si no, es imposible un debate serio con usted.

Marx y Engels escribieron lo que escribieron y usted y militiano no han aportado un solo documento de los antes mencionados que sustenten su posición. Pero a tenor de lo que usted interpreta de lo que otros piensan no me cabe duda de que intenta amoldar el mundo a su pensamiento y partiendo de premisas falsas llega a conclusiones extravangantes.

Obvía por completo la cuestión de clase que en todo momento se ha mantenido a la hora de esgrimir este tema y se centra en los supuestos gustos a las flores , el disgusto a no se que hijos de puta...

Luego aparecerá el otro compañero tachando sin tapujos al que se le antoje de nazi o nazbol quedándose tan ancho como largo...

Antes se preguntó sobre si era estalinista ¿de qué misterioso pie cojean ustedes? Tan solo es para intentar comprender de que va el juego. Mientras Jordi de Terrassa y Duende Rojo dejan sus cuestiones meridianamente claras, ustedes dos no se hacen entender en absoluto...

Un saludo.

Yo soy comunista de izquierda, lo puede googlear. Sobre documentos, presenté el trabajo de Hobsbawm, y nadie contestó nada. Corregí la interpretación del manifiesto haciendo énfasis en la palabra "desaparecer" conectado con "nacionalidades" y no se dieron por enterados. Hago alusión a escritos de Engels que pueden encontrarse fácilmente, sobre la necesidad de que desaparezcan algunas nacionalidades que él consideraba reaccionarias...https://www.google.com.ar/url?sa=t&source=web&rct=j&url=http://www.edicionesespartaco.com/libros/Nacionalismos%2520Proletariado.pdf&ved=0ahUKEwjm9cLE9_DKAhUKIpAKHYacBqkQFggYMAA&usg=AFQjCNG0fEAejVPNoX8yzJgZUmVRMzCW2g&sig2=0cqmyTNaaZ21dom3CVYmpg
Si usted no entiende, no me sorprende, ya que no es comunista, natural que sea patriota. No me interesa.
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Re: Diferencias entre patriotismo y nacionalismo

Mensaje por Jechu el Vie Feb 12, 2016 1:50 am

Lo siento, pero me veo en la obligación de rescatar estas dos aportaciones. Básicamente para que no se pierdan y porque hasta alguien que no es comunista puede entender.

Saludos.

Duende Rojo escribió escribió:Por lo que veo no has entendido abslutamente nada del tema del hilo: La diferencia entre patriotismo y nacionalismo es extensamente clarividente. Te explico (copio de otro post mío):

Nacionalismo: Es la psicología, la ideología, la política de preferencia de unas naciones a otras, de exaltación de la nación propia, de enardecimiento de las discordia nacionales y el odio racista. "Comunismo Científico. Diccionario." Editorial Progreso (Moscú 1981).


Patriotismo, sin embargo: Es la vinculación y afecto que un individuo tiene con su “patria” es decir, el medio político-social-cultural en el que vive, ha nacido o está ligado de algún modo. Los marxistas vamos más allá de este concepto en sí vacío de ideología y creemos en lo que se denomina, Patriotismo Socialista, que no es otra cosa que transferir ese afecto y vinculación en la lucha, defensa y fidelidad a la causa de la construcción del comunismo, es decir, como quieres a tu tierra, quieres luchar por los verdaderos intereses nacionales, que son los de la clase obrera. Esto es a lo que Lenin, y más tarde José Díaz, se referían como el verdadero patriotismo. Es decir, transferimos del político-social-cultural, al económico-político-social-cultural.


Hablas de idolatrar a la patria, pero tu referencia es al patriotismo de la burguesía, el que sí está carente de contenido ideológico, el que exalta el espíritu místico de la patria, la mitomanía, el chovinismo… Es decir, el patrioterismo derivado del NACIONALISMO que conlleva a la paranoia, el racismo, el etnocentrismo… El problema es asumir el discurso nacionalista o parte de él. Por ello hay otra frase que viene a decir que El nacionalismo es un gran ejemplo de revisionismo.

Se explica bien en esta cita de José Díaz:

"¿Patriotas ellos? ¡No! Las masas populares, vosotros, obreros y antifascistas en general, sois los patriotas, los que queréis a vuestro país libre de parásitos y opresores; pero los que os explotan no, ni son españoles, ni son defensores de los intereses del país, ni tienen derecho a vivir en la España de la cultura y del trabajo."

Por otro lado has querido ironizar conque la burguesía se ha apropiado de la Patria, pero tienes toda la razón del mundo. Lenin dijo sobre el patriotismo en general que era "uno de los sentimientos más profundos, afianzados por siglos y milenios", y como base sentimental poderosa es una herramienta que han usado siempre los poderosos en forma de nacionalismo, para manipular y enfrentar a las clases trabajadoras con un sentimiento vacío de contenido ideológico. Tu error es no salir de ahí, pero estás equiviocado de base... Quién es más patriota, el que defiende una idea mística y sentimental de la nación o el que expresa los verdaderos intereses nacionales?? En esos últimos estanmos nosotros.

Lenin (hay que leer más a Lenin) dijo:

"La defensa de la patria es una mentira en la guerra imperialista, pero no es de ninguna manera mentira en la guerra democrática y revolucionaria"

Me preguntas mi ideología? Soy marxista-leninista, patriota español.

Jordi de Terrassa escribió:
Karl Marx y Friedrich Engels en El Manifiesto Comunista escribió:Los trabajadores no tienen patria. Mal se les puede quitar lo que no tienen. No obstante, siendo la mira inmediata del proletariado la conquista del Poder político, su exaltación a clase nacional, a nación, es evidente que también en él reside un sentido nacional, aunque ese sentido no coincida ni mucho menos con el de la burguesía.

Ya el propio desarrollo de la burguesía, el librecambio, el mercado mundial, la uniformidad reinante en la producción industrial, con las condiciones de vida que engendra, se encargan de borrar más y más las diferencias y antagonismos nacionales.

El triunfo del proletariado acabará de hacerlos desaparecer. La acción conjunta de los proletarios, a lo menos en las naciones civilizadas, es una de las condiciones primordiales de su emancipación. En la medida y a la par que vaya desapareciendo la explotación de unos individuos por otros, desaparecerá también la explotación de unas naciones por otras.

Con el antagonismo de las clases en el seno de cada nación, se borrará la hostilidad de las naciones entre sí.
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El proletariado carece de patria porque carece del poder político. Es evidente que, para la ideología comunista, en el proletariado sí reside un sentido nacional, cuando éste se erige en clase social dominante, aunque no es el mismo sentido nacional que el de los capitalistas.

La existencia de las naciones es anterior no solo al modo de producción capitalista sino a la propia existencia de las clases sociales. Lo que hacen las clases sociales reaccionarias es utilizar el sentimiento nacional en beneficio de sus intereses. El proletariado en la defensa de sus intereses, convertirse en clase social dominante, también debe utilizar el sentimiento nacional, aunque de forma diferente a los capitalistas.

Con la desaparición de las clases sociales desaparece la hostilidad de las naciones entre sí, no las naciones. Frente al nacionalismo y patriotismo reaccionario, de enfrentar unas naciones con otras o que unas naciones son superiores a otras, el nacionalismo comunista es revolucionario ya que, sin negar las diferencias nacionales, considera que todas las naciones son iguales, promueve la unidad de todos los explotados y oprimidos, independientemente de su nacionalidad, garantizando el libre derecho de autodeterminación de todos los trabajadores.

Los revolucionarios denuncian los patriotismos y nacionalismos reaccionarios, tendentes a oprimir a unas naciones por otras, de igual modo denuncian los reaccionarios internacionalismos, tendentes a someter unas naciones a otras, así y como los falsos independentismos y “soberanismos”, tendentes a sustituir unos opresores por otros. Los revolucionarios defienden el patriotismo y el nacionalismo que considera a todas las naciones iguales, los revolucionarios a la par que defienden la unidad de todas las naciones y territorios, garantizan la plena independencia y soberanía nacional de todos los territorios, mediante el libre ejercicio del derecho de autodeterminación.

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Re: Diferencias entre patriotismo y nacionalismo

Mensaje por militiano el Vie Feb 12, 2016 3:46 am

señor jechu estan perdido eclecticismo ilustrado, como al parecer no tiene idea de marxismo por que no lo es , entonces le debo explicar que el materialismo historico establece la lucha por liberacion nacional en un contexto de país atrasado, que las revoluciones de tipo burguesa eran apoyada por los comunistas en ese contexto y por lo tanto el concepto de "nacionalizacion" es bajo esas premisas, pero el concepto de patriotismo , nace y se basa en el concepto de revoluciones por las independencia , pero no son los valores de la revolución comunista, nuestra revolución esta basada en el internacionalismo proletario, en el verdadero concepto de la autodeterminación de los procesos , el respeto por el desarrollo de los procesos de los países , pero en ningun momento los comunistas pueden levantar como propias concepto patrioteros, nuestra principal causa es la lucha proletaria y dentro de la lucha proletaria se puede respeta las ideas de otras clases que sirvan a la revolución , pero que en ningun momento pertenecen a la doctrina comunista, la única bandera e himno que tienen los comunistas , es una badera roja con una oz y un martillo y nuestro himno es la internacional, ante eso no existe nación ni patria, y asi fueron muertos muchos comunistas en alemania, en la urss, cuando muchos detenidos renegaron y s enegaron a cantar himnos nacionales , por ser comunista,, ¿cuales son los valores patrios?? a que patria defiendes?? e incluso si fuera socialista , para los comunistas sigue existiendo lucha de clases , finalmente el estado sigue siendo el enemigo de la sociedad comunista, los comunistas luchamos contra el estado y contra toda nacionalidad , al parecer eso es lo que olvidan algunos que se dicen de izquierda y algunos ignorantes anarquistas que se arrogan lo que descubrió marx
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Jordi de Terrassa
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Re: Diferencias entre patriotismo y nacionalismo

Mensaje por Jordi de Terrassa el Vie Feb 12, 2016 4:41 pm

Estimado Jechu;

El problema nacional es una cuestión ideológica, y como todas las ideologías en las sociedades de clase tienen carácter de clase.
Las diferentes ideologías, frente a la cuestión nacional, adoptan dos posiciones radicalmente diferentes ante tres problemas cardinales;
Todas las naciones son iguales en derechos y dignidad.No todas las naciones son iguales. Existen naciones reaccionarias y naciones revolucionarias, o naciones superiores y naciones inferiores, o…
 
No todos los patriotismos y nacionalismos son iguales. Existen patriotismos y nacionalismos revolucionarios, y patriotismos y nacionalismos reaccionarios.
 
Todos los patriotismos y nacionalismos son iguales. Equiparan el patriotismo y nacionalismo de los agresores con el patriotismo y nacionalismo de los agredidos.
Defensa del derecho de autodeterminación.
La unidad, o separación de las diferentes naciones, se decide mediante un referéndum democrático entre los habitantes de un territorio.
En contra del derecho de autodeterminación. Quién decide que naciones deben extinguirse, que naciones deben ser independientes y las que deben unirse es una minoría que impone su ideología nacional a la mayoría.

Las diferentes ideologías, ya se definan como comunistas o capitalistas, patrióticas o internacionalistas, adoptan una posición u otra y justifican las posiciones adoptadas con argumentos diferentes. Las ideologías del primer grupo son revolucionarias, las del segundo grupo son reaccionarias.

Los revolucionarios denuncian las ideologías de patriotismos y nacionalismos reaccionarios, tendentes a oprimir a unas naciones por otras, de igual modo denuncian los reaccionarios internacionalismos, tendentes a someter unas naciones a otras, así y como los falsos independentismos y “soberanismos”, tendentes a sustituir unos opresores por otros. Los revolucionarios defienden el patriotismo y el nacionalismo que considera a todas las naciones iguales, los revolucionarios a la par que defienden la unidad de todas las naciones y territorios, garantizan la plena independencia y soberanía nacional de todos los territorios, mediante el libre ejercicio del derecho de autodeterminación.

Saludos
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Re: Diferencias entre patriotismo y nacionalismo

Mensaje por militiano el Vie Feb 12, 2016 11:41 pm

Jordi de Terrassa escribió:Estimado Jechu;

El problema nacional es una cuestión ideológica, y como todas las ideologías en las sociedades de clase tienen carácter de clase.
Las diferentes ideologías, frente a la cuestión nacional, adoptan dos posiciones radicalmente diferentes ante tres problemas cardinales;
Todas las naciones son iguales en derechos y dignidad.No todas las naciones son iguales. Existen naciones reaccionarias y naciones revolucionarias, o naciones superiores y naciones inferiores, o…
 
No todos los patriotismos y nacionalismos son iguales. Existen patriotismos y nacionalismos revolucionarios, y patriotismos y nacionalismos reaccionarios.
 
Todos los patriotismos y nacionalismos son iguales. Equiparan el patriotismo y nacionalismo de los agresores con el patriotismo y nacionalismo de los agredidos.
Defensa del derecho de autodeterminación.
La unidad, o separación de las diferentes naciones, se decide mediante un referéndum democrático entre los habitantes de un territorio.
En contra del derecho de autodeterminación. Quién decide que naciones deben extinguirse, que naciones deben ser independientes y las que deben unirse es una minoría que impone su ideología nacional a la mayoría.

Las diferentes ideologías, ya se definan como comunistas o capitalistas, patrióticas o internacionalistas, adoptan una posición u otra y justifican las posiciones adoptadas con argumentos diferentes. Las ideologías del primer grupo son revolucionarias, las del segundo grupo son reaccionarias.

