"Vivir para la Revolución (V. I. Lenin)" - artículo de Pedro Antonio García - publicado en 2010 en la revista cubana Bohemia

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pedrocasca
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"Vivir para la Revolución (V. I. Lenin)" - artículo de Pedro Antonio García - publicado en 2010 en la revista cubana Bohemia

Mensaje por pedrocasca el Vie Mar 30, 2012 10:12 pm

Vivir para la Revolución

Hombre de pensamiento y acción, realizó importantes aportes teóricos al marxismo, además de liderar y llevar hasta el triunfo a una de las más grandes revoluciones de la humanidad

Por Pedro Antonio García - marzo de 2010

tomado de la web cubana Bohemia en marzo de 2012

En la mañana del 6 de noviembre de 1917 (24 de octubre según el calendario ruso de la época), los dirigentes del Comité Militar Revolucionario de San Petersburgo, Antonov y Podvoiski, acudieron llamados por Lenin a la casa de una veterana combatiente. Vieron aparecer ante ellos a un viejo de cabellos blancos y lentes gruesos que más bien parecía un músico o el tasador de libros viejos. Cuando el anfitrión se despojó de la peluca y las gafas y les tendió la mano, reconocieron a Vladimir Ilich Ulianov, Lenin.

Entonces Antonov le expuso la situación de la marina: en los cruceros y acorazados los bolcheviques eran mayoría, no así en los submarinos y torpederos.

Lenin preguntó si era posible dirigir a toda la flota sobre San Petersburgo. “Los marineros no querrán dejar a descubierto el Frente del Báltico”, respondió Antonov. El líder de los bolcheviques no podía ocultar su disgusto. Ante otras interrogantes suyas, le explicaron la posibilidad de traer desde Vyborg a un destacamento de marinos y soldados, de dos a tres mil hombres en total. “Es poco. ¿Y el Frente del Norte?”, inquirió Lenin. Sus interlocutores le informaron que de allí podía esperarse una ayuda considerable.

“Vaya sin tardar”, conminó a Antonov. Podvoisky, al retirarse, seguía exhibiendo el peor escepticismo: “No estamos preparados”, repetía.

Lenin quedó solo en la habitación. ¿Únicamente él comprendía el peligro que representaban los cosacos de Krasnov, convocados por el Gobierno burgués para amordazar al soviet de la ciudad?, tal vez se preguntaba. Tomó una hoja en blanco y garabateó en ella. “Lleva esto al Comité Central y regresa en seguida”, le ordenó a una de sus ayudantes. La nota terminaba con un reclamo urgente: “El Gobierno cede. Hay que eliminarlo a toda costa”. Pero no se confía en la correspondencia. De nuevo disfrazado con la peluca, las gafas y una servilleta en la cara, como si fuera el doliente por una muela, partió con un camarada rumbo al Palacio de Smolny, donde estaba acuartelado el Comité Central. Su presencia infundió ánimos a los escépticos y acometividad a los indecisos.

Los hechos comenzaron a desencadenarse. De las fábricas partieron los obreros armados; de los cuarteles, los soldados y marinos revolucionarios. En menos de dos horas se apoderaron de las estaciones de ferrocarriles, de la central eléctrica, y controlaron las comunicaciones. El crucero Aurora echó anclas junto al puente de Nicolás y enfiló su artillería contra el Palacio de Invierno, último reducto del gobierno burgués, el cual no tardó en quedar cercado. Ya al amanecer casi todo San Petersburgo se hallaba en manos de los bolcheviques. A eso de la una y media de la tarde, el Soviet (consejo popular) se reunió en sesión plenaria.

Cumpliendo orientaciones de Lenin, el presidente de la asamblea informó: “En nombre del Comité Militar Revolucionario, declaro que el gobierno provisional burgués ha dejado de existir”. Luego, anunció: “Se encuentra entre nosotros el camarada Lenin”. Dicen que el delirio se apoderó de la sala. Los hombres saltaban, arrojaban al aire sus gorras, lanzaban frenéticos hurras. Después de una prolongada ovación, dejaron hablar al líder bolchevique: “Una nueva era comienza en la historia de Rusia (…) Debemos ponernos inmediatamente a construir el Estado socialista”.

