Hacia una huelga revolucionaria

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Hacia una huelga revolucionaria

Mensaje por IeR el Lun Mar 26, 2012 10:04 pm

Hacia una huelga revolucionaria
Por Víctor Díaz y Karina Luxemburgo, militantes de Iniciativa Comunista



“La lucha contra el reformismo debe ser siempre una lucha contra el fascismo y viceversa”

Jorge Dimitrov

Llega la reforma laboral, una nueva vuelta de tuerca más de la burguesía española contra la clase trabajadora y junto a ella, todos los oportunistas que no han tenido el más mínimo problema, antes o después, de participar en ella, para copar el protagonismo político y social, tan típico de los oportunistas que tratan de sacar ganancia de la explotación de los trabajadores.

En este aspecto, la convocatoria de la huelga general del 29 de marzo es un buen ejemplo de ello. Los sindicatos traidores a la clase obrera, CCOO-UGT, ante la presión popular de la clase trabajadora de este país por dar una repuesta ante las cada vez mayores presiones por parte de la patronal y los sectores más reaccionarios, al final ha decidido hacer otro de los típicos paripés a los que nos tienen acostumbrados para tratar de engañar a una clase trabajadora, harta, y cansada ya de tantos abusos del sistema capitalista, y sobre todo de las mentiras, engaños y complicidad de sus sirvientes y apéndices como son los partidos políticos y sindicatos oficialistas.

La convocatoria de estas huelgas parciales de un día por parte de los sindicatos vendidos al capital, es un síntoma más de la incapacidad del reformismo de dar salidas reales a los problemas de la clase trabajadora de este país, pensando que por un día de huelga, por muy dura que sea (ya se encargaran las burocracias sindicales que no lo sea) van a lograr algo, aunque saben perfectamente que estos paros no le supone al capitalismo y la burguesía española un daño que no puedan asumir, motivo por el cual las tienen perfectamente aceptadas, controladas e integradas (aunque tengan que hacer la mascarada de oponerse a ellas, para que no resulte muy evidente). De otra forma, estas acciones serian ilegales, como lo son los partidos y organizaciones políticas ilegalizadas en este país que plantean una amenaza al sistema.

Y es que es perfectamente lógico que esto sea así. Basta echar un vistazo a la situación real de las mafias sindicales de Toxo y Méndez para deducir el porqué de estas huelgas “light” que no suponen ni un peligro ni una amenaza al capital y desde luego no consiguen nada realmente importante para la clase trabajadora.

Viendo que CCOO y UGT recibieron subvenciones de casi 15 millones de euros en 2010 (similares cifras recibiría en estos dos años) podemos deducir que, desde luego, a estas burocracias amarillistas no les interesa lo más mínimo radicalizar estas huelgas y enfadar a los patronos que les pagan, no sea que se pasen de la raya y les corten el grifo que tantos beneficios les dan a estos parásitos sociales cuya misión es la misma que la de los amarillistas que ya el siglo pasado denunciaba Jorge Dimitrov; el ser el cortafuegos, el instrumento de la burguesía capitalista para aniquilar y desactivar al movimiento obrero y a las energías revolucionarias que puedan surgir en momentos específicos en los que la explotación capitalista se vuelve cada vez más insoportable.

Por ello, optan por la solución más fácil y cómoda para ellos; para contentar a los trabajadores, convocan una huelga que es vendida como una posición contundente en beneficio de los trabajadores, y para contentar a la burguesía, ya se encargaran de que esa huelga dure una sola jornada y, sobre todo, dando el aviso a sus liberados y delegados para “controlar” a los piquetes y acciones para que “no se les vaya de las manos” a nadie, en cuyo caso será inmediatamente condenado por “violento”. Eso sí, si las fuerzas represivas se pasan de la raya, y se les va de la mano, reventándole la cabeza a un trabajador, o a un estudiante de 15 años, esa violencia, al parecer, si es legítima, y esas acciones son toleradas.