Los revolucionarios denuncian las ideologías de patriotismos y nacionalismos reaccionarios, tendentes a oprimir a unas naciones por otras, de igual modo denuncian los reaccionarios internacionalismos, tendentes a someter unas naciones a otras, así y como los falsos independentismos y “soberanismos”, tendentes a sustituir unos opresores por otros. Los revolucionarios defienden el patriotismo y el nacionalismo que considera a todas las naciones iguales, los revolucionarios a la par que defienden la unidad de todas las naciones y territorios, garantizan la plena independencia y soberanía nacional de todos los territorios, mediante el libre ejercicio del derecho de autodeterminación.

Saludos

pero eso seria patriotismo y nacionalismo? pues esas características es del internacionalismo , el mismo internacionalismo establece que todas las naciones son iguales y que los procesos de las naciones se deben respetar sin intervencionismo (autodeterminación) pero que en el que hacer proletariado la lucha es una sola contra las clases opresoras
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Re: Diferencias entre patriotismo y nacionalismo

Mensaje por inmundo el Sáb Feb 13, 2016 11:19 pm

Atención, patriotas!!!!!!


"La estrechez y el exclusivismo nacionales resultan de día en día más imposibles; de todas las literaturas nacionales y locales se forma una literatura universal"

"Las condiciones de existencia de la vieja sociedad están ya destruidas en las condiciones de existencia del proletariado. El proletariado está sin propiedad; sus relaciones de familia no tienen nada de común con las de la familia burguesa; el trabajo industrial moderno, que implica la servidumbre del obrero al capital, lo mismo en Inglaterra que en Francia, en América como en Alemania, despoja al proletariado de todo carácter nacional. Las leyes, la moral, la religión, son para él meros prejuicios burgueses, tras de los cuales se ocultan otros tantos intereses burgueses."

"La lucha del proletariado contra la burguesía, aunque en el fondo no sea una lucha nacional, reviste, sin embargo, al principio, tal forma. Huelga decir que el proletariado de cada país debe acabar antes de nada con su propia burguesía"

"Los comunistas no se distinguen de los otros partidos obreros más que en dos puntos:
l° En las diferentes luchas nacionales de los proletarios, ponen por delante y hacen valer los intereses independientes de la nacionalidad y comunes a todo el proletariado"

"Además, se acusa a los comunistas de querer abolir la patria, la nacionalidad, Los obreros no tienen patria. No se les puede arrebatar lo que no poseen. Como el proletariado de cada país debe en primer lugar conquistar el Poder político, erigirse en clase nacionalmente directora, constituirse como nación, es todavía nacional. aunque de ninguna manera en el sentido burgués.
Las demarcaciones nacionales y los antagonismos entre los pueblos desaparecen de día en día con el desenvolvimiento de la burguesía, la libertad de comercio y el mercado universal, con la uniformidad de la producción industrial y las condiciones de existencia que le corresponden.
El advenimiento del proletariado los hará desaparecer más deprisa todavía"

"Demostró de una manera irrefutable los efectos mortíferos del maquinismo y de la división del trabajo, la concentración de los capitales y de la propiedad territorial, la sobreproducción, las crisis, la fatal decadencia de los pequeños burgueses y de los agricultores, la miseria del proletariado, la anarquía en la producción, las crisis, la fatal decadencia de distribución de las riquezas, la guerra de exterminio industrial de las naciones entre sí, la disolución de las añejas costumbres, de las antiguas relaciones de familia, de las viejas nacionalidades."

(Manifiesto Comunista)
Digieran esto como puedan, revisionistas de cuarta.
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Re: Diferencias entre patriotismo y nacionalismo

Mensaje por Razion el Sáb Feb 13, 2016 11:55 pm

Comparto dos textos -de Lenin- que vienen al debate que se está dando (están publicados en el foro). No me es indiferente, por lo tanto con tiempo intervendré:
Va en concordancia con las características de patriotismo que sintetiza Jordi. Y con el que defendieron muchos movimientos revolucionarios durante el siglo pasado.

EL ORGULLO NACIONAL DE LOS RUSOS.

¡Cuánto se habla, se discute y se grita ahora acerca de la nación y de la patria! Los ministros liberales y radicales de Inglaterra, un sinfín de publicistas “avanzados” de Francia (que están de completo acuerdo con los publicistas de la reacción),un enjambre de escritorzuelos oficiales, demócratas constitucionalistas y progresistas (incluso algunos populistas y “marxistas”) de Rusia, todos exaltan de mil maneras la libertad y la independencia de la “patria”, la grandeza del principio de independencia nacional. Es imposible distinguir dónde termina el venal adulador del verdugo Nicolás Románov y delos torturadores de negros y de los habitantes de la India, y dónde empieza el pequeño burgués adocenado que sigue “la corriente” por estupidez o falta de carácter. Pero ni siquiera importa distinguirlo. Nos encontramos ante una corriente ideológica muy amplia y muy profunda cuyas raíces están sólidamente enlazadas con los intereses de los señores terratenientes y capitalistas de las naciones dominantes. Decenas y centenares de millones se gastan al año en la propaganda de las ideas que convienen a esas clases: el molino es grande y recibe agua de todas partes, empezando por el convencido chovinista Ménshikov y terminando por los chovinistas que lo son por oportunismo o por falta de carácter (Plejánov y Máslov, Rubanóvich y Smirnov,Kropotkin y Búrtsev).Probemos también nosotros, los socialdemócratas rusos, a definir nuestra posición ante esta corriente ideológica. Estaría mal que nosotros, representantes de una nación dominante del extremo Este de Europa y de una buena parte de Asia, olvidásemos la colosal importancia del problema nacional -sobre todo en un país al que con razón se denomina “cárcel de pueblos” en un período en que, precisamente en el extremo Este de Europa y en Asia, el capitalismo está despertando a la vida y a la conciencia toda una serie de naciones “nuevas”, grandes y pequeñas; en un momento en que la monarquía zarista ha puesto en pie de guerra a millones de rusos y “alógenos” para “resolver” una serie de problemas nacionales conforme a los intereses del Consejo de la Nobleza Unificada y de los Guchkov, los Krestóvnikov, los Dolgorúkov, los Kútler y los Ródichev.¿Nos es ajeno a nosotros, proletarios conscientes rusos, el sentimiento de orgullo nacional? ¡Pues claro que no! Amamos nuestra lengua y nuestra patria, ponemos todo muestro empeño en que sus masas trabajadoras (es decir, las nueve décimas partes de su población) se eleven a una vida consciente de demócratas y socialistas. Nada nos duele tanto como ver y sentir las violencias, la opresión y el escarnio aque los verdugos zaristas, los aristócratas y los capitalistas someten a nuestra hermosa patria. Nossentirnos orgullosos de que esas violencias hayan promovido resistencia en nuestro medio, entre los rusos, de que de ese medio saliera un Radíschev, salieran los decembristas y los revolucionarios del estado llano de los años 70, de que la clase obrera rusa formara en 1905 un poderoso partido revolucionario de masas, de que el mujik ruso empezara a convertirse, al mismo tiempo, en un demócrata y a barrer al pope y al terrateniente. Recordamos que el demócrata ruso Chernyshevski, al consagrar su vida a la causa de la revolución, dijo hace medio siglo: “Mísera nación de esclavos, todos esclavos de arriba abajo”. A los rusos, esclavos manifiestos o encubiertos (esclavos respecto a la monarquía zarista), no les gusta recordar estas palabras. A nuestro juicio, en cambio, son palabras de verdadero amor a la patria, de nostalgia por la falta de espíritu revolucionario en la masa de la población rusa. Entonces no lo había. Ahora, aunque no mucho, lo hay ya. Nos invade el sentimiento de orgullo nacional porque la nación rusa ha creado también una clase revolucionaria, ha demostrado también
que es capaz de dar a la humanidad ejemplos formidables de lucha por la libertad y por el socialismo, y no sólo formidables pogromos, hileras de patíbulos, mazmorras, hambres formidables y un formidable servilismo ante los popes, los zares, los terratenientes y los capitalistas. Nos invade el sentimiento de orgullo nacional, y precisamente por eso odiamos, en forma particular, nuestro pasado de esclavos (citando los terratenientes aristócratas llevaban a la guerra a los mujiks para estrangular la libertad de Hungría, Polonia, Persia y China) y nuestro presente de esclavos, cuando los mismos terratenientes, auxiliados por los capitalistas, nos llevan a la guerra para estrangular a Polonia y Ucrania, para ahogar el movimiento democrático en Persia y China, para afianzar a la banda de los Románov, Bóbrinski y Purishkévich, que constituyen un oprobio para nuestra dignidad nacional de rusos. Nadie tiene la culpa de haber nacido esclavo; pero el esclavo que rehúye aspirar a su propia libertad y, encima, justifica y embellece su esclavitud (llamando, por ejemplo, a la estrangulación de Polonia, Ucrania, etc., “defensa de la patria” de los rusos), semejante esclavo es un miserable lacayo que despierta un sentimiento legítimo de indignación, de desprecio y repugnancia.
“El pueblo que oprime a otros pueblos no puede ser libre”, decían los más grandes representantes de la democracia consecuente del siglo XIX, Marx y Engels, que llegaron a ser los maestros del proletariado revolucionario. Y nosotros, obreros rusos, impregnados del sentimiento de orgullo nacional, queremos a toda costa una Rusia libre e independiente, autónoma, democrática, republicana, orgullosa, que base sus relaciones con los vecinos en el principio humano de la igualdad, y no en el principio feudal de los privilegios, humillante para una gran nación. Precisamente porque la queremos así, decimos: en la Europa del siglo XX (aunque sea en el extremo Este de Europa) no se puede “defender la patria” de otro modo que luchando por todos los medios revolucionarios contra la monarquía, los terratenientes y los capitalistas de la propia patria, es decir, contra los peores enemigos de nuestra patria; los rusos no pueden “defender la patria” de otro modo que deseando, en cualquier guerra, la derrota del zarismo, como mal menor para las nueve décimas partes de la población de Rusia, pues el zarismo no sólo oprime en el terreno económico y político a estas nueve décimas partes de la población, sino quelas desmoraliza, humilla, deshonra y prostituye, acostumbrándolas a oprimir a otros pueblos, acostumbrándolas a encubrir su oprobio con frases hipócritas de seudopatriotismo. Se nos objetará, quizá, que, aparte del zarismo y bajo su amparo, ha surgido y se ha fortalecido ya otra fuerza histórica, el capitalismo ruso, que realiza una labor progresiva, centralizando en lo económico y uniendo en un todo vastísimas regiones. Pero esta objeción no justifica, sino que acusa con mayor energía aún a nuestros socialistas chovinistas, a los que debería llamarse socialistas del zar y de Purishkóvich (como Marx llamó a los lassalleanos socialistas del rey de Prusia). Supongamos, incluso, que la historia decide la cuestión a favor del capitalismo ruso de nación grande y opresora en contra de ciento y una pequeñas naciones. Esto no es imposible, pues toda la historia del capital es una historia de violencia y saqueo, de sangre y lodo. Nosotros en modo alguno somos partidarios incondicionales de naciones indefectiblemente pequeñas en igualdad de otras condiciones, estamos absolutamente en pro de la centralización y en contra del ideal pequeñoburgués de las relaciones federativas. Pero incluso en semejante caso, primero, no es cosa nuestra, no es cosa de demócratas (sin hablar ya de socialistas) ayudar a los Románov-Bóbrinski-Purishkévich a estrangular a Ucrania, etc. Bismarck realizó a su manera, a lo junker, una labor histórica progresista, pero ¡menudo “marxista” sería el que, por esta razón, pensase justificar el apoyo socialista a Bismarck! Además, Bismarck ayudaba al desarrollo económico unificando a los alemanes dispersos, que eran oprimidos por otros pueblos. En cambio, la prosperidad económica y el rápido desarrollo de Rusia exigen que se libre al país de la violencia que ejercen los rusos sobre otros pueblos. Y esta diferencia la olvidan nuestros admiradores delos casi Bismarck rusos genuinos. Segundo, si la historia decide la cuestión a favor del capitalismo ruso de gran nación dominante, de ello se deduce que será tanto mayor el papel socialista del proletariado ruso como impulsor principal de la revolución comunista, engendrada por el capitalismo. Pero la revolución del proletariado requiere una larga educación de los obreros en el espíritu de la más completa igualdad y fraternidad nacionales. Por tanto, desde el punto de vista de los intereses precisamente del proletariado ruso es imprescindible una prolongada educación de las masas en el sentido de defender del modo más enérgico, consecuente, audaz y revolucionario la completa igualdad de derechos y el derecho a la autodeterminación de todas las naciones oprimidas por los rusos. El interés del orgullo nacional (no entendido servilmente) de los rusos coincide con el interés socialista de los proletarios rusos (y de todos los demás proletarios). Nuestro modelo seguirá siendo Marx, quien, después de vivir varios decenios en Inglaterra, se hizo medio inglés y exigía la libertad y la independencia nacionales de Irlanda en beneficio del movimiento socialista de los obreros ingleses. En cambio, nuestros chovinistas socialistas patrios, como Plejánov, etc., etc., en el último e hipotético caso que hemos considerado, resultarán traidores no sólo a su patria, a la Rusia libre y democrática, sino también a la fraternidad proletaria de todos los pueblos de Rusia, es decir, a la causa del socialismo.
Publicado el 12 de diciembre de 1914 en el núm.
35 de “Sotsial-Demokrat ”


El programa militar de la revolución proletaria

En Holanda, Escandinavia y Suiza, entre los socialdemócratas revolucionarios, que luchan contra esa mentira socialchovinista de la "defensa de la patria" en la actual guerra imperialista, suenan voces en favor de la sustitución del antiguo punto del programa minimo socialdemócrata: "milicia" o "armamento del pueblo", por uno nuevo: "desarme". Jugend-Internationale ha abierto una discusión sobre este problema, y en su numero 3 ha publicado un editorial en favor del desarme. En las últimas tesis de R. Grimm[1] encontramos también, por desgracia, concesiones a la idea del "desarme". Se ha abierto una discusión en las revistas Neues Leben [2] y Vorbote [El Precursor]. Examinemos la posición de los defensores del desarme.

