"Un universo concentracionario rico en contradicciones" (Texto de Domenico Losurdo sobre las condiciones en las cárceles soviéticas extraido de "Stalin. Historia y crítica de una leyenda negra)

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    ArmaTuMente
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    "Un universo concentracionario rico en contradicciones" (Texto de Domenico Losurdo sobre las condiciones en las cárceles soviéticas extraido de "Stalin. Historia y crítica de una leyenda negra)

    Mensaje por ArmaTuMente el Mar Sep 18, 2012 1:24 am

    Tal vez sea ya conocido en este círculo marxista leninista que compone el foro comunista esta información pero no la ví subida. Desde una posición de "vigilar y castigar", las instituciones coercitivas en la URSS no lo son ni mucho menos como en el sistema capitalista, el cual se basa en apartar al individuo que cometio una falta y no darle una rehabilitacion, mientras que en el sistema comunista si se ocupan por una rehabilitacion.

    Un universo concentracionario rico en
    contradicciones
    contradicciones
    Como el terror, también el universo concentracionario
    producido por él no presenta una marcha rectilínea y un paisaje
    homogéneo: lejos de ser «un sistema estático», éste «gira como
    una peonza» y en todo caso «pasó por ciclos de relativa
    crueldad y relativa humanidad». Son las consideraciones de una
    historiadora estadounidense, que no solamente describe del
    modo más oscuro posible la historia comenzada en octubre de
    1917, sino que se mofa también de los «estadistas occidentales»,
    que se dejaron engatusar por un «exterminador» tan taimado
    como Stalin y llegaron a sentir por él un sentimiento de
    respeto389. De manera similar argumenta el libro de un
    historiador ruso dedicado también a demostrar la equivalencia
    de la URSS estalinista y el Tercer Reich. Sin embargo las dos
    monografías, a las que me referiré sobre todo al analizar el
    universo concentracionario en la Rusia soviética, narran una
    historia bastante diferente de las intenciones de sus autores. Es
    más, el cuadro esbozado por la historiadora estadounidense
    podría ser intercambiado a ratos por un producto de la
    propaganda soviética, si no fuese porque proviene de una autora
    ferozmente anticomunista! Comencemos a examinarlo. En 1921,
    mientras se intensifica la guerra civil, así funciona la prisión
    moscovita de Butyrka:
    A los prisioneros se les permitía salir libremente
    de la prisión. Organizaban sesiones de gimnasia
    de la prisión. Organizaban sesiones de gimnasia
    matutinas, habían formado una orquesta y un coro,
    creado un "círculo" surtido con revistas extranjeras y
    una buena biblioteca. Según la tradición de la época
    pre-revolucionaria, tras la liberación cada prisionero
    dejaba sus libros. Un consejo de prisioneros asignaba
    las celdas, algunas de las cuales estaban bien
    acondicionadas, con tapices en el suelo y las paredes.
    Otro prisionero recordaba: «Paseábamos a lo largo
    de los pasillos como si fueran callejuelas». A Babina
    [socialista revolucionaria] la vida en prisión le pareció
    irreal: «¿conseguirán mantenernos encerrados?»
    Otra socialista revolucionaria, arrestada en 1924 y enviada
    a Savatievo, se ve felizmente sorprendida al encontrarse en un
    lugar «en absoluto parecido a una prisión». No solamente puede
    conseguirles a los prisioneros políticos provisiones alimentarias y
    ropa en abundancia gracias a sus contactos, sino que también
    convierte su celda en la sección femenina de los socialistas
    revolucionarios. Algún año después, vemos cómo los detenidos
    en el archipiélago de las Soloveckie, muchos de los cuales eran
    científicos de San Petersburgo, disponen de un teatro, una
    biblioteca de 30.000 volúmenes, y un huerto botánico, crean
    «también un museo de la flora, la fauna, el arte y la historia
    locales» y producen «revistas mensuales y periódicos en los que
    aparecían viñetas satíricas, poesías llenas de nostalgia y relatos
    sorprendentemente sinceros»390. Es cierto, el retrato del sistema
    sorprendentemente sinceros»390. Es cierto, el retrato del sistema
    carcelario que surge en el mismo período no es homogéneo. Y
    sin embargo, los arriba citados no son casos aislados. Por otro
    lado, incluso si se tratase de oasis felices y fugaces, su existencia
    ya sería de por sí significativa.
