"La ciencia quiere desvelar el misterio del hombre de Piltdown" (el mayor fraude paleontológico) - artículo de Alicia Rivera - publicado en diario El País en diciembre de 2012

Comparte

pedrocasca
Colaborador estrella
Colaborador estrella

Cantidad de envíos : 9589
Reputación : 18570
Fecha de inscripción : 31/05/2010

"La ciencia quiere desvelar el misterio del hombre de Piltdown" (el mayor fraude paleontológico) - artículo de Alicia Rivera - publicado en diario El País en diciembre de 2012

Mensaje por pedrocasca el Vie Dic 14, 2012 11:11 am

La ciencia quiere desvelar el misterio del hombre de Piltdown

artículo de Alicia Rivera

publicado en diario El País en diciembre de 2012

El mayor fraude paleontológico sigue siendo un misterio un siglo después del falso descubrimiento. Arthur Conan Doyle y Teilhard de Chardin entre los sospechosos.

Un siglo justo ha pasado desde que se perpetró el más famoso fraude en la historia de la paleontología. El crimen fue un cráneo con una singular combinación de rasgos humanos y simiescos. El perfecto eslabón perdido, para la época. La emboscada se inició en una gravera del sureste de Inglaterra, en Piltdown, el engaño duró cuatro décadas y aún no se ha descubierto al autor. Entre los varios sospechosos figuran encumbrados expertos de la época junto con un joven Pierre Teilhard de Chardin (antes de ser un destacado filósofo) y el mismísimo padre de Sherlock Holmes, Sir Arthur Conan Doyle.

El fantástico cráneo de Piltdown se presentó el 18 de diciembre de 1912, y ahora unos científicos están analizando con técnicas avanzadas los fragmentos y los fósiles asociados. Esperan averiguar cómo se construyó la patraña y así, tal vez, descubrir al culpable —o culpables— y sus motivaciones. “Me intriga particularmente si el engaño se debió a ambición científica o si se trató más bien de una broma o una venganza”, comenta en la revista Nature el paleontólogo del Museo de Historia Natural de Londres Chris Stringer, uno de los científicos que se ha remangado ahora para meterse de nuevo en faena con el cráneo de Piltdown.


Reproducción del Hombre de Piltdown
El cráneo es de un humano moderno y la mandíbula de orangután

La historia se remonta a principios del siglo pasado, cuando abogado y arqueólogo aficionado Charles Dawson encuentra unos fragmentos craneales humanos en una gravera de Piltdown, en Sussex. Las piezas le parecen interesantes y se las lleva a Arthur Smith Woodward, responsable de geología en el entonces Museo Británico de Historia Natural, que no solo queda impresionado por lo que le muestra Dawson, sino que le acompaña a Piltdown. Juntos emprenden nuevas búsquedas, acompañados, en alguna ocasión, por Teilhard de Chardin como joven ayudante. En unos meses aparecen más fragmentos del cráneo y una media mandíbula con dos molares, y todo en el mismo nivel del yacimiento, luego son del mismo individuo, y de gran antigüedad. La combinación resulta fantástica: un antiguo predecesor humano que ya tiene cerebro desarrollado pero que mantiene la dentición de mono. Además, en la gravera hay fósiles de animales remotos, incluso de hipopótamo y de elefante, cuenta Stringer, y artefactos tallados en sílex.

El Eoanthropus dawsoni, como lo bautizó Smith Woodward, causó auténtica sensación en el mundo académico y popular. “Aunque en los círculos paleontológicos hubo mezcla de reacciones desde el inicio, con varios científicos británicos preeminentes aceptando plenamente la existencia del Eoanthropus y algunos investigadores de EE UU y de Alemania cuestionando la asociación de la mandíbula con los fragmentos craneales”, recuerda Stringer.

En 1915, Dawson encontró, en otro lugar, cerca de Piltdown, fósiles de un segundo individuo, pero en los años veinte y treinta del siglo pasado, el Eoanthropus fue perdiendo atención a medida que se iban descubriendo fósiles humanos en África, Indonesia y China, continúa Stringer en Nature.

El fraude salió a la luz con las nuevas técnicas de datación química que se aplicaron a los restos de Piltdown: en 1950 quedó claro que la mandíbula no tenía más de 50.000 años, y los análisis posteriores desvelaron no solo que eran de un orangután moderno, sino que habían sido manipuladas para que encajaran; todas las piezas estaban teñidas con óxido de hierro; los fragmentos del cráneo humano eran de pocos centenares de años de antigüedad y los restos de animales mucho más antiguos. Pero a esa altura, casi todos los protagonistas de la historia habían muerto y ninguno de los aún vivos confesó.

