Cultivos transgénicos y los daños que producen.

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    Cultivos transgénicos y los daños que producen.

    Mensaje por Dafefeluma el Dom Feb 21, 2010 12:12 am

    Cultivos transgénicos, el caballo de Troya de la globalización - Gerardo Silva Sonatore


    “Con estas papas nuevas que nos trajeron hay que usar mucho fertilizante y desinfectante, si no no da papas, y eso (los fertilizantes artificiales) cuesta. Y hay que cocinar más y comerla caliente para no enfermarse, eso
    no pasaba con las papas de antes.”

    Fragmento de una conversación con Walter Mamani mientras comemos chuño y oca fermentada en su choza.
    Lunlaya, valle de Charazani, Provincia de Bautista Saavedra, Bolivia. Enero del 2001

    Esta simple conversación pone en evidencia un problema que, lejos de ser un tema reservado sólo a los proteccionistas, amenaza con convertir la seguridad alimentaria del planeta en un negocio manejado por unas
    cuantas transnacionales que ya están teniendo más poder que los gobiernos. Desde hace algún tiempo escuchamos críticas y hasta de manifestaciones bastante multitudinarias contra la globalización de la economía. Hasta el momento para la mayoría de las personas esto parece un tema un poco alejado de su realidad o simplemente desconocen del todo el tema. En estas páginas quisiera referirme a un aspecto en particular de la
    globalización, no con un afán reduccionista, sino porque el tema de la globalización es bastante extenso como para analizarlo aquí. De todas maneras es importante dejar en claro que el tema escogido no constituye
    un hecho aislado sino que es absolutamente coherente con la lógica de la globalización. Los transgénicos, o la falsa promesa de la revolución verde.
    Si juntamos la visión reduccionista que caracteriza al pensamiento lógico occidental con el afán compulsivo de generar ganancias encontramos la clave para hacer funcionar una empresa dedicada a la agricultura industrial o “moderna”. Bajo esta perspectiva desde la década de los 60 la mecanización de la agricultura y posteriormente los descubrimientos de la ingeniería genética fueron presentados como la solución para acabar con
    el problema del hambre en el mundo, es la llamada “revolución verde”. Los pilares de esta revolución verde son el desarrollo de los monocultivos, la mecanización de la agricultura y la utilización de semillas transgénicas
    (Organismos Genéticamente Modificados, OGM). A primera vista parece una loable intención la de privilegiar extensas zonas de monocultivo con semillas de alto rendimiento para lograr grandes cantidades de alimento, que tanta falta hace si consideramos que la mitad de la población del planeta pasa hambre

    1.
    Las razones por las que se ha generado una fuerte oposición en torno a esta supuesta revolución son de ámbitos diversos. Por una parte las verdaderas motivaciones de las industrias que participan en este negocio son muy distintas a las enarboladas en sus múltiples campañas publicitarias. El verdadero objetivo de las pocas empresas transnacionales que manejan este negocio es controlar por completo el ciclo productivo agrícola y enfocarlo a las necesidades del “mundo desarrollado”, y no realmente a terminar con el hambre en el planeta. Otras muy importantes razones que provocan el rechazo hacia los OGM son las consecuencias para la salud humana, el peligro de dañar irreparablemente la biodiversidad y la diversidad cultural. La tecnología de las semillas transgénicas opera de la siguiente manera:

    -Se interviene a nivel genético una semilla para modificar sus características. Estas modificaciones tienen por objeto principalmente:

    -modificar la adaptabilidad de la planta para ser cultivada en zonas ecológicas o climáticas diferentes. Esto se logra de manera artificial, desconociendo realmente las consecuencias para la salud, a diferencia de lo hecho por la agricultura tradicional que logra estas adaptaciones pero como resultado del cruce natural de las especies. La tecnología transgénica logra estas modificaciones, por ejemplo, añadiendo el gen de un pez de las aguas frías del mar del norte a una especie vegetal para que esta pueda germinar en zonas frías.

    -hacer más resistentes las plantas a los herbicidas. Con esto se puede utilizar herbicidas cada vez más poderosos pero que afectan al resto de los organismos provocando un desequilibrio ecológico.

    -alterar la duración del producto después de su cosecha (esto no quiere decir que el producto siga siendo fresco, sólo tarda más tiempo en descomponerse, no es lo mismo)

    -y uno de los últimos progresos, la incapacitación genética para que la semilla germine luego de cosechada. Esto obliga a los agricultores a comprar semillas nuevas para cada siembra. Esta tecnología, bautizada como “Terminator” entre los opositores, está inscrita en USA con el número de patente 5.723.765 por la empresa
    Delta & Pine Land Co (actualmente propiedad de Monsanto). En 1998 ya habían presentado solicitud de patente en 78 países, con el inminente riesgo de que esta tecnología abarque no solo el negocio del algodón y la soja, como en su inicio, sino además la de los productos alimentarios básicos a escala planetaria

    2.Otro tipo de semilla desarrollada posteriormente es la “Traitor” que depende de un paquete de agroquímicos para su germinación


    3. El gran negocio, o el caballo de Troya.
    Estamos en presencia del gran negocio del futuro, donde, las principales empresas fabricantes de pesticidas se han transformado en proveedores de todo el ciclo productivo agrícola. Semillas, fertilizantes y pesticidas son
    fabricados para que funcionen sólo entre sí y obligan a los agricultores a comprar todo el paquete y además a hacerlo todos los años. De hecho no es extraño que sean unas pocas empresas productoras de pesticidas las
    que a través de fusiones y compras de empresas menores sean actualmente productoras de semillas y de toda la gama de insumos necesarios para la agricultura (Monsanto, Novartis, Du Pont, Sakata, Pionner entre otras).
    Por medio de paquetes tecnológicos, que incluyen las semillas transgénicas, sistemas de riego, monocultivos, mecanización y estandarización de la agricultura, los promotores de esta revolución verde proponen terminar con el hambre. Pero lo que no se dice es que el hambre en el mundo es el resultado de otros factores, no precisamente de la escasez de alimentos. El principal factor es la desigualdad económica que limita el acceso a la alimentación. En la economía globalizada los alimentos son para los que tienen el poder adquisitivo, y en las actuales condiciones de desigualdad hay personas que ganan 25 dólares al año y que tienen que competir por la comida con otros que ganan 25 dólares por hora o más 4. Contrariamente a lo argumentado por esta revolución verde encontramos que el aumento en la productividad y las modificaciones genéticas apuntan a otros objetivos. Por ejemplo, de los principales productos transgénicos cultivados en USA, entre el 90 y el 95% de la soja y
    el 60 % del maíz no está destinado al consumo humano sino que al consumo animal 5. La carne no está destinada obviamente a terminar con el hambre, sino que a satisfacer la demanda de los países con mayor poder
    adquisitivo. Además se estima que dos tercios de la población mundial tiene una dieta básicamente vegetariana.. Otro ejemplo, a mediados de los 80 se sufría una gran hambruna en Burkina Faso, Mali, Senegal y Chad
    pero al mismo tiempo en estos países se recogían cosechas récord de algodón para exportar a los países industrializados 6. Un elemento que no deja duda sobre las verdaderas intenciones de estas
    industrias es lo que está sucediendo con la carrera por patentar todo organismo vivo posible, especialmente semillas y plantas medicinales. En un afán por establecer un monopolio sobre la industria agrícola se
    seleccionan las mejores semillas alrededor del mundo y se patentan. Las semillas son sometidas a ligeras modificaciones genéticas o simplemente aparecen como inventadas por los laboratorios aunque sean de uso común por los agricultores tradicionales (normalmente poblaciones indígenas que son marginadas de estos procesos comerciales). A modo de ejemplo: -La patente americana Nº 5304718 otorga el monopolio exclusivo entre 1994 y el 2011 a dos investigadores de la Universidad Estatal de Colorado sobre la variedad Apelawa de la quinoa. La quinoa es un cereal de alto valor proteico superior a la leche 7 que se ha cultivado tradicionalmente
    en las zonas andinas. Esta patente cubre, además, a todas las variedades híbridas que se deriven de la Apelawa y que se cultivan en Bolivia, Perú, Ecuador y Chile [8].

