Irma Grese, la más sádica de las nazis.

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    Cerbero
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    Irma Grese, la más sádica de las nazis.

    Mensaje por Cerbero el Mar Mayo 08, 2012 2:12 am

    Para que una vez más quede patente hasta donde llegaron estas bestias nazifascistas,cuelgo esta información aquí,para que se conozca uno de sus ejemplos más tremendos de sadismo y crueldad de estos monstruos.
    Y pensar que hay descerebrados que puedan defender estas locuras hoy día...



    Irma Ilse Ida Grese (n. Wrechen, 7 de octubre de 1923 - f. Hamelín, 13 de diciembre de 1945) fue una supervisora de prisioneros en los campos de concentración de Auschwitz-Birkenau, Bergen-Belsen y Ravensbrück durante la Segunda Guerra Mundial. Apodada «la bestia bella» o «el ángel de la muerte» o «la perra de Belsen» por los prisioneros de estos campos a causa de su comportamiento sádico y perverso, fue una de las más crueles y famosas criminales de guerra nazis, quien a pesar de su corta edad, fue condenada y ejecutada en la horca por los Aliados el 13 de diciembre de 1945.

    Juventud

    Hija de Alfred Grese un lechero que era disidente del Partido Nazi y de Berta, una mujer que se suicidó en 1936.

    Irma dejó la escuela a los quince años, debido al poco empeño a los estudios y a sus intereses fanáticos en participar de la Bund Deutscher Mädel (Liga de la Juventud Femenina Alemana), que su padre no aprobaba. Entre otras actividades, trabajó dos años en un sanatorio de las SS e intentó, sin éxito, graduarse como enfermera. Irma Grese poseía una excepcional belleza física que escondía una sombría faceta de su personalidad.

    En 1942, con 18 años, se presentó como voluntaria para entrenamiento en el campo de Ravensbrück, lo que provocó la furia de su padre, contrario a este trabajo, quien finalmente la expulsó de su casa al presentarse en uniforme SS durante un permiso.

    Crímenes de guerra

    En 1943, ingresó en el Campo de concentración de Auschwitz, como SS (SS Oberaufseherin) (guardia femenina), y para fin de ese mismo año fue ascendida a supervisora, la segunda mujer de más alto rango en el campamento, después de María Mandel, a cargo de alrededor de 30.000 reclusas de origen judío. El ascenso se produjo a causa de su enorme fanatismo nazi y considerable sadismo que desarrolló.

    Después de Auschwitz, su sadismo continuó en Ravensbruck y Bergen-Belsen, tres campos de exterminio nazis, siendo detenida el 15 de abril de 1945 por los británicos en el último de esos, junto a otros integrantes de las SS.

    Irma fue una de las principales criminales de guerra en el Juicio de Bergen-Belsen, realizado entre septiembre y diciembre de 1945. Las supervivientes de los campos que testimoniaron la acusaron de asesinatos y torturas. Siempre usando pesadas botas, látigo y pistola, entre otros actos, Irma era conocida por dejar que perros hambrientos y furiosos se lanzaran encima de las presas para devorarlas, asesinar internas a tiros a sangre fría, torturas a niños, abusos sexuales y palizas sádicas con látigo trenzado hasta provocar la muerte de las víctimas. Además, una revelación de Olga Lengyel dice que Irma mantuvo relaciones con los SS Hauptsturmführers Joseph Mengele y Josef Kramer.

    Aunque Irma Grese renegó de los asesinatos y habiendo manifestado que sólo conocía el destino de las prisioneras sólo por boca de ellas mismas, nunca renegó de su ideario nazi y cantaba himnos de la SS en su celda. La belleza de Grese se había trastocado en una mujer de rasgos endurecidos por la crueldad.

    En el Juicio de Bergen-Belsen fue condenada a la horca a los 22 años -la más joven condenada a muerte sobre leyes británicas en el siglo XX- siendo ejecutada en la prisión de Hamelín (Alemania) el 13 de diciembre de 1945. Sus últimas palabras a su verdugo fueron: "Schnell!" (¡Rápido!). Al parecer después de su ejecución, su cuerpo fue mutilado e incinerado; para que después las cenizas fueran arrojadas a un río de desagüe.


    Irma Grese y Josef Kramer detenidos por las autoridades británicas poco después de la liberación del Campo de concentración de Bergen-Belsen.