I

Como argumento fundamental se aduce que la reivindicación del desarme es la expresión más franca, decidida y consecuente de la lucha contra todo militarismo y contra toda guerra.

Pero precisamente en este argumento fundamental reside la equivocación fundamental de los partidarios del desarme.

Los socialistas, si no dejan de serlo, no pueden estar contra toda guerra.

En primer lugar, los socialistas nunca han sido ni podrán ser enemigos de las guerras revolucionarias. La burguesía de las "grandes" potencias imperialistas es hoy reaccionaria de pies a cabeza, y nosotros reconocemos que la guerra que ahora hace esa burguesía es una guerra reaccionaria, esclavista y criminal. Pero, ¿qué podría decirse de una guerra contra esa burguesía, de una guerra, por ejemplo, de los pueblos que esa burguesía oprime y que de ella dependen, o de los pueblos coloniales, por su liberacion? En el 5ƒ punto de las tesis del grupo "La internacional", leemos: "En la epoca de este imperialismo desenfrenado ya no puede haber guerras nacionales de ninguna clase" -- esto es evidentemente erróneo.

La historia del siglo XX, siglo del "imperialismo desenfrenado", está llena de guerras coloniales. Pero lo que nosotros, los europeos, opresores imperialistas de la mayoría de los pueblos del mundo, con el repugnante chovinismo europeo que nos es peculiar, llamamos "guerras coloniales", son a menudo guerras nacionales o insurrecciones nacionales de esos pueblos oprimidos. Una de las caracteristicas esenciales del imperialismo consiste, precisamente, en que acelera el desarrollo del capitalismo en los países más atrasados, ampliando y recrudeciendo así la lucha contra la opresión nacional. Esto es un hecho. Y de él se deduce inevitablemente que en muchos casos el imperialismo tiene que engendrar guerras nacionales. Junius, que en un folleto suyo defiende las "tesis" arriba mencionadas, dice que en la época imperialista toda guerra nacional contra una de las grandes potencias imperialistas conduce a la intervencion de otra gran potencia, también imperialista, que compite con la primera, y que, de este modo, toda guerra nacional se conviate en guerra imperialista. Mas también este argu mento es falso. Eso puede suceder, pero no siempre sucede así. Muchas guerras coloniales, entre 1900 y 1914, no siguieron este camino. Y sería sencillamente ridiculo decir que, por ejemplo, después de la guerra actual, si termina por un agotamiento extremo de los países beligerantes, "no puede" haber "ninguna" guerra nacional, progresiva, revolucionaria, por parte de China, pongamos por caso, en unión de la India, Persia, Siam, etc., contra las grandes potencias.

Negar toda posibilidad de guerras nacionales bajo el imperialismo es teóricamente falso, erróneo a todas luces desde el punto de vista histórico, y equivalente, en la práctica, al chovinismo europeo. ¡Nosotros, que pertenecemos a naciones que oprimen a centenares de millones de personas en Europa, en Africa, en Asia, etc., tenemos que decir a los pueblos oprimidos que su guerra contra "nuestras" naciones es "imposible"!

En segundo lugar, las guerras civiles también son guerras. Quien admita la lucha de clases no puede menos de admitir las guerras civiles, que en toda sociedad de clases representan la continuación, el desarrollo y el recrudecimiento -- naturales y en determinadas circunstancias inevitables -- de la lucha de clases. Todas las grandes revoluciones lo confirman. Negar las guerras civiles u olvidarlas sería caer en un oportunismo extremo y renegar de la revolución socialista.

En tercer lugar, el socialismo triunfante en un país no excluye en modo alguno, de golpe, todas las guerras en general. Al contrario, las presupone. El desarrollo del capitalismo sigue un curso extraordinariamente desigual en los diversos países. De otro modo no puede ser bajo el regimen de producción de mercancías. De aquí la conclusión indiscutible de que el socialismo no puede triunfar simultaneamente en todos los países. Triunfará en uno o en varios países, mientras los demás seguirán siendo, durante algún tiempo, países burgueses o preburgueses. Esto no sólo habra de provocar rozamientos, sino incluso la tendencia directa de la burguesía de los demás países a aplastar al proletariado triunfante del Estado socialista. En tales casos, la guerra sería, de nuestra parte, una guerra legítima y justa. Sería una guerra por el socialismo, por liberar de la burguesía a los otros pueblos. Engels tenía completa razón cuando, en su carta a Kautsky del 12 de septiembre de 1882,[3] reconocía directamente la posibilidad de "guerras defensivas" del socialismo ya triunfante. Se refería precisamente a la defensa del proletariado triunfante contra la burguesía de los demás países.

Sólo cuando hayamos derribado, cuando hayamos vencido y expropiado definitivamente a la burguesía en todo el mundo, y no sólo en un país, serán imposibles las guerras. Y desde un punto de vista científico sería completamente erróneo y antirrevolucionario pasar por alto o disimular lo que tiene precísamente más importancia: el aplastamiento de la resistencia de la burguesía, que es lo más difícil, lo que más lucha exige durante el paso al socialismo. Los popes "sociales" y los oportunistas están siempre dispuestos a soñar con un futuro socialismo pacífico, pero se distinguen de los socialdemócratas revolucionarios precisamente en que no quieren pensar ni reflexionar en la encarnizada lucha de clases y en las guerras de clases para alcanzar ese bello porvenir.

No debemos consentir que se nos engañe con palabras. Por ejemplo: a muchos les es odiosa la idea de la "defensa de la patria", porque los oportunistas francos y los kautskianos en cubren y velan con ella las mentiras de la burguesía en la actual guerra de rapiña. Esto es un hecho. Pero de él no se deduce que debamos olvidar en el sentido de las consignas políticas. Aceptar la "defensa de la patria" en la guerra actual equivaldría a considerarla "justa", adecuada a los intereses del proletariado, y nada más, absolutamente nada más, porque la invasión no está descartada en ninguna guerra. Sería sencillamente una necedad negar la "defensa de la patria" por parte de los pueblos oprimidos en su guerra contra las grandes potencias imperialistas o por parte del proletariado victorioso en su guerra contra cualquier Galliffet de un Estado burgues.

Desde el punto de vista teórico sería totalmente erróneo olvidar que toda guerra no es más que la continuación de la politica por otros medios. La actual guerra imperialista es la continuación de la política imperialista de dos grupos de gran des potencias, y esa política es originada y nutrida por el con junto de las relaciones de la época imperialista. Pero esta misma época ha de originar y nutrir también, inevitablemente, la política de lucha contra la opresión nacional y de lucha del proletariado contra la burguesía, y por ello mismo, la posibilidad y la inevitabilidad, en primer lugar, de las insurrecciones y guerras nacionales revolucionarias; en segundo lugar, de las guerras e insurrecciones del proletariado contra la burguesía; en tercer lugar, de la fusión de los dos tipos de guerras revolucionarias, etc.

II

A lo dicho hay que añadir la siguiente consideración general. Una clase oprimida que no aspirase a aprender el manejo de las armas, a tener armas, esa clase oprimida sólo merecería que se la tratara como a los esclavos. Nosotros, si no queremos convertirnos en pacifistas burgueses o en oportunistas, no podemos olvidar que vivimos en una sociedad de clases, de la que no hay ni puede haber otra salida que la lucha de clases. En toda sociedad de clases -- ya se funde en la esclavitud, en la servidumbre, o, como ahora, en el trabajo asalariado -- , la clase opresora está armada. No sólo el ejército regular moderno, sino también la milicia actual -- incluso en las repúblicas burguesas más democráticas, como, por ejemplo, en Suiza -- , representan el armamento de la burguesía contra el proletariado. Esta es una verdad tan elemental, que apenas si hay necesidad de detenerse especialmente en ella. Bastará recordar el empleo del ejército contra los huelguistas en todos los países capitalistas.

El armamento de la burguesía contra el proletariado es uno de los hechos más considerables, fundamentales e importantes de la actual sociedad capitalista. ¡Y ante semejante hecho se propone a los socialdemócratas revolucionarios que planteen la "reivindicación" del "desarme"! Esto equivale a renunciar por completo al punto de vista de la lucha de clases, a renegar de toda idea de revolución. Nuestra consigna debe ser: armar al proletariado para vencer, expropiar y desarmar a la burguesía. Esta es la única táctica posible para una clase revolucionaria, táctica que se desprende de todo el desarrollo objetivo del militarismo capitalista, y que es prescrita por este desarrollo. Sólo después de haber desarmado a la burguesía podrá el proletariado, sin traicionar su misión histórica universal, convertir en chatarra toda clase de armas en general, y así lo hará indudablemente el proletariado, pero sólo entonces ; de ningún modo antes.

Si la guerra actual despierta entre los reaccionarios socialistas cristianos y entre los jeremias pequeños burgueses sólo susto y horror, sólo repugnancia hacia todo empleo de las armas, hacia la sangre, la muerte, etc., nosotros, en cambio, debemos decir: la sociedad capitalista ha sido y es siempre un horror sin fin. Y si ahora la guerra actual, la más reaccionaria de todas las guerras, prepara a esa sociedad un fin con horror, no tenemos ningún motivo para entregarnos a la desesperación. Y en una época en que, a la vista de todo el mundo, se esta preparando por la misma burguesía la única guerra legítima y revolucionaria, a saber: la guerra civil contra la burguesía imperialista, la "reivindicación" del desarme, o mejor dicho, la ilusión del desarme es única y exclusivamente, por su significado objetivo, una prueba de desesperación.

Al que diga que esto es una teoría al margen de la vida, le recordaremos dos hechos de carácter histórico universal: el papel de los trusts y del trabajo de las mujeres en las fábricas, por un lado, y la Comuna de 1871 y la insurrección de diciembre de 1905 en Rusia, por el otro.

El propósito de la burguesía es desarrollar trusts, empujar a niños y mujeres a las fábricas, donde los tortura, los pervierte y los condena a la extrema miseria. Nosotros no "exigimos" semejante desarrollo, no lo "apoyamos", luchamos contra él. Pero ¿como luchamos? Sabemos que los trusts y el trabajo de las mujeres en las fábricas son progresistas. No queremos volver atrás, a los oficios artesanos, al capitalismo premonopolista, al trabajo doméstico de la mujer. ¡Adelante, a través de los trusts, etc., y más allá de ellos, hacia el socialismo!

Este razonamiento, con las correspondientes modificaciones, es también aplicable a la actual militarización del pueblo. Hoy la burguesía imperialista no sólo militariza a todo el pueblo, sino también a la juventud. Mañana tal vez empiece a militarizar a las mujeres. Nosotros debemos decir ante esto: ¡tanto mejor! ¡Adelante, rapidamente! Cuanto más rapidamente, tanto más cerca se estará de la insurrección armada contra el capitalismo. ¿Cómo pueden los socialdemócratas dejarse intimidar por la militarización de la juventud, etc., si no olvidan el ejemplo de la Comuna? Eso no es una "teoría al margen de la vida", no es una ilusión, sino un hecho. Y sería en verdad gravisimo que los socialdemócratas, pese a todos los hechos económicos y políticos, comenzaran a dudar de que la época imperialista y las guerras imperialistas deben conducir inevitablemente a la repetición de tales hechos.

Cierto observador burgués de la Comuna escribía en mayo de 1871 en un periódico inglés: "¡Si la nación francesa estuviera formada sólo por mujeres, qué nación tan horrible sería!" Mujeres y niños hasta de trece años lucharon en los días de la Comuna al lado de los hombres. Y no podrá suceder de otro modo en las futuras batallas por el derrocamiento de la burguesía. Las mujeres proletarias no contemplarán pasivamente cómo la burguesía, bien armada, ametralla a los obreros, mal armados o inermes. Tomarán las armas, como en 1871, y de las asustadas naciones de ahora, o mejor dicho, del actual movimiento obrero, desorganizado más por los oportunistas que por los gobiernos, surgirá indudablemente, tarde o temprano, pero de un modo absolutamente indudable, la unión internacional de las "horribles naciones" del proletariado revolucionario.

La militarización penetra ahora toda la vida social. El imperialismo es una lucha encarnizada de las grandes potencias por el reparto y la redistribución del mundo, y por ello tiene que conclucir inevitablemente a un reforzamiento de la militarización en todos los países, incluso en los neutrales y pequeños. ¿¿Con qué harán frente a esto las mujeres proletarias?? ¿Se limitarán a maldecir toda guerra y todo lo militar, se limitarán a exigir el desarme? Nunca se conformarán con papel tan vergonzoso las mujeres de una clase oprimida que sea verdaderamente revolucionaria. Les dirán a sus hijos: "Pronto serás grande. Te darán un fusil. Tómalo y aprende bien a manejar las armas. Es una ciencia imprescindible para los proletarios, y no para disparar contra tus hermanos, los obreros de otros países, como sucede en la guerra actual, y como te aconsejan que lo hagas los traidores al socialismo, sino para luchar contra la burguesía de tu propio país, para poner fin a la explotación, a la miseria y a las guerras, no con buenos deseos, sino venciendo a la burguesía y desarmándola".

De renunciar a esta propaganda, precisamente a esta ptopaganda, en relación con la guerra actual, mejor es no decir más palabras solemnes sobre la socialdemocracia revolucionaria internacional, sobre la revolución socialista, sobre la guerra contra la guerra.


III

Los partidarios del desarme se pronuncian contra el punto del programa referente al "armamento del pueblo", entre otras razones, porque, según dicen, esta reivindicación conduce más fácilmente a las concesiones al oportunismo. Ya hemos examinado más arriba lo más importante: la relación entre el desarme y la lucha de clases y la revolución social. Examinaremos ahora qué relación guarda la reivindicación del desarme con el oportunismo. Una de las razones más importantes de que esta reivindicación sea inadmisible consiste precisamente en que ella, y las ilusiones a que da origen, debilitan y enervan inevitablemente nuestra lucha contra el oportunismo.

