"El Etnofascismo" - texto de José Sotomayor Pérez - publicado en la revista Fundamentos del PCPr

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"El Etnofascismo" - texto de José Sotomayor Pérez - publicado en la revista Fundamentos del PCPr

Mensaje por pedrocasca el Mar Oct 30, 2012 12:52 pm

"El Etnofascismo"

texto de José Sotomayor Pérez

publicado en la revista Fundamentos del PCPr

Después del colapso de la Unión Soviética y la desaparición del campo socialista, producto de treinta años de revisionismo iniciado el año 1956 por Nikita Jruschov y su camarilla contrarrevolucionaria, han surgido una serie de corrientes y teorías que pretenden demostrar que el marxismo es falso o que ha sido superado. Se han sumado a estas corrientes y teorías los seguidores del ideólogo del neofascismo, Samuel Hungtinton, autor de “La Guerra de las Civilizaciones”, obra en la que expone y defiende la superioridad de la raza “blanca, anglosajona y protestante”.

El racismo fue el fundamento doctrinal del nazi fascismo, que tiene su máxima expresión en el “Mein Kampf” de Adolfo Hitler. Hungtinton sigue los pasos de Hitler, pero a la “raza aria” de éste la sustituye con la anglosajona. El líder nazi organizó su movimiento político sobre la base de una supuesta superioridad racial de los germanos, a los que les atribuyó cualidades que negó a las demás razas, repitiendo las especulaciones del Conde de Gobineu, un francés descendiente de francos, germanos.

Esta ofensiva ideológica del imperialismo, exige una respuesta fundamentada de todas las fuerzas democráticas, pero en forma especial de los partidos de la clase obrera, que tiene la poderosa arma del marxismo leninismo, como guía en su acción revolucionaria.

I
Punto de partida en el planteamiento del problema de las razas en la historia del hombre, es considerar la dualidad que a este le es propia e inherente. En efecto, el ser humano tiene una naturaleza animal y una naturaleza social, producto de muchos miles de años de evolución histórica. Esta naturaleza dual, exige que se le estudie y considere tanto antropológica como socialmente. El estudio de las razas y sus problemas le corresponde al campo de la antropología y la biologìa. Pero el racismo como ideología es propio de todo partido o movimiento político fascista. Es bien conocida la forma tajante como los hitlerianos planteaban el problema de las razas: en la raza germana se encuentran todas las perfecciones físicas, intelectuales y morales porque es una raza superior. Es la creadora de todo lo mejor de la civilización. Las otras razas son inferiores, están formadas por subhombres, son la hez de la humanidad, etc., etc.

La verdad es que ningún carácter anatómico es propio o exclusivo de una raza determinada. Hace tiempo que la ciencia antropológica ha llegado a la conclusión de que no existen razas puras. De aquí que la raza sea un concepto esquemático. Sin embargo, no se puede negar que existen aún zonas aisladas, casi inaccesibles, en que las razas mantienen sus caracteres originales. No ocurre lo mismo en la inmensa mayoría de los países y su población, comenzando por la misma Europa y su “raza blanca”, cuyo territorio ha sido un gran campo de batalla de etnias y razas que se disputaron la supremacía de unas sobre otras.

Toda Europa ha sido receptora durante siglos de una gigantesca confluencia de razas: celtas, normandos, sajones, godos, visigodos, francos, teutones, baltas, lombardos, burgundios, hunos, etc. Este mestizaje de larga historia, en lo que puede llamarse la cuna de la raza blanca, les quita total seriedad a las teorías raciales y al racismo.

Los pueblos, de cualquier país, no pertenecen a una misma y determinada raza en el sentido antropológico. Un indígena aymara del departamento de Puno no tiene ningún parecido racial con un mulato de la costa o un descendiente de inmigrante chino que es tan peruano como el aymara puneño, el mulato costeño o el descendiente de chino. El aymara puneño tiene más parecido físico con el aymara boliviano, y lo mismo ocurre con los descendientes de negro y chino y sus iguales de África y la China. Sin embargo, los tres son peruanos, pertenecen a la nación peruana, por el idioma que hablan, por el territorio en que han nacido, por lo que se llama “idiosincrasia” y por el mismo sistema económico (economía de mercado) de nuestro país. Cualquier esfuerzo que se haga para enfrentarlos entre sí, por el color de su piel, sería criminal, y terminaría en un sangriento fracaso, como la aventura de Hitler, en la Segunda Guerra Mundial.

