PCE(r) - Partido Comunista de España (reconstituido)

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    carlos3
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    Re: PCE(r) - Partido Comunista de España (reconstituido)

    Mensaje por carlos3 el Miér Jul 11, 2012 9:03 pm

    Veamos:

    1º Si me dices que todavía están pretendiendo asegurar la dirección del movimiento guerrillero no es que tengan desviaciones en su idea de la GPP, es que directamente no la están desarrollando, sino que en todo caso aspiran a hacerlo. Una condición fundamental para la GPP es que el Partido guíe a la guerrilla, si esto no se cumple, no podemos hablar de GPP.

    En cuando al asunto de llevar la líena política del partido a la guerrilla, creo que eso tampoco se corresponde con la GPP. Es el Partido el que crea, orienta y dirige operativamente al ejército, no hace falta introducir ninguna línea, la línea de la guerrilla ha de ser idéntica a la del partido. Pero como esto el PCE(r) no lo hace (y ellos mismos lo reconocen en el estracto que ya hemos visto) pues desarrollan esta estrategia, que podrá ser mejor o peor, pero vamos, no es propia de la GPP.

    Por último señalar que no estoy seguro de si lo que los GRAPO persiguen en la República Popular, si puedes ofrecer alguno de los comunicados donde lo afirmen se agradece. En sus filas, y esto lo dijeron ellos mismos, entra todo el aspectro anticapitalista, incluso anarquistas. ¿Qué interés puede tener un anarquista ideológicamente hablando con la República Popular?

    3º Pero como se van a crear los órganos del nuevo poder en la fase ofensiva de la GPP si precisamente en PCE(r) niega esta fase. El PCE(r) prescinde en sus tesis de la fase intermedia del equilibrio estratégico y sustituye la última fase (la de ofensiva) por la insurrección de las masas. Precisamente en su propio programa señala que será con la República Popular cuando se creen los organos del nuevo poder, échale un ojo. Y eso no es GPP.

    [/quote]

    correcta la crìtica, es necesario tener los tres instrumentos separados, el partido le corresponde una tarea , el frente ùnico otra y el ejercito popular otra pero todos son dirigidos por el partido, por otro lado si bien es claro que los organos de poder adquiern mas fuerza en la ofensiva final, los organos de poder se empiezan a construir desde el inicio, partiendo por las bases de apoyo, , quizas puede variar en como se aplique, y por ejemplo en casos de turkia, el frente ùnico tome mas protagonismo con tacticas insurreccionales , pero las estapas de la gpp son claras y dialectica frente al poder imperialista, yo creo y quiero pensar que aunque el camarada arenas reniegue del maoismo, ha tratado de crear una adaptaciòn de la gpp a las condiciones de españa, pero quizas en el intento ha errado varios y deja de tomar muchos factores objetivos , de todas manera aca lo importante es como se crea el poder y se desenvuelve en la ciudad, interesante debate


    camaradas les recomiendo las tesis del mir de chile sobre los organos del poder popular, y como se constituyeron los denominados "cordones industriales" , las zonas liberadas no necesariamente deben estar controlados políticamente por el partido, sino que la administraciòn puede momentaneamente estar en manos de el estado burgues, pero existe poder ideológico, polìtico , econòmico clandestino en determinada zona y desatarlo cuando sea necesario

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    Re: PCE(r) - Partido Comunista de España (reconstituido)

    Mensaje por el_republicano2 el Miér Jul 11, 2012 10:06 pm

    Por lo que sé, camarada carlos3, la estrategia militar desarrollada por el PCE(r) y aplicada por los GRAPO fue concebida como una aplicación creadora de la estrategia militar de la Guerra Popular Prolongada a las condiciones concretas del Estado español.

    Es por eso, deduzco yo, que el PCE(r) elimina de dicha estrategia el equilibrio estratégico, las zonas liberadas, así como la razón por la cual dicho partido posterga la creación de los órganos del Nuevo Poder hasta después del triunfo de la insurrección armada de las masas.

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    Re: PCE(r) - Partido Comunista de España (reconstituido)

    Mensaje por carlos3 el Jue Jul 12, 2012 4:17 am

    por eso digo camarada, que en el intento queda cojo, el equilibrio estrategico no es sinónimo de zonas liberads, por eso es importante conocer por ejemplo la estrategia del mir , los cordones industriales, los organos del poder popular, algo muy similar a lo que esta ocurriendo en turkia, , pero sin masificar la gpp, sin desarrollar el frente único, la que se propone es similar a punch y eso demostro las limitaciones que tenía

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    Re: PCE(r) - Partido Comunista de España (reconstituido)

    Mensaje por Ascanio el Jue Jul 12, 2012 2:13 pm

    carlos3 escribió:por eso digo camarada, que en el intento queda cojo, el equilibrio estrategico no es sinónimo de zonas liberads, por eso es importante conocer por ejemplo la estrategia del mir , los cordones industriales, los organos del poder popular, algo muy similar a lo que esta ocurriendo en turkia, , pero sin masificar la gpp, sin desarrollar el frente único, la que se propone es similar a punch y eso demostro las limitaciones que tenía

    Te contesto a la negrita: ¿tú has leído algo del PCE (r)?, ¿algún documento suyo?, ¿sabes lo que es el "movimiento político de resistencia" que el Partido ha de coordinar y organizar, además de extender el apoyo a la lucha armada por ser ésta pilar de la lucha antifascista?

    Antes de hablar sobre el PCE (r) podrías conocer lo que dicen, y espero que antes hayas estudiado las condiciones del estado español.

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    Re: PCE(r) - Partido Comunista de España (reconstituido)

    Mensaje por ndk el Jue Jul 12, 2012 2:36 pm

    La censurada página web Antorcha del PCE (r), se puede descargar del siguiente enlace: http://www.mediafire.com/?qy5y3kf3q4461fs.

    Todos sus artículos, el diccionario, todo esta accesible, sin necesidad de internet, para verlo en cualquier parte.

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    Re: PCE(r) - Partido Comunista de España (reconstituido)

    Mensaje por CrustPunk el Jue Jul 12, 2012 3:47 pm

    ndk escribió:La censurada página web Antorcha del PCE (r), se puede descargar del siguiente enlace: http://www.mediafire.com/?qy5y3kf3q4461fs.

    Todos sus artículos, el diccionario, todo esta accesible, sin necesidad de internet, para verlo en cualquier parte.
    Descargando, gracias.

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    Re: PCE(r) - Partido Comunista de España (reconstituido)

    Mensaje por carlos3 el Jue Jul 12, 2012 7:28 pm

    Ascanio escribió:
    carlos3 escribió:por eso digo camarada, que en el intento queda cojo, el equilibrio estrategico no es sinónimo de zonas liberads, por eso es importante conocer por ejemplo la estrategia del mir , los cordones industriales, los organos del poder popular, algo muy similar a lo que esta ocurriendo en turkia, , pero sin masificar la gpp, sin desarrollar el frente único, la que se propone es similar a punch y eso demostro las limitaciones que tenía

    Te contesto a la negrita: ¿tú has leído algo del PCE (r)?, ¿algún documento suyo?, ¿sabes lo que es el "movimiento político de resistencia" que el Partido ha de coordinar y organizar, además de extender el apoyo a la lucha armada por ser ésta pilar de la lucha antifascista?

    Antes de hablar sobre el PCE (r) podrías conocer lo que dicen, y espero que antes hayas estudiado las condiciones del estado español.

    si lo he leìdo, muy bien, por eso a pesar de la difencias ideológicas y no compartir su analisis político, creo que actuan de buena fè, a pesar que mis camaradas maoistas no tengan simpatìa por ese partido, sin embargo insisto aca en el mismo post, existe un balance realizado por el c. arenas, que es un tanto confuso, ya que primero habla claramente de solo mantener y desarrollar guerra de guerrillas en funciòn de una acumulaciòn de fuerzas que no es lo mismo que masificar la guerra popular, si no me equivoco el ha realizado dos balances de la lucha armada , y en este ùltimo , es claro que detecta los problemas de la guerra en la ciudad , pero sabe tambièn y esta muy conciente que el insurreccionalismo , solo va a llevar la lucha a la bancarrota, por lo tanto lo que quiere es adelantar una etapa a travès de la acumulaciòn de fuerza , pero la acumulaciòn de fuerza no puede ser entorno a instrumentos estàticos o condicionados como que el ejercito cumpla labores de frente ùnico y partido, y eso creo que es un error, tampoco hablo que haya una receta para españa , pero por ejemplo y no solo al pce(R) sino otras organizaciones inclusive maoista confunden y dan por igual que equilibrio estrategico es sinònimo de zonas liberadas

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    Re: PCE(r) - Partido Comunista de España (reconstituido)

    Mensaje por ndk el Jue Jul 12, 2012 10:19 pm

    Dejo una entrevista realizada al PCE (r) en el año 2002.

    En cuanto a los documentos más importantes del PCE(r), destacan, además de su Programa y Estatutos, los siguientes artículos, folletos y recopilaciones (de éstos, tan sólo pongo el título general):
    — Sobre la estrategia de la lucha armada revolucionaria
    — Partido y movimiento
    — En defensa del comunismo
    — Aproximación a la Historia del Partido Comunista de España
    — Sobre los cambios en la composición de la fuerza de trabajo
    — La mujer en el camino de su emancipación
    — La clase obrera ante la cuestión nacional
    — Una crisis de Estado
    — La superconfusión absoluta (sobre la crisis y el derrumbamiento del capitalismo)
    — La desmundialización
    — Línea de masas y teoría marxista del conocimiento
    — ¿Es el maoísmo el marxismo-leninismo de nuestra época?
    — Lo universal y lo particular
    — El problema de la identidad
    — La guerra imperialista
    — Sobre la línea del movimiento comunista internacional
    — Resoluciones presentadas al Congreso Mundial para la Amistad y Solidaridad con el Pueblo Soviético.


    FUENTE:
    http://fraccionproletaria.wordpress.com/2012/05/30/antorcha-respuestas-desde-lejos/

    http://fraccionproletaria.wordpress.com/

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    Re: PCE(r) - Partido Comunista de España (reconstituido)

    Mensaje por fusiles contra el patrón el Vie Jul 13, 2012 8:09 pm

    Manifiesto escribió:

    En esta entrevista, supongo que la conoces, no se si exactamente en esta parte, declaran que persiguen la República Popular.

    Sólo un gobierno revolucionario formado por los representantes de las organizaciones populares, que actúe como órgano de la insurrección popular victoriosa, poseerá la fuerza y la autoridad necesarias para organizar las elecciones a una asamblea de representantes del pueblo. Bajo el nuevo gobierno se llevará a cabo la demolición completa de la vieja máquina estatal de la burguesía, se arrasarán desde los cimientos los pilares sobre los que se asienta la dominación y los privilegios del capital (pues ésta es la condición primera de toda revolución verdaderamente democrática y popular) y se emprenderán inmediatamente las transformaciones económicas y sociales necesarias, facilitando así el establecimiento del poder popular y, dentro de él, la hegemonía política del proletariado.
    Cierto, me he colado, esto me pasa por decirlo todo de memoria.

    Por otra parte, lo que me citas es una deducción, por llamarlo de alguna forma, como bien he indicado, y si tomamos como la realidad de la relación entre el PCE(r) y los GRAPO las declaraciones del Camarada Arenas, tenemos que tener en cuenta que es dirigir políticamente, si la guerrilla asume la línea del partido, si la hace suya, está dirigida políticamente por el partido, al menos, así lo entiendo yo (que puedo equivocarme).

    Con respecto a lo último, como he dicho, está mucho mejor explicado en el documento ya citado "Entre 2 fuegos", a ver que te parece este apartado del documento:

    La transformación de la guerra prolongada en insurrección general

    No obstante, al llegar a este punto de nuestra exposición hemos de reconocer la parte de razón que asiste al camarada Lari -del que ya nos habíamos olvidado casi por completo- cuando, después de prevenirnos de la catástrofe que nos espera de seguir la estrategia de la guerra prolongada y, una vez sentado que sin embargo hay que decir, y Lenin insistió en ello, que la guerrilla es una forma de lucha engendrada por un determinado período histórico, afirma a renglón seguido: Pero de aquí no se deduce que sea correcto hablar [...] que la guerrilla deba atravesar necesariamente por las tres fases de las que habla Mao. Por el contrario pienso que sólo se va a dar la primera fase, la fase de la defensiva estratégica, ya que cuando la guerrilla sea capaz de nivelar militarmente sus fuerzas, los demás factores harán que la balanza se incline rápidamente de su lado. Esos factores (políticos, económicos, morales, etc.) harán impensable una etapa larga caracterizada por la guerra de movimientos, la formación de columnas y unidades regulares, etc. Cuando militarmente se llegue al equilibrio de fuerzas será el momento de la insurrección y se deberán dar los preparativos necesarios para la misma.
    Claro que el camarada Lari no nos sabe explicar cómo se llegará a alcanzar ese equilibrio de fuerzas militares ni cómo habrán de darse, para entonces, todos los preparativos necesarios para la insurrección, de ahí que naufrague en su propia hipótesis.

    Para acercarnos tan sólo a la elucidación de este problema capital, tenemos que centrar nuestra atención en el mismo proceso de guerra civil prolongada que estamos viviendo, uno de cuyos primeros y más prolongados períodos ha sido ya atravesado, bastante largo, para entrar en otro enteramente nuevo, que será también, probablemente, bastante largo, aunque no tanto como el anterior. Es en este nuevo período que hemos entrado, en la fase final del mismo, donde se nivelarán las fuerzas militares en pugna, se crearán las condiciones y se harán todos los preparativos (políticos, ideológicos y organizativos entre las amplias masas populares), para la fase o etapa final, para la insurrección general que habrá de producirse en las ciudades industriales más importantes, ya que la guerrilla no cuenta, ni podrá contar por mucho tiempo, con bases de apoyo o zonas liberadas en el campo, donde poder concentrar una importante fuerza militar estratégica. Esta fuerza, ya lo hemos dicho, se encuentra en las ciudades, la forma el proletariado industrial, y cuando éste se levante, cuando se produzca la insurrección general de las masas trabajadoras, cuando caigan las ciudades, hay fundados motivos para pensar que, efectivamente, el asalto al poder se habrá cumplido.

    De ahí que la misión de la guerrilla no puede consistir en estos momentos en limpiar territorios de enemigos para asentarse y retenerlos durante más o menos tiempo, sino que consiste en desarrollar sus actividades en las ciudades y centros industriales (en combinación con el movimiento huelguístico y la lucha revolucionaria de las masas, así como con el trabajo político, ideológico y organizativo del Partido), a fin de ir creando las condiciones para la insurrección armada general y el propio fortalecimiento de la guerrilla. De modo que, en lugar de tres etapas de la lucha, nos encontramos con dos: una primera (en la que estamos), caracterizada por la lucha del movimiento de resistencia popular dirigido centra el fascismo y la explotación monopolista interior y foránea. En el plano militar, esta lucha de resistencia se orienta por la estrategia defensiva y la táctica ofensiva, los golpes contundentes, rápidos y certeros de los pequeños grupos de combate. El movimiento político de resistencia popular combinado con la lucha militar de estrategia defensiva, irán creando las condiciones para un cambio radical en la relación de fuerzas actualmente existente entre el enemigo y nosotros, lo que hará posible y necesario pasar a una segunda etapa de la lucha, a la etapa insurreccional o de ofensiva estratégica, cuya duración no podemos ahora precisar.

    En esta primera etapa, dada su larga duración, serán inevitables algunos intervalos más o menos cortos de treguas entre batallas grandes y medianas. Esto puede ocurrir por dos razones principales: primera, bien porque las fuerzas populares han sufrido una dura derrota, pero no han sido aniquiladas, ni pueden serlo jamás (tal fue lo que ocurrió en 1939); y segunda, o bien porque las fuerzas fascistas van perdiendo terreno, se sienten débiles y a punto de zozobrar, quieren ganar tiempo para prepararse mejor, etc., y por otra parte, las fuerzas populares tampoco se hallan en condiciones para asestar el golpe definitivo, necesitan también ganar tiempo para seguir acumulando fuerzas y prepararse mejor a fin de dar, con el máximo de garantías de éxito, las últimas batallas. En el siguiente apartado nos ocuparemos de este aspecto de la cuestión.

    Las guerras revolucionarias de muchos países, y más concretamente las revoluciones latinoamericanas, parecen confirmar esta teoría de las dos fases de la guerra revolucionaria en las condiciones de países con una alta concentración urbana de población, y en los cuales la sublevación de las masas en las ciudades, en combinación con la guerrilla, han sido el factor decisivo de la victoria, inclinando la balanza de fuerzas definitivamente a favor de las fuerzas militares revolucionarias. Con ello han hecho triunfar en un plazo relativamente corto la revolución en todo el país.

