"El derecho a la autodeterminación de las naciones y nacionalidades en su perspectiva marxista y actual" - texto de José María Laso Prieto - publicado en 1999 en la revista Utopías-Nuestra Bandera - se lee en el Foro y se puede descargar de internet

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"El derecho a la autodeterminación de las naciones y nacionalidades en su perspectiva marxista y actual" - texto de José María Laso Prieto - publicado en 1999 en la revista Utopías-Nuestra Bandera - se lee en el Foro y se puede descargar de internet

Mensaje por pedrocasca el Vie Sep 07, 2012 11:09 pm

«El derecho a la autodeterminación de las naciones y nacionalidades en su perspectiva marxista y actual»

texto de José María Laso Prieto

publicado en la revista Utopías-Nuestra Bandera, del PCE - año 1999

publicación digital por parte de la Asociación Cultural Wenceslao Roces

se puede descargar completo desde: (13 páginas en perfecto formato doc)

http://www.mediafire.com/?2nrcge1citha72x

se publica en el Foro en tres mensajes

---mensaje nº 1---

I. Introducción.

El desarrollo de los conflictos bélicos en los Balcanes, las tensiones nacionalistas existentes en diversos países europeos, así como su reivindicación por algunas organizaciones nacionalistas que actúan en España, han reactualizado el debate que sobre el derecho a la autodeterminación de naciones, nacionalidades ,pueblos, etc. se realizó en otras etapas históricas.

Recientemente, en un pleno del Comité Federal del Partido Comunista de España, se produjeron intervenciones discrepantes sobre la aplicación de tal derecho. Ello indujo a que, en su resumen del debate plenario, Francisco Frutos, Secretario General del Partido Comunista de España, propusiera llevar a cabo un debate monográfico sobre el principio del derecho de las naciones a la autodeterminación y el de su eventual aplicación a situaciones históricas concretas. La finalidad de este trabajo es la de contribuir a un debate que se ha hecho cada vez más necesario en el P.C.E.

Un tema tan complejo como el derecho a la autodeterminación de los pueblos, que tiene consecuencias políticas tan relevantes para las étnias, culturas, nacionalidades y clases sociales afectados por su aplicación, no debe ser abordado en forma genérica. Por ello lo vamos a estudiar no sólo en la forma en que lo hicieron los clásicos del marxismo, Marx y Engels, sino también tal y como lo abordaron otros destacados marxistas como Rosa Luxemburgo, Lenin, los denominados austromarxistas, Stalin, Tito etc. La mayor parte de sus estudios se centran en Estados, como los imperios austrohúngaro y zarista, de carácter plurinacional conflictivo y que habían sido calificados de «cárceles de pueblos». Otros tuvieron por objeto lograr la convivencia, en un Estado Federal integrador, de los denominados «eslavos del sur».

De tales problemáticas debe netamente diferenciarse la suscitada por la aplicación del derecho a la autodeterminación de los pueblos, desde el final de la Segunda Guerra Mundial, a los países colonizados situados en el denominado «Tercer Mundo». En ese campo, ha desempeñado una función muy relevante el denominado «Comité de los 22» de la Asamblea General de la ONU. Incluso cabe también la distinción entre el derecho a la autodeterminación de los individuos y el de los colectivos sociales.

II. La posición de Marx y Engels

Centrados fundamentalmente en resolver los problemas inherentes al proceso de emancipación de la clase obrera, Marx y Engels no elaboraron de forma sistemática una teoría del nacionalismo [1] . No obstante, tal teoría se puede deducir tanto de la metodología del materialismo histórico, como de las posiciones de los clásicos del marxismo sobre los problemas nacionales de Irlanda, Polonia, Hungría, Italia, Alemania, etc. Preocupados por la actitud de los trabajadores ingleses ante los obreros irlandeses, sintetizaron su posición hacia la causa nacional irlandesa en el célebre lema: «No puede ser libre un pueblo que oprime a otro». Ahora bien, el proceso revolucionario desencadenado en Europa en 1848, obligó a Marx y Engels a precisar sus posiciones sobre el tema:

«Tales posiciones se alinean, por lo demás ,con las de la izquierda europea, para la que la revolución hubiera debido promover la liberación y la unificación de las naciones oprimidas y desgarradas, Alemania e Italia, Polonia y Hungría. La izquierda es entonces nacional y ser nacional, en Europa occidental y central, viene a significar ser de izquierdas, en la medida que realizar la unidad nacional, se supone que tiene que romper el sistema surgido del Congreso de Viena y de la Santa Alianza». [2]
Según exponen Haupt, Lowy y Weill -- destacados especialistas en el tema — en su didáctica obra Los marxistas y la cuestión nacional:

«El rechazo a la abstracción es lo que caracteriza la posición de Marx y Engels sobre el problema nacional. Así difieren de la concepción liberal, y de Bakunin, sobre el derecho a la autodeterminación»
Para tales especialistas en la concepción marxista del problema nacional:

«Marx y Engels rechazan la asunción de tal derecho como principio absoluto y circunscriben su alcance y su puesto entre los objetivos del movimiento obrero. Según los casos, minimizan o acentúan el valor instrumental de un principio percibido siempre a través de la dinámica revolucionaria. Es antinómico del principio de las nacionalidades que ignora por completo la gran cuestión del derecho a la existencia nacional de los grandes pueblos históricos de Europa — tal y como la formularon tanto Napoleón III como Bakunin — para quienes toda nación es un hecho natural que debe disponer sin reserva del derecho natural a la independencia de acuerdo con el principio de la libertad absoluta.
Por el contrario, para Marx, el derecho a la autodeterminación debe circunscribirse únicamente a las naciones históricas y debe subordinarse siempre a la prioridad de la lucha por la emancipación de los trabajadores» [3]
Coincidimos con George Haupt, Michael Löwy y Claude Weill, en considerar que:

«[…] para Marx y Engels, la cuestión nacional no es más que un problema subalterno cuya solución se producirá automáticamente por el desarrollo económico y gracias a las transformaciones sociales las naciones viables superarán todos los obstáculos, mientras que las que constituyen meras "reliquias de pueblos" se verán condenadas a desaparecer»
Y es que la perspectiva en que se sitúan Marx y Engels en esa época, al abordar la denominada cuestión nacional:

« [...] es la de las transformaciones estructurales que implica el desarrollo del capitalismo: la creación de grandes entidades nacionales, de grandes espacios estatales centralizados, como condición previa para un gran desarrollo histórico que vaya en el sentido del progreso social. El que la concentración en grandes Estados implique que ,si se da el caso, comprendan una multitud de nacionalidades, es algo que nada cambia en los supuestos» [4]
Sin embargo, coincidimos también con los autores citados – ya que se refieren a dos etapas diferenciadas de Marx y Engels en su enfoque de la cuestión nacional – en considerar:

«[…]que la importancia estratégica de la “cuestión irlandesa”, cuya solución les parece a Marx y Engels, durante la década del 60 del siglo XIX, la clave para la solución de la “cuestión inglesa”, y la cuestión inglesa la clave para la solución de la “cuestión europea", planteaba en términos nuevos la cuestión de la relación entre el movimiento nacional y el movimiento obrero. A partir de entonces, la lucha de las naciones oprimidas ,"subdesarrolladas",incluso – el caso de Irlanda se aborda también como cuestión colonial — puede servir de detonador para la lucha de la clase obrera, del movimiento obrero de las naciones dominantes». [5]
De ello, algunos autores, han deducido, para Irlanda e Inglaterra, las prioridades de Marx y Engels: ya no será la revolución social la que solventará el problema nacional, sino que la liberación de la nación oprimida constituye un supuesto previo para la emancipación social de la clase obrera. La nueva concepción supone unas relaciones políticas completamente distintas, basadas en una alianza estratégica entre el movimiento de liberación nacional y el movimiento obrero. Lucha de clases y lucha nacional se convierten en complementarias y solidarias sin confundirse ni sobreponerse. Con ello se amplia también la terminología, a través de la nueva problemática abierta por la "cuestión irlandesa". Marx y Engels introducen la distinción capital entre "naciones oprimidas" y "naciones dominantes".

De entre los diversos textos de Marx y Engels que podrían citarse para explicar su nueva posición sobre las cuestiones nacionales – que ha sido calificado de «viraje» de 1867 – por razones de espacio vamos a limitarnos a dos extraídas de su correspondencia: La primera, es un pasaje de una carta de Engels a Marx (de 24-X-1869) en la que Engels dice:

«La historia irlandesa le muestra a uno lo desastroso que es para una nación el haber subyugado a otra nación. Todas las abominaciones de los ingleses se originan en el Pale irlandés (se denominaba Pale a la parte de Irlanda en que fueron impuestos el lenguaje, las leyes, etc. ingleses, antes de completarse la conquista de todo el país. Viene a coincidir con el actual territorio del Ulster). Todavía tengo que estudiar el periodo cronweliano, pero lo que me parece seguro es que las cosas hubieran tomado otro giro en Inglaterra si no hubiese sido por la necesidad de la dominación militar de Irlanda y la creación, en ella, de una nueva aristocracia»
La segunda, es una carta de Marx a Kugelman (de 29-XI-1869) en la que Marx dice:


«Estoy cada vez más convencido – y la única cuestión es llevar esta convicción a la clase obrera inglesa – de que ésta no podrá hacer nada decisivo en Inglaterra mientras no separe definitivamente su política respecto a Irlanda de la política de las clases dominantes; mientras no haga causa común con los irlandeses, mientras no tome la iniciativa de disolver la Unión establecida en 1801, remplazándola por una libre relación federal. Y esto debe hacerse, no por simpatía hacia Irlanda, sino como exigencia en interés del proletariado inglés. De lo contrario, el pueblo inglés permanecerá atado a las riendas de las clases dirigentes, pues tendrá que unirse con ellas en un frente común contra Irlanda. Cada uno de sus movimientos en Inglaterra misma es mutilado por la desunión con los irlandeses, quienes constituyen un sector muy importante de la clase obrera de Inglaterra. La primera condición de la emancipación en Inglaterra – el derrocamiento de la oligarquía terrateniente inglesa — sigue siendo imposible debido a que la posición de ésta no puede ser atacada mientras mantenga sus puestos de avanzada en Irlanda, sólidamente fortificados. Pero una vez que las cosas estén allí en manos del propio pueblo irlandés, una vez que éste se convierta en su propio legislador y amo, una vez que logre su autonomía, la abolición de la aristocracia terrateniente (en gran medida las mismas personas que los terratenientes ingleses) será infinitamente más fácil que aquí, puesto que en Irlanda no se trata de un simple problema económico, sino, al mismo tiempo, de un asunto nacional, desde que los terratenientes de allá no son, como los de Inglaterra, los tradicionales dignatarios y representantes de la nación, sino sus opresores mortalmente odiados. Y no sólo el movimiento social interno de Inglaterra permanece lisiado debido a sus relaciones actuales con Irlanda; su politica exterior, en especial su política respecto a Rusia y Norteamérica, sufren el mismo destino.