Es cierto que en el caso de la denominada “mancha india”, existe el problema de las “minorías nacionales”; pero estas forman parte del pueblo peruano en general.

Desde el punto de vista racial, todos los países latinoamericanos tienen una población mestiza, producto de siglos de fusión de razas. No olvidemos al gran mestizo, el Inca Gracilaso de la Vega, representante típico de nuestra “raza”. En nuestro Perú, “quien no tiene de inga tiene de mandinga”, dijo otro gran mestizo: Ricardo Palma. Por eso, hablar de razas y enfrentamiento de razas o etnias, es un verdadero despropósito si es que no persigue propósitos ocultos.

II
No es la raza sino la condición social lo decisivo en el hombre, desde que éste se desprendió de la animalidad gracias al trabajo. Para subsistir el hombre debió satisfacer sus necesidades materiales, viéndose obligado a entrar en relaciones directas con la naturaleza y con otros hombres. Es la propia vida la que le impuso la necesidad de establecer esta doble relación: con la naturaleza y con los otros hombres, dando nacimiento a la existencia social o ser social, con sus propias leyes que la rigen. Por eso la historia de la sociedad difiere radicalmente del desarrollo de la naturaleza dentro del cual se encuentra la historia del hombre considerado antropológicamente, perteneciente a determinada raza o etnia.

El proceso de desarrollo de los animales que viven en la naturaleza no puede transferirse a la historia y la existencia social del hombre. La sociedad humana está regida por leyes distintas a las leyes que rigen en la naturaleza. Las leyes biológicas y antropológicas no pueden aplicarse a un medio que los mismos hombres han creado: la sociedad humana. La teoría de las razas superiores y las razas inferiores rebaja al hombre a su condición puramente animal, olvidando su condición de ser eminentemente social, que vive y actúa en un mundo creado por él mismo y que se rige por sus propias leyes. Y no es casual que toda teoría racista se oponga a estas leyes o prescinda de ellas, como lo hizo el nazi fascismo en forma radical. Para unificar al pueblo alemán, por encima de las clases sociales, en beneficio de los Krups, Thissen otros gigantes del imperialismo germano, Hitler tuvo que echar mano al mito de la sangre, la superioridad de la “raza aria” inventada por Gobineau, un racista francés que dividió a la especie humana en tres razas: blanca, amarilla y negra o melania; considerando que entre los blancos los “arios” representados por los germanos, son superiores.

Dentro de las mismas razas de animales es imposible hablar de la superioridad de una raza con relación a otra. La superioridad se da dentro de la misma raza, de acuerdo al “pedigrí” de un perro, por ejemplo. Pero afirmar que un Dogo de Burdeos es superior a un Martín Napolitano, no tendría sentido porque cada raza tiene sus propias características y cualidades. Los racistas rebajan al ser humano al nivel y condición de los perros y a veces los comparan con el “perro del hortelano”.

III
Hemos dicho que el proceso seguido por el desarrollo de la naturaleza es distinto al seguido por la sociedad humana. En el primero los cambios se producen espontáneamente, pero en la sociedad actúan hombres dotados de inteligencia y voluntad que les permite actuar de acuerdo a objetivos concretos, previamente establecidos. El racismo considera al hombre como un ser puramente zoológico, quitándole su naturaleza social, resultado, a su vez, de un largo proceso histórico. En su trabajo titulado “El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre”, Engels, dice:

“Resumiendo: lo único que hacen los animales es utilizar la naturaleza exterior y modificarla por el mero hecho de su presencia en ella. El hombre, en cambio, modifica la naturaleza y la obliga así a servirle, la domina. Y esta es, en última instancia, la diferencia esencial que existe entre el hombre y los demás animales, diferencia que, una vez más, viene a ser efecto del trabajo”.

La existencia de la sociedad humana sería imposible sin la producción permanente y constante de la producción de bienes materiales. Sin esta producción la sociedad sucumbiría, cualquiera que sean las razas o etnias que la integren. Pero no puede haber producción de bienes materiales sin fuerzas productivas y relaciones de producción. A determinado grado de desarrollo de las fuerzas productivas corresponde una forma o estructura de sociedad. Esta es la gran contribución de Marx que en vano los ideólogos de la burguesía pretenden refutar, inventando la mar de teorías reaccionarias y disparatadas como el racismo, el etnismo, el “incaismo” , el “espacio tiempo histórico” , el “socialismo del siglo XXI”, etc., etc.