    Es lo que se desprende, de una manera muy clara, de las declaraciones hechas por Humberto Ortega, comandante del Frente Sandinista, que cita Peña en su escrito sin llegar a entenderlas. Extractemos nosotros, por nuestra parte, esa declaración:

    La insurrección armada y popular sandinista es parte de todo un proceso de guerra revolucionaria a partir de la integración del proceso revolucionario de los años 30 [...] Para realizar estas acciones ofensivas fue necesario que nos desprendiéramos en nuestra conducta de determinado conservadurismo que nuestro movimiento mantenía en la práctica que lo llevaba a realizar una política de acumulación de fuerzas de manera pasiva [...] Entiendo por política de acumulación de fuerzas pasiva, la política de no participar en la coyuntura, de acumular en frío. Pasiva en la política de alianzas, pasiva en el sentido de pensar que se podía acumular armas, organización y recursos humanos, sin combatir al enemigo, en frío, sin hacer participar a las masas, no porque no quisiéramos hacerlo sino porque pensábamos que si sacábamos mucho las uñas nos iban a golpear y desbaratar [...] La verdad es que siempre se pensó en las masas, pero se pensó en ellas más bien como apoyo a la guerrilla, para que la guerrilla como tal pudiera quebrar a la Guardia Nacional, y no como se dio en la práctica: fue la guerrilla la que sirvió de apoyo a las masas para que éstas a través de la insurrección desbarataran al enemigo. Así pensábamos todos. Fue la práctica la que nos fue cambiando [...] Nos dimos cuenta que nuestra principal fuerza estaba en ser capaces de mantener una situación de movilización total: social, económica y política que dispersara la capacidad técnica y militar que el enemigo sí tenía organizada.
    Por su parte, Cayetano Carpio, miembro de la Dirección del Frente Farabundo Martí (FMLN) y primer responsable de las Fuerzas Populares de Liberación de El Salvador, dice en unas declaraciones que también cita Peña con no mayor fortuna que la anterior declaración:
    Se ha logrado combinar pequeñas y medianas acciones con campañas ofensivas periódicas. Se han combinado las acciones militares con el impulso del ánimo de las masas para las acciones insurreccionales.
    Estamos convencidos de que nuestro pueblo va creando fuerzas verdaderamente poderosas. Fuerzas que van a ser capaces de dar un salto estratégico en lo militar y en lo insurreccional.

    Nuestra guerra no es algo aislado. La guerra popular de liberación de El Salvador está inserta dentro de un proceso de lucha revolucionaria.

    Y esta guerra la vamos ganando... según se va desarrollando, se están creando las condiciones -cada vez más favorables- para volcar en un momento dado la correlación de fuerzas a favor del pueblo, de sus fuerzas políticas y militares.

    Fuente: Antorcha.

    Pues yo creo, compañero, que el concepto de dirigir está muy claro. Dirigir y orientar operativamente, no solo seguir la misma línea que el Partido, seguir la línea no es igual que ser dirigido. Ni siquiera sé si se podría decir que los GRAPO siguen la línea del PCEr, si el propio Partido la estaba intentando introducir y si, como los mismos GRAPO han afirmado, ellos no tienen una ideología concreta, sino que absorven todo el aspectro anticapitalista y eso entra en contradicción con la línea marxista-leninista del PCEr y entra en contradicción con lo que dicen después, que su objetivo es la República Popular, cuando esta no es objetivo de todos los anticapitalistas.

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    Re: PCE(r) - Partido Comunista de España (reconstituido)

    Mensaje por carlos3 el Sáb Jul 14, 2012 4:02 pm

    ignoro quién es el camarada lary y que plantea, me imagino que es un isurreccionalista, de todas forma es interesante el esquema de c. arenas, a pesar que no lo comparto, si los problemas que es materializar la guerra popular en la ciudad, el pcp cuando inicio los paros armados en la ciudad , estableció que el frente único en determinadas circunstancias debería tomar protagonismo a traves de huelgas generales y que en determinadas circunstancias eso llevaria a levantamientos insurrecionales, pero nunca hay que confundir que eso sigue siendo parte del equilibrio estrategico, que seguramente en es fase caeran gobiernos o el imperialismo cambiara gobiernos para eliminar y confundir al pueblo con cambio de estados, por eso hay que tener cuidado como es el poder que se tiene para no caer en una insurrección sin base material para la destruccion del viejo estado.

    mira con respecto nicaragua esta totalmente equivocado, y esta es mi segunda edición, pero daniel ortega no es referencia, ni imparcialidad absolutamnete nada para saberlo que ocurrio en es país, por no hacer un off topic edite todo sobre nicaragua , pero hay que ver a la linea de derecha que representaba para saber quien es ese traidor


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    Re: PCE(r) - Partido Comunista de España (reconstituido)

    Mensaje por The Red Hammer el Mar Ago 14, 2012 12:13 am

    Explíquenme un poco el proceso de la República Popular.

    Es decir, ¿el PCE(r) cree en una etapa intermedia antes de la consolidación de la revolución socialista o cree que esa república popular (que arrastra tras de sí más sectores que el proletariado) es ya en sí la revolución socialista?.

    Es algo que todavía no me queda claro, ya que se les suele acusar por algunos círculos de "etapistas" por plantear la "República Popular"

    p.d: por cierto, tengo un aprecio innegable al PCE(r) por ser uno de los pocos partidos a nivel españoles que ha comprendido y defendido en la historia la descolonización de Canarias. Eso les honró y les honra en todos los aspectos.

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    Re: PCE(r) - Partido Comunista de España (reconstituido)

    Mensaje por carlos3 el Mar Ago 14, 2012 12:49 am

    esa pregunta ni siquiera la tiene clara varios partidos ml de españa, es la eterna discusión, y la mas complicada aún si es socialismo la etapa ¿cómo construyen el socialismo sin depender de la explotación del "tercer mundo"?

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    Re: PCE(r) - Partido Comunista de España (reconstituido)

    Mensaje por libertaria el Jue Ago 16, 2012 12:56 pm

    Sigo con interés vuestro comentarios. Aunque no comparto todos sus ideales, siento un profundo respeto hacia el trabajo de Manuel Pérez Martínez y el PCE(r). Aprovecho la ocasión para dejaros unas fotos de un acto al que asistí con unos amigos en febrero en el CSO La Traba. Sus presos necesitan de nuestro apoyo, espero veros en el próximo.




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    Re: PCE(r) - Partido Comunista de España (reconstituido)

    Mensaje por ndk el Dom Sep 09, 2012 11:15 pm

    Dejo unos interesantes y esclrecedores textos del PCE (r):
    Apunte sobre el movimiento republicano
    En los últimos años se ha producido un cierto auge del movimiento republicano. Se han creado diversas plataformas y coordinadoras; se han realizado manifestaciones, algunas de ellas relativamente numerosas... Esto, sin duda, es una buena noticia. La lucha por la república es un pilar básico de la lucha antifascista y revolucionaria general; su incremento coadyuva a la destrucción del régimen que padecemos desde que nos lo legó el caudillo.

    Ahora bien, consideramos que el movimiento republicano, tal como se nos presenta en el momento actual, resulta muy limitado en cuanto a su contenido y sus objetivos políticos. Esto viene determinado por el carácter de algunas de las organizaciones que están integradas en él, cuyo reformismo, inconsecuencia política y, en algunos casos, su complicidad con el poder están más que avalados por una muy larga trayectoria de mercenarismo político y claudicación.

    En este movimiento nos encontramos a los renegados de Izquierda Unida, peceros y a sus satélites. Éstos, en su momento, allá por la Transición (y antes), ya vendieron por un plato de lentejas al movimiento obrero, a la lucha por la república y a todo lo que pudieron vender; se cubrieron con la bandera monárquica y, desde entonces, se han encontrado muy a gusto a la sombra del fascismo postfranquista, colaborando con él en todo lo que ha hecho falta.

    Por lo tanto, el movimiento republicano, si quiere ser consecuente, si realmente quiere contribuir al advenimiento de la III República, debe, en primer lugar, deshacerse del lastre que supone toda esta morralla reformista y vendida. ¿O es que van a ayudar a traer la III República quienes se prostituyeron a esta pretendida democracia coronada que sufrimos y contribuyeron (y continúan haciéndolo) a su estabilización?

    Con estas compañías no se puede llegar a buen destino; la puñalada trapera y por la espalda, en la que son unos auténticos expertos, se puede producir en cualquier momento. Además, ¿qué buscan con su participación en los movimientos populares? No otra cosa que valerse de esa participación para sus chalaneos políticos. Es lo que han hecho siempre. A esta supuesta izquierda no le interesa otra cosa que la poltrona y seguir viviendo a cuerpo de rey como concejales, diputados y demás formas de parasitismo.

    A esta gentuza hay que mandarla con los suyos; y los suyos no son otros que los GALosos, los falangistas del PP y demás partidos institucionales, sus cómplices en esta gran mentira que llevan vendiéndonos 30 años.

    Pero, aparte de lo que podríamos llamar la composición orgánica del movimiento republicano, hay que abordar otra cuestión: la de los objetivos que debe tener y qué tipo de república queremos.

    Ya hemos dicho que nosotros consideramos la lucha por la república como parte de la lucha antifascista y revolucionaria general. De modo que se entiende que no buscamos una república burguesa que nos explote, nos persiga, nos torture y nos encarcele como el régimen vigente. Lo que reivindicamos y lo que los obreros y el pueblo trabajador necesitan es una república popular, como condición previa para acceder al socialismo; una república que lleve a cabo la demolición completa de todo el aparato estatal actual y permita a los pueblos de España decidir su propio futuro en lo político, en lo social, en lo económico y en lo territorial. Esto, evidentemente, sólo puede hacerse por vía revolucionaria. Revolución y república están inseparablemente unidas. El movimiento republicano debe tener, por tanto, un contenido revolucionario; sin este contenido, no pasará de ser un movimiento más o menos burgués y, en determinado momento, podría ser manipulado por el poder.

    No hay que olvidar que una república, entendida simplemente como un cambio formal en la jefatura del Estado, puede dárnosla el régimen vigente si ello le sirve para ganar la legitimidad que no tiene o para superar algún momento político delicado. La oligarquía financiera española, con tal de mantener en pie su chiringuito, es capaz de sacrificar sin ningún problema a la corona y a lo que haga falta.

    El movimiento republicano no puede prestarse a este juego, no puede dejarse manipular. Ha de estar radicalmente enfrente de los socialfascistas, de los peperos, de las izquierdas unidas y demás partiduchos que han contribuido y siguen contribuyendo al sostenimiento de la monarquía fascista. Debe combatir, no por una república cualquiera, sino por una república popular, la cual, insistimos, sólo puede erigirse sobre los escombros del régimen actual.

    En nuestra opinión, el movimiento republicano ha de guiarse por un programa democrático-revolucionario que recoja todas las reivindicaciones populares y que le dote de un contenido y unos objetivos políticos claros, desmarcándolo de manera clara de los reformistas y los colaboracionistas. Consideramos que en este programa habrían de constar los siguientes puntos:

    Ä Formación de un Gobierno Provisional Democrático Revolucionario
    Ä Creación de Consejos obreros y populares como base del nuevo poder.
    Ä Disolución de todos los cuerpos represivos de la reacción y armamento general del pueblo.
    Ä Liberación de los presos políticos antifascistas y procesamiento de los torturadores y asesinos contrarrevolucionarios. Amplio indulto para los presos por causas sociales.
    Ä Expropiación, y paso a manos del Estado, de la Banca, las grandes propiedades agropecuarias, los monopolios industriales y comerciales y los principales medios de comunicación.
    Ä Reconocimiento del derecho a la autodeterminación de los pueblos vasco, catalán y gallego. Independencia para la colonia africana de Canarias. Devolución de Ceuta y Melilla a Marruecos.
    Ä Supresión de todos los privilegios económicos y políticos de la Iglesia; separación radical de la Iglesia y la enseñanza. Libertad de conciencia.
    Ä Libertad de expresión, organización y manifestación para el pueblo. El derecho de huelga será una conquista irrenunciable de los trabajadores.
    Ä Incorporación de la mujer, en pie de absoluta igualdad con el hombre, a la vida económica, política y social.
    Ä Reconocimiento de todos los derechos laborales, políticos, sociales, etc., de los obreros inmigrantes. Erradicación de toda forma de opresión y de discriminación racial, sexual y cultural.
    Ä Reducción de la jornada laboral. Trabajo para todos. Mejoramiento de las condiciones de vida y de trabajo.
    Ä Viviendas dignas y económicas; seguridad social, sanidad y enseñanza a cargo del Estado.
    Ä Derecho de la juventud a recibir una formación integral y gratuita, a un trabajo sano y bien retribuido, a contar con locales y otros medios para el libre desarrollo de sus actividades.
    Ä Salida inmediata de la OTAN y de la UE, así como de las demás organizaciones creadas para la agresión y el pillaje imperialista.
    Ä Desmantelamiento de las bases militares extranjeras de nuestro territorio y reintegración de Gibraltar.
    Ä Aplicación de los principios de coexistencia pacífica en las relaciones con todos los países. Apoyo a la lucha de liberación de los pueblos oprimidos.

    Éstos, no obstante, serían los objetivos y reivindicaciones a más largo plazo. Para lo inmediato, para la situación presente, para esta segunda transición en la que parece que estamos inmersos, el movimiento republicano podría guiarse por un programa más conciso, que recoja las siguientes reivindicaciones:

    Ä Amnistía general para los presos políticos. Derogación de la Ley de Partidos y demás leyes de excepción.
    Ä Libertades políticas y sindicales plenas.
    Ä Restitución de las conquistas económicas, sociales y laborales de los trabajadores.
    Ä Derecho de autodeterminación para las naciones oprimidas por el Estado español.
    Ä Salida de España de la OTAN y demás organizaciones militares imperialistas.

    Es de esta manera como nosotros entendemos un movimiento republicano consecuente y combativo, un movimiento republicano que tenga unos planteamientos claros, que sepa dónde va, que no sea un movimiento amorfo, sin ideas, sin principios, folclorista, voluble y donde tenga cabida todo el mundo, incluso los que más han hecho por que, hoy, en pleno siglo XXI, aún continuemos bajo el yugo de la monarquía fascista.

    70 Aniversario del Frente Popular
    El 16 de febrero se cumplen 70 años de la victoria del Frente Popular en las elecciones de 1936, la últimas verdaderamente democráticas que hemos conocido en España.

    No podemos dejar pasar este aniversario sin recordar a los trabajadores, a la juventud revolucionaria y a todos los demócratas de verdad el extraordinario significado de aquella fecha que, aún hoy, sigue plenamente vigente. Los fascistas iniciaron una sangrienta guerra civil el 18 de julio de 1936 para liquidar las grandes conquistas obtenidas gracias a la victoria electoral del Frente Popular y, en primer lugar, la liberación de todos los presos políticos.

    El 16 de febrero de 1936 la naturaleza política de la II República dio un vuelco: lo que el 14 de abril empezó siendo sólo una esperanza, un sueño para las masas oprimidas que la burguesía trató de utilizar para engañarlas y seguir con su opresivo festín, se convirtió en una realidad, en una República Popular al servicio de los trabajadores, la República de la libertad, la de la tierra para la que la trabaja. No hubiera sido posible resistir tres años de terrible guerra civil si las amplias masas no hubieran estado absolutamente convencidas de que, por fín, aquella sí era su República, no la de los señoritos, no la de los curas, no la de los explotadores; no hubiera sido posible si el Frente Popular no hubiera unido en un solo puño de hierro a todos los antifascistas, a los republicanos, a los socialistas, a los anarquistas, a los independentistas y a los comunistas.

    Todos los oprimidos, los que durante negras décadas habían sido explotados y perseguidos, sintieron aquella victoria electoral como algo propio: por fin habían ganado, por fin se habían sacudido de encima a la España negra, la de los caciques y los oligarcas. Éstos se tuvieron que pasar entonces a las filas del terrorismo y el golpismo y, por su parte, el pueblo tuvo que defenderse durante tres años de una feroz agresión, tratando de convertir la victoria electoral en una victoria militar.

    Desde entonces en este país no hemos vuelto a conocer lo que es la libertad y lo que es la democracia. Hoy hay quien dice combatir la democracia porque combate al actual Estado. Sin embargo, este Estado no es en absoluto democrático; sigue siendo un Estado engendrado por los fascistas después de tres años de guerra civil. Como en los peores años, los explotadores siguen en el poder por el miedo y el terror que siembran cada día entre los trabajadores. Por eso sigue siendo imprescindible y necesario defender las conquistas que permitan a los trabajadores organizarse para abrir una brecha en ese blindaje de cartón del que se ha rodeado el régimen actual.

