Trotsky y su propaganda antisoviética

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    Trotsky y su propaganda antisoviética

    Mensaje por Pavlov el Lun Nov 26, 2012 11:52 am

    Saludos camaradas, tengo entendido que desde Méjico Trotsky no cesaba de divulgar propaganda antisoviética, llegando a decir que el surgimiento del fascismo en Europa era culpa de la URSS y que para acabar con él primero habría que destruir la URSS. Me gustaría que alguien me pasara los documentos en los que dice esto u otros de sus textos de propaganda antisoviética relacionados.Gracias.

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    Re: Trotsky y su propaganda antisoviética

    Mensaje por Chapaev el Lun Nov 26, 2012 7:54 pm

    Yo acabo de leer "La gran conspiracion contra Rusia" y ese tema esta perfectamente documentado.

    Realmente Trosky les facilitó a los burgueses, derrotados por Lenin y Stalin, un frente de ataque desleal.

    aprovecho una cita que acabo de publicar en otro hilo:



    De la noche a la mañana muchos de los antiguos cruzados antibolchevíques abandonaron su línea primitiva de propaganda pro-zarista abiertamente contrarrevolucionaria, y adoptaron la nueva, dieron forma al procedimiento de Trotsky para atacar la revolución rusa «desde la izquierda». En esos años fue un hecho corriente que lord Rothermere o William Randolph Hearts acusaran a José Stalin de «traicionar a la revolución».


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    Otro ejemplo

    Mensaje por Echospace el Lun Nov 26, 2012 8:01 pm

    Otro ejemplo, nos lo da el mismo Trotsky.

    El objetivo de la Cuarta Internacional es extender la Revolución de Octubre a todo el mundo y al mismo tiempo regenerar la URSS echando de allí a la burocracia parásita. Sólo hay un modo de lograrlo: que los obreros, los campesinos, los soldados del Ejército Rojo y los marinos de la Armada Roja se levanten contra la nueva casta de opresores y parásitos.

    Trotsky: Carta a los obreros de la URSS (1940)

    Recordemos el momento en el que se dan estas declaraciones, con Alemania acechando a la URSS y preparando una invasión a gran escala.

    Salud.

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    Re: Trotsky y su propaganda antisoviética

    Mensaje por Chapaev el Jue Nov 29, 2012 10:11 pm

    La verdad que el tal Trosky , erá un bocon

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    Re: Trotsky y su propaganda antisoviética

    Mensaje por DeGaulle el Mar Mar 19, 2013 7:13 pm

    Me contó mi abuelo que, en las cárceles franquistas, en las bibliotecas, había libros de Trosky. Pero ninguno de Lenin ni compañía. Hablamos de los tiempos de Franco, ¿por qué ponían libros de Trosky en las prisiones? Suspect

    Porque era un traidor al comunismo. Y las cárceles españolas, por desgracia, estaban llenas de presos políticos, como mi abuelo, que en paz descanse.
    :rep:


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    Re: Trotsky y su propaganda antisoviética

    Mensaje por pedrocasca el Mar Mar 19, 2013 7:49 pm

    DeGaulle escribió:Me contó mi abuelo que, en las cárceles franquistas, en las bibliotecas, había libros de Trosky. Pero ninguno de Lenin ni compañía. Hablamos de los tiempos de Franco, ¿por qué ponían libros de Trosky en las prisiones? Suspect

    Porque era un traidor al comunismo. Y las cárceles españolas, por desgracia, estaban llenas de presos políticos, como mi abuelo, que en paz descanse.
    :rep:


    Eso de que había libros de Trotsky en las cárceles franquistas es difícil de creer. Yo nunca he conocido a ningún preso que me lo certifique (y lo he preguntado muchas veces). Aparte del Ya y el ABC convenientemente recortados y con noticias tachadas, la vida de los santos, escritos de Falange y muy poquito más. Es algo que se dice de vez en cuando pero que se parece más a una leyenda urbana que a otra cosa, porque, además, los funcionarios censores encargados de las bibliotecas (en aquellas cárceles en donde las hubiera, que era en pocas) tenían que saber quien era Trotski y que papel jugaba, cosa nada fácil de encontrar por entonces.
    Sí se dice que los comunistas polacos aseguraban haber visto los libros en las cárceles y que Antonio Gramsci dijo aquello de que Trotski es la puta de la burguesía (o algo parecido) porque vió libros suyos en la cárcel editados por una empresa alemana dependiente de algún organismo oficial. Difícil me parece en España, aunque cierto es que la biografía de Trotski se editó varios años antes que cualquier otro libro rojo.

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    Re: Trotsky y su propaganda antisoviética

    Mensaje por DeGaulle el Mar Mar 19, 2013 8:17 pm

    Gracias por tu opinión.

    No lo puedo afirmar por mi mismo. No estuve allí.


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    Re: Trotsky y su propaganda antisoviética

    Mensaje por Resistimos&Venceremos el Mar Mar 19, 2013 9:45 pm

    Esto a lo mejor te ayuda

    Spoiler:

    Bolchevismo y fascismo...
    Trotski fue uno de los primeros en lanzar la idea de que el bolchevismo y el fascismo son dos
    hermanos gemelos. Esta tesis fue muy popular en el curso de los años treinta, sobre todo entre los partidos
    reaccionarios católicos. El Partido comunista era su enemigo jurado y el partido fascista su competidor
    burgués más temido. He aquí lo que dijo Trotski: "El fascismo gana victoria tras victoria y su mejor aliado,
    el que le abre la puerta en el mundo entero, es el estalinismo" (Trotski, abril 1838. Aparato, 239). "En
    realidad, nada distingue los métodos políticos de Stalin de los de Hitler. Pero la diferencia de los resultados
    sobre la escena internacional salta a la vista" (24-3-40, Trotski: La lucha, p.161-162) "Una parte
    considerable cada vez más importante del aparato soviético está formado por fascistas que aún no se han
    reconocidos como a tales. Identificar al régimen soviético en su conjunto con el fascismo, es un error
    histórico grosero. (...) Pero la simetría de las superestructuras políticas, la similitud de los métodos
    totalitarios y de los tipos psicológicos son evidentes. (...) La agonía del estalinismo es el espectáculo más
    horrible y el más odioso de la historia de la humanidad" (17-3-38, Trotski: La lucha, p.161-162).
    Trotski presenta aquí una de las primeras versiones de un tema esencial -que después fue la base
    de la agitación de la CIA y de los fascistas en el curso de los años cincuenta-, el del "fascismo rojo".