Pero como la clase obrera inglesa arroja sin duda el peso decisivo en la balanza de la emancipación social en general, es aquí donde hay que aplicar la palanca. En rigor, la república inglesa bajo Cronwell naufragó en Irlanda. "Non bis in idem"»
Los textos de ambas cartas se incluyen en el volumen de Marx y Engels Sobre el sistema colonial del imperialismo [6] , y en sus escritos sobre Irlanda.

Debe considerarse como un gran acierto de Marx y Engels el haber captado con lucidez la estrecha trabazón que existía en Gran Bretaña entre la lucha por la emancipación social del proletariado británico y la cuestión nacional irlandesa. Sin embargo, ello no modificó sustancialmente el hecho de que Marx y Engels eran partidarios de la prioridad de las grandes naciones históricas dotadas de un gran desarrollo cultural y de amplios territorios que permitiesen obtener las ventajas de lo que actualmente se denominan «economías de escala». Apoyaron la independencia de Irlanda – aunque a veces hablaban de autonomía – por las razones expuestas, y de la de Polonia porque socavaría el poder del gran baluarte de la reacción europea que constituía el Imperio Zarista. Es decir, rechazaban generalizar o absolutizar el principio general del derecho de los pueblos a la autodeterminación, ya que su aplicación podía resultar, según las situaciones concretas, progresista o reaccionaria. Marx utiliza más frecuentemente los términos «naciones revolucionarias», «naciones contrarrevolucionarias», mientras que Engels emplea preferentemente la terminología hegeliana «naciones históricas» – «naciones sin historia» (geschichtslose), término este ultimo con el que designa:

«pueblos que en el pasado no han sido capaces de constituir Estados y que no tienen ya la fuerza suficiente para conquistar en el futuro su independencia nacional, nacionalidades enjuiciadas como contrarrevolucionarias en tanto que formaciones naturales, agrarias.»
Desde esta perspectiva, Engels negaba contundenmente, en unos artículos publicados en el Neue Rheinische Zeitung, el derecho a la autodeterminación de las diferentes nacionalidades que constituían los denominados «eslavos del sur», es decir de la: que integraron Yugoslavia.

Román Rodolsky, en su trabajo Engels y los pueblos sin historia, resume muy bien la idea desarrollada y defendida por Engels en el diario alemán citado:

«El sólo hecho de una opresión nacional no impone en absoluto a la democracia tomar partido por la nacionalidad oprimida; ese deber no aparece más que cuando las actividades políticas de esa nacionalidad revisten un carácter revolucionario y sirven, de ese modo, los intereses particulares de la democracia; de no ser así el sedicente movimiento nacional no tendría derecho a apoyo»

III. La Posición de Rosa Luxemburgo.

Contrariamente al caso de otros teóricos marxistas, que admitían la posibilidad de aplicar el derecho de las naciones a la autodeterminación a situaciones concretas en que no entrase en contradicción con el interés prioritario de la lucha por la emancipación del proletariado, Rosa Luxemburgo rechazaba rotundamente tal derecho Sus escritos sobre la cuestión nacional fueron publicados como artículos en 1908 bajo el título de Cuestión nacional y autonomia, en el órgano del Partido Socialdemócrata Polaco. Sus tesis principales son:

a) El derecho a la autodeterminación es un derecho abstracto y metafísico, igual que el pretendido «derecho al trabajo» de los utópicos del siglo XIX o el ridículo «derecho de cada hombre a comer en platos de oro» proclamado por el novelista Chernichevski.

b) Sostener el derecho a la separación de toda nación significa, en realidad, sostener el nacionalismo burgués. La nación, como un todo uniforme y homogéneo no existe: cada clase tiene, en la nación intereses y "derechos " contrapuestos.

c) La independencia de las pequeñas naciones en general, y de Polonia en particular, es una utopía desde el punto de vista económico, condenada por las leyes de la historia.
Para Rosa Luxemburgo no existía más que una excepción a esta regla. Los pueblos balcánicos del Imperio turco: griegos, serbios, búlgaros, armenios, etc. Estas naciones habían alcanzado un grado de desarrollo económico, social y cultural superior al de Turquía, imperio decadente que las aplastaba con su peso muerto.

Empero, quizás resulte más expresivo todavía citar directamente a Rosa Luxemburgo. En un pasaje del primer capitulo de su obra La cuestión nacional –titulado El derecho de las naciones a la autodeterminación – dice literalmente:

«Los elementos de un programa político se formulan pensando en objetivos concretos: dar soluciones directas, prácticas y factibles a los problemas más candentes de la vida social y política, que tienen que ver con la lucha de clases del proletariado; servirse de líneas orientativas para la política cotidiana y sus necesidades; iniciar la acción política del partido obrero en la dirección correcta; y, finalmente, separar la política revolucionaria del proletariado de la política de los partidos burgueses y pequeñoburgueses. Es evidente que la consigna del «derecho de las naciones a la autodeterminación» no posee este carácter. No ofrece ninguna orientación práctica para la política del día al día del proletariado, ni ninguna solución práctica para los problemas nacionales. Por ejemplo, no indica al proletariado ruso como abordar y resolver el problema nacional polaco, finlandés, caucásico, judío, etc. Sólo ofrece una ilimitada autorización a todas las «naciones» interesadas para que resuelvan los problemas nacionales como más les plazca. La única conclusión práctica que podríamos extraer de esta fórmula, para la política cotidiana de la clase trabajadora, es la indicación de que su deber de clase es luchar contra todas las manifestaciones de la opresión nacional. Si reconocemos el derecho de cada nación a determinarse a si misma, la conclusión más evidente y lógica es que debemos condenar todo intento de dominio de una nación por otra, o del uso de la fuerza para imponer a otra nación una forma determinada de existencia nacional. Pero el deber del partido de la clase obrera de protestar y luchar contra la opresión nacional no surge de un "derecho de las naciones" especial, como tampoco su lucha por la igualdad social y política entre los sexos emana de ningún «derecho de la mujer» innato, como sugiere el movimiento de las feministas burguesas, sino que surge exclusivamente de la oposición general de la estructura de clase y toda forma de desigualdad y de dominación social; en una palabra, surge de la propia posición básica del socialismo. El deber de resistirse a toda forma de opresión nacional no incluye ninguna indicación sobre que condiciones y formas políticas debe propiciar hoy el proletariado consciente de Rusia para solucionar el problema nacional polaco, letón, judío, etc. ni sobre que programa debe presentar para oponerse a los programas de los partidos burgueses, nacionalistas y seudosocialistas en la actual lucha de clases. En otras palabras, la fórmula del "derecho de las naciones a la autodeterminación" no es en esencia una consigna ni una guia política o programática para abordar la cuestión de las nacionalidades sino tan solo un medio para eludir la cuestión. Además el carácter general y esterotipiado del punto 9 del programa del POSDR demuestra que esta forma de resolver la cuestión es ajena a la posición del socialismo marxiano. Un «derecho de las naciones» válido para todos los países y todos los tiempos no es más que un cliché metafísico similar a los «derechos del hombre» y los «derechos del ciudadano». El materialismo dialéctico, que es la base del socialismo científico, ha desterrado definitivamente de su vocabulario este tipo de fórmulas «eternas». Porque la dialéctica histórica ha demostrado que no existen verdades ni derechos «eternos». En palabras de Engels «lo que es bueno aquí y ahora, es malo en otro sitio y viceversa», es decir, lo que es justo y razonable en determinadas circunstancias se convierte en injusto y absurdo en otras. El materialismo dialéctico nos ha enseñado que el contenido real de esas verdades, fórmulas y derechos "eternos" viene determinado sólo por las condiciones sociales materiales en una época dada» [7]

---fin del mensaje nº 1---


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Mensaje por pedrocasca el Vie Sep 07, 2012 11:11 pm

«El derecho a la autodeterminación de las naciones y nacionalidades en su perspectiva marxista y actual»

texto de José María Laso Prieto

publicado en la revista Utopías-Nuestra Bandera, del PCE - año 1999

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---mensaje nº 2---

IV. La posición de Lenin.

La posición de Lenin, sobre el derecho a la autodeterminación de las naciones, es antitética a la de Rosa Luxemburgo y ello suscitó entre ambos teóricos marxistas la correspondiente polémica. Polémica de la cual sólo se ha conocido en España la posición de Lenin muy bien expresada en su famoso trabajo El derecho de las naciones a la autodeterminación. Realizando un balance del citado trabajo, Lenin precisa:

«Desde el punto de vista de la teoría del marxismo en general, el problema del derecho a la autodeterminación no presenta dificultades. En serio no se puede ni hablar de poner en duda el acuerdo de Londres de 1896, ni de que por autodeterminación se entiende únicamente el derecho a la separación, ni que la formación de Estados nacionales independientes es una tendencia de todas las revoluciones democráticas burguesas(...). Por ello la tendencia de todo movimiento nacional es formar Estados nacionales, que son los que mejor cumplen las exigencias del capitalismo contemporáneo. Impulsan a ello factores económicos de los más profundos, y para toda Europa Occidental, es más, para todo el mundo civilizado, el Estado nacional es por ello lo típico, lo normal en el periodo capitalista.» [8]
En su exposición del tema, Lenin trata también de situarlo metodológicamente. Así, en su capitulo titulado Planteamiento histórico concreto de la cuestión, precisa:

«La teoría marxista exige de un modo absoluto que, para analizar cualquier problema social, se le encuadre en un marco histórico determinado, y después, si se trata de un sólo país por ejemplo, de un programa nacional para un país determinado, que se tengan en cuenta las particularidades concretas que distinguen a ese país de los otros en una misma época histórica.»
Por ello, frente a quienes — como Rosa Luxemburgo – califican de «separatistas» a quienes defienden el derecho de las naciones a la autodeterminación, Lenin precisaba:

«Acusar a los partidarios de la libertad de autodeterminación, es decir de la libertad de separación, de que fomentan el separatismo es tan necio e hipócrita como acusar a los partidarios de la libertad de divorcio de que fomentan el desmoronamiento de los vínculos familiares. Del mismo modo que en la sociedad burguesa impugnan la libertad de divorcio los defensores de los privilegios y de la venalidad en los que se funda el matrimonio burgués, negar en el Estado capitalista la libertad de autodeterminación, es decir, de separación de las naciones no significa otra cosa que defender los privilegios de la nación dominante y los procedimientos policíacos de administración en detrimento de los democráticos»
Sin embargo, Lenin complementa estos planteamientos genéricamente democráticos con otros que tienen una clara perspectiva de clase. Así Lenin matiza:

«Prosigamos. En el problema de la autodeterminación de las naciones, lo mismo que en cualquier otro, nos interesa ante todo y sobre todo, la autodeterminación del proletariado en el seno de las naciones: Rosa Luxemburgo ha dejado modestamente de lado este problema, comprendiendo cuan desagradable resulta para su «teoría» examinarlo en el aducido ejemplo de Noruega.»
Prosiguiendo su profundización del tema, ante unas observaciones criticas de Marx a algunas posiciones chovinistas de Lafargue, Lenin precisaba:

«La deducción que resulta de todas estas observaciones criticas de Marx es clara: “la clase obrera es la que menos puede hacer un fetiche del problema nacional, porque el desarrollo del capitalismo no despierta necesariamente a todas las naciones a una vida independiente. Pero, una vez surgidos los movimientos nacionales de masas, desentenderse de ellos, negarse a apoyar lo que en ellos hay de progresivo, significa caer, en realidad, bajo la influencia de prejuicios nacionalistas, es decir, considerar a “su propia” nación como "nación ejemplar" (o, añadiremos nosotros, como nación dotada del privilegio exclusivo de organizarse en Estado)»
Por otra parte, sin entrar en la amplia crítica que sobre el tema Lenin realiza de las tesis de Rosa Luxemburgo – que rebasaría mucho nuestras disponibilidades espaciales – si vamos a incluir alguna de ellas. Así Lenin precisa:

«Rosa Luxemburgo sustituye el problema de la autodeterminación política de las naciones en la sociedad burguesa, de su independencia estatal, con el de su autodeterminación e independencia económica. Esto es tan inteligente como exponer una persona, al tratar de la reivindicación programática que exige la supremacía del parlamento, es decir de la asamblea de representantes populares, en el Estado burgués, su convicción, plenamente justa, de que, en un país burgués, el gran capital tiene la supremacía bajo cualquier régimen.»
Entre sus diversas críticas a la posición de Rosa Luxemburgo, sobre la cuestión nacional, Lenin le reprocha su inconsecuencia al señalar que

«Llevada de la lucha contra el nacionalismo en Polonia, Rosa Luxemburgo ha olvidado el nacionalismo de los rusos, aunque precisamente este nacionalismo es ahora el más temible; es precisamente el nacionalismo menos burgués, pero más feudal; es precisamente el mayor freno para la democracia y la lucha proletaria. En todo nacionalismo burgués de una nación oprimida hay un contenido democrático general contra toda opresión, y a este contenido le prestamos un apoyo incondicional, apartando rigurosamente la tendencia al exclusivismo nacional, luchando contra la tendencia del burgués polaco a oprimir al hebreo, etc. etc.» [9]
En su didáctica obra Los marxistas y la cuestión nacional, Haupt, Lówy y Weill sitúan muy bien las discrepancias entre Lenin y R. Luxemburgo sobre el tema al precisar que:

«La diferencia entre Lenin y Rosa Luxemburgo, es pues,en cierta medida(al menos en referencia a Polonia) una consecuencia de la diferencia de óptica entre internacionalistas rusos(que luchan contra el chovinismo gran ruso) e internacionalistas polacos (que combaten al socialpatriotismo polaco). Lenin parece admitir, por momentos, una “cierta división del trabajo" entre los marxistas de Rusia y de Polonia en torno al tema. Dicho esto, su principal critica a Rosa Luxemburgo era que pretendía generalizar partiendo de una situación especifica (Polonia en un determinado momento histórico) y, de este modo, negar no sólo la independencia polaca, sino también el de todas las pequeñas naciones dominadas.» [10]
De todos los autores marxistas que estudiaron el tema del derecho de las naciones a la autodeterminación, sin duda es Lenin el que más profundizó en él y el que con más energía lo defendió tanto polémicamente como aplicándolo – después del triunfo de la Revolución de Octubre – a los casos de Polonia y Finlandia. A Lenin le preocupaba sobre todo el chovinismo gran ruso y de ahí la dura crítica que realizó a la actuación de Stalin, Orjonikidze y Djershzinski en Transcucasia. Sin embargo Lenin no absolutizó nunca el derecho a la autodeterminación sino que siempre lo condicionó al análisis concreto de una situación concreta (principio metodológico que para Lenin constituía el alma del marxismo) y a los intereses supremos de la lucha por la emancipación del proletariado (principio de la perspectiva de clase).


V. La posición de Stalin.

Sin duda una de las posiciones marxistas más conocidas sobre la cuestión nacional ha sido la de Stalin. Y no sólo por la difusión y popularidad que alcanzó su famoso libro titulado El marxismo y la cuestión nacional sino también por la posición privilegiada que alcanzó su autor – para la difusión de sus obras teóricas – al hacerse con el control del poder en la URSS. También pudo influir, en tal popularidad, el hecho de que Stalin fue el primer marxista que, bajo la dirección e impulso de Lenin, se atrevió a definir los rasgos que caracterizan a la nación. Según Stalin:

«Nación es una comunidad humana estable, históricamente formada y surgida sobre la base de la comunidad de idioma, de territorio, de vida económica y de psicología, manifestada ésta en la comunidad de cultura» [11]
Sobre el tema concreto del derecho de las naciones a la autodeterminación, de entre los distintos planteamientos de Stalin quizás el más clarificador es el utilizó en 1925 en su discurso en la Comisión Yugoslava del Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista y que en sus Obras Completas figura con el titulo de En torno a la cuestión nacional en Yugoslavia. Al final de su intervención decía Stalin:

«Además, el programa nacional debe incluir sin falta un punto especial acerca del derecho de las naciones a la autodeterminación, llegando incluso a la separación para formar su propio Estado. Ya he indicado por que, en las actuales circunstancias nacionales e internacionales, no podemos prescindir de este punto. Por último, en el programa debe figurar asimismo un punto especial sobre la autonomía nacional territorial para las nacionalidades de Yugoslavia que no estimen necesario separarse. No tienen razón quienes piensan que tal combinación debe considerarse excluida. Esto es erróneo. En determinadas condiciones, como resultado del triunfo de la revolución soviética en Yugoslavia, es bien posible que ciertas nacionalidades, como ha ocurrido aquí, en Rusia, no deseen separarse. Se comprende que, en previsión de tales casos, es preciso tener en el programa un punto referente a la autonomía, con vistas a la transformación del Estado yugoslavo en una Federación de Estados nacionales autónomos sobre la base del régimen soviético. Así pues, derecho a la separación para las nacionalidades que quieran separarse y derecho a la autonomía para las nacionalidades que quieran permanecer dentro del Estado yugoslavo. Para evitar equívocos debo decir que el derecho a la separación no debe interpretarse como el deber, como la obligación de separarse. Una nación puede ejercer el derecho a la separación, pero puede también no ejercerlo, si lo desea asi; eso es cosa suya y debe ser tomado en consideración. Algunos camaradas convierten el derecho a la separación en una obligación exigiendo, por ejemplo, que los croatas se separen a toda costa. Esa posición es errónea y debe ser desechada. No se debe confundir un derecho con una obligación.» [12]
No obstante en el caso de Stalin, como señaló Adam Schaff, que reconocía la calidad teórica de sus escritos, se dio con frecuencia una disociación entre la teoría y la práctica. Así, aunque Stalin – bajo presión de Lenin – se vio obligado a introducir en la Constitución fundacional de la URSS el derecho de las repúblicas federadas a separase de la Unión, nunca desarrolló el Reglamento necesario para hacer efectivo tal derecho.

---fin del mensaje nº 2---


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Mensaje por pedrocasca el Vie Sep 07, 2012 11:14 pm

«El derecho a la autodeterminación de las naciones y nacionalidades en su perspectiva marxista y actual»

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---mensaje nº 3 y último---

VI. La posición de Trotsky.

Mucho menos conocida que la posición de Stalin lo ha sido la de Trosky. Quizás debido a que es anterior a 1917 y a partir de esa fecha – en que se incorporó al Partido Bolchevique – se adhirió a la posición de Lenin sobre el derecho de las naciones a la autodeterminación. Los escritos de Trotsky sobre el tema fueron calificados de «eclécticos» (este es el término que Lenin empleó para criticarlos) y se sitúan a mitad de camino entre Rosa Luxemburgo y Lenin.

Otros dos autores marxistas con posiciones interesantes sobre el problema nacional fueron Pannekoek y Strasser. El trabajo de Pannekoek Lucha de clases y nación y el de Strasser Obrero y nación se publicaron ambos en 1912 en Reichemberg (Bohemia), como una respuesta internacionalista a las tesis del austromarxista Otto Bauer. La idea central común a ambos autores es la superioridad del interés de clase respecto al interés nacional: su conclusión práctica, la unidad del partido socialdemócrata austriaco y el rechazo a su división en secciones nacionales separadas o autónomas. Ambos comparan el nacionalismo con la religión, como una ideología destinada a desaparecer en el socialismo, y rechazan ,como ahistóricas, idealistas y nacionalistas las tesis de Otto Bauer sobre la cuestión nacional. Según Pannekoek:

«El hecho nacional es un hecho ideológico burgués. Pensar que tal ideología puede ser una fuerza independiente es, en Otto Bauer, el signo característico de un método kantiano y no materialista» [13]


VII. La posición de Kautsky.

No disponiendo de la obra de Karl Kaustky más que de sus libros La cuestión Agraria y Ética y concepción materialista de la historia, nos vemos obligados a recurrir a fuentes indirectas para situar la posición de Kaustky sobre el tema. Para ello contamos con la aportación que Lenin realiza acerca de la posición de Kaustky comprendida en su polémica con Rosa Luxemburgo. Decía entonces Lenin:

«Después veremos otras razones por las que seria erróneo entender por derecho a la autodeterminación todo lo que no sea el derecho a una existencia estatal independiente. Pero ahora debemos detenernos a analizar como ha intentado Rosa Luxemburgo "deshacerse" de la inevitable conclusión sobre las profundas bases económicas en que descansan las tendencias a la formación de Estados nacionales. Rosa Luxemburgo conoce perfectamente el folleto de Kautsky Nacionalidad e internacionaldad (suplemento de "Neue Zeit" núm.1 1907-1908) Sabe que Kaustky, después de examinar detalladamente en el apartado 4 del folleto El problema del Estado nacional, llegó a la conclusión de que Otto Bauer subestima la fuerza de la tendencia a la creación de un Estado nacional (página 23 del folleto citado). La propia Rosa Luxemburgo cita las palabras de Kaustky: "El Estado nacional es la forma de Estado que mejor corresponde a las condiciones modernas (es decir, a las condiciones capitalistas civilizadas, progresivas en el aspecto económico, a diferencia de las condiciones medievales, precapitalistas, etc.). Es la forma en que el Estado puede cumplir con mayor facilidad sus tareas" (es decir,las tareas de un desarrollo más libre,más amplio y más rápido del capitalismo). A esto hay que añadir, además la observación final de Kaustky, más exactamente aun los Estados de composición nacional heterogénea (los llamados Estados multinacionales a diferencia de los Estados nacionales) son "siempre Estados cuya estructura interna es, por tales o cuales razones, anormal o subdesarrollada (atrasada). De suyo se entiende que Kausky habla de anormalidad exclusivamente en el sentido de no corresponder a lo que está más adecuado a las exigencias del capitalismo en desarrollo" [14]


VIII. El austromarxismo.

En la terminología de la Segunda Internacional, se denominó "austromarxistas" a un grupo de teóricos marxistas socialdemócratas que actuaron políticamente en Austria durante las tres primeras décadas del siglo XX y que, como “teóricos", realizaron interesantes aportaciones a cuestiones que se debatían entonces en el marxismo, especialmente respecto a la cuestión nacional. Según Haupt, Lowy y Weil:

«La principal idea de la corriente austromarxista, fue la autonomía cultural en el marco del Estado multinacional, a través de la organización de las nacionalidades en corporaciones jurídicas públicas, con una serie de atribuciones culturales, administrativas y legales. En relación a la cuestión nacional, así como en relación a todas las cuestiones politicas, su doctrina se caracteriza por el "centrismo", a mitad de camino entre reforma y revolución, el nacionalismo y el internacionalismo, y pretende reconocer los derechos de las minorías nacionales y a la vez mantener la unidad del Estado austrohúngaro. Sus dos principales figuras fueron Karl Renner (R. Springer) y Otto Bauer.