    El fascismo no es todopoderoso, como aparenta; si resistimos, si nos unimos, es posible derrotarle, y hacerle retroceder. La República Popular que nuestro Partido propugna, resume y simboliza esa batalla que, por lo demás, está hoy indisolublemente vinculada a la batalla por el socialismo.

    Por eso, ante este aniversario, al igual que en febrero de 1936, nuestro Partido lanza un llamamiento a forjar entre todos la unidad más estrecha en torno a unas reivindicaciones mínimas y a crear y reforzar las organizaciones populares que sean necesarias para lograrlas.

    En primer lugar, debemos luchar por liberar a todos los presos políticos antifascistas en España y en Francia, exigir el cierre de los sumarios y expedientes abiertos así como la anulación de todas las extradiciones reclamadas.

    Debemos reclamar la derogación de las leyes represivas, de la ley de partidos políticos, de la ley antiterrorista, de la Audiencia Nacional.

    Debemos exigir el pleno reconocimiento de todos los derechos de las nacionalidades oprimidas, fomentar su idioma, su cultura y su territorialidad.

    Debemos conquistar el pleno reconocimiento de todos los partidos, sindicatos y organizaciones populares, así como su derecho a reunirse, manifestarse y expresarse libremente.

    Debemos salir de la OTAN y de cualquier bloque militar imperialista, oponernos a las guerras de agresión y preservar la paz y la amistad entre todos los pueblos.

    Debemos separar a la Iglesia católica del Estado y, especialmente, del sistema educativo, que tiene que ser único y gratuito

    ...

    Seguro que nos hemos olvidado de muchas otras reivindicaciones; seguro que tú las formularías mejor; y seguro que tú mismo eres capaz de ponerte en marcha, organizar su difusión, unirte con tus colegas, crear comités, convocar actos, proyectar vídeos y documentales, programas de radio... Ahora no es el momento de los debates estériles sino el de unirnos todos en torno a un programa y a unas consignas para la lucha, para hacer retroceder al régimen.

    Lo que nosotros decimos hoy es que toda esta amplia lucha se resume en la consigna de la República Popular y que esto ni es un sueño ni tampoco está lejano. Son ellos, los fascistas de toda la vida, los que sueñan si creen que van a seguir eternamente como están. Por nuestra parte, nosotros tenemos una confianza ilimitada en nuestra clase, en el proletariado y estamos absolutamente convencidos de que se va a levantar contra sus enemigos de siempre. Así ha sido en el pasado y así será en el futuro. Por eso, ¡hay que estar preparados!
    ¡ Viva la República Popular !
    ¡ Adelante el movimiento de resistencia antifascista !
    ¡ Hagamos retroceder al régimen !
    ¡ Vosotros fascistas sois los terroristas !
    ¡ Conquistemos las plenas libertades democráticas !

    ¿Nos conformamos con cualquier clase de República?
    El 14 de abril se conmemora el 75 aniversario del surgimiento de la II República y son muchos los que se refieren a la necesidad de luchar por una III República, aunque dejan en una nebulosa lo que esa III República debe representar. Incluso en ocasiones parece que simplemente se trata de restaurar aquella II República. Nuestro Partido, por el contrario, viene sosteniendo que aquellos tiempos han pasado y que es necesario encarar el futuro y dar contenido a un programa antifascista revolucionario, concretado en la República Popular, que es una República que está más cerca del 16 de febrero, que del 14 de abril.

    España es y ha sido el país de la Inquisición y el franquismo. Aquí no hemos degustado aún el sabor de la libertad; sólo en épocas muy breves de nuestra historia hemos disfrutado de ella, apenas chispazos intermitentes de su luz. Así que estamos hambrientos, no sólo de libertad sino también de democracia y de disfrute de unos derechos elementales. España es el país en el que durante siglos los derechos eran delitos; por ejemplo no sabemos aún lo que es el derecho de asociación pero sí sabemos lo que son las asociaciones ilegales; no sabemos lo que es la libertad de expresión pero sabemos lo que es el delito de apología.

    Así, el juez fascista Grande Marlasca, que pretende llegar muy pronto a la altura de Garzón, ha prohibido una reunión de un partido político en San Sebastián; algunos de sus dirigentes siguen en prisión, nuestros camaradas pasan de las cárceles francesas a las cárceles españolas,...

    Todo sigue igual. Ellos quieren la tregua pero no dan tregua. Ellos no deponen sus armas judiciales, carcelarias, políticas, represivas y militares.

    Por eso algunos creen que con cualquier clase de República esto cambiaría; todo lo achacan a la monarquía impuesta por Franco. Pero es que Franco no sólo impuso la monarquía sino que impuso todo lo demás: impuso la Audiencia Nacional, impuso la Guardia Civil, impuso la Constitución e impuso el terror de una manera institucionalizada, de manera que a veces casi no caemos en la cuenta de que vivimos en un país de terrorismo de Estado permanente.

    Por tanto, no podemos seguir soñando con otro 14 de abril de 1931; no nos basta con exigir una III República ni la misma bandera tricolor. Aquellos tiempos pasaron para no volver. Desde 1931 España ha cambiado todos sus fundamentos económicos y sociales. Cierto que eso ha sucedido en las peores condiciones posibles para las masas, mediante 50 años de terror fascista; pero en cualquier caso, esos cambios son irreverribles: España dejó de ser un país agrario y semifeudal para convertirse en un país de capitalismo monopolista de Estado blindado por un régimen politico fascista que -no obstante los cambios- no ha cesado.

    En 1931 cayó la monarquía, que en España ha simbolizado siempre lo peor, la más negra reacción, y llegó la II República en medio de un entusiasmo generalizado de las masas, que habían luchado por ella durante décadas. Para las masas oprimidas, en España la República es, pues, símbolo de progreso y de libertad y nadie más que ellas habían peleado por su llegada. El 14 de abril fue una explosión de alegría; los obreros y las masas oprimidas salieron a la calle a celebrar la apertura de lo que entonces creían que era toda una nueva época.

    Pero la clase obrera no estaba entonces en condiciones de ponerse a la cabeza de aquel formidable movimiento de masas y el Partido Comunista no tenía una línea política adecuada a la situación. Como en una pinza, los trabajadores estaban sometidos a la influencia del reformismo del PSOE y el izquierdismo de la CNT. Ello permitió a la burguesía dirigir el proceso en provecho de sus propios intereses de clase. Para contener la oleada de luchas, trataron de embaucar a las masas con unas reformas superficiales sin dejar de sacar a la calle a la Guardia Civil para aplastar cualquier movilización popular que se les fuera de las manos.

    Por ello, como no podía ser menos, el 14 de abril se dio la paradoja de que las estaban entusiasmadas ante un gobierno burgués que se aprestaba a traicionar sus más sentidas aspiraciones.

    En cualquier caso, no cabe duda de que la República abrió a los comunistas la posibilidad de realizar un trabajo amplio y abierto entre los obreros y campesinos, lo cual exigía tener en cuenta la verdadera situación del país. Con la ayuda de la Interncional Comunista, los comunistas españoles rectificaron, se pusieron a la cabeza de las masas y pronto, en sólo cinco años, forjaron un gran Partido que fue capaz de encabezarlas en una feroz guerra, constituyéndose en un ejemplo para los revolucionarios de todo el mundo.

    La República sigue siendo un anhelo, sinónimo de apertura de un nuevo periodo de prosperidad en el que los obreros y demás sectores populares puedan alcanzar sus aspiraciones más sentidas. Pero hoy no se trata de soñar sino de empujar para alcanzar esa meta; para conquistar la libertad hay que acabar con las décadas de insomnio fascista entre tinieblas. No va ser nada fácil; sabemos cómo se las gastan los fascistas hispánicos que hablan de paz mientras sujetan fuertemente la cuerda con la que nos tienen sujetos del pescuezo. Cuanto más aprietan es porque saben que luego tienen que aflojar.

    Por nuestra parte, nosotros no ocultamos las dificultades; estamos obligados a decir la verdad y alertar de que hoy una nueva República exige transformaciones sustanciales y de gran calado, tanto económicas como políticas. Que si no volvemos la vista atrás, a 1931, y miramos al futuro, la República por la que luchamos tiene que tener en cuenta los cambios económicos y sociales que ha experimentado el país desde entonces. Que a aquella gloriosa bandera tricolor por la que ofrendaron su vida millones de antifascistas hoy hay que añadirle una estrella roja de cinco puntas que simboliza la República Popular, la dirección proletaria, la solidaridad de las nacionalidades oprimidas en esta lucha comun y, especialmente, que ya no nos conformamos con una República burguesa que nos engañe con falsos cambios de fachada. Una República Popular dirigida por el proletariado tiene que conducir a cambios a la vez democráticos y revolucionarios directamente enfilados a poner las bases del socialismo.

    Francamente: aspiramos a la expropiación de todos los grandes capitalistas. Por eso González Urbaneja, presidente de la Asociación de la Prensa, anda diciendo por ahí a los cuatro vientos que para sobrevivir nos hemos convertido en una banda de delincuentes comunes que no piensa más que en las expropiaciones financieras. Pues la verdad es que por esta vez ha acertado: nosotros, como todos los trabajadores explotados, ya no podemos sobrevivir con salarios de hambre y aspiramos a que acabe esta orgía de corrupción en la que los grandes especuladores mafiosos estilo Marbella y los políticos que amparan sus fabulosos negocios, se enriquecen a costa del sudor y el esfuerzo de la inmensa mayoría. Ahora a los especuladores les sacamos lo que podemos muy poco a poco; la República Popular les sacará todo y de un solo golpe.

    Cuando el proletariado revolucionario acuda en masa a la Plaza de la Cibeles no será para celebrar un triunfo del Real Madrid sino para asaltar el Banco de España. Quizá les ocurra como a aquellos otros de Petrogrado que intentaron lo mismo en 1917. Los funcionarios del banco ruso se encerraron en la cámara acorazada del banco que, como recuerda Reed, fue el último baluarte burgués en caer. Pero los obreros no querían llevarse el dinero; querían llevarse el banco.

    La República Popular por la que nosotros luchamos, además, de las viejas aspiraciones democráticas, resume también la necesidad de expropiar a los grandes financieros y capitalistas, es decir, el socialismo.

    Seguimos leyendo cosas que nos sorprenden. Por ejemplo, que Franco se levantó contra la República. No es muy exacto: en realidad Franco se levantó contra el Frente Popular. Después del 16 de febrero de 1936 la República ya no era la misma que la que había aparecido en 1931: era ya una República Popular.

    Ya no pueden ocultar que fue la URSS (nada menos que la URSS de Stalin) el principal apoyo que tuvieron los demócratas españoles en su lucha contra el fascismo. Como eso no cuadra, los historiadores tienen que buscar determinadas explicaciones a esa anomalía y afirmar, entre otras cosas, que ese apoyo fue interesado (por lo del oro de Moscú). Pues si eso fue así, hay otra cosa que tampoco cuadra: cuando la II República es derrotada, fueron la URSS y los demás países del bloque socialista los últimos en mantener relaciones diplomáticas con el gobierno republicano en el exilio, hasta el final, cuando los países democráticos occidentales tenían abiertas embajadas en el Madrid fascista. Y otro dato para los olvidadizos: ante la falta de fondos del gobierno republicano en el exilio, eran los países socialistas los que pagaban los gastos de las legaciones diplomáticas en sus propios países...

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    Re: PCE(r) - Partido Comunista de España (reconstituido)

    Mensaje por otomsti el Lun Sep 10, 2012 3:46 pm

    ndk ¿estos textos son del PCE(r) o de alguno de sus militantes a título individual?

    Salud.

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    Re: PCE(r) - Partido Comunista de España (reconstituido)

    Mensaje por ndk el Lun Sep 10, 2012 8:52 pm

    Están sacados de la censurada página web del PCE (r) Antorcha, en concreto, de la sección Hemeroteca.

    Me imagino que es la opinión del Partido, de lo contrario no estarían publicados, además contienen consignas.

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    Re: PCE(r) - Partido Comunista de España (reconstituido)

    Mensaje por ndk el Jue Sep 13, 2012 11:51 pm

    PCE (r) escribió:4. Programa

    Del desarrollo económico alcanzado, de la estructura de clase y de la naturaleza política del régimen que impera en España se deducen las principales características y contradicciones de nuestra sociedad. A este respecto y como resumen de la exposición realizada se puede concluir que España es un país de capitalismo monopolista de Estado, en el que a las contradicciones propias de este sistema se añaden las derivadas de la implantación y el dominio de un régimen de tipo fascista.

    El fascismo ha sido el principal instrumento del que se ha servido la oligarquía terrateniente y financiera para someter a las masas populares y llevar a cabo el desarrollo económico del país por la vía monopolista. Este doble carácter, monopolista (imperialista) y a la vez fascista, es la principal característica del Estado español.

    Al desarrollar la gran industria, la agricultura capitalista, el comercio a gran escala, los transportes, etc., y llevar a cabo la fusión de todos los sectores económicos con la banca y el Estado puesto a su servicio, la oligarquía ha creado las condiciones materiales para la realización del socialismo, ha hecho crecer al proletariado y lo educa en la escuela de la guerra civil casi permanente.

    De acuerdo con las consideraciones generales que acabamos de señalar, la revolución pendiente en España sólo puede tener un carácter socialista. No existe en nuestro país ninguna etapa revolucionaria intermedia, ningún peldaño de la cadena histórica anterior a la revolución socialista. Por consiguiente, el objetivo estratégico que persigue el Partido es la demolición del Estado fascista, la expropiación de la oligarquía financiero-terrateniente y la implantación de la República Popular.

    El proletariado es la clase más explotada y oprimida, la mejor organizada y la más revolucionaria de la población y por ello mismo, además de ser la clase llamada a dirigir a los demás sectores populares, constituye la principal fuerza motriz de la revolución. Junto con la clase obrera, los pequeños campesinos y otros muchos trabajadores y semiproletarios (pequeños transportistas, empleados, autónomos, etc.), así como los pueblos de las nacionalidades oprimidas y los intelectuales progresistas, pueden tomar parte activa en la lucha por el derrocamiento del capitalismo u observar una posición de neutralidad.

    Entre esos sectores, los más próximos al proletariado son los semiproletarios y los pequeños campesinos cargados de deudas por los bancos. En la perspectiva de sus intereses futuros, todos esos sectores están objetivamente interesados en la revolución socialista, aunque oscilan continuamente entre las posiciones consecuentemente democráticas y revolucionarias del proletariado y el reformismo burgués. La táctica del Partido busca atraerlos al lado del proletariado, al objeto de derrocar por la fuerza a la oligarquía financiera y terrateniente y ganar a la pequeña burguesía o tratar de neutralizarla.

    El Partido no se puede proponer conducir directamente a la clase obrera desde la situación presente a la toma del poder. Para eso son necesarias determinadas condiciones interiores y exteriores, una potente organización y abundantes experiencias políticas, tanto por parte de las masas como del propio Partido. Todo esto habrá de aparecer o se irá creando en el curso de la lucha revolucionaria y en el proceso mismo de derrocamiento del régimen capitalista.

    Con la instauración de la República Popular se inicia el periodo que va desde el derrocamiento del Estado fascista e imperialista a la implantación de la dictadura del proletariado. Dicho periodo cubrirá una corta etapa de transición que puede ser considerada también como de comienzo de la reestructuración socialista, la cual deberá estar presidida por un gobierno provisional que actúe como órgano de las amplias masas del pueblo alzado en armas. La principal misión de este gobierno será la de aplastar la oposición violenta de la gran burguesía y demás sectores reaccionarios y garantizar la celebración de unas elecciones verdaderamente libres a una Asamblea Constituyente. Esta Asamblea elaborará la constitución y nombrará al nuevo gobierno democrático.

    El Programa del Partido para esta etapa de transición se resume en los siguientes puntos:
    1) Formación de un Gobierno Provisional Democrático Revolucionario.

    2) Creación de Consejos obreros y populares como base del nuevo poder.

    3) Disolución de todos los cuerpos represivos de la reacción y armamento general del pueblo.

    4) Liberación de los presos políticos antifascistas y procesamiento de los torturadores y asesinos contrarrevolucionarios. Amplio indulto para los presos por causas sociales.

    5) Expropiación, y paso a manos del Estado, de la Banca, las grandes propiedades agropecuarias, los monopolios industriales y comerciales y los principales medios de comunicación.

    6) Reconocimiento del derecho a la autodeterminación de los pueblos vasco, catalán y gallego. Independencia para la colonia africana de Canarias. Devolución de Ceuta y Melilla a Marruecos.