    Utilizando la palabra "fascismo", Trotski intentaba darle la vuelta al odio que sentían las masas por la
    dictadura terrorista del gran capital, para dirigirla contra el socialismo. Después de 1944-45, todos los jefes
    nazis alemanes, húngaros, croatas y ucranianos que se "pasaron" a Occidente, se colocaron la máscara
    "democrática", y llenaron de elogios a la "democracia" americana, la nueva potencia hegemónica, el
    soporte principal de todas las fuerzas retrógradas y fascistas del mundo. Estos "antiguos" fascistas, fieles a
    su pasado criminal, han desarrollado el tema: "el bolchevismo, es el fascismo pero en peor". Notemos
    también que es en el momento en que el fascismo se había lanzado ya a la guerra (guerra de Etiopía y de
    España, anexión de Austria y Checoslovaquia), cuando Trotski afirmaba que el ¡"el espectáculo más
    horroroso y odioso" sobre la tierra es "la agonía del socialismo"!


    Provocaciones al servicio de los nazis

    Trotski había defendido la tesis de que para prepararse para la guerra de agresión nazi, hacia falta
    derribar a Stalin y a los bolcheviques. Defendiendo esta tesis, Trotski devino un instrumento al servicio de
    los hitlerianos. Recientemente, durante un mitin en la ULB, un energúmeno aullaba: "¡Todo esto son
    mentiras! Trotski ha proclamado siempre que defendía incondicionalmente a la URSS contra el
    imperialismo."
    Sí, Trotski siempre defendió a la URSS... ¡a menos que uno acepte que destruir al Partido
    bolchevique era la mejor preparación para defenderla! El punto capital es que Trotski pregonaba la
    insurrección antibolchevique, de lo que no se podían aprovechar el puñado de trotskistas, sino los nazis.
    Trotski podía predicar la insurrección como la mejor defensa de la URSS, esto no cambia nada el hecho de
    que llevaba a cabo una política anticomunista y que movilizaba a todas las fuerzas anti-socialistas. No hay
    duda de que los nazis fueron los primeros en apreciar esta "defensa de la URSS".
    Veamos las declaraciones exactas de Trotski sobre la "mejor defensa de la URSS": "Yo no puedo
    estar "por la URSS" en general. Yo estoy con las masas trabajadoras que han creado la URSS y contra el
    burocratismo que ha usurpado los beneficios de la revolución". "Es el deber de un verdadero revolucionario
    declarar francamente y abiertamente: Stalin prepara la derrota de la URSS" (20-9-1938, Trotski: La lucha,
    p.209 y 211). "La principal fuente del peligro para la URSS en las condiciones actuales está representado
    por Stalin y su oligarquía de la que él es su jefe. La lucha contra esta gente está para mi, inseparablemente
    ligada a la defensa de la URSS" (13-3-1940, Trotski: La lucha, p.294-297). "El antiguo Partido bolchevique
    fue transformado en un aparato de casta. (...) Contra el enemigo imperialista, defenderemos a la URSS con
    todas nuestras fuerzas. Mientras tanto, las conquistas de la Revolución de Octubre no servirán al pueblo si
    éste no se muestra capaz de actuar contra el burocratismo estalinista como lo hizo antes contra el
    burocratismo zarista y la burguesía" (mayo 1940, Trotski: La lucha, p.301-303). "Sólo una insurrección del
    proletariado soviético contra la infame tiranía de los nuevos parásitos puede salvar lo que subsiste aún de
    los fundamentos de la sociedad, de las conquistas de Octubre. En este sentido, y sólo en este,
    defenderemos la Revolución de Octubre contra el imperialismo, fascista o democrático, contra el
    burocratismo staliniano y sus "amigos" a sueldo" (14-11-1938, Trotski, La lucha, p.205-206).
    En estas citas, resurge claramente que las palabras "defenderemos a la URSS contra el
    imperialismo" son pronunciadas por un anticomunista que se ve obligado a decirlas si quiere tener la menor
    posibilidad de hacerse escuchar por las masas decididas a defender en cuerpo y alma al régimen socialista.