Karl Renner, futuro canciller de Austria (1918-1920) publicó, antes de 1917, varios trabajos sobre la cuestión nacional, el primero de los cuales – y más conocido – se tituló El Estado y la nación (1899). Su método es profundamente jurídico, constitucionalista. Su concepción del Estado tiene mucho más que ver con el lassalleanismo que con el marxismo. Es a la luz de ese "socialestatismo" que se debe comprender la doctrina de Renner sobre la cuestión nacional, la cual tiene por fin esencial impedir "el hundimiento del Imperio y 1, disolución de Austria", es decir, salvar el Estado austriaco históricamente dado. Renner trata de conservar el marco de ese Estado gracias a un cierto número de reformas democráticas y de concesiones (culturales,legales,erc).

La gran obra de Otto Bauer,La cuestión nacional y la socialdemocracia(1907) tiene un peso teórico y una influencia considerablemente superiores a los trabajos de Renner. Sin embargo, comparte con éste la premisa fundamental del austromarxismo: el mantenimiento del Estado multinacional. La solución para el problema nacional la concibe Bauer en términos reformistas («evolucionismo nacional» es el término que emplea para calificar su estrategia) de acondicionamiento progresivo a las instituciones del Estado austrohúngaro.

Su fórmula de solución es la de la denominada «autonomía nacional-cultural» que sustituye al derecho a la autodeterminación. Polemizando con Otto Bauer, Stalin precisó, en su obra El marxismo y la cuestión nacional el significado de tal autonomía. Así, al contestar a la pregunta ¿Cual es el programa nacional de los socialdemócratas austriacos? Este programa se expresa en dos palabras: autonomía cultural-nacional. Ello significa, en primer lugar, que la autonomía no se concede, supongamos, a Bohemia o a Polonia, habitadas principalmente por checos y polacos, sino a los checos y polacos en general, independientemente del territorio y sea cual fuere la región de Austria en que habiten. Esta es la razón de que tal autonomía se denomine nacional y no territorial. Así Austria no seria una unión de regiones autónomas, sino una unión de nacionalidades autónomas, constituidas independientemente del territorio. Ello significa que las instituciones nacionales de tipo general que han de ser creadas con estos fines para los polacos, los checos, etc. no entenderán en los asuntos políticos sino solamente en los culturales. Las cuestiones específicamente políticas se concentrarán en el Parlamento (Reichsrat) de toda Austria» [15]


IX. La posición de Tito.

Aunque Tito no realizó, a lo largo de su dilatada vida política, aportaciones teóricas al derecho de las naciones a la autodeterminación si lo hizo, en la práctica, al proporcionar una adecuada solución federal a la complejidad que revestía la integración en un sólo Estado de las nacionalidades que constituyeron la segunda Yugoslavia (1943-1991). El antecedente se dio ya en la lucha común de tales nacionalidades contra el invasor alemán e italiano. Serbios, croatas, eslovenos, bosnios, macedonios y montenegrinos lucharon hombro con hombro frente al invasor extranjero. Por ello, no puede sorprender que una de las razones del éxito del Ejército de Liberación Nacional dirigido por Tito contra los ocupantes nazifascistas, y sus aliados y colaboradores internos, fuese el nítido planteamiento federalista de la Yugoslavia liberada. Tal posición federalista suponía la plena igualdad y equiparación de todas las nacionalidades integrantes del futuro Estado Federal yugoslavo. Esta concepción logró su expresión jurídica en la Constitución promulgada el 31 de Enero de 1946. Como bien precisa el profesor Emilio de Diego, en dicha Constitución federal quedaba reconocida la diversidad y pluralidad de nacionalidades, cuyos miembros coincidían en un concepto de pertenencia superior, el de ciudadano. Por consiguiente, todos los habitantes eran yugoslavos, pero simultáneamente se les reconocía el hecho diferencial de ser croatas, serbios, eslovenos, bosnios, macedonios, montenegrinos, pues la Yugoslavia confederal se articulaba sobre las seis repúblicas correspondientes a tales nacionalidades. Hasta la variada procedencia de los dirigentes del Estado que se creaba: Tito (croata), Kardelj (esloveno), Rankovijc (serbio) parecía ratificar su carácter plurinacional. Quedaba el problema de las minorías no eslavas: húngaros de Voivodina y albaneses de Kosovo. Por ello, a estos dos territorios se les otorgó la condición de provincias autónomas unidas a Serbia (...). La Constitución federal de 1946 trataba de garantizar las condiciones suficientes para armonizar la convivencia de los yugoslavos. Todos los pueblos tenían los mismos derechos y, no sólo políticos, sino también culturales. Cada uno de ellos podría utilizar y enseñar oficialmente su propia lengua, incluso los macedonios que empezaron a desarrollarla a partir de entonces sobre los dialectos locales. En algunos casos, el resultado fue cuando menos llamativo, como en Voivodina donde podían emplearse seis lenguas: húngaro, ucraniano, eslovaco, rumano y las dos variantes escritas del serbocroata. En su afán de evitar cualquier fisura entre Serbia y Croacia no podía mencionarse, oficialmente, el término lengua serbia o lengua croata, sino lengua serbocroata como algo único. [16]


X. El derecho de las naciones a la autodeterminación y la descolonización.

Tanto la idea como el concepto de la existencia de un derecho de las naciones a la autodeterminación, surgieron inicialmente para resolver situaciones como las que se daban en los imperios austrohúngaro y zarista, estados de carácter multinacional que estaban entonces consideradas como verdaderas «cárceles de pueblos». Como tal idea y concepto, debe diferenciarse de su aplicación a posteriores situaciones muy distintas. Una de las más relevantes ha sido la aplicación de tal derecho a las naciones y pueblos colonizados en territorios que fueron denominados como integrantes de un Tercer Mundo. El proceso de descolonización de tales territorios, es una de las consecuencias principales de la II Guerra Mundial. Como consecuencia de la misma, Imperios como el británico, el holandés, el belga, etc. y, posteriormente, el portugués, quedaron muy debilitados y se les hizo difícil resistir a la justa aspiración independentista de los pueblos que habían sometido. Por otra parte, la existencia de un campo o bloque socialista posibilitó que este apoyase sus aspiraciones libertadoras. Además, la existencia de una organización internacional como la de las Naciones Unidas (ONU) proporcionó al proceso de descolonización cobertura legal. Tal cobertura se apoyó, sobre todo, en el principio de la existencia de un derecho a la autodeterminación de los pueblos colonizados. En el seno de la propia ONU se creó un denominado «Comité de los 22» que tenía por finalidad la exigencia de su aplicación mediante una revisión anual de la situación en los territorios por descolonizar. Así se ha ido reduciendo a un mínimo los territorios por descolonizar ( Timor oriental, Sahara Occidental, Palestina, etc ) Actualmente es difícil poner en duda que está plenamente justificado aplicar ,sin ninguna restricción, el derecho a la autodeterminación a tales pueblos colonizados.

Un problema mucho más difícil de resolver, es el que suscita la aplicación del derecho de las nacionalidades a la autodeterminación a Estados constituidos en un largo proceso temporal sobre la base de una nación predominante y de minorías que conservan restos de una cultura diferenciada y mantienen, aunque con carácter minoritario, sentimientos de identidad también diferenciados. Es el caso de Gran Bretaña, Francia, España, Italia, etc. En tales casos, se hace difícil la aplicación de tal derecho a la autodeterminación ya que es discutible el marco territorial en que se debería aplicar la correspondiente consulta y quienes deberían ser los ciudadanos consultados. Parecida situación se da en Canadá, respecto a los separatistas de la provincia francófona de Quebec que ya en dos referéndum han estado a punto de obtener un 50% de votos afirmativos para la independencia. Sin embargo, un reciente fallo del Tribunal Constitucional del Canadá pone en duda que baste superar tal 50%,ya que la separación de Quebec del Estado canadiense afectaría gravemente al conjunto de sus ciudadanos.