    7) Supresión de todos los privilegios económicos y políticos de la Iglesia; separación radical de la Iglesia y la enseñanza. Libertad de conciencia.

    8 ) Libertad de expresión, organización y manifestación para el pueblo. El derecho de huelga será una conquista irrenunciable de los trabajadores.

    9) Incorporación de la mujer, en pie de absoluta igualdad con el hombre, a la vida económica, política y social.

    10) Reconocimiento de todos los derechos laborales, políticos, sociales, etc., de los obreros inmigrantes. Erradicación de toda forma de opresión y de discriminación racial, sexual y cultural.

    11) Reducción de la jornada laboral. Trabajo para todos. Mejoramiento de las condiciones de vida y de trabajo.

    12) Viviendas dignas y económicas; seguridad social, sanidad y enseñanza a cargo del Estado.

    13) Derecho de la juventud a recibir una formación integral y gratuita, a un trabajo sano y bien retribuido, a contar con locales y otros medios para el libre desarrollo de sus actividades.

    14) Salida inmediata de la OTAN y de la UE, así como de las demás organizaciones creadas para la agresión y el pillaje imperialista.

    15) Desmantelamiento de las bases militares extranjeras de nuestro territorio y reintegración de Gibraltar.

    16) Aplicación de los principios de coexistencia pacífica en las relaciones con todos los países. Apoyo a la lucha de liberación de los pueblos oprimidos.


    → Sólo un gobierno revolucionario formado por los representantes de las organizaciones populares, que actúe como órgano de la insurrección popular victoriosa, poseerá la fuerza y la autoridad necesarias para organizar las elecciones a una asamblea de representantes del pueblo. Bajo el nuevo gobierno se llevará a cabo la demolición completa de la vieja máquina estatal de la burguesía, se arrasarán desde los cimientos los pilares sobre los que se asienta la dominación y los privilegios del capital (pues ésta es la condición primera de toda revolución verdaderamente democrática y popular) y se emprenderán inmediatamente las transformaciones económicas y sociales necesarias, facilitando así el establecimiento del poder popular y, dentro de él, la hegemonía política del proletariado.

    → Todo poder que se precie de ser popular ha de estar basado en el pueblo en armas y en las organizaciones políticas auténticamente democráticas. Organizando su propio ejército y la milicia, y basándose en los órganos políticos de poder, será como las masas revolucionarias podrán defender sus conquistas y ejercer el control sobre su Gobierno.

    → Las masas populares han de estar en disposición de elegir libremente y de revocar, en caso necesario, a sus representantes. En cada fábrica, empresa agraria, unidad militar, centro de enseñanza, pueblo, ciudad, distrito, etc., se elegirán Consejos. Estos serán los órganos de decisión y ejecución del nuevo poder, con autoridad y autonomía propias para organizar y dirigir todo tipo de actividades sociales: desde el trabajo hasta el deporte, y desde la milicia hasta la administración de justicia.

    → Todos los presos comunistas, independentistas, anarquistas, antimilitaristas, antiimperialistas y antifascistas serán inmediatamente liberados. Esta es hoy una sentida aspiración que no se hará esperar. Sin embargo, con los torturadores y los criminales contrarrevolucionarios habrá que hacer justicia. Los que se hayan destacado en la represión serán detenidos y ejemplarmente castigados, lo cual correrá a cargo de los Tribunales Populares. Esto no se hará por un afán de venganza, sino por necesidad política, ya que los reaccionarios, aun después de la revolución, seguirán intentando recuperar el poder y los privilegios perdidos, por lo que la revolución deberá defenderse frente a ellos, reprimiéndoles y disuadiéndoles.

    → La revolución llevará a cabo la nacionalización de los medios fundamentales de producción; es decir, que no se trata de expropiar los ahorros ni la pequeña propiedad legítimamente adquiridos a través del trabajo y el esfuerzo personal y familiar, como puede ser la tierra de los pequeños campesinos, ni todos aquellos bienes u objetos de uso particular o doméstico (como vivienda, automóvil, etc.). El nuevo poder pondrá a disposición de las familias y personas sin hogar las viviendas desocupadas. Por lo demás, el capital y las grandes empresas nacionalizadas pasarán a depender del Estado y serán controladas por los Comités o Consejos Obreros y Populares. De esta manera, los trabajadores se convertirán en los dueños efectivos de la economía nacionalizada y la pondrán a su servicio.

    → El principio de autodeterminación es un derecho universalmente reconocido de la democracia política que el nuevo Estado nacido de la revolución en España deberá hacer efectivo. En el plazo de tiempo más corto posible se convocará una consulta para que los pueblos de las nacionalidades decidan por sí mismos si desean separarse para fundar un Estado aparte o permanecer unidos en un plano de absoluta igualdad económica, política y cultural. En cualquier caso, el nuevo gobierno, los partidos políticos y las organizaciones populares deberán respetar la decisión libremente expresada por los pueblos de las nacionalidades y facilitar el ejercicio de todos sus derechos.

    → El Nuevo Poder Popular llevará a cabo la expropiación de los contrarrevolucionarios, de todos aquéllos que hayan colaborado activamente con la contrarrevolución, aunque sean pequeños propietarios. A los demás, a los que se pongan de parte del pueblo, el Estado les ayudará de manera efectiva, mediante créditos a bajo o nulo interés; pagándoles precios justos por sus productos, prestándoles ayuda técnica, etc. Estas medidas estarán en consonancia con los intereses políticos y económicos de la revolución.

    → Después del derrocamiento de la oligarquía, los principales medios de comunicación, de impresión, de distribución, etc., pasarán a ser controlados y dirigidos por el pueblo mediante sus organizaciones representativas. Sólo de esta manera podrán ser asegurados el ejercicio de los derechos de expresión y a una información veraz y objetiva, así como a una cultura verdaderamente democrática.

    → Respecto al derecho de huelga, hay que tener presente que nos encontraremos en una etapa de transición en la que seguirá existiendo cierto tipo de propiedad privada a pequeña y media escala. En estas condiciones, tanto para prever medidas injustas del gobierno, como sobre todo, para luchar contra las arbitrariedades que surgirán inevitablemente por parte de medianos y pequeños industriales, el Nuevo Poder Popular deberá garantizar los derechos de huelga y manifestación.

    → Junto a la aplicación de los principios de coexistencia pacífica, el nuevo Estado ofrecerá todo su apoyo a la lucha de las naciones y pueblos oprimidos y dará preferencia en sus relaciones a los países liberados del yugo imperialista, estrechando los lazos de amistad y cooperación. De esta manera, se contribuirá a la causa de la revolución mundial, aislando y debilitando al imperialismo.

    FUENTE:http://web.archive.org/web/20061004102034/http://www.antorcha.org/cast/casprog-3.htm#c4

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    Re: PCE(r) - Partido Comunista de España (reconstituido)

    Mensaje por ndk el Sáb Sep 29, 2012 3:33 am

    Dejo aquí un documento del PCE (r) que me parece muy importante y de candente actualidad:




    Sacado de la censurada página web Antorcha : La Forja vuelve a la carga


    Última edición por ndk el Sáb Sep 29, 2012 3:43 am, editado 2 veces

    ndk
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    Re: PCE(r) - Partido Comunista de España (reconstituido)

    Mensaje por ndk el Sáb Sep 29, 2012 3:34 am

    El mismo:

    Spoiler:
    La Forja vuelve a la carga
    V. Ferrer
    Antorcha núm. 6, septiembre de 1999
    Sumario:
    — Introducción
    — Sobre el carácter del Estado español
    — Sobre la lucha de resistencia
    — Palabrería sin actos
    — La Forja nos quiere arrepentidos

    No tratéis de interpretar mis palabras a vuestra manera. No gritéis que se os acusa de traición consciente. No; habéis tendido siempre a hundiros, y estáis ahora hundidos en la charca, con la misma inconsciencia con que los antiguos ‘economistas’ resbalaban irresistiblemente por la pendiente de la ‘profundización’ del marxismo hasta la pedantería antirrevolucionaria, sin alma y sin vida.

    Lenin: Dos tácticas de la socialdemocracia en la revolución democrática (1905)


    Ha llegado a mis manos el núm. 18 de La Forja, en cuyas páginas se inserta un extenso editorial, Los principios de la táctica y el movimiento marxista-leninista en España, dedicado, en sus tres cuartas partes, a poner en solfa las concepciones y prácticas del PCE(r). La Forja, para quien no lo sepa todavía, es el Órgano Central del Partido Comunista Revolucionario (¡un partido sin constituir!) y ya anteriormente nos habían dedicado su atención, pero se ve que no tuvieron bastante con la respuesta que se les dio en el núm. 1 de Antorcha y ahora vuelven a la carga pidiendo cancha. Bien, no se la podemos negar. Sin embargo, considero que no vale la pena responderles pormenorizadamente (aparte de que, lo confieso de entrada, no me siento capaz de desenredar el embrollo teórico que estos señores han montado en su editorial), por lo que me detendrá tan sólo en aquellas cuestiones que me han parecido más importantes. Pienso que para algo servirán estas notas, aunque sólo sea para recordar algunos textos ya antiguos y otros más recientes del Partido.

    No es tan raro que La Forja gaste tanta tinta en combatirnos, comenzando por negar la existencia del Partido. Para ellos no constituimos el Partido porque, aseguran que, en resumidas cuentas, no hemos conseguido ganar el apoyo de la vanguardia proletaria. ¿Qué entienden por vanguardia? ¿A qué tipo de partido se están refiriendo? Es claro que si se pretende reconstruir un partido para competir en la carrera institucional, como persigue La Forja, el apoyo con que contamos los comunistas entre la verdadera vanguardia proletaria, no sería suficiente. Pero la cuestión se plantea de forma muy diferente cuando no se trata de integrarse en el sistema capitalista, sino de combatirlo resueltamente encabezando y organizando la lucha revolucionaria. Aquí es donde, según mi punto de vista, se encuentra el meollo de este asunto. La Forja busca ganar el apoyo de una supuesta vanguardia de electores para codearse con los partidos de la burguesía, situarse a su izquierda y darles la batalla desde dentro de las instituciones. Nuestro Partido, por el contrario, se creó para luchar contra esas instituciones y también contra todos los que, so pretexto de combatirlas, lo que en realidad hacen es embellecerlas y reforzarlas.

    ¿Cómo se reconstituyó nuestro Partido? El Manifiesto-Programa, tras exponer las condiciones que hicieron necesaria y posible la culminación de esa importantísima tarea -la nueva fase de la crisis general del capitalismo de la que surgió el movimiento antiimperialista y anti-revisionista de mediados de los años 60-, precisa a este respecto:

    La crisis económica capitalista mundial también tuvo una fuerte repercusión en España... El régimen entraba de lleno en su crisis política e iniciaba, tanteando el terreno, la maniobra ‘aperturista’ con la que buscaba una salida a la misma. El movimiento obrero y popular se había repuesto de los efectos de la derrota sufrida en 1939 y de los largos años de terror fascista abierto y, toda vez que había fracasado la política de reconciliación carrillista... comenzaba a encaminar sus pasos por la vía de la resistencia y la lucha armada.

    En ese marco se creó la OMLE en 1968. Su objetivo principal (la reconstrucción del Partido), en torno al que giró toda la labor de agitación, propaganda y organización política, tuvo un carácter fundamentalmente interno. Para ello fue imprescindible la formación de un Comité de Dirección que centralizó y orientó todo el trabajo y elaboró el programa, la línea política y los estatutos. Fue también necesaria la lucha intransigente contra el revisionismo carrillista y contra el oportunismo izquierdista de grupos como el PCE(m-l). En siete años de intensa actividad, la OMLE adquirió la experiencia suficiente, logró reunir las fuerzas necesarias y alcanzó un alto grado de cohesión y disciplina internas. El Congreso Reconstitutivo se celebró en junio de 1975, en plena crisis política del régimen, y tras el mismo, el Partido desempeñó un importante papel en la vida política, especialmente en la denuncia de la Reforma. El PCE(r) nació con unos firmes cimientos ideológicos, políticos y orgánicos, ganando la confianza y el apoyo de la mayor parte de los que en aquel momento constituían la vanguardia de la clase obrera en España. No obstante, esas tareas son permanentes y, consiguientemente, se puede afirmar que desde entonces el Partido no deja de constituirse. Como refiere el Informe presentado por Arenas al Congreso Reconstitutivo:

    El que demos por finalizada la etapa de trabajo encaminada a la reconstrucción del Partido, no nos lleva a pensar que ya lo hemos hecho todo en el terreno de la organización... Constituimos una Organización débil y nos falta experiencia... Pero ha llegado el momento en que esos problemas sólo los resolveremos aplicando en nuestro trabajo el programa y los estatutos que resumen la experiencia de una larga actividad desplegada entre las masas y en nuestras propias filas... Sólo con el Partido seguiremos marchando adelante y haremos avanzar al movimiento de masas.

    Si se hubiera postergado dar ese paso, a fin de aglutinar a la supuesta vanguardia que formaban por aquellos días las numerosas organizaciones que se proclamaban comunistas, es indudable, como la experiencia ha demostrado, que nos habríamos situado a la zaga del movimiento, dilapidando todo el caudal revolucionario que ya se había logrado encauzar; se hubiera condenado a la Organización a la pasividad, aplazando indefinidamente la conclusión de esta tarea, con lo que, posiblemente, le hubiera ocurrido lo mismo que a todos aquellos partidos y grupos comunistas que pululaban en los tiempos de los estertores del franquismo; muchos de los cuales se vendieron por algunos puestecillos, en tanto que otros, en el mejor de los casos, continuaron vegetando.

    La conclusión de que la reconstitución del Partido no fue tal, la extrae La Forja del artículo de Arenas, Entre dos fuegos, en el que al tratar este asunto, plantea que una vez creadas las condiciones internas que garantizaban su existencia, la tarea central tras el Congreso sería el trabajo de masas. La Forja intenta enredar la cuestión con la perogrullada de que no se puede ganar a la vanguardia sólo en base a tareas internas, sin trabajo de masas, como si alguna vez hubiéramos sostenido lo contrario. Es claro que el trabajo comunista no se puede concebir sin ir a las masas en ningún periodo, por eso, nosotros nunca hemos hecho de ésta una consigna especial; otra cosa se plantea a la hora de establecer el orden de las prioridades, la tarea central en cada momento, como se hace en el referido artículo. Así, aunque parezca increíble, de esta tontísima manera, pretende La Forja demostrar que la reconstitución del PCE en 1975, no fue tal.

    En fin, menos mal que aquellos cuatro locos se atrevieron a reconstituir el Partido en 1975 porque si no, es casi seguro, que yo andaría ahora deambulando de uno a otro grupo revi, o quizás con estos señores tan críticos que editan La Forja. ¿Qué es lo que han estado haciendo ellos mientras el PCE(r) se situaba en primera línea de combate? Su mismo texto me va a permitir sacarles los colores, si es que todavía les queda algo de vergüenza.

    Los orígenes de La Forja, según ellos mismos refieren, se remontan a principios de los años 90 cuando la fracción roja que formaban en el PCPE desarrolló dentro del mismo una Plataforma Marxista-Leninista. En 1984, se constituyó el PC. (dos años más tarde se llamó PCPE) con Ignacio Gallego a la cabeza, que hasta ese momento había sido la mano izquierda de Carrillo. El PC fue un montaje desde el comienzo dirigido por los mismos carrillistas para hacer volver al redil a los hijos pródigos que se habían ido descolgando del PCE. Que el PC, aparte de aglutinar a diversos grupillos de oportunistas y nostálgicos en torno a la pasta de Moscú, pudiera engañar a unas cuantas personas honradas, pase. Pero que todavía a principios de los años 90 estos elementos de La Forja se dedicaran a jugar dentro del PCPE a ser revolucionarios y que ahora pretendan darnos lecciones, mueve a risa. En realidad esos devaneos ponen de manifiesto la distancia abismal que separa a todos esos grupos de los verdaderos comunistas que ya entonces habían logrado agruparse, elaborar la línea política y reconstituir el Partido.

    Por lo demás, es bien sabido que desde hace ya bastantes años, unos cuantos grupúsculos como el que forma La Forja, intentan reconstituir el partido sin dar un solo paso en ese sentido, ni siquiera son capaces de ponerse de acuerdo entre ellos; el motivo esencial de su fracaso no es otro sino el hecho de que el Partido está ya reconstituido y tiene un Programa y una Línea Política que se ven confirmados día a día por la práctica de la lucha de clases en nuestro país.

    En los años 70 y posteriormente, estos grupos nos menospreciaban de la manera más altanera y, cuando se referían al PCE(r), lo hacían generalmente siguiendo las consignas del Ministerio del Interior.