Es oportuno señalar que las relaciones que los hombres establecen para producir, en cualquier parte del mundo, se basan en la propiedad sobre los medios de producción. Pero esta propiedad no existe fuera de las relaciones entre los hombres. Toda propiedad privada de los medios de producción genera relaciones de opresión y explotación. En cambio, de toda propiedad social se derivan relaciones de cooperación y ayuda mutua en el trabajo, sin la existencia de clases explotadoras.

Estas son cuestiones elementales del marxismo que algunos afirman que ha “caducado”, o que es una teoría “desfasada”, etc. Se ha llegado hasta el extremo de negar la existencia de las clases sociales y de la lucha de clases, que equivale a negar que en el proceso de producción los obreros ocupan un lugar opuesto al que ocupan los propietarios de una fábrica. Y que los conflictos entre ambos, propietarios y obreros, es inevitable porque tienen intereses contrapuestos, en el Perú y en cualquier país de los mundos, sin embargo nuestros etnistas se empecinan en negar esta lucha para sustituirla con la lucha de razas, siguiendo las enseñazas de Hitler, pero poniendo al cobrizo como raza superior.

Las clases sociales surgieron como consecuencia de la descomposición de la comunidad primitiva. Nadie las ha creado ni inventado. Hay que ser un reaccionario de siete suelas para negar que en la sociedad esclavista, caso típico de Roma, hubo esclavos y esclavistas; que en la sociedad feudal hubo señores dueños de feudos y siervos de la gleba y que en el actual sistema capitalista es inevitable la existencia del capitalista propietario de los medios de producción y sus asalariados, los obreros. Pero he aquí que sesudos “sociólogos”, “historiadores”, “economistas”, gritan a los cuatro vientos que el marxismo y su teoría de la lucha de clases ha sido desmentidas “por la experiencia histórica”, refiriéndose a la contrarrevolución iniciada por Nikita Jruschov en la URSS. Negando que este fue un proceso de desmontaje del socialismo construido bajo la dirección de Stalin en condiciones excepcionalmente difíciles, bajo el cerco capitalista. No debe olvidarse que fue el Ejército Rojo, de obreros y campesinos de todas las razas y etnias, sólidamente unidos en defensa de su patria socialista, el que pulverizó al mejor Ejército burgués del mundo, defensor del mito de la sangre, firmemente cohesionado en torno al credo hitleriano de la superioridad racial del “ario”, germano. Este racismo ultra reaccionario que se propuso imperar en el mundo durante mil años, fue sepultado hace 66 años, en la gran batalla de Stalingrado. Pretender resucitarlo, en nombre de otra raza, cualquiera que sea, es un gran absurdo, una verdadera aberración.

IV
Defender algunas tesis de Mariátegui que él mismo habría corregido si su vida no hubiera sido tan corta, no tiene sentido y no ayuda a conocer mejor nuestro pasado histórico. El Amauta defendió el carácter “comunista agrario” del Imperio de los Incas. Pero tal comunismo no ha existido ni existirá. La historia conoce los siguientes modos de producción: comunismo primitivo, esclavismo, feudalismo y capitalismo; a este le sucederá necesariamente el modo de producción comunista, cuya primera etapa es el socialismo, que existió durante 30 años en la URSS y que será restaurado inevitablemente, salvo que se admita que hemos llegado al “fin de la historia”.

En su estudio e investigación sobre las formaciones económicas precapitalistas, Marx se ha referido concretamente al Perú en los pasajes siguientes:

“La producción comunal y la propiedad comunal, tales como se encuentran por el ejemplo en el Perú son, evidentemente, una forma secundaria, introducida y trasmitida por tribus conquistadoras, que entre ellas mismas habían estado familiarizadas con la propiedad común y la producción comunal en la forma mas antigua y simple, como se encuentra en la India y entre los eslavos”. (1)

“Segundo, la unidad puede involucrar una organización común del trabajo mismo, que a su vez puede constituir un verdadero sistema como en México y especialmente en el Perú... Las condiciones comunales para la verdadera apropiación por medio del trabajo, tales como sistemas de irrigación (muy importantes entre los pueblos asiáticos), medios de comunicación, etc., aparecerán entonces como obra de la unidad mas alta, el gobierno despótico que se cierne por encima de las comunidades menores”. (2)

