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La verdad sobre la revolución cultural

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La verdad sobre la revolución cultural Empty La verdad sobre la revolución cultural

Mensaje por sorge el Mar Feb 16, 2010 11:45 am

Obrero Revolucionario #1252, 19 de septiembre, 2004, posted at http://rwor.org
Constantemente nos bombardean con el mensaje de que "el comunismo ha muerto", que no funcionó y no puede funcionar, y que las revoluciones que conquistan el poder llevan a la tiranía. Un elemento de esta cruzada ideológica es tergiversar sistemáticamente las experiencias revolucionarias de la Unión Soviética y China, sobre todo la Gran Revolución Cultural Proletaria. Muchas veces, a esas mentiras y calumnias les ponen un barniz de objetividad.
El PCR ha iniciado el proyecto PONGAMOS LAS COSAS EN CLARO con el fin de contar la verdad de esas revoluciones (sus grandes logros y victorias, al igual que sus errores y deficiencias), y popularizar las obras y observaciones de Bob Avakian que sintetizan dichas experiencias y sacan lecciones para hoy. La campaña abarcará investigación, ensayos, debates y difusión y se centrará en las universidades y escuelas. Invitamos a participar a todos los interesados.
La primera labor del proyecto es una respuesta a las acusaciones y tergiversaciones de la burguesía: Todo lo que te han contado sobre el comunismo es falso: Preguntas frecuentes sobre el socialismo, el comunismo y la Revolución Cultural . A continuación, una parte:
La Revolución Cultural de China es tan controvertida. La pintan como una gran purga que hizo Mao, sediento de poder, contra la oposición y que hundió a China en el caos. ¿Qué fue en realidad?
La Gran Revolución Cultural Proletaria de 1966 a 1967 fue un levantamiento revolucionario en que participaron cientos de millones de personas. Fue una especie de "revolución dentro de la revolución".
En 1949, la revolución obrero-campesina tumbó al gobierno. Estableció un sistema político y económico socialista que dio poder a las masas y generó muchas mejoras (vea "Pongamos las cosas en claro: Logros sociales y económicos de Mao" en el OR No. 1248). A pesar de eso, quedaban disparidades económicas y sociales significativas. Además, surgió una nueva élite privilegiada que tenía su centro político-organizativo en el seno del Partido Comunista y estaba aumentando su influencia política e ideológica.
A mediados de los años 60, esos seguidores del camino capitalista (los llamaron así porque proponían medidas que llevaban a la restauración del capitalismo) estaban maniobrando para tomar el poder. Querían reinstalar los sistemas de explotación y abrir las puertas a la dominación extranjera; en resumen, ¡querían convertir a China en el "paraíso de maquiladoras" que es hoy en día!
La Revolución Cultural, lejos de ser una "pugna de palacio", fue una lucha aguda y profunda para determinar qué camino seguiría el país y quiénes lo dirigirían: los trabajadores o una nueva clase burguesa.
Mao y las fuerzas revolucionarias del Partido Comunista movilizaron a las masas a levantarse para impedir que los seguidores del camino capitalista tomaran el poder y para sacudir los altos niveles del partido que estaban adoptando un molde burocrático-burgués. Sin embargo, la Revolución Cultural fue mucho más que eso. Las masas realizaron transformaciones revolucionarias de la economía, las instituciones sociales, la cultura y los valores de la sociedad, y hasta revolucionaron el partido. Mao llamó este proceso seguir la revolución bajo la dictadura del proletariado.1
En realidad, ¿se puede llamar eso un levantamiento popular? Más que todo, se oye que fue una horrible "limpieza" de la sociedad.
La Revolución Cultural no fueron "redadas" ni meter a la gente en "campos de trabajos forzados" ni obligar a todos a pensar igual. Los métodos de la Revolución Cultural fueron muy distintos. Los trabajadores, los campesinos y gente de todas las capas sociales participaron en críticas masivas de los círculos oficiales corruptos. Debatieron los planes económicos, el sistema de educación, la cultura y la relación entre el Partido Comunista y las masas populares. Mao no quería "purgas" políticas. Quería que las propias masas tomaran medidas para derrotar a los enemigos de la revolución. A continuación, unos ejemplos de cómo se libró la Revolución Cultural:
* Los Guardias Rojos. Millones de jóvenes se organizaron en esas brigadas políticas. Criticaron a los líderes del gobierno y del partido que estaban llevando el país por un camino capitalista. Condenaron las medidas elitistas de las universidades. Animaron a los obreros y a gente mayor a levantar la cabeza, a cuestionar y desafiar las medidas y autoridades reaccionarias. Viajaron al interior del país para popularizar el movimiento y conocer cómo vivían los campesinos.
* Cartelones de grandes caracteres. Estos cartelones escritos a mano aparecieron en las paredes de las universidades, las fábricas y los barrios con una enorme crítica pública de líderes y medidas oficiales. El papel y la tinta eran gratis, así que todos podían escribirlos. Suscitaban debates instantáneos. Gente común y corriente que quería debatir los temas políticos en gran escala publicó más de 10,000 periódicos y folletos; en Beijing, había más de 900 periódicos.2
* Derrocar a los que seguían el camino capitalista y crear nuevas estructuras de poder desde abajo. Unos 40 millones de obreros de las principales ciudades del país participaron en campañas complejas y reñidas para quitarle el poder a las élites atrincheradas.El ambiente político era electrizante; en Shanghai, había más de 700 organizaciones de fábricas. Al final de mucho debate político y experimentación, y con la dirección de los revolucionarios maoístas, se forjaron nuevas instituciones de gobierno proletarias.
¿No se cometieron muchos actos violentos durante la Revolución Cultural en que sufrió mucha gente inocente?
Las historias típicas del Occidente dan la impresión de que los ataques violentos a las personas y la eliminación física de la oposición contaban con el beneplácito de Mao, y que la violencia política era muy común, fuera la política oficial o no. Nada de eso es verdad.
La orientación de Mao respecto a la Revolución Cultural se especificó en documentos oficiales muy difundidos. En la Decisión de 16 Puntos , decía: "Donde hay debate, se debe proceder mediante la razón y no la fuerza".3 Otras declaraciones dieron instrucciones más detalladas. Por ejemplo, los Guardias Rojos no podían portar armas, hacer arrestos ni juzgar a nadie.
Mao exhortó a las masas a "cañonear el cuartel general" y derrocar al puñado de seguidores del camino capitalista que querían arrastrar a China de nuevo al capitalismo. Se trataba esencialmente de levantamientos políticos. Debate de masas, crítica y movilización política de masas : estas fueron las principales formas que tomó la lucha de clases durante la Revolución Cultural. A los líderes y a los funcionarios del partido se les dio la oportunidad de reformarse y participar en la lucha; al máximo se expulsó al 3% de los militantes del partido, lo que dista mucho de ser una gran "purga".
¿Hubo violencia? Sí. Era una lucha de clases profunda y turbulenta. Con un movimiento de masas sin precedentes y de gran escala (más de 30 millones de jóvenes activistas)... y en un país de tal tamaño (en ese entonces, 800 millones de habitantes)... sería difícil imaginar que fuera diferente. Inevitablemente, en cualquier gran movimiento social para corregir injusticias habrá excesos. Aquí hay que poner de manifiesto tres hechos:
Primero, la violencia que ocurrió fue limitada y esporádica, e involucró solo una minoría del movimiento.
Segundo, cuando se dieron actividades dañinas --por ejemplo, si los estudiantes de los Guardias Rojos atacaron físicamente o humillaron a funcionarios, o si aprovecharon el movimiento para saldar cuentas u ofensas personales-- la dirección maoísta condenó y criticó esas actividades. Por ejemplo, en Beijing los obreros que seguían la línea de Mao entraron a las universidades a parar las peleas entre diferentes facciones estudiantiles y a ayudarlos a resolver sus diferencias.4
Tercero, los altos funcionarios que seguían el camino capitalista azuzaron mucha de esa violencia para defender sus puestos. Si se les criticaba, movilizaban grupos de obreros y campesinos a atacar en nombre de la Revolución Cultural. ¡Incluso crearon grupos conservadores de Guardias Rojos que iban de una parte a otra causando caos! Querían desacreditar la Revolución Cultural y desviar las críticas hacia otras personas.
Al final, en 1976 los seguidores del camino capitalista lograron derrocar el poder proletario, y fueron ellos quienes desataron la violencia reaccionaria del ejército contra las protestas de estudiantes y obreros en la plaza Tiananmen en 1989.
¿Qué dicen sobre el tratamiento a los artistas e intelectuales, y la política de mandar a gente al campo?
No se atacó a artistas, intelectuales o profesionistas como grupo o capa social. Al contrario, se les animó a participar en el movimiento revolucionario, mirar sus obras desde la óptica de la lucha para crear una nueva sociedad y examinarlas para ver si contribuían al avance de la revolución o lo retrasaban.Una meta de la Revolución Cultural fue fomentar arte revolucionario protagonizado por las masas que las ayudara a impulsar la historia.
Otro objetivo era acabar con el desequilibrio cultural que existía en el país. Los artistas, intelectuales y profesionistas vivían mayormente en las ciudades y su trabajo estaba divorciado de la sociedad en general y en particular del 80% de la población que vivía en el campo. Por toda la sociedad, la Revolución Cultural suscitó debates sobre la necesidad de disminuir las desigualdades entre el trabajo intelectual y el trabajo manual, entre las ciudades y el campo, entre la industria y la agricultura, y entre hombres y mujeres.
Se exhortó a los artistas, médicos, trabajadores técnicos y científicos y a la gente educada a unirse a los obreros y campesinos: aplicar sus conocimientos a lo que la sociedad necesitaba, convivir con la gente trabajadora, compartir información y aprender de ella. Grandes cantidades de jóvenes y profesionistas respondieron al llamamiento de Mao de "servir al pueblo" e ir al campo.
Para que los cambios sociales echaran raíces, era necesario también establecer nuevas normas sociales. Por ejemplo, se requirió que los egresados de las prepas pasaran un mínimo de dos años en las aldeas o en las fábricas antes de seleccionar cuáles entrarían a la universidad. Así que hubo un elemento de coacción (es decir, las normas se hicieron cumplir), pero hay que preguntarse: ¿te opondrías, por ejemplo, a la integración racial simplemente porque es ley? Para muchos intelectuales, dejar atrás sus privilegios e integrarse con las masas del campo fue una experiencia fantástica.5
Los ataques contra la Revolución Cultural por "destruir vidas" y "arruinar carreras profesionales" en el fondo representan oposición a sus radicales medidas sociales antielitistas.
A menudo se dice que la práctica de mandar al campo a médicos, ingenieros, intelectuales y otras personas capacitadas fue una forma de "castigarlas". No es cierto. Hay que mirar eso en el contexto socio- económico amplio: la China maoísta buscaba un desarrollo equilibrado e igualitario. En el tercer mundo hay una crisis de urbanización caótica y desarrollo desequilibrado: con ciudades gigantescas, insostenibles en términos medioambientales, y rodeadas de crecientes barriadas de miseria; migración masiva de campesinos a la ciudad en busca de trabajos que no hay; medidas económicas, y sistemas educativos y de salud que benefician a los acomodados de las ciudades a expensas de los pobres de la ciudad y del campo. El gobierno maoísta rechazó tales modelos occidentales de sobrepoblación urbana; al contrario, quería integrar el desarrollo industrial y el desarrollo agrícola, descentralizar la capacidad productiva y superar las disparidades regionales. Dicha estrategia prestaba atención al bienestar del campo y daba prioridad a las necesidades de los explotados y olvidados.
Pero he leído muchas historias de personas que vivieron durante la Revolución Cultural y hablan de gran sufrimiento personal.
Las diferentes clases sociales y sus representantes literarios tienen nociones distintas de qué es "justo" e "injusto", de qué es "horrible" y qué es "liberador". El hecho de que alguien "lo vivió" no cambia nada de esto; no le da a esa persona un conocimiento objetivo de los hechos.
Muchos profesionistas de la ciudad pensaban que la Revolución Cultural los "trató muy mal". Tenían que aguantar críticas, se les desbarató su mundito, perdieron sus privilegios: esas fueron las "heridas" que sufrieron... y que cuentan con bastante exageración. No es de sorprenderse que en Estados Unidos se elogian efusivamente y se promocionan esos libros, y en China también (pues los enemigos de la Revolución Cultural llegaron al poder en 1976). Las reseñas e "historias personales" que presentan una visión positiva de la Revolución Cultural generalmente no se publican.
Piénsalo. ¿A qué conclusión llegarías sobre la revolución francesa si leyeras puras historias escritas por la vieja aristocracia? ¿Qué pensarías de la guerra de Secesión si hablaras solo con los terratenientes de las plantaciones? ¿O de la lucha por la acción afirmativa si hablas con una persona blanca que se queja de "opresión" porque no lo aceptaron en la facultad de derecho que quería? Es lógico pensar que tales "historias personales" están muy predispuestas contra el cambio social.
Lo mismo con la Revolución Cultural. Las capas sociales más privilegiadas ven, y distorsionan, la Revolución Cultural desde cierta óptica. Esto no quiere decir que nada se aprenderá de esas historias ni niega que se cometieron errores. Pero esas narraciones personales tergiversan los acontecimientos, el movimiento de masas y las principales tendencias de la Revolución Cultural. Impiden ver claramente los intereses de clase y los programas sociales que estaban en conflicto.
¿Tuvo logros la Revolución Cultural?
Para empezar, la Revolución Cultural conservó el poder en manos del proletariado e impidió por 10 años (1966 a 1976) la restauración capitalista. Además, llevó a profundos cambios sociales e institucionales, y popularizó la orientación de una sociedad organizada según el principio de "servir al pueblo". He aquí unos ejemplos:
* La educación. Se transformaron las universidades, donde predominaban los hijos e hijas de intelectuales, cuadros del partido y las viejas clases privilegiadas. Se revisó completamente el plan de estudios para que concordara con las necesidades de una sociedad igualitaria. Se criticaron los métodos autocráticos de enseñanza. En todos los niveles, la educación se veía como más que lecciones aprendidas en la clase y como un proceso social de toda la vida. Los estudios y la investigación se combinaron con el trabajo manual productivo. Se consideraba que la política y el estudio revolucionarios eran esenciales para el proceso educativo. La Revolución Cultural atacó la idea de que la educación es una palanca para conseguir un mejor puesto y que el conocimiento es una herramienta para ganar mayores privilegios. Al contrario, fomentó nuevos valores y la orientación de que el conocimiento se adquiere y se usa para el bien colectivo.
Las universidades aceptaron a estudiantes sin exámenes de entrada y a comienzos de los años 70 la gran mayoría de los estudiantes eran de familias de obreros y campesinos. Aumentaron enormemente los recursos destinados a la educación en las zonas rurales; por ejemplo, el estudiantado en las escuelas secundarias aumentó ¡de 15 millones a 58 millones!6 La acusación de que la Revolución Cultural fue una "década perdida" en cuanto a la educación es una tergiversación absurda... y otro ejemplo de prejuicios de clase.
* La cultura. "Las obras modelo" de la ópera y el ballet ensalzaron a los obreros y campesinos y retrataron su resistencia a la opresión (en lugar de los viejos dramas de emperadores). Se combinaron técnicas occidentales y tradicionales chinas, y muchas obras nuevas pintaron el desafío de mujeres revolucionarias a las relaciones sociales patriarcales. Hubo una explosión de creatividad entre las masas: en cuento, poesía, pintura y escultura, música y danza. Brotaron muchos grupos culturales y de cine en las zonas rurales. Entre 1972 y 1975, hubo cuatro exhibiciones nacionales de arte en Beijing (en que artistas no profesionales crearon el 65% de las obras) y acudieron 7.8 millones de personas, una cantidad jamás vista antes de la Revolución Cultural.7
* Administración económica. La tradición de gerentes individuales en las fábricas y otros lugares de trabajo se desvaneció. Nuevas combinaciones de "tres-en-uno" (trabajadores, técnicos y militantes del Partido Comunista) se encargaron de la administración diaria de las fábricas. Los trabajadores pasaban parte del tiempo en administración y los administradores pasaban parte del tiempo en las máquinas como cualquier obrero.8
* Nuevas maneras de hacer investigación científica. Se inició la "investigación a puerta abierta": los institutos de investigación se mudaron al campo e invitaron la participación de campesinos; los laboratorios técnicos abrieron sus puertas para admitir a obreros; y las universidades establecieron laboratorios en las fábricas y barrios populares. Se publicaron manuales de ciencias para las masas.9
En conclusión...
La Revolución Cultural fue un movimiento histórico sin precedentes. Con el sistema socialista ya establecido, Mao y los revolucionarios del Partido Comunista de China movilizaron la actividad consciente y la creatividad de las masas para impedir la restauración del viejo sistema e impulsar la revolución socialista hacia el comunismo: hacia la eliminación de las clases y de toda relación de explotación. En toda la historia, jamás se ha visto un movimiento de masas o una lucha de esa magnitud, guiada por una política y unos principios tan revolucionarios. Jamás se ha visto un esfuerzo tan radical por transformar relaciones económicas, instituciones políticas y sociales, cultura, costumbres e ideas.
¿Hubo fallas o se cometieron errores durante la Revolución Cultural? Sí, y a veces bastantes serios. Pero en el contexto de los enormes logros, y en comparación con los horrores de la sociedad capitalista, esos problemas eran secundarios.
Pero la revolución comunista no debe estancarse. Los revolucionarios tienen que aprender críticamente de la experiencia, sin temor a interrogarse, seguir adelante y llegar más lejos cada vez. Bob Avakian ha desbrozado nuevos terrenos del marxismo-leninismo-maoísmo que nos capacitan para hacer eso.
Bob Avakian plantea una visión vibrante del socialismo y el comunismo. Ha profundizado el conocimiento de cuáles son las tareas y las contradicciones de la dirección revolucionario, y de cómo desencadenar a las masas a gobernar y transformar la sociedad. Ha hablado del papel indispensable del disentimiento en la sociedad socialista, y de su contribución al espíritu de crítica que debe imbuir toda la sociedad. Ha señalado la importancia de las esferas intelectuales y culturales en el socialismo, resaltando que la sociedad socialista necesita --y debe fomentar-- gran efervescencia, creatividad y experimentación intelectuales.10
Si anhelas un mundo diferente... tienes que explorar la verdad de la Revolución Cultural... tienes que explorar las obras con visión de futuro de Bob Avakian.
________________________________________
NOTAS:
1 Bob Avakian, Las contribuciones inmortales de Mao TseTung (Chicago: RCP Publications, 1979), capítulos 6 y 7.
[Regrese al art�culo]
2 Mobo C. F. Gao, "Debating the Cultural Revolution: Do We Only Know What We Believe", de Critical Asian Studies , tomo 34, No. 3, p. 428.
[Regrese al art�culo]
3 "Decisión del Comité Central del Partido Comunista de China Sobre la Gran Revolución Cultural Proletaria" (adoptada el 8 de agosto de 1966), de Importantes Documentos de la Gran Revolución Cultural Proletaria (Pekín: Ediciones en Lenguas Extranjeras, 1970).
[Regrese al art�culo]
4 Han Suyin, Wind in the Tower (Boston: Little, Brown, 1976), parte II, capítulos 3-5.
[Regrese al art�culo]
5 Por ejemplo, Xueping Zhong, et al, Some of Us: Chinese Women Growing Up in the Mao Era (New Brunswick: Rutgers University Press, 2001).
[Regrese al art�culo]
6 Dongping Han, The Unknown Cultural Revolution: Educational Reforms and Their Impact on China's Rural Development (New York: Garland Publishing, 2000), p. 88; Suzanne Pepper, "Education" in Roderick MacFarquhar and John K. Fairbank, editores de The Cambridge History of China , tomo XV (Cambridge: Cambridge University Press, 1991), p. 416; Ruth Gamberg, Red and Expert: Education in the People's Republic of China (New York: Schocken, 1977).
[Regrese al art�culo]
7 Gao, " Debating the Cultural Revolution", páginas 427-430. Gao, quien participó en la Revolución Cultural, describe así el impacto de la nueva cultura en las aldeas: "Los campesinos organizaron por primera vez grupos de teatro y montaron obras que combinaban el contenido y la estructura de las ocho óperas de Pekín modelo con la lengua y la música de la localidad. Además de divertirse, aprendieron a leer y escribir. También organizaron competencias deportivas con otras aldeas. Todas esas actividades eran una oportunidad para conocer a otras personas, comunicarse, enamorarse. Les daban disciplina y organización, y creaban una esfera pública de reuniones fuera de la familia y los clanes tradicionales. Eso nunca había sucedido antes y no ha vuelto a suceder después".
[Regrese al art�culo]
8 Stephen Anders, China's Industrial Revolution (New York: Pantheon, 1977).
[Regrese al art�culo]
9 Science for the People, China: Science Walks on Two Legs (New York: Avon, 1974).
[Regrese al art�culo]
10 Por ejemplo, Bob Avakian, "Empeñarse en la revolución, Promover la Producción - Cuestiones de concepción y método"; "Escalar las alturas y Volar sin una red de seguridad"; y "Dictadura y democracia, y la transición socialista al comunismo". Todos están en rwor.org.
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La verdad sobre la revolución cultural Empty ALGUNAS LECCIONES DE LA REVOLUCION CULTURAL

Mensaje por Jose Maria el Jue Mar 18, 2010 1:38 pm

EL “GRAN SALTO ADELANTE”

Aunque la revolución cultural china tuvo características más destructivas y prolongadas, ésta tuvo un antecedente: el “Gran Salto Adelante”. Este fue un movimiento que duró unos dos años para aumentar la producción de manera máxima, especialmente la de acero, en la industria y también de productos agrícolas en el campo. Sus resultados prácticos fueron un fracaso. Hubo un gran aumento de la producción de acero, pero gran parte de ella de escasa o nula calidad y en detrimento de otros sectores en los que muchos trabajadores dedicaban algún tiempo para aumentar la producción de acero. El acero era fabricado por todas partes, ciudades, pueblos y comunas, llegando a mezclar diferentes metales en hornos caseros durante el proceso de fundición. Ello hizo que buena parte del acero producido fuera de mala o muy mala calidad.

En el campo se llevó a cabo la colectivización y para aumentar la producción se ideó la matanza de pájaros para evitar que se comieran las semillas. Pero ello produjo una baja espectacular en la producción agrícola de 1959 debido a que al disminuir en gran cantidad los pájaros, aumentaron en gran cantidad los insectos que provocaron enormes pérdidas (junto con el tiempo dedicado por los campesinos a crear fundiciones caseras para el acero).

El fracaso del Gran Salto Adelante supuso una relativa autocrítica de Mao y su desplazamiento del trabajo diario del gobierno hacia Liu Shaochi y Deng Xiaoping. Pero el desencadenamiento de la revolución cultural en 1966 supuso la reafirmación de Mao y la eliminación política total o parcial de quienes habían restaurado el orden socialista y el desarrollo económico en el país de 1960 a 1966.

LA “GRAN REVOLUCIÓN CULTURAL PROLETARIA”

La “revolución cultural” china consideraba que para evitar el peligro de restauración capitalista en China que Mao Zedong ya veía inevitable en la URSS, es necesario continuar considerando la lucha de clases como la tarea central y por tanto hay que continuar el proceso de agitación y propaganda, de educación ideológica de la revolución proletaria y eliminando a los seguidores del “camino capitalista” dentro del partido y en la sociedad. Es más se considera que en el futuro ha de haber más revoluciones culturales para evitar el peligro de restauración. En el proceso de la revolución cultural adquirieron especial protagonismo por un lado Lin Biao, elegido por el propio Mao como sucesor y editor del Libro Rojo, que intentó posteriormente apartar a Mao. Lin Biao se vio desautorizado y descubierto al preparar un intento de golpe de estado y murió huyendo en vuelo hacia la URSS en 1971. Por otra parte la llamada banda de los cuatro (según la definición del propio Mao a mediados de la década de los 70) formada por la esposa de Mao y otros tres dirigentes.

Lin Biao y la banda de los cuatro crearon un ambiente de fanatismo alrededor de la figura de Mao, estimulando el culto feudal a su persona, dotándolo de supuesta infalibilidad divina. La banda de los cuatro llegó a formular los antimarxistas dos “todo lo que sea” formulada en el editorial titulado “Estudiar bien los documentos para aprehender la clave”: “Debemos mantener con firmeza todo lo que sea una decisión que haya sido tomada por el Presidente Mao y seguir invariablemente todo lo que sea una instrucción que haya sido impartida por él”.

Al mismo tiempo, consideraban que “es preferible ser rojo a ser experto”, “es preferible un trabajador sin cultura”, “poseer más conocimientos es ser más reaccionarios” y etiquetaron como “enemigo número 9” e “intelectuales burgueses” a los intelectuales, artistas, técnicos y científicos y enviaron gran cantidad de ellos a trabajar en el campo para “reeducarse”, haciendo retroceder el nivel de la ciencia, de la tecnología y la cultura en toda China.

Durante la revolución cultural se impulsó el sistema de distribución del “igualitarismo” de “comer todos de una olla común”, se eliminó de hecho la autoridad de las organizaciones del partido suplantándola con las decisiones de “comités revolucionarios” y los “guardias rojos”, se eliminó la autoridad jerárquica suplantándola con “movilizaciones revolucionarias de las masas” y se ensalzó el llamado “comunismo de los pobres”.

Como consecuencia de todo ello, muchos comunistas y personas de las masas fueron etiquetados como “contrarrevolucionarios” y fueron víctimas de represión arbitraria.

EL SOCIALISMO CON CARACTERÍSTICAS CHINAS

El 4 de abril de 1976, tres meses después del fallecimiento de Zhou Enlai, tuvo lugar en Beijing y en otras ciudades del país, un amplio movimiento de masas en memoria de Zhou Enlai, en protesta contra la banda de los cuatro y en señal de rechazo a las criticas contra Deng Xiaoping. La represión de la banda de los cuatro, origino una gran concentración de protesta en la Plaza de Tian’anmen que a pesar de ser calificada por Mao de “incidente contrarrevolucionario”, sentó las bases de masas para la liquidación de la banda de los cuatro y el final de la revolución cultural.

En diciembre de 1978, la III Sesión Plenaria del XI Comité Central sentó las bases teóricas y prácticas decisivas para iniciar el proceso de reforma y apertura y la construcción del socialismo con características chinas. A partir de esa sesión histórica y en los años siguientes se tomaron las siguientes medidas:

Se desplazó el centro de actividad del partido y del gobierno a las cuatro modernizaciones de la agricultura, industria, tecnología y defensa, guiadas por los cuatro principios fundamentales (persistir en el camino socialista, persistir en la dictadura del proletariado, persistir en la dirección del Partido Comunista y persistir en el marxismo-leninismo y el pensamiento de Mao Zedong).

Se desechó que la lucha de clases y una nueva revolución pudieran ser las tareas centrales, por ser ello contrario al carácter socialista de la realidad de China y al marxismo. Una vez tomado el poder la contradicción esencial pasa a ser entre el débil y limitado desarrollo de las fuerzas productivas y la creciente demanda del pueblo.

Se restauró la dirección del partido y la disciplina jerárquica en el ejército, considerando anarquismo los intentos de suplantarlos con comités paralelos o “movilizaciones de las masas” y “dazibao”. Se restauraron las personas y dirigentes victimas de la represión arbitraria durante la revolución cultural.

Se descartó el “igualitarismo” de “comer todos de una olla común” por ser un criterio de distribución ajeno tanto a la fase socialista (a cada cual su trabajo) como a la comunista (a cada cual según sus necesidades). Se determinó que China se encontraba en la fase primaria del socialismo y que dicha fase podría durar 100 años desde la creación de la República Popular. Sobre esa base se estableció el sistema de distribución sobre la base de la aportación práctica, concreta, de cada cual al desarrollo de las fuerzas productivas y no sobre la base de su posición política teórica. Teniendo en cuenta el gran peso de miles de años de feudalismo en la sociedad china, se impulsó las inversiones extranjeras, y la existencia del sector de economía privada para estimular la competitividad y la iniciativa y como complemento necesario y estímulo de la columna vertebral de la economía estatal y pública socialista.

