Partidos marxista -actuales- según su origen

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    Partidos marxista -actuales- según su origen

    Mensaje por ilproleta el Lun Abr 30, 2012 11:56 am

    Más arriba, al inicio de este grupo en un sitio destacado sale algo así como los partidos comunistas de la argentina. Ello ha resultado generar más confusión que ayuda, particularmente a los nuevos camaradas que renovaran las filas de las distintas vertientes marxistas-leninistas de la Argentina. Por el eso he tomado la decisión de desarrollar una presentación histórica (de dónde o como surge) - ideológica (que en la actualidad aún se declare marxista, sin dar una connotación negativa o positiva a su variante) de cada organización que existe hoy en la argentina.

    Acoto que antes que todo y como opinión subjetiva, el principal problema hoy de la izquierda marxista -que no se declaré así mismo marxistas-peronistas como fue en los 70´s- es su atomización, más allá de la variante marxistas-leninista que sean, ninguno grupo (exceptuando al PC, PCR, MAS y el PO) ha sabido aplicar los principios fundamentales del leninismo como es la unidad de acción, el centralismo democrático, etc. cayendo la militancia de los partidos más grandes o más históricos en visiones varguardistas que dividen y atomizan las construcciones de izquierda, en un país donde la izquierda se ve aplacada por la acción del populismo burgués.

    El peronismo (ya sea su variante derechista o izquierdista, conservadora-reaccionaria-neoliberal o burgués-demócrata-progresista, o como quieran dividirlo en sus contradicciones internas) no necesitan de un partido sólido o fuerte, más bien necesita de un líder carismático como Perón, Menen, Kirchner o Fernández para aglutinar a la sus adherentes y un armado electoral; los marxistas-leninistas (acá acoto una connotación) no trostkistas necesitamos de un gran partido revolucionario, de la unidad de las fuerzas del campo popular, sin sectarismo pero con convicciones, sin pragmatismo pero con flexibilidad para abordar la coyuntura sin caer en el pecado del hiper dogmatismo.

    Antes de la línea, quizás allá un partido o grupo que me falte o que la ideología no sea tal cual. Avisarme para corregir.


    Partidos proveniente Partido Socialista (fundado en 1896):

    1: Partido Comunista de la Argentina, de ideología marxista-leninista. Fue fundado en 1918 como Partido Socialista Internacional. En la actualidad hace parte de la alianza electoral Nuevo Encuentro, dicha alianza se declara en apoyo crítico al actual gobierno. Dirigentes y militantes destacados en la actualidad Patricio Echegaray, Sonia López, Stella Calloni, Atilio Borón y Rogelio De Leonardi.

    2: Partido de la Liberación, de ideología marxista-leninista-moaísta. Fue fundado en 1965 como Vanguardia Comunista, el cual provenía del Partido Socialista Argentino, una división en 1958 del Partido Socialista. Entre 1976 y el 1986 se autodenomino Partido Comunista (Marxista-Leninista). En la actualidad sin formar parte de una alianza electoral, declara su apoyo crítico al actual gobierno.

    3: Nuevo Movimiento al Socialistmo, de ideología marxista-leninista-trotskista. Fue fundado en 1972 como Partido Socialista de los Trabajadores y entre 1982 y 2006 como Movimiento al Socialismo, partido proveniente de la fusión de un grupo de militantes Partido Socialista Argentino (una división en 1958 del Partido Socialista), más el Partido Revolucionario de los Trabajadores - La Verdad, una división en 1968 del Partido Revolucionario de los Trabajadores. En la actualidad sin formar parte de una alianza electoral, declara su oposición al actual gobierno. Entre sus militantes mas conocidos destaca Héctor Heberling.

    4: Partido Socialista Auténtico, de ideología marxista-leninista y socialismo democrático. Fue fundado en 1982 como escisión del Partido Socialista Popular el cual nación de en 1972 de la fusión del Partido Socialista Argentino y el Movimiento de Acción Popular Argentino, ambos grupos provenientes del Partido Socialista. En la actualidad hace parte de la alianza electoral Movimiento Proyecto Sur, dicha alianza se declara en oposición al actual gobierno. Entre sus militantes mas conocidos destacan Mario Mazzitelli, Jorge Selser, Adrián Camps, Carlos Del Frade, Jorge Contestí y Alberto Cortés .

    5: Partido Revolucionario (marxista-leninista), de ideología marxista-leninista-moaísta. Fue fundado en 1990 como Partido Revolucionario de la Liberación, una escisión del Partido de la Liberación. En la actualidad sin formar parte de una alianza electoral, declara su oposición al actual gobierno.

    6: Unidad Socialista para la Victoria, de ideología marxista, kirchnerista y socialismo democratico. Fue fundado el 2011 como confluencias de distintos sectores escindidos del Partido Socialista. En la actualidad hace parte de la alianza Frente para la Victoria, dicha alianza es hoy el oficialismo. Entre sus militantes mas conocidos destacan Jorge Rivas, Oscar González y Ariel Basteiro.


    Partidos proveniente Partido Comunista de la Argentina (fundado en 1918):

    7: Partido Comunista Revolucionario, de ideología marxista-leninista-moaísta. Fue fundado en 1968 como Partido Comunista - Comité Nacional de Recuperación Revolucionaria. En la actualidad hace parte de la alianza electoral Movimiento Proyecto Sur, dicha alianza se declara en oposición al actual gobierno. Entre sus militantes mas conocidos destacan Otto Vargas, Amancay Ardura y Juan Carlos Alderete.

    8: Partido Comunista (Congreso Extraordinario), de ideología marxista-leninista y kirchnerista. Fue fundado en 1996. En la actualidad hace parte de la alianza Frente para la Victoria, dicha alianza es hoy el oficialismo. Entre sus militantes mas conocidos destaca Jorge Pereyra.

    9: Partido Comunista de los Trabajadores, de ideología marxista-leninista. Fue fundado en 2005. En la actualidad sin formar parte de una alianza electoral, declara su oposición al actual gobierno.


    Partidos proveniente Movimiento al Socialismo (fundado en 1972):

    10: Partido de los Trabajadores Socialistas, de ideología marxista-leninista-trotskista. Fue fundado en 1988. En la actualidad hace parte de la alianza electoral Frente de Izquierda y los Trabajadores, dicha alianza se declara en oposición al actual gobierno. Entre sus militantes mas conocidos destacan Christian Castillo, José Montes, Myriam Bregman y Andrea D'Atri.

    11: Movimiento Socialista de los Trabajadores-Nueva Izquierda, de ideología marxista-leninista-trotskista-morenista. Fue fundado en 1989 como Movimiento Socialista de los Trabajadores. En la actualidad hace parte de la alianza electoral Movimiento Proyecto Sur, dicha alianza se declara en oposición al actual gobierno. Entre sus militantes mas conocidos destacan Vilma Ripoll, Alejandro Bodart, Marcelo Parrilli y Patricia Walsh.

    12: Izquierda Socialista, de ideología marxista-leninista-trotskista-morenista. Fue fundado en 2006 como escisión del Movimiento Socialista de los Trabajadores. En la actualidad hace parte de la alianza electoral Frente de Izquierda y los Trabajadores, dicha alianza se declara en oposición al actual gobierno. Entre sus militantes más conocidos destacan Rubén Pollo Sobrero, Liliana Olivero, Juan Carlos Giordano y Daniel Campos.

    13: Partido Socialista de los Trabajadores Unificado, de ideología marxista-leninista-trotskista-morenista. Fue fundado en 2011 por distintas escisiones del Movimiento al Socialismo, entre ellas el Frente Obrero Socialista y la Corriente Obrera Internacionalista. En la actualidad hace parte de la alianza electoral Frente de Izquierda y los Trabajadores, dicha alianza se declara en oposición al actual gobierno.


    Hay aproximadamente 10 partidos más de corte trotskista provenientes del Movimiento al Socialismo o alguna de sus escisiones por lo cual omitiéremos información detallada hasta los ya mencionados y más grandes, sólo nombraremos a las demás construcciones trotskistas de una forma más acotada: Convergencia Socialista, Liga Socialista, Democracia Obrera, Corriente Obrera Revolucionaria, Partido Obrero Revolucionario, Movimiento de Izquierda Revolucionaria, Convergencia de Izquierda entre muchos otras.


    Otros partidos:

    14: Partido Obrero, de ideología trotskista. Fue fundado en 1964 como Política Obrera. En la actualidad hace parte de la alianza electoral Frente de Izquierda y los Trabajadores, dicha alianza se declara en oposición al actual gobierno. Entre los militantes más conocidos destacan Jorge Altamira, Néstor Pitrola, Alejandro Lipcovich y Marcelo Ramal.

    15: Movimiento Patriótico Revolucionario Quebracho, de ideología marxista y de izquierda amplia. Fue fundado en 1996. En la actualidad sin formar parte de una alianza electoral, declara su oposición al actual gobierno. Entre los militantes más conocidos destacan Fernando Esteche y Raúl Lescano.

    16: Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados, de ideología marxista y de izquierda amplia. Fue fundado en 1999. En la actualidad hace parte de la alianza electoral Compromiso Federal, dicha alianza se declara en oposición al actual gobierno. Entre los militantes más conocidos destacan Raúl Castells y Nina Pelozo.

    17: Autodeterminación y Libertad, de ideología marxista y socialismo democrático. Fue fundado en 2001 como escisión Movimiento Socialista de los Trabajadores. En la actualidad sin formar parte de una alianza electoral, declara su oposición al actual gobierno. Entre los militantes más conocidos destaca Luis Zamora.

    18: Partido Revolucionario Guevarista, de ideología marxista-guevarista. Fue fundado en 2010 como fusión de Refundación Comunista, una fracción del Partido Comunista de los Trabajadores y otros grupos menores. En la actualidad sin formar parte de una alianza electoral, declara su oposición al actual gobierno.

    Hay aproximadamente 10 partidos que se declaran los herederos del extinto Partido Revolucionario de los Trabajadores, partido de corte marxista-leninista-guevarista, además existen variadas organizaciones menores de raigambre guevarista como Reconstrucción Guevarista y Militancia Guevarista, pero acotados sólo a Capital Federal, con urbano y alguna ciudad capital de provincia como La Plata, Santa Fe o Córdoba.



    Saludos revolucionarios.



    Última edición por ilproleta el Mar Mayo 01, 2012 1:08 am, editado 8 veces

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    Re: Partidos marxista -actuales- según su origen

    Mensaje por Blood el Lun Abr 30, 2012 2:54 pm

    Venía de leer aquello que, sin dudar, considero una de las cosas menos "digeribles" de nuestra Historiografía&pesé: Um, otro novato que escribe temas repetidos -_- ¡Mas me he encontrado con un excelente armado! Comprendo tu Confusión al revisar ese tema, ya que en la misma he caído yo. Lo único que agregaría en tu lista serían nombres de líderes o ciertas figuras relevantes de cada Partido; como es el Chipi Castillo en cuanto PTS&Jorge Altamira capitaneando el Partido Obrero... ¡Ah! &no utilicés esa palabrita... Yuh know... [E]Stalinista... A los chicos de acá no les cae muy bien... Rolling Eyes
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    Re: Partidos marxista -actuales- según su origen

    Mensaje por LiberArce92 el Lun Abr 30, 2012 4:34 pm

    Leo esto y me entran ganas de hacerme un tajo en las venas.

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    Re: Partidos marxista -actuales- según su origen

    Mensaje por Blood el Lun Abr 30, 2012 4:46 pm

    LiberArce92 escribió:Leo esto y me entran ganas de hacerme un tajo en las venas.

    Yo diría:



    ¡Oh! Es Verdad aquello que ha dicho la Kamerad Shurmarinah:

    [...]Blood, me cuesta mucho entenderte por la forma en que escribes, no sé si me quieres decir una cosa o todo lo contrario[...]

    Feel like a Peron.

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    Re: Partidos marxista -actuales- según su origen

    Mensaje por ilproleta el Lun Abr 30, 2012 11:21 pm

    Blood escribió:Venía de leer aquello que, sin dudar, considero una de las cosas menos "digeribles" de nuestra Historiografía&pesé: Um, otro novato que escribe temas repetidos -_- ¡Mas me he encontrado con un excelente armado! Comprendo tu Confusión al revisar ese tema, ya que en la misma he caído yo. Lo único que agregaría en tu lista serían nombres de líderes o ciertas figuras relevantes de cada Partido; como es el Chipi Castillo en cuanto PTS&Jorge Altamira capitaneando el Partido Obrero... ¡Ah! &no utilicés esa palabrita... Yuh know... [E]Stalinista... A los chicos de acá no les cae muy bien... Rolling Eyes
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    Lo haré pero me falta información. Razz

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    Re: Partidos marxista -actuales- según su origen

    Mensaje por Razion el Mar Mayo 01, 2012 12:09 am

    Pensaba aprovechando este hilo que está bien iniciado, que se podrían además agregar los documentos definitorios de cada partido mencionado (y los que existan y se consigan), como modo de ver las diferencias entre los mismos y poder debatir algunos puntos. Particularmente he leído algunas, como las del PCT, PRG, PL, PRml, MPRQ bueno y algunos de los diferentes PRTs y orgas afines.
    Saludos


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    No hay Revolución sin Revolucionarios
    Los revolucionarios de todo el mundo somos hermanos

    Jose de San Martín


    "Toda nuestra acción es un grito de guerra contra el imperialismo y un clamor por la unidad de los pueblos contra el gran enemigo del género humano: los Estados Unidos de Norteamérica. En cualquier lugar que nos sorprenda la muerte, bienvenida sea, siempre que ése, nuestro grito de guerra, haya llegado hasta un oído receptivo y otra mano se tienda para empuñar nuestras armas, y otros hombres se apresten a entonar los cantos luctuosos con tableteo de ametralladoras y nuevos gritos de guerra y de victoria."
    Comandante Ernesto "Che" Guevara

    "En las peleas callejeras hay dos tipos de golpeadores. Está el que pega, ve sangre, se asusta y recula. Y está el que pega, ve sangre y va por todo, a matar. Muy bien, muchachos: vengo de afuera y les juro que hay olor a sangre"
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    Re: Partidos marxista -actuales- según su origen

    Mensaje por ilproleta el Mar Mayo 01, 2012 12:25 am

    Razion escribió:Pensaba aprovechando este hilo que está bien iniciado, que se podrían además agregar los documentos definitorios de cada partido mencionado (y los que existan y se consigan), como modo de ver las diferencias entre los mismos y poder debatir algunos puntos. Particularmente he leído algunas, como las del PCT, PRG, PL, PRml, MPRQ bueno y algunos de los diferentes PRTs y orgas afines.
    Saludos

    Si los tienes subelos y yo los pego como link?

    Razion
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    Re: Partidos marxista -actuales- según su origen

    Mensaje por Razion el Mar Mayo 01, 2012 12:34 am

    ilproleta escribió:
    Razion escribió:Pensaba aprovechando este hilo que está bien iniciado, que se podrían además agregar los documentos definitorios de cada partido mencionado (y los que existan y se consigan), como modo de ver las diferencias entre los mismos y poder debatir algunos puntos. Particularmente he leído algunas, como las del PCT, PRG, PL, PRml, MPRQ bueno y algunos de los diferentes PRTs y orgas afines.
    Saludos

    Si los tienes subelos y yo los pego como link?

    Listo, más tarde me pongo un par de los documentos.
    Saludos.


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    Los revolucionarios de todo el mundo somos hermanos

    Jose de San Martín


    "Toda nuestra acción es un grito de guerra contra el imperialismo y un clamor por la unidad de los pueblos contra el gran enemigo del género humano: los Estados Unidos de Norteamérica. En cualquier lugar que nos sorprenda la muerte, bienvenida sea, siempre que ése, nuestro grito de guerra, haya llegado hasta un oído receptivo y otra mano se tienda para empuñar nuestras armas, y otros hombres se apresten a entonar los cantos luctuosos con tableteo de ametralladoras y nuevos gritos de guerra y de victoria."
    Comandante Ernesto "Che" Guevara

    "En las peleas callejeras hay dos tipos de golpeadores. Está el que pega, ve sangre, se asusta y recula. Y está el que pega, ve sangre y va por todo, a matar. Muy bien, muchachos: vengo de afuera y les juro que hay olor a sangre"
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    Re: Partidos marxista -actuales- según su origen

    Mensaje por ilproleta el Mar Mayo 01, 2012 12:36 am

    Me acorde del grupo de Socialistas para la Victoria xdd

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    Re: Partidos marxista -actuales- según su origen

    Mensaje por IonaYakir el Mar Mayo 01, 2012 2:18 am

    También esta el "PCP" Partido Comunista Popular (maoista), aunque es minoritario creo.

    Link: http://pcpargentina.es.tl/

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    Re: Partidos marxista -actuales- según su origen

    Mensaje por Razion el Mar Mayo 01, 2012 2:48 am

    Del Partido Comunista de los Trabajadores:

    Spoiler:
    DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS

    PARTIDO COMUNISTA DE LOS TRABAJADORES

    El Partido Comunista de los Trabajadores (PCT) Proclama ante Argentina y el Mundo sus principios y valores.

    PRIMERO: El Partido define su política y su actividad bajo la guía del marxismo-leninismo y la doctrina y principios desarrollados por Marx, Engels , Lenin y el Che. Son y deben ser siempre fuente de inspiración y unidad del Partido. La base filosófica del Partido se sustenta en la doctrina del materialismo dialéctico e histórico.

    SEGUNDO: El Partido se define como continuador del Partido Comunista Argentino fundado en 1918, que habiendo perdido su rumbo debido a la instalación de una Burocracia contrarrevolucionaria y antidemocrática dejara a miles de camaradas sin organización política. Se hace un llamado a todos los comunistas a que formen parte de su partido ahora como PCT.

    TERCERO: El PCT es una organización esencialmente antiburocrática, que respeta las subjetividades de sus miembros, cuyos lineamientos son la síntesis de todas ellas. Una organización cuyas políticas surgen del debate interno y fraterno de todos los compañeros. Dejando atrás el verticalismo autoritario, abrazando el verdadero centralismo democrático, asumiendo la necesidad de la coherencia de una línea definida, declamamos:

    línea única sí (como síntesis), pensamiento único jamás.

    .

    CUARTO: Sostenemos la perspectiva de la vigencia estratégica de la revolución socialista. Somos Militantes Comunistas anti-imperialistas, anti-capitalistas y anti-fascistas. Es la obligación del Comunista luchar sin descanso contra sus enemigos usando todos los medios a su alcance



    QUINTO: Asumimos la defensa de la independencia de clase del proletariado, delimitandola sistemáticamente del nacionalismo burgués

    SEXTO: Oponemos al régimen político burgués, sistemáticamente, el gobierno de los trabajadores

    SÉPTIMO: Proponemos desarrollar asambleas populares, comités de base de los trabajadores y la perspectiva del control obrero; militar en todas las organizaciones de masas, con independencia de su régimen interno, con el planteo de la independencia y la democracia de esas organizaciones, en especial los sindicatos

    OCTAVO: El PCT postula, como premisas fundamentales, la autonomía y unidad sindical de los trabajadores, la promoción de las reivindicaciones clasistas populares. Nos pronunciamos por la expulsión de la burocracia de los sindicatos y la formación de direcciones clasistas. Impulsamos la colaboración, la unión y la organización práctica de todos los activistas y de sus organizaciones.

    NOVENO: El PCT valora como el don mas preciado, el respeto a la dignidad humana, premisa esencial para el libre ejercicio de los derechos humanos.

    DÉCIMO: El PCT busca como meta la sociedad socialista, libre de explotación, inseguridad, pobreza, desempleo, hambre y desamparo.

    DECIMO PRIMERO: EL PCT ve como esencial para lograr una sociedad justa el fin del racismo, la xenofobia, la opresión, y toda forma de discriminación y prejuicio.

    DÉCIMO SEGUNDO: Militamos la creación de una verdadera democracia, que es la democracia proletaria; el fin del monopolio de las corporaciones y la abolición de la propiedad privada de los recursos naturales y los medios de producción.

    DECIMO TERCERO: Desconocemos todas las deudas a los imperialistas y a los bancos nacionales e internacionales. No al pago al FMI, Banco Mundial, BID, Club de Paris o cualquier otra deuda ilegitima.

    DECIMO CUARTO: Proclamamos la defensa de las naciones oprimidas contra el imperialismo, con independencia del régimen político de esas naciones; apoyamos a los movimientos nacionales contra el imperialismo que se basen en la movilización de las masas. Nos oponemos a toda guerra imperialista, en realidad guerras de rapiña y saqueo de los pueblos.

    DECIMO QUINTO: Asumimos la defensa de la Revolución Cubana frente a toda forma de agresión imperialista, sea militar o ‘democrático-burguesa’

    DECIMO SEXTO: En vista de la desarticulación y atomización del movimiento obrero y revolucionario mundial, somos partidarios de convocar a una Nueva Internacional que supere todas las diferencias que provocaron aquellas divisiones y homogeinice al proletariado bajo una única dirección internacionalista.



    Proletarios del mundo uníos

    Hasta la Victoria Siempre

    Socialismo o Barbarie

    PARTIDO COMUNISTA DE LOS TRABAJADORES

    “El fusil en el hombro de un obrero es la única garantía de la democracia”.

    Lenin.

    TESIS DE DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS, HACIA EL I CONGRESO DEL PARTIDO COMUNISTA DE LOS TRABAJADORES

    El camino recorrido requiere de un momento de reflexión puntual que enriquezca los debates y las conclusiones colectivas, surgidos de la experiencia educativa y formativa que nos dio la lucha de clases, protagonizada por nuestros Pueblos desde sus orígenes. Por lo tanto rescatamos los ejemplos libertarios de Latinoamérica del siglo XIX , José de San Martín, Artigas, y Simón Bolívar.

    Desde ese punto de vista valoramos la fundación del Partido Comunista de los Trabajadores como un paso trascendente que cierra una etapa de negatividad que lo generó y al mismo tiempo abre nuevos horizontes de construcción práctica, de un nuevo rumbo, y de una nueva organicidad política. El mantenimiento de un verdadero espíritu, que debe ser necesariamente colectivo y, fundamentalmente, disponer de una actitud de salud constructiva, y brindar nuestro aporte para no perder lazos y compromisos con las luchas obreras y populares.

    Desde este protagonismo pudimos manejar y resolver de manera mas real la dialéctica que se fue imponiendo –culturalmente- entre ruptura/salto, pertenencia/identidad, unidad/alianza/amplitud, organización/acumulación y otras, para lo cual resultó necesario desechar toda deformación autoproclamatoria, dogmática o internista.

    Sin protocolos y solemnidades se expresa una voluntad mayoritaria de ubicar las definiciones dentro de los desafíos e interpelaciones que cruzan al movimiento de resistencia popular y de la izquierda.

    Mas allá de los actuales límites políticos y organizativos evidenciados por el movimiento revolucionario, resulta coherente y justo registrar nuestro probado protagonismo en las luchas actuales con resultados muy positivos y la conquista de niveles de crecimiento relativo en las fuerzas.

    Se trata ahora de estimular un proceso de debate y de toma de decisiones con el máximo de protagonismo posible que nos permita imaginar y crear un nuevo continente social, político y cultural del que se sientan constructores miles de luchadores populares, colectivos de militantes, organizaciones sociales, movimientos y fuerzas políticas de la izquierda, y toda aquella mujer u hombre que cuestionen visceralmente el orden tambaleante y esclerosado del capitalismo, y pretendan ser artífices de nuevas batallas y creaciones revolucionarias.

    Para ello nuestro pueblo necesita una Vanguardia arraigada entre los explotados y oprimidos, que exprese con sencillez su proyecto de manera sólida y clara, que sea abierta para contener los sujetos clásicos y los nuevos sujetos, los análisis tradicionales y las nuevas concepciones y nuevas prácticas frente a los viejos y nuevos mecanismos de explotación, control y dominación del capitalismo actual. En definitiva, se necesita una Vanguardia que supere su actual estado de orfandad y agitación verbal, y aporte efectivamente a la creación de una nueva referencia y representación político-cultural de alternativa revolucionaria.

    Reconocemos que este emprendimiento resulta complejo, y muy probablemente prolongado en la actual correlación de fuerzas vigente en nuestro país, pero ello no debe impedir considerar aun más imperiosa la decisión de aportar a su nacimiento.

    El Partido Comunista de los Trabajadores de la República Argentina, aspira a ser parte de la vanguardia revolucionaria a fundar, vanguardia que en nuestro país no fuimos capaces de construir en más de un siglo de luchas y mártires.

    El Partido Comunista de los Trabajadores es un destacamento de carácter nacional de una clase que es internacional, integrado por los mejores hijos de la clase obrera y el pueblo. Se asienta fundamentalmente en el proletariado industrial y su misión es aportar a la construcción de la vanguardia que dirigirá al proletariado y las masas populares en la lucha revolucionaria contra sus enemigos: el imperialismo y las burguesías nacionales en cualquiera de sus formas, con el objetivo de conquistar el poder para realizar la revolución socialista. Abriendo así el camino a nuestra meta final, la sociedad sin explotadores ni explotados: el comunismo. La teoría que guía su acción es la teoría revolucionaria del proletariado: el marxismo-leninismo

    Aspiramos desde nuestra fundación como Partido, producto del esfuerzo realizado por decenas de agrupaciones de base que sostienen la línea de la hegemonía proletaria para la revolución, a fundirnos con las masas oprimidas y explotadas. Vemos esa unidad, en toda la Izquierda revolucionaria que jamás capitulo ante el enemigo de clase, particularmente con las masas del nacionalismo popular revolucionario; estas se han forjado también con lazos de sangre de comunistas revolucionarios asesinados, detenidos desaparecidos, secuestrados, torturados y encarcelados. Ellos forman parte de quienes, a lo largo de la historia argentina han ofrendado su vida en defensa de los intereses de la clase obrera, del pueblo.

    En principio, pretendemos construir el socialismo basándonos en los aportes –y también los debates- de los grandes forjadores: Carlos Marx, Federico Engels, Lenin, Trotsky, Rosa Luxemburgo, Antonio Gramsci, Mao Tsé Tung, Ho Chi Ming. Pero fundamental y esencialmente, con los de todos aquellos que desde nuestra América bregaron por un socialismo enraizado con las luchas históricas populares del continente, enfrentado al imperialismo y transitando el camino de la liberación nacional y social. “No queremos que el socialismo sea, en nuestro continente, un calco; tampoco queremos que sea copia. Tiene que ser una creación heroica” Decía el peruano José Carlos Mariátegui. Y allí están las figuras, los ejemplos y las obras de Mariátegui, Rodolfo Puigross, Ernesto Giudici, Rodolfo Walsh, Ernesto “Che” Guevara, Carlos Fonseca, Manuel Marulanada Velez, Fidel Castro, John William Cooke, Raúl Sendic, Héctor Recabarren, Agustín Tosco, Rene Salamanca, Roberto Mario Santucho, Farabundo Martí, Jacobo Arenas, José Penelón, José Antonio Mella, entre otros.

    De ahí venimos. De ahí mismo deseamos construir una herramienta política, el Partido Comunista de los Trabajadores que viva y se desviva para lograr la síntesis histórica, que los rescate de sus aportes y ejemplos, y por el honor de la sangre derramada por todos los pueblos del mundo en su lucha por su liberación, el socialismo y el comunismo.

    Marx visualizó que entre la sociedad capitalista y la sociedad comunista debe existir un período de transformación revolucionaria de la primera en la segunda, al que corresponde un período político de transición, cuyo Estado no puede ser otro que la dictadura del proletariado. Lenin llamó a este período socialismo o primera etapa del comunismo, un período de lucha “entre el capitalismo derrotado, pero no aniquilado, y el comunismo ya nacido, pero todavía débil”. Lucha que abarcará toda una etapa y, por consiguiente, el Estado de este período debe ser un Estado democrático de nuevo tipo (para los proletarios, campesinos y desposeídos en general) y dictatorial de nuevo tipo (contra toda la burguesía).

    En la actual etapa, el Partido Comunista de los Trabajadores bregará por lograr el objetivo de la creación heroica, el Frente de Liberación Nacional y Social. Instrumento de la revolución en la que el proletariado es la fuerza principal y dirigente, en unidad con el campesinado pobre y cuyo triunfo sólo es posible a condición de que el frente único de los sectores revolucionarios y populares, basado en la alianza obrero-campesina y hegemonizado por el proletariado, destruya a través de la insurrección popular de masas, al estado burgués y lo sustituya por un poder popular revolucionario.

    ALGUNAS BREVES CONSIDERACIONES

    SOBRE LAS TAREAS FUNDAMENTALES DE LA ÉPOCA

    Como acertadamente se dice, en cada momento histórico la peor batalla es aquella que no nos atrevemos a enfrentar. Pero si bien la decisión política es la clave, al mismo tiempo hay que definir cuál es el frente fundamental donde se jugará el triunfo o la derrota. Dadas las circunstancias actuales, creemos que en el conjunto de las actividades a desarrollar hay un par de tareas centrales, prioritarias: la construcción de una organización revolucionaria y la unidad para la edificación de un nuevo tipo de poder obrero y popular, a fin de concretar las transformaciones de fondo que nuestro país necesita. Estas tareas, estrechamente entrelazadas, conforman el eslabón principal que permite impulsar hacia adelante toda la cadena de acontecimientos. A la vez, esta definición política permite deslindar los campos con el dogmatismo esquematizante y con el oportunismo reformista, que por el contrario busca mantener siempre el status quo vigente.

    Sobre la organización revolucionaria, sus métodos y su trabajo por la unidad

    En nuestra opinión hay que partir del principio leninista que considera que toda organización revolucionaria nace y se desarrolla no en un laboratorio sino en la lucha; por lo tanto, no hay vanguardias autoproclamadas, ni revolucionarios autoproclamados, puesto que todo espacio político se gana en el seno de las batallas de clases, con claridad y firmeza de ideas y un inquebrantable espíritu combativo. Al respecto, conviene también recordar que el Che, un rebelde antidogmático por excelencia, tuvo una permanente preocupación no sólo por los aspectos organizativos, sino y especialmente por la educación de los militantes y las masas populares, cuestión que sintetizó en una fórmula sencilla: Revolución – amplia participación popular – educación – mayor conciencia y participación efectiva. Esta concepción también estaba contenida en su conocida frase: “La sociedad en su conjunto debe convertirse en una gigantesca escuela”. Se trata nada menos que del desarrollo del Hombre Nuevo, adjudicándole un papel decisivo al crecimiento de la conciencia de clase. Si es que queremos marchar seriamente hacia una nueva sociedad, estos preceptos deben aplicarse desde ya en la construcción de una auténtica organización revolucionaria, que desde un comienzo hay que transformarla en una gran escuela ideológico-política marxista leninista, con criterio humanista (el ser humano centro y objetivo de todas nuestras preocupaciones), enlazada por supuesto a la práctica viva de las luchas populares, en el convencimiento de que, sin soberbia, se enseña aprendiendo, en un ida y vuelta permanente. Se expresa así la unidad e interrelación dialéctica entre la teoría y la práctica y la necesidad de ganar la batalla ideológico cultural, premisa básica para triunfar en el conflicto social. Asimismo, se puede y se debe analizar la trayectoria de la izquierda en la Argentina, pero sin caer en el extremo de convertir la crítica de sus errores en una constante autoflagelación colectiva, sino también en una valiosa fuente de aprendizaje, por cierto a partir del reconocimiento sincero de las equivocaciones cometidas y esforzándose por superarlas. Además, esta es la forma efectiva de asegurar que cada militante tenga una real participación no sólo en la realización de tareas prácticas (“practicismo”), sino también y especialmente en los debates y en la toma de decisiones políticas, aproximándose así a una verdadera democracia interna, dejando atrás una concepción verticalista-autoritaria propia de la cultura burguesa (los de arriba piensan, los de abajo hacen). En una palabra, como lo soñara Marx, se trata de que el Hombre sea el actor conciente de la historia; sino aquello de que el socialismo es obra de los pueblos, y no de un grupo mesiánico de “iluminados”, puede quedar sólo en una frase formal. Por otra parte la misión histórica hoy y aquí de una organización revolucionaria consiste en ir superando el importante distanciamiento que existe entre una favorable situación objetiva y el atraso del factor subjetivo, de conciencia y organización. Para ello será necesario denunciar mucho más ampliamente y enfrentar de todas las formas posibles, incluso en una dimensión latinoamericana, las estrategias político-militares de EEUU y sus aliados locales, que resumidamente se dan en esta etapa los siguientes objetivos:

    En el plano económico: mantenimiento y profundización del “modelo” neoliberal capitalista, aunque con un mayor sesgo exportador, cuyos pilares esenciales son: seguir fijando un dólar alto, salarios bajos y fuerte superávit fiscal para garantizar el pago de la deuda externa, sin preocupación seria por la deuda interna.

