11 M ¿La OTAN esta detrás?

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    GunsOfNavarone.
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    Re: 11 M ¿La OTAN esta detrás?

    Mensaje por GunsOfNavarone. el Sáb Mar 03, 2012 5:53 pm

    Sobre este tema quisiera hacer una pregunta¿que poder tiene un gobierno de controlar todo lo que en el pais el ocurre? Lo pregunto por que yo ya pienso que ciertas organizaciones entran y salen de paises sin ningun tipo de control,hacen y deshacen a su antojo.
    La pregunta ,mejor hecha seria¿creeis a ZP o Rajoy,con tanto poder como para organizar algo asi,o en su defecto,dejar que otros lo organizen,pero estando al corriente de ello?o por el contario les dicen,a modo de amenza de bloqueo o cosas asi,"O haces esto,o tu pais se va a enterar.".O simplemente asumen que el mundo es de 4 y se conforman con manejar las migajas que estos 4 les dejan manejar,dejEs que hay cosas que no cuadran.

    Sinceramente,y no es por defender a estos dos analfabetos,creo que estos monigotes estan simplemente para manejar la politica mas domestica,pero los temas serios,los manejan otros.

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    Re: 11 M ¿La OTAN esta detrás?

    Mensaje por nunca el Sáb Mar 03, 2012 6:01 pm

    La pregunta ,mejor hecha seria¿creeis a ZP o Rajoy,con tanto poder como para organizar algo asi,o en su defecto,dejar que otros lo organizen,pero estando al corriente de ello?

    Organizar o dejar organizar, da lo mismo que lo mismo da.

    Tanto ZP como Rajoy, Rubalcaba, Llamazares, etc no son más que marionetas al servicio del capital. Hacen su trabajo de político del sistema, y, si para eso tienen que mentir sobre muertes pues se hace.

    A ellos la vida de los demás se la sopla, les da igual el desempleo, las torturas, las guerras, la salud, la educación, etc.

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    Re: 11 M ¿La OTAN esta detrás?

    Mensaje por GunsOfNavarone. el Sáb Mar 03, 2012 9:11 pm

    [quote="nunca"]


    A ellos la vida de los demás se la sopla, les da igual el desempleo, las torturas, las guerras, la salud, la educación, etc.

    Asi es,y pruebas tenemos a patadas,y con este mismo caso,sin ir mas lejos.Da asco como juegan y hablan de las victimas sin ningun respeto.Son humanos de la bajeza mas extrema.Pero ojo,mejor que sean tan sumamente indignos y no lo escondan,a ver si de una vez la poblacion deja de darles su apoyo cada 4 años,aunque lo veo dificil.

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    Re: 11 M ¿La OTAN esta detrás?

    Mensaje por Sergio el Dom Mar 04, 2012 12:47 pm

    Estas en toda tu razón y no por eso los defiendes, son marionetas. Esta claro que en un país, pongamos de ejemplo España, las decisiones monetarias, fiscales, de todo lo relazionado con la economía no la toma el gobierno, por una parte las toman en Banco Central Europeo, la aceptan y empeizan a poner el práctica los principales bancos (subiendo los intereses, restringiendo o permitiendo más prestamos, etc.) y las ejecutan cara el pueblo las grandes empresas.

    Por ejemplo en lo militar, el ministro de defensa actual de España creo recordar que es el jefe de unas empresas constructoras de bombas y todo tipo de material balístico. O sea, en lo militar tampoco mandan los ''Zapateros o Rajoys''.

    En la educación cada vez intervienen más las empresas privadas, esto se nota mucho más en la universidad, por lo que el gobierno tomará las medidas que les digan estas empresas privadas...

    Podría estar aquí horas, pero justo ahora no tengo mucho tiempo.

    Un saludo!

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    Re: 11 M ¿La OTAN esta detrás?

    Mensaje por QUINTO_REGIMIENTO el Dom Mar 04, 2012 6:28 pm

    Habeas_Corpus escribió:El 11M fué como el 11S, cosa de los servicios de inteligencia de los estados. Más claro, agua.
    No cuadra con el hecho de que la fascista-justicia española reabra el caso, si hubiera estado hecho por los servicios de inteligencia ya se cuidarian mucho de reabrir el caso, además ahora que pasa que jimeneslossantos es ese pedaso de periodista integro que se enfrenta a los resortes mas sucios del sistemarlll!

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    Re: 11 M ¿La OTAN esta detrás?

    Mensaje por thisisparto el Dom Mar 04, 2012 6:38 pm

    nunca escribió:
    Muchas gracias por los vídeos, compañero.

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    Re: 11 M ¿La OTAN esta detrás?

    Mensaje por nunca el Dom Mar 04, 2012 7:14 pm

    QUINTO_REGIMIENTO escribió:
    Habeas_Corpus escribió:El 11M fué como el 11S, cosa de los servicios de inteligencia de los estados. Más claro, agua.
    No cuadra con el hecho de que la fascista-justicia española reabra el caso, si hubiera estado hecho por los servicios de inteligencia ya se cuidarian mucho de reabrir el caso, además ahora que pasa que jimeneslossantos es ese pedaso de periodista integro que se enfrenta a los resortes mas sucios del sistemarlll!

    Claro que cuadra, gobierna el PP, pero no se va a averiguar nada, solo hacer el lila un poco para contentar a la ultraderecha mediática española.

    ¿Ha dicho alguna vez Losantos que el 11-m es una bandera falsa de la OTAN? Pues cuando lo diga me llamas.

    Precisamente la otra versión de que fue ETA con ayuda del PSOE sirve para legitimar y prestigiar la versión del imperialismo que es la autoría islamista.

    Por esa regla de tres tuya como Intereconomía y la COPE atacan al PSOE nosotros tendríamos que defenderlo.

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    "Atentados de Madrid -11M: la pista atlantista" - texto de Mathieu Miquel - publicado en 2009 en Red Voltaire (en los mensajes hay más textos y vídeos de interés)

    Mensaje por pedrocasca el Sáb Mar 31, 2012 10:53 pm

    Atentados de Madrid: la pista atlantista

    escrito por Mathieu Miquel

    publicado por Red Voltaire en diciembre de 2009 (este artículo es la continuación de 11 de marzo de 2004 en Madrid: ¿fue realmente un atentado islamista?, que puede leerse más abajo, en el mensaje nº 6)

    tomado de Red Voltaire (voltairenet.org)

    Se dice a modo de presentación: Después de los atentados de Madrid (en el año 2004), y al igual que en los atentados de Londres, la justicia desechó la pista de Al Qaeda y afirmó que los crímenes habían sido perpetrados por terroristas islamistas autónomos. La mitad de la prensa española cuestionó ese veredicto y exploró diversas pistas internas. Después de pasar en revista los hechos, la investigación judicial y el juicio en un artículo anterior, Mathieu Miquel estudia en éste la hipótesis de una operación de las redes stay-behind (espías) de la OTAN.

    Todo indica que la versión oficial de los atentados cometidos en Madrid el 11 de marzo de 2004, versión según la cual se trató de una acción islamista no vinculada a Al Qaeda, es en realidad un engaño. Se plantea entonces la cuestión de los verdaderos culpables.

    Una investigación seria debería actuar de forma sistemática: establecer una lista exhaustiva de las pistas y seguir después cada una de ellas buscando indicios y móviles. El objetivo de este artículo es analizar una de esas hipótesis: la de una operación montada bajo bandera falsa por servicios secretos atlantistas. Pero antes, presentemos brevemente todas las pistas que habría que explorar si se reabriese la investigación.

    El gran público conoce generalmente dos hipótesis sobre los autores de los atentados de Madrid: Al Qaeda, incriminada por el discurso dominante, y la ETA, culpable designado por José María Aznar, al parecer para justificar su propia política sobre la cuestión vasca. Los periodistas españoles exploraron por lo menos otras 4 pistas sobre servicios secretos que pudieran haber montado la operación bajo bandera falsa.

    He aquí las 6 hipótesis sobre los posibles autores de los atentados de Madrid:

    1. Los islamistas: Es la tesis que defienden los medios dominantes, con excepción de algunos en la propia España, como el periódico El Mundo. El principal libro disponible en francés sobre el tema (La Manipulation: Madrid, 11 mars) defiende ese punto de vista. Es importante saber que el autor de ese libro, Jean Chalvidant, es miembro del comité editorial de la revista neoconservadora Le Meilleur des mondes, creada en coordinación con la Foundation for the Defense of Democracies expresamente para servir de vocero a los neoconservadores en Francia y para contrarrestar la influencia de la Red Voltaire y sus colaboradores.

    A pesar de todas las incoherencias ya señaladas en el artículo anterior, la justicia ratificó la tesis del atentado islamista. Hay que subrayar que entre las conclusiones de la justicia y la idea generalmente admitida por la opinión pública existe una contradicción en cuanto a dos puntos importantes. En primer lugar, el comando no estaba vinculado a Al Qaeda.

    En segundo lugar, los atentados de Madrid no se cometieron como represalia por la participación de España en la invasión de Irak ya que los preparativos [de los atentados] tuvieron lugar con anterioridad.

    2. La ETA: Al cabo de 30 años de terrorismo y de varios cientos de víctimas, la organización independentista vasca se consideraba ya moribunda como consecuencia de años de redadas policiales. Apareció, sin embargo, como el culpable habitual y fue condenada en los titulares de los diarios y de los noticieros de televisión antes de que los elementos que apuntaban hacia un atentado islamista cobraran la importancia que hizo que se desechara esta pista. El ascenso al poder de José Luís Zapatero, más favorable a la autonomía de las provincias españolas, pudiera ser el objetivo del atentado.

    3. Los servicios secretos marroquíes: La mayoría de los inculpados son de nacionalidad marroquí. Las relaciones entre España y Marruecos han registrado episodios de alta tensión. El más reciente, en 2002, fue la disputa por la posesión de la isla Perejil en la que se implicaron tropas de ambos países. La caída de Aznar y el ascenso de Zapatero, considerado más conciliador y oportunamente enemistado con Estados Unidos, pudieran haber favorecido a Marruecos.

    4. Un sector de los servicios secretos españoles favorable a los socialistas: La primera consecuencia espectacular de los atentados de Madrid fue el ascenso de Zapatero al poder, cuando los sondeos lo daban ampliamente como perdedor de las elecciones. Las sospechosas circunstancias en torno a la manera como se desarrollaron las investigaciones hacen pensar a algunos periodistas que el más alto personaje del Estado se encuentra detrás de ese crimen (aunque no llegó a esa función hasta 5 semanas después de los atentados).

    Es a favor de esta tesis altamente subversiva que se inclina, aunque no abiertamente, Luís del Pino, una de las referencias de la investigación periodística sobre los atentados de Madrid, junto con el periodista del diario El Mundo Fernando Mugica.

    5. Servicios secretos contrarios a la «coalición de los voluntarios» que intervino en Irak: La segunda consecuencia espectacular de los atentados fue la retirada de las tropas españolas que se encontraban en Irak, conforme a una promesa que Zapatero había hecho en el marco de una elección que realmente no esperaba ganar.

    Esa retirada aparece como una derrota para la «coalición de los voluntarios», aunque posteriormente se verá que es más simbólica que otra cosa. Algunos investigadores sospechan por lo tanto de las potencias contrarias a esa coalición regida por la hegemonía estadounidense: la «vieja Europa» franco-alemana, Rusia o China.

    6. Servicios secretos partidarios de la «guerra contra el terrorismo»: Estos pudieron haber obtenido apoyo de un sector del aparato del Estado español, por lo menos en el momento de orientar la investigación en otra dirección. Es sobre esta tesis, defendida también por el periodista Bruno Cardeñosa, que vamos a enfocar la continuación de este artículo, comenzando por la presentación de los indicios que vinculan los atentados de Madrid a Estados Unidos, país cuyo gobierno era el principal promotor de la doctrina de «guerra contra el terrorismo».

    Los hechos: implicación de un servicio secreto militar

    La mochila de Vallecas y las huellas digitales halladas en la camioneta Kangoo: pruebas acusatorias cuya falsificación por elementos del aparato del Estado sugiere la existencia de vínculos del otro lado del Atlántico

    Un primer vínculo entre los atentados de Madrid y los de Estados Unidos aparece a fines de marzo de 2004 con una misteriosa foto de la mochila de Vallecas.

    Se trata de la única imagen hasta ahora conocida del elemento central de la investigación, el mismo que ha sido objeto de tanta controversia. En la noche del 11 al 12 marzo de 2004 un agente de la policía científica se presentó en el lugar donde los especialistas en desmantelamiento de explosivos estaban desactivando la bomba de Vallecas.

    El objetivo del agente era realizar un reportaje fotográfico a medida que se iba desmantelando el artefacto. Como la bomba no estaba desactivaba aún, el agente se mantuvo alejado, confió su cámara a uno de los especialistas antibombas y vio varios flashes. Al terminar la desactivación del artefacto, el agente quiso acercarse pero, para sorpresa suya, los especialistas antibombas le cerraron el paso. Posteriormente un alto funcionario de la policía le pidió que les entregara la película, de la que nunca más tuvo noticias.

    Por lo tanto, en marzo de 2004 no se había publicado ninguna foto de la bomba de Vallecas. La nebulosa sobre aquel artefacto se hizo más densa a causa de las contradictorias explicaciones que difundieron los medios de prensa sobre las causas que habían impedido el estallido de aquella bomba. Se dijo que los terroristas habían olvidado activar la tarjeta SIM, después se afirmó que por error habían programado la explosión para las 7h30 de la noche en vez de las 7h30 de la mañana y también que la cantidad de electricidad proveniente del teléfono había sido insuficiente para desencadenar la explosión. Todas esas versiones fueron desmentidas posteriormente.

    La explicación más absurda fue la que se dio para el arresto de Jamal Zougam, el único de los sospechosos que supuestamente pusieron las bombas que pudo ser encarcelado. Según esa explicación, el chasis del teléfono encontrado en la mochila de Vallecas] estaba partido y el pedacito de plástico que le faltaba fue encontrado en la casa de Zougam.

    En cuanto a la composición de la bomba, la mayoría de los medios hablaba entonces de un teléfono Motorola modelo Triumph, en vez del modelo Trium de Mitsubishi que finalmente se menciona en la versión oficial.

    El 30 de marzo la cadena estadounidense de televisión ABC News difundió la única foto de la bomba que se conoce hasta ahora, foto que retomaron todos los medios españoles sin hacer la menor pregunta. Aquella foto venía a llenar el vacío causado por la desaparición de la película fotográfica de la policía científica [española] y aportaba una nueva imagen de credibilidad a aquella prueba que parecía cada vez más turbia.

    Pero la foto da lugar a nuevas interrogantes que todavía siguen sin respuesta. ¿Quién tomó esa foto? ¿En qué circunstancias? ¿Por qué apareció en Estados Unidos, lejos de los medios españoles que tan estrechamente venían siguiendo el caso? Intrigado, Luís del Pino interrogó a los corresponsales de la ABC en España, a quienes se atribuía la foto.

    Pero éstos negaron haber sido los autores de aquella foto y precisaron que no sabían cómo la había conseguido la dirección estadounidense de la cadena.

    El 6 de mayo de 2004 las miradas se vuelven nuevamente hacia Estados Unidos cuando la revista Newsweek revela que un abogado estadounidense, Brandon Mayfield, ha sido arrestado días antes en el Estado de Oregon. Sus huellas digitales habían aparecido en la envoltura de los detonadores encontrados en la camioneta Kangoo que supuestamente habían utilizado los terroristas. Durante todo el mes de mayo, y ante las dudas expresadas por el New York Times, la revista Newsweek mencionará diversas fuentes policiales que garantizan la validez de la prueba.

    El 17 de mayo, «Un alto responsable del contraterrorismo estadounidense ha dicho a Newsweek que la identificación de las huellas digitales es irrefutable». El FBI había identificado la huella poco después del atentado, poniendo entonces a Mayfield bajo vigilancia. Fue el temor de una filtración hacia la prensa lo que llevó a la realización de un discreto arresto. Sin embargo, una sorpresa se produce el 20 de mayo cuando la policía española anuncia que ha identificado la huella como perteneciente a Ouhnane Daoud, un argelino residente en España.

    Las autoridades estadounidenses toman nota y Mayfield es liberado ese mismo día con, cosa nada frecuente, excusas públicas del FBI y, posteriormente, una indemnización. El tal Daoud nunca ha sido encontrado, lo cual impide evaluar la validez de su identificación.

    Resulta imposible dejar de observar lo oportuna que resultó la identificación de Daoud, un personaje que, después de haber sido pasado por alto durante los 2 meses posteriores a los atentados, es identificado precisamente en las semanas subsiguientes al arresto de Mayfield.

    También resulta sospechoso el perfil de Mayfield. Abogado discreto y no muy activo, convertido al Islam, Mayfield había defendido en un caso de derecho familiar a un estadounidense que posteriormente resultó acusado de terrorismo. Pero lo más llamativo es su vínculo con el ejército estadounidense: Mayfield es oficial de la reserva después de haber pasado 8 años en filas, uno de ellos en una unidad de inteligencia.

    Los dos indicios mencionados tienen que ver con las dos pruebas principales del caso: la mochila de Vallecas y la camioneta Kangoo. Antes de proseguir nuestra investigación, abramos un paréntesis para aportar algunos elementos de reflexión sobre algo que pudiera parecer una contradicción. Ya vimos lo insuficiente que resultan las supuestas pruebas de la investigación: la mochila de Vallecas, la camioneta Kangoo y también los testimonios, los datos telefónicos, etc.

    El observador no puede menos que sorprenderse ante el hecho que los protagonistas –sean quiénes sean– puedan haber actuado con tanto amateurismo en cuanto a la fabricación de pistas falsas. Varios investigadores, entre ellos Luis del Pino, han propuesto como respuesta a esa paradoja la siguiente explicación: la mochila de Vallecas y las demás pruebas fueron fabricadas de forma precipitada porque «alguien» había previsto que la investigación se basaría en las dos bombas sin estallar encontradas en los trenes aquella mañana.

    «Alguien» montó deliberadamente aquellas dos bombas de manera defectuosa y «alguien» incluyó en ellas indicios cuidadosamente escogidos que debían permitir que la policía construyera una investigación aparentemente sólida. Pero los dos artefactos estallaron inesperadamente mientras los expertos realizaban la desactivación, destruyendo así los indicios que «alguien» había incluido en ellos.