    Pero sólo personas políticamente ciegas pueden equivocarse sobre el sentido de esta "defensa". En efecto,
    es de esta forma como los traidores y los enemigos sermonean la defensa: "Stalin traicionará, prepara la
    derrota; es necesario para ello eliminar a Stalin y a la dirección bolchevique para poder defender a la
    URSS". ¡Tal propaganda les venía muy bien a los nazis!
    Trotski "defiende" a la URSS... pero, no a la URSS de Stalin y del Partido bolchevique. Pretender que
    "defenderá a la URRS con todas sus fuerzas", ¡¿quiere decir con algunos militares adeptos de los que
    disponía en la URSS?! Pero en la espera, ¡esos pocos millares de marginados deben esforzarse en provocar
    una insurrección contra Stalin y el partido bolchevique! Con tal "defensa" no hace falta el enemigo!
    Hasta un anticomunista endurecido como Tokaïev estimaba que este propósito de Trotski hacía el
    juego a los agresores alemanes. Tokaïev es un anticomunista, pero partidario del imperialismo inglés. Al
    principio de la guerra, se hacía las reflexiones siguientes: "Los pueblos de la URSS, guiados por sus
    sentimientos elementales de cara a un peligro mortal, se identificaron con el régimen de Stalin. Las fuerzas
    opuestas se dieron la mano en un movimiento espontáneo: en general se pensaba: aliarse hasta con el
    diablo para vencer a Hitler. Por esta razón, llevar a cabo una oposición contra Stalin no era sólo perjudicial
    para el frente internacional contra las Potencias de Eje, sino que significaba también tomar una actitud
    antagónica hacia los pueblos de la URSS" (Tokaïev, p.188).
    Al aproximarse la Segunda Guerra mundial, la principal obsesión de Trotski, sino la única, fue la de
    derrotar al Partido bolchevique en la Unión Soviética. Esta tesis era también la de toda la extrema derecha
    mundial: "el que defienda directa o indirectamente a Stalin y al Partido bolchevique, es el peor enemigo del
    socialismo." He aquí las declaraciones de Trotski: "El burocratismo reaccionario debe ser y será derribado.
    La revolución política en la URSS es invencible" (13-1-1938, Trotski: La lucha, p.159-160). "Sólo la derrota
    de la pandilla bonapartista del Kremlin puede permitir la regeneración de la potencia militar de la URSS.
    (...) La lucha contra la guerra, el imperialismo y el fascismo exigen la lucha sin cuartel contra el estalinismo
    cubierto de crímenes. Quien directa o indirectamente defienda al estalinismo, cualquiera que guarde
    silencio sobre sus traiciones o exagere la potencia de su ejército, es el peor enemigo de la revolución, del
    socialismo y de los pueblos oprimidos" (10-10-1938, Trotski: La lucha, p.188).
    En la feroz lucha de clases que se desarrollaba a escala mundial entre el imperialismo y el
    socialismo, entre el fascismo y el bolchevismo, sólo los ideólogos más derechistas del imperialismo francés,
    inglés y americano, y los ideólogos fascistas podían defender la tesis según la cual quien defendiera
    "directa o incluso indirectamente" al estalinismo, es "el peor enemigo"
    Lo he sacado de el libro "Otra mirada sobre Stalin" , que se puede descargar desde aquí,en la sección 'Sobre Stalin'

    Espero que te sirva.

    Saludos!

    camarara ñ
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    Re: Trotsky y su propaganda antisoviética

    Mensaje por camarara ñ el Miér Mar 20, 2013 3:14 pm

    Os dare un consejo camaradas:
    dejad de leer esas falacias.

    Dzerjinskii
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    Re: Trotsky y su propaganda antisoviética

    Mensaje por Dzerjinskii el Lun Mar 25, 2013 1:10 am

    camarara ñ escribió:Os dare un consejo camaradas:
    dejad de leer esas falacias.

    muy solidos argumentos...

    pero bueno, yo les dejo un extracto del libro que cita el camarada "chapaev"

    De 1930 a 1931 Trotsky lanzó desde Prinkipo una extraordinaria campaña de propaganda antisoviética, que muy pronto penetró en los distintos países. Era de una índole nueva, infinitamente más sutil y desconcertante que todas las propagandas inventadas anteriormente por los cruzados antibolchevíques.

    Los tiempos habían cambiado. Después de la gran crisis, el mundo se había puesto de acuerdo para pensar de un modo revolucionario que no quería regresar a los procedimientos de un pasado que sólo había traído tanta miseria y sufrimiento. La primera contrarrevolución del fascismo en Italia había sido eficazmente fomentada por su fundador, el ex socialista Benito Mussolini, como «la revolución italiana». En Alemania los nazis habían obtenido él apoyo de las masas, no sólo por atraerse a la reacción antibolchevique, sino igualmente por aparecer ante los obreros y campesinos alemanes como «nacionalsocialistas». En fecha tan remota como 1903, Trotsky había dominado ese instrumento de propaganda que Lenin denominó «consignas ultrarrevolucionarias que nada le costaban».

    Y en efecto, procede entonces a desarrollar en gran escala aquélla misma técnica de propaganda que había empleado originalmente contra Lenin y el Partido bolchevique: en innumerables artículos libros panfletos y discursos ultra-izquierdistas de violenta resonancia radical, Trotsky comenzó a atacar el régimen soviético y a clamar por su violenta derrota no porque fuese revolucionario sino — como afirmaba él — por ser «contrarrevolucionario y reaccionario».

    De la noche a la mañana muchos de los antiguos cruzados antibolchevíques abandonaron su línea primitiva de propaganda pro-zarista abiertamente contrarrevolucionaria, y adoptaron la nueva, dieron forma al procedimiento de Trotsky para atacar la revolución rusa «desde la izquierda». En esos años fue un hecho corriente que lord Rothermere o William Randolph Hearts acusaran a José Stalin de «traicionar a la revolución».

    El primer paso de esta gran propaganda de Trotsky para introducir la nueva línea antisoviética en la contrarrevolución internacional, fue su melodramática y semificticia autobiografía, titulada Mi Vida. Antes se publicaron en los periódicos europeos y americanos una serie de artículos antisoviéticos, cuyo propósito consistía en difamar a Stalin y a la Unión Soviética, aumentar el prestigio de la tendencia trotskista y reforzar el mito del «revolucionario mundial», ya que Trotsky se describió en "Mi Vida" como el verdadero inspirador y organizador de la Revolución rusa, desplazado de su justo lugar como líder ruso por sus «astutos, mediocres y asiáticos» contrarios.