No cabe duda de que esta lucha es el principal problema inmediato de la Internacional. Una lucha contra el imperialismo que no esté indisolublemente ligada a la lucha contra el oportunismo es una frase vacía o un engaño. Uno de los principales defectos de Zimmerwald y de Kienthal,[4] una de las principales causas del posible fracaso de estos germenes de la III Internacional, consiste precisamente en que ni siquiera se ha planteado francamente el problema de la lucha contra el opor tunismo, sin hablar ya de una solución de este problema que señale la necesidad de romper con los oportunistas. El oportunismo triunfó, temporalmente, en el seno del movimiento obrero europeo. En todos los países más importantes han aparecido dos matices fundamentales del oportunismo: primero, el socialimperialismo franco, cínico, y por ello menos peligroso, de los Plejánov, los Scheidemann, los Legien, los Albert Thomas y los Sembat, los Vandervelde, los Hyndman, los Henderson, etc.; segundo, el encubierto, kautskiano: Kautsky-Haase y el "Grupo Socialdemócrata del Trabajo"[5] en Alemania; Longuet, Pressemane, Mayeras, etc., en Francia Ramsay McDonald y otros jefes del "Partido Laborista Independiente", en Inglaterra; Mártov, Chjeídse, etc., en Rusia; Treves y otros reformistas llamados de izquierda, en Italia.

El oportunismo franco esta directa y abiertamente contra la revolución y contra los movimientos y explosiones revolucionarias que se están iniciando, y ha establecido una alianza directa con los gobiernos, por muy diversas que sean las formas de esta alianza, desde la participación en los ministerios hasta la participación en los comites de la industria armamentista (en Rusia)[6]. Los oportunistas encubiertos, los kautskianos, son mucho más nocivos y peligrosos para el movimiento obrero porque la defensa que hacen de la alianza con los primeros la encubren con palabrejas "marxistas" y consignas pacifistas que suenan plausiblemente. La lucha contra estas dos formas del oportunismo dominante debe ser desarrollada en todos los terrenos de la política proletaria: parlamento, sindicatos, huelgas, en la cuestión militar, etc. La particularidad principal que distingue a estas dos formas del oportunismo dominante consiste en que el problema concreto de la relación entre la guerra actual y la revolución y otros problemas concretos de la revolución se silencian y se encubren, o se tratan con la mirada puesta en las prohibiciones policíacas. Y eso a pesar de que antes de la guerra se había señalado infinidad de veces, tanto en forma no oficial como con carácter oficial en el Manifiesto de Basilea, la relación que guardaba precisamente esa guerra inminente con la revolución proletaria. Mas el defecto prin cipal de la reivindicación del desarme consiste precisamente en que se pasan por alto todos los problemas concretos de la revolución. ¿O es que los partidarios del desarme están a favor de un tipo completamente nuevo de revolución sin armas?

Prosigamos. En modo alguno estamos contra la lucha por las reformas. No queremos desconocer la triste posibilidad de que la humanidad -- en el peor de los casos -- pase todavía por una segunda guerra imperialista, si la revolución no surge de la guerra actual, a pesar de las numerosas explosiones de efervescencia y descontento de las masas y a pesar de nuestros esfuerzos. Nosotros somos partidarios de un programa de reformas que también debe ser dirigido contra los oportunistas. Los oportunistas no harían sino alegrarse en el caso de que les dejasemos por entero la lucha por las reformas y nos eleváramos a las nubes de un vago "desarme", para huir de una realidad lamentable. El "desarme" es precisamente la huida frente a una realidad detestable, y en modo alguno la lucha contra ella.

En semejante programa nosotros diríamos aproximadamente: "La consigna y el reconocimiento de la defensa de la patria en la guerra imperialista de 1914-1916 no sirven más que para corromper el movimiento obrero con mentiras burguesas". Esa respuesta concreta a cuestiones concretas sería teóricamente más justa, mucho más útil para el proletariado y más insoportable para los oportunistas que la reivindicación del desarme y la renuncia a "toda" defensa de la patria. Y podríamos añadir: "La burguesía de todas las grandes potencias imperialistas, de Inglaterra, Francia, Alemania, Austria, Rusia, Italia, el Japón y los Estados Unidos, es hoy hasta tal punto reaccionaria y está tan penetrada de la tendencia a la dominación mundial, que toda guerra por parte de la burguesía de estos países no puede ser más que reaccionaria. El proletariado no sólo debe oponerse a toda guerra de este tipo, sino que debe desear la derrota de 'su' gobierno en tales guerras y utilizar esa derrota para una insurrección revolucionaria, si fracasa la insurrección destinada a impedir la guerra".

En lo que se refiere a la milicia, deberíamos decir: no somos partidarios de la milicia burguesa, sino únicamente de una milicia proletaria. Por eso, "ni un céntimo, ni un hombre", no sólo para el ejército regular, sino tampoco para la milicia burguesa, incluso en países como los Estados Unidos o Suiza, Noruega, etc. Tanto más cuanto que en los países republicanos más libres (por ejemplo, en Suiza) observamos una prusificación cada vez mayor de la milicia, sobre todo en 1907 y 1911, y que se la prostituye, movilizándola contra los huelguistas. Nosotros podemos exigir que los oficiales sean elegidos por el pueblo, que sea abolida toda justicia militar, que los obreros extranjeros tengan los mismos derechos que los obreros nacionales (punto de especial importancia para los Estados imperialistas que, como Suiza, explotan cada vez en mayor número y cada vez con mayor descaro a obreros extranjeros, sin otorgarles derechos). Y además, que cada cien habitantes de un país, por ejemplo, tengan derecho a formar asociaciones libres para aprender el manejo de las armas, eligiendo libremente instructores retribuidos por el Estado, etc. Sólo en tales condiciones podría el proletariado aprender el manejo de las armas efectivamente para sí, y no para sus esclavizadores, y los intereses del proletariado exigen absolutamente ese aprendizaje. La revolución rusa ha demostrado que todo éxito, incluso un éxito parcial, del movimiento revolucionario -- por ejemplo, la conquista de una ciudad, un poblado fabril, una parte del ejército -- obligará inevitablemente al proletariado vencedor a poner en práctica precisamente ese programa.

Por último, contra el oportunismo no se puede luchar, naturalmente, sólo con programas, sino vigilando sin descanso para que se los ponga en práctica de una manera efectiva. El mayor error, el error fatal de la fracasada II Internacional, consistió en que sus palabras no correspondian a sus hechos, en que se inculcaba la costumbre de recurrir a la hipocresia y a una desvergonzada fraseologia revolucionaria (vease la actitud de hoy de Kautsky y Cía. ante el Manifiesto de Basilea). El desarme como idea social -- es decir, como idea engendrada por determinado ambiente social, como idea capaz de actuar sobre determinado medio social, y no como simple extravagancia de un individuo -- tiene su origen, evidentemente, en las condiciones particulares de vida, "tranquilas" excepcionalmente, de algunos Estados pequeños, que durante un periodo bastante largo han estado al margen del sangriento camino mundial de las guerras, y que confían poder seguir apartados de él. Para convencerse de ello basta reflexionar, por ejemplo, en los argu mentos de los partidarios del desarme en Noruega: "Somos un país pequeño, nuestro ejército es pequeño, nada podemos hacer contra las grandes potencias" (y por ello nada pueden hacer tampoco si se les impone por la fuerza una alianza imperialista con uno u otro grupo de grandes potencias) . . . , "queremos seguir en paz en nuestro apartado rinconcito y proseguir nuestra política pueblerina, exigir el desarme, tribunales de arbitraje obligatorios, una neutralidad permanente, etc." (¿"permanente", como la de Bélgica?).

La mezquina aspiración de los pequeños Estados a quedarse al margen, el deseo pequeñoburgues de estar lo más lejos posible de las grandes batallas de la historia mundial, de aprovechar su situación relativamente monopolista para seguir en una pasividad acorchada, tal es la situación social objetiva que puede asegurar cierto éxito y cierta difusión a la idea del desarme en algunos pequeños Estados. Claro que semejante aspiración es reaccionaria y descansa toda ella en ilusiones, pues el imperialismo, de uno u otro modo, arrastra a los pequeños Estados a la vorágine de la economía mundial y de la política mundial.

En Suiza, por ejemplo, su situación imperialista prescribe objetivamente dos lineas del movimiento obrero: los oportunistas, en alianza con la burguesía, aspiran a hacer de Suiza una unión monopolista republicano-democrática, a fin de obtener ganancias con los turistas de la burguesía imperialista y de aprovechar del modo más lucrativo y más tranquilo posible esta "tranquila" situación monopolista.

Los verdaderos socialdemócratas de Suiza aspiran a utilizar la relativa libertad del país y su situación "internacional" para ayudar a la estrecha alianza de los elementos revolucionarios de los partidos obreros europeos a alcanzar la victoria. En Suiza no se habla, gracias a Dios, un "idioma propio", sino tres idiomas universales, los tres, precisamente, que se hablan en los países beligerantes que limitan con ella.

Si los 20.000 miembros del Partido suizo contribuyeran semanalmente con dos céntimos como "impuesto extraordinario de guerra", obtendríamos al año 20.000 francos, cantidad más que suficiente para imprimir periódicamente y difundir en tres idiomas, entre los obreros y soldados de los países beligerantes, a pesar de las prohibiciones de los Estados Mayores Generales, todo cuanto diga la verdad sobre la indignación que comienza a cundir entre los obreros, sobre su fraternización en las trincheras, sobre sus esperanzas de utilizar revolucionariamente las armas contra la burguesía imperialista de sus "pro pios" países, etc.

Nada de esto es nuevo. Precisamente es lo que hacen los mejores periódicos, como La Sentinelle, Volksrecht y Berner Tagwacht,[7] pero, por desgracia, en medida insuficiente. Sólo semejante actividad puede hacer de la magnífica resolución del Congreso de Aarau algo mís que una mera resolución magnífica.

La cuestión que ahora nos interesa se plantea en la forma siguiente: ccorresponde la reivindicación del desarme a la tendencia revolucionaria entre los socialdemócratas suizos? Es evidente que no. El "desarme" es, objetivamente, el programa más nacional, el más especificamente nacional de los pequeños Estados, pero en manera alguna el programa internacional de la socialdemocracia revolucionaria internacional.


Firmado: N. Lenin

https://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/1910s/1916mil.htm


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No hay Revolución sin Revolucionarios
Los revolucionarios de todo el mundo somos hermanos

Jose de San Martín


"Toda nuestra acción es un grito de guerra contra el imperialismo y un clamor por la unidad de los pueblos contra el gran enemigo del género humano: los Estados Unidos de Norteamérica. En cualquier lugar que nos sorprenda la muerte, bienvenida sea, siempre que ése, nuestro grito de guerra, haya llegado hasta un oído receptivo y otra mano se tienda para empuñar nuestras armas, y otros hombres se apresten a entonar los cantos luctuosos con tableteo de ametralladoras y nuevos gritos de guerra y de victoria."
Comandante Ernesto "Che" Guevara

"En las peleas callejeras hay dos tipos de golpeadores. Está el que pega, ve sangre, se asusta y recula. Y está el que pega, ve sangre y va por todo, a matar. Muy bien, muchachos: vengo de afuera y les juro que hay olor a sangre"
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Re: Diferencias entre patriotismo y nacionalismo

Mensaje por Jordi de Terrassa el Dom Feb 14, 2016 12:06 am

Karl Marx y Friedrich Engels en El Manifiesto Comunista escribió:Por su forma, aunque no por su contenido, la campaña del proletariado contra la burguesía empieza siendo nacional.  Es lógico que el proletariado de cada país ajuste ante todo las cuentas con su propia burguesía…

…Los trabajadores no tienen patria. Mal se les puede quitar lo que no tienen. No obstante, siendo la mira inmediata del proletariado la conquista del Poder político, su exaltación a clase nacional, a nación, es evidente que también en él reside un sentido nacional, aunque ese sentido no coincida ni mucho menos con el de la burguesía.

Ya el propio desarrollo de la burguesía, el librecambio, el mercado mundial, la uniformidad reinante en la producción industrial, con las condiciones de vida que engendra, se encargan de borrar más y más las diferencias y antagonismos nacionales.

El triunfo del proletariado acabará de hacerlos desaparecer. La acción conjunta de los proletarios, a lo menos en las naciones civilizadas, es una de las condiciones primordiales de su emancipación. En la medida y a la par que vaya desapareciendo la explotación de unos individuos por otros, desaparecerá también la explotación de unas naciones por otras.

Con el antagonismo de las clases en el seno de cada nación, se borrará la hostilidad de las naciones entre sí.
http://www.marxists.org/espanol/m-e/1840s/48-manif.htm
Es decir, el proletariado carece de patria porque no es la clase social dominante, pero para convertirse en la clase social dominate en el proletariado reside, y debe ser exaltado, un sentido nacional.

Saludos.
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Re: Diferencias entre patriotismo y nacionalismo

Mensaje por inmundo el Dom Feb 14, 2016 12:27 am

Jordi de Terrassa escribió:
Karl Marx y Friedrich Engels en El Manifiesto Comunista escribió:Por su forma, aunque no por su contenido, la campaña del proletariado contra la burguesía empieza siendo nacional.  Es lógico que el proletariado de cada país ajuste ante todo las cuentas con su propia burguesía…

…Los trabajadores no tienen patria. Mal se les puede quitar lo que no tienen. No obstante, siendo la mira inmediata del proletariado la conquista del Poder político, su exaltación a clase nacional, a nación, es evidente que también en él reside un sentido nacional, aunque ese sentido no coincida ni mucho menos con el de la burguesía.