    En el plano político: dar continuidad a este proceso por medio de una táctica de impulsar gobiernos “progresistas”, centristas, a fin de descomprimir y desviar las luchas populares en alza ante los efectos devastadores del huracán neoliberal. Es decir, gobiernos de derecha con lenguaje de izquierda, incluso utilizando intelectuales y revolucionarios de los 60 y los 70, arrepentidos y domesticados, fieles predicadores del “posibilismo” y de la “teoría del mal menor” En esta cuestión, tener presente que la llamada “tercera vía” o la “centroizquierda” vienen a consolidar la nefasta revolución neoliberal, no a combatirla. La nueva táctica, o los “golpes blandos” como algunos investigadores los denominan, está lamentablemente recorriendo buena parte de América Latina, de la mano de los Kirchner, los Lula, los Lagos o Bachelet, los Tabaré Vazquez, y también Evo Morales, si es que el pueblo boliviano no reacciona a tiempo. No caer en falsos dilemas, pues todos ellos juegan el mismo juego: salvaguardar al sistema.

    En el plano militar: custodiar la integridad institucional y política de las FFAA y confirmar la reformulación de su rol como guardianes de estas falsas democracias, o “democracias dependientes”. Esto no es obstáculo para que si la gravedad de los acontecimientos lo exigen, volver a los “golpes duros”.

    Claro que otra importante y preocupante característica de la actual etapa es la debilidad de las fuerzas populares para construir una alternativa real, político-organizativa, al proyecto imperialista. Por lo tanto, el desafío y la labor central es trabajar por la unidad en la diversidad de las fuerzas populares, por un fuerte bloque obrero y popular, en base a un programa acordado en común, luchando en todos los frentes y de abajo hacia arriba por la construcción de esta nueva hegemonía que supone la creación desde el vamos de un autogobierno de las masas, evitando caer en verticalismos autoritarios de cúpulas burocratizadas. No se trata de actitudes “basistas” u “horizontalistas”, sino de la concepción de que el camino –y el necesario cambio de mentalidad- es ir pasando desde el comienzo de una democracia burguesa a una democracia proletaria, plenamente participativa, cuyo ejemplo son las asambleas obreras en cada empresa y quizás la revitalización de las asambleas barriales, o todo tipo de multisectoriales o coordinadoras que se formen incluso en el movimiento estudiantil, agrario, etc. En este sentido es un hecho a destacar el que se haya conformado el Movimiento Intersindical Clasista, al cual pensamos que debemos dar todo nuestro apoyo. Tener presente también que en un país como el nuestro, con altos porcentajes de desocupación, se hace imprescindible la unidad de los trabajadores ocupados y desocupados. En realidad, nos estamos refiriendo a ir creando los órganos de un nuevo poder, cuestión que trataremos más adelante, puesto que no hay terceras posiciones. La opción es la perspectiva revolucionaria de liberación nacional y social, que en el continente representan hoy Cuba y de alguna manera el rumbo tomado por las masas en Venezuela, o convertirse en “operadores progres” de la dependencia neocolonial. En definitiva, no hay liberación nacional sin liberación social, es decir, no dentro sino rompiendo con el sistema capitalista y avanzando hacia una nueva sociedad, socialista. En el marco de esta realidad tan compleja y difícil, la construcción de una organización revolucionaria entraña en primer lugar una mentalidad firme y creadora, apoyada en una constante capacitación y análisis profundo de nuestras particularidades nacionales, que es todo lo opuesto a copiar recetas y fórmulas dogmatizadas, como han hecho todas las organizaciones de izquierda, ya sean de tendencia stalinista, trostkista, maoísta, e incluso la izquierda peronista. Fue una especie de transversalidad dogmática que corresponde a toda una etapa oscura del pensamiento socialista, con abandono del marxismo y su metodología dialéctico-materialista, que interrumpió la maravillosa luminosidad de la “herejía” de la revolución cubana, sintetizada en la obra teórica del Che, a la que hay que recurrir constantemente. Estrechamente metida en las luchas de nuestro pueblo, esta organización no puede convertirse en una secta cerrada que imponga catecismos elaborados en otros tiempos y realidades (URSS, China, Cuba, Vietnam, etc) dándole la espalda a la creación popular y a la historia de sus luchas. De modo tal que esto obliga a conocer más la historia de nuestro país, de la cual sabemos poco y en una visión deformada por la historiografía liberal. Tendrá que superar también la pesada herencia de las concepciones organizativas de la mencionada actitud mecanicista y dogmática, que abandonando el pensamiento dialéctico, divide aspectos que siempre funcionan intervinculados, como por ejemplo teoría y práctica, democracia y centralismo, dirección y base, lo general y lo particular, la parte y el todo, etc. En lo que se refiere a combatir las prácticas burocráticas y autoritarias conviene tener constantemente en cuenta que un proceso democrático y participativo presupone por lo menos atravesar ciertos momentos claves antes de tomar decisiones políticas:

    Analizar y expresar las circunstancias económico, político y sociales, con la mayor profundidad y exactitud posibles, mediante el método dialéctico materialista y un enfoque de clase.

    Mayor participación colectiva y democrática, impulsando un amplio debate de ideas a todo nivel, pero comenzando desde la base, desde la imprescindible organización básica, previo a cualquier toma de decisiones y con respeto a todas las posiciones esgrimidas. Considerar que esta es la única manera de lograr una disciplina partidaria no militar, sino conciente.

    Por último, un riguroso e infaltable balance crítico y autocrítico, que permita un sano y auténtico desarrollo de una organización que pretende ser revolucionaria. La homogeneidad política e ideológica de este tipo de estructura es un valor importante, pero a condición de que se logre en un clima de plena libertad, de debate democrático en el conjunto de la organización y de tolerancia a la diversidad de opiniones, sin censura o condicionamientos. No al acuerdo de cúpulas, luego impuesto de alguna manera a las bases, conformando lo que se da en llamar “militantes robots”. Estamos refiriéndonos directamente al reemplazo liso y llano que se hace del centralismo democrático por un centralismo burocrático, de élites políticas y dirigentes personalistas que lo digitan todo. No dejar de tener en cuenta tampoco que la gente común conoce más a un partido por la conducta y actitudes de sus militantes que por sus publicaciones o documentos. Es que primero se llega por los afectos. Si no te estiman no te escuchan, o sólo lo hacen formalmente, o lo que es peor aún, con prejuicios negativos. En general se puede afirmar que les atrae, ante todo, el espíritu de lucha, el humanismo, las firmes convicciones junto a la fexibilidad y comprensión frente a las distintas opiniones. Son a la vez rechazadas las actitudes soberbias y paternalistas, con total falta de humildad, que caen en el esquematismo y la dureza extrema. El respeto, como la verdadera autoridad, se ganan, no se imponen como por decreto

    Sobre la identidad político ideológica

    Muy sucintamente queremos señalar que la identidad político – ideológica de una organización revolucionaria no consiste únicamente en principios teóricos generales, abstractos, sino también históricos concretos (unidad de lo general y lo particular), como ser:

    Considerando que el nuestro es un país capitalista dependiente, se hace necesario un inclaudicable perfil antiimperialista y anticapitalista, considerando este proceso de lucha en un desarrollo ininterrumpido, cuyo objetivo es el socialismo, tal como ya lo hemos anticipado. Es decir, aparece así correctamente el partido como un instrumento para un objetivo preciso y transformador de fondo y no como un fin en sí mismo. Se dejan también atrás las desviaciones reformistas del “etapismo” fundamentado erróneamente en el supuesto papel antiimperialista de una burguesía nacional que por el contrario se fue transformando prácticamente desde un comienzo en cómplice y socia de la penetración de las multinacionales.

    El reconocimiento del que el mencionado objetivo socialista sólo puede ser alcanzado si la clase obrera en alianza con los demás sectores oprimidos y explotados, toman por la vía revolucionaria el poder político. Esta concepción se basa en la conocida tesis de Lenin de que el poder es el problema fundamental de la Revolución. En consecuencia, estamos ante una cuestión esencial a resolver: no se puede reemplazar al poder burgués, al que hay que demoler lo más rápido posible, sin crear con anterioridad un nuevo poder proletario y popular. En una palabra, sólo puede triunfar y liberarse una clase dominada, si previamente es capaz de crear su propio poder. Sobre la base de esta conclusión principal, solo podrá considerarse revolucionaria una organización que impulse como su actividad política central la construcción de dicho poder (“vocación de poder”) En la cada vez mayor complejidad de la sociedad contemporánea, afectada fuertemente en todos los sectores sociales por un formidable salto en la internacionalización del Capital Financiero, vinieron apareciendo en distintos países cada vez más destacamentos que se consideran revolucionarios, que incluso adhieren al marxismo y que realizan un serio aporte a la lucha general liberadora. Por tal motivo, nadie con absoluta soberbia puede considerarse la única izquierda o “el ombligo de la izquierda”, sino como un destacamento más que aspira a impulsar un diálogo amplio y fraternal en la búsqueda de una unidad superior cimentada en los más claros y honestos luchadores de nuestro pueblo. Ningún grupo o partido puede por sí sólo conformar el necesario y poderoso ejército de la revolución. Además, esta diversidad de organizaciones político-sociales no perjudica, por el contrario enriquece al movimiento transformador y apunta a modificar la aún desfavorable relación de fuerzas existente si es que somos capaces de romper con viejos vicios como el hegemonismo y el sectarismo que aún nos siguen atomizando y provocando que el enemigo siga manteniendo la iniciativa.

    Tener siempre en claro que somos parte activa de un proceso de transformación social a nivel mundial. Esto significa mantener constantemente en pie el principio del Internacionalismo Proletario, que incluye concretamente en la actualidad el apoyo y la solidaridad con Cuba y el auspicioso proceso abierto en Venezuela, la lucha del pueblo Boliviano así como con la lucha de todos los pueblos del mundo, en especial Irak, Afganistán, Palestina y Haití. En este último caso creemos que corresponde seguir levantando la consigna del retiro inmediato de todas las tropas extranjeras de ese país hermano, que actúan en colaboración con la invasión yanki, y en particular de los militares argentinos enviados por el gobierno de Kirchner.

    La teoría revolucionaria que expresa los intereses de la clase obrera es el marxismo-leninismo, desde ya superando toda interpretación dogmática, mecanicista, economicista del mismo, tratando siempre de aplicarlo creadoramente de acuerdo a la realidad de cada país. Se concibe así la teoría como guía para la acción, incorporando al mismo tiempo todos los aportes de los distintos procesos revolucionarios y de los grandes pensadores como Gramsci, Trostky, Rosa Luxemburgo, Mariátegui, Fidel, el Che, etc. Creemos que hay que partir justamente del concepto de Mariátegui, cuando con toda lucidez nos decía “El marxismo es el único modo de proseguir y superar a Marx”. Para terminar, no podemos dejar de recordar en esta particular circunstancia que nos toca vivir, que en el año 1918 el grupo “Espartaco”, liderado por Rosa Luxemburgo, se separó definitivamente del reformismo del Partido Socialista Alemán y pasaron a fundar el PC de ese país. Rosa señaló entonces en su discurso final: “Ahora, camaradas, nosotros vivimos el momento en que podemos decir: estamos de nuevo con Marx, bajo su bandera”. Ojalá en algún momento de nuestra lucha podamos proclamar con todo entusiasmo esta verdad ante nuestro pueblo

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    SOBRE EL FUNCIONAMIENTO INTERNO

    LA NECESIDAD DE LA HERRAMIENTA REVOLUCIONARIA; SUS CARACTERÍSTICAS

    La crisis del movimiento revolucionario

    La cuestión fundamental a resolver para aquellos que nos consideramos revolucionarios es, justamente, cómo llegar a hacer la Revolución. Y hay que hacer hincapié en el verbo “hacer”, porque implica que el cambio social de raíz no vendrá por “acción divina” o “causas naturales”, ni por la “fatalidad” regida por un supuesto determinismo histórico, sino por la acción consciente de, al menos, un sector importante de la población, en defensa de sus intereses y en el marco de la lucha de clases. Para aquellos que nos consideramos marxistas, el cambio social tiene a la Revolución como estrategia y al Socialismo -como transición a la sociedad sin clases, el Comunismo-, comoobjetivo.

    Es evidente que así como el Capitalismo está en crisis (justamente, por ser un sistema que se desarrolla en base a la contradicción de intereses de clase irreconciliables, siempre lo está; es decir: el capitalismo es un sistema de permanente generación de crisis; lo que varía es la intensidad de éstas, y ello depende del grado de resistencia de las mayorías a ser explotadas y/o marginadas por las clases dominantes), el movimiento revolucionario mundial también lo está. Podemos buscar una de las causas en la inexistencia de una Dirección nítida, luego del fracaso del experimento soviético. Sirvan como ejemplos dos procesos emblemáticos: la Revolución Cubana sobrevive en permanente asfixia, y depende de esperar, fomentar y apuntalar experiencias antiimperialistas al menos en Latinoamérica, para tener esperanzas de subsistencia futura, lo cual la obliga en el mientras tanto –sin bajar la bandera de la dignidad- a adoptar políticas de mercado para captar inversiones de capitales externos; China ha girado claramente hacia el capitalismo, tanto que no sólo admite, sino que promociona, la existencia de 100 millones de ricos –muchos de ellos burócratas del PC Chino- en su sociedad “socialista”. Podríamos incluir también una referencia a los gobiernos “frentepopulistas” de la “nueva ola” en Latinoamérica (PTen Brasil, Frente Amplio en Uruguay, incluso Kirchner y su peronista Frente para la Victoria), que directamente han renunciado a proyecciones de liberación social, mientras imponen a sus pueblos las recetas neoliberales exigidas por el imperialismo.

    En definitiva, ya no hay verdades reveladas. En ese marco, la dispersión puede aparecer como consecuencia inevitable del proceso histórico. Sin embargo, creemos que la autoproclamación vanguardista, la acción de aquellos núcleos que actúan como si fueran los exclusivos poseedores de la verdad, el desprecio por el pensamiento del otro -prácticas que llevan a la división permanente y al sectarismo-, son datos concretos que apuntan a la responsabilidad de los sujetos que desarrollan la actividad político-revolucionaria. La peor expresión de esas prácticas es la burocratización, que termina siendo un fin en sí misma, por lo cual adquiere un carácter claramente reaccionario.

    En Argentina, el movimiento revolucionario, sobre todo el marxista, ha dado –y sigue dando- pruebas acabadas de su incapacidad para constituirse en opción de poder para las mayorías asalariadas, desocupadas y sumergidas del país. Esta evidente incapacidad y su consecuente sucesión de fracasos ha abierto una instancia de aparente y –de ser genuina- auspiciosa autocrítica en las organizaciones de nuestro espacio político-ideológico. En consecuencia hoy está más vigente que nunca aquella cuestión que planteábamos al principio: ¿cómo aportar a crear las condiciones para entonces poder aspirar a hacer la Revolución?

    La necesidad de la organización política de los revolucionarios

    Por supuesto que, hoy y aquí, no es posible develar con certeza semejante pregunta, simplemente porque nadie tiene la respuesta: seguramente sería más fácil de hallar si intentáramos buscarla sumando todas las subjetividades que apuntan a ese objetivo, en vez de enfrentarlas. Pero sí sirve como disparador para mencionar ciertos planteos que hoy se están realizando en esa dirección, fundamentalmente en el intento de generar las herramientas necesarias para provocar el cambio social.

    En primer lugar habría decir que, evidentemente, las condiciones objetivas para ese cambio existen desde que el primer hombre explotó a otro; y que en la actualidad somos testigos de la monstruosa expansión de esas condiciones, a la vista de las estadísticas que nos hablan de la miseria esparcida por el mundo, condición absolutamente necesaria para que una ínfima parte de la humanidad viva rodeada de privilegios. Baste mencionar que los cuatrocientos mayores potentados de la tierra reúnen riquezas que equivalen a juntar los ingresos de la mitad de la población mundial, es decir, de tresmil MILLONES de seres humanos; que las 5/6 de la población son pobres; que mil millones pasan hambre; o que millones de seres humanos mueren por año a causa justamente del hambre y de enfermedades curables.

    La cuestión germinal, entonces, es cómo generar las condiciones subjetivas. Y es allí donde comienzan las responsabilidades de los revolucionarios para tratar de abordar con humildad, con sabiduría y en relación dialéctica los procesos históricos. Para nosotros, la lucha por la reivindicación de los derechos de los trabajadores y el pueblo no produce en sí misma conciencia revolucionaria. Hace falta el factor político.

    Podemos volver entonces con mayores argumentos a lo que comentábamos más arriba; en Argentina, debido a la experiencia de continuos fracasos, se están revisando (y cuestionando) prácticas tales como la autoproclamación vanguardista, el sujeto revolucionario, el rol de las direcciones, de los partidos, la conformación de los frentes (ni hablar de las concepciones neo-anarquistas, que niegan la pelea por el poder y la apropiación de los medios de producción y servicio por parte de las mayorías explotadas y sumergidas, y se contentan con generar modos de producción y reparto semiprehistóricos, que terminan legitimando la socialización de la miseria y siendo funcionales a los intereses de las clases dominantes). Algunos de los replanteos más osados de sectores revolucionarios que se consideran marxistas (e incluso leninistas) llegan al extremo de plantear casi la prescindibilidad de una direcciónal menos al principio del proceso, argumentando que la generación de un movimiento revolucionario puede darse independientemente de aquélla. Es más: hay corrientes de opinión que enfatizan que las revoluciones las hacen las masas, así, a secas; semejante frase no sólo es demagógica, sino también estrictamente falsa: las masas por sí solas (inmersas en la cultura impuesta por la burguesía, con todo lo que ello implica para el desarrollo de la conciencia de clase) no pueden hacer una revolución, para lo cual hacen falta varios atributos fundamentales: organización, dirección, conciencia de sí, conciencia para sí. Sin ellos, toda explosión popular no pasará de la categoría de estallido. Pruebas de ello sobran en la Historia, y la más reciente para los argentinos son las jornadas surgidas después del 19 y 20 de diciembre del 2001. Como aquéllos atributos sólo pueden introducirse hacia las masasdesde fuera de la cultura impuesta por las clases dominantes, sólo a través de la organización y la práctica de los que visualizan el cambio revolucionario del ordenamiento social como única salida para lograr una sociedad justa se podrá cumplir esa tarea (lo cual no implica que esa vanguardia se geste independientemente de los movimientos sociales –algo imposible-, sino que lo hace en relación dialéctica con ellos).

    Es a partir de ese razonamiento que surge la imprescindible necesidad de la herramienta política que genere las condiciones arriba descriptas. Para nosotros, esa herramienta se llama Partido de la Revolución, organización que hoy no existe y que hay que construir.

    Muchos dirán que la sola existencia del Partido de la Revolución no es condición suficiente, que también es necesaria la consolidación de un movimiento revolucionario cuyo horizonte sea la revolución y el socialismo: un argumento absolutamente certero y más que obvio. Pero lo que nos parece imposible de pensar es un movimiento revolucionario que se geste sin la participación de una herramienta política que determine su dirección hacia aquellos objetivos (mucho se ha polemizado sobre este punto y no es nuestra intención desarrollarlo aquí; sí estamos tomando posición al respecto).

    En síntesis, para nosotros el partido no es condición suficiente, pero sí completamente necesaria, para transformar las luchas reivindicativas de las clases explotadas en un movimiento revolucionario.

    Las características de la herramienta política

    La organización que pretenda seriamente producir un cambio revolucionario en la sociedad no puede desdeñar la teoría científica que mejor ha explicado el desarrollo de la historia humana, la explotación del hombre por el hombre, y que ha definido al proletariado como la única clase potencial y verdaderamente revolucionaria dentro del sistema capitalista: el marxismo. Tampoco –pensamos- al leninismo, como desarrollo de las tareas organizativas para la praxis. Por eso consideramos fundamental la reivindicación del marxismo-leninismo como fuente ideológica de toda herramienta que se precie de revolucionaria; por supuesto sumándole los valiosos aportes que la han enriquecido a través de los años. Casi está demás aclarar que dicha ideología es todo lo contrario a un dogma: más bien es una herramienta para la acción que niega la posibilidad de lo dogmático al plantear la historia como algo no estanco, sino en continuo desarrollo, y la relación dialéctica entre los sujetos de cambio y los procesos históricos.

    En definitiva, planteamos que la herramienta, como ya lo hemos venido desarrollando, debe definirse respecto a la ideología (marxista-leninista), a la identidad (comunista), a la estrategia (la Revolución) y al objetivo (el Socialismo para luego llegar al Comunismo).

    Si bien podemos esperar consenso entre los compañeros respecto de este planteo, la cuestión comienza a complicarse en cuanto a los trazos más finos. Y es que muchas visiones habrá al respecto, y es lógico que así sea, como también lo es respetar esas subjetividades si es que queremos ser coherentes con lo que declamamos: ¿cómo sostener sino que queremos terminar con el capitalismo, entre otras cosas, porque cosifica al ser humano, si no somos capaces de tolerar al compañero que tiene algún matiz respecto a los caminos a tomar para llegar al mismo objetivo que nosotros? En definitiva, lo que creemos debe ser premisa para el desenvolvimiento interno de una organización verdaderamente revolucionaria es el que está basado en el respeto al derecho que cada compañero tiene de hacer sus planteos, sin que ello le signifique ser coaccionado por ningún núcleo corporativo: es decir, en palabras más simples, “aparateado” por un grupo que se considera o actúa como si fuese el dueño de la verdad.

    En una organización de tal naturaleza, los lineamientos, las políticas, serán la síntesis de todas las subjetividades, y no la imposición de un grupo de “esclarecidos”. Eso no significa hacer una opción por el “horizontalismo”: estamos convencidos de que debe haber una Dirección, pues ésta es completamente necesaria para coherentizar el funcionamiento, hacerlo operativo y repartir responsabilidades. De esta manera, la Dirección no será un grupo de poseedores de la Verdad, sino un conjunto de compañeros –los más aptos a criterio del resto de la militancia- que deberá tomar decisiones en base a la voluntad de esa militancia y no de la suya propia. Si a ello le sumamos reglas claras (Estatuto) que establezcan periódos de tiempo de duración de mandatos de no más de cuatro o seis años por ejemplo, que además no permitan la renovación de los cargos directivos (pero sí su revocación en cualquier momento), la organización adquirirá dos atributos superadores: será objetivamente antiburocrática, y tendrá la necesidad de generar cuadros permanentemente.

    Además, el centralismo democrático sería por fin una realidad, y no la mascarada de un verticalismo a ultranza.

    Semejante organización sería un real salto cualitativo en la historia de las organizaciones que se declaman marxistas y revolucionarias en Argentina. Creemos que el método del verticalismo autoritario, las prácticas burocráticas, la no tolerancia a las diferentes opiniones entre los que sostienen un mismo objetivo – cuyo origen identificamos a partir de 1924 en la URSS, seguramente condicionado por procesos históricos que éstas líneas no se proponen discutir-, atravesó a todo el movimiento revolucionario mundial, tanto a los que adherían a tal concepción como a sus opositores acérrimos. Eso es lo que produjo (y produce) la dispersión que atenta contra el objetivo revolucionario. Eso es lo que debemos dejar atrás.

    Proponemos entonces una organización cuyo objetivo sea la lucha por el poder desde una perspectiva de clase, basada en la ideología del proletariado.

    Que se plantee como premisa construir referencialidad y legitimidad ante el pueblo, constituyéndose en vehículo y continente de sus sueños, sus reclamos, sus reivindicaciones y sus luchas, esas que nos permitan a la vez generar el poder popular necesario para aspirar a lograr aquellos cambios revolucionarios que son nuestro objetivo.

    Una organización que asuma la tarea fundamental de trabajar por la unidad de la izquierda revolucionaria y el campo popular.

    Una organización que esté en condiciones de dar batalla en todo terreno donde se desarrolle la lucha de clases.

    Una organización que en lo interno levante las banderas de la democracia proletaria, profundamente revolucionaria y antiburocrática, con mecanismos estatutarios que aseguren estos atributos.

    Una organización donde se respete a ultranza el centralismo democrático.

    Una organización donde el debate enriquezca y no sea motivo de ruptura.

    Una organización que respete las subjetividades de sus miembros, cuyos lineamientos sean la síntesis de todas ellas.

    Es decir, una organización cuyas políticas surjan del debate interno y fraterno de todos los compañeros.

    Dejando atrás el verticalismo autoritario, asumiendo la necesidad de la coherencia de una línea definida, podemos resumir:

    línea única sí (como síntesis), pensamiento único jamás.

    Si somos capaces de concretar tal organización, habremos dado un paso gigantesco para la constitución de la herramienta política y el movimiento revolucionarios que necesita nuestro pueblo para su liberación.

    ¡¡POR LA CONSTRUCCIÓN DE LA VANGUARDIA REVOLUCIONARIA!!

    ¡¡POR UN PRIMER CONGRESO DE TODAS LAS FUERZAS REVOLUCIONARIAS!!

    ¡¡POR EL SOCIALISMO Y EL COMUNISMO!!

    ¡¡VIVA EL PARTIDO COMUNISTA DE LOS TRABAJADORES!!

    COYUNTURA POLITICA INTERNACIONAL

    PRINCIPALES RASGOS Y ELEMENTOS.

    Un mundo de “Guerra Infinita”

    Tratando de contribuir a la ampliación de las fundamentaciones y posturas antiimperialistas nos esforzaremos por aportar a una debida caracterización y análisis sobre el nuevo esquema expansionista ideado sobre la base de la “Doctrina de Guerra Permanente” o “Guerra sin fin”, en el que se resume la actual teoría política imperial luego del atentado a las Torres Gemelas. Con ella, la pandilla neofascista encabezada por el imperialismo yanqui (y la complicidad y beneplácito del cipayaje internacional) ha presentado los parámetros sobre los cuales se intenta configurar a los “nuevos enemigos” del denominado “terrorismo internacional”.

    Una primera aproximación nos lleva a afirmar que estamos en presencia de una macabra operación de recolonización a escala planetaria fuertemente marcada por una lógica policíaca, totalitaria y guerrerista, que se corresponde con las definiciones que las cúpulas imperiales han elaborado para abordar la crisis integral que ha generado el carácter transnacional, reaccionario y depredador del “capitalismo globalizado”, que exhibe como única producción las pautas inmorales y degradantes de este presente de genocidio: miseria explosiva y sumisión.

    Las verdaderas intenciones del “gendarme global” apuntan a estructurar un mundo en el que las potencias imperialistas, con EEUU a la cabeza, continúen constituyéndose en garantes de los beneficios que sus burguesías obtienen de la globalización del Mercado. Para ello no sólo deben asegurar el desarrollo de sus capitales buscando la apertura permanente de mercados para sus productos y sus transacciones financieras, sino que también deben intentar mantener el nivel de consumo de sus sociedades para evitar estallidos dentro de sus propias fronteras, lo cual las obliga –ambas cosas- a ir a buscar en el resto del mundo aquellos recursos estratégicos que escasean en sus territorios o les resulte más barata su obtención. Esa búsqueda, ante la crisis provocada por el propio sistema capitalista y la consecuente resistencia de los pueblos –que también se ha globalizado-, toma rivetes extremos, pues no reconoce límites para el logro de los objetivos, lo que desenmascara la verdadera esencia del capitalismo: la barbarie. Particularmente para EEUU, lo que no es posible conseguir por medio de la dominación económica, se va a buscar por medios bélicos. Y para ello deben inventarse las causas y sus enemigos: así invadieron Afganistán e Irak, para voltear regímenes creados por ellos mismos (los Talibanes, Hussein) y señalan al terrorismo y a Bin Laden, socio de los Bush, financiado y entrenado por los EEUU durante la guerra fría. De esta forma han estructurado un mundo en estado de guerra permanente, sin límites geográficos y por plazos ilimitados. Bajo la amenaza de que “en esta guerra contra el terrorismo se está con nosotros o contra nosotros”, los nuevos “enemigos” son elegidos a la medida de los antojos e intereses imperiales: todo aquel que no acepte sumisamente su primacía hegemónica o levante su grito de rebeldía contra los designios del gran capital será constituido como “hipótesis de conflicto”, en las que caven Estados, fuerzas insurgentes, revueltas populares, campesinos en lucha, desocupados y toda otra postura o manifestación antiimperialista.

    Para el mantenimiento de su primacía hegemónica a cualquier precio el imperio impulsa el abandono de todos sus modelos políticos, ideológicos y diplomáticos típicos. Todas las doctrinas: 1) la de “bloqueo” al “peligro rojo” imperante en tiempos de bipolaridad y “guerra fría; 2) la tradicional fórmula de “equilibrio y legitimidad” acuñada por el otrora “halcón” de la política exterior norteamericana, el inefable Kissinger; 3) la “Doctrina de Seguridad Nacional”, de “Conflictos de Baja Intensidad” y las tesis reaganeanas basadas en la tarea de aniquilar toda posibilidad subjetiva de cambios revolucionarios alentados por los triunfos en Cuba y Nicaragua en Latinoamérica, han sido recreadas .

    La estrategia de Bush ha introducido la “novedosa” decisión de considerar que si no se logra imponer “su legitimidad”, el “equilibrio” deberá procurarse sin ella. Esto es, que EEUU se arroga el derecho de no atar sus manos a lo impuesto por el Derecho Internacional, ni a las resoluciones ni mandatos de los organismos internacionales, ni a las presiones que emerjan de las condenas y movilizaciones antiguerreristas y antiimperialistas: “Hoy los Estados Unidos gozan de una posición de fortaleza militar e influencia política sin paralelo, buscamos crear un balance de poder que favorezca la libertad humana”. “Haremos consultas, pero que no haya ningún malentendido: tomaremos cualquier acción que sea necesaria para defender la libertad y la seguridad de los Estados Unidos” (G. Bush en su discurso del 7 de Octubre de 2002, a un año de los ataques a Afganistán). He aquí el resultado: “guerras ilimitadas”, “unilaterales” y “preventivas”.

    Todo este andamiaje se construye sobre una variedad de mecanismos, pero fundamentalmente sobre tres pilares casi excluyentes y combinados entre sí:

    1) la implementación de la lógica de la guerra y el terror a toda escala (“la agresión es la mejor defensa” – “ir en búsqueda de los terroristas a cualquier lugar del mundo”).

    2) Conformación de verdaderos “Cuerpos de Prepotencia” puestos al servicio de toda gama de mentiras, chantajes, intrigas, presiones políticas, económicas y diplomáticas (ha quedado claro la descarada manipulación de la excusa sobre la existencia de “armas de destrucción masiva” en Irak y ahora Irán, y como fueron a parar al tacho de la basura todos los informes y recomendaciones de los inspectores de la ONU, y hasta el recurso de utilizar viejos videos trucados para justificar semejante agresión, tal como lo hizo el “progre” de la tercera vía Tony Blair).