    Para resolver este imprevisto, «alguien» se vio entonces obligado a improvisar las pruebas que ya conocemos, lo cual explicaría sus imperfecciones. La mochila de Vallecas aparece entonces en una comisaría y en un lote de efectos personales ya verificados anteriormente y que también debería haberse encontrado en la morgue, con los demás lotes de efectos personales. Al mismo tiempo, varios elementos que acusan a los islamistas aparecen en la camioneta Kangoo después de haber sido llevada ésta hasta la comisaría y después de varios registros anteriores durante los cuales no se había encontrado nada.

    Las declaraciones que hicieron durante el juicio los expertos que neutralizaron una de ellas confirman esta hipótesis de las 2 «bombas falsas». Los expertos en desactivación de explosivos no encontraron el artefacto en el tren sino en el andén. Y, aunque un policía municipal declaró como testigo que había encontrado aquella mochila en un vagón y la había llevado hasta aquel lugar, es altamente improbable que alguien la dejase sin vigilancia y que los expertos la hayan «redescubierto» allí.

    Lo más importante es que el aspecto mismo de la mochila que contenía la bomba les hizo dudar que pudiese venir del tren, ya que todos los objetos sacados de los vagones mostraban huellas de golpes, de humo, etc.

    Estos elementos sugieren que aquella mochila había sido puesta en el andén después de las explosiones, no que se encontraba en el tren como las otras bombas. Esta hipótesis parece ser una explicación plausible a la aparente contradicción entre lo poco convincentes que resultan los elementos de la investigación y la posible implicación de un servicio secreto.

    Activación y naturaleza de los explosivos: ¿amateurismo o material militar?

    Prosigamos nuestro análisis agregando dos elementos que confirman que los atentados de Madrid no fueron obra de una banda de delincuentes sino de organización de tipo militar. En primer lugar, todo indica que las 10 bombas fueron activadas por control remoto a través de sistemas de radiocomunicación, en vez de ser programadas de antemano mediante la función despertador de los teléfonos móviles, como se afirma en la versión oficial.

    En efecto, 3 trenes estallaron mientras se encontraban parados en las estaciones de Atocha, El Pozo y Santa Eugenia; el cuarto tren estalló fuera de Atocha, mientras esperaba la salida del primer tren. A menos que veamos en ello una extraordinaria coincidencia, lo anterior permite deducir que los terroristas querían que las bombas estallaran dentro de las estaciones. Pero es extremadamente difícil obtener ese resultado mediante la simple programación previa de la hora de la explosión.

    En primera, porque los teléfonos celulares supuestamente utilizados no permiten un manejo preciso del reloj y de la función de despertador: se pueden programar los minutos pero no los segundos. Y también porque los trenes de los suburbios no son rigurosamente puntuales. En este caso, varios de aquellos trenes circulaban con retraso aquel día.

    El del Pozo, por ejemplo, tenía «un par de minutos de retraso» según la declaración de su conductor.

    Por lo tanto, las explosiones no estaban programadas de antemano sino que fueron desencadenadas «en directo». Los medios de radiocomunicación que ello exige sugieren que se trató de una operación sofisticada, fuera del alcance de una banda de delincuentes de poca monta como la que se describe en la versión oficial.

    Dicho esto, ¿por qué se quería que los trenes explotaran dentro de las estaciones? Posiblemente para que quedaran más fácil y discretamente accesibles, lo cual corroboraría la hipótesis de las dos «bombas falsas» introducidas después de las explosiones.

    En segundo lugar, todo indica que las bombas se componían de explosivos de uso militar, explosivos «que cortan», no de dinamita como la que se usa en el trabajo de minería, «que muerde», como ya se demostró en el artículo. En la explicación que proporcionó al juez de instrucción, el jefe de los expertos en desactivación de bombas de Madrid menciona incluso el explosivo de uso militar C4.

    Recordemos de paso que la policía había interceptado precisamente ese tipo de explosivo en manos de los agentes estadounidenses que trataban de introducirlo discretamente en la cumbre del G8 de junio de 2007.

    El origen de la operación es por lo tanto de carácter militar, como confirma Salvador Ortega, pionero de la policía científica en España, entrevistado por Bruno Cardeñosa varios días después de los atentados.

    Al ser interrogado sobre los aspectos no aclarados por la investigación en desarrollo, este especialista respondió que faltaban «algunos autores materiales y la cabeza pensante. Porque detrás de esos hechos está la participación de elementos muy sofisticados que sin dudas se encontraban bajo la dirección de alguien de los servicios de inteligencia y militar.

    Porque fue además una operación muy costosa».

    CMX 2004: ¿simulacro o encubrimiento de la OTAN?

    Después de haber demostrado que elementos no identificados del aparato del Estado falsificaron pruebas para orientar la investigación sobre una pista falsa y encubrir una operación de tipo militar, resulta lógico analizar la posibilidad de que los atentados de Madrid hayan sido cometidos por un servicio secreto militar.

    Según el ex oficial de inteligencia del ejército estadounidense Eric H. May, «la manera más simple de hacer un atentado bajo bandera falsa consiste en organizar un ejercicio militar que simule exactamente el atentado que se quiere cometer».

    Al igual que los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos y los del 7 de julio de 2005 en Londres, los atentados de Madrid coincidieron con un simulacro de ataque terrorista. Desde el día 4 de marzo hasta el día 10 del mismo mes de 2004, la OTAN estuvo realizando su ejercicio anual de gestión de crisis, llamado CMX 2004, y el 11 de marzo las bombas de verdad estallaban en Madrid.

    El escenario trazado aquel año por la alianza atlántica era precisamente un gran ataque terrorista de Al Qaeda en países occidentales. En España, participaron en el ejercicio la presidencia del gobierno, el ministerio de Defensa y el CNI (servicios secretos). Pero no se sabe si el ejercicio incluyó la realización de maniobras en la capital española ya que los datos sobre dichas maniobras son confidenciales.

    En una de las pocas menciones de aquel simulacro aparecidas en la prensa, el diario español El Mundo escribía lo siguiente: «La similitud del ejemplo diseñado por la OTAN con lo sucedido en Madrid es escalofriante y ha impresionado a los diplomáticos, militares y servicios de Inteligencia que participaron en el simulacro apenas horas antes». Como los detalles del CMX son información clasificada, se ignora hasta donde llega esa similitud.

    Partida precipitada de un equipo de la CIA

    Otra coincidencia perturbadora es la escala realizada en España por uno de los aviones clandestinos de la CIA. Los vuelos secretos de la CIA se hicieron célebres durante el escándalo de los secuestros y de las prisiones secretas en Europa utilizados en el marco del programa estadounidenses de «restituciones extraordinarias».

    El Boeing 737 inmatriculado como N313P aterriza el 9 de marzo de 2004 en el aeropuerto de Palma, en la isla española de Mallorca, y parte el 12 de marzo, el día siguiente de los atentados de Madrid. Este fue el más grande de todos los aviones utilizado en los vuelos secretos y se trata del principal avión citado en el informe del Consejo de Europa de 2006. Palma se describe en ese informe como una «plataforma de la CIA en el programa de restituciones».

    Periodistas del periódico local El Diario de Mallorca, premiados por su investigación sobre los vuelos secretos de la CIA, fueron invitados a los estudios de la Cadena SER, la estación de radio de mayor audiencia en España. A modo de conclusión de la entrevista, estos periodistas declararon «El 11 de marzo de 2004 el Boeing 737 de la CIA estaba en Palma. Al día siguiente partió precipitadamente porque modificó su hora de despegue. Había anunciado que salía para Suecia pero salió para Bagdad».

    ¿Qué provocó aquel despegue precipitado sólo horas después del descubrimiento de la famosa mochila de Vallecas? Además de aquella precipitación, lo que llama la atención es la presencia misma del avión en territorio español en el preciso momento de los atentados de Madrid.

    Según la comisión del Parlamento Europeo sobre los vuelos de la CIA, 125 vuelos secretos de la agencia de espionaje estadounidense aterrizaron en diferentes aeropuertos españoles entre el año 2001 y 2005 (o sea, en unos 1500 días). Las escalas son generalmente de 1 o 2 días, la simultaneidad entre ambos hechos implica una coincidencia que merece atención.

    La OTAN, sospechoso con graves antecedentes

    En un país que desde el restablecimiento de la democracia ha sufrido varios intentos de golpes de Estado militares, no es posible que las fuerzas que añoran el franquismo hayan podido realizar una operación como los atentados de Madrid sin ser desenmascaradas de inmediato.

    Pero sí es posible que un servicio secreto militar extranjero haya podido planear esa operación y, de ser necesario, haya logrado reclutar personal dentro de esa tendencia española, que se mantiene sensible al mito de la Reconquista.

    En este punto, se hace indispensable retomar las referencias históricas. Al igual que en el resto de Europa occidental, una estructura secreta dirigida por la OTAN se implanta en la España de la posguerra a pesar de que, precisamente debido a su régimen político, ese país no se incorporó a la alianza atlántica hasta 1982.

    En su libro de referencia «Les Armées secrètes de l’OTAN»(Los ejércitos secretos de la OTAN), el historiador suizo Daniele Ganser describe esas redes, calificadas como stay-behind (o sea, redes que podían ser activadas tras las líneas enemigas en caso de ocupación enemiga) y conocidas con el nombre genérico de la unidad italiana Gladio (nombre de la espada corta de los antiguos romanos).

    Ganser dejó establecido esencialmente cómo esas redes cometieron atentados terroristas bajo bandera falsa en el marco de la «estrategia de la tensión».

    El objetivo era justificar un fortalecimiento del aparato de seguridad y suscitar el miedo a los «rojos» para impedir así que los comunistas lograran alcanzar el poder por la vía democrática.

    España desempeñaba «un papel crucial en el reclutamiento de los agentes del Gladio» y les servía además de refugio. Dio abrigo, por ejemplo, a Stefano Delle Chiaie, «el más conocido de los terroristas miembros de los ejércitos secretos que combatieron el comunismo en Europa y en el mundo durante la guerra fría», un individuo que tiene en su haber «al menos un millar de operaciones sangrientas, entre ellas alrededor 50 asesinatos».

    La red actuaba «contra los militantes comunistas y anarquistas, sobre todo en el medio minero de Asturias y los nacionalistas catalanes y vascos» (aparece aquí el medio de las minas asturianas al que pertenece Emilio Trashorras, principal testigo de cargo contra El Chino y su banda así como colaborador de la policía).

    El hombre de confianza de Franco, el almirante Carrero Blanco, gran arquitecto de los servicios secretos españoles, era «su oficial de enlace con la CIA», y su aparato de inteligencia «uno de los mejores aliados de la CIA en Europa».

    Aunque fueron concebidos para organizar la resistencia contra una invasión soviética, nada permite pensar que las redes stay-behind hayan sido desmanteladas después del derrumbe del bloque del Este.

    El comando estadounidense en Europa (EuCom) y la OTAN mantienen además en España la base naval y de inteligencia de Rota y la base aérea de Morón. Y, finalmente, el comando sur de la OTAN estaba instalando en Madrid el cuartel general de sus tropas terrestres precisamente en el momento de los atentados.

    Hay que señalar que los servicios secretos de la US Navy y de la US Air Force, respectivamente el NCIS y el OSI, gozaron durante el periodo que nos interesa de una sorprendente libertad de acción en territorio español.

    En abril de 2002, José María Aznar y George W. Bush modificaron la convención bilateral de defensa entre España y Estados Unidos.

    Esa modificación legalizó por vez primera la presencia en España de los servicios secretos estadounidenses anteriormente mencionados, dotándolos además de prerrogativas policíacas.

    La redacción deliberadamente confusa de ese texto les otorgó un amplio margen de maniobra: «las autoridades competentes de los dos países tendrán que establecer las normas que regulen las acciones del NCIS y del OSI en España».

    En febrero del año 2006 «el caso Pimienta» evidenció la ausencia de normas reguladoras. El NCIS había secuestrado en territorio español a Federico Pimienta, desertor de los Marines estadounidenses, acción que realizó sin el menor control por parte de las autoridades policiales o judiciales españolas. Sólo como consecuencia de la polémica que engendró esa violación flagrante de la soberanía española se procedió a la redacción de normas como «la acreditación previa de miembros del NCIS y del OSI por las autoridades españolas» y «la comunicación previa de toda operación a las autoridades españolas».

    La búsqueda del móvil

    Si la OTAN estuviera implicada en atentados como los de Madrid, la decisión estratégica de recurrir a la acción secreta hubiese tenido que contar con el aval del Comité de Coordinación de los Aliados y presentar un objetivo preciso. La concepción táctica de cada operación, incluyendo la de Madrid, hubiera estado exclusivamente en manos de Estados Unidos y del Reino Unido, sin poner al tanto a los Aliados.

    En otras palabras, si los responsables de los servicios secretos aliados hubiesen dado su consentimiento para un montaje de la «guerra contra el terrorismo», el general James Jones (SACEUR), el embajador Nicholas Burns (Estados Unidos) y el embajador Peter Ricketts (Gran Bretaña) pudieron haber decidido el ataque contra Madrid a espaldas del gobierno español, posiblemente requiriendo el concurso de elementos de aparato estatal español en la realización de la operación.

    La decisión de recurrir al terrorismo tendría que haber estado vinculada a la estrategia general de la OTAN, no a intereses políticos, aunque es posible que intereses políticos inmediatos hayan podido falsear la evaluación de la pertinencia de una operación en particular.

    Visto de ese ángulo, sería erróneo interpretar una implicación de los servicios secretos atlánticos en función de las elecciones legislativas españolas o de la elección presidencial estadounidense. Ello equivaldría a enfocarse en una cuestión secundaria dejando pasar por alto el elemento fundamental de la cuestión.

    La OTAN se abstiene de intervenir en la vida política de los Estados miembros cuando todos los competidores políticos son favorables a los intereses de la alianza atlántica (como en el caso del Partido Popular y el Partido Socialista españoles y el del Partido Republicano y el Partido Demócrata estadounidenses). La visión de la OTAN es mucho más amplia.

    Además, es erróneo considerar que para la alianza atlántica era negativo que el Partido Popular perdiera el poder en España (Aznar no había querido presentar nuevamente su candidatura) y que las tropas españolas se retirasen de Irak.

    El gobierno socialista [español] es un socio privilegiado para los laboristas que ejercen el poder en el Reino Unido. Una semana después de su elección, Zapatero declaraba que su «prioridad absoluta era la lucha contra el terrorismo». Por otro lado, el contingente español en Irak sólo tenía el noveno lugar en materia de efectivos (1 300 hombres, o sea menos del 1% de las tropas de la coalición en ese país). Además, su retirada se vio compensada por una implicación más importante de España en Afganistán.

    Numerosos autores españoles se han interrogado sobre las razones que llevaron a los terroristas, quienes quiera que fueren, a actuar durante las elecciones legislativas. [Esos autores] han resaltado la manera en que las reacciones de los diversos protagonistas estuvieron determinadas en función de los intereses de cada cual. Pero eso no nos proporciona información alguna sobre las intenciones de los terroristas.

    Si la operación se hubiese realizado por orden de la OTAN, el contexto electoral permitiría reforzar la teoría del «choque de civilizaciones»: o sea, musulmanes no vinculados a Al Qaeda tratan de destruir la democracia y las instituciones occidentales. Esa fue precisamente la versión de los atentados de Madrid que adoptó la justicia española. La misma que adoptó la justicia británica sobre los atentados de Londres.

    Si la decisión de poner en escena un terrorismo islámico fue adoptada por el Comité de Coordinación de los Aliados, esa decisión pudo aplicarse los días 15 y 20 de noviembre de 2003 en Estambul, el 11 de marzo de 2004 en Madrid y el 7 de julio en Londres. Para tener validez, nuestra hipótesis debería explicar esos crímenes en conjunto.

    ¿Podían los objetivos que la OTAN se planteaba en aquel momento haber motivado ese tipo de intervención?

    En 2004, la OTAN se encuentra en plena reorganización. Por un lado, parece en expansión: se prepara para la entrada de nuevos miembros; está implicada en la estabilización de Kosovo; garantiza la seguridad de la navegación en el Mediterráneo y en las aguas del cuerno de África; está desplegada en Afganistán y comienza a hacerlo en Irak; está conformando una Fuerza de Intervención Rápida capaz de defender sus intereses en cualquier lugar del planeta.

    Pero por otro lado, la OTAN atraviesa una grave crisis: después de haber aportado en 2001, por primera vez en toda su historia, la asistencia de sus miembros a uno de ellos que había sido víctima, según los países miembros, de una agresión extranjera, ese mismo tema está siendo centro de graves divergencias en 2003.

    Francia y Bélgica han negado que Irak pueda representar una amenaza terrorista para Estados Unidos, mientras que Turquía ha prohibido a Estados Unidos la utilización de su espacio aéreo y de las bases de la OTAN en territorio turco en el ataque contra Irak.

    En pleno crecimiento, la OTAN se ve amenazada por un posible desmembramiento. Desunidos, sus miembros se implican en Irak «a la carta».
    El único medio de reunificarlos consiste en iniciar nuevas acciones comunes en el marco de la «guerra contra el terrorismo».

    Recrudecimiento del contraterrorismo entre los Aliados

    En primer lugar, la OTAN refuerza su control sobre la población extendiendo a Europa las disposiciones de la Patriot Act. En la introducción de su libro La Fin de l’Etat de droit [En español, El fin del Estado de derecho. Nota del Traductor], el sociólogo Jean-Claude Paye describe de la siguiente manera la reacción de la Unión Europea ante los atentados del 11 de marzo en Madrid:

    «En ocasión de los atentados del 11 de marzo de 2004 en España han aparecido en nuestras pantallas de televisión una serie de especialistas del terrorismo que hacen una amalgama entre Al Qaeda, la ETA y diferentes tipos de refugiados políticos, haciendo así del “terrorismo” un término genérico que va a reemplazar al conjunto de situaciones concretas.