En el modo de producción que Marx denomina asiático una parte del “trabajo excedente pertenece a la comunidad más alta que, en definitiva aparece como una persona. Este trabajo excedente se efectúa al mismo tiempo como tributo y como trabajo común para la gloria de la unidad, en parte para la del déspota, en parte para la de la de la entidad tribal imaginaria del dios”. (3)

Este modo de producción denominado asiático según lo anota el mismo Marx, no se presentó solo en Asia; también existió en el continente americano, especialmente en México y el Perú. Lo peculiar de este modo de producciones es que el Estado no surge como consecuencia de la desintegración de la comunidad primitiva; esta se conservó pero fue sometida a una unidad superior en forma tal que de esta subyugación nació una organización estatal con características propias. El ayllu o comunidad siguió existiendo, pero sometido a un Estado centralizado y despótico, convertido en el verdadero propietario de las tierras comunales, cuya posesión entregaba a las familias de las comunidades para su usufructo, con la obligación d entregar al Estado y al dios Sol, las dos terceras partes de la producción.

Presentar a la sociedad incaica como paradigma de perfección económica y social, surgida al margen del proceso histórico real seguido por la sociedad humana a través de todos los siglos de su existencia, no tiene sentido y solo sirve para justificar posiciones políticas reaccionarias o, en el mejor de los casos, resucitar un indigenismo que ha sido superado por el propio acontecer histórico.

V
La raza no es elemento componente de la nación. Esta es una cuestión definitivamente dilucida por Stalin en su clásica obra “El marxismo y el problema nacional”, considerada por el gran historiador francés, Pierre Vilar, como no superada en lo tocante a la cuestión que desarrolla. Stalin dice:

“Nación es una comunidad estable, históricamente formada, de idioma, territorio, de vida económica y de psicología, manifestada en la comunidad de cultura.

Además de suyo se comprende que la nación, como todo fenómeno histórico, se halla sujeta a la ley del cambio, tiene su historia, comienzo y fin”. (4)

En el carácter científico de esta definición de nación, no hay cabida para las razas. Si la raza fuera un componente de las naciones no habría una sola nación en el mundo. Hay nación alemana, pero no raza alemana; hay nación francesa, pero no raza francesa, hay nación estadounidense, pero no raza estadounidense, etc. En toda nación hay confluencia de razas desde hace muchos siglos, como la que ocurre en los países màs racistas y xenófobos de Europa, incluyendo a España. Por eso, hablar de razas en el Perú, país mestizo, con una población autóctona` minoritaria, sin pureza racial, es un simple absurdo. Nuestra población forma una nación porque ocupa un solo territorio, habla un mismo idioma, excepto las minorías nacionales quechua y aymara de la denominada “mancha india”. Es cierto que gran parte de estas minorías, vive en el atraso y el analfabetismo, como consecuencia inevitable de nuestra condición de país sometido a la explotación y dominación imperialista., con rezagos no superados de feudalidad.

Las minorías quechua y aymara son nacionalidades que, junto con nuestra población criollo mestiza, forma parte del pueblo peruano, como nacionalidades, no como razas No existe raza quechua ni raza aymara. Se trata de nacionalidades que forman parte de la comunidad humana que habita el territorio peruano, formando dos minorías dentro de la nación peruana. No hay que olvidar que fue en la sociedad primitiva que la sociedad se dividía en “gens”, tribus y asociaciones tribales sin llegar a formar comunidades humanas estables como las naciones. De aquí que sea aberrante propugnar un nacionalismo etnista o racista. El nacionalismo solo puede surgir, existir y cumplir un rol histórico si defiende los intereses de una nación, no de una etnia ni conjunto de etnias ni menos de una raza, sea blanca, amarilla, negra o cobriza.

VI
El racismo enfoca los problemas de un país al margen de sus condiciones económico sociales, partiendo únicamente de las particularidades antropológicas de los hombres, pero en la vida real ocurre que el carácter, los rasgos psíquicos comunes correspondientes a una comunidad de hombres, son el resultado de sus condiciones materiales de existencia, especialmente de su vida económica.

Por eso, es necesario reiterar que la nación no es una comunidad racial o tribal, sino una comunidad humana históricamente formada sobre la base de comunidad de lengua, de territorio, de vida económica y de psicología, que se manifiesta en su cultura.

El imperialismo, última etapa del capitalismo, ha conducido a la formación de poderosos Estados nacionales burgueses que oprimen a naciones económicamente atrasadas, dando lugar al surgimiento de una contradicción que solo puede ser superada mediante la liberación nacional y social de todos los países sometidos a los intereses del gran capital financiero. Son los ideólogos del imperialismo los que inventan la mar de teorías para desorientar las luchas de los pueblos por liberarse de sus opresores. Ellos son los que, hoy en día, estimulan el racismo en todas sus variantes porque saben que es una forma de impedir el surgimiento de un solo frente de liberación nacional y social antiimperialista, sin distinción de razas ni etnias, ni menos propugnando la superioridad de una u otra.

El racismo y la xenofobia, son características típicas de todo partido o grupo fascista, y el supuesto anticapitalismo y nacionalismo que proclaman, siempre termina defendiendo los intereses del gran capital, siguiendo el ejemplo del fascismo italiano y el nazismo alemán. En nuestro país hablan de un cambio radical que solo será posible por la obra revolucionaria de la raza cobriza. Se trata de una patraña que debe ser combatida a tiempo si no se quiere que en nuestro caso se repita la triste y cruel experiencia de los “fascio di combatímento” o de los “cascos de acero”.

El fascismo, que es racismo y xenofobia, es la expresión más rabiosa del capitalismo monopolista, y en los países dependientes como el nuestro es alentado y financiado por el imperialismo yanqui. Samuel Hungtinton, el teórico de la superioridad racial de los anglosajones, participó activamente en la toma del poder por Pinochet en Chile y Jorge Rafael Videla en la Argentina, “demostrando” que el neoliberalismo es compatible con las dictaduras militares más sanguinarias.

Otra particularidad del fascismo es la negación rotunda de la lucha de clases.La raza iguala y nivela a todos. Cualquier diferencia o contradicción de intereses entre capitalistas y obreros, campesinos y terratenientes, etc, está por debajo de la igualdad de razas. En la Alemania nazi, la clase obrera estuvo sometida a una cruel explotación con el pretexto burdo de que la unidad de la raza superior “aria”, estaba por encima de las diferencias de clase. Capitalistas y obreros arios debían estar sólidamente unidos en su partido único el Nacionalsocialista de Hitler.

VII
El nacionalismo en los países dependientes como el nuestro (Perú), debe tener un carácter necesariamente antiimperialista para no ser un nacionalismo burgués reaccionario, contrario a las luchas populares por su liberación. El imperialismo utiliza este nacionalismo para impedir el desarrollo de un gran movimiento de liberación nacional y social en los países del “tercer mundo”. El nacionalismo en estos países solo puede justificarse si persigue objetivos claros y definidos de plena independencia política y económica que garanticen un desarrollo pleno y soberano de la nación. Sólo un nacionalismo de este carácter puede justificarse históricamente en nuestros países. Es obvio que el etnismo y el racismo son incompatibles con el nacionalismo democrático y antiimperialista. Todo lo contrario, al estimular las luchas interraciales dentro de un país, solo pueden servir los intereses del imperialismo en los países coloniales y dependientes.

El nacionalismo antiimperialista no se opone al internacionalismo proletario. En la práctica ambos tienen intereses comunes en la lucha contra la dominación del gran capital financiero. Son distintos, pero no opuestos y pueden marchar juntos en una etapa histórica No ocurre lo mismo con el denominado “etnonacionalismo”, un nacionalismo basado en la raza, que solo puede conducir a enfrentamientos y luchas intestinas dentro de un mismo país, favoreciendo los intereses del imperialismo.

No es casual que en la actualidad, el racismo sea estimulado por el imperialismo norteamericano, divulgando las obras de Samuel Huntington entre ellas la “Guerra de las Civilizaciones”, cuyo contenido se ha convertido en el fundamento teórico del nazi fascismo contemporáneo.

El 26 de septiembre de 1967 la UNESCO aprobó una Declaración de gran importancia, mereciendo destacarse, para el tema que tocamos, los siguientes puntos:

“El racismo impide el desarrollo de aquellos quienes sufren del mismo, corrompe a aquellos que lo profesan, divide a las naciones entre sí, refuerza la tensión internacional y amenaza a la paz en todo el mundo”.

“Todos los hombres contemporáneos pertenecen a una misma especie y proceden de una misma raíz; la división de la humanidad en razas es, en cierta medida, convencional y arbitraria y no lleva implícita su equivalencia en el sentido que sea”.

“El racismo falsifica groseramente los datos de la biología humana”.

“Las causas sociales y económicas del racismo, con más frecuencia, surgen en aquellas sociedades colonialistas, en las cuales se crea una gran desigualdad de poder y estado de la propiedad”.

“El racismo tiene la propiedad del autoreforzamiento. La discriminación, privando a cualquier grupo de los derechos iguales, crea problemas alrededor de este grupo. Después, al mismo grupo se presentan acusaciones de la cuestión creada, lo que conduce a la creación de una nueva teoría racista”.

“Los prejuicios raciales y la discriminación racial en el mundo moderno, parten de los fenómenos históricos y sociales y se CUBREN FALSAMENTE CON LA AUTORIDAD DE LA CIENCIA”.

El surgimiento de teorías etnistas y racistas en nuestro país, es la respuesta a una larga historia de discriminación sufrida por nuestros indígenas, desde la conquista española. Sin embargo, en la practica es un reforzamiento del racismo en general; ese racismo al que hay que combatir en nuestro país cambiando las condiciones de vida de nuestras masas campesinas de quechuas y aymaras.

La divulgación masiva de la Declaración de la UNESCO del 26 de septiembre de 1957 sobre el racismo, tiene una enorme importancia. Su contenido desenmascara la esencia nazifascita de las teorías raciales que hoy divulgan los teóricos del IV Reich, el imperialismo yanqui. Es infantil y absurdo responder con el racismo “cobrizo” al racismo anglosajón, heredero del racismo “ario” de Hitler.

Es el frente único, antiimperialista de liberación nacional, conformado por todas las razas y etnias integrantes de campesinos, obreros, capa medias y hasta una burguesía no ligada al imperialismo, el que debe cumplir el rol histórico de conquistar nuestra segunda independencia.

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Re: "El Etnofascismo" - texto de José Sotomayor Pérez - publicado en la revista Fundamentos del PCPr

Mensaje por pedrocasca el Mar Oct 30, 2012 12:55 pm

Con el uso del útil Buscador del Foro se accede a varios textos del comunista peruano José Sotomayor Pérez, camarada Altamira, entre ellos:

"Dimitrov: gran revolucionario proletario" - texto de José Sotomayor Pérez "Altamira" - publicado por el PCPr - breve biografía de Dimitrov en los mensajes

"El antistalinismo de Mao" - José Sotomayor Pérez - capítulo del libro ''Stalin y Mao Zedong, el otro revisionista''

"Defensa de Stalin y su obra" - charla en vídeo de José Sotomayor Pérez "Altamira" - celebrada en 2009 - se ve en Youtube

"El Comunismo herético" - texto de José Sotomayor Pérez (Altamira) - publicado por el PCPr

"Marx y el misterio de El Capital" - texto de José Sotomayor Pérez (Altamira) - publicado por PCPr

"Una caricatura del marxismo leninismo" - Texto de José Sotomayor Pérez (Altamira) - publicado en la web del PCPr

"Las clases y los sujetos sociales" - texto breve de José Sotomayor Pérez - publicado en 2011 por la Juventud Comunista de Bolivia

"Lenin y el trotskismo" - texto de José Sotomayor Pérez (camarada Altamira) - publicado por la Juventud Comunista de Bolivia

"Kim Il Sung, el marxismo leninismo y el Zuche" - texto escrito por José Sotomayor Pérez (Altamira) - Interesante

"Lenin y el leninismo" - texto de José Sotomayor Pérez - publicado por el PCP reconstituido

"texto en defensa de Enver Hoxha" escrito por José Sotomayor Pérez - publicado en octubre de 2011 en la web de EHS - incluye link a discurso de Enver Hoxha

"El trostkismo es anticomunismo" - texto de José Sotomayor Pérez publicado en la web del Partido Comunista Peruano reconstituido - Muy Interesante

A propósito del "pensamiento guía" - texto de José Sotomayor Pérez publicado en la web del Partido Comunista Peruano reconstituido

"El legado histórico de STALIN", de José Sotomayor Pérez - publicado el 25 de junio de 2011 en la web del Diario Internacional

El “socialismo democrático” no es socialismo - escrito de José Sotomayor Pérez publicado en la web del Partido Comunista Peruano reconstituido

El maoísmo de Lin Piao - texto de José Sotomayor Pérez publicado en la web del Partido Comunista Peruano reconstituido

Gramsci, gran pensador y revolucionario - texto de José Sotomayor Pérez publicado en la web del Partido Comunista Peruano reconstituido - año 2002

"Mariátegui y el marxismo" - texto de José Sotomayor Pérez

Fallece José Sotomayor Perez

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