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Conversación de Mao Tse Tung, con la delegación comunista de Yugoslavia

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Conversación de Mao Tse Tung, con la delegación comunista de Yugoslavia Empty Conversación de Mao Tse Tung, con la delegación comunista de Yugoslavia

Mensaje por IonaYakir el Mar Jul 17, 2012 3:49 am

Comparto éste interesante y controvertido documento, que me paso un camarada, pero que ya conocía por distintas busquedas:


Conversación de Mao Zedong con la delegación de la Liga Comunista de Yugoslavia
Beijing, setiembre de 1956 [1]



Bienvenidos a China. Estamos muy complacidos por su visita. Hemos recibido vuestro respaldo y el de otros partidos comunistas hermanos. Nosotros los apoyamos a ustedes invariablemente, al igual que otros partidos hermanos. En el mundo de hoy, el frente marxista y comunista permanece unido, ahí donde la revolución ha tenido éxito como donde no la ha tenido aún. Sin embargo, hubo momentos en que no estábamos tan unidos, hubo tiempos en que los dejamos solos. En el pasado, nosotros hicimos caso a las opiniones del Buró de Información [2]. Y aunque no tomamos parte en los asuntos del Buró, era difícil no respaldarlo. En 1949, el Buró los condenó como carniceros y fascistas tipo Hitler, y nosotros nos quedamos callados sobre la resolución que los condenaba, incluso en 1948 publicamos artículos criticándolos a ustedes. En retrospectiva, no debimos haber hecho eso; debimos haber discutido el asunto con ustedes: si algunos de vuestros puntos de vista eran incorrectos, debimos haberles permitido practicar la autocrítica; no había necesidad de apresurarse en la controversia, como lo hicimos. Lo mismo es verdad con respecto a nosotros: si ustedes discrepan con nosotros, deben hacer lo mismo, es decir, adoptar el método de persuasión y consulta. No ha habido muchos casos exitosos en los que se ha criticado a partidos extranjeros en los periódicos. Vuestro caso ofrece una lección histórica profunda al movimiento comunista internacional. A pesar de que ustedes sufrieron mucho con esto, el movimiento comunista internacional ha aprendido una lección de este error. El movimiento comunista internacional debe entender plenamente la seriedad de este error.

Cuando ustedes nos ofrecieron reconocer a China, nosotros no les contestamos ni declinamos el ofrecimiento. Indudablemente, no debíamos rechazarlo, no había razón para ello. Cuando Gran Bretaña nos reconoció, nosotros no les dijimos que no. ¿Qué excusa teníamos para rechazar el reconocimiento que nos hacia un país socialista?

Hubo, sin embargo, otro factor que nos impidió responderles: los amigos soviéticos no querían que tuviéramos relaciones diplomáticas con ustedes. Pero, ¿China era un estado independiente? Por supuesto, sí. Y si éramos un Estado independiente ¿por qué seguimos sus instrucciones? Mis camaradas, cuando la Unión Soviética nos pidió seguirlos en ese momento, fue difícil para nosotros oponernos. Se hizo eso porque en ese entonces había algunas personas que decían que habían dos Titos en el mundo: uno en Yugoslavia y el otro en China, aunque no decían que Mao Zedong era Tito. Alguna vez les dije a los camaradas soviéticos que ellos sospechaban que yo era un Tito a medias; pero se negaron a reconocerlo. ¿Cuándo quitaron de mi cabeza la etiqueta de “Tito a medias”? La etiqueta fue retirada después de que China decidió resistir a Estados Unidos en Corea e ir en ayuda de Corea del Norte, y cuando le asestamos un golpe a los imperialistas norteamericanos.

La línea de Wang Ming [3] fue de hecho la línea de Stalin. Terminó destruyendo el noventa por ciento de nuestras fuerzas en nuestras bases y el cien por ciento de nuestras fuerzas en las zonas blancas [4]. El camarada Liu Shaoqi [5] expuso esto en su informe al VIII Congreso del Partido [6]. ¿Por qué, en ese informe, no se atribuyeron [las pérdidas], abiertamente, a la línea de Stalin? Hay una explicación. El Partido soviético podía criticar a Stalin, pero considerábamos que era inapropiado que nosotros lo criticáramos. Debíamos mantener buenas relaciones con la Unión Soviética. Quizá podremos hacer públicas nuestras críticas en algún momento en el futuro. Tiene que ser así en el mundo actual, porque los hechos son hechos. La Comintern cometió muchos errores en el pasado. Su etapa inicial y su etapa final no fueron tan malas, pero la etapa intermedia no fue tan buena: todo estuvo bien en vida de Lenin y cuando Georgii Dimitrov estuvo a cargo [7]. La primera línea de Wang Ming dominó nuestro Partido durante cuatro años, en los que la revolución china sufrió sus mayores pérdidas [8]. Wang Ming está ahora en Moscú en descanso médico, y todavía lo vamos a elegir miembro del Comité Central del Partido. El es un instructor de nuestro Partido, un profesor invaluable que no se puede pagar con dinero. Ha enseñado a todo el Partido a no seguir su línea.