    3) la declaración de una verdadera “guerra cultural” contra los pueblos mediante la utilización de una descarada manipulación mediática e informativa, y una gran operación de homogeneización de hábitos e ideas funcionales al “pensamiento único”.

    Los objetivos apuntados en la agenda imperialista actual se dirigen a naturalizar su rol de “policía global” y potenciar la paranoia del estado de “guerra infinita” contra los pueblos, que no solo apunta contra “terroristas organizados” sino también a destruir “planes y amenazas emergentes” como la situación planteada en varios países latinoamericanos en donde juegan un papel destacado los destacamentos aborígenes. Al mismo tiempo, trata de evitar la conformación de alternativas políticas populares que puedan capitalizar la crisis que se evidencia en su sistema de dominación y transformarlas en crisis revolucionarias, de ruptura con el orden capitalista decadente y esclerosado.

    Para esta estrategia resulta de vital importancia dominar el mundo y controlar las reservas de energía, que es a su vez la razón para controlar Europa y Asia, sus mayores competidores en la actual disputa por el poder mundial.

    Por supuesto, todo este atropello belicista genera lógicas de respuestas violentas. Tal como lo afirma Noam Chomsky “el gran dilema es que la violencia genera más violencia, y las víctimas potenciales de las armas de destrucción masiva y del terror van a usar las armas de los débiles, el terrorismo. Lo que sostengo es que si unos atacan los otros se van a defender. La gente busca alguna forma de defensa. Aunque, es claro, no pueden competir en fuerza militar con EE.UU., cuyo gasto en Defensa supera al del resto del mundo. Entonces el pueblo se vuelca a las armas que tiene a su disposición y esas son las armas del terrorismo. Es una cuestión simple de lógica.”

    El pasado proceso electoral en EEUU se vio condicionado y giró casi excluyentemente sobre esta temática. No hemos advertido mayores diferencias entre las posturas de Bush y las de su contrincante John Kerry que es la misma que la “doctrina Monroe”. Más allá del cacareo verborrágico ambos candidatos coincidieron plenamente en mantener la decisión de “perseguir y combatir al terrorismo en todo nivel”, y preanunciaron que no renunciarán al objetivo fundamental de sus ocasionales gestiones: mantener la dominación y el expansionismo guerrerista. Y aún mas, en sus debates televisivos no han disimulado para nada sus amenazas discursivas contra Cuba en la actual coyuntura, calificándolo como ‘ese país horrendo, el peor del mundo bajo la tiranía castrista’. Después de haber mantenido desde el inicio mismo de la Revolución toda una estrategia política basada en un bloqueo criminal, en la organización de todo tipo de atentados “terroristas” casi siempre diseñados, financiados y lanzados desde el mismísimo territorio estadounidense, y después de ser un país que albergó y alberga a conocidos terroristas contrarrevolucionarios, EEUU redobla su apuesta contra la Revolución Heroica.

    Es que la guerra y la ocupación de Irak está abriendo la Caja de Pandora y sus objetivos de “democratización” y “estabilidad territorial” están fracasando rotundamente, empeora la situación general de Medio Oriente amenazando con estallidos imprevisibles, y por lo tanto, EEUU necesita presentar un nuevo “mal terrorista” a combatir.

    Fidel Castro recientemente se ha referido al marco internacional de gravedad extrema generado en razón del proceso “globalizador” y la nueva escalada imperial: “La síntesis de cuanto he dicho expresa la profunda convicción de que nuestra especie, y con ella cada uno de nuestros pueblos, se encuentran en un momento decisivo de su historia: o cambia el curso de los acontecimientos o no podría sobrevivir. No existe otro planeta adonde podamos mudarnos. En Marte no hay atmósfera, ni aire ni agua. Tampoco una línea de transporte para emigrar en masa hasta allí. O salvamos la que tenemos, o habrán de transcurrir muchos millones de años para que surja tal vez otra especie inteligente que pueda iniciar de nuevo la aventura que ha vivido la nuestra”. (Del discurso pronunciado en ocasión del 45º aniversario del triunfo de la Revolución Cubana, en el teatro “Carlos Marx”, el 3 de enero de 2004).

    Pero sería una ingenuidad política suponer que estas doctrinas y políticas belicistas y genocidas son ensayos que se limitan a las grandes metrópolis imperiales. Muy por el contrario, debemos afirmar que existe una clara línea adoptada por el gobierno de Kirchner de alinearse –como sus antecesores- al gobierno de Bush en la llamada “lucha contra el Terrorismo” como parte de otras exigencias que denunciamos y repudiamos (intento de facilitar nuestro territorio para los operativos “Águila”, la posición ambigua frente al voto de condena internacional contra Cuba en Naciones Unidas, el envío de tropas a Haití, entre otros). También ha sido nítida esta política con la pretensión de Kirchner y la Cancillería de aprobar un proyecto de ley remitido por el entonces presidente Duhalde propiciando aprobar la Convención Interamericana contra el Terrorismo, adoptada en Barbados el 3 de junio de 2002 y elaborada en base a los nuevos parámetros de la “Guerra Permanente”. Otro tanto sucede con el tratamiento para la aprobación de otro Convenio Internacional Para la Represión de la Financiación del Terrorismo tan peligroso para los pueblos y sus luchas como el anterior.

    Todo este plan requiere de los revolucionarios un rechazo terminante y un esfuerzo militante inédito. Debe ser criticado de manera sistemática en cada instancia popular, institucional y política en la que participamos. Debemos elaborar toda una “pedagogía” que denuncie ante los sectores populares los peligros planteados por la actual doctrina neofascista de Bush y su banda imperial. En este esfuerzo debemos incluir como una prioridad insoslayable la oposición y el repudio a la implementación de estos planes contra el proceso libertario latinoamericano, que tienen en el ALCA, el PLAN COLOMBIA, el PACTO ANDINO, la APEC y los TLC bilaterales una expresión clara. Se requiere una actitud política mas decidida de solidaridad efectiva con la revolución cubana que experimenta día a día un aumento de las agresiones criminales y desestabilizadoras con las permanentes provocaciones contra su soberanía y las conquistas revolucionarias. Debemos jerarquizar un trabajo de esclarecimiento sobre las luchas y proyectos de la insurgencia colombiana, de los zapatistas y del pueblo venezolano con la importante experiencia política que realiza junto al gobierno de Chávez.

    Pero, en lo esencial, debemos cuestionar la sumisión de las clases gobernantes, que bajo la vigencia y el relanzamiento de recreadas “relaciones carnales” con el Imperio, favorecen e impulsan un alineamiento a rajatabla con los nuevos planes de anexión y dominación, y las recetas contrainsurgentes contra las luchas populares en nuestro país y en pueblos hermanos que se avecinan de manera inevitable.


    ------------------------------
    No hay Revolución sin Revolucionarios
    Los revolucionarios de todo el mundo somos hermanos

    Jose de San Martín


    "Toda nuestra acción es un grito de guerra contra el imperialismo y un clamor por la unidad de los pueblos contra el gran enemigo del género humano: los Estados Unidos de Norteamérica. En cualquier lugar que nos sorprenda la muerte, bienvenida sea, siempre que ése, nuestro grito de guerra, haya llegado hasta un oído receptivo y otra mano se tienda para empuñar nuestras armas, y otros hombres se apresten a entonar los cantos luctuosos con tableteo de ametralladoras y nuevos gritos de guerra y de victoria."
    Comandante Ernesto "Che" Guevara

    "En las peleas callejeras hay dos tipos de golpeadores. Está el que pega, ve sangre, se asusta y recula. Y está el que pega, ve sangre y va por todo, a matar. Muy bien, muchachos: vengo de afuera y les juro que hay olor a sangre"
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    Re: Partidos marxista -actuales- según su origen

    Mensaje por Razion el Mar Mayo 01, 2012 2:49 am

    Continúa del PCT

    Del Partido Comunista de los Trabajadores:

    Spoiler:

    Argentina: un ciclo de crisis sin nuevos alumbramientos

    El derrocamiento popular del Gobierno de la Alianza y el surgimiento de uno de los procesos históricos más relevantes en la creación de nuevas concepciones y prácticas de lucha y organización popular, mostró la verdadera dimensión de la crisis capitalista en Argentina: el agotamiento de todo un ciclo histórico de crisis en el plano de la dominación política en manos de los partidos burgueses, y las diversas variantes de centro-izquierdas, cuyos proyectos y principales referentes exponen en ese marco sus rotundos fracasos políticos ante las aspiraciones populares, y expresan la práctica política de una Argentina que muere y que fue cuestionada bajo la consigna unificadora del ¡Que se vayan todos!.

    Una etapa relevante de este ciclo histórico del capitalismo en la Argentina es el genocidio inicial perpetrado por el terror dictatorial contra el importante nivel de la acumulación de organización y conciencia de cambio generados en las experiencias políticas de los ’60 y ’70. El proceso del terrorismo de estado fue transformado en el acta de fundación y en condición indispensable para la ejecución de la reconversión neoliberal en nuestro país.-

    Es desde aquel momento que nuestro país ha sido subordinado a una nueva fase de la transformación del capitalismo transnacional, y sufre una profunda reestructuración de las relaciones económicas y sociales que causan una brutal polarización económica, social y cultural, cuyo desarrollo y continuidad ha generado la más salvaje concentración de las riquezas y un proceso de exclusión sin precedentes.-

    La estrategia política de impunidad concebida por el Imperio y las clases dominantes en beneficio de los ideadores y ejecutores de este primer plan criminal, es un componente estructural del modelo de dominación instalado en los ’80 bajo las “Democracias Restringidas”, y ha servido de instrumento no solo para consagrar la más repugnante falta de castigo a los genocidas, sino también para intentar instalar en lo más profundo de la conciencia popular su verdadera significación cultural: que el poder hegemónico es “invulnerable”, que es imposible generar alternativas al mismo y que es sumamente peligroso atreverse a intentarlo.-

    El proceso político abierto desde el ’83 a nuestros días, lejos de significar una ruptura con la lógica impuesta por la dictadura, se transformó en un cauce de continuidad de las “ideas fuerza” neoliberales, contribuyendo al genocidio continuado bajo una gobernabilidad plenamente identificada con “pactos” de defensa y compromiso con el curso neoliberal, que ha llevado a la existencia de un Único Partido del Sistema en nuestro país.-

    De un lado quienes cultivaron la cultura de “lo posible” en la política ante la “pesada herencia” de la dictadura e hicieron apología sobre la imposibilidad de cambiar la “desfavorable correlación de fuerzas”. Chantajearon al movimiento popular en sus luchas bajo la amenaza de “esta democracia o el caos” e impulsaron la versión de “los dos demonios” por la que pretendieron igualar las responsabilidades por la violencia política de los ’70. Esta concepción de gestión política ideó y ejecutó un primer capítulo de impunidad vergonzante del Punto Final y la Obediencia Debida, y claudicó ante el Pacto de Olivos, verdadero instrumento de galvanización de la trasnacionalización económica ( Deuda Externa, ajustes antipopulares, privatizaciones, flexibilización laboral), de la consagración institucional de la impunidad, y de la recreación de los mecanismos para el aseguramiento de la gobernabilidad del sistema en instancias de crisis económicas, sociales y político-institucionales (decretos de necesidad y urgencia, súper-poderes, gastos reservados, etc.).-

    Desde otro estilo, quienes han practicado la apología y el fundamentalismo de la victoria de la “modernidad” del libre mercado, la “muerte de las ideas” y el “fin de la historia”, y han pretendido institucionalizar la cultura de “lo imposible”, esto es, la no visualización –en el imaginario popular- de otro camino que no sea el de eternización de este presente de sojuzgamiento.

    Promotores de una cínica demagogia –natural- contestaron a las esperanzas populares con “cirugía mayor sin anestesia”, “relaciones carnales” e “indultos pacificadores”, y vanguardizaron un vertiginoso proceso de reconversión antinacional y antipopular, que los ha erigido en hacedores de la década mas infame de nuestra historia.-

    Con la huida política de la Alianza se derrumbaron, estrepitosamente, el cúmulo de esperanzas populares generadas ante el “progresismo de los consensos” que anticipaba el advenimiento de una gestión política guiada por las teorías del “tercer dominio” o del “tercer sector” o de la “tercera vía”. Teorías que se apartan decididamente de los planteos de ruptura y superación de la crisis capitalista y se auto limitan a la ilusión de “compatibilizar” los rasgos voraces y represivos del “Estado-Penitencia” y del “Dios Mercado”. Estas ideas políticas acotadas a procurar el “reequilibrio” ante la tremenda polarización social, a “moderar” tibiamente los “excesos” del Estado y del mercado, han quedado diezmadas ante la realidad de los hechos históricos.

    La supuesta “cruzada de moralización” contra la corrupción e impunidad enquistada en el aparato estatal y en contra de la violencia inusitada de los mercados ha terminado abonando el campo de continuidad de las políticas conservadoras. Ha fracasado el culto a las “recetas humanizantes”, y ha quedado demostrado, dolorosa y trágicamente, que una verdadera alternativa popular no puede reducirse a la tibieza de pretender imponerle “reglas a la globalización” o “saneamiento a la macroeconomía”, sino que debe plantearse reinventar una nueva sociedad que derive del protagonismo popular, refundar un nuevo Estado, una nueva economía y nuevas relaciones sociales sobre otros principios, otros valores y otra ética

    UN ESTADO REVOLUCIONARIO, DE NUEVO TIPO.

    Se ha manifestado como poco moderno y eficaz el supuesto “tercer camino” que conduciría a la reimplantación de un pasado capitalista “menos brutal”, que solo se propone “limar” algunas nefastas aristas, “dosificar” el ritmo de los ajustes o “paliar” ciertos efectos brutales del modelo, posibilidad histórica que ha sido negada desde las entrañas del mismo sistema y por el proceso político real en curso.-

    La coyuntura

    En el campo específico de análisis de este ciclo de crisis se cruzan las distintas lecturas que dentro del movimiento social y la izquierda se realizan. Se parte en general de un acuerdo compartido: el reconocimiento de la existencia del fenómeno. Pero las diferencias se ahondan cuando se da paso a la polémica sobre la naturaleza y carácter de esta crisis y a los caminos tácticos elegidos para acumular en un sentido profundo de cambio. Conformadas las corrientes por sujetos pensantes, es lógico y legítimo que así sea; el problema se presenta cuando quienes sostienen las distintas visiones lo hacen desde posturas autoproclamatorias, como poseedores de la Verdad Revelada, práctica que conduce a la división y al sectarismo.

    Partidarios de abrir una discusión que fortalezca la salud del movimiento de izquierdas, nuestra intención será aportar fraternalmente desde una lectura propia al debate abierto por los datos y realidades de la coyuntura. No pretendemos con ello enumerar verdades reveladas, sino intentar respuestas a las interpelaciones que el escenario de crisis no resuelta nos presenta, y conformar un cuadro de previsiones sobre los contextos posibles en los que ésta puede desenvolverse.

    Partimos de la noción básica de que toda crisis en el bloque de poder no necesariamente representa una “crisis orgánica”. En el caso de nuestro país se puede afirmar que ésta se expresa no de manera repentina sino como producto de un prolongado proceso de maduración, pero que todavía no manifiesta un rasgo inherente y fundamental a ella: la coexistencia de una “crisis de hegemonía” en las clases dirigentes, por un lado, y por otro la aparición de un “nuevo sistema hegemónico” que logre direccionar el proceso de la lucha de clases hacia una ruptura con el orden capitalista. Las luchas, las movilizaciones y “puebladas” protagonizadas han exhibido, en general, rasgos de espontaneidad inorgánica y carencia de autonomía en relación a los mecanismos de captación y control que resguardan el sistema. De esta manera, a las clases dominantes les resulta todavía posible recrear todo tipo de manipulaciones y maniobras para “cauterizar” los caminos abiertos por la rebeldía popular, bloquear las posibilidades políticas de una alternativa popular revolucionaria y empujar otra vez a las clases subalternas a la pasividad política.

    Las perturbaciones y desobediencias instauradas por la revuelta popular del 2001 pudieron ser – transitoriamente- acotadas, contenidas y castradas de toda perspectiva de cambio político real. Los temas de la agenda popular orientados por el “que se vayan todos” fueron paulatinamente desmontados y conducidos a la reinstalación de la “normalidad institucional” que concluyó con el “nos quedamos todos”. Para ello el poder echó mano a variados mecanismos de control y disciplinamiento combinados:

    1) Un dato no menor que debe necesariamente puntualizarse es el que refiere a la conservación del control y dirección del aparato del Estado, cuya utilización fue dirigida a impedir toda posibilidad de desarrollo alternativo popular y revolucionario. Un componente inicial de esta operación fue el empleo del método históricamente preferido por el poder en nuestro país: el terror de estado. Los asesinatos del Puente Pueyrredónson fundacionales de un nuevo momento político, se ejecutan con carácter anticipatorio buscando hacer calar el chantaje represivo sobre la protesta y movilización popular y favorecer al reestablecimiento paulatino de la “estabilidad y el orden” del sistema burgués. En el actual período el método de represión estatal consiste en desplegar un discurso de “disciplinamiento autoritario” y su consecuente práctica de la política del garrote sobre la protesta social (Las Heras, Haedo, los trabajadores del Subte son claros ejemplos de ello), incrementando la descalificación de las posturas de lucha bajo el recurrente chantaje de “gobernabilidad o caos”. Esta tarea está a cargo de los principales exponentes del gobierno mediante arengas de desautorización hacia todo espacio u organización popular que mantiene una actitud de cuestionamiento y de movilización ante la no resolución efectiva de los problemas de fondo. Se ha profundizado el plan de persecución y hostigamiento hacia los que luchan mediante métodos de intimidación, amenazas y hasta la reedición de torturas y vejámenes. Se imparten directivas expresas de judicializar a dirigentes y luchadores populares y se impulsa parlamentariamente la sanción de las leyes regresivas de la “propuesta Blumberg” que intenta legitimar como verdad ideológica y cultural la siguiente ecuación: pobreza = delincuencia; delincuencia = “inseguridad”. Con esta ideología se promueve la manufactura del miedo en la población que justifica el control policial que garantiza al sistema, y se criminaliza a los oprimidos y no a los causantes del genocidio político y social.

    2) Produjo toda una reestructuración de sus programas y compromisos con las clases populares, acorde con la debilidad congénita que la profunda crisis de representación política había generado y a la descomunal carestía y hambruna que azotaba a los excluidos. Por este camino se institucionalizan y nacionalizan mecanismos de asistencia clientelar y de control social, cuyas consecuencias y dimensión siguen siendo un tema de actualidad polémica dentro del movimiento popular y piquetero.

    3) Depuró y recreó las bases de la dominación política mediante la renovación de consenso electoral pasivo para reinstalar estados temporales de “gobernabilidad” funcionales a la continuidad de sus recetas ajustadoras y represivas. Para ello, el bloque de poder propagandizó hasta el hartazgo una “única idea”: ubicar la disputa política central por la superación de la crisis en el terreno que éste ha utilizado de manera principalísima en los últimos 20 años: el electoral.

    La “metamorfosis” operada en las fuerzas políticas tradicionales representaba la táctica elegida para dilucidar cual de sus intelectuales aseguraba mejor el sostenimiento del nuevo consenso. Entre los tres candidatos del PJ y los tres de la UCR se condensaba el “corralito de crisis” con todo tipo de ofertas e ilusiones: derecha autoritaria y dolarizadora, proyectos “nacionales y populares”, “progresismo decente”, “capitalismo serio” con “gobernabilidad alternativa”. En todas sus fórmulas y adhesiones se ha verificado una confluencia activa con el partido militar, los sindicalistas “gordos” y la derecha vernácula.

    La amañada y condicionada llegada de Kirchner al gobierno significó, objetivamente, un claro debilitamiento del nivel de consenso pasivo obtenido en anteriores oportunidades (Alfonsín-Menem-Alianza). Abierto el nuevo escenario las clases dirigentes se esfuerzan por presentar al gobierno como la superación de la desgastada maquinaria neoliberal que ha consumado gran parte del “trabajo sucio” en nuestro país. En este terreno intentan sobredimensionar el impacto de algunas medidas parciales adoptadas sobre temáticas muy sensibles al sentimiento popular (DDHH, Justicia, integración regional y otras), pero la tozudez de los acontecimientos aportan datos y realidades que muestran a las claras que lejos de operarse “rupturas” con los modelos políticos neoliberales que nuestro pueblo ha padecido, se afirma y consolida una clara línea de “continuidad” de lo ya conocido. Un dato relevante del nuevo esquema es la dualidad entre las formulaciones discursivas y las conductas políticas reales: se proclama en simposios, conferencias y hasta en declaraciones conjuntas con el PT de Brasil (el denominado “Consenso de Buenos Aires”) que los “nuevos” objetivos de los estados y gobiernos deben establecerse en antagonismo con los dictados del llamado “Consenso de Washington”, verdadero decálogo del neoliberalismo. Estas rimbombantes declaraciones plantean en la letra “proteger a los sectores más vulnerables” y “apoyar el potencial crecimiento de la economía que no debe hacerse a costa del incremento de la desigualdad”. Lula y Kirchner reconocen que “muchos problemas que hoy nos aquejan reconocen una base en los fuertes desequilibrios y desigualdades, y que la pobreza no se resuelve con planes asistenciales”. A este discurso también se a sumado el “progresista” Frente Amplio uruguayo con Tavaré Vazquez. Pero seguidamente aparecen los contramensajes de las conductas concretas y de las finalidades políticas reales de estos actores apuntando hacia metas muy distantes del discurso gubernamental. En el caso de la Argentina, podemos enumerar: 1) seguir colocando al Estado argentino como instrumento gerencial al servicio de la tasa de ganancia de los grupos trasnacionales concentrados, y subordinarlo al plan de eternización del ajuste mediante la sumisión incondicional a las exigencias imperiales en materia de endeudamiento externo (esto más allá del megapublicitado “pago adelantado” al FMI, pues nuestro país sigue dependiendo del capital externo para “desarrollarse”, además de que se siguen pidiendo préstamos a los organismos de crédito internacionales) 2) la imposición de una presión fiscal muy alta ; 3) un nivel decreciente en el gasto público junto a una no recomposición real de los salarios y jubilaciones; 4) la desaparición en el horizonte de toda posibilidad de impulso del consumo popular ; 5) la ampliación de la esclavización laboral y el desempleo. En definitiva, recaudar para la corona, preservar la tasa de ganancia de los poderosos, ajustar a perpetuidad, reprimir y judicializar las rebeldías populares y recrear todo el control y contención social pasan a ser los pilares sobre los que se asienta el rol y la política real del actual gobierno.

    Tras conceder una etapa inicial de “tregua” al nuevo gobierno, una parte sustancial del movimiento social y político se ha integrado de manera activa a “construir una herramienta política” desde el oficialismo, que contribuya a “organizar y estructurar el consenso popular que el Presidente y sus políticas concitan.” (del documento político “La Hora de los Pueblos”, elaborado y suscripto por diversas organizaciones políticas y sociales que participan de esta iniciativa). Las fundamentaciones que esgrimen los inspiradores del “kirchnerismo no peronista” –como parte de la reconversión de los partidos políticos tradicionales- combinan chantajes conceptuales, mentiras y tergiversaciones, cuya manipulación forma parte de toda una tradición en la política argentina, con una errónea lectura de los resultados globales de la política y una incorrecta caracterización del gobierno del supuesto “Proyecto Nacional”. Por ejemplo, otra vez se vuelve a esgrimir la teoría de la “maldita herencia recibida” para justificar la negación a emprender un verdadero rumbo político de dignidad y soberanía, y para fustigar a los “irresponsables” (en este campo ubican tanto a las expresiones de la derecha como de la izquierda por igual) cuya ceguera e impericia no les permite vislumbrar que se presenta “una nueva oportunidad histórica…… comparable a la que vivimos en los años 40.” (SIC). De la mano de estas definiciones alientan a alinearse acríticamente detrás de la transversalidad “AHORA O NUNCA”,supuestamente para cerrarle el paso a un sigiloso y conspirativo “poder de las tinieblas” que tendría como meta principal “desgastar la autoridad presidencial para empezar a construir el neo-menemismo –macrismo la nueva derecha-…… y meter al presidente en el “corralito de la prudencia y chirolizarlo”. Si esta tarea no se completa, según esta maniquea versión, los grupos de poder y la derecha bajo un “pacto de dinosaurios” impondrán sus políticas. Sin ubicar a estas concepciones y orgánicas en el campo enemigo (pero sí subrayando que son funcionales a la derecha y el poder) hay que responderles desde las propias enseñanzas acumuladas en la historia por el movimiento popular y las izquierdas. Recordar que el mismo e idéntico chantaje propuso Alfonsín agitando el fantasma del posible “retorno al terror dictatorial”. Su colega de pactos, Carlos Menem, también manipuló la conciencia de masas con la imagen de “un país incendiado por la hiper-inflación”. Ni hablar de la última “cruzada ética” aliancista para gritarle “chau” a la “fiesta menemista”. Los resultados políticos prácticos están a la vista, el avance y consolidación de las imposiciones del poder y la derecha: traiciones, ajustes, impunidad, corrupción, desvastación, empobrecimiento y muerte. Por correlato con todas estas razones también cuestionamos la errónea caracterización que del gobierno nos presentan estas corrientes “nacionales y populares”, al que identifican como “cualitativamente diferente” a todos los anteriores. Según esta extravagante versión “El gobierno de Kirchner no es una concesión graciosa de nadie sino la profundización de las luchas populares contra el modelo neoconservador,……una conquista del pueblo e intérprete de muchos de sus reclamos…..”. Muy lejos de este marco de pensamiento mágico proponemos refrescar algunos elementos fundantes del actual gobierno: 1) Fue, en su momento, una versión devaluada de la propuesta principal del PJ que apuntaba a un exponente y discípulo ejemplar del menemismo: el “Lole” Reutemann; 2) Sus Intelectuales orgánicos fundamentales poseen una nítida conducta de adhesión y defensa de los principales postulados del neoliberalismo, y han integrado activamente sus expresiones políticas (menemismo, duhaldismo, cavallismo, y otras). 3) Formula el proyecto de un “capitalismo nacional” sin cuestionar en absoluto, en el plano de la política concreta, lo ya acumulado y consolidado por el proceso de reconversión regresiva operado desde la dictadura hasta nuestros días. Y mas, se intenta una prédica ilusoria e inviable: desarrollar un modelo “autónomo y distributivo” sin producir confrontaciones con el poder y su tasa de ganancia, sin ruptura alguna con la lógica depredadora y excluyente del capitalismo “global”, sin cuestionamiento de los parámetros culturales diseñados en las catedrales del imperio. 4) La tan mentada “transversalidad” implica un plan político de reformulación de alianzas sociales y políticas que apuntan a reotorgar al PJ un rol hegemónico, lo mas estable y duradero posible, como partido y dirección única del Estado. Esto queda claro en el traspaso al kirchnerismo de innumerables cuadros y punteros que huyen de los devaluados menemismo y duhaldismo, los cuales son recibidos con los brazos abiertos (ejemplos que van desde Solá a Moyano, desde De La Sota a Barrionuevo). Su misión en la actual etapa es demostrar capacidad de “gobernabilidad” sin afectación de los intereses y planes imperiales, y probar aptitud política para dominar y controlar cualquier peligro de inestabilidad creado por las clases populares.

    Por lo tanto, rechazamos la definición política que insinúa que estamos ante “un gobierno cargado de tensiones y en disputa”. Esta visión ubica a la derecha “fuera” y “al acecho” y no como un componente orgánico del actual proceso, y a un supuesto gobierno popular “desligado y ajeno” al principal partido burgués que vanguardizó la implementación de las recetas neoliberales.

    La ausencia de una alternativa con respaldo y reconocimiento popular, contenedora de la basta diversidad que anida en la rebeldía popular, la confusión y baja subjetividad reinantes, los precarios niveles de organización y coordinación unitaria, mas las limitaciones y vicios históricos que se reproducen al interior de la izquierda tradicional, potencian las posibilidades de que el capitalismo decadente supere sus dificultades sin el alumbramiento de una crisis revolucionaria que abra cauce a la perspectiva de un nuevo poder en la Argentina.

    ¿Podremos imaginar un futuro ciclo de crisis provocado por la iniciativa organizada y planificada por las clases subalternas? ¿Podrá la estrategia de unidad de las fuerzas populares y las izquierdas revolucionarias dejar de ser una consigna y un redundante discurso para constituirse en una nueva referencia e identidad política de masas? ¿Acertaremos en los planes y métodos de organización del sujeto popular que mejor contribuyan a la acumulación política-alternativa-revolucionaria? ¿Seremos capaces de lograr en nuestra militancia las transformaciones subjetivas necesarias para una práctica y pensamiento político basados en valores antagónicos a los instalados por la cultura capitalista? ¿Seremos capaces de superar el estado de vejez conceptual y metodológica que nos aqueja como izquierda? El establecimiento de los posibles caminos (y atajos) que elegiremos para responder a estos interrogantes deberá presidir cada instancia de debate y práctica militante. No apostamos a fórmulas abstractas y blindadas, sí a creaciones heroicas y apasionadas que demuestren en la práctica su capacidad de conmover y convocar a cientos de mujeres y hombres a conquistar una nueva sociedad.

    El Partido Comunista de los Trabajadores se propone trabajar en ese sentido

    ¡¡VIVA EL PARTIDO COMUNISTA DE LOS TRABAJADORES!!

    ¡¡POR UN CONGRESO DE LAS IZQUIERDAS REVOLUCIONARIAS!!

    ¡¡SOCIALISMO O BARBARIE!!

    ¡¡VENCEREMOS!!

    Partido Revolucionario Guevarista

    A los trabajadores y el pueblo
    A los militantes revolucionarios
    Los días 14 y 15 de julio del 2007, quienes hasta ahora militamos en el Partido Comunista de los Trabajadores y en Refundación Comunista, reunidos en congreso, hemos dado cumplimiento al compromiso que asumimos públicamente en enero de este mismo año, cuando anunciábamos nuestra intención de autodisolvernos y construir una única organización. Hemos trabajado muy duro y hoy podemos decir que hemos cumplido.
    HOY SOMOS UNA SOLA ORGANIZACIÓN
    A partir de hoy nuestra fuerza ha pasado a denominarse “Partido Revolucionario Guevarista” Porque rescatamos en el Che la esencia del comunismo, la voluntad de lucha y el compromiso hasta el final con los trabajadores y el Pueblo. Al ponernos este nombre no nos apropiamos de nada. Tampoco pretendemos rescatar al CHE, por el contrario, somos concientes de que es el CHE el que debe rescatarnos a nosotros, desde sus ideas y ejemplo, para que nosotros podamos llegar a ser verdaderos revolucionarios.
    Para nosotros esto no puede significar otra cosa que debemos ser dignos de semejante nombre, que tenemos que llegar a ser como el Che en nuestras convicciones, conductas y heroísmo. La historia será la encargada de juzgar si somos dignos de portar semejante nombre. De nosotros depende.
    Nacemos sin autoproclamarnos el Partido de la Revolución, pues partimos de la base que éste será una construcción colectiva e histórica de los militantes revolucionarios. Pero si estamos seguros que este paso que hoy damos constituye un aporte a la tan ansiada unidad de los revolucionarios y es nuestro mayor deseo que esto aliente a otros destacamentos a profundizar este camino.
    Nacemos afirmando que el carácter de la revolución en nuestro país es socialista, que la tierra, las fábricas, los bancos deben estar en manos de los trabajadores.
    Nacemos afirmando que nuestra lucha es para que la Clase Obrera y los sectores populares conquisten el poder.
    Que esta revolución no sólo debe transformar las bases económicas de esta sociedad, sino que también debe transformarnos en el proceso a cada uno de nosotros en EL HOMBRE NUEVO.
    Que por lo tanto, la tarea que nos planteamos llevar a su termino es la de contribuir a la derrota de la burguesía y el imperialismo, en función de esto nos comprometemos a realizar todos los esfuerzos necesarios para elevar a nuestra clase a la conciencia revolucionaria y socialista.
    Nos comprometemos a aportar nuestros esfuerzos a la construcción del partido revolucionario, a la construcción del frente antiimperialista y anticapitalista y a la organización de la violencia popular revolucionaria del pueblo para la conquista del poder.
    Para llevar adelante esta lucha nos inspiramos en los ejemplos de San Martín, Bolívar, Moreno, Martí, Santucho, el CHE y tantos más que en la historia de nuestros pueblos aportaron su capacidad, inteligencia y la vida en la lucha por la revolución.
    Sabemos compañeros que el camino que emprendemos es duro y estará lleno de obstáculos y dificultades ya que el enemigo tiene poderosos intereses que defender y acecha y reprime sistemáticamente a quien intenta arrebatarle su poder. Pero estamos dispuestos a hacerlo, a recorrer este camino convocamos a todos los compañeros.