Se desechó el concepto de “comunismo de los pobres” por considerarlo ajeno al marxismo leninismo y al pensamiento de Mao Zedong. La sociedad comunista es lo contrario a la pobreza, presupone la gran riqueza material y espiritual de la sociedad. La sociedad socialista, en esa dirección, no puede ser considerada como tal, si no avanza en las satisfacciones materiales y espirituales de las masas y es capaz de eliminar con relativa rapidez la pobreza y escasez heredadas del viejo sistema social.

En el terreno teórico se desecharon los pronunciamientos teóricos al margen de la práctica y del desarrollo de las fuerzas productivas, como algo ajeno al marxismo y a las necesidades de las masas de China. Se combatió como propio del feudalismo el culto a las personas por muy eminentes que éstas sean, el fanatismo y el patriarcalismo. Se asumió que la educación ideológica para que las masas hagan suyo el socialismo, sólo tiene eficacia en la medida que va acompañada y precedida por el desarrollo material para eliminar la pobreza y la escasez, sin lo cual queda en palabrería vacía.

Con respecto a Mao Zedong se hizo una evaluación de 70% positiva y 30% negativa, considerando que el pensamiento de Mao Zedong prevaleció sobre los errores de los últimos años de su vida. Se estableció que un condicionante esencial de dichos errores de Mao fue el largo periodo de varios siglos de feudalismo en China, con la consecuencia del culto fanático a su persona permitido por él y las actitudes patriarcales, lo cual originó su separación con respecto a la realidad objetiva, a las masas y a sus necesidades reales. La elección personal de sucesores como Lin Biao y Hua Kuofeng es una práctica propia del feudalismo, inferior incluso al capitalismo.

El pensamiento Mao Zedong representa todo lo correcto que hizo en su vida, especialmente la aplicación y desarrollo del marxismo leninismo a las condiciones de China en los terrenos del carácter de la revolución china que posibilitó la toma del poder y el aplastamiento de la supremacía del imperialismo y el feudalismo, la estrategia, táctica con la sucesiva política de alianzas, la filosofía, especialmente la existencia universal de la contradicción en sus diferentes niveles, la relación entre práctica y teoría y el desarrollo del concepto marxista del conocimiento en base a buscar la verdad en los hechos y la política internacional sobre la base de la teoría de los 3 mundos. Los errores de Mao en los últimos años de su vida estaban en completa contradicción con el pensamiento de Mao Zedong.

Se consideró que puesto que el feudalismo es una etapa histórica anterior e inferior al capitalismo, suponía intentar dar la vuelta al carro de la historia a preferir la pobreza extrema y la ociosidad (el comunismo primitivo de la banda de los cuatro) a la iniciativa privada y a la creación de empresas competitivas exigentes con una moderna gestión y producción. En ese sentido, la existencia de determinadas formas capitalistas sometidas a la columna vertebral estatal y pública del estado socialista en la sociedad china es inevitable en el proceso histórico hasta eliminar todo vestigio de feudalismo y consolidar la modernización. La existencia de empresarios del sector privado en países socialistas como China o Vietnam durante todo ese periodo no supone la existencia de la burguesía como clase en la medida que no pueden realizar actividades contrarias al estado socialista, ni pueden controlar el sistema financiero ni la economía central de la nación. En todo caso la existencia de ese sector privado es siempre preferible a tener la mitad del terreno cultivable en el campo, ocioso, sin trabajar, como ha pasado y se está rectificando ahora en Cuba.

La apropiación privada de plusvalía no se realiza solamente en el marco de las empresas y empresarios privados. Mucho más ocurre bajo el sistema de distribución “igualitario” de “comer de una olla común” de la “revolución cultural”. Quien no trabaja se apropia de la plusvalía de quienes trabajan. Quien trabaja menos se apropia se la plusvalía de quien trabaja más. Con el agravante de que al final, el resultado es que no trabaja nadie o todos trabajan lo mínimo.

Respecto a la reunificación de la patria, su materialización sólo sería factible sobre la base de “un país, dos sistemas”. El desarrollo de la República Popular China es indispensable para materializar la reunificación y no basta sólo las declaraciones patrióticas pues el mejor patriotismo es el desarrollo. Del mismo modo, debido al reconocimiento de las diferencias del punto de partida entre los territorios, se establece un estatus de verdadera autonomía durante al menos 50 años.

En el terreno internacional se reafirma que China nunca será una superpotencia independientemente de su nivel de desarrollo. Se ratifica la coexistencia pacífica y se elude todo reconocimiento entre estados en base a ideología, partiendo de la base de que sólo cada pueblo puede decidir su propio camino, porque sólo cada pueblo y cada partido en cada país puede llegar a conocer su realidad social
y posibilitar su transformación. El origen de esta posición es el criterio marxista de que, en general, los factores determinantes en el desarrollo de los fenómenos son los internos. Como consecuencia, el conocimiento sólo puede adquirirse mediante el contacto permanente con la propia realidad social y la lucha para transformarla.

El valor real o ficticio de las autodefiniciones solo puede ser avalada por la práctica social de cada momento en el propio país y si sirven o no, al desarrollo de las fuerzas productivas en beneficio de cada pueblo bajo el socialismo, o a la transformación social y cambio de clases en el poder bajo el capitalismo. Del mismo modo, en la política internacional, la imposición extranjera por la fuerza a otros pueblos, no puede ser justificada o aprobada en nombre de una ideología, sea cual sea, y se torna a la corta o a la larga en contra de ésta.

CONCLUSIONES

La realidad actual demuestra en la práctica varios aspectos importantes:

La política de reforma y apertura en China ha sacado de la miseria a 400 millones de personas en 30 años en un país un 23% de la población mundial y solo el 7% del terreno cultivable. Y ello sin invasiones a otros países y con una política de igualdad y beneficio mutuo, de ganar-ganar con todos los países y especialmente con el tercer mundo. Es un caso único en la historia de la humanidad, un país que emerge con tal rapidez de manera pacífica a pesar de las continúas provocaciones externas tanto de los imperialistas como de “izquierdas radicales y/o “comunistas” (verdaderos anarco-trotskistas) estimulados de hecho por el imperialismo y la permanente campaña anti-China de sus medios totalitarios de manipulación de masas de Occidente.

La derrota de la “revolución cultural” supone la derrota de la ideología feudal en China y la recuperación del marxismo elevándolo y desarrollándolo a un nivel superior.

Las etapas históricas, sociedades primitivas, esclavismo, feudalismo, capitalismo, socialismo y comunismo son sucesivas y no se pueden obviar.

El mayor aporte al internacionalismo hoy es el desarrollo socialista de casi la cuarta parte de la humanidad ante el panorama de recesión del capitalismo internacional.

En la práctica, y cada vez más China se convierte en el referente principal de la lucha por su emancipación en el tercer mundo y en los países socialistas. Sin embargo, China no pretende guiar a los demás países, ni decir a los demás lo que han de hacer. Algunos países socialistas han tenido también ellos que rectificar sus anteriores políticas para intentar superar el estancamiento y eliminar sus graves ataques a la República Popular China.

De la misma manera que en la lucha de clases existe una vanguardia comunista y ésta no puede deshacerse esperando que el conjunto de las masas adquieran espontáneamente el nivel ideológico, político y organizativo del partido, en la construcción económica socialista es necesario que la vanguardia de los más esforzados y abnegados trabajadores abran la brecha en el desarrollo material y alcancen antes que el resto, sirviéndoles de ejemplo y gracias a su esfuerzo, su elevación profesional y productiva y por
tanto su bienestar económico.

La madurez de una ideología es como la de las personas. Se adquiere con el sucesivo conocimiento del análisis de la práctica que se vive y transforma, especialmente, de las lecciones de los fracasos.



Última edición por Jose Maria el Sáb Mar 23, 2013 9:33 am, editado 1 vez
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Mensaje por RDC el Jue Mar 18, 2010 2:35 pm

Ese artículo solo menciona los fallos del Gran Salto Adelante pero lo que no dice es que durante el Gran Salto Adelante la renta nacional aumentó en un 58%, se modernizó el campo, el número de tractores y el uso de fertilizantes químicos se multiplicó por siete, se crearon 26.000 comunas populares y aparte de las tareas agrícolas que llevaban a cabo se construyeron 150.000 km de carreteras, se abrieron 80 minas y se repoblaron 42 millones de hectáreas. Y las comunas populares poseían el control de los medios de producción, eran autosuficientes y tenían sus propias milicias populares.

Es ciero que despues de esto vinieron los Tres Años Negros (1959-1961), pero no solo tuvieron sus causas en los fallos de la dirección y organización del Gran Salto Adelante, que también, sino que en esos años existieron una serie de catástrofes climatológicas como los 170 millones de hectáreas afectadas por la sequía o las inundaciones.

De todos modos, Mao hizo autocrítica sobre los fallos del Gran Salto Adelante.

La crítica que se hace en ese artículo a la Revolución Cultural no utiliza datos ni argumentos por lo tanto no puedo dar una contestación. A lo único que contestaré es sobre Lin Biao. Lin Biao no intentó ningún golpe de Estado, lo único que hizo fue oponerse con toda la razón al establecimiento de relaciones diplomáticas con los EE UU. Lo de que murió escapando es la versión de los revisionistas, yo no me la creo. Me parece que los revisionistas tuvieron algo que ver con su desaparición.
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Mensaje por sorge el Vie Mar 19, 2010 10:53 am

Interesante documento el que aporta Jose Maria, me gustaria saber, por favor, que dieras cuales son las referencias bibliograficas en las cuales se basa dicha aportación, lo digo porque en el articulo que yo cuelgo viene abajo muchas referencias en las cuales se basa dicho articulo. No es por poner en duda vuestra afirmaciones, pero me parece un metodo cientificamente adecuado.
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Mensaje por Jose Maria el Miér Mar 24, 2010 6:39 pm

RDC dijo: "Ese artículo solo menciona los fallos del Gran Salto Adelante pero lo que no dice es que durante el Gran Salto Adelante la renta nacional aumentó en un 58%, se modernizó el campo, el número de tractores y el uso de fertilizantes químicos se multiplicó por siete, se crearon 26.000 comunas populares y aparte de las tareas agrícolas que llevaban a cabo se construyeron 150.000 km de carreteras, se abrieron 80 minas y se repoblaron 42 millones de hectáreas. Y las comunas populares poseían el control de los medios de producción, eran autosuficientes y tenían sus propias milicias populares.

Es ciero que despues de esto vinieron los Tres Años Negros (1959-1961), pero no solo tuvieron sus causas en los fallos de la dirección y organización del Gran Salto Adelante, que también, sino que en esos años existieron una serie de catástrofes climatológicas como los 170 millones de hectáreas afectadas por la sequía o las inundaciones.

De todos modos, Mao hizo autocrítica sobre los fallos del Gran Salto Adelante.

La crítica que se hace en ese artículo a la Revolución Cultural no utiliza datos ni argumentos por lo tanto no puedo dar una contestación. A lo único que contestaré es sobre Lin Biao. Lin Biao no intentó ningún golpe de Estado, lo único que hizo fue oponerse con toda la razón al establecimiento de relaciones diplomáticas con los EE UU. Lo de que murió escapando es la versión de los revisionistas, yo no me la creo. Me parece que los revisionistas tuvieron algo que ver con su desaparición.."


Las estadísticas del Gran Salto Adelante son considerablemente falsas. El propio Mao en su autocrítica sólo parcial, reconoció que dichas estadisticas estaban infladas en un 30%. Sin embargo, en realidad fue mucho mayor, pues la mayoría del acero producido en más un millón de hornos tuvo que ser finalmente desechado por ser de mala calidad, al haberse mezclado diferentes tipos de metales sin ningún criterio cientifico. A pesar de ello, las estadisticas oficiales tenian en cuenta todo el acero deficiente (que era la mayoría) como producto final.

Igualmente pasó en el campo, debido al voluntarismo y a la falta de criterios cientificos (como hacer morir a los pajaros mediante ruido permanente para que no comieran las semillas, lo que origino plagas de insectos). El hambre que causó grandes desastres en los siguientes años tuvo como el aspecto esencial la dedicación de los campesinos a la creación de acero inservible y la creación de grandes comunas inoperantes regidas por el criterio de distribución antimarxista del igualitarismo, es decir, "comer todos de una olla común". Ello consolidó la pasividad heredada del antiguo sistema feudal, y como consecuencia la falta de productividad y el hambre.

Mao, aunque tuvo que reconocer parte de sus errores no permitió una critica completa. El jefe militar heroe de Corea, Peng Dehuai, le realizó una critica abierta en una de los sesiones del Politburó, siendo acusado por Mao de derechista y siendo destituido. A pesar de ello, Mao tuvo que ceder el trabajo del Gobierno a Liu y Deng.

En cuanto a la revolución cultural, me sorprende mucho que diga que no doy datos ni argumentos, lo que evidencia que usted no ha leido el articulo entero o bien es que usted no los acepta, que es otra cosa y a lo cual tiene perfecto derecho. En cuanto a Lin Biao no fueron los que usted llama "revisionistas", los que impidieron su golpe de estado. Durante 6 años de la revolución cultural y en ese tiempo, Deng Xiaoping y su compañera estuvieron bajo arresto domiciliario y trabajando lejos de Beijing a sus 66 años en una fabrica limando hierros 4 horas al dia con vigilancia militar de un soldado. Fue el propio Mao el que desconfió de Lin Biao por sus continuas y desmedidas alabanzas personales y su intento de relegar a Mao a figura decorativa y asumir él el poder ejecutivo total. Fue Mao, con el apoyo de Chu en Lai, el que se enfrentó a él, impidiendole realizar la maniobra politica.

Sorge dijo: "Interesante documento el que aporta Jose Maria, me gustaria saber, por favor, que dieras cuales son las referencias bibliograficas en las cuales se basa dicha aportación, lo digo porque en el articulo que yo cuelgo viene abajo muchas referencias en las cuales se basa dicho articulo. No es por poner en duda vuestra afirmaciones, pero me parece un metodo cientificamente adecuado"

Las referencias bibliograficas, compañero Sorge, son multiples producto de un trabajo de sintesis durante años sobre fuentes chinas. Las más importantes son:
Obras escogidas de Den Xiaoping, especialmente el II Tomo
Documentos de III Sesión plenaria del XI Comité Central del PCCh
Sobre algunos problemas históricos desde la fundación de la RPCH
Deng Xiaoping y la revolucion cultural, una relacion de hechos concretos, un libro escrito por la hija menor de Deng, Deng Rong, editado en castellano por la Editorial Popular.
Comentarios editoriales de diferentes ediciones del Pueblo en línea en castellano. Etc.
Muchos de los escritos anteriores lo puedes encontrar en la pagina web en inglés del Partido Comunista de China que puede ser traducida con el google,
http://english.cpc.people.com.cn/

Saludos.
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Mensaje por Iosif el Miér Mar 31, 2010 12:00 pm

La Gran Revolución Cultural Proletaria en China


Introducción

A mediados de la década de los sesenta la experiencia de la Dictadura del Proletariado en el mundo había fracasado. El movimiento comunista internacional se había dividido, quedando mayoritariamente encuadrado bajo el liderazgo del revisionismo que había ocupado el poder en la URSS en los tres años que median entre la muerte de Stalin y el XX Congreso del PCUS. La nueva clase dominante en los países socialistas , con la colaboración más o menos firme de la mayoría de las direcciones de los partidos del movimiento comunista internacional, dirigía un ataque sin precedentes contra todas las reticencias a este giro que surgían por doquier en todos los partidos hermanos. Las causas de todo ello eran debilidades y carencias internas al propio comunismo que entrañaban un erróneo desarrollo de la lucha de clases en el periodo de transición al comunismo, el socialismo, bajo el régimen de Dictadura Proletaria.

La República Popular China se ve confrontada con este frente en el interior del Estado y del propio partido chino y en el frente internacional dentro del movimiento comunista. La disyuntiva es la misma, seguir la vía revisionista soviética o desarrollar la revolución venciendo las resistencias internas y desarrollando la Dictadura del Proletariado, lo cual implica lucha.

Desde el nacimiento de la Republica Popular en 1949, el intento de importar el modelo de planificación soviético en la construcción del socialismo tropieza con dificultades propias y añadidas que encaminan al país por los mismos derroteros revisionistas de los países hermanos. Mao y una parte del Partido Comunista Chino (PCC) enfrentan esta tendencia desde un principio. La propia experiencia de creación del PCC y su propia historia les capacitan para percibir el problema e intentar poner los medios que sirvan para corregir la desviación ideológica que estaba engullendo a todo el movimiento comunista.

La importancia de la ideología y de la política como dirección es una constante en Mao a lo largo de toda su vida revolucionaria y esta importancia requiere del partido una mayor asunción del marxismo-leninismo que permita establecer la ideología correcta para avanzar. Sobre la base del planteamiento teórico, el problema principal radica en la asunción de la continuación de la lucha de clases bajo la Dictadura del Proletariado. Para ello debe de intervenirse directamente en la superestructura para dotarse de unos órganos de poder acordes con un proletariado elevado a la categoría de sujeto revolucionario.

Los problemas para establecer las bases materiales del socialismo, descritas en 1956 y enunciadas como las diez grandes relaciones a resolver, topaban con la dificultad para construir una superestructura que, siguiendo caminos ya conocidos, se iba enrocando paulatinamente, separándose de las masas y sus problemas e irguiéndose como estructura de una nueva clase dominante. La campaña de las cien flores para desenmascarar al enemigo interno y el Gran Salto Adelante de 1957 hacia la colectivización y el establecimiento de las comunas populares son emprendidos por los maoístas para separar a China del camino soviético. El resultado fue débil y no alcanzó, en tiempo y de la manera esperada, la mayoría de objetivos, lo que dejó a Mao y los suyos con escasa posibilidad de maniobra en el Comité Central. La situación de equilibrio entre las dos líneas implicó su sustitución por Liu Shao-chi en el puesto de Presidente de la República y reforzó la línea derechista en el partido, lo que no hará más que aumentar la preocupación por el problema principal anteriormente apuntado, la continuación de la lucha de clases bajo la Dictadura del Proletariado para resolver la imperiosa necesidad de derrotar al revisionismo.

La inquietud por resolver este objetivo principal permitirá atesorar un considerable bagaje, previo al inicio de la revolución cultural, gracias a la experiencia aportada por las cinco importantes campañas y movimientos emprendidos anteriormente para enfrentar el problema:

a) La campaña iniciada en 1960 bajo la iniciativa de Lin Piao para el adoctrinamiento del Ejercito Popular de Liberación (EPL), que supuso descartar el modelo establecido en grandes unidades de ejércitos modernos preparados para la guerra convencional, para volver a la concepción guerrillera de la defensa estratégica basada en la guerra popular frente a una posible invasión imperialista, haciendo frente al aislamiento que supuso la ruptura con la URSS. Esto implicaba una reorganización y una relación y estructuración más estrecha con la población y un nivel ideológico mucho más elevado del combatiente, de lo cual ya se tuvo abundante experiencia en la guerra de liberación contra el Japón y en la lucha contra el Kuomintang, pero que había sido olvidada por el asesoramiento soviético y descartada en la Guerra de Corea. Con diferencia, ésta fue, por el propio carácter del EPL, la que más éxito alcanzó y la que contribuyó decisivamente en el lanzamiento de la revolución cultural.

b)
La Gran Revolución Cultural Socialista, cuyo centro era el Movimiento de Educación Socialista iniciado en 1963 y dirigido originariamente a los campesinos para fomentar la colectivización y enfrentar la apatía en los cuadros rurales. Ahora, además, promovía la renovación del trabajo político y trataba de desarrollar la lucha de clases contra algunos cuadros que se inclinaban por el retorno al capitalismo. Liu Shao-chi ejercerá su influencia para frenar en lo posible esta embestida del movimiento pero sin oponérsele directamente.

c) Las cuatro limpiezas , movimiento primariamente rural dirigido contra los cuadros ineficaces, corruptos y ociosos, sobre todo en el campo.

d) La campaña de mediados de 1964 aprender del ejército popular , centrada en el estudio del pensamiento de Mao, y dirigido sobre todo a la milicia y a los jóvenes futuros cuadros del mañana. Para esta campaña se efectuará la recopilación de citas del Presidente Mao que serán masivamente distribuidas en el popularizado Libro Rojo.

e) Otros cambios educativos que se habían ido abandonando desde la progresiva extinción de las comunas y que el mismo aparato del partido contribuyó a frenar.

Todas estas campañas van esclareciendo la necesidad y el modo de desarrollar la lucha de clases bajo el socialismo e identifican la nueva clase dominante en las posiciones burocráticas y elitistas dentro del partido y de la estructura del Estado. Se pretende con ellas despejar el camino a todos los impedimentos que habían entorpecido el desarrollo de las comunas populares. Sin embargo existen muchas resistencias en la administración y dentro del aparato y de las organizaciones ligadas al partido que hacen que se avance muy lentamente. La campaña en el EPL contribuirá grandemente a doblegar estas resistencias.

Así pues, en el partido y en los distintos órganos de poder se ha ido creando sigilosa y sórdidamente una élite tradicional que se enquista y defiende sus privilegios frente a las grandes masas. Esto santifica la división del trabajo, refuerza lo individual frente a lo colectivo y extiende las relaciones burguesas y el clientelismo. Siendo un problema que principalmente responde a la situación de la vanguardia dirigente y a su relación y vínculos con las masas, está directamente relacionado con los aspectos ideológicos, políticos y culturales de dicha vanguardia y a la superación de las tradiciones en la gestión de los asuntos públicos y administrativos heredados del pasado. De ahí que las primeras críticas se dirijan, desde el EPL, hacía autores y artistas de los campos de la literatura y las artes escénicas que son los encargados de popularizar entre las masas los principios tradicionales, y que están en buenas relaciones y reciben el plácet de altas estancias del poder a distintos niveles. Esto expone la necesidad de replantearse el papel del intelectual como correa de transmisión y la oportunidad de crear una nueva intelectualidad de carácter proletario para combatirla. De ahí la revolución cultural como necesidad de reactivar el papel dirigente de la vanguardia revolucionaria, política y social del PCC. Existe un peligro serio de que la burocratización lleve a China por el camino del revisionismo soviético.

Los problemas ideológico-culturales serán pues el desencadenante de la crisis, a lo que se sumó el sucesivo freno de las cinco campañas y movimientos descritos, que llevaba tiempo provocando insatisfacción e inquietud y conectaba directamente con la principal preocupación de los maoístas, el avance de la revolución bajo la Dictadura del Proletariado.

El trasfondo ideológico de las críticas está referido a la necesidad de purgar la ideología burguesa de los cuadros dirigentes y de los transmisores de la cultura. Se trata de reafirmar una visión proletaria de la vida y de la relación de los cuadros con las masas. La revolución cultural busca liberar a la mayoría pobre de las trabas institucionales a la libre expresión y pone el énfasis en una renovada colectivización con la implicación activa de las masas. Los maoístas, en débil equilibrio siempre dentro del partido, usarán los métodos de la guerrilla para combatir, desenmascarar y derrotar a los seguidores de la línea derechista y recurrirán a la intervención de las masas como sus mejores aliados.

Etapas de la revolución cultural

1. El desencadenante.

El primer embate que en noviembre de 1965 desencadenará la Gran Revolución Cultural Proletaria (GRCP) es la crítica a la ópera escrita por Wu Han, La destitución de Hai Jui , que trataba la cuestión del buen funcionario . A este ataque le seguirán otros dirigidos a otros blancos, también en la literatura y el arte. Este ataque se encuadraba en un movimiento más amplio de crítica de la ideología burguesa y de las reminiscencias supervivientes de la tradición. Se empezaba a hablar de revolución cultural pero no de un modo sistemático y definido. Todas las personalidades atacadas eran figuras intelectuales importantes en Pekín donde el partido estaba dirigido por el carismático y popular Peng Chen –conocido como cabeza visible de la llamada banda negra de seguidores de la vía capitalista–, también alcalde de la ciudad. En el ataque se emplea a fondo el EPL a través de su aparato de propaganda desde Shangai. El descontento no hará más que crecer en el partido en Pekín hasta junio del 66. A principios de este año el partido en Pekín crea un grupo de 5 miembros encargado de la revolución cultural desde el que Peng intentará contener el debate en el interior del partido y situarlo a un nivel puramente académico; además, dará la posibilidad a los derechistas de realizar el contraataque. Su intento de evitar a las masas y su liberalismo le valdrán la desaprobación por parte del Comité Central en una circular de mayo y provocarán su destitución, a la que seguirán otras. También en mayo la crítica a la vía capitalista se desata por primera vez públicamente en la universidad con el primer dazibao . Los maoístas se esforzarán en extender la lucha a las masas más amplias. El nuevo Comité de Pekín creará Grupos Encargados de la Revolución Cultural (GERC) que se desplazarán a los distintos lugares en que se producen los debates de crítica pública para ejercer la dirección y control sobre ellos. Este proceso de creación de GERC se irá extendiendo por todo el país, promovidos desde los distintos niveles de la administración y del partido.

2. Intento de control por el partido de los GERC.
Después de la destitución de Peng Chen en junio de 1966, la revolución cultural se convierte en crisis política. La lucha en el frente cultural se generaliza entre las masas y se extiende rápidamente adquiriendo el carácter de lucha política, siempre fomentada por la dirección central controlada por Mao y los suyos. La revolución cultural se transforma en movimiento revolucionario general en busca de un cambio global del estado de cosas. Las destituciones que se han iniciado en Pekín se extienden a toda China, en los ámbitos de la educación y propaganda sobre todo, pero sin alcanzar las proporciones de la capital. Las denuncias se refieren a cuestiones culturales y por oponerse a distintos aspectos del maoísmo, como las críticas al Gran Salto Adelante, o por anteponer lo individual a lo colectivo y por pretender seguir la vía capitalista. En un principio los blancos de la crítica debían circunscribirse a los “escasos cuadros que han escogido la vía capitalista” .

Peng Chen defendía que los GERC estuvieran sometidos al control del comité del partido directamente superior. La revolución cultural estaría, así, bajo el control del aparato del partido. Sin embargo para los maoístas los GERC sólo debían de servir de enlace pero no decidir sobre las críticas. Liu Shao-chi, presidente de la República y Teng Tsiao-ping secretario general del partido, se posicionan a favor del control jerárquico del aparato y ejercerán su influencia, durante los 50 días en que Mao está ausente de Pekín, intentando frenar, con la intervención de los GERC, el alud de críticas contra los cuadros dirigentes del partido y el Estado. Para ello, la concreción de los blancos que estaban en el punto de mira de las críticas de las masas, es sustituida por un ataque indiscriminado a todo tipo de cuadros de dirección y a todos los niveles, con lo que se consigue un efecto caótico, de todos contra todos, que suele resolverse descargando responsabilidades sobre los cuadros inferiores y más débiles, permitiendo escabullirse a los blancos acusados originalmente de seguir el camino capitalista.

3. El triunfo maoísta de agosto del 66.

Entre junio y julio, Liu y Teng se esfuerzan en su procedimiento, por lo que empiezan a recibir acusaciones en ese sentido por parte de las masas y de la facción maoísta de la dirección. Lin Piao rodeará con el EPL Pekín antes de la vuelta de Mao, anticipándose a un posible movimiento para socorrer a Peng Chen por parte de las tropas bajo dirección del que era su aliado, el jefe del Estado mayor del ejército, que será inmediatamente destituido. Esto sería una prueba de que en el ejército también había diferencias de línea.

