Cartas de Piotr Kropotkin a Vladímir Ilich

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Cartas de Piotr Kropotkin a Vladímir Ilich

Mensaje por pedr0o el Vie Dic 21, 2012 9:09 pm

Hubo un encuentro entre Kropotkin y Lenin el 8 ó 10 de mayo de 1918 resumido por el
secretario de Lenin1, con algunas citas de Lenin. Estamos en contra de los funcionarios
siempre y por todas partes […] estamos contra los burócratas y la burocratización, y este
modo antiguo debemos arrancarlo de cuajo, si se anida en nuestro nuevo régimen. […]
nadie puede acusarnos como Partido, como poder estatal, de cometer errores en el marco de
este poder, más aún, en la Rusia profunda, en las partes alejadas del centro”. Y aun Sólo en
las masas, por las masas y con ellas. Todos los otros medios, incluso de los anarquistas, la
historia los mandó a los archivos. No nos sirven, no valen en ninguna parte, a nadie les
interesa y sólo atraen a los que se pierden en los caminos viejos, sin salidas.
De Kropotkin, el secretario cita [si los camaradas comunistas así piensan y] “no se
dejan embriagar por el poder y se sienten vacunados contra la servidumbre del Estado,
pueden realizar muchas cosas. La revolución se encuentra entonces efectivamente entre
manos llenas de esperanzas”.
El 11 de agosto de 1918, o sea tres meses después, Lenin mandó un telegrama a
comunistas de un pueblo donde había habido asesinatos de bolcheviques, en la provincia de
Penza (a 625 km de Moscú al sur-este).
Para Penza
1) Ahorcar (indispensable ahorcar para que el pueblo lo vea) por lo menos a 100
kulaks2 conocidos, ricachones, sanguijuelas.
2) Publicar sus nombres y apellidos.
3) Requisarles todo el trigo.
4) Designar rehenes, de acuerdo al telegrama de ayer.
Actuar de modo a que a centenas de verstas [1kilómetro y 60 metros], el pueblo vea,
tiemble, sepa, grite: ahogan y ahogarán a los kulaks-chupasangres.
Telegrafíen el cumplimiento y la ejecución.
Saludos, Lenin
PD Encuentren a gente muy dura3.
1
La moral anarquista -y otros textos, Buenos Aires, 2008, pp. 99-102 (http://www.fondationbesnard.
org/article.php3?id_article=905). Las dos cartas a Lenin se publican con dos notas más.
2 Kulak: un campesino rico; nunca se definió cuando empezaba la “riqueza” (en animales, en cosecha,
variable en cada comarca). El marxismo leninismo en la práctica se quedó demasiadas veces en
criterios personalistas fluctuantes.
3 El documento fue encontrado por historiadores rusos tras el colapso de la URSS en 1991. Señalado
por Alexandre Skirda en Kronstadt 1921, París, 2012. El original es:
В Пензу 1. Повесить (непременно повесить, дабы народ видел) не меньше 100 заведомых
кулаков, богатеев, кровопийц. 2. Опубликовать их имена. 3.
Отнять у них весь хлеб.
4. Назначить заложников — согласно вчерашней телеграмме.
Сделать так, чтобы на сотни верст народ видел, трепетал, знал, кричал: душат и
задушат кровопийц кулаков.
Телеграфируйте получение и исполнение. Ваш Ленин.
P. S. Найдите людей потверже (http://ru-history.livejournal.com/2443062.html).
2
Esta actitud genocida de Lenin explica sin lugar a dudas el atentado de de Fanny
Kaplan (ex anarquista, socialista revolucionaria) que le disparó tres tiros a Lenin el 31 de
agosto de 1918. A pesar de la tortura ella no delató a nadie y fue matada sin juicio oficial el 3
de septiembre de 1918
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Re: Cartas de Piotr Kropotkin a Vladímir Ilich

