Aquel 1° de Mayo de 1904

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    Aquel 1° de Mayo de 1904

    Mensaje por AnarcComunis el Mar Mayo 29, 2012 2:44 am

    Aquel 1° de Mayo de 1904

    El 1° de Mayo de 1904 la Federación Obrera Argentina convocó a una concentración en la Plaza Congreso, para dirigirse luego a la Plaza Mazzini, hoy Plaza Roma, ubicada en el Paseo de Julio, Leandro N. Alem en estos tiempos. La inmensa columna de trabajadoes partió hacia dicho destino, el diario La Prensa calcularía en sus notas de cobertura entre 70 u 80 mil trabajadores. A medida que la gran columna avanzaba se incorporaban transeúntes, así se fue multiplicando el número de los concurrentes.

    Cuando la manifestación multitudinaria de los trabajadores se disponía a ingresar a la zona central de la plaza, fue obstaculizada por un tranvía que la policía uso de barrera de contención. No obstante la gran cantidad de manifestantes logró eludir el obstáculo y se concentró frente a un grupo de oradores que estaban por iniciar el recordatorio de los mártires y precursores de las 8 horas del movimiento obrero internacional, los mártires de Chicago.

    Cuando los oradores se disponían a dirigir la palabra desde la estatua de Giuseppe Mazzini, comenzó un ataque a tiros hacia la multitud, que no se pudo determinar el lugar donde provenían esos disparos, pero que estaba claro que era parte de una provocación montada por las fuerzas policiales, que de inmediato comenzaron a atacar también a balazos a la concentración de los trabajadores. Hubo a raíz de ése ataque policial a la manifestación una contestación de parte de los trabajadores, lo que se transformó en un intenso tiroteo. Se produjo así un desbande y cuando el terreno se despejó se observó que en el suelo de la plaza y la calle quedaron tirados casi un centenar de trabajadores.

    Pero entre tantos heridos había también un trabajador muerto, los compañeros lo identificaron como el obrero marítimo Juan Ocampo. Una gran cantidad de trabajadores que había reconcentrado nuevamente levantó el cadáver y lo trasladó a pulso, participaron de esa acción unos 300 compañeros aproximadamente, y lo llevaron hasta el local de "La Protesta", que estaba ubicado en la calle Córdoba, a cuadras del lugar de la concentración.
    Ése núcleo de trabajadores, armados todos, cuando la policía intento varias veces interrumpir el cortejo con la clara intensión de apropiarse del cadáver, frenaron la acción de los esbirros del Estado con las armas en las manos. Producto de ése hecho fue que las fuerzas policiales se dieron cuenta que era su accionar una misión casi imposible, pues los trabajadores, compañeros del obrero marítimo, estaban dispuestos a resistir con las armas el cadáver de Juan Ocampo.

    Desde el diario anarquista, el cadáver fue trasladado al local de la Federación Obrera que estaba ubicado en la calle Chile, nuevamente se formó un cortejo impresionante acompañando al compañero caído. Mientras se estaba realizando el velatorio, la policía concentró gran cantidad de efectivos fuertemente armados y logró penetrar finalmente en el local de la Federación, pese a la resistencia, no ya armada, pues los trabajadores que estaban en el velatorio comprendieron que habían sido estratégicamente rodeados por una fuerza muy superior y abandonaron el local. El cadáver fue literalmente secuestrado y según versiones periodísticas de aquél entonces fue enterrado en secreto. Ése acto, ésa acción es el primer secuestro "oficial" que el Estado realizó y lo hizo contra los trabajadores organizados en la Federación Obrera Argentina, que a partir de Julio de ese mismo año al realizar el IV Congreso pasa a llamarse Federación. Obrera. Regional. Argentina (FORA).

    Hoy recordamos aquella gesta de los trabajadores, a raíz de cumplirse 126 años de la tragedia de Chicago: Augusto Spies, impresor ahorcado; Miguel Schwab, encuadernador, perpetuidad; Oscar Neebe, Oficios Varios, 15 años de Prisión; Adolfo Fischer, tipógrafo, ahorcado; Luis Lingg, carpintero, se suicidó; Jorge Engel, impresor, ahorcado; Samuel Fielden, textil, Perpetuidad; Alberto Parsons, Impresor, ahorcado.
    Por los mártires de Chicago, por Juan Ocampo, obrero marítimo, y por todos los trabajadores asesinados por el Estado en todos los tiempos y regiones de la Tierra decimos:

    ¡Salud tiempo, en que nuestro silencio será más poderoso que nuestras voces que hoy sofocan con la muerte!
    (Augusto Spies)

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