Mao regresa a Pekín a mediados de julio y durante los primeros días de agosto, en la XI sesión plenaria del VIII Comité Central, los maoístas derrotan los intentos de Liu y Teng y consiguen que el Central apruebe la potenciación del movimiento de masas encabezado por los Guardias Rojos, mediante la importante declaración del 8 de agosto, Decisión del Comité Central del PCC sobre la Gran Revolución Cultural Proletaria , conocida como los 16 puntos , y que supone el posicionamiento oficial del partido. En ella se analiza la situación y se exponen las razones de la revolución, se establecen los principales objetivos, los blancos contra los que va dirigida y los métodos adecuados para llevarlos a cabo. En esta declaración serán condenados con contundencia los GERC que han seguido las consignas de Liu. La crítica se centra contra los valores burgueses y los que los apoyan. Se establecen las fases sucesivas por las que ha de desarrollarse hasta la creación de los nuevos Comités Revolucionarios, que deberían ser elegidos y funcionar según los principios de la Comuna de París. En esta reunión del Comité Central Mao recibe el apoyo de Lin Piao y de Chu En-lai, mientras Liu y Teng perderán poder en la escala jerárquica del partido. Sin embargo, la preponderancia maoísta es exigua y no está consolidada, lo que traerá consecuencias más adelante.

El 18 de agosto se produce la gran concentración de Guardias Rojos en Tiananmen que marcará el inicio de la extensión masiva de la GRCP.

Los Guardias Rojos son organizaciones de jóvenes estudiantes que se han desarrollado a partir de organizaciones escolares de la revolución cultural. Los Guardias Rojos pueden situarse a la vanguardia del desarrollo de la revolución cultural primeramente porque son potenciados por los maoístas como aliados en la lucha contra la derecha. Además, hay otras justificaciones por las que son escogidos como punta de lanza de la GRCP. Existe en China una posición e historia tradicional de intervención de la juventud estudiantil en la vanguardia de los conflictos políticos y sociales. No son analfabetos y están más instruidos y poseen más cultura que el resto de la mayoría de la población. Están en posesión, por ello de ideas nuevas que les han de permitir arrastrar a los obreros y campesinos. Además, hay que tener en cuenta que más de la mitad de la población china es menor de 18 años, por lo que los nuevos órganos de poder revolucionario han de tirar de ellos para ocupar cargos de decisión, para lo que están siendo educados desde el triunfo de la revolución en la ideología y la política comunista. Los viejos cuadros dirigentes deben de forjar su relevo y en este problema están de acuerdo todas las facciones del partido que lucharán por atraerse a la juventud. La diferencia principal entre las facciones estriba en hacer que la dirección la ejerzan los tradicionalmente miembros de las clases medias más instruidas pero que arrastran las viejas tradiciones o que pueda extenderse a la mayoría de la juventud de origen humilde que está accediendo a la formación gracias a la revolución y está siendo educada en los principios del comunismo. Está en juego qué clase dirigirá el país y el partido. Mao tiene claro que no puede contar como es debido con la militancia del partido para establecer un cambio en la situación por lo que se apoyará en la iniciativa de los Guardias Rojos para recibir el empuje que sirva de apoyo a la tendencia maoísta dentro del aparato.

Las funciones de los Guardias Rojos serían las de dirigir a los obreros y campesinos y comunicarles las ideas de la revolución cultural, criticar al aparato del partido y ser la osamenta de una nueva organización más democrática a la que darían cuerpo con su unión con las amplias masas a medida que consiguieran en ellas sus objetivos de transmisión de ideas y dirección. Sin embargo, la manera de relacionarse con las otras organizaciones de masas de obreros y campesinos no estaba definida y se fue definiendo en cada momento en la lucha. La principal tarea, la de la reforma de la educación, la cumplieron en agosto de 1966 en los centros escolares paralizando las clases durante 6 meses para elaborar el nuevo sistema educativo.

4. Extensión de la revolución, y asalto de enero del 67.
Durante toda la segunda mitad del año 66 la crisis se agudiza. Los Guardias Rojos son los encargados de recorrer todo el país para difundir las ideas nuevas a través de la transmisión y explicación de la declaración de los 16 puntos , atacando al revisionismo que defiende la vuelta al camino capitalista. La resistencia, a todos los niveles, a la aplicación de la declaración del Central también va en aumento, lo que indica que la derecha se reorganizaba para frenar la ofensiva maoísta. El suceso más importante de este momento ocurre cuando la clase obrera entra en la revolución a partir de octubre a instigación de los grupos de Guardias Rojos. Hasta entonces, se había mantenido al margen y no había sido espoleada, al contrario que los estudiantes, sobre todo por el peligro de caos que podía conllevar para la producción el abandono de los centros de trabajo por la entrega abierta a la lucha contra el revisionismo. Sin embargo, la debilidad de los maoístas en el aparato del partido, a pesar de la mayoría frágilmente mantenida por la personalidad de Mao, favorece el recurso a correr el riesgo de propiciar su entrada en la GRCP. El partido establecerá medidas para “hacer la revolución y estimular la producción” que eviten un abandono masivo de los centros de trabajo como antes había ocurrido en los centros educativos, pero esto sólo se conseguirá en parte.

A partir de octubre, también empieza por primera vez el ataque abierto contra la línea de derecha representada por Liu y Teng, aunque oficialmente aún no se les nombra. Hasta entonces, los ataques habían sido velados y abstractos, centrados únicamente en la banda negra . Durante estos meses, la línea reaccionaria derechista crea y se apoya en grupos de Guardias Rojos buscando la división para atacar a otros grupos y a la línea maoísta, al igual que hicieran antes con los GERC. Lo mismo ocurre en las organizaciones rebeldes , constituidas por obreros –pues estos nunca entraron a formar parte de los Guardias Rojos–, sino que constituyeron sus propias organizaciones. El caos se extiende y a raíz del intento por parte de la línea conservadora de sustraer al proletariado de la lucha con una contraofensiva de carácter economicista que, basándose en los incentivos materiales y las reivindicaciones económicas, pretendía distraer y empantanar la acción de los comités rebeldes y separarlos de los Guardias Rojos, provocando paros y huelgas. El Cuartel General de la Revolución, centro de dirección de los rebeldes en Shangai, que había desplazado en ese momento a Pekín como escenario central de la crisis, contraataca desde el cinco de enero del 67 forzando la intervención a su favor de los órganos de dirección central del partido. Los líderes opositores derechistas, aislados, serán sustituidos por miembros revolucionarios extraídos de las organizaciones revolucionarias. El 5 de febrero será constituida la Comuna de Shangai. Procesos equivalentes de enfrentamientos entre las dos líneas se producirán en muchas otras localidades de China

A partir de la revolución de enero del 67 se procede al empleo de las masas populares no sólo para purgar la administración del Estado y el aparato del partido, sino para tomar China para el maoísmo. El ataque contra Liu y Teng, principales dirigentes de la línea conservadora, empieza abiertamente en la concentración del 4 de enero del 67. Sin nombrarles, se pasaba de atacar las ideas a realizar una “advertencia a personas en el poder que han emprendido la vía capitalista” .

5. El pacto de triple alianza y la creación de los Comités Revolucionarios.

Entre febrero y marzo, el problema principal reside en la transmisión del poder. Se trata de sustituir los cuadros denunciados por conservadores y derechistas por nuevos cuadros revolucionarios. Las masas actúan libremente desde sus diferentes organizaciones criticando, denunciando y proponiendo nuevos órganos revolucionarios de poder. La derecha vuelve a defenderse “enarbolando la bandera roja en contra de la bandera roja” , aplicando una táctica, ya usada, que le permite una y otra vez mantener fuertes posiciones de influencia. Esta vez, los excesos cometidos por los Guardias Rojos y rebeldes , al producirse ataques espontaneístas a cuadros y a otras organizaciones revolucionarias, y las luchas intestinas entre Guardias de derechas y de izquierdas, favorecen una corriente de rectificación inclinada hacia el restablecimiento del orden y del control del aparato que a finales de febrero pone en riesgo el avance revolucionario y la transmisión de poder. Se busca restablecer el orden público ante la acentuación de la tendencia a un enfrentamiento civil generalizado por los ataques de los Guardias Rojos y los excesos espontaneístas, y se pretende hacer pasar por revolucionarios los cuadros que no lo son y denunciar los excesos y sus responsables como derechistas camuflados bajo ropaje izquierdista.

El EPL será utilizado para restablecer el orden en algunos sitios y mediante sus grupos de propaganda intervendrá directamente en apoyo y asesoramiento de los Guardias y rebeldes y frenar el espontaneísmo. El Comité Central se posiciona de nuevo, pero débilmente una vez más, del lado maoísta, para hacer frente al contraataque derechista. Chu En-lai, de acuerdo con Mao, es quien lleva el principal papel en la tarea de reconducir la revolución cultural. Se pone fin a los ataques contra los antiguos GERC, se frenan los excesos de los Guardias Rojos y se pretende limitar y controlar sus movimientos. Chu conseguirá limitar los blancos de los ataques en Pekín y centrará la reforma de la jerarquía del partido en provincias. Mao se avendrá a aceptar que la comuna no es el único modelo posible de construcción socialista. Se crea una nueva Comisión Central para la Revolución Cultural. Son suprimidas organizaciones revolucionarias extremistas y todas las consideradas derechistas. Se establece el control del partido sobre las masas y se limita su poder de decisión a la hora de la transferencia del poder. Se protegen los cuadros rurales frentes a los ataques indiscriminados.

A estas alturas de la confrontación, ya no son útiles los órganos de gestión antiguos, pero no en todos los lugares puede establecerse un nuevo poder siguiendo el modelo de la comuna, por lo que se decide crear los previstos Comités Revolucionarios en la declaración de los 16 puntos , pero variando la idea original basada en la Comuna de París. En marzo del 67, se pactan los nuevos Comités llamados de la triple alianza , que representa el compromiso entre las distintas fracciones en pugna para resolver, al menos de momento, la relación entre la dirección y las masas, entre centralismo y democracia. Los Comités Revolucionarios estarán formados por miembros del EPL, que se elijen dentro del estamento militar, de las organizaciones revolucionarias de masas, que se eligen entre ellas mismas y de los cuadros revolucionarios, que en teoría son cuadros y técnicos del partido que asumen el maoísmo o que han rectificado posiciones anteriores y que son elegidos por el propio partido. Se establece que es reaccionario sospechar de todo el mundo para poder, así, frenar el alud de críticas, y se declara que las comunas son prematuras, poniéndose freno a sus experiencias, sobre todo en Shangai, Taigun y Pekín. Se procede a la unificación de los Guardias Rojos, que se encontraban divididos en diferentes cuarteles generales, y se les sitúa bajo el mandato único del partido, con lo que su potencial transformador es reconducido, al buscar poner orden en el caos de enfrentamientos de todo tipo, incluso violentos, entre grupos y contra las instituciones partidarias y estatales que venían sucediéndose en los últimos meses. Chu, cabeza visible de todo este proceso, será por ello criticado por la izquierda. Esta izquierda, cuyo objetivo es avanzar en el maoísmo lo máximo posible, pasará a representar la ultraizquierda.

6. Relanzamiento de la GRCP.

En abril del 67 empieza la llamada gran crítica revolucionaria de masas contra la línea derechista y tradicionalista encarnada en Liu Chao-chi. En esta nueva batalla se emplea a fondo el aparato de propaganda del partido, controlado desde el principio por los maoístas, superando así la fase callejera llevada a cabo hasta la fecha a través de los dazibaos de los Guardias Rojos y rebeldes . La Comisión Central para la Revolución Cultural es la encargada de dirigir esta campaña. Está mayoritariamente compuesta por miembros ultraizquierdistas que ven con este nuevo movimiento la posibilidad de llevar hasta el final la lucha para derrotar a la derecha. Al pretender reactivar de nuevo el acoso contra los sectores derechistas, incluyendo entre ellos a varios ministros, se desatan de nuevo ataques y disturbios entre las organizaciones de masas y entre ellas y el aparato. La estrategia izquierdista es dejar que las organizaciones revolucionarias, que serían las más adecuadas para derrotar a las tendencias conservadoras, ejercieran libremente su papel. Por el contrario, Chu En-lai, siempre situado en medio de la pugna entre fracciones, entiende que el peso debe recaer en la reeducación y rectificación de los cuadros y evitar recurrir a destituciones que llevarían a vacíos de poder. La izquierda entiende esto como un freno y desata la crítica contra Chu. En definitiva, la disyuntiva así planteada estriba en si son las masas revolucionarias o es el partido el que hace la revolución. Se producirán enfrentamientos que se extenderán, incluso, en el seno del ejército, que ya había entrado oficialmente en la GRCP desde finales de enero para reconducir la lucha contra la derecha.

En septiembre, Mao intervendrá directamente en la polémica y apoyará a Chu y la necesidad de restablecer el centralismo frente a la izquierda y la corriente espontaneísta que se desarrollaba bajo su empuje. Sostendrá a su vez el proceder del EPL durante la GRCP y, de resultas de su posicionamiento, varios miembros izquierdistas de la Comisión Central para la Revolución Cultural serán destituidos. A la vez, se anuncia oficialmente que la línea revisionista de Liu ha sido derrotada en la última campaña de verano.

7. Consolidación de las conquistas de la GRCP.
Hasta febrero de 1968 se desarrolla un proceso de reordenación y afianzamiento de la situación. Se redobla el esfuerzo del estudio del maoísmo a través de las obras de Mao, se crean nuevos Comités Revolucionarios y se refuerzan los que ya existían. La propaganda se centra en la necesidad de fomentar la Gran Alianza a todos los niveles. En esta fase se tiende a restablecer la unidad y a denunciar las disputas y el fraccionalismo en el seno de las organizaciones de masas y en el partido. Se suceden las autocríticas de muchos cuadros, que habían sido denunciados por las organizaciones revolucionarias, que serán progresivamente rehabilitados.

8. De nuevo lucha y de nuevo consolidación.

Pero esta etapa de consolidación, que se había implementado sobre todo en contra de la línea más izquierdista, propicia el renacimiento de la línea derechista, al igual que había ocurrido durante el mismo mes de febrero en los dos años anteriores. Con el pretexto de combatir a los izquierdistas para poner fin a los disturbios espontaneístas, la línea de derecha consigue reforzarse y pretende aprovecharlo para blanquear y rehabilitar cuadros claramente revisionistas. Sin embargo, esta nueva disputa queda circunscrita casi exclusivamente a la capital, Pekín, y sólo se extiende entre los medios estudiantiles y los intelectuales y de la administración, esto es, la pequeña burguesía urbana. La clase obrera permanecerá tranquila y no intervendrá, lo que denotaría que la línea de derecha ya no estaba en condiciones de influenciarla y que se había alcanzado en ella cierta estabilidad después de la ebullición producida por su contacto con los Guardias Rojos un año antes.

Entre los medios universitarios y pequeño burgueses, la creación de los Comités de la triple alianza aún era escasa, seguramente por mantener ciertas reticencias, lo que contrastaba con la capacidad de creación de organismos nuevos y más dinámicos en los centros de trabajo por parte del proletariado, siguiendo las directrices del pacto. Por ello, en julio se crearán equipos de control obrero que serán enviados a las universidades y a los centros administrativos con el objetivo de que, a través de la dirección de la clase obrera, se extienda el nuevo modo de organización y pensamiento y se separe a los estudiantes de la influencia que por condición de trabajo y funcionamiento recibe de la pequeña burguesía. La consigna del momento es “la clase obrera debe dirigirlo todo” .

Durante todo el verano se van formando y reforzando Comités Revolucionarios por todas las provincias. A principios de septiembre se afirma oficialmente que “toda China era ya roja” . Ya no queda más que realizar el balance de la revolución cultural y de la derrota de la línea derechista encarnada en Liu Shao-chi. Para ello tiene lugar en octubre la XII sesión plenaria del VIII Comité Central, que decidirá expulsar a Liu y a sus acólitos del partido y de todos los cargos de responsabilidad que habían detentado hasta entonces. En la reunión se aplaudirá el desarrollo que había tenido la revolución cultural y se dará orden a la transformación de los órganos dirigentes y a la sustitución de sus miembros por otros que hayan destacado en su compromiso revolucionario. Al incluir en ello al propio Comité Central y sus órganos de dirección, se procederá desde entonces a preparar el IX Congreso del partido para cumplir con las nuevas directrices.

El IX Congreso se reúne en abril de 1969. Tres aspectos destacan en sus acuerdos. Se realiza un completo balance de la revolución cultural y se detalla la línea de continuación de la revolución bajo la Dictadura del Proletariado. Se redactan unos nuevos Estatutos del partido que aportan la característica de reforzar la democracia y relajar la rigidez orgánica de la estructura partidaria para debilitar un posible resurgimiento de la línea derechista, que tradicionalmente se ampara en un organicismo inflexible y en una disciplina jerárquica estricta, estableciéndose incluso el derecho a la disidencia. Otro importante artículo destaca la necesidad de educarse permanentemente en la lucha de dos líneas y en la revolución ininterrumpida para dirigir resueltamente la lucha contra el enemigo de clase, allí dónde se encuentre. Y por último, son sustituidos todos los miembros reconocidos de la fracción liushista por maoístas probados.

Epílogo

La primera Gran Revolución Cultural Proletaria ha finalizado, pero no es más que la primera de las muchas revoluciones culturales que deberán sucederse, como el propio Mao indicó en varias ocasiones, hasta la victoria completa sobre el enemigo y la eliminación de los primitivos vestigios de la tradición conservadora. La revolución cultural es el desarrollo inevitable de la lucha de clases bajo la dirección del proletariado.

Hasta la muerte de Mao, en 1976, se sucederán los conflictos entre las dos líneas. Las diferencias principales desde el IX congreso radicarán, sobre todo, en el modo de aplicar el modelo de desarrollo de la Dictadura del Proletariado.

En agosto de 1970, empezará una nueva lucha de líneas entre la tendencia maoísta y la nueva línea cuyo principal exponente será Lin Piao. Por otra parte, la ultraizquierda, debilitada desde el 68 y que bregaba por dotar de más protagonismo y autonomía a las organizaciones de masas, como los Guardias Rojos, quedará de nuevo en minoría, siendo su más destacado dirigente Chen Po-ta, que será destituido de la Comisión Central para la Revolución Cultural, suavizándose las posturas de muchos otros de sus partidarios y aceptándose en general la nueva consigna propuesta por Mao de favorecer la unidad frente a la división. Con respecto a Lin, éste tiende a sacralizar la revolución cultural, optando por la vía idealista. Es acusado de pretender quitar protagonismo a las masas, cuya esencia revolucionaria se les supone, centrando toda posibilidad de lucha y transformación en la dirección, personificada en Mao. Lin, jefe del ejército, recibía el apoyo de los mandos del EPL. Esta situación requería dejar claro que era el partido el que controlaba al fusil y no al revés. Después de una gira de Mao para limitar dichos apoyos, Lin caerá en desgracia en 1971.
En cuanto a la lucha de clases a escala mundial, China pasa a considerar como principal enemigo al socialimperialismo soviético y rompe su aislamiento internacional ingresando en la ONU (1971) y estableciendo relaciones con los Estados Unidos (1972). Esta nueva actitud implica la sustitución de la lucha de clases a nivel mundial por la estrategia geopolítica.

El X Congreso, en 1973, volverá a representar una ofensiva de izquierdas contra el confucianismo, al que serán asociadas las recientes críticas vertidas contra Lin Piao, desarrollándose un amplio movimiento de ataques, que durará hasta principios de 1975 pero que, a diferencia de la GRCP, tenía unos objetivos no excesivamente claros. Paradójicamente, Teng Tsiao-ping, el que fuera número dos de la línea liushista, que había sido rehabilitado un tiempo antes de este Congreso después de realizar una supuesta autocrítica, pasa a encabezar una línea que pretende, de nuevo, frenar las conquistas de la revolución cultural. Su reeducación, claramente, no surtió efecto. En la IV Asamblea Popular, un año después, pasará a ser Vicepresidente de la República, junto con un miembro destacado y sólido de la línea maoísta, Chang Chun-chiao, habiéndose suprimido el cargo de Presidente para reducir el personalismo en los órganos dirigentes y aplicar el método colectivo de dirección. Esta bicefalia representa un intento de buscar de nuevo el equilibro en la dirección entre la derecha que obviamente se ha reforzado otra vez y la izquierda maoísta. Después de esta IV Asamblea (enero de 1975) que pasa por haber encarnado la asunción plena de la revolución cultural, se lanzan nuevas consignas de izquierdas para luchar contra los “estigmas” de la vieja sociedad, y se lanza una nueva campaña de estudio de la ideología maoísta sobre la Dictadura del Proletariado.

Curiosamente, durante todo el año 1975, los miembros de la línea derechista, como Teng y Hua Kuo Feng, copan los principales puestos de dirección. Cuando, en 1976, la izquierda desata un ataque más contundente contra esta expansión de la derecha, sólo es destituido, nuevamente, Teng de todos los cargos que había ido acumulando el año anterior. Sin embargo, durante el mismo año morirán Chu En-lai primero y, el 9 de septiembre, Mao, con lo que, con los dos principales pesos del partido ausentes, que representaban, el primero la conciliación diplomática entre fracciones y, el segundo, el liderazgo histórico e indiscutible de la revolución china, la derecha tiene vía libre para dar un golpe de mano y arrestar, esta vez sí, a la manera burguesa, a los máximos dirigentes de la izquierda maoísta. Se producen tímidas reacciones de las masas en distintos lugares en su apoyo, pero son claramente insuficientes y el terror blanco que se desata desbarata todo intento de resistencia. Así, se puso fin a la última y más importante experiencia de continuación de la lucha de clases bajo la Dictadura del Proletariado.

La Gran Revolución Cultural Proletaria en China
Movimiento Anti-Imperialista.
http://www.nodo50.org/mai/Martinete/EM-19/La_gran_rev_cult.htm
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Mensaje por Iosif el Miér Mar 31, 2010 12:04 pm

Acerca de la dictadura omnímoda sobre la burguesía Chang Chun-chiao

¿Por qué Lenin hablaba de la necesidad de ejercer la dictadura sobre la burguesía? Este problema es preciso tenerlo claro. La falta de claridad al respecto conducirá al revisionismo. Hay que hacerlo saber a toda la nación.

Nuestro país practica ahora un sistema de mercancías, un sistema salarial que es también desigual, como el de ocho categorías, y cosas por el estilo. Esto, bajo la dictadura del proletariado, sólo puede ser restringido. En virtud de lo anterior, será muy fácil para gentes como Lin Piao montar el sistema capitalista si escalan el Poder. Por eso, debemos estudiar más obras marxista-leninistas.

Lenin dijo: "La pequeña producción engendra capitalismo y burguesía constantemente, cada día, cada hora, de modo espontáneo y en masa". Esto ocurre también con una parte de la clase obrera y una parte de los miembros del Partido. Tanto entre los proletarios como entre los funcionarios de los organismos oficiales hay quienes incurren en el estilo de vida burgués.


Citas del Presidente Mao Tsetung



La cuestión de la dictadura del proletariado ha sido desde hace mucho tiempo el foco de la lucha entre el marxismo y el revisionismo. Lenin indicó: "Sólo es un marxista quien hace extensivo el reconocimiento de la lucha de clases al reconocimiento de la dictadura del proletariado" . El Presidente Mao llamó a toda la nación a adquirir una clara comprensión de la cuestión de la dictadura del proletariado precisamente para que practiquemos el marxismo, y no el revisionismo, tanto en la teoría como en la práctica.

Nuestro país se halla en un importante período de desarrollo histórico. Luego de veintitantos años de revolución y construcción socialistas, y, en particular, después del aplastamiento de los cuarteles generales burgueses de Liu Shao-chi y de Lin Piao en la Gran Revolución Cultural Proletaria, nuestra dictadura proletaria se ha consolidado más que nunca y la causa del socialismo está en una prosperidad ascendente. En la actualidad, el pueblo de todo el país, imbuido de elevada voluntad de combate, está decidido a hacer del nuestro un poderoso Estado socialista dentro del presente siglo. En este proceso y en toda la etapa histórica del socialismo, el que podamos o no persistir consecuentemente en la dictadura del proletariado es un asunto de importancia primordial que atañe al futuro del desarrollo de nuestro país. La actual lucha de clases también nos exige adquirir una clara comprensión de la cuestión de la dictadura del proletariado. El Presidente Mao señaló: "La falta de claridad al respecto conducirá al revisionismo". No basta con que unas pocas personas tengan claro este problema; "hay que hacerlo saber a toda la nación" . Ninguna apreciación será excesiva respecto al significado actual y de largo alcance de llevar a buenos términos este estudio.

Ya en 1920, a la luz de la experiencia práctica adquirida en la dirección de la Gran Revolución Socialista de Octubre y del primer Estado de dictadura del proletariado, Lenin señaló con agudeza: "La dictadura del proletariado es la guerra más abnegada y más implacable de la nueva clase contra un enemigo más poderoso, contra la burguesía, cuya resistencia se decuplica con su derrocamiento (aunque no sea más que en un solo país) y cuyo poderío consiste, no sólo en la fuerza del capital internacional, en la fuerza y la solidez de las relaciones internacionales de la burguesía, sino, además, en la fuerza de la costumbre, en la fuerza de la pequeña producción. Pues, por desgracia, ha quedado todavía en el mundo mucha y mucha pequeña producción y la pequeña producción engendra capitalismo y burguesía constantemente, cada día, cada hora, de modo espontáneo y en masa. Por todos estos motivos, la dictadura del proletariado es necesaria" . Lenin indicó que dicha dictadura es una lucha persistente, cruenta e incruenta, violenta y pacífica, militar y económica, educacional y administrativa, contra las fuerzas y las tradiciones de la vieja sociedad, una dictadura omnímoda sobre la burguesía.

Lenin destacó reiteradamente que será imposible vencer a la burguesía si no se ejerce una dictadura prolongada y omnímoda sobre ella. Estas afirmaciones de Lenin, particularmente las palabras subrayadas por él mismo, han sido corroboradas ya por la práctica en los años posteriores. En efecto, los nuevos burgueses han surgido un grupo tras otro, y su representante es la camarilla de renegados de Jruschov-Brezhnev. Estos individuos son, en general, de buen origen de clase, han crecido casi todos bajo la bandera roja, han ingresado organizativamente al Partido Comunista, han cursado estudios en centros docentes superiores y han llegado a ser lo que se llama especialistas rojos. Sin embargo, ellos son nuevas hierbas venenosas que brotan del viejo suelo del capitalismo. Han renegado de la clase de que proceden, han usurpado el poder del Partido y del Estado, han restaurado el capitalismo, se han convertido en cabecillas de la dictadura de la burguesía sobre el proletariado y han realizado lo que Hitler quería pero no logró hacer. Nunca debemos olvidar esta experiencia histórica de "lanzar satélites al espacio y echar abajo la bandera roja" , particularmente en momentos, en, que estamos decididos a edificar un poderoso Estado.

Hay que tener una clara conciencia de que aún existe para China el peligro de tornarse revisionista. Esto se explica no sólo porque el imperialismo y el socialimperialismo no se olvidan ni por un instante de agredirla y subvertirla, y porque aún subsisten viejos elementos de la clase terrateniente y de la burguesía, no resignados a su derrota, sino también porque se engendran nuevos elementos burgueses, como dijo Lenin, cada día, cada hora. Algunos camaradas afirman que Lenin se refirió aquí a la situación de antes de la cooperativización. Obviamente esta afirmación es incorrecta. Las palabras de Lenin no han pasado de moda. Estos camaradas pueden leer la obra del Presidente Mao Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo , publicada en 1957. En esta obra el Presidente Mao hace un análisis concreto de la situación en nuestro país en que después de conquistada en lo fundamental la victoria en la transformación socialista del sistema de propiedad, incluida la cooperativización, aún existen clases, contradicciones de clase y lucha de clases y aún se dan simultáneamente consonancia y contradicción entre las relaciones de producción y las fuerzas productivas y entre la superestructura y la base económica. Habiendo resumido la nueva experiencia de la dictadura del proletariado acumulada después de Lenin, el Presidente Mao respondió de manera sistemática a los diversos problemas surgidos luego de cambiado el sistema de propiedad, trazó las tareas y políticas de la dictadura del proletariado y sentó los cimientos teóricos para la línea fundamental del Partido y la continuación de la revolución bajo la dictadura del proletariado. La práctica en los 18 años transcurridos, especialmente en la Gran Revolución Cultural Proletaria, ha probado que son totalmente correctas la teoría, línea y políticas formuladas por el Presidente Mao.