Mensaje por pedr0o el Vie Dic 21, 2012 9:11 pm

Primera de las cartas disponibles a Lenin (4-III-1920)
(Carta sobre la miseria de los trabajadores de Dmitrov y la dictadura de un partido lleno
de advenedizos que impiden la creación desde la base y por la base)
Dmitrov, 4 de marzo de 1920
Estimado Vladimir Ilich:
Varios empleados de Correos me pidieron que le presentara a usted su situación que es
realmente desesperada. Puesto que este problema no sólo concierne al Ministerio de Correos
y Telégrafos, sino también a la condición general del país, me he apresurado a transmitir su
demanda.
Usted sabe, por supuesto, que vivir en el Distrito de Dmitrov con dos o tres mil rublos
como salario es absolutamente imposible4 para estos empleados. Con dos mil rublos, ni se
puede comprar un kilo de papas, lo sé por experiencia personal. Y a cambio, le pueden pedir
jabón y sal, que no se encuentran en ninguna parte. Desde que el precio de la harina alcanzó
nueve mil el “pud” [unos dieciséis kilos], incluso cuando se consigue algo, no basta para
cuatro kilos de pan, o bastante harina buena para cinco libras.
Además, los escasos subsidios que los empleados reciben de Moscú, del depósito de
Correos –de acuerdo con el decreto del 18 de agosto de 1918, cuatro kilos de harina por
persona y cinco libras de harina por enfermo por familia– no fueron entregados desde hace
dos meses. Los comités locales de alimentación no les pueden otorgar nada, y los
llamamientos de los empleados a Moscú –ciento veinticinco en el distrito– fueron en vano.
Hace mes y medio uno de ellos le escribió personalmente, pero no tuvo respuesta.
Considero mi deber testimoniar que la situación de estos empleados es verdaderamente
desesperada. La mayoría se muere literalmente de hambre. Se lee en sus rostros. Muchos
piensan partir sin saber a dónde. Pero siguen con sus tareas de modo concienzudo, de modo
que perder a estos trabajadores iría a expensas de los intereses de la población local.
Sólo añadiré que todas las categorías de empleados soviéticos en otras ramas del
trabajo se encuentran en la misma desesperada situación.
No puedo no decirle, en conclusión, algunas palabras sobre la situación general.
Cuando se vive en un gran centro, en Moscú, resulta imposible conocer las verdaderas
condiciones del país. Hay que vivir en provincia, en contacto directo con la vida diaria, con
sus necesidades y sus desgracias, con los hambrientos, los adultos y los niños, en las idas y
vueltas por las oficinas para conseguir una autorización de compra de una lamparita barata
de queroseno, etc., para conocer de verdad las penosas pruebas actuales.
Sólo hay una solución a todo lo que vivimos ahora. Es necesario acelerar el paso a
condiciones más normales de vida. No se podrá continuar mucho tiempo así. Vamos hacia
una catástrofe sangrienta. Ningún envío [de alimentos] de los aliados, ninguna exportación
rusa de trigo, de fibra de cáñamo, de lino, de pieles, etc., que son indispensables para
nosotros, podrá ayudar a la población.
Una cosa es segura. Incluso si la dictadura de un partido fuera un medio eficaz para
derribar el sistema capitalista –de lo que dudo mucho–, para el establecimiento del nuevo
régimen socialista, resulta totalmente dañina. Es preciso, es imprescindible que la
construcción se haga localmente con las fuerzas existentes en cada lugar, pero no sucede en
absoluto. En cambio, en cada instante, hay gente que, por no estar nunca al tanto de la
situación real, comete los peores errores, cuyo precio es la muerte de millares de personas y
la destrucción de regiones enteras.
Sin la participación de las fuerzas locales, sin la construcción desde abajo, de los
mismos campesinos y obreros, la elaboración de una nueva vida es imposible.
Se decía que precisamente esta reconstrucción desde abajo la iban a cumplir los
soviets. Pero Rusia se ha convertido en una República Soviética sólo de nombre. Una gran
afluencia y una dirección impuesta, o sea los comunistas recientes y oportunistas –los
convencidos están en las grandes capitales– ya aniquilaron la influencia y la fuerza
constructiva de este órgano prometedor, el soviet. Ahora en Rusia, no dirigen los soviets sino
los comités del Partido. Y sus esfuerzos constructivos sufren de las insuficiencias del sistema
burocrático.
Para poder salir de esta desorganización actual, Rusia está forzada a retomar el genio
creativo de las fuerzas locales de cada comunidad, que, según yo lo veo, pueden ser un factor
en la construcción de la nueva vida. Y cuanto más pronto sea comprendida la necesidad de
retomar este camino, mejor será. La gente tenderá entonces a aceptar nuevas formas sociales
de vida.
Si la situación presente continúa, la misma palabra “socialismo” se convertirá en una
maldición. Esto fue lo que pasó con la concepción de “igualdad” en Francia durante
cuarenta años después de la dirección de los jacobinos.
Saludos amistosos5.

4 Todos los subrayados son de Kropotkin. [N. de T.]
5 Publicada por Bonch Bruevich en Zvezda, de Leningrado, en 1930; texto recogido en Dielo Truda,
Nueva York, 1956.
6 Se trata de la táctica bien conocida que consiste en amalgamar la extrema izquierda y la extrema
derecha, tan apreciada por todo “buen ministro del Interior”. No olvidemos que Lenin fue el creador
de la Cheka en 1917, como lo recordaba Pravda cada día 20, luego, 21 de diciembre, día de los
“trabajadores de la Seguridad”. “Auténtica guardia de la revolución”, título del editorial de 1935 por el
15 aniversario, “Honor y gloria a los chekistas soviéticos, guardia de la seguridad estatal de la Unión
de las Repúblicas socialistas soviéticas”, fi n del mensaje conjunto del Comité Central del PC, del
Presidium y del Consejo de Ministros de la URSS, en 1967 por los 50 años.
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Re: Cartas de Piotr Kropotkin a Vladímir Ilich