Pero tenemos que darnos cuenta del enorme daño que estas posiciones traidoras nos están haciendo a los trabajadores, y a la causa revolucionaria de la clase obrera de este país, del daño que supone seguir haciéndoles el juego a los sindicatos vendidos, para seguir legitimando las vías reformistas (huelgas-farsa, vía política parlamentaria en todas las circunstancias y situaciones de forma acrítica…….) y que supone que, en el momento de peor legitimidad de las burocracias políticas y sindicales en los últimos 30 años, su misión no sea la de agravar este descontento social para radicalizar las contradicciones entre los trabajadores y la burguesía, si no precisamente, la de seguir apoyándoles, la de servir de salvavidas para que continuemos otros 30 años mas sosteniéndoles y viendo como se forran a costa del esfuerzo de los trabajadores de este país.

Nuestra misión, debe ser la de sacar a relucir estas artimañas de los reformistas, quitarles la máscara y denunciar estos apoyos. Y es que, como muy bien lo definía el comunista búlgaro Jorge Dimitrov;



“Contra el fascismo en el movimiento sindical debe llevarse a cabo una lucha sin cuartel, tenaz, despiadada y sin tregua en todas las líneas y en todos los frentes”.

Así, una vez más, capitalismo burgués y reformismo sindical, siguen yendo de la mano para contener, para acorralar y para someter a la clase trabajadora. La estrategia está muy clara; ellos saben perfectamente que las huelgas de un día no sirven para nada, basta echar un vistazo a lo que realmente se ha conseguido en las 10 huelgas generales convocadas en España desde 1981 y comprobar que ello no se ha traducido, realmente, en beneficios y conquistas reales para la clase trabajadora, si no simplemente para que los sindicatos traidores se auto legitimen ante sus bases, que es realmente de lo que viven.

Y como estas luchas no sirven para nada, y ellos nos venden que esta es la única vía posible de actuación, entonces la conclusión está clara; la lucha no sirve, no es útil ya hoy en día, luego lo mejor es irse a casa o dejar de protestar y de luchar por lo tuyo.

Por ello, nuestro deber debe ser el tratar de convencer a los trabajadores el error que suponen estas posturas conciliadoras con la burguesía de este país. Y es que, hay que darse cuenta de que los principales propulsores del sindicalismo en los últimos decenios han sido, precisamente, aquellos jerifaltes que, aupados en su dirección, viven a costa del Estado y de la miseria de los trabajadores; son como buitres que necesitan que los obreros sigan explotados porque es lo que les da el margen para ser útiles a sus amos capitalistas.

Nuestro deber como comunistas, como revolucionarios al servicio de la clase trabajadora, por lo tanto debe ser doble; luchar contra el sistema capitalista antidemocrático que se vive en nuestro país (y que se manifiesta en una legislación anti obrera, en la represión e ilegalización de las ideas o en la impunidad que tienen los burgueses de hacer cuanto quieran sin frenos del estado) y contra el reformismo político y sindical que, con su silencio y complicidad no hacen más que apuntalar a este sistema.

Y eso es lo que debemos hacerle ver a los trabajadores, debemos acercarnos a ellos en el día a día, en los trabajos para que sean conscientes de la estafa que supone para ellos este sistema.

Parémonos a pensar, que si con antelación nos hubiésemos acercado a estos obreros, si hablando con ellos recabásemos toda la información necesaria para conocer y hacer una valoración a fondo de su situación y estado de ánimo, si persistiéramos no alguna vez sino de forma sistemática en explicarles, en intercambiar opiniones, se iría fraguando una relación de confianza, conectaríamos en especial con los más contrarios a ese pacifismo frustrante al que se han dejado arrastrar, y de ese modo estaríamos contribuyendo a esclarecerles y a que ellos mismos les dijeran las verdades al resto de sus compañeros s y a enfrentarse a los manejos de los mafiosos sindicales.

Nuevamente, como decía Jorge Dimitrov;



“Esta lucha debe llevarse a cabo simultáneamente en el campo ideológico, político y orgánico del movimiento sindical en las siguientes direcciones principales. Contraponer decididamente a la ideología reaccionaria, la ideología revolucionaria de clase del proletariado. Desenmascarar las teorías de una "paz industrial" y "armonía de las clases"; liquidar la colaboración de clases; todo género de reformismo”.

