La cuestión kurda y la estrategia imperialista en Medio Oriente

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La cuestión kurda y la estrategia imperialista en Medio Oriente

Mensaje por polo el Mar Feb 28, 2012 10:14 am

En vista de la reanudación del conflicto en Kurdistán-Turquía, hemos visto pertinente publicar este artículo escrito a fines del 2009, en momentos de la ilegalización del partido pro-kurdo DTP por el Estado turco. Este artículo fue parcialmente publicado en Colombia por la revista CEPA Vol. I, No.10, de Marzo del 2010. La versión completa que acá publicamos, incluye dos extensas entrevistas a militantes kurdos de izquierda que pueden ser de interés para entender mejor el contexto en el que se da la lucha kurda, sus múltiples contradicciones y su complejidad, así como la relación de esta lucha con la perspectiva anti-imperialista en el Medio Oriente (9 de Julio, 2010).

La cuestión kurda y la estrategia imperialista en Medio Oriente

“Kîne em?
Cotkar û karker
Gundî û rêncber
Hemû proleter
Gelê Kurdistan
Şoreş û volqan
Tev dînamêt in
Agir û pêt in”

“¿Quiénes somos?
Campesinos y obreros
Aldeanos y peones
Todos somos proletarios
El pueblo del Kurdistán
Es rebelión y volcán
Juntos son dinamita
De fuego y chispas"

(“Kîne em?” Şivan Perwer, 1977)


***********************************

Durante un siglo, el pueblo kurdo, una nación dividida bajo los Estados turco, iraquí, iraní y sirio, no ha tenido el derecho a existir. Se les ha negado el derecho a la auto-determinación, a organizarse como les acomode, a poseer su tierra, a vivir su cultura, incluso a hablar su lengua, mientras son aplastados bajo el peso de una organización semi-feudal extremadamente atrasada y autoritaria creada para fines de control social. Los Estados que ocupan el territorio kurdo han fomentado el tribalismo, y en casos extremos como en Turquía, han apoyado al sistema de los Aghas, un sistema feudal, de señores terratenientes aliados estructuralmente al Estado.

“Kine em?”. ¿Quiénes somos?, dice una popular canción kurda. No es fácil definir en un par de palabras lo que el pueblo kurdo es: no son un grupo étnico, no tiene unidad religiosa e incluso su lengua tiene dialectos que son difíciles de entender entre sí. Pese a esto, se reconocen a si mismos como kurdos. Y han estado dando una dura lucha en muchos de los Estado ya mencionados, para obtener el derecho a existir. Como resultado, han sido asfixiados con gas, masacrados y desplazados por millones.


Los kurdos, factor crítico para redibujar el Oriente Medio post-colonial

Pero la lucha kurda sigue contra viento y marea, con una fuerza impresionante, alimentada por cada una de las comunidades del Kurdistán; una lucha que es multifacética, por una parte contra el Estado colonial, pero también están las expresiones más consecuentes del movimiento que no se contentan como las expresiones “moderadas” con acomodarse en el sistema colonial ni con arrimarse al imperialismo, ni mucho menos, con aceptar al pueblo kurdo como meros peones para obtener privilegios espurios. En la resistencia kurda hay un importante componente socialista y democrático radical, que lucha contra las fuerzas imperialistas que sustentan a los Estados coloniales, y que, de igual manera, lucha contra la misma clase feudal de ricos terratenientes kurdos que han sido aliados claves de los Estados coloniales y que han amasado enormes riquezas con la opresión del Kurdistán. Esta lucha, adquirió un carácter completamente nuevo con la formación del Partido de los Trabajadores del Kurdistán, PKK (Partiya Karkerên Kurdistan) en 1978. Bajo la dirección de Abdullah Öcalan, en 1984 inició una guerra de liberación en contra del Estado turco[1], la cual insertó claramente principios socialistas, de democracia radical y de liberación de la mujer. Con este movimiento, la resistencia kurda adquirió una madurez política de la que jamás antes había gozado y la cuestión kurda se convirtió en un asunto obligado en la agenda política de la región, mucho más allá de las fronteras kurdas. Además, la fundación del PKK separó la paja del trigo, y evidenció a los nacionalistas kurdos de sello burgués o tribal (los obscurantistas como les denominaban) que no entendían la cuestión kurda como otra cosa que la conformación de un nuevo feudo personal y privado.

Las implicancias del avance del movimiento kurdo no son difíciles de predecir: el triunfo de las reivindicaciones históricas de los kurdos modificarían radicalmente el Medio Oriente post-colonial y su impacto alteraría los balances de fuerzas intra-regionales y de la región con el imperialismo; afectaría a los regímenes autocráticos y medievales aliados de EEUU como Jordania y Arabia Saudita, a los regímenes totalitarios de Turquía, Irán y Siria, afectaría el frágil equilibrio logrado en el Irak ocupado militarmente, y tendría un impacto decisivo ante la cuestión Palestina. Sean cuáles sean sus alcances, es indudable que su efecto en la región sería profundo.

Los kurdos son concientes de ello, como lo aclara un documento del PKK:

“El objetivo de este movimiento [ed. del PKK en sus orígenes] era el establecimiento de una Unión Socialista del Oriente Medio, y el primer paso para esta unión sería terminar con la opresión de los kurdos en los cuatro países donde se encuentra su territorio. Para Kemal Pir, un cofundador turco del PKK, era evidente en ese momento que ‘la Revolución en Turquía llegará vía Kurