Pequeña historia belica

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    skorosov
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    Pequeña historia belica

    Mensaje por skorosov el Sáb Nov 03, 2012 9:36 pm

    Hola, últimamente ando practicando mi redacción con historias bélicas, así que aquí les dejo una. Decidme que opinan Wink
    Si conocéis la película 'enemigo a las puertas' os sonara mucho.

    Stalingrado, Julio de 1942

    A las orillas del río volga, una pequeña ciudad, no muy productiva pero con una carga ideológica y moral muy grande estaba siendo disputaba entre las fuerzas invasoras del eje, quienes han luchado imbatibles por todo el oeste de la URSS, y el ejército rojo quienes con su esfuerzo por contener al invasor debían evitar que este llegara a los campos petrolíferos, los cuales si caían en manos alemanas sellaría la victoria nazi sobre Europa.

    En esta ciudad cuyo nombre honra al gran camarada de la unión soviética, presencio no sólo como cada centímetro de la ciudad era ganado o perdido con el derramamiento de un río de sangre sino también como la crueldad y el desprecio a la vida humana llego a su limite. Esto debido a la estrategia soviética que se adoptó en esta batalla tras la orden de Stalin de ‘Ni un paso atrás’

    Para el recién nombrado sargento, Vasili Martov, esto no hubiera significado más que una muerte segura sino fuera que él era uno de los muchos comisarios encargados de hacerse cargo de que la orden se cumpliera.

    Este rezaba en su diario personal:

    17 de julio de 1942

    Hoy, en esta mañana fría, se respiraba esperanza y aires de victoria probablemente debido a que por fin estaban atravesando el Volga, lentos pero seguros, los refuerzos con los que empujaríamos al invasor a las afueras de la ciudad para luego hacerlos retroceder hasta las puertas de Berlín. Otra cosa que daba un toque más alegre al dia era que por fin, por sugerencia del Teniente Sokolov, fui ascendido a Sargento.

    Para lamentos de muchos estos refuerzos que no tenían otra opción que cruzar el río con pequeños barcos semejantes a chatarra flotante, que apenas podían resistir unos cuantos tiros pero iban cargados con montones de soldados, apilados como animales, fueron atacados.

    Cuando apenas se lograba distinguir las banderas rojas entre la pesada neblina. Las frágiles fragatas sufrieron oleada tras oleada de ataques de aeroplanos alemanes y la artillería que sacudió no sólo la moral de todos los presentes sino también la orilla este del Volga y las pobres barcazas. Mientras que en unos casos los barcos estallaron por los aires, en otros se podía ver como las fragatas perecieron bajo las ametralladoras de los aviones alemanes y también como los soldados huían solo para ahogarse, perecer bajo el fuego enemigo o, algo que en ese momento no entendí su razón de ser, bajo el fuego de los oficiales en las barcazas. Todo cada vez se veía cada vez más tétrico, las armas que nos suministraba el ejército no eran suficientes para los pocos refuerzos, que por alguna razón no venían ya armados y que posiblemente no habían sido entrenados. En más de una ocasión tocó dar un solo rifle para 2 personas, en otras ocasiones, en las que el Teniente parecía estar a punto de caer muerto a causa del estrés y la preocupación, teníamos que mandar a cinco o incluso seis soldados armados con un solo rifle para todos con apenas 15 balas repartidas entre los soldados del grupo.

    Todos los soldados se posicionaron por las calles de la ciudad y esperaron órdenes, mientras el teniente me ordenó posicionarse en mi puesto. Recorrí la calle hasta mi puesto, a mi lado corrían de un lado a otro soldados que parecían haber sido traídos de todas partes de Rusia y Europa Oriental, todos guiados por algún Comisario con una radio y una bandera. Mi indumentaria era totalmente igual que la de estos portabanderas, solo que mi radio resultaba mucho más rudimentaria y mi bandera era inexistente, también me diferenciaba el hecho de que los soldados a mi cargo ya estaban en posición con un tal teniente Skalinsky. Mientras me aproximaba a mi posición note como se habían formado dos filas de soldados, una conformado por estos soldados mal equipados y con un entrenamiento muy cuestionable, y la otra línea, que era más bien una pequeña posición en la esquina de un edificio casi destruido, conformada por tres hombres con ametralladoras pesadas, y cinco oficiales entre los que estaba Skalinsky quien me llamaba con el brazo para que me apresurara.