Mensaje por pedr0o el Vie Dic 21, 2012 9:13 pm

Segunda y última de las dos cartas disponibles a Lenin (XII-1920)
(Carta para protestar por la política del gobierno de tomar rehenes, un “regreso al peor
período de la Edad Media y de las guerras de religión” e insistir en el “futuro”)
Estimado Vladimir Ilich:
Izvestia y Pravda publicaron la declaración de que el poder soviético ha decidido
tomar como rehenes a los socialistas revolucionarios de los grupos de Savinkof y Chernof,
los guardias blancos del centro nacionalista y táctico y los oficiales de Vranguel6 . Y que si se
cometieran atentados contra jefes soviéticos los rehenes serían “exterminados sin piedad”.
¿Acaso no ha habido nadie entre ustedes que recordase y convenciese a sus camaradas
de que semejantes medidas representan una vuelta a los peores momentos de la Edad Media y
de las guerras de religión, y son indignas de personas encargadas de crear una sociedad
futura sobre bases comunistas, y que con tales medidas no se puede marchar hacia el
comunismo?
¿No ha habido nadie para explicar qué es un rehén?
El rehén está preso pero no por una falta cualquiera que haya cometido. Se le mantiene
preso para amenazar con su muerte a los contrarios. “Si matan a uno de nosotros,
mataremos a otro de los suyos”. ¿Acaso no es como conducir cada mañana a una persona
hasta el lugar de ejecución y luego volverla a llevar a su celda y decirle: “Será más tarde”?
¿No comprenden sus camaradas que eso equivale al restablecimiento de la tortura para
el rehén y sus familiares?
Espero que nadie me conteste que tampoco las personas que están en el poder viven
alegremente... En la actualidad, hasta los reyes consideran los atentados como “gajes del
oficio7”.
Los revolucionarios –como lo demostró Louise Michel– se defienden por sí solos ante
los tribunales contra el atentado que se quiere hacer a su vida. O se niegan a discutir, como
lo hicieron Malatesta y Voltairine de Cleyre.
Hasta los reyes y los papas han abandonado medios de defensa tan bárbaros como la
toma de rehenes. ¿Cómo pueden los propagandistas de una vida y de una sociedad nueva
recurrir a tales armas para protegerse de sus enemigos? ¿No sería el signo innegable de que
consideran que su intento de comunismo es un fracaso y de que ya no defienden la edificación
de una nueva vida sino las suyas?
¿Acaso vuestros camaradas no saben que como comunistas –cualesquiera hayan sido
sus errores– trabajan por el futuro? Por eso, en ningún caso pueden ensuciar su compromiso
con sus actos, tan parecidos a un miedo animal. Precisamente tales actos, cometidos en el
pasado por revolucionarios, hacen tan difíciles nuevas tentativas de aplicar el comunismo.
Estoy seguro de que los mejores de ustedes juzgan más caro el futuro del comunismo
que su propia vida. Y al pensar en este porvenir, deben obligarlo a usted a renunciar a estas
medidas.
A pesar de sus graves insuficiencias –que, como Vd. sabe, veo bien–, la revolución de
Octubre ha realizado un gran cambio en el ámbito de la igualdad, lo que no impide tentativas
de volver al régimen anterior. ¿Por qué colocar la revolución en un camino que la conduce a
la destrucción?, principalmente a causa de sus defectos que no son en absoluto inherentes al
socialismo o al comunismo, sino que representan la persistencia del orden antiguo y de los
viejos escándalos de una autoridad ilimitada y devoradora8.

Dmitrov, 21 de diciembre de 1920 9.
7
Una alusión a varios atentados contra bolcheviques y el mismo Lenin.
8
Un veredicto definitivo: en la URSS no hay socialismo sino un régimen tan podrido como el
precedente.
9
Enteramente cotejado con el texto ruso, sin fórmula de despedida; texto publicado por S. P.
Melgunov –salvo los dos últimos párrafos y con la fecha del 30 de noviembre de 1920– en Na chuzhoy
storony de Berlín en 1924 y en parte traducida en La Protesta-Suplemento de Buenos Aires, el 26 de
mayo de 1924; también editada por Bonch Bruevich, al igual que la carta precedente. La publicación
de estas dos cartas –¿y por qué precisamente estas dos?– en 1930 se enmarca en la lucha de fracciones
del PC soviético que Stalin acalló luego.
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Re: Cartas de Piotr Kropotkin a Vladímir Ilich

Mensaje por pedr0o el Vie Dic 21, 2012 9:16 pm

¿Son reales estas cartas?

De ser reales, ¿le llegaron a Lenin y hubo respuesta conocida?

PD. No hay ninguna fuente en el texto, las descargué en un pdf navegando por la red

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Re: Cartas de Piotr Kropotkin a Vladímir Ilich

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