    -La empresa Rice Tec reclama los derechos del famoso arroz aromático Basmati a través de la patente norteamericana Nº 5663454. Esta variedad de arroz ha sido cultivada en la India durante siglos por los agricultores
    tradicionales, junto a otras 100.000 variedades de arroz, pero la empresa presenta este producto como una nueva línea de arroz creada por ellos [9].
    El 95% de las patentes alimentarias se concentra en sólo 7 países, y en estos países sólo en unas cuantas empresas [10]. Estos países, en realidad las empresas a través de sus respectivos gobiernos, presionan a todo nivel a los países en vías de desarrollo para que acepten la patentabilidad de las formas de vida. Los acuerdos comerciales internacionales tienen por objeto establecer el nuevo orden económico, donde los países que quieran exportar sus productos tendrán que someterse al monopolio de estas pocas empresas, utilizando sólo las semillas patentadas y todos los productos y consecuencias asociados. Dicho de manera más práctica, cualquier productor, sea este indígena, pequeño agricultor o empresa agrícola se verá en la obligación, si quiere
    vender sus productos en el mercado global, de utilizar las semillas patentadas, con sus fertilizantes y herbicidas de alto costo, y además de comprar estas semillas todos los años (por las tecnologías esterilizantes
    descritas anteriormente). De no entrar en este sistema, tanto los agricultores como los países en vías de desarrollo, se verían impedidos de participar del comercio internacional, además de arriesgarse a sanciones
    por cometer un acto ilegal en el caso de no pagar los derechos de patente por organismos que eran su patrimonio biológico natural. Basta calcular el gasto que deberían realizar los agricultores de un país para mantenerse en este sistema, multiplicarlo por cada año, multiplicarlo por la mayoría de los países obligados a hacerlo, volver a multiplicarlo por los principales productos alimenticios en cuestión y nos encontramos con el gran negocio. Nada más alejado del eslogan de la “revolución verde” de terminar con el hambre en el mundo. El caballo de Troya.

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    cultivos trangenicos los daños que producen

    Mensaje por Dafefeluma el Dom Feb 21, 2010 12:15 am

    Las consecuencias de los cultivos transgénicos.
    La carrera de las empresas por liderar el mercado y aumentar rápidamente sus ganancias a presionado de tal forma a nivel internacional que los cultivos transgénicos se están liberando anticipadamente sin los necesarios estudios de los efectos a largo plazo sobre la salud humana y el impacto ambiental. Entre 1995 y 1998 la venta de semillas transgénicas aumentó en un 2000% [11].Por otra parte hay que ser cuidadosos con los
    estudios que respaldan a estos cultivos, ya que el 46% de las empresas biotecnológicas apoyan la investigación en las universidades [12]. Esto último incide en la temática y orientación de las investigaciones además
    de influenciar los contenidos curriculares de los centros de educación agrícola. Entre las consecuencias más graves de los cultivos transgénicos están:

    Erosión genética:
    La transformación de la agricultura tradicional a la tecnología de monocultivos privilegiando las semillas transgénicas atenta directamente contra la biodiversidad. Por ejemplo, si la papa tiene miles de
    variedades, la gran mayoría de ellas va quedando en desuso privilegiando las variedades patentadas que forman parte del mercado global. Las variedades postergadas van desapareciendo en el tiempo, de esa forma se
    van perdiendo alimentos de alto valor nutricional pero menospreciados por el mercado, también está la posibilidad de perder organismos que a futuro constituyan la cura de alguna enfermedad. La contaminación
    genética es otro problema. Los cultivos transgénicos, a través de la polinización y el viento, causan erosión genética en los cultivos vecinos no transgénicos creando plantas estériles o más vulnerables a plagas y con
    menor capacidad de adaptación. Si la contaminación afecta a las malezas cercanas se corre el riesgo de crear super-malezas resistentes a los herbicidas.

    El impacto ecológico de los herbicidas:
    Los herbicidas asociados a los cultivos transgénicos como el Bromoxynil y el Glifosato o Round-Up son altamente tóxicos. Son herbicidas llamados de amplio espectro, es decir que matan todo salvo la semilla tratada
    genéticamente. El problema es que un cultivo no es un objeto aislado sino que forma parte de un sistema balanceado, en este contexto los herbicidas eliminan malezas que si son beneficiosas a la agricultura, ya
    que estimulan el control biológico de las plagas. Dicho de forma sencilla existen malezas que son el alimento o el hogar de los insectos que se comen a los que constituyen una plaga. Además las malezas tienen por
    objeto proteger contra la erosión del suelo. De la misma forma estos herbicidas afectan al resto de los organismos
    asociados al cultivo, como insectos benéficos para el control biológico de plagas, o reductores de la materia orgánica, polinizadores, dispersadores de semilla, etc.

    Riesgos para la salud humana:
    Entre las principales consecuencias del consumo de alimentos transgénicos, que deberían ser estudiadas seriamente, las más graves son.

    -Provocar la resistencia a los antibióticos.
    -Aumentar las reacciones alérgicas. De hecho uno puede consumir un alimento al que se es alérgico pero sin saberlo, ya que sus componentes pueden estar presentes en otro producto a través de la manipulación
    genética.
    -Algunas plantas han sido diseñadas para resistir algún tipo de virus, pero estas plantas bajo ciertas condiciones pueden provocar nuevas razas de virus.

    Frente a todos estos riesgos se ha provocado una fuerte resistencia internacional para regular el comercio mundial de productos transgénicos. Uno de los principales acuerdos al que se trató de llegar, bastante mínimo
    por lo demás, fue el de etiquetar los alimentos transgénicos o que incluyen ingredientes transgénicos (II Conferencia de Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y desarrollo, Brasil 1992) a modo de información
    al consumidor. Al momento de ratificar este Protocolo de Bioseguridad en la Conferencia de Cartagena, Colombia 1999, el denominado Grupo de Miami (Estados Unidos, Canadá, Australia, Argentina, Chile y Uruguay) se
    opuso a esta medida. De esta manera se privilegiaron los intereses económicos de unas cuantas empresas por sobre la seguridad y poder de decisión del resto del mundo.

    Contra esta agresión que busca imponerse los países ajenos al grupo de Miami tratan de protegerse pero todavía de manera relativamente individual. En algunos casos son países y en otros sólo determinadas regiones. Unos declaran moratorias por algunos años contra los cultivos transgénicos mientras se investiga.. Otros derechamente prohiben el ingreso de semillas transgénicas declarándose territorios libres de transgénicos. En otros casos se ha optado por prohibir la importación y comercialización de alimentos con componentes transgénicos.

    Desgraciadamente en Chile estamos absolutamente desprotegidos. Por una parte está la ambición desmedida de los últimos gobiernos por entrar en los tratados de libre comercio, por la vía de aceptar cualquier tipo de
    presión, como la de formar parte del Grupo de Miami. Por otra están las medidas de protección del resto de los países contra los cultivos transgénicos. Esta combinación de factores aumenta enormemente el
    riesgo de que Chile se transforme en una puerta abierta a la liberación descontrolada de cultivos transgénicos, cosa que ya está sucediendo. Desde 1992 se ha internado material transgénico al país, entre 1997 y 1998
    la superficie de terrenos cultivados con material transgénico aumentó 4 veces, mientras que el incremento a nivel mundial era de sólo 2,5 veces. En 1998 el 99,4 % de la superficie plantada con material transgénico correspondió a cultivos que no pasaron por la cuarentena de bioseguridad
    [13].

    Los espejismos que no dejan ver el verdadero oasis.

    Entre los principales pretextos planteados, para imponer los monocultivos transgénicos, está el supuesto menor rendimiento y el atraso tecnológico de la agricultura tradicional. Para la economía global la agricultura a
    pequeña escala es deficiente y el saber tradicional es primitivo. Pero esto no es más que un espejismo que altera la real percepción del problema alimentario en el mundo.

    Volvamos a Lunlaya, donde comienza este artículo, en el Valle de Charazani en Bolivia. Aquí donde Ankari [14] trae y lleva nubes estamos en el polo opuesto de la agroindustria global. En esta zona, al igual que en
    toda la zona Andina (Ecuador, Perú, Bolivia, norte de Chile y Argentina), está lo que se puede considerar el principal foco de desarrollo de la agricultura en la historia de la humanidad. En comparación con otras
    regiones del mundo en Sud América se domesticaron más plantas que animales, en Perú por ejemplo hay evidencias de plantas domesticadas desde hace 8000 años.

