California-47, el crimen fascista “colgado” a los GRAPO

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    California-47, el crimen fascista “colgado” a los GRAPO

    Mensaje por SovietML el Sáb Jul 14, 2012 8:01 pm

    José Luis Morales (periodista)

    Juanma Olarieta (abogado y represaliado político)

    Erlantz Cantabrana (represaliado político, militante del Socorro Rojo Internacional)


    http://forocomunista.org/viewtopic.php?f=2&t=382

    Madrid, 26 de mayo de 1979. La cafetería California-47, es centro de reunión habitual del fascismo madrileño.
    18,35 horas, el ambiente es tranquilo: los ancianos celebran su tertulia diaria; otras personas meriendan. Extraordinariamente, no hay ningún militante fascista esa tarde. Suena el teléfono, amenaza de bomba. El encargado, a fuerza de rutina, llama a la Policía pero no desaloja el local.
    18,40 horas. La cafetería salta por los aires, la apacible escena ha sido sustituida por un horroroso conjunto de humo y escombros, sangre y muerte. Saldo: 9 muertos y 61 heridos.
    Tras la llegada de la policía se trabaja en el rescate de heridos y asesinados, mientras en el exterior se desarrollan inmediatas concentraciones fascistas, ante la mirada complaciente del oficial que manda los efectivos policiales, con gritos de índole golpista. El oficial tiene que ser sustituido por su complicidad y, tras una arenga de Blas Piñar, empieza la mayor batalla campal conocida hasta entonces entre policías y fascistas, con incendios, barricadas, arrojo de basuras y rotura de autobuses municipales, que dura hasta la madrugada.

    Las primeras declaraciones de los testigos a Europa Press implican a “un chico de jersey rojo” como autor material del hecho. Fuentes policiales dicen que se encamina la investigación hacia grupos de extrema derecha, El Periódico de Barcelona identifica al joven del jersey como uno de los hermanos Barranco, en concreto a Jesús, alias Kung-Fu, militante del nazi Frente de la Juventud (escisión de 1978 -más fascista aún- de la propia FN, autora de varios asesinatos, asaltos y colocación de bombas, y con numerosos miembros de las FSE en sus filas); Mundo Obrero recoge el comentario de un conocido líder de la ultraderecha impidiendo la entrada a la cafetería a sus amigos minutos antes del atentado: “No entréis, va a estallar una bomba”. La policía sigue considerando durante mes y medio como autora del atentado a la extrema derecha.

    De pronto, el 7 de julio, se niega en un comunicado policial, cualquier posible implicación de las tramas fascistas en el atentado.
    Mientras tanto, ETA negó su participación en los hechos a través de un comunicado; GRAPO, también. Sin embargo, las noticias se van diluyendo y se empieza a decir que la autoría corresponde a los GRAPO. Así hasta que el día 27 de julio son detenidos los miembros de los GRAPO Carmen López Anguita y Alfonso Rodríguez García, que tras brutales torturas -¿les suena?- se confiesan autores del mismo. En concreto, Carmen López Anguita habría colocado la bomba en el vestíbulo de los servicios, aunque absolutamente todos los testigos identificaron a un hombre como posible autor.
    En el juicio, que se celebra en el año 81, ahora sin la picana, la bañera y miles de golpes encima, los 6 antifascistas militantes de los GRAPO juzgados - José María Sánchez Casas, Juan Manuel Pérez Hernández, Mercedes Herranz Arcones, Ernesto Fernández Portillo, Anguita y Rodríguez García- lo niegan rotundamente, y apuntan como autores a los aparatos del Estado. Los testigos tampoco son capaces de identificarles. Sin embargo, la sentencia les declarará culpables del atentado.