    HASTA LA VICTORIA SIEMPRE
    PATRIA O MUERTE
    SOCIALISMO O BARBARIE

    http://partidorevolucionarioguevarista.org/documentos/bases.htm


    ------------------------------
    No hay Revolución sin Revolucionarios
    Los revolucionarios de todo el mundo somos hermanos

    Jose de San Martín


    "Toda nuestra acción es un grito de guerra contra el imperialismo y un clamor por la unidad de los pueblos contra el gran enemigo del género humano: los Estados Unidos de Norteamérica. En cualquier lugar que nos sorprenda la muerte, bienvenida sea, siempre que ése, nuestro grito de guerra, haya llegado hasta un oído receptivo y otra mano se tienda para empuñar nuestras armas, y otros hombres se apresten a entonar los cantos luctuosos con tableteo de ametralladoras y nuevos gritos de guerra y de victoria."
    Comandante Ernesto "Che" Guevara

    "En las peleas callejeras hay dos tipos de golpeadores. Está el que pega, ve sangre, se asusta y recula. Y está el que pega, ve sangre y va por todo, a matar. Muy bien, muchachos: vengo de afuera y les juro que hay olor a sangre"
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    Re: Partidos marxista -actuales- según su origen

    Mensaje por Razion el Mar Mayo 01, 2012 3:05 am

    Del Partido de la Liberación (en realidad de los ex VC, considero que será extensivo al PRml a cuya página no estoy pudiendo acceder, en la cual si no me equivoco había un resumen histórico interesante).


    Spoiler:
    El Partido de la Liberación (PL) fue fundado el 5 de abril de 1965, fecha en que apareció el primer número de "No Transar" como órgano de prensa de la organización, llamada por entonces Vanguardia Comunista-VC. Las reuniones fundacionales se hicieron en la casa de Antonia Cristina, en la calle Nicasio Oroño de barrio de Caballito, Capital Federal.

    Antonia es la madre de Roberto Luis Cristina (usó por muchos años el seudónimo de Guillermo Juárez en la labor clandestina), quien fue uno de los fundadores y desde 1968 Secretario General. El grupo lo integraban también Rubén Kriscaustky, Elías Semán, y otros jóvenes provenientes de la Juventud Socialista y el PSAV (Partido Socialista Argentino de Vanguardia). Ellos son mártires revolucionarios del Partido ya que fueron desaparecidos por la dictadura militar en 1978 junto a muchos de nuestros militantes.

    Los fundadores no eran muchos. Apenas una docena de estudiantes e intelectuales que radicalizaban sus posiciones políticas e ideológicas al calor de las luchas de entonces en la Argentina y el mundo. Nuestro caso comprueba el valor general de la intelectualidad revolucionaria como puente entre el socialismo científico y el movimiento obrero.

    La aparición de VC tenía un marco concreto que lo rodeaba. En lo nacional estaba a la vista el fracaso de la democracia burguesa. El gobierno de Illia (1963-1966) había surgido de la proscripción del peronismo y sólo con el 25% de los votos, afectado por la crisis en 1965. Por otro lado estaba en dificultades el peronismo, el partido de la burguesía que controlaba al grueso de los trabajadores y los sindicatos. En 1964 había fracasado el "operativo retorno" del general Perón, mandado de vuelta a España desde el aeropuerto de El Galeao, en Brasil.

    Había muchas luchas obreras. Desde la toma del frigorífico Lisandro de la Torre hasta el plan de lucha de la CGT con ocupaciones de fábricas. El reformismo, cristalizado en la dirección de Victorio Codovilla y Rodolfo Ghioldi, había vaciado de contenido revolucionario al Partido Comunista. Se unió en 1945 a la embajada norteamericana de Spruille Braden y la Unión Democrática. Así regaló el movimiento obrero a la conducción justicialista burguesa. Por eso era imprescindible construir un partido marxista-leninista por fuera del PC.

    El 28 de junio de 1966 las Fuerzas Armadas dieron el golpe militar bautizado como "Revolución Argentina" con un jefe pentagonista, el general Juan Carlos Onganía. La intervención de las universidades, el asesinato del estudiante Santiago Pampillón en setiembre de aquél año en Córdoba, la "noche de los bastones largos" donde se reprimió a estudiantes y docentes porteños, etc., echó más leña al fuego. La falta de libertades democráticas movió a la lucha para conquistarlas. Y los partidos políticos patronales y reformistas demostraban que no eran el cauce adecuado para lograrlo.

    Elías Semán, secretario general del Partido entre 1965-1968, redactó un documento muy importante que definía la línea política de VC: "Abajo la dictadura militar proyanqui de Onganía".

    El marco internacional también era muy favorable para la emergencia de una nueva izquierda. La década del ´60 estaba teñida por el avance impetuoso de los países socialista como China, Cuba y Vietnam, entre otros. Para el círculo de jóvenes que venía de PSAV tuvo una extraordinaria influencia la revolución socialista cubana, que conmovió a todo el continente. Cuba fue un gran estímulo al surgimiento de la corriente revolucionaria en nuestro caso y muchas otras organizaciones. Elías Semán escribió en 1961 el libro "Cuba miliciana".

    También progresaba el combate de los movimientos de liberación nacional an Asia, Africa y América Latina, sin olvidar el "Mayo Francés", la lucha estudiantil y los Panteras Negras en Estados Unidos, el desplome de la dictadura zalazarista en Portugal, etc.

    En 1968 viajó a la República Popular China la primera delegación partidaria. Fue presidida por Elías Semán. Volvió impresionada por la ola revolucionaria de los guardias rojos de la Revolución Cultural Proletaria y el aire internacionalista que se respiraba en Pekín. Las opiniones de los camaradas chinos sobre el trabajo de masas nos ayudaron a corregir una incipiente desviación militarista rural que se estaba incubando en VC.

    Esa corrección nos impulsó a centrarnos en el proletariado industrial, por lo que varios cuadros y militantes marcharon a fábricas. Uno de ellos, Jorge Weisz, estudiante de 5º año de Ingeniería de Buenos Aires, dejó sus estudios y fue como electricista al ingenio Ledesma, en Jujuy, propiedad de la oligárquica familia Arrieta-Blaquier. Rubén Kriscautsky fue a Córdoba, atendiendo a los contactos del IME-Fábrica Militar de Aviones. Elías Seman vivió en Saladillo, un barrio obrero de Rosario ligado al Frigorífico Swift. En el ´70 el Secretariado Nacional se instaló en Córdoba, a la que llamó "el corazón rojo de la Patria".

    Los partidos políticos no se fundan como mero acto de voluntad. Ni menos aún perduran así por que sí. La aparición de VC tuvo aquellas nacionales e internacionales. A la vez fue una señal de que se venían tiempos revolucionarios. La década del ´70 abierta por el boceto insurreccional del Cordobazo de 1969, corroboró que la izquierda revolucionaria era parte de algo nuevo en la situación política.





    Vanguardia Comunista vivió un primer período como círculo de propaganda de ideas socialistas y comunistas. Pero estaba determinada a ligarse al movimiento obrero, tarea en la que logró paulatinos progresos. En Acindar y Swift de Rosario, IME de Córdoba, Ledesma de Jujuy, Tensa de Buenos Aires, etc., nuestros militantes hicieron sus primeras experiencias en ligarse a las huelgas.

    Esa militancia maduró desde el ´70 en adelante, fructificando en Sitrac-Sitram, Transax, Ledesma, Rigolleau, Astilleros Rio Santiago, Municipales de Sáenz Peña, sindicato de empleados públicos de Salta, etc.

    El Partido hizo un aporte muy significativo a la aparición y extensión del clasismo en la Argentina. En este trabajo en el movimiento obrero, Vanguardia Comunista tuvo una mejor política y más consecuente que las de otras expresiones revolucionarias, incluido el PRT dirigido por Mario Roberto Santucho.

    En cada una de aquellas fábricas nuestros militantes encabezaron a los trabajadores. Jorge Weisz organizó en 1973 la primera huelga en el ingenio Ledesma desde 1949. Los Blaquier le ofrecieron miles de dólares y una casa en Capital Federal para irse del pueblo Libertador San Martín, cosa que Jorge rechazó y denunció en un aasamblea. En 1974 fue preso, denunciado como "principal agitador subversivo en la zona del Ramal" por el peronismo derechista de Snopek y su ministro, capitán retirado Antonio Paleari (éste fue reciclado por el menemismo en 1994 como ministro de Gobierno de Jujuy). Durante la dictadura militar Jorge fue desaparecido desde la misma cárcel de Jujuy junto al camarada Carlos Patrignani, un abogado enviado por la regional Córdoba para defender a los obreros azucareros del Ledesma.

    La experiencia que dio el puntapie inicial para el sindicalismo clasista fue la de Sitrac-Sitram, los sindicatos de fábrica en Fiat Concord y Materfer respectivamente. Ellos fueron los artífices del segundo Cordobazo, llamado "viborazo", el 15 de marzo de 1971. Su fuego contagió al activismo obrero de todo el país. Y la influencia de VC en Sitrac fue evidente en hechos como el Ferreyrazo y el Viborazo. También pesamos en la parte programática (ver el programa de Sitrac-Sitram en el apéndice documental del libro de Gregorio Flores, donde se propone "un gobierno popular revolucionario dirigido por la clase obrera").

    En enero del ´70 Fiat Concord despidió a un grupo de directivos y delegados. Roberto Cristina acompañado por un miembro del Comité Regional Córdoba llegó inmediatamente a la planta y orientó a nuestros camaradas de adentro a que propusieran la ocupación con rehenes de la patronal. Así se hizo y el monopolio italiano tuvo que retroceder, reincorporando a los obreros. Desde el Sitrac promovimos el Encuentro Nacional de Obreros Revolucionarios para agrupar al resto del clasismo que comenzaba a despuntar. Se hizo en el local que Sitrac alquilaba en San José de Calasanz casi esquina Bv. San Juan, Córdoba.

    En marzo de 1971 una movilización popular fue por primera vez a rodear una cárcel donde estaban los presos políticos en Córdoba. Había sido propuesta por VC. Unas 2.000 personas llegaron hasta Encausados. Desde sus celdas hablaron a la multitud Ignacio Vélez (Montoneros), Domingo Menna (PRT-ERP) y Sergio Ortiz (VC).

    Unos días más tarde se produjo el Viborazo, una pueblada impulsada por los sindicatos Sitrac-Sitram y diversas fuerzas políticas, entre ellas en un lugar destacado nuestro Partido. Fue la primera vez que se vieron pancartas con la imagen de Mao, que llevamos nosotros. En el Ferreyrazo portamos por primera vez una bandera roja en una movilización obrera. Era la primera bandera roja que ondeaba en años. El PRT-ERP hizo flamear sus propios estandartes.

    Cuando miles de manifestantes reunidos en la ex plaza Vélez Sársfield habían concluido el acto y comenzaban a barricar y replegarse hacia los barrios, grupos trotskistas como Política Obrera -actual Partido Obrero- se oponían al combate y proponían seguir con una "asamblea popular" (ver el libro "Lucha de clases, lucha de calles" de Beba Balvé). En su prensa dijeron que la pueblada había sido un acto con "elementos lumpenes-policiales". Así se desnudó ya en los ´70 el rechazo del trotskismo a las luchas violentas de las masas, de las que -como regla general- no participaron. De la guerrilla opinaban entonces -y siguen opinando ahora- que era "una salida pequeñoburguesa contrarrevolucionaria" ( tesis del morenista PST, luego MAS y Liga Internacional de Trabajadores).

    ¿Cómo sorprenderse de que en 1989 el PO criticara los saqueos de las masas hambrientas en los supermercados? ¿Qué hay de nuevo en que el MAS-MST condenaran ese año a los guerrilleros del MTP en Tablada y se condolieran de los militares y policías caídos?.

    A fines de 1971 se hizo el 1º Congreso Nacional de Vanguardia Comunista, realizado clandestinamente en Mar del Plata. Sesionó con el nombre de "Emilio Jáuregui" en homenaje al camarada y destacado cuadro revolucionario asesinado en Buenos Aires. Lo mató la Policía Federal el 27 de junio de 1969 en la esquina de Tucumán y Anchorena, al cabo de una movilización de repudio a la llegada de Nelson Rockefeller.

    El Congreso aprobó la línea política, el programa, el estatuto y eligió al Comité Central encabezado por Roberto Cristina como Secretario General. En esos años habíamos adherido fuertemente a la Revolución Cultural llevada adelante por el Partido Comunista de China. No fuimos eclécticos ni centristas. Nos definimos a favor de las posiciones políticas de Mao Tsé Tung dentro de la gran polémica librada en el seno del movimiento comunista internacional, contra el revisionismo de Nikita Kruschov y la camarilla de dirigentes soviéticos. Quiere decir que desde el vamos nuestra organización tuvo una definición internacionalista proletaria y se ubicó muy bien en el combate contra el revisionismo. Esto fue correcto pero cometimos también errores de dogmatismo y seguidismo al pensamiento de Mao tsé Tung.

    En la crítica al revisionismo del PC local jugó un buen papel el folleto preparado por Elías Semán titulado "El falso comunismo de Victorio Codovilla".

    Nuestro partido siempre dio gran atención a la lucha democrática antirrepresiva, impulsando en los ´70 la fundación de la OSPPEG, Organización de Solidaridad con los Presos Políticos, Estudiantiles y Gremiales.

    El 25 de mayo de 1973 fue asesinado por los disparos del servicio penitenciario un joven de nuestra agrupación secundaria FAES (Fuerza Antiimperialista de Estudiantes Secundarios), Carlos Sfeir. Ocurrió en las puertas de la cárcel de Villa Devoto, cuando fueron liberados todos los presos políticos por la demanda popular y la amnistía decidida por el presidente Héctor J. Cámpora apremiado por las masas que gritaban "abran carajo o la tiramos abajo". Junto con Carlos cayó muerto Jorge Likacs, de la Juventud Peronista.

    En 1974-1975 estuvimos entre los primeros en enfrentar la represión de la organización fascista Triple A. Esta secuestró, torturó y mató en octubre de 1974 a los camaradas Raúl Kossoy y Ana María Estevao en la zona sur de Buenos Aires. Raúl había sido dirigente universitario en Exactas y Filosofía y Letras. Al momento de su asesinato era secretario de organización del Comité partidario de la provincia de Buenos Aires, atendiendo trabajos obreros como Astilleros Río Santiago. Ana María era periodista de "La Voz de Solano" y su entierro tuvo el marco multitudinario del pueblo de la zona.

    El 1º de mayo de 1974 fuimos a la Plaza de Mayo junto a la Juventud Peronista y los Montoneros, en contra del gobierno de Perón, Isabel y López Rega. Nos retiramos del lugar cuando Perón acusó de "infiltrados, imberbes e imbéciles" a la JP. En las elecciones de la provincia de Misiones de 1975 apoyamos al Partido Aunténtico orientado por Montoneros. Era un esfuerzo por unirnos y a la vez disputar con los sectores revolucionarios del peronismo.

    Durante los años anteriores -entre 1969 y 1973- habíamos trabajado en unidad con el llamado Partido Comunista Revolucionario, cuando éste rompió con el PC y adhirió al maoísmo.

    En ese tiempo VC publicó el periódico legal "Desacuerdo", de gran aceptación en la denuncia del "Gran Acuerdo Nacional" del general Alejandro Lanusse. Junto al PCR fundamos la Fuerza Revolucionaria Antiacuerdista, que impulsó el voto en blanco en 1973. Teníamos bastante unidad en la universidad y en gremios como el Smata cordobés.

    En algún momento se pensó que los sectores "maoístas" podíamos converger en un mismo partido. Pero desde el triunfo electoral del general Perón, en setiembre de 1973, el PCR fue haciendo más y más seguidismo a la burguesía y su gobierno claudicante ante el imperialismo. Aquel 1º de mayo del ´74 el PCR se quedó en la Plaza de Mayo con la burocracia sindical y la JP "Lealtad" y JPRA de Julio Yessi. Eran los años donde aquel partido decía que López Rega era "nacionalista-tercermundista". Defendían al gobierno fascistoide de Isabel Perón, oponiéndose a la movilización obrera contra el golpe inflacionario de junio del ´75. Algunos de sus dirigentes llegaron a justificar a la "Triple A" lopezrreguista como "organismo de autodefensa de la burguesía nacional contra el aventurerismo golpista prosoviético". Boicotearon la movilización obrera en Plaza de Mayo contra el Rodrigazo porque decían que Casildo Herreras y Lorenzo Miguel eran "golpistas prosoviéticos" y que "los obreros más avanzados eran los que no se habían movilizado".

    Desde entonces nunca más llegamos a acuerdos con la dirección del PCR, que tomó como enemigo principal al "socialimperialismo ruso". Equivocó el enemigo central, igual que Codovilla y la cúpula del PC cuando pusieron en 1945 como blanco al peronismo "nazi-fascista".

    Nuestro partido cometió a lo largo de este período diversos errores, pero nunca se equivocó de enemigo básico: la oligarquía nativa y el imperialismo, en particular el yanqui. Nos habíamos educado en el punto de vista de Mao, de que "quien no sabe discernir entre amigos y enemigos desencamina el rumbo general de la revolución".

    Advertimos correctamente el rumbo claudicante que había tomado el gobierno peronista, imparable desde que Perón-Isabel barrieron a Cámpora, se produjo la matanza de Ezeiza, derrocaron a gobernadores progresistas como Ricardo Obregón Cano, Miguel Ragone, Alberto Martínez Baca y Oscar Bidegain, y formaron la "Triple A".

    Ese gobierno isabelino dio comienzo al "Operativo Independencia", mandando al Ejército a reprimir en Tucumán a la Compañía de Monte "Ramón Rosa Giménez" del PRT-Ejército Revolucionario del Pueblo. Se instruyó a los generales Acdel Vilas y Antonio Bussi para "aniquilar el accionar de los elementos subversivos", lo que sentó las bases del terrorismo de Estado. Los decretos del PEN de aniquilamiento llevaban las firmas de Isabel Perón, Italo Luder y Carlos Ruckauf, entre otros.

    Luego del Rodrigazo el gobierno de Isabel Perón designó a los generales Jorge Videla y Albano Harguindeguy como jefes del Ejército y la Policía Federal, respectivamente. Esto facilitó el golpe de 1976. Emilio Massera ya era comandante de la Marina y el general Luciano B. Menéndez ya reinaba en el III Cuerpo de Ejército.

    La experiencia de lucha de nuestro Partido en el período 1973-1976 nos permitió extraer muchas conclusiones:

    El peronismo era un partido burgués que se enancó en el Cordobazo y las luchas populares, quedándose con los frutos de esos heroicos combates de masas.

    El frente burgués organizado por el general Perón -el FREJULI- tuvo una primera fase con participación de elementos progresistas, donde influenciaban el camporismo, la JP y los Montoneros.

    La conducción estratégica de ese frente siempre la mantuvo Perón, quien entregó el ministerio de Economía a José Gelbard (de la Confederación General Económica y dueño del grupo Fate, Aluar, Wobron y otras empresas de la gran burguesía).

    Pasada una breve fase con aspectos progresistas (a Cámpora se lo destituyó el 14 de julio de 1973, dos meses después de asumir), el peronismo hizo suyas las posiciones de la gran burguesía y el imperialismo. Organizó la matanza de Ezeiza, la "Triple A", recicló a los comisarios Villar y Margaride, reformó el Código Penal, inició el "Operativo Independencia" con las Fuerzas Armadas, etc. Esa línea represiva acompañó a un plan que atacaba a las masas populares con los sucesivos ministros de Economía: Gelbard, Gómez Morales, Rodrigo, Bonani y Mondelli.

    Frente a un gobierno que asumía un curso reaccionario de más en más, la táctica correcta era la oposición revolucionaria. Por eso reclamamos en su momento "Que se vaya Isabel". Si se quería evitar el golpe había que derrotar primero al curso reaccionario del gobierno isabelino, que facilitaba el cuartelazo. Por eso nos opusimos a la línea del PCR de "defensa incondicional de la señora Isabel" y no tuvimos ninguna esperanza en que ésta resistiera el golpe. ¡El PCR no descartaba que la viuda de Perón diera armas al pueblo!.





    En 1974-1975 habían surgido las coordinadoras obreras zonales. Sobre todo en el gran Buenos Aires, pero también en Villa constitución, Berisso-Ensenada, Córdoba, etc. Las luchas habían echado del ministerio de Bienestar Social a López Rega, quien se fue del país. Las coordinadoras agrupaban a cientos de delegados y activistas. Crecían las corrientes antiburocráticas, los partidos revolucionarios y las organizaciones guerrilleras como ERP y Montoneros, que aún tenían mucha fuerza pese a los impactos de la represión policial y militar.

    El proceso de crisis política, gran inflación, auge guerrillero, desbordamiento de la clase obrera que no podía ser controlada por el peronismo, etc., aceleraron la decisión de los monopolios y el imperialismo de retomar plenamente el poder y dar un baño de sangre como escarmiento a las masas.

    Desde 1975 veníamos previniendo contra el golpe de Estado con la línea de "parar, ocupar y luchar". Llevamos esas propuestas a las asambleas de los obreros mecánicos de Córdoba, que la votaron favorablemente en junio de aquel año, Rigolleau de Berazategui, Ferroviarios de Córdoba, Ledesma y otras fábricas. El 24 de marzo efectivamente varias de estas plantas pararon contra el golpe videlista, pero no alcanzaron para impedirlo.

    Nos unía la línea revolucionaria antigolpista votada en el II Congreso Nacional, de enero de 1976, que sesionó clandestinamente en Córdoba bajo el nombre de "Raúl Kossoy - Ana María Estevao".

    El evento precisó la doctrina marxista-lenenista de la organización en lugar del maoísmo, aunque reconociendo que el líder chino era el más grande marxista-leninista de la época. En política ratificó la línea antigolpista: estimó que el cuartelazo se avecinaba detrás de la fascistización oligárquica y el gabinete isabelino.

    En el análisis de clases se corrigió la definición de Argentina como "neocolonia con un desarrollo capitalista dependiente", que venía desde 1968. Se caracterizó que era un país capitalista dependiente. La clase obrera sería la clase dirigente y contingente principal de la revolución antimonopolista, nacional, democrática y popular camino al socialismo.

    En la estrategia de poder se avanzó en definiciones insurreccionales, sin llegar a completarlas. Había rémoras de dogmatismo de la linea maoísta de "desde el campo rodear las ciudades hasta finalmente tomarlas", o sea la guerra popular prolongada.

    Nuestra organización adoptó el nombre de Partido Comunista (marxista-leninista). El fundamento era que nuestro desarrollo político debía reflejarse en el nombre y dejar atrás el de VC, que era más bien el de una organización sin llegar a ser el Partido. Roberto Cristina fue reelecto Secretario General. El Secretariado Nacional se completaba con Rubén Kriscaustky y Jorge Montero, quien reemplazó a Mario Geller. Sergio Ortiz fue el secretario de una de las cuatro comisiones en que sesionó el Congreso, la del balance de la actividad partidaria. Desde 1974 había sido miembro pleno del Comité Central y fue reelecto en el II Congreso de 1976. Desde el ´74 era el secretario político de la regional Córdoba. Antonia Cristina fue una de las colaboradoras en la parte organizativa del Congreso.

    Comenzaba una durísima etapa. Al día siguiente del golpe del ´76 nuestro Partido fue "disuelto" por "decreto-ley" de la Junta Militar (a diferencia de los partidos burgueses y del Partido Comunista, cuyas actividades fueron sólo "suspendidas").

    Muchos camaradas fueron secuestrados y asesinados. Todas las regionales pusieron su cuota de sangre: Víctor H. Pasciaroni en Córdoba, Guillermo White en Rosario, Luis Moriña poco tiempo antes en Mendoza, Ana María Conti Mattei en Capital, Julio Galeano en Buenos Aires, Marcos Chueque en Mar del Plata, el abogado asesor de sindicatos Pablo Bernard en Salta, Guillermo Rubio en Tucumán, etc.

    Inmediatamente promovimos la lucha por los derechos humanos. Por eso en diciembre de 1977 estábamos trabajando en el grupo que publicó la primera solicitada por los desaparecidos. En la Iglesia Santa Cruz y procedimientos posteriores fueron desaparecidas tres Madres (Azucena Villaflor de De Vincenti, María Ponce y Esther Ballestrino de Cariaga), dos monjas francesas (Alice Domon y Leonie Duquet) y siete personas más. De éstas, cinco eran militantes de nuestro Partido, a quienes les rendimos homenaje: Eduardo Orane, Horacio Elbert, Patricia Oviedo, Raquel Bullit y Angela Aguad.

    De esta actividad surgió en definitiva Madres de Plaza de Mayo. En cambio la dirección del Partido Comunista las hostigaba y mantenía una política providelista. Es bien sabido que el PC calificaba a Videla y Viola como generales "democráticos" al calor del importante comercio exterior de la dictadura militar con la URSS. Y proponía como solución política la "convergencia cívico-militar".

    Desde entonces nosotros siempre estuvimos en las Marchas de la Resistencia organizadas por las Madres. Localizamos las ruinas de El Vesubio en 1983 (centro de tormentos y desparición de militantes. Aportamos elementos para las condenas a los genocidas en el juicio a las ex Juntas Militares en 1985. Participamos de las movilizaciones contra el Punto Final, la Obediencia Debida y los indultos. También de la resistencia popular contra las rebeliones "carapintadas" de Campo de Mayo y Villa Martelli, etc.

    Siempre impulsamos la lucha de clases con un objetivo revolucionario. Así lo hicimos durante aquel período en el Cordobazo y Viborazo, Correntinazo, Rosariazo, Mendozazo, Tucumanazo, etc. Por medio de la tendencia universitaria TUPAC (fundada en 1969 por Eduardo Orane y Jorge Montero, desaparecidos en 1977 y 1978 respectivamente) estuvimos junto al estudiantado de Santa Fe, Corrientes, Rosario, Córdoba, Tucumán, Buenos Aires, Mendoza, etc.

    Nuestra tendencia nació en Ingeniería de Buenos Aires y se extendió a todo el territorio. Nos insertamos en las experiencias más avanzadas, como el Taller Total de Arquitectura de Córdoba y el proceso de Filosofía y Letras de Buenos Aires. Además de éstas, teníamos bastiones en Medicina de Mendoza, Derecho de Córdoba, Ingeniería de Capital, Ingeniería Química de Santa Fe, etc. TUPAC alcanzó gran desarrollo en las universidades, llegando a ser junto al FAUDI la principal fuerza de izquierda revolucionaria. En el congreso de la FUA realizado a fines de 1973 en Córdoba, colocó por primera vez un miembro suyo en la Junta Ejecutiva de la Federación. Hacía hincapié en la unidad obrero-estudiantil y agitaba la consigna de "ni golpe ni elección, revolución", sin dejar de lado los aspectos reivindicativos, académicos y pedagógicos. Fue una extraordinaria cantera de cuadros para el Partido.

    Nuestra relación con la lucha obrera y popular fue estrecha. Históricamente nos preocupamos por aplicar la línea de masas preconizada por Mao Tsé tung ("de las masas a las masas"). Por eso las distintas fracciones oportunistas que trataron de desviar a lo largo de estos años a nuestra organización de los combates de calles han sido derrotadas completamente. Siempre fueron aplastadas. Es que nuestro Partido nació de cara a las puebladas, nunca para vivir entre cuatro paredes.

    Hablando de fracciones, hasta 1978 habían sido las siguientes: en 1968 una fracción economicista en La Plata; en 1971 una trotskizante en la facultad de Derecho de Capital; en 1974 una derechista pro-PCR en Córdoba. Naturalmente que el advenimiento del fascismo en 1976 depuró nuestra organización de elementos vacilantes, que fueron abandonando nuestras filas ante los golpes represivos.

    Muy bien lo había dicho Stalin en "Fundamentos del Leninismo": el partido bolchevique se fortalece depurándose de los elementos oportunistas.

    Ninguna de esas fracciones aportó nada positivo a la práctica de la izquierda revolucionaria en el país. Eso mismo ocurriría luego con otras fracciones que sufriríamos en los años siguientes.

    Sintetizando hoy nuestra práctica en materia de lucha de líneas internas, sacamos estas conclusiones:

    La lucha de líneas existe dentro del Partido como expresión de la lucha de clases que existe en la sociedad. Es un fenómeno objetivo, independiente de nuestra voluntad. Hay que saber distinguir -dentro y fuera de la organización- las contradicciones antagónicas de otras que se plantean en "el seno del pueblo". Sólo éstas últimas se pueden resolver en forma no antagónica, por medio de la crítica, la autocrítica y las rectificaciones en la práctica.

    Hay que defender en la lucha de líneas las posiciones marxistas-lenenistas que expresan el punto de vista del proletariado revolucionario. Nosotros no queremos cualquier "unidad". Buscamos una unidad partidaria en torno al marxismo-leninismo en lo ideológico, la política revolucionaria en la línea y el centralismo democrático en los métodos. Todo ello plasmado en la aceptación consciente de la disciplina y la dirección, con la depuración de los oportunistas de todo tipo.

    La burguesía alienta en forma directa o indirecta las líneas oportunistas de derecha o "izquierdistas" con tal de esterilizar al partido revolucionario. Lo que ocurrió con el PCUS (Partido Comunista de la Unión Soviética), que degeneró con la "perestroika", alentó a la burguesía argentina, que ya contaba en su haber con el "mérito" de haber descompuesto décadas atrás al Partido Comunista local.

    El Comité Central dirigido por el camarada Roberto Cristina fue el centro de la defensa de la línea revolucionaria dentro del Partido. Ese rol cumple desde 1990 el Comité Central dirigido por el camarada Sergio Ortiz. Nuestro partido no admite la existencia de fracciones y se basa en el Estatuto y la plena vigencia del centralismo democrático.

    En general la desviación que nos hizo más daño fue la signo oportunista de derecha, aunque en algunos casos tuvimos que derrotar a algunas de tinte "izquierdista". Hemos comprobado la justeza de la advertencia de Mao Tsé tung de que "una desviación encubre a la otra", en el sentido de que al rectificar un "bandazo" en una dirección se es propenso a incurrir en otra de signo contrario.

    Fuimos la organización que más defendió la línea de los Cordobazos. Sin embargo lo hicimos con el grueso límite de no advertir que en 1969 se había abierto una situación revolucionaria. Este límite político angostó nuestro camino hacia el poder porque no visualizamos la necesidad de un incipiente proceso de lucha armada ligada a las masas trabajadoras a continuación de aquellas puebladas.

    Las organizaciones guerrilleras acertaron en plantearse el problema del poder. Aunque cometieron graves errores políticos y militares, éstos últimos de signo foquista. De todos modos, vista en su conjunto la Generación del ´70 debe ser reivindicada y no vilipendiada como hicieron y hacen los reformistas y renegados.