    Lo que tenemos en la cultura andina es una experiencia de varios miles de años en:

    -Domesticación de plantas salvajes. Adaptación de estas plantas a zonas extremas, como son los cultivos hasta 4500 mts de altura o en zonas con alto porcentaje de heladas.
    -Cruce de plantas, en forma natural, para crear variedades según los requerimientos alimenticios, climáticos o ecológicos. Esto resulta en la inmensa biodiversidad que existe en la zona Andina.
    -Técnicas de cultivo. Desde herramientas, rotación y combinación de cultivos, terrazas de cultivo y utilización de diferentes pisos ecológicos. Un caso interesante son los Sucacoyos, donde el terreno de siembra está
    levantado y rodeado por canales formando un terreno pantanoso que mantiene el calor y fija el nitrógeno en el suelo, esta técnica puede aumentar el rendimiento de 2 a 20 toneladas por hectárea. Todo esto manteniendo un equilibrio ecológico.
    -Técnicas de irrigación. Complejos sistemas de canales de regadío, qochas o lagunas de almacenamiento de agua.
    -Almacenamiento, conservación y optimización de los alimentos. Se desarrollaron técnicas de tostado, ahumado y deshidratado que optimizan el valor nutritivo de los alimentos y permiten su duración por varios años.
    Estas técnicas están asociadas al conocimiento de hierbas como la Muña (Minthostachvs setosa), que contiene menta y es un medio eficaz para proteger los tubérculos conservados de bacterias, hongos e insectos. Un
    ejemplo de la conservación de alimentos, muy común hasta hoy, es el chuño (Ch’uñu). Se trata de un tipo de papa que después de cosechada es expuesta a las heladas nocturnas y al sol repetidamente, de esta forma se
    congela, fermenta y luego se le saca el exceso de humedad. El resultado es un producto deshidratado que se puede conservar por varios años.
    -Redistribución de los alimentos. Las técnicas de almacenamiento, los excedentes de producción, la existencia de graneros “estatales” y la organización del Imperio Inca permitieron la distribución de alimentos en
    zonas afectadas por sequías, inundaciones, etc. En la misma época que en la zona Andina existía este estado redistributivo en Europa la población moría de hambre en las frecuentes hambrunas.

    Toda esta experiencia, este saber indígena o campesino no es tomado en consideración, es menospreciado incluso por algunas ONG (Organizaciones No Gubernamentales) que trabajan con comunidades campesinas. Se
    insiste en que sólo la tecnología moderna y los grandes cultivos son eficientes con respecto a la agricultura tradicional y a pequeña escala. Pero en la práctica encontramos otra realidad, existen innumerables
    estudios, incluyendo informes de la Organización para la Alimentación y la Agricultura de las Naciones Unidas, que indican que los pequeños cultivos del Tercer Mundo son más productivos que las grandes explotaciones
    agrícolas. Además los productos provenientes de una agricultura diversificada y abonada orgánicamente, como en la agricultura tradicional, tienen entre 20 y 30% más de micronutrientes que los productos de la agricultura basada en productos químicos. Al realizar estudios independientes sobre los rendimientos de las semillas se llega a
    la conclusión de que las semillas tradicionales, seleccionadas y mejoradas por los mismos campesinos, igualan o superan a las semillas de “alto rendimiento” tratadas genéticamente, pero además con costos de
    producción inferiores [15] y sin riesgo para el ecosistema y la salud humana.

    Un caso emblemático con relación a la producción agrícola y el acceso a la tierra es el que se da en Bolivia. En este país más de la mitad de la población es rural y dedicada a la agricultura tradicional. Unos 550000 campesinos indígenas constituyen el 93% de las explotaciones agrícolas del país y poseen sólo el 11% de la tierra pero con ese porcentaje tienen el 94% de las tierras realmente cultivadas. El restante 89% de las tierras que están en manos de los grandes propietarios aporta apenas un 6% de la tierra realmente cultivada. La menospreciada agricultura tradicional de los campesinos indígenas, con sus escasas tierras, asegura en realidad el 70% de la producción alimentaria del país, las empresas agrícolas participan con sólo un 20% y las importaciones cubren el restante 10%
    [16]. Si existe desnutrición y pobreza en Bolivia no es por causa de una agricultura ineficiente o primitiva, como insisten los interesados en instaurar la agroindustria. La desnutrición tiene su principal origen en la falta de poder adquisitivo, ya que se hace evidente al visitar los mercados bolivianos que no existe carencia en la producción de alimentos. La pobreza, que se hace más evidente en los pequeños agricultores, tampoco se origina en su “desconocimiento” de la agricultura moderna sino en la falta de acceso a vender directamente sus productos al consumidor. La dificultad de los caminos y la falta de transportes propios limita la capacidad de producir para vender o deja la mayor parte de las ganancias en los intermediarios que poseen los medios para llegar al comprador.

    Volvamos nuevamente al Valle de Charazani, esta vez a Charazani, la capital de la provincia. Estamos a sólo 260 Km. de La Paz, pero se necesitan de 10 a 12 horas para hacer el recorrido, más todavía si se hace
    en camión. En estas condiciones se hace difícil ir a la capital a vender los productos así que la agricultura es principalmente de subsistencia. Los domingos en la feria de la plaza circula muy poco dinero, los campesinos
    aún recurren al trueque, se intercambian cebollas por maíz o papas por el pan que viene de La Paz. En este contexto los cultivos transgénicos y el monocultivo no son la solución. Quizás el mayor problema que tiene la
    agricultura tradicional en el planeta es que sus necesidades y soluciones no generarán ganancias desmedidas a las empresas transnacionales. Y eso si que es un problema para los que necesitan levantar muros a su
    alrededor cuando se reúnen a negociar 17.

    PARA MAS INFORMACIONES:

    www.rafi.org
    www.grain.org
    www.fao.org
    www.rebelion.org/ecologia.htm
    www.redtercermundo.org.uy/
    www.icta.org
    www.purefood.org
    www.revistadelsur.org.uy/
    www.biodiversidadla.org/
    www.idrc.ca/index

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    Re: Cultivos transgénicos y los daños que producen.

    Mensaje por Invitado el Mar Feb 23, 2010 11:30 pm

    Muy interesante y muy buena la información, a ver como nos organizamos para tener todo esto a buen recaudo....

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    Re: Cultivos transgénicos y los daños que producen.

    Mensaje por Demofilo el Sáb Oct 16, 2010 7:35 pm

    La berenjena transgénica contiene una toxina bt vinculada a alergias y muertes de ovejas
    www.ecoportal.net, 21 de agosto de 2008

    La subsidiaria Hindú de la corporación de semillas Monsanto de los Estados Unidos, Maharashtra Irbid Seed, ha desarrollado una berenjena modificada genéticamente resistente a la peste que daña la fruta y los retoños y ha presentado una aplicación para la realización de ensayos a gran escala y su liberación en campo

    Sería impensable e irresponsable aprobar la berenjena modificada genéticamente. El Dr. Mae Wan Ho y el Profesor Joe Cummins no encontraron estudios publicados ni detalles experimentales que prueben la seguridad de liberar la berenjena biotecnológica (Bt) en el campo e hicieron serias críticas ante este hecho.

    La Berenjena Bt: un caso de prueba para otros cultivos alimenticios modificados genéticamente

    La subsidiaria Hindú de la corporación de semillas Monsanto de los Estados Unidos, Maharashtra Irbid Seed, ha desarrollado una berenjena (conocida como berenjena en la India) modificada genéticamente resistente a la peste que daña la fruta y los retoños y ha presentado una aplicación para la realización de ensayos a gran escala y su liberación en campo (1). La berenjena es consumida ampliamente en India y es reconocida por sus propiedades curativas como por ejemplo el reducir los niveles de colesterol. Luego de las pruebas de liberación de la berenjena, se realizarán pruebas de campo de otros cultivos TRANSGÉNICOS, incluyendo la mostaza y las papas.

    La berenjena TRANSGÉNICA contiene la misma toxina Cry1Ac de la bacteria Bacillus thuringiensis. Esta toxina ha causado graves controversias en la India ya que está vinculada a los cultivos TRANSGÉNICOS de algodón. Cientos de campesinos y trabajadores que manipulan el algodón desarrollaron reacciones alérgicas (2) (más enfermedades vinculadas a cultivos biotecnológicos, SiS30) y miles de ovejas murieron debido a las reacciones tóxicas luego de pastar en la post-cosecha de los sembríos de algodón TRANSGÉNICO (3) (muertes masivas de ovejas por pastar en algodón biotecnológico, SiS30).

    Las controversias sobre los peligros a la salud de los cultivos biotecnológicos corroboran los estudios de los 80s que vincularon a las bacterias y esporas Bt -que producían una mezcla de proteínas Cry- a reacciones alérgicas (4). Cry1Ac ha sido identificada como un imunogen sistémico y mucoso, (5) y adyuvante que puede ser comparado a la toxina del cólera (6). La toxina Bt no solo provoca reacciones de inmunidad hacia sí misma, también puede hacer que una persona sea más propensa a desarrollar alergias hacia otros elementos de su dieta. Al menos 12 vacas lecheras murieron en Alemania luego de alimentarlas con maíz TRANSGÉNICO que contenía un gen que codificaba una proteína similar a Cry1Ac (7) (Vacas que comieron maíz TRANSGÉNICO, murieron SiS21).