    Una de las medidas unánimemente reclamada para conjurar ese peligro multiforme fue la instauración inmediata de la orden de arresto europea. La orden de arresto europea permite la entrega casi automática, por un Estado miembro [de la UE], de una persona requerida por una autoridad judicial de otro Estado miembro. En relación con los procedimientos de extradición, la orden de arresto europea elimina todos los controles políticos y judiciales que tienen que ver con el fondo y con la legalidad del pedido presentado, así como las posibilidades legales de oponerse a dicho pedido.

    O sea, el pedido de arresto se satisface de forma incondicional y es legitimado por los demás países, sin entrar a analizar la legalidad del mismo ni su conformidad con los principios de un Estado de derecho.

    La orden de arresto europea debía entrar en vigor el 1º de enero de 2004. Aprobada a nivel de la Unión Europea y ya incorporada a la mayoría de las legislaciones nacionales, esta medida estaba tardando sin embargo en entrar en funcionamiento. Una de las primeras consecuencias de los atentados cometidos en Madrid el 11 de marzo fue el fin de la resistencia que aún se mantenía a la utilización de la orden de arresto europea así como el recrudecimiento de medidas incontrolables, adoptadas en el marco de la cooperación judicial y policial entre los países europeos.

    Es de temer entonces una aceleración del proceso de suspensión de las garantías constitucionales, ya en marcha después del 11 de septiembre. Las primeras medidas en ese sentido tienen que ver con el fortalecimiento de la cooperación policial y judicial. Una “capacidad de inteligencia” tendrá como función el análisis de los datos de inteligencia proporcionados por los servicios secretos y los cuerpos policiales de los Estados miembros.

    Se trata también de adoptar legislaciones que permitan que los investigadores de varios países puedan trabajar en equipos comunes y de ratificar una convención de ayuda mutua judicial en materia penal. También se prevé favorecer los intercambios de datos: huellas digitales y características biométricas.

    El Consejo de Jefes de Estado y de gobierno también quiere llegar, antes de 2005, a la instauración de pasaportes y de documentos de identidad que contengan datos tales como la fotografía del iris del ojo y las huellas digitales. Las compañías aéreas también estarían obligadas a comunicar a las autoridades aduanales y policiales europeas un conjunto de informaciones sobre sus pasajeros. Esta medida ya estaba en funcionamiento, para proveer información a las autoridades americanas, en los vuelos transatlánticos.

    Todas estas medidas, como los pasaportes o documentos de identidad que incluyen un chip electrónico con datos biométricos, están en discusión desde hace tiempo. Los atentados son simplemente una oportunidad para eliminar la resistencia ante esas medidas liberticidas. Pero si las aplicamos a los atentados de Madrid, la eficacia de esas medidas resulta altamente discutible ya que las personas arrestadas estaban viviendo en España desde mucho antes y no viajaban a través de fronteras.

    Por lo tanto, no podían ser detectadas a través de esos medios. Sin embargo, esas medidas son perfectamente adecuadas para un manejo policial de las poblaciones. La organización Statewatch ha demostrado que entre las 57 medidas previstas por el Consejo de Jefes de Estado y de gobierno reunido los días 25 y 26 de marzo de 2004, hay 27 proposiciones que no tienen nada o muy poco que ver con el terrorismo.

    El objetivo de esas disposiciones no es garantizar la vigilancia de determinados grupos sino la vigilancia sobre la población a través del control de las comunicaciones».

    Jean-Claude Paye demuestra que este control sobre la población se realiza para informar no sólo a las instituciones de los Estados miembros de la Unión Europea sino también a las autoridades estadounidenses. «El desarrollo de la cooperación transatlántica en el marco de la lucha contra el terrorismo revela el carácter orgánico del derecho penal en la formación de la estructura imperial.
    La Unión Europea se somete a la hegemonía estadounidense en materia de organización del control de las poblaciones. En cuanto a Estados Unidos, sus exigencias tienen que ver más bien con la capacidad de sus instituciones policiales o judiciales para evadir las estructuras formales de los poderes ejecutivos y judiciales europeos».

    La «guerra contra el terrorismo» se extiende a África

    El general Jones, comandante supremo de la OTAN y además gran jefe de las fuerzas estadounidenses en Europa (EuCom), se da a la tarea de crear un comando ad hoc para las fuerzas estadounidenses en África (AfriCom). Para justificar ese despliegue, que inquieta a los africanos, Jones no pierde ocasión de denunciar el peligro terrorista en ese continente. Esa misma argumentación servirá para meter a la OTAN en África. Es importante observar que la extraña decisión del Tribunal Supremo de atribuir los atentados de Madrid a terroristas islámicos no vinculados a Al Qaeda favorece esa perspectiva ya que esos islamistas son originarios del norte de África.

    Durante su gira africana de julio de 2003, el presidente Bush advirte: «No dejaremos que los terroristas amenacen a los pueblos africanos, ni que utilicen África como base para amenazar el mundo». Los responsables estadounidenses multiplican las declaraciones en las que afirman que Al Qaeda se ha implantado en el desierto del Sahel, lo cual ponen en duda numerosos observadores. A principios de marzo de 2004 es el comandante en jefe adjunto de las fuerzas estadounidenses en Europa (EuCom, que también supervisa África en ese momento) quien advierte que miembros de Al Qaeda están tratando de establecerse «en la parte norte de África, en el Sahel y el Magreb. Están buscando un santuario como en Afganistán, cuando los talibanes estaban en el poder.

    Necesitan un lugar estable para equiparse, organizarse y reclutar nuevos miembros».

    Los días 23 y 24 de marzo de 2004 una reunión sin precedente de los jefes de los estados mayores de 8 países del norte de África y del Reino Unido tiene lugar en la sede del EuCom, en Stuttgart, por iniciativa de Estados Unidos. En aquel momento todas las miradas se dirigían hacia el norte de África, particularmente hacia Marruecos, donde el GICM (Grupo Islámico Combatiente Marroquí) es considerado sospechoso de encontrarse detrás de los atentados de Madrid.

    Se decide la puesta en práctica del TSCTP (trans-saharian counterterrorism partnership), ambicioso plan de entrenamiento de los ejércitos africanos para la lucha antiterrorista por parte de Estados Unidos. Estos planes de entrenamiento permiten a Estados Unidos establecerse en suelo africano dirigiendo discretamente los ejércitos locales. La selección de esta estrategia de despliegue responde a la necesidad de disminuir las pérdidas militares causadas por las invasiones de Afganistán e Irak.

    Los atentados de Madrid se produjeron en el momento preciso para que Washington y Londres impusieran el TSCTP a esos 8 países africanos. Los atentados habían creado un clima de incertidumbre debido esencialmente a un rumor que anunciaba el próximo desembarco del ejército estadounidense en el norte de África, como en las invasiones de Afganistán y de Irak.

    Varios periódicos españoles, argelinos y marroquíes alimentaban aquel rumor, que resultaría falso.

    Por ejemplo, el importante diario español La Razón escribía el 21 de marzo de 2004: «Unidades de las fuerzas especiales estadounidenses y tropas militarizadas de la CIA se esperan en los próximos días en la región del Sahel (norte del Sahara). Participarán en la mayor operación antiterrorista realizada por Estados Unidos desde la guerra de Irak. Se prevé que los combates duren varias semanas. Los ejércitos de los países de la zona, que ya han aceptado abrir su espacio aéreo a la US Air Force, participarán en los combates bajo las órdenes de los estadounidenses (...)

    El comienzo de la operación militar, decidido como consecuencia de los atentados de Madrid el 11 de marzo pudiera coincidir con (...) el 26 de marzo próximo». Este rumor de desembarco tiene toda la apariencia de una maniobra de intoxicación tendiente a forzar la mano a los dirigentes africanos sobre la cuestión del TSCTP.

    La llegada de consejeros militares estadounidenses y británicos podía en efecto parecer a los dirigentes africanos un mal menor, comparada con un desembarco del ejército estadounidense en sus países.

    En todo caso, la OTAN como tal no quiso implicarse en el TSCTP. Fue solamente a partir de 2005 que los Estados miembros aceptaron enviar tropas a África, en apoyo a las operaciones de la Unión Africana en Sudán y Somalia. Los atentados de Madrid, presentados como un castigo contra Aznar por su implicación en la guerra de Irak (lo cual fue desmentido mucho más tarde por la justicia), permitieron integrar indirectamente la guerra contra Irak a la «guerra contra el terrorismo» en lógica continuación a las mentiras que el secretario de Estado Colin Powell profiriera en su discurso ante el Consejo de Seguridad de la ONU.

    En cuanto a la ola de atentados islámicos en Europa, esta se interrumpió con la operación frustrada en Barcelona, en enero de 2008.

    Conclusión

    Al término de este análisis podemos afirmar que la decisión del Tribunal Supremo [español] no responde a la realidad sino a exigencias políticas. Elementos del aparato estatal español intervinieron para falsificar elementos probatorios y orientar la investigación hacia una pista prefabricada, la pista islamista. Los atentados fueron perpetrados por una organización militar que disponía de cómplices dentro del aparato del Estado.

    La OTAN, cuyo pasado terroristas está fehacientemente demostrado, disponía del conocimiento, de los medios logísticos y tenía además un móvil para realizar esa operación. Si se abriera una nueva investigación judicial, el sospechoso principal debería ser la OTAN.



    Última edición por pedrocasca el Dom Abr 01, 2012 11:23 am, editado 2 veces

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    Re: 11 M ¿La OTAN esta detrás?

    Mensaje por nunca el Dom Abr 01, 2012 3:08 am


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    Re: 11 M ¿La OTAN esta detrás?

    Mensaje por nunca el Dom Abr 01, 2012 3:09 am










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    Re: 11 M ¿La OTAN esta detrás?

    Mensaje por nunca el Dom Abr 01, 2012 3:10 am






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    Re: 11 M ¿La OTAN esta detrás?

    Mensaje por nunca el Dom Abr 01, 2012 3:15 am




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    Re: 11 M ¿La OTAN esta detrás?

    Mensaje por pedrocasca el Dom Abr 01, 2012 11:16 am

    Para completar las distintas informaciones y puntos de vista que en el tema figuran al respecto de la autoría de los atentados del 11M en Madrid, se publica el primero de los artículos de Red Voltaire (tomado de Red Voltaire - voltairenet.org), también firmado por Mathieu Miquel en octubre de 2009:

    11 de marzo de 2004 en Madrid: ¿fue realmente un atentado islamista?
    A modo de Introducción: Una serie de atentados enlutó Madrid hace cinco años. La justicia española concluyó que aquella operación, atribuida sucesivamente a la ETA y después a Al Qaeda, fue de inspiración islamista, aunque no vinculada con redes internacionales. La prensa española, con el diario El Mundo a la cabeza, está poniendo hoy en entredicho esa conclusión, de evidente carácter político. Como en los casos de los atentados del 11 de septiembre en Estados Unidos, o los de Bali, Casablanca y Londres, veamos un análisis sobre la cuestión.

    192 muertos y 1800 heridos. El atentado de Madrid constituye un verdadero trauma para la sociedad española, sobre todo porque la polémica sobre los verdaderos autores del atentado no ha terminado aún. El 11 de marzo de 2004, siendo alrededor de las 7 horas y 40 minutos de la mañana, diez bombas estallan en cuatro trenes en el espacio de unos pocos minutos. La fecha parece haber sido escogida cuidadosamente ya que los hechos se producen a sólo tres días de las elecciones generales a las que el Partido Popular (de derecha) del presidente saliente José María Aznar se presenta como favorito.

    Las sospechas de la prensa y de la mayoría de los españoles se dirigen de inmediato hacia la ETA, el grupo nacionalista vasco, hacia el cual el presidente del gobierno saliente ha predicado una política de fuerza. Pero al producirse el arresto de un grupo de sospechosos marroquíes, la víspera de las elecciones, las sospechas de la opinión pública van a reorientarse hacia Al Qaeda.

    El ataque pudiera ser una represalia por la participación de España en la guerra contra Irak, aunque las autopsias demuestran que no hubo ningún kamikaze. El posterior empecinamiento del gobierno de Aznar en condenar a la ETA es interpretado como el resultado de un cálculo electoral y la votación del 14 de marzo da la victoria al Partido Socialista de José Luis Zapatero. Tres semanas más tarde, el 3 de abril, 7 sospechosos magrebíes «se suicidan» al hacer estallar el apartamento en que se encontraban rodeados por la policía. La instrucción de la investigación durará más de dos años hasta que se abre el juicio por el atentado, en febrero de 2007.

    La justicia confirma la tesis del atentado islamista pero los supuestos organizadores del atentado resultan absueltos. Sólo uno de los acusados es encontrado culpable de haber puesto bombas en los trenes y la mayoría de los 29 inculpados son condenados por ser miembros de grupos yihadistas, no por estar implicados en el atentado. El proceso de apelación confirma esa sentencia en julio de 2008.

    En España, una intensa polémica se desarrolla aún sobre ese atentado, designado como «11-M». La prensa extranjera prácticamente se ha abstenido de reportar la polarización de los medios españoles en cuanto al tema [1]. Los dos principales diarios de España se oponen, en efecto, con rudeza al abordar los atentados del 11 de marzo.

    Según El País (diario atlantista de centro izquierda), no existen dudas válidas sobre la tesis islamista, mientras que para El Mundo (periódico soberanista de centro derecha) la tesis islamista no es más que un montaje policial. El periodista más emblemático entre los defensores de esa opinión es sin dudas Luís del Pino, que trabaja para Libertad Digital, el primer diario numérico de España, y es además el autor de varios libros y documentales de TeleMadrid [2] sobre el tema. Otros medios, más dispuestos a tratar de desacreditar que a emprender un debate argumentado, califican la posición de Luís del Pino de teoría de la conspiración o de «consparanoia».

    La división existe incluso entre los escépticos que se oponen a la tesis del atentado islamista. Algunos incriminan a la ETA mientras que otros sospechan de los servicios secretos, tanto de los españoles como de los extranjeros. Nuestro artículo no abordará el tema de los verdaderos autores del atentado sino que se limitará a demostrar que la versión oficial es falsa.

    Como la justicia española ha avalado la tesis del atentado islamista, es esencial comenzar por la exposición de esa tesis. Por increíble que pueda parecer, las pruebas que supuestamente la confirman no resisten sin embargo el rigor de un análisis. Y el comportamiento sospechoso de ciertos elementos del aparato policial indica claramente la existencia de una voluntad de sabotear la investigación. Todas las informaciones expuestas en este artículo provienen de los medios españoles anteriormente citados y de los documentos judiciales oficiales, como el acta de inculpación, las audiencias del proceso y el veredicto.

    La pista islamista

    La tesis del atentado islamista es la conclusión final de una investigación que se desarrolló a partir de dos pistas. Expondremos aquí la marcha de esa investigación, poniendo énfasis en las pruebas aceptadas por la justicia española [3]. La primera pista de la investigación parte de una bomba que no estalló. Tres de las bombas depositadas en los trenes tenían un defecto y no estallaron. Se supo así rápidamente que las bombas estaban en bolsos de mano o en mochilas. En la mañana del 11 de marzo, los especialistas en explosivos neutralizaron dos de ellas mediante explosiones controladas.

    Pero nadie reparó en la tercera mochila y ésta fue depositada junto a los objetos abandonados de las víctimas. Fue en el momento de inventariar dichos objetos que se descubrió la mochila que contenía la bomba, en la comisaría del barrio de Vallecas, durante la noche del 11 al 12 de marzo. Aquella bomba, conocida como «la mochila de Vallecas», se componía de 10 kilogramos de dinamita del tipo «Goma 2 Eco», metralla, un detonador y un teléfono celular (o móvil) que debía desencadenar la explosión a través de la función de despertador.

    El teléfono contenía una tarjeta SIM que, al ser rastreada a través de la red de venta, permitió determinar dónde se había comercializado. El rastreo condujo a un establecimiento de Madrid especializado en la venta de artículos telefónicos, perteneciente a un marroquí, Jamal Zougam. Basándose en esos elementos, la policía arresta a Zougam, a dos de sus empleados y a dos indios que supuestamente habían vendido el teléfono. Estos arrestos tienen el 13 de marzo, víspera de las elecciones. Los medios anuncian los arrestos y dan amplia divulgación a las fotos de los sospechosos. En los días posteriores varios pasajeros del metro dicen haber visto a los detenidos en los trenes atacados. Finalmente, al cabo de varias semanas, la inconsistencia de los testimonios da lugar a la liberación de 4 de los 5 sospechosos. Zougam se mantiene en prisión ya que los testimonios en su contra parecen más sólidos.

    La otra pista que sirve de punto de partida a la investigación son las revelaciones de Rafa Zouhier, un narcotraficante marroquí de poca monta, confidente de la Guardia Civil (la segunda fuerza policial de España [4]). A los pocos días del atentado este individuo dijo a la policía, en una conversación telefónica grabada, que abrigaba fuertes sospechas sobre un tal Jamal Ahmidan, alias El Chino. El Chino es otro traficante marroquí de poca monta y Zouhier lo había puesto en contacto con una banda de Asturias (región del norte de España) sospechosa de traficar, entre otras cosas, con explosivos originalmente destinados a la actividad minera.

    Un miembro de aquella banda, Emilio Trashorras, confirma a la policía haber proporcionado al Chino explosivos del tipo Goma 2 Eco, afirmación corroborada por un joven gitano que participó en la transacción. Por otro lado, las comunicaciones entre varios miembros de la banda del Chino estaban siendo interceptadas en el marco de una investigación sobre tráfico de drogas, y las grabaciones confirman que aquellas personas habían viajado a Asturias.

    Las dos pistas de la investigación conducen a personajes completamente diferentes. Por un lado, a Zougam, y por el otro, al Chino y su banda. No se descubre ningún vínculo personal entre ambos. La única conexión viene de 7 tarjetas SIM cuyos números aparecen durante el rastreo a través de la red de comercialización de teléfonos. Y vinculan al Chino porque el operador telefónico Amena declara que las tarjetas fueron puestas en funcionamiento por vez primera el día anterior al atentado y en la zona de cobertura de una antena que cubre la casa del Chino.

    Al parecer, los explosivos se encontraban en aquella casa y la elaboración de las bombas se desarrolló en ese mismo lugar. Después de su activación, no se registró más actividad de las 7 tarjetas SIM, lo cual parece indicar que fueron utilizadas para hacer estallar las bombas. Se establece así el vínculo entre Zougam y la banda del Chino.