    Testimonios

    ... Por aquel entonces, las "selecciones" eran llevadas a cabo por las más altas jerarquías femeninas del campo, Hasse e Irma Grese. Los lunes, miércoles y sábados, duraban las revistas desde el amanecer hasta que expiraba la tarde, hora en que tenían ya completa su cuota de víctimas.

    Cuando aquellas dos mujeres se presentaban a la entrada del campo, las internadas, quienes ya sabían lo que les esperaba, se echaban a temblar.

    Irma Grese se adelantaba hacía las prisioneras con su andar ondulante y sus caderas en movimiento. Los ojos de las cuarenta mil desventuradas mujeres, mudas e inmóviles, se clavaban en ella. Era de estatura mediana, estaba elegantemente ataviada y tenía el cabello impecablemente arreglado.

    El terror mortal inspirado por su presencia la complacía indudablemente y la deleitaba. Porque aquella muchacha de veintidós años carecía en absoluto de entrañas. Con mano segura escogía a sus víctimas, no sólo de entre las sanas, sino de entre las enfermas, débiles e incapacitadas.

    Las que, a pesar de su hambre y penalidades, seguían manifestando un poco de su belleza física anterior eran las primeras en ser seleccionadas. Constituían los blancos especiales de la atención de Irma Grese.

    Durante las "selecciones", el "ángel rubio de Belsen", como más adelante había de llamarla la prensa, manejaba con liberalidad su látigo. Sacudía fustazos adonde se le antojaba, y a nosotras no nos tocaba más que aguantar lo mejor que pudiésemos. Nuestras contorsiones de dolor y la sangre que derramábamos la hacían sonreír. ¡Qué dentadura más impecable tenía! ¡Sus dientes parecían perlas!

    Cierto día de junio del año 1944, eran empujadas a los lavabos 315 mujeres "seleccionadas". Ya las pobres desventuradas habían sido molidas a puntapiés y latigazos en el gran vestíbulo. Luego Irma Grese mandó a los guardianes de las S.S. que claveteasen la puerta. Así fue de sencillo.

    Antes de ser enviadas a la cámara de gas, debían pasar revista ante el doctor Fritz Klein. Pero él las hizo esperar tres días. Durante aquel tiempo, las mujeres condenadas tuvieron que vivir apretujadas y tiradas sobre el pavimento de cemento sin comida ni bebida ni excusados. Eran seres humanos, ¿pero a quién le importaban? ..

    Fragmento encontrado en el libro 'Los Hornos de Hitler' Five Chimneys (Los Hornos de Hitler), Olga Lengyel.

    Fuente - Wikipedia.


    Última edición por Cerbero el Mar Mayo 08, 2012 2:33 am, editado 1 vez

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    Re: Irma Grese, la más sádica de las nazis.

    Mensaje por Cerbero el Mar Mayo 08, 2012 2:22 am

    La más sádica de las nazis

    06/05/2012 Suzana Mihalic

    La llamaban el 'ángel de la muerte'. Con apenas 19 años ya mandaba en Auschwitz. Mataba, de media, 30 personas al día. Utilizaba a las prisioneras como objetos sexuales, vejándolas y mutilándolas; torturaba niños... Al mando de 30.000 reclusas alojadas en 62 barracones destinados a acoger solo 3000, le sobraba tiempo para hacer 'limpieza'.