    Cry1Ac no es la única proteína transgénica Bt vinculada a graves problemas de salud. Docenas de personas se enfermaron en el sur de Filipinas cuando un maíz Bt con Cry1Ab floreció en el 2003. De ellos, 5 han muerto hasta ahora [8] (la prohibición de TRANSGÉNICOS se necesita hace mucho tiempo, docenas de enfermos y 5 muertes en Filipinas, SiS 29). Enfermedades y muertes asociadas a varios cultivos TRANSGÉNICOS con transgenes diferentes han sido reportados en varias especies. El ejemplo reciente más dramático es el severo truncamiento y las muertes prematuras de las camadas de las ratas hembras a las que se les alimentó con soya TRANSGÉNICOS en su embarazo [8] y la inflamación de los pulmones en ratones en los que se realizaron pruebas con una arveja transgénica que contenía una proteína normal e inofensiva (9) (arveja transgénica enfermó a los ratones, SiS 29).

    Hace mucho tiempo que se necesita una investigación pública integral sobre los peligros a la salud causados por los cultivos TRANSGÉNICOS; así como lo es su prohibición global mientras se realice dicha investigación. Es impensable e irresponsable liberar otro cultivo TRANSGÉNICO con una proteína transgénica que ha sido ya implicada en tantas enfermedades y muertes.

    El informe que acompañaba la aplicación para la liberación en el campo (1) provee una descripción superficial de la berenjena TRANSGÉNICA y experimentos no publicados de los impactos ambientales y a la salud que nunca hubieran sido aprobados en Europa; lo que no quiere decir que el sistema regulatorio de Europa sea adecuado. Nos concentramos en los estudios de impactos a la salud que, según la compañía, muestran que la berenjena TRANSGÉNICA es tan segura como lo es la berenjena no TRANSGÉNICA.

    Estudios toxicológicos crean serios cuestionamientos

    Ningún estudio toxicológico ha sido publicado y todos ellos (a excepción de uno) han sido conducidos por Intox Pvt Ltd. Estos estudios aseveran que ninguna de las pruebas causaron toxicidad.

    Sin embargo, algunas declaraciones del informe deben ser examinadas con mucho cuidado. En la página 7 dice: “la administración oral aguda de la berenjena transgénica -que expresa la proteína Cry1Ac - a ratas Sprague Dawley de una dosis limitada de 5000 mg/kg no causó toxicidad”. ¿Cuál es exactamente esta dosis limitada? ¿Significa que al sobrepasar los 5000 mg/kg la berenjena transgénica fue toxica? Esta dosis equivale a que una persona que pese 50 kg. ingiera una berenjena mediana; hecho que no es inusual.

    El siguiente párrafo presenta los resultados del estudio de toxicidad oral subcrónico y dice: “se encontró que el efecto adverso no-observado de la berenjena TRANSGÉNICA -que expresa la proteína Cry1Ac- en las ratas Sprague Dawley, fue de más de 1000 mg/kg del peso corporal cuando fue administrada por vía oral durante 90 días. Este estudio demuestra que berenjena TRANSGÉNICA- que expresa la proteína Cry1Ac- no es tóxica por vía oral para el animal estudiado”.

    La designación del nivel de efecto adverso no observado es preocupante ya que no tiene un precedente científico. ¿Significa esto que en dosis mayores a 1000 mg/kg del peso corporal puede ser tóxica? Entonces, si una persona que pesa 50 kg ingiere un cuarto de berenjena al día ¿podría estar en peligro?

    Los estudios de alergias no publicados y conducidos por otra compañía, Rallis India Limited, contenían aún menos detalles para apoyar la declaración de que “no existen diferencias entre la alergenicidad o las características inflamatorias de 5 extractos de berenjena probados incluyendo la berenjena transgénica y no transgénica”.

    Lo mismo sucede con la “prueba primaria de irritación de la piel” y la “prueba de irritación de la membrana mucosa”, los dos conducidos por Intox Pvt.Ltd.

    Estudios nutricionales altamente cuestionables

    Otra serie de “estudios nutricionales” involucraban un “análisis de composición”. En ellos la compañía argumenta que la berenjena transgénica es “sustancialmente equivalente” a la “berenjena control” entonces “el alimento derivado de la berenjena Bt puede también ser básicamente equivalente al alimento derivado de berenjena no-Bt”. Nuevamente no existen detalles experimentales para esta aseveración.

    Los estudios de composición han sido, desde hace mucho tiempo, rechazados por el público europeo como una demostración de “equivalencia sustancial”. Además, “la equivalencia sustancial” ha sido vista como un principio de la evaluación de riesgos no científico e inaceptable (10) (El caso por un Mundo Sustentable libre de transgénicos).

    Otra serie de estudios no publicados sobre la alimentación a peces, pollos, vacas, cabras y conejos con berenjena Bt han sido conducidos por diferentes compañías e instituciones y todas demostraban que no existen “diferencias significativas” entre la berenjena Bt y no Bt.

    En el único caso en el que se muestra la cantidad de berenjena Bt ingerida (pollos), ésta constituye el 5 o 10% de su dieta. Lo que equivaldría a un poco más de un bocado de berenjena Bt en cada comida para el humano.

    Datos no moleculares

    No existen datos moleculares en el informe que indiquen dónde y en qué forma se han insertado los transgenes en el genoma de la berenjena y si la inclusión ha permanecido estable; esto podría haber sido requerido bajo las directivas europeas para la liberación de este vegetal. Ahora se acepta que la modificación genética es “específica para el evento”, la transformación causa mucho daño colateral mutacional al genoma (10-12) y existe la tendencia de que la parte insertada sea inestable (10-11,13-15) (El caso de un Mundo Sustentable libre de transgénicos; Viviendo con el Genoma Fluido; Líneas Transgénicas han Probado ser Inestables; Las Líneas Transgénicas Inestables son Ilegales).

    La única información molecular proporcionada es que el gen Cry1Ac es conducido por un “promotor CaMV 35S realzado” (no existen más detalles), y que están presentes dos genes marcadores de resistencia antibiótica: el gen nptII que codifica la neomicina fosfotransferasa II (resistencia a la kanamicina) derivada del transposon procariótico Tn5; y el aad gen que codifica la transferasa aminoglicosida adenil (AAD) (resistencia a espectinomicina y estreptomicina) aislados del transposon bacterial Tn7. El gen aad está bajo el control de un promotor bacterial y por lo tanto no se expresa en la berenjena transgénica, entonces sería totalmente activo en las bacterias.

    No se considera la transferencia horizontal de genes

    Existe una gran probabilidad que los dos genes marcadores de resistencia antibiótica se esparzan hacia las bacterias patogénicas en todos los ambientes por medio de la transferencia horizontal de genes (16-18) (FAQS en ingeniería genética; evidencia reciente confirma los riesgos de transferencia horizontal de genes) y por lo tanto exacerban la resistencia a los antibióticos que son usualmente usados en humanos y en la medicina veterinaria. La transferencia horizontal de genes no está considerada en ningún momento en el informe.

    Existe evidencia de que tales marcadores de resistencia pueden esparcirse a las bacterias en el estómago de los animales incluyendo los humanos (19) (ADN en alimento TRANSGÉNICO, SiS 23), así como hacia bacterias en el suelo y agua (16) simplemente porque el ADN no se degrada suficientemente rápido en todos los ambientes.

    Conclusión

    En conclusión, sería un desastre el liberar otro cultivo transgénico más con una proteína transgénica que ya ha sido implicada en tantas enfermedades y muertes. El expediente de la compañía es altamente insatisfactoria e incompleta y crea graves cuestionamientos en cuanto a seguridad. No les brinda seguridad a los campesinos y gente que maneja el algodón y que ha sufrido reacciones alergénicas al algodón Bt, ni a los campesinos que han perdido a sus ovejas debido al algodón Bt.

    En lugar de aprobar más cultivos transgénicos, las autoridades regulatorias en India deberían iniciar una investigación integral de los impactos en la salud producidos por el algodón Bt e imponer una prohibición en la liberación de otros cultivos transgénicos.

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    Re: Cultivos transgénicos y los daños que producen.