    Desde luego, no faltan las protestas, pero es interesante
    leer las reivindicaciones (parcialmente acogidas) expresadas
    mediante una huelga de hambre de prisioneros políticos (en su
    mayor parte trotskistas):
    Ampliar la biblioteca, integrarla tanto con
    periódicos publicados en la URSS como al menos
    con ediciones de la sección de la KI [Internacional
    Comunista]; actualizar sistemáticamente las secciones
    de economía, política y literatura, y la de obras en
    lenguas minoritarias. Subscribirse al menos a una
    copia de periódicos extranjeros. Permitir la
    inscripción en cursos por correspondencia. Organizar
    para tal fin un fondo cultural, como ocurre incluso en
    los centros penitenciaros criminales [...]. Permitir la
    introducción en la cárcel de todas las ediciones
    extranjeras admitidas en la URSS, en particular los
    periódicos extranjeros permitidos, sin excluir los
    burgueses [...]. Consentir el intercambio de libros
    [...]. Adquirir papel en cantidad no inferior a 10
    cuadernos al mes por persona391.
    Estamos en junio de 1931, y la fecha es significativa.
    Mientras conllevan una masiva extensión del universo
    concentracionario, por otro lado la llegada al poder de Stalin y la
    campaña lanzada por él para la «liquidación de los kulaks como
    clase» no modifican de manera radical la situación existente
    dentro de tal universo. Esto no vale solamente para los
    prisioneros políticos: «los comienzos de los años treinta [...]
    fueron para los detenidos una época casi "próspera" e incluso
    "liberal"». La dirección del Gulag muestra «cierta tolerancia
    religiosa» y acoge la petición de una dieta vegetariana avanzada
    por los pertenecientes a ciertas «sectas religiosas»392. Aquí
    tenemos un esbozo de las colonias penales en el extremo norte a
    comienzos de los años treinta:
    Se necesitaban hospitales y los administradores
    los construyeron, introduciendo sistemas para
    preparar a algunos detenidos en la profesión de
    farmacéuticos y enfermeros. Para suplir las
    necesidades alimentarias, construyeron sus propias
    granjas agrícolas colectivas, depósitos y un sistema
    propio de distribución. Necesitando electricidad,
    construyeron plantas eléctricas, y para satisfacer la
    demanda de material de construcción, construyeron
    fábricas de ladrillos.
    Al necesitar obreros especializados, adiestraron
    Al necesitar obreros especializados, adiestraron
    a los que tenían. Muchos de los ex kulaks eran
    analfabetos o semianalfabetos, y esto provocaba
    problemas enormes cuando se debían afrontar
    proyectos de una cierta complejidad técnica. De
    hecho la administración de los campos proporcionó
    escuelas de formación técnica, que a su vez exigieron
    más edificios y nuevos cuadros de trabajadores,
    profesores de matemáticas y física, así como
    "instructores políticos" para supervisar su trabajo. En
    los años cuarenta, Vorkuta, una ciudad construida
    sobre un terreno permanentemente helado, donde las
    calles debían ser reasfaltadas y las tuberías reparadas
    cada primavera, tenía ya un instituto geológico y una
    universidad, teatros, pequeños teatros de marionetas,
    piscinas y guarderías.
    Por «extraño» que pueda parecer, «el Gulag poco a poco
    llevaba la "civilización", si así puede llamarse, a remotas zonas
    deshabitadas»393.