    La más sádica de las nazis
    Principios de 1943. Amanece un día más en Auschwitz II (Birkenau) a unos 40 kilómetros al oeste de Cracovia, el mayor centro de exterminio de la historia del nazismo, en el que se asesinó a entre 1,5 y 2,5 millones de personas.Irma Grese se ha levantado temprano. Tiene apenas 19 años y es hija de Alfred Grese, un lechero disidente del Partido Nazi, y de Berta, una mujer que se suicidó cuando Irma tenía 13 años, en 1936, dejando huérfanos a ella y sus tres hermanos: otra niña y dos niños.
    La joven posee una excepcional belleza física, de la que es consciente y está orgullosa. Inspecciona su rostro en el espejo, ni un pelo fuera de lugar. Tras la guerra sueña con ser actriz. Ahora, el uniforme, las botas altas, una pistola y un látigo de trenza de celofán, hecho especialmente para ella. Antes de salir, apaga una pequeña lámpara de noche. Tiene tres del mismo estilo. Piezas únicas, sin duda. Sus pantallas están hechas de piel humana, concretamente de tres prisioneras judías, despellejadas por ella misma. Entonces, sí, Irma Grese, la bella bestia, el ángel de la muerte, la perra de Belsen nombres por los que aún hoy se la conoce, está lista para un nuevo día.
    Sale al aire frío de la madrugada hacia la entrada del campo para dar la bienvenida a otro cargamento lleno de «basura humana»: judíos, esclavos, gitanos, homosexuales y demás prisioneros de guerra. Asustados y agotados, ninguno puede imaginar que tras su rostro angelical se esconde el terror más sanguinario.Nacida el 7 de octubre de 1923, Irma Grese dejó la escuela a los 15 años debido al poco empeño puesto en los estudios y a sus intereses fanáticos, como participar de la Bund Deutscher Mädel (Liga de la Juventud Femenina Alemana). Lejos de los estudios, desempeñó pequeños y efímeros trabajos en una granja, en una lechería y en un sanatorio de las SS, en el que trabajó dos años e intentó, sin éxito, graduarse como enfermera.
    Eran ya los tiempos de la guerra y en Alemania, como en todos los países involucrados en el conflicto, los brazos masculinos no abundaban: la mayoría estaban en el frente de batalla. Entonces, en 1942, la Oficina del Trabajo del Tercer Reich envió a Grese a trabajar en el campo de concentración de Ravensbrück, en donde empezó con tareas administrativas elementales. Allí experimentó una transformación significativa. Años después, durante los juicios a los criminales nazis, su hermana Helena relató que, mientras Irma trabajó en Ravensbrück, la vio solo en una ocasión, cuando fue a visitar la casa familiar durante un permiso.
    El padre de ambas se disgustó muchísimo al ver cómo su hija se pavoneaba en uniforme de las SS. La joven odiaba ser la hija de un lechero y se había adherido con fervor a la causa. Ahora se tomaba su trabajo con mucha seriedad y un gran sentido de la responsabilidad. Un trabajo del que su Führer estaría orgulloso si la conociera personalmente y que la llevó a realizar un ascenso meteórico, enviada primero al campo de Bergen-Belsen cerca de Hannover y finalmente a Birkenau, tras un breve regreso a Ravensbrück cerca de Berlín. En Auschwitz permaneció hasta el final de la guerra.Con 19 años era la más joven de las supervisoras del campo. Las supervivientes Gertrude Diament e Ilona Stein confirmaron en su testimonio que «Grese era la responsable de la selección de mujeres para las cámaras de gas en Auschwitz». Debido a sus dotes de mando, su gran apoyo a la doctrina nazi y su especial crueldad, pronto fue nombrada encargada superior y responsable del campo C, con 30.000 prisioneras alojadas en 62 barracones destinados a acoger un máximo de 3000.
    La rueda del sufrimiento, de todo tipo de atrocidades y de la muerte no daba tregua. El campo estaba sobrecargado y habría que limpiarlo constantemente, para lo cual Grese se empleaba a fondo. Vencidas por el miedo, algunas prisioneras se escondían debajo de sus camas para intentar pasar inadvertidas. Grese las encontraba a todas, y a golpes las arrastraba de nuevo a la fila, donde muchas veces recuerda Klara Lebowitz las dejaba horas de pie o de rodillas, con pesadas piedras sobre la cabeza. En tanto, continuaba con la selección de aquellas que todavía conservaban algo de su belleza natural. Esas eran las candidatas con más posibilidades para ser elegidas por ella como blanco de sus fechorías.
    Disfrutaba con pegar con sulátigo a las prisioneras en sus pechos; algunas de ellas, hasta la muerte. Gisella Perl, médico de los prisioneros, confesó: «Grese gustaba de azotar con su fusta en los senos a jóvenes bien dotadas, con el objeto de que las heridas se infectaran. Y cuando esto ocurría, yo tenía que ordenar la amputación del pecho de la prisionera, que se realizaba sin anestesia. Entonces, ella se excitaba sexualmente con el sufrimiento de la mujer». Grese, en efecto, utilizaba a las prisioneras como objetos sexuales, practicando todo tipo de mutilaciones y vejaciones para satisfacer sus propias fantasías eróticas y sádicas. Mantenía relaciones con hombres y mujeres por igual... y no dudaba en hacerlo con prisioneros. Otras supervivientes, Isabella Leitner y Olga Lengyel, revelaron que «Irma Grese tenía aventuras bisexuales y en los últimos tiempos había mantenido romances homosexuales con algunas internas. Cuando se quedaba embarazada de algún hombre, recurría a otro prisionero un médico húngaro para que le practicase un aborto». Olga Lengyel ha asegurado también que Grese mantuvo relaciones con los SS Joseph Mengele y Josef Kramer.Otros testigos contaron a su vez que una de sus especialidades era echar perros hambrientos sobre sus víctimas para que estos las devoraran. Así lo confirma la prisionera Luba Triszinska: «Cuando las mujeres caían, rendidas por el trabajo, Grese no lo dudaba y solía lanzarles sus perros. Muchas no sobrevivían a estos ataques».Varios testimonios relatan también que a Grese le encantaba dar palizas sádicas con su famoso látigo. «Ella hacía deporte con los internos cuenta Helene Klein, obligándolos a hacer flexiones durante horas. Y cuando alguien se paraba, agotado, ella lo golpeaba con su fusta de equitación». También disfrutaba matando a las reclusas a sangre fría con un solo tiro. Y muchos afirman haberla visto torturando a niños. üno se sabe realmente cuántas muertes causó Irma Grese a lo largo de su terror y dominio en los campos de concentración nazis, pero se cree que como media fueron unas 30 muertes por día. «Treinta, por lo menos», subraya Helene Kopper.
    Después de la Segunda Guerra Mundial, los Aliados llevaron a numerosos criminales de guerra nazis ante los célebres tribunales de Nüremberg y Lüneburg. Casi todos los procesados eran hombres. Entre ellos, una de las pocas mujeres enjuiciadas y condenadas por crímenes contra la humanidad fue la propia Irma Grese, detenida por los soldados ingleses el 15 de abril de 1945. Durante su juicio, entre septiembre y noviembre de aquel mismo año, negó todas las acusaciones, pero jamás renegó del nazismo ni de su ideario. De hecho, en su celda mataba el tiempo cantando himnos de las SS. Finalmente, fue condenada a la horca y ejecutada el 13 de diciembre de 1945, en Hamelín, Alemania, colgada a manos del verdugo británico Albert Pierrepoint, al que Grese dirigió sus últimas palabras: «¡Rápido!». El ángel de la muerte tenía apenas 22 años al morir: fue la más joven condenada a muerte por las leyes británicas en el siglo XX. Una corta vida, aunque lo suficientemente larga como para convertirse en el espejo de lo peor y lo más oscuro de la humanidad.