    Mensaje por Demofilo el Dom Oct 31, 2010 4:58 pm

    Monsanto fue fundada en 1901 por John Francis Queeny, un químico autodidacta que llevó la tecnología de la fabricación de sacarina, el primer edulcorante artificial, de Alemania a Estados Unidos. En los años 20, Monsanto se convirtió en uno de los principales fabricantes de ácido sulfúrico y de otros productos básicos de la industria química, y desde la década del 40 hasta nuestros días, es una de las cuatro únicas compañías que han estado siempre entre las 10 primeras empresas químicas de Estados Unidos.

    En los años 40, el negocio de Monsanto giraba en torno a los plásticos y las fibras sintéticas. En 1947, un carguero francés que transportaba nitrato de amonio (utilizado como fertilizante) explotó en un muelle a unos 90 metros de la fábrica de plásticos de Monsanto en las afueras de Galveston, en Texas. Más de 500 personas murieron en lo que llegó a ser considerado como uno de los más grandes desastres de la industria química. La planta producía estireno y plásticos de poliestireno, que aún se usan para envases de alimentos y otros productos de consumo masivo. En los años 80, la Agencia de Protección del Medio Ambiente de los Estados Unidos (EPA), colocó al poliestireno en el quinto lugar de la clasificación de productos químicos cuya producción genera las mayores cantidades totales de residuos peligrosos.

    En 1929, la Swann Chemical Company, adquirida poco después por Monsanto, desarrolló los bifenilos policlorados (PCBs por sus siglas en inglés), que fueron muy alabados por su estabilidad química y su ininflamabilidad. Su uso más frecuente se dio en la industria de equipos eléctricos, que escogió a los PCBs como refrigerantes incombustibles de una nueva generación de transformadores. En el transcurso de los años 60, los compuestos de la cada vez más numerosa familia de los PCBs de Monsanto fueron también usados como lubricantes, líquidos hidráulicos, aceites lubricantes de herramientas, revestimientos impermeables y selladores líquidos. Las pruebas de los efectos tóxicos de los PCBs se remontan a los años 30, cuando científicos suecos que estudiaban los efectos biológicos del DDT comenzaron a hallar concentraciones significativas de PCBs en la sangre, pelo y tejidos grasos de los animales silvestres.

    La investigación durante los años 60 y 70 reveló que los PCBs y otros compuestos organoclorados aromáticos eran carcinógenos poderosos, y también los relacionó con un amplio conjunto de trastornos reproductivos, de desarrollo y del sistema inmunológico. La afinidad química de estos compuestos por las grasas es responsable de sus enormes tasas de acumulación y bioconcentración, así como de su expansión a través de la cadena alimenticia marina en el mundo. Aunque la fabricación de PCBs se prohibió en Estados Unidos en 1976, sus efectos tóxicos y perturbadores del sistema endocrino persisten en todo el mundo.

    La relación de Monsanto con la dioxina se remonta a la fabricación del herbicida 2,4,5-T, que comenzó a finales de la década de los 40. Casi inmediatamente, los trabajadores comenzaron a enfermar, con erupciones en la piel, dolores inexplicables en las extremidades, articulaciones y otras partes del cuerpo, debilidad, irritabilidad, nerviosismo y pérdida del deseo sexual. Documentos internos muestran que la compañía sabía que aquellas personas estaban realmente tan enfermas como decían, pero la empresa mantuvo todas las pruebas ocultas. El contaminante responsable de las dolencias de los trabajadores no fue identificado como dioxina hasta 1957, pero antes de esa fecha, los especialistas en guerra química del ejército de los Estados Unidos se habían interesado por dicha sustancia como una posible arma química.

    Monsanto envenenó Vietnam. El herbicida conocido como Agente Naranja, que fue usado por las fuerzas militares estadounidenses para defoliar los ecosistemas de selva tropical de Vietnam durante los años 60, era una mezcla de 2,4,5-T y 2,4-D que provenía de varias fuentes, pero el Agente Naranja de Monsanto tenía concentraciones de dioxina muchas veces superiores al producido por Dow Chemical, el otro gran productor del defoliante. Esto convirtió a Monsanto en el principal acusado en la demanda interpuesta por veteranos de la guerra del Vietnam, que experimentaron un conjunto de síntomas de debilidad atribuibles a la exposición al Agente Naranja. Cuando en 1984 se alcanzó un acuerdo de indemnización por valor de 180 millones de dólares entre siete compañías químicas y los abogados de los veteranos, la justicia ordenó a Monsanto pagar el 45,5 por ciento del total. Por supuesto, a los tribunales de Estados Unidos ni se los ocurrió que a una mayor indemnización tenían derecho la sociedad y el Estado de Vietnam.

    El Roundup es el herbicida más vendido del mundo. Actualmente, los herbicidas de glifosato, tales como el Roundup, representan al menos una sexta parte de las ventas anuales totales de Monsanto, y la mitad de los ingresos por operaciones de la compañía, o quizá algo más, desde que la misma delegó sus actividades en torno a productos químicos industriales y tejidos sintéticos en una empresa aparte, llamada Solutia (en septiembre de 1997). Monsanto promociona agresivamente el Roundup como un herbicida seguro y de uso general en cualquier lugar, desde céspedes y huertas hasta grandes bosques.

    En 1997, Monsanto respondió a cinco años de quejas del fiscal general del estado de Nueva York relativas a que sus anuncios del Roundup eran engañosos, cambiando sus anuncios en el sentido de borrar las referencias a la "biodegradabilidad" y al carácter "ambientalmente positivo" del herbicida. La serie de grandes multas y decisiones judiciales contra Monsanto en Estados Unidos incluyen responsabilidades en casos de muerte por leucemia, multas de 40 millones de dólares por el vertido de productos peligrosos al medio ambiente, y muchos otros episodios. En 1995, Monsanto era la quinta empresa de Estados Unidos en el inventario de vertidos tóxicos de la EPA, con millones de kilogramos de productos químicos tóxicos descargados sobre la tierra, en el aire, en el agua y en el subsuelo.

    Los productos farmacéuticos de Monsanto tienen también un historial inquietante. El producto estrella de la compañía farmacéutica Searle, subsidiaria de Monsanto, es el edulcorante artificial "aspartame", vendido bajo los nombres comerciales de Nutrasweet y Equal. En 1981, cuatro años antes de que Monsanto comprase Searle, un comité consultivo de la FDA (Food and Drug Administration) compuesto por científicos independientes, confirmó informes que afirmaban que el aspartame podría inducir tumores cerebrales.

    La FDA retiró a Searle la licencia de venta del aspartame, pero esta decisión fue anulada por un nuevo comisionado nombrado por el entonces presidente Ronald Reagan. En ese momento el actual secretario de Defensa de Estados Unidos, Donald Rumsfeld, era el presidente de la compañía.

    Un estudio de 1996 publicado en la revista científica Journal of Neuropathology and Experimental Neurology ha suscitado de nuevo la preocupación, relacionando el aspartame con un incremento súbito de cánceres cerebrales a poco de introducirse la substancia. La Unidad de Investigación sobre Política Científica de la Universidad de Sussex, Inglaterra, cita una serie de informes de los años 80, que relacionan el aspartame con un conjunto amplio de reacciones adversas en consumidores sensibles, incluyendo dolores de cabeza, visión borrosa, entumecimiento, pérdida de audición, espasmos musculares y ataques inducidos de tipo epiléptico, entre otras muchas dolencias.

    La agresiva promoción que Monsanto realiza de sus productos biotecnológicos, desde la hormona recombinante del crecimiento bovino (rBGH) a la soja "Roundup Ready" y a sus variedades de algodón resistentes a los insectos, resulta a ojos de cualquier observador como una continuación de sus largas décadas de prácticas éticamente discutibles.

    Originalmente, Monsanto fue una de las cuatro empresas que querían introducir en el mercado una hormona sintética del crecimiento bovino, producida por la bacteria E. coli, manipulada genéticamente para producir la proteína bovina. El esfuerzo de Monsanto, que duró 14 años, para lograr la aprobación de la FDA a la comercialización de la BGH recombinante, estuvo lleno de controversias, llegándose a denunciar un esfuerzo coordinado para suprimir información sobre los efectos perjudiciales de la hormona.

    La hormona de Monsanto se aprobó por la FDA para su venta comercial a principios de 1994. El año siguiente, la Unión de Agricultores de Wisconsin, hizo público un estudio de las experiencias de los granjeros con la droga. Sus hallazgos excedieron los 21 problemas potenciales de salud que Monsanto fue obligada a incluir en la etiqueta de advertencia de su marca Posilac (nombre comercial de la rBGH). Se obtuvieron muchos informes de muertes espontáneas entre vacas tratadas con rBGH, alta incidencia de infecciones de ubres, graves dificultades metabólicas y problemas en los partos y, en algunos casos, imposibilidad de apartar a las vacas tratadas de la substancia, a la que se habían habituado.