    Hoy ha cambiado el cariz del asunto; los grupúsculos de revis que a lo largo de los años se han ido desgajando del carrillismo no tienen ninguna posibilidad de salir del coma profundo en que se encuentran, pues se han quedado fosilizados mirando con nostalgia al partido carrillista que quieren poner de nuevo en pie (cuando Carrillo aún utilizaba la fraseología marxista); y de hecho, no representan nada ni a nadie, son los últimos estertores del carrillismo.

    De modo que ya no pueden tratar al PCE(r) como en los tiempos del espejismo democrático; por este motivo no les queda más remedio que tenernos muy en cuenta como punto de referencia obligado y hasta casi utilizarnos como banderín de enganche ante su parroquia cada vez más revuelta. Esta es la razón de que, después de todo lo que ha llovido, se atrevan a perdonarnos nuestras locuras y nos inviten a unirnos a su tartana.

    Sobre el carácter del Estado español
    La tesis del Partido acerca del carácter o naturaleza del Estado español constituye el centro de la crítica que nos ha dirigido La Forja; todas las cuestiones que plantean convergen en este tema central. De la concepción de La Forja se desprende que, para ellos, desde el siglo XIX no se ha producido ningún cambio significativo en la forma de dominio o de dictadura de la burguesía. Y lo más pasmoso: tampoco extraen ninguna consecuencia teórica ni política, no sólo de la guerra de 1936-1939, ni tan siquiera de los más de cuarenta años de régimen fascista abierto o de viejo cuño. ¿Cómo podrían reconocer la existencia del fascismo bajo la máscara de la Reforma? Por lo visto, para los teóricos de La Forja, la guerra sucia y el terrorismo de Estado, con todas las secuelas de torturados, asesinados y encarcelados que han dejado, jamás han existido en la nueva democracia española, ni, por supuesto, existen todavía. No sacan ninguna consecuencia política del desarrollo monopolista del capitalismo ni de su tendencia a la reacción, que condiciona, asimismo, las formas de organización y de lucha del movimiento revolucionario. Este es el escamoteo que invariablemente aparece detrás de los planteamientos oportunistas que hay que tratar, aunque sea sucintamente, antes de entrar en la cuestión de los métodos de lucha que corresponde aplicar en esta época.

    Nuestro Partido sostiene que el Estado español es de carácter fascista. Resulta necesario aclarar la raíz económica, política e histórica de este problema fundamental que ya aparece en la teoría de Lenin sobre el imperialismo y que ha sido corroborado por toda la práctica posterior. El imperialismo es la época del capital financiero y de los monopolios, los cuales traen aparejada en todas partes la tendencia a la dominación y no a la libertad. La reacción en toda la línea, sea cual fuere el régimen político; la exacerbación extrema de las contradicciones en esta esfera también: tal es el resultado de dicha tendencia (Lenin: El imperialismo, fase superior del capitalismo).

    ¿Qué conclusiones cabe sacar de todo esto? Es evidente que del monopolismo no hay vuelta atrás al capitalismo de libre competencia. Son igualmente evidentes los cambios producidos por el monopolio en la base económica de la sociedad, a la que corresponde una superestructura política, jurídica e ideológica característica que se levanta sobre la base del capital financiero para ponerse a su servicio con el fin de limpiar de trabas el camino para la obtención del máximo beneficio posible para los monopolios. Esta superestructura encarnada en el Estado y sus instituciones no puede más que tender a la reacción, al control y al dominio de toda la vida económica, social y política.

    La teoría sobre el imperialismo que dejó sentada Lenin cobra cada día mayor vigencia como resultado de la agravación de todas las contradicciones del capitalismo. El imperialismo no puede mantenerse en pie sin imponer su dominio a sangre y fuego; sin las constantes guerras de rapiña que nos sitúan a las puertas de una nueva conflagración mundial; sin incrementar la explotación y la opresión más bestial sobre todos los pueblos del mundo. El imperialismo no puede permitirse ninguna veleidad democrática, tiene que permanecer bunkerizado intentando impedir por todos los medios que las condiciones objetivamente revolucionarias prendan en las masas y se desarrollen las condiciones subjetivas para su derrocamiento.

    Es de esta manera como se dieron las condiciones para la aparición del fascismo que pone fin a los restos que quedaban de las formas económicas y políticas propias del liberalismo económico del siglo XIX. El fascismo es la respuesta a nivel internacional del capital financiero ante el triunfo de la Revolución de Octubre y ante los progresos revolucionarios de la clase obrera. La oligarquía implanta un férreo control sobre todos los sectores económicos y sociales y un régimen político policiaco o de terror abierto sobre las masas, por lo que determinadas tácticas del movimiento revolucionario en función del momento, sólo pueden variar dentro de ese margen de férreo dominio del capital.

    Como decía, para La Forja no existe gran diferencia entre las democracias burguesas premonopolistas y las actuales; para ellos lo único que cambia es la táctica de la burguesía en función de cada situación concreta. Esto, junto a que nos reprochan que idealizamos el régimen burgués del siglo XIX, son sus únicos argumentos en esta cuestión. Pero para desmontar tales argumentos basta con citar, una vez más, a Lenin: El capitalismo premonopolista [...] se distinguía por su apego relativamente mayor a la paz y a la libertad. En cambio, el imperialismo [...] se distingue por un apego mínimo a la paz y a la libertad, por un desarrollo máximo del militarismo en todas partes (La revolución proletaria y el renegado Kautsky).

    ¿Se puede retroceder del fascismo a la democracia parlamentaria burguesa propia del estadio premonopolista del capitalismo? Obviamente, para La Forja eso es muy posible y para demostrarlo pone como ejemplo la transición española del fascismo a la democracia. Mas, ¿no prueba lo contrario la famosa transición? Esto no quiere decir que el régimen fascista español se haya mantenido sin reformar, desde que fue implantado sobre los escombros de la república democrática en 1939. Esta sería una simplificación en la que nuestro Partido no ha caído en ningún momento, ya que, efectivamente, la burguesía siempre modifica su táctica en función de sus intereses y de la situación del movimiento revolucionario. No obstante, existen unos límites, impuestos por el desarrollo económico y por la historia de la lucha de clases, que nadie puede rebasar. Veamos cómo sintetiza nuestro Programa, para el caso de España, buena parte de lo hasta aquí expuesto:

    No se puede negar que la oligarquía española ha introducido algunos cambios en su régimen de dominación política, pero eso lo ha hecho para reforzar al mismo Estado fascista y explotador. La ‘separación de poderes’, la burda falsificación del parlamentarismo, el establecimiento de las ‘autonomías’ y otros ‘cambios’ del sistema político introducidos por la reforma no han podido disimular, sin embargo, el carácter monopolista, centralista y terrorista del Estado. El fascismo es la superestructura política, jurídica, ideológica, etc., que corresponde al sistema de explotación monopolista implantado en España en 1939. Y junto a él se ha desarrollado y aún hoy se mantiene como forma de poder, ya que el uno sin el otro no podrían existir.

    La reforma política ha venido a demostrar que en la fase monopolista del capitalismo no es posible la vuelta atrás, al sistema político de libertades y al parlamentarismo burgués, propios del capitalismo de libre competencia. La necesidad de un sistema policíaco, que se corresponda con el control económico de los monopolios, hace que el sistema capitalista tienda en esta etapa el fascismo, al militarismo, a la reacción abierta en general, lo que aboca a la sociedad burguesa a una profunda crisis revolucionaria.


    Los oportunistas no verán nada de esto por mucho que lo tengan delante de las narices; pero, ¿pueden explicar en qué han consistido los cambios democráticos efectivos, con algo de calado, desde el franquismo a la democracia?; ¿quiénes y con qué fin llevaron a cabo la reforma política? Ciertamente, el movimiento obrero y popular arrebató con su lucha algunos derechos al régimen; tan cierto como que éste los legalizó para lavarse la cara y redoblar la explotación sobre los trabajadores, para recortarlos y utilizarlos al fin contra las propias masas. ¿En qué ha consistido si no el reconocimiento del derecho a la libertad de expresión, de asociación, de huelga, de manifestación, al trabajo...? Todos esos derechos han sido férreamente regulados de modo que no puedan prestar ningún servicio a la clase obrera. Al mismo tiempo, el régimen se ha ido dotando de un arsenal de leyes represivas que legalizan la guerra sucia y el estado de excepción permanente. Nunca han cesado los asesinatos políticos, las torturas ni las largas condenas a los verdaderos comunistas y otros demócratas y revolucionarios. ¿No son la guerra sucia, el terrorismo de Estado, los GAL... la mejor prueba de lo que aquí decimos, así como de la debilidad del régimen, que no puede mantenerse más que utilizando estos métodos? ¿Está reconocido en la constitución monárquico-fascista, el derecho a la revolución o a la resistencia, del que Engels dijo que es el único derecho en el que descansan todos los Estados modernos sin excepción?, ¿no es esta afirmación de Engels la prueba más concluyente de lo lejos que estamos de aquellos Estados democrático-burgueses del siglo XIX? Cuando Engels habla de las posibilidades que ofrecían las leyes e instituciones burguesas, para luchar contra esas mismas leyes e instituciones, ¿no se está refiriendo al régimen democrático? Y bien, ¿se puede hoy, en la época del imperialismo y la reacción abierta, hacer el mismo planteamiento de este importante problema de la táctica, sin caer en el más rastrero de los oportunismos? La Forja ni siquiera menciona esa situación concreta en su tocho, y eso que la coyuntura política es para ellos la coletilla que le ponen a cada párrafo.

    Cuando hablamos del fascismo, a todos los oportunistas se les pone la carne de gallina; no quieren reconocer la realidad, sólo quieren ver el fascismo en las formas del nazismo alemán, del fascismo italiano, del franquismo español y otras formas calcadas de éstas. Pero esas formas hace tiempo que han sido arrojadas por los mismos imperialistas al basurero de la historia: ¿para qué van a suprimir el parlamentarismo si tienen un parlamento hecho a su medida?, ¿para qué necesitan a estas alturas el partido único si tienen a los partidos sobornados por el capital financiero y a los políticos en las nóminas del Estado?, ¿para qué necesitan el sindicato corporativo si tienen a las centrales sindicales conchabadas con la patronal?, ¿para qué necesitan la parafernalia y la propaganda de tipo hitleriano si sus medios propagandísticos están a años-luz por delante del mensaje desnudo del franquismo? En nuestros días, el régimen español se ha dotado de instrumentos y métodos de opresión y propaganda mucho más sofisticados, pero su naturaleza es la misma porque ya no puede ser otra.

    Sobre la lucha de resistencia
    De todo lo anterior se deduce que los métodos de lucha cambian con las nuevas circunstancias, las formas clásicas caducan o se supeditan a las nuevas que se van abriendo paso, al comienzo de forma más bien espontánea. Esto se comprueba, sobre todo, en la propia realidad del movimiento, que se mantiene vivo y crece desplegando cada día nuevas formas de defensa y ataque. Claro que todo depende de la meta u objetivos que nos hayamos propuesto alcanzar. Si aspiramos a conquistar un lugar al sol del sistema, por más estandartes o eslógans comunistas que portemos, no podremos traspasar los límites que nos marca el Estado y utilizaremos los medios legales y pacíficos. Si, por el contrario, lo que pretendemos es destruir hasta sus cimientos el régimen fascista y monopolista, no nos queda más remedio que enfrentarlo desde el comienzo e ir organizando al proletariado en la lucha más resuelta, al tiempo que intentamos convertirnos en una pesadilla para el Estado, aplicando las formas de organización y los procedimientos de lucha revolucionaria que corresponden a nuestras condiciones y que resultan más adecuados a nuestros fines: la clandestinidad se antepone a la legalidad y la lucha de resistencia a las formas ya asimiladas o controladas por el sistema y relegadas, de hecho, por el propio movimiento de masas. Nuestro Manifiesto-Programa expone esta cuestión en los siguientes términos:

    Los actuales Estados capitalistas, en virtud de las experiencias que han ido acumulando, no permitirán al movimiento obrero revolucionario acumular y concentrar sus fuerzas de manera pacífica, ya que estos Estados son la contrarrevolución organizada permanentemente. Hoy no nos encontramos en la época de la libre competencia económica y de la dictadura democrático-burguesa, cuando todavía le era posible a la clase obrera organizarse y utilizar las instituciones burguesas para ‘luchar contra esas mismas instituciones’, tal y como señaló Engels. La implantación de formas de poder de tipo fascista y policíacas en la casi totalidad de los países capitalistas ha terminado por arruinar y hacer inútiles los viejos métodos de lucha pacífica y parlamentarios, lo que por otra parte no ha impedido que hayan surgido y se vayan implantando otros métodos nuevos.


    Este razonamiento del Manifiesto-Programa complementa la tesis apuntada en el apartado anterior.

    La Forja, en el epígrafe que titula Apuntes sobre la línea militar, dice que va a analizar en detalle la línea política... del PCE(r) sobre esta cuestión. Yo, desde luego, no voy a ir tan lejos, pues será suficiente con sólo recordar algunas de las tesis elaboradas por nuestro Partido. La Forja comienza el apartado con una larga cita de La guerra de guerrillas, obra en la que Lenin expone las dos tesis teóricas fundamentales por las que debemos guiarnos en el problema de las formas de lucha. Sigamos ese mismo hilo:

    ¿Qué demandas fundamentales debe presentar todo marxista al análisis de las formas de lucha? Primero [...] El marxismo admite las formas más diversas de lucha; además, no las ‘inventa’, sino que sintetiza, organiza y hace conscientes las formas de lucha de las clases revolucionarias que aparecen por sí solas en el curso del movimiento. Enemigo absoluto [...] de toda receta doctrinaria, el marxismo exige atención a la lucha de masas en curso, lucha que da origen a métodos de defensa y ataque más nuevos y diversos cada día en la medida que el movimiento se va extendiendo, aumenta el grado de conciencia de las masas y se acentúan las crisis económicas y políticas.

    Que conste que Lenin dirige esta obra contra los que sólo reconocen como válidas las formas de lucha pacíficas y califican de terrorismo la lucha guerrillera, es decir, contra los que renuncian a sintetizar, organizar y hacer conscientes los nuevos métodos de defensa y ataque. Y bien, ¿cuáles son esos nuevos métodos de defensa y ataque?, ¿cuál es la lucha de masas en curso?, ¿son acaso el parlamentarismo y el sindicalismo amarillento; o son, más bien, la guerrilla acompañada de la lucha callejera, los sabotajes, las huelgas fuera del control de los sindicatos, el boicot al régimen, y otras muchas formas de lucha democrática que se desarrollan al margen de la legalidad? Estas nuevas formas que se han abierto paso y que incluyen la lucha armada organizada, son las que nuestro Partido encuadra en lo que ha calificado como movimiento de resistencia.

    En otra ocasión sorprendimos a los de La Forja en su empeño en hacernos aparecer combatiendo por una revolución democrático-burguesa. Ahora parecen haber olvidado esa historia, y tienen motivos sobrados para ello, pues ¿cómo hacer compatible la revolución burguesa con nuestro rechazo del parlamentarismo y el apoyo a la lucha armada dirigida contra el Estado capitalista? Imposible. De ahí que hayan buscado en este otro campo algún resquicio por el que continuar sus ataques demagógicos. Veamos cómo se lo montan:

    Escribe La Forja en relación con el problema que estamos analizando: Además, ellos mismos tienen la desfachatez de reproducir una cita de Lenin donde éste hace depender el desarrollo real de los movimientos de masas, no sólo de la ‘batalla decisiva’, sino incluso la guerra de guerrillas.

    La cita de Lenin a que se refieren (extraída de la misma obra) es la que sigue: La lucha guerrillera es una forma de lucha inevitable en tiempos en que el movimiento de masas ha llegado ya, de hecho, hasta la misma insurrección y en que se abren intervalos más o menos grandes entre las ‘grandes batallas’ de la guerra civil. La Forja comenta: Es alucinante ver como el camarada Arenas utiliza esta cita para justificar su punto de vista: ‘la guerra de guerrillas’ que alienta y el maquis de los años 40 llenarían el intervalo entre las ‘grandes batallas de la guerra civil’ de 1936-39 y las grandes batallas de la próxima guerra civil. ¡Otro ejemplo de confusión entre el plano histórico y el plano político!