    Fuente - w ww. finanzas.com/xl-semanal/conocer/20120506/sadica-nazis-2487.html
    (juntar las letras)
    También se puede encontrar el artículo en la revista El semanal número 1280(del 6 al 12 de Mayo).Junto con una pequeña entrevista al escritor Alberto Vazquez-Figueroa acerca de Irma Grese.

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    Re: Irma Grese, la más sádica de las nazis.

    Mensaje por EGR el Jue Jun 14, 2012 7:26 pm

    Y la esquela que le dedico el periódico más casposo de toda la prensa española:


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    Re: Irma Grese, la más sádica de las nazis.

    Mensaje por thisisparto el Jue Jun 14, 2012 8:06 pm

    Lo del periódico es simplemente tironucable, no hay otro calificativo que se le pueda aplicar a estos H***** defensores de aquellos crímenes contra la humanidad

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    Re: Irma Grese, la más sádica de las nazis.

    Mensaje por Zaitzev el Jue Jun 14, 2012 9:39 pm

    thisisparto escribió:Lo del periódico es simplemente tironucable, no hay otro calificativo que se le pueda aplicar a estos H***** defensores de aquellos crímenes contra la humanidad
    Debe ser por que hay muchos y no te decides por uno o quieres combinar varios, es comprensible tu molestia ante los articulos de ese periodico.

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    Re: Irma Grese, la más sádica de las nazis.

    Mensaje por Ecocomunista el Vie Jun 22, 2012 6:38 pm

    Dan ganas de quemar las sedes de esos periódicos.

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    Re: Irma Grese, la más sádica de las nazis.

    Mensaje por After-Boltxebike el Vie Jun 22, 2012 7:28 pm

    Me pregunto que hubiera pasado si hubieran publicado la esquela de un historico de ETA.

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    Re: Irma Grese, la más sádica de las nazis.

    Mensaje por Contenido patrocinado Hoy a las 9:12 am


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