Un problema todavía más grave es el que suscita la utilización que del derecho a la autodeterminación de las nacionalidades están realizando algunos grandes Estados para desintegrar a otros Estados o fragmentarlos en micro-estados. Este fenómeno se dio con claridad en la responsabilidad que Alemania y el Vaticano tuvieron en la desintegración de Yugoslavia. EE.UU. se ha sumado después a tal política al impulsar, mediante la utilización de la OTAN, la desintegración de la Yugoslavia actual que constituyen Serbia y Montenegro. La preocupación que ello suscita en mentes lúcidas, la expresó muy bien el sociólogo norteamericano James Petras, colaborador habitual de Noam Chomski, en su articulo La autodeterminación, una gran decepción. Después de valorar el significado progresista que hace unas décadas tenia el derecho a la autodeterminación, Petras dice:

«Últimamente, sin embargo, han surgido buenas razones para que reflexionemos sobre nuestra respuesta automática de apoyo a llamamientos a la autodeterminación que podrían resultar falsos y engañosos. En los últimos 10 años algunos países viables y pacíficos, como Yugoslavia, se han desmembrado con un saldo de centenares de miles de muertos, personas desplazadas y vidas rotas. Los movimientos separatistas se han convertido en las garras de las grandes potencias que intentan por la fuerza establecer para sí nuevos ámbitos de influencia empleando la conocida estrategia de dividir y conquistar (...) El prefijo “auto” del término autodeterminación es una cortina detrás de la cual se oculta una serie de actores sociales y políticos, muchos con una agenda de sometimiento social, cultural y político. (...) Algunos progresistas podrían argumentar que el apoyo selectivo a la autodeterminación de ciertos países, por parte de las potencias imperiales de Occidente no comprometen el principio en sí, que sigue siendo un pilar de la política democrática. Estos mismos progresistas también podrían argumentar qu las violaciones de los derechos de las minorías cometidos por pueblos y naciones anteriormente oprimidos no ponen en duda el principio de la autodeterminación, sólo indican que se debe ampliar y profundizar. Contra estos argumentos, yo sostengo que la lógica de la autodeterminación conduce a la proliferación de miniestados, cada vez más susceptibles de ser absorbidos por las multinacionales y los poderes hegemónicos. Yo sugiero que no se maneje el principio de la autodeterminación como dogma universal aplicable en todos los lugares y en cualquier época. Debe considerarse en un sentido más pragmático y flexible, examinándose su aplicación en relación con otros valores democráticos y en el contexto del bienestar de la sociedad.» [17]
Es insuficientemente conocido como Alemania utilizó el derecho a la autoderminación de croatas, eslovenos y bosnios para desintegrar Yugoslavia. Sin embargo , es precicisado muy bien en el libro ¡Ojo con los media! del periodista belga Michell Collon. En un capitulo titulado Alemania, ese fantasma. Collon escribe:

«Ningún media ha explicado que Alemania, una vez sometidas las burguesías eslovena y croata en los años setenta, ha llevado a cabo una política a largo plazo para conseguir que Yugoslavia acabase estallando. Un «Estado contra natura» – se decía en Bonn – sólo porque reunía diferentes nacionalidades. O sea, un Estado intolerable para quien no admite más que los Estados «puros». Que Yugoslavia «molesta» a Alemania no es algo nuevo. Tanto durante la Primera como durante la Segunda Guerra Mundial, la burguesía alemana ha realizado grandes operaciones en los Balcanes con el fin de crear un pasillo desde Hamburgo a Bagdad. El acceso al Mediterráneo, y de ahí el acceso a las materias primas, entre ellas el petróleo del Oriente Medio, ha sido siempre una cuestión «vital» para el imperialismo alemán. Su actual reconquista del Este, les permite ejercer un firme control sobre el centro de Europa. En este contexto, Yugoslavia vuelve a ser víctima de la vieja estrategia de balcanización: la de trocear y dividir a un país en una serie de miniestados, inviables económicamente y políticamente débiles y dependientes.¿Pasiva Europa?. En realidad, la conducta de Alemania ha sido con mucho uno de las causas más importantes del desencadenamiento de la guerra y de su exacerbación posterior. Empujando a Croacia y a Eslovenia a dejar una federación yugoslava en la que las nacionalidades estaban absolutamente mezcladas, en donde las heridas del pasado apenas habían cicatrizado, se estaba empujando fatalmente a la guerra civil y a la purificación étnica por parte de ambos chovinismos. Alemania, arrastrando consigo a Europa, decretó que el 19,6% de los croatas tenían derecho a separarse de Yugoslavia, bajo el pretexto de que un 36,2 de los serbios tenían un papel dominante. También los serbios de Croacia invocaron a ese «derecho a la autodeterminación», pero Europa se lo rechazó. Esa fue la primera chispa para la guerra civil. Acto seguido, Europa impulsó la creación de una Bosnia «independiente». Después calificó de «criminal» el que un 31,4% de los serbios quisiesen separarse de una Bosnia en la que el 43,7% de los musulmanes tenían el papel dominante ¿Donde está la lógica? Y así se creó un segundo motivo para la guerra civil.» [18]
Para cerrar este amplio recorrido por distintas posiciones acerca del principio del derecho de las naciones a la autodeterminación quizás sea lo más apropiado citar un pasaje de la obra de Haupt, Löwy y Weill en la que, a nuestro juicio, se sintetiza muy bien la posición de Lenin:

«El derecho a la autodeterminación no es una consigna abstracta, y Lenin precisa las condiciones para su ejercicio. Introduce una restricción de envergadura: el principio no se confunde con la oportunidad de su aplicación efectiva en una nación determinada. Lo bien fundado de la secesión debe juzgarse siempre a través de las exigencias del desarrollo social, a través de los intereses de clase del proletariado. El mantenimiento de grandes unidades, las tendencias a la asimilación corresponden a los intereses del proletariado.
Proclamar el derecho a la autodeterminación se manifiesta, paradójicamente, como el medio de apresurar la extinción progresiva de la conciencia nacional; la formación de Estados nacionales representa una etapa en la vía de la constitución de los grandes «Estados centralizados» exigida por el progreso social y que desemboca en la extinción de las naciones» [19]

Notas:

[1] José María Laso, La explosión de los nacionalismos. Revista Nuestra Bandera, nº 152, 1992, pp 26-33. También en Archivo Digital José María Laso, de la Asociación Cultural Wenceslao Roces.

[2] George Haupt, Michael Löwy y Claude Weill, Los marxistas y la cuestión nacional, Editorial Fontamara, Barcelona, 1982. pp 16-17

[3] Op. Cit. Pp 19-20

[4] Carlos Marx y Federico Engels, Sobre el sistema colonial de capitalismo, Ed. Cártago, Bueno Aires, 1964 pp 355-356.

[5] Op. Cit. Haup, Löwy y Weill, pag 93

[6] Carlos Marx y Federico Engels, Sobre el sistema colonial de capitalismo, Ed. Cártago, Bueno Aires, 1964 pp 355-356

[7] Rosa Luxemburgo, La cuestión nacional, Ed Viejo Topo, Barcelona, 1998, pp 18-21

[8] V.I Lenin, El derecho de las naciones a la autodeterminación, Obras escogidas 12t, Ed.Progreso, Moscú, 1976. pp 97 y sig

[9] ibidem

[10] Op. Cit. Haup, Löwy y Weill, pag 97

[11] José Stalin, La cuestión nacional, Obras Escogidas t III, Emiliano Escolar, editor. Madrid 1977 p 38

[12] Op. Cit. Pp 99-100

[13] Op. Cit. Haup, Löwy y Weill, pag 98 ss

[14] Lenin, op. Cit. pp 99 ss

[15] Op. Cit de Haupt, Löwy y Weill pp 102 ss. Puede también consultarse la obra de Manuel García Pelayo, El tema de las nacionalidades. La teoría de la nación en Otto Bauer. Fundación Pablo Iglesias. Madrid, 1979

[16] Para más información sobre la cuestión: José María Laso, La tragedia Yugoseslava, en Revista El Basilisco nº 15 (segunda época; pp. 82-95); Pentalfa, Oviedo; invierno de 1993.

[17] James Petras, La Autodeterminación, una gran decepción, en el diario El Mundo, 15-10-98

[18] Michel Collon, ¡Ojo con los media!, Editorial Arguilletxe Hiru S.L. Hondarribia, 1996. pp 311 y sig.

[19] Op. Cit. Haup, Löwy y Weill, pag 78.

---fin del mensaje nº 3 y último---FIN del texto---



Última edición por pedrocasca el Sáb Sep 08, 2012 1:01 pm, editado 1 vez

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Re: "El derecho a la autodeterminación de las naciones y nacionalidades en su perspectiva marxista y actual" - texto de José María Laso Prieto - publicado en 1999 en la revista Utopías-Nuestra Bandera - se lee en el Foro y se puede descargar de internet

Mensaje por pedrocasca el Vie Sep 07, 2012 11:22 pm

En el Foro hay al menos otro tema con texto de José María Laso Prieto:

"El marxismo de los años 30 (A vueltas con los clásicos)" - texto de José María Laso Prieto - publicado en 2001 en la revista Utopías-Nuestra Bandera

http://www.forocomunista.com/t23059-el-marxismo-de-los-anos-30-a-vueltas-con-los-clasicos-texto-de-jose-maria-laso-prieto-publicado-en-2001-en-la-revista-utopias-nuestra-bandera#274802

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Re: "El derecho a la autodeterminación de las naciones y nacionalidades en su perspectiva marxista y actual" - texto de José María Laso Prieto - publicado en 1999 en la revista Utopías-Nuestra Bandera - se lee en el Foro y se puede descargar de internet

Mensaje por Tte. Cnel. Mengistu el Sáb Sep 08, 2012 10:19 am

Muy buen artículo.

Concuerdo aquí con Rosa Luxemburgo. La aplicación de las ideas de Lenin y Stalin sobre este tema ha tenido la desafortunada consecuencia histórica de que hoy existan separados países que no deberían existir: Kazajistán, Kirguistán, Estonia, Moldavia, etc. Aunque hay que reconocer que, para bien de los trabajadores durante muchas décadas, ellos no se tomaron tan en serio su criterio y aplastaron las tendencias a la autodeterminación siempre que pudieron (que es lo que tenían que hacer, o iban a entregan cada vez más pedazos, ganados con tanto sacrificio, al capitalismo).

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Re: "El derecho a la autodeterminación de las naciones y nacionalidades en su perspectiva marxista y actual" - texto de José María Laso Prieto - publicado en 1999 en la revista Utopías-Nuestra Bandera - se lee en el Foro y se puede descargar de internet

Mensaje por pedrocasca el Sáb Sep 08, 2012 1:23 pm

Me han solicitado que lo ponga para descargar completo:

se puede descargar desde: (13 páginas en perfecto formato doc)

http://www.mediafire.com/?2nrcge1citha72x

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Re: "El derecho a la autodeterminación de las naciones y nacionalidades en su perspectiva marxista y actual" - texto de José María Laso Prieto - publicado en 1999 en la revista Utopías-Nuestra Bandera - se lee en el Foro y se puede descargar de internet

Mensaje por ndk el Sáb Sep 08, 2012 8:33 pm

Tte. Cnel. Mengistu escribió:Muy buen artículo.

Concuerdo aquí con Rosa Luxemburgo. La aplicación de las ideas de Lenin y Stalin sobre este tema ha tenido la desafortunada consecuencia histórica de que hoy existan separados países que no deberían existir: Kazajistán, Kirguistán, Estonia, Moldavia, etc. Aunque hay que reconocer que, para bien de los trabajadores durante muchas décadas, ellos no se tomaron tan en serio su criterio y aplastaron las tendencias a la autodeterminación siempre que pudieron (que es lo que tenían que hacer, o iban a entregan cada vez más pedazos, ganados con tanto sacrificio, al capitalismo).

A ver si te enteras que el derecho a la autodeterminación de las naciones oprimidas no solo conlleva a la separación, sino que también puede llevar a la unión, deja de intoxicar.
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Re: "El derecho a la autodeterminación de las naciones y nacionalidades en su perspectiva marxista y actual" - texto de José María Laso Prieto - publicado en 1999 en la revista Utopías-Nuestra Bandera - se lee en el Foro y se puede descargar de internet

Mensaje por Tte. Cnel. Mengistu el Dom Sep 09, 2012 11:38 am

ndk escribió:A ver si te enteras que el derecho a la autodeterminación de las naciones oprimidas no solo conlleva a la separación, sino que también puede llevar a la unión, deja de intoxicar.