    En la reunión del Comité Central de junio de 1976 se aprobó la resolución donde por primera vez en forma nítida nos orientábamos hacia el planteo insurreccional. Se llamaba "Orientaciones Estratégicas" y fue elaborado por Jorge Montero, uno de los cuadros que más había crecido en la dirección partidaria.

    En 1978 la dictadura militar emprendió una campaña de aniquilamiento contra nuestra organización. A lo largo de junio, julio y agosto logró capturar a muchos dirigentes y militantes, destruyendo el Secretariado Nacional, dos tercios del Comité Central y las dos regionales principales (Capital y Buenos Aires).

    La conducta en general de nuestros militantes detenidos fue buena. Por ejemplo, en la regional Mendoza sobre 16 camaradas que cayeron presos no habló ninguno. Todos tuvieron una conducta honrosa frente a la tortura, al punto de morir en ella sin decir nada a los verdugos. Así se comportó Luis "Chino" Moriña.

    El 3 de junio de 1976 fue secuestrado Víctor Pasciaroni en Córdoba. Sin saberlo, el Comité Provincial se reunió al día siguiente con todos sus integrantes y la presencia de Roberto Cristina. Víctor sabía de la reunión porque era miembro de ese Comité. No dijo una palabra a sus captores: quedó desaparecido para siempre pero su ejemplo educó a toda la organización.

    Roberto Cristina, mientras era bárbaramente torturado en "El Vesubio", gritaba: "Viva la clase obrera, viva la Patria, viva la Revolución" (extraído del testimonio de testigos en el juicio a las ex Juntas Militares).

    Durante la campaña de aniquilamiento lanzada en 1978, el enemigo logró que algunos dirigentes y militantes dieran información. Osvaldo Balbi fue el traidor que entregó la cita que tenía el 15 de agosto con Roberto Cristina, quien fue secuestrado. Nuestros militantes fueron llevados al centro de ilegal de reclusión "El Vesubio", ubicado en el partido de La Matanza, que dependía del 1º Cuerpo de Ejército. Decenas de ellos quedaron desaparecidos convirtiéndose en mártires revolucionarios.

    El golpe sobre el Partido había sido terrible y devastador. Pero nuestra organización tenía reservas revolucionarias y comenzó una compleja tarea de reconstrucción. La misma fue encabezada por Mario Geller -a cargo de la regional noroeste- y Sergio Ortiz, secretario de Córdoba. Eran los únicos dos miembros plenos sobrevivientes del Comité Permanente del Comité Central. También participó Manuel Malvicino, miembro suplente de ese organismo.En agosto del ´79, veía la luz el primer número de "No Transar" desde el golpe represivo, impreso a mimeógrafo. Su tapa decía, desafiante: "El Partido no se rinde".

    Sin aparato, sin finanzas, sin medios, con algunos militantes y simpatizantes "tocados" por las dudas de la derrota del ´78, un reducido número de camaradas se dispuso a seguir la lucha contra la dictadura militar y reconstruir lo que ésta había destruido en nuestras filas. No nos preocupó el número, el "cuántos somos" para emprender esa tarea.

    En general, desde los fundadores hacia aquí, sabíamos que las fuerzas marxista-leninistas debíamos repechar en minoría frente al populismo, el revisionismo y el reformismo, incluso nadando contra la corriente. Si los fundadores de Vanguardia Comunista hubieran puesto como central el "cuántos somos" deberían haberse quedado dentro del Partido Socialista Argentino de Vanguardia o antes directamente en el PSA, en vez de salir "a la intemperie" para

    fundar una organización comunista. Si los camaradas que tuvieron que reconstruir en 1978 hubiéran adoptado el punto de vista de "cuántos somos", la dictadura militar se habría salido con la suya.

    En esos años de fascismo, reflujo y derrota trabajamos en la clandestinidad, tuvimos una táctica defensiva en la lucha de masas y enfatizamos la construcción del Partido acorde a las orientaciones de Roberto Cristina. Habían sido plasmadas en su artículo "Tres pilares, un estilo y un método" publicado en "No Transar". Su idea central era que en un período de reflujo de masas había que adoptar una táctica defensiva en la lucha y una línea de consolidación interna del Partido. También enfatizaba en que en esos tiempos había que saber trabajar a largo plazo y en profundidad, rechazando el cortoplacismo y la superficialidad. Esa línea era correcta, sobre todo si la comparamos con el aventurerismo de Mario Firmenich, de Montoneros, que lanzó la "contraofensiva estratégica" armada del ´78 sin bases políticas sólidas.

    Sobre la historia del comunismo en el país, Elías Semán escribió varias notas en "Temas Revolucionarios". Rubén Kriscaustky -con el seudónimo de Oscar Fleitas- publicó artículos valiosos sobre la historia de VC.

    La mayoría de los camaradas que salieron al exilio terminaron abandonando posiciones revolucionarias e incluso unos pocos se pasaron a los partidos burgueses. Carlos Pérez Gresia ("Gallego") y Angel Tello ("Palo"), se pasaron al radicalismo de Alfonsín husmeando sus posibilidades de llegar al gobierno. Su argumento para renegar fue la "revalorización de la democracia" (burguesa) y el fracaso de la lucha revolucionaria de los años setenta. En lo táctico utilizaron la crítica a la posición del Partido en el tema Malvinas: aguardaron la derrota argentina para asumir plenamente la postura de la socialdemocracia europea.

    El primero se desempeñó como funcionario en el ministerio de trabajo de Alfonsín y posteriormente como concejal de la UCR en Quilmes. El segundo fue asesor de Federico Storani en Diputados, autoridad de la Universidad de La Plata y asesor en temas de Defensa de la UCR.

    El grupo de México tambien defeccionó: un responsable nos abandonó y se convirtió en un próspero comerciante. El grupo de España, aunque pequeño, tuvo reservas revolucionarias.

    El tema del exilio dejó planteado un balance. En caso de otro ciclo de fascismo se debía sacar a tiempo del país a una parte de la dirección partidaria, sin prejuicios. Pero a la vez había que tener planes para que no se repitiera la frustrante experiencia de ese exilio donde la burguesía nos ganó la pulseada.





    En 1982 la dictadura -resquebrajada- llevó adelante la recuperación militar de las islas Malvinas, tras 149 años de usurpación británica. Fue el 2 de abril, a escasos dos días de que los efectivos policiales reprimieran una manifestación popular en la Capital Federal y Mendoza. El objetivo político era concretar algo ansiado por las masas para usarlo en tratar de dar continuidad al Proceso Militar.

    Nuestro Partido entendió que con Malvinas había cambiado la contradicción principal, al menos en lo inmediato y por un corto tiempo. Las banderas antiimperialistas habían pasado a primer plano, a raíz de la guerra entre un país imperialista y uno dependiente, más allá de la dictadura del general Leopoldo Galtieri. El ajuste de cuentas con la dictadura solamente se postergaba, aunque persistiría la lucha por la dirección del frente anti-británico. Esta política fue en lo esencial correcta y quedó más clara tras el ataque de la flota inglesa, apoyada por los imperialistas yanquis. El 2 de mayo de aquel año el submarino nuclear Conqueror hundió al crucero Gral. Belgrano fuera de la zona de exclusión y mató a 323 marinos argentinos.

    Los países socialistas del Tercer Mundo apoyaron la causa argentina porque entendieron que era lo correcto, al margen de Galtieri. Los sandinistas de Nicaragüae incluso Fidel Castro ofrecieron su apoyo. El canciller Nicanor Costa Mendez fue recibido en La Habana por el líder cubano, quien le brindó sostén en nombre de la isla socialista. La URSS ofreció aviones Migs. En Lima, Caracas, México, etc, hubo marchas de solidaridad popular latinoamericana con Malvinas.

    La conducción político-militar de Galtieri y el general Mario B. Menéndez nos llevó a la derrota de Puerto Argentino el 14 de junio de 1982. La misma detonó la crisis de la dictadura, que comenzó a batirse en retirada. Lamentablemente su retroceso no fue a consecuencia de una victoria revolucionaria del pueblo sino un fruto -entre otras cosas- de aquella derrota en el Atlántico Sur y de la emergencia de la corriente democratista burguesa que comenzaba a impulsar el Departamento de Estado yanqui en América Latina.

    De todos modos hay que valorar lo importante que resultaron las luchas de resistencia de los trabajadores en la retirada de la Junta Militar. Por ejemplo la de los obreros de Ford en 1976, el paro ferroviario, las huelgas portuarias y lucifuercistas del ´78, el primer intento de paro general del 27 de abril de 1979, la movilización del 30 del marzo de 1982 en Capital y Mendoza, etc.

    También pesaron las denuncias de las Madres de Plaza de Mayo, que empezaron sus rondas el 30 de abril de 1977 enfrente mismo de la Casa Rosada. Denuncias similares hacían los exiliados y fuerzas políticas en América Latina, Europa y otros continentes. En la promoción de esas denuncias se destacaron Montoneros, PRT y nuestro Partido.

    El Partido Comunista frenaba las denuncias en el exterior contra la dictadura de Videla, a quien elogiaban por su disposición al "diálogo político" y la búsqueda de una "democracia renovada". Sus amigos de entonces Simón Lázara y Víctor García Costa concurrieron a Lisboa a una reunión de la Internacional Socialista en 1977 a bloquear una moción de condena al régimen videlista. La URSS seguía vetando en Ginebra, en la comisión de Derechos Humanos de la ONU, las mociones adversas a la dictadura. En eso los rusos se ponían de acuerdo con el embajador argentino Gabriel Martínez y lo mismo hacían en las asambleas de la OIT.

    El retroceso de la dictadura puso sobre el tapete la labor semilegal y la cuestión electoral. El Partido buscó utilizar esos resquicios para ampliar sus vínculos a las masas y de hecho aprendió a hacerlo sin tener mayor experiencia previa que la de 1973-1974. Pero ese proceso, aunque nos dio resultados orgánicos de crecimiento, tuvo resultados negativos en política porque tuvimos una línea táctica errónea. Definimos "votar al justicialismo desde la izquierda", reuniéndonos con un haz de fuerzas nacionalistas con las que nos habíamos encontrado durante el conflicto de Malvinas: PIN, Ateneo Jauretche, Ernesto Giúdici, etc.

    A nivel sindical también aplicábamos una línea equivocada, enfatizando la unidad con el sector ubaldinista de la CGT-Brasil (enfrentado al colaboracionismo de la CGT-Azopardo de JorgeTriaca-Ramón Baldassini). Confundimos lo que era correcto (golpear juntos a la dictadura en el paro del 27 de abril del ´79), con lo que era erróneo: prolongar esa búsqueda de la unidad cuando se abría una nueva situación política post-dictadura.

    En medio de la influencia de esas posiciones erróneas hicimos en Córdoba el III Congreso Nacional, previo a las elecciones de 1983, donde insistimos en votar al PJ desde la izquierda. Se cambió el nombre de la organización adoptándose el actual de Partido de la Liberación (PL). Fue el primer congreso realizado en la legalidad, que funcionó en el local de la regional cordobesa de La Rioja 449.

    En general sus resoluciones tenían un doble aspecto. Había algunos elementos positivos, pero en lo fundamental estaban teñidas por incrustaciones de oportunismo de derecha. Eso se advertía en la táctica electoral, la línea sindical, la propuesta frentista, etc. El estatuto se flexibilizó más allá de lo correcto, con concesiones propias del "partido de masas" aunque no fuera esa la intención. El PL adoptaba el materialismo dialéctico y el materialismo histórico, pero evitaba una mención explícita al marxismo-lenenismo (a tono con las concepciones erróneas de los sandinistas en Nicaragua).

    Lo positivo fue que el Partido mantuvo su compromiso revolucionario y fue leal a las banderas de Roberto Cristina y los 30 mil detenidos-desaparecidos. Seguíamos pisando el terreno del marxismo-leninismo, no habíamos cambiado de opinión con respecto a la esencia del Ejército represor, el imperialismo yanqui y los monopolios, al rol de vanguardia de la clase obrera, a la necesidad del socialismo, etc. Por eso en un año y medio las reservas revolucionarias fueron desarrollándose y terminaron por imponerse. Nos permitieron superar esa época negativa donde tuvieron tanto peso las concepciones equivocadas.

    El congreso siguiente, en 1987, hizo suya la autocrítica teórica y práctica que durante 1984 y 1985 había elaborado y comenzado a prácticar el Comité Central.

    Por la época del III Congreso estábamos expandiéndonos orgánicamente, en número de militantes y regionales, alquilamos los primeros locales públicos, editamos "Liberación" en forma legal, logramos "colar" comunicados en los diarios, etc.

    Nos quedaron habilidades para el trabajo legal y la política de alianzas, comenzamos a buscar las personerías electorales en Córdoba, Salta y Tierra del Fuego. De todos modos eso estaba limitado por el efecto negativo de la desviación oportunista de ir detrás del peronismo. Quedó otra vez para la reflexión de nuestros militantes que más allá de los aumentos o disminuciones de la cantidad orgánica, lo que decide todo para un partido leninista es la justeza o no de la línea política y su consecuencia en la aplicación. Esa sencilla verdad nunca la entendieron los elementos oportunistas que en aquel tiempo se encandilaban por el número de militantes del Partido Comunista, el Partido Intransigente y el MAS.

    Ese III Congreso ratificó a Geller como Secretario General (venía actuando en ese cargo como interino desde 1978). El Secretariado Nacional se completaba con Sergio Ortiz, quien desde aquel año era director del periódico "No Transar" y desde 1983 de "Liberación". El tercer miembro era Malvicino.

    En 1983 descubrimos las ruinas de los tres chalés donde había funcionado "El Vesubio", dependiente del Ier Cuerpo de Ejército y atendido por el Servicio Penitenciario Federal. Llevamos al periodismo hasta el lugar y encontramos restos de pisos de mosaicos, botones de uniformes de fuerzas de seguridad, utensilios etc., que confirmaban las denuncias previas de los sobrevivientes.

    Bajo nuestra influencia se formó poco tiempoo después la Asociación de exDetenidos Desaparecidos, que contó con la colaboración de Antonia Cristina para su funcionamiento. Los testimonios de los sobrevivientes fueron parte de la acusación contra los generales Videla y Viola en el juicio a las ex Juntas Militares en 1985.

    En 1984 el Partido intervino en algunas luchas gremiales que le ayudaron a superar la influencia de ideas oportunistas. En la regional Rosario participamos de una lista docente con otros partidos de izquierda, por primera vez. En Buenos Aires nuestros compañeros de la fábrica Mu-Mu (alimentación) organizaron la Lista Violeta con gente del MAS y activistas de izquierda independientes, para enfrentar a la burocracia de Rodolfo Daer, ligado a Saúl Ubaldini.

    Estas experiencias nos reinsertaron dentro de la corriente clasista y fueron la mayoría dentro de las que protagonizaba el Partido. Una contracorriente se dio en la regional Córdoba, cuyo secretario Juan Zanuttini aceptó que Luis Bazán se uniera a la lista de la burocracia de Murúa con el argumento de ganar un lugar en la comisión directiva del sindicato de Obras Sanitarias. El Comité Central criticó esa política y exigió que se renunciara al cargo, cosa que se hizo pero con demora.

    La renuncia de Bazán a la directiva burocrática nos ayudó a formar la oposición combativa (Lista Verde) que al segundo intento ganó las elecciones del sindicato a fines de 1988. El día del escrutinio, el Partido de la Liberación y el activismo defendieron a trompadas el ajustado triunfo, frente a los intentos patoteriles de la burocracia de hacer fraude.

    La rectificación también se verificó en el plano político-electoral. En setiembre de 1985 fuimos co-fundadores del Frente del Pueblo, una alianza electoral con el PC, MAS, Movimiento Peronista 26 de julio, Modepa, etc. Los secretarios de Quilmes y Córdoba expresaron resistencias, pero la línea de izquierda fue aplicada porque condensaba la opinión de la mayoría del Partido.

    Cuadros antes valiosos dejaron las filas partidarias en disconformidad con nuestro giro a la izquierda, entre ellos Roberto Nájera, ex directivo del Smata seccional Córdoba.

    En Rosario también hubo defecciones entre los dirigentes que en 1982 habían propuesto la formación del partido legal ("Negro" Dimas, "Drolo" Marchetti, etc.).

    En el balance general el nuevo curso de acción política fue muy favorable, superándose la etapa negativa. El Partido de la Liberación se ubicó como la izquierda revolucionaria en un proceso que se plasmó en el IV Congreso Nacional, realizado en el local central de Alsina esquina Sarandí, de Capital Federal. Las deliberaciones duraron tres días, en enero de 1987. El centro del Congreso fue plasmar en línea política y organizativa la rectificación marxista-leninista.

    En lo político, nos ubicamos como el partido de oposición revolucionaria al gobierno gran burgués de Alfonsín, denunciando todas sus lacras, y advirtiendo contra el avance de los sectores militares represores que venían de la dictadura. Esta definición nos preparó para tener una buena intervención en la crisis de Semana Santa, que se produciría meses más tarde.

    El gobierno radical venía mostrando el mismo péndulo de los gobiernos burgueses. Una primera etapa donde -presionado por la situación de masas- hacía algunas concesiones democráticas limitadas, como la CONADEP y el juicio a las ex Juntas Militares. Luego acentuó sus tendencias claudicantes ante el imperialismo y de agresión al pueblo en lo económico y en los derechos humanos (pago de la deuda externa, represión policial, aprobación de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida).

    El alfonsinismo prometió que no pagaría la deuda externa con el hambre del pueblo, pero luego firmó la primera Carta de Intención con el FMI y comenzó a pagar a los banqueros. Su desbarranque educó a las masas en que la democracia tenía un contenido de clase; no había democracia en abstracto para "comer, educar y curarse" con la sola enunciación del preámbulo de la Constitución Nacional.

    En 1986 el Partido participó en la zona oeste de Buenos Aires en la primera fila de la ocupación de terrenos fiscales por parte de centenares de familias en asentamientos como el "22 de enero" y otros. Fue una lucha continua hasta que la municipalidad y la gobernación tuvieron que "tragarse" la existencia de esos barrios de gente humilde. Más de una vez quisieron echarlos con la policía pero no lo consiguieron. En Quilmes hubo casos similares. Había nacido el movimiento de masas de los "sin techo" que tomaban terrenos y se defendían.

    En lo teórico el IV Congreso asumió pública y formalmente la definición de la organización como marxista-leninista. Sobre este punto el camarada Sergio Ortiz -quien era parte de la rectificación de izquierda y fue enviado por el Partido a las Brigadas de Café a Nicaragua- dejó una minuta proponiendo erróneamente mantener la actitud esquiva del III Congreso.

    Fue aprobado un estatuto más exigente que el de 1983. Las condiciones exigidas para pertenecer a él volvían a ser expresamente las que planteaba Lenin para un "partido de vanguardia".En materia de construccion partidaria se desbarató la oposición oportunista con centro en Rosario. Esa regional, que había tenido algunas buenas posiciones en lo sindical (caso de la lista docente), entendía que el problema central que arrastraba el Partido eran las "cuestiones de construcción" tales como la pequeñez, falta de aparato, finanzas e inserción.

    Esos compañeros no querían admitir que lo central había sido lo político: la desviación oportunista de derecha. Y no confiaban en el valor de la rectificación marxista-leninista, que ya había comenzado pero que aún había que llevar más a la práctica. Sus delegados plantearon la tesis organicista de "la construcción", votando en contra de la resolución propuesta por el Comité Central. Quedaron aislados frente al resto de los delegados. El ideólogo de la posición oportunista fue Pedro Jatar, quien no concurrió al Congreso temiendo la polémica con el Secretariado Nacional.

    La mayoría de los delegados al IV Congreso planteó bien que nuestro drama principal era la inconsecuencia de no jugar el rol de vanguardia en las luchas y no un problema de "inserción" o "número".

    Como se ve, la teoría oportunista de derecha y organicista de "la construcción" nació en el círculo pequeño burgués de algunos dirigentes rosarinos en 1982. Lo hizo en plena desviación oportunista de la línea partidaria y se mantuvo en esa regional -debilitada- hasta 1987, en que fue derrotada a nivel nacional. Cinco años después fue retomada por el propio Jatar y en 1994 fue resucitada por el fraccionista de derecha Malvicino.

    En épocas de dominación burguesa a nivel de Estado y de hegemonía transitoria del reformismo entre las masas, la teoría del "cuántos somos" expresa crudamente a la línea burguesa y pequeño burguesa dentro del Partido. Es el razonamiento de quienes abandonan el marxismo-leninismo y se adaptan a la hegemonía de la burguesía y el reformismo. La fracción de Jatar lo expresó perfectamente: renegó del PL y pasó a la "Corriente Grande" nacionalista-burguesa del diputado peronista Pino Solanas, fundador del Frente Grande junto a Chacho Alvarez y Graciela Fernández Meijide.

    El 2 de enero del ´87, el primer día de deliberaciones de IV Congreso, el camarada Sergio Ortiz saludó a los delegados y partió rumbo a Nicaragua como integrante de la brigada de café "Malvinas Argentinas". Esta fue una correcta decisión del Comité Central, que buscaba relacionarse con las luchas revolucionarias de América Latina como las que expresaban entonces el Frente Sandinista en Nicaragüa y el Farabundo Martí en El Salvador. El paso práctico formaba parte de la rectificación de izquierda.

    El PL cultivó el diálogo con partidos marxista-leninistas como el PC cubano. A su representante en la Argentina le hicimos saber el acuerdo que teníamos con el discurso de Fidel Castro de 1987, a 20 años de la caída en combate del Che Guevara. En opinión de nuestro Comité Central, la posición de Fidel era un tiro por elevación contra el programa reformista y liquidacionista de la "perestroika" del PCUS. También manteníamos estrecha amistad con el Partido del Trabajo de Bélgica y en general con todas las organizaciones que discrepaban -como nosotros- con la línea revisionista de Gorbachov. Criticamos a éste por abandonar el leninismo en puntos esenciales, renegar de la historia soviética, hacer liquidacionismo con Stalin y abandonar a la revolución en los países dependientes y capitalistas.

    Romper lanzas desde el vamos con la "perestroika" fue un extraordinario acierto del Partido de la Liberación en su línea internacional. Recordemos que la mayoría de la izquierda reformista, en particular el Partido Comunista (de Athos Fava y Patricio Echegaray) defendía a la "perestroika" como si fuera "más socialismo y más democracia". Esos dos dirigentes se reunieron con Gorbachov y lo apoyaron enfáticamente.

    El IV Congreso eligió un Secretariado Nacional de cinco miembros. A los tres que venían desempeñándose, se agregaron Rafael, Secretario de Organización, y Bocha, de Quilmes. Se resolvió que -dentro del Secretariado- Sergio dejara la tarea de prensa y fuera a vivir a Córdoba, dirigiendo ese Comité Provincial.

    Ibamos en la dirección correcta y se comprobó en el levantamiento "carapintada" de Semana Santa de abril de 1987. Los militares dirigidos por el teniente coronel Aldo Rico se atrincheraron en la escuela de Infantería de Campo de Mayo para presionar por una "solución política" en los juicios donde estaban acusados por violaciones a los derechos humanos. En los días previos, el problema había comenzado con la negativa del capitán Ernesto Barreiro a presentarse ante un juzgado de Córdoba.

    La rebelión militar trajo como consecuencia una formidable movilización de masas con epicentro en la Plaza de Mayo. En todo el país fueron millones las que se movilizaron porque vieron el peligro de otro golpe de Estado. Esa concentración tenía una limitación política: la dirección del gobierno alfonsinista y del arco multipartidario burgués (UCR-PJ).

    El centro de los acontecimientos estaba en Campo de Mayo, por lo que el P.L. propuso en el seno del Frente del Pueblo y las masas que la izquierda marchara en aquella dirección. Después de algunas resistencias, el PC y el MAS aceptaron firmar un documento con ese compromiso. Pero cuando llegó la hora de cumplirlo no quisieron hacerlo. Se quedaron refunfuñando en la Plaza de Mayo y luego desconcentraron a sus columnas, que tenían miles de militantes.

    En cambio nuestro pequeño P.L. marchó hacia Campo de Mayo y también tuvo una posición de lucha en el resto del país. Allí nos encontramos con parte del activismo y varias fuerzas que giraban a la izquierda, alejándose del reformismo. Con ellas formamos UNIR (Unidad de los Revolucionarios) poco tiempo después: Mocep, PRT V Congreso, grupo peronista ML 17 de octubre, Comité de Recuperación del FP de Córdoba, etc.

    Cumpliendo un valioso papel durante la crisis militar, los secretarios políticos de Córdoba -Sergio- y de Capital -Malvicino- cometieron el error de firmar con los partidos de la Multipartidaria "un acta en defensa de la democracia". La siguiente reunión del Comité Central hizo autocrítica de ese error, sin perder de vista lo mucho que esas regionales aportaron en aquellos días decisivos. El Comité Central diagnosticó que allí -en la "Semana Santa caliente"- comenzó una situación prerrevolucionaria, al juntarse los centenares de reclamos gremiales con una enorme movilización democrática antigolpista de contenido político.



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    No hay Revolución sin Revolucionarios
    Los revolucionarios de todo el mundo somos hermanos

    Jose de San Martín


    "Toda nuestra acción es un grito de guerra contra el imperialismo y un clamor por la unidad de los pueblos contra el gran enemigo del género humano: los Estados Unidos de Norteamérica. En cualquier lugar que nos sorprenda la muerte, bienvenida sea, siempre que ése, nuestro grito de guerra, haya llegado hasta un oído receptivo y otra mano se tienda para empuñar nuestras armas, y otros hombres se apresten a entonar los cantos luctuosos con tableteo de ametralladoras y nuevos gritos de guerra y de victoria."
    Comandante Ernesto "Che" Guevara

    "En las peleas callejeras hay dos tipos de golpeadores. Está el que pega, ve sangre, se asusta y recula. Y está el que pega, ve sangre y va por todo, a matar. Muy bien, muchachos: vengo de afuera y les juro que hay olor a sangre"
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    Re: Partidos marxista -actuales- según su origen

    Mensaje por Razion el Mar Mayo 01, 2012 3:06 am

    Continúa PL

    Spoiler:
    La ruptura con las direcciones del Frente del Pueblo fue total porque esa alianza demostró su inutilidad a la hora de la acción en la crisis política. Rehuyó a la confrontación en la primera línea de la pelea y de hecho toleró la dirección de la alianza radical-peronista-conservadora.

    Desde entonces nunca más volvimos a integrarnos en organizaciones de tipo frentista más o menos permanentes con el reformismo. El PC fue el que viró más hacia la derecha y se unió al Partido Humanista-grupo Silo en el FRAL (al que se sumaron la Corriente Patria Libre de Humberto Tumini, la IDEPO de Néstor Vicente, etc.). En 1988 se formó Izquierda Unida, nuevamente con el eje dominante PC-MAS y de cara a las elecciones de mayo de 1989. Eso fue derivando con los años en el Frente del Sur bajo la dirección de Solanas y el Frente Grande con la batuta de otro ex menemista como Alvarez.

    El MAS vivió años de crecimiento, que se irían terminando en poco tiempo, a medida que las luchas obreras se elevaron. Su dirección nacional se solidarizó con los militares y policías que murieron en el ataque del MTP al regimiento de La Tablada el 23 de enero de 1989.

    Cuando el P.L. rompió con las cúpulas reformistas del PC-MAS y se negó a integrar el FRAL y la IU fuimos objeto de muchas críticas por un supuesto "sectarismo". Con el tiempo el activismo independiente y ex militantes de aquellos partidos aceptaron que nuestra postura había sido correcta. Fuimos de los primeros en deslindarnos de los frentes electoralistas, ajenos a las luchas concretas de las masas, con programas "lavados" y candidatos oportunistas. Hoy en día la vanguardia repudia ese tipo de frentes que -con la excusa de juntar votos- terminan poniendo a la clase obrera como furgón de cola de la burguesía (casos muy claros del Frente Grande y Frepaso entre 1993-1995). Aunque es una empresa muy difícil, el frente a formar debe ser de unidad de los revolucionarios.

    El PL jugó un rol muy positivo en la crisis de Semana Santa, lo mismo que en los levantamientos "carapintadas" de Monte Caseros y Villa Martelli. Los videos sobre la resistencia popular de Villa Martelli muestran a nuestros camaradas y los carteles del P.L. en el centro mismo de la lucha. Los grupos se defendieron con piedras y bombas "molotovs" frente a militares que reprimieron con fusiles y tanques, asesinando a Rogelio Rodríguez y dos personas más en aquel diciembre de 1988. El gobierno de la democracia burguesa se mostraba como lo que era: una forma más de dominación de los monopolios y la gran burguesía, con el aparato militar intacto.

    El general Ernesto Alais, supuestamente de los militares "leales" al gobierno constitucional, no llegó nunca desde Rosario con sus tanques para reprimir a los "carapintadas". La policía de la provincia de Buenos Aires, del gobernador peronista Antonio Cafiero, también reprimió a los manifestantes populares.

    Por eso la Marcha de la Resistencia de las Madres de Plaza de Mayo popularizó la consigna de "No hay rebeldes, no hay leales, los milicos son todos criminales".

    El combate de Villa Martelli era la prueba de cómo había avanzado el movimiento popular, aprendiendo de los hechos de Semana Santa. Ahora había violencia de masas contra los amotinados y allí estaba el PL. Las direcciones del PC y el MAS nuevamente se quedaron frente al Congreso, a muchos kilómetros de distancia, donde se hacía un "festival musical en defensa de la democracia". Pero el frente de tormenta estaba frente al regimiento de Martelli, del mismo modo como en Semana Santa había estado en puertas de Campo de Mayo. El reformismo mantuvo su línea central de declaraciones y presión parlamentaria.

    Como resultado de los levantamientos militares los partidos de la burguesía aceptaron el desprocesamiento de la amplia mayoría de militares acusados de terrorismo de Estado. Sólo un puñado de altos jefes quedó en prisión. Sus libertades llegarían en 1989 y 1990 con los indultos del gobierno peronista de Carlos Menem.

    La necesidad de responder a esa represión policial y asonadas militares, la persecución gubernamental contra el P.L. y la izquierda, la conciencia de que se venían otras crisis, la defensa de luchas populares como la de Martelli, etc., todo eso nos llevó a debatir las nuevas tareas del Partido y el activismo.

    A principios de 1989 la situación argentina se acercaba al desenlace. En economía el famoso "Plan Austral" de Alfonsín y Juan Sourrouille -que había contenido la inflación por un tiempo hasta 1987- ya estaba deshilachado y ese ministro de Economía se tuvo que ir. El gobierno radical había sido derrotado por el peronismo en las elecciones legislativas y de gobernadores en 1987. Se suponía que el mismo resultado se daría en las presidenciales de 1989. Había devaluaciones y alta inflación. Las masas soportaban hambre y sufrimientos. En los barrios muy humildes y villas hacían estragos la carestía y la desocupación. Ante la falta de alimentos, esos sectores entraron a tomarlos por la fuerza en los supermercados y otros comercios.

    Eso ocurrió en Córdoba, Rosario y el Gran Buenos Aires, a fines de mayo del ´89, siendo reprimidos por la policía. A raíz de los saqueos en Rosario, el gobierno radical -por medio del ministro del Interior Juan C. Pugliese- nos acusó de ser uno de los responsables.

    El trotskista Partido Obrero, que también había sido aludido, se presentó en la Casa Rosada para aclarar que nada tenía que ver con el asunto. Su dirigente Jorge Altamira estuvo en contra de los saqueos y llamó a la gente a "seguir de largo" de los supermercados. El y demás dirigentes nacionales fueron detenidos cuando se presentaron a "aclarar" la posición.

    La posición de Izquierda Unida (PC-MAS) también fue vergonzosa. Dijo que no compartía esos métodos directos y proponía "ollas populares" para "descomprimir" la situación.