Esa fue la primera vez que tuvimos lo peor de Stalin.

La segunda vez fue durante la guerra antijaponesa. Wang Ming se comunicaba directamente con Stalin, hablaba ruso y era bueno lisonjeándolo. Enviado de regreso por Stalin, intentó llevarnos, esta vez, hacia una desviación de derecha, en lugar de seguir la línea izquierdista que había defendido anteriormente. Abogando por la colaboración del PCCh con el Guomindang “GMD”, se le puede describir como “engalanándose y autoinvitándose al GMD”; quería que obedeciéramos incondicionalmente al GMD. Propuso un Programa de Seis Principios para revocar la Política de Diez Principios de nuestro Partido. Su programa se oponía al establecimiento de bases antijaponesas, abogaba por la renuncia del Partido a su propia fuerza armada y sostenía que mientras Jiang Jieshi - Chiang Kai-Shek estuviera en el poder debería haber paz en China. Nosotros corregimos esta desviación. Irónicamente, Jiang Jieshi nos ayudó a corregir este error: mientras Wang Ming “se engalanaba y adulaba a Jiang”, Jiang Jieshi “lo abofeteaba en la cara y lo echaba”. Por eso, Jiang Jieshi fue el mejor instructor de China; él ha educado al pueblo de toda la nación y a todos los militantes de nuestro Partido. Jiang nos enseñó con sus ametralladoras mientras que Wang Ming nos educaba con sus palabras.

La tercera vez fue después de la rendición de Japón y el fin de la Segunda Guerra Mundial. Stalin se reunió con Churchill y Roosevelt y decidió entregar China a Estados Unidos y Jiang Jieshi. En términos de apoyo material y moral, especialmente de apoyo moral, Stalin apenas nos dio algo a nosotros, al Partido Comunista; sin embargo, apoyó a Jiang Jieshi. Esta decisión fue tomada en la Conferencia de Yalta. Más tarde, Stalin le contó está decisión a Tito, quien menciona esa conversación con Stalin en su autobiografía.

Sólo después de la disolución de la Comintern empezamos a tener más libertad. Ya habíamos empezado a criticar el oportunismo y la línea de Wang Ming, y se desarrollaba el movimiento de rectificación. De hecho, la rectificación tenía como objetivo denunciar los errores que Stalin y la Comintern habían cometido en la dirección de la revolución china. En algún momento, en un futuro cercano, podremos hacerlo abiertamente. Hay dos razones para explicar por qué no criticamos abiertamente a Stalin y la Comintern: Primero, dado que nosotros seguimos sus instrucciones, tenemos que asumir alguna responsabilidad. ¡Nadie nos obligó a seguir sus instrucciones! ¡Nadie nos forzó a desviarnos erróneamente a la derecha y a la izquierda! Hay dos clases de chinos: una clase es el dogmático que acepta completamente la línea de Stalin, la otra clase se opone al dogmatismo, negándose a obedecer las instrucciones de Stalin. Segundo, no queríamos desagradar a los soviéticos e interrumpir nuestras relaciones con la Unión Soviética. La Comintern nunca hizo autocrítica de esos errores y la Unión Soviética no ha mencionado nunca esos errores. Nos hubiéramos peleado con ellos de haber planteado nuestras críticas.

La cuarta vez fue cuando me consideraron como un Tito a medias o medio-Tito. No sólo en la Unión Soviética sino también en otros países socialistas y algunos países no socialistas, hubo gente que tenía dudas sobre si la revolución china era una verdadera revolución.

Ustedes se preguntarán por qué [nosotros] aún rendimos tributo a Stalin en China, poniendo su retrato en la pared. Los camaradas de Moscú nos han informado que ellos ya no ponen los retratos de Stalin, que sólo exhiben los retratos de Lenin y los actuales líderes en los desfiles públicos. Pero, no nos piden que sigamos su ejemplo. Nos resulta difícil enfrentar esto. Antes, tenemos que hacer de conocimiento del pueblo chino y de todo nuestro Partido, los cuatro errores cometidos por Stalin. Nuestra situación es bastante diferente a la de ustedes: la vuestra [el sufrimiento infligido por Stalin] es conocida por el pueblo y por todo el mundo. Los errores de las dos líneas de Wang Ming son bien conocidos en nuestro Partido, pero nuestro pueblo no sabe que esos errores se originaron en Stalin. Sólo nuestro Comité Central estuvo al tanto de que Stalin bloqueaba nuestra revolución y me consideraba un Tito a medias.