    A pesar del juicio, el atentado de California-47 quedó en la conciencia colectiva como lo que fue: un autoatentado del fascismo golpista.
    El acontecer político, en aquel mes de mayo de 1979, se desarrollaba en contra de los intereses más reaccionarios. La izquierda no entreguista acababa de ganar muchos puntos en las elecciones municipales y mantiene un pacto de actuación conjunta. El socialcomunismo, en expresión de El Alcázar, -según ellos- es un resurgimiento del Frente Popular de 1936; Herri Batasuna, tras esas mismas elecciones se convierte en la segunda fuerza política de Euskadi; en la palestra, los Estatutos de Autonomía y la incuestionable unidad de la patria. A pesar de la política social y económica del consenso, la CEOE pide el recambio de Suárez por un hombre más a la derecha; e1 PSOE se encuentra semiparalizado, por motivos de atrofia interior; las tensiones de Suárez y su Gobierno con la UCD son cada día más agudas; ETA y GRAPO han recrudecido sus actuaciones, y parte del Ejército se enfrenta claramente a su mando Gutiérrez Mellado; son públicos los conciliábulos entre miembros de la derechona franquista: CD, AP, militares, Fraga incluido, reclaman un gobierno duro que mantenga al país en estado de excepción hasta la solución de los problemas que lo aquejan. El Alcázar es el mejor portavoz de estas posiciones.
    En el mes de abril y hasta el 24 de mayo de 1979, los GRAPO realizan 31 acciones armadas –atentando contra 5 policías, 1 brigada de la G.C., un jefe de la brigada antiterrorista y contra el Director de II.PP. Carlos García Valdés-. El día 25 de mayo ETA perpetró un atentado en Madrid, cayendo acribillados el general Gómez Hortigüela junto con dos coroneles y el chófer militar. En el entierro, así como en el desfile de las fuerzas armadas que se celebra por la tarde, se masca la crispación y la tensión: incluso ante el Rey, los ultras rompen el desfile y dan gritos contra la democracia, contra Suárez y contra la Corona y piden al ejército que tome el poder. Parecía que la tensión no podía subir de tono. Sin embargo ésta sube, y de qué manera, tras el atentado ocurrido por la tarde en la Cafetería California-47, rodeado de extrañísimas coincidencias y numerosos puntos oscuros:
    - A la puerta de la cafetería, diariamente, hay un puesto de propaganda de Fuerza Nueva. Ese día es “prohibido” y hecho desmontar por fuerzas de la Policía.
    - Momentos antes de la explosión se detecta en la cafetería la presencia de cuatro individuos armados con pistolas.
    - Asiduos clientes de la cafetería, miembros de FN y de otras organizaciones fascistas, han faltado en su totalidad a su cita diaria.
    - En el atentado no hay ninguna víctima militante de F.N.

    - Una víctima, testigo del atentado, declara que escasos momentos antes de la explosión un joven de pelo rubio, jersey rojo, camisa a cuadros y estatura normal sale corriendo por las escaleras de los lavabos. Había bajado con un voluminoso paquete bajo el brazo, que abandona, y había hecho una llamada telefónica. Todos los testigos niegan que mujer alguna bajara a los lavabos.

    - Nada más producirse el atentado ya hay numerosos grupos de fascistas ante la cafetería gritando ETA, GRAPO asesinos, y Ejército al poder.
    - Otro grupo, de unos ciento cincuenta individuos en uniforme paramilitar y provistos de megáfonos, asaltan las sedes del PCE y de la CNT.
    - Blas Piñar exhorta a las personas ultraderechistas allí congregadas -¡¡unas 3.000 en unos minutos!!- a «recurrir a la legítima defensa porque la situación es límite» y a «defender España, que es lo que está en juego». Tras acabar la arenga, los activistas presentes inician inmediatamente los disturbios.
    - Esa noche, el nazi argentino Jorge Cesarski (autor impune del asesinato del antifascista Arturo Ruiz el 23 de enero de 1977 en una manifestación proamnistía) da una rueda de prensa en Madrid sobre el atentado, criticando al Gobierno.
    - Los días 28 y 29 de Mayo, ETA y GRAPO, niegan su participación en el atentado.
    - Se identifica por fin el explosivo. No es goma-2, sino amonita, que sólo se empleaba en la fabricación militar de proyectiles. No hubo constancia alguna de robo por parte de GRAPO o ETA. Pero sí de que en anteriores atentados fascistas fue amonita el explosivo utilizado.
    - Jaime Campmany firma en ABC un editorial claramente involucionista en el que critica al Gobierno, aboga por la implantación del estado de excepción y alaba a Manuel Fraga.

