[UyL Febrero 2012] No son los amigos del pueblo

    Comparte

    Joven Guardia
    Revolucionario/a
    Revolucionario/a

    Cantidad de envíos : 767
    Reputación : 1248
    Fecha de inscripción : 05/04/2010

    [UyL Febrero 2012] No son los amigos del pueblo

    Mensaje por Joven Guardia el Dom Mar 18, 2012 1:34 pm

    Juan Carlos Martínez



    Buena parte del ingente trabajo escrito de Lenin estuvo centrado en desenmascarar las distintas corrientes ideológicas que, en cada momento, pretendieron confrontar con las posiciones marxistas consecuentes. En un intento por desorientar a la clase obrera y sus aliados objetivos, bien fuese por caminos izquierdistas o derechistas, no faltaron quienes trataron de desviar a estos sectores de la histórica tarea que tenían por delante: derribar el régimen del capitalismo monopolista, demoler la maquinaria estatal al servicio de la clase dominante y resolver, con la construcción del Socialismo-Comunismo, la contradicción principal que operaba en el modo de producción capitalista: la generada entre capital y trabajo, fuente de explotación del proletariado y de las amplias masas populares.

    Nunca han faltado desde entonces quienes han acusado a los partidos marxistas-leninistas de basar su teoría y praxis en algo “superado” por los acontecimientos históricos, “invalidado” por la realidad, con objeto de desprestigiarlos y tratar así de apartar a los trabajadores y las trabajadoras de la herramienta de lucha más apurada para la transformación revolucionaria y, por tanto, la única real y necesaria para sus intereses como clase: el Partido Comunista.

    Pero “la práctica es el criterio valorativo de la verdad”, como afirma una de las tesis fundamentales de la filosofía marxista-leninista, y en el ejercicio de la lucha de clases, vemos cómo se nos presentan determinados “amigos del pueblo” que, en la actual crisis estructural del sistema capitalista, con másl de cinco millones de trabajadores y trabajadoras en paro (y subiendo), pretenden arrastrarnos a posiciones teóricas propias del socialismo utópico, a devolvernos a principios del siglo XIX. Y lo que en su día resultó progresivo, hoy es reaccionario, y por lo tanto, condenable. Y resulta imprescindible combatirlo consecuentemente.

    Con apenas 24 años, Lenin escribió un texto titulado “Quiénes son los “amigos del pueblo” y cómo luchan contra los socialdemócratas”, que “dedicaba” a sus populistas contemporáneos, a quienes describía como súbditos fieles al gobierno que presentan reformas miserables y mezquinas. Se trataba de denunciar a quienes ya no eran los rebeldes (no revolucionarios) que en los años -70 del siglo XIX levantaban al pueblo para la lucha, sino de criticar a quienes habían degenerado en el liberalismo y en un reformismo de nula valía, desnudando sus raíces sociales y de clase.

    En líneas generales, se trataba de condenar las posiciones de quienes presentaban la realidad como algo que no tuviera una lógica interior a su propio desarrollo, sin leyes objetivas y, por tanto, independiente de la voluntad y del deseo del ser humano. Se trataba de refutar a quienes dividían la realidad entre lo “deseable” y lo “indeseable” y que, por lo tanto, con una simple identificación de lo “deseable”, e imprimiéndole a la “multitud” unos fuertes “deseos” sobre algo (en este caso, los aspectos “positivos” del capitalismo), se produciría el progreso de la sociedad.

    ¿Y por qué esta disertación sobre una obra escrita hace 118 años? Pues porque, desgraciadamente, a los y las comunistas nos sigue tocando lidiar con “nuestros” particulares populistas reaccionarios, algunos de los cuales hasta hace pocas semanas imprimían, más o menos conscientemente, un marcado carácter antimarxista y antileninista a los debates, manifiestos o actividades propuestas en muchas de las plazas de los pueblos y ciudades.

    Tras el actual reflujo del llamado Movimiento 15M, desgraciadamente amenazan con volver a la carga bajo las mismas coordenadas ideológicas, con la cómplice amplificación de su discurso por parte de unas estructuras del capital, que les concederá nuevamente protagonismo como forma de prevenir otro tipo de movilizaciones (y propuestas programáticas) que puedan ser realmente peligrosas para el mantenimiento de su hegemonía.

    Veamos algunos de los puntos que, nuevamente, comienzan a circular por ahí. “Grave situación que estamos viviendo de crisis-estafa” (el problema parece ser una estafa, no el sistema capitalista y la lógica que lleva aparejada); “la clase política es cómplice de especuladores” (así, ni las clases sociales vienen determinadas por su posición en cuanto a la propiedad de los medios de producción, ni el Estado es ya un instrumento en manos de una clase determinada para oprimir a su antagónica, pues todos, salvo la “clase política, somos ciudadanía); “la Constitución española reconoce un empleo digno y una vivienda” (reivindicando así una Constitución española que es la cúspide legal por la cual el régimen burgués mutó sólo formalmente hace 34 años); “conseguir un nuevo espacio político y social que dé respuesta a los múltiples problemas” (no hay que derribar el capitalismo, sino agruparse para encontrar soluciones, y mantener así los aspectos “positivos” del mismo, porque lo “deseamos” enormemente).

    La tarea estriba en arrancar de los brazos de nuestros populistas a quienes con su mejor intención corren el riesgo de caer nuevamente en este marasmo interclasista, subjetivista e idealista. Sin petulancia, ni prepotencia, pero con firmeza. Porque hace mucho tiempo que ya no son los amigos del pueblo.

    www.pcpe.es

      Fecha y hora actual: Miér Dic 07, 2016 3:20 pm