    Los publicistas y agentes antisoviéticos inmediatamente dieron bombo a esta obra de su jefe, haciendo que se vendiese por todo el mundo y afirmando que contaba la «historia interna» de la Revolución rusa.
    Adolf Hitler la leyó tan pronto como fue publicada. Konrad Heiden, su biógrafo nos relata en Der Fuehrer de qué manera el líder nazi sorprendió a un grupo de amigos en 1930, rompiendo en entusiastas alabanzas al libro de Trotsky. «¡Brillante! — exclamó Hitler enarbolando Mi Vida ante sus fieles partidarios — Mucho he aprendido en él tanto como pueden aprender ustedes también».

    La obra se convirtió rápidamente en el libro de texto de los servicios secretos antisoviéticos; se adoptó como guía básica de propaganda contra ese régimen. La policía secreta del Japón lo hizo lectura obligada para los comunistas chinos y japoneses que caían presos, en un esfuerzo por quebrantar su moral y convencerlos de que la Rusia soviética había traicionado a la Revolución china y a la propia causa por la cual ellos estaban luchando. La Gestapo lo utilizó para un propósito similar.

    "Mi Vida" fue solamente el golpe inicial de la campaña antisoviética desarrollada por Trotsky. A ese libro siguieron La Revolución traicionada, La economía soviética en peligro, El fracaso del plan quinquenal, Stalin y la Revolución china, La escuela stalinista de falsificaciones e innumerables libros panfletos y artículos de la misma índole, muchos de los cuales aparecieron primero bajo llamativos titulares en periódicos reaccionarios de Europa y América. El «bureau» de Trotsky suministró a la prensa antisoviética mundial una corriente continua de «revelaciones» «exposiciones» y «relatos de dentro» referentes a Rusia.

    Para la asimilación dentro de la Unión Soviética, Trotsky publicó su Boletín oficial de oposición que se imprimió fuera, en Turquía, Alemania, Francia, Noruega y otras naciones sucesivamente, pasando luego por vía secreta a Rusia a través de los mensajeros del famoso líder. Dicho Boletín no pretendía llegar hasta las masas soviéticas, sino a los diplomáticos, funcionarios del Estado, militares e intelectuales que alguna vez habían seguido a Trotsky o a los que se suponía susceptibles de ser influenciados por él. También contenía instrucciones acerca de la labor de propaganda de los trotskistas tanto dentro de Rusia como en el extranjero. Este Boletín no se cansaba de pintar con rasgos espeluznantes el desastre inminente del régimen soviético, de predecir la crisis industrial, la guerra civil renovada, y el desplome del Ejército Rojo al primer ataque extranjero. Asimismo, ponía en juego muy hábilmente todas aquellas dudas y ansiedades que la tensión extrema y las penalidades del periodo de construcción habían despertado en los ánimos de los elementos inestables, confundidos y descontentos. A estos últimos se dirigió el Boletín sin ningún miramiento para minar y llevar a cabo actos de violencia contra el Gobierno soviético.

    He aquí algunos ejemplos típicos de esa propaganda de las exhortaciones que para la caída del régimen soviético lanzó Trotsky dentro y fuera de Rusia durante los años que siguieron a su expulsión de la U.R.S.S. :

    «La política del gobierno actual del reducido grupo de Stalin, está conduciendo velozmente a la nación a crisis y colapsos muy peligrosos». (Carta a los miembros del Partido comunista de la Unión Soviética, marzo de 1930).

    «La crisis que amenaza la economía del Soviet será inevitable y en un futuro no lejano hará trizas la melosa leyenda de que el socialismo puede ser implantado en un sólo país; no cabe duda de que ocasionará muchas muertes... La economía del Soviet funciona sin reservas materiales y sin cálculos... la burocracia descontrolada ha comprometido su prestigio con la sucesiva acumulación de errores... es inminente una crisis en la Unión Soviética, con su secuela de hechos tales como el cierre forzoso de empresas y el inmediato desempleo». (La economía soviética en peligro, 1932).

    «Los trabajadores hambrientos (en la Unión Soviética) no están satisfechos con la política del Partido. El Partido está descontento de sus jefes y el campesinado está descontento de la industrialización de la colectivización de la ciudad». (Artículo publicado en el Militant U. S. A., 4 de febrero de 1933).

    «El primer choque social externo o interno puede impulsar a la atomizada sociedad soviética a una guerra civil.» (La Unión Soviética y la Cuarta internacional, 1938).

    «Resulta infantil creer que la burocracia de Stalin pueda ser suprimida por medio de un Partido o por medio del Congreso soviético. No existen procedimientos normales constitucionales para eliminar a la camarilla gubernamental... Únicamente por la fuerza pueden ser esos individuos obligados a dejar el poder a la vanguardia proletaria». (Boletín de la oposición, octubre de 1933).

    «La crisis política converge hacia la crisis general que se avecina». (El asesinato de Kirov, 1935).

    «Dentro del Partido, Stalin se ha colocado por encima de toda critica y por encima del Estado y es imposible desplazarlo a menos que se le asesine. Cada oposicionista se convierte ipso facto en terrorista. (Declaración hecha durante la entrevista con William Randolph Hearts del New York Evening Journal, 6 de enero de 1937).

    «¿Es posible esperar que la Unión Soviética salga invicta de la guerra que se aproxima? A esta pregunta francamente expuesta nosotros contestaremos también francamente: si la guerra se mantiene solamente como tal, la derrota de la Unión Soviética será inevitable, pues desde el punto de vista técnico económico y militar el imperialismo es incomparablemente más fuerte. Si la revolución en el occidente no lo contiene, el imperialismo barrerá con el presente régimen». (Artículo en American Mercury, marzo de 1937).