    - El día 30 de Mayo, Mundo Diario denuncia la existencia de una conspiración terrorista con participación fascista, de la que el gobierno tenía conocimiento, según este periódico.
    - Varios parlamentarios catalanes, llegan a declarar: “Todo hace deducir que la matanza de C-47 es obra de la extrema derecha”.
    - Aunque durante este período –hasta el 7 de julio- se detiene a decenas de miembros del PCE(r), el Ministro del Interior sigue manteniendo la autoría de la extrema derecha y declara: «Se trata de grupos incontrolados, incluso para las habituales organizaciones parafascistas».
    - La OAS (Organización Antiterrorista Secreta, precursora del Batallón Vasco Español) acusa del atentado al Frente de la Juventud y, en particular, al comando de esta organización participante en el asalto a la Facultad de Derecho en Madrid. También denuncia la doble militancia de alguno de sus integrantes, siendo a la par miembros de la Sección «C» de FN.
    - El día 7 de julio, Ibáñez Freire cambia bruscamente de opinión, en cuanto a la autoría. Incluso fuentes policiales califican esta afirmación de exagerada.

    Demasiadas contradicciones, demasiados puntos oscuros, inexplicables e inexplicados, en torno al atentado y la actuación de la derecha fascista y terrorista, que dieron, y dan lugar 30 años después, a demasiadas preguntas:
    - ¿Por qué no estaban presentes ninguno de los fascistas -habituales de la cafetería- al producirse la explosión?

    - ¿Por qué se desmontó el puesto de propaganda de FN, tan oportunamente, justo esa misma tarde, escasos minutos antes del atentado?
    - ¿Cómo, tratándose de una respuesta “espontánea” de los fascistas ante el atentado, consiguieron concentrar a más de 3000 personas en la calle Goya en apenas unos minutos y entre ellos a más de 150 individuos perfectamente uniformados y provistos de megáfonos?
    - ¿Por qué se tardó tanto en identificar un tipo de explosivo como la amonita, y cómo pudo haber obtenido un “superincontrolado” grupo un explosivo de muy difícil manejo e imposible obtención?
    - ¿Por qué Piñar y Cesarski aparecieron en ruedas de Prensa a los pocos minutos y horas del atentado?

    -¿Por qué Kung-fu, fascista ultraviolento, con problemas mentales serios –histórico es el dibujo suyo publicado en Interviú glorificando a Hitler, la raza hispana… con decenas de faltas de ortografía, y que parecía redactado por un niño de 10 años- fue arrestado en los primeros días, puesto en libertad y nunca más citado en esta causa?
    - ¿Por qué ni siquiera se intentaron averiguar la identidad de los cuatro individuos armados, presentes en la cafetería antes de la explosión?
    - ¿Por qué no se trató de aclarar lo que hay de cierto en la denuncia de la OAS sobre el comando del Frente de la Juventud que participó en el asalto a Derecho, que aportaba datos sobre personas ya controladas por la policía?
    - ¿Sabía o no el Gobierno la información referente al plan terrorista previsto para aquella fecha?
    - ¿Por qué cambió tan bruscamente la Policía su opinión sobre la identidad de los autores del atentado?
    - ¿Por qué cambia el sexo del portador del paquete, como por arte de magia, de hombre a mujer, aún en contra de todas las declaraciones de los testigos?
    - ¿Existía o no conexión entre la actividad de Fraga, los editoriales de ABC y las reuniones fascistas –llamadas de Aravaca- comentadas por toda la prensa y divulgadas a bombo y platillo por El Alcázar?