El Presidente Mao señaló hace poco: "En una palabra, China es un país socialista. Antes de la Liberación no difería mucho del capitalismo. Ahora todavía practica un sistema salarial de ocho categorías, la distribución a cada uno según su trabajo y el intercambio por medio del dinero, todo lo cual apenas es distinto de la vieja sociedad. La diferencia está en que el sistema de propiedad ha cambiado" . Para profundizar nuestra comprensión de esta instrucción del Presidente Mao, veamos los cambios operados en el sistema de propiedad de nuestro país y las proporciones de los diversos sectores económicos en la industria, la agricultura y el comercio de China en 1973.

Primero, la industria. La industria de propiedad de todo el pueblo ocupó 97% del activo fijo industrial total, 63% del personal de la industria y 86% del valor de la producción industrial; la industria de propiedad colectiva, 3%, 36,2% y 14% respectivamente. Hubo además una artesanía individual con 0,8% del personal ocupado en la industria.

Luego, la agricultura. En cuanto a los medios de producción agrícolas, aproximadamente 90% de las tierras cultivadas y de las máquinas de irrigación y desagüe, más o menos 80% de los tractores y del ganado mayor eran de propiedad colectiva. Era muy pequeña la proporción de la propiedad de todo el pueblo. Por consiguiente, más de 90% de los cereales y de los diversos cultivos industriales del país procedieron de la economía colectiva. Las granjas estatales representaban una proporción muy pequeña. Además, se mantenían para los comuneros una pequeña cantidad de tierras de uso personal y limitadas ocupaciones secundarias domésticas.

Por último, el comercio. En el volumen de venta minorista de mercancías, el comercio estatal ocupó 92,5%; el de propiedad colectiva, 7,3%, y el de los comerciantes individuales, 0,2%. Aparte de ello, aún se conservaba en las zonas rurales un considerable volumen de comercio ferial.

Las cifras arriba citadas demuestran que la propiedad socialista de todo el pueblo y la colectiva socialista de las masas trabajadoras han obtenido efectivamente grandes victorias en nuestro país. No solamente se ha registrado un gran aumento de la preponderancia de la propiedad de todo el pueblo, sino que también se han operado algunos cambios en la economía de las comunas populares en cuanto a las proporciones de la propiedad en los tres niveles: comuna, brigada de producción y equipo de producción. A manera de ejemplo, en los suburbios de Shanghai, los ingresos al nivel de comuna, comparados con las entradas totales, ascendieron de 28,1% en 1973 a 30,5% en 1974; los ingresos al nivel de brigada de producción, de 15,2 a 17,2%, y los ingresos al nivel de equipo de producción descendieron de 56,7 a 52,3%. La comuna popular ha demostrado cada vez más obviamente su superioridad de ser grande en tamaño y tener un alto grado de propiedad pública. En los últimos 25 años hemos eliminado paso a paso la propiedad imperialista, la propiedad capitalista burocrática y la propiedad feudal, hemos transformado gradualmente la propiedad capitalista nacional y la propiedad del trabajador individual y hemos reemplazado de manera progresiva esos cinco tipos de propiedad privada por los dos tipos de propiedad pública socialista; por eso, podemos decir con orgullo que en nuestro país ya ha cambiado el sistema de propiedad, el proletariado y el resto del pueblo trabajador se han sacudido en lo fundamental el yugo de la propiedad privada y nuestra base económica socialista se ha consolidado y desarrollado gradualmente. La Constitución aprobada en la IV Asamblea Popular Nacional tiene registradas en términos explícitos estas grandes victorias que hemos logrado.

Sin embargo, debemos tener en cuenta que todavía no se ha resuelto completamente el problema en el sistema de propiedad. Decimos con frecuencia que hemos "resuelto en lo fundamental" el problema del sistema de propiedad; esto significa que tal problema todavía no ha sido resuelto por completo, no se ha eliminado cabalmente el derecho burgués en el sistema de propiedad. De las cifras arriba citadas podemos deducir que aún subsiste en parte la propiedad privada en la industria, la agricultura y el comercio, que no toda la propiedad pública socialista es propiedad de todo el pueblo, sino que consta de dos tipos de propiedad, y que aún es muy débil la propiedad de todo el pueblo en la agricultura, base de la economía nacional. Al concebir que en la sociedad socialista dejaría de existir el derecho burgués en el sistema de propiedad, Marx y Lenin se referían a que todos los medios de producción habrían pasado a ser patrimonio de la sociedad en su conjunto. Evidentemente, todavía no hemos llegado a esta etapa. Ni en la teoría ni en la práctica debemos pasar por alto las dificilísimas tareas que aún afronta la dictadura del proletariado en este aspecto.

Debemos notar también que existe el problema de dirección tanto en la propiedad de todo el pueblo como en la propiedad colectiva, es decir, el problema de a qué clase pertenece la propiedad realmente y no de nombre.

El 28 de abril de 1969, en la I Sesión Plenaria del IX Comité Central del Partido, el Presidente Mao dijo: "Parece imprescindible realizar la Gran Revolución Cultural Proletaria, pues nuestra base no es sólida. A juzgar por mi observación, temo que en una mayoría bastante grande de fábricas --no digo todas ni la abrumadora mayoría de ellas-- la dirección no estaba en manos de los genuinos marxistas y las masas obreras. No es que no hubiera buenas gentes entre aquellos encargados de la dirección de las fábricas. Las había. Había buenas gentes entre los secretarios, subsecretarios y miembros de los comités del Partido y entre los secretarios de las células del Partido. Pero seguían la línea de Liu Shao-chi, simplemente recurrían al incentivo material, ponían las ganancias al mando y, en vez de promover la política proletaria, daban premios, y cosas por el estilo". "Pero había de hecho gentes malas en las fábricas" . "Esto demuestra que no se ha finalizado la revolución". Estas palabras del Presidente Mao, además de exponer la necesidad de la Gran Revolución Cultural Proletaria, nos hacen comprender con mayor claridad que, en cuanto al problema del sistema de propiedad, como cualquier otro problema, no debemos juzgarlo solamente por su forma, sino por su contenido real. Es completamente correcto dar importancia al papel decisivo que desempeña el sistema de propiedad en las relaciones de producción. Pero es incorrecto no dar importancia a si el problema del sistema de propiedad está resuelto en la forma o de hecho y no dar importancia a la realidad de que los otros dos aspectos de las relaciones de producción --las relaciones entre los hombres y la forma de distribución-- ejercen acción también sobre el sistema de propiedad, que la superestructura ejerce acción también sobre la base económica y que esos dos aspectos y la superestructura desempeñan un papel decisivo en condiciones determinadas.

La política es la expresión concentrada de la economía. El que sea correcta o no la línea ideológica y política y en manos de qué clase esté la dirección decide qué clase posee de hecho esas fábricas.

Nuestros camaradas podrán recordar cómo se convirtió en socialista una empresa del capital burocrático o del capital nacional. ¿Acaso no con nuestro envío de un representante encargado del control militar o un representante del sector estatal allí a transformarla de acuerdo con la línea y la política del Partido? En el caso de cualquier gran cambio del sistema de propiedad en la historia, sea la sustitución del sistema esclavista por el feudal, o la sustitución del feudalismo por el capitalismo, siempre se tomó primero el Poder político y luego se valió de la fuerza de este último para cambiar en gran escala el sistema de propiedad existente, consolidar y desarrollar el nuevo. Con mayor razón ocurre lo mismo con la propiedad pública socialista, que no puede producirse bajo la dictadura de la burguesía. El capital burocrático, que ocupaba el 80% de la industria en la vieja China, sólo pudo ser transformado en propiedad de todo el pueblo después de que el Ejército Popular de Liberación derrotara a Chiang Kai-shek. Asimismo, la restauración capitalista se realiza necesariamente arrebatando primero la dirección para cambiar la línea y la política del Partido. ¿No es de este modo que Jruschov y Brezhnev cambiaron el sistema de propiedad en la Unión Soviética? ¿No es de este modo que Liu Chao-chi y Lin Piao cambiaron en grados distintos la naturaleza de cierto número de nuestras fábricas y otras empresas?

Cabe tener presente también que ahora practicamos el sistema de mercancías. El Presidente Mao dijo: "Nuestro país practica ahora un sistema de mercancías, un sistema salarial que es también desigual, como el de ocho categorías, y cosas por el estilo. Esto, bajo la dictadura del proletariado, sólo puede ser restringido. En virtud de lo anterior, será muy fácil para gentes como Lin Piao montar el sistema capitalista si escalan el Poder" . Este estado de cosas, señalado por el Presidente Mao, no cambiará dentro de poco tiempo. Tomemos como ejemplo las comunas populares suburbanas de Shanghai con una economía desarrollada comparativamente más rápido a los niveles de comuna y brigada de producción. En lo que respecta al activo fijo a los tres niveles de propiedad, la comuna ocupa 34,2%; la brigada de producción, sólo 15,1%, y el equipo de producción, todavía 50,7%. Por tanto, sólo a juzgar por las propias condiciones económicas de la comuna popular, se necesita un tiempo bastante largo para efectuar la transición del equipo de producción a la brigada de producción y luego a la comuna como unidad básica de contabilidad. La comuna seguirá siendo de propiedad colectiva aun cuando pase a ser unidad básica de contabilidad. Por ende, dentro de un corto tiempo, no sufrirá cambios radicales la coexistencia de los dos tipos de propiedad: la de todo el pueblo y la colectiva. Mientras existan estos dos tipos de propiedad, serán inevitables la producción de mercancías, el intercambio por medio del dinero y la distribución a cada uno según su trabajo. Ya que "esto, bajo la dictadura del proletariado, sólo puede ser restringido" , serán igualmente inevitables el desarrollo de los factores capitalistas en las zonas urbanas y rurales y el surgimiento de nuevos elementos burgueses. Sin tal restricción, el capitalismo y la burguesía crecerán con mayor rapidez. Como consecuencia de ello, no debemos de ningún modo relajar nuestra vigilancia a causa de que hayamos logrado la gran victoria en la transformación del sistema de propiedad y hayamos efectuado una Gran Revolución Cultural Proletaria.

Es preciso ver que nuestra base económica todavía no es sólida y que el derecho burgués aún no ha sido eliminado del todo en el sistema de propiedad, todavía existe en grado serio en las relaciones entre los hombres y sigue prevaleciendo en la distribución. En las esferas de la superestructura, algunos sectores aún se encuentran en realidad manipulados por la burguesía y ésta tiene una posición predominante en ellos; en algunos otros sectores se están realizando las reformas, cuyos logros no están consolidados todavía y las viejas ideas y la fuerza de la vieja costumbre siguen estorbando tercamente el crecimiento de las nuevas cosas socialistas. Con el desarrollo de los factores capitalistas en la ciudad y en el campo, nuevos elementos burgueses se engendran grupo tras grupo y la lucha de clases entre el proletariado y la burguesía, entre las diferentes fuerzas políticas y entre el proletariado y la burguesía en el terreno ideológico, será aún larga, tortuosa y a veces incluso muy enconada. Incluso cuando hayan muerto todos los terratenientes y burgueses de la vieja generación, no cesará esta lucha de clases y seguirá siendo posible la restauración de la burguesía si gentes como Lin Piao escalan el Poder.

En su discurso "La situación y nuestra política después de la victoria en la Guerra de Resistencia contra el Japón" , el Presidente Mao dijo que en 1936 había cerca de Paoan, entonces sede del Comité Central del Partido, una aldea fortificada donde se atrincheraba un puñado de contrarrevolucionarios armados que se negaban obstinadamente a rendirse. El problema fue resuelto sólo cuando el Ejército Rojo la asaltó y entró en ella. Esta historia tiene un significado universal y nos enseña: "Con todo lo reaccionario ocurre igual: si no lo golpeas, no cae. Esto es como barrer el suelo: por regla general, donde no llega la escoba, el polvo no desaparece solo" . En la actualidad, todavía existen muchas aldeas fortificadas de la burguesía. Cuando una sea destruida, surgirá otra. Incluso cuando no quede más que una después de eliminadas todas las demás en el futuro, no desaparecerá sola si no llega la escoba de hierro de la dictadura del proletariado, Lenin dijo con toda razón: "Por todos estos motivos, la dictadura del proletariado es necesaria" .

La experiencia histórica nos dice que la clave del problema de si el proletariado puede vencer o no a la burguesía y si China se tornará o no revisionista, reside en si podemos o no persistir invariablemente en la dictadura omnímoda sobre la burguesía en todos los terrenos y durante todas las etapas del desarrollo de la revolución. ¿Qué es la dictadura omnímoda sobre la burguesía? El resumen más conciso se encuentra en el siguiente pasaje de una carta que Marx escribió en 1852 a J. Weydemeyer, pasaje que todos estudiamos en la actualidad. Marx dijo: "En cuanto a mí, no me cabe el mérito de haber descubierto ni la existencia de las clases en la sociedad moderna ni su lucha entre sí. Mucho antes que yo, algunos historiadores burgueses habían expuesto el desarrollo histórico de esta lucha de las clases y algunos economistas burgueses la anatomía económica de éstas. Lo nuevo que yo he aportado ha sido demostrar: 1) que la existencia de las clases sólo va unida a determinadas fases históricas de desarrollo de la producción; 2) que la lucha de clases conduce necesariamente a la dictadura del proletariado; 3) que esta dictadura no constituye de por sí más que el tránsito hacia la abolición de todas las clases y hacia una sociedad sin clases" . Lenin señaló que este magnífico pasaje de Marx consiguió expresar de un modo asombrosamente claro la diferencia fundamental y cardinal entre la doctrina marxista y la doctrina burguesa del Estado y la esencia de la teoría marxista del Estado. Hay que tener en cuenta aquí que Marx expuso el pasaje sobre la dictadura del proletariado en tres puntos, que están vinculados entre sí y son inseparables. No se puede tomar solamente uno de ellos descartando los otros dos, pues este pasaje expresa cabalmente el proceso entero del surgimiento, desarrollo y extinción de la dictadura del proletariado y abarca todas sus tareas y contenido real.

En su obra Las luchas de clases en Francia de 1848 a 1850 , Marx dijo en términos más concretos que dicha dictadura es el punto necesario de transición para la supresión de las diferencias de clase en general, para la supresión de todas las relaciones de producción en que éstas descansan, para la supresión de todas las relaciones sociales que corresponden a esas relaciones de producción, para la subversión de todas las ideas que brotan de estas relaciones sociales. A lo que se refirió aquí Marx es a "todas".

¡"Todas" en los cuatro aspectos! ¡No se trata de una parte, ni la mayoría, ni la abrumadora mayoría, sino la totalidad! Esto no tiene nada de extraño, ya que el proletariado podrá emanciparse finalmente sólo emancipando a toda la humanidad. Para alcanzar este objetivo, no se puede sino ejercer la dictadura omnímoda sobre la burguesía y llevar hasta el final la continuación de la revolución bajo la dictadura del proletariado, hasta la eliminación en el globo terráqueo de estas "todas" en los cuatro aspectos, de modo que se imposibiliten la existencia y el resurgimiento de la burguesía y las demás clases explotadoras. De ninguna manera debemos detenernos en el camino de transición. A nuestro juicio, sólo este entendimiento puede ser calificado de asimilar la esencia de la teoría de Marx sobre el Estado. Piensen, camaradas: Si no se entiende la cuestión de este modo, si se restringe, cercena y tergiversa el marxismo tanto en lo teórico como en lo práctico, se reduce la dictadura del proletariado a unas palabras vacías y se mutila la dictadura omnímoda sobre la burguesía, ejerciéndola sólo en ciertos terrenos y no en todos y practicándola sólo en cierta etapa (por ejemplo, antes de la transformación del sistema de propiedad) y no en todas, es decir, no destruyendo completamente todas las "aldeas fortificadas" de la burguesía sino dejando algunas de éstas para que vuelva a engrosar sus filas, entonces, ¿acaso no equivaldrá esto a preparar condiciones para la restauración burguesa?

¿Acaso no significará esto convertir la dictadura del proletariado en algo que proteja a la burguesía y particularmente a la burguesía recién surgida? Todos los obreros, campesinos pobres, campesinos medios de la capa inferior y los demás trabajadores que rehúsan volver a sufrir las penalidades y la opresión, todos los miembros del Partido Comunista resueltos a consagrar toda su vida a la lucha por la realización del comunismo, y todos los camaradas que no quieren que China se torne revisionista, deben tener muy presente este principio fundamental marxista: hay que ejercer la dictadura omnímoda sobre la burguesía y no detenerse de ningún modo a mitad de camino. Es innegable que algunos de nuestros camaradas se han incorporado al Partido Comunista en lo organizativo, pero no ideológicamente. Su concepción del mundo aún no ha salido de los límites de la pequeña producción ni de los de la burguesía. Aprueban la dictadura que ejerce el proletariado durante determinada etapa y en determinado terreno y les complacen algunas victorias logradas por él, puesto que esto les trae ciertos provechos. Una vez adquiridos estos provechos, piensan que pueden acampar y establecerse para acondicionar su nido confortable. ¡Vaya con la dictadura omnímoda sobre la burguesía! ¡Vaya con el primer paso de la gran marcha de diez mil li! Perdón, que lo hagan otros, ya que yo he llegado a mi destino y debo apearme del carro. Aconsejamos a estos camaradas: ¡Es peligroso quedarse a mitad de camino! La burguesía les invita haciéndoles señales con las manos; ¡mejor será que marchen con las filas para seguir adelante!

La experiencia histórica también nos demuestra que a medida que la dictadura del proletariado conquiste victorias una tras otra, la burguesía podrá simular aceptarla en apariencia, pero en realidad continúa trabajando por restaurar la dictadura burguesa. Esto es exactamente lo que han hecho Jruschov y Brezhnev. Si bien no han cambiado los nombres del "Soviet", ni del partido de Lenin, ni de la "república socialista", han aceptado estos nombres y los han usado como pantalla para privar a la dictadura del proletariado de su contenido real, transformándola en una dictadura de la clase capitalista monopolista contra el Soviet, el partido de Lenin y las repúblicas socialistas. Presentaron el programa revisionista de "Estado de todo el pueblo" y "partido de todo el pueblo", que reniega abiertamente del marxismo. Sin embargo, cuando el pueblo soviético se levanta contra su dictadura fascista, ellos sacan a relucir la bandera de la dictadura del proletariado para reprimir a las masas. En China sucedieron casos similares. Liu Shao-chi y Lin Piao no se limitaron a propagar la teoría de la extinción de la lucha de clases; también enarbolaron la bandera de la dictadura del proletariado cuando procedieron a sofocar la revolución. ¿Acaso no planteó Lin Piao cuatro "no olvidar ni por un instante"? Entre ellos, "no olvidar ni por un instante la dictadura del proletariado". De hecho no olvidó ni por un instante, sólo que se debe interponer la palabra "derrocar", para leer la frase así: "no olvidar ni por un instante derrocar la dictadura del proletariado", o, como confesó su propia pandilla, "golpear las fuerzas del Presidente Mao esgrimiendo la bandera del Presidente Mao". En algunas ocasiones, ellos "obedecían" al proletariado, e incluso se presentaban más revolucionarios que nadie planteando algunas consignas "izquierdistas" para crear confusión y hacer sabotajes. No obstante, lo que hacían con frecuencia fue combatir medida por medida al proletariado. ¿Querían ustedes trabajar por la transformación socialista? Ellos hablaban de la necesidad de consolidar el régimen de nueva democracia. ¿Deseaban ustedes crear cooperativas y comunas populares? Ellos opinaban que esto era prematuro. Cuando ustedes consideraban necesario hacer la revolución en la literatura y el arte, ellos sostenían que no era dañino escenificar algunas óperas de fantasmas. ¿Se proponían ustedes restringir el derecho burgués? Ellos decían que éste sí era algo magnífico que debía ser extendido. Ellos son un grupo de especialistas en la defensa de las viejas cosas y son como un enjambre de moscas zumbando todo el día alrededor de los "estigmas" y "defectos" de la vieja sociedad referidos por Marx. Se apasionan particularmente por explotar la inexperiencia de los jóvenes y adolescentes para pregonar entre ellos la idea de que el incentivo material es como el fétido requesón de soya, maloliente para el olfato pero sabroso para el gusto. Cometen actos ignominiosos siempre bajo el rótulo del socialismo. Cuando algunos malhechores se entregan a la especulación, malversación y desfalco, ¿no fingen realizar la colaboración socialista? Cuando algunos incitadores rocían venenos entre los jóvenes y adolescentes, ¿no agitan la bandera de atención y solicitud hacia los continuadores de la causa comunista? Debemos estudiar sus tácticas y sintetizar nuestras experiencias para ejercer de manera más eficaz la dictadura omnímoda sobre la burguesía.

"¿Quieren ustedes desencadenar el viento de la `comunización'?". Crear rumores haciendo semejante pregunta es una táctica a que ha recurrido cierta gente en fechas recientes. A ella podemos responder en forma expresa que no permitiremos jamás que se desate de nuevo el viento de "comunización" que levantaron Liu Shao-chi y Chen Po-ta. Siempre hemos sostenido que las mercancías que produce nuestro país, en lugar de sobrar, distan de ser suficientemente abundantes. Mientras la comuna no tenga tantos productos como para "comunizarlos" con la brigada de producción y el equipo de producción y mientras las empresas de propiedad de todo el pueblo no puedan aportar productos sumamente abundantes para distribuirlos a nuestros 800 millones de habitantes según sus necesidades, no podremos sino continuar con la producción de mercancías, el intercambio por medio del dinero y la distribución a cada uno según su trabajo.

Respecto a los daños que estos sistemas traen consigo, hemos adoptado y continuaremos adoptando medidas apropiadas para restringirlos. La dictadura del proletariado es una dictadura ejercida por las masas. Estamos convencidos de que las grandes masas, dirigidas por el Partido, tienen la fuerza y capacidad para luchar contra la burguesía y vencerla finalmente. La vieja China era un país sumergido en un vasto océano de pequeña producción. Constituye siempre un problema serio y requiere esfuerzos de varias generaciones realizar la educación socialista entre los varios centenares de millones de campesinos. Sin embargo, los campesinos pobres y campesinos medios de la capa inferior representan la mayoría de ellos. A través de la práctica se dan cuenta de que su única perspectiva luminosa es marchar por el camino socialista siguiendo al Partido Comunista. Nuestro Partido se ha apoyado en ellos para unirse con los campesinos medios en el avance gradual desde el equipo de ayuda mutua, la cooperativa de producción agrícola de tipo inferior, la cooperativa de tipo superior, hasta la comuna popular, y podremos sin duda alguna conducirlos a continuar su avance.

Quisiéramos, en cambio, llamar la atención a nuestros camaradas sobre el hecho de que actualmente sopla otra clase de viento, el viento "burgués". Se trata del estilo de vida burgués señalado por el Presidente Mao, el siniestro viento desatado por aquellas "partes" de gentes que se han convertido en elementos burgueses. Nos perjudica en el mayor grado el viento "burgués" que se desencadena entre aquellos miembros del Partido Comunista y particularmente entre aquellos cuadros dirigentes, que conforman esas "partes" de gentes. Emponzoñados por este siniestro viento, algunos están obsesionados con la ideología burguesa, buscan rangos y lucros personales y estiman esto como algo honroso en vez de una vergüenza. Ciertas gentes han ido tan lejos que lo toman todo como mercancía, incluyéndose ellas mismas. Ingresan al Partido Comunista y hacen algún trabajo para el proletariado con el único propósito de elevar su categoría como mercaderías y pedir al proletariado alto precio. Los que son comunistas de nombre y nuevos elementos burgueses de hecho muestran las características propias de toda la burguesía decadente y moribunda.

En la historia, cuando se hallaban en su etapa de ascenso, la clase esclavista, la clase terrateniente y la burguesía realizaron algo positivo para la humanidad. Ahora los nuevos elementos burgueses, que van en sentido totalmente contrario a sus antecesores, sólo desempeñan un papel destructivo para la humanidad y son nada más que un montón de "nueva" basura. Entre quienes fabrican el rumor de que se va a desatar un viento de "comunización", algunos son nuevos elementos burgueses que han hecho privados bienes públicos y tienen miedo a que el pueblo vuelva a "practicar la comunidad de estos bienes", y otros son tipos que tratan de aprovechar la oportunidad para agarrar una tajada. Tales gentes son más sensibles que muchos de nuestros camaradas. Algunos de nuestros camaradas dicen que el estudio es una tarea blanda, pero esas gentes perciben por instinto que el estudio actual es una tarea dura para las dos clases, el proletariado y la burguesía. Es posible que ellas desaten realmente algún viento de "comunización" o, haciendo suya cierta consigna nuestra, confundan deliberadamente los dos tipos de contradicciones de diferente naturaleza y urdan alguna mala jugada. Esto merece nuestra atención.

Bajo la dirección del Comité Central del Partido encabezado por el Presidente Mao, los gigantescos contingentes revolucionarios proletarios, compuestos por las masas de centenares de millones de nuestro país, están dando pasos hacia adelante. Con la experiencia práctica de la dictadura del proletariado de 25 años y con la experiencia internacional acumulada desde la Comuna de París, y siempre que nuestros centenares de miembros del Comité Central del Partido y millares de cuadros de alto rango tomen la delantera y, junto con los otros cuadros y las masas, lean y estudien concienzudamente, hagan investigaciones y estudios y sinteticen la experiencia, podremos poner en práctica el llamamiento del Presidente Mao, lograr una clara comprensión del problema de la dictadura del proletariado y asegurar que nuestro país avance victoriosamente siguiendo el camino señalado por el marxismo-leninismo-pensamiento Mao Tsetung. "Los proletarios no tienen nada que perder en ella [la revolución comunista] más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar" . ¡Esta perspectiva, infinitamente brillante, estimulará continuamente a un creciente número de obreros y otros trabajadores conscientes y a su vanguardia, los comunistas, a perseverar en la línea fundamental del Partido y en la dictadura omnímoda sobre la burguesía y continuar hasta el fin la revolución bajo la dictadura del proletariado! El hundimiento de la burguesía y las demás clases explotadoras y la victoria del comunismo son inevitables, necesarios e independientes de la voluntad del hombre.



(Publicado en la revista Hongqi , nº 4 de 1975)
Chang Chun-chiao
Extraído de: http://www.nodo50.org/mai/Martinete/EM-19/dict_omnimoda.htm
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Mensaje por donibane el Jue Mayo 20, 2010 9:06 pm

Recomiendo leer Cisnes Salvajes de Jung Chang, es una especie de autobiografía que hace un recorrido por las vidas de su abuela, padres y ella misma en China. Yo, la verdad, soy un ignorante en el tema chino y tengo que leer mucho, ya que es el único libro que he leido sobre el comunismo en China y tampoco sé si es verídico lo que cuenta Jung. Me sorprendió la represión feroz durante la revolución cultural y una frase de Mao: "Cuantos más libros lees, más estupido te vuelves", muy contraria a la de una de las mentes más privilegiadas con vida, la de Fidel Castro, que dijo "No quiero que el pueblo crea, quiero que el pueblo lea". Yo desde luego, estoy con el segundo.
Animaros a leerlo y comentar que os parece.
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Mensaje por sorge el Vie Mayo 21, 2010 10:29 am

En la televisión emitieron la biografia de Deng Xiao Ping, decia que en la pugna por el poder tras Mao habia tres tendencias, uno de ellas la llamo conservadores diferenciando de la banda de los 4, ¿alguien sabe de esta tendencia conservadora?
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Mensaje por javicho II el Lun Feb 25, 2013 1:43 pm

El título del hilo da a entender que se puede postear, como ya lo estaban haciendo, textos, estudios o análisis sobre la GRCP de diversos autores para su posible debate. El siguiente texto pertenece a Ricardo Piglia publicado en la Revista "Los Libros" de mayo-junio de 1974.