    El Partido de la Liberación, en cambio, se mantuvo en una postura revolucionaria, de pleno apoyo a lo protagonizado por las masas hambrientas. Rechazamos la línea reformista del "yo no fui", de lavarse las manos. Varios camaradas fueron detenidos en Rosario y otros tuvieron órdenes de captura, pero nuestra organización persistió en la lucha.

    Dos semanas antes, el 14 de mayo, Alfonsín había sido derrotado por Menem en los comicios presidenciales. Pero como restaban cinco meses hasta el recambio, se acentuó la crisis y la hiperinflación.

    En las elecciones el P.L. se presentó en tres distritos con listas propias: Salta, Santa Fe y Tierra del Fuego. También llevamos candidatos a presidente y vice, Mario Geller y Elisa Delboy, que era extrapartidaria, viuda de Rogelio Rodríguez (asesinado por los militares en Villa Martelli). La campaña puso una consigna central: "Esto no va más, hagamos cordobazos". Por primera vez la figura del comandante Che Guevara aparecía en los espacios de televisión y hasta en las boletas electorales. Fue nuestro mérito. Fuimos conocidos por amplios sectores populares porque además de utilizar bien los espacios de radio y televisión hicimos volantes, pintadas, afiches, actos, etc.

    Quince días después se vino el "Hambreazo" en los supermercados y almacenes, que corroboraba lo que habíamos dicho durante la campaña electoral. Alfonsín vio sepultados sus sueños del "tercer movimiento histórico", el cambio de la Capital a Viedma-Carmen de Patagones, etc. Tuvo que entregar el poder a Menem, cinco meses antes de lo previsto, descompuesto por la crisis.

    El Partido Justicialista -tras su precipitado ingreso al gobierno en julio- logró ir amainando un poco la crisis de mayo del ´89. Puso en marcha un plan que entregaba el ministerio de Economía al monopolio Bunge & Born (cien empresas controladas, 500 mil hectáreas de buenas tierras, diez mil millones de dólares de facturación anual en el mundo).

    Debe recordarse que el PCR-PTP fue aliado de Menem y uno de los socios fundadores del Frejupo, el frente que llevó a éste a la presidencia. La unidad de antes con el lopezrreguismo e isabelismo llevaba a estos falsos "maoístas" a reanudar su alianza con el peronismo de la gran burguesía. Detrás del argumento de unirse con "las masas peronistas" se unían con el gobierno de Bunge & Born y los monopolios.

    B & B puso los dos primeros ministros de Economía: Miguel Roig y Mario Rapanelli. Tal rumbo demostró desde el vamos que Menem traicionaría las promesas de "salariazo" y "revolución productiva" con que había ganado el voto popular. El resto del ´89 y ´90 fue tiempo de conflictos, luchas y nuevo conato "carapintada", esta vez a cargo del coronel Mohamed Alí Seineldín, el 3/12/90.

    Esta fue una etapa muy positiva del trabajo partidario. Estábamos recogiendo los primeros frutos de la rectificación de izquierda del IV Congreso. La resistencia popular en Rosario nos había prestigiado, ampliando nuestros frentes barriales y la Universidad. Lo mismo en Córdoba y Quilmes, las dos regionales que llegaron con mayor peso orgánico al V Congreso partidario.

    El punto clave era que la conducción burguesa del menemismo, al aplicar una línea de acuerdo con Bunge & Born y el imperialismo, fracturaría su relación con las bases justicialistas humildes. La situación de la burocracia sindical se haría más inestable que antes. Todo eso, estábamos seguros, abriría un gran espacio para la izquierda y sectores revolucionarios en el seno de la clase obrera, histórico bastión del peronismo. El dique de contención contra el marxismo-leninismo en el proletariado mostraría grandes brechas. Era una gran oportunidad.

    Pero tuvimos un problema político que nos haría muchísimo daño en poco tiempo más. Una parte del Secretariado Nacional, encabezado por el Secretario General de entonces, Geller, se desvió hacia posiciones aventureras e "izquierdistas". Con esos puntos de vista cometió errores políticos. Uno de los más funestos fue dividir nuestra organización mediante una fracción, cuando vió que las votaciones fundamentales le eran adversas en el V Congreso Nacional.

    El evento se realizó en abril de 1990 en City Bell, próximo a la ciudad de La Plata. Era uno de los mejores momentos políticos que tenía el Partido para una intervención revolucionaria en mayor escala y para recoger frutos orgánicos. Pero nos vimos frustrados e imposibilitados de aprovecharlo. ¿Por qué? Por que una desviación "putschista" nos partió la organización casi por la mitad.

    La fracción de la minoría estaba integrada por compañeros revolucionarios valiosos. En todo momento del debate aclaramos que éste se daba dentro del campo de la revolución (aunque la otra parte comenzó a caracterizarnos de "reformistas").

    El centro de la discución era cómo se evaluaba la situación política y las tareas del Partido.

    La mayoría del Congreso entendía que vivíamos una situación pre-revolucionaria, con "picos" elevados como el "Hambreazo" y la resistencia popular de Villa Martelli. Para nosotros la tarea central era impulsar la rebelión popular como lucha política de masas con centro en la clase obrera.

    En cambio la minoría sostenía que a partir del "Hambreazo" del ´89 se había creado una situación revolucionaria incipiente. Por lo tanto proponía priorizar acciones partidarias tendientes al desencadenamiento de un proceso de lucha armada -en su fase inicial- dentro de una estrategia de Guerra Popular Prolongada. En política coincidía con el MTP en priorizar la atención no en la clase obrera sino en los sectores villeros (lo que Marta Harnecker y los sandinistas denominaron la nueva vanguardia de los "movimientos sociales").

    La minoría se retiró del Congreso cuando las posiciones de la mayoría la derrotó en el debate político y en las primeras votaciones. Esos compañeros pidieron un cuarto intermedio y luego anunciaron que se iban del Partido para construir otra organización revolucionaria.

    La delegación rosarina dirigida por Pedro Jatar quiso ponerse al principio en una "tercera posición". Pero al final terminó votando junto con la mayoría.

    Córdoba hizo un gran aporte político y en delegados a la victoria, lo mismo que otros camaradas de varias provincias. Aquella regional quedó completa con nosotros, lo mismo que Rosario y Mendoza. Pero habíamos perdido a parte del anterior Comité Central, completas las regionales Quilmes y Ushuaia, más una parte de Capital y Salta. Los cuadros y militantes que se iban del Partido eran valiosos, por lo que se nos inflingía grave daño.

    La fracción fracasó por sus errores políticos y sus métodos aventureros. También -en parte- por la infiltración policial del DEPOC (Departamento de Protección del Orden Constitucional, de la Policía Federal). Esta le tendió una celada y le mató a uno de sus cuadros principales en noviembre del ´90, Rafael (Colo). El grupo político de Geller dejó de existir como tal y al poco tiempo vimos a sus ex integrantes alejados de la lucha política. A lo sumo se dedicaban a una militancia "social", sin un proyecto político revolucionario. A veces participaban de movimientos junto con el PC (como en Salta y Quilmes). A nivel nacional fueron parte de la fundación del plenario de Burzaco y posterior CTA de De Gennaro.

    Su evolución hacia posturas pequeño-burguesas no sólo se vió en el tránsito que hicieron desde el "putschismo" hacia "frentes sociales" donde convivían con la "centro-izquierda" y el reformismo. El sello de clase también se pudo medir en la nula autocrítica de los dirigentes que se fueron, respecto a la polémica de 1990 y su ruptura con el PL.

    En cambio la regional Ushuaia pidió su reincorporación al Partido en 1991. Lo suyo fue muy valioso. Seguramente su reingreso tuvo mucho que ver con la mayoritaria base obrera de nuestra organización en aquella ciudad, ajena a los devaneos y prejuicios pequeño burgueses.

    En síntesis el V Congreso aprobó la línea de la rebelión popular, precisó el contenido de las cinco tareas fundamentales del Partido, rechazó las propuestas subjetivistas de la minoría y eligió un nuevo Comité Central. Al frente del mismo, como Secretario Político, fue elegido por unanimidad el camarada Sergio Ortiz. Durante los debates previos fueron respaldadas las tesis estratégicas insurreccionales, actualizadas.

    Nuestra organización salió muy golpeada de la división, que ocurría con ese nivel de gravedad por primera vez en 25 años de existencia. En particular era un serio problema reemplazar a cuadros de tanta experiencia. Pero lo intentamos y lo hicimos, nuevamente sin preguntarnos a priori "¿cuántos somos?" ni poner como central lo organizativo.

    Teníamos una política revolucionaria y la decisión de impulsarla en la práctica, sin desanimarnos por la división que nos habían causado. Los esfuerzos de construcción partidaria se pusieron como factor de apoyo a las cuestiones políticas, ideológicas y la lucha de masas. La construcción no fue lo principal. Lo político siempre estuvo al mando y así pudimos ir lentamente mejorando nuestra situación orgánica.

    En Salta participamos de la lista progresista y combativa que ganó la comisión directiva de la Asociación de Docentes e Investigadores Universitarios. El camarada Lito Kirschbaum fue simultáneamente secretario de derechos humanos de la CONADU (Federación Nacional de Docentes Universitarios) entre 1991-1992. En aquella provincia hubo ocupaciones de la Legislatura reclamando la renuncia del gobernador Hernán Cornejo.

    En Córdoba participamos activamente en las asambleas de los trabajadores judiciales contra la burocracia de Néstor Harrington.

    En Capital comenzó un proceso interesante de luchas y acumulación. Tuvimos participación en las dos huelgas ferroviarias (´91 y ´92), en las marchas de las Madres de Plaza de Mayo, en la lista Violeta de judiciales, con los jubilados en el Congreso, etc. Durante 1991 y parte del ´92 tratamos de construir el Plenario Sindical en confluencia con la CONAT (sector disidente del PC) y otros grupos.

    En política frentista nos esforzábamos por hacer la unidad con grupos revolucionarios en el UNIR, mientras manteníamos la política de unir a la izquierda en tareas tácticas. La huelga ferroviaria del ´92 dio lugar a un acto de unidad de esos sectores en la Plaza de Mayo en el día de los trabajadores.

    En las elecciones legislativas de 1991 presentamos listas en tres distritos: Santa Fe, Salta y Tierra del Fuego, redondeando una buena experiencia. En el caso de la primera nos fue muy bien y obtuvimos 7.000 sufragios a diputados nacionales.

    El 1 de mayo de 1992 una delegación partidaria estuvo de visita, por segunda vez, en Cuba socialista. La integraban los camaradas Ortiz y Kirschbaum, quienes pudieron apreciar la alta movilización revolucionaria y socialista de las masas cubanas. Pero simultáneamente anotaron diversos problemas. Ambos aspectos fueron debatidos con el Departamento América del PC cubano. En noviembre del ´91 nuestro Secretario General había establecido los vínculos formales con ese Departamento y además había podido departir brevemente con el comandante en jefe de la revolución cubana en el marco del Encuentro Sindical Latinoamericano contra el Neoliberalismo.

    En lo interno disentíamos con el sentido de la política cubana de reforma económica y creciente dependencia de las inversiones extranjeras, que intuíamos podía llevarlos al "modelo chino". Y en lo externo discrepábamos con la línea latinoamericana de lo que después sería el Foro de San Pablo. Esa línea -en el plano argentino- los acercaba a la centro-izquierda, PC, CTA de De Gennaro-Mary Sánchez, el Frente del Sur, etc.

    De todos modos, pese a aquellas críticas, el P.L. se lanzó a trabajar en solidaridad con la revolución cubana. En varios lugares del país organizamos actos y participamos de festivales. Eran momentos difíciles para Cuba, a la que el imperialismo trataba de aislar por todos los medios. La socialdemocracia en la Argentina decía solidarizarse con la isla pero no con su sistema político. Nosotros en cambio apoyábamos especialmente a Cuba por su sistema socialista, al que valoramos como mucho más democrático que las "democracias con ajuste y seguridad".

    Los dirigentes trotskistas una vez más jugaban para los enemigos. Defendían como una "revolución obrera" el proceso de restauración capitalista en en el Este. Y en cambio propiciaban la caída del "stalinista" Fidel Castro en la única revolución socialista del continente.

    Pese a los avances de nuestro Partido en esos dos años (1990-1992), los saldos orgánicos eran sólo incipientes. Habíamos reorganizado el Comité central, estaba normalizada la salida de "Liberación", teníamos inserción en ADIUNSa y algunas listas sindicales, se había reincorporado la regional Ushuaia, había un desarrollo interesante en Capital, habíamos mantenido tres personerías electorales, teníamos relación con el PC cubano, etc. Habíamos salvado la organización de la división y la derrota. Pero por cierto que esos avances eran insuficientes.

    Pretextando esas limitaciones y negando nuestros logros, el oportunismo de derecha "organicista" volvió a levantar cabeza con Jatar y desde la regional Rosario.Su determinación de armar una fracción posiblemente haya tenido que ver con que temió la evolución de la situación política y mayores logros del Partido. Las puebladas de Chubut, Salta y Jujuy mostraban que la situación pre-revolucionaria alcanzaba picos elevados de combatividad y favorecía la comprensión de que era correcta la línea leninista del Comité Central. El P.L. quería ser parte de ese proceso de puebladas, por lo que criticamos las reticencias de Jatar frente a la ocupación de la Legislatura salteña (sostuvo que había sido un error ocuparla).

    Si el rol del Partido mejoraba, Jatar podía quedar en ridículo o sentirse en situación de riesgo frente a las posibles persecuciones del menemismo. Influyó muchísimo en él y el grupo rosarino el creerse por encima del resto del Partido por haber logrado un buen resultado electoral en 1991, como si eso hubiera sido un mérito suyo. Además, como si lo electoral fuera lo central en la vida del PL. Creían que con ese argumento podían hacer pasar como válido "su modelo de construcción" reformista alejado de las luchas de clases, doblegando la posición del Comité Central. Cuando no lo consiguieron, decidieron salirse de la organización, lo que se produjo en el siguiente Congreso. Con anterioridad había renunciado al CC Juan Zanuttini, con diferencias con la dirección nacional sobre la rebelión popular, "temas de construcción" y con tesis movimientistas. El contacto entre varias posiciones oportunistas de éste y de Jatar era evidente.

    El VI Congreso del Partido se realizó en Cordoba, en mayo de 1992. Los documentos nacional, de construcción y de balance del trabajo habían sido girados con tiempo a toda la organización, para los debates.

    La lucha de líneas se había desenvuelto durante 1991 y primeros meses de 1992 en el seno del Comité Central entre la posición revolucionaria y la oportunista. Esta última estaba derrotada de antemano porque todo el Partido menos Rosario estaba en su contra. En vez de rectificar o por lo menos abrir un espacio de reflexión, el grupo derechista decidió romper. Por eso violó el estatuto, el reglamento de convocatoria, etc., y realizó un congreso regional burdamente ilegal en Rosario, sin cumplir los requisitos orgánicos resueltos por el CC.

    Al comenzar el Congreso Nacional esas irregularidades fueron denunciadas y a Rosario se le adjudicó dos delegados buscando preservar la unidad. Jatar no lo aceptó y su grupo se retiró de las deliberaciones. Degeneró en un grupito populista que en 1994 se integró formalmente a la "Corriente Grande" de Pino Solanas (ex interventor del Instituto del Cine durante el menemismo). En pos de la "construcción" y la "amplitud" se integraron luego a un frente populista como la Alianza Sur (Solanas, más el PC y el PCR-PTP) que obtuvo apenas el 1 % de los votos en 1995.

    El VI Congreso, desembarazado de esa fracción, aprobó la línea política de impulsar la rebelión con centro en los trabajadores (el oportunismo se había opuesto a la consigna "Que se vaya Menem" planteada en la tapa de "Liberación" a fines del ´90).

    Se habían producido tres puebladas provinciales que llegarían a derribar gobernadores en Chubut y Jujuy, dándose importantes huelgas obreras como la telefónica contra la privatización de ENTel. Esto descolocaba a los intentos "organicistas" que se negaban a poner como central la intervención en ese proceso de masas.

    En materia internacional el Partido venía proponiendo la formación de un bloque de unidad de marxista-leninistas y otras corrientes revolucionarias, como el PC cubano, la guerrilla centroamericana y peruana, etc. El P.L. reivindicaba su debate contra el revisionismo de la "perestroika" de Gorbachov y denunciaba la restauración del capitalismo en Europa del Este y la ex URSS.

    A nuestros puntos de vista internacionales sólo se opuso Eduardo Maturano. Este dijo en la segunda sesión del V Congreso que "no podía haber restauración capitalista en el Este porque el socialismo estaba consolidado " y "porque los textos de Marx y Engels no lo preven". Fue el único delegado que sostuvo semejante error político basado en el dogmatismo. Era el mismo academicismo que lo llevó a afirmar que las relaciones de producción en el campo argentino, como el sudeste de Córdoba, era "precapitalistas" y "semifeudales". El no aceptaba la definición partidaria sobre Argentina como país capitalista dependiente. Planteaba -basado en viejos textos de la Academia de Ciencias de Moscú- que era una semicolonia, con preeminencia del capital financiero y la oligarquía terrateniente e intermediaria.

    A nuestro juicio lo que significaba en concreto la caída del Muro de Berlín y la desaparición de la URSS era la plena restauración capitalista. En esto nos servían los análisis de Lenin y Mao Tsé tung sobre la continuidad de la lucha de clases durante la dictadura del proletariado. Ellos sostenían la posibilidad de las "tentativas de restauración" de las burguesías derrocadas. Mao sostuvo que no estaba decidido quién vencería a quién durante la transición socialista. Y por eso impulsó a mediados de los ´60 la gran revolución cultural proletaria.

    El choque con las concepciones trotskistas se hizo inevitable y por eso publicamos un nuevo trabajo del camarada Ortiz sobre "Polémica con el trotskismo. II Parte".

    La resolución orgánica y de balance del trabajo fueron aprobadas por todos los delegados del VI Congreso. Allí ratificamos que se había librado una lucha de líneas contra el oportunismo de derecha. Se planteaba claramente que la principal tarea del Partido era impulsar la rebelión popular y abrir una situación revolucionaria. En ese marco se debía construir partido, como algo destacado pero subordinado a la tarea central.

    El VI Congreso eligió a Sergio como Secretario General para un nuevo período. En el Comité Central se mantuvieron camaradas que venian del Congreso anterior, como Edson, Lito y José Luis. También se incorporaron nuevos miembros como Sara y Pablo. Malvicino y Maturano también fueron votados para el CC, aunque después degeneraron en fraccionistas, siendo expulsados del Partido en 1994.

    Durante 1992 nuestro plan de trabajo puso como prioritario el impulso a la rebelión popular. Esto nos llevó a apoyar las marchas de los jubilados frente al Congreso: nuestros militantes fueron detenidos varias veces por la Policía Federal. Fue interesante el apoyo a la huelga ferroviaria de "Km 1", se desarrolló el trabajo en un colegio secundario, judiciales y gráficos. En ADIUNSa y los congresos de CONADU defendimos las posiciones justas contra la burocracia de Kofman. Asumimos las tareas de solidaridad con la revolución cubana, trabajando en comisiones de apoyo en Córdoba y Capital, realizando charlas en Salta. Apoyamos las actividades del Comité Democrático Haitiano denunciando la situación de su pueblo luego del golpe de setiembre del ´91 (posteriormente Malvicino se opuso a poner como central el derrocamiento de la dictadura del general Raoul Cédras en Haití, confiando en las supuestas reservas nacionalistas de este general). Nuestros camaradas fueguinos apoyaban los conflictos metalúrgicos, de estibadores y de la construcción.

    En estos años profundizamos nuestro análisis de clase de la sociedad argentina, actualizando el programa de la revolución durante un seminario nacional.

    Fuimos coherentes con el legado de Roberto Cristina y los fundadores, quienes habían planteado que la lucha contra los monopolios nacionales y extranjeros era la principal peculiaridad de nuestra revolución nacional-democrática-popular.

    Por medio de nuestra prensa, volantes y denuncias, apuntamos contra grupos como Arcor y Roggio en Córdoba, Macri en Capital, Pérez Companc a nivel nacional, Pescarmona en Mendoza, etc. Nuestra consigna política era "que la crisis la paguen los monopolios responsables y beneficiarios de la misma".

    Teniendo en cuenta que el gobierno menemista pasó a gobernar para ese tipo de empresas monopolistas, el P.L. actuó en consecuencia. Denunciamos que esos grupos concentrados y el imperialismo (por medio de las privatizaciones y el pago de la deuda externa) eran los grandes enemigos a enfrentar por la lucha de masas.

    La democracia menemista es el gobierno de los monopolios, de y para los ricos. El P.L. se plantó como el Partido que más atención daba a la denuncia de los monopolios y banqueros. En "Liberación" aportamos elementos mediante el fichaje de esos holdings, número a número. Ese fue un gran aporte de nuestro Comité Central, que basó sus opiniones políticas en las experiencias venidas del movimiento de masas y también en un análisis científico sobre el bloque de las clases dominantes y su relación con el poder del Estado.

    Nuestros aciertos políticos no fueron "casualidades" sino consecuencia de los esfuerzos por aplicar en forma creadora el marxismo-leninismo a la realidad. Para tratar de hacernos abortar todo ese interesante proceso, el gobierno menemista mandó la Policía Federal a allanar en noviembre del ´92 el local de la CONAT de calle Sarandí, en la Capital, donde funcionaba -en un sector del mismo- el Partido de la Liberación. Allí se detuvo a ocho personas, de las cuales cinco eran camaradas, incluyendo al secretario Sergio Ortiz. La brigada de explosivos de la Policía Federal junto al DEPOC depositaron tres cajas con explosivos en el local como si hubieran sido nuestros. La excusa del procedimiento eran unos petardos colocados en cajeros automáticos por la ORP, un grupo hasta entonces desconocido.

    Se generó desde el gobierno una gran campaña de difamación contra el P.L., acusándolo de "grupo terrorista". El presidente Menem declaró que había sido desbaratada la célula que podía haber atentado contra la embajada de Israel en marzo del ´92, cuando se produjeron 29 muertos. La Policía Federal fue felicitada por Menem y el ministro del Interior, José Luis Manzano. La jueza pro-oficialista Servini de Cubría tenía la causa judicial en sus manos y prometía largas condenas contra nuestros dirigentes y militantes por "asociación ilícita, tenencia de explosivos, intimidación pública, etc."

    Sin embargo, el Partido de la Liberación -al principio en medio del aislamiento y la confusión- con el apoyo popular los derrotó a todos. En poco tiempo los ocho detenidos estaban liberados y sobreseídos de tan injustos cargos. Fue una gran victoria democrática de nuestra organización: era una de las primeras veces que en la lucha por los derechos humanos el menemismo no se salía con la suya.

    Esto fue una pequeña vacuna contra el derrotismo que sembraban los reformistas al nivel de las masas diciendo que el gobierno era extrordinariamente fuerte e imbatible.

    Las razones de nuestra victoria fueron dos.

    La amplia solidaridad que poco a poco se fue gestando alrededor de nuestros presos, cuando el P.L. denunció que se trataba de un complot represivo del gobierno. Hubo declaraciones, reportajes y solicitadas a favor de las libertades. En el campo del progresismo sólo se mantuvo en una postura hostil el periodista Eduardo Aliverti, quien criticó a "los cuatro loquitos del PL" (programa "Protagonistas" de Radio Splendid).

    Y también pesó la política de ofensiva de nuestro Partido. En el mismo momento de las detenciones, ante el periodismo radial y televisivo presente en el lugar, el Secretario General que iba preso levantó el puño izquierdo y dijo que era un ataque policial provocador contra el Partido de la Liberación. Los demás presos también tuvieron una conducta muy digna, lo mismo que sus familiares. Fue muy meritoria la labor de los abogados Liliana Mazea, Carlos Zamorano, Eduardo Barcesat, Laura del Cerro, Oscar Noly y Héctor Trajtemberg. Estos abogados pertenecían en algunos casos a la Liga, en otros a la Asociación y a Madres.

    La jueza federal Servini de Cubría se desprestigió más que antes. El ministro Manzano también se desprestigió y renunció al cargo tiempo después, marchándose a Estados Unidos. El DEPOC y la Policía Federal se quedaron "con las ganas", aunque sabíamos que volverían a la carga por su esencia represiva.

    Así, con esa victoria notable del Partido de la Liberación en la lucha democrática, se cerró el año 1992, rodeado del respeto popular y la simpatía del campo de la izquierda y sectores democráticos. Allí comienza una nueva etapa favorable para la vida del Partido, que aún perdura al momento de prepararnos para realizar el VII Congreso Nacional.



    COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO DE LA LIBERACIÓN

    XVII REUNION PLENARIA

    8 Y 9 DE JULIO DE 1995


    ------------------------------
    No hay Revolución sin Revolucionarios
    Los revolucionarios de todo el mundo somos hermanos

    Jose de San Martín


    "Toda nuestra acción es un grito de guerra contra el imperialismo y un clamor por la unidad de los pueblos contra el gran enemigo del género humano: los Estados Unidos de Norteamérica. En cualquier lugar que nos sorprenda la muerte, bienvenida sea, siempre que ése, nuestro grito de guerra, haya llegado hasta un oído receptivo y otra mano se tienda para empuñar nuestras armas, y otros hombres se apresten a entonar los cantos luctuosos con tableteo de ametralladoras y nuevos gritos de guerra y de victoria."
    Comandante Ernesto "Che" Guevara

    "En las peleas callejeras hay dos tipos de golpeadores. Está el que pega, ve sangre, se asusta y recula. Y está el que pega, ve sangre y va por todo, a matar. Muy bien, muchachos: vengo de afuera y les juro que hay olor a sangre"
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    Re: Partidos marxista -actuales- según su origen

    Mensaje por Razion el Mar Mayo 01, 2012 3:10 am

    Del MPR Quebracho, del documento "Habla Quebracho"

    -¿QUÉ ES EL MOVIMIENTO PATRIÓTICO REVOLUCIONARIO QUEBRACHO?

    -Es una organización política que lucha por la liberación nacional y social de nuestra Patria. Por un país socialmente justo, económicamente independiente y políticamente soberano. Por la Revolución Nacional Antiimperialista.

    -A QUEBRACHO SE LO ASOCIA CON LA VIOLENCIA. ¿USTEDES SON VIOLENTOS?

    -Acá el único violento es el sistema. La causa de la violencia es la injusticia. Nosotros no estamos en contra de la violencia en manos del pueblo. Creemos que la violencia en manos del pueblo no es violencia, es justicia, y es en defensa propia, contra la violencia del régimen. Si estuviéramos en contra de toda violencia, tendríamos que condenar a San Martín, a Belgrano, a Güemes, a Mariano Moreno, a Yrigoyen, tendríamos que condenar a los pueblos originarios que le hicieron la guerra al invasor europeo, tendríamos que condenar a las masas populares que derrotaron a las invasiones inglesas, que participaron de las guerras de la independencia, de la guerra montonera contra los unitarios, de los levantamientos obreros en Buenos Aires, en la Patagonia, en el Chaco, de la Resistencia Peronista, de la lucha antidictatorial, de las puebladas y cortes de rutas de los últimos años, etc., etc., etc.

    No por capricho el pueblo argentino fue profundizando sus métodos de lucha. No es por resentimiento que los desocupados cortan rutas. No es por resentimiento que los que han sido robados rompían los bancos. No es por extremismo que poblaciones enteras se han enfrentado a la policía y la gendarmería. El pueblo tiene paciencia y antes de llegar a una medida extrema agota todas las instancias más moderadas.

    Pero más allá de las formas de lucha, para el régimen siempre resultará violento el ejercicio del poder popular, ya que los derechos jamás se obtuvieron por la súplica sino que se conquistaron por la lucha. El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, por ejemplo, lo es por haber vencido en varias elecciones y, sin embargo, sus enemigos imperialistas dicen que es violento y dictador. A los privilegiados jamás les resultará agradable tener que resignar privilegios por imposición de la resistencia popular. Siempre les resultará “violento”.

    Por otra parte, una forma de lucha finalmente se generaliza si es efectiva. Si el corte de ruta se generalizó es porque demostró ser más efectivo, más eficaz, que otras formas de lucha.

    Son las mismas clases dominantes las que han llevado al pueblo a tomar medidas de lucha cada vez más contundentes y las que le han enseñado al pueblo que son sus enemigas. Y a los enemigos no hay que convencerlos; hay que vencerlos.

    -¿USTEDES HAN PARTICIPADO DE LAS ELECCIONES?

    -Una de las definiciones políticas más importantes que nos caracterizan es que desde que nacimos jamás hemos participado en las elecciones. Nuestra conducta en este aspecto no tiene que ver con una definición absoluta, sino con una cuestión estrictamente práctica. Si en determinada situación entendiéramos que nuestra participación en las elecciones es conveniente para la causa popular, participaríamos.

    Lo que vemos es que sin poder real, desde la debilidad, participar de la contienda electoral es facilitar el montaje de un juego tramposo contra el pueblo. Recordamos muy bien cuando, con el cuento de “castigar en las urnas”, al pueblo se le proponía que votara a tal o cual candidato progre, que después fueron un engaño más al pueblo. Recordamos muy bien cuando en las elecciones de octubre de 2001 vimos a todos los electoralistas unidos llamando a la gente a votar, mientras el proceso del pueblo iba en el sentido de profundizar su rechazo a toda esta farsa.

    Ha sido el pueblo, primero en las elecciones de octubre de 2001 con el llamado “voto bronca” y más tarde en las jornadas del 19 y 20 de diciembre de ese mismo año cuando echamos a De la Rúa, el que repudió contundentemente a este régimen y a sus personeros. Creemos que es profundizando el camino de la rebelión popular que iremos acumulando y generando las condiciones para la victoria revolucionaria.

    -USTEDES SON DEFINIDOS DE MUCHAS MANERAS. USTEDES MISMOS: ¿CÓMO SE DEFINEN? ¿SON DE IZQUIERDA, SON DE DERECHA, SON NACIONALISTAS?

    -Somos patriotas revolucionarios. Patriotas, porque como la palabra lo sugiere, reivindicamos la fidelidad a nuestros orígenes, lo que es decir a nuestros pueblos, a nuestros idiomas, a nuestra historia, a nuestra tierra, a los trabajadores, que son quienes en definitiva, con su diario sacrificio, dan origen a todos los bienes y riquezas de la sociedad.

    Sabemos que la palabra Patria ha sido muy bastardeada por quienes son sus enemigos. En nombre de la Patria la dictadura de Videla torturó y asesinó a los mejores hijos de este país, y en nombre de la Patria se entregó la Argentina a la rapiña de la oligarquía nativa y extranjera. Pero si es por eso, entonces no podemos usar ninguna palabra porque ¿qué palabra con significado profundo no ha sido utilizada por los mentirosos para disfrazar su traición? Libertad, democracia, pueblo, salariazo, paz, etc., son todas hermosas palabras que son muy utilizadas por los vendepatrias en su cínica retórica. Cualquier palabra puede ser prostituida. Depende en boca de quien esté cuál será su significado.

    El concepto de Patria es más amplio que el concepto de Nación, es superior a él. Latinoamérica es un ejemplo de ello. Las diferentes naciones que la componen son el resultado de la división imperialista de una sola Patria, aquella por la que lucharon los grandes libertadores como San Martín y Bolívar, la misma por la que dieron su vida en combate José Martí y el Che Guevara.

    Pero darle al concepto del patriotismo su debida jerarquía no significa menospreciar lo nacional. En primer lugar somos patriotas y nuestra lucha está concebida en el marco de la lucha libertadora latinoamericana, pero dentro de esta lucha lo nacional tiene un lugar prominente e imprescindible.