    Como vemos, La Forja no confunde ninguno de esos dos planos, pues para eso evita establecer cualquier relación entre ellos. Esto le resulta necesario, entre otras cosas, para poder embellecer el régimen de la oligarquía financiera española y preconizar al mismo tiempo la participación en las elecciones democráticas. Pero lo más interesante es la pregunta y la respuesta que vienen a continuación: ¿Desde 1936-39 hasta hoy se ha mantenido el movimiento de masas en el nivel insurreccional? La respuesta obvia es no, para todo el que tenga la cabeza sobre los hombros, tan obvio como que ni Lenin ni nadie que no sean los de La Forja, ha planteado jamás nada parecido al mantenimiento de un movimiento de masas en el nivel insurreccional durante 50 ó 60 años. Lenin se refiere a la lucha de guerrillas como un fenómeno inevitable en tiempos de crisis y revolución, y a los intervalos más o menos grandes entre las ‘grandes batallas de la guerra civil’; es decir, no separa en dos planos (uno histórico y otro político) esos períodos, sino que establece una continuidad entre ellos como parte de un mismo proceso, toda vez que el movimiento de masas, ha llegado ya, de hecho, hasta la misma insurrección. Claro que, si tenemos en cuenta que para estos señores, no se debe empuñar las armas contra el fascismo, la cuestión aparece resuelta, ya que verdaderamente, resulta imposible mantener de esa manera, ni en ningún plano, un movimiento de masas en el nivel insurreccional. No se puede reconocer la existencia de un nivel insurreccional durante tantos años, a menos que se reconozca al mismo tiempo esos intervalos más o menos grandes entre las grandes batallas de la guerra civil. Otra cosa es que esa guerra no exista, o para decirlo con otras palabras: para La Forja no existe realmente, desde hace mucho tiempo, un movimiento de resistencia antifascista y antiimperialista en España, ese movimiento insurreccional de nuevo tipo que describe Lenin y al que se refiere muchas veces en sus obras cuando trata del imperialismo, de la crisis del sistema capitalista, y de las convulsiones revolucionarias que esta provoca. Este es el fondo de la cuestión que estos alucinadores están tratando de velar con sus malabarismos verbales. Pero veamos cómo expone este mismo asunto el texto de Arenas que ellos también han interpretado a su manera:

    Nadie se atreve hoy a calificar como ‘anarquismo’, ‘terrorismo’ o como ‘aventurerismo’ la lucha de guerrillas que siguió en España a las ‘grandes batallas de la Guerra civil’, lucha que se prolongó hasta bien entrados los años 50. Cuando se emprendió aquella lucha de guerrillas fue considerada justa y necesaria por todos los demócratas y revolucionarios del mundo. Posteriormente, esta forma de lucha no se ha manifestado con tanta fuerza y claridad, pero nadie podrá negar que ha existido en estado latente en las huelgas revolucionarias de los mineros y metalúrgicos, en las manifestaciones de carácter insurreccional, y en las constantes escaramuzas libradas entre los manifestantes y las fuerzas represivas que han ocasionado decenas de muertos. Esa lucha es la que ha vuelto a resurgir en España como prolongación de las anteriores, aunque esta vez está más vinculada a la actual crisis económica y política del régimen.

    Queda claro, pues, el plano histórico. En lo que respecta al plano político o a la coyuntura, es igualmente claro que ésta no nos la revela el Espíritu Santo ni podemos determinarla solamente fijando obsesivamente la mirada en los hechos políticos de cada día, pues toda coyuntura hunde sus raíces en la historia y está, en buena medida, determinada por ella. De modo que, por más que les pese a las atormentadas cabezas de nuestros críticos, aunque efectivamente, hoy la guerrilla está más vinculada a la crisis actual del régimen que al período anterior, no es posible separarla o desconectarla de la guerrilla antifranquista; y de hecho representa su continuidad, como lo demuestra, entre otras cosas, el que comenzara su actividad en vida de Franco, o sea, antes de la reforma del régimen. Por lo demás, y como es bien sabido, ya los carrillistas bregaron lo suyo para liquidar el movimiento y romper esa continuidad, al tiempo que procuraban enterrar la memoria histórica de nuestro pueblo, al objeto de lograr su reconciliación con los ladrones y asesinos fascistas; pero por lo visto, para los de La Forja jamás ha existido esa coyuntura política.

    Estos admiten, teóricamente, incluso la lucha armada, pero -dicen- no antes de que las masas hayan madurado para apoyarla o, al menos, mantener una neutralidad benévola frente a ella. ¿De qué masas hablan?, ¿acaso no son los sectores más avanzados de entre las masas los que hoy apoyan y llevan a cabo todo tipo de acciones violentas?, ¿acaso sin el apoyo de las masas podrían mantenerse e ir en ascenso la lucha de resistencia y el combate guerrillero? He aquí la concepción de todos los oportunistas, el seguidismo rastrero tras los sectores más atrasados o los desclasados que no merecen el nombre de masas. He aquí el pánico que se apodera de ellos, cuando ven el desarrollo de la lucha de clases, y sus intentos por conducirla al callejón sin salida del posibilismo y del legalismo.

    La Forja cita un pasaje del artículo de Arenas, Sobre los métodos de lucha, que viene bien reproducir para recalcar lo dicho: Dado el grado de concentración económica y reacción política alcanzado por el capitalismo, dada la agudización de todas sus contradicciones y de la lucha de clases, se hace imposible combatirlo con los métodos parlamentarios y sindicales propios de otra época. Por este motivo, nuestro Partido reconoce en la resistencia activa de las masas a la explotación capitalista y en la lucha armada revolucionaria el principal método de lucha que ha de aplicarse en estos momentos en nuestro país.

    Y he aquí la conclusión que extrae La Forja de esta cita: En definitiva, para la dirección del PCE(r), el recurso a la lucha armada tiene ‘carácter estratégico’, es decir, que viene determinado por ‘todos los rasgos esenciales del régimen económico y político de la época que nos ha tocado vivir en los países capitalistas’, así es que, para estos camaradas, desde que el capitalismo entró en su fase imperialista, la lucha armada es un medio a emplear en todo momento. Más adelante, La Forja continúa: Esta utilización de la lucha armada atendiendo a razones histórico-estratégicas, y a motivos político-tácticos, contradice la segunda tesis teórica fundamental de la que Lenin habla... vulnera el postulado marxista de determinar las formas de lucha en función de la ‘situación histórica concreta’.

    ¿Por qué no quiere entender La Forja que no hablamos de otra cosa más que de la situación histórica concreta? Sólo cabe una respuesta: busca un subterfugio en el que escudarse. Para ellos la actual fase imperialista ultrarreaccionaria puede variar en función de algún capricho táctico de la burguesía: hoy impone su dominio democráticamente, mañana se torna al fascismo, pasado mañana se vuelve otra vez democrática. En ese caso, ¿en cuál de las situaciones históricas concretas habría que practicar la lucha armada?

    No voy a negar que dentro de la época del imperialismo y de la revolución proletaria se dan distintos períodos o momentos que habrá que tener en cuenta para fijar la táctica correcta, mas esto sólo será posible hacerlo siempre que no se olvide o se pase por alto el gran momento histórico que vivimos, el cual determina toda la estrategia del movimiento revolucionario. Así lo expone el Manifiesto-Programa del Partido:

    Las funciones de la lucha armada y de la organización guerrillera no están limitadas por condiciones momentáneas, insurreccionales o locales (y por tanto de carácter táctico), sino que son permanentes. Esto viene determinado por las condiciones del régimen económico y político del imperialismo, así como por la crisis y el desarrollo de la lucha de clases. De esta forma, la lucha armada guerrillera se convierte en una parte esencial de la estrategia revolucionaria del proletariado. Eso no significa que todos los momentos sean idénticos, ni que la lucha armada no tenga nada que ver con la táctica. Es natural que en un proceso de lucha prolongado como el que será necesario para derrocar al régimen, como señala nuestro Manifiesto-Programa: Se producirán numerosos avances y retrocesos, en el que se tendrá que aprender a utilizar todos los procedimientos de lucha y en el que lo político y lo militar deberán combinarse adecuadamente. Si la táctica no tuviera nada que ver con la lucha armada, podríamos, hoy mismo, lanzar todas nuestras fuerzas a una ofensiva contra el Estado, pero como no tenemos ningún deseo táctico de suicidarnos, no lo vamos a hacer hasta que tácticamente llegue su momento. La lucha armada sirve al movimiento de masas y no puede rebasar su nivel de conciencia, esto y otras muchas cosas hay que sopesarlas detenidamente en su aplicación en las distintas situaciones: la lucha armada podrá ser más o menos intensa, las acciones pueden revestir distinto carácter, se pueden declarar treguas, etc.; eso son cuestiones tácticas supeditadas a la permanencia de la lucha armada hasta el derrocamiento del capitalismo.

    Pero según La Forja, esta concepción También se opone a la primera tesis leninista, puesto que, por toda una época histórica, la del imperialismo, ata el movimiento a una forma especial de lucha, la forma militar. Los dedos se les hacen duendes a estos críticos.

    No hace falta demostrar que no atamos el movimiento a ninguna forma de lucha especial, y mucho menos en toda la época del imperialismo, por eso no voy a insistir más en ello. Lo que sí hay que aclarar es que el PCE(r) jamás ha planteado que la forma militar de lucha sea la principal en estos momentos. Tal como señala el Manifiesto-Programa:

    La combinación de las acciones armadas guerrilleras con las huelgas, manifestaciones, sabotajes, etc., se destaca como la principal forma de lucha del movimiento obrero y popular. Esta combinación de diferentes procedimientos de lucha configura un vasto movimiento de nuevo tipo que nos lleva a calificarlo como movimiento de resistencia popular.

    En este movimiento la lucha de masas y la actividad del partido desempeñan el papel principal. La lucha armada guerrillera y la organización militar son formas de lucha y organización subordinadas a las anteriores.


    ¿Lo quieren más clarito?

    Pero hay más. La Forja, al llegar a este punto expone su primera conclusión del análisis en detalle de nuestros textos: la existencia del imperialismo no justifica por sí sola el recurso a la lucha armada.

    Lo que se proponen con sus métodos marrulleros es desligar unos de otros todos nuestros planteamientos acerca de las condiciones económicas, políticas e históricas que han hecho posible el surgimiento y desarrollo de la lucha armada en nuestro país y, obviamente, acerca de la necesidad de apoyarla. De esa manera, claro, es fácil concluir: esto, por sí solo no justifica la lucha armada; aquello, por sí solo tampoco la justifica, etc. Jugar al por sí solo, pone al descubierto el propósito demagógico y embrollador, adobado con citas de Lenin, de La Forja, de modo que, como no se merecen por sí solos que les dediquemos mucho más tiempo, por mi parte iré resumiendo.

    Palabrería sin actos

    La Forja entra a continuación en el apartado del fascismo por sí solo.

    ¿De dónde han sacado estos camaradas la conclusión de que, bajo el fascismo, es siempre preceptiva la lucha armada y resultan inapropiados los métodos de lucha legales, sindicales, etc.? O sea, parlamentarios.

    Esto enlaza directamente con la segunda conclusión de La Forja: Aunque España fuese un país fascista, esto por sí solo no determina que se deba practicar la lucha armada.

    ¿Qué es el fascismo por sí solo?, ¿un niñato sin cerebro? ¿Cómo habremos de combatir al fascismo?, ¿con métodos legalistas y parlamentarios?, ¿qué tenían que haber hecho todos los que en España y en los demás países han empuñado las armas para combatir a la bestia negra del gran capital?

    No creo que haga falta detenerse en considerar lo que habrían hecho de haber seguido los consejos de La Forja, ya que sin ninguna duda les habrían recomendado no empuñar las armas, en lugar de llamarles a hacerlo con más energía y combatividad de lo que realmente lo hicieron, lo que en buena medida facilitó e hizo posible la victoria de sus enemigos.

    La Forja simula mantener una posición marxista-leninista ante este problema (en la línea de la Revolución de Octubre) pero pasa por alto una etapa del desarrollo histórico, así como de las experiencias del movimiento revolucionario, que vienen a ser los términos en los que Lenin, como hemos visto, sitúa este importante problema.

    La Revolución de Octubre puso en alerta al imperialismo, que fue tomando medidas drásticas para no verse sorprendido por la lucha revolucionaria. A partir de Octubre, los Estados capitalistas se pertrecharon de tal modo contra una insurrección del tipo de la Soviética que en ningún país volvió a triunfar una insurrección parecida. La Internacional Comunista y, a su vez, la mayor parte de los partidos comunistas, antepusieron la llamada vía de Octubre o insurreccionalista a cualquier otra, cosechando un fracaso tras otro. La IC no supo extraer las consecuencias obligadas de estos errores, que atribuía principalmente a la colaboración de clase con la burguesía practicada por la socialdemocracia y al rechazo de ésta a la unidad con los comunistas. La IC, ante los fracasos, fue abandonando la vía insurreccional y acogiéndose a los viejos métodos legales y parlamentarios. De este modo se facilitó el ascenso del fascismo que cogió desprevenidos y desarmados a la mayor parte de los partidos comunistas en Europa. Se olvidaron de las enseñanzas de Lenin en el sentido de dar prioridad a los nuevos métodos de lucha con respecto a los viejos para convertirlos todos en un arma completa del comunismo. Se olvidaron de que Lenin siempre subordinó los métodos de organización y de lucha legales a los ilegales y clandestinos; y, así, al fascismo le resultó fácil barrerlos de un zarpazo. Se olvidaron de la larga e intensiva preparación que precisó la revolución Soviética. Tendieron a interpretar la obra de Lenin La enfermedad infantil del ‘izquierdismo’ en el comunismo como un imperativo que obligaba a utilizar las formas de lucha ya caducas, sin encontrar otra salida del atolladero. Aquellos errores de los años 20 y 30 que no se corrigieron y que quedaron tapados por el desencadenamiento de la II Guerra Mundial, serían erigidos posteriormente por el revisionismo en su línea política, de la que todavía colean algunos flecos.

    Preparar la revolución y lanzar a las masas a la insurrección son dos fases del mismo proceso revolucionario cuya diferencia consiste en el grado de madurez del movimiento y de todas las condiciones necesarias. Un requisito que resulta imprescindible para preparar la insurrección es la formación de un ejército popular revolucionario que se irá forjando a lo largo de una guerra prolongada sin esperar a que se creen unas supuestas condiciones ideales, sino que habrá que contribuir a crearlas en el transcurso de la lucha. Las revoluciones rusas, especialmente la de Octubre, fueron posibles gracias a la conjunción de una serie de factores favorables que es prácticamente imposible que vuelvan a repetirse. Aun así, esos factores favorables no hubieran podido aprovecharse sin la enérgica preparación de la insurrección. Entre otras condiciones que se debían crear, Lenin no descuidó nunca la preparación militar durante largos años: los pequeños grupos de combate, la milicia obrera y campesina y el trabajo por ganarse al ejército. En aquella situación todavía era posible atraerse a una parte del ejército, la tropa, formada por obreros y campesinos, vacilaba ante el movimiento popular, y los bolcheviques, en Octubre, ya habían logrado ganar para la revolución al ejército vacilante. Lenin, tras constatar que en 1905 los socialdemócratas no estaban preparados para ponerse a la cabeza del ejército revolucionario, planteaba en el Informe sobre la revolución de 1905:

    El militarismo jamás ni en caso alguno puede ser derrotado y eliminado por otro método que no sea la lucha victoriosa de una parte del ejército nacional contra la otra parte [...] La tarea consiste en mantener en tensión la conciencia revolucionaria del proletariado, no sólo en general, sino preparar concretamente a sus mejores elementos para que, llegado un momento de profundísima efervescencia del pueblo, se pongan al frente del ejército revolucionario.

    ¿Cómo podemos ir preparando, en la actualidad, ese ejército popular capaz de aniquilar al ejército reaccionario? ¿Podemos confiar en que una parte del ejército fascista y mercenario vacile ante el movimiento popular? Sin duda, en situaciones de guerra o de extrema gravedad, una parte de la tropa desertará y se pasará a las filas del pueblo; pero, hoy día, los ejércitos están pertrechados de tal modo que esas deserciones no podrán causar mella en ellos. Será en el transcurso de la guerra popular prolongada como el proletariado irá formando y fortaleciendo su propio ejército revolucionario; primero, a través de la lucha de resistencia y de la lucha guerrillera hasta transformarla en una verdadera milicia popular que, combinada con la insurrección, derrocará, en su momento, al Estado capitalista. El asalto al poder hay que prepararlo concienzudamente, adelantando, desde hoy, aunque sólo sea en germen, todas las condiciones necesarias para la insurrección, incluida la lucha armada.

    ¿Qué dice La Forja de todo esto?: ‘preparar’ no es idéntico a ‘practicar’: hoy, la preparación de la lucha armada, debe circunscribirse al estudio de la teoría militar en general, incluida la experiencia del movimiento revolucionario, a la atenta observación de las formas de violencia que acompañan las luchas espontáneas de las masas y a todo tipo de simulaciones y prácticas que no impliquen la ruptura de las hostilidades. Estudiar, observar y simular: palabrería sin actos, que diría Lenin.