    Según otra versión valorada por diversa prensa en aquel año 79, existía un plan de aplicación de una serie de medidas que aumentaran la tensión política existente. Siguiendo las técnicas de la estrategia de la tensión –al calco de Italia-, se quería provocar una actuación definitiva de los sectores más reaccionarios del Ejército, en contra de la “Reforma” y a favor de un golpe de estado fascista. La situación “estaba madura para una Operación Galaxia-2” –la reunión de la Cafetería Galaxia fue el 11 de noviembre de 1978-. La señal la daría el ya decidido estallido de C-47.
    Según dichas informaciones, el joven del jersey rojo no sería otro que KungFu, un militante doble del Frente de la Juventud y de la Sección C de Fuerza Nueva, de nombre Jesús Barranco. Y en su comando estarían entre otros, su propio hermano José ...., quienes también le habrían acompañado en el asalto a la facultad de Derecho, efectuado conjuntamente por varias organizaciones fascistas.
    Jan Keulen, periodista holandés que publicó esta versión el día 13 de junio de 1979 en De Volkskrant, diario de su país, fue expulsado de España sin permitirle seguir investigando la trama denunciada en su artículo, en el que además revelaba otro dato: una semana después del atentado, dos agentes de los Servicios de Información de la Guardia Civil, fueron asesinados. Ambos iban armados y no fue ETA ni GRAPO. El periodista se hacía una pregunta: ¿por qué los mataron? ¿querían hablar? ¿sabían demasiado? La policía y el aparato judicial debió -al menos- investigar esa versión tan datada. Si las denuncias realizadas por Jan Keulen no eran ciertas, ¿por qué las autoridades se limitaron a expulsarle, echando así tierra sobre el asunto, en lugar de actuar en consecuencia ante tan gravísimas acusaciones?


    Treinta años después, las preguntas siguen sin respuesta. Pero, a modo de perífrasis, esa misma tarde del 26 de Mayo de 1979, con la veda policial y “antiterrorista” abierta, fueron acribillados a balazos los militantes de los GRAPO Carmen López Sánchez y Raúl Calero Arcones, en un control de la guardia civil en El Rincón de Ademuz (Teruel). Carmen López Anguita continúa en prisión en este 2009, tras cumplir 20 años de cárcel hasta 1999 y ser de nuevo encarcelada en 2002 como militante del PCE(r) -27 años presa-, Sánchez Casas murió en 2001 tras 20 años de cárcel por desatención médica en prisión; a Pérez Hernández, Herranz Arcones y Fernández Portillo se les tuvo que aplicar el artículo 92 –tras decenas de años de cárcel- por haber contraído los 3 rarísimas enfermedades en prisión (Síndrome de Korsakov y esclerosis múltiples fulminantes). Algunos de sus abogados sufrieron la colocación de bombas fascistas en sus coches y despachos el 20-N del 79… Pero ni uno sólo de los fascistas señalados pasó ni un día en la cárcel por esos 9 asesinatos impunes.

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    Re: California-47, el crimen fascista “colgado” a los GRAPO

    Mensaje por nunca el Sáb Jul 14, 2012 9:48 pm



    http://www.forocomunista.com/t2177-como-se-construye-una-mentira-eta-y-su-primera-victima?highlight=primera+%2Bvictima
    operario escribió:A raiz de un reportaje bastante sensacionalista aparecido en la edición dominical de El Pais de hace dos semanas:

    Cómo se construye una mentira

    En esta investigación repleta de datos, el historiador Iñaki Egaña desmonta la mentira de que la niña Begoña Urroz, de 22 meses, fuera en 1960 la primera víctima de ETA. La cadena de atentados en varias ciudades del Estado español fue obra del DRIL.

    El 27 de junio de 1960, hace pronto medio siglo, un grupo antifascista, nacido al amparo de la Revolución Cubana, colocaba seis bombas en las dos estaciones de tren de Donostia, en la de Atxuri de Bilbao (dos días después), en la del Norte de Barcelona, en la de Chamartín de Madrid y en el tren correo de Madrid a Barcelona. Según la nota difundida por el Ministerio de Gobernación, el modus operandi en todas las ocasiones fue el mismo: una maleta abandonada con un mecanismo que provocaba la ignición de una bomba incendiaria.

    El grupo en cuestión se llamaba Directorio Revolucionario Ibérico de Liberación (DRIL), compuesto por una amalgama de militantes comunistas, anarquistas y guevaristas, dirigidos aparentemente por militares portugueses exiliados, entre ellos el general Humberto Delgado. Unieron sus fuerzas para denunciar las dictaduras de Franco y de Salazar. Humberto Delgado sería posteriormente secuestrado por la policía secreta portuguesa y ejecutado en España con la complicidad de la de Franco, en 1965.

    Las primeras acciones del DRIL lo fueron en Madrid, en febrero de 1960, todas ellas también de la misma manera: una maleta abandonada con explosivos. Los objetivos: el Ayuntamiento, la estatua de Velázquez en el Museo del Prado, la sede de Falange... En una de ellas, la bomba deflagró mientras la manipulaba Ramón Pérez Jurado, que murió en el acto. Su compañero Antonio Abad Donoso fue detenido y otros dos jóvenes, Santiago Martínez y Justiniano Álvarez, lograron escapar, según la Policía. Antonio Abad fue torturado, juzgado y ejecutado el 8 de marzo de ese año.

    La ejecución de Abad provocó una fuerte contestación internacional contra el régimen de Franco y la decisión del DRIL de dar una respuesta contundente a la muerte de su militante. Así prepararon las bombas en las estaciones citadas, disponiendo las acciones tal y como lo habían hecho en Madrid unos meses antes. La bomba en la Estación del Topo de Donostia mató a una niña que no había cumplido los dos años, Begoña Urroz, natural de Lasarte.

    Siete meses más tarde, el DRIL abordaría la que sería la mayor de sus acciones, el secuestro de un barco portugués, el Santa María. Al mando del capitán Henrique Galvao, 24 militantes antifascistas tenían previsto llegar hasta Angola y establecer un foco guerrillero que desestabilizara a la metrópoli. Pero el intento fracasó y guerrilleros y pasajeros concluyeron la odisea en Brasil. Estados Unidos intervino en la conclusión del secuestro.

    Hasta aquí, muy sucintamente, la historia que ha tenido soporte en libros de aquella mítica editorial Ruedo Ibérico, documentales -el último de 2004- e incluso una reciente novela. El general Humberto Delgado logró escribir y editar sus memorias antes de ser asesinado. Al DRIL, que desapareció en 1964, se lo tragó la vorágine de la historia y quedó enrolado en uno de los capítulos de la oposición armada al régimen de Franco. Como el maquis comunista y anarquista, como el MIL, los GAC, el FRAP e incluso ETA.

    El 19 de setiembre de 2000, sin embargo, Ernest Lluch publicaba un artículo en «El Correo» según el cual ETA habría sido la autora del atentado de la Estación de Donostia en 1960 y, por tanto, sería falso que sus primeras víctimas fueran el guardia civil José Pardines y el comisario Melitón Manzanas, ambos en 1968. Decía Lluch en ese artículo que «No hemos encontrado ni en Lazkao (Archivo de los Benedictinos) ni en publicaciones que ETA se atribuyera la colocación de bombas en 1960». Pero le atrajo, sin duda, la hipótesis, que, de un plumazo, la convirtió en certeza.