    Apenas me dio tiempo de posicionarse entre los otros oficiales antes de que un comunicado comenzará a sonar en la radio, la cual se la acerque al teniente. No lograba distinguir muy bien las palabras que salían de la radio pero note como skalinsky frunció el ceño y con voz no muy temblorosa pero increíblemente fuerte y espesa dio la orden de avanzar. Hubo un momento de silencio y seguido por un grito al unisono. La primera fila avanzó dentro de la neblina en la que sólo se lograba ver los destellos de los tiros. Todo iba bien de momento ya que a pesar de no ver nada, el grito unísono de nuestras tropas continuaba.

    Pero este grito de guerra, que erizaba los pelos y lo motivaban a uno a saltar al combate, fue acallado por las rafagas de las ametralladoras alemana que luego fueron reemplazadas por los gritos desconsolados de moribundos soldados. A la distancia se dibujaban siluetas de soldados que se acercaban mientras se apagaban los gritos y el sonido de los fusiles. Los operadores de las ametralladoras y oficiales, incluyéndome, preparamos nuestras armas para defendernos, pero al ver que se trataba de nuestros soldados, por lo menos los que huyeron y ahora regresaban, baje mi pistola e inocentemente llame a un médico para que los atendiera. Estúpido que fui, que no conocía el verdadero significado de la orden de Stalin. Antes de que localizara a un médico con la vista y lo pudiera llamar, Skalinsky grito, a todo pulmón:

    -Ni un paso atrás, victoria o muerte, traidores-

    E inmediatamente los oficiales y operarios de las ametralladoras abrieron fuego contra los llamados traidores. Esto me tomó por sorpresa y caí al suelo y no me atreví a levantarme hasta que el estruendo de las armas acallo. en ese momento me digne a retirar las manos de mi cabeza y gire la mirada y vi como los ojos casi negros de Skalinsky se clavaban en mi con su ceño fruncido, mientras esta mole de casi dos metros sin inmutarse dejaba al resto de oficiales y se dirigía en dirección al centro de comando. Uno de los oficiales, mucho más joven que yo, no pudo aguantar más y rompió en llanto mientras el resto miraba indiferentemente los cuerpos soviéticos, que tuvieron la desgracia de probar el plomo soviético.

    no creo que pueda aguantar esto mucho más.



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    Re: Pequeña historia belica

    Mensaje por cpablo el Sáb Nov 03, 2012 10:03 pm

    ¿Realmente era cierto esto de los grupos de asesina cobardes y traidores?

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    Re: Pequeña historia belica

    Mensaje por bernardo el Dom Nov 04, 2012 1:00 am

    yo no estoy seguro, pero las ejucuciones solo se hacian:
    1- pelotoes penales
    2- si alguna división falta al campo de batalla,
    el responsable era juzgado y dependiendo de que culpa tuviera se le llegaba a matar

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    Re: Pequeña historia belica

    Mensaje por Zaitzev el Dom Nov 04, 2012 1:03 am

    cpablo escribió:¿Realmente era cierto esto de los grupos de asesina cobardes y traidores?
    Siempre he pensado que eso era puro argüende; aparte si eso fuera cierto, sería ilógico ir y arriesgarse a retroceder con las ametralladoras apuntandote, y todavía resaltando la raya de lo absurdo: ¿Pueden ser tan estúpidos los oficiales para gastar munición traicionando soldados cuando solo basta hacerles creer que hablas en serio ya que no hay de otra? Yo creo que esas son mamadas pendejas, encima que no se ha documentado esa cuestión de forma lo suficientemente fehaciente al respecto.

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    Re: Pequeña historia belica

    Mensaje por skorosov el Dom Nov 04, 2012 3:19 pm

    Simplemente hice una historia en torno a un oficial anónimo de una película, no creo que en verdad hallan hecho eso, roza lo absurdo y patético ademas de que la 'orden' de Stalin era algo mas simbólico o incluso un simple lema para la gran guerra patriótica. Solo es una historia.

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    Re: Pequeña historia belica

    Mensaje por cpablo el Dom Nov 04, 2012 3:34 pm

    skorosov escribió:Simplemente hice una historia en torno a un oficial anónimo de una película, no creo que en verdad hallan hecho eso, roza lo absurdo y patético ademas de que la 'orden' de Stalin era algo mas simbólico o incluso un simple lema para la gran guerra patriótica. Solo es una historia.
    ¿Enemigo en las puertas no es? La verdad que es bastante conocida aqui y muy criticada de hecho

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    Re: Pequeña historia belica