    Cerca del mediodía del 3 de abril, o sea tres semanas después del atentado, la policía localiza finalmente la banda del Chino en un apartamento de Leganés, en las afueras de Madrid. Al descubrir la presencia de la policía, los sospechosos se niegan a rendirse y llegan a abrir fuego. Al caer el día, el GEO (Grupo Especial de Operaciones de la policía española) lanza un asalto para tratar de capturar a los miembros del comando terrorista. Los servicios de inteligencia advierten a la policía que los sospechosos rodeados han realizado varias llamadas telefónicas en las que anuncian que tienen intenciones de suicidarse. La policía fuerza la puerta del apartamento y se produce una explosión en la que mueren los 7 sospechosos y un policía del GEO.

    Entre los escombros del apartamento aparecen explosivos del tipo Goma 2 Eco, algunos textos y un video reclamando la autoría del atentado, pero las personas que aparecen en el video no son identificables ya que portan máscaras. Al igual que El Chino, la mayoría de los 7 muertos son narcotraficantes de poca monta. Los demás son miembros de círculos islamistas radicales. La sentencia del juicio establece como conclusión que estas personas depositaron las bombas, con la participación de Zougam, y que planeaban cometer otros atentados en la región de Granada, donde habían alquilado un apartamento.

    Cierto número de indicios secundarios corroboran las conclusiones de esa investigación. Entre ellos se menciona una furgoneta Renault Kangoo ya que se trató del primer elemento importante encontrado durante la investigación y su hallazgo provocó numerosas polémicas. Este vehículo se hallaba en el parqueo de la estación del metro de Alcalá, por donde pasaron todos los trenes que estallaron el 11 de marzo. Un conserje del barrio declaró que en la mañana del 11 de marzo había visto tres individuos sospechosos merodeando alrededor de la Kangoo. Estaban prácticamente enmascarados con bufandas y gorros y uno de ellos se dirigió hacia la estación del metro con un bolso.

    Hacia el final de la mañana, la policía abre la furgoneta y la inspecciona. Dos perros entrenados en detección de explosivos verifican la Kangoo sin encontrar nada sospechoso. Al encontrarse en la lista de vehículos robados, la furgoneta es trasladada a una dependencia de la policía. Allí, después de una nueva inspección, aparecen en la furgoneta 7 detonadores, un fragmento de explosivo del tipo Goma 2 Eco envuelto debajo de un asiento y, lo más importante, un casete de audio con una grabación del Corán, que tendrá un impacto decisivo en la opinión público española. El veredicto del juicio concluye que el objetivo del comando terrorista era imponer la ley islámica en Europa mediante la fuerza y que el grupo se inspira en el ejemplo de Al Qaeda, sin estar por ello vinculado a esa organización [5].

    Las grietas del veredicto

    Acabamos de exponer aquí todas las pruebas importantes que sirvieron de basamento a la tesis del atentado islamista. Todas, sin embargo, están plagadas de elementos sospechosos, como veremos a reanalizarlas una por una. La prueba material fundamental es una de las bombas que no explotó el 11 de marzo: la que apareció en la mochila de Vallecas. Graves sospechas de falsificación existen, sin embargo, en cuanto a su composición así como en lo tocante a las circunstancias en que se produjo el hallazgo. En primer lugar, la bomba no explotó porque había un cable que simplemente no estaba conectado. El especialista en explosivos encargado de desactivarla declaró en el juicio que aquella «chapuza» no se correspondía con la complejidad del resto del dispositivo [6]. Existe, además, una diferencia esencial entre la composición de la bomba encontrada y las que sí estallaron.

    La mochila de Vallecas contenía 640 gramos de tornillos y clavos que debían servir de metralla. Sin embargo, las autopsias revelaron que ninguna de las víctimas había sido alcanzada por proyectiles metálicos [7]. Y, según los policías que las manipularon, las dos bombas desactivadas en la mañana del 11 de marzo tampoco contenían ese tipo de proyectiles. ¿Qué motivó a los terroristas a poner metralla en una sola bomba? Y, finalmente, las circunstancias del hallazgo de la mochila de Vallecas son confusas.

    Durante el juicio, los especialistas en explosivos explicaron que ellos habían registrado 4 veces todos los objetos abandonados en los vagones y certificaron que era imposible que la bomba encontrada estuviese entre ellos [8]. Su origen resulta más dudoso todavía debido a que los objetos abandonados entre los que fue encontrada aquella bomba fueron transportados 3 veces a lo largo de la jornada del 11 de marzo, no siempre bajo la mejor vigilancia [9] y acabaron en la comisaría de Vallecas, contrariamente a lo que había ordenado el juez.

    Si se agrega a esto los testimonios contradictorios sobre el momento en que fue descubierta [10], el hecho que no se menciona la bomba en los inventarios de objetos abandonados [11]] y el hecho que no hay fotos de la bomba anteriores al momento en que fue desmantelada, la inconsistencia de dicha prueba resulta evidente. A pesar de lo anterior, el tribunal la utilizó como elemento clave al rendir su veredicto.

    La investigación a través de la red de comercialización de teléfonos concluyó que la tarjeta SIM encontrada en la mochila de Vallecas había estado en venta en el establecimiento de Zougam. ¿En qué se basa la investigación para llegar a esa conclusión? Antes de su venta al consumidor en un establecimiento, las tarjetas SIM pasan generalmente por las manos de 3 o 4 intermediarios. Pero sólo los primeros intermediarios mencionan en sus facturas el número de identificación de cada tarjeta SIM vendida. Los siguientes sólo anotan la cantidad total de tarjetas SIM.

    En este caso, no existe una factura que pruebe que la tarjeta SIM incriminada fue vendida a Zougam [12]. Lo único que permite llegar a esa conclusión es el testimonio de su proveedor, que dice recordar específicamente la venta de esa tarjeta SIM entre cientos de otras tarjetas. Aceptemos, sin embargo, ese elemento como prueba suficiente y sigamos examinando el curso de la investigación.

    El hecho de haber vendido una tarjeta SIM no hace al vendedor responsable del posible uso delictivo que el comprador pueda darle a dicha tarjeta. Pero Zougam había aparecido como testigo en una investigación anterior sobre terroristas islamistas. Al parecer fue ése el único argumento que motivó su arresto el 13 de marzo, ya que ningún testigo lo había descrito ni lo había identificado antes de aquella fecha. Un reanálisis del comportamiento de Zougam hasta el momento de su arresto permite comprobar que al parecer cometió una serie de imprudencias realmente increíbles. Primeramente, utilizó una tarjeta SIM en venta en su propio establecimiento para confeccionar la bomba de Vallecas.

    En segundo lugar, dejó esa tarjeta SIM en el teléfono a pesar de que ésta no era necesaria para el uso de la función de despertador. Y, en tercer lugar, prosiguió su actividad normal hasta el día de su arresto, en la tarde del 13 de marzo, a pesar de que toda España sabía desde el 12 de marzo por la mañana que la policía había desmantelado una de las bombas. A partir de aquel momento, Zougam tenía que saber que los investigadores tenían en su poder una tarjeta SIM que los conduciría hasta él. Pero no trató de esconderse ni huir. La incoherencia de ese comportamiento lleva a dudar de su culpabilidad.

    Los medios dan amplia difusión a los arrestos del 13 de marzo y a las fotos de los sospechosos. Pasajeros de los trenes atacados se presentan espontáneamente para prestar testimonio sobre los sospechosos vistos en los trenes el 11 de marzo. Algunos de esos testimonios implican a Zougam y constituyen la única prueba de su implicación en el atentado. También se trata en este caso de una prueba increíblemente inconsistente, en relación con la gravedad de los hechos.

    El primer problema reside en la difusión de la foto de Zougam a través de los medios, hecho que impide que los testimonios cumplan una regla fundamental: el recuerdo no debe estar influenciado por otras imágenes vistas después de los hechos. Por otro lado, algunos testimonios no concuerdan en cuanto al recorrido que supuestamente hizo Zougam en los trenes, se contradicen en lo tocante a su descripción, a cómo estaba vestido o afirman que depositó un bolso en un lugar donde no explotó ninguna bomba [13].

    Finalmente el veredicto de octubre de 2007 sólo tiene en cuenta 3 testimonios que incriminan a Zougam [14]. En el juicio de apelación, en julio de 2008, la corte invalida uno de esos 3 testimonios ya que el testigo había prestado su declaración ante el juez de instrucción en vez de hacerlo ante el tribunal, al que ni siquiera fue convocado, lo cual impidió que la defensa de Zougam pudiera interrogarlo a pesar de las dudas existentes sobre su declaración. Por ejemplo, según ese testigo el sospechoso se bajó del tren, saliendo al andén, y después volvió al mismo vagón pasando por la puerta que comunicaba con el otro vagón, comportamiento extrañamente indiscreto tratándose de alguien que está poniendo bombas. Sólo quedan, por lo tanto, dos testimonios que acusan a Zougam y los dos provienen de dos amigas rumanas que viajaban juntas. La primera se presentó como testigo tres semanas después del atentado.

    En aquel momento su descripción del sospechoso es muy somera: un individuo de 1 metro 80 de estatura, de complexión física media, que llevaba un bolso. Sin más detalles. Pero esa misma descripción se va precisando días después, cuando la policía le muestra una serie de fotos entre las que ella reconoce a Zougam: cabello hasta los hombros, nariz más bien gruesa, barba de chivo, labio inferior más grueso que el superior, etc. Es lícito preguntarse entonces si lo que está describiendo esta testigo no es más bien lo que ve en la foto en vez de lo que recuerda. También van cambiando sus declaraciones sobre otros detalles, como la posición del vagón en el tren. Al cabo de un año, la testigo recuerda que el sospechoso la empujó, justificando así por qué recordaba su rostro, y dice entonces por vez primera que ella misma viajaba con una amiga, que se convierte así en el segundo testigo acusatorio contra Zougam.

    ¿Por qué pasó todo ano sin que mencionara a la amiga que viajaba con ella? ¿Por qué esa otra testigo esperó un año antes de manifestarse? ¿Qué podía recordar aún esa nueva testigo al cabo de todo ese tiempo? ¿Puede considerarse su testimonio como independiente del de su amiga? Y es precisamente sobre la base de esos dos dudosos testimonios que se pronuncia la única condena por la ejecución material del atentado del 11 de marzo. Por su parte, Zougam negó siempre toda implicación en el atentado.

    Todas las demás personas que supuestamente pusieron bombas perecieron el 3 de abril en la explosión del apartamento de Leganés, tres semanas después del atentado. Una importante consecuencia de la muerte de esas personas es que la investigación no reconstruyó el papel exacto de cada una de esas personas en la realización del atentado, concentrando entonces la atención en los inculpados. La justicia reconoce en su veredicto que se ignora cuáles de entre esas 7 personas se dedicaron a poner las bombas y dónde lo hicieron [15].

    Lo anterior contrasta con el caso de Zougam, claramente acusado de haber puesto las bombas en el tren que explotó en la estación Santa Eugenia. Después de haber visto el trabajo que costó mantener el expediente de la acusación contra Zougam, se puede pensar que la ausencia de información [sobre las personas muertas en Leganés] resultó paradójicamente beneficiosa para los encargados de demostrar la culpabilidad de esos 7 sospechosos ya que evitó toda confrontación con la realidad. La investigación se enfocó entonces en demostrar que la muerte de aquellas personas en el apartamento de Leganés fue un suicidio, suicidio que fue utilizado como prueba del fanatismo de los sospechosos mientras que el descubrimiento de documentos que reclamaban la autoría del atentado entre las ruinas del apartamento era interpretado como una confesión póstuma.

    Las circunstancias en que se descubre aquel apartamento, en momentos en que los 7 sospechosos se encontraban allí, siguen siendo confusas. Durante mucho tiempo, la policía habló de un tiroteo callejero entre varios de sus agentes y una banda de magrebíes. El incidente supuestamente desembocó en una persecución que llevó a la banda a refugiarse en el apartamento de Leganés [16]. Pero este episodio desaparece posteriormente del discurso oficial para dar paso a otra explicación.

    Según ésta, la policía pasó revista a la lista de llamadas de un teléfono sospechoso de pertenecer al comando terrorista. Al llamar a uno de los números de esa lista, la policía entró en contacto con un propietario que afirmaba haberle alquilado un apartamento en Leganés a un grupo de árabes desde hacía un mes. Esa es la versión del descubrimiento del apartamento que se menciona en el veredicto, en el que se ignora totalmente el episodio de la persecución.

    La policía rodea entonces el apartamento, en la tarde del 3 de abril. Hacia las 21 horas, el GEO emprende el asalto, de forma precipitada según los miembros de esa brigada [17]. Pero antes de lograr entrar, estalla el apartamento, causando la muerte de sus 7 ocupantes y de un miembro del GEO. Debido al estado de los cadáveres, se hace necesario recurrir a las huellas digitales o al ADN durante el proceso de identificación. La investigación concluye que se trata de un suicidio colectivo, pero el carácter suicida de la explosión no está tan claramente establecido como se afirma en el veredicto.

    Antes del asalto del GEO y la explosión, los vecinos habían oído disparos, gritos e incluso cánticos en árabe provenientes del apartamento. Pero nadie pudo ver claramente a los sospechosos. Y no existen huellas ni registro alguno de los impactos de bala que deberían existir en en el lugar después del intercambio de disparos [18]. El argumento decisivo para sostener la tesis del suicidio es que los sospechosos supuestamente se comunicaron por teléfono con sus familias durante el asedio para despedirse de ellas. Durante el juicio, el único familiar citado como testigo de esas llamadas fue el hermano de uno de los 7 sospechosos, Abdenabi Kounjaa.

    Este testigo declaró que no pudo reconocer la voz de su hermano durante la llamada, y que pensó que no era él [19], razón por la cual avisó de inmediato a la policía y no devolvió la llamada a su hermano para convencerlo de no suicidarse. Ese testimonio pone seriamente en duda la autenticidad de las llamadas, sobre si se tiene en cuenta que ningún otro familiar fue citado al juicio como testigo.

    El expediente de la instrucción contiene 3 informes sucesivos sobre esas llamadas, pero no aporta mayores aclaraciones sobre el asunto. Cada informe contradice el anterior en numerosos aspectos: los teléfonos utilizados, la identidad de algunos destinatarios de las llamadas y la cantidad de llamadas realizadas a algunos destinatarios [20]. Tantas divergencias justifican las dudas en cuanto a la confiabilidad de tales datos.

    ¿Realmente se suicidaron los sospechosos? ¿Qué circunstancias determinaron la presencia de estos en aquel apartamento? El 3 de abril hacía ya 4 días que los medios venían anunciando que estaban siendo buscados y que sus fotos habían sido divulgadas. En ese contexto, reunirse todos en un apartamento de las afueras de Madrid, en vez de escapar cada uno por su lado, resultaba una gran imprudencia. Y ¿por qué esperarían aquellos criminales, que acababan de cometer un crimen masivo, a que la policía evacuara toda la vecindad antes de volar el apartamento? Las incoherencias no se terminan ahí. Quien se interese en los movimientos de los sospechosos entre el atentado y el momento del suicidio se enterará, por ejemplo, de que El Chino estuvo de fiesta con la familia de su mujer 8 días después del atentado, en la misma casa donde supuestamente confeccionó las bombas. El propio perfil de la mayoría de los miembros del comando no se corresponde con el islamismo radical que supuestamente los llevó a perpetrar la masacre y, posteriormente, al suicidio. Cuatro de ellos eran delincuentes de poca monta vinculados al medio del narcotráfico, poco compatible con el islamismo.

    El Chino vivía con una española “de sangre”, que se vestía con ropa ligera, y el hijo de ambos iba a una escuela católica [21]. La muerte de aquellos 7 sospechosos permitió, en todo caso, reconstituir un escenario sin entrar demasiado en los detalles, y sin que los acusados pudieran contradecirlo. Por otra parte, periodistas que han tenido acceso al expediente de instrucción [22] ponen en duda el vínculo anteriormente mencionado entre los 7 suicidas y Zougam. Según esos periodistas, no hay en los documentos que proporcionó el operador telefónico Amena nada que indique que las 7 tarjetas SIM en cuestión hayan sido puestas en funcionamiento en la casa del Chino. La defensa mencionó ese problema durante el juicio sin que los empleados de Amena invitados a declarar como expertos pudieran responder a ello [23].

    El último elemento importante a favor de la tesis del atentado islamista es la furgoneta Renault Kangoo. El veredicto establece que varios miembros del comando terrorista, sin precisar quiénes [24], utilizaron esa furgoneta para llegar con sus bombas hasta la estación del metro. Por lo tanto, el tribunal no tomó en cuenta el testimonio que prestara –durante el propio juicio– el instructor canino que participó en la inspección de ese vehículo.

    Efectivamente, aunque el instructor canino reconoce que es posible que se haya pasado por alto el pequeño fragmento de explosivo, ese mismo especialista declara que la manipulación de bolsos con decenas de kilogramos de explosivos tendría que haber dejado un rastro de olor dentro del vehículo, rastro que su perro habría detectado [25]. Por otro lado, el conserje que llamó la atención de la policía hacia la furgoneta Kangoo declara que le pareció que los individuos eran europeos del este, y la empleada de la estación del metro que le vendió un billete a uno de los individuos afirma que éste hablaba sin acento extranjero [26]. En este punto, resulta nuevamente sorprendente el comportamiento de los sospechosos. ¿Por qué llamar la atención dirigiéndose a la vendedora con el rostro casi enmascarado en vez de comprar el billete en un expendedor automático? ¿Por qué correr riesgos utilizando un vehículo robado sin cambiarle las placas? ¿Y por qué abandonaron los terroristas ese vehículo, sobre todo dejando en él detonadores, explosivos y ropa? Según el acta de inculpación esa ropa contenía muestras del ADN de los sospechosos, pero el veredicto no tuvo esa prueba en cuenta.

    Tantos aspectos no aclarados en las pruebas que la sostienen, hacen que la tesis del atentado islamista pierda toda credibilidad. Sobre todo si se tiene en cuenta que este artículo no los menciona todos. En su libro Les Dessous du Terrorisme [27], Gerhard Wisnewski demuestra por ejemplo la incoherencia de los diferentes reclamos islamistas de autoría del atentado. Al aceptar la tesis de la culpabilidad islamista, la justicia española estima de forma sorprendente que esas contradicciones no eran significativas.