    Y somos revolucionarios porque creemos en los cambios profundos, auténticos; no en los hipócritas maquillajes con los que se pretende cambiar algo para que nada cambie. Si como decía Jesús: “a los tibios los vomita Dios”; nosotros decimos que la verdadera solución del drama nacional no pasa por la condescendencia sino por la inflexibilidad para enfrentar a los que nos están ultrajando.

    -CONCRETAMENTE: ¿CUÁLES SON LOS ENEMIGOS QUE EL PUEBLO DEBE VENCER?

    -Al imperialismo y al gran capital, que son la misma cosa, y que no son sólo el enemigo del pueblo argentino, sino de toda la Humanidad. El imperialismo y el gran capital están compuestos por los grandes monopolios financieros, por los organismos internacionales como el FMI, el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, por los estados imperialistas como los Estados Unidos, la Unión Europea, Japón, Israel, entre otros, y están compuestos también por las oligarquías nativas -que son los socios menores- de los países neocoloniales como el nuestro; por los Pérez Companc, los Macri, los Rocca, los Fortabat, los Pescarmona... Son los que están destruyendo la humanidad y la naturaleza, son la causa de las guerras y hambrunas, son la causa de las catástrofes ecológicas, son la causa de los desastres sociales como los que hoy sufrimos en Argentina, son la gran internacional terrorista y criminal que planifica la miseria y la muerte de millones de seres humanos.

    Para poder ser independientes y tener un país con justicia debemos vencer al imperialismo en nuestra Patria. Para salvar la Humanidad del desastre total debemos vencerlos en todo el mundo, con la unidad de todos los pueblos que luchan.

    En nuestro país los principales instrumentos del imperialismo para dominar a los argentinos son la clase política y sus partidos, las Fuerzas Armadas y de Seguridad, y el Poder Judicial y la Gran Prensa, que son manejadas por los poderosos. Son los que, mediante lo que nosotros llamamos el pacto de continuismo oligárquico, gobernaron a favor de las clases dominantes y contra los argentinos desde la dictadura de Videla hasta hoy de manera ininterrumpida. Desaparecieron y mataron a miles de argentinos. Mintieron alevosamente. Se robaron todo. Multiplicaron por 50 la deuda externa, destruyeron la industria nacional, la salud, la educación, la familia, el mercado interno... Hicieron del pueblo argentino una multitud de “refugiados”, de indigentes, a parte de los cuales se les alcanza una limosna de 150 pesos mensuales. Después los periodistas de la prensa canalla se preocupan porque los argentinos no confían en las instituciones, que es como alarmarse porque el pueblo argentino no es tonto.

    -¿PODRÍAS HACERNOS UNA RESEÑA DE LA HISTORIA DE QUEBRACHO?

    Si bien reseñaremos sólo algunos de los hechos más importantes, seremos abarcativos a los fines no sólo de expresar nuestra trayectoria sino además de rememorar en alguna medida el derrotero de la Resistencia popular. El MPR QUEBRACHO nace formalmente el 31 de agosto de 1996, a partir de un acuerdo entre varias organizaciones populares que deciden unirse en una sola (vale aclarar que la referencia política “Quebracho” ya era conocida por la sociedad desde antes de 1996 en razón de la acción de una de las organizaciones participantes del acuerdo, que existió desde 1993: el MPU-Quebracho). Es patrimonio del MPR QUEBRACHO no sólo lo que realizó después de su constitución sino también lo que todos los que se unieron cargaban en su espaldas como capital político.

    Como reseña de algunos de los hechos en los que hemos tenido destacada participación, cronológicamente pueden nombrarse la recuperación de la vivienda donde se produjo el mayor combate entre la dictadura y la Resistencia (sucedido el 24 de noviembre de 1976 en La Plata), combate en el que murieron siete compañeros de la organización Montoneros y del cual quedó el vivo testimonio en el estado casi intacto de las huellas del feroz enfrentamiento. La recuperación y el bautismo de la Casa de la Resistencia Nacional “Diana Esmeralda Teruggi” se realizó en noviembre de 1993, en momentos en que el menemismo estaba en pleno auge y era muy profunda lo que denominamos “derrota ideológica” (recordemos que aquí aún no había sucedido el Santiagazo y en Méjico todavía no se había producido el levantamiento zapatista). En aquellos años reivindicar a las organizaciones armadas de los setenta era dar los primeros pasos de lo que después sería una reivindicación generalizada de la experiencia de esa generación de revolucionarios. Este hecho tiene un gran valor simbólico e ideológico.

    Al mismo tiempo, nuestro acercamiento a Norma Plá -compañera a la que recordamos con el mayor de los respetos- también fue marcando el perfil de nuestra organización, porque muchas otras fuerzas políticas del campo popular colaboraron, calumniando a la compañera, en el intento de aislamiento de la abanderada de los jubilados.

    Con Norma Plá, el 2 de marzo de 1994, protagonizamos la marcha nº 100 de los jubilados, en la Plaza de Mayo, que terminó en el enfrentamiento a la represión de la Policía Federal.

    En noviembre de ese mismo año y a la vez que se cumplía otro aniversario de la batalla de la Vuelta de Obligado (1845) participamos frente a la embajada inglesa de la movilización de repudio al príncipe pirata Andrés, donde nuevamente la policía reprimió.

    En marzo de 1995 participamos junto a Hebe de Bonafini y las Madres de Plaza de Mayo en el señalamiento del templo de la represión que es la ESMA, marcha en la que también se debió enfrentar la represión de la policía menemista.

    Ese mismo año nuestro rol en la lucha del movimiento estudiantil fue muy importante en las tomas de las facultades y en el abrazo al Congreso que hizo fracasar el primer intento de sanción de la ley de educación superior, que únicamente pudo ser aprobada días más tarde gracias a la violenta represión de la Federal.

    Al mismo tiempo participamos en varias de las primeras puebladas que se iban produciendo en el interior del país, como el Usuhaiazo de abril de 1995 o las manifestaciones populares de Córdoba que terminaron con la renuncia del gobernador Angeloz en junio de ese mismo año, por ejemplo. Todas estas puebladas eran el anticipo de lo que dos años más tarde serían los cortes de ruta y las puebladas a lo largo y a lo ancho de todo el país.

    En 1996 es cuando todas las organizaciones que después conformarían el MPR van avanzando hacia la unidad. Uno de los hechos en los que esa unidad se comenzó a plasmar en la confrontación callejera fue durante la lucha estudiantil del 20 de febrero de ese año en La Plata, resistencia popular a la que el entonces gobernador Duhalde respondió con una dura represión y cientos de presos. En ese mismo año es cuando Menem y Corach encarcelan en Caseros a tres compañeros del MPU Quebracho (dos de ellos de su conducción), debiendo permanecer un cuarto compañero (también de la conducción nacional) prófugo. Es estando presos los compañeros que se constituye el MPR QUEBRACHO.

    También durante ese año es que inauguramos la reivindicación del compañero Mario Roberto Santucho, comandante del Partido Revolucionario de los Trabajadores – Ejército Revolucionario del Pueblo (PRT-ERP), en el mismo lugar de Villa Martelli donde fuera abatido el 19 de julio de 1976.

    A poco de comenzado 1997 los compañeros encarcelados salen de prisión. En febrero de ese año manifestamos nuestro repudio a la película yanqui Evita que, protagonizada por la cantante Madonna, intentó bastardear la Historia Nacional mancillando la memoria de la “abanderada de los humildes”. El 14 de agosto siguiente aportamos decididamente al paro general convocado por todo el movimiento obrero organizado en contra del vendepatria Menem, jornada en la cual varias decenas de nuestros compañeros son encarcelados en La Plata como resultado de la represión de la policía provincial.

    Posteriormente, en octubre, participamos de los hechos de repudio a la visita del presidente yanqui de aquél entonces, Bill Clinton. Durante las manifestaciones se quemaron varios bancos norteamericanos, en un anticipo de lo que algunos años después sería moneda corriente por parte de miles de argentinos estafados.

    Posteriormente, en marzo de 1999, repudiamos activamente al príncipe pirata Carlos, recibido con grandes honores por Menem, hecho en el que también debimos enfrentar la represión policial.

    En junio de 2000 fuimos parte de la movilización popular que hostigó la sede de Repsol-YPF en Neuquén, que quedó dañada seriamente.

    Durante el año 2001 compañeros de QUEBRACHO, como culminación de varios años de militancia en las barriadas, aportaron decididamente a la construcción de la CTD Aníbal Verón, coordinadora de diferentes movimientos de desocupados, organización que desde que nació fue protagonista destacada de importantes luchas sociales y políticas. Concretamente, fue la CTD la que propició y llevó adelante los primeros cortes de ruta coordinados en los accesos a la Capital Federal, durante julio de 2001, aportando a fogonear el proceso de lucha popular que finalmente desembocó en las luchas del 19 y 20 de diciembre de 2001, que provocaron la caída del cipayo De la Rúa.

    Tanto el 19 en Plaza de Mayo, en las luchas de los estatales en La Plata y de los Municipales en Córdoba, como el 20 de diciembre en el centro de la ciudad de Bs. As. y en todas las plazas y barriadas del país, nuestra militancia estuvo presente protagónicamente en la gesta popular.

    Pero la caída de De la Rúa no significó, ni mucho menos, la asunción de un gobierno del pueblo. Por el contrario, el Partido Único del Ajuste cerró filas contra el pueblo y prestó a sus cuadros más capaces para que el régimen se recuperase del tremendo golpe popular de diciembre. Aquí no hubo diferencias entre peronistas y radicales y todos, mediante su acuerdo en la Asamblea Legislativa, designaron Presidente al entonces senador Duhalde, que asumió luego de que pasaran cinco presidentes en diez días, jaqueado por la resistencia y el generalizado malestar popular.

    Desde enero de 2002 la lucha popular continuó sin desfallecer con constantes movilizaciones y cortes de ruta a lo largo y a lo ancho del país, protagonizados por los más variados sectores y organizaciones del pueblo. El 6 de febrero de ese mismo año en un corte de ruta en El Jagüel (Gran Bs. As.) cae asesinado por la balas de un puntero del PJ el piquetero Javier Barrionuevo, compañero de la CTD-AV.

    Dentro de este marco, además de estar presentes en la lucha social, plantamos bandera con acciones antiimperialistas como el hostigamiento, en abril de 2002, al enviado del F.M.I., Anoop Singh, en el Aeropuerto de Ezeiza y dentro mismo del Hotel Sheraton.

    Así se llega al 26 de junio de ese año donde, en el marco de un plan de lucha nacional, numerosas organizaciones piqueteras y populares cortan el Puente Pueyrredón y son salvajemente reprimidas por la Policía de la Provincia de Bs. As. y la Prefectura, siendo fusilados los compañeros de la CTD Aníbal Verón, Darío Santillán y Maximiliano Kostequi, en la estación Avellaneda del Ferrocarril Roca.

    La masacre ordenada por Duhalde fue la respuesta del régimen frente a un pueblo que no cedió en su lucha y que estaba en movilización permanente, fue el intento de parar en seco el ascenso de la movilización popular.

    Ese día, QUEBRACHO estuvo presente en el Puente no sólo a través de los numerosos compañeros que militan en la CTD, sino con todos los compañeros que lo integran. Merece destacarse que la única presencia estudiantil universitaria en el Puente Pueyrredón ese día es la del Movimiento 31 de Mayo (en donde militan compañeros de nuestra organización) y la de la Federación Universitaria de La Plata (conducida por el M-31).

    La respuesta popular frente a la alevosa masacre, pese a los primeros intentos de la prensa del régimen de encubrir y distorsionar los flagrantes hechos, fueron las masivas movilizaciones del 27 de junio y del 3 y el 9 de julio a Plaza de Mayo, movilizaciones de decenas de miles de personas. Esta situación determinó que el gobierno de Duhalde debiera adelantar la retirada de su gobierno con el anuncio (en vísperas de la movilización del 3 de julio) del adelantamiento de las elecciones y de la entrega anticipada del gobierno a un nuevo presidente.

    La Resistencia había logrado acortar la presidencia de Duhalde pero no logró evitar que el régimen político se fuera recomponiendo con la maniobra electoral, con el impacto terrorista que tuvo la masacre de Avellaneda en las masas, y con el cambio de la política oficial hacia los desocupados a través de la entrega de cientos de miles de planes Jefes y Jefas. Estos planes, conquistas de la Resistencia, por un lado significaron victorias reivindicativas concretas y alimentaron el crecimiento de las distintas organizaciones de desocupados, pero por otro descomprimieron la situación de tal manera que el régimen la encauzara progresivamente dentro de los márgenes de su gobernabilidad.

    QUEBRACHO intentó desenmascarar la trampa electoral y mantener viva en todo momento la llama de la Resistencia, dentro de los andariveles de la rebelión popular para sostener el jaque político al régimen. En este marco nuestra política fue la de aportar a la unidad del movimiento piquetero participando de las asambleas nacionales piqueteras y al mismo tiempo intentar calificar la lucha tanto en sus formas como en su contenido político.

    En este contexto es que como QUEBRACHO intentamos la unidad política de la organizaciones de la Resistencia Nacional, construyendo con otras organizaciones una columna unitaria bajo la consigna “Patria o Muerte” en la movilización del 20 de diciembre de 2002 y realizando el Congreso de la Liberación Nacional, en abril de 2003. Lamentablemente, a pesar de nuestros esfuerzos, la unidad patriótica que intentamos se malogró por diferencias políticas respecto de la naturaleza del gobierno de Kirchner.

    En otro orden, paralelamente realizamos varias acciones de hostigamiento sobre algunos de los políticos más conspicuos del régimen, como los ex ministros de De la Rúa Patricia Bullrich y Ricardo López Murphy durante agosto y octubre de 2002 en La Plata y Misiones, o el candidato a vicepresidente con Kirchner, Daniel Scioli, y nuevamente L. Murphy, el día de las elecciones presidenciales de abril de 2003.

    Durante el año 2004 llevamos adelante varias acciones antiimperialistas como la inhibición del Citibank en febrero y las ocupaciones simultáneas del Bank Boston y del Citibank en marzo en repudio al pago de la deuda externa, pero las más relevantes fueron la ocupación, en junio, de la Plaza de Armas del Edificio Libertador (sede del Ejército, del Estado Mayor Conjunto y del Ministerio de Defensa) en repudio al envío de tropas argentinas a la invasión de Haití; y, en conjunto con otras organizaciones populares, la manifestación de repudio a la presencia del titular del FMI, Rodrigo Rato, en la Plaza de Mayo, frente al Ministerio de Economía, el 31 de agosto. Ese día enfrentamos una dura represión de la Policía Federal, con más de cien presos, torturados, compañeros preocesados y prófugos.

    Especial mención merece la lucha por la libertad y el desprocesamiento de los presos políticos. En este sentido, desde el mismo momento en que cayeron presos en abril de 2001 llevamos adelante, apoyando la labor y la creación de la Comisón de Solidaridad por la Libertad de Diego y Carlos (posteriormente la Coordinadora por la Libertad de los Presos Políticos) una importante campaña de movilización por la libertad de Diego Quintero y Carlos Bertola, dos compañeros de la Resistencia. El juicio oral y público se inició en el mes de octubre de 2002. Debido a la gran presión de la multitudinaria movilización y el apoyo a esta causa por parte de los más diversos sectores sociales y políticos, contra las intenciones de los reaccionarios reducimos sensiblemente el injusto cautiverio de estos luchadores, que salieron de la cárcel de Ezeiza el 13 agosto de 2003.

    Además, en febrero de 2003 se inició el juicio a QUEBRACHO, a los compañeros Esteche, Del Grosso, Franca y Caviasca. Nuevamente la movilización popular fue masiva, destacándose la incansable actividad de la Coordinadora por la Libertad de los Presos Políticos. El primer día del juicio debimos enfrentar la represión policial frente a los Tribunales de Comodoro Py, pero eso no logró desmovilizarnos y es así como finalmente la mayoría de los compañeros fueron “absueltos” de los injustos cargos con que por el hecho de ser parte de la Resistencia los que hambrean al pueblo pretendían juzgarlos.

    Posteriormente, conjuntamente con la Coordinadora por la Libertad de los Presos Políticos, con la Fundación FIDELA y con otras organizaciones populares, obtuvimos la libertad del compañero italiano Leonardo Bertulazzi y la libertad y la denegación de la extradición del compañero vasco Josu Láriz Iriondo. Sobre fines de 2004 salieron en libertad los presos del FMI, en enero de 2005 fue eximido de prisión Fernando Esteche, que debió estar prófugo varios meses y, dos meses más tarde, obtuvimos la libertad del compañero Germán Lovari, que había sido detenido en enero en una represión policial contra la CTD.

    -¿CÓMO PARTICIPA QUEBRACHO EN LA LLAMADA "LUCHA SOCIAL"?

    -Directamente, en los diferentes sectores y clases populares que están en lucha. En los desocupados, en los estudiantes, en los trabajadores, en la juventud..., en todo sector o capa social que lucha contra este régimen oligárquico.

    Cada uno de estos sectores, además de tener en común el mismo enemigo, tienen sus propias particularidades, sus luchas parciales, reivindicativas. Allí nuestros compañeros participan de la lucha como uno más pero con una responsabilidad mayor, por ser militantes de QUEBRACHO. No ocultamos nuestra identidad a quienes están luchando codo a codo con nosotros. Lo que no hacemos es proselitismo, que es el exhibicionismo que hacen las organizaciones electoralistas, que permanentemente se están mostrando para conseguir votos.

    Nosotros intentamos aportar y enriquecer la lucha y la organización, y nuestra victoria no es ponerle nuestra camiseta a la gente sino aportar a la Resistencia.

    En concreto esto significa poder conducir cada parcialidad del movimiento popular, cada frente de masas, en función de una política de unidad patriótica revolucionaria. Entendemos que cada sector del pueblo puede y debe aportar a la lucha política, que es política porque es nacional, porque abarca a la generalidad de los sectores del pueblo argentino, al mismo tiempo que cada parte se alimenta de la unidad patriótica y gana fuerza a partir de ser parte de una lucha revolucionaria de liberación nacional.

    Concretamente nosotros, en lo que llamamos los “frentes de masas”, estamos trabajando, en los desocupados, principalmente en el seno de la Coordinadora de Trabajadores Desocupados “Aníbal Verón”; en los estudiantes universitarios, principalmente en el seno del “Movimiento Estudiantil Liberación”, en los trabajadores, en diferentes agrupamientos combativos y antiburocráticos, en la juventud, principalmente en la “Juventud de la Resistencia”, y en el movimiento "de derechos humanos.", principalmente en la Coordinadora por la Libertad de los Presos Políticos y en CORREPI. Decimos “principalmente” porque la realidad es bastante diversa y también hay muchos compañeros nuestros trabajando en los frentes de masas pero no necesariamente dentro de las organizaciones nombradas.

    -¿POLÍTICAMENTE, QUEBRACHO ACTÚA SOLO?

    -Depende. No somos ni sectarios ni excluyentes. De hecho, nuestra misma existencia es el resultado de la fusión de diferentes organizaciones. Siempre es preferible la unidad, llevar adelante la lucha de manera conjunta. Pero eso no depende sólo de nosotros.

    El MPR QUEBRACHO no tiene ningún prejuicio para establecer alianzas con otras fuerzas del campo popular. Políticamente, intentamos aportar a la construcción del Frente de Salvación Nacional, el frente que una a todos los sectores nacionales que luchamos contra el imperialismo, que es el enemigo principal.

    Ideológicamente, intentamos que se concrete la unidad de las distintas vertientes históricas del movimiento revolucionario argentino, principalmente el nacionalismo revolucionario, la izquierda revolucionaria, el cristianismo de liberación y toda otra expresión de resistencia antiimperialista revolucionaria.

    -ALGUNOS LOS HAN ACUSADO DE VANGUARDISTAS. ¿QUÉ RESPONDEN A ESTO?

    -Una cosa es el vanguardismo y otra la vanguardia. En todo hecho social hay vanguardia. Hay vanguardia en el deporte, en la ciencia, en la teconología. La acción política no escapa a esta ley general que más que ley social, es una ley de la lógica. Quien pretende que no existe vanguardia pretende la uniformidad, la instantaneidad, la estática. Es inevitable que en todo suceso colectivo exista un primero, alguien que va abriendo el camino.

    En la acción política, quien está en la vanguardia es quien está en la primera línea de la lucha. Los que nos critican por vanguardistas son quienes se sienten inseguros ante la profundización de la lucha y por eso invierten los términos, atribuyendo a quien tiene iniciativa la responsabilidad por la represión oligárquica. Para ellos la violencia no es la injusticia y el genocidio perpetrado por las clases dominantes, sino quien luchando despierta la ira del poder. Con este criterio no hacen nada que el poder establecido no permite. Como lo no permitido está definido por la fuerza, terminan legitimando la dictadura del régimen, asumiendo como razón lo que en realidad es la fuerza bruta de la opresión.

    Este es un aspecto de la cuestión de la vanguardia. Otro aspecto es que la vanguardia además de marcar un camino a seguir, además de estar en la primera línea, debe plantearse cómo lograr la unidad de los que luchan, sabiendo minimizar las diferencias secundarias y sabiendo enfocar la mira en el enemigo más importante de cada momento.

    -ALGUNAS ORGANIZACIONES POLÍTICAS PERMANENTEMENTE HACEN INCAPIÉ EN EL PROGRAMA. ¿CUÁL PIENSAN USTEDES QUE ES LA IMPORTANCIA DEL PROGRAMA? ¿CUÁL ES SU PROGRAMA?

    -El programa no tiene importancia si hacemos fetichismo de esta hoja de papel y de las palabras allí estampadas, como si la unidad y la conciencia de los sectores que participan de la lucha dependieran de firmar un documento. Dependen de distintos elementos donde lo principal es la práctica; no lo declamativo. No obstante ello, el programa tiene su importancia como evidencia objetiva y precisa de los acuerdos alcanzados.

    Porque para nosotros un programa debe ser el resultado del acuerdo de los diferentes sectores sociales y políticos que participan de la lucha, debe ser expresión de lo que nosotros llamamos “bloque social revolucionario”.

    En nuestro III Encuentro Nacional (realizado en abril de 2000) expresamos: “la construcción de un Programa no es la tarea unilateral de un puñado de patriotas que lo ofrecen como panfleto al Pueblo con la manifiesta intención de dar respuestas posibles a la solución de los problemas nacionales, sino que debe ser genuina expresión de los anhelos del conjunto de la Nación y tiene que nacer como producto de un proceso de acumulación social y política que le dé al mismo algún viso de credibilidad. Si hoy padecemos dependencia debe ser un programa de liberación; si este modelo se sostiene con apertura e integración de mercados, entonces debe proponer protección a la industria nacional. Toda la lógica de Ellos debe ser confrontada con la de Nosotros. Sus intereses son contrarios a los nuestros y se cristalizan a expensas de nuestro padecimiento, los nuestros a la inversa.

    Por eso un Programa que pueda erigirse en marco referencial y proyecto del conjunto del pueblo debe ser elaborado atendiendo a estas cuestiones. Debe ser, como sus antecedentes, un programa de ruptura, antiimperialista y antioligárquico.

    Entendemos, en base a lo planteado, que un punteo reivindicativo posible es el que ofrecemos a continuación con carácter tentativo, pero con las advertencias que ya hemos planteado acerca de cómo concebimos que debe nacer un programa”. (Este punteo fue elaborado en 1997, bajo el título de “Programa de Salvación Nacional”).

    1. No pago de la Deuda Externa.

    Terminar con el mecanismo de robo del ahorro nacional. Los argentinos, en nuestro carácter de país dependiente, sufrimos un proceso de apropiación y succión de capital por parte de los centros de Poder mundial a través del pago de remesas e intereses de la Deuda Externa. Hay que cortar el chorro de capitales al exterior. Hay que romper con los planes del FMI y el Banco Mundial.

    2. Recuperación del Capital Nacional.

    Hay unos pocos grupos económicos supranacionales que son los beneficiarios de esta política neoliberal. Hay que ponerlos en el banquillo de los acusados para recuperar el capital que han robado en estos años de orgía liberal. Recuperación de las empresas privatizadas y expropiación de todas las que se enriquecieron ilegítimamente, tomando como medio de pago los capitales que éstas giraron al exterior.

    3. Un Estado Popular Fuerte.

    El Estado Popular debe definir las políticas de desarrollo nacional y regionales. Debe planificar. Las empresas deben ser administradas en función social sin funcionarios corruptos. Tiene que evitar que nos roben el capital en lugar de “atraerlo”. Tiene que desarrollar y proteger la industria nacional y el mercado interno.

    4. Nacionalización de la Banca, Comercio Exterior, Sistema de Seguros y Mercado de Divisas. Reforma Impositiva.

    El Estado debe poseer todos los resortes para controlar la economía y una política tributaria donde más aporten los que más ganan, sin impuestos al consumo.

    5. Derecho al Trabajo.

    Dictar una situación de Emergencia Ocupacional que prohíba los despidos y derogue toda la legislación de flexibilización laboral.

    6. Derecho al salario digno.

    El salario mínimo debe ser igual a la canasta familiar. Los trabajadores son los únicos que dinamizan la economía. Recuperar los derechos históricos que dignifican al trabajador e invertir el sentido de la transferencia de recursos a favor de los trabajadores. El capital en manos de los trabajadores es la mejor garantía de desarrollo.

    7. Derecho a la vivienda y a la tierra.

    La vivienda y la tierra son bienes sociales y cada familia tiene derecho a una vivienda digna. La tenencia de la tierra deberá ser sólo con fines productivos, eliminando toda estructura de propiedad oligárquica y latifundista.

    8. Derecho a la salud.

    Organizar una red de prevención y asistencia que atienda prioritariamente a quienes más lo necesitan. Desarrollar la medicina preventiva en el marco de un plan nacional de salud pública. La atención sanitaria y farmacéutica debe ser absolutamente gratuita para toda la población. La salud no puede concebirse con criterios mercantilistas.

    9. Derecho a una ancianidad digna.

    El sistema de previsión social debe estar exclusivamente en manos del Estado y garantizar el 82 % móvil.

    10. Derecho a la educación, desarrollo tecnológico y conocimiento científico.

    Derogación de las leyes Federal de Educación y de Educación Superior. La educación debe estar orientada a la masividad de alta calidad y puesta al servicio de los intereses del Pueblo. La tecnología y el conocimiento científico no son monopolio de los países centrales sino un bien de toda la humanidad, producto del esfuerzo de todos. No se deben pagar royalties, patentes ni propiedad intelectual. Derogación de toda la legislación que atenta contra la propiedad social del conocimiento.

    11. Justicia dependiente del Pueblo y la Nación.

    La Justicia es popular o no es justicia. Castigo a los responsables de la destrucción nacional. Derogación de todas las leyes de impunidad y castigo para los genocidas.

    12. Solidaridad internacional.

    Promover la unidad del bloque de naciones que luchan por la Justicia Social desenganchándose de los bloques de poder capitalistas, más allá de sus planteos ideológicos, culturales o religiosos. Ser solidarios política y materialmente con los pueblos explotados. Unidad con los pueblos de América Latina y no con sus mercados en el sendero de la Patria Grande, renunciando a todos los acuerdos comerciales internacionales que sólo favorecen a las grandes empresas explotadoras.

    -¿CÓMO CARACTERIZAN AL GOBIERNO DE KIRCHNER?

    -Para nosotros el gobierno de Kirchner representa el intento más serio de recomposición política de las clases oligárquicas, representa a los sectores más lúcidos del régimen, que se hacen cargo de lo que significó el 19 y el 20 de diciembre de 2001 por supuesto no para implantar un modelo con verdadera justicia social sino para reformular la dominación de forma tal de perpetuarla. Es cambiar algo para que nada cambie. En este sentido, Kirchner representa la exitosa culminación de la maniobra electoral lanzada por Duhalde en julio de 2002.

    Recordamos la consigna de Cavallo del “déficit cero”, contra la cual se montaron sucesivos planes de lucha unificados por parte del movimiento obrero y del movimiento piquetero. Hoy se pretende presentar como victoria nacional el compromiso de destinar por lo menos el 3 % del Producto Bruto (superávit fiscal mediante) al pago de la ilegal e ilegítima deuda externa.

    La consigna de las clases oligárquicas cada vez que tienen que enfrentar los desastres que ellas mismas provocaron es la del “crecimiento”. Quieren crecer para volver a ganar plata; está claro que los derechos del pueblo no existen para ellos. Por eso, en reiteradas ocasiones hemos asistido a períodos de crecimiento económico al mismo tiempo que aumentó la desocupación y la miseria. Hoy sucede lo mismo, hay crecimiento pero la desocupación y la miseria se perpetúan. Entonces, como siempre, los ricos piensan sólo para ellos; el crecimiento de la producción es el creimiento de la cantidad de riqueza que sale para afuera. La diferencia actual es que después del tremendo ultraje que hemos sufrido, los mismos que nos ultrajaron utilizan una retórica antiimperialista y antimonopólica para alimentar una falsa esperanza desmovilizadora. Nosotros creemos que la única esperanza es aquella que surge de nuestras propias fuerzas como poder popular organizado y movilizado.

    Pensamos que es momentáneo el importante consenso que hoy tiene Kirchner. Siempre en los primeros tiempos de todo gobierno el consenso ha sido alto. Pero poco a poco se irá agotando la positiva percepción inicial y todo volverá a su lugar de siempre, porque para poder construir una sociedad con justicia es necesaria una Revolución, con mayúsculas, es necesario recuperar lo que los ricos le han robado al pueblo, es necesario distribuir la riqueza nacional y los medios de producción, o sea, es necesario afectar los derechos de propiedad de los privilegiados, y eso es algo que este gobierno no hará, por gobernar con las corporaciones, por gobernar para pagar al FMI y el Banco Mundial.

    -¿CUÁL ES LA SITUCIÓN DEL MOVIMIENTO POPULAR?

    -Desde una pretensión revolucionaria, entendemos que la situación es mala, porque la potencialidad de lucha del pueblo argentino es mucho mayor de lo que son capaces de ver y ponderar los actuales dirigentes de la lucha popular. Entendemos que como pueblo sentimos y sufrimos profundamente la gran sangría de cuadros que significó la masacre llevada a cabo por la dictadura del 76. La lucha de clases es como un viento que permanentemente va golpeando la sustentabilidad del régimen, pero sin conducción política ese viento es desaprovechado como sucede con un barco al que se le rompen las velas. Queda al garete y sin poder canalizar esa energía en una dirección política, es decir, hacia el poder. Es una deuda pendiente construir la vela y el timón.

    -¿CUÁLES SON LOS LINEA-MIENTOS QUE LOS GUÍAN EN ESTA COYUNTURA?

    -Principalmente unir a los que luchan y profundizar la resistencia. Creemos que a De la Rúa se lo echó con la lucha en la calle, no con buenos modales. Entendemos que la consigna “que se vayan todos” expresa el espíritu de insubordinación del pueblo argentino, y compartimos la alegría y la esperanza que nace de esta situación en la que al régimen cada vez le cuesta más imponer su injusto orden. No somos de los que se lamentan del “caos”. Protagonizamos las jornadas del 19 y el 20 de diciembre aportando lo que estuvo a nuestro alcance. Estamos en contra del orden de la muerte, de la paz de los cementerios. Alimentamos este caos vital que surge de la lucha popular, porque sólo el pueblo será capaz de crear un nuevo orden social con justicia, después de haber destruído este orden hipócrita y asesino. Por eso, será siguiendo el mismo camino que permitió echar a De la Rúa como enfrentaremos y echaremos a todos los gobiernos cipayos, hasta que gobierne el pueblo.

    Y pensamos que hay unir a los que luchan porque la división es uno de los elementos que más atentan contra la posibilidad no sólo de echar a cada uno de los personeros del régimen que está en el poder, sino además de reemplazarlos por quienes sean cabal expresión del poder popular. Porque echar a todos es también resolver la cuestión de quién deberá reemplazarlos.