LA LUCHA IDEOLÓGICA EN LA CONSTRUCCIÓN SOCIALISTA

1. División del trabajo y racionalidad
de clase


La primera lección de la revolución cultural es que las relaciones burguesas no desaparecen automáticamente con la toma del poder por el proletariado y con la socialización de los medios de producción. En el socialismo, las clases y la lucha de clases siguen siendo el motor de la estructura
social: veinte años después del triunfo de la revolución, China ha sido sacudida por una intensa batalla de masas que tuvo como escenario principal la superestructura, pero cuyo centro fue el problema del poder político. “La lucha de clases -había escrito Lenin- no desaparece bajo la dictadura del proletariado; lo único que hace es asumir formas nuevas". En este sentido, la revolución cultural no sólo iluminó la existencia de clases y de violentas contradicciones de clase, sino, también, la variedad de modos de expresión ideológica de esas clases. La desigualdad social que provoca la aparición de una élite privilegiada de funcionarios y técnicos no depende (únicamente) del elemento económico: la norma del reparto social de la riqueza y de las funciones sociales descansa, en última instancia, en factores ideológicos. De hecho se produce un desplazamiento: socializados los medios de producción, no existen burgueses en el sentido clásico y antes que a clases económicas, se trata de enfrentar ideas y posiciones de clase. Así, la lucha de clases toma fundamentalmente la forma de una lucha ideológica. En relación con esto, los chinos hablan de una lucha "entre dos líneas, dos caminos, dos clases". Por otra parte, esta lucha de ideas es siempre una lucha material: antes que nada por disputar los medios de reproducción de las relaciones capitalistas. No es casual que la revolución cultural haya comenzado en la universidad: lugar del saber tradicional, funciona como el espacio donde se cristaliza la división del trabajo, reproduciendo la oposición entre portadores del saber encargados de concebir y trabajadores, privados del conocimiento, encargados de ejecutar la consigna: "unir los lugares de enseñanza y de producción", tendía a eliminar el mecanismo de formación de élites a través de la creación de una relación estrecha entre intelectuales y productores. De allí que el proceso de llevar los intelectuales al trabajo manual y las masas a la teoría intentara, sobre todo, romper la cristalización de las funciones heredadas de la división capitalista del trabajo a través de una rotación constante del lugar social, que buscaba destruir la oposición entre cultura y producción, entre vida material y vida "espiritual". De este modo, se enfrentaban las condiciones ideológicas de reproducción de las relaciones burguesas en el interior del régimen de dictadura del proletariado y a la vez se trataba de asegurar la dirección del proletariado en todos los terrenos de la sociedad.
"En todas las relaciones económicas, morales, intelectuales -había previsto Marx- la sociedad socialista lleva aún el estigma de la vieja sociedad"1. Las viejas relaciones capitalistas persisten y tienden a reproducirse asentadas en la división del
trabajo: la contradicción entre trabajo manual y trabajo intelectual tiene como efecto fundamental la oposición entre funciones de dirección y funciones de ejecución; esta fractura es la base material sobre la que crece y se desarrolla la línea política revisionista, que tiende a excluir a las masas de la dirección para sustituirla por una élite tecnocrática que parece "destinada" a dirigir. Hay un solo modo, según los dirigentes chinos, de consolidar la construcción socialista: es el de llamar a las masas a movilizarse y a ejercer directamente el poder de decisión y de gestión. En 1973 en toda China se debatía el problema
de los reglamentos de fábrica. Este proceso continuaba y profundizaba una lucha llevada adelante durante la revolución cultural contra el director único y por la dirección obrera en las empresas2. Los directores no constituían una clase, pero su función reproducía una relación capitalista que daba lugar al poder de decisión de una minoría de funcionarios que
coartaba la participación de las masas. En el caso de la discusión de los reglamentos, el problema adquiría un carácter más complejo, a la vez político, jurídico, económico e ideológico: se generalizó, entonces, una discusión de masas en todas las
fábricas sobre cierto modo de legislar las relaciones de trabajo. Por un lado se admitía el carácter técnico, necesario, de ciertos reglamentos (que los chinos llamaban "racionales") y a la vez se definía como "irracionales" a los reglamentos relativos a la
función de coerción y de disciplina, cuya carácter social, de clase, se manifestaba en una falta de confianza en la iniciativa de las masas que tendía a reproducir y mantener relaciones jerárquicas y autoritarias. De este modo, siguiendo a Marx, los
chinos diferencian entre normas de control y normas de represión. Mientras las normas de control constituyen la condición necesaria de cualquier organización productiva y es siempre posible discriminar su función técnica de su función social,
las normas de represión tienen exclusivamente un significado de clase y su campo de validez está circunscripto a
aquellas formas de cooperación capitalista definidas por la separación exclusiva entre funciones de ejecución y funciones de dirección. De hecho, los reglamentos "irracionales" estabilizaban la división social del trabajo en el interior de la fábrica,
reproduciendo jurídicamente el papel pasivo del obrero. El código aparece definido como irracional y autoritario porque los obreros no participan en las decisiones que presiden el proceso de trabajo, reproduciéndose así la escisión entre potencias
intelectuales y capacidad productiva. La racionalidad de la necesaria regulación social se convierte en una racionalidad de clase: afirmada en el fetiche de la técnica, no hace otra cosa que reglamentar la división entre trabajo manual y trabajo intelectual. En esta discusión los chinos definen, de hecho, las nuevas formas que la explotación puede adquirir en una sociedad socialista. En el análisis clásico de Marx, la plusvalía sirve de criterio selectivo para definir las relaciones sociales y marca su carácter de clase. Para los chinos el problema se desplaza: la explotación se liga al poder de decisión de una minoría
de tecnócratas y funcionarios. Oponerse a los reglamentos que limitan la participación de los obreros en la planificación y la dirección de la fábrica significa negarse a aceptar el papel de la técnica como autónomo y privilegiado, y comenzar en el lugar
mismo de su consolidación la crítica a los tecnócratas que funcionan como los "nuevos patrones". En este proceso se criticaba, al mismo tiempo, a la línea ultraizquierdista de Lin Piao que planteaba la abolición sin excepción de todos los reglamentos, sin tener en cuenta la diferencia entre las exigencias técnicas del proceso de trabajo y su carácter social, y confundiendo anarquización de la producción con gestión obrera. La división técnica entre funciones de dirección y funciones de ejecución subsiste, pero la división social entre quienes están destinados a una u a otra función tiende a disolverse. 3 En este sentido, la lucha contra los valores ideológicos asentados en la división del trabajo es de hecho una lucha política, una lucha por el poder y al mismo tiempo una lucha "económica". La definición de los reglamentos como "racionales" e "irracionales" marca una disputa sobre la racionalidad de clase en la construcción socialista: en el interior de este debate subyace la oposición entre una construcción basada en la iniciativa de las masas y la línea economicista que se basa en el predominio de la técnica. Al mismo tiempo, lo que se debate en realidad es el problema de las relaciones entre estructura y superestructura y el papel de la ideología en el desarrollo de las fuerzas productivas.

2. Práctica social, desarrollo de las fuerzas productivas y teoría marxista
Una de las grandes luchas en el frente ideológico durante la revolución cultural4 tuvo como centro, precisamente, la cuestión de las relaciones entre estructura y superestructura que culminó con la denuncia de la teoría revisionista, que privilegiaba la técnica y negaba la lucha de clases en el campo de la economía. La tesis de Liu Shao Shi, típicamente
mecanicista, señalaba que a una base económica dada corresponde fatalmente una superestructura. El énfasis estaba puesto en el desarrollo tecnocrático de las fuerzas productivas, excluyendo la gestión de masas y el trabajo ideológico. En los hechos se trataba de convertir al partido en un partido de la productividad, haciendo de la mecanización el motor de la construcción socialista. La línea revolucionaria sostenía, en cambio, que negar la movílización de masas es negar la mayor fuerza productiva. Negar el papel de la ideología significa negar el papel de la superestructura sobre la estructura. El desarrollo de las fuerzas productivas, de por sí, no garantiza la transformación de las relaciones de producción. Para terminar con las relaciones burguesas hay que terminar, al mismo tiempo, con las relaciones
ideológicas burguesas. Lo esencial es la lucha de clases que modifica las relaciones entre los hombres y las fuerzas productivas. "La línea de Liu Shao Shi quiere que el pueblo se ocupe sólo del desarrollo de la economía, sin ocuparse de la lucha de clases, con el objeto de promover únicamente la mecanización, sin hacer avanzar la revolución. Las
fuerzas productivas para ellos no son más que instrumentos y olvidan que las ideas justas se pueden transformar en fuerzas materiales" (Pekín Informa, setiembre de 1971). La forma de desarrollo de las fuerzas productivas está ligada a las relaciones de clase y está determinada por las representaciones, aspiraciones, ilusiones e ideas que son la presencia misma de esas clases. La transformación socialista de los medios de producción depende siempre de la lucha de clases: para los chinos, la política debe dirigir la economía y el trabajo ideológico debe tener prioridad sobre todas las otras
formas del trabajo político. "La creación y divulgación de una teoría revolucionaria -escribe Mao Tse-tung- desempeña el papel principal en determinados momentos. Cuando el desarrollo de la base está obstaculizado por la superestructura,
las transformaciones políticas y culturales pasan a ser lo principal y decisivo" . El énfasis puesto en la lucha ideológica
pone en cuestión, antes que nada, una lectura mecanicista del marxismo y fortalece la idea de la influencia de la ideología sobre la base económica. En este sentido, uno "de los aportes centrales de Mao Tsetung al desarrollo teórico del marxismo
es su concepción de la práctica social que reordena dialécticamente la articulación entre estructura y superestructura. Para Mao la sociedad está dividida en tres prácticas fundamentales: la lucha en la producción, la lucha de clases, y la cultura y la
experimentación científica. Tres frentes en la lucha de clases, el proletariado se define en ellos en el interior de tres contradicciones, cada una de las cuales tiene su propia lógica y su propio tipo de resolución. Cada una de estas prácticas
(economía, política, cultura) tiene, entonces, una forma específica y una inteligibilidad propia, definida a partir de la teoría de la contradicción, en el interior de la cual Mao piensa la vida entera de la sociedad. Lucha en la producción: contradicción entre
fuerzas productivas y relaciones de producción. Lucha de clases: contradicción entre el pueblo y sus enemigos. Lucha cultural: contradicción entre lo viejo y lo nuevo, la verdad y el error. Lo que las prácticas tienen en común es el aspecto principal de la contradicción: el concepto de “pueblo" decide en el juego de contradicciones. El pueblo (y no la técnica) es la mayor fuerza productiva. El pueblo (y no las armas) decide en la lucha de clases. La práctica de masas (y no el saber de una
élite) es el único criterio de verdad. La práctica revolucionaria determina, de este modo, tres objetivos distintos, perseguidos con tres clases de medios por un mismo sujeto: el pueblo. A su vez, el concepto de pueblo no es una esencia, sino una noción política: "La noción de pueblo -escribe Mao Tse-tung- toma un sentido diferente según el país y según las etapas de la revolución"; depende del juego de alianzas y de la coyuntura concreta. De este modo, la articulación de las prácticas está
resuelta, en última instancia, por la política que sobre la base del eje: Pueblo/enemigos define siempre el aspecto principal de la contradicción.5 Cualquiera sea la forma de contradicción considerada, el aspecto decisivo es siempre buscado en el seno del pueblo, dentro de un debate definido como inverso a la coacción. En este sentido, la práctica de masas está siempre sobredeterminada por el trabajo ideológico, es decir: la liberación de la capacidad creadora de las masas depende, fundamentalmente, del trabajo teórico e ideológico que crea las condiciones políticas que garantizan la iniciativa revolucionaria. La construcción socialista se afirma en la apropiación de masas de los medios de producción pero este proceso no está definido sólo por la eliminación de la propiedad jurídica: exige una transformación ideológica para que las masas
se atrevan a ser protagonistas en todos los terrenos de la práctica social. Esto no es posible si las masas están atadas por ideologías que las paralizan, las dividen y permiten la reproducción de relaciones jerárquicas. "Unicamente la apropiación de
los principios del marxismo leninismo por parte de obreros y campesinos -escribe Mao Tse-tung- podrá garantizar el éxito a largo plazo de los programas económico, político y cultural". En este marco se inscribe la campaña de masas de estudio del marxismo-leninismo.
En 1973, en todas las fábricas, comunas, barrios y escuelas, los obreros y campesinos estudian " y discuten las obras principales del marxismo7 . "En el estudio de las obras de Marx, Engels, Lenin y Mao Tse-tung -señala el responsable del
trabajo ideológico en la fábrica metalúrgica nº10 de Pekín- el centro está puesto en la lucha ideológica para enfrentar las supersticiones y los mitos, haciendo posible una actitud más libre y más creadora. Por ejemplo, este trabajo trajo como consecuencia que los obreros se atrevieran a participar más creadoramente en las renovaciones técnicas". El estudio de la teoría marxista permite, por un lado, sintetizar la práctica en la producción y a la vez crea las condiciones para que las masas se liberen de los fetiches ideológicos heredados de la división del trabajo. Esta es la base (resultado y condición previa)
sobre la que se estructura el proceso de movilización de masas. La revolucionarización ideológica es la condición de la revolución en todos los terrenos de la práctica social. Las masas se movilizan, se organizan y se rebelan contra la opresión a partir de otra razón: el marxismo-leninismo. El objetivo central de este proceso es político: en el socialismo, como hemos visto, la lucha de clases toma formas nuevas, se enmascara. Es una experiencia común en la revolución cultural, la presencia en el aparato del estado y del partido de viejos revolucionarios, cuadros de origen obrero y campesino que tenían actitudes
revisionistas y practicaban la línea capitalista. Por otro lado, en el enfrentamiento entre las dos líneas, los antagonistas se definen como marxistas y revolucionarios y es preciso profundizar la lucha ideológica, asegurar la apropiación de masas de la dialéctica materialista, para garantizar que en cada lugar los obreros y campesinos sean capaces de distinguir "los verdaderos de los falsos marxistas-leninistas". Punto de partida y centro de este proceso es el concepto de posición de clase;8 base de apoyo donde se resuelven las articulaciones de la actividad revolucionaria en todos los frentes de la lucha del pueblo, esta
posición no es un simple lugar en la estructura productiva y no siempre depende del origen de clase. Proceso complejo, definido a la vez por la producción material, la lucha de clases y la teoría marxista, la posición de clase es el efecto de un doble trabajo de educación práctica en el seno dél pueblo y en la ciencia del marxismo-leninismo: ir a las masas, servir al pueblo, real izar trabajo productivo es para los intelectuales la condición de este punto de vista y a la vez su resultado. Por
su lado, los obreros y campesinos deben ir a la teoría para elaborar su práctica de clase y librarse a sí mismos de los fetiches ideológicos afirmados en la división del trabajo. En este sentido, podríamos decir que la revolución cultural es un gran
proceso de masas en el que, a través de la experiencia de la lucha de ciases, la práctica productiva y el estudio del marxismo leninismo, se intenta fortalecer la posición de clase del proletariado en todos los terrenos de la sociedad. Revolución ideológica, revolución en la superestructura, la revolución cultural podría sintetizarse, así, en una consigna: 11 el proletariado debe dirigirlo todo". Asegurar esta dirección', fortalecer la dictadura del proletariado, es para los dirigentes chinos la única garantía del desarrollo socialista de los medios de producción.

3. Iniciativa de masas, espontaneidad y dirección revolucionaria.
El proceso de crítica a las concepciones revisionistas, cuyo eje es la negación de los privilegios derivados de la división del trabajo, debe hacerse con las masas (y no administrativamente): por un lado porque la movilización de masas es el único
modo de garantizar el éxito en esta lucha; por otro este proceso debe ser un proceso interno a las propias masas, es decir, un proceso donde al mismo tiempo se enfrenten, en la práctica, los mitos ideológicos presentes en las masas. Este es otro de
los ejes que recorre toda la práctica revolucionaria en China: en 1927, Mao escribía: "Son los propios campesinos quienes instalaron los ídolos y ellos, cuando llegue el momento, los tirarán con sus propias manos: no es necesario que otros lo hagan
en su lugar antes de. tiempo. La política de propaganda del partido comunista a este respecto debe ser 'tensar el arco pero no disparar la flecha, indicando solamente la postura." En 1967, cuarenta años después, el criterio es el mismo: "En la gran revolución cultural proletaria sólo se puede adoptar el método de dejar que las masas se liberen a sí mismas y no el de manejar los asuntos en su nombre". En este sentido, la especificidad del trabajo ideológico tiene como base la persuasión y no la coerción: "No podemos abolir la religión -escribe Mao- obligar a la gente a que deseche el idealismo, obligarlos a aceptar el
marxismo". Es necesaria la discusión y el trabajo de propaganda, pero a la vez es preciso evitar la desviación iluminista: no basta con difundir la teoría marxista; la verdad se verifica (se construye) en la práctica. Las masas se liberan a partir de su propia experiencia, partiendo de ella y elaborándola con los instrumentos
de la teoría. La tarea de la dirección revolucionaria es la de crear las condiciones, definir los objetivos y dirigir el proceso sin sustituir a las masas. Las características particulares de esta definición del papel del partido dieron lugar a otro de los centros fundamentales de debate durante la revolución, cuyo eje fue la crítica al empirismo populista de la línea ultraizquierdista de Lin Piao. Para Lin Piao: “EI movimiento natural de las masas es naturalmente revolucionario". La consecuencia de esta concepción fue desestimar el rol de la teoría revolucionaria y el papel fundamental de la dirección política del partido en la construcción socialista. Para Mao Tse-tung: "Las masas son las protagonistas de la lucha revolucionaria, pero lo son y llegan a serlo sólo (subrayo yo) cuando en su seno se opera el germen del proceso dialéctico, el estímulo hacia lo nuevo representado por el partido y por la ideología revolucionaria". En esto Mao no hace más que aplicar al problema de la relación entre espontaneidad y conciencia la teoría del conocimiento formulada en 1937 en su texto Sobre la práctica. Así como la práctica inmediata (lo sensible de la experiencia) debe ser sintetizada y "trabajada" con los instrumentos de la teoría para producir los conceptos que definen lo que Lenin llamaba "la práctica consciente': del mismo modo el papel de la dirección revolucionaria es el de apoyarse y profundizar la práctica espontánea: momento diferenciado, a la vez interno y externo, su función específica es la de “resumir las ideas dispersas de las masas, sintetizarlas y llevarlas de nuevo a las masas para que las traduzcan en acción". El error espontaneísta (de matriz antileninista) es el de identificar el lugar de la conciencia revolucionaria con la lucha espontánea y no con la teoría marxista y el partido: por debajo subyace una visión voluntarista de la lucha de clases,
apoyada en la ilusión de una expresión inmediata de las clases, sin mediación política ni ideológica. Se trata, de hecho, de una desviación economicista que confunde el momento social con el momento político de la lucha de clases 9. Precisamente porque la sociedad socialista se funda en la práctica revolucionaria y no en un modelo ideal, es necesaria una vanguardia política que, sobre la base de un análisis científico de la realidad, sea capaz de definir en cada coyuntura el carácter de las contradicciones. Por otro lado, en la experiencia de la revolución cultural, Mao no deja en ningún momento el movimiento librado a sí mismo, sino que insiste siempre sobre el problema de la dirección, primero incitando a "abrir el fuego sobre el cuartel general de Liu Shao Shi", después construyendo su propio "cuartel general" (afirmado en el proletariado de Shangai, después de "la tormenta de enero" de 1968).
Sobre el final de la revolución cultural, la crítica al espontaneísmo y al populismo empirista de Lin Piao viene justamente a fortalecer el papel de un partido renovado y radicalizado autocríticamente en el proceso revolucionario, como órgano de
mediación entre la teoría marxista y la experiencia específica de las masas, como instrumento de dirección y guía del proceso histórico. "Esa dirección (para decirlo con palabras que Gramsci dedicara a los métodos de dirección de Lenin) había probado no ser abstracta, no consistía en la repetición mecánica de fórmulas teóricas; no confundía la política, la práctica real, con
disquisiciones teóricas, se aplicaba a hombres reales, formados en determinadas relaciones históricas, con determinados sentimientos, modos de concebir, fragmentos de concepción del mundo, etc., que resultaba de la combinación espontánea de
un determinado ambiente de producción material, con la casual aglomeración de elementos sociales dispares. Este elemento de espontaneidad no se descuidó ni se despreció; fue educado, depurado de todo elemento extraño para hacerlo homogéneo
con la teoría marxista. Era ante todo la negación de que se tratara de algo arbitrario, artificial y no históricamente necesario.
Daba a las masas una conciencia teórica de creadora de valores históricos e institucionales. Esta unidad de la espontaneidad y la dirección consciente es precisamente la acción política real de las masas populares en cuanto política de masas y no simple aventura de grupos que se limitan a apelar a las masas". Al mismo tiempo, reforzar la dirección del partido como elemento fundamental de la práctica revolucionaria, no significa que la organización revolucionaria esté por encima de la lucha de clases: justamente, la revolución cultural sometió al partido a una profunda crítica de masas por ser el lugar donde la lucha entre las dos líneas, es más aguda y definitiva10. Y esto porque para Mao Tse-tung el factor determinante de todo el proceso histórico revolucionario no es tanto la relación entre espontaneidad y dirección, entre partido y clase, sino la lucha de clases,
entre esas "dos líneas, dos caminos, dos concepciones", es decir, entre el proletariado y la burguesía. Esta lucha recorre a la vez la superestructura y la infraestructura, las relaciones de producción y la ideología, el partido y el estado y también las
masas populares (así, la burocratización aparece como un efecto de la lucha de clases y de la división del trabajo, de la escisión entre economía y política siendo, entonces, un efecto y no, como imagina cierta crítica trotskista, una causa del regreso al capitalismo).
En este sentido, la revolución cultural es, antes que nada, una reafirmación de la dictadura del proletariado y de la dirección del partido en la construcción socialista: la apropiación por parte de las masas de la teoría marxista, como elemento de transformación revolucionaria, y la definición del terreno ideológico como el espacio privilegiado de la lucha de clases en el socialismo, no hacen más que definir, en última instancia, a la espontaneidad como la sobrevivencia inerte de concepciones
burguesas que a la larga no tienen otro efecto que el de desarmar política y teóricamente a las masas, dividirlas y enfrentarlas, creando el campo natural para la influencia de las ideas revisionistas y burguesas. O dicho de otro modo: no es
posible confundir la iniciativa de las masas y su movilización revolucionaria en todos los terrenos de la práctica social con un proceso espontáneo: en esta diferencia (donde se encuentra el centro de la crítica a Lin Piao) está también presente la lucha "entre las dos líneas, los dos caminos, las dos clases".








Última edición por javicho II el Sáb Mar 16, 2013 1:43 am, editado 1 vez
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Mensaje por javicho II el Mar Feb 26, 2013 7:44 pm



NOTAS DEL TEXTO "LA LUCHA IDEOLÓGICA EN LA CONSTRUCCIÓN SOCIALISTA" DE RICARDO PIGLIA



1 Digamos, por otro lado, que destruir las ideas y concepciones heredadas de la vieja sociedad no significa negar toda tradición histórica. Para los chinos, el proletariado debe hacer un uso de clase de esa herencia, criticar y apropiarse de la riqueza cultural del pasado. Un ejemplo de esto puede ser la política con los museos. Visitados por un promedio de 10.000 personas por día, en los museos históricos se exhiben las realizaciones artisticas de la elaboradísima cultura feudal china. Pero, a la vez, estos recintos sagrados del arte son convertidos en escuelas de educación artístiea donde se define una lectura de clase. En el museo de las trece tumbas, anexo 8 La Gran Muralla, en Pekín, se ven armas, ropa, vasijas, muebles de los señores feudales y de los campesinos. (En un costado vi dos monumentos funerarios: una bellísima pagoda de jade construida en memoria del hijo de un terrateniente y al lado una piedra caliza, gris donde un campesino había escrito: "Aquí está muerta mi madre").
Por otro lado, en los muros se leen estadísticas con cifras sobre las condiciones de vida de las masas, datos sobre la explotación feudal y el' sistema de trabajo, unidos a objetos -armas y escudos- y textos donde se da cuenta 'de las rebeliones populares de la época. Estos datos son el soporte material (hambre, miseria, explotación, muerte) sobre el que se construyó la cultura feudal; al presentarlos se crean las condiciones de una lectura materialista de la producción artística. Se produce de hecho un distanciamiento en el sentido brechtiano del término: el museo, lugar tradicional de la contemplación neutral y desinteresada, es invadido por la lucha de clases. Al exhibir la marca del trabajo y de la explotación se define un punto de vista de clase que reordena todo el espacio cultural. Se trata, como decimos, de una operación típicamente brechtiana: "Aquéllos que se han sentado en sillas de oro para escribir /serán interrogados -había escrito Brecht en "La literatura será sometida a investigación"- por quienes le tejieron los vestidos. / Literaturas enteras / escritas en selectas expresiones / serán investigadas pera encontrar indicios / de que también vivieron rebeldes donde había opresión".

2 Sobre este proceso puede consultarse el excelente libro de Charles Bettelheim: Revolución Cultural y Organización Industrial en China, editorial siglo' XXI, comentado por Horacio Ciafardini en este mismo número de Los Libros.

3 La experiencia de los llamados "grupos de triple integración" puede ser un ejemplo del uso de clase de la ciencia y de la técnica. Formados por cuadros políticos, obreros y técnicos, se ocupan de las innovaciones, técnicas y la reproducci6n de los medios de producción en 18 fábrica. Los obreros, a partir de su experiencia práctica en la producción, participan en un pie de igualdad con los técnicos en la discusión de las mejoras y renovación de los instrumentos de producción. Este proceso tiene un doble objetivo: por un lado es uno de los elementos fundamentales en el desarrollo de las fuerzas productivas, los obreros intervienen masivamente con sugerencias y soluciones a· los problemas técnicos surgidos durante la práctica del proceso de producción. De este modo, las innovaciones se generalizan, sin quedar circunscriptas a un pequeño grupo de " especialistas" . Por otro lado se trata de un proceso de revoluci6n ideológica por el cual las masas toman cada vez mayor confianza en su capacidad creadora, y destruyen el fetiche que hace de la ciencia y de la técnica un campo autónomo, privado, reservado a una élite.

4 Esta discusión está sintetizada en el trabajo "Tres grandes lucha en el frente filosófico en China", publicado en Pekín Informa, febrero de 1971.