    La sombra la policía

    ¿Existen otros elementos que permitan confirmar la tesis del atentado islamista u orientar la investigación en otra dirección? El problema es que los elementos fundamentales de la investigación han sido objeto de negligencias que resultan cuando menos inquietantes. Primeramente, los vagones donde explotaron las bombas fueron destruidos sólo dos días después del atentado [28].

    ¿Qué necesidad había de deshacerse tan rápidamente de la «escena del crimen»? En 2006, un tren del metro que había sufrido un accidente en Valencia fue conservado 2 años debido a las necesidades de la investigación. La justicia reconoce en su veredicto que muchas dudas hubieran encontrado respuesta si los vagones se hubiesen conservado por más tiempo [29].

    La más importante de esas dudas tiene que ver con la naturaleza del explosivo utilizado. El análisis de las sustancias químicas que se depositaron sobre los objetos que se encontraban cerca de las explosiones hubiera aportado la información fundamental de la investigación. Sin embargo, no se sabe aún con precisión qué fue lo que explotó en los trenes, como se reconoce en el veredicto [30]. Veamos por qué no fue posible determinar el tipo de explosivo utilizado. La primera negligencia está en la selección del servicio que realizó el análisis de las muestras. La responsabilidad de ese análisis fue puesta en manos de los especialistas en desactivación de bombas, cuyos laboratorios disponen solamente de medios rudimentarios para el análisis de sustancias explosivas. Según el procedimiento habitual es la policía científica la que hubiese tenido que garantizar esos análisis, precisamente porque dispone de medios mucho más avanzados.

    Los resultados del análisis pericial son también muy imprecisos. El informe entregado al juez de instrucción señala la presencia de «componentes genéricos de dinamita» en las muestras. Pero no determina el tipo de dinamita, ¿Titadyne, Goma 2 Eco, Goma 2 EC? Más sorprendente aún, ni siquiera incluye la lista de los componentes químicos encontrados. Ante tanta imprecisión, el tribunal acabó ordenando un nuevo análisis pericial en el momento de la apertura del proceso, en 2007. Desgraciadamente, en el nuevo análisis pericial hubo que utilizar las muestras ya analizadas, al no poder recogerse nuevas muestras debido a la destrucción de los trenes, anteriormente mencionada. Los expertos se quejaron de la poca cantidad de muestras que había conservado la policía y de las graves negligencias que contaminaron aquellas muestras en el transcurso de los análisis anteriores [31]. Finalmente, sus conclusiones no arrojan más luz sobre el tipo de explosivo utilizado ya que en ellas aparece una lista de productos que no corresponde a ningún compuesto de dinamita [32]. Al final de todo ese proceso, se esperaba con especial interés el testimonio de la directora del laboratorio de los especialistas en desmantelamiento de bombas para que contestara a las preguntas sobre el trabajo que había entregado en marzo de 2004. Pero declaró que ella no disponía de los soportes de cromatografía en los que aparecen los elementos químicos [33], ni siquiera disponía de los documentos donde los había anotado durante la realización de su análisis [34]. Provocó sin embargo la sorpresa del tribunal al citar por vez primera el listado preciso de los compuestos químicos hallados explicando que nunca había entregado aquel listado porque nadie se lo había explícitamente [35].

    La imprecisión del informe sobre el análisis había dado lugar a una polémica tan grande en toda España durante los 3 años transcurridos entre el atentado y el testimonio de la directora del laboratorio que su explicación es grotesca. ¿Qué crédito puede concederse a esa lista, mencionada únicamente al cabo de 3 años y que corresponde a la composición de la dinamita del tipo Goma 2 Eco?

    Sobre la cuestión del explosivo, hay que agregar las dudas que provocó la declaración del jefe de los especialistas en desmantelamiento de bombas que supervisó las operaciones el 11 de marzo. Al ver los daños que habían provocado las bombas, este jefe de especialistas declaró que el visible desgarramiento de las estructuras de los vagones era característico de explosivos de alto poder, de tipo militar, y no de dinamita [36].

    Hay que recordar que ciertos explosivos militares no dejan rastros químicos en el lugar de la explosión, lo cual los hace muy difíciles de detectar. Otra fuente de duda es el emplazamiento de las bombas reconstituido en el acta de inculpación [37]. Según ese documento, la mayoría de los bolsos –que contenían 10 kilogramos de explosivo– no estaban escondidos sino que, por ejemplo, habían sido dejados entre dos asientos situados frente a frente cerca de la ventanilla, o en el portaequipaje, o al lado del cesto de basura, o debajo de un asiento plegable (que debería estar cerrado). Sólo una bomba estaba escondida debajo de un asiento no plegable.

    ¿Por qué los terroristas no trataron de esconder mejor los bolsos? ¿Y cómo es posible que bolsos tan pesados, abandonados en lugares tan visibles, no llamaran la atención de los pasajeros? Para dar respuesta a esas preguntas varios periodistas emitieron la hipótesis de que las bombas fueran de mucho menor tamaño confeccionadas no con dinamita sino con explosivos de alto poder [38]. La dinamita del tipo Goma 2 Eco encontrada en la furgoneta Kangoo, en la mochila de Vallecas y en el apartamento de Leganés no prueba que ese mismo explosivo fuese utilizado para hacer estrellar los trenes. Las sospechas que pesan sobre esas pruebas hacen pensar que se trataba de elementos destinados a desviar la atención de la escena del crimen, o sea de los trenes. Un último ejemplo de negligencia: las grabaciones de las conversaciones entre las patrullas de la policía hubieran permitido aclarar el asunto de la persecución que supuestamente tuvo lugar en Leganés. Pero cuando el juez de instrucción pidió esas grabaciones, la policía respondió que no habían sido conservadas [39].

    Más grave que las negligencias es la existencia de fuertes sospechas de falsificación de diferentes elementos de la investigación. Ya mencionamos la mochila de Vallecas, la furgoneta Kangoo y las llamadas telefónicas de adiós de los suicidados de Leganés. Pero existen otros elementos cuya falsificación es tan evidente que el veredicto ni siquiera los tuvo en cuenta, como por ejemplo las conversaciones telefónicas de Rabei Osman, un egipcio que residía en Italia. La policía italiana grabó y tradujo sus conversaciones en 2004, y en una de ellas este individuo supuestamente se atribuía la organización del atentado.

    Durante el juicio, nuevas traducidas solicitadas por la defensa mostraron que las frases en las que Osman se atribuía el atentado fueron simplemente inventadas por los traductores italianos [40].

    La justicia española se vio por lo tanto obligada a absolverlo de todo vínculo con el atentado, cuando este hombre había sido presentado como el cerebro del grupo islamista. En el veredicto no se designa por lo tanto el organizador del atentado, lo cual provocó la indignación de las asociaciones de víctimas, que presentaron una apelación.

    Pero la más notoria falsificación de la investigación es un vehículo Skoda Fabia que la policía encontró cerca de la estación del metro de Alcalá, a 20 metros del lugar donde se encontraba la furgoneta Kangoo. Ese descubrimiento se produjo el 13 de junio de 2004, o sea 3 meses después del atentado. Este segundo vehículo permite reforzar la tesis de que los 7 u 8 terroristas llegaron a Alcalá en auto y también presenta rastros del ADN de uno de los muertos de Leganés. Sin embargo, numerosos observadores dudan que un vehículo estacionado tan cerca de la furgoneta Kangoo haya podido pasar inadvertido durante 3 meses, más aún teniendo en cuenta que su número de inmatriculación ni siquiera figura en los registros recogidos el 11 de marzo.

    Esa prueba se mantiene por lo tanto en el limbo hasta junio de 2005, cuando la policía entrega al juez de instrucción el testimonio de un preso chileno. Este individuo dice haber robado el Skoda y haberlo vendido posteriormente a uno de los muertos de Leganés, en octubre de 2003. Pero esta prueba se ve desacreditada nuevamente en marzo de 2006, cuando un periodista del diario El Mundo da a conocer el testimonio de un vigilante de un barrio de Madrid donde el Skoda fue abandonado en noviembre de 2003. Según este nuevo testigo, el vehículo estuvo durante 3 semanas en estacionamiento indebido y recibió numerosas contravenciones, hasta que desapareció.

    Al verificar ese testimonio a través de los registros de contravenciones, se pudo comprobar que aquel vehículo estaba implicado en varios delitos, como robos callejeros. Esos delitos habían sido cometidos entre septiembre y octubre de 2003, periodo durante el cual se suponía que estaba en posesión del chileno. Pero hasta entonces la policía, al igual que el chileno, había ocultado totalmente aquellos hechos al juez de instrucción. Cuando quiso interrogar nuevamente al preso sudamericano, el juez se enteró de que éste había sido extraditado a Chile sin que nadie se lo comunicara. A todas estas contradicciones hay que agregar la incoherencia del comportamiento de los terroristas. Para ir a cometer uno de los peores atentados que nunca se hayan visto en Europa no se les ocurrió nada mejor que utilizar un auto robado, implicado en toda una serie de delitos, que había permanecido abandonado en la calle durante un tiempo, que tenía varias contravenciones, y ni siquiera se les ocurrió cambiarle las placas de inmatriculación.

    El tribunal no tuvo por lo tanto más remedio que descartar el Skoda de la lista de elementos de prueba del veredicto [41]. Por otra parte, el ADN encontrado en aquella prueba probablemente falsificada hace surgir dudas en cuanto a los rastros de ADN encontrados en la ropa tan «oportunamente» abandonada por los sospechosos en este caso.

    Citemos, para terminar, algunos ejemplos de sospechas de falsificación de testimonios. Emilio Trashorras afirmó que la policía le había pedido que inventara el episodio según el cual fue él quien proporcionó los explosivos al Chino [42]. Este testigo pensaba que gozaría de la condición de testigo protegido y que no tendría más problemas con la justicia.

    Por su parte, el testigo Hassan Serroukh declaró ante el juez de instrucción que su declaración ante la policía había sido falsificada. Aquel testimonio describía a Zougam como un fanático religioso, cosa que Serroukh dice no haber mencionado nunca [43].

    Negligencias, sospechas de falsificación, son numerosas las actuaciones sospechosas de parte de elementos policiales que aparecen en la investigación posterior al atentado. Pero las sospechas se acentúan todavía más al examinar la preparación del atentado presentada en el veredicto. Dos actores claves del atentado son confidentes de las fuerzas de seguridad [44]. El primero, Zouhier, puso al comando terrorista en contacto con un traficante de explosivos. La investigación reveló que la Guardia Civil, que controlaba a este confidente, lo llamó los dos días antes del atentado.

    El segundo, Trashorras, es nada menos que el propio traficante de explosivos. Este sostuvo varias conversaciones telefónicas con su contacto en la policía el día antes, el día después y dos días después de haber puesto los explosivos en manos del Chino. Pero el policía asegura que Trashorras no le dijo nada de aquello. Por otro lado, los teléfonos móviles utilizados en la confección de las bombas fueron desbloqueados en un establecimiento perteneciente a un policía de origen sirio, Maussili Kalaji [45].

    ¡Qué coincidencia que todos estos colaboradores de los terroristas hayan estado vinculados a la policía! Y sobre todo, qué «suerte» que ninguno de ellos los denunciara antes de que cometieran el crimen. Al parecer, los terroristas también tuvieron suerte en lo tocante a la vigilancia de que eran objeto por parte de la policía. Según consta en documentos policiales, desde enero del año 2003 la policía venía vigilando estrechamente un grupo islamista del que formaban parte varios de los terroristas que morirían en Leganés.

    En suma, aquel grupo estuvo bajo seguimiento durante 81 jornadas regularmente distribuidas entre enero de 2003 y febrero de 2004. Esa vigilancia parece haberse intensificado durante la primera quincena de febrero de 2004, pero cesa bruscamente el día 17 de febrero, o sea 11 días antes de la operación de entrega de los explosivos, y 24 días antes del atentado [46]. La misma buena suerte acompañará a los dos cómplices del comando terrorista cuyas conversaciones telefónicas estaban siendo interceptadas en el marco de una investigación sobre tráfico de drogas. Las escuchas se suspenden bruscamente el 12 de marzo, el día siguiente del atentado [47]. Veamos un primer ejemplo en el que la silueta de la policía se dibuja detrás de los terroristas.

    Después de la explosión del apartamento de Leganés, varios documentos sobre la ETA aparecen entre las ruinas. Se supo posteriormente que esos documentos provenían del apartamento vecino, parcialmente destruido. Aquel otro apartamento estaba ocupado por un policía que, otra coincidencia más, se dedicaba a la lucha antiterrorista [48].

    Todos estos comportamientos sospechosos, antes y después del atentado, vinculados a la evidente inconsistencia de la pista islamista, hacen pensar que los verdaderos culpables se encuentran bajo la protección del aparato del Estado. Hay que resaltar, sin embargo, que únicamente una reapertura de la investigación permitirá saber si esas sospechas tienen fundamento. Al revelar testimonios que echan por tierra la versión oficial y al absolver a los presuntos organizadores, el juicio no ha hecho más que confirmar la extrema fragilidad de la tesis del atentado islamista.

    En todo caso, en el contexto político, el tribunal no trató de establecer con precisión los hechos. Tenía que confirmar que las acusaciones de José María Aznar contra la ETA eran infundadas, como ya había decidido el más amplio de los jurados populares, los electores. El tribunal tenía además que confirmar que las acusaciones de los neoconservadores en contra de Al Qaeda eran también infundadas, cosa que ya había decidido el nuevo gobierno de José Luis Zapatero.

    El tribunal señaló que los primeros indicios habían sido falsificados para acusar calumniosamente a la organización vasca ETA, pero no quiso ir más allá en cuanto a las manipulaciones a las que dedicaron ciertos elementos de la policía. Prefirió, de forma nada sorprendente, contentarse con la hipótesis que le era presentada y que era la única que podía restablecer la calma en la sociedad: la hipótesis de la responsabilidad islamista sin vínculo con Al Qaeda.


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    Re: 11 M ¿La OTAN esta detrás?

    Mensaje por nunca el Dom Abr 01, 2012 2:01 pm

    mientras que para El Mundo (periódico soberanista de centro derecha)

    Joder, que El Mundo no es soberanista, lo que único que hizo fue meter mierda para estigmatizar una investigación seria sobre el 11-M, y de Luis del Pino, amiguito de Esperanza Aguirre y Jiménez Lossantos lo mismo.

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    Re: 11 M ¿La OTAN esta detrás?

    Mensaje por nunca el Vie Abr 20, 2012 9:04 pm


    Fuentes:

    http://www.voltairenet.org/Atentados-de-Madrid-la-pista

    http://www.voltairenet.org/11-de-marzo-de-2004-en-Madrid-fue

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    Re: 11 M ¿La OTAN esta detrás?

    Mensaje por nunca el Vie Abr 20, 2012 9:06 pm


    http://old.kaosenlared.net/noticia/la-verdadera-verdad-sobre-11-m

    Esta es de hace poco:

    http://www.kaosenlared.net/component/k2/item/11045-11m-%E2%80%93-8-a%C3%B1os-y-seguimos-sin-saber-la-verdad.html

    http://informacionporlaverdad.wordpress.com/2012/03/12/11m-8-anos-y-seguimos-sin-saber-la-verdad/



    Última edición por nunca el Vie Abr 20, 2012 9:51 pm, editado 1 vez

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    Re: 11 M ¿La OTAN esta detrás?

    Mensaje por nunca el Vie Abr 20, 2012 9:17 pm



    http://www.webislam.com/articulos/30979-segun_el_colectivo_dek_unu_el_11m_fue_perpetrado_por_servicios_clandestinos.html

    Según el colectivo Dek Unu, el 11-M fue perpetrado por servicios clandestinos

    El ejercicio de gestión de crisis CMX 04 y su relación con el 11-M

    "Los asesinatos en Madrid nos recuerdan que el mundo civilizado está en guerra"
    George W. Bush (Washington, 19-03-2004)

    "Los servicios secretos anglosajones -británicos y estadounidenses- organizan la mayoría de los atentados terroristas atribuidos a Al Qaeda, con el fin de servir a los designios bélicos de sus países"
    David Shayler, ex agente británico del MI5 (Bruselas, 19-11-2005)


    Al servico del Nuevo Orden Mundial

    Cuando algunas personas que participamos en diferentes movimientos sociales decidimos a principios del presente año formar el colectivo Dek Unu, nos marcamos como principal línea de trabajo la difusión de la que a nuestro juicio es la única versión que puede explicar los atentados del once de marzo de 2004 con coherencia. Cada día que pasa es más firme nuestro convencimiento de que tanto la masacre de Madrid como la de Londres fueron perpetradas por servicios clandestinos vinculados a los impulsores del "nuevo orden mundial", y su objetivo principal fue impulsar la estrategia internacional de la "guerra contra el terror". En consecuencia, reivindicamos hoy más que nunca la inocencia de todos los procesados en el caso (personas que fueron detenidas y encarceladas porque las autoridades necesitaban urgentemente chivos expiatorios) y también la de aquellas personas a las que se hizo desaparecer para construir precipitadamente una delirante versión oficial.

    Todos mienten

    Así, y con el fin de transmitir los fundamentos básicos en los que nos apoyábamos para realizar estas afirmaciones, en marzo del año 2006 hicimos público el artículo "11-M: todos están mintiendo". Sabemos que personas de diferentes sensibilidades están trabajando en una dirección semejante, y nos congratula sentir que poco a poco somos cada vez más los que estamos dispuestos a denunciar racionalmente la impunidad de los asesinos y la formidable farsa construida para encubrirlos. Pero tampoco olvidamos que en este momento son mucho más poderosos los sectores que siguen intentando lanzar cortinas de humo de todos los colores: los ámbitos más próximos al PSOE y la extrema derecha política y mediática siguen enfrascados en una reyerta, a cuenta del 11-M, cuya principal víctima es la verdad.