Volodia

Una vieja amistad suya, Liubov Axelrod, afirmaba que Lenin durante las 24 horas del día “está dedicado a la Revolución, no tiene pensamiento excepto para la Revolución, e incluso cuando duerme, no sueña más que con la Revolución”. Su verdadero nombre era Vladimir Ilich Ulianov y había nacido en Simbirsk, en una familia de intelectuales rusos, el 22 de abril de 1870. El padre, Ilia, un inspector de primera enseñanza, compartía las ideas de los demócratas revolucionarios de 1860 y se había consagrado a la educación popular. La madre, María Alexandrovna Blank, mujer de vasta cultura, amaba la música y seguía de cerca las actividades escolares de sus hijos, el cuarto de los cuales había sido Vladimir Ilich, a quien llamaban cariñosamente Volodia. El primogénito, Alexandr, fue ejecutado por su participación en los preparativos de un atentado al zar Alejandro III cuando el futuro Lenin era un adolescente.

En 1887 Volodia ingresa en la Universidad de Kazán para estudiar Derecho, tras haber finalizado con los máximos honores sus estudios de bachillerato. En ese mismo curso, lo expulsaron de la casa de altos estudios por sus actividades antizaristas. Cuentan que al ser detenido, un oficial le dijo mientras le sometía a los interrogatorios de rutina: “¿Para qué alborota tanto, joven, si ante usted se alza un muro?”. El joven Lenin replicó: “Un muro. Sí, pero carcomido. Basta un empujón para que se derrumbe”.

Decidido a graduarse, Volodia examinó por la libre las asignaturas y se licenció en la Universidad de San Petersburgo. Vinculado a los círculos marxistas y al incipiente movimiento proletario de esta ciudad, publicó en 1894 ¿Quiénes son los “amigos del pueblo” y cómo luchan contra los socialdemócratas?, una argumentada crítica a los populistas. Por su participación activa en la recién fundada Unión de lucha por la emancipación de la clase obrera, volvieron a detenerlo.

En la cárcel, Lenin rápidamente se puso a trabajar en lo que luego publicaría en 1899 bajo el título de El desarrollo del capitalismo en Rusia. Se comunicaba con el exterior a través de su hermana Ana y de Nadiezhda Krupskaia, una estudiante a quien había conocido en los círculos marxistas. Pero esta última había sido fichada por la policía y tuvieron que buscarle otra novia a Volodia, una amiga de Nadiezhda que accedió a servir de correo. Pronto Krupskaia fue también detenida. Ambos se reunieron en el destierro en Siberia y se casaron en 1898.

Quienes conocieron entonces al futuro Lenin lo describían como de baja estatura, con una gran vivacidad y una mirada ardiente y penetrante. Los pómulos, salientes y los ojos, un tanto oblicuos. El cabello se le cayó siendo aún muy joven y mostraba una frente amplia. Ya a sus 20 años le llamaban “el viejo”.

Lenin

A poco de comenzar 1900, con 30 años de edad, Volodia comenzaba su primer exilio en Suiza. Allí puso en marcha un proyecto largamente acariciado: la publicación de un periódico socialdemócrata de alcance nacional. El primer número de Iskra (La Chispa) vio la luz el 21 de diciembre de ese año, con un editorial suyo encabezando la primera página. A partir de otro artículo de su autoría, publicado en la revista Zaria, en diciembre de 1901, comenzó a firmar como Lenin. Hasta entonces solo había utilizado su nombre o los seudónimos de K. Tulin o V. Ilin.

La aparición del libro ¿Qué hacer?, una de sus obras más importantes, en marzo de 1902, lo identifica como el líder de los marxistas rusos. Lenin reclamaba la necesidad de una organización de revolucionarios profesionales y sintetizaba la idea del Partido como vanguardia de la clase obrera. Esta obra desató la polémica en torno a cómo estructurar el Partido dentro del Segundo Congreso de los socialdemócratas rusos, en el que se consumó la ruptura definitiva entre los seguidores de Lenin, llamados bolcheviques (mayoritarios) frente a los mencheviques (minoría).