5 En relación con esto, no es casual que la primera frase de las Obras de Meo Tsetung, la que. abre su reflexi6n sobre la estrategia revolucionaria, sea la pregunta: "¿Quiénes son nuestros enemigos y quienes son nuestros amigos? Esta es una cuestión de importancia primordial para la revolución". Pregunta que se renueva y se redefine en cada coyuntura, responderla significa definir el principio que ha de regir (y unificar) la práctica
revolucionaria en todos los terrenos de la lucha de clases (militar, político, econ6mico, ideológico, cultural, etc.). En este sentido habría que decir que todos los traba.JOS de Mao no son otra cosa que un modo de responder a esta primera pregunta. Digamos, por otro lado, que "poner la política en el puesto de comando" no significa borrar la especificidad de cada práctica. Este ha sido otro de los núcleos en la crítica a Lin Piao, quien -siguiendo una tradición del marxismo dogmático tendía a disolver la verdad particular de cada campo concreto en fu nci6n de imperativos abstractamente "políticos". Para Mao, en cambio: "Las contradicciones cualitativamente distintas no pueden resolverse más que por métodos cualitativamente distintos. Resolver las contradiccioones diferentes mediante métodos diferentes es un principio que los marxistas leninistas debemos observar rigurosamente

6 En el campo de la escritura podemos encontrar un ejemplo de lo que los chinos llaman, la apropiación por parte de las masas de los medios de producci6n en todos los terrenos de la práctica social. Tradicionalmente, el lenguaje escrito funcionaba en China como un campo directamente ligado al poder de clase: los intelectuales manejaban 80.000 caracteres, el conjunto del pueblo alfabetizado no llegaba a los 3.000. Esta distribuci6n
desigual del lenguaje organizaba una rígida jerarquía social y política: para ocupar cualquier cargo público en la China tradicional era necesario rendir una serie de exámenes, uno de cuyos centros era este manejo altamente especializado del lenguaje. De este modo, la posesión de la escritura no era sólo, una ventaja "espiritual" derivada de la división del trabajo, sino que definía una desigualdad material, sobre la base de una estructura jerarquizada, donde la cultura literaria era, en verdad, un capital (también) económico que regulaba el sistema social. EI proceso de simplificación de los caracteres, que tiende disolver la oposición clásica entre lengua hablada y escrita, unido al vasto plan de alfabetización trajo como primera consecuencia el acceso del pueblo a la escritura: esta zona de la práctica social, tradicionalmente vedada, comenz6 a ser objeto de u na apropiación
por parte de las masas. Durante la revolución cultural el proceso se profundiz6: en este sentido los dezibao no son otra cosa que la gener.alización de este uso social del lenguaje. En toda China los obreros y campesinos escriben en estos carteles murales textos de carácter diversos: panfletos poiíticos, historias de vida, relatos, poemas, opiniones sobre la producci6n, crítica a aspectos ideol6gicos, los dezibao pueden ser leídos como un
gran texto social, an6nimo, que por un lado se ha convertido en el motor de las mayores renovaciones en el lenguaje escrito, creando las condiciones para el desarrollo de la literatura revolucionaria. A la vez, esta escritu ra es el espacio desde el cual las masas significan el proceso revolucionario, discutiendo y señalando -en el lenguaje- su propia práctica.
7 En esta campaña se leen las principales obras del marxismo leninismo, entre ellas: El manifiesto comunista, Las Tesis sobre Feuerbach y La guerra civil en Francia de Marx. El Antidhüring y El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado de Engels. Materialismo y Empiriocriticismo, El izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo y El Estado y la Revolución de Lentn y los ensayos de Mao sobre la Práctica y Sobre la Contradicción. Estas obras han alcanzado ya un tiraje de 200 millones de ejemplares. Se dedican cuatro horas semanales de trabajo productivo a ésta tarea, aparte del estudio en horas libres. El estudio se organiza en grupos de trabajo organizados sobre la base de la relación que tienen sus miembros con la producci6n, (así, por ejemplo: en una comuna los integrantes de un "equipo de trabajo"; en una fébrica los obreros que comparten una misma línea de producción) entendiendo de este modo al trabajo teórico como una "continuación" de la práctica productiva. El método de estudio tiene como eje la exposición y el debate de los textos, ejemplificando los conceptos teóricos con problemas prácticos surgidos en la producción y con el debate de la coyuntura política.

8 Mao Tse-tung recurre a cuatro instancias para pensar el problema de la relación entre conciencia y origen de clase. De este modo descentra una problemática resuelta tradicionalmente en el pensamiento marxista a partir de una relación dual (cuya primera formulación puede encontrarse en la división propuesta por Marx entre clase en sí y clase para sí). En este sentido, Mao distingue: 1.- El origen de clase, es decir, la clase a la que pertenece por nacimiento o por el lugar que se ocupa en las relaciones de producción. 2.- La posición de clase: espacio problemático general, a partir del cual se define la práctica de clase. 3.- La actitud de clase: utilización concreta de la posición de clase en una problemática particular. 4.- El estudio de clase: los instrumentos de la teoría en tanto tienen por función producir la legitimación
de la posición de clase. Para afirmar la posición de clase proletaria es necesario el estudio de "la ciencia del marxismo leninismo”

9 En relación con esto, otro de los saldos de la revolución cultural ha sido la reafirmación de la dirección del partido sobre los comités revolucionarios. Estos comités son organismos de expresión directa de las masas que actualmente se subordinan a la dirección política e ideológica' del partido SI bien mantienen su rol de gestión revolucionaria en los lugares de producción.

10 Los chinos hablan de diez grandes luchas de líneas en la historia del partido: estas luchas han sido siempre, de hecho, pequeñas revoluciones culturales. Basta detenerse en los textos de Mao que acompañaron la campaña de rectificación de 1942 (Rectifiquemos nuestro estilo de trabajo
en el partido, Contra el "estilo de cliché y las Charlas en el foro de Yenan) para encontrar el aporte teórico de la revolución cultural.
En este sentido, habría que decir que la revolución cultural es una gran campaña de rectificación del estilo de trabajo en el partido, realizada en el seno de las masas (y no ya únicamente entre los cuadros y con los militantes)
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Mensaje por javicho II el Miér Feb 27, 2013 5:31 pm

CURAR A LOS ENFERMOS PARA LA REVOLUCIÓN: La psiquiatría en China después de la Revolución Cultural


Este texto fue redactado a partir de las notas tomadas en el curso de
una visita al hospital psiquiátrico de Shangai; de un encuentro con los
médicos psiquiatras de Xi an, realizado en 1971; del texto del Diario del
Pueblo del 10 de agosto de 1971: "Partir del pensamiento de Mao Tsetung
para curar la enfermedad mental"; y del texto publicado en La Chine, de
noviembre de 1971: "Nueva terapia para las enfermedades mentales" (ambos
sobre el hospital de Zheng Zhou). Fue publicado en Cinétique, nº 3,
mayo de 1972, de donde ha sido traducido.



La lucha por el poder estatal, por el establecimiento de un poder de Estado proletario fue el desafío principal que enfrentó la Revolución cultural. Esta lucha tomó su sentido en el movimiento de masas desencadenado en el conjunto de los aparatos de la sociedad china, especialmente en los niveles político o ideológico; fue un movimiento de proletarización de los aparatos que se opo- nía al aburguesamiento preconizado por la línea política revisionista de Liu Shaochi.

Llevar la revolución al hospital

La transformación violenta de las relaciones burguesas -relaciones que podían servir a la restauración de la burguesía- adquirió una forma específica en el interior de cada aparato donde se llevaba a cabo esta lucha. Así, por ejemplo, en la psiquiatría. Para llevar la revolución a la psiquiatría, para poner el aparato psiquiátrico al servicio de las masas obreras y campesinas a las que pertenecen la inmensa mayoría de los enfermos, fue necesario crear las condiciones que permitieran a los enfermos tomar parte en la revolución desde el hospital. Era necesario entonces llevar la Revolución cultural al hospital. Pero para que la revolución atravesara el hospital, era necesario derribar la barrera constituida por los médicos burgueses, luchar por su transformación, para que adquirieran una nueva ideología, la ideología proletaria y se convirtieran en médicos proletarios. Para que los enfermos se convirtieran en el aspecto
principal de la contradicción médicos-enfermos, es decir para que los médicos se pusieran al servicio de los enfermos obreros y campesinos y al servicio de la revolución, era necesario, como paso previo, considerar a los médicos como el aspecto principal de !a contradicción. Su transformación debía ser el resultado de la lucha entre dos clases y dos líneas políticas. De esta lucha sólo poseemos testimonios indirectos, pero fue sin duda áspera puesto que debió llevarse la línea proletaria desde el exterior a algunos hospitales como lo señala el ejemplo del Diario del Pueblo 1, cuando un equipo médico de la A.P.L. Entró, en abril de 1969, al hospital de Zheng Zhou. Antes de la Revolución cultural los médicos, a menudo, se formaban en el extranjero y la línea revisionista
de Liu Shaochi apoyaba, en el campo de la salud, el florecimiento de una ideología individualista, basada sobre un saber conservado como privilegio; se creaban así especialistas escindidos de las masas y de sus problemas reales, más preocupados por su "carrera" personal y por las necesidades corporativas que por las necesidades de las masas y el imperativo de ponerse a su servicio. Las terapias imitaban servilmente las normas burguesas; de manera unilateral ponían el acento sobre las técnicas, no tomaban en cuenta las contradicciones internas de cada enfermo y sólo se preocupaban por las aplicaciones externas: electroshocks e insulina 2; ello evidentemente no permitía resolver las contradicciones, sino que las silenciaba; por otra parte se causaban daños serios a los enfermos: problemas de la memoria, estados de obnubilación provocados por la droga, etc. El aparato psiquiátrico conservaba los rasgos con que había sido marcado por la burguesía, convirtiéndolo de hecho en parte integrante del aparato represivo del Estado burgués: chalecos de fuerza, cuartos acolchados, rejas -”remedios" totalmente desaparecidos hoy de China, derrotados por la Revolución cultural.

Reeducación de médicos y enfermeros

El movimiento de masas de la Revolución cultural, el surgimiento de una nueva generación de médicos jóvenes, formados po- lítica e ideológicamente en el curso de este movimiento, el "ascenso de la clase obrera a la di rección de los hospitales", la entrada de obreros que di rigieron la etapa de lucha-erítica-transformación, posibilitaron el desarrollo de un proceso ininterrumpido de educación y reeducación proletaria de los médicos: hoy el estudio político y filosófico (materialismo dialéctico) tiene lugar junto con el trabajo y las investigaciones entre las masas, en la fábrica y el campo. Los médicos psiquiatras organizan equipos médicos ambulantes que pasan períodos en el campo, durante los que atienden tanto las
enfermedades orgánicas corrientes como las enfermedades mentales. Durante estos períodos, forman "médicos de pies desnudos", a los que enseñan conocimientos simples sobre todas las enfermedades, incluso sobre las enfermedades mentales.
La participación de los médicos en el trabajo de producción contribuye, además, a unirlos a las masas y a que adopten una actitud de clase proletaria; actitud que posibilitó la transformación de las relaciones entre médicos y enfermos en el hospital: los enfermos son hoy considerados como "hermanos de clase" (y no ya como extraños a los que es necesario silenciar) a los que es necesario unirse en la lucha contra la enfermedad. Además, como lo veremos, la nueva orientación de la investigación que resultó de este proceso, así como las relaciones entre médicos y enfermeros, cambiaron igualmente. En contra de la concepción burguesa de orden estricto y subordinación, apoyada sobre una división técnica para reproducir una división
social, que erige varias barreras entre las diferentes categorías para aislar perfectamente a cada una de ellas, en contra de la concepción de ultraizquierda de estas relaciones, que hace comunismo sobre el papel, que niega toda especificidad y preconiza un igualitarismo que no corresponde ni a la etapa ni a las luchas que tienen lugar en este momento, ni tampoco a la presente etapa del conocimiento, la concepción proletaria define las relaciones actuales de los médicos y los enfermeros en China como "división del trabajo en la igualdad": médicos y enfermeros son camaradas de trabajo que se ayudan recíprocamente. Los médicos jóvenes deben aprender de los enfermeros experimentados, sacar enseñanzas de su rica experiencia práctica; los enfermeros pueden continuar sus estudios y convertirse en médicos. De esta forma surgió en el curso de la Revolución cultural, una nueva unidad para la lucha contra la enfermedad y contra la burguesía, lucha dirigida políticamente a fin de poner a la psiquiatría al servicio de las masas y de responder a sus necesidades.

Combinar la lucha ideológica y el tratamiento médico.

Si, para los chinos, "la enfermedad mental difiere de una 'enfermedad ideológica' común" en la necesidad de un tratamiento médico, el proceso de lucha ideológica contra la enfermedad mental no difiere fundamentalmente del proceso general de educación y reeducación proletaria; su fin es el mismo: resolver las contradicciones ideológicas armando "sujetos" de la concepción proletaria del mundo, para que todos puedan tomar parte en la revolución.
Las contradicciones ideológicas (mentales) no pueden regularse por las leyes de la lucha ideológica. En esta lucha, la ideología proletaria se constituye a partir del marxismo-leninismo, del pensamiento de Mao Tsetung, de la causa revolucionaria del proletariado; no oculta que está en lucha abierta contra la ideología burguesa, para lograr su destrucción; tal lucha, evidentemente, sólo puede llevarse a cabo activa y concientemente. El tratamiento médico tiene como objetivo -en la psiquiatr ía china, después de la Revolución cultural- crear las condiciones para que el enfermo pueda llevar a cabo esta lucha: "aliviar" al enfermo, dividirlo en dos para crear una "base de apoyo" ideológica a partir de la cual pueda luchar activamente contra la enfermedad. Hoy, los médicos abandonan las investigaciones librescas y abstractas para dedicarse a descubrir las leyes prácticas de la curación; la aplicación de los principios maoístas: "Ia medicina y la farmacología tradicionales son un rico tesoro, es necesario esforzarse para explorarlo y llevarlo a un nivel superior" y "combinar
la medicina tradicional china con la medicina occidental", permitieron la operación de nuevas prácticas. Así sucedió con la acupuntura, que los trabajadores médicos habían comenzado a experimentar en el hospital psiquiátrico de Shangai desde 1958, pero cuyo desarrollo ,había sido reprimido por la línea de Liu, y que hoy ocupa una función decisiva en el tratamiento de las enfermedades mentales. Los médicos experimentan sobre sí mismos antes que sobre los enfermos. Esta experimentación posibilitó, en el transcurso de los últimos años, rediseñar la carta de los puntos de acupuntura, limitar su número, hundir más profundamente las agujas en algunos puntos. Todo ello redundó en mejores resultados. Por otra parte, la excitación manual es reemplazada, cada vez más, por excitación eléctrica. Pero aunque la eficacia de la acupuntura está sometida a un control cada vez mayor,aún no pudieron proporcionarse todas las explicaciones teóricas propias de su funcionamiento El método es simple, afirman los médicos, poco costoso y sobre todo carece de efectos secundarios3 . Junto con tranquilizantes administrados en dosis muy débiles o infusiones de hierbas tradicionales, la acupuntura "1ibera" al enfermo y le permite llevar a cabo actividades físicas e intelectuales.

Organizar la vida colectiva de los enfermos

La gimnasia (en especial la gimnasia china tradicional en grupos) y los deportes se combinan con las actividades ideológicas en el teatro y la danza. Los enfermos desarrollan pequeñas actividades productivas -trabajo manual simple es lo más frecuente- en el hospital o, a veces, fuera de él; igualmente participan en el mantenimiento de éste. Sin embargo, se pone el acento sobre la lucha ideológica; lucha colectiva de educación y reeducación proletaria, ésta es también una lucha contra el aislamiento de cada uno de los enfermos. Se educa ideológicamente a los enfermos; la lectura de los diarios les permite no permanecer escindidos de las luchas que tienen lugar en China y en el mundo. La crítica de la burguesía y el revisionismo, el "recuerdo de los sufrimientos del pasado", el estudio del marxismo-leninismo y del pensamiento de Mao Tsetung son la base de la lucha pordestruir las viejas ideologías y el individualismo burgués, y desarrollar la concepción proletaria del mundo. La organización de los enfermos para el estudio político e ideológico no difiere, en lo esencial, de la organización de los estudiantes para este estudio, o de la discusión en los barrios. Sin embargo, los debates o las discusiones sobre experiencias a las que se aplicó el pensamiento de Mao, se llevan a cabo a partir de
temas 4 elegidos especialmente para los enfermos; el trabajo ideológico es más difícil con ellos y se necesita más tiempo para alcanzar resultados. La lucha contra el individualismo y por "servir al pueblo" se practica también en el desarrollo de actividades
de ayuda mutua, en la responsabilidad adquirida por los menos enfermos que deben cuidar a los otros miembros del grupo y secundar a los enfermeros. Una organización de este tipo posibilita la formación de lo que un médico denominó "comunidad colectiva de combate" -contra la enfermedad, contra la burguesía-, en la que los enfermos se unen en " una atmósfera llena de vigor que favorece
la cura". El tratamiento médico, las actividades físicas y la lucha ideológica colectiva no bastan en todos los casos para resolver las contradicciones ideológicas individuales, es decir, para curar a los enfermos. Las entrevistas directas con los médicos completan
el dispositivo. En los casos graves se conforma una parejas médico-enfermo y el médico vive constantemente
con el enfermo. La participación de los médicos
en la vida colectiva -hacen, por ejemplo, sus comidas con los enfermos- su consagración a la comuna de enfermos, el olvido de sl que expresan frente a ellos es favorable al olvido del sí enfermo de los enfermos.

El individuo en la lucha de clases

La penetración del marxismo-leninismo y del pensamiento de Mao Tsetung en el hospital, a partir de la Revolución cultural, posibilitó la transformación de las relaciones y del análisis que se practica de las relaciones que los médicos deben establecer con los enfermos. "Según el pensamiento de Mao Tsetung, afirman los médicos, la causa externa sólo puede cumplir un papel por intermedio de la causa interna; lo importante (durante las entrevistas o las actividades) es valorar la iniciativa de los enfermos"; y además: " es necesario que los enfermos investiguen sobre sí mismos, que analicen sus contradicciones". La intensa lucha ideológica que atraviesa al enfermo sólo puede ser resuelta por él, pero no puede resolverla solo; " uno se divide en dos:
aun durante una crisis sólo una parte de los nervios,6 está enferma, la otra permanece lúcida y es posible educarla". El tratamiento médico tiene como fin permitir esta división; es secundario respecto del trabajo ideológico; así las dosis de medicamentos disminuyen a medida que avanza la lucha ideológica. Las contradicciones ideológicas son el reflejo de las contradicciones sociales: “las enfermedades mentales son el reflejo de la lucha entre las dos concepciones del mundo (proletaria y burguesa) y consecuencia
inevitable de la lucha de clases"; la causa de la enfermedad mental debe buscarse cuando en el espíritu se desarrolla una lucha aguda entre el interés colectivo y el interés privado y prevalece la esfera del interés privado", afirman los médicos chinos. y los de Xi an dicen: "Nuestra sociedad china se vio sometida a una evolución muy rápida. Apenas hace 22 años estábamos todavía dominados
por el feudalismo y el capitalismo. Nuestro actual socialismo no es sino una etapa de transición hacia la sociedad comunista. Esta progresión hacia una organización social más justa sólo puede llevarse a cabo a través de un proceso de lucha-críítica-transformación constante, cuyo frente principal se encuentra en la transformación de la mentalidad de los individuos. Es por ello normal que la mayoría de los desequilibrios mentales en el sistema socialista se produzcan en individuos que no han adquirido aún la concepción
colectiva de la sociedad, o que no aceptan la dirección del proletariado. En el origen de su neurosis están las contradicciones entre lo subjetivo y lo objetivo, entre individuo y nueva sociedad, que no han sido convenientemente resueltas. Otros, encadenados por la estrechez o la mezquindad de su espíritu, no pudieron llegar a superar las duras condiciones de vida que nos fueron impuestas por la lucha por la producción y la construcción de la nación. Las causas principales de neurosis y de psicosis que debemos enfrentar residen en las relaciones del individuo con el trabajo y con lasociedad".

Adquirir una posición de clase proletaria

El desafío que enfrenta la psiquiatría socialista es la transformación de la concepción del mundo y de la posición de clase del enfermo. Ahora bien, esta transformación no puede realizarse abstractamente , sobre la base de la repetición de algunos
slogans, sino que exige, por el contrario, un análisis individual concreta de la situación individual concreta de cada enfermo, una "investigación social" que llevan a cabo los médicos, pero que sólo los enfermos pueden regular. Los médicos realizan,
en el caso de cada enfermo, una encuesta en su familia, en su lugar de trabajo o en su barrio, a fin de conocer "las relaciones que mantenía con la sociedad, su manera de actuar, su posición respecto del esfuerzo colectivo". En la medida en que estas relaciones reflejan y se reflejan en su posición de clase, importa también que el enfermo las transforme. Es necesario, entonces, trasladar estas relaciones sociales al hospital; pero, igualmente, a fin de preparar la "reinserción social" del enfermo, es necesario transformar la contradicción hospital-sociedad haciendo salir a la psiquiatría del hospital. De esta forma, se movilizan los que rodean al enfermo en la lucha ideológica: se invita a los camaradas de la unidad donde trabaja a que lo visiten y los miembros de su familia colaboran en el tratamiento. Durante el período de "convalescencia" (antes de la salida de los enfermos del hospital) se les dictan cursos de estudio donde se les proporcionan conocimientos psiquiátricos simples Para que ellos mismos puedan tratar su enfermedad, proseguir la investigación sobre sí mismos a fin de descubrir, por ejemplo, la causa que desencadena su delirio. Pueden también discutir con el médico acerca del tratamiento que se les proporciona. Los enfermos curados vuelven al hospital para hacer participar de su experiencia a los otros, para hacerles conocer su lucha, lo que han puesto en práctica para triunfar sobre la enfermedad. Por su parte los médicos visitan a los enfermos que han sido dados de alta, o bien siguen en contacto con ellos por carta. Durante las jiras por el campo o la ciudad, los médicos continúan su propia educación, forman agentes sanitarios (médicos de pies descalzos o médicos rojos) capaces de detectar y prevenir las enfermedades "mentales" así como de ayudar a los enfermos recientemente dados de alta. Pequeñas postas de tratamiento y de consulta se instalan y favorecen la "consolidación" de los enfermos dados de alta. Pero lo esencial reside en que el enfermo, en una sociedad donde la desocupación no existe, esté seguro de reencontrar un lugar en la producción, cerca de los camaradas que lo ayudaron en su lucha contra la enfermedad 7, cuya fraternidad y conciencia política permite llevar a cabo la lucha-crítica-transformación ininterrumpida 11 que ha cambiado totalmente la superestructura ideológica china, arrastrando en su movimiento a la psiquiatría china, que se ha convertido en "una ciencia médica y una ciencia social al mismo tiempo", destruyendo el viejo aparato psiquiátrico burgués, elemento indisociable del aparato represivo del Estado, y construyendo un aparato psiquiátrico de nuevo tipo al servicio de las masas obreras y campesinas, un aparato ideológico proletario.


NOTAS DEL TEXTO

1 Que refleja una práctica ejemplar (reflejo ejemplar de una práctica): no un modelo estereotipado, sino la experiencia concreta de vanguardia en la resolución de las contradicciones específicas según la línea proletaria; experiencia que a su vez debe ser reflejada concretamente en los
otros hospitales, habida cuenta de sus diferentes condiciones

2 La insulina y los electroshocks fueron totalmente eliminados en China después de la Revolución cultural, así comoe empleo de sedantes en dosis elevadas.

3 Se nos dijo que era particularmente eficaz en los casos de catatónicos y melancólicos

4 Sería importante conocer estos temas y su utilización según los enfermos y las enfermedades.

5 Una Organización de este tipo es posible por la abnegación de los médicos, pero también por los bajos índices de enfermedad mental en China: un solo hospital de 916 camas en Shangai atiende a una ciudad de diez millones de habitantes. Como hay más de 400 trabajadores médicos en el hospital, si se toma como índice la visita de 400 personas diarias a los servicios de consulta, la proporción es de cerca de un trabajador médico cada
tres enfermos. La misma proporción en Xi an: cien trabajadores médicos para 250 camas del dispensario.

6 Nervio: estamos traduciendo a partir de afirmaciones orales. Aclaramos esto para se"alar que sería erróneo concluir, frente a este término, que la psiquiatría china actual es fundamentalmente neuro16gica. Las terapias empleadas no permiten afirmar nada en este sentido. Queda por saberse, sin embargo, qué función otorgan los psiquiatras chinos a la estructura nerviosa y cerebral en el dispositivo de la enfermedad mental.

7 En 1966 había, en el hospital de Shangai, un 40 % de recaídas en los enfermos dados de alta por ese hospital; en 1970 se había disminuido este porcentaje hasta alcanzar el 14 %.

8 La generalización de la lucha-crítica-transformación, la práctica desde la infancia de la crítica y la autocrítica colectivas permiten evitar la cristalización de muchas contradicciones individuales y su resolución antes de que sea demasiado tarde. Esta tensión ideológica constante a la luz del marxismo-leninismo y de la ideología proletaria es la mejor prevención de las enfermedades mentales.








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Mensaje por javicho II el Dom Mar 17, 2013 5:58 pm





IDEOLOGÍA , PODER E IZQUIERDISMO EN CHINA

Por Jean Daubier



l. El Partido Comunista, punto clave del sistema socialista

Revolución, tradición, revisionismo

La instauración del socialismo y la aparición de relaciones sociales nuevas se enfrentan con tradiciones seculares. El peso de hábitos arraigados en las costumbres y los pensamientos de los hombres se manifiesta con fuerza contra el nuevo régimen. Prueba de ello es la experiencia de todas las revoluciones socialistas y también de las revoluciones burguesas del pasado: la fuerza de la tradición es inmensa. Según la expresiónchina existe una lucha encarnizada entre lo viejo y lo nuevo. Lenín ya lo había descubierto cuando escribió: "La dictadura del proletariado es una lucha tenaz, cruenta e incruenta, violenta y pacífica, militar y económica, pedagógica y administrativa contra las fuerzas de la tradición de la vieja sociedad". Cuando se implanta un régimen socialista sólo una minoría es portadora de la nueva ideología revolucionaria. Esto sucedió en China en 1949. En efecto, la larga existencia de sociedades basadas sobre la explotación hizo posible que las viejas clases dirigentes impusieran sus ideologías sobre el todo social. Y aún después de la caída del viejo régimen estas ideologías son preponderantes durante largo tiempo. Ahora bien, reaccionaria o progresista, una ideología no existe nunca en abstracto, sino -que gobierna el comportamiento de los hombres y se materializa en sus creaciones. De modo que, aun cuando la revolución proletaria destruye el viejo aparato del Estado y crea una economía nueva y nuevas relaciones entre los grupos humanos, no puede abolir totalmente y de un solo golpe las viejas relaciones sociales burguesas, que continúan existiendo, en una cierta medida, sobre la base de la división del trabajo. Esta es una de las enseñanzas más importantes de la Revolución cultural china.
La división del trabajo se presenta bajo diversos aspectos: entre la ciudad y el campo, entre las ramas de la industria, entre trabajadores/ejecutores y cuadros/dirigentes. Así es difícil suprimir de golpe la organización jerárquica de las empresas bajo el socialismo.
Por otra parte, la organización general de las escuelas y de las universidades tiende a recrear la polaridad secular entre portadores de conocimientos, cuya tarea es concebir, y trabajadores privados de conocimientos, cuya tarea es ejecutar. Además existe el Estado que reproduce la diferencia tradicional entre administradores y administrados. El desarrollo del socialismo depende de una condición esencial: que la clase obrera y el conjunto de los productores adquieran el control colectivo real de los medios de producción y de sus condiciones de trabajo y de existencia. Esto se logra a través de un largo proceso que depende del grado de desarrollo de las diferencias y de las contradicciones explicitadas más arriba. En un país relativamente atrasado, como lo era China antes de 1949, el
crecimiento cuantitativo de la clase obrera misma es un factor muy importante en el proceso.
La supresión total de las relaciones sociales burguesas está ligada a la destrucción total de las relaciones ideológicas y políticas tradicionales. La lucha ideológica, la lucha por transformar las conciencias, es vital para el socialismo. El trastrocamiento de los valores culturales del pasado es necesario para reforzar el Poder proletario.
Para que los trabajadores tengan el Control colectivo de los medios de producción es necesario que tengan el del Estado que los detenta. Ahora bien, se manifiestan contradicciones en la relación entre el Estado proletario y la sociedad. Una de estas
contradicciones opone a algunos detentadores de responsabilidad a las masas populares. Se trata principalmente de funcionarios que tienen un estilo de trabajo autoritario, que se limitan a emitir directivas sin preocuparse de averiguar si éstas son bien recibidas por la población. Se valen de sus funciones para ponerse al abrigo de las críticas y reprimirlas. Este fenómeno extremadamente negativo favorece la separación entre el poder del Estado y los trabajadores. Algunos cuadros también pueden abusar de su poder para intentar adquirir privilegios materiales. Si lo logran, sucumben a la tendencia a considerar sus intereses desde un punto de vista individualista y perder de vista los valores colectivos y los objetivos fundamentales del socialismo. En los casos más graves se pueden descubrir funcionarios que se unen para entregarse a la corrupción a costa de los bienes del Estado. Algunos se asocian en secreto 'para
sustraerse tanto al control de las masas como al de los organismos del partido y del Estado de los que dependen. A partir de un cierto
estadio de desarrollo de este fenómeno se pueden formar capas burocráticas privilegiadas que intentan someter a las masas a una relación de subordinación. Una de las condiciones para que esto se produzca es que también el partido comunista esté escindido de las masas.
La existencia de relaciones politicas de opresión es entonces posible si un plustrabajo es impuesto a los productores por los no productores; si el uso de este plustrabajo se decide al margen de los productores, reaparecen las relaciones de explotación. Puede no restablecerse la propiedad privada, pero en el aparato del Estado existe un capitalismo colectivo y una burguesía burocrática de nuevo tipo. Esto es lo que ha sucedido en la URSS; los comunistas chinos lo denominan degeneración revisionista. La "autonomización" de los órganos del poder, la escisión entre las masas y el aparato del Estado, crean pues una situación peligrosa.