    Es muy propio de los oportunistas rechazar la lucha armada bajo el pretexto de que vivimos en un régimen democrático-burgués o con la excusa de la falta de conciencia de las masas. La Forja pone especial empeño en escurrir el bulto con esas dos justificaciones y así lo expresa en su tercera conclusión: ...mientras las masas no estén preparadas y sigan imbuidas de pacifismo democrático-burgués, el Partido Comunista no debe practicar la lucha armada, ni siquiera con carácter secundario, e incluso debe desaconsejar su práctica por aquéllos que quieren ajustarle las cuentas al capitalismo antes de tener de su parte a la única fuerza capaz de hacerlo: las masas obreras y populares.

    Otra vez topamos con la concepción masista y reformista. El caso es que dan por descontado que no tenemos en cuenta para nada el estado de conciencia de las masas. Es indiscutible que para lanzarse a la insurrección, el Partido tiene que haberse ganado previamente a las amplias masas de explotados y oprimidos. En ese momento de la batalla decisiva las masas estarán constituidas por millones de obreros; pero, hoy, cuando hablamos de masas, no nos referimos, ni mucho menos, a la totalidad de la población asalariada. Es revelador cómo La Forja, tan amante de la coyuntura política, desbarra al llegar a este punto para ir a caer, una vez más, en la charca de las más vacuas generalidades. Veamos qué dice Lenin al respecto en su Informe al III Congreso de la IC en 1921:

    El concepto de ‘masas’ es variable, según cambie el carácter de la lucha. Al comienzo de la lucha bastaban varios miles de verdaderos obreros revolucionarios para que se pudiese hablar de masas [...] Cuando la revolución está ya suficientemente preparada [...] unos cuantos miles de obreros no constituyen ya la masa. El concepto de masas, pues, cambia, no puede ser el mismo al comienzo que al final de un proceso revolucionario; y si, como dice Lenin, por él se entiende a la masa de los explotados, en ningún país lograremos atraerlos ni se logrará la victoria sin una preparación a fondo de la revolución. En determinados momentos no hay necesidad de grandes organizaciones. Mas para la victoria es preciso contar con la simpatía de las masas. Lenin, como vemos, habla aquí de dos momentos diferentes: el de la preparación, para el que no es necesario grandes organizaciones, y el de la victoria, para el que es preciso contar con las simpatías de las masas.

    Es así como hay que entender el concepto de masas, en relación a la situación. Actualmente en España, con la represión campando a sus anchas y con un movimiento aún débil y disperso, unos miles o incluso centenares de obreros y jóvenes combativos muestran en numerosas ocasiones el carácter masivo del movimiento y de la lucha de resistencia. Igualmente se comprende que la vanguardia del proletariado no puede ser muy numerosa en nuestras condiciones y que se irá ampliando a medida que se vaya extendiendo la lucha. Lo que no podemos hacer es considerar vanguardia a los elementos que encabezan los movimientos de masas que giran alrededor de la política del régimen. Si ampliáramos la noción de vanguardia hasta ese grado, o si consideráramos masas en su estricto sentido político, en las condiciones actuales, a toda la población explotada y oprimida, el Partido quedaría rezagado con respecto a la vanguardia real y sería liquidado fácilmente por el oportunismo.

    La Forja no siente escrúpulos en ama-ar los hechos y argumentos que no encajan con su concepción oportunista; desempolva una cita, anterior a 1899, en la que Lenin rechaza el terror como medio de lucha, mientras no se produzca un cambio en la situación. De esta burda manera, generalizan prácticamente el rechazo de Lenin a la lucha guerrillera hasta convertirlo en otro imperativo. Si a esto agregamos que, según La Forja, las masas no aceptan ni comprenden la lucha de resistencia, que además es contraproducente y que supone una provocación que sirve a la reacción, no es de extrañar que justifiquen todas estas patrañas, o que pretendan demostrarlas, nada menos que apoyándose en el loado ¡espíritu de Ermua! Veamos cómo lo hacen. Comienzan citando un fragmento del artículo de Arenas Propaganda armada: Hoy día no existe forma más eficaz para hacer oír la voz de los que luchan, para romper los pactos de silencio y la autocensura, que el empleo de la violencia revolucionaria, pues ello obliga a los mismos medios de la burguesía a hacerse eco del mensaje revolucionario. A lo que apostilla La Forja: ¡Y de qué manera! Consiguiendo que las consecuencias en las masas sean opuestas a lo deseado: léase el ‘espíritu de Ermua’. Claro que en la lucha armada también se cometen errores que la reacción suele utilizar. Estos errores deben ser analizados y criticados para que no se vuelvan a cometer ni enturbien la conciencia política de los trabajadores. Eso es lo que desde siempre ha hecho nuestro Partido con las acciones indiscriminadas o desesperadas, llevadas a cabo por ETA y en las que el gobierno y los partidos de la burguesía han tenido la mayor parte de responsabilidad. Otra cosa es pasarse a la trinchera del enemigo y abrazarse a su espíritu, con el pretexto de la crítica marxista-leninista al terrorismo.

    Como colofón de todo el apartado dedicado a la línea militar, La Forja resume su concepción libresca en los siguientes términos:

    La lucha armada sólo será un medio útil para que el proletariado conquiste el Poder político, cuando ya se encuentre reconstituido su Partido Comunista, cuando, además, éste tenga ya bastante avanzada ‘la conquista de las masas’ y cuando resulte evidente para éstas que el principal escollo que se interpone en su lucha liberadora es la fuerza armada de la burguesía. Estas son, efectivamente, las condiciones que tienen que darse y, aunque tengan todavía que desarrollarse, son las que esencialmente se dan en España desde hace años y siguen madurando. El Partido del proletariado está reconstituido, las masas han experimentado muchas veces en sus propias carnes que el principal escollo que se interpone en su lucha liberadora es la fuerza armada de la burguesía y en cuanto a la conquista de esas masas, en cualquier caso, el problema se plantea en el camino de la lucha de resistencia frente al fascismo y al imperialismo, y no predicando el parlamentarismo, el pacifismo y el reformismo. En realidad, lo que propone La Forja no es otra cosa que postergar la lucha revolucionaria para un futuro en el que ya hayan sido conquistadas las masas. Es así como nos llaman a que renunciemos a preparar la insurrección. Claro que cuando el Partido haya conquistado para la causa a la mayor parte de los explotados y oprimidos ya no tendrá sentido hablar de la lucha de resistencia, pues habrá llegado el momento de preparar la ofensiva general para tomar el poder y ya sabemos lo que seguirán proponiendo los estrategas de La Forja: Estudiar, observar y simular, puesto que preparar no es idéntico a practicar.

    La Forja nos quiere arrepentidos
    La Forja concluye su análisis en detalle de nuestra Línea Política considerando que no todo está perdido con nosotros ya que, observa, a partir del IV Congreso parece vislumbrarse un cambio táctico en el PCE(r). Para confirmar este hecho cita un pasaje del Informe al IV Congreso en el que, tras hacer referencia al nivel de conciencia política de las masas se advierte: Todo esto nos exige una gran flexibilidad política, evitando toda tentación ‘numantina’ o militarista, toda pretensión de saltar por encima del nivel real de conciencia de las masas o de suplirla con acciones ‘ejemplares’ con lo que se conseguiría únicamente quedar atrapados en una lucha desigual, sin perspectivas, contra la policía política.

    Este párrafo es muy del agrado de los de La Forja y por él se muestran dispuestos a perdonarnos todas nuestras locuras infantiles, pues lo interpretan como un giro táctico que, aunque lo justifiquemos en base a la profundidad de la crisis del sistema que impera en España y la necesidad de cambios radicales, ellos, por su cuenta y riesgo, atribuyéndonos su mismo fariseísmo, afirman que radica en el fracaso de la línea ‘terrorista’, aunque no lo reconozcamos. Ese es un cuento de la lechera muy sui generis. Como no pueden admitir ni concebir que nuestra línea política de resistencia se va imponiendo, creen que acabaremos arrinconándola, y por eso se adelantan a los acontecimientos con la astucia del filisteo que, a falta de otro alimento más sustancioso, se llena la tripa de aire, nada menos que para insinuarnos que, una vez que hayamos abandonado la lucha revolucionaria, podremos unirnos a ellos para reconstituir el partido de verdad. Estos cantamañanas especulan a su antojo con la posibilidad de llevarnos al redil donde ellos se encuentran reconstruyendo el verdadero partido, y claro está que contra tales especulaciones poco o nada se puede hacer. Veamos cómo lo expresan:

    Desde esta opción, creemos que pueden contribuir positivamente a la Reconstitución del verdadero Partido Comunista. Para hacerlo de manera cabal, tendrán que emprender un proceso de rectificación con una valiente autocrítica de sus concepciones y de su trayectoria. O sea, que por nuestra parte no debemos albergar ni la más mínima esperanza de que ellos puedan, a su vez, rectificar. La valentía y el espíritu autocrítico no va, desde luego, con estos críticos; quizás porque, verdaderamente, carecen de trayectoria.

    En lo que respecta a nosotros, no tenemos ningún inconveniente en reconocer que a lo largo de más de 20 años, el PCE(r) ha realizado varias campañas de rectificación. Una de esas campañas se inició en junio del 97 con una autocrítica que aparece recogida en el Informe Político presentado por Arenas al Pleno del CC y que se refería al mismo problema que fue planteado en el IV Congreso:

    Ha sido un error de subjetivismo por nuestra parte sobreestimar la conciencia política de las masas, es decir, considerar que éstas, por el solo hecho de vivir sometidas durante un largo periodo bajo el régimen fascista, estaban vacunadas contra las ilusiones reformistas burguesas y pondrían en práctica nuestros planteamientos en un plazo relativamente más corto, sin necesidad de una labor mucho más profunda y perseverante por nuestra parte [...] Ante todo, al dirigirnos a las masas obreras y populares hay que tener en cuenta sus verdaderas necesidades y su nivel de conciencia política. Hay que reparar también en la capacidad de engaño y manipulación de la burguesía y sus lacayos, así como en los efectos ‘disuasorios’ que logra siempre la represión. Todo eso no lo vamos a combatir o neutralizar solamente con la voluntad y el ejemplo. Además hace falta tiempo y que se den otras condiciones políticas más favorables. Ciertamente, no se trata de ir a la zaga del movimiento de masas, pero tampoco de precipitarnos o de menospreciar a los sectores más rezagados.

    Se trata, como vemos y como posteriormente ha sido matizado en otros documentos y artículos, no de revisar o cambiar la línea política de resistencia, sino de afirmarla todavía más acompasando el ritmo de los pasos del Partido a los que lleva el movimiento de masas. Los oportunistas sueñan con la posibilidad de un abandono táctico por nuestra parte de la lucha revolucionaria, eso les incapacita para poder comprender un planteamiento tan sencillo y tan correcto como el que ha realizado la Dirección del Partido de este problema en su autocrítica. Es más, ni siquiera entienden que la dirección de un partido comunista analice críticamente su propia labor y corrija las deficiencias y los errores inevitables y, en todo caso, para ellos toda actitud autocrítica deberá conducir al pantano del revisionismo. Como son tan inteligentes, tan ilustrados y lo saben todo de antemano, no tienen necesidad de aprender y, menos aún, de corregir en la práctica; tampoco hacen nada que merezca ese calificativo: con mirarse el ombligo y tratar de dar lecciones con ese ridículo aire de suficiencia a que ya nos tienen acostumbrados hacen bastante.

    En su empeño porque merezcamos la gloria de unirnos a ellos, La Forja nos brinda un final apoteósico: nos propone negociar con el Gobierno para que haga concesiones a los presos, pero sin exigir ninguna contrapartida política, ya que eso resulta imposible bajo el capitalismo. Además nos piden: Disolver los GRAPO como organización militar, cesar la lucha armada y jurar al pueblo que no volverán a emprenderla hasta que éste la considere necesaria.

    Esta es, como bien se sabe, la misma propuesta que nos hicieron los agentes del gobierno en las fracasadas negociaciones. Claro que La Forja no tiene la obligación de conocer este detalle. Tampoco es necesario pertenecer al CESID para hacer ese tipo de proposiciones. Basta con ser un revisionista de tomo y lomo, ya que, en el fondo, entre los agentes desembozados de la burguesía y sus agentes encubiertos no existe ninguna diferencia. De ahí esa coincidencia. La posición de clase es la misma, como lo son los intereses que defienden. También los agentes del CESID nos ofrecieron convertirnos en la verdadera izquierda, prometiéndonos todo tipo de facilidades legales y ayudas económicas. Sólo teníamos que arrepentirnos y disolver los GRAPO, una ganga. La misma ganga que ahora nos ofrece La Forja en nombre del comunismo. Sólo existe entre ambos ofrecimientos una diferencia que resulta realmente tentadora: los presos del PCE(r) y de los GRAPO serían presentados por los de La Forja como unos héroes; héroes, entiéndase bien, no por haber combatido al fascismo, sino por haberse arrepentido de ese combate y de haber permanecido en la cárcel, sufriendo torturas, durante más de veinte años por la misma causa. ¿Cabe aplicar otro calificativo a estas mujeres y hombres, verdaderamente ejemplares, distinto al que suele emplear el proletariado revolucionario cuando se refiere a ellos? La Forja lo sabe, éste es un dato que no puede pasar desapercibido para ellos; por este motivo propone que se les llame así, a condición, claro está, de que dejen de comportarse como tales héroes se arrepientan y se pasen a las filas contrarrevolucionarias. Muy ingeniosos nos han salido estos teóricos, ¿no les parece?

    Por lo demás, ¿qué pueblo es ése que no considera necesaria la lucha armada dirigida contra los opresores? Evidentemente, se trata de los banqueros, parlamentarios, milicos, periodistas adheridos a los fondos de reptiles, líderes de los sindicatos amarillos, picolos, torturadores... y esa gentecilla que revolotea, como las moscas alrededor del festín, mendigando unas migajas. Para eso, naturalmente, tienen que hacer algunos méritos, tal como los está haciendo La Forja. Sin embargo, no vayan a pensar que estos elementos se presentan como unos vulgares oportunistas, patrocinadores descarados de la colaboración con el régimen terrorista del gran capital. Nada de eso; ellos son mucho más finos, pues no en vano han leído a Lenin y se han formado en la escuela del carrillismo. De ahí que no nos propongan un arrepentimiento y traición que pueda resultar escandaloso o repugnante. Sólo tenemos que liquidar el Partido, renunciar a la línea política de resistencia y a toda nuestra trayectoria revolucionaria y reinsertarnos como unos héroes en su proyecto de reconstrucción del verdadero Partido. ¿Cómo no aceptar tan generoso ofrecimiento? Desde luego, cualquier persona podría pensar que se trata de una broma de mal gusto por parte de estos reconstructores; o bien, una de dos: o son cortitos de mollera o tienen la cara más dura que las piedras. De todas maneras, resulta muy dudoso que tales proposiciones puedan estar dirigidas a nosotros, aunque así lo parezca. De modo que sólo cabe concluir que no tienen más objeto que contribuir, desde las filas comunistas, y con un lenguaje seudomarxista, a la misma campaña de difamación y embustes que desde hace ya mucho tiempo está orquestando el Estado fascista español contra nuestro movimiento.


    Sacado de la censurada página web Antorcha : La Forja vuelve a la carga

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    Re: PCE(r) - Partido Comunista de España (reconstituido)

    Mensaje por fusiles contra el patrón el Vie Oct 19, 2012 10:44 pm

    Me gustaría saber si alguno de vosotros ha tenido alguna ver la oportunidad de conversar con algún militante o los ha visto en algún frente. Yo espero hacerlo algún día, pero aquí en EH parecen limitarse bastante al tema de los Círculos Obreros.

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    Re: PCE(r) - Partido Comunista de España (reconstituido)

    Mensaje por Mario.M-L el Sáb Oct 20, 2012 11:25 am

    fusiles contra el patrón escribió:Me gustaría saber si alguno de vosotros ha tenido alguna ver la oportunidad de conversar con algún militante o los ha visto en algún frente. Yo espero hacerlo algún día, pero aquí en EH parecen limitarse bastante al tema de los Círculos Obreros.

    Aqui en Galcia el día de la patria gallega tenia organización obreira un puesto montado, repartieron octavillas y tenian un par de pancartas ademas de otro tipo de propaganda para vender.

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    Re: PCE(r) - Partido Comunista de España (reconstituido)

    Mensaje por fusiles contra el patrón el Sáb Oct 20, 2012 2:34 pm

    Mario.M-L escribió:
    fusiles contra el patrón escribió:Me gustaría saber si alguno de vosotros ha tenido alguna ver la oportunidad de conversar con algún militante o los ha visto en algún frente. Yo espero hacerlo algún día, pero aquí en EH parecen limitarse bastante al tema de los Círculos Obreros.