¿Quedó zanjado el asunto? Es difícil encontrar un libro de paleontología o evolución humana que no dedique un puñado de páginas a este rocambolesco capítulo de la ciencia. Y aunque muchos creen que será imposible descubrir al culpable y conocer sus motivos, Stringer y 15 colegas del Museo de Historia Natural y de universidades británicas creen que ha llegado el momento de dar otra vuelta al misterio con las técnicas actuales. Los análisis de ADN y las dataciones por radiocarbono, por ejemplo, pueden ayudar a identificar los fósiles y su origen geográfico, mientras que la espectroscopia servirá para determinar los métodos de tinte utilizados.

Los científicos apuntan a cuatro sospechosos principales, entre una docena que se han sugerido a lo largo de los años: Dawson, Smith Woodward y su ayudante Martin Hinton (tras su muerte se encontraron varios huesos y dientes teñidos y modificados entre sus posesiones) o Teilhard de Chardin, que ayudó a Dawson en el yacimiento. Stringer deja a un lado a Conan Doyle, que señalaron otros autores: vivía cerca de Piltdown, tenía poca simpatía a los científicos y algunos han querido ver referencias al fraude en sus escritos.

Los motivos que pudieran tener estos hombres para perpetrar un fraude tan elaborado son meras especulaciones, pero curiosas. Dawson, el principal sospechoso, perseguiría el ansiado reconocimiento de sus admirados científicos. A Smith Woodward le venía bien el singular hallazgo porque encajaba a la perfección en su teoría de que el cráneo era la primera región del cuerpo que había cambiado en la evolución humana, de manera que la expansión cerebral habría precedido a los cambios de otras regiones del esqueleto, como la dendición y la mandíbula, argumenta el paleontólogo Ignacio Martínez en su libro El primate que quería volar. Esto no lo culparía, desde luego, pero tal vez sí explicaría por qué se dejó engañar.

Lo que está claro, recalca Martínez es que “el autor del fraude tenía los conocimientos necesarios y no escatimó esfuerzos para hacer que el engaño fuera creíble”. Limó los dientes para disimular su origen simiesco, retiró la parte del hueso donde encaja la mandíbula (que, obviamente no encajaría) y se manipuló la zona de la base del cráneo para evitar que se pudiera determinar una locomoción bípeda o a cuatro patas.

En cuanto a la credulidad de gran parte del mundo académico británico, no hay que olvidar que el Eoanthropus encajaba estupendamente en muchas ideas dominantes entonces sobre la evolución humana.

La moraleja la pone Stringer en Nature: “Una advertencia a los científicos para que se mantengan críticamente en guardia y un ejemplo del triunfo, finalmente, del método científico.


Última edición por pedrocasca el Vie Dic 14, 2012 11:25 am, editado 1 vez

pedrocasca
Colaborador estrella
Colaborador estrella

Cantidad de envíos : 9589
Reputación : 18570
Fecha de inscripción : 31/05/2010

Re: "La ciencia quiere desvelar el misterio del hombre de Piltdown" (el mayor fraude paleontológico) - artículo de Alicia Rivera - publicado en diario El País en diciembre de 2012

Mensaje por pedrocasca el Vie Dic 14, 2012 11:25 am

Tomado de otro foro de temática comunista:

Es de destacar que en el origen de este fraude hay una motivación ideológica, con evidentes matices racistas, a pesar que para disimularlo, incluso se ha mencionado la posibilidad de una broma realizada a la comunidad de científicos británicos de la época. Charles Darwin sostenía que el origen del hombre estaba en África, algo que resultaba inaceptable para la burguesía europea. Charles Dawson pretendió mostrar que Inglaterra era la cuna de la humanidad. Se llegaron a publicar más de 500 artículos científicos sobre el falso descubrimiento y las excavaciones de Piltdown fueron declaradas monumento nacional en el año 1950. No hay que olvidar que el Eoanthropus encajaba perfectamente en muchas de las ideas dominantes entonces en la comunidad científica sobre la evolución humana.

La mención final al triunfo del "método científico", del cual los científicos apenas saben nada, es de risa. El escándalo fue tan mayúsculo que incluso se presentó una proposición en la Cámara de los Comunes para que retirara su confianza en la solvencia científica del Museo Británico.

    Fecha y hora actual: Dom Nov 19, 2017 2:18 am