El poder proletario

Sin embargo el problema es complejo. El aparato del Estado es siempre instrumento de una clase o de una fracción de la clase hegemónica, pero inevitablemente goza de un cierto grado de autonomía respecto de ella. Lo mismo sucede en un Estado proletario. Prevenir el revisionismo y avanzar en la vía socialista requieren que esta autonomía respecto de la clase obrera vaya disminuyendo
(hasta alcanzar la desaparición del Estado en la sociedad comunista futura) y no a la inversa. Por tanto, una de las condiciones de avance en el socialismo es que exista entre el aparato del Estado y las masas populares una relación de unidad.
No existe criterio unívoco respecto de esta relación. Los trotskistas, por ejemplo, pretenden descubrirlo a todo trance en la existencia
de una red de órganos de poder que emanen directamente de la clase obrera, tal como los sóviets. Denominan "Estado obrero deformado" a todo otro tipo de organización. Este es un punto de vista completamente dogmático que hace abstracción de las condiciones históricas y sociales de la lucha de clases en los diferentes países. Además esta concepción deja de lado el conjunto de delicadas cuestiones que suscitan el espontaneísmo y la influencia de las ideologías tradicionales sobre las masas.
Si se estudian las medidas adoptadas en China para mantener el carácter proletario del poder instaurado en 1949, se comprueba que
están inspiradas en una doble preocupación: hacer del partido comunista chino el partido de la clase obrera y hacer del Estado chino el instrumento de esta clase. Ello nos lleva a analizar la función del PCC y algunas de sus características.
Utilizamos el adjetivo proletario en el sentido de instrumento de la clase obrera para la revolución socialista. El carácter proletario y revolucionario de un partido no depende únicamente de sus declaraciones. Todos los partidos comunistas del mundo se definen como tales, pero muchos de ellos se han convertido en aparatos situados por encima del proletariado, que se sirven de él como masa de maniobra, limitando y frenando sus luchas. En muchos países de Europa Oriental y en la URSS, que se autodefinen
como socialistas, el partido comunista se ha convertido en instrumento de opresión de la clase obrera.
No se puede definir el carácter proletario de un partido comunista exclusivamente por el origen de sus miembros o de sus dirigentes. La revolución socialista es dirigida por el proletariado pero no es solo cuestión del proletariado. Atañe a todos los explotados y todos los oprimidos. En China, por ejemplo, la revolución socialista no hubiera sido posible sin el concurso, numéricamente decisivo, del campesinado. Por ello es natural que el campesinado pobre esté representado masivamente en las filas del partido comunista.
Por otra parte, en las condiciones de la sociedad capitalista, el proletariado, clase explotada sujeta a la producción, no posee los medios para liberarse por sí solo de las imposiciones ideológicas y culturales con que lo oprime la clase dominante. El proletariado no puede crear su propia cultura en el marco del sistema capitalista. Atado a la producción, sin autonomía posible, no puede crear formas económicas socialistas -aun parciales- en el seno del régimen burgués. No puede crear las bases materiales que le permitirían abstraerse suficientemente de la producción para crear su cultura y desarrollar su ideología. Esto lo diferencia de la burguesía. Clase de no productores, pudo establecer sus formas económicas en el interior del régimen feudal, construir su propia cultura y llevar a cabo una revolución cultural (Renacimiento, Siglo de las Luces en Europa) antes de la revolución política que destruyó el feudalismo.
En esta situación, los grupos intelectuales que provienen de la pequeña burguesía y de la burguesía desempeñan un papel importante en la organización y la toma de conciencia del proletariado. Lenin analizó este proceso en ¿Qué hacer?, señalando la función indispensable de los intelectuales y de la teoría revolucionaria. Sin embargo es necesario no abusar de la expresión según la cual la conciencia es introducida en la clase obrera1 desde fuera. Como también lo indica Lenin, existen en la clase obrera formas embrionarias de conciencia ligadas a la forma de existencia cotidiana: reacciones de defensa, instinto de resistencia, sentimiento de dignidad y de justicia. . Los intelectuales pueden aportar la capacidad para formular una voluntad política global.
Además es comprensible que existan en la dirección de los partidos comunistas intelectuales que rompieron con su clase de origen. Ello no significa que el número de obreros miembros del partido sea indiferente. Es necesario estar cerca del proletariado para sistematizar su experiencia práctica vivida como ideología revolucionaria. Los proletarios deben tener una presencia masiva en las filas del partido. Abordamos en este punto elementos esenciales. En primer lugar un partido comunista es auténtico en la medida en que dé prioridad al trabajo ideológico. En segundo lugar, éste no será eficaz si no se apoya estrechamente en la actividad práctica del proletariado y de las otras capas sociales oprimidas. En última instancia, el carácter verdaderamente proletario de un partido depende de la naturaleza de sus lazos con las masas.

El partido comunista chino y las masas

Un partido de este tipo no debe mantener relaciones de mando respecto de los trabajadores. Por el contrario debe requerir la expresión de sus opiniones. Necesita recoger sus sugestiones y críticas. Los miembros del partido, en especial aquellos con responsabilidades, es decir sus cuadros, deben autocriticarse frente a los trabajadores. Igualmente es necesario que el partido se convierta en instrumento de las iniciativas de los trabajadores. De esta forma, a partir de iniciativas locales y de sugestiones formuladas por los obreros y los campesinos, la medicina china fue reorganizada en el nivel de las plantas industriales y de las
comunas populares.
El partido comunista chino también juega una función esencial de dirección de las actividades de las masas, las coordina según una estrategia y les proporciona los medios materiales para que las ejerzan. Pero debe también combatir el espantaneísmo, es decir las iniciativas confusas o las sugerencias irracionales. A causa de las razones expuestas más arriba, en los trabajadores permanecen
residuos importantes de las ideologías burguesa o feudal, que pueden inspirar comportamientos o tendencias extraños al socialismo. Algunas capas de la clase obrera pueden llegar a formular reivindicaciones materiales imposibles de ser satisfechas en el marco del desarrollo planificado de la economía, habida cuenta de las posibilidades reales del momento y lugar. Pueden existir, en la clase obrera y el campesinado, -la Revolución cultural lo ha demostrado- tendencias al espíritu de clan, a las rivalidades y recelos entre los
trabajadores mismos, que perjudican la unidad de clase y su acción colectiva para la transformación de la sociedad. Los comunistas deben combatir estas tendencias, pero deben hacerlo mediante un trabajo de persuasión y de convicción, explicando a los mismos interesados en qué medida sus exigencias son irracionales. La educación política y la formación ideológica desempeñan una función
capital. Debe mantenerse un clima de discusión permanente. Es necesario evitar que los organismos del partido comunista se conviertan en grupos situados por encima de los trabajadores y se erijan en jueces de lo que es bueno o malo para ellos. Pero esto, digámoslo claramente, es muy difícil. Conviene que los responsables del partido comunista sepan analizar las opiniones y las iniciativas de los trabajadores no de manera subjetiva sino en función de la ideología proletaria. Vale decir que deben estudiar constantemente marxismo-leninismo. Deben además conocer los problemas de los trabajadores, su vida y su actividad productiva. En definitiva, la garantía de que el partido comunista desempeñe correctamente su función, evitando el espontaneísmo y el subjetivismo,
reside en la aplicación de la línea de masas. Esta es una idea fundamental de Mao Tse tung y un principio cardinal de la actividad del
partido comunista chino. En China la aplicación de este principio atravesó vicisitudes causadas en lo esencial por el desarrollo de la lucha de clase. Vale decir que la existencia de tendencias de derecha o de ultraizquierda obstaculizó su puesta en marcha, en toda la
historia de la República popular. En ciertos períodos y en ciertos sectores de la sociedad, ésta línea fue obstruida.
Pero al reflexionar sobre un periodo de veinte años, puede decirse que, en conjunto, la práctica de la línea de masas se afirmó y se desarrolló. Sería muy extenso esbozar las diferentes fases de este desarrollo; veremos aquí cómo se aplica hoy en China después de la revolución cultural. La línea de masas tiene una importancia capital en los comités de partido en las fábricas y en las brigadas de producción rurales. En efecto, allí están las masas fundamentales: proletariado y campesinado pobre. En este nivel, los cuadros comunistas, incluidos los directores de fábrica, los jefes de brigada y también los dirigentes de los comités populares, participan obligatoriamente en el trabajo manual. Se mencionan casos en los que esta participación puede cubrir períodos de tres y seis meses por año. Es una medida fundamental pues asegura que los cuadros sean trabajadores del modo más concreto posible, independientemente de su origen social. los comunistas organizan reuniones frecuentes con obreros y campesinos para dar lugar a que expresen sus puntos de vista sobre la actividad del comité del partido. Estas reuniones debaten tanto los problemas de la producción corno los problemas políticos o ideológicos.
Los miembros del partido a menudo realizan visitas a los obreros y campesinos en sus propias casas, para compenetrarse de su vida cotidiana y anudar con ellos relaciones de amistad. Ello se ve facilitado por el hecho de que en China la mayoría de la gente vive en su lugar de trabajo o en las cercanías.
Los comités del partido organizan (en general dos veces por año) una campaña de rectificación del estilo de trabajo. Los grados inferiores de la organización comunista critican a los superiores, y' los que no son miembros del partido critican a los cuadros que lo son. La rectificación (zhengfeng) se diferencia de las reuniones críticas y de discusión más frecuentes, por su aspecto sistemático. Elabora también el balance de las críticas hechas durante un período de varios meses y toma las decisiones que se imponen en materia de organización (destitución o promoción de cuadros, por ejemplo).
La relación estrecha entre al partido y las masas se combina con un trabajo de estudio político constante que permite a los trabajadores apropiarse de la ideología proletaria, de la que la influencia de la tradición tiende a separarlos constantemente. Así se crean las condiciones que permiten que los productores se radicalicen ideológicamente y se apropien de sus condiciones de trabajo y de existencia. También así se preparan las etapas ulteriores, cuando la organización administrativa
se convertirá en superflua. Todo ello se da conjuntamente con una serie de métodos basados sobre la crítica recíproca y la autocrítica que permiten reducir las manifestaciones de individualismo. Estos métodos, conocidos deficientemente en el extranjero, se denominan refundición del pensamiento, hsiutsiang kaitsao. Se los practica en toda la sociedad china, tanto
en el partido como fuera de él.
Este contacto directo y permanente de los organismos de base con las masas demuestra las raíces profundas del partido en el pueblo. Esta relación se nutre en las experiencias revolucionarias que tuvieron lugar en las zonas liberadas antes de 1949, y constituye un elemento esencial de lo que en China se llama el espíritu de Yanan.2
El conjunto del partido comunista chino se beneficia de estas relaciones con la población, ubicándose de esta forma frente a frente con las realidades humanas del país. A medida que nos elevamos en la organización del partido: municipalidades, hsien, provincias (recuérdese que la organización del partido es paralela a la organización administrativa), las estructuras son más complejas y la relación con los trabajadores ya no es tan directa. Los comités provinciales del partido deben encarar realidades muy amplias y no pueden mantener el mismo tipo de contactos con la población que los comités de fábrica, de brigada o de barrio. Mucho depende entonces de las relaciones que existan en el interior del partido mismo. Mencionamos las campañas de rectificación internas donde los grados inferiores critican a los superiores. Este tipo de campañas no tiene nada de excepcional.
Por otra parte, después de la Revolución cultural, se realizaron grandes esfuerzos para que aun en estos niveles los cuadros se desplacen, tomen contacto directo con la población, realicen investigaciones concretas.
Los nuevos comités de partido, reorganizados después de cerca de dos años, invitan a los que no son miembros del partido a sus reuniones. Los comités revolucionarios que dirigen se dividen a menudo en dos equipos, encargado uno de la gestión y el otro de los contactos y las investigaciones. Según intervalos más o menos regulares estos equipos intercambian sus tareas. Además los miembros de los comités revolucionarios provinciales deben dedicar una parte de su tiempo a recibir a los
administrados que deseen ser recibidos por ellos.
En resumen, la participación en el trabajo manual es muy concreta. Se realiza especialmente por intermedio de las famosas Escuelas 7 de mayo. Estas escuelas reciben, durante períodos de un año o más, a cuadros de nivel más o menos alto que trabajan en la producción en las condiciones propias de un obrero o de un campesino y siguen, a la vez, cursos intensivos de marxismo leninismo.
Queda por verse lo qué sucede en las más altas direcciones del partido: Comité Central y organizaciones vinculadas a él, burós regionales del Comité central, etc. En estos casos los métodos que aseguran el carácter proletario y revolucionario del partido
son más complejos y más difíciles en su aplicación. Una parte de los miembros del Comité central es de origen obrero o campesino y continúa participando en la producción. Esto sucede sobre todo después de la Revolución cultural y el IX Congreso.
Pero muchos miembros del Comité central desempeñan tareas muy diversas, en sectores no directamente productivos y en la administración. Horarios extremadamente prolongados no les permiten en todos los casos pasar largos períodos en la base. La
garantía de la actitud proletaria y revolucionaria de los miembros del partido en este nivel proviene de que fueron elegidos en función de su pasado militante. Formados en una larga y dura lucha revolucionaria, accedieron por este camino a las más altas
funciones dirigentes.
Pero esto es teórico. La experiencia demuestra que el pasado de un hombre no asegura en verdad que éste sea siempre digno de confianza. Muchos "dignatarios" del partido demostraron ser activos promotores del revisionismo y opositores peligrosos
a la línea revolucionaria proletaria.
La exclusión, como resultado de la Revolución cultural, de una fracción relativamente importante de miembros del Comité Central designado en 1956, es de la misma forma signo de que existían fuertes tendencias a la alteración de su espíritu revolucionario. ¿Entonces? quizás sea necesario considerar que no existe garantía absoluta y definitiva acerca de la lealtad de un cuadro.
El partido comunista podrá seguir siendo auténtico y eliminar sus miembros corruptos sólo y esencialmente si desarrolla una lucha ininterrumpida, si conserva vivo su carácter revolucionario. Evitará la degeneración si mantiene una poderosa tensión
ideológica, incluyendo en ella a la cima del partido, si vuelve ininterrumpidamente al estudio del marxismo y del método dialéctico. Es por ello que conviene considerar cómo funciona el proceso de refundición del pensamiento, hsiutsiang kaitsao, antes mencionado. Es un elemento clave del trabajo ideológico. En primer lugar funciona en los comités del partido. Contrariamente a la rectificación que es vertical y periódica, la refundición del pensamiento es horizontal y permanente. El principio indica que todos los miembros de una organización del partido, en un nivel dado, verifiquen la asimilación y la aplicación del marxismo-leninismo por parte de cada uno de sus integrantes. Cuando alguien, ya sea en sus afirmaciones o en su comportamiento, se aleja de la ideología y de la línea del partido, sus camaradas intervienen con observaciones y críticas.
Debe entonces proceder a una autocrítica profunda y sincera. Este proceso de crítica y de autocrítica está acompañado por una tensión que ayuda al sujeto criticado a tomar conciencia de sus errores. La obstinación es infrecuente y -según me pareció
percibir- también lo es la insinceridad. El individualismo y el cinismo no pueden desarrollarse en el interior de un sistema de este tipo, cuya eficacia es considerable. Este sistema hostiliza vigorosamente a los contrarrevolucionarios en la sociedad y a los revisionistas en el partido. La refundición del pensamiento tiene lugar en todos los niveles de la organización del partido, pero también se practica fuera de él: en todos los lugares de trabajo, en todas las secciones u oficinas, en todos los equipos rurales de producción. Pero en estos casos el objetivo es explicar y hacer aceptar la moral socialista más que asimilar la ideología marxista-leninista en la que éstas se inspiran. Más o menos una vez por semana el pueblo se reúne en sesiones de crítica y de autocrítica y de refundición del pensamiento. Gradualmente los chinos logran pensar y actuar cada vez más en función de la moral socialista y cada vez menos en función de la tradición. El método de refundición del pensamiento se aplica también en el Comité central. Un miembro de este organismo que se aleje de la ideología marxista y de la línea revolucionaria es criticado por sus camaradas hasta lograr que se corrija por la autocrítica. Cuando el caso es grave, a ello se agrega una permanencia temporaria en el campo o la fábrica para practicar allí el laodong (trabajo manual).
Mientras el partido comunista progrese en el camino de apropiación, por sus miembros y las masas, de la ideología proletaria, podrá ser considerado como el aparato político, el destacamento de vanguardia ·de la clase obrera. Pero ¡cuidado con el
partido que abandone o debilite el trabajo ideológico! ¡Cuidado con quien permita que los responsables de dirección se liberen de los controles! Burocracia y tecnocracia se desarrollan entonces con velocidad fulminante; el revisionismo progresa
al mismo ritmo que los privilegios materiales y la diferenciación social. Se puede captar mejor estos problemas examinando las relaciones del partido comunista y el aparato del Estado.

El partido y el Estado

Algunos consideran que esta distinción es, en un país socialista, puramente formal, ya que las funciones del Estado son ejercidas por responsables del partido. Ello es inexacto. En la realidad existen, en China, gran número de cuadros administrativos que no son comunistas. Sin embargo, es cierto que las responsabilidades más importantes son ejercidas por comunistas, cuya opinión es además preponderante. Con todo, los funcionarios del Estado y del Partido deben diferenciarse, aun cuando sean los mismos hombres quienes ejerzan ambas funciones. El Estado se integra con un cuerpo de funcionarios del ejército y del aparato judicial. El partido comunista chino en tanto tal elabora una política, pero las directivas que la ponen
en marcha y la aplican tienen su origen, en parte, en los organismos del Estado. En un sentido el Estado ejerce la función técnica de traducir en directivas la línea política elaborada por el partido. La presencia de miembros del partido en el aparato
del Estado asegura la unidad de las dos fases de este proceso.
El partido no es un elemento de las estructuras del estado, sino que las contrala. Pero ¿si algunos hombres ejercen a la vez funciones en el partido y en el estado, esta doble función no convierte" a la distinción en escolástica? No exactamente.
El poder de control no pertenece individualmente a un responsable de partido, por más elevado que sea su cargo, sino colectivamente a un comité de partido. Desde comienzos de la década del cincuenta se produce en China una tendencia encaminada a reducir la función del dirigente y señalar la importancia de la dirección colectiva. Hoy esta tendencia es vigorosamente apoyada. Consideremos, a manera de ejemplo, una división de un ministerio. En este nivel, el director es casi siempre miembro del partido. Cuando redacta y firma directivas atinentes a la actividad de su departamento ejerce una función estatal. Lo hace en el marco de las orientaciones políticas definidas por el partido comunista. En general es dirigente
de comité de partido en su departamento; de un organismo de partido, en el caso de los ministros. En el partido su actividad es diferente pues las decisiones que debe tomar se elaboran sobre una base colectiva, según la línea política formulada por el Comité central. Los comunistas que no ejercen funciones en el aparato del Estado propiamente dicho, como algunos representantes del personal por ejemplo, participan en las discusiones y las decisiones son aprobadas por mayoría. ¿Por qué por mayoría? Porque cuanto más numerosas son las opiniones, mejor: la cantidad se transforma en calidad.
Sin duda, todo esto no es válido si las cosas no suceden efectivamente así y si la dirección colectiva es puramente teórica. Pero la lucha contra la dirección unipersonal (Yizhangzhi)3 tiene, en China, una larga historia que se remonta al affaire Kao Kang,
en 1952.
A esto se refiere uno de los puntos más importantes de la Carta de Anshan, redactada por Mao Tsetung, que rige la organización industrial del país. Con la Revolución cultural, se produjeron nuevas exhortaciones para luchar contra el Yizhangzhi y fortalecer las funciones de los comités de partido. La actual tendencia prosigue en esta vía. Así la distinción
partido-Estado es, por lo tanto, menos formal de lo que podría creerse. Constituye además una necesidad para evitar que el primero sea absorbido por el segundo. Si el partido se transforma en órgano emisor directo de órdenes, adopta cada vez más
un estilo administrativo. Sus miembros se convierten en técnicos en administración y son cada vez menos políticos. Mientras China tenga como principio que la política debe estar en el puesto de mando y por encima de,la técnica, el partido estará
separado del Estado y lo controlará. El método adoptado es el siguiente: el comité de partido que existe detrás de cada unidad administrativa controla a ésta colocando en su dirección a hombres de confianza. Inmediatamente se perciben las ventajas y los inconvenientes de este sistema. Ventajas: los órganos estatales no pueden autonomizarse fácilmente del partido, aparato político de la clase obrera. Inconvenientes: los cuadros del partido que ejercen funciones estatales pueden ser absorbidos por éstas. Pueden llegar a otorgarles primacía, convertirse en técnicos administrativos (burócratas, digamos para simplificar) e intentar liberarse del control del partido. La experiencia en la URSS demuestra que este peligro es real. Ahora bien, en la URSS se multiplicó a causa de la extrema centralización del partido. La función colectiva de los comités de partido debe crecer a expensas de la función individual de los dirigentes. Esta es una de las características de la vida política china desde hace veinte años, pese a los esfuerzos de Liu Chaochi, opuestos a ella en su momento. Volveremos sobre esto. También en esta
instancia el trabajo ideológico es vital.

La función de la ideología revolucionaria.

Lenin afirmó: "Sin teoría revolucionaria no existe práctica revolucionaria". Nada puede demostrarlo mejor que el ejemplo de China popular. En la compleja articulación de relaciones partido/masa y partido/Estado, la ideología es, por así decirlo, el oxígeno de este organismo. Si dejara de correr el flujo de la ideología revolucionaria, este organismo se esclerosaría y degeneraría en monstruosidades burocráticas, de las que la sociedad soviética es ejemplo. Toda organización, y los .partidos comunistas no son una excepción a la regla, tiende hacia la burocratización y la rutina. Unicamente el dinamismo y la convicción militante pueden evitarla. Uno de los principales objetivos del trabajo ideológico en un partido comunista es mantener ese estado de espíritu y reforzar la fe política de sus miembros.
Hemos señalado en qué punto las tareas del partido se diferenciaban de las tareas concretas y específicas de la administración. En realidad, el partido es el terreno donde se forman los militantes que desempeñarán en el futuro la función de guía política y moral, que se materializará en el trabajo de masas o en el trabajo administrativo.
Los comunistas salen de las reuniones del partido munidos de instrucciones políticas y estimuladas por una renovada "inmersión ideológica". El partido es una organización donde los valores y las reglas son poderosos, pues de algún modo aparecen ampliados en su dependencia respecto de una ideología que se constituye en razón de vida de sus miembros y de muchos ciudadanos, esto es el ideal común, el fermento de una sociedad en desarrollo, la grandeza de un pueblo empeñado en una tarea que lo exalta. Si se suprime la ideología o -lo que sería lo mismo- si se la debilita, esquematiza o se edulcora su contenido, las reuniones de partido pierden su carácter. A la larga el partido se convierte en una especie de asociación cuyos miembros se reúnen periódicamente a los efectos de renovar su solidaridad. Los individuos se convierten en algo más importante que el grupo. Las relaciones personales se transforman en el único cimiento de la organización, crece el poder de algunos jefes y el partido se convierte en una entidad pluralista. La ideología es realmente el principal elemento de unidad del partido en toda sociedad socialista.
El funcionamiento de una organización rutinaria está asegurado por los que permanecen y aseguran su continuidad. En una organización revolucionaria también existen jefes que trabajan para asegurar su funcionamiento, pero las decisiones que
toman sólo tienen legitimidad si son capaces de vincularlos con los valores ideológicos que sus camaradas y subordinados defienden. En la medida en que las decisiones deben ser unificadas, en la medida en que conciernen al pueblo, tanto más importantes serán los valores ideológicos. La función del partido es por tanto esencial en el mantenimiento de estas normas y a la vez estas normas son
indispensables para su vida. En China se considera que el trabajo ideológico es el elemento principal del trabajo político. Esta relación se traduce en la afirmación de la política al mando en todas las ramas de actividad. En el plano orgánico, ello se manifiesta en la existencia de un comité de partido que asegura la dirección política en todos los sectores de la administración y la producción.