Los comunistas somos la vanguardia de la clase trabajadora, y como tal, nuestra misión es hacerle ver a los trabajadores de este país que el camino no es el seguir legitimando las acciones y los paripés de las mafias burocráticas sindicales, patronales y políticas oficialistas y mucho menos apoyar la mentira y la farsa que supone el estado burgués.

Nuestra misión es combatirlo y luchar a través de medidas realmente revolucionarias, plantear ya abiertamente la resistencia activa contra el sistema capitalista burgués en este país. Si están en horas bajas los partidos, políticos, empresarios y sindicatos, si el sistema capitalista burgués está en su peor crisis de legitimidad, apoyar sus medidas y sus “vías” de actuación solo va a conseguir el salvaguardar la legitimidad y supervivencia del sistema.
Hay que rechazar la utilidad y legitimidad de estos “paros parciales” de un día, rechazar la farsa que supone este tipo de medidas , que no sirven para nada, que no golpean al sistema capitalista donde más le duele, que no benefician realmente a la clase trabajadores pues estas medidas no suponen una presión suficiente como para que el estado se plantee si quiera echar marcha atrás y que además legitima este tipo de actuaciones reformistas que tratan de engañar a la clase trabajadora como la “única vía posible” de lucha. Hay que fomentar tanto medidas como formas de organización totalmente nuevas.

El sindicalismo reformista y socialdemócrata ha quedado desfasado y probado inútil para luchar realmente por la clase trabajadora. Por ello, hay que fomentar formas de organización totalmente nuevas y alejadas de la autoridad y control de los apagafuegos de la burguesía en el mundo laboral que son los sindicatos amarillos.

Algunas formas nuevas de organización podrían ser los clásicos Círculos Obreros (de los que ya hablaba Lenin en su escrito sobre los métodos de organización) formados por grupos de trabajadores que actúan en el marco del centro de trabajo ante reivindicaciones concretas. El hecho de que, además, sus componentes más avanzados estén ligados a las organizaciones comunistas, les aporta una visión más amplia de la meramente sindical, que les permite orientarse ante cada recodo de la lucha y su organización.

Por lo tanto debemos romper con el control del sistema burgués en el movimiento obrero a través del control de los sindicatos tradicionales amarillos, de las organizaciones políticas reformistas y de las mafias patronales que fomentan el esquirolaje y apostar por formas nuevas, independientes, de clase y dirigidas por los comunistas y los revolucionarios, para actuar totalmente al margen de las cortapisas del sistema.

Además, debemos ir poco a poco, a través de estos círculos, de estas células obreras, hablando, convenciendo a los trabajadores de que la solución actualmente no pasa por medidas reformistas, por huelgas parciales ni por contentar a los sindicatos y a la patronal burguesa, si no por una huelga general revolucionaria y permanente, tomar el control de los centros de trabajo, e ir ahondando cada vez más en la resistencia y la lucha contra el sistema, sin medias tintas, sin treguas, sin mediaciones.

No hay un momento como el actual, donde las condiciones objetivas nos den más la razón; 6 millones de parados, miseria y los primeros casos de desnutrición infantil en ciudades españolas, recortes y reformas laborales cada vez mayores contra los derechos laborales y los servicios públicos, beneficios multimillonarios de empresarios, banqueros, políticos y mafias sindicales…

Es el momento de dar pasos decisivos, de ir poco a poco organizando a los trabajadores en sus centros de trabajos, de estar con ellos en la lucha cotidiana para ayudarles a entender que en ningún momento y desde luego hoy en día, la solución no pasa por seguir lanzando botes salvavidas al sistema y sus sostenedores, de seguir manteniendo otros 30 años a esta panda de timadores y estafadores participes del estado burgués ni de apoyar medidas que en nada benefician a la clase trabajadora.

Que nadie se llame a engaño, y que digan lo que digan, claro que estamos por la huelga general, claro que la apoyamos; pero una huelga general, permanente y revolucionaria que plante cara al sistema burgués, puesto que esa vía y no otra es la única que va a traer a los trabajadores la conquista efectiva de sus derechos.

¡NI UN PASO ATRÁS EN LA LUCHA POR NUESTROS DERECHOS!

¡HACIA LA HUELGA GENERAL!

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