    A los pocos días de la masacre, el periódico berlinés Junge Welt, descartando a ETA y a integristas islámicos, apuntó a la "estrategia de la tensión" conocida ya en Italia en los años 60 y 70 como principal referencia para desvelar la autoría del 11-M. Y lo cierto es que pronto se pudo detectar la falsedad de las únicas explicaciones que lograron eco mediático en el Estado español: la solidez de la versión policial y judicial se asemejaba a la de un castillo de naipes sobre el que nadie parecía atreverse a soplar, mientras que las teorías "conspiracionistas" de diferentes sectores ultraconservadores sólo pretendían utilizar algunas clamorosas contradicciones de la primera para zarandear al gobierno del PSOE. Los hechos y el tiempo transcurrido están dejando claro que ni unos ni otros querían ni quieren conocer la verdad, entre otras cosas porque en ambos partidos hay personas que gracias a su autoridad y a sus responsabilidades pasadas o presentes conocen bien lo que pasó y por tanto harán siempre todo lo posible para que nada salga a la luz.

    Precisamente por eso, la pelea por la verdad necesita también aquí un esfuerzo sostenido: todos los grupos y personas que crean que es posible arrojar más luz sobre estas y otras muchas masacres deben ser conscientes de que su labor es a largo plazo y que no es suficiente una denuncia puntual. Por nuestra parte, y aun sabiendo que no es cómodo ir a contracorriente, hemos decidido seguir trabajando con nuestros escasos medios hasta que la mayor parte de la opinión pública vea con claridad que la policía, el sistema judicial, los dos partidos políticos mayoritarios y sus diferentes medios de propaganda han estado engañándoles de la manera más vil que puedan imaginar. Lo debemos hacer principalmente por dignidad, por respeto a todas las personas y pueblos víctimas de esta barbarie, y también porque se trata de una cuestión cuyo esclarecimiento, además de ser necesario y posible, puede dar un nuevo cariz a la lucha antiimperialista en todo el mundo.

    En este artículo vamos a hablar de la infraestructura especial que la OTAN y la CIA habían puesto en marcha en el Estado español antes de la ejecución del 11-M (para otro tipo de cuestiones más generales, remitimos al lector a nuestro anterior artículo). Citamos datos que se conocen y han sido objeto de discusión en ámbitos reducidos pero, aprovechando el próximo aniversario de la masacre de Londres, hemos creído necesario seguir difundiéndolos y en todo caso recordarlos para evitar que el paso del tiempo y el torbellino que rodea al 11-M sumerjan en tinieblas las claves de los atentados.

    El "simulacro" de Londres

    Los miles de atentados efectuados y reivindicados en Europa en las últimas décadas por decenas de organizaciones de los más variados orígenes e ideologías tienen pocos rasgos en común, pero de todos ellos puede decirse una cosa: no hay constancia de que ninguno fuera realizado en el marco de un ejercicio antiterrorista. Este dato no es aplicable a dos acciones de características muy peculiares que fueron ejecutadas al mismo tiempo que se desarrollaban sendos operativos antiterroristas de gestión de crisis en el lugar o ciudad de los hechos. Estas acciones -dos matanzas de civiles- no han sido reivindicadas por sus autores, pese a todo lo que se ha dicho. Se trata de los atentados de Madrid el 11 de marzo de 2004 y de Londres el 7 de julio de 2005. Lo ocurrido nos alerta sobre la posibilidad de que en ambos casos los ejercicios pudieron haber servido de cobertura para el asesinato de decenas de personas.

    Como ya es conocido por cualquiera que haya seguido las circunstancias de la matanza de Londres, aquella mañana de julio una empresa de consultoría en gestión de crisis estaba realizando en la capital británica un ejercicio antiterrorista. La empresa se llama Visor Consultants y según su director, Peter Power, se trataba de un trabajo solicitado por otra entidad ?que no identificó- relacionada con el transporte londinense. El ejercicio se basaba en el supuesto de que varias bombas explotaban simultáneamente en varias estaciones del metro de Londres. El ensayo se desarrolló exactamente en las mismas estaciones y a la misma hora en que explotaron las bombas que provocaron la matanza. Así lo reconoció Power públicamente, pero la conclusión que quiso transmitir fue que todo se trató de una simple casualidad.

    El director de Visor Consultants no es un simple empresario. Se trata de un oficial de policía antiterrorista retirado que sigue vinculado a Scotland Yard. Las personas que dirigen el transporte de Londres también poseen rasgos peculiares: el principal responsable, el estadounidense Bob Kiley, pertenece al influyente Consejo de Relaciones Exteriores y en su día trabajó para la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos.

    Es difícil creer que pueda existir un solo ser humano que asuma sin pestañear la existencia de tal "casualidad", pero el hecho es que aún son mayoría las personas que han decidido mirar hacia otro lado para no enfrentarse a un escenario que les resultaría insoportable: la realidad de que la matanza del metro habría sido una operación militar clandestina ejecutada para adjudicársela al "terrorismo internacional". Para más información recomendamos la consulta de la página web de un colectivo ciudadano que impulsa en el Reino Unido una investigación popular de lo acaecido aquel día: www.julyseventh.co.uk

    Ejercicios de Gestión de Crisis de la OTAN

    Pero no es un hecho tan conocido que en la matanza de Madrid en marzo de 2004 ocurrió algo similar. Efectivamente, la "casualidad" quiso que las explosiones se produjeran muy poco después de que oficialmente finalizara en Madrid otro ejercicio de gestión de crisis de carácter antiterrorista. De hecho, todo indica que el 11-M fue el colofón de aquel ensayo.

    El nombre oficial del ejercicio fue CMX 04. CMX son las siglas de Crisis Management Exercise y son ejercicios organizados todos los años por la OTAN en los que participan plenamente sus países miembros. Su existencia es pública y conocida desde hace mucho tiempo y en ellos interviene personal de la OTAN en las capitales de cada país, en los cuarteles de la Organización y en los comandos de la OTAN para Europa y el Atlántico. Además, en el CMX 04 también participó la Unidad de Planificación de Operaciones de la OSCE, organización "asociada" a la OTAN. Las crisis ficticias en las que se basan los ejercicios son de diverso índole: en 1998 el escenario principal fue que la OTAN debía realizar preparativos para poner en marcha una operación de paz bajo el mandato de la o­nU. En 2002 el escenario fue un supuesto enfrentamiento militar entre una nación ficticia de Oriente Medio y Turquía, conflicto que provocaba diversos atentados terroristas en algunos países europeos. Este ejercicio de 2002, en el que la dimensión terrorista tenía una importancia central, es en cierto sentido el más próximo al CMX 04, ya que en 2003 el ejercicio fue conjunto entre la OTAN y la UE -CMX/CME 03- y su escenario no estaba relacionado con el terrorismo internacional.

    La OTAN tiene un extenso y complejo organigrama. Uno de sus principales organismos es la División de Asuntos Políticos. Esta División está integrada por una Dirección Política y una Dirección Económica. A su vez, la Dirección Política tiene siete secciones y una de ellas es la Sección de Seguridad Cooperativa y Gestión Política de las Crisis. Esta es la sección responsable de los aspectos políticos de la planificación de los Ejercicios de Gestión de Crisis (CMX). Paralelamente, en el ámbito más propiamente militar la Organización tiene una División de Planes de Defensa y Operaciones: la Sección de Operaciones de esta División tiene entre otras funciones la preparación de este ejercicio anual. Es decir, los CMX están planificados y dirigidos tanto en el aspecto político como en el militar por los principales organismos operativos de la OTAN, con la participación de sus Comandantes Estratégicos y bajo la supervisión de su Secretario General.

    El CMX en el Estado español

    Harían falta muchas páginas para analizar las funciones desarrolladas por la OTAN desde la firma del Tratado del Atlántico Norte en Washington en 1949; este es un análisis que no podemos realizar aquí. Sí recordaremos que el Estado español se unió a esta Alianza en 1982, pero se mantuvo fuera de la estructura militar integrada de la Organización conforme a los resultados del referéndum de 1986. Sin embargo, en 1987 el gobierno del PSOE reanuda las negociaciones con la OTAN sobre el futuro papel del ejército español en ella. Cinco años más tarde se firma en Nápoles un acuerdo de coordinación entre la OTAN y España sobre defensa aérea, y en la Cumbre de Madrid de 1997 el gobierno del PP anuncia su disposición a participar plenamente en la nueva estructura de mando de la Organización, tras haber aprobado el nuevo Parlamento la participación de España en la estructura militar. Por tanto, gracias al PSOE y al PP, el Estado español se encuentra desde entonces plenamente integrado en todas las estructuras de la OTAN.

    En 1998 el Grupo Socialista del Congreso preguntó al Gobierno del PP acerca de los ejercicios de gestión de crisis realizados por Defensa durante 1997. El gobierno respondió que en febrero de ese año España había participado en el CMX 97, que había sido dirigido a nivel nacional por el Estado Mayor de la Defensa. Además, participaron otros organismos de la Administración: Presidencia del Gobierno, Ministerio de la Presidencia y Ministerio del Interior, entre otros. Estas son las principales entidades que han participado a nivel estatal en los CMX hasta hoy, pero ni entonces ni ahora se ha dado la identidad de los organismos, unidades o agentes foráneos que han participado sobre el terreno en los diferentes CMX.

    El 1 de marzo de 2004, y tan sólo unos días después de la visita del secretario general de la OTAN al Estado español, esta organización publicó su nota de prensa 022. En ella anunciaba que la OTAN iba a realizar su ejercicio anual de gestión de crisis CMX del 4 al 10 de marzo de 2004. Según rezaba la nota, el escenario iba a ser hipotético y en él iba a participar "personal civil y militar en las capitales nacionales, en el cuartel general de la OTAN y en ambos Comandos Estratégicos". Tal como se dijo después, el ejercicio, desarrollado en las capitales de los Estados miembros de la OTAN, estuvo centrado en "amenazas cruciales para el futuro de la OTAN". En el centro del escenario diversos ataques terroristas sacudían a varios países de la Organización.

    Los ejercicios CMX están clasificados y por tanto la información oficial que se da sobre ellos es muy escueta, pero según la versión que la OTAN dio tras la finalización del CMX 04, el primer ataque en ese escenario era contra una planta química cercana a la ciudad holandesa de Maastricht. En el guión del ejercicio la prensa apuntaba a la rama saudí de "Al Qaeda" (también el auto judicial del 11-M habla repetidamente de "Al Qaeda" a pesar de que responsables policiales desmintieron en la Comisión de Investigación del Congreso la autoría de esa supuesta organización), y posteriormente se producían más ataques terroristas en otros países que causaban la muerte de cientos de civiles. La OTAN no señala cuántos y cuáles eran los países en los que ocurrían las masacres en ese escenario hipotético, pero sí dice que entre ellos estaban Grecia y Canadá. La nota de la OTAN de abril de 2004 señala que "el ejercicio fue configurado para probar los procedimientos de gestión de crisis, incluyendo la cooperación civil y militar, de cara a mejorar la capacidad de la Alianza para gestionar tales crisis". Y añade: "Las atrocidades terroristas de Madrid, que ocurrieron el día después de acabar el CMX 04, fueron un mortífero recuerdo de cómo podría ocurrir un escenario similar en el presente clima de seguridad".

    Como hemos dicho, en la parte del CMX 04 que se efectuó en Madrid, y tal como es habitual en este tipo de ejercicios, participaron de alguna forma diferentes órganos de la Administración española. Pero no olvidemos que el ejercicio es de la OTAN, y dada la precipitación con la que actuó el gobierno español en las horas posteriores a los atentados, puede darse por hecho que la administración española no ejercía control sobre todos los integrantes del operativo de la capital.

    Por otra parte, debemos recordar que a finales de febrero y durante los primeros días de marzo de 2004 había un impresionante despliegue antiterrorista en Madrid y en todo el territorio estatal. Miles de agentes habían sido movilizados por el Ministerio del Interior supuestamente para evitar la comisión de un atentado en plena campaña electoral, y este despliegue no fue pasado por alto por muchos observadores. Se hablaba del peligro de ETA (que llevaba casi 10 meses sin realizar ningún atentado mortal), pero en la Comisión de Investigación del Congreso se hizo público que desde hacía unos meses algunos servicios secretos extranjeros habían hecho advertencias generales a sus homólogos españoles acerca de la posibilidad de que se produjera un grave atentado "islamista". Alguien estaba preparando el terreno para lo que iba a llegar, y el gobierno español, que no las tenía todas consigo, anunció ?y así salió publicado en prensa unos días antes del 11-M- que las estaciones de ferrocarril y los trenes iban a ser objeto de una especial vigilancia.

    Es decir, al mismo tiempo que se producía esta espectacular movilización de recursos antiterroristas, del 4 al 10 de marzo se llevó a cabo en Madrid y en otras "capitales nacionales" de la OTAN el Ejercicio de Gestión de Crisis 04. Consideramos que ya no es una conjetura sin fundamento decir que el atentado llevaba meses preparándose, que durante los días previos (precisamente coincidiendo con la realización del ejercicio) se ataron los últimos cabos sobre el terreno, y que en algún momento entre el 10 y el 11 de marzo, personas no identificadas evitaron los dispositivos antiterroristas reales y accedieron sin contratiempos a los trenes de cercanías para colocar en ellos varias cargas de alto poder explosivo. A las pocas horas, la activación de esas cargas provocó la masacre que todos conocemos. Los Ministerios de Defensa e Interior españoles, implicados en la gestión local del CMX, si bien permanecían confusos, tuvieron pronto cierta información sobre qué o quién pudo estar merodeando por aquella zona. Y así fue como más tarde, sabiendo que los criminales jamás reconocerían su autoría y que tampoco se les podía acusar, tuvieron que comenzar las labores de creación de una versión oficial "aceptable". De todas formas, si alguien quiere seguir creyendo que los autores de una de las mayores y más complejas atrocidades ocurridas en la historia de Europa eran vendedores de móviles, antiguos traficantes de drogas y mineros asturianos que ni siquiera intentaron huir, no le negaremos su derecho a seguir engañándose. Por nuestra parte preferimos seguir el camino que señalan los hechos y el sentido común.

    Eric R. Terzuolo, en su informe "Alianza Regional, amenaza global: la OTAN y las amas de destrucción masiva, 1994-2004", comentó que resultaba "irónico" que los ataques hubieran tenido lugar sólo un día después de la finalización del ejercicio, teniendo en cuenta que la planificación de éste había empezado hacía más de un año. Terzuolo sabe, sin embargo, que la ironía sólo está en sus palabras.

    Finaliza el ejercicio: misión cumplida

    Las primeras informaciones procedentes de los equipos TEDAX españoles decían que las bombas habían sido depositadas en la parte inferior de los trenes y en los raíles. Algo más tarde, las mismas fuentes señalaron que todas los artefactos estaban en los trenes, y pocas horas después comenzaron a afirmar que habían sido depositados por terroristas que habían subido y bajado de los trenes. A pesar de que no podían tener ningún indicio que apoyara esta versión (ninguna cámara de vigilancia filmó a los asesinos en ningún momento, nadie aludió en aquel momento a la existencia de "testigos" y no se habían encontrado vehículos usados para la huida), los TEDAX se vieron obligados a cambiar de opinión porque la policía ya intuía qué había pasado, y si mantenían que las bombas ya estaban en los trenes cuando éstos se pusieron en marcha, el paso siguiente era preguntar quiénes y cómo habían sorteado la vigilancia del único lugar en el que la colocación de las bombas había sido posible: las cocheras. Incluso el sonrojante auto judicial de los atentados, cuando habla de las estaciones en las que según la versión oficial habrían subido los terroristas, reconoce lo siguiente: "en todos los casos (salvo Vicálvaro), el acceso al andén quedaba lejos del primer vagón, en el que al menos en dos ocasiones se colocaron artefactos (Atocha y C/ Téllez)".

    Además, nadie ha desmentido la veracidad de las declaraciones atribuidas al jefe del grupo de desactivación de explosivos de la Jefatura Superior de Policía de Madrid, José María Cáceres: "el tipo de explosivo utilizado en el atentado fue militar y potente como el C-3 o el C-4". Y es que las explosiones hicieron unos agujeros limpios y provocaron humo pero no fuego; no hay que olvidar el carácter ignífugo del material de los vagones, pero las deflagraciones parecen ser típicas del explosivo militar.

    Resumiendo: la masacre ocurrió en la que en aquellos días era posiblemente la capital de Estado más vigilada del planeta y, pese a todo, los asesinos actuaron con total impunidad entre otras cosas porque la realización del ejercicio de "simulación" y el despliegue de diferentes efectivos probablemente les facilitaba la cobertura y los pretextos necesarios para moverse cómodamente y con la seguridad de que no iban a ser interceptados.

    ¿Qué papel tuvo la Agencia Central de Inteligencia?

    Si bien todo indica que los asesinos utilizaron la cobertura del ejercicio CMX 04, queda por confirmar si pertenecían a una unidad de la OTAN (¿sigue operativa la red "stay behind"?), a los "grupos de tarea" clandestinos del Departamento de Apoyo Estratégico estadounidense, a la Agencia Central de Inteligencia o a un servicio especial de un país aliado. Teóricamente, las tareas de espionaje y otro tipo de acciones encubiertas en el extranjero corresponden exclusivamente a la CIA, pero en Italia ya se conoce la vinculación directa de la OTAN con algunas de las masacres de los años 70 y 80 y también sabemos que comandos militares adscritos al Departamento de Apoyo Estratégico han actuado en países como Argelia, Iraq o Afganistán. En cualquier caso, se sabe que la transmisión de información entre estos y otros organismos es frecuente, y más en el caso de operativos estratégicos de primer orden. Como es natural, las organizaciones citadas conocen de antemano la realización del CMX.

    Lo que sí sabemos con certeza es que la masacre de Madrid se produjo en un momento en que la CIA mantenía una intensísima actividad en toda Europa y especialmente en el Estado español. No en vano, el Convenio de Defensa bilateral suscrito entre el Estado español y los Estados Unidos -modificado en 2002 por el gobierno del PP- permitía que los servicios de espionaje y las unidades militares norteamericanas pudiesen operar con total impunidad en territorio español, sin delimitar su actividad en términos legales. Así, la actividad de los vuelos de la Agencia se encontraba en su punto más alto antes del 11-M. Según el registro de la organización europea de control aéreo Eurocontrol, hubo al menos 69 escalas de aviones de la CIA en territorio del Estado español entre 2001 y 2005. Cerca del 40% de las escalas se produjo en un solo año: 2004. Según la lista elaborada por el ponente de la comisión temporal de la Eurocámara que investiga las actividades de la CIA, fueron al menos 125 los vuelos gestionados directa o indirectamente por la CIA que hicieron escala en 10 aeropuertos españoles (entre ellos el de Madrid) durante esos años.