Lenin regresó a Rusia en 1905 para incorporarse a la espontánea revolución que había estallado. Tras la derrota de las masas populares se vio obligado a exilarse de nuevo. En esos años de auge de la reacción, reunió y reforzó las filas de los bolcheviques en su labor de forjar un partido revolucionario marxista. En 1916 publicó El imperialismo, fase superior del capitalismo, donde analiza este sistema en sus características actuales y argumenta, a contrapelo de otras tesis, cómo la revolución socialista también es posible en países atrasados como Rusia.

Volvió a su patria en abril de 1917. Un amplio movimiento popular había derrocado al zarismo y existía una dualidad de poderes en el país entre el Gobierno provisional burgués y los soviets que obreros, campesinos y soldados habían organizado por toda la nación. Lenin se sumió en la clandestinidad, pues existía una orden de arresto contra su persona, y el 23 de octubre (día 10, según el calendario ruso entonces vigente), el Comité Central del Partido Bolchevique adopta su propuesta de insurrección.

El estadista

Una vez llegados al poder, Lenin y los bolcheviques promulgaron tres decretos: el de la Tierra, que prescribía la propiedad terrateniente y les entregaba la tierra a los campesinos; el de la Paz, mediante el cual Rusia salía de la guerra imperialista iniciada en 1914; y el de las Nacionalidades, por el que se le otorgaba a las antiguas naciones subyugadas por el zarismo la opción de la independencia o integrar la República Socialista Federativa Soviética de Rusia.

Durante años, con más intensidad entre 1918 y 1920, las fuerzas contrarrevolucionarias intentaron derrocar al Estado soviético con el apoyo de las potencias occidentales, especialmente Francia y Estados Unidos. Al ejército de la contrarrevolución, comandado por antiguos generales zaristas, lo derrotó el Ejército Rojo, integrado por campesinos y obreros. El país quedó devastado, la economía maltrecha y el hambre se enseñoreó de grandes regiones. El reto más grande de la Revolución pasó a ser entonces la reconstrucción económica de Rusia, tarea que Lenin se propuso encarar de inmediato. Y en aquel país destrozado, aún con rezagos feudales, se comenzó a edificar la formidable superpotencia, tanto en lo económico como en lo militar, que llegó a ser en pocos años.

Pese a las dificultades de la guerra civil, Lenin no relegó sus principios internacionalitas, y el 2 de marzo de 1919, en Moscú, inauguró el Primer Congreso de la III Internacional, en solidaridad con los movimientos obrero y comunista, así como con los de liberación nacional de los pueblos coloniales y semicoloniales de Asia.

En marzo de 1922 Lenin asistió por última vez a un congreso del Partido, un mes después se le intervenía quirúrgicamente para extraerle las balas que continuaban alojadas en su cuerpo desde el atentado sufrido en 1919 y que le habían ocasionado graves secuelas. Desde entonces solo tuvo pequeñas etapas en que mejoró parcialmente. El 21 de enero de 1924 una hemorragia cerebral acabó con su vida.

Fuentes consultadas:

Obras Completas de V.I. Lenin. Los libros Lenin, de Gerald Walter, e Historia de la URSS, de un colectivo de autores (Editorial Progreso). Los diccionarios de Filosofia, de R. F. Iudin y M. M. Rosenthal, y Economía Política, de O. S. Borisov, V. A. Zhamin y M. F. Makárova.

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Re: "Vivir para la Revolución (V. I. Lenin)" - artículo de Pedro Antonio García - publicado en 2010 en la revista cubana Bohemia

Mensaje por ajuan el Vie Feb 07, 2014 10:05 pm

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Re: "Vivir para la Revolución (V. I. Lenin)" - artículo de Pedro Antonio García - publicado en 2010 en la revista cubana Bohemia

Mensaje por namregpxp el Sáb Feb 15, 2014 8:12 pm

Muy buen resumen, yo me estoy leyendo un libro sobre la vida de lenin de de Gerald Walter y esta muy interesante la verdad.

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Re: "Vivir para la Revolución (V. I. Lenin)" - artículo de Pedro Antonio García - publicado en 2010 en la revista cubana Bohemia

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