    Mensaje por Platon el Dom Nov 04, 2012 3:50 pm

    Orden Nº #227 del Comisario del Pueblo para la Defensa de la URSS

    Moscú, 28 Julio de 1942,

    El enemigo envía cada vez más y mas recursos al frente y a pesar de sus pérdidas cada vez penetra más profundamente en la Unión Soviética, captura nuevas regiones, devasta y saquea nuestras ciudades y pueblos, viola y mata a la gente de la Unión Soviética. La lucha sigue en el área de Voronezh, en el Don, en el Sur de Rusia, a las puertas del Norte del Cáucaso. Los invasores alemanes se dirigen a Stalingrado, al Volga y quieren capturar Kuban y el Cáucaso Norte con su petróleo y sus riquezas a cualquier precio. El enemigo ya ha capturado Voroshilovgrad, Starobelsk, Rossosh, Kupyansk, Valuiki, Novocherkassk, Rostov del Don (Rostov-na-Donu) y la mitad de Voronezh. Algunas unidades del frente Sur, mientras siguiendo a los propagadores del pánico, han abandonado Rostov y Novocherkassk sin resistencia y sin ordenes de Moscú, cubriendo sus banderas de vergüenza.

    La gente de nuestro país que ama y respeta al Ejército Rojo, está empezando a ser defraudada y a perder la fe en el Ejército Rojo, y muchos de ellos maldicen al Ejército que huye hacia el este y dejando la población bajo el yugo alemán.

    Algunas personas imprudentes se consuelan con el argumento de que podemos continuar la retirada al este, tenemos inmensos territorios, mucha tierra, mucha gente y que siempre tendremos abundancia de pan. Con estos argumentos intentan justificar su vergonzoso comportamiento en el frente. Pero todos estos argumentos son totalmente falsos, falsos y trabajan a favor del enemigo.

    Cada comandante, cada soldado y oficial político tienen que comprender que nuestros recursos no son infinitos. El territorio del Unión Soviética no es un desierto, está el pueblo: obreros, campesinos, intelectuales, nuestros padres y madres, esposas, hermanos, niños. Hay territorio de la URSS capturado por el enemigo que anhela capturar el pan y los recursos para su ejército y su pueblo, hierro y combustible para las industrias, fábricas y plantas que proporcionan al ejército las armas y las municiones y también las vías férreas. Con la pérdida de Ucrania, Bielorrusia, el Báltico, la cuenca del Donetsk y otras áreas hemos perdido inmensos territorios con sus habitantes, provisiones, metales, plantas y factorías. Ya no somos superiores en recursos humanos y alimentarios. La continua retirada nos destruirá y cono nosotros, a la Madre Patria. Cada nuevo pedazo de territorio que perdemos fortalecerá a nuestro enemigo y debilitará, nuestras defensas, las defensas de la Madre Patria.

    Esto es por qué nosotros tenemos que erradicar la convicción de que podemos retirarnos indefinidamente, que tenemos mucho territorio, que nuestro país es grande y rico, que tenemos mucha población y que siempre tendremos bastantes alimentos. Estas convicciones son falsas y dañinas, nos debilitan y fortalecen al enemigo, si no dejamos de retirarnos, nos quedaremos sin alimentos, sin combustible, sin metales, sin las materias primas, sin las fábricas, sin plantas, sin vías férreas.

    La conclusión es que es hora de detener la retirada. ¡Ni un paso atrás! Éste debe ser ahora nuestro eslogan desde ahora.

    Debemos de defender cada punto, cada metro de tierra soviética obstinadamente, hasta la última gota de sangre, aferrarnos a cada pedazo de tierra y defenderlo tanto tiempo como sea posible. Nuestra Madre Patria está pasando por tiempos difíciles. Debemos detener, hacer retroceder y destruir al enemigo a cualquier precio. Los alemanes no son tan fuertes como los propaladores del pánico dicen. Ellos están empleando sus fuerzas al límite. Resistir su empuje ahora significa asegurar la victoria en el futuro.

    ¿Podemos aguantar y hacer retroceder al enemigo al Oeste? Sí, podemos porque nuestras plantas y fábricas en la retaguardia están trabajando a la perfección y proporcionando a nuestro ejército cada vez más tanques, aviones, artillería y morteros.

    ¿Qué nos falta entonces? Nos falta orden y disciplina en las compañías, regimientos y divisiones, en las unidades de tanque, en los escuadrones de la Fuerza Aérea. Ésta es nuestra mayor desventaja. Ahora tenemos que introducir el orden y la disciplina más estricta en nuestro ejército si queremos salvar la situación y defender nuestra Patria.

    Ya no podemos tolerar a comandantes, comisarios y oficiales políticos cuyas unidades abandonan las defensas. Ya no podemos tolerar el hecho que los comandantes, comisarios y oficiales políticos permiten a los cobardes huir del campo de batalla propagando el pánico y abriendo paso al enemigo. Los propaladores del pánico y los cobardes serán exterminados en el sitio.