Ya el propio desarrollo de la burguesía, el librecambio, el mercado mundial, la uniformidad reinante en la producción industrial, con las condiciones de vida que engendra, se encargan de borrar más y más las diferencias y antagonismos nacionales.

El triunfo del proletariado acabará de hacerlos desaparecer. La acción conjunta de los proletarios, a lo menos en las naciones civilizadas, es una de las condiciones primordiales de su emancipación. En la medida y a la par que vaya desapareciendo la explotación de unos individuos por otros, desaparecerá también la explotación de unas naciones por otras.

Con el antagonismo de las clases en el seno de cada nación, se borrará la hostilidad de las naciones entre sí.
http://www.marxists.org/espanol/m-e/1840s/48-manif.htm
Es decir, el proletariado carece de patria porque no es la clase social dominante, pero para convertirse en la clase social dominate en el proletariado reside, y debe ser exaltado, un sentido nacional.

Saludos.

Fijate cómo se debe citar, patriota:

"La estrechez y el exclusivismo nacionales resultan de día en día más imposibles; de todas las literaturas nacionales y locales se forma una literatura universal"

"Las condiciones de existencia de la vieja sociedad están ya destruidas en las condiciones de existencia del proletariado. El proletariado está sin propiedad; sus relaciones de familia no tienen nada de común con las de la familia burguesa; el trabajo industrial moderno, que implica la servidumbre del obrero al capital, lo mismo en Inglaterra que en Francia, en América como en Alemania, despoja al proletariado de todo carácter nacional. Las leyes, la moral, la religión, son para él meros prejuicios burgueses, tras de los cuales se ocultan otros tantos intereses burgueses."

"La lucha del proletariado contra la burguesía, aunque en el fondo no sea una lucha nacional, reviste, sin embargo, al principio, tal forma. Huelga decir que el proletariado de cada país debe acabar antes de nada con su propia burguesía"

"Los comunistas no se distinguen de los otros partidos obreros más que en dos puntos:
l° En las diferentes luchas nacionales de los proletarios, ponen por delante y hacen valer los intereses independientes de la nacionalidad y comunes a todo el proletariado"

"Además, se acusa a los comunistas de querer abolir la patria, la nacionalidad, Los obreros no tienen patria. No se les puede arrebatar lo que no poseen. Como el proletariado de cada país debe en primer lugar conquistar el Poder político, erigirse en clase nacionalmente directora, constituirse como nación, es todavía nacional. aunque de ninguna manera en el sentido burgués.
Las demarcaciones nacionales y los antagonismos entre los pueblos desaparecen de día en día con el desenvolvimiento de la burguesía, la libertad de comercio y el mercado universal, con la uniformidad de la producción industrial y las condiciones de existencia que le corresponden.
El advenimiento del proletariado los hará desaparecer más deprisa todavía"

"Demostró de una manera irrefutable los efectos mortíferos del maquinismo y de la división del trabajo, la concentración de los capitales y de la propiedad territorial, la sobreproducción, las crisis, la fatal decadencia de los pequeños burgueses y de los agricultores, la miseria del proletariado, la anarquía en la producción, las crisis, la fatal decadencia de distribución de las riquezas, la guerra de exterminio industrial de las naciones entre sí, la disolución de las añejas costumbres, de las antiguas relaciones de familia, de las viejas nacionalidades."

Se cita sin mutilar el texto. Es demasiado pedir?
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Re: Diferencias entre patriotismo y nacionalismo

Mensaje por Jordi de Terrassa el Dom Feb 14, 2016 1:19 am

Ejemplo de cortar una cita;
"Además, se acusa a los comunistas de querer abolir la patria, la nacionalidad, Los obreros no tienen patria. No se les puede arrebatar lo que no poseen. Como el proletariado de cada país debe en primer lugar conquistar el Poder político, erigirse en clase nacionalmente directora, constituirse como nación, es todavía nacional. aunque de ninguna manera en el sentido burgués.
Las demarcaciones nacionales y los antagonismos entre los pueblos desaparecen de día en día con el desenvolvimiento de la burguesía, la libertad de comercio y el mercado universal, con la uniformidad de la producción industrial y las condiciones de existencia que le corresponden.
El advenimiento del proletariado los hará desaparecer más deprisa todavía"
Cita completa;
Karl Marx y Friedrich Engels en El Manifiesto Comunista escribió:A los comunistas se nos reprocha también que queramos abolir la patria, la nacionalidad.

Los trabajadores no tienen patria. Mal se les puede quitar lo que no tienen. No obstante, siendo la mira inmediata del proletariado la conquista del Poder político, su exaltación a clase nacional, a nación, es evidente que también en él reside un sentido nacional, aunque ese sentido no coincida ni mucho menos con el de la burguesía.

Ya el propio desarrollo de la burguesía, el librecambio, el mercado mundial, la uniformidad reinante en la producción industrial, con las condiciones de vida que engendra, se encargan de borrar más y más las diferencias y antagonismos nacionales.

El triunfo del proletariado acabará de hacerlos desaparecer. La acción conjunta de los proletarios, a lo menos en las naciones civilizadas, es una de las condiciones primordiales de su emancipación. En la medida y a la par que vaya desapareciendo la explotación de unos individuos por otros, desaparecerá también la explotación de unas naciones por otras.

Con el antagonismo de las clases en el seno de cada nación, se borrará la hostilidad de las naciones entre sí
.
http://www.marxists.org/espanol/m-e/1840s/48-manif.htm
Es de suponer que con la desaparición de la explotación no desaparecen los individuos, de igual forma tampoco desaparecen las naciones, aunque sí la hostilidad entre ellas.

Cuando se cita se coloca la fuente, para poder verificar la cita. Como no se debe hacer;
"La lucha del proletariado contra la burguesía, aunque en el fondo no sea una lucha nacional, reviste, sin embargo, al principio, tal forma. Huelga decir que el proletariado de cada país debe acabar antes de nada con su propia burguesía"
Como se debe hacer;
Karl Marx y Friedrich Engels en El Manifiesto Comunista escribió:Por su forma, aunque no por su contenido, la campaña del proletariado contra la burguesía empieza siendo nacional. Es lógico que el proletariado de cada país ajuste ante todo las cuentas con su propia burguesía.
http://www.marxists.org/espanol/m-e/1840s/48-manif.htm
Es decir, no es una lucha entre naciones, pero sí reviste una forma nacional. En el proletariado para convertirse en la clase social dominate reside un sentido nacional, y debe ser exaltado.

Saludos.
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Re: Diferencias entre patriotismo y nacionalismo

Mensaje por inmundo el Dom Feb 14, 2016 4:22 am

Ah, si fuera tan fácil disimular, Jordi...

Vayamos por partes. En el Manifiesto hay unas líneas que usted presenta como alabanzas al patriotismo. Yo niego esa interpretación. Cómo se resuelve esto? Fácil, buscando otras líneas que fijen posición sobre las naciones y el nacionalismo. Usted hizo eso? No.
Yo lo hice, presenté pruebas inequívocas del carácter retrógrado que tenía para Marx el nacionalismo, y cómo estaba desapareciendo a medida que se uniformaban las condiciones de vida del proletariado, y debía desaparecer completamente tras la revolución. Vuelvo a mostrar las citas:

"La estrechez y el exclusivismo nacionales resultan de día en día más imposibles; de todas las literaturas nacionales y locales se forma una literatura universal"

Se entiende el rumbo de la historia contrario a la perpetuación de las nacionalidades? Si no se entiende, dígalo, no ignore la cita porque no le conviene.

"Las condiciones de existencia de la vieja sociedad están ya destruidas en las condiciones de existencia del proletariado. El proletariado está sin propiedad; sus relaciones de familia no tienen nada de común con las de la familia burguesa; el trabajo industrial moderno, que implica la servidumbre del obrero al capital, lo mismo en Inglaterra que en Francia, en América como en Alemania, despoja al proletariado de todo carácter nacional. Las leyes, la moral, la religión, son para él meros prejuicios burgueses, tras de los cuales se ocultan otros tantos intereses burgueses."

Se entiende esta parte? Porqué no responde Jordi? Basta con que remarque en negrita, o debo repetir: "DESPOJA AL PROLETARIADO... DE TODO CARÁCTER NACIONAL". Materialismo, no romanticismo nacionalista. Googlee "materialismo".

"La lucha del proletariado contra la burguesía, aunque en el fondo no sea una lucha nacional, reviste, sin embargo, al principio, tal forma. Huelga decir que el proletariado de cada país debe acabar antes de nada con su propia burguesía"

A ésta sí la citó, ¿porqué calculó que le convenía, y las otras no? No sabe que queda registrado lo que se escribe y lo que no? Se nota, señor, tenga más astucia, si ése es su juego. Esta cita, en línea con las anteriores, aclara explícitamente, adelantándose a interpretaciones como la suya, Jordi, QUE NO ES UNA LUCHA NACIONAL EN EL FONDO, O EN EL CONTENIDO (según la traducción), sino que es fruto de la necesidad práctica... QUE SE ACABE ANTES CON LA BURGUESÍA NACIONAL. Esto y sólo esto es que la lucha sea nacional: es que tal es su forma, solamente. La forma es secundaria respecto al contenido, por si hace falta aclararlo. El contenido es de clase proletaria internacional. Como dice aquí:

"Los comunistas no se distinguen de los otros partidos obreros más que en dos puntos:
l° En las diferentes luchas nacionales de los proletarios, ponen por delante y hacen valer los intereses independientes de la nacionalidad y comunes a todo el proletariado"

Forma, contenido, forma, contenido... repita y recuerde. La "forma nacional" de la lucha es una necesidad práctica, lo que significa que la clase obrera tiene que tomar dimensiones nacionales, ganar preponderancia en la nación, etc, como condición inevitable para derrocar a su burguesía nacional. Necesidades prácticas, de orden estratégico. Nada de ideología nacionalista, señores! Eso es oscurantismo, dicho por el mismo manifiesto si se leen TODAS las citas puestas a discusión. Por lo tanto, nada de "exaltar" la nacionalidad. Digame, en el original inglés, en dónde se usa un equivalente del concepto "exaltar":

"The Communists are further reproached with desiring to abolish countries and nationality.

The working men have no country. We cannot take from them what they have not got. Since the proletariat must first of all acquire political supremacy, must rise to be the leading class of the nation, must constitute itself the nation, it is so far, itself national, though not in the bourgeois sense of the word.

National differences and antagonism between peoples are daily more and more vanishing, owing to the development of the bourgeoisie, to freedom of commerce, to the world market, to uniformity in the mode of production and in the conditions of life corresponding thereto.

The supremacy of the proletariat will cause them to vanish still faster. United action, of the leading civilised countries at least, is one of the first conditions for the emancipation of the proletariat."

https://www.marxists.org/archive/marx/works/1848/communist-manifesto/ch02.htm



Aquí explicó que el carácter nacional de la clase, se debe a la necesidad de tomar el poder en su respectiva nación, no dice nada sobre algún esencialismo patriotero, nada de exaltación de la nacionalidad. Además, otra vez dice que las condiciones materiales, en su proceso de uniformarse, causan la desaparición de las diferencias y antagonismos. Y acá hago una aclaración.
Usted se aferra como un náufrago al hecho de que se dice que acabarán los antagonismos y la explotación entre naciones, tratando de hacer pasar eso... como si dijera SOLAMENTE eso. Nadie niega que tales cosas desaparecerán, es una obviedad. Por eso en mis citas, no me molesto en redundar sobre ello, como usted quiso que haga (queriendo, con poco pudor, insinuar que yo uso sus mismos métodos).
Lo que se está discutiendo es que además de desaparecer los antagonismos, etc, desaparecerán, COMO YA ESTÁN DSEAPARECIENDO (registre esto, en favor de la cordura) las DIFERENCIAS (textual) nacionales, por el motivo del avance de la uniformización de las condiciones MATERIALES de vida.
Si hubiera que hacerle caso a usted (qué miedo), Marx estaría diciendo, por un lado, que los proletarios ven desaparecer sus diferencias nacionales por motivo del desarrollo capitalista, que los proletarios son cada vez más una clase internacional... pero que para hacer la revolución y luego de ella... ¡tienen que exaltar el carácter nacional, revirtiendo esas tendencias históricas! Ese es el Marx del negador de la plusvalía y respetable patriota, Jordi.

Para terminar y reforzar lo anterior:

"Demostró de una manera irrefutable los efectos mortíferos del maquinismo y de la división del trabajo, la concentración de los capitales y de la propiedad territorial, la sobreproducción, las crisis, la fatal decadencia de los pequeños burgueses y de los agricultores, la miseria del proletariado, la anarquía en la producción, las crisis, la fatal decadencia de distribución de las riquezas, la guerra de exterminio industrial de las naciones entre sí, la disolución de las añejas costumbres, de las antiguas relaciones de familia, de las viejas nacionalidades."

Y para no olvidarme de su curiosidad, aquí está la fuente de las citas en castellano. Si tiene alguna suspicacia, podemos discutir en base al original en inglés: https://sociologia1unpsjb.files.wordpress.com/2008/03/marx-manifiesto-comunista.pdf




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Re: Diferencias entre patriotismo y nacionalismo

Mensaje por Jordi de Terrassa el Dom Feb 14, 2016 6:32 am

La cita cortada en inglés;
"The Communists are further reproached with desiring to abolish countries and nationality. 

The working men have no country. We cannot take from them what they have not got. Since the proletariat must first of all acquire political supremacy, must rise to be the leading class of the nation, must constitute itself the nation, it is so far, itself national, though not in the bourgeois sense of the word. 

National differences and antagonism between peoples are daily more and more vanishing, owing to the development of the bourgeoisie, to freedom of commerce, to the world market, to uniformity in the mode of production and in the conditions of life corresponding thereto. 