    Al mismo tiempo, somos concientes que la unidad no se puede construir sin puntos de apoyo, sin centros de gravedad. Por eso, el problema de la unidad está unido intrínsecamente con el problema de la vanguardia. No hay unidad sin vanguardia, aunque si puede haber vanguardia sin unidad.

    En este sentido la militancia popular tiene una enorme responsabilidad, y más aún después del 19 y el 20 de diciembre de 2001.

    -¿ALGO MÁS PARA AGREGAR?

    -Que sea o no el MPR QUEBRACHO quien finalmente exprese políticamente el proceso de liberación de nuestra Patria no es algo que tenga verdadera importancia. Lo importante es aportar a la Resistencia, porque lo mucho o poco de bueno que existe sobre la tierra es el resultado de la pelea. Sólo la lucha hace Justicia. Los dirigentes que piensan en términos de victoria como justificativo de la acción de Resistencia están viciados de oportunismo egoísta. La resistencia siempre es imprescindible. La victoria o la derrota son sólo circunstancias de la lucha. Los que dejan de luchar están derrotados para siempre y los que luchan sin desfallecer son los que iluminan la victoria.

    OCTUBRE DE 2005


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    No hay Revolución sin Revolucionarios
    Los revolucionarios de todo el mundo somos hermanos

    Jose de San Martín


    "Toda nuestra acción es un grito de guerra contra el imperialismo y un clamor por la unidad de los pueblos contra el gran enemigo del género humano: los Estados Unidos de Norteamérica. En cualquier lugar que nos sorprenda la muerte, bienvenida sea, siempre que ése, nuestro grito de guerra, haya llegado hasta un oído receptivo y otra mano se tienda para empuñar nuestras armas, y otros hombres se apresten a entonar los cantos luctuosos con tableteo de ametralladoras y nuevos gritos de guerra y de victoria."
    Comandante Ernesto "Che" Guevara

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    Re: Partidos marxista -actuales- según su origen

    Mensaje por Razion el Mar Mayo 01, 2012 3:13 am

    Del Frente de Acción Revolucionaria

    ¿Cómo ubicarse en la coyuntura argentina?



    El FAR es una pequeña organización que tiene como objetivo luchar por conquistar el socialismo en nuestro país y el comunismo en el mundo. No reniega de ningún método de lucha y se reconoce como un afluente del partido revolucionario que hay que construir junto a otras fuerzas hermanas similares. Para ello, consideramos imprescindible e insoslayable el ejercicio sistemático de la propaganda, la agitación y la organización políticas socialistas en el seno de la clase obrera y el pueblo guiados por la única teoría revolucionaria, el materialismo dialéctico y el materialismo histórico.

    Desde nuestro humilde lugar y en aras de consolidar nuestra organización y aportar a la unidad del campo popular, nos hemos propuesto a lo largo de este año difundir nuestro programa de soluciones populares, estableciendo a partir de un largo y arduo trabajo una mínima diferencia política en unidad con otros círculos semejantes al nuestro, transitando el camino que debemos recorrer para poder plantearnos como una oposición a este régimen de dominación. Sabemos que sin una clara diferenciación programática y estratégica lo que prevemos es que seremos arrastrados por este o aquel sector burgués, o este o aquel sector reformista.

    Consolidar militantes y crear cuadros, referenciarse nítidamente como una alternativa de poder, ganar la confianza política del pueblo a través de acciones independientes, con coherencia, abnegación y transparencia, profundizar las definiciones estratégicas, acordar agendas políticas comunes con círculos hermanos, etc., son las principales tareas de la hora y a eso hemos decidido plenariamente abocarnos.

    No vemos condiciones para aliarse políticamente con ningún sector burgués y poder hegemonizar esa alianza. Todo lo que puede esperarse de una táctica así es que nos coloquemos como furgón de cola de tal o cual fracción de clase burguesa. La burguesía aprende más rápido que nosotros, y apostar a la táctica de pretender consolidar una opción política revolucionaria y de masas por ese camino nos parece, por lo menos, suicida.
    Así vemos las cosas desde el FAR y desde esta base se desprenderán este año las tácticas de intervención política.

    El kirchnerismo a lo largo de estos años ha logrado recomponer la desvencijada institucionalidad burguesa, en principio manteniendo la política económica impulsada por la dupla Duhalde-Lavagna de un dólar alto para poder competir en un contexto donde las commodities y la soja son las estrellas, tomando algunas reivindicaciones democráticas de la rebelión popular del 2001 y construyendo hábilmente lo que el mismo oficialismo denomina “el relato”, una mística de militancia con la que intentan nutrir de activistas al principal partido del régimen, el PJ. Este es el principal fin de la nueva ley electoral que fortalece las maquinarias electorales que expresan a una u otra fracción del capital.

    En el fondo, no ha cambiado el modelo de acumulación de capital, que desde mediados de los años 70 son las colocaciones financieras la forma principal de acumulación. La concentración del capital y la extranjerización de la economía, según el INDEC, las 500 empresas grandes del país explican algo más del 30 por ciento del PBI; dentro de estas, las 50 mayores aportan más de la mitad de ese porcentaje, Un estudio de la Federación Agraria Argentina (FAA), difundido este año, estima que más del 20 por ciento del territorio nacional está en manos de propietarios extranjeros, sean personas físicas o jurídicas.

    La ganancia empresaria desde la devaluación se incrementó sustancialmente el promedio en el período 2002/06 fue del 35,8 por ciento, mientras que bajo el régimen de convertibilidad era del 23,9. Más allá de la retórica setentista este gobierno es la mejor opción que encontró la clase dominante para frenar la movilización popular.

    Para el año en curso, de continuar el ingreso de divisas, la tendencia indicaría que no habrá conmociones o grandes cataclismos sociopolíticos en nuestro país. Hay suficiente dinero en las arcas del Estado como para garantizarle al gobierno K su política populista y demagoga, como para garantizarle 3.000 millones de pesos en subsidios sólo al sector ganadero del campo y casi lo mismo (3345 millones) al Plan Argentina Trabaja, como para respaldar un proceso sostenido de elaboración de consenso popular a su favor mediante una propaganda que refuerza día a día la aceptación de la institucionalidad vigente, aun sobre la base de semejante desproporción antipopular.

    Una revolución es el choque de dos poderes, o dos institucionalidades. Despejar de la cabeza de la clase trabajadora y el pueblo la institucionalidad burguesa y construir en su seno la imagen de una nueva y superior institucionalidad proletaria con la cual reemplazar la actual y vieja, y por la cual organizarse y pelear, es el núcleo del plan estratégico de nuestra organización. Brevemente, crear conciencia de clase.
    Para ello, es clave una táctica correcta que acumule en ese sentido en cada momento del desarrollo de la lucha de clases, pues sabemos que la conciencia de clase surge cuando, a través de denuncias políticas en caliente, el trabajador puede apreciar la relación del conjunto de las clases entre sí y de estas con el Estado. La burguesía, que no es tonta ni debemos subestimarla (ni tantito así, parafraseando al Che), sabe esto. Por ello, entendiendo que se corría el peligro de la aparición de una opción revolucionaria para las masas ante el desprestigio de la institucionalidad vigente, y a sabiendas de que la crisis desatada a partir del estallido del 2001 aún sigue abierta en la conciencia popular, elaboró y viene aplicando una táctica de recuperación de ese consenso, en gran medida por medio de ceder ante algunos reclamos económicos populares, algunos gestos “progres” y la cooptación de dirigentes y organizaciones populares otrora del campo de la resistencia. Un mazazo tremendo en la conciencia política del pueblo que no supimos ni pudimos contrarrestar.
    Colaborar como destacamento en la reversión de este proceso es parte de nuestra razón de ser. Para ello, nos hemos dotado de una táctica de intervención independiente con el fin de propagandizar y organizar entre la clase trabajadora y el pueblo las características de la nueva institucionalidad por la cual pelear.

    No implica ello el abandono de la lucha por las reivindicaciones económicas conquistadas y conquistables aun en el marco de este régimen (aumento de salarios y jubilaciones, de subsidios a los desocupados, a la salud y la educación públicas, reestatización de las empresas privatizadas, etc.), como tampoco el impulso de la gestación de embriones de la futura institucionalidad (asambleas populares) que serán la punta de lanza en la reflexión y la práctica de la apropiación de la conciencia de clase comunista por parte de amplios sectores de masas.

    Todo ello implica en esta etapa una delimitación bien clara de nuestra propuesta y práctica política. Un gobierno burgués, corrompido y corruptor hasta la médula, maneja el timón del Estado. Una debilidad extrema afecta a las organizaciones del campo popular con vocación revolucionaria. La salida a este atolladero es político organizativa: una propaganda y agitación socialistas sistemáticas en los territorios, en los lugares de trabajo, de estudio, etc; sostenidas en el tiempo de modo de movilizar políticamente al pueblo a partir de un fuerte cuestionamiento a la institucionalidad vigente; firme de modo de ir estableciendo núcleos socialistas abiertos y concentrados para organizar a los diferentes niveles del pueblo y de la clase.
    Es un hecho objetivo que hay medidas que se pueden aplicar hoy, todas las cuales serán efecto de una dura lucha y una más dura militancia. Entre ellas:

    1) Derogación del artículo 22 de la Constitución Nacional (“El pueblo no gobierna ni delibera sino a través de sus representantes”) y creación desarrollo y legalización de asambleas populares.
    2) Control de los representantes y funcionarios públicos por parte de las asambleas populares, que establecerán sus salarios, nunca superiores a los del promedio de los trabajadores de la administración pública. Serán revocables en cualquier momento por las asambleas populares que los hayan elegido y no tendrán fueros.
    3) Estatización de las empresas privatizadas y de los bienes comunes (recursos naturales estratégicos) ¡Basta de viajar mal! ¡Basta de subsidios a las empresas privadas de transporte! ¡Anulación de las concesiones y estatización ya!
    4) Reducción de la jornada laboral a 6 horas, generando más turnos en las empresas, sin reducción de salarios. Salario mínimo igual a la canasta familiar, 82% móvil para los jubilados y eliminación del IVA en artículos de consumo popular
    5) Universalización del plan Argentina Trabaja para terminar con el desempleo. Implementación de políticas públicas en educación, cultura y deportes destinadas a promover la inclusión y la participación durante la niñez y la adolescencia.
    6) Alquileres que no superen el 10% de un salario mínimo. Suspensión de desalojos. Plan nacional de viviendas.
    7) Participación del 10 % de las ganancias empresariales por parte de los trabajadores. Apertura de libros contables de las empresas.
    Cool Control de las instituciones del Estado (parlamento, concejos deliberantes, ministerios, tribunales, comisarías, cárceles) por parte de las asambleas populares. En el caso específico de la seguridad, elección de comisarios y creación de una comisión de control permanente a cargo de asambleas populares.
    9) No pago de la deuda externa. Ruptura con el FMI y demás organismos financieros. Destinar esos fondos a salud y educación pública.
    10) Libertad a todos los presos políticos del campo popular. Desprocesamiento y anulación de las condenas a todos los luchadores populares.

    Por todo lo dicho anteriormente, en el marco del “año electoral” nuestra propuesta política se expresará a través de esta serie de medidas de aplicación inmediata orientadas a ir solucionando los problemas del pueblo -aun en los marcos del actual régimen- para que sean a la vez bandera de lucha de ese mismo pueblo: la liberación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos. Somos concientes, por lo demás, de que este programa debe estar subordinado a la estrategia de una acumulación de fuerzas que impulse un programa de soluciones de fondo, como son:

    – Desconocer todos los compromisos y lazos de sumisión y sometimiento contraídos con el imperialismo y sus agentes.
    – Nacionalizar mediante el recurso de confiscación y socializar todas las riquezas y medios de producción que el imperialismo y la oligarquía poseen en nuestro país.
    -Construcción, desarrollo y fortalecimiento del Poder Popular Revolucionario, dirigido y encabezado por la clase trabajadora, y destrucción del viejo poder represivo oligárquico.
    – Construcción de un Estado socialista (sobre las ruinas del actual Estado capitalista burocrático militar), donde la conducción económica, política y social esté en manos de la clase trabajadora (unión de los trabajadores urbanos y rurales).
    – Aplicar los principios del internacionalismo proletario apoyando solidariamente a todos los pueblos en lucha contra el imperialismo por su liberación definitiva.
    – Integración de nuestro país a la unidad solidaria de pueblos de Nuestramérica, haciendo realidad el ideario sanmartiniano-bolivariano de la Patria Grande.
    – En tanto que la contradicción fundamental de nuestra época es la contradicción capitalismo-socialismo, nuestros aliados en la lucha antiimperialista y por el socialismo serán aquellos pueblos y fuerzas políticas revolucionarias empeñadas en la construcción del socialismo y que reivindiquen en la teoría y en la práctica los siguientes principios:

    A) la lucha de clases como motor del desarrollo histórico
    B) la dictadura de los trabajadores como única herramienta apta para la disolución del viejo Estado burgués y la construcción de los fundamentos políticos, económicos, sociales y culturales de la nueva sociedad socialista
    C) la práctica del internacionalismo proletario como única forma de evitar el estancamiento y las deformaciones de los procesos revolucionarios aislados en cada país, y de asegurar el avance en el camino del socialismo en el mundo.

    Esta concepción guía cada uno de nuestros pasos tácticos y las posibles alianzas. La lucha por terminar con todas las formas de opresión es un proceso prolongado y difícil, un camino escarpado en el que no hay atajos y solo la firmeza ideológica y la independencia política, nos permitirá a los trabajadores no apartarnos de la senda que conduce a un luminoso futuro.

    FRENTE DE ACCIÓN REVOLUCIONARIA

    ¡Por la unidad y el socialismo!


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    Re: Partidos marxista -actuales- según su origen

    Mensaje por Razion el Mar Mayo 01, 2012 3:14 am

    Del MIR

    1-El Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) de Argentina surge como fruto de la necesidad de promover el reagrupamiento de las fuerzas revolucionarias en nuestro país, con el objetivo de poner en pie un partido revolucionario de la clase obrera y el pueblo que consideramos hoy inexistente. MIR nace con la aspiración de jugar un rol protagónico en la conformación de dicha herramienta, en la que esperamos confluir con otros destacamentos, y con miles de trabajadores y luchadores populares comprometidos con la causa revolucionaria de la clase obrera y el conjunto de los oprimidos.
    2-MIR reivindica todas las experiencias de lucha protagonizadas por la clase obrera y el pueblo a lo largo de la historia de nuestro país. Nos referimos a las gestas de los obreros masacrados en la Semana Trágica y la Patagonia Rebelde, a los fusilados en José León Suárez, a los protagonistas de la resistencia peronista y del Cordobazo, a los hombres y mujeres que integraron las organizaciones revolucionarias de los ´70. Del mismo modo, rescatamos la resistencia de los trabajadores desocupados a la ofensiva capitalista neoliberal a lo largo de los años ´90 en Cutral-Co, Plaza Huincul, Tartagal y Mosconi y a lo largo de todo el país. Por último, nos sentimos directamente interpelados por las tareas políticas que dejó pendiente la Rebelión Popular de Diciembre de 2001 a cuya resolución favorable dedicaremos nuestros mayores esfuerzos.
    3-MIR reivindica la tradición del marxismo revolucionario que ubica en las figuras de Marx, Engels, Lenin, Trotsky y el Che a sus mayores exponentes, abrevando también en los aportes de otros destacados revolucionarios como Rosa Luxemburgo y Gramsci. De nuestro continente hacemos propio el legado revolucionario de José Carlos Mariátegui, Miguel Enríquez y Mario Roberto Santucho. Desde las contribuciones y enseñanzas de los revolucionarios mencionados procuramos recrear la genuina tradición del marxismo revolucionario, con una sana vocación de síntesis, y con el objetivo prioritario de forjar una alternativa revolucionaria de la clase trabajadora de acuerdo a los desafíos actuales que impone la lucha de clases.
    4-Nos pronunciamos decididamente por un marxismo que parta del reconocimiento de que la revolución socialista “será obra de los trabajadores mismos”, y que defienda de forma intransigente la independencia política de la clase trabajadora, en incesante disputa con cualquier proyecto de conciliación de clases, ya sea en sus variantes reformista o populista.
    5-Luchamos por la Revolución Socialista Internacional, que por el carácter dependiente de nuestro país asumirá en su desarrollo la forma antiimperialista, latinoamericana y popular, es decir, que las tareas democráticas y nacionales sólo pueden resolverse mediante la dictadura del proletariado, a través de la cual la clase obrera conquistará su propia emancipación y con ella la del resto de los sectores oprimidos por la dominación capitalista en nuestro país y continente.
    6-Consideramos que no alcanza con la conquista de los resortes fundamentales concentrados en el Estado para llevar a cabo los intereses históricos de la clase obrera, sino que es necesario destruir ese aparato para construir nuevas formaciones estatales basadas en organismos de poder obrero y popular. Luchamos por la dictadura del proletariado, entendida como la situación de más amplia democracia posible para los trabajadores mientras existan clases sociales antagónicas, y como el único medio posible para liquidar las bases del poder burgués y encaminarse hacia la sociedad sin clases: el comunismo.
    7-En consonancia con nuestra concepción marxista consecuente entendemos que nuestra lucha por el socialismo deberá ser por una sociedad en donde las relaciones entre las personas sean fraternales, solidarias e igualitarias; por lo tanto esto nos impone la lucha contra cualquier forma de opresión ya sea de géneros y/o culturales.
    8-Nos sentimos hermanados con todas las organizaciones y luchas revolucionarias y de liberación que se den en el mundo. Por eso concebimos la Solidaridad Internacional como un principio irrenunciable, alzando la voz y promoviendo la acción contra cualquier agresión a los pueblos por parte del imperialismo y las burguesías.
    9-En consonancia con los principios fundamentales del marxismo revolucionario reconocemos en los trabajadores a una clase internacional sin ataduras a fronteras nacionales alguna. En tanto su liberación solo es posible derrotando al capitalismo a escala mundial, entendemos el internacionalismo proletario en su proyección organizativa y práctica, luchando por la construcción de un partido revolucionario internacional, concientes también de la inviabilidad de la construcción del socialismo si queda acotado o restringido a marcos nacionales.
    10-Para el desarrollo de una perspectiva revolucionaria y socialista será vital que la clase trabajadora asuma un rol central y hegemónico -con particular énfasis en la clase obrera industrial y de los grandes centros económicos-, y que sea capaz de organizar bajo su dirección una fuerza social revolucionaria que agrupe al conjunto de los explotados y del pueblo pobre. Con ese fin MIR se involucrará con todas sus fuerzas en la gestación de la imprescindible alianza obrero-popular que requiere la revolución en nuestro país, u obrero-campesino-indígena en algunas partes de nuestro continente.
    11-Caracterizamos a Argentina como un país capitalista dependiente, en el cual la burguesía local asume un papel de socia menor y servil del imperialismo internacional, fundamentalmente del norteamericano. Por tal razón, no le asignamos ningún papel revolucionario a ninguna de las fracciones de las clases dominantes locales. En este sentido, nos pronunciamos tajantemente por el carácter permanente, ininterrumpido e internacionalista del proceso revolucionario y en abierta oposición ideológica con cualquier perspectiva que postule una transformación revolucionaria “por etapas” y en alianza con sectores “progresistas”, “nacionales” o “patrióticos” de la burguesía local.
    12-Desde MIR defendemos la importancia fundamental que tiene para la revolución contribuir a que las masas trabajadoras sean capaces de poner en pie organismos amplios y de lucha, que tendencialmente vayan consolidando un naciente Poder Obrero y Popular, constituyendo escenarios de doble poder y sentando las bases organizativas del futuro Estado proletario. Esta dimensión soviética de nuestra estrategia lejos de negar la necesidad del partido revolucionario de la clase obrera, no hace más que poner en claro cuál es una de las principales tareas a abordar para que las fuerzas revolucionarias podamos tener chances de quebrar victoriosamente el poder de la burguesía y el imperialismo.
    13-Dado que las clases dominantes no resignarán gratuitamente sus privilegios en el marco del sistema capitalista del cual son beneficiarias, MIR asume en todas sus implicancias -políticas y organizativas- la imposibilidad del tránsito pacífico al socialismo. La historia de la lucha de clases a nivel mundial nos muestra a las claras el carácter inexorablemente violento de la batalla por la revolución socialista, realidad que ninguna organización que diga luchar por el socialismo puede negar. En tal sentido, procuraremos forjar una organización revolucionaria con decidida vocación de poder en todos los planos en que se desarrolla la lucha contra el capitalismo y el imperialismo.
    14-El Movimiento de Izquierda Revolucionaria de Argentina se organizará de acuerdo a los principios y criterios del centralismo democrático, entendiéndolo como el método más apropiado para organizar de forma eficaz y coherente la voluntad colectiva, combinando la necesidad del más amplio debate con una firme unidad de acción en la práctica. Asimismo, aspiramos a forjar una organización revolucionaria donde los debates se desarrollen de forma fraternal, que cultive la camaradería militante y en la cual las discrepancias sean abordadas con verdadera vocación de síntesis.


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    Re: Partidos marxista -actuales- según su origen

    Mensaje por Razion el Mar Mayo 01, 2012 3:30 am

    Con respecto a la encuesta, voté por la última opción. Me parece dentro de todo cercanas las posiciones del PCT y PRG (así como de algunos PRTs) a mis pensamientos. Cabe destacar que también me parecen interesantes el PRml y el PL (lástima por este último que es cercano al Kirchnerismo). También organizaciones tipo MPR Q, o FAR me caen simpáticas, pero no comparto la práctica de la primera (de los años posteriores al 2003 para ser un poco más específico) si bien comparto su reivindicación al setentismo y provengo de una línea de militancia común.
    A mi entender una organización revolucionaria en Argentina y América Latina, debe tener consignas patrióticas (antiimperialistas) y socialistas claras (nada de subordinación a la burguesía, ni posiciones de izquierda liberal), luchar por la Liberación Nacional y Social, tener un pensamiento revolucionario para la toma del poder, si bien no cierro la posibilidad de participación o apoyo a frentes electorales, pero no se debe limitar a estos ni subordinar a estos. La reivindicación a la figura y el pensamiento del Comandante Guevara y del Marxismo-Leninismo latinoamericano la considero crucial.
    Considero también el posicionamiento frente a nuestra historia nacional, por ejemplo la reivindicación de la Revolución de Mayo como un proceso revolucionario de corte jacobino (o de la burguesía radicalizada) inconcluso (aunque esto da para debate, sobre todo por las investigaciones historiográficas recientes, http://www.forocomunista.com/t14676-historia-en-argentina) y la guerra de la Independencia como una Guerra Revolucionaria de emancipación. Por eso algo que siempre me pareció necesario en las consignas de las organizaciones revolucionarias es proclamar la "Lucha por la Segunda y definitiva Independencia Nacional" o la utilización como en el caso del Ejército Revolucionaria del Pueblo de la bandera de la Independencia.
    Saludos


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    Re: Partidos marxista -actuales- según su origen

    Mensaje por ajuan el Mar Mayo 01, 2012 6:34 am

    Faltan bastante y esta dificil hacer un sondeo "tan definitivo" sobre los partidos cuando sabemos que cuesta bastante elegir uno.


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    Re: Partidos marxista -actuales- según su origen

    Mensaje por ilproleta el Mar Mayo 01, 2012 1:57 pm

    ajuan escribió:Faltan bastante y esta dificil hacer un sondeo "tan definitivo" sobre los partidos cuando sabemos que cuesta bastante elegir uno.

    Faltan bastantes, pero acá esta una exposición de los más "grande" e históricos, si contabilizo cada grupo quizás llegué a la conclusión que hay unos 200 o 500 partidos políticos que se declaran marxista, y si sumara a los no marxistas (nuevo humanismo, ecologismo, izquierda nacional, peronismo de izquierda, radicalismo de izquierda, etc.) llegaría a unos 1000 o 1500. Pero realmente una 50 partidos políticos de izquierda en general, 15 partidos políticos marxistas en particular, tienen reales construcciones políticas nacionales, contando con estructuras sindicales, territoriales, estudiantiles, entre otro; pero también no más de 5 o 7 partidos que pueden llegar a construir un proyecto marxista -cualquiera sea su variantes-. Los demás están dado vote (sin ofender).

    El sondeo no es definitivo, pero recoge las posiciones de más recientes y no es una elección por partido, sino por posicionamiento político en esta coyuntura.

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    Re: Partidos marxista -actuales- según su origen

    Mensaje por LiberArce92 el Mar Mayo 01, 2012 4:30 pm

    ilproleta escribió:
    ajuan escribió:Faltan bastante y esta dificil hacer un sondeo "tan definitivo" sobre los partidos cuando sabemos que cuesta bastante elegir uno.

    Faltan bastantes,

    Ya no me quiero hacer un tajo en las venas. Me quiero tirar a un pozo.

    Ah, y Unidad Socialista para la Victoria y el Partido Socialista Auténtico son partidos socialdemócratas (si podemos considerar a la secta de Jorge Rivas partido, eso sí).

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    Re: Partidos marxista -actuales- según su origen

    Mensaje por ajuan el Mar Mayo 01, 2012 8:50 pm

    ilproleta escribió:
    ajuan escribió:Faltan bastante y esta dificil hacer un sondeo "tan definitivo" sobre los partidos cuando sabemos que cuesta bastante elegir uno.

    Faltan bastantes, pero acá esta una exposición de los más "grande" e históricos, si contabilizo cada grupo quizás llegué a la conclusión que hay unos 200 o 500 partidos políticos que se declaran marxista, y si sumara a los no marxistas (nuevo humanismo, ecologismo, izquierda nacional, peronismo de izquierda, radicalismo de izquierda, etc.) llegaría a unos 1000 o 1500. Pero realmente una 50 partidos políticos de izquierda en general, 15 partidos políticos marxistas en particular, tienen reales construcciones políticas nacionales, contando con estructuras sindicales, territoriales, estudiantiles, entre otro; pero también no más de 5 o 7 partidos que pueden llegar a construir un proyecto marxista -cualquiera sea su variantes-. Los demás están dado vote (sin ofender).

    El sondeo no es definitivo, pero recoge las posiciones de más recientes y no es una elección por partido, sino por posicionamiento político en esta coyuntura.
    Estan los mas conocidos y agrupar al quebracho como 100% Leninista es una ofensa total. No voy a renegar sus luchas pero de ahi a llamarlo marxista-leninista (o menos que haya entendido mal...).

    En vez de hacer estos sondeo que no llevaran a nada es mejor seguir los debates ya abiertos(que tal vez no lleven a nada pero enriquecen el debate) sobre el problema que posee argentina en cuanto a Partidos realmente "revolucionarios".

    Saludos


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    Re: Partidos marxista -actuales- según su origen

    Mensaje por ilproleta el Miér Mayo 02, 2012 2:50 am

    ajuan escribió:
    ilproleta escribió:
    ajuan escribió:Faltan bastante y esta dificil hacer un sondeo "tan definitivo" sobre los partidos cuando sabemos que cuesta bastante elegir uno.

    Faltan bastantes, pero acá esta una exposición de los más "grande" e históricos, si contabilizo cada grupo quizás llegué a la conclusión que hay unos 200 o 500 partidos políticos que se declaran marxista, y si sumara a los no marxistas (nuevo humanismo, ecologismo, izquierda nacional, peronismo de izquierda, radicalismo de izquierda, etc.) llegaría a unos 1000 o 1500. Pero realmente una 50 partidos políticos de izquierda en general, 15 partidos políticos marxistas en particular, tienen reales construcciones políticas nacionales, contando con estructuras sindicales, territoriales, estudiantiles, entre otro; pero también no más de 5 o 7 partidos que pueden llegar a construir un proyecto marxista -cualquiera sea su variantes-. Los demás están dado vote (sin ofender).

    El sondeo no es definitivo, pero recoge las posiciones más recientes y no es una elección por partido, sino por posicionamiento político en esta coyuntura.
    Estan los mas conocidos y agrupar al quebracho como 100% Leninista es una ofensa total. No voy a renegar sus luchas pero de ahi a llamarlo marxista-leninista (o menos que haya entendido mal...).

    En vez de hacer estos sondeo que no llevaran a nada es mejor seguir los debates ya abiertos(que tal vez no lleven a nada pero enriquecen el debate) sobre el problema que posee argentina en cuanto a Partidos realmente "revolucionarios".

    Saludos

    No he dicho que MNR Quebracho sea Leninista, más bien marxista, de hecho para evitar confusiones al tema le puse Partido marxistas. Acá más que hacer un debate sobre cuál es el más "comunista", el más "marxista" o "marxista-leninista" es un espacio para recoger los 18 -creo que es un número considerable- partidos que se revindican -sin juzgar sus acciones marxistas-. Los más seguro es la gran mayoría sea militante y tenga una férrea posición sobre que su organización políticas es la única verdaderamente "cualquier adjetivo que le guste", pero hay pibes que no saben y este tema es para ellos, como también para responder a las inquietudes y dudas de militantes que no sabe qué es o de dónde salio tal o orga.


    Saludos
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    Re: Partidos marxista -actuales- según su origen

    Mensaje por ilproleta el Miér Mayo 02, 2012 3:01 am

    LiberArce92 escribió:
    ilproleta escribió:
    ajuan escribió:Faltan bastante y esta dificil hacer un sondeo "tan definitivo" sobre los partidos cuando sabemos que cuesta bastante elegir uno.

    Faltan bastantes,

    Ya no me quiero hacer un tajo en las venas. Me quiero tirar a un pozo.

    Ah, y Unidad Socialista para la Victoria y el Partido Socialista Auténtico son partidos socialdemócratas (si podemos considerar a la secta de Jorge Rivas partido, eso sí).

    Se reconocen así mismo como marxistas, socialismo democrático y hasta como leninistas.

    Si fuera por las acciones... El PC(CE) sea la peor aberración, que hace banderas rojas pero en la cara de CFK -que del peronismo de centro-izquierda- o el PR(m-l) o PCR que hacen alianzas con trotskistas y anarquistas (como en Movimiento Proyecto Sur o en los centro de estudiantes del Joaquin V. González, Medicina o Sociales)

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    Re: Partidos marxista -actuales- según su origen

    Mensaje por LiberArce92 el Miér Mayo 02, 2012 5:37 pm

    ilproleta escribió:
    LiberArce92 escribió:
    ilproleta escribió:
    ajuan escribió:Faltan bastante y esta dificil hacer un sondeo "tan definitivo" sobre los partidos cuando sabemos que cuesta bastante elegir uno.

    Faltan bastantes,

    Ya no me quiero hacer un tajo en las venas. Me quiero tirar a un pozo.

    Ah, y Unidad Socialista para la Victoria y el Partido Socialista Auténtico son partidos socialdemócratas (si podemos considerar a la secta de Jorge Rivas partido, eso sí).

    Se reconocen así mismo como marxistas, socialismo democrático y hasta como leninistas.

    Si fuera por las acciones... El PC(CE) sea la peor aberración, que hace banderas rojas pero en la cara de CFK -que del peronismo de centro-izquierda- o el PR(m-l) o PCR que hacen alianzas con trotskistas y anarquistas (como en Movimiento Proyecto Sur o en los centro de estudiantes del Joaquin V. González, Medicina o Sociales)

    Eh, el gobierno de Cristina nunca llegó a ser siquiera de centro-izquierda...

    El PSA y la USV, hasta donde yo se, reivindican como figuras representativas a Alicia Moreau de Justo y a Alfredo Palacios, de la socialdemocracia tradicional. La USV a su vez reivindica a su vez al gorila de Ghioldi, del PSD. No lo digo por apoyo o no al gobierno K, lo digo porque en esencia, son organizaciones socialdemócratas.

    Y sinceramente, no veo el problema con buscar unidad con otros sectores de izquierda, pero bueh, eso irá para otro debate.

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    Re: Partidos marxista -actuales- según su origen

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