Nosotros no tenemos objeciones a que la Unión Soviética funcione como el centro [de la revolución mundial] porque eso beneficia al movimiento socialista. Ustedes pueden discrepar [con nosotros] en este punto. Ustedes apoyaron con entusiasmo la campaña de Jruschov de crítica a Stalin, pero nosotros no podemos hacer lo mismo porque a nuestro pueblo no le gustaría. En los desfiles anteriores [en China], nosotros portamos los retratos de Marx, Engels, Lenin y Stalin, de algunos cuantos [líderes] chinos –Mao, Liu [Shaoqi, Zhou [Enlai] y Zhu [De][9]– y de otros líderes de partidos hermanos. Ahora hemos adoptado la medida de “derribarlo todo”: no se exhibirá ningún retrato. Durante la celebración del Primero de Mayo de este año, en Beijing, el embajador Bobkoveshi [10] pudo ver que no se portaron retratos, de nadie. Sin embargo, los retratos de cinco personas muertas –Marx, Engels, Lenin y Stalin y Sun [Yat-Sen]– y una persona viva –Mao Zedong– todavía cuelgan [en la pared]. ¡Dejen que cuelguen en la pared! Ustedes, yugoslavos, pueden contar que la Unión Soviética no cuelga más el retrato de Stalin, pero que los chinos todavía lo hacen.

A la fecha, algunas personas todavía dudan de que podamos construir exitosamente el socialismo y sostienen que nuestro Partido Comunista es un falso partido comunista. ¿Qué podemos hacer? Esa gente come y duerme todos los días y luego difunde que el Partido Comunista de China no es un verdadero partido comunista y que la construcción socialista de China está destinada a fracasar. Para ellos, será desconcertante si China puede construir el socialismo. “Miren, [advierten]. ¡China puede convertirse en un país imperialista –seguirá los pasos de Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia y se convertirá en el cuarto país imperialista! En la actualidad, China tiene una industria pequeña, por eso no está en posición [de ser un país imperialista]; ¡pero [China] puede hacerse grande en cien años! ¡Chinggis Khan [11] puede resucitar, Europa sufrirá nuevamente y Yugoslavia será conquistada! ¡Debemos impedir el “Peligro Amarillo”!”.

¡No existe, absolutamente, ninguna base para que pase algo así! El PCCh es un partido marxista-leninista. El pueblo chino es un pueblo amante de la paz. Creemos que la agresión es un crimen, por eso, nosotros nunca tomaremos una pulgada de territorio ajeno o una brizna de hierba de otros. Nosotros amamos la paz y somos marxistas.

Nos oponemos a la política de gran potencia en las relaciones internacionales. Aunque nuestra industria es pequeña, si consideramos las cosas en su conjunto, se nos puede considerar una potencia grande. De ahí que alguna gente [en China] empiece a engreírse. Entonces, nosotros les advertimos: “Bajen las cabezas y actúen con la cola entre las piernas”. Cuando yo era pequeño, mi madre siempre me enseñaba a comportarme “con mi cola entre las piernas”. Esta es una enseñanza correcta y ahora siempre la menciono a mis camaradas.

Internamente, nos oponemos al pan-hanismo [12], porque esta tendencia es dañina para la unidad de todos los grupos étnicos. El hegemonismo y el pan-hanismo son sectarios. Aquellos que tienen tendencias hegemónicas sólo se preocupan de sus propios intereses e ignoran los intereses de los demás; mientras que los pan-hanistas sólo se preocupan del pueblo han y lo consideran superior a los otros, perjudicando [los intereses de] todas las minorías.

En el pasado, algunas personas afirmaron que China no tiene intención de ser amiga de otros países y quiere romper con la Unión Soviética, convirtiéndose así en un país problemático. Ahora, ese tipo de personas, en los países socialistas, se ha reducido a sólo un puñado; su número se ha reducido desde la Guerra de Resistencia contra Estados Unidos y Ayuda a Corea [13]. Sin embargo, la cosa es totalmente diferente con los imperialistas: mientras más fuerte se hace China, más asustados están. Ellos también saben que China no es tan temible mientras su industria no avance y continúe confiando en su poderío humano. La Unión Soviética sigue siendo la más temible [para los imperialistas], en tanto que China sólo es la segunda. De lo que están temerosos es de nuestra política y de que podamos tener una gran influencia en Asia. Por eso es que difunden la idea de que China perderá el control e invadirá a otros, etc., etc.

Hemos sido cautos y modestos, tratando de superar la arrogancia y adhiriéndonos a los “Cinco Principios” [14]. Sabemos que hemos sido intimidados en el pasado y entendemos lo que se siente al ser intimidado. Ustedes han tenido el mismo sentimiento, ¿no es así?

El futuro de China depende del socialismo. Tomará cincuenta o incluso cien años convertir a China en un país rico y poderoso. Ahora no hay fuerza [formidable] que bloquee el camino de China. China es un enorme país, con una población que equivale a un cuarto de la población mundial. Sin embargo, su contribución al mundo todavía no está de acuerdo con el tamaño de su población. Esta situación cambiará, aunque mi generación e incluso la generación de mi hijo no alcancen a ver el cambio que tendrá lugar. ¿Cuánto cambiará China en el futuro?: eso depende de cómo China se desarrolle. China puede cometer errores o hacerse corrupta, la situación actual puede tomar una mala dirección y, después, la mala situación puede dar lugar a un buen viraje. Sin embargo, no hay duda que incluso si la situación [de China] toma una mala dirección, no se convertirá en una sociedad tan decadente como la de Jiang Jieshi. Esta previsión está basada en la dialéctica. Afirmación, negación y, luego, negación de la negación. El camino al futuro está condenado a ser tortuoso.