    Entre los dirigentes y los administradores, no faltan
    personas que dan prueba de humanidad e inteligencia:
    Por lo que parece Berzin aprobaba en gran
    medida (es más, al menos por sus palabras, con
    entusiasmo) las ideas de Gorki sobre rehabilitación
    entusiasmo) las ideas de Gorki sobre rehabilitación
    de los prisioneros. Exudaba benevolencia y
    paternalismo y abrió para sus detenidos salas
    cinematográficas y círculos de discusión, bibliotecas y
    cafeterías "estilo restaurante". Plantó jardines con
    fuentes, y creó un pequeño jardín zoológico. Además
    pagaba un salario regular a los prisioneros y ponía en
    funcionamiento la misma política del «préstamo
    anticipado a cambio de un buen trabajo» que los
    comandantes del canal del mar Blanco.394
    Por otro lado, provocadas por la hambruna, la necesidad
    de aumentar la productividad de los detenidos, la
    desorganización y a menudo la incompetencia o rapacidad de los
    dirigentes locales, «las tragedias abundaban»395. Especialmente
    atroz es la que en 1933 asalta a los deportados que deberían
    haber debido cultivar la isla de Nazino (Siberia occidental). Una
    tarea que en seguida se prueba desesperada: sin instrumentos,
    con las medicinas y el alimento notablemente disminuidos
    durante el viaje, en una isla «completamente virgen», carente de
    «construcciones de cualquier tipo» y de «víveres», los
    deportados intentan sobrevivir alimentándose de cadáveres o
    realizando actos de auténtico canibalismo. Son detalles extraídos
    de una carta enviada por un dirigente comunista local a Stalin, y
    después transmitidos a todos los miembros del Politburó, que en
    cierto modo se mostraron escandalizados «la tragedia de Nazino
    tuvo gran resonancia y fue objeto de investigación por parte de
    tuvo gran resonancia y fue objeto de investigación por parte de
    diversas comisiones»396. Claramente, la causante del horror no
    había sido una voluntad homicida: estamos en presencia de «un
    ejemplo significativo de cómo podían torcerse las cosas por la
    simple ausencia de programación». Al menos hasta 1937 en el
    Gulag «la gente moría aleatoriamente» a causa de la
    desorganización. Lo que caracteriza al universo
    concentracionario soviético es en primer lugar la obsesión por el
    desarrollo, y tal obsesión, si por un lado provoca la ignominia de
    Nazino, por el otro tiene consecuencias bastante diferentes.
    Como en la sociedad en su conjunto, también entre los
    detenidos se intenta estimular la «emulación socialista»: aquellos
    que se distingan pueden disfrutar de «un suplemento alimenticio»
    además de «otros privilegios». Y no es todo:
    Y finalmente, los obreros más eficientes eran
    liberados anticipadamente; por cada tres días de
    trabajo en los que el plan era realizado al cien por
    cien, a cada detenido se le descontaba un día de
    condena. Cuando el canal [del mar Blanco] fue
    completado a tiempo, en agosto de 1933, fueron
    liberados 12.484 prisioneros. Muchos otros
    recibieron medallas y premios. Un detenido festejó su
    liberación anticipada con una ceremonia en la que se
    realizó también la tradicional ofrenda rusa de pan y
    sal, mientras los asistentes gritaban: «¡Hurra por los
    constructores del canal!». En el arrebato del
    constructores del canal!». En el arrebato del
    momento, comenzó a besar a una desconocida.
    Acabaron pasando la noche juntos en las orillas del
    canal.397
    A la obsesión productiva se le añade la pedagógica, como
    muestra la presencia en los campos de una «Sección educativocultural
    » (KVC), una institución en la que «los dirigentes
    moscovitas del Gulag [...] en realidad creían mucho».