The supremacy of the proletariat will cause them to vanish still faster. United action, of the leading civilised countries at least, is one of the first conditions for the emancipation of the proletariat."
La cita completa en inglés;
The Communists are further reproached with desiring to abolish countries and nationality.
The working men have no country. We cannot take from them what they have not got. Since the proletariat must first of all acquire political supremacy, must rise to be the leading class of the nation, must constitute itself the nation, it is so far, itself national, though not in the bourgeois sense of the word.

National differences and antagonism between peoples are daily more and more vanishing, owing to the development of the bourgeoisie, to freedom of commerce, to the world market, to uniformity in the mode of production and in the conditions of life corresponding thereto.

The supremacy of the proletariat will cause them to vanish still faster. United action, of the leading civilized countries at least, is one of the first conditions for the emancipation of the proletariat.
In proportion as the exploitation of one individual by another will also be put an end to, the exploitation of one nation by another will also be put an end to. In proportion as the antagonism between classes within the nation vanishes, the hostility of one nation to another will come to an end.
https://www.marxists.org/archive/marx/works/1848/communist-manifesto/ch02.htm
Y la cita completa en el original alemán;
Den Kommunisten ist ferner vorgeworfen worden, sie wollten das Vaterland, die Nationalität abschaffen. Die Arbeiter haben kein Vaterland. Man kann ihnen nicht nehmen, was sie nicht haben. Indem das Proletariat zunächst sich die politische Herrschaft erobern, sich zur nationalen Klasse erheben, sich selbst als Nation konstituieren muß, ist es selbst noch national, wenn auch keineswegs im Sinne der Bourgeoisie.

Die nationalen Absonderungen und Gegensätze der Völker verschwinden mehr und mehr schon mit der Entwicklung der Bourgeoisie, mit der Handelsfreiheit, dem Weltmarkt, der Gleichförmigkeit der industriellen Produktion und der ihr entsprechenden Lebensverhältnisse.

Die Herrschaft des Proletariats wird sie noch mehr verschwinden machen. Vereinigte Aktion, wenigstens der zivilisierten Länder, ist eine der ersten Bedingungen seiner Befreiung.

In dem Maße, wie die Exploitation des einen Individuums durch das andere aufgehoben wird, wird die Exploitation einer Nation durch die andere aufgehoben. Mit dem Gegensatz der Klassen im Innern der Nation fällt die feindliche Stellung der Nationen gegeneinander.
https://www.marxists.org/deutsch/archiv/marx-engels/1848/manifest/2-prolkomm.htm#note53

Sobre callar citas;
Karl Marx y Friedrich Engels en El Manifiesto Comunista escribió:Estas medidas no podrán ser las mismas, naturalmente, en todos los países.
Para los más progresivos mencionaremos unas cuantas, susceptibles, sin duda, de ser aplicadas con carácter más o menos general, según los casos .
1.a Expropiación de la propiedad inmueble y aplicación de la renta del suelo a los gastos públicos.
2.a Fuerte impuesto progresivo.
3.a Abolición del derecho de herencia.
4.a Confiscación de la fortuna de los emigrados y rebeldes.
5.a Centralización del crédito en el Estado por medio de un Banco nacional con capital del Estado y régimen de monopolio.
6.a Nacionalización de los transportes.
7.a Multiplicación de las fábricas nacionales y de los medios de producción, roturación y mejora de terrenos con arreglo a un plan colectivo.
8.a Proclamación del deber general de trabajar; creación de ejércitos industriales, principalmente en el campo.
9.a Articulación de las explotaciones agrícolas e industriales; tendencia a ir borrando gradualmente las diferencias entre el campo y la ciudad.
10.a Educación pública y gratuita de todos los niños. Prohibición del trabajo infantil en las fábricas bajo su forma actual.  Régimen combinado de la educación con la producción material, etc.
https://www.marxists.org/espanol/m-e/1840s/48-manif.htm>
Fomentar un único banco nacional, nacionalizar los transportes y multiplicar las empresas nacionales parece un política económica nacionalista, aunque de un nacionalismo que en nada se parece al nacionalismo capitalista.

Otra cita donde Marx, Engels y los comunistas se muestran patriotas defendiendo la independencia nacional de un país;
Karl Marx y Friedrich Engels en El Manifiesto Comunista escribió:En Polonia, los comunistas apoyan al partido que sostiene la revolución agraria, como condición previa para la emancipación nacional del país, al partido que provocó la insurrección de Cracovia en 1846.
https://www.marxists.org/espanol/m-e/1840s/48-manif.htm
Los comunistas se alían con otros partidos para conquistar la independencia nacional del país, aunque el patriotismo y nacionalismo de los comunistas nada tiene que ver con el de los capitalistas. Pero existe un patriotismo y nacionalismo revolucionario como el defendido por los comunistas, con Marx y Engels a la cabeza, en Polonia.

Saludos.
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Re: Diferencias entre patriotismo y nacionalismo

Mensaje por inmundo el Dom Feb 14, 2016 7:08 pm

La calidad y honestidad de los métodos demuestra cuál es el grado de convicción que se tiene en las ideas que se defienden. Cuando alguien tiene que recurrir al embuste para continuar la defensa de sus posiciones, es evidente que ya no cree en ellas. Siendo ése el caso, la discusión, en su contenido, ha quedado saldada, por más que los perros sigan ladrando.

Si alguien honesto quiere continuar esta discusión, sería importante que se lo haga desde la desmitificación de lo que es la nacionalidad. Para esto, aporto nuevamente este trabajo de Hobsbawm:https://www.google.com.ar/url?sa=t&source=web&rct=j&url=http://dirdocumentacion.com.ar/repo/modulos/buscador/documentos/Eric%2520Hobsbawm%2520-%2520Naciones%2520y%2520Nacionalismo%2520desde%25201780%5B1%5D.pdf&ved=0ahUKEwivntuS2vfKAhXKf5AKHSKsDuYQFggmMAY&usg=AFQjCNGDxd-V3PlnNs-JH0ozoREkm-oCJA&sig2=3BTB72LyiA4xEl7_nWkJ7w
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Re: Diferencias entre patriotismo y nacionalismo

Mensaje por ajuan el Sáb Mayo 27, 2017 8:28 am

Razion escribió:Comparto dos textos -de Lenin- que vienen al debate que se está dando (están publicados en el foro). No me es indiferente, por lo tanto con tiempo intervendré:
Va en concordancia con las características de patriotismo que sintetiza Jordi. Y con el que defendieron muchos movimientos revolucionarios durante el siglo pasado.

EL ORGULLO NACIONAL DE LOS RUSOS.

¡Cuánto se habla, se discute y se grita ahora acerca de la nación y de la patria! Los ministros liberales y radicales de Inglaterra, un sinfín de publicistas “avanzados” de Francia (que están de completo acuerdo con los publicistas de la reacción),un enjambre de escritorzuelos oficiales, demócratas constitucionalistas y progresistas (incluso algunos populistas y “marxistas”) de Rusia, todos exaltan de mil maneras la libertad y la independencia de la “patria”, la grandeza del principio de independencia nacional. Es imposible distinguir dónde termina el venal adulador del verdugo Nicolás Románov y delos torturadores de negros y de los habitantes de la India, y dónde empieza el pequeño burgués adocenado que sigue “la corriente” por estupidez o falta de carácter. Pero ni siquiera importa distinguirlo. Nos encontramos ante una corriente ideológica muy amplia y muy profunda cuyas raíces están sólidamente enlazadas con los intereses de los señores terratenientes y capitalistas de las naciones dominantes. Decenas y centenares de millones se gastan al año en la propaganda de las ideas que convienen a esas clases: el molino es grande y recibe agua de todas partes, empezando por el convencido chovinista Ménshikov y terminando por los chovinistas que lo son por oportunismo o por falta de carácter (Plejánov y Máslov, Rubanóvich y Smirnov,Kropotkin y Búrtsev).Probemos también nosotros, los socialdemócratas rusos, a definir nuestra posición ante esta corriente ideológica. Estaría mal que nosotros, representantes de una nación dominante del extremo Este de Europa y de una buena parte de Asia, olvidásemos la colosal importancia del problema nacional -sobre todo en un país al que con razón se denomina “cárcel de pueblos” en un período en que, precisamente en el extremo Este de Europa y en Asia, el capitalismo está despertando a la vida y a la conciencia toda una serie de naciones “nuevas”, grandes y pequeñas; en un momento en que la monarquía zarista ha puesto en pie de guerra a millones de rusos y “alógenos” para “resolver” una serie de problemas nacionales conforme a los intereses del Consejo de la Nobleza Unificada y de los Guchkov, los Krestóvnikov, los Dolgorúkov, los Kútler y los Ródichev.¿Nos es ajeno a nosotros, proletarios conscientes rusos, el sentimiento de orgullo nacional? ¡Pues claro que no! Amamos nuestra lengua y nuestra patria, ponemos todo muestro empeño en que sus masas trabajadoras (es decir, las nueve décimas partes de su población) se eleven a una vida consciente de demócratas y socialistas. Nada nos duele tanto como ver y sentir las violencias, la opresión y el escarnio aque los verdugos zaristas, los aristócratas y los capitalistas someten a nuestra hermosa patria. Nossentirnos orgullosos de que esas violencias hayan promovido resistencia en nuestro medio, entre los rusos, de que de ese medio saliera un Radíschev, salieran los decembristas y los revolucionarios del estado llano de los años 70, de que la clase obrera rusa formara en 1905 un poderoso partido revolucionario de masas, de que el mujik ruso empezara a convertirse, al mismo tiempo, en un demócrata y a barrer al pope y al terrateniente. Recordamos que el demócrata ruso Chernyshevski, al consagrar su vida a la causa de la revolución, dijo hace medio siglo: “Mísera nación de esclavos, todos esclavos de arriba abajo”. A los rusos, esclavos manifiestos o encubiertos (esclavos respecto a la monarquía zarista), no les gusta recordar estas palabras. A nuestro juicio, en cambio, son palabras de verdadero amor a la patria, de nostalgia por la falta de espíritu revolucionario en la masa de la población rusa. Entonces no lo había. Ahora, aunque no mucho, lo hay ya. Nos invade el sentimiento de orgullo nacional porque la nación rusa ha creado también una clase revolucionaria, ha demostrado también
que es capaz de dar a la humanidad ejemplos formidables de lucha por la libertad y por el socialismo, y no sólo formidables pogromos, hileras de patíbulos, mazmorras, hambres formidables y un formidable servilismo ante los popes, los zares, los terratenientes y los capitalistas. Nos invade el sentimiento de orgullo nacional, y precisamente por eso odiamos, en forma particular, nuestro pasado de esclavos (citando los terratenientes aristócratas llevaban a la guerra a los mujiks para estrangular la libertad de Hungría, Polonia, Persia y China) y nuestro presente de esclavos, cuando los mismos terratenientes, auxiliados por los capitalistas, nos llevan a la guerra para estrangular a Polonia y Ucrania, para ahogar el movimiento democrático en Persia y China, para afianzar a la banda de los Románov, Bóbrinski y Purishkévich, que constituyen un oprobio para nuestra dignidad nacional de rusos. Nadie tiene la culpa de haber nacido esclavo; pero el esclavo que rehúye aspirar a su propia libertad y, encima, justifica y embellece su esclavitud (llamando, por ejemplo, a la estrangulación de Polonia, Ucrania, etc., “defensa de la patria” de los rusos), semejante esclavo es un miserable lacayo que despierta un sentimiento legítimo de indignación, de desprecio y repugnancia.
“El pueblo que oprime a otros pueblos no puede ser libre”, decían los más grandes representantes de la democracia consecuente del siglo XIX, Marx y Engels, que llegaron a ser los maestros del proletariado revolucionario. Y nosotros, obreros rusos, impregnados del sentimiento de orgullo nacional, queremos a toda costa una Rusia libre e independiente, autónoma, democrática, republicana, orgullosa, que base sus relaciones con los vecinos en el principio humano de la igualdad, y no en el principio feudal de los privilegios, humillante para una gran nación. Precisamente porque la queremos así, decimos: en la Europa del siglo XX (aunque sea en el extremo Este de Europa) no se puede “defender la patria” de otro modo que luchando por todos los medios revolucionarios contra la monarquía, los terratenientes y los capitalistas de la propia patria, es decir, contra los peores enemigos de nuestra patria; los rusos no pueden “defender la patria” de otro modo que deseando, en cualquier guerra, la derrota del zarismo, como mal menor para las nueve décimas partes de la población de Rusia, pues el zarismo no sólo oprime en el terreno económico y político a estas nueve décimas partes de la población, sino quelas desmoraliza, humilla, deshonra y prostituye, acostumbrándolas a oprimir a otros pueblos, acostumbrándolas a encubrir su oprobio con frases hipócritas de seudopatriotismo. Se nos objetará, quizá, que, aparte del zarismo y bajo su amparo, ha surgido y se ha fortalecido ya otra fuerza histórica, el capitalismo ruso, que realiza una labor progresiva, centralizando en lo económico y uniendo en un todo vastísimas regiones. Pero esta objeción no justifica, sino que acusa con mayor energía aún a nuestros socialistas chovinistas, a los que debería llamarse socialistas del zar y de Purishkóvich (como Marx llamó a los lassalleanos socialistas del rey de Prusia). Supongamos, incluso, que la historia decide la cuestión a favor del capitalismo ruso de nación grande y opresora en contra de ciento y una pequeñas naciones. Esto no es imposible, pues toda la historia del capital es una historia de violencia y saqueo, de sangre y lodo. Nosotros en modo alguno somos partidarios incondicionales de naciones indefectiblemente pequeñas en igualdad de otras condiciones, estamos absolutamente en pro de la centralización y en contra del ideal pequeñoburgués de las relaciones federativas. Pero incluso en semejante caso, primero, no es cosa nuestra, no es cosa de demócratas (sin hablar ya de socialistas) ayudar a los Románov-Bóbrinski-Purishkévich a estrangular a Ucrania, etc. Bismarck realizó a su manera, a lo junker, una labor histórica progresista, pero ¡menudo “marxista” sería el que, por esta razón, pensase justificar el apoyo socialista a Bismarck! Además, Bismarck ayudaba al desarrollo económico unificando a los alemanes dispersos, que eran oprimidos por otros pueblos. En cambio, la prosperidad económica y el rápido desarrollo de Rusia exigen que se libre al país de la violencia que ejercen los rusos sobre otros pueblos. Y esta diferencia la olvidan nuestros admiradores delos casi Bismarck rusos genuinos. Segundo, si la historia decide la cuestión a favor del capitalismo ruso de gran nación dominante, de ello se deduce que será tanto mayor el papel socialista del proletariado ruso como impulsor principal de la revolución comunista, engendrada por el capitalismo. Pero la revolución del proletariado requiere una larga educación de los obreros en el espíritu de la más completa igualdad y fraternidad nacionales. Por tanto, desde el punto de vista de los intereses precisamente del proletariado ruso es imprescindible una prolongada educación de las masas en el sentido de defender del modo más enérgico, consecuente, audaz y revolucionario la completa igualdad de derechos y el derecho a la autodeterminación de todas las naciones oprimidas por los rusos. El interés del orgullo nacional (no entendido servilmente) de los rusos coincide con el interés socialista de los proletarios rusos (y de todos los demás proletarios). Nuestro modelo seguirá siendo Marx, quien, después de vivir varios decenios en Inglaterra, se hizo medio inglés y exigía la libertad y la independencia nacionales de Irlanda en beneficio del movimiento socialista de los obreros ingleses. En cambio, nuestros chovinistas socialistas patrios, como Plejánov, etc., etc., en el último e hipotético caso que hemos considerado, resultarán traidores no sólo a su patria, a la Rusia libre y democrática, sino también a la fraternidad proletaria de todos los pueblos de Rusia, es decir, a la causa del socialismo.
Publicado el 12 de diciembre de 1914 en el núm.
35 de “Sotsial-Demokrat ”