Corrupción, burocracia, hegemonismo y arrogancia, todo puede tomar lugar en China. Sin embargo, el pueblo chino está inclinado a ser modesto y dispuesto a aprender de los otros. Una razón es que tenemos poco “capital” a nuestra disposición: primero, nosotros no inventamos el marxismo, lo aprendimos de otros; segundo, no tuvimos la experiencia de la revolución de Octubre y nuestra revolución no alcanzó la victoria hasta 1949, 32 años después de la revolución de Octubre; tercero, nosotros sólo fuimos una parte del ejército y no la fuerza principal durante la Segunda Guerra Mundial; cuarto, con una industria poco moderna, sólo tenemos agricultura y alguna artesanía pobre y en mal estado. Aunque entre nosotros hay alguna gente que se siente engreída, no están en posición de ser engreídos, a lo más [pueden mostrar] sus colas de uno o dos metros de alto. Pero debemos evitar que esto pase en el futuro: puede hacerse peligroso [para nosotros] en diez o veinte años e incluso más peligroso en cuarenta o cincuenta años.

Mis camaradas, permítanme decirles que ustedes también deben tener cuidado de esa posibilidad. Vuestra industria es mucho más moderna y ha experimentado un crecimiento más rápido. Stalin los hizo sufrir, por eso la justicia está de vuestra parte. Aunque todo esto puede convertirse en una carga [mental].
También los cuatro errores que Stalin cometió [en relación con China] pueden convertirse en nuestra carga. Cuando China se industrialice, habrá más probabilidades de que nos hagamos engreídos. Cuando regresen a su país, por favor, digan a sus jóvenes que si China levanta la cola en el futuro, aún si esa cola tuviera diez mil metros de alto, todavía se debe criticar a China. [Ustedes] deben mantener un ojo sobre China y el mundo entero debe mantener un ojo sobre China. Definitivamente, yo no estaré cuando eso suceda: Estaré asistiendo a una conferencia con Marx.

Sentimos haberlos herido antes, tenemos una deuda muy grande con ustedes. El asesinato debe compensarse con la vida y las deudas deben pagarse en efectivo. Nosotros los hemos criticado antes, pero ¿por qué aún nos quedamos callados? Antes de la crítica [de Jruschov] a Stalin, no estábamos en posición de ser explícitos acerca de algunas cuestiones como lo estamos ahora. En mis conversaciones previas con [el embajador] Bobkoveshi, solo podía decirle que mientras la Unión Soviética no criticara a Stalin, no estábamos en posición de hacerlo nosotros; que mientras la Unión Soviética no restaurara las relaciones [diplomáticas] con Yugoslavia, no podíamos establecer relaciones con ustedes [15]. Ahora estos temas pueden ser discutidos abiertamente. Ya he hablado con los camaradas soviéticos sobre los cuatro errores que Stalin cometió [con China]; hablé con [el embajador soviético Pavel] Yudin [16] sobre ello, y hablaré de lo mismo con Jruschov la próxima vez que nos reunamos. Y hablo con ustedes sobre eso porque ustedes son nuestros camaradas. Sin embargo, todavía no podemos publicarlo en los periódicos porque los imperialistas no deben saber de eso. En el futuro, podremos hablar abiertamente de uno o dos errores de Stalin. Nuestra situación es bastante diferente a la de ustedes: la autobiografía de Tito menciona a Stalin porque ustedes ya rompieron con la Unión Soviética.

Stalin defendió el materialismo dialéctico, pero a veces carecía de materialismo y, en cambio, practicaba la metafísica. Escribió acerca del materialismo histórico pero con frecuencia sufría de idealismo histórico. Parte de su comportamiento –como irse a los extremos, alimentar el mito personal y avergonzar a los otros–, no es, de ninguna manera, materialismo.

Antes de mi encuentro con Stalin, yo no tenía buenos sentimientos hacia él. No me gustaba leer sus obras; he leído solamente “Sobre los Fundamentos del Leninismo”, un largo artículo criticando a Trotsky, y “Los éxitos se nos suben a la cabeza”, etc. Menos aún me gustaban sus artículos sobre la revolución china. El era bastante diferente de Lenin: Lenin compartía su corazón con otros y los trataba como a iguales, mientras que a Stalin le gustaba estar por encima de los demás y dar órdenes a todos. Este estilo puede ser detectado en sus obras. Después de mi reunión con él, me disgusté aún más: peleé mucho con él en Moscú. Stalin era excitable por temperamento. Cuando se agitaba, podía decir cosas desagradables.