    Precisamente por esto, tomaban «bastante en serio los
    periódicos murales». Y bien; si los leemos, vemos que las
    biografías de los detenidos rehabilitados están escritas en «un
    lenguaje extraordinariamente parecido al de los buenos
    trabajadores fuera de la colonia: trabajaban, estudiaban, hacían
    "sacrificios e intentaban mejorar»398. Se intenta «reeducar» a los
    detenidos, transformándolos en estajanovistas listos para
    participar en primera línea, y con entusiasmo patriótico, al
    desarrollo del país. Demos una vez más la palabra a la
    historiadora estadounidense del Gulag: «En los campos, como en
    el mundo exterior, continuaban desarrollándose "competiciones
    socialistas", Competiciones de trabajo en las que los detenidos
    se enfrentaban por ser quienes consiguiesen producir más.
    Además festejaban a los trabajadores estajanovistas por su
    presunta capacidad de triplicar o cuadruplicar las cuotas»399.
    ¿No es casual que, hasta 1937, al dirigirse al prisionero, la
    guardia lo llamase «compañero»400. La reclusión en el campo de
    concentración no excluía la posibilidad de promoción social:
    «Muchos detenidos acabaron trabajando como guardias o
    administradores en los campos»401; sobre todo, como hemos
    visto, no pocos aprenden una profesión a ejercer tras su
    liberación.
    Desde luego, un giro brutal se produce en 1937. Mientras
    arrecia la tercera guerra civil y nubes de tormenta cada vez más
    densas se agolpan en el horizonte internacional, la quinta
    columna, real o presunta, se convierte en objeto de una caza
    cada vez más obsesiva. En tales circunstancias el detenido ya no
    es un potencial «compañero»: está prohibido llamarlo de este
    modo; se le prescribe la calificación de «ciudadano», pero se
    trata de un ciudadano que es un potencial enemigo del pueblo.
    ¿A partir de este momento, está el campo de concentración
    soviético animado por una voluntad homicida?402 Así lo
    considera la historiadora estadounidense aquí citada, aunque
    todavía una vez más su propio relato la desmiente: «En los años
    cuarenta, en teoría la KVC de cada campo tenía al menos un
    instructor, una pequeña biblioteca y un círculo" donde se
    organizaban espectáculos teatrales y conciertos, se organizaban
    conferencias políticas y debates». Hay más. Mientras se
    intensifica la guerra nazi de aniquilación y todo el país se
    encuentra en una situación absolutamente trágica, «tiempo y
    dinero» se invierten copiosamente para reforzar «la propaganda,
    manifiestos y reuniones de adoctrinamiento político» de los
    detenidos:
    Solamente entre los papeles de administración
    del Gulag, hay cientos y cientos de documentos que
    certifican la intensa actividad de la Sección
    educativo-cultural. En los primeros tres meses de
    1943, en plena guerra, entre los campos y Moscú se
    daba un frenético intercambio de telegramas, porque
    los comandantes locales intentaban conseguir por
    todos los medios instrumentos musicales para los
    detenidos. Mientras, los campos organizaron un
    concurso sobre el tema «la Gran guerra patriótica del
    pueblo soviético contra los ocupantes alemanes
    fascistas»: participaron cincuenta pintores y ocho
    escultores detenidos403.
    Todavía por las mismas fechas, el responsable de un
    campo con 13.000 detenidos trazaba un significativo balance de
    su actividad:
    Destacaba con orgullo que en la segunda mitad
    del año se habían desarrollado 762 conferencias
    políticas, a las que habían asistido 70.000 prisioneros
    (probablemente muchos participaban varias veces).
    Además la KVC había organizado 444 reuniones de
    información política, en las que habían participado
    82.400 prisioneros, publicado 5.046 "periódicos
    82.400 prisioneros, publicado 5.046 "periódicos
    murales" leídos por 350.000 personas; habían
    realizado 232 conciertos y espectáculos, proyectado
    69 películas y organizado 38 compañías teatrales404.