    La principal base de operaciones era Palma de Mallorca. "Era el lugar donde los equipos de la CIA, muy bien entrenados, y siempre de manera sistemática, iban a preparar sus misiones y descansaban después de realizarlas", ha dicho Dick Marty, investigador del Consejo de Europa. Informes de la Guardia Civil admiten que la mayoría de los miembros de las tripulaciones gozaba de pasaporte diplomático. El dato más inquietante es que del aeropuerto de esta ciudad salió un avión de la Agencia tan sólo unas horas después de la masacre de Madrid. Ese avión había llegado el 9 de marzo desde Libia, y partió tres días más tarde hacia Iraq (su destino aparente iba a ser Suecia y se suponía que su fecha de partida iba a ser posterior). ¿Por qué la CIA hizo salir inmediatamente a sus agentes e instrumentos de espionaje en lugar de dedicarlos a analizar la confusa masacre que acababa de suceder en la capital del país donde se encontraban? ¿Y quién puede asegurar que la única misión de estos vuelos era el secuestro y transporte de personas? Que nadie espere que la respuesta llegue de la mano de las autoridades españolas, que cuando no reaccionan con evasivas dicen con descaro que desconocían la existencia de los vuelos.

    Pero además de los vuelos y de las estancias, la Agencia, a través de su oficina permanente en Madrid, había conseguido desarrollar y coordinar una extensa red de "Centros de Inteligencia Contraterroristas" (CTIC), más conocidos como "pisos escucha". Estos centros se encuentran tanto en los archipiélagos canario y balear como en la península, y su principal misión es la captación de cualquier comunicación que puedan considerar de interés. El gobierno español actual no ha negado su existencia, pero se ha negado a proporcionar más información y respondió con evasivas a las preguntas que al respecto le realizó un diputado de IU. Si a la oportunidad proporcionada por el CMX y a todos estos recursos les añadimos el tradicional uso de satélites y diversos sistemas de telecomunicaciones, y si ante todo tenemos presente que tanto la OTAN como la CIA tenían vía libre para actuar como y donde quisieran, no es necesario concluir que la compleja operación del 11 de marzo de 2004 debía realizarse sin contratiempos, como así fue.

    Continúa la sumisión

    En 2007 el Estado español cumplirá 25 años como miembro de la OTAN, y en febrero de ese año Sevilla acogerá una cumbre informal de la Organización. Los sectores populares responderán y se harán oir, pero en las instituciones seguirá imperando la ley del silencio; en los ámbitos oficiales y parlamentarios la participación en los organismos imperiales nunca será cuestionada y, por ejemplo, a fecha de hoy nadie ha solicitado información o la desclasificación de documentos acerca del ejercicio CMX 04 al Gobierno, a los antiguos ministros del PP, o al Representante Permanente ante el Consejo Atlántico. Ni siquiera se ha preguntado si durante ese ejercicio se efectuó en Madrid una de las simulaciones de atentado que se hicieron en Europa.

    Es frecuente escuchar la siguiente objeción a lo que estamos planteando: ¿por qué el Imperio iba a realizar un atentado que al fin y al cabo le hizo "perder" a uno de sus aliados? Este es el principal aspecto que despista a algunas personas. Y una y otra vez responderemos de la misma forma: por un lado, el objetivo principal de la masacre no era ni podía ser la caída del PP. Antes al contrario, y utilizando un símil futbolístico, el PP dispuso de una clara ocasión de gol y lo que hizo fue dudar, recular, y acabó por introducir el balón en su propia puerta. El objetivo principal, como hemos dicho, era dar alas a una estrategia "contra el terror" que ya llevaba demasiado tiempo apoyándose sólo en el 11-S. Y este objetivo se ha cumplido. Pero es que, por otro lado, produce vergüenza ajena escuchar que EEUU ha perdió un "aliado" tras la llegada del PSOE al gobierno español. Para todas y todos debería estar muy claro que la relación de vasallaje continúa: las escalas de aviones de la CIA son sólo un ejemplo, pero hay muchos más, porque la retirada de las tropas españolas fue sólo un gesto de cara a la galería que oculta que España ha seguido apoyando a EEUU en Iraq (y en Afganistán, en Haití, etc.) también a nivel militar. El Cuartel General de la Armada española ha tenido que reconocer que el buque más moderno de su flota realizó en 2005 funciones de "apoyo aéreo y marítimo" a las tropas invasoras de Iraq. El gobierno actual también sigue cediendo las bases militares para que los aviones estadounidenses reposten antes de bombardear en Iraq o Afganistán. Para qué seguir... EEUU sabía y sabe que el sistema bipartidista imperante en el Estado español no va a perjudicar la gestión de sus intereses en ningún momento.

    No hay que engañarse: los partidos, medios y organizaciones vinculadas de alguna manera a la estabilidad del sistema no van a mover un solo dedo para impulsar y comunicar a la población los resultados de una verdadera investigación. La obediencia y sometimiento a los "aliados" es una cuestión vital para el Estado y sus instituciones, pero no somos pocas las personas que, lejos de tener miedo, seguiremos diciendo que el "nuevo orden", ese "nuevo traje del emperador", no puede ocultar su patética y criminal desnudez.

    Ver anterior artículo ("11-M: todos están mintiendo") aquí:

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    Re: 11 M ¿La OTAN esta detrás?

    Mensaje por nunca el Vie Abr 20, 2012 9:21 pm




    http://www.webislam.com/articulos/28659-11m_todos_estan_mintiendo.html

    11-M Todos están mintiendo

    Han pasado más de dos años desde el operativo criminal que causó la muerte de 191 personas en Madrid, pero no parece que muchas personas se estén percatando de lo que está ocurriendo

    Han pasado más de dos años desde el operativo criminal que causó la muerte de 191 personas en Madrid, pero no parece que muchas personas se estén percatando de lo que está ocurriendo. La opinión pública del Estado español sigue dividida básicamente en dos: aquellos que aceptan sin rechistar la versión oficial que acusa de los hechos al “terrorismo internacional” islamista y quienes quieren creer que, si bien pudo haber participación de integristas islámicos, ha podido haber intervención de ETA o de adversarios políticos del PP.

    Ninguna de estas tomas de postura entre la población tiene su origen directo en el análisis de lo acaecido aquella mañana de marzo, sino en la actitud que tomaron las organizaciones políticas ante aquellos hechos pocas horas después. La proximidad de las elecciones y el bipartidismo político y social que domina la vida política española desde hace décadas son los factores que encendieron y avivaron la polémica. La primera versión, impulsada por el PSOE y por medios de comunicación próximos a él (El País, Cadena SER, etc.), es la que conseguirá mayor credibilidad social, ya que va a contar con el importantísimo respaldo de una investigación policial y judicial dirigida desde el principio a confirmarla. De esta “investigación” y del correspondiente juicio saldrá una sentencia pública que habrá de ser asumida por todos como la verdad. Las otras hipótesis mencionadas, cuyos principales defensores son personas próximas al PP y su constelación de medios (El Mundo, La Razón, Cadena COPE, Libertad Digital, etc.), sólo pueden aspirar a sembrar dudas, pero sus propagadores saben que esas dudas serán indelebles.

    Existen también algunas pocas personas, entre las que nos encontramos, que perciben cada vez con más claridad e indignación creciente que ninguna de esas versiones explica lo ocurrido aquel jueves 11 de marzo. Las versiones que conocemos están contaminadas desde el principio por los mezquinos intereses políticos de los dos grandes partidos y en ningún caso persiguen la verdad. Y no lo pueden hacer porque lo que ocurrió fue algo muy distinto que no puede ser asumido públicamente por ningún representante del sistema político. La hipótesis que nosotras manejamos prácticamente desde el principio y que a dos años vista creemos que debe cobrar cada vez más fuerza es que los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid y del 7 de julio de 2005 en Londres no responden a una clave local sino internacional, y que fueron operativos especiales efectuados con éxito por agentes pertenecientes a un organismo al servicio de la administración estadounidense.

    PSOE y PP: dos años de encubrimiento

    La hipótesis que adjudica la autoría de los atentados de Madrid a un grupo islamista sigue haciendo aguas por los cuatro costados. Recapitulemos:

    -En una operación ejecutada con suma perfección, una serie de artefactos de enorme potencia estallaron casi de forma simultánea en cuatro trenes diferentes a una hora punta y provocaron el efecto buscado: una matanza indiscriminada de civiles. Las características de las deflagraciones y los daños causados en los vagones apuntan a la utilización de explosivos de carácter militar colocados en la parte inferior de los trenes durante las horas previas. A pesar de que nadie sabe cómo efectuaron la huida, los asesinos, tan precisos para ejecutar su acción y sortear la vigilancia de las estaciones y los trenes, dejaron a la vista de todos un vehículo que contenía referencias al Islam y detonadores y que ni siquiera intentaron esconder o destruir. Si alguien opta por creer que los representantes de una nebulosa inconexa formada por supuestos contrabandistas locales de explosivos, un propietario de locutorio en Lavapiés, traficantes de drogas, chorizos de barrio y diversos confidentes policiales de todo pelaje ejecutaron esta extraña acción por razones que ni ellos mismos han sabido explicar, está en su derecho de hacerlo. Puede engañarse a sí mismo, pero no le vamos a permitir que juegue con nuestra inteligencia.

    -A pesar de su supuesta militancia política y religiosa, curiosamente ninguno de los detenidos y procesados ha admitido su participación en los hechos o su militancia. Esto es algo completamente insólito para todo aquel que conozca mínimamente los rasgos de cualquier movimiento islamista. Ni rastro del orgullo del muyahidin: los detenidos por el 11-M no sólo no han justificado, defendido o explicado su acción sino que han negado en todo momento cualquier relación con lo sucedido. Ni siquiera han realizado una defensa de sus supuestas convicciones ideológicas. Y no es que guarden silencio, ni mucho menos: cada uno de ellos ha declarado para defender su inocencia. Y las únicas pruebas que la policía dice tener son afirmaciones del tipo de “existen testigos protegidos que han reconocido a varios de ellos” (no hace falta deducir que nadie sabe ni sabrá nunca quiénes son tales testigos), “hay huellas” (claro que hay huellas de los detenidos y de todo el mundo en muchas partes, pero veremos cómo ninguna está vinculada a los escenarios concretos de los crímenes), “compraron y utilizaron móviles”, y “W conocía a X, éste habló una vez con Y, y éste tenía relación con Z, que es uno de los muertos en Leganés”…

    -Como consecuencia de lo anterior, los testimonios de los encarcelados y las “pruebas” no producen una reconstrucción de los hechos. La supuesta reconstrucción ha tenido que ser realizada de acuerdo al guión previamente elaborado por los encargados de la “investigación”, y en ella tiene un papel clave la operación policial de Leganés. Los responsables policiales sabían casi desde el primer momento que les estaba vetado acceder a los verdaderos autores, así que necesitaban cuanto antes unos cuantos cadáveres que sirvieran como cabezas de turco: si se anunciaba que la autoría material correspondía principalmente a unos terroristas que se habían inmolado, sería mucho más sencillo cerrar posteriormente el caso.

    -En la Comisión de Investigación creada en las Cortes los responsables policiales negaron la autoría de “Al Qaeda” y se inclinaron por acusar a otra entelequia islamista. Pero, de hecho, nadie ha podido certificar la autenticidad de ninguna de las supuestas reivindicaciones, y no se ha podido vincular a ningún detenido con ellas.

    Las hipótesis sostenidas por los sectores de la extrema derecha (el PP y su órbita mediática) tampoco alcanzan el menor grado de verosimilitud:

    -Insinuar a estas alturas la participación de ETA sólo puede provocar vergüenza ajena, más aún cuando los dirigentes del PP, incluidos sus responsables de interior, son buenos conocedores de la realidad de ETA y por tanto saben perfectamente que esa relación no existe. Ni una sola de las características de los atentados de Madrid puede remitir a la intervención de la organización vasca, y por ello los esfuerzos por relacionarla con el 11-M han desembocado en la nada. Lo mismo ha ocurrido con las insinuaciones que algunos de esos sectores han realizado respecto a la posible complicidad de gobiernos como el marroquí o el francés; en realidad, la única razón por la que recelan de ambas administraciones es que las relaciones de éstas con el gobierno de Aznar no eran buenas, pero no han sabido ir más allá y tampoco han podido relacionar a ambos países con el 11-M.

    -La acusación de que los autores de los atentados querían provocar un cambio en el gobierno es una patética estratagema que entre otras cosas pretende vincular al PSOE con las bombas y maquillar los terribles errores del gabinete de Aznar. Esta acusación la sostiene el PP desde poco después de la victoria socialdemócrata en las elecciones, pero en ningún momento la formuló entre el 11 y el 14 de marzo. Y es que, como bien sabe el PP, la derrota electoral no fue producto de los atentados, sino de la movilización de un sector de la población que decidió votar PSOE para sacar a un gobierno que una vez más hacía uso de la mentira como instrumento político. Lo que llaman “vuelco electoral” había comenzado antes del 11 de marzo: el PP, que disfrutaba de mayoría absoluta, estaba realizando una pésima campaña y el día 10 de marzo algunas encuestas señalaban que ambos partidos estaban en posiciones muy igualadas. En esas circunstancias, la obsesión contra ETA se convirtió en un boomerang letal para el PP: si en lugar de enredarse en la manipulación informativa el PP hubiera reaccionado ante el atentado con serenidad quizás Mariano Rajoy sería hoy presidente del gobierno español con una mayoría más holgada que la que le pronosticaban las encuestas de inicio de campaña. Una de las propiedades aparentemente contradictorias del terrorismo indiscriminado en las sociedades occidentales es la de fortalecer al sistema imperante: recordemos que la actitud del primer ministro conservador australiano le permitió conseguir la mayoría absoluta tras el atentado de Bali en el que murieron decenas de sus compatriotas, y la amenaza terrorista también fortaleció en su momento a Bush y a Blair.

    -Las elucubraciones del entorno del PP no buscan esclarecer los hechos, sino atacar al PSOE. El PP es muy consciente de que la versión oficial, como no puede ser de otra manera, está llena de agujeros. Esa es la munición que usa y va a seguir usando en su ajuste de cuentas con aquellos que le “arrebataron” el poder político. Es abyecto que esta extrema derecha diga que quiere saber la verdad. Aunque sea una obviedad, hay que recordar que el PP era el partido en el gobierno antes, durante y después de la masacre, y ese gobierno, como confirmó Aznar posteriormente, accedió a los informes que le facilitaron los servicios secretos del Estado. El PP no debe pedir la verdad, sino decir lo que sabe, pero podemos dar por hecho que nunca lo hará: sólo pretende zarandear al gobierno actual de cara a las próximas elecciones.

    Lo que nadie quiere contemplar

    -Las únicas acciones terroristas en Europa comparables a las ocurridas en los últimos años en Madrid y Londres son las masacres de civiles ocurridas en Italia desde finales de los años 60 hasta casi la mitad de los años 80 del siglo XX, y que provocaron alrededor de 150 muertos. Años más tarde una investigación oficial italiana concluyó que la “red Gladio” fue la autora de muchas de estas masacres dentro de la estrategia de la tensión encaminada a destruir el peligro comunista en Italia, y que esta red estaba vinculada a personas que trabajaban para la Agencia Central de Inteligencia de EEUU.

    -Las masacres de Madrid y Londres, y con toda seguridad algunas otras que han ocurrido en diferentes partes del mundo, sólo pueden explicarse en el marco de la estrategia política internacional del bloque dirigido por EEUU y sus aliados (principalmente Gran Bretaña e Israel). Esta política utiliza como eje la “lucha contra el terrorismo” y sus objetivos principales son la ampliación, cohesión y control interno del bloque y el mantenimiento de su hegemonía militar, política y económica en las zonas estratégicas del globo. Estos operativos especiales cumplen en este esquema la función de hacer presente al supuesto enemigo.

    -Es necesario investigar la relación del operativo de Madrid con un simulacro de atentado de la OTAN que estaba realizándose durante aquellos días en otro punto de Europa con una estimación de 200 muertos. En Londres una empresa privada estaba realizando un ensayo antiterrorista en el mismo momento y lugar en que explotaron las bombas del 7 de julio del pasado año. Ambos ensayos, siendo diferentes, pudieron servir de cobertura para perpetrar las masacres.

    -A pesar de que en 2004 era una de las capitales del mundo con mayores recursos y efectivos destinados a la lucha antiterrorista, el atentado se perpetró en Madrid entre otras cosas porque los criminales disponían de infraestructuras y podían moverse sin dificultades y porque la participación del Estado español en la ocupación de Iraq apuntalaría la hipótesis islamista, como así ha sido. Esta última razón también se tuvo en cuenta al elegir Londres como objetivo un año más tarde. De esta forma, cada uno de los “tres de las Azores” ha tenido en su propio territorio un atentado indiscriminado contra civiles (2001, 2004, 2005).

    -Los organizadores del operativo no comunicaron su ejecución al gobierno local. El gobierno español, a pesar de ser aliado, no debía estar al tanto del asunto porque eso conllevaba riesgos. De cualquier forma, el lugar del atentado, las características de éste, el carácter simbólico de la fecha (día 11, a dos años y medio exactos del 11-S) y la furgoneta con los versículos coránicos y detonadores eran claves que se facilitaron para que el gobierno local reaccionase correctamente a la agresión terrorista. Además, durante durante las horas inmediatamente posteriores a la matanza servicios secretos de otros países (incluídos, por supuesto, los estadounidenses) advirtieron a sus homólogos españoles cuál era la dirección que debían tomar en la investigación. El PP se percató pronto de lo que ocurría pero no supo actuar con agilidad; sin embargo, el efecto colateral de la discusión interna no supuso un contratiempo para los asesinos y ha contribuido hasta hoy a ocultar la verdadera autoría. Por lo demás, a la postre se ha demostrado que el gobierno del PSOE sigue en lo fundamental a las órdenes del comando central del Imperio: por un lado España sigue apoyando a EEUU política y militarmente en multitud de frentes (Haití, Afghanistán…) y colabora de facto en la ocupación iraquí (forma a la policía del régimen creado por los ocupantes); por otro lado, EEUU mantiene relaciones fluidas con el gobierno español y Condolezza Rice acaba de dar su apoyo a la idea de la “alianza de civilizaciones” formulada por Zapatero.