He escrito tres artículos elogiando a Stalin. El primero fue escrito en Yenán para celebrar el 60 aniversario de su nacimiento [21 de diciembre de 1939 –ed.], el segundo fue un discurso de felicitación [que pronuncié] en Moscú [en diciembre de 1949 –ed.] y el tercero fue un artículo a solicitud de Pravda después de su muerte [en marzo de 1953 –ed.]. Nunca me gustó felicitar a otros ni que otros me felicitaran. Cuando estuve en Moscú para celebrar su cumpleaños, ¿qué otra cosa podía haber hecho si decidía no felicitarlo? ¿Insultarlo? Después de su muerte, la Unión Soviética necesitaba nuestro apoyo y nosotros también queríamos apoyar a la Unión Soviética. Por eso escribí ese artículo elogiando las virtudes y los logros de Stalin. Ese artículo no fue para Stalin sino para el PCUS. En cuanto al artículo que escribí en Yenán, tuve que dejar de lado mis sentimientos personales y tratarlo como al líder de un país socialista. De ahí que ese artículo fuera vigoroso mientras que los otros dos tuvieron su origen en la necesidad [política], no en mi corazón ni en mi voluntad. La vida es contradictoria: tus emociones te dicen no escribas esos artículos pero tu racionalidad te obliga a hacerlo.

Ahora que Moscú ha criticado a Stalin, somos libres de hablar de estos temas. Hoy les hablo de los cuatro errores cometidos por Stalin, pero para mantener relaciones con la 7
Unión Soviética, no podemos publicarlos en nuestros periódicos. Dado que el informe de Jruschov sólo mencionó el conflicto sobre la planta de azúcar, mientras exponía los errores de Stalin en relación con nosotros, consideramos inapropiado hacerlos públicos. Hay también otras cuestiones que involucran conflictos y controversias.

En términos generales, la Unión Soviética es buena. Es buena debido a cuatro factores: el marxismo-leninismo, la revolución de Octubre, la fuerza principal [del campo socialista] y la industrialización. Tiene su lado negativo y ha cometido algunos errores. Sin embargo, sus logros constituyen la mayor parte [de su pasado] mientras que sus deficiencias son secundarias. Ahora que el enemigo está tomando ventaja de la crítica a Stalin para tomar la ofensiva a escala mundial, debemos apoyar a la Unión Soviética. Ellos corregirán sus errores. Jruschov ya corrigió el error en relación con Yugoslavia. Ya son conscientes de los errores de Wang Ming, aunque en el pasado no estaban contentos con nuestra crítica a Wang Ming. También han removido [la etiqueta de] “Tito a medias”, suprimiendo además las [etiquetas] de “uno y medio Tito”. Estamos complacidos de que se haya removido la etiqueta de Tito.
Entre nuestra gente, todavía hay algunos que están descontentos con la crítica a Stalin. Sin embargo, esa crítica tiene efectos positivos porque destruye mitos y abre cajas [negras]. Esto trae liberación, una “guerra de liberación”. Con esto, la gente se está haciendo más valiente y dirá lo que piensa, y será capaz de pensar sobre los problemas.

Libertad, igualdad y fraternidad son las consignas de la burguesía, pero ahora nosotros tenemos que luchar por ellas. ¿[Nuestra relación con Moscú] es una relación padre-hijo o una entre hermanos? Fue de padre e hijo en el pasado; ahora se parece más o menos a una relación fraternal, pero la sombra de la relación padre-hijo no se ha desvanecido completamente. Esto es comprensible porque los cambios no pueden completarse en un día. Con cierta apertura, ahora la gente será capaz de pensar libre e independientemente. Ahora hay, en cierto sentido, una atmósfera de lucha contra el feudalismo: una relación padre-hijo está dando lugar a una relación fraternal, y un sistema patriarcal está siendo derribado. Durante el tiempo [de Stalin] la mente de la gente estaba tan controlada que se sobrepasó incluso el control feudal. Mientras que algunos señores feudales o emperadores ilustrados aceptaban críticas, [Stalin] no toleraba nada. Yugoslavia debe tener también algún gobernante [en su historia] que tomaba bien las cosas, incluso cuando el pueblo lo maldecía en su cara. La sociedad capitalista ha dado un paso adelante con respecto a la sociedad feudal. En Estados Unidos se permite que los partidos Republicano y Demócrata peleen entre sí.
Nosotros, los países socialistas, debemos encontrar [mejores] soluciones. Ciertamente, necesitamos concentrar y unir; de otra forma, no puede haber uniformidad. La uniformidad de pensamiento de la gente nos favorece, nos permite alcanzar la industrialización en un corto periodo y hacer frente a los imperialistas. Tiene, sin embargo, algunas deficiencias, por ejemplo, la gente tiene miedo de hablar. Por eso, debemos encontrar alguna forma para propiciar que la gente hable. Recientemente, los camaradas de nuestro Buró Político han estado considerando estos temas.