    «La derrota de la Unión Soviética es inevitable en caso de que la nueva guerra no provoque una nueva revolución. Si admitimos teóricamente una guerra sin revolución, en ese caso la derrota de aquella nación es inevitable». (Declaración hecha en las audiencias verificadas en Méjico abril de 1937).


    camarara ñ
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    Re: Trotsky y su propaganda antisoviética

    Mensaje por camarara ñ el Lun Mar 25, 2013 1:20 pm

    De 1930 a 1931 Trotsky lanzó desde Prinkipo una extraordinaria campaña de propaganda antisoviética, que muy pronto penetró en los distintos países. Era de una índole nueva, infinitamente más sutil y desconcertante que todas las propagandas inventadas anteriormente por los cruzados antibolchevíques.

    Los tiempos habían cambiado. Después de la gran crisis, el mundo se había puesto de acuerdo para pensar de un modo revolucionario que no quería regresar a los procedimientos de un pasado que sólo había traído tanta miseria y sufrimiento. La primera contrarrevolución del fascismo en Italia había sido eficazmente fomentada por su fundador, el ex socialista Benito Mussolini, como «la revolución italiana». En Alemania los nazis habían obtenido él apoyo de las masas, no sólo por atraerse a la reacción antibolchevique, sino igualmente por aparecer ante los obreros y campesinos alemanes como «nacionalsocialistas». En fecha tan remota como 1903, Trotsky había dominado ese instrumento de propaganda que Lenin denominó «consignas ultrarrevolucionarias que nada le costaban».

    Y en efecto, procede entonces a desarrollar en gran escala aquélla misma técnica de propaganda que había empleado originalmente contra Lenin y el Partido bolchevique: en innumerables artículos libros panfletos y discursos ultra-izquierdistas de violenta resonancia radical, Trotsky comenzó a atacar el régimen soviético y a clamar por su violenta derrota no porque fuese revolucionario sino — como afirmaba él — por ser «contrarrevolucionario y reaccionario».

    De la noche a la mañana muchos de los antiguos cruzados antibolchevíques abandonaron su línea primitiva de propaganda pro-zarista abiertamente contrarrevolucionaria, y adoptaron la nueva, dieron forma al procedimiento de Trotsky para atacar la revolución rusa «desde la izquierda». En esos años fue un hecho corriente que lord Rothermere o William Randolph Hearts acusaran a José Stalin de «traicionar a la revolución».

    El primer paso de esta gran propaganda de Trotsky para introducir la nueva línea antisoviética en la contrarrevolución internacional, fue su melodramática y semificticia autobiografía, titulada Mi Vida. Antes se publicaron en los periódicos europeos y americanos una serie de artículos antisoviéticos, cuyo propósito consistía en difamar a Stalin y a la Unión Soviética, aumentar el prestigio de la tendencia trotskista y reforzar el mito del «revolucionario mundial», ya que Trotsky se describió en "Mi Vida" como el verdadero inspirador y organizador de la Revolución rusa, desplazado de su justo lugar como líder ruso por sus «astutos, mediocres y asiáticos» contrarios.

    Los publicistas y agentes antisoviéticos inmediatamente dieron bombo a esta obra de su jefe, haciendo que se vendiese por todo el mundo y afirmando que contaba la «historia interna» de la Revolución rusa.
    Adolf Hitler la leyó tan pronto como fue publicada. Konrad Heiden, su biógrafo nos relata en Der Fuehrer de qué manera el líder nazi sorprendió a un grupo de amigos en 1930, rompiendo en entusiastas alabanzas al libro de Trotsky. «¡Brillante! — exclamó Hitler enarbolando Mi Vida ante sus fieles partidarios — Mucho he aprendido en él tanto como pueden aprender ustedes también».

    La obra se convirtió rápidamente en el libro de texto de los servicios secretos antisoviéticos; se adoptó como guía básica de propaganda contra ese régimen. La policía secreta del Japón lo hizo lectura obligada para los comunistas chinos y japoneses que caían presos, en un esfuerzo por quebrantar su moral y convencerlos de que la Rusia soviética había traicionado a la Revolución china y a la propia causa por la cual ellos estaban luchando. La Gestapo lo utilizó para un propósito similar.

    "Mi Vida" fue solamente el golpe inicial de la campaña antisoviética desarrollada por Trotsky. A ese libro siguieron La Revolución traicionada, La economía soviética en peligro, El fracaso del plan quinquenal, Stalin y la Revolución china, La escuela stalinista de falsificaciones e innumerables libros panfletos y artículos de la misma índole, muchos de los cuales aparecieron primero bajo llamativos titulares en periódicos reaccionarios de Europa y América. El «bureau» de Trotsky suministró a la prensa antisoviética mundial una corriente continua de «revelaciones» «exposiciones» y «relatos de dentro» referentes a Rusia.

    Para la asimilación dentro de la Unión Soviética, Trotsky publicó su Boletín oficial de oposición que se imprimió fuera, en Turquía, Alemania, Francia, Noruega y otras naciones sucesivamente, pasando luego por vía secreta a Rusia a través de los mensajeros del famoso líder. Dicho Boletín no pretendía llegar hasta las masas soviéticas, sino a los diplomáticos, funcionarios del Estado, militares e intelectuales que alguna vez habían seguido a Trotsky o a los que se suponía susceptibles de ser influenciados por él. También contenía instrucciones acerca de la labor de propaganda de los trotskistas tanto dentro de Rusia como en el extranjero. Este Boletín no se cansaba de pintar con rasgos espeluznantes el desastre inminente del régimen soviético, de predecir la crisis industrial, la guerra civil renovada, y el desplome del Ejército Rojo al primer ataque extranjero. Asimismo, ponía en juego muy hábilmente todas aquellas dudas y ansiedades que la tensión extrema y las penalidades del periodo de construcción habían despertado en los ánimos de los elementos inestables, confundidos y descontentos. A estos últimos se dirigió el Boletín sin ningún miramiento para minar y llevar a cabo actos de violencia contra el Gobierno soviético.

