"Sobre las colectivizaciones anarquistas en la Guerra Civil" - comentarios de Javier Martín al libro The Anarcho-Statists of Spain, de Brian Caplan

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    pedrocasca
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    "Sobre las colectivizaciones anarquistas en la Guerra Civil" - comentarios de Javier Martín al libro The Anarcho-Statists of Spain, de Brian Caplan

    Mensaje por pedrocasca el Vie Mayo 11, 2012 10:12 pm

    Sobre las colectivizaciones anarquistas en la Guerra Civil

    por Javier Martín, historiador. Comentarios realizados al libro The Anarcho-Statists of Spain, de Brian Caplan.

    Lo primero que no hay que olvidar (y que Caplan pasa bastante por alto) sobre las comunidades colectivistas anarquistas en España es que surgieron en un clima de guerra civil y revolucionaria y funcionaron en el mismo clima. Es muy difícil juzgar en este clima los conceptos de "voluntario" y de coacción. Si a esto añadimos que hoy en día sigue siendo arma de propaganda y de aprovechamiento político la dificultad de encontrar testimonios "neutrales" es muy grande.

    La colectivización en Aragón (agraria) y en Cataluña (industrial) alcanzó niveles muy grandes. En Cataluña el 70% de la industria fue colectivizada; en Aragón, bajo el Consejo de Defensa, la colectivización agraria "reunió" a unas 450 colectividades y medio millón de personas con toda la relatividad que estas cifras tienen.

    ¿Fueron efectivas?.

    Hay que considerar que la colectivización agraria del Consejo de Aragón duró escasamente 11 meses pero la industrial abarcó toda guerra. Apenas hay cifras fuera de las propagandísticas. Las más fiables que encuentro respecto a la industria demuestran que la producción en Cataluña cayó un 31% de julio del 36 a julio del 37, y un 67% a julio del 38. El paro se dobló sucesivamente en los mismos periodos.

    Las considero fiables por provenir de fuentes gubernamentales republicanas en cuyo gobierno los anarquistas ocuparon varias veces la cartera de industria.

    Caplan se apoya en Abad de Santillán (faísta) para achacar esta caída a la transformación de los obreros en "patronos". La frase autocrítica que cita la he corroborado en otras fuentes:

    "En lugar del antiguo propietario, hemos puesto a media docena de nuevos patronos que consideran la fábrica o los medios de transporte por ellos controlados como su propiedad personal, con el inconveniente de que no siempre
    saben organizarse tan bien como el antiguo dueño".

    Es decir, la industria colectivizada fue considerada por los colectivistas como de su propiedad particular y los antiguos "revolucionarios" se convirtieron en "pequeñoburgueses".

    Sin embargo Caplan no menciona que la marina rebelde aplicó casi desde el principio un bloqueo relativamente efectivo a las costas catalanas, a pesar de su inferioridad numérica respecto a la republicana, lo que, sin duda, hizo escasear materias primas importadas, y esto a pesar de que los anarquistas controlaban la frontera francesa. Pero es sintomático que este "fracaso" afectara a las empresas de servicios tanto como a las manufactureras; la telefonía o el transporte no dependían (o lo hacían en menor medida) de materias primas importadas y su pérdida de efectividad fue similar.

    Respecto a la colectivización agraria, no tengo datos para juzgar su "efectividad" y Caplan tampoco los aporta. De mis propias investigaciones, creo que la cifra dada por los propagandistas anarquistas de un aumento de la producción de trigo en Aragón de 270.000 toneladas de trigo es cierta; pero no puedo juzgar si es achacable a la colectivización en sí misma, a la puesta en cultivo de latifundios antes baldíos, o a un año de cosecha excepcional -pues las oscilaciones en las cosechas de un clima tan extremo como el de Aragón son grandes aun en nuestros días.

    ¿Qué tipo de "sociedad" estableció (o intentó establecer) el "comunismo libertario" (así lo denominaban los propios anarquistas) en la tan publicitada colectivización en Aragón?.

    Las bases teóricas son las siguientes: la tierra, cuya propiedad es colectiva, se divide en sectores que son trabajados por cuadrillas. Cada trabajador es elegido para el puesto que mejor se acomoda a sus capacidades. Las existencias y herramientas para la producción pasan a ser, como la tierra, patrimonio de todos los hombres. Las cuadrillas son organizadas por delegados competentes, que son, a su vez, trabajadores de igual índole que el resto y que no gozan de beneficios extra (y que son elegidos por asambleas generales que se ocupan, además, de determinadas decisiones de interés colectivo).

    Agua, luz, gas, medicina, enseñanza son también colectivas; los bienes producidos son entregados a un sistema de almacenamiento comunal que reparte a cada cual según sus necesidades; la dirección última de la comunidad está en manos de un Consejo o Comité controlado por la asamblea y la unión de los Consejos forma el Consejo de Defensa de Aragón. Cualquier necesidad extra está sujeta a la aprobación de este Consejo o Comité, que actúa de poder ejecutivo, legislativo, judicial, policial y militar.

    El dinero republicano ha sido confiscado y, en un periodo de tiempo muy breve, sustituido por dinero de emisión local, quedando el republicano en manos del Consejo para los tratos con el exterior, ya sea otras colectividades, ya sea la zona republicana no "colectivizada", o incluso las compras en Francia.

    ¿Fue voluntaria esta organización?.

    Mi opinión es que no lo fue; la colectivización avanza simultáneamente a las columnas anarquistas que salen de Barcelona a la conquista de Zaragoza. No solo en las zonas como Fraga reconquistadas a los rebeldes sino en la zona republicana. Testigos presenciales cuentan como Durruti se apeaba del camión y arengaba a la población instándola a colectivizarse rodeado de los hombres de su columna, unos 8.000, armados hasta los dientes.

    Luego el desarrollo y funcionamiento de cada colectividad dependía mucho del líder o lideres locales, que en teoría no existían pero que en la práctica sí que existían.

    Existen testimonios de funcionamientos casi utópicos en su perfección y otros de cómo los nuevos dirigentes sustituyeron a los caciques anteriores, no sólo en el puesto sino en los hábitos de conducta. De testimonios de mi propia familia puedo afirmar que el mercado negro se extendió éxtraordinariamente, y al menos en un caso en Cuenca era controlado por el propio Comité de la localidad; mi abuelo les compraba víveres y exigían el pago en oro.

    Acierta Caplan al decir que no se puede, en aquel ambiente, considerar que hubiera libertad para abandonar la comuna o para declararse individualista. Se equivoca al achacar las penurias que se sufrieron exclusivamente al mal sistema; una vez más no considera que la zona colectivizada actuaba como suministradora de alimentos al frente de guerra.

    Acierta, en mi opinión, en su crítica de más calado: los anarquistas con su "comunismo libertario" fundaron otro Estado. Que el Ayuntamiento le llamaran Comité, y al Gobierno Central le llamaran Consejo de Defensa, al Ejército,Milicias, y al dinero, vales, no oculta la cuestión central: los anarquistas establecieron un estado y un gobierno con todo el aparato de los estados y los gobiernos, incluyendo policía interna y control de fronteras -pues para deplazarse fuera de la comunidad no sólo era necesario solicitar autorización, sino que había que pedir dinero republicano y un salvoconducto.


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