    Muchos ganaderos experimentados que usaron la rBGH tuvieron que reemplazar de repente una buena parte de sus rebaños. En lugar de responder a las causas de las quejas de los ganaderos sobre la rBGH, Monsanto emprendió la ofensiva, amenazando con demandas judiciales contra las pequeñas empresas lecheras que anunciaban sus productos como libres de la hormona artificial, y participando en una acción legal interpuesta por varias asociaciones industriales de comercio contra la primera (y única) ley de etiquetado obligatorio para la rBGH en Estados Unidos. Todo ello mientras aumentaban las pruebas de los efectos perjudiciales de la rBGH en la salud de las vacas y de las personas.

    Los esfuerzos para impedir el etiquetado de las exportaciones estadounidenses de soja y maíz manipulados genéticamente, parecen indicar que Monsanto sigue aplicando las tácticas ingeniadas por la compañía para sofocar las quejas contra la hormona de la leche. Si bien Monsanto argumenta que su soja "Roundup Ready" acabará por reducir el consumo de herbicidas, el uso generalizado de variedades de cultivos tolerantes a los herbicidas significa un aumento de la dependencia de los agricultores respecto del herbicida. Las malas hierbas que aparecen después de que el herbicida original se haya dispersado o degradado, se tratan a menudo con más aplicaciones de herbicida.

    Por otra parte, Monsanto ha aumentado su producción de Roundup en los últimos años. Habiendo expirado la patente de Roundup en Estados Unidos en el año 2000, y con una competencia de productos genéricos de glifosato surgiendo en todo el mundo, el "paquete" de herbicida Roundup y semillas "Roundup Ready" se ha convertido en la piedra angular de la estrategia de Monsanto para seguir aumentando sus ventas de herbicida.

    Los posibles efectos ambientales y sanitarios de los cultivos tolerantes al Roundup no han sido investigados completamente; por ejemplo, los efectos alergénicos, el caracter invasivo o de mala hierba de estos cultivos y la posibilidad de que la resistencia al herbicida se transfiera vía polen a otras semillas de soja o a otras plantas emparentadas.

    Mientras que los problemas con la soja resistente a herbicidas son despreciados como algo muy genérico y especulativo, la experiencia de los algodoneros con las semillas manipuladas genéticamente por Monsanto constituye una historia muy diferente.

    Desde 1996 Monsanto ha sacado dos variedades de algodón manipulado genéticamente; una es una variedad resistente al Roundup, y la otra, llamada "BT", segrega una toxina bacteriana para controlar los daños producidos por plagas del algodón. La toxina, derivada del Bacillus thuringiensis (B.t.), se ha utilizado por los agricultores ecológicos desde los primeros años 70 en forma de un aerosol natural bacteriano. Pero a diferencia de las bacterias B.t., que viven relativamente poco, y segregan su toxina en una forma que sólo se activa en los sistemas digestivos de ciertos gusanos y orugas, los cultivos "BT" modificados genéticamente segregan una forma activa de la toxina a lo largo del ciclo vital de la planta.

    Gran parte del maíz genéticamente manipulado del mercado es una variedad con capacidad de segregar esta toxina bacteriana, ideada para repeler al gusano de la raíz del maíz y a otras plagas comunes.

    El primer problema de estos cultivos que segregan plaguicidas es que la presencia de la toxina en todo el ciclo vital de la planta favorece la aparición de cepas resistentes al B.t. entre los insectos. La EPA ha determinado que una resistencia extendida al B.t. puede convertir en inefectivas las aplicaciones naturales de la bacteria B.t. en apenas tres o cinco años, y pide a los agricultores que planten hasta un 40 por ciento de sus cultivos con algodón no manipulado genéticamente, para que sirva de "refugio" a los insectos y evitar la aparición de resistencias al B.t. En segundo lugar, la toxina segregada por estas plantas puede dañar a insectos beneficiosos, además de aquellas otras especies que los agricultores quieren eliminar.

    Pero los efectos nocivos del algodón "BT" han resultado ser mucho más rápidos de lo esperado, tanto que Monsanto y sus socios han retirado del mercado más de 2 millones de kilos de semillas de algodón manipuladas genéticamente, y han acordado pagar a los cultivadores de Estados Unidos una indemnización de muchos millones de dólares. A pesar de estos problemas, Monsanto sigue fomentando el uso de la ingeniería genética en la agricultura al tomar el control de muchas de las mayores y más establecidas empresas de semillas en los Estados Unidos, controlando el 85 por ciento del mercado estadounidense de semillas de algodón.

    La compañía sigue también en otros países esta agresiva política de adquisiciones de empresas y de venta de productos. En 1997, Monsanto compró "Sementes Agroceres S.A.", descrita como "la principal empresa de semillas de maíz de Brasil", con una cuota de mercado del 30 por ciento. Por otro lado, son conocidas las denuncias de importación ilegal de soja transgénica provenientes de la filial argentina de Monsanto.

    Bajo la gestión de su presidente, Robert Shapiro, Monsanto ha apartado todos los obstáculos para transformar su imagen de un suministrador de productos químicos peligrosos en una institución ilustrada y con visión de futuro, que lucha para alimentar al mundo.

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    Re: Cultivos transgénicos y los daños que producen.

    Mensaje por Demofilo el Dom Oct 31, 2010 5:00 pm

    Campesinos del mundo se levantan contra de Monsanto y los transgénicos
    19 de octubre de 2009
    http://www.neike.com.py/articulo.php?id=19767

    En el Día Mundial de la Alimentación, así declarado por la Conferencia de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), La Vía Campesina se moviliza mundialmente junto con sus aliado/as en una irrefrenable expresión de repudio a Monsanto y los Organismos Modificados Genéticamente (OMG), a nombre de la soberanía alimentaria.

    En Los Estados Unidos protestas seminarios contra Monsanto están ocurriendo en Maine y Wisconsin. En Brasil, miembros de La Vía Campesina están llevando a cabo acciones en las jefaturas de Monsanto y de Syngenta.

    En Europa, donde nueve países han prohibido los transgnénicos, La Vía Campesina organizó a una brigada anti-Monsanto que viaja a través de la región. En la India, millares de campesinos y sus aliados están realizando huelgas de hambre y ocupando tierras. Las acciones se están sucediendo en por lo menos 20 países y las nueve regiones donde está presente el La vía Campesina.

    Mientras tanto, los líderes del mundo se están preparando para encontrarse en la Cumbre Mundial sobre Seguridad Alimentaria de la FAO en Roma en noviembre, donde las energías de los gobiernos y las agroindustrias mundiales utilizarán la desesperación de naciones hambrientas para acelerar la extensión de la agricultura basada en los trangénicos en el mundo entero.

    La propuesta de la administración de Obama de dedicar más que mil millones de dólares de asistencia de emergencia que da financiamiento a los países en vías de desarrollo para la agricultura, y la iniciativa global de la seguridad alimentaria del gobierno estadounidense son fino esfuerzos velados con este fin.

    Campesinas y campesinos, trabajadores sin tierras, emigrantes, indígenas y consumidores apuntan a corporaciones transnacionales, especialmente Monsanto, que, junto con Syngenta, Du Pont y Bayer controlan sobre la mitad de las semillas del mundo, y son así los enemigos principales de la soberanía agricultura campesina sustentable y del alimento para toda la gente.

    La Vía Campesina está en una lucha diaria para proteger las semillas nativas, patrimonio de la humanidad, contra las corporaciones y patentes. Hoy, el 16 de octubre, la fuerza del movimiento está empujando la opinión pública para rechazar la toma de posesión de Monsanto del sistema alimenticio.

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    Re: Cultivos transgénicos y los daños que producen.

    Mensaje por Demofilo el Vie Dic 17, 2010 4:10 pm

    Según una noticia publicada el 26 de setiembre de 2010 por el diario indio The Hindu, la multinacional Monsanto ha admitido que el algodón transgénico o algodón Bt (Bacillus thuringiensis), una de las primeras tecnologías de cultivo genéticamente modificado, ha fracasado. El algodón Bt se diseñó en la década de los 90 para ser resistente a los principales insectos y plagas. Año tras año los campesinos y científicos han comprobado que en los campos de algodón transgénico las plagas se hacen resistentes a las toxinas de la ingeniería genética de Monsanto y, por lo tanto, tienen que aplicar grandes cantidades de pesticidas.