    He aquí algunos ejemplos típicos de esa propaganda de las exhortaciones que para la caída del régimen soviético lanzó Trotsky dentro y fuera de Rusia durante los años que siguieron a su expulsión de la U.R.S.S. :

    «La política del gobierno actual del reducido grupo de Stalin, está conduciendo velozmente a la nación a crisis y colapsos muy peligrosos». (Carta a los miembros del Partido comunista de la Unión Soviética, marzo de 1930).

    «La crisis que amenaza la economía del Soviet será inevitable y en un futuro no lejano hará trizas la melosa leyenda de que el socialismo puede ser implantado en un sólo país; no cabe duda de que ocasionará muchas muertes... La economía del Soviet funciona sin reservas materiales y sin cálculos... la burocracia descontrolada ha comprometido su prestigio con la sucesiva acumulación de errores... es inminente una crisis en la Unión Soviética, con su secuela de hechos tales como el cierre forzoso de empresas y el inmediato desempleo». (La economía soviética en peligro, 1932).

    «Los trabajadores hambrientos (en la Unión Soviética) no están satisfechos con la política del Partido. El Partido está descontento de sus jefes y el campesinado está descontento de la industrialización de la colectivización de la ciudad». (Artículo publicado en el Militant U. S. A., 4 de febrero de 1933).

    «El primer choque social externo o interno puede impulsar a la atomizada sociedad soviética a una guerra civil.» (La Unión Soviética y la Cuarta internacional, 1938).

    «Resulta infantil creer que la burocracia de Stalin pueda ser suprimida por medio de un Partido o por medio del Congreso soviético. No existen procedimientos normales constitucionales para eliminar a la camarilla gubernamental... Únicamente por la fuerza pueden ser esos individuos obligados a dejar el poder a la vanguardia proletaria». (Boletín de la oposición, octubre de 1933).

    «La crisis política converge hacia la crisis general que se avecina». (El asesinato de Kirov, 1935).

    «Dentro del Partido, Stalin se ha colocado por encima de toda critica y por encima del Estado y es imposible desplazarlo a menos que se le asesine. Cada oposicionista se convierte ipso facto en terrorista. (Declaración hecha durante la entrevista con William Randolph Hearts del New York Evening Journal, 6 de enero de 1937).

    «¿Es posible esperar que la Unión Soviética salga invicta de la guerra que se aproxima? A esta pregunta francamente expuesta nosotros contestaremos también francamente: si la guerra se mantiene solamente como tal, la derrota de la Unión Soviética será inevitable, pues desde el punto de vista técnico económico y militar el imperialismo es incomparablemente más fuerte. Si la revolución en el occidente no lo contiene, el imperialismo barrerá con el presente régimen». (Artículo en American Mercury, marzo de 1937).

    «La derrota de la Unión Soviética es inevitable en caso de que la nueva guerra no provoque una nueva revolución. Si admitimos teóricamente una guerra sin revolución, en ese caso la derrota de aquella nación es inevitable». (Declaración hecha en las audiencias verificadas en Méjico abril de 1937).

    Yo no me trago esos burdos embustes.

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    Re: Trotsky y su propaganda antisoviética

    Mensaje por Resistimos&Venceremos el Lun Mar 25, 2013 3:48 pm

    camarara ñ escribió:
    De 1930 a 1931 Trotsky lanzó desde Prinkipo una extraordinaria campaña de propaganda antisoviética, que muy pronto penetró en los distintos países. Era de una índole nueva, infinitamente más sutil y desconcertante que todas las propagandas inventadas anteriormente por los cruzados antibolchevíques.

    Los tiempos habían cambiado. Después de la gran crisis, el mundo se había puesto de acuerdo para pensar de un modo revolucionario que no quería regresar a los procedimientos de un pasado que sólo había traído tanta miseria y sufrimiento. La primera contrarrevolución del fascismo en Italia había sido eficazmente fomentada por su fundador, el ex socialista Benito Mussolini, como «la revolución italiana». En Alemania los nazis habían obtenido él apoyo de las masas, no sólo por atraerse a la reacción antibolchevique, sino igualmente por aparecer ante los obreros y campesinos alemanes como «nacionalsocialistas». En fecha tan remota como 1903, Trotsky había dominado ese instrumento de propaganda que Lenin denominó «consignas ultrarrevolucionarias que nada le costaban».

    Y en efecto, procede entonces a desarrollar en gran escala aquélla misma técnica de propaganda que había empleado originalmente contra Lenin y el Partido bolchevique: en innumerables artículos libros panfletos y discursos ultra-izquierdistas de violenta resonancia radical, Trotsky comenzó a atacar el régimen soviético y a clamar por su violenta derrota no porque fuese revolucionario sino — como afirmaba él — por ser «contrarrevolucionario y reaccionario».

    De la noche a la mañana muchos de los antiguos cruzados antibolchevíques abandonaron su línea primitiva de propaganda pro-zarista abiertamente contrarrevolucionaria, y adoptaron la nueva, dieron forma al procedimiento de Trotsky para atacar la revolución rusa «desde la izquierda». En esos años fue un hecho corriente que lord Rothermere o William Randolph Hearts acusaran a José Stalin de «traicionar a la revolución».