En China, poca gente me ha criticado abiertamente. El pueblo [chino] es tolerante con mis limitaciones y errores. Eso se debe a que nosotros siempre queremos servir al pueblo y hacer cosas buenas para el pueblo. Aunque a veces también adolecemos de caciquismo y burocracia, el pueblo cree que hemos hecho más cosas buenas que malas y, por eso, nos elogian más de lo que nos critican. En consecuencia, se ha creado un ídolo: cuando alguna gente me critica, otros se oponen y los acusan de faltarle el respeto al líder. Todos los días, otros camaradas de la dirección central y yo, recibimos unas trescientas cartas, algunas de las cuales nos critican. Sin embargo, esas cartas o no están firmadas o llevan un nombre falso. Sus autores no temen que los reprimamos, pero temen que otros los hagan sufrir.

Ustedes mencionaron “Sobre diez grandes relaciones” [17]. Este fue producto de un mes y medio de discusiones entre treintaicuatro ministros [de gobierno] y yo. ¿Qué opiniones podría haber dado yo, sin ellos? Todo lo que hice fue reunir sus sugerencias; yo no creé nada. Cualquier creación requiere materiales y fábricas. Sin embargo, yo, ya no soy una buena fábrica. Todo mi equipo está desactualizado, necesito ser mejorado y reequipado, como se hace en las fábricas de Gran Bretaña. Me estoy poniendo viejo y ya no puedo desempeñar el papel principal, tengo que asumir un papel menor. Como pueden ver, yo simplemente tengo un papel secundario en este [VIII] Congreso Nacional del Partido, mientras que Liu Shaoqi, Zhou Enlai, Deng Xiaoping [18] y otros asumen las funciones principales.

Notas:
1. El contenido de esta conversación sugiere que ésta ocurrió entre el 15 y 28 de setiembre de 1956, cuando se realizaba el VIII Congreso Nacional del PCCh.
2. Se refiere al Buró de Información de los Partidos Comunistas y Obreros (Cominform), que fue creado en setiembre de 1947 por los partidos de la Unión Soviética, Bulgaria, Rumania, Hungría, Polonia, Francia, Checoslovaquia, Italia y Yugoslavia. En abril de 1956, el Buró anunció que daba por finalizadas sus actividades.
3. Wang Ming (1904-1974), también conocido como Chen Shaoyu, regresó de la Unión Soviética y fue un líder importante del PCCh en los años 1930s. Según la historia oficial del PCCh, Wang Ming cometió errores “ultraizquierdistas” en los primeros años de la década 1930s y errores “ultraderechistas” en los años finales de la década 1930s.
4. Las zonas blancas eran las zonas controladas por el Guomindang.
5. Liu Shaoqi fue vicepresidente del Comité Central del PCCh y presidente del Comité Permanente de la Asamblea Popular Nacional. Era el segundo líder más importante de China.
6. El VIII Congreso Nacional del PCCh se realizó en Beijing del 15 al 27 de setiembre de 1956.
7. Georgii Dimitrov (1882-1949), comunista búlgaro, Secretario General de la Comintern de 1935 a 1943.
8. Mao se refiere aquí al periodo 1931-1935, cuando la “sección internacional”, de la que Wang Ming era el miembro principal, controlaba la dirección central del PCCh.
9. Zhu De era entonces vicepresidente del Comité Central del PCCh y vicepresidente de la RPCh.
10. Bobkoveshi fue el primer embajador de Yugoslavia en China. Mao Zedong y él se reunieron por primera vez el 30 de junio de 1955.
11. Chinggis Khan, también conocido como Genghis Jenghiz, nació alrededor de 1167, cuando las tribus mongoles todavía no tenían un nombre común. Fue el gran organizador y unificador. Antes de su muerte en 1227, Chinggis estableció la base de un vasto imperio euroasiático al conquistar las zonas interiores de Asia central. Los mongoles son recordados en Europa y Asia por su agresividad, una característica ciertamente presente en Chinggis.
12. La nacionalidad han es la nacionalidad mayoritaria en China, comprende a más del 95 por ciento de la población china.
13. La “Guerra de Resistencia contra Estados Unidos y Ayuda a Corea” se refiere a la participación china en la guerra de Corea, de octubre de 1950 hasta julio de 1953.
14. Los Cinco Principios fueron enunciados por primera vez por Zhou Enlai en una reunión con la delegación de la India, el 31 de diciembre de 1953: (1) respeto mutuo por la integridad territorial y la soberanía, (2) no agresión, (3) no interferencia en los asuntos internos, (4) igualdad y beneficio mutuo, y (5) coexistencia pacífica. Más tarde, esos principios fueron considerados por el gobierno chino como la base de la política exterior de la RPCh.
15. China no estableció relaciones diplomáticas con Yugoslavia hasta enero de 1955, pese a que el gobierno yugoslavo reconoció a la RPCh el 5 de octubre de 1949, cuatro días después del establecimiento de la RPCh.
16. P. F. Yudin (1899-1968), prominente filósofo y miembro del Comité Central del PCUS de 1952 a 1961, fue el embajador soviético en China desde 1953 hasta 1959.
17. “Sobre diez grandes relaciones” fue una de las obras más importantes de Mao en la década de los 1950. Trata sobre las relaciones entre la industria y la agricultura y la industria pesada e industria ligera; entre la industria de la costa y la industria del interior; entre la edificación económica y la defensa nacional; entre el Estado, la unidad de producción y los productores individuales; entre el centro y las regiones; entre la nacionalidad han y las minorías nacionales; entre el Partido y los sin Partido; entre la revolución y la contrarrevolución, entre la correcto y lo erróneo; y entre China y el resto de países.
18. Liu Shaoqi, Zhou Enlai and Deng Xiaoping fueron miembros importantes del PCCh. En el VIII Congreso del Partido, en setiembre de 1956, Liu y Zhou fueron elegidos vicepresidentes del Partido, mientras que Deng fue nombrado Secretario General del Partido.