A ver si lees el jodido artículo o a algún jodido pensador, deja de intoxicar.
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Re: "El derecho a la autodeterminación de las naciones y nacionalidades en su perspectiva marxista y actual" - texto de José María Laso Prieto - publicado en 1999 en la revista Utopías-Nuestra Bandera - se lee en el Foro y se puede descargar de internet

Mensaje por Shenin el Dom Sep 09, 2012 12:37 pm

Mengistu, si los bolcheviques no hubieran reconocido el derecho de, por ejemplo, Ucrania a la autodeterminación, el nacionalismo burgués ucraniano habría tenido entre los obreros una fuerza cien mil veces superior. Los burgueses y los terratenientes ucranianos habrían tenido suficientes bazas para movilizar masivamente y tras de sí a los obreros y campesinos ucranianos acusando a los bolcheviques de opresores de la nación ucraniana utilizando la excusa del derecho de autodeterminación no reconocido y vendiendo su guerra contrarrevolucionaria como una guerra de liberación nacional. Si esto hubiera sido así, Ucrania no solamente sería hoy en día un país capitalista independiente (respecto de Rusia, claro, quién sabe si lo sería respecto de otro país), sino que probablemente no existirían los 70 años de historia de la Ucrania soviética.

Además, no solamente se reconoció el derecho de autodeterminación de las nacionalidades de las 14 repúblicas no rusas. También fue reconocido a muchas minorías nacionales dentro de Rusia que ni se separaron entonces en 1917 ni tampoco luego en 1991.
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Re: "El derecho a la autodeterminación de las naciones y nacionalidades en su perspectiva marxista y actual" - texto de José María Laso Prieto - publicado en 1999 en la revista Utopías-Nuestra Bandera - se lee en el Foro y se puede descargar de internet

Mensaje por Tte. Cnel. Mengistu el Dom Sep 09, 2012 2:36 pm

Bueno, pero eso es ya entrar en el terreno de las suposiciones...

Claro que sé de esas otras nacionalidades que no se separaron, pero fue que les reconocieron su "derecho" a un nivel menor, al de república autónoma, al de provincia autónoma, y aún así el nacionalismo ha causado estragos en Chechenia, cuya RSSA, como la de Crimea, fue abolida en su momento por el stalinismo (por cierto, ¿no fue esto una flagrante violación de los derechos de los pueblos según la propia doctrina leninista o stalinista?).
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Re: "El derecho a la autodeterminación de las naciones y nacionalidades en su perspectiva marxista y actual" - texto de José María Laso Prieto - publicado en 1999 en la revista Utopías-Nuestra Bandera - se lee en el Foro y se puede descargar de internet

Mensaje por Estados Unidos de Europa el Dom Sep 09, 2012 3:31 pm


hoy existan separados países que no deberían existir: Kazajistán, Kirguistán, Estonia, Moldavia, etc.

Y tu Mengistu, ¿quién eres para decidir que países deberían existir y cuales no? Eso es competencia de los respectivos pueblos y no de un inviduo de otro país. A tus asuntos, que no eres nadie para decidir por estonios o ucranianos.

Cualquiera unión decente debe basarse en mutuo acuerdo entre pueblos interesados y no en; "deberían" o "no deberían".


Es que eso es ya colmo; es que Argentina debería pertenecer a España. Es que soy como Mengistu, y por eso afirmo tal disparate Laughing

------------------------------

ndk


A ver si te enteras que el derecho a la autodeterminación de las naciones oprimidas no solo conlleva a la separación, sino que también puede llevar a la unión, deja de intoxicar.

Exacto, exacto, exacto.

Fijaos en la situación de Europa. Tal grado de unidad que hoy existe (pero que todavía no unión), en siglos no han alcanzado ejércitos e imperios enteros.
Ahí esta el camino para unión entre los países. No sometimiento imperialista al estilo de Rusia de los Zares como le gusta al Mengistu, sino diálogo y mutuo acuerdo.
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Re: "El derecho a la autodeterminación de las naciones y nacionalidades en su perspectiva marxista y actual" - texto de José María Laso Prieto - publicado en 1999 en la revista Utopías-Nuestra Bandera - se lee en el Foro y se puede descargar de internet

Mensaje por Shenin el Dom Sep 09, 2012 3:38 pm

Tte. Cnel. Mengistu escribió:Bueno, pero eso es ya entrar en el terreno de las suposiciones...

Claro que sé de esas otras nacionalidades que no se separaron, pero fue que les reconocieron su "derecho" a un nivel menor, al de república autónoma, al de provincia autónoma, y aún así el nacionalismo ha causado estragos en Chechenia, cuya RSSA, como la de Crimea, fue abolida en su momento por el stalinismo (por cierto, ¿no fue esto una flagrante violación de los derechos de los pueblos según la propia doctrina leninista o stalinista?).

No, no son solamente suposiciones. El no reconocer el derecho de autodeterminación permite a las burguesías nacionales agitar con mayor fuerza la bandera del nacionalismo para atraer tras de sí a las masas obreras y populares. Eso es un hecho. Reconociendo este derecho, las burguesías nacionales se ven despojadas de este tipo de argumentos ante las masas, hay mayor margen para aislarlas.

Por otra parte, la autonomía en Chechenia, por ejemplo, fue el resultado del reconocimiento del derecho de autodeterminación. No se les concede autonomía directamente, sino que se les concede el derecho de decidir si permanecen en Rusia y de qué manera. Las nacionalidades que permanecen dentro de Rusia lo hacen teniendo derecho a separarse. Por mucho que el nacionalismo checheno haya "causado estragos", peor habría sido negarles la autodeterminación a los chechenos en 1917. Gracias a este reconocimiento, los chechenos y muchos otros pueblos no combatieron contra los bolcheviques en la Guerra Civil rusa. Incluso en muchos casos los apoyaron contra los blancos.

La anulación de la autonomía chechena se realiza durante la Segunda Guerra Mundial, en el contexto de varias minorías nacionales que colaboran con la invasión nazi. Además, lo que tú señalas como "doctrina leninista o stalinista" reconoce ciertas excepciones:

Esto no significa, por supuesto, que el proletariado deba apoyar todo movimiento nacional, siempre y en todas partes, en todos y en cada uno de los casos concretos. De lo que se trata es de apoyar los movimientos nacionales encaminados a debilitar el imperialismo, a derrocarlo, y no a reforzarlo y mantenerlo. Hay casos en que los movimientos nacionales de determinados países oprimidos chocan con los intereses del desarrollo del movimiento proletario. Cae de su peso que en esos casos ni siquiera puede hablarse de apoyo. La cuestión de los derechos de las naciones no es una cuestión aislada, independiente, sino una parte de la cuestión general de la revolución proletaria, una parte supeditada al todo y que debe ser enfocada desde el punto de vista del todo. En los años 40 del siglo pasado, Marx defendía el movimiento nacional de los polacos y de los húngaros contra el movimiento nacional de los checos y de los sudeslavos. ¿Por qué? Porque los checos y los sudeslavos eran por aquel entonces "pueblos reaccionarios", "puestos avanzados de Rusia" en Europa, puestos avanzados del absolutismo, mientras que los polacos y los húngaros eran "pueblos revolucionarios", que luchaban contra el absolutismo. Porque apoyar el movimiento nacional de los checos y de los sudeslavos significaba entonces apoyar indirectamente al zarismo, el enemigo más peligroso del movimiento revolucionario de Europa.

Las distintas reivindicaciones de la democracia -dice Lenin-, incluyendo la de la autodeterminación, no son algo absoluto, sino una partícula de todo el movimiento democrático (hoy, socialista) mundial. Puede suceder que, en un caso dado, una partícula se halle en contradicción con el todo; entonces, hay que desecharla (v. t. XIX, págs. 257-258).
Capítulo VI de "Los fundamentos del leninismo"
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Re: "El derecho a la autodeterminación de las naciones y nacionalidades en su perspectiva marxista y actual" - texto de José María Laso Prieto - publicado en 1999 en la revista Utopías-Nuestra Bandera - se lee en el Foro y se puede descargar de internet

Mensaje por Tte. Cnel. Mengistu el Dom Sep 09, 2012 5:27 pm

Shenin escribió:No, no son solamente suposiciones. El no reconocer el derecho de autodeterminación permite a las burguesías nacionales agitar con mayor fuerza la bandera del nacionalismo para atraer tras de sí a las masas obreras y populares. Eso es un hecho. Reconociendo este derecho, las burguesías nacionales se ven despojadas de este tipo de argumentos ante las masas, hay mayor margen para aislarlas.

Lo que pasa es que para mí el derecho a la autodeterminación no existe porque, entre otras cosas, los pueblos no pueden reunirse y decidir su secesión o unión en base a una especie de mandato místico que tendrían por ser "comunidad humana estable, históricamente formada y surgida sobre la base de la comunidad de idioma, de territorio, de vida económica y de psicología, manifestada ésta en la comunidad de cultura". Y una prueba de que este derecho no existe en la práctica por más esfuerzos antinatura para hacerlo respetar es, por ejemplo, el caso de Crimea, que era una república de Rusia y luego pasó a ser una república de Ucrania, esto fue burocráticamente decidido. Obviamente hubiera sido imposible que la nación crimeana lo hubiera decidido.

En cuanto a la validez práctica de darles una república con una bandera, himno, gobierno, etc., puede que tengas razón, pero también es verdad que, en la práctica jugaron un papel negativo al disolverse la URSS y cada nueva burguesía establecer su país en base a las RSS. También han tenido valor negativo en el aumento de la burocratización (en un momento leí un texto, que lamentablemente ahora no encuentro, en el cual se describía cómo se había perdido gas natural por solicitar autorización de del ministerio de la provincia, luego del de la RSSA, luego del de la RSS, finalmente el de la Unión; o sea: no autonomía real -al menos en este caso parecían no tener mucho poder las autoridades locales- y encima aumento del burocratismo).

Shenin escribió:La anulación de la autonomía chechena se realiza durante la Segunda Guerra Mundial, en el contexto de varias minorías nacionales que colaboran con la invasión nazi. Además, lo que tú señalas como "doctrina leninista o stalinista" reconoce ciertas excepciones:

Las distintas reivindicaciones de la democracia -dice Lenin-, incluyendo la de la autodeterminación, no son algo absoluto, sino una partícula de todo el movimiento democrático (hoy, socialista) mundial. Puede suceder que, en un caso dado, una partícula se halle en contradicción con el todo; entonces, hay que desecharla (v. t. XIX, págs. 257-258).
Capítulo VI de "Los fundamentos del leninismo"

Pues sé el contexto, y me parece perfecto que lo hayan hecho. Esta excepción citada nos permite anular prácticamente todas las autonomías, si estas se oponen al movimiento democrático. Lo cual me dice una vez más que este derecho no existe, porque un derecho sí es algo absoluto.