    El primer paso de esta gran propaganda de Trotsky para introducir la nueva línea antisoviética en la contrarrevolución internacional, fue su melodramática y semificticia autobiografía, titulada Mi Vida. Antes se publicaron en los periódicos europeos y americanos una serie de artículos antisoviéticos, cuyo propósito consistía en difamar a Stalin y a la Unión Soviética, aumentar el prestigio de la tendencia trotskista y reforzar el mito del «revolucionario mundial», ya que Trotsky se describió en "Mi Vida" como el verdadero inspirador y organizador de la Revolución rusa, desplazado de su justo lugar como líder ruso por sus «astutos, mediocres y asiáticos» contrarios.

    Los publicistas y agentes antisoviéticos inmediatamente dieron bombo a esta obra de su jefe, haciendo que se vendiese por todo el mundo y afirmando que contaba la «historia interna» de la Revolución rusa.
    Adolf Hitler la leyó tan pronto como fue publicada. Konrad Heiden, su biógrafo nos relata en Der Fuehrer de qué manera el líder nazi sorprendió a un grupo de amigos en 1930, rompiendo en entusiastas alabanzas al libro de Trotsky. «¡Brillante! — exclamó Hitler enarbolando Mi Vida ante sus fieles partidarios — Mucho he aprendido en él tanto como pueden aprender ustedes también».

    La obra se convirtió rápidamente en el libro de texto de los servicios secretos antisoviéticos; se adoptó como guía básica de propaganda contra ese régimen. La policía secreta del Japón lo hizo lectura obligada para los comunistas chinos y japoneses que caían presos, en un esfuerzo por quebrantar su moral y convencerlos de que la Rusia soviética había traicionado a la Revolución china y a la propia causa por la cual ellos estaban luchando. La Gestapo lo utilizó para un propósito similar.

    "Mi Vida" fue solamente el golpe inicial de la campaña antisoviética desarrollada por Trotsky. A ese libro siguieron La Revolución traicionada, La economía soviética en peligro, El fracaso del plan quinquenal, Stalin y la Revolución china, La escuela stalinista de falsificaciones e innumerables libros panfletos y artículos de la misma índole, muchos de los cuales aparecieron primero bajo llamativos titulares en periódicos reaccionarios de Europa y América. El «bureau» de Trotsky suministró a la prensa antisoviética mundial una corriente continua de «revelaciones» «exposiciones» y «relatos de dentro» referentes a Rusia.

    Para la asimilación dentro de la Unión Soviética, Trotsky publicó su Boletín oficial de oposición que se imprimió fuera, en Turquía, Alemania, Francia, Noruega y otras naciones sucesivamente, pasando luego por vía secreta a Rusia a través de los mensajeros del famoso líder. Dicho Boletín no pretendía llegar hasta las masas soviéticas, sino a los diplomáticos, funcionarios del Estado, militares e intelectuales que alguna vez habían seguido a Trotsky o a los que se suponía susceptibles de ser influenciados por él. También contenía instrucciones acerca de la labor de propaganda de los trotskistas tanto dentro de Rusia como en el extranjero. Este Boletín no se cansaba de pintar con rasgos espeluznantes el desastre inminente del régimen soviético, de predecir la crisis industrial, la guerra civil renovada, y el desplome del Ejército Rojo al primer ataque extranjero. Asimismo, ponía en juego muy hábilmente todas aquellas dudas y ansiedades que la tensión extrema y las penalidades del periodo de construcción habían despertado en los ánimos de los elementos inestables, confundidos y descontentos. A estos últimos se dirigió el Boletín sin ningún miramiento para minar y llevar a cabo actos de violencia contra el Gobierno soviético.

    He aquí algunos ejemplos típicos de esa propaganda de las exhortaciones que para la caída del régimen soviético lanzó Trotsky dentro y fuera de Rusia durante los años que siguieron a su expulsión de la U.R.S.S. :

    «La política del gobierno actual del reducido grupo de Stalin, está conduciendo velozmente a la nación a crisis y colapsos muy peligrosos». (Carta a los miembros del Partido comunista de la Unión Soviética, marzo de 1930).

    «La crisis que amenaza la economía del Soviet será inevitable y en un futuro no lejano hará trizas la melosa leyenda de que el socialismo puede ser implantado en un sólo país; no cabe duda de que ocasionará muchas muertes... La economía del Soviet funciona sin reservas materiales y sin cálculos... la burocracia descontrolada ha comprometido su prestigio con la sucesiva acumulación de errores... es inminente una crisis en la Unión Soviética, con su secuela de hechos tales como el cierre forzoso de empresas y el inmediato desempleo». (La economía soviética en peligro, 1932).

    «Los trabajadores hambrientos (en la Unión Soviética) no están satisfechos con la política del Partido. El Partido está descontento de sus jefes y el campesinado está descontento de la industrialización de la colectivización de la ciudad». (Artículo publicado en el Militant U. S. A., 4 de febrero de 1933).

    «El primer choque social externo o interno puede impulsar a la atomizada sociedad soviética a una guerra civil.» (La Unión Soviética y la Cuarta internacional, 1938).

    «Resulta infantil creer que la burocracia de Stalin pueda ser suprimida por medio de un Partido o por medio del Congreso soviético. No existen procedimientos normales constitucionales para eliminar a la camarilla gubernamental... Únicamente por la fuerza pueden ser esos individuos obligados a dejar el poder a la vanguardia proletaria». (Boletín de la oposición, octubre de 1933).

    «La crisis política converge hacia la crisis general que se avecina». (El asesinato de Kirov, 1935).