Fuente: Mao Zedong waijiao wenxuan [Documentos Diplomáticos Escogidos de Mao Zedong] (Beijing: Editora Central de Documentos Históricos, 1993), 251-262. Traducido al inglés y publicado en: http://www.wilsoncenter.org/sites/default/files/ACF1AA.pdf
Traducción al castellano: Jiang Yucmoi
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Mensaje por Dzerjinskii el Jue Jul 19, 2012 2:01 am

Que me has dejado sin dormir!!! no sé por dónde empezar… este documento me ha hecho atar cabos sueltos de muchos textos que tengo dando vueltas en la cabeza y sobre un periodo histórico de la historia del movimiento comunista internacional que siempre me desvela...

Hasta esta corta y casi anecdotica referencia de Mao me activo las neuronas y les removió el oxido:

“(…) en ese entonces había algunas personas que decían que habían dos Titos en el mundo: uno en Yugoslavia y el otro en China (…)”

Ahora creo entender un pasaje del diario personal de Maxim Litvinov que se filtro a occidente en plena guerra fría pero llegó con omisiones del autor o de alguien de su entorno y que la editorial dejo marcadas en el mismo texto.

Poco antes de morir, en 1950, Litvinov viene relatando en su diario sus temores sobre Mao y el pasaje dice así: “(…) Después de todo Mao no es un -omisión- y China no es Yugoeslavia. Mao no es un chetnick balcan con una cedula partidaria en el bolsillo (…) y el párrafo termina “(…) no me gusta Molotov pero después de todo sus alucinaciones eran menos peligrosas que el nuevo "Comintern" asiático de Mao -omisión-“


(M. Litvinov, Notas y apuntes de su diario personal 1926-1950 Editorial Americana Pág. 284)

Que no es Mao? Acaso un Tito?

Pues ciertamente China no era Yugoeslavia, era obvio que contaba con un potencial mucho mayor al del pequeño país balcánico. Ahora bien, me encanto la definición que se desprende de Tito como un “chetnick balcan con una cedula partidaria en el bolsillo” pero lo que me dejo pensando es que Litvinov, -una de las personas leales a Stalin, más brillantes y conocedora de la política internacional- no solo comparara a Mao con Tito sino que pensara que Mao era más peligroso que Tito…

Me corren escalofríos por la espalda…

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Mensaje por Dzerjinskii el Sáb Jul 21, 2012 12:50 am

Desgraciadamente el Wilson Center ha adquirido la mayoría de los documentos de los ex países socialista que hay en occidente. Y como es obvio, dan a conocer los que les convienen y cuando les conviene. También caen sobre estas publicaciones la sospecha de falsificación o manipulación. Pero cruzando fuentes podemos verificar bastante bien la veracidad de los textos de que disponemos.

Por ejemplo mi primera noticia sobre las difamaciones de Mao a Stalin y su acercamiento a las posturas jruchevistas era anterior a tener a mano el texto de este discurso, ya que algunas de las cosas que se dicen allí ya habían sido comentadas por Enver Hoxha haciendo referencia a los discurso de Mao en la Conferencia de Moscú de 1957:


Enver Hoxha
LA ACTITUD CHINA: «QUE ELLOS DEN EL PRIMER PASO, NOSOTROS DAREMOS EL SEGUNDO»
15 de septiembre de 1964
Obras Escogidas Tomo III Página 624 y siguientes.

“Esta consigna de acción de los camaradas chinos contra los revisionistas modernos no es justa para todos los momentos, tal como ellos pretenden aplicarla en la lucha contra los revisionistas modernos. A mi juicio, no tiene nada de revolucionario, es una consigna contemporizadora, entorpecedora y equivale a «adaptar las acciones revolucionarias y de combate» al paso del adversario. En otras palabras, es preciso marcar el paso hasta que el adversario dé el primero y a continuación seguirle, naturalmente con un retraso desesperante (como hacen los camaradas chinos), al compás que marca el enemigo. Si su tambor bate fuerte, la táctica de los chinos es batir menos fuerte el suyo, y si el de aquél suena con sordina, el tambor de los chinos se calla por completo.