Estados Unidos de Europa escribió:Y tu Mengistu, ¿quién eres para decidir que países deberían existir y cuales no? Eso es competencia de los respectivos pueblos y no de un inviduo de otro país. A tus asuntos, que no eres nadie para decidir por estonios o ucranianos.

Mira, yo opino siempre de lo que quiero y siempre me informo antes, no voy pidiendo permiso. Deberías dejar tu encono hacia mí, porque yo no fui el que decidía que países deberían existir y cuales no (aunque a mí me parezca más conveniente para la revolución que existan independientes los menos posibles), yo defiendo la utilidad de ciertas independencias en beneficio del progreso (mira más abajo lo que respondo sobre los virreinatos), como hacían Marx y Engels, únicamente por su valor práctico, no por un "derecho" y estoy fuertemente contra el nacionalismo, tan nocivo para el progreso como la religión, en mi opinión y la de tantos otros. Los que sí decidían qué países deberían existir son los que burocráticamente crearon fronteras que no tenían que ver con el mismo criterio de nación que manejaban y que menos tuvieron que ver con el tiempo (por la inmigración), me refiero al caso de las repúblicas soviéticas creadas burocráticamente.

Estados Unidos de Europa escribió:Cualquiera unión decente debe basarse en mutuo acuerdo entre pueblos interesados y no en; "deberían" o "no deberían".

¿Y cómo se decidiría eso? ¿Por prebiscito? ¿El 51% le impondría lo que querría al 49%? A mí le único que me importa es beneficio de los pueblos, el avance del progreso o de la revolución.

Estados Unidos de Europa escribió:Es que eso es ya colmo; es que Argentina debería pertenecer a España. Es que soy como Mengistu, y por eso afirmo tal disparate Laughing

Eso es cosa tuya, yo ya había dicho que me abscribía a lo que manifestaban Marx y Engels. En el caso de Argentina, estaba bien que se separace de España porque asumía un régimen más avanzado que tenía ese país y además porque no existía en ese tiempo un movimiento que buscara poner fin a la opresión de los Estados, y menos de la economía, y dicho movimiento ya existe (el movimiento comunista mundial, incluyendo a los anarquistas que son comunistas).

Estados Unidos de Europa escribió:Fijaos en la situación de Europa. Tal grado de unidad que hoy existe (pero que todavía no unión), en siglos no han alcanzado ejércitos e imperios enteros.
Ahí esta el camino para unión entre los países. No sometimiento imperialista al estilo de Rusia de los Zares como le gusta al Mengistu, sino diálogo y mutuo acuerdo.

Lo que faltaba: ahora soy zarista. Además de aclarar lo obvio, que estoy en contra de la discriminación y la opresión, lo cual no tiene nada que ver con que rechace un derecho que no existe y que aplicado ha traido más problemas que soluciones. La UE de la que tanto estás orgulloso está dirigida por un par de países poderosos, principalmente por Alemania. Lo mismo que el Mercosur y la Unión Sudamericana por Brasil; y el ALBA por Venezuela y todos los bloques en los que esté EUA por este país. Eso de mutuos acuerdos de igual a igual es una fantasía que nunca va a existir. Cuando Rumania, Polonia y otros malagradecidos que lograron sacudirse a la URSS que "tanto mal les hacía" pasaron a depender en mayor o menor medida de otros poderes. Todas estas son rencillas interburguesas, creo que no vale perder tiempo, el trabajo de los comunistas es revolucionar sus países e instaurar una república socialista lo más extensa posible. Si se controla un epicentro, tratar por todos los medios que no se escape la periferia, si se controla un país periférico, alejarse del centro de poder enemigo.
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Re: "El derecho a la autodeterminación de las naciones y nacionalidades en su perspectiva marxista y actual" - texto de José María Laso Prieto - publicado en 1999 en la revista Utopías-Nuestra Bandera - se lee en el Foro y se puede descargar de internet

Mensaje por Shenin el Dom Sep 09, 2012 6:04 pm

Lo que pasa es que para mí el derecho a la autodeterminación no existe porque, entre otras cosas, los pueblos no pueden reunirse y decidir su secesión o unión en base a una especie de mandato místico que tendrían por ser "comunidad humana estable, históricamente formada y surgida sobre la base de la comunidad de idioma, de territorio, de vida económica y de psicología, manifestada ésta en la comunidad de cultura". Y una prueba de que este derecho no existe en la práctica por más esfuerzos antinatura para hacerlo respetar es, por ejemplo, el caso de Crimea, que era una república de Rusia y luego pasó a ser una república de Ucrania, esto fue burocráticamente decidido. Obviamente hubiera sido imposible que la nación crimeana lo hubiera decidido.

Esa comunidad humana estable históricamente formada no es nada místico. Se termina materializando en una identidad nacional que tiene implicaciones prácticas a la hora de organizar a la clase obrera.

Además, el caso de Crimea no es correcto. El problema de Crimea no es un problema de autodeterminación, sino de definición de fronteras entre Rusia y Ucrania. Las minorías étnicas en Crimea, como los tártaros, son eso, minorías. La problación de Crimea es fundamentalmente rusa y ucraniana.

En cuanto a la validez práctica de darles una república con una bandera, himno, gobierno, etc., puede que tengas razón, pero también es verdad que, en la práctica jugaron un papel negativo al disolverse la URSS y cada nueva burguesía establecer su país en base a las RSS. También han tenido valor negativo en el aumento de la burocratización (en un momento leí un texto, que lamentablemente ahora no encuentro, en el cual se describía cómo se había perdido gas natural por solicitar autorización de del ministerio de la provincia, luego del de la RSSA, luego del de la RSS, finalmente el de la Unión; o sea: no autonomía real -al menos en este caso parecían no tener mucho poder las autoridades locales- y encima aumento del burocratismo).

En la práctica, si no se hubiese permitido a los ucranianos tener su propia república soviética, la separación de Ucrania respecto de la URSS no habría tenido lugar en 1991, sino probablemente mucho antes. Porque el imperialismo habría podido agitar mucho mejor a las masas ucranianas contra la "ocupación rusa". Las burguesías nacionales se habrían desarrollado mucho más rápido con ese tipo de "guerras de liberación nacional contra la ocupación rusa".

Que no tuvieran autonomía real es un tema bastante interesante y que, obviamente podemos discutir, pero de lo que se trata es del derecho de autodeterminación, es decir, de separación. Si los distintos pueblos soviéticos no hubieran dispuesto de este derecho en 1917 la construcción de la Unión Soviética habría sido muchísimo más difícil, pues a los bolcheviques rusos se les habría visto como simples invasores herederos de los zares. Y las masas obreras y populares de Ucrania, del Cáucaso, del Turkestán se habrían puesto masivamente del lado de sus explotadores contra la "ocupación rusa".

Pues sé el contexto, y me parece perfecto que lo hayan hecho. Esta excepción citada nos permite anular prácticamente todas las autonomías, si estas se oponen al movimiento democrático. Lo cual me dice una vez más que este derecho no existe, porque un derecho sí es algo absoluto.

Pues no, señor. El derecho no es algo para nada absoluto, sino un producto histórico y de relaciones de fuerza y poder de negociación. Además, con ese razonamiento, prácticamente no existe ningún derecho sobre la faz de la tierra, pues todos los Estados tienen mecanismos de excepción en los cuales se suspenden derechos fundamentales.
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Re: "El derecho a la autodeterminación de las naciones y nacionalidades en su perspectiva marxista y actual" - texto de José María Laso Prieto - publicado en 1999 en la revista Utopías-Nuestra Bandera - se lee en el Foro y se puede descargar de internet

Mensaje por Razion el Dom Sep 09, 2012 7:35 pm

Muy buenos artículos. Acabo de publicar un artículo de Lenin, que se relaciona con el tema en discusión http://www.forocomunista.com/t23137-el-orgullo-nacional-de-los-rusos#275148 .

Saludos


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Re: "El derecho a la autodeterminación de las naciones y nacionalidades en su perspectiva marxista y actual" - texto de José María Laso Prieto - publicado en 1999 en la revista Utopías-Nuestra Bandera - se lee en el Foro y se puede descargar de internet

Mensaje por Tte. Cnel. Mengistu el Mar Sep 11, 2012 12:36 pm

Shenin escribió:Además, el caso de Crimea no es correcto. El problema de Crimea no es un problema de autodeterminación, sino de definición de fronteras entre Rusia y Ucrania. Las minorías étnicas en Crimea, como los tártaros, son eso, minorías. La problación de Crimea es fundamentalmente rusa y ucraniana.

[...]

Pues no, señor. El derecho no es algo para nada absoluto, sino un producto histórico y de relaciones de fuerza y poder de negociación. Además, con ese razonamiento, prácticamente no existe ningún derecho sobre la faz de la tierra, pues todos los Estados tienen mecanismos de excepción en los cuales se suspenden derechos fundamentales.

Mi objetivo era atacar cualquier creencia de que las naciones tienen este derecho per se. En teoría, en la URSS lo tuvieron porque se les reconocía legalmente. Pero tanto la justificación teórica (al plantear las excepciones que puede ser una como todas las reclamaciones de "autodeterminación") como la misma práctica (que las repúblicas las crearan los dirigentes y no una verdadera voluntad popular) nos muestran que la "autodeterminación" no es tal, sino que en el caso examinado de la URSS fue un hábil paliativo contra las excitaciones nacionalistas. Paliativo que debió dejar de suministrarse, pues la tarea de un régimen socialista es combatir ese nacionalismo (¿o pensaban llegar al comunismo dentro de un millón de años?), aunque es cierto que no se les podía pedir eso a estalinistas y jruschovistas, que no pocas veces actuaron como nacionalistas (desde la exaltación de las guerras zaristas hasta el cambiarle del alfabeto latino al cirílico a varias minorías). El ejemplo que das de Crimea muestra que estas repúblicas eran creaciones artificiales hechas por los dirigentes (y otro no lo iba a poder hacer, pues aceptar que los pueblos pueden autodeterminarse en como aceptar que el gobierno democrático es uno que encarna realmente la voluntad popular libre), también en los países bálticos han quedado importantes poblaciones rusas y el caso del Turquestán es el más extremo en lo artifioso y, sin que lo sepan los dirigentes soviéticos en esa época, a la postre perjudicial, al fragmentar el movimiento obrero y revolucionario.

Razion escribió:Muy buenos artículos. Acabo de publicar un artículo de Lenin, que se relaciona con el tema en discusión http://www.forocomunista.com/t23137-el-orgullo-nacional-de-los-rusos#275148 .