    Monsanto siempre afirmó que el principal (y, léase, único) beneficio del algodón transgénico en India (el único cultivo transgénico existente allí) era la reducción del uso de plaguicidas. Ahora dicen que no es cierto. Se ha demostrado que el llamado gusano rosado, una plaga muy severa para los agricultores de la India, es ahora resistente a la toxina del algodón transgénico, lo que significa que este insecto se ha vuelto una especie de super-plaga contra la cual habrá que luchar mucho más para poder evitarla.

    Hace unas semanas, el Dr. Kranthi un científico pro-transgénicos del Instituto Central de Investigación del Algodón (CICR) en Nagpur, reconoció que el algodón transgénico había aumentado el uso de pesticidas peligrosos, de manera que ahora plagas feroces, como la cochinilla (nunca antes vista por los agricultores de la India), están destruyendo las cosechas. Monsanto gana dinero y los agricultores quedan con el riesgo de contraer enormes deudas y ver afectada la salud de sus familias con la utilización masiva de pesticidas.

    La altenativa que Monsanto busca es el uso de la misma tecnología: el algodón bt 2.0, con el doble de toxinas y el doble de precio de las semillas.

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    Re: Cultivos transgénicos y los daños que producen.

    Mensaje por Demofilo el Vie Dic 17, 2010 5:09 pm

    El Año Mundial del Arroz terminó, pero el debate sobre el arroz transgénico parece intensificarse tras el descubrimiento de ese tipo de producto en China, sin la debida aprobación. El reciente descubrimiento de arroz transgénico no aprobado para consumo humano en China, en la provincia de Hubei, por la organización ambientalista Greenpeace hizo realidad los peores temores de los críticos de la manipulación genética de alimentos sobre contaminación de la cadena alimentaria.

    Tras recibir una advertencia, Greenpeace envió al lugar un equipo investigador, el cual encontró arroz transgénico en muestras de semillas de arroz y en arroz molido y sin moler, tomado de empresas semilleras, estaciones de extensión agrícola, agricultores, molineros, vendedores a granel y minoristas. En dos de las muestras se halló arroz Bt, que contiene un gen de la bacteria Bacillus thuringiensis para aumentar su resistencia al trepanador amarillo del tallo. El gobierno chino no ha autorizado el arroz transgénico para plantación comercial, y hasta ahora sólo ha permitido pruebas de campo. Científicos de la Universidad de Agricultura de Huashong, en Wuhan, la capital provincial de Hubei, realizaron pruebas en gran escala, pero parece que el arroz transgénico ha estado en la cadena alimentaria de China en los últimos dos años.

    En ningún lugar del mundo se cultiva arroz transgénico con fines comerciales, aunque una característica, la tolerancia al herbicida glufosinato, ha sido aprobada en Estados Unidos.

    El arroz Bt podría causar reacciones alérgicas en humanos, según Greenpeace, que citó estudios según los cuales la proteína producida en ese arroz (llamado Cry1Ac) puede haber inducido respuestas alérgicas en ratones.

    El lanzamiento ilegal de arroz transgénico a la cadena alimentaria antes de su aprobación pone de relieve la debilidad del sistema regulatorio. Esto es causa de gran preocupación dado que China, el mayor productor y consumidor mundial de arroz, se encuentra bajo una enorme presión para lanzar al mercado arroz modificado genéticamente, a fin de aumentar su producción de granos y los ingresos de los agricultores. Con su sistema de supervisión regulatoria todavía débil, es dudoso que el país esté listo para lanzar arroz transgénico sin que éste invada variedades convencionales por polinización cruzada.

    La seguridad del arroz transgénico para consumo humano aún no se ha determinado. Lo que preocupa a algunos científicos y críticos sobre la introducción del arroz transgénico en Asia, que es el centro de origen del arroz, es el peligro de contaminación de variedades indígenas por otras transgénicas y el riesgo que esto implica para la seguridad alimentaria.

    La diversidad genética de los cultivos también es importante para la seguridad alimentaria. Si una enfermedad afectara al arroz en todo el mundo, las variedades tradicionales locales, actualmente abundantes, podrían ofrecer una alternativa resistente a la enfermedad. Sin embargo, si se introduce arroz transgénico, probablemente se mezcle con estas variedades, causando su reducción y quizá su extinción a largo plazo.

    La contaminación por maíz transgénico en México es una señal de lo que podría ocurrir con el arroz en Asia. En 2001, se halló que variedades locales de maíz en México estaban contaminadas por maíz transgénico, aunque el país tenía prohibido su cultivo comercial. Así como México es centro del origen y la diversidad del maíz, Asia lo es con respecto al arroz.

    Otros casos conocidos de contaminación incluyeron la admisión en marzo pasado por la firma de biotecnología Syngenta de que vendió equivocadamente cientos de toneladas de maíz transgénico no aprobado (por tanto ilegal) en Estados Unidos y otros países en los últimos cuatro años.

    Otro caso de contaminación transgénica en Estados Unidos en 2001 fue el del maíz Starlink, no aprobado para consumo humano, que entró en la cadena alimentaria. Numerosos alimentos que contenían ese maíz debieron retirarse del mercado, a un costo de mil millones de dólares.

    Asia produce más de 90 por ciento del arroz mundial. Se estima que 140.000 variedades diferentes de arroz fueron creadas por pequeños agricultores asiáticos. Por lo tanto, es de gran importancia evitar la contaminación en la región para proteger la seguridad alimentaria y la diversidad de los cultivos.

    Los tipos de arroz transgénico que podrían estar disponibles para uso comercial a corto plazo son variedades tolerantes a los herbicidas, arroz Bt y arroz resistente a la roya bacteriana de la hoja. Otras variedades de arroz manipulado genéticamente en diversas fases de desarrollo incluyen el arroz biofortificado (con betacaroteno, hierro y cinc) y el arroz resistente a otras grandes pestes (como la tolva marrón), patógenos (roya bacteriana) y factores abióticos (sequía, salinidad, inundación).

    Los investigadores también están acumulando múltiples genes en el arroz, en un esfuerzo por hacerlo resistente a múltiples insectos y a enfermedades. En muchas partes del mundo en desarrollo la deficiencia de vitamina A y hierro es un grave problema. La falta de estos nutrientes puede causar anemia, pérdida de visión o debilitamiento del sistema inmunológico, y es una de las causas de la alta mortalidad y morbilidad entre mujeres y niños en muchos países en desarrollo. Los proponentes del “arroz dorado”, una variante transgénica biofortificada para producir betacaroteno o provitamina A, sostienen que ese arroz es la solución al extendido problema de la deficiencia de vitamina A en el mundo en desarrollo, y que podría salvar de la ceguera a millones de personas, en especial niños. Sin embargo, los críticos señalan que hay muchas alternativas más económicas para resolver el problema, dado que la vitamina A puede obtenerse de vegetales verdes y del arroz integral, ricos también en otras vitaminas y minerales esenciales.

    Otras características del arroz transgénico también están bajo escrutinio. Muchas variedades de arroz en desarrollo otorgan resistencia a cierto tipo de pestes o agentes patógenos, sean éstos insectos, hierbas, hongos, virus o bacterias. Según Greenpeace, estas plagas pueden mutar y vencer esa resistencia creada artificialmente. Experiencias pasadas sobre control químico de organismos indican que insectos, hierbas y patógenos desarrollan tolerancia a variedades de arroz transgénico, señaló la organización ambientalista, que citó estudios. La pérdida de control resultante puede incrementar el uso de insecticidas, que es más dañino para el ambiente y la salud humana.

    En base a la experiencia de Estados Unidos, los críticos creen que el uso de herbicidas probablemente aumentará, en lugar de disminuir, como sostienen los defensores del arroz transgénico. En los nueve años de cultivos comerciales transgénicos en Estados Unidos, el uso de herbicidas aumentó, aunque en los primeros años había caído. Las razones son variadas, pero la principal es que varias hierbas han desarrollado tolerancia a los herbicidas utilizados con cultivos resistentes a éstos. Por lo tanto, suena hueca la afirmación de que el uso de herbicidas caerá, los agricultores ahorrarán y el ambiente se beneficiará.

    Algunos científicos y organizaciones plantearon su preocupación por la plantación de arroz genéticamente modificado para producir proteínas farmacéuticas. Sus preocupaciones incluyen las amenazas presentadas por estos cultivos para la seguridad alimentaria, el ambiente y la industria arrocera, en caso de que ocurra una contaminación. Según la Unión de Científicos Preocupados, en Estados Unidos la supervisión federal de los cultivos transgénicos para producir medicamentos en sus semillas y hojas es insuficiente para prevenir la contaminación indeseada de cultivos transgénicos. Tales cultivos están siendo probados en campos experimentales de Central Valley, zona arrocera de California. Autoridades estaduales y federales ya debieron frenar intentos de producción comercial.