    La intoxicación fue tomando cuerpo como en otras ocasiones. Algunas de ellas fueron muy sonadas, como cuando diversos medios de comunicación atribuyeron a ETA las autorías de asesinatos de grupos parapoliciales: Tomás Alba, Eduardo Moreno, Santi Brouard, Josean Cardosa, Josu Muguruza... O la bomba en la guardería Iturriaga que causó tres muertos. O la explosión de la caldera en la escuela de Ortuella, o el accidente del monte Oiz, o el incendio del Hotel Corona de Aragón en Zaragoza... o las 10 bombas que explotaron en Madrid el 11 de marzo de 2004, causando 191 muertos y 1.500 heridos.

    Recientemente, un libro titulado «Vidas Rotas», junto a un artículo publicado en «El País», se han vuelto a hacer eco de la tesis de Lluch. Manipulando de una forma descarada. Y lo digo porque me afecta en primera persona. Se dice textualmente en el libro Vidas Rotas: «El Anuario del diario Egin correspondiente a 1994 y la obra Euskal Herria y la libertad (Txalaparta, 1994), ambos vinculados a la denominada izquierda abertzale, publicaron un texto similar: se trataba de una cronología de episodios relacionados con ETA en la que se incluía la muerte de Begoña Urroz, aunque no se mencionaba expresamente que hubiese sido obra de la banda terrorista». Estas dos razones, junto a una cronología encontrada en 1992 en el ordenador de Txelis, serían los tres grandes argumentos para modificar la historia de la explosión de Donostia de 1960.

    La obra «Euskal Herria y la libertad» citada fue dirigida por el recientemente fallecido Luis Núñez, que ese año dirigió, asimismo, el Anuario de Egin. Ambos textos son similares. El de «Euskal Herria y la libertad» lo escribí yo mismo y decía textualmente: «Entre el 26 y 27 de junio de 1960, cinco bombas explotaron en las estaciones de Quinto, Barcelona, Madrid y las de Amara y Norte de Donostia. El sabotaje, que causó una víctima en Donostia, fue atribuido al D.R.I.L. (Directorio Revolucionario Ibérico de Liberación). La policía aprovechó la ocasión para sembrar confusión entre la población (la víctima de Donostia era una niña) y difundir un comunicado en el que afirmaba que los autores eran «elementos extranjeros en cooperación con separatistas y comunistas españoles». El PNV, por su parte, achacó a la propia policía franquista la colocación de las bombas, aportando algunas «evidencias» que así lo atestiguaban».

    ¿Alguien ve en este texto la relación que pretenden los autores del diario y el libro citados? ¿Por qué, tan acostumbrados, no hay una sola cita policial en los artículos que defienden la paternidad de ETA en los atentados del DRIL? Habría que añadir un gran salto, además: En 2000, Lluch lanzaba la hipótesis de ETA como autora del atentado de Donostia; en 2010 atribuyen ya a ETA también los de Madrid, Zaragoza y Barcelona.

    El tren de ex combatientes franquistas que ETA intentó descarrilar a la entrada de Donostia, un año más tarde, el 18 de julio de 1961, fue su primera acción. Y, como no tenían explosivos, deformaron la vía. No hubo siquiera heridos. Los activistas de ETA en el tiempo de las explosiones del DRIL eran dos: Juan José Etxabe y Jon Ozaeta, autores de las pintadas de ese verano de 1960 en Donostia. Fueron detenidos en setiembre del mismo año. Jamás el Tribunal Especial de Enrique Eymar o el Tribunal de Orden Público creado en 1963 imputaron a vasco alguno las bombas de junio de 1960.

    La primera bomba que ETA colocó, según la documentación depositada en el Archivo de los Benedictinos de Lazkao que también consultó Lluch, pero no los revisionistas de 2010, lo fue en la sede del Movimiento Nacional de Gasteiz, el 15 de febrero de 1964, casi cuatro años más tarde que los sucesos comentados. No explotó. Al día siguiente, por el contrario, una bomba de ETA explotó en la sede del Gobierno Civil de Iruñea. Fue la primera.