    Desde ahora la férrea ley para cada oficial, soldado y oficial político debe ser "Ni un paso atrás" sin ordenes superiores. Los jefes de las compañías, los batallones, regimientos y divisiones, así como los comisarios y oficiales políticos que se retiren sin órdenes superiores serán considerados traidores a Patria y como tales serán tratados. Esto es lo que pide la Patria.

    El cumplimiento de esta orden es defender nuestro país, salvar nuestra Madre Patria, destruir y vencer al enemigo odiado.

    Tras su retirada invernal bajo la presión del Ejército Rojo, cuando la moral y disciplina se desplomaron las tropas alemanas, los alemanes tomaron medidas estrictas que les dieron buenos resultados. Formaron 100 compañías disciplinarias con los soldados que rompieron la disciplina debido a cobardía o inestabilidad y los desplegaron en las secciones mas peligrosas del frente y para que con su sangre purguen sus faltas. También formaron unos diez batallones disciplinarios con oficiales que habían roto la disciplina por cobardía e inestabilidad, privados de sus condecoraciones y los han puesto en secciones aún más peligrosas para que purguen con sangre sus faltas. Por último, formaron unidades especiales tras las unidades de combate con órdenes de ejecutar a quienes se retiraran sin órdenes o propagaran el pánico. Sabemos que estas medidas fueron eficaces, y ahora las tropas alemanas luchan mejor que ese invierno. Vemos que las tropas alemanas tienen buena disciplina buena, aunque no tienen la sagrada misión de proteger la Madre Patria, sólo tienen una meta: conquistar una tierra extraña. Nuestras tropas, teniendo que defender la Madre Patria no tienen esa disciplina y por eso son derrotadas.

    ¿No debemos aprender esta lección de nuestro enemigo, cuando nuestros antepasados aprendieron de sus enemigos en el pasado y superaron a sus enemigos? Yo pienso que si debemos.

    EL SUPREMO COMANDANTE DEL EJÉRCITO ROJO ORDENA:

    1. Los Consejos Militares de los Frentes y sus comandantes en jefe deben:

    A) En todas las circunstancias decididamente erradicar la actitud derrotista en las tropas y con mano férrea evitar cualquier propaganda sobre que podemos y debemos continuar la retirada al este, y que esta retirada no será perjudicial;

    B) En todas las circunstancias relevar a los oficiales que permitan a las tropas retirarse sin autorización del Comandante del Frente y enviarlos a la Stavka para ser sometidos a consejo de guerra;

    C) Crear en cada Frente de 1 a 3 (dependiendo de la situación) batallones penales (800 soldados) a los que deben enviarse los comandantes y oficiales políticos de todas las armas que hayan roto la disciplina por cobardía o inestabilidad. Estos batallones deben situarse en las secciones más expuestas de un Frente, dándoles así una oportunidad de redimir sus crímenes contra la Madre Patria con su sangre.

    2. Los Consejos Militares de los Ejércitos y sus comandantes en jefe deben:

    A) En todas las circunstancias relevar a los oficiales que permitan a las tropas retirarse sin autorización del Comandante del Frente y enviarlos al Consejo Militar del Ejército para ser sometidos a consejo de guerra;

    B) Formar de 3 a 5 unidades (200 integrantes) de guardias bien armados (barrera), y desplegarlos en la retaguardia de las divisiones poco fiables para ejecutar en el sitio a quienes propaguen el pánico y a los cobardes en caso de pánico o de retirada caótica, dándoles una oportunidad así a los soldados fieles para hacer su deber ante la Madre Patria;

    C) Formar de 5 a 10 (dependiendo de la situación) compañías disciplinarias (150-200 integrantes) dónde deben enviarse a los soldados y NCOs que han roto la disciplina por cobardía o inestabilidad. Estas unidades deben desplegarse en los sectores más difíciles del frente, dándoles una oportunidad de purgar sus crímenes contra la Patria con su sangre.

    3. Los Comandantes y Comisarios de la división:

    A) En todas las circunstancias relevar a los oficiales de los regimientos y batallones que permitan a las tropas retirarse sin autorización del Comandante del Frente, privarlos de sus condecoraciones y enviarlos al Consejo Militar del Ejército para ser sometidos a consejo de guerra;

    B) Proporcionar todo la ayuda y apoyo posible a las unidades de guardias (barrera) del ejército en su trabajo de fortalecer la disciplina y orden en las unidades.


    Esta orden debe ser leída en alto en todas las compañías, escuadrones, baterías, escuadrillas y estados mayores.

    El Comisario del Pueblo para la Defensa

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    Re: Pequeña historia belica

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