    Pero esto no impide a las empresas aumentar sus pruebas de campo en otros lugares. La compañía biotecnológica Ventria Biosciences declaró en abril que su plan de cultivar arroz farmacéutico sigue vigente, aunque debió archivar su plan original de hacerlo en Missouri antes de mayo. La empresa enfrentó la oposición de agricultores y de una fábrica de cerveza preocupados por la contaminación. Actualmente busca sitios alternativos.

    Otra preocupación de los críticos es que el lanzamiento del arroz transgénico dé paso a la dominación de ese cultivo por un pequeño número de grandes empresas semilleras y agrícolas como Monsanto, Bayer y Syngenta, los principales creadores de ese arroz. Según un estudio de la organización humanitaria ActionAid, desde 2001 se concedieron 250 patentes sobre arroz, 61 por ciento controladas por sólo seis empresas semilleras, tres de ellas las mayores fábricas de pesticidas del mundo. Se teme que, mediante patentes y acuerdos contractuales, las empresas semilleras traten de impedir a los agricultores compartir o ahorrar semillas, controlar qué herbicidas y pesticidas se utilizan e incluso reivindicar derechos de propiedad sobre la cosecha.

    Los defensores de la biotecnología insisten en que el objetivo de los organismos transgénicos no es crear monopolios ni introducir nuevas técnicas agrícolas, sino tratar de mejorar la nutrición y la salud en los países en desarrollo. Sin embargo, los críticos señalan exitosas alternativas a la ingeniería genética que son menos costosas y polémicas que ésta. Por ejemplo, fitomejoradores del Instituto Internacional de Investigaciones del Arroz identificaron variedades arroceras en su colección de germoplasma que son naturalmente ricas en hierro. También hallaron que los granos aromáticos tienen en general mayor concentración de hierro y en algunos casos de cinc, en comparación con variedades no aromáticas. Al mismo tiempo, crearon en forma experimental y convencional nuevas variedades que podrían prosperar en suelos pobres y a bajas temperaturas, y hallaron que una variedad creada para tolerar el frío también era rica en hierro y cinc. Dado el creciente cúmulo de pruebas sobre los peligros de los transgénicos, sumado a la incertidumbre sobre los beneficios del arroz genéticamente manipulado, existen razones para que agricultores y gobiernos de Asia y otras regiones arroceras del mundo sean muy cautelosos y continúen su búsqueda de alternativas menos costosas, más saludables y más seguras.

    Chee Yoke Heong, Revista del Sur, núm. 160, abril-junio de 2005
    http://www.redtercermundo.org.uy/revista_del_sur/texto_completo.php?id=2807

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    Re: Cultivos transgénicos y los daños que producen.

    Mensaje por Demofilo el Miér Mar 09, 2011 9:01 am

    El mundo según Monsanto, un documental completo y en español que denuncia los efectos negativos que provocan los productos agroquímicos y las semillas de soja transgénica que comercializa la empresa más grande del mundo del sector.

    En síntesis, expone la cara más oscura de la lógica económica neoliberal, a través de la realidad agrícola de América del Norte y del Sur, especialmente de Argentina.

    Hoy Monsanto es el primer semillero de soja, maíz, algodón y productor de agroquímicos del mundo. Quien dice semilla, dice Monsanto, pero también dice alimentos. Es la empresa norteamericana que maneja el mercado mundial de la soja. Es la misma empresa que fabricó PCB, y ocultó durante 50 años que ese aceite era cancerígeno. Es la empresa que produce y que patentó las semillas de soja genéticamente modificadas, para resistir agroquímicos y tempestades, etc.

    dirección: Marie-Monique Robin
    http://www.portaloaca.com/videos/documentales-/1658-el-mundo-segun-monsanto-documental-completo-y-en-espanol.html

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    Re: Cultivos transgénicos y los daños que producen.

    Mensaje por Demofilo el Lun Mar 21, 2011 7:24 pm

    La noticia sobre un hongo asesino del trigo con nombre de submarino (Ug99) es particularmente interesante desde el punto de vista de la ciencia puesta al servicio de la manipulación genética y del hambre como mecanismo de control social ya que su objetivo es beneficiar a las multinacionales de los transgénicos.
    La alarma sobre la propagación del hongo Ug99 es utilizada por Monsanto y otras empresas de la agroindustria transgénetica como argumento para conseguir que se cancele la actual prohibición de los Organismos Modificados Genéticamente y conseguir la propagación de ciertos transgénicos patentados, supuestamente resistentes al hongo Ug99.

    Ese hongo es conocido desde 1999 con esa denominación, y ha sido singularizado por la ciencia genética por su particularidad de que mata el trigo, y porque en su contra aparentemente no existe el pesticida eficaz. El Ug99 ya se ha extendido a Pakistán desde África de acuerdo a los informes en la revista británica New Scientist.

    Las primeras cepas de Ug99 se encontraron en 1999 en Uganda, de donde siguió su propagación en Kenia en 2001, a Etiopía en 2003 y al Yemen en 2007. Ahora se ha encontrado curiosamente en Irán y puede alcanzar, a través de Pakistán, a la India y China. No deja de ser curioso que el hongo se haya localizado precisamente en Irán, que es el primer país en la agenda de intervenciones militares estadounidenses y que según los expertos se dirija a China que es uno de los países enemigos a largo plazo.

    Como siempre es necesario hacerse la pregunta clave: ¿quién gana con la propagación del hongo? El periodista independiente, economista e historiador William Engdahl señala que una de las consecuencias de la propagación del Ug99 es ya evidente. Un incremento de la campaña de las multinacionales como Monsanto Corporation y otros grandes productores de semillas de plantas genéticamente manipuladas para promover la introducción de variedades de trigo transgénico que, supuestamente, será resistente a los hongos Ug99. Se ha informado de que biólogos de Monsanto y en los diversos laboratorios transgénicos de todo el mundo están trabajando para patentar esas cepas.

    A la cabeza de ellos está Norman Borlaug, de la Fundación Rockefeller, el agrónomo a cargo de la Revolución Verde. También trabaja el USDA del Servicio de Investigación Agrícola (ARS), la misma agencia que creó con Monsanto la criminal tecnología de semillas Terminator. Recuérdese que en la década de los cincuenta, la Fundación Rockefeller introdujo la denominada Revolución Verde que, entre otros, tuvo como resultado una reducción de las variedades de trigo que pudiera resistir este nuevo brote de hongos.

    En 1946 Nelson Rockefeller y Henry Wallace, antiguo secretario de agricultura y fundador de la compañía Pioneer Hi-Bred Seed sentaron en México las bases de la Revolución Verde con el pretendido propósito de acabar con el hambre. Lo que en opinión del doctor Alfredo Embid el objetivo real era desarrollar una industria agro-alimenticia mundializada dependiente de la industria petroquímica y de las inversiones financieras. Sectores bien manejados por los Rockefeller, lo que facilitó la monopolización agrícola en cada vez menos manos. El resultado era previsible: la revolución agronómica, que al mismo tiempo que aumentaban las desigualdades entre ricos y pobres, lejos de acabar con el hambre contribuyó a extenderla. El aumento del hambre y la desnutrición naturalmente produjeron un aumento de la mortalidad.

    Cita Embid el libro Las semillas de la destrucción, y William Engdahl, investigador asociado del Centro de Investigaciones sobre la Globalización de Canadá, documenta extensamente el papel de Borlaug, que obtuvo el Premio Nobel, y la Fundación Rockefeller en la promoción de las patentes sobre semillas de los alimentos para reducir la población mundial.

    La noticia de la propagación del hongo beneficia a las multinacionales de Estados Unidos en su estrategia de extender los OGM. La consecuencia de la propagación efectiva del hongo será producir más hambre aun, dice el doctor Alfredo Embid, y una reducción de la población, que es el objetivo de los poderosos desde hace décadas.
    Los estragos y la desmoralización causados por este pillaje y los que están aún en periodo de experimentación han llegado acompañados por la incitación al fraude resultante de la inusitada expansión del crédito caro y especulativo. Esto tiene que producir los efectos perversos que las empresas transnacionales y el crimen organizado, provistos cartas de naturalidad para sobrevivir a la crisis, necesitan para permanecer en el escenario.

    Un hongo asesino con nombre de submarino
    Gastón Pardo, periodista mexicano

      Fecha y hora actual: Lun Abr 21, 2014 8:04 am