    Hoy, las seis bombas de 1960 concitan una historia perversa. Detrás del fallecimiento de Begoña Urroz hay una vida que no pudo ser, que no llegó a desarrollarse, y eso es drama familiar que ahora vuelve a azuzarse por intereses que en nada tienen que ver con el afloramiento de la verdad. ETA ha ocasionado centenares de víctimas, algunas civiles, niños también. Pero no en esa ocasión.

    El recorrido de la verdad de esta tragedia es corto. Los archivos militares, jurisdicción de la época, pueden levantar el secreto de los atentados del DRIL en junio de este año de 2010. Habrán pasado 50 años, los preceptivos por la ley para consultar públicamente las diligencias e investigaciones. Dos archivos militares, uno en Ferrol y otro en Madrid, guardan la verdad. Espero que, como en otras ocasiones, una mano oculta no los haya hecho desaparecer para no prolongar el desasosiego de una familia.

    El Ayuntamiento de Lasarte-Oria celebrará el lunes un acto que ha resucitado la falacia

    El pasado 30 de diciembre el Ayuntamiento de Lasarte-Oria aprobó una moción del PSE, apoyada por el PP y la Plataforma Ciudadana Lasarte-Oria, por la que el próximo lunes se celebrará un «acto de homenaje a las víctimas del terrorismo». EA y EB se abstuvieron en la votación y el PNV no participó en la misma. Para que no quepa duda sobre a qué víctimas se refiere, en la propia web municipal se puede leer que «la banda terrorista ETA ha cometido múltiples atentados que han costado la vida a cerca de 900 personas de toda procedencia: policías, guardias civiles, militares, docentes, políticos, periodistas, empresarios, sindicalistas y un largo etcétera».

    El acto consistirá en el descubrimiento de una placa en la entrada del Consistorio «como reconocimiento institucional del valor humano en su máxima expresión y por la dignidad con que han sufrido un mal inconmensurable en nombre de todos». En el listado de víctimas a homenajear se encuentra el nombre de Begoña Urroz y a raíz de ello se ha vuelto a resucitar la falacia de que la niña de 22 meses, muerta al explotar una bomba colocada en la estación de Amara en Donostia el 27 de junio de 1960, es «la primera víctima de ETA».

    En torno a ello se han escrito en las últimas semanas diversos artículos periodísticos, desde pequeños apoyos a la noticia del acuerdo del Pleno señalando que «acudirán familiares de la primera víctima de ETA, un niña de 22 meses», hasta el reportaje central del suplemento dominical del diario español de mayor tirada, que conversó con los hermanos de la víctima y ofreció fotos de su álbum familiar.

    Todo ha coincidido, además, con la publicación de libro «Vidas Rotas», en el que sus autores -Rogelio Alonso, Marcos García Rey y Florencio Domínguez- incluyen también a Begoña Urroz como «la primera víctima de ETA», haciendo además un uso manipulado de otras obras, como denuncia en su artículo Iñaki Egaña.

    La falsedad de atribuir a ETA la autoría de la muerte de la pequeña de 22 meses no tiene ningún soporte documental y parte de suposiciones sin comprobación alguna, como han reconocido algunos de los que la han difundido. Sin embargo, encontró pronto eco tanto en artículos periodísticos y de opinión, como en páginas web y otros enlaces de Internet interesados en dar una visión muy parcial de la historia de Euskal Herria.

    http://www.gara.net/paperezkoa/20100212/182505/es/Como-construye-una-mentira/

    Artículo de El Pais: http://www.elpais.com/articulo/reportajes/primera/victima/ETA/elpepusocdmg/20100131elpdmgrep_1/Tes

      Fecha y hora actual: Vie Dic 09, 2016 10:42 am