    «Dentro del Partido, Stalin se ha colocado por encima de toda critica y por encima del Estado y es imposible desplazarlo a menos que se le asesine. Cada oposicionista se convierte ipso facto en terrorista. (Declaración hecha durante la entrevista con William Randolph Hearts del New York Evening Journal, 6 de enero de 1937).

    «¿Es posible esperar que la Unión Soviética salga invicta de la guerra que se aproxima? A esta pregunta francamente expuesta nosotros contestaremos también francamente: si la guerra se mantiene solamente como tal, la derrota de la Unión Soviética será inevitable, pues desde el punto de vista técnico económico y militar el imperialismo es incomparablemente más fuerte. Si la revolución en el occidente no lo contiene, el imperialismo barrerá con el presente régimen». (Artículo en American Mercury, marzo de 1937).

    «La derrota de la Unión Soviética es inevitable en caso de que la nueva guerra no provoque una nueva revolución. Si admitimos teóricamente una guerra sin revolución, en ese caso la derrota de aquella nación es inevitable». (Declaración hecha en las audiencias verificadas en Méjico abril de 1937).

    Yo no me trago esos burdos embustes.

    Bueno, si puedes dar algún argumento mas que ese, estaré encantado de leerlo.

    Otra cita del libro 'Otra mirada sobre Stalin'

    Spoiler:
    En el curso de los años treinta, Trotski se convirtió en el mayor experto mundial del anticomunismo.
    Sus ambiciones desmesuradas por dirigir al Partido bolchevique y al Estado soviético a partir de sus
    concepciones individuales y mencheviques, le habían llevado al fracaso más absoluto. Rencoroso y
    vengativo, se lanzó, después de su destierro de la Unión Soviética, a un combate ciego contra todas las
    decisiones y proyectos del partido bolchevique y de su principal dirigente, Stalin. Como conocía
    perfectamente a los medios dirigentes bolcheviques y con algunos mantenía vínculos clandestinos, Trotski
    llegó a ser el propagandista anticomunista más hábil y eficaz de esa época. En el curso de los años 1935-
    40, por sus rabiosas maniobras antibolcheviques, hizo el juego a los peores enemigos del socialismo, es
    decir, al nazismo alemán y al imperialismo americano.
    Hoy día, aún es interesante observar cómo los ideólogos de la derecha y de la extrema derecha
    juegan sistemáticamente a la carta de su "favorito" Trotski contra Stalin y buscan, en las obras de Trotski,
    las armas contra el Partido bolchevique de Stalin. En 1982, en el momento en que Reagan predicaba la
    nueva cruzada anticomunista, Henri Bernard, profesor emérito de la Escuela Real Militar belga, publicaba
    una obra popularizando un mensaje urgente: "Los comunistas de 1982 son los nazis de 1939. Somos más
    débiles hoy frente a Moscú que antes de agosto de 1939 frente a Hitler" (Bernard Henri: El comunismo y la
    ceguera occidental, éd. André Grisard, 1982, p.9). En él se encuentran todos los clichés del Frente
    Nacional: "El terrorismo no es la obra de algunos furiosos. En la fuente de todo, está la URSS y el aparato
    clandestino del terrorismo internacional" (p.121). "El izquierdismo cristiano es una llaga del Occidente"
    (p.123). "El sincronismo de los manifestantes "pacifistas" muestra a la perfección como han sido inspirados
    por Moscú" (p.122). "Los "paras" británicos que han ido a morir por las Falklands (Malvinas, ndt) han
    demostrado que aún hay valores morales en Occidente" (p.11). Etc, etc. Pero las tácticas que utiliza un
    anticomunismo tan visceral son aún más interesantes. He aquí como este hombre que no puede apreciar a
    un "cristiano izquierdista", se alía alegremente con Trotski... "Lenin en el plano privado era como Trotski un
    ser humano", escribe Henri Bernard. "Su vida sentimental no estuvo falta de fineza. Trotski debía suceder
    normalmente a Lenin. Había sido el principal artesano de la revolución de Octubre, el vencedor de la guerra
    civil. A pesar de sus divergencias de opinión, Lenin siempre estuvo lleno de afecto por Trotski y pensó en él
    como su sucesor. Encontraba a Stalin demasiado brutal. En el plano interior Trotski se erigía contra el
    burocratismo alarmante que paralizaba la maquinaria comunista. Artista, letrado, inconformista y a
    menudo profético, Trotsky no podía entenderse con los dogmáticos primarios del Partido. Hay nacionalismo
    en Stalin, sentimiento que no existía ni en Lenin ni en Trotski. Con Trotski, los partidos comunistas
    extranjeros podían considerarse como una fuerza al servicio exclusivo de un orden social a imponer. Con
    Stalin, trabajaban en provecho del Kremlin y de su política imperialista" (Bernard Henri, p.48-50). Vamos a
    presentar aquí algunas tesis esenciales que Trotski avanzó en el curso de los años 1937-40, y que ilustran
    bien la naturaleza de su combate anticomunista irreductible, lanzando también una luz sobre la lucha de
    clases entre los bolcheviques y los oposicionistas y sobre ciertos aspectos de la depuración de los años
    1937-38.

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    Re: Trotsky y su propaganda antisoviética

    Mensaje por Dzerjinskii el Vie Abr 12, 2013 6:26 pm

    Chapaev escribió:Yo acabo de leer "La gran conspiracion contra Rusia" y ese tema esta perfectamente documentado.

    Los camaradas de Editorial Templando el Acero han hecho una edición nueva del libro que por lo que veo ya está en la calle:

    http://www.librosml.blogspot.com.ar/2013/04/publicamos-la-gran-conspiracion-contra_8152.html

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    Re: Trotsky y su propaganda antisoviética

    Mensaje por Contenido patrocinado Hoy a las 3:09 am


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