    -Los objetivos de los asesinos se han cumplido: los atentados de Madrid y Londres se efectuaron con éxito, prácticamente nadie parece haber detectado su verdadera autoría y sus efectos políticos en la Unión Europea y en otros países son perfectamente visibles en las políticas internas, en los cambios de legislación y en la continuidad de la cuestión antiterrorista como prioridad social y política de las diferentes cancillerías.

    -Los dirigentes del PP, el gobierno del PSOE y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado no han sido culpables ni cómplices de los asesinatos, pero con el tiempo se han convertido en encubridores y protectores de los criminales: es obligado pensar que tras el 11-M los máximos representantes políticos del PP y del PSOE obtuvieron información sobre lo que pudo haber pasado a través de la policía y de los servicios secretos. Sin embargo, por evidentes razones de Estado ocultaron la verdad, de forma que siguiendo las orientaciones facilitadas por servicios vinculados a los asesinos, tuvieron que zurcir apresuradamente una rocambolesca historia que apuntara al islamismo radical como culpable.

    -Con el ánimo de cerrar el caso herméticamente y de aparentar que no podía quedar un resquicio para la duda, los responsables policiales y judiciales exageraron el resultado de la “investigación” hasta lo grotesco: 80.000 folios de sumario, 116 imputados, 400 “pruebas” y 200 perfiles de ADN. Pero atención: aunque pueda parecer increíble, a pesar de este gigantesco volumen de información que constantemente se filtra a los medios la policía reconoce que “falta mayor concreción en determinar todo lo relacionado con la planificación”... No hay que ser un lince para deducir que la supuesta mochila que no estalló, el uso de móviles, el artefacto del AVE, la cinta de video junto a la mezquita, la operación de Leganés, la implicación de una red de tráfico de explosivos desde Asturias y absolutamente TODOS los demás aspectos de la “investigación” oficial no son sino colosales patrañas cuyo único objetivo es ocultar la verdadera identidad de los criminales y fabricar una explicación aceptable para la opinión pública. El tiempo demostrará que ni las personas que se dice que murieron en el piso de Leganés (¿quiénes eran?, ¿qué se hizo con ellos?, ¿qué se inhumó hace sólo unas semanas en los nichos del cementerio de Leganés?) ni ninguno de los detenidos tiene nada que ver con la comisión de los atentados. El carácter de confidentes y delincuentes comunes de algunos de éstos se explica simplemente por la necesidad que tenía la Policía de recolectar “culpables” entre delincuentes que podían ser procesados por otros motivos y que por tanto no iban a quedar libres rápidamente. El PP, a pesar de sus titubeos iniciales, contribuyó decisivamente a la construcción de esta explicación oficial. Precisamente por eso sabe que es una teoría con los pies de barro y ahora, en el colmo de la abyección y la hipocresía, no tiene escrúpulos en usarla como arma arrojadiza contra el gobierno (“queremos saber quién ha sido por dignidad nacional”, dicen), con la confianza que da tener la certeza de que el PSOE también debe obediencia a los criminales y que no puede dar marcha atrás.

    Un nuevo orden

    En el reverso de las monedas de dólar, además de la fecha de nacimiento de Estados Unidos y de diversos símbolos, hay una inscripción que reza así: “Novus Ordo Seclorum”. Joe Vialls, desde Estados Unidos, vinculó en un artículo los atentados de Madrid a una supuesta organización estadounidense que llevaría ese nombre, pero no se conocen pruebas que confirmen ese dato. Sin embargo, sí existen indicios muy importantes que vinculan los operativos de Madrid y Londres con el mando central del Imperio.

    En todas las guerras hay vencedores y vencidos, y la Guerra Fría fue ganada por EEUU. El comunismo ha perdido por ahora la categoría de principal adversario y las condiciones que justificaban aquel conflicto han desaparecido, pero la administración norteamericana y sus aliados han trabajado desde entonces sin descanso para definir un nuevo enemigo de nuestra civilización: el terrorismo islamista. Y ante la inactividad en suelo europeo de ese enemigo fantasmal, la administración imperial no ha dudado en realizar un par de operaciones especiales que personificaran el Mal ante los ojos de una aturdida población. El objetivo no habría sido otro que colocar la estrategia de la “guerra contra el terrorismo internacional” como punto central en las agendas de los países europeos, de forma que se produjeran, entre otros, los siguientes efectos: modificación de legislaciones antiterroristas, progresivo recorte de libertades sociales y políticas y dependencia de la política internacional europea hacia el liderazgo mundial de EEUU. Esto es exactamente lo que ha ocurrido en los últimos años.

    Descubramos a los asesinos

    La vía hacia la consolidación del nuevo orden continúa mientras los movimientos pacifistas y antiimperialistas europeos no son capaces de reaccionar. La mayor parte del movimiento pacifista y antiimperialista ha demostrado carecer de honestidad e inteligencia política. Su única respuesta ante la descomunal manipulación de las autoridades ha sido el silencio, cuando no el alineamiento en el sector socialdemócrata de la infamia. Y aunque hay quien intuye que la extrema derecha no ha sido la única que ha mentido, hemos preferido tragar todos los anzuelos antes que pensar por nosotros mismos y actuar en consecuencia. El ejercicio del derecho a autoengañarnos y el temor al vacío han adquirido prioridad frente a cualquier otra cosa, y, junto a la mentira, el único vencedor ha sido el modelo político que responde a un sistema y dos partidos.
    De todos modos, tampoco basta con encajar las piezas. Aunque ni los políticos, ni los jueces, ni los medios quieran hacerlo, necesitamos pruebas materiales que confirmen lo que cada vez más personas sospechan que ocurrió. Es por ello que hacemos un llamamiento a todo el mundo, y especialmente a l@s trabajador@s y ciudadan@s de Madrid, para que intenten obtener información. Es preciso saber si hubo movimientos no habituales en torno a las cocheras de los trenes los días previos a los atentados, especialmente la noche del 10 al 11 de marzo de 2004. ¿Observó algún trabajador la irrupción de efectivos de seguridad o de otro tipo en las instalaciones? ¿Alguien sabe de la realización de una inspección o revisión extraordinaria durante las horas previas a los atentados? ¿Las personas que trabajaban aquella mañana controlando la circulación de los trenes percibieron algo llamativo antes de las 7:30? ¿Existe la posibilidad de acceder a declaraciones de personas relacionadas de alguna manera con los sucesos de Leganés (policías, efectivos de bomberos, vecinos…)? ¿En esos testimonios aparecen contradicciones respecto a la versión oficial? ¿Qué información existe sobre el GEO que supuestamente murió, fue inhumado, desenterrado, quemado y posteriormente incinerado por la familia?

    En cualquier otro caso diríamos que las personas que tuvieran nuevos datos sobre los sucesos deberían hacerlos llegar al juez; sin embargo, en este caso, y ante el papel de encubridores que juegan las instituciones policiales y judiciales, creemos que esos datos deben hacerse públicos. Es comprensible que algunos representantes de las víctimas deseen que el actual sumario se cierre cuanto antes, pero el dolor no puede cegarnos ante la farsa: por más que se quiera entronizar el papel de la Audiencia Nacional –la misma que acaba de calificar el asesinato de José Couso como “acción de guerra” y que ha exculpado a sus asesinos- no habrá justicia para las víctimas si se condena a a una perpleja multitud de árabes inocentes.

    Aunque estamos plenamente convencidos de que los hechos no sucedieron como unos y otros dicen que ocurrieron, no somos tan ingenuos como para pensar que alguien va a confesar lo que realmente sabe. De hecho, es muy probable que pasen décadas antes de que las versiones oficiales comiencen a desmoronarse a los ojos de la opinión pública. En un país en el que, por ejemplo, se sigue aceptando con infantil ingenuidad la versión oficial de lo sucedido el 23 de febrero de 1981, es muy difícil encontrar personas con arrestos para investigar hechos de la magnitud de los de Madrid. Pero dada la importancia de lo ocurrido y la trascendencia de conocer la verdad, queremos hacer un llamamiento a luchar contra la cobardía. Dejemos de autoengañarnos, destruyamos las mentiras de la policía, de los jueces, de los principales partidos y de los medios de comunicación e intoxicación que sólo funcionan como correas de transmisión de los grandes partidos y denunciemos de una vez a los asesinos y a todos sus encubridores. Que nadie en el futuro pueda acusarnos de haber permitido con nuestra inacción el triunfo de la barbarie imperialista

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    Re: 11 M ¿La OTAN esta detrás?

    Mensaje por ajuan el Miér Jul 04, 2012 11:48 pm

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    Re: 11 M ¿La OTAN esta detrás?

    Mensaje por Porro el Lun Jul 09, 2012 9:46 am

    Fue la guardia civil.......
    Vi una foto un dia de un experto en explosivos de la guardia civil subiendose al tren.
    Ademas no me jodas, se creen que somos tan tontos de creernos que van a encontrar en un parking una furgoneta con un qouran y movidas en arabe? Osea de todos los vehiculos en un parking justo encuentran esa furgoneta? Venga vete a mearle a otro encima y a decirles que esta lloviendo puto Zapatero y Rajoy.

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    Re: 11 M ¿La OTAN esta detrás?

    Mensaje por nunca el Vie Mar 13, 2015 6:48 pm

    Los 4 videos que cuelgo de vimeo son una versión extendida de los mismos que colgué hace ya tiempo, y otro video de una tertulia sobre el tema en cuestión, además de otras asuntos políticos relacionados con las guerras, los mass media, etc.
    Madrid 11-M: 911 días después.
    Las huellas del Imperio (Vídeo)



    El 11 de marzo de 2004, exactamente 911 días después del 11-S, varias bombas explotaban en cuatro trenes de cercanías de Madrid (España), provocando la muerte de 190 personas y heridas graves a unas 2000. Inmediatamente y sin prueba alguna, la prensa y los gobiernos de muchos países (vinculados a la OTAN en la mayoría de los casos) responsabilizaron de la masacre a la indefinible y etérea organización islamista al-Qaeda.

    El 11-M habitualmente ha sido utilizado en España como arma arrojadiza en la lucha por el poder entre los dos partidos que se turnan en el gobierno (PP y PSOE), dejando a un lado el análisis de las importantes consecuencias internacionales que tuvo; curiosamente, todas ellas beneficiosas para los intereses de los Estados Unidos y de sus principales aliados.

    En primer lugar, el 11-M fue de gran ayuda para que Estados Unidos y Gran Bretaña siguieran justificando ante la opinión pública nacional e internacional su lucrativa Guerra Mundial contra el Terrorismo (invasiones de Irak y Afganistán), iniciada por George W Bush tras el 11-S. En segundo lugar, los atentados de Madrid sirvieron para escenificar sobre suelo europeo, de una manera terrible y brutal, el mito de la amenaza terrorista islamista; una escenificación que obligaría a muchos estados europeos a implicarse con mayor decisión en la Guerra Mundial contra el Terrorismo y, especialmente, para que Francia y Alemania, países que se venían oponiendo a los planes bélicos de Washington, adoptaran una actitud más tolerante hacía ellos, cuando no, participativa. En tercer lugar, la magnífica gestión propagandística de los atentados de Madrid, llevada a cabo por los medios de comunicación norteamericanos, contribuyó decisivamente a la reelección de la “guerrista” administración Bush en las elecciones presidenciales estadounidenses de noviembre de 2004. El 11-M sirvió también para arrancar a la ONU una resolución por la que se internacionalizaba el mando de las tropas desplegadas en Irak, dotando a la guerra, por primera vez, de una cierta apariencia legal. El impulso del USAFRICOM o el endurecimiento de las leyes de vigilancia y control social fueron otras de las muchas consecuencias que tuvo el 11-M a nivel internacional.

    Existen multitud de indicios que señalan a la OTAN y a varios servicios secretos atlantistas (especialmente a la CIA) como los verdaderos autores espirituales y materiales del 11-M. Sin duda alguna, el más importante de todos lo constituye el Ejercicio de Gestión de Crisis (CMX-04) puesto en práctica por la OTAN entre los días 4 y 10 de marzo de 2004 en diferentes capitales de los estados miembros (entre ellas Madrid), consistente en el simulacro de un ejercicio antiterrorista frente a un ficticio atentado de al-Qaeda que tenía como consecuencia, casualmente, 200 víctimas mortales y 2000 heridos de diversa consideración. Este ejercicio permitiría que los días previos a los atentados, multitud de personal militar y civil vinculado con la OTAN se pudiera mover por Madrid, portando todo tipo de material militar, sin ningún tipo de control por parte de las autoridades locales.

    Durante el juicio del 11-M, muchos policías y especialistas en explosivos no sólo desmontaron con sus testimonios la mayor parte de las pruebas que sirvieron para construir toda la versión oficial (la mochila-bomba de Vallecas, las pruebas halladas en la furgoneta Kangoo), sino que además afirmaron rotundamente que el 11-M no podía ser obra de una banda de simples neófitos y delincuentes de poca monta, como los que finalmente fueron culpabilizados (los siete supuestos suicidas de Leganés y Jamal Zougan), pues por los efectos de los explosivos utilizados y las características del operativo puesto en práctica (hacer que los cuatro trenes explotaran en las estaciones), tan sólo personal militar altamente cualificado y con un control total del espacio de radiofrecuencias podría haber ejecutado una operación de la magnitud y complejidad del 11-M.

    http://www.angulomuerto.com/con/index.php/indice_micronumero_2_3/911-dias-despues


    https://vimeo.com/121677878
    https://vimeo.com/121677879
    https://vimeo.com/122011790
    https://vimeo.com/122003224






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    Re: 11 M ¿La OTAN esta detrás?

    Mensaje por sorge el Vie Mar 13, 2015 8:13 pm

    http://www.mundoparapsicologico.com/conspiraciones/conspiracion-del-11m/
    Nota aclaratoria. A continuación se exponen algunas teorías reflejadas en el libro “11-M, claves de una conspiración” del investigador Bruno Cardeñosa:

    El Mossad y Debka File informaron al CNI que Ranzi Binalshibh en uno de los muchos interrogatorios en los que fue sometido en Guantánamo, revelo los nombres de muchos de los terroristas involucrados en el 11-M meses antes de que se produjesen los atentados. ¿Sabían que EE.UU. no aviso a España? Es mas ¡La entrevista fue clasificada de Alto Secreto!. Meses antes del atentado, Marruecos filtro a España información sobre terroristas marroquíes clasificados como “Extremadamente peligrosos”.
    Servicios de inteligencia noruegos filtraron un informe de Al-Qaeda a España en el que se podía leer que si atentaban dos días antes de las elecciones “La victoria del PSOE estaría asegurada y la retirada de Irak seria de sus prioridades” Este documento estaba DISPONIBLE EN INTERNET.
    Como ocurrió días previos al 11-S, la bolsa española, el día 8 de Marzo de 2004 cayo en picado, como si alguien manejase información privilegiada de lo que estaba a punto de ocurrir.
    El día 23 de Agosto de 2003, un satélite norteamericano (Que casualidad) fotografió Atocha y sus alrededores. El satélite en cuestión era el IKONOS, vinculado al ejercito norteamericano. Sus fotografías fueron secretas hasta poco después de los atentados.
    ¿Como los terroristas abandonaron la furgoneta con los detonadores y con los versículos del Coran? ¿Para que les vinculasen directamente? no seria inteligente dejar pistas puesto que tenían que continuar atentando según sus planes. También, un testigo vio salir de la furgoneta a tres hombres cubiertos con pasamontañas que se dirigían hacia la estación de tren.
    ¿No tuvieron tiempo de destruir los planos los supuestos terroristas que fueron detenidos en días posteriores en las múltiples redadas efectuadas en las casas? ¿Acaso querían ser descubiertos?
    Según los expertos en terrorismo islámico, el comunicado reivindicativo enviado al periódico Al-Quos Al-Arabi de Londres coinciden en que en algunos fragmentos, el léxico no corresponde con el que generalmente usa Al-Qaeda.
    EE.UU. logro beneficios de todo tipo con los atentados, ya que la retirada militar de España le permitiría el mando absoluto del país (Irak). Reduciendo así las bajas norteamericanas en la post-guerra, gran lacra de Bush de cara a las elecciones.
    Convencido Marruecos de la existencia de terroristas en su país, autorizo a EE.UU. a establecer tropas en lugares estratégicos… donde recientemente se han descubierto grandes yacimientos de petróleo donde, según un acuerdo Marruecos-EE.UU., este permitiría asentar empresas americanas en algunos campos petrolíferos recién descubiertos.
    Nota aclaratoria. Los siguientes argumentos son recogidos de distintas paginas web.

    El portero de la estación de Sta. Eugenia reconoció que vio un sospechoso de 1,80 m. y de complexión atlética. Jamal Zougam apenas media 1,60 m.
    El suelo de los trenes estaba parcialmente levantado, para que algo así ocurra, las bombas deberían haberse colocado en el subsuelo del tren. De la forma “Oficial” los muertos se hubieran multiplicado drásticamente debido a que la onda expansiva hubiera actuado con mas fuerza.
    ¿Porque las mochilas que no explotaron fueron inmediatamente detonadas? Ya que la policía sabia que era explosivo plástico, con un simple vaso de agua se hubiera neutralizado y la podrían haber analizado… ¿Borrando huellas?
    Según expertos en Al-Queda, estos no reivindican un atentado hasta aproximadamente un mes después de haberlo cometido para dar tiempo a sus secuaces a refugiarse en un lugar seguro.
    Podemos recomendar mucho material con respecto a este asunto. No obstante, si tenemos que elegir uno del mucho que hay, podemos recomendar el libro del periodista Luís del Pino “Las mentiras del 11 M“. Le aseguramos que le dará para un buen rato de reflexión.

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    Re: 11 M ¿La OTAN esta detrás?

    Mensaje por Alfa4 el Lun Mar 23, 2015 3:54 pm

    Ya leeré este hilo, pero sí, la OTAN está detras del 11 M, y de muchas otras cosas, si bien no es tan sencillo como decir: fue la OTAN.

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    Re: 11 M ¿La OTAN esta detrás?

    Mensaje por Contenido patrocinado Hoy a las 3:28 am


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