El programa militar de la revolución proletaria

En Holanda, Escandinavia y Suiza, entre los socialdemócratas revolucionarios, que luchan contra esa mentira socialchovinista de la "defensa de la patria" en la actual guerra imperialista, suenan voces en favor de la sustitución del antiguo punto del programa minimo socialdemócrata: "milicia" o "armamento del pueblo", por uno nuevo: "desarme". Jugend-Internationale ha abierto una discusión sobre este problema, y en su numero 3 ha publicado un editorial en favor del desarme. En las últimas tesis de R. Grimm[1] encontramos también, por desgracia, concesiones a la idea del "desarme". Se ha abierto una discusión en las revistas Neues Leben [2] y Vorbote [El Precursor]. Examinemos la posición de los defensores del desarme.

I

Como argumento fundamental se aduce que la reivindicación del desarme es la expresión más franca, decidida y consecuente de la lucha contra todo militarismo y contra toda guerra.

Pero precisamente en este argumento fundamental reside la equivocación fundamental de los partidarios del desarme.

Los socialistas, si no dejan de serlo, no pueden estar contra toda guerra.

En primer lugar, los socialistas nunca han sido ni podrán ser enemigos de las guerras revolucionarias. La burguesía de las "grandes" potencias imperialistas es hoy reaccionaria de pies a cabeza, y nosotros reconocemos que la guerra que ahora hace esa burguesía es una guerra reaccionaria, esclavista y criminal. Pero, ¿qué podría decirse de una guerra contra esa burguesía, de una guerra, por ejemplo, de los pueblos que esa burguesía oprime y que de ella dependen, o de los pueblos coloniales, por su liberacion? En el 5ƒ punto de las tesis del grupo "La internacional", leemos: "En la epoca de este imperialismo desenfrenado ya no puede haber guerras nacionales de ninguna clase" -- esto es evidentemente erróneo.

La historia del siglo XX, siglo del "imperialismo desenfrenado", está llena de guerras coloniales. Pero lo que nosotros, los europeos, opresores imperialistas de la mayoría de los pueblos del mundo, con el repugnante chovinismo europeo que nos es peculiar, llamamos "guerras coloniales", son a menudo guerras nacionales o insurrecciones nacionales de esos pueblos oprimidos. Una de las caracteristicas esenciales del imperialismo consiste, precisamente, en que acelera el desarrollo del capitalismo en los países más atrasados, ampliando y recrudeciendo así la lucha contra la opresión nacional. Esto es un hecho. Y de él se deduce inevitablemente que en muchos casos el imperialismo tiene que engendrar guerras nacionales. Junius, que en un folleto suyo defiende las "tesis" arriba mencionadas, dice que en la época imperialista toda guerra nacional contra una de las grandes potencias imperialistas conduce a la intervencion de otra gran potencia, también imperialista, que compite con la primera, y que, de este modo, toda guerra nacional se conviate en guerra imperialista. Mas también este argu mento es falso. Eso puede suceder, pero no siempre sucede así. Muchas guerras coloniales, entre 1900 y 1914, no siguieron este camino. Y sería sencillamente ridiculo decir que, por ejemplo, después de la guerra actual, si termina por un agotamiento extremo de los países beligerantes, "no puede" haber "ninguna" guerra nacional, progresiva, revolucionaria, por parte de China, pongamos por caso, en unión de la India, Persia, Siam, etc., contra las grandes potencias.

Negar toda posibilidad de guerras nacionales bajo el imperialismo es teóricamente falso, erróneo a todas luces desde el punto de vista histórico, y equivalente, en la práctica, al chovinismo europeo. ¡Nosotros, que pertenecemos a naciones que oprimen a centenares de millones de personas en Europa, en Africa, en Asia, etc., tenemos que decir a los pueblos oprimidos que su guerra contra "nuestras" naciones es "imposible"!

En segundo lugar, las guerras civiles también son guerras. Quien admita la lucha de clases no puede menos de admitir las guerras civiles, que en toda sociedad de clases representan la continuación, el desarrollo y el recrudecimiento -- naturales y en determinadas circunstancias inevitables -- de la lucha de clases. Todas las grandes revoluciones lo confirman. Negar las guerras civiles u olvidarlas sería caer en un oportunismo extremo y renegar de la revolución socialista.

En tercer lugar, el socialismo triunfante en un país no excluye en modo alguno, de golpe, todas las guerras en general. Al contrario, las presupone. El desarrollo del capitalismo sigue un curso extraordinariamente desigual en los diversos países. De otro modo no puede ser bajo el regimen de producción de mercancías. De aquí la conclusión indiscutible de que el socialismo no puede triunfar simultaneamente en todos los países. Triunfará en uno o en varios países, mientras los demás seguirán siendo, durante algún tiempo, países burgueses o preburgueses. Esto no sólo habra de provocar rozamientos, sino incluso la tendencia directa de la burguesía de los demás países a aplastar al proletariado triunfante del Estado socialista. En tales casos, la guerra sería, de nuestra parte, una guerra legítima y justa. Sería una guerra por el socialismo, por liberar de la burguesía a los otros pueblos. Engels tenía completa razón cuando, en su carta a Kautsky del 12 de septiembre de 1882,[3] reconocía directamente la posibilidad de "guerras defensivas" del socialismo ya triunfante. Se refería precisamente a la defensa del proletariado triunfante contra la burguesía de los demás países.

Sólo cuando hayamos derribado, cuando hayamos vencido y expropiado definitivamente a la burguesía en todo el mundo, y no sólo en un país, serán imposibles las guerras. Y desde un punto de vista científico sería completamente erróneo y antirrevolucionario pasar por alto o disimular lo que tiene precísamente más importancia: el aplastamiento de la resistencia de la burguesía, que es lo más difícil, lo que más lucha exige durante el paso al socialismo. Los popes "sociales" y los oportunistas están siempre dispuestos a soñar con un futuro socialismo pacífico, pero se distinguen de los socialdemócratas revolucionarios precisamente en que no quieren pensar ni reflexionar en la encarnizada lucha de clases y en las guerras de clases para alcanzar ese bello porvenir.

No debemos consentir que se nos engañe con palabras. Por ejemplo: a muchos les es odiosa la idea de la "defensa de la patria", porque los oportunistas francos y los kautskianos en cubren y velan con ella las mentiras de la burguesía en la actual guerra de rapiña. Esto es un hecho. Pero de él no se deduce que debamos olvidar en el sentido de las consignas políticas. Aceptar la "defensa de la patria" en la guerra actual equivaldría a considerarla "justa", adecuada a los intereses del proletariado, y nada más, absolutamente nada más, porque la invasión no está descartada en ninguna guerra. Sería sencillamente una necedad negar la "defensa de la patria" por parte de los pueblos oprimidos en su guerra contra las grandes potencias imperialistas o por parte del proletariado victorioso en su guerra contra cualquier Galliffet de un Estado burgues.

Desde el punto de vista teórico sería totalmente erróneo olvidar que toda guerra no es más que la continuación de la politica por otros medios. La actual guerra imperialista es la continuación de la política imperialista de dos grupos de gran des potencias, y esa política es originada y nutrida por el con junto de las relaciones de la época imperialista. Pero esta misma época ha de originar y nutrir también, inevitablemente, la política de lucha contra la opresión nacional y de lucha del proletariado contra la burguesía, y por ello mismo, la posibilidad y la inevitabilidad, en primer lugar, de las insurrecciones y guerras nacionales revolucionarias; en segundo lugar, de las guerras e insurrecciones del proletariado contra la burguesía; en tercer lugar, de la fusión de los dos tipos de guerras revolucionarias, etc.

II

A lo dicho hay que añadir la siguiente consideración general. Una clase oprimida que no aspirase a aprender el manejo de las armas, a tener armas, esa clase oprimida sólo merecería que se la tratara como a los esclavos. Nosotros, si no queremos convertirnos en pacifistas burgueses o en oportunistas, no podemos olvidar que vivimos en una sociedad de clases, de la que no hay ni puede haber otra salida que la lucha de clases. En toda sociedad de clases -- ya se funde en la esclavitud, en la servidumbre, o, como ahora, en el trabajo asalariado -- , la clase opresora está armada. No sólo el ejército regular moderno, sino también la milicia actual -- incluso en las repúblicas burguesas más democráticas, como, por ejemplo, en Suiza -- , representan el armamento de la burguesía contra el proletariado. Esta es una verdad tan elemental, que apenas si hay necesidad de detenerse especialmente en ella. Bastará recordar el empleo del ejército contra los huelguistas en todos los países capitalistas.

El armamento de la burguesía contra el proletariado es uno de los hechos más considerables, fundamentales e importantes de la actual sociedad capitalista. ¡Y ante semejante hecho se propone a los socialdemócratas revolucionarios que planteen la "reivindicación" del "desarme"! Esto equivale a renunciar por completo al punto de vista de la lucha de clases, a renegar de toda idea de revolución. Nuestra consigna debe ser: armar al proletariado para vencer, expropiar y desarmar a la burguesía. Esta es la única táctica posible para una clase revolucionaria, táctica que se desprende de todo el desarrollo objetivo del militarismo capitalista, y que es prescrita por este desarrollo. Sólo después de haber desarmado a la burguesía podrá el proletariado, sin traicionar su misión histórica universal, convertir en chatarra toda clase de armas en general, y así lo hará indudablemente el proletariado, pero sólo entonces ; de ningún modo antes.

Si la guerra actual despierta entre los reaccionarios socialistas cristianos y entre los jeremias pequeños burgueses sólo susto y horror, sólo repugnancia hacia todo empleo de las armas, hacia la sangre, la muerte, etc., nosotros, en cambio, debemos decir: la sociedad capitalista ha sido y es siempre un horror sin fin. Y si ahora la guerra actual, la más reaccionaria de todas las guerras, prepara a esa sociedad un fin con horror, no tenemos ningún motivo para entregarnos a la desesperación. Y en una época en que, a la vista de todo el mundo, se esta preparando por la misma burguesía la única guerra legítima y revolucionaria, a saber: la guerra civil contra la burguesía imperialista, la "reivindicación" del desarme, o mejor dicho, la ilusión del desarme es única y exclusivamente, por su significado objetivo, una prueba de desesperación.

Al que diga que esto es una teoría al margen de la vida, le recordaremos dos hechos de carácter histórico universal: el papel de los trusts y del trabajo de las mujeres en las fábricas, por un lado, y la Comuna de 1871 y la insurrección de diciembre de 1905 en Rusia, por el otro.

El propósito de la burguesía es desarrollar trusts, empujar a niños y mujeres a las fábricas, donde los tortura, los pervierte y los condena a la extrema miseria. Nosotros no "exigimos" semejante desarrollo, no lo "apoyamos", luchamos contra él. Pero ¿como luchamos? Sabemos que los trusts y el trabajo de las mujeres en las fábricas son progresistas. No queremos volver atrás, a los oficios artesanos, al capitalismo premonopolista, al trabajo doméstico de la mujer. ¡Adelante, a través de los trusts, etc., y más allá de ellos, hacia el socialismo!

Este razonamiento, con las correspondientes modificaciones, es también aplicable a la actual militarización del pueblo. Hoy la burguesía imperialista no sólo militariza a todo el pueblo, sino también a la juventud. Mañana tal vez empiece a militarizar a las mujeres. Nosotros debemos decir ante esto: ¡tanto mejor! ¡Adelante, rapidamente! Cuanto más rapidamente, tanto más cerca se estará de la insurrección armada contra el capitalismo. ¿Cómo pueden los socialdemócratas dejarse intimidar por la militarización de la juventud, etc., si no olvidan el ejemplo de la Comuna? Eso no es una "teoría al margen de la vida", no es una ilusión, sino un hecho. Y sería en verdad gravisimo que los socialdemócratas, pese a todos los hechos económicos y políticos, comenzaran a dudar de que la época imperialista y las guerras imperialistas deben conducir inevitablemente a la repetición de tales hechos.