    Aqui en Galcia el día de la patria gallega tenia organización obreira un puesto montado, repartieron octavillas y tenian un par de pancartas ademas de otro tipo de propaganda para vender.

    Bueno, yo aquí he charlado con gente del SRI, muy buena peña la verdad.

    Por cierto, el PCEr llama al boikot activo en mi nación. Me imagino que en Galicia también lo hará.

    http://euskalherriasozialista.blogspot.com.es/2012/10/el-pcer-llama-al-boikot-activo.html

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    Re: PCE(r) - Partido Comunista de España (reconstituido)

    Mensaje por Manifiesto el Sáb Oct 20, 2012 11:30 pm

    fusiles contra el patrón escribió:
    Mario.M-L escribió:
    fusiles contra el patrón escribió:Me gustaría saber si alguno de vosotros ha tenido alguna ver la oportunidad de conversar con algún militante o los ha visto en algún frente. Yo espero hacerlo algún día, pero aquí en EH parecen limitarse bastante al tema de los Círculos Obreros.

    Aqui en Galcia el día de la patria gallega tenia organización obreira un puesto montado, repartieron octavillas y tenian un par de pancartas ademas de otro tipo de propaganda para vender.

    Bueno, yo aquí he charlado con gente del SRI, muy buena peña la verdad.

    Por cierto, el PCEr llama al boikot activo en mi nación. Me imagino que en Galicia también lo hará.

    http://euskalherriasozialista.blogspot.com.es/2012/10/el-pcer-llama-al-boikot-activo.html
    Pues es posible. Al fin y al cabo, ¿Para quién van a pedir el voto? ¿Para Beiras? JAJAJAJA. De todas formas, tengo que aclarar, por si se da malentendido, que no lo se. Yo personalmente no voy a ir a votar.

    Por cierto, compañero The Red Hammer: La República Popular es dictadura del proletariado, desde el principio al final, las acusaciones del MAI son infundadas y son basura, ni el programa se han leído. En el Manifiesto-Programa del PCE(r) lo pone clarísimamente:

    Del desarrollo económico alcanzado, de la estructura de clase y de la naturaleza política del régimen que impera en España se deducen las principales características y contradicciones de nuestra sociedad. A este respecto y como resumen de la exposición realizada se puede concluir que España es un país de capitalismo monopolista de Estado, en el que a las contradicciones propias de este sistema se añaden las derivadas de la implantación y el dominio de un régimen de tipo fascista.

    El fascismo ha sido el principal instrumento del que se ha servido la oligarquía terrateniente y financiera para someter a las masas populares y llevar a cabo el desarrollo económico del país por la vía monopolista. Este doble carácter, monopolista (imperialista) y a la vez fascista, es la principal característica del Estado español.

    Al desarrollar la gran industria, la agricultura capitalista, el comercio a gran escala, los transportes, etc., y llevar a cabo la fusión de todos los sectores económicos con la banca y el Estado puesto a su servicio, la oligarquía ha creado las condiciones materiales para la realización del socialismo, ha hecho crecer al proletariado y lo educa en la escuela de la guerra civil casi permanente.

    De acuerdo con las consideraciones generales que acabamos de señalar, la revolución pendiente en España sólo puede tener un carácter socialista. No existe en nuestro país ninguna etapa revolucionaria intermedia, ningún peldaño de la cadena histórica anterior a la revolución socialista. Por consiguiente, el objetivo estratégico que persigue el Partido es la demolición del Estado fascista, la expropiación de la oligarquía financiero-terrateniente y la implantación de la República Popular.

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    Re: PCE(r) - Partido Comunista de España (reconstituido)

    Mensaje por RDC el Dom Oct 21, 2012 12:27 pm

    Sí, lo pone clarísimamente:

    Con la instauración de la República Popular se inicia el periodo que va desde el derrocamiento del Estado fascista e imperialista a la implantación de la dictadura del proletariado.

    Es, decir, para los que tengan problemas de comprensión lectora: la República Popular se inicia después del "derrocamiento del Estado fascista e imperialista" y antes de la "implantación de la dictadura del proletariado". Con la República Popular se inicia un período de transición que va de la destrucción del "Estado fascista e imperialista" a la dictadura del proletariado y dicho periodo llevará a cabo una serie de medidas que se enumeran acto seguido en el programa.

    El mismo programa, a continuación de esto, deja claro que la República Popular no es dictadura del proletariado cuando dice: "La principal misión de este gobierno será la de aplastar la oposición violenta de la gran burguesía y demás sectores reaccionarios y garantizar la celebración de unas elecciones verdaderamente libres a una Asamblea Constituyente" y entre las medidas que se enumeran para la etapa de transición se dice: "Formación de un Gobierno Provisional Democrático Revolucionario" y "Creación de Consejos obreros y populares como base del nuevo poder". Respecto a lo primero, lo de convocar elecciones para formar una Asamblea Constituyente no tendría ningún sentido en un Estado proletario porque este está formado por Consejos Obreros desde un nivel inferior hasta una nivel superior donde los obreros desde la base eligen a sus representantes los cuales tienen mandato imperativo de estos, de los obreros que los eligen, y pueden ser revocados por sus electores en cualquier momento. Es ahí donde está el poder, poder que ya está constituido y que es legislativo y ejecutivo a la vez por lo que la Asamblea Constituyente carece de sentido a no ser que el objetivo sea construir un Estado distinto al Estado proletario que es donde dicha asamblea podría ejercer alguna función y no en un Estado formado por Soviets. Las Asambleas Constituyentes son democracia representativa y por lo tanto no pueden ser democracia para los trabajadores, para la mayoría de la población porque en esta última son los obreros los que toman las decisiones reunidos en los órganos de su poder político y eligen a sus representantes para que trasladen sus decisiones a los órganos a nivel superior y los trabajadores pueden revocar a estos representantes en cualquier momento para asegurar que no rompan el mandato imperativo que tienen y en caso de hacerlo ser sustituido por otro que sí traslade estas decisiones previamente tomadas por los propios obreros, sin embargo las Asambleas Constituyentes se eligen mediante sufragio universal, libre, igual, directo y secreto por lo que no existe ni mandato imperativo ni posibilidad de revocación por parte de los electores en cualquier momento por lo que la representación del representado por el representante se rompe como sucede en todas las democracias liberales y por lo tanto no existe democracia para la mayoría de la población a no gestionar ellos mismos el poder político. La dictadura proletaria es democracia para el proletariado porque es precisamente este el que legisla y ejecuta desde abajo a arriba y viceversa y no unos órganos situados por encima de ellos como son los gobiernos provisionales y las asambleas constituyentes. Respecto a lo segundo, si el carácter del gobierno provisional es democrático revolucionario significa que no tiene carácter proletario y si durante dicha etapa de transición que se inicia con la instauración de la República Popular una de las medidas que se ha de llevar a cabo según el programa del PCE(r) es la creación de Consejos Obreros, es imposible que antes de la creación de dichos consejos existiese dictadura del proletariado al no existir órganos de Poder proletario.

    Que el programa del PCE(r) de lugar a confusiones es lógico ya que contiene numerosas contradicciones como afirmar que el carácter de la revolución pendiente es socialista y a la vez defender que después de la destrucción del Estado imperialista existe una etapa de transición previa a la implantación de la dictadura del proletariado. Si el carácter de una revolución es socialista el Estado burgués se destruye sustituyéndolo por el Estado de dictadura del proletariado en formación hasta la conquista del poder político en todo el país, no existe ninguna etapa de transición entre el poder burgués y el poder proletario, entre la dictadura de la burguesía y la dictadura del proletariado como afirma el PCE(r) en su programa al defender una etapa de transición entre el Estado imperialista y la dictadura del proletariado, en el momento en que la revolución triunfa ya existe Estado de dictadura del proletariado. A su vez esta contradicción en el programa del PCE(r) es lógica ya que tiene su origen en defender una revolución sin creación de órganos de Poder que vayan sustituyendo el poder burgués que se va derrotando y eliminando durante el proceso revolucionario, es decir, en defender la insurrección como estrategia para la toma del poder político. Una insurrección que no tendría ninguna base para tomar el poder político, a diferencia de la Revolución de Octubre, porque para tomar este primero hay que construirlo, primero hay que crear los órganos de Poder obrero y a la vez que se construye destruir el poder burgués, es así como se conquista el poder político, como las masas proeltarias toman el poder. El poder político no es algo abstracto, no es algo que se toma del aire, no existe poder político sin aparato estatal o protoestatal que ostente dicho poder.

    Otra contradicción del programa es por ejemplo cuando dice: "Dicho periodo cubrirá una corta etapa de transición que puede ser considerada también como de comienzo de la reestructuración socialista, la cual deberá estar presidida por un gobierno provisional que actúe como órgano de las amplias masas del pueblo alzado en armas" para luego decir en la medida nº 3 que durante esta etapa de transición se producirá el "armamento general del pueblo" (también se observa la sustitución del proletariado como sujeto revolucionario por el pueblo en el porgrama del PCE(r), propio de revoluciones de carácter no proletario). Si la etapa de transición está presidida por un gobierno provisional que actúa como órgano de las "amplias masas del pueblo alzado en armas" (se supone que son las masas que derrocaron al "Estado fascista e imperialista") no tiene ningún sentido el "armamento general del pueblo" porque el pueblo ya está alzado en armas una vez triunfa la revolución con la instauración de la República Popular, ya está armado de antemano. En mi opinión, esta contradicción tiene su origen en los métodos de lucha que defiende el PCE(r), el cual no contempla la guerra revolucionaria de masas hasta la insurrección (segunda y última fase de su particular y muy peculiar Guerra Popular) por eso se incluye el armamento general del pueblo durante la etapa de transición aunque previamente se dijese que el gobierno provisional de dicha etapa actuaba como órgano las amplias masas del pueblo alzado en armas, ¿Una mala jugada del subconsciente?

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    Re: PCE(r) - Partido Comunista de España (reconstituido)

    Mensaje por Manifiesto el Lun Oct 22, 2012 4:32 pm

    Pues si, claro que está clarísimo, otra cosa es que tu desconozcas o pases por alto determinados principios fundamentales del marxismo-leninismo:

    RDC escribió:
    Con la instauración de la República Popular se inicia el periodo que va desde el derrocamiento del Estado fascista e imperialista a la implantación de la dictadura del proletariado.
    Es, decir, para los que tengan problemas de comprensión lectora: la República Popular se inicia después del "derrocamiento del Estado fascista e imperialista" y antes de la "implantación de la dictadura del proletariado". Con la República Popular se inicia un período de transición que va de la destrucción del "Estado fascista e imperialista" a la dictadura del proletariado y dicho periodo llevará a cabo una serie de medidas que se enumeran acto seguido en el programa.
    Esto está completamente sacado de contexto, hay que leer el párrafo completo, sino da pie a tergiversaciones como la que tu acabas de hacer, el párrafo completo dice:

    Con la instauración de la República Popular se inicia el periodo que va desde el derrocamiento del Estado fascista e imperialista a la implantación de la dictadura del proletariado. Dicho periodo cubrirá una corta etapa de transición que puede ser considerada también como de comienzo de la reestructuración socialista, la cual deberá estar presidida por un gobierno provisional que actúe como órgano de las amplias masas del pueblo alzado en armas. La principal misión de este gobierno será la de aplastar la oposición violenta de la gran burguesía y demás sectores reaccionarios y garantizar la celebración de unas elecciones verdaderamente libres a una Asamblea Constituyente. Esta Asamblea elaborará la constitución y nombrará al nuevo gobierno democrático.
    De este párrafo se deduce indiscutiblemente que la República Popular no es otra cosa que la dictadura del proletariado, y sino es así, dime tu, ¿Qué estado que no sea el Estado proletario va a oprimir a la burguesía? ¿El feudal? Al margen de esto, parece que no comprendes lo que es el Partido Comunista y más concretamente, su programa: El programa del Partido Comunista es la síntesis del marxismo-leninismo con la realidad objetiva en la que se "mueven" los comunistas, aquella que pretenden transformar. A mi que tu me vengas a hablar de órganos de poder obrero me parece muy bien y lo comparto, el PCE(r) también lo comparte y no los rechaza, los recoge en su programa:
    - Todo poder que se precie de ser popular ha de estar basado en el pueblo en armas y en las organizaciones políticas auténticamente democráticas. Organizando su propio ejército y la milicia, y basándose en los órganos políticos de poder, será como las masas revolucionarias podrán defender sus conquistas y ejercer el control sobre su Gobierno.

    - Las masas populares han de estar en disposición de elegir libremente y de revocar, en caso necesario, a sus representantes. En cada fábrica, empresa agraria, unidad militar, centro de enseñanza, pueblo, ciudad, distrito, etc., se elegirán Consejos. Estos serán los órganos de decisión y ejecución del nuevo poder, con autoridad y autonomía propias para organizar y dirigir todo tipo de actividades sociales: desde el trabajo hasta el deporte, y desde la milicia hasta la administración de justicia.
    Cuando tú dices:
    Una insurrección que no tendría ninguna base para tomar el poder político, a diferencia de la Revolución de Octubre, porque para tomar este primero hay que construirlo, primero hay que crear los órganos de Poder obrero y a la vez que se construye destruir el poder burgués, es así como se conquista el poder político, como las masas proeltarias toman el poder.
    Parece que presupones que el Estado burgués va a dejar a los obreros desarrollar sus órganos de poder dentro de su Estado (fascista). Las consideraciones del PCE(r) al respecto parecen estar claras, los órganos de nuevo poder serán creados después de la insurrección armada, su análisis puede parecerte más correcto o menos, pero no se trata de eso, se trata de que ellos parten de dos premisas: 1) El Estado no permitirá desarrollar los órganos de poder obrero dentro de umbral. 2) La toma de poder tendrá que llevarse a cabo con una insurrección con un previo movimiento guerrillero combinado con un movimiento de masas que aísle y debilite al Estado. La única consecuencia lógica es que los órganos de poder obrero tendrán que crearse después de la destrucción del Estado fascista y el derrocamiento del imperialismo en el España, pero esto no hace menos socialista la revolución por dos sencillas razones: Desde el primer momento la clase dirigente es el proletariado y desde el primer momento la clase oprimida es la burguesía.

    El problema de tu crítica es que parte de una mala forma de analizar la cuestión, no puedes separar radicalmente ("metafísicamente") una cosa de otra, tal y como haces:
    RDC escribió:si durante dicha etapa de transición que se inicia con la instauración de la República Popular una de las medidas que se ha de llevar a cabo según el programa del PCE(r) es la creación de Consejos Obreros, es imposible que antes de la creación de dichos consejos existiese dictadura del proletariado al no existir órganos de Poder proletario.
    Esta es la forma de proceder el análisis de los que emplean el método de la lógica clásica heredada de la silogística aristotélica, un método equivocado, por supuesto. Tú aquí dices: La dictadura del proletariado debe tener A, B, C y D cosas, pero como A y C no están, entonces eso no es dictadura del proletariado, es una cosa distinta y esto sería correcto si así fuese la realidad, me explico: En la realidad objetiva las cosas no se nos presentan de forma ideal, no se nos presentan las cosas unas aisladas de las otras, si algo nos dice el marxismo-leninismo es que nosotros debemos entender todo como un proceso y tú no lo haces, para ti no es suficiente que la República Popular haya derrocado al fascismo, al imperialismo y a la oligarquía financiera ni que haya puesto a la orden del día la expropiación de los monopolios ni los órganos de poder obrero, por que claro, 5 minutos antes en la República Popular aún no había soviets, los hay 5 minutos después... Es como el tema de la implantación de las relaciones burguesas de producción, ¿A partir de que año, mes, día y hora exactamente España deja de ser feudal y empieza a ser burguesa? Pues no lo podemos saber de ninguna manera, por que como te he dicho, la materia sólo se puede estudiar actualmente de la forma más correcta posible si se estudia en movimiento, como un proceso (tal y como ocurre, vaya), y no como un conjunto de cosas aisladas unas de las otras (tal y como no ocurre). Pero mira, esa mierda de análisis que haces tu, lo puedo hacer yo: La Unión Soviética no era una dictadura del proletariado por que justo antes de poner en marcha el comunismo de guerra seguía habiendo en todas partes propiedad burguesa y ni un ápice de propiedad socialista, por lo tanto, era capitalismo por que prácticamente toda la totalidad de las relaciones de producción eran capitalistas.

    En resumen, la revolución que propone el PCE(r) indudablemente es socialista.

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    Re: PCE(r) - Partido Comunista de España (reconstituido)

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