En todo el desarrollo de la lucha del Partido Comunista de China contra los revisionistas modernos, y principalmente contra los jruschovistas, se han observado algunas «curiosas» vacilaciones en su táctica. Esta táctica, en mi opinión, tiene su origen necesariamente en una acentuada falta de claridad de principios acerca de la lucha que es preciso llevar a cabo contra los revisionistas modernos. Podemos afirmar que también en las posiciones de principio sobre las cuestiones básicas, los camaradas chinos no han tenido en todo momento opiniones maduras. No puede decirse que esto haya sido, en lo fundamental, consecuencia de los esfuerzos para aplicar o encontrar alguna táctica adecuada a los acontecimientos que se precipitaban, o de que los chinos no tuvieran pleno conocimiento de todos los hechos que llevaron a los enemigos revisionistas a manifestarse contra el marxismo-leninismo.

Es de mencionar lo ocurrido en la Conferencia de Moscú de 1957. El camarada Mao elogió y apoyó públicamente a Jruschov; aprobó, de hecho, su condena a Stalin; aprobó el anatema contra el grupo «antipartido de Molotov», etc., y predicó la completa unidad con el grupo de Jruschov.

Seguramente, los camaradas chinos deben haber estado de acuerdo en líneas generales con la actuación de Jruschov después de la muerte de Stalin, incluso antes de 1951, porque cuando me encontré en Pekín con el camarada Mao en el año 1956, criticó ante nosotros la actividad «incorrecta» de Stalin y en especial los «actos de Stalin respecto a Yugoslavia». Según Mao, Stalin «había cometido errores» y los yugoslavos eran «marxistas de bien», y, para corroborar esta «idea», los chinos fueron precisamente los primeros y los únicos que en aquel período invitaron a los yugoslavos al Congreso del Partido Comunista de China.

¿Por qué los camaradas chinos se mostraron tan miopes frente a estos acontecimientos? ¡¿Acaso no disponían de hechos en los que basar una firme actitud de principios respecto a estas cuestiones?! Tal vez ésta sea la causa, pero por escasos que fueran los hechos que probaban la traición de los jruschovistas, esa no podía ser toda la razón de que los chinos se volvieran «blandos», porque existía un gran hecho, la gran obra de los bolcheviques, dirigidos durante largo tiempo por Stalin.

Si los camaradas chinos hubiesen tenido confianza en la obra del bolchevique Stalin, su confianza en Jruschov y su pasión por él, hubieran sido más reservadas, más moderadas. Pero los camaradas chinos debían haber acumulado un gran descontento contra Stalin, y esto se notó claramente en la declaración de Mao en la Conferencia de Moscú donde dijo que, cuando vio a Stalin por primera vez en Moscú, se encontraba «en el papel del hijo. A pesar de ser partidos hermanos, no éramos iguales, mientras que ahora cuando encontramos a Jruschov, añade Mao, nos sentimos como hermanos». En sí estas expresiones constituyen una «condena» a Stalin, una condena «al culto a la personalidad» y una aprobación de la línea de Jruschov. Esto fue un error por parte de Mao.

La actitud respetuosa hacia Stalin no puede identificarse con esta interpretación péjoratif de Mao, Stalin por su trabajo era merecedor del respeto y el cariño que todos, incluido Mao, le reservaban. Y era digno de ello por su obra colosal, por su gloriosa lucha en defensa del marxismo-leninismo. Ignoro cómo se comportó Stalin con Mao, pero personalmente me encontré varias veces con Stalin, y él se esforzó por todos los medios a su alcance por inspirarme el sentimiento de que estaba en presencia de un camarada que me trataba de igual a igual, por crear una atmósfera de intimidad. Me ha recibido en su propia casa, me ha tendido el plato con la comida, ha renunciado al servicio de los camareros y nos hemos servido nosotros mismos, como si estuviésemos en nuestras casas; Stalin me ha tomado del brazo, ha paseado conmigo por el jardín, se ha ocupado muchas veces de mí, prodigándome sus cuidados, incluso sugiriéndome que me pusiera la gorra para que no me resfriara, llegando a mostrarme dónde estaba el cuarto de aseo, por si tenía necesidad de utilizarlo.

¿Podría calificarse esta actitud de Stalin de actitud de un «maestro para con su alumno», cuando en realidad nosotros éramos sus alumnos, incluso pequeños alumnos ante él? Quizás Mao fuera un alumno más grande, pero como quiera que fuese era un alumno frente a Stalin. Si hacia mí Stalin mantuvo esa actitud, propia de un camarada proletario, es fácil de imaginar su actitud afectuosa hacia Mao, en tanto que dirigente del Partido Comunista de un gran país como China.

Por eso, lo que Mao dijo de Stalin en la Conferencia de Moscú me pareció curioso, dudoso, expresado por oportunidad a tenor con las nuevas situaciones creadas en la Unión Soviética. (…)



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Conversación de Mao Tse Tung, con la delegación comunista de Yugoslavia Empty Re: Conversación de Mao Tse Tung, con la delegación comunista de Yugoslavia

Mensaje por NG el Sáb Ene 05, 2013 12:19 am

El texto esta traducido íntegramente al español por el blog "crítica marxista-leninista" y es posible verlo online y descargarlo aquí:

https://docs.google.com/file/d/0B6ashtYNJL6xSkMzT0RZTUZaQWM/edit

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