II. La función dirigente del partido y sus enemigos

La Política en el puesto de mando

La función dirigente del partido se refuerza por la práctica sutil de la descentralización administrativa. En lugar de concentrar la autoridad en las estructuras verticales del tipo de un ministerio por ejemplo, los chinos, a partir de 1957, transfirieron el poder de decisión no hacia las unidades de producción -la autogestión no se practica en China- sino hacia las regiones y las provincias. No es posible extenderse aquí en detalles, pero es necesario señalar que de ello resulta un fortalecimiento de la función de los comités
provinciales de partido. Creció la importancia de organismos de coordinación regional', plurisectoriales, y de la dirección horizontal.
Esto difiere de lo sucedido en la URSS bajo Stalin, cuando la dirección era en gran parte de tipo vertical, correspondiendo así a la extrema centralización del poder de decisión. Indagar si ello era o no una necesidad en las condiciones históricas de la construcción del socialismo en un solo país no puede discutirse aquí.
La descentralización y la dirección horizontal fortalecen la función del partido. La centralización vertical a través de los ministerios
produce condiciones favorables a su debilitamiento, pues la función política de los cuadros tiende a ser absorbida por su función administrativa. Se convierten en técnicos en administración y el partido se burocratiza.
Así el cuadro chino difiere de un funcionario. Este último dirige desde su escritorio; el cuadro en cambio está en el lugar concreto y
asume personalmente la dirección. El riesgo reside en que degenere en funcionario y el remedio es el mantenimiento de la tensión ideológica en el partido. Pero el poder del cuadro es puesto en cuestión por otro tipo de hombre: el técnico. Este se inclina a considerar la organización de la producción y el desarrollo de la sociedad en términos de práctica principalmente industrial. Tolera mal la afirmación de la política al mando y el control del partido le parece un límite impuesto al progreso.
China necesita técnicos y hasta 1955, influida por el modelo de desarrollo soviético, propició un sistema de organización altamente técnico. Como se sabe, se produjo luego una reacción contra la estricta división del trabajo y la especificidad de las tareas. Se puso el acento sobre la solidaridad de los grupos humano que nace de la multiplicidad de las funciones. Esto se diseñó con extrema nitidez durante el período del Gran Salto Adelante, cuando el trabajador ideal era aquel que sabia hacer de todo, el duomianshou. Pero es por sobre todo la exigencia de ser rojo y experto, consigna clave de la edificación socialista en China, loque traduce la supremacía de la política sobre la técnica.
El movimiento crítico que se desarrolló en China en 1957, el de las Cien Flores, dio lugar en un determinado momento a múltiples ataques contra la función dirigente del partido. Pese a lo que digan los trotskistas al respecto, se trataba en la mayoría de los casos de críticas de derecha. Provenían a menudo de profesionales que reivindicaban una técnica liberada de los imperativos y los controles políticos. Existe en los técnicos una tendencia constante a refutar la visión política e ideológica de los dirigentes apoyándose sobre consideraciones empíricas. Tales posiciones encuentran aliados en algunos funcionarios absorbidos por sus tareas administrativas, quienes a su vez discuten la supremacía políica. A veces están representados políticamente en el Comité Central. En esta instancia, los que combaten la línea revolucionaria se oponen a su puesta en práctica y tratan de que prevalezca otra linea. En general se presentan como los defensores de la "liberalización"4;
estigmatizan la tensión ideológica y la refundición del pensamiento. Abogan por la "paz" en el seno del partido y de la sociedad. Al destacar la función personal de los administradores, auspician la dirección unipersonal (Yizhangzhi) en las fábricas y la autonomía de gestión. Apoyan la diferenciación de salarios y los incentivos materiales, así como el desarrollo de cultivos en parcelas individuales en el campo. Esta tendencia se encarnó en el ex-presidente de la república Liu Chaochi. La Revolución cultural terminó con su oposición. Opositores como Liu a menudo anudan alianzas, llenas de contradicciones, con representantes de los medios artísticos y literarios, que tienen en común con ellos el rechazo al control por parte de la política y la supremacía de la ideología sobre su actividad. Estos intelectuales, artistas, escritores, periodistas se convierten a veces en portavoces, en sus obras o en la prensa, de un cambio de política. Esa fue la función desempeñada, en los comienzos de la década del sesenta, por Teng Touo, Wu Han y Liao Mosha, que organizaron una sección cultural en la prensa de Pekín
Estas coaliciones tienen como base el rechazo de la política en el puesto de mando, de la ideología y de la función dirigente del partido.
Reúnen a personas cuyo rasgo común es el de ser portadores de conocimientos, y por ello privilegiados. Algunos de ellos poseen responsabilidades que les permiten extender aún más estos privilegios. A partir del momento en el que frenan la difusión de la ideología revolucionaria, y hasta llegan a rechazarla, posibilitan que la tradición se manifieste con todas sus fuerzas. No es sorprendente que las concepciones de Liu Chaochi en cuanto a organización social lo hayan conducido a favorecer el neomandarinado, a través de un sistema escolar influido por la pedagogía tradicional, elitista y selectiva. La creación de escuelas especiales para hijos de cuadros, escuelas mejor provistas que el resto, reveló el objetivo de crear en el partido una capa privilegiada que podía haber llegado a trasmitir casi hereditariamente sus privilegios.

Las "grandes rectificaciones"

¿Cómo luchan los dirigentes proletarios contra estas tendencias y fracciones revisionistas? A lo que se dijo más arriba sobre la organización
general de la sociedad y del partido comunista así como sobre el mantenimiento de las tensiones ideológicas, es necesario agregar otro
elemento. En China popular, periódicamente, a partir de la iniciativa de Mao y otros dirigentes que siguen su línea política, se han encarado campañas de rectificación a escala nacional. Tales campañas se desarrollaron por lo menos cada tres o cuatro años, desde 1949. Forman
parte integral de la puesta en práctica de la línea de masas. Las primeras fueron denominadas San-fan y Wufan (3 anti y 5 anti) en 1952. En 1957, se produjo el movimiento de las Cien Flores (que en su origen fue concebido como una rectificación). En 1958 fue el Gran Salto
Adelante; en 1963, el Movimiento de educación socialista y en 1965, la Revolución Cultural, que constituye el modelo más completo de estas campañas. Todas ellas se caracterizan por su acentuado aspecto antiburocrático. Su periodicidad parece indicar que corresponden, en
la concepción de Mao, a una ley del desarrollo de la sociedad socialista. Cada tres o cuatro años se manifiesta cierta burocratización en el partido y el aparato del Estado, que torna necesario el movimiento de rectificación.
La burocratización puede llegar hasta la cristalización de fracciones (especialmente en el seno del Comité central) que ponen en cuestión la
supremacía de la política y del trabajo ideológico y, por esta vía, la función dirigente del partido. Estas campañas se caracterizan por un llamado directo de la cúpula del Partido (es decir Mao y sus más próximos partidarios) a las masas obreras y campesinas para que tomen en sus manos sus propias condiciones de trabajo (e intervengan así en los asuntos del Estado). En general las cosas trascurren de la siguiente .forma: cúpula y base se aproximan. Se lanzan exhortaciones diarias al ideal militante, a la función creadora de las masas, a la superación de sí, a la grandeza de la revolución. Esta propaganda subraya constantemente la función liberadora del socialismo. Despierta un entusiasmo profundo en el pueblo. Conjuntamente se produce un elogio constante al pensamiento y la acción del más alto dirigente: Mao Tse Tung, quien inspira la campaña. Entre él y las masas se crea una relación de exaltación recíproca. Las masas aclaman su nombre, invocan su deseo de defender y aplicar su línea política. Por su parte, Mao recomienda sin cesar que las masas deben apoyarse sobre sus propias fuerzas,
desarrollar sus iniciativas, movilizarse. En esto reside la explicación del "culto a la personalidad" del que tanto se ha hablado para denigrarlo, pero cuya función política no fue explicada jamás.
En períodos corrientes, la propaganda del dirigente es sostenida pero discreta; durante la campaña de rectificación, es intensa. Durante la Revolución cultural alcanza su momento más alto. Al respecto se produjeron también excesos de "izquierda", de los que hablaremos mas adelante.
De inmediato se comprueba que este "culto" de Mao no es la consagración de un régimen burocrático, como se afirma constantemente en
Occidente sino que es, por el contrario, un medio de lucha antiburocrática. Durante el Gran Salto Adelante, cuyos principios fueron desarrollados. por la Revolución cultural, los técnicos de la administración y la industria fueron criticados, como lo fueron los altos dirigentes durante la revolución cultural. Se desmantelaron las estructuras administrativas demasiado pesadas. Se invitó a los cuadros políticos a abandonar sus oficinas y a unirse a las masas (en los equipos de producción para el Gran Salto, en las organizaciones de masas de la Revolución cultural). Esta compresión alcanza también al Comité central. Durante la Revolución cultural, esta instancia mantuvo
una actividad realmente reducida. El período se caracterizó por una disminución del trabajo de los órganos regulares del partido. (Se produjeron excesos de "izquierda" también en este campo, porque algunos comités locales fueron abusiva y globalmente suspendidos durante largos períodos).
Los cuadros dirigentes en todos los niveles enfrentan un renacimiento de la tensión ideológica y están sometidos, sin pantalla alguna, a la crítica directa de las masas. Esta doble presión de la cúpula y de la base hizo estallar en pedazos a la fracción burocrática de Liu Chaochi. Liu era un agente político de la reproducción de las relaciones sociales burguesas. Era el hombre que preconizaba la ampliación de los poderes de funcionarios y técnicos. La puesta en cuestión de la ideología revolucionaria favorecía la influencia
de la tradición y el desprecio por el trabajo manual. Se traducía en la existencia de un neomandarinado oculto , bajo un ropaje marxista. En el plano ideológico, en efecto, además de la negación de la política en el puesto de mando, la oposición de Liu a Mao se
centraba sobre dos puntas. En primer lugar, no reconocía los aportes creadores de Mao al marxismo. Por ese camino, negaba la continuación de la lucha de clases en el socialismo, y afirmaba la imposibilidad de la restauración del capitalismo en China.
Apoyándose sobre ciertos textos parece igualmente posible señalar que Liu había abandonado la teoría de la dictadura del proletariado y preconizaba una "liberalización" y el abandono del trabajo ideológico. En el actual estado de información, puede afirmarse que, refutando el análisis del moderno revisionismo, desarmaba ideológicamente al partido que debía luchar en lo interno contra la burocratización y en lo externo contra la presión soviética.
Puede verse entonces cuán equivocadas son las afirmaciones comunes en Europa sobre el socialismo. Los elogios a la "liberalización" de tipo jrushoviano se afirman sobre sinsentidos totales. Esta "liberalización" tiene como objetivo desembarazar a los funcionarios y a los tecnócratas del control de los comités de partido y de las masas. Lejos de favorecer la emancipación de la
sociedad, favorece la burocratización.
El control por parte del partido y de los cuadros políticos no es la causa de la ineficacia del sistema, como se ha afirmado muchas veces, sino que por el contrario estimula el desarrollo económico por la movilización de iniciativas creadoras de todos, desde el momento en que se aplica la línea de masas. El ejemplo chino es un testimonio indiscutible. Por el contrario, la libertad de acción de los burócratas y los cuadros técnicos, si bien es posible que reanime la economía durante un período de corta duración, desemboca
inevitablemente en la reaparición de capas sociales privilegiadas, en la corrupción: el latrocinio y finalmente la regresión.
La pretendida "liberalización" comienza siempre por ataques contra el"culto de la personalidad". Un movimiento de este tipo, lejos de ser progresista, anuncia la era de los sillones de cuero y de los “gerentes", pues la función del culto es luchar contra la burocracia.
La "liberalización", cuando pretende emancipar a los artistas e intelectuales de las "imposiciones" ideológicas y políticas, llega a ganarse el apoyo de algunos de éstos, quienes inmediatamente se convierten en sus ardientes defensores. Tal fue el caso en Hungría, en la URSS y en otros países. En los países occidentales, por solidaridad con sus homólogos del Este, algunos intelectuales consideran favorablemente la la liberalización. En realidad, es imposible que nadie pueda sustraerse a ser marcado por la ideología. Quien rechaza la ideología socialista cae inevitablemente en la ideología burguesa. Evtuchenko, poeta de la liberalización en Rusia, saludado como revolucionario en Occidente en los comienzos de la década del sesenta, es hoy la prueba de todo lo dicho, al escribir libelos antichinos repletos del más puro racismo.
Por otra parte, rápidamente, los burócratas, aliados con algunos intelectuales en su lucha contra el socialismo revolucionario, se vuelven contra los intelectuales una vez que se han franqueado los pasos iniciales de la "Iiberalización". Ya no se habla más entonces de literatura y de arte "Iibres" y, si se toleran algunas manifestaciones de independencia limitada, se reprimen vigorosamente las críticas demasiado agudas al orden social. Policías y psiquiatras se encargan entonces de hacer volver a la "razón" a los intelectuales “liberales", tal como la URSS nos lo muestra una vez más con su triste ejemplo. Al pretender emanciparse de la "ideología" y de la "política" los intelectuales de un régimen socialista hacen el papel de tontos. Sólo contribuyen a aumentar el poder de los burócratas que los reprimirán en un futuro cercano.

El izquierdismo

Todo lo dicho nos permitirá comprender ahora porqué el partido comunista chino debió luchar contra el izquierdismo durante y después de la Revolución cultural.
En un Occidente donde los resúmenes simplificadores del periodismo ocupan demasiado a menudo el lugar del pensamiento político, este aspecto de la Revolución cultural fue muy mal comprendido. Algunos ven en él un revés político. Después de haber movilizado a las masas, Mao las habría reprimido para impedirles llegar demasiado lejos. Para otros, representa la victoria de los "moderados" de los "realistas" sobre los “extremistas". Para otros en fin, es el regreso del revisionismo, quebrado durante sólo un momento. La crítica de las actividades del ex-ministro de Defensa Lin Piao por izquierdismo, el misterio que rodeó su desaparición del 13 de septiembre
de 1971, alimentaron esta consideración de los sucesos. 5
En realidad es posible demostrar que a partir de los principios de primacía de la ideología, de la política y de la función dirigente del partido, la lucha contra el izquierdismo corresponde a una lógica segura. Pero antes es necesario precisar el significado que le damos al izquierdismo en la actualidad de China. Los chinos no utilizan este término; prefieren hablar de "falsa izquierda, verdadera
derecha" y en sus publicaciones en lenguas extranjeras utilizan las comillas para designar la desviación de "izquierda". Verdaderos sectores de derecha utilizaron esta corriente, pero, en esencia, se trata de lo que Lenin llamaba "izquierdismo", calificándolo como enfermedad infantil del comunismo. Este fenómeno es muy conocido en la historia del movimiento obrero internacional y es
probable que aún se manifieste muchas veces mientras existan las clases y la lucha de clases. No es necesario sorprenderse de que se manifieste en China, ya que precisamente las clases y la lucha de clases existen también después de la instauración del socialismo.
Lenin explica que el bolchevismo se había templado en una larga lucha contra el revolucionarismo pequeño burgués "parecido al anarquismo o que ha tomado algo de él y que se aparta en todo lo esencial de las condiciones y exigencias de una consecuente lucha de clases del proletariado" (Lenin, La enfermedad infantil del izquierdismo, O.E., Cartago, Buenos Aires, p. 21, t. VI).
Las manifestaciones esenciales del izquierdismo que analiza Lenin residen en rechazar "por principio" los compromisos, negarse a tomar en consideración las situaciones concretas, las relaciones de fuerza en un momento dado, los imperativos de la táctica y la estrategia, rechazar toda disciplina y organización. Lenin dijo que hay "compromisos y compromisos. Es necesario saber analizar la situación concreta y las condiciones concretas de cada compromiso o de cada variedad de compromiso"
El origen de clase del izquierdismo radicaba para Lenin en la inestabilidad propia de la pequeña burguesía, en su revolucionarismo y evidentemente en la existencia de la pequeña propiedad .y la pequeña explotación. Señala también que el izquierdismo reaparece siempre de improviso bajo una forma un poco renovada y en condiciones más o menos originales. Esto es lo sucedido en China en los últimos años.
Sería demasiado extenso trazar aquí la historia del izquierdismo durante la Revolución cultural. Recordemos simplemente que ella fue desencadenada por Mao Tsetung y guiada por él según una estrategia que fue precisada en la Declaración de 16 puntos de agosto de 19666. Constituyó un vasto movimiento de rectificación, que implicó la crítica de numerosos cuadros que habían cometido
errores de distinta gravedad. Implicó también una lucha por derrotar a una fracción de responsables cuyo principal representante fuera Liu Chao chi. Esta fracción fue siempre designada oficialmente como un "puñado" de responsables comprometidos en la vía capitalista (Zozipai). Una de las formas del izquierdismo consistió en confundir la crítica y la lucha, en la intención de eliminar no
a un "puñado" sino a un gran número de cuadros del partido. Al hacerlo, los izquierdistas confundían dos tipos de contradicciones, la más numerosa no antagónica con los cuadros que habían cometido errores sin haber traicionado; las antagónicas con un muy reducido número de enemigos del socialismo. Ello desembocó en la destrucción de muchos comités de partido y en la separación de muchos responsables. La rehabilitación a partir de 1967 de los cuadros que habían cometido errores pero que los habían rectificado por la autocrítica, fue combatida por los izquierdistas como "compromisos inadmisibles". Se produjo una grave situación cuando
desencadenaron la violencia contra algunos de estos cuadros y contra las organizaciones de masas que los defendían. No funcionaban los comités de partido. Los desacuerdos sobre los cuadros imposibilitaban que éstos entraran en los comités revolucionarios, que asumían un carácter inestable. Se fue creando un vacío orgánico. La gravedad de la situación resultante puede ser comprendida a
partir de lo que se ha d icho sobre la función del partido come punto clave del sistema socialista en China. Los izquierdistas conjuntamente con su actividad desarrollaron una campaña bulliciosa para implantar "la autoridad absoluta del pensamiento de Mao Tsetung". Ello podía parecer muy revolucionario pero, de hecho, introducía concepciones extrañas al marxismo en el trabajo ideológico.
Pese a las múltiples advertencias de Mao Tsetung y de Chou Enlai, la propaganda adoptó un aspecto estereotipado. El abuso de los clisés y de las exhortaciones inflamadas debilitó considerablemente el contenido del trabajo teórico. Las facciones opuestas sacaron ventaja de ello para justificar todas sus actividades con la ayuda de expresiones que cumplían el papel de comodín. La función más
importante de la ideología revolucionaria en el funcionamiento mismo del sistema socialista en China, resultaba de este modo atenuada. Conmovida la organización comunista, mientras los comités revolucionarios se implantaban con dificultad, el trabajo político, constante y vital encaminado a reunir alrededor del proletariado a la mayoría de las masas para defender al socialismo frente a la contrarrevolución interior y exterior se tornó muy difícil. La división de la población en fracciones opuestas, comprometidas en luchas intestinas creó escisiones graves que aún hoy no han desaparecido totalmente. Fuerzas ocultas perpetraron sabotajes y atentados, especialmente en el sur de China. Durante un tiempo, las universidades fueron teatro de enfrentamientos
sangrientos; se frenó la revolución pedagógica. Cuando se enviaron equipos obreros a fin de regular tales conflictos, algunos grupos izquierdistas en la universidad de Tsinghua, por ejemplo, dispararon sobre ellos en julio de 1968.
Las actividades izquierdistas en China adoptaron diversas formas y parece difícil describirlas en su totalidad. Nada tiene de sorprendente que exista izquierdismo como manifestación ideológica de la pequeña burguesía; entra en la categoría de residuo del idealismo heredado de la tradición que el partido comunista chino debe combatir. Las informaciones recibidas en 1972, según las cuáles existió un complot en los órganos de dirección para apoderarse del poder, complot cuya cabeza fuera Lin Piao, designado antes como sucesor de Mao, y Chen Pota, ex-dirigente del Grupo encargado de la Revolución cultural, tienen un carácter mucho más sensacional. La ausencia de indicaciones precisas sobre este punto acentúa múltiples interrogantes de los observadores extranjeros. Se puede sin embargo analizar algunas contradicciones aparecidas en el campo de la ideología y de la organización.
Chen Pota fue oficiosamente. Acusado de haber mantenido relaciones con organizaciones izquierdistas, especialmente con el Cuerpo de Ejército 16 de mayo. Al parecer esta acusación toca también a Lin Piao, pero no se tienen informaciones precisas sobre este punto.
En el nivel ideológico, Lin Piao contribuyó sin duda a esquematizar el pensamiento de Mao Tsetung. No necesariamente a través de la confección del pequeño libro rojo de citas que en un momento se constituyó en medio eficaz para popularizar las ideas-fuerza de esta doctrina, sino porque no vio que ésta era sólo una etapa y que a partir de ella era necesario elevar progresivamente el nivel. Los conflictos en el equipo dirigente que tuvieron su desenlace con la caída de Lin Piao, tocaban otras cuestiones, en especial la política exterior. También parece que una determinada concepción de la función del ejército en China condujo a una ruptura en la medida en que ponía en cuestión al partido comunista como centro único del poder proletario. Este conflicto se desarrolló después de 1969. El siguiente análisis puede permitir aclararlo parcialmente.
Hacia fines de 1968, y hasta el Congreso de abril de 1969, pudo comprobarse un fortalecimiento de la presencia de militares en los organismos de dirección política y administrativa de China. Desde 1967 el Ejército chino había intervenido en la Revolución cultural. Constituía uno de los elementos de la triple unión (cuadros, militares y representantes de las masas) sobre la que se apoyaban los comités revolucionarios instalados después de la destitución de los responsables revisionistas. Esta intervención era normal pues la crítica de los cuadros y la. Destitución de los partidarios de Liu Chao chi exigían su tiempo. La implantación de nuevas estructuras requería la presencia
de cuadros militares que remediaran las deficiencias temporarias de la organización civil. De este modo se entendió que los comités revolucionarios eran los órganos provisorios de poder. Poco a poco los cuadros revolucionarios y los que fueron rehabilitados debían volver a desempeñar su función normal y reconstruir los comités de partido. Ahora bien, esto se realizó con dificultades. Hacia 1970, todos los observadores señalaban la presencia masiva de militares en todos los engranajes importantes de la administración, mientras que la estructura de los comités de partido no se reconstruía sino muy lentamente. En este punto debe realizarse alguna precisión. El Ejército chino desempeñó
una función extremadamente positiva durante la Revolución cultural. En conjunto sus intervenciones se caracterizaron por su mesura y eficacia. Contribuyó de manera importante a derrotar al revisionismo, con la ayuda de las masas populares y de los cuadros revolucionarios. Hacia 1969, los comités revolucionarios constituían las estructuras esenciales del poder. Estaban formados por tres elementos. Los militares, los cuadros revolucionarios y “rehabilitados" del partido. y los representantes de las masas. Teóricamente esta estructura tripartita era igualitaria. De hecho tendía a responder a una jerarquía. Los representantes de las masas se paralizaban muchas veces a causa de los
conflictos entre fracciones.
Los cuadros duramente criticados durante la Revolución cultural, maltratados a veces por los izquierdistas no tenían sino una autoridad y un
prestigio reducidos. Los únicos elementos que poseían autoridad y eran capaces de mantener la continuidad de la administración y el centralismo político se encontraban entonces entre los militares. La situación cambió a medida que los comités de partido comenzaron a reconstruirse. Diversos artículos del Diario del Pueblo insinuaron que podía desarrollarse un conflicto entre los comités revolucionarios hegemonizados por los militares y los comités de partido que reaparecían lentamente. En algunos lugares, emergió una estructura de doble
poder con el comité de partido colocado bajo la autoridad de los órganos centrales y los equipos de propaganda militar. Los miembros de estos últimos organismos, aunque pertenecían en general al comité de partido, recibían también directivas verticales de la Comisión militar a las órdenes de Lin Piao. Gradualmente se desarrolló una contradicción, más aun cuando los militares frecuentemente estaban destinadas a empresas y unidades de trabajo cuyos problemas conocían menos que los cuadros locales del partido. La prensa afirmó, cada vez con mayor nitidez, que la dirección retornaba al comité de partido y que los militares no debían acapararla. El " policentrismo" -término por el que los chinos designan la multiplicidad de las fuentes de poder- fue estigmatizado. La siguiente afirmación podía leerse en el Diario del Pueblo del 17 de diciembre de 1971, en un artículo titulado “Colocarse conscientemente en el interior del comité de partido". Su autor es el secretario del comité de partido de una Escuela Normal de Shangai. 11 Los equipos obreros de propaganda y los equipos de propaganda del Ejército popular de liberación deben ejercer sus funciones bajo la dirección unificada del Comité de partido de la escuela. Los miembros de estos equipos forman parte de la dirección del Comité de partido y deben desempeñar su función conforme al principio de la dirección colectiva.
No deben actuar separadamente. Esta es una cuestión de principio. Si cada uno actúa como si fuera su propio jefe y organiza el trabajo según líneas paralelas, desembocará inevitablemente en el policentrismo, la dirección unificada del partido se separará de las masas, se romperán la cohesión y la unidad del partido".
Al conservar los equipos militares mucho después de realizado el IX Congreso, la idea de Lin Piao era controlar a los funcionarios y los cuadros por medio de los soldados. Esta concepción se inspiraba sin duda en una desconfianza izquierdista respecto de los cuadros rehabilitados. De esta forma podía originarse una situación, conocida en los países del Tercer Mundo, en la cual los militares absorbieran el poder civil. En China es el partido comunista, aparato ideológico y político de la clase obrera, el que tiene el poder desde 1949. La orientación política de Lin Piao sólo podía entorpecer su función dirigente. De esta forma se afectaba un principio fundamental de la dictadura del proletariado. Aún nos falta conocer muchos detalles. El izquierdismo y el affaire Lin Piao tienen otros aspectos y afectaron
otras áreas. Pero sus manifestaciones en el campo de la ideología y de la organización fueron fundamentales.







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Mensaje por javicho II el Dom Mar 17, 2013 6:01 pm

NOTAS DEL TEXTO DE JEAN DAUBIER

1 Cuando Lenin emplea esta expresi6n en 'Qué hacer? agrega: " ... desde afuera, es decir desde fuera de la lucha económica". El aporte intelectual es un factor externo. Actúa por la intermediaci6n de factores internos, que son formas embrionarias de conciencia en la clase obrera.

2 Yanan fue la capital de las zonas liberadas antes de 1949.

3 Hacia 1952, Kao Kang, responsable de planificación e importante dirigente comunista de Manchuria, fue acusado de haber conspirado con el fin de crear "un reino independiente". Partidario de la central izaci6n del poder de decisi6n y del desarrollo de una dirección de tipo vertical a través de los ministerios, Kao propiciaba también el Yizhangzhi en las fábricas. Según él, los directores tenían la responsabilidad y por tanto debían poseer también
la autoridad correspondiente. Kao fue destituido. La autoridad pasó entonces integralmente a los comités de partido que se vieron asediados por tareas prácticas. La experiencia llevó entonces a seguir una vía intermedia. Hoy, los directores, miembros del partido, deciden en materia técnica y en lo referido a la gestión normal. Los comités deciden colectivamente en lo polítiico y en las cuestiones importantes. Kao Kang, según parece, también quiso dar al ministerio de control administrativo poderes exhorbitantes, que lo hubieran convertido en un centro de poder independiente del partido. En el extranjero se intentó afirmar que Kao Kang tenía el apoyo de Stalin; ello no fue demostrado jamás.

4 Es necesario realizar .aquí algunas pocisiónes en torno del empleo de este término. Con "liberalización" designamos" la operación política del tipo de la llevada a cabo por Jrushov en 1956 en la URSS. En esa época, la "liberalización" jrushoviana apuntaba contra una línea política y contra un régimen que en esencia eran revolucionarios. La "Iiberalización" que Liu Chaochi propició en China, sin éxito, apuntaba también contra un régimen y una línea revolucionarios. En los dos casos se trata de intentonas antisocialistas y contrarrevolucionarias. Lo que se dominó "Iiberalización" en 1968 en Checoeslovaquia, se situaba en un contexto político diferente. AIIí el régimen hace mucho tiempo que no es socialista, cualesquiera sean las
afirmaciones ayer de Novotny y hoy de Husak. El capitalismo colectivo y el régimen de burguesía burocrática habían reemplazado la dictadura del proletariado desde la época de Novotny y mucho antes de 1968. Lo que, abusivamente, se denomina conflicto entre "conservadores" y "liberales"
corresponde a una lucha entre fracciones adversas de la nueva burguesía. Una de ellas se apoya, según parece, sobre los funcionarios, la otra se apoyaba sobre los técnicos y una parte de la intellgentsia.

5 En julio de 1972 se anunció oficialmente y fue confirmado por las embajadas de China popular, que Lin Piao había muerto el 13 de septiembre de 1971, en en Mongolia Exterior, en un accidente de aviación. Según la informaci6n oficial Lin Piao huía hacia la URSS después haber
intentado asesinar a Mao. De tal forma se corroboraron los persistentes rumores según los que el ex-jefe del Ejército había caído en desgracia a partir del otoño de 1970 acusado de complot contra la dirección del partido.

6 La Declaración de 16 puntos precisaba que la lucha debía ser llevada a cabo por el razonamiento y no por la violencia pero los izquierdistas justificaban sus excesos y sus brutalidades con frases de Mao desgajadas de su contexto como "todo lo que es reaccionario es semejante, si no se
lo golpea es imposible que caiga" .

Revista "Los Libros" Nº 35 de mayo-junio de 1974









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