Cierto observador burgués de la Comuna escribía en mayo de 1871 en un periódico inglés: "¡Si la nación francesa estuviera formada sólo por mujeres, qué nación tan horrible sería!" Mujeres y niños hasta de trece años lucharon en los días de la Comuna al lado de los hombres. Y no podrá suceder de otro modo en las futuras batallas por el derrocamiento de la burguesía. Las mujeres proletarias no contemplarán pasivamente cómo la burguesía, bien armada, ametralla a los obreros, mal armados o inermes. Tomarán las armas, como en 1871, y de las asustadas naciones de ahora, o mejor dicho, del actual movimiento obrero, desorganizado más por los oportunistas que por los gobiernos, surgirá indudablemente, tarde o temprano, pero de un modo absolutamente indudable, la unión internacional de las "horribles naciones" del proletariado revolucionario.

La militarización penetra ahora toda la vida social. El imperialismo es una lucha encarnizada de las grandes potencias por el reparto y la redistribución del mundo, y por ello tiene que conclucir inevitablemente a un reforzamiento de la militarización en todos los países, incluso en los neutrales y pequeños. ¿¿Con qué harán frente a esto las mujeres proletarias?? ¿Se limitarán a maldecir toda guerra y todo lo militar, se limitarán a exigir el desarme? Nunca se conformarán con papel tan vergonzoso las mujeres de una clase oprimida que sea verdaderamente revolucionaria. Les dirán a sus hijos: "Pronto serás grande. Te darán un fusil. Tómalo y aprende bien a manejar las armas. Es una ciencia imprescindible para los proletarios, y no para disparar contra tus hermanos, los obreros de otros países, como sucede en la guerra actual, y como te aconsejan que lo hagas los traidores al socialismo, sino para luchar contra la burguesía de tu propio país, para poner fin a la explotación, a la miseria y a las guerras, no con buenos deseos, sino venciendo a la burguesía y desarmándola".

De renunciar a esta propaganda, precisamente a esta ptopaganda, en relación con la guerra actual, mejor es no decir más palabras solemnes sobre la socialdemocracia revolucionaria internacional, sobre la revolución socialista, sobre la guerra contra la guerra.


III

Los partidarios del desarme se pronuncian contra el punto del programa referente al "armamento del pueblo", entre otras razones, porque, según dicen, esta reivindicación conduce más fácilmente a las concesiones al oportunismo. Ya hemos examinado más arriba lo más importante: la relación entre el desarme y la lucha de clases y la revolución social. Examinaremos ahora qué relación guarda la reivindicación del desarme con el oportunismo. Una de las razones más importantes de que esta reivindicación sea inadmisible consiste precisamente en que ella, y las ilusiones a que da origen, debilitan y enervan inevitablemente nuestra lucha contra el oportunismo.

No cabe duda de que esta lucha es el principal problema inmediato de la Internacional. Una lucha contra el imperialismo que no esté indisolublemente ligada a la lucha contra el oportunismo es una frase vacía o un engaño. Uno de los principales defectos de Zimmerwald y de Kienthal,[4] una de las principales causas del posible fracaso de estos germenes de la III Internacional, consiste precisamente en que ni siquiera se ha planteado francamente el problema de la lucha contra el opor tunismo, sin hablar ya de una solución de este problema que señale la necesidad de romper con los oportunistas. El oportunismo triunfó, temporalmente, en el seno del movimiento obrero europeo. En todos los países más importantes han aparecido dos matices fundamentales del oportunismo: primero, el socialimperialismo franco, cínico, y por ello menos peligroso, de los Plejánov, los Scheidemann, los Legien, los Albert Thomas y los Sembat, los Vandervelde, los Hyndman, los Henderson, etc.; segundo, el encubierto, kautskiano: Kautsky-Haase y el "Grupo Socialdemócrata del Trabajo"[5] en Alemania; Longuet, Pressemane, Mayeras, etc., en Francia Ramsay McDonald y otros jefes del "Partido Laborista Independiente", en Inglaterra; Mártov, Chjeídse, etc., en Rusia; Treves y otros reformistas llamados de izquierda, en Italia.

El oportunismo franco esta directa y abiertamente contra la revolución y contra los movimientos y explosiones revolucionarias que se están iniciando, y ha establecido una alianza directa con los gobiernos, por muy diversas que sean las formas de esta alianza, desde la participación en los ministerios hasta la participación en los comites de la industria armamentista (en Rusia)[6]. Los oportunistas encubiertos, los kautskianos, son mucho más nocivos y peligrosos para el movimiento obrero porque la defensa que hacen de la alianza con los primeros la encubren con palabrejas "marxistas" y consignas pacifistas que suenan plausiblemente. La lucha contra estas dos formas del oportunismo dominante debe ser desarrollada en todos los terrenos de la política proletaria: parlamento, sindicatos, huelgas, en la cuestión militar, etc. La particularidad principal que distingue a estas dos formas del oportunismo dominante consiste en que el problema concreto de la relación entre la guerra actual y la revolución y otros problemas concretos de la revolución se silencian y se encubren, o se tratan con la mirada puesta en las prohibiciones policíacas. Y eso a pesar de que antes de la guerra se había señalado infinidad de veces, tanto en forma no oficial como con carácter oficial en el Manifiesto de Basilea, la relación que guardaba precisamente esa guerra inminente con la revolución proletaria. Mas el defecto prin cipal de la reivindicación del desarme consiste precisamente en que se pasan por alto todos los problemas concretos de la revolución. ¿O es que los partidarios del desarme están a favor de un tipo completamente nuevo de revolución sin armas?

Prosigamos. En modo alguno estamos contra la lucha por las reformas. No queremos desconocer la triste posibilidad de que la humanidad -- en el peor de los casos -- pase todavía por una segunda guerra imperialista, si la revolución no surge de la guerra actual, a pesar de las numerosas explosiones de efervescencia y descontento de las masas y a pesar de nuestros esfuerzos. Nosotros somos partidarios de un programa de reformas que también debe ser dirigido contra los oportunistas. Los oportunistas no harían sino alegrarse en el caso de que les dejasemos por entero la lucha por las reformas y nos eleváramos a las nubes de un vago "desarme", para huir de una realidad lamentable. El "desarme" es precisamente la huida frente a una realidad detestable, y en modo alguno la lucha contra ella.

En semejante programa nosotros diríamos aproximadamente: "La consigna y el reconocimiento de la defensa de la patria en la guerra imperialista de 1914-1916 no sirven más que para corromper el movimiento obrero con mentiras burguesas". Esa respuesta concreta a cuestiones concretas sería teóricamente más justa, mucho más útil para el proletariado y más insoportable para los oportunistas que la reivindicación del desarme y la renuncia a "toda" defensa de la patria. Y podríamos añadir: "La burguesía de todas las grandes potencias imperialistas, de Inglaterra, Francia, Alemania, Austria, Rusia, Italia, el Japón y los Estados Unidos, es hoy hasta tal punto reaccionaria y está tan penetrada de la tendencia a la dominación mundial, que toda guerra por parte de la burguesía de estos países no puede ser más que reaccionaria. El proletariado no sólo debe oponerse a toda guerra de este tipo, sino que debe desear la derrota de 'su' gobierno en tales guerras y utilizar esa derrota para una insurrección revolucionaria, si fracasa la insurrección destinada a impedir la guerra".

En lo que se refiere a la milicia, deberíamos decir: no somos partidarios de la milicia burguesa, sino únicamente de una milicia proletaria. Por eso, "ni un céntimo, ni un hombre", no sólo para el ejército regular, sino tampoco para la milicia burguesa, incluso en países como los Estados Unidos o Suiza, Noruega, etc. Tanto más cuanto que en los países republicanos más libres (por ejemplo, en Suiza) observamos una prusificación cada vez mayor de la milicia, sobre todo en 1907 y 1911, y que se la prostituye, movilizándola contra los huelguistas. Nosotros podemos exigir que los oficiales sean elegidos por el pueblo, que sea abolida toda justicia militar, que los obreros extranjeros tengan los mismos derechos que los obreros nacionales (punto de especial importancia para los Estados imperialistas que, como Suiza, explotan cada vez en mayor número y cada vez con mayor descaro a obreros extranjeros, sin otorgarles derechos). Y además, que cada cien habitantes de un país, por ejemplo, tengan derecho a formar asociaciones libres para aprender el manejo de las armas, eligiendo libremente instructores retribuidos por el Estado, etc. Sólo en tales condiciones podría el proletariado aprender el manejo de las armas efectivamente para sí, y no para sus esclavizadores, y los intereses del proletariado exigen absolutamente ese aprendizaje. La revolución rusa ha demostrado que todo éxito, incluso un éxito parcial, del movimiento revolucionario -- por ejemplo, la conquista de una ciudad, un poblado fabril, una parte del ejército -- obligará inevitablemente al proletariado vencedor a poner en práctica precisamente ese programa.

Por último, contra el oportunismo no se puede luchar, naturalmente, sólo con programas, sino vigilando sin descanso para que se los ponga en práctica de una manera efectiva. El mayor error, el error fatal de la fracasada II Internacional, consistió en que sus palabras no correspondian a sus hechos, en que se inculcaba la costumbre de recurrir a la hipocresia y a una desvergonzada fraseologia revolucionaria (vease la actitud de hoy de Kautsky y Cía. ante el Manifiesto de Basilea). El desarme como idea social -- es decir, como idea engendrada por determinado ambiente social, como idea capaz de actuar sobre determinado medio social, y no como simple extravagancia de un individuo -- tiene su origen, evidentemente, en las condiciones particulares de vida, "tranquilas" excepcionalmente, de algunos Estados pequeños, que durante un periodo bastante largo han estado al margen del sangriento camino mundial de las guerras, y que confían poder seguir apartados de él. Para convencerse de ello basta reflexionar, por ejemplo, en los argu mentos de los partidarios del desarme en Noruega: "Somos un país pequeño, nuestro ejército es pequeño, nada podemos hacer contra las grandes potencias" (y por ello nada pueden hacer tampoco si se les impone por la fuerza una alianza imperialista con uno u otro grupo de grandes potencias) . . . , "queremos seguir en paz en nuestro apartado rinconcito y proseguir nuestra política pueblerina, exigir el desarme, tribunales de arbitraje obligatorios, una neutralidad permanente, etc." (¿"permanente", como la de Bélgica?).

La mezquina aspiración de los pequeños Estados a quedarse al margen, el deseo pequeñoburgues de estar lo más lejos posible de las grandes batallas de la historia mundial, de aprovechar su situación relativamente monopolista para seguir en una pasividad acorchada, tal es la situación social objetiva que puede asegurar cierto éxito y cierta difusión a la idea del desarme en algunos pequeños Estados. Claro que semejante aspiración es reaccionaria y descansa toda ella en ilusiones, pues el imperialismo, de uno u otro modo, arrastra a los pequeños Estados a la vorágine de la economía mundial y de la política mundial.

En Suiza, por ejemplo, su situación imperialista prescribe objetivamente dos lineas del movimiento obrero: los oportunistas, en alianza con la burguesía, aspiran a hacer de Suiza una unión monopolista republicano-democrática, a fin de obtener ganancias con los turistas de la burguesía imperialista y de aprovechar del modo más lucrativo y más tranquilo posible esta "tranquila" situación monopolista.

Los verdaderos socialdemócratas de Suiza aspiran a utilizar la relativa libertad del país y su situación "internacional" para ayudar a la estrecha alianza de los elementos revolucionarios de los partidos obreros europeos a alcanzar la victoria. En Suiza no se habla, gracias a Dios, un "idioma propio", sino tres idiomas universales, los tres, precisamente, que se hablan en los países beligerantes que limitan con ella.

Si los 20.000 miembros del Partido suizo contribuyeran semanalmente con dos céntimos como "impuesto extraordinario de guerra", obtendríamos al año 20.000 francos, cantidad más que suficiente para imprimir periódicamente y difundir en tres idiomas, entre los obreros y soldados de los países beligerantes, a pesar de las prohibiciones de los Estados Mayores Generales, todo cuanto diga la verdad sobre la indignación que comienza a cundir entre los obreros, sobre su fraternización en las trincheras, sobre sus esperanzas de utilizar revolucionariamente las armas contra la burguesía imperialista de sus "pro pios" países, etc.

Nada de esto es nuevo. Precisamente es lo que hacen los mejores periódicos, como La Sentinelle, Volksrecht y Berner Tagwacht,[7] pero, por desgracia, en medida insuficiente. Sólo semejante actividad puede hacer de la magnífica resolución del Congreso de Aarau algo mís que una mera resolución magnífica.

La cuestión que ahora nos interesa se plantea en la forma siguiente: ccorresponde la reivindicación del desarme a la tendencia revolucionaria entre los socialdemócratas suizos? Es evidente que no. El "desarme" es, objetivamente, el programa más nacional, el más especificamente nacional de los pequeños Estados, pero en manera alguna el programa internacional de la socialdemocracia revolucionaria internacional.


Firmado: N. Lenin

https://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/1910s/1916mil.htm

Me parece super correcto e interesante.


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:minihoz: "Y comprendí de pronto que el devoto pueblo ruso no necesitaba ya sacerdotes que le ayudasen a impetrar el reino de los cielos. Este pueblo estaba construyendo en la Tierra un reino tan esplendoroso como no hay en ningun otro cielo,reino por el cual era una dicha morir..."John Reed  :minihoz:

Blog sobre Vladimir Lenin:  :urss:
http://vlenin.blogspot.com.ar/

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Re: Diferencias entre patriotismo y nacionalismo

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