Saludos

Será interesante saber cómo justifican los leninistas argentinos el negarle este derecho justo a los únicos que lo reclaman (los comealgas).
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Re: "El derecho a la autodeterminación de las naciones y nacionalidades en su perspectiva marxista y actual" - texto de José María Laso Prieto - publicado en 1999 en la revista Utopías-Nuestra Bandera - se lee en el Foro y se puede descargar de internet

Mensaje por Razion el Mar Sep 11, 2012 1:05 pm

Tte. Cnel. Mengistu escribió:

Razion escribió:Muy buenos artículos. Acabo de publicar un artículo de Lenin, que se relaciona con el tema en discusión http://www.forocomunista.com/t23137-el-orgullo-nacional-de-los-rusos#275148 .

Saludos

Será interesante saber cómo justifican los leninistas argentinos el negarle este derecho justo a los únicos que lo reclaman (los comealgas).

Supongo que por tu obsesión con el tema, te referirás a los británicos de las Malvinas, que pese a considerarlas argentinas no prolifero descalificativos contra la población residente allí. Los argumentos los conocés muy bien (ejemplo: base imperialista mantenida por un puñado de personas -cuya población total es muy similar a las de una localidad chica argentina-), y sino tenés más de un hilo donde informarte de la posición de la mayoría de los partidos de izquierda argentinos al respecto (en uno de los cuales volcaste la tuya, si bien creo que pertenecía a una noticia de actualidad internacional). ¿Por qué no debatís uno por uno -o alguno al menos- los argumentos "argentinos" de la izquierda ya que tanto te preocupa el tema y de paso buscás profundizar el debate?


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Re: "El derecho a la autodeterminación de las naciones y nacionalidades en su perspectiva marxista y actual" - texto de José María Laso Prieto - publicado en 1999 en la revista Utopías-Nuestra Bandera - se lee en el Foro y se puede descargar de internet

Mensaje por Shenin el Mar Sep 11, 2012 2:09 pm

Tte. Cnel. Mengistu escribió:
Shenin escribió:Además, el caso de Crimea no es correcto. El problema de Crimea no es un problema de autodeterminación, sino de definición de fronteras entre Rusia y Ucrania. Las minorías étnicas en Crimea, como los tártaros, son eso, minorías. La problación de Crimea es fundamentalmente rusa y ucraniana.

[...]

Pues no, señor. El derecho no es algo para nada absoluto, sino un producto histórico y de relaciones de fuerza y poder de negociación. Además, con ese razonamiento, prácticamente no existe ningún derecho sobre la faz de la tierra, pues todos los Estados tienen mecanismos de excepción en los cuales se suspenden derechos fundamentales.

Mi objetivo era atacar cualquier creencia de que las naciones tienen este derecho per se. En teoría, en la URSS lo tuvieron porque se les reconocía legalmente. Pero tanto la justificación teórica (al plantear las excepciones que puede ser una como todas las reclamaciones de "autodeterminación") como la misma práctica (que las repúblicas las crearan los dirigentes y no una verdadera voluntad popular) nos muestran que la "autodeterminación" no es tal, sino que en el caso examinado de la URSS fue un hábil paliativo contra las excitaciones nacionalistas. Paliativo que debió dejar de suministrarse, pues la tarea de un régimen socialista es combatir ese nacionalismo (¿o pensaban llegar al comunismo dentro de un millón de años?), aunque es cierto que no se les podía pedir eso a estalinistas y jruschovistas, que no pocas veces actuaron como nacionalistas (desde la exaltación de las guerras zaristas hasta el cambiarle del alfabeto latino al cirílico a varias minorías). El ejemplo que das de Crimea muestra que estas repúblicas eran creaciones artificiales hechas por los dirigentes (y otro no lo iba a poder hacer, pues aceptar que los pueblos pueden autodeterminarse en como aceptar que el gobierno democrático es uno que encarna realmente la voluntad popular libre), también en los países bálticos han quedado importantes poblaciones rusas y el caso del Turquestán es el más extremo en lo artifioso y, sin que lo sepan los dirigentes soviéticos en esa época, a la postre perjudicial, al fragmentar el movimiento obrero y revolucionario.

Los derechos existen en tanto en cuanto alguien los reclama y logra conquistarlos. En el caso de la autodeterminación de las naciones ese "alguien" son los movimientos nacionales. En la URSS lo tuvieron porque existían movimientos nacionales fuertes y con arraigo entre las masas obreras y populares. Y los bolcheviques los apoyaron porque en el momento de la revolución y la Guerra Civil les sirvieron de apoyo contra la guardia blanca. O, al menos, reconocer el derecho de autodeterminación sirvió para ganarse la neutralidad de determinadas nacionalidades. Y los comunistas en general, como bien se expresa en el fragmento de Stalin que te puse, reclaman el derecho de autodeterminación de las naciones cuya lucha puede servir para socavar al imperialismo. Además un Estado socialista no solamente debe combatir el nacionalismo, sino también eliminar las fricciones entre nacionalidades. Y ello no se consigue negando de primeras y por principio los derechos de las nacionalidades. Más bien es al contrario. Los obreros de nacionalidades oprimidas difícilmente van a querer unirse con los obreros de nacionalidades opresoras, si estos no reconocen los citados derechos.

La cuestión que señalas sobre el nacionalismo en Stalin excede el contenido de este hilo, pues requiere un desarrollo propio y mayor. Además es un tema mucho más complejo que reducirlo todo a "los estalinistas se comportaron como nacionalistas".

Sobre la apelación a los comandantes zaristas de las guerras napoleónicas por parte de Stalin ya hay un hilo en el que intervine al respecto, así que no me voy a repetir: http://www.forocomunista.com/t22380-stalin-invoco-nombres-de-zaristas-en-1941-el-agio-correctamente

Sobre la generalización del cirílico no tengo datos más que en el caso del Turkestán, donde sustituyó al alfabeto árabe. Y en ese caso no fue un problema, pues antes de eso el 90% de la población era analfabeta.

Sobre Crimea te repito que el problema allí no era el de una nacionalidad desprovista de Estado, sino de definición de fronteras entre dos naciones: Rusia y Ucrania. Además, el ejemplo lo pusiste tú (erróneamente) sin que demostrase nada en favor de tu posición, pues, como ya he dicho, es un problema distinto al de la autodeterminación de tal o cual nación.

No entiendo muy bien por qué sacas el tema de los países bálticos y de sus minorías rusas. Pero, vamos, sigue sin ser un asunto de naciones desprovistas de Estado propio, pues los rusos sí lo tienen.

Sobre el Turkestán te equivocas, y además de lleno. Las repúblicas del Turkestán en el referéndum sobre el mantenimiento de la URSS de 1991 votan todas afirmativamente por más del 90%. No se separan de la URSS, sino que ésta se disuelve a pesar de que ellos querían mantenerla. Además, las organizaciones comunistas de, por ejemplo, Kazajstán tienen un contacto bastante estrecho con las organizaciones comunistas rusas. No veo tal división del movimiento revolucionario. Sobre las organizaciones sindicales ya no tengo datos.

De todos modos, en el caso del Turkestán es importante destacar que en el momento de la Revolución de Octubre los pueblos de allí no formaban naciones propiamente dichas. Más bien se trataba de conglomerados de tribus mal unidos por la dominación colonial zarista. El atraso socioeconómico era tal que ni siquiera existía proletariado de importancia. La masa popular la formaban los campesinos. Así que una etapa "nacionalista" que permitiera a estos pueblos desarrollarse y constituirse en naciones era necesaria para romper con los lastres feudales y enlazar con el socialismo.
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Re: "El derecho a la autodeterminación de las naciones y nacionalidades en su perspectiva marxista y actual" - texto de José María Laso Prieto - publicado en 1999 en la revista Utopías-Nuestra Bandera - se lee en el Foro y se puede descargar de internet

Mensaje por Tte. Cnel. Mengistu el Vie Sep 14, 2012 12:00 am

A Shenin no le contesto porque respondió con demasiada cantidad de desvíos a lo que dije y varias veces no entendió o fingió no entender lo que expuse, como para mí está claro lo que expresé, ni ganas de perder tiempo.

Razion escribió:Supongo que por tu obsesión con el tema, te referirás a los británicos de las Malvinas, que pese a considerarlas argentinas no prolifero descalificativos contra la población residente allí. Los argumentos los conocés muy bien (ejemplo: base imperialista mantenida por un puñado de personas -cuya población total es muy similar a las de una localidad chica argentina-), y sino tenés más de un hilo donde informarte de la posición de la mayoría de los partidos de izquierda argentinos al respecto (en uno de los cuales volcaste la tuya, si bien creo que pertenecía a una noticia de actualidad internacional). ¿Por qué no debatís uno por uno -o alguno al menos- los argumentos "argentinos" de la izquierda ya que tanto te preocupa el tema y de paso buscás profundizar el debate?

Yo no soy el obsesionado, a mí las Malvinas me tienen sin cuidado; lo que pasa es que vivo en el país, y nuestro país es el que está obsesionado. Por mi parte debo reconocer la repulsa que tengo al nacionalismo, que solo se equipara con la que siento por la religión. Cuestiones personales aparte, es curioso que sea la teoría que defiendo la que mejor aplicaría para la anexión de Malvinas desde una defensa izquierdista (aunque con lo de las excepciones de la otra teoría, esto es superfluo).
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Re: "El derecho a la autodeterminación de las naciones y nacionalidades en su perspectiva marxista y actual" - texto de José María Laso Prieto - publicado en 1999 en la revista Utopías-Nuestra Bandera - se lee en el Foro y se puede descargar de internet

Mensaje por Shenin el Vie Sep 14, 2012 11:50 am

A Shenin no le contesto porque respondió con demasiada cantidad de desvíos a lo que dije y varias veces no entendió o fingió no entender lo que expuse, como para mí está claro lo que expresé, ni ganas de perder tiempo.

¿Perdón? Quien ha desviado la cuestión metiendo temas que están en otros hilos o que exceden el contenido de éste eres tú. Yo solamente he hecho las necesarias puntializaciones al respecto (algunas de ellas de tan solo una línea, por cierto). Y claro que he entendido lo que expusiste. Otra cosa es que no lo comparta del todo. Y si realmente no se te ha entendido, deberías primero plantearte si te has explicado lo suficientemente bien, en lugar de optar por la actitud soberbia de "yo me he explicado bien, son los demás quienes no entienden". Porque lo que para uno está claro no tiene por qué estarlo para los demás. Si no eres capaz de responderme, es tu problema. Pero no busques excusas. Aquí todos tenemos tiempo limitado.

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Re: "El derecho a la autodeterminación de las naciones y nacionalidades en su perspectiva marxista y actual" - texto de José María Laso Prieto - publicado en 1999 en la revista Utopías-Nuestra Bandera - se lee en el Foro y se puede descargar de internet

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