    Desde luego, a partir de la invasión nazi los detenidos
    advierten dramáticamente los efectos de la escasez, pero esto no
    tiene nada que ver con la aparición de una voluntad homicida:
    Las altas tasas de mortandad en los campos de
    concentración durante determinados años reflejaban
    en parte los acontecimientos que se producían en el
    exterior [...]. En el invierno de 1941-1942, cuando
    un cuarto de la población del Gulag murió de
    inanición, murió de hambre también alrededor de un
    millón de habitantes en Leningrado, atrapada por el
    bloqueo alemán.
    La escasez y la desnutrición golpeaban a una gran parte de
    la Unión Soviética405- Por otro lado, pese a la situación tan
    desesperada, en enero de 1943 gobierno soviético instituyó un
    "fondo alimentario" especial para el Gulag») Pese a que «la
    situación de los suministros mejoró cuando la suerte de la guerra
    se inclinó a favor de la Unión Soviética»406. Estamos tan lejos de
    la aplicación de una voluntad homicida, que el clima de unidad
    la aplicación de una voluntad homicida, que el clima de unidad
    nacional suscitado por la Gran guerra patriótica se deja oír
    también dentro del Gulag. Mientras, éste conoce una masiva
    despoblación por una serie de amnistías; vemos a los exdetenidos
    combatir valientemente, expresar satisfacción y orgullo
    por el hecho de disponer de armas tecnológicamente avanzadas
    y producidas «gracias a la industrialización del país» (que había
    significado la primera y más consistente expansión del universo
    concentracionario), hacer carrera en el Ejército rojo, ser
    admitidos en el partido comunista, conseguir honores y medallas
    al valor militar407.
    Con la alternancia de fases relativamente "prósperas" o
    "liberales", y fases de claro deterioro de las condiciones
    económicas y jurídicas de los detenidos, la historia del Gulag
    refleja la historia de la sociedad soviética. A los intentos de
    realizar en el país en su conjunto la «democracia soviética», el
    «democratismo socialista» e incluso un «socialismo sin la
    dictadura del proletariado» corresponden los intentos de
    restablecer en el Gulag la «legalidad socialista» o la «legalidad
    revolucionaria». Es por ésto que se escuchan duras denuncias
    del universo concentracionario soviético en su interior y en sus
    cúpulas dirigentes. En 1930 es Yagoda el que pide intervenir en
    «todo el sistema carcelario, que está marchito hasta la raíz». En
    febrero de 1938 es el mismo Vysinsky, procurador general de la
    URSS, el que denuncia las «condiciones de detención [...]
    insatisfactorias, y en algunos casos absolutamente intolerables»,
    que reducen a los hombres «a bestias salvajes». Algunos meses
    después es Laurentii Beria, jefe de la policía secreta, el que
    después es Laurentii Beria, jefe de la policía secreta, el que
    apoya una política que invita a «castigar severamente a los
    interrogadores que consideran los golpes como el principal
    método de investigación y que lisian a los arrestados cuando no
    tienen pruebas suficientes de su actividad antisoviética»408. No
    se trata de denuncias rituales: cuando son descubiertos, los
    responsables de los "abusos" son severamente castigados,
    también con la muerte; muchos otros son despedidos; no faltan
    tampoco conflictos entre la magistratura y el aparato represivo,
    que se queja de la introducción de «reglas» que parecen «una
    sorpresa extremadamente desagradable»409. Con el fin de
    reforzar el control se anima la presentación de reclamaciones e
    instancias por parte de los detenidos. Otras veces se intenta
    mejorar la situación recurriendo a amnistías y descongestión de
    los campos410. En el intervalo entre una denuncia y otra se asiste
    a una mejora real: son las fases de "liberalismo", a menudo
    arrolladas por la irrupción de nuevas crisis. A causa de la
    coexistencia de circunstancias objetivas y responsabilidades
    subjetivas, al igual que la sociedad en su conjunto,

      Fecha y hora actual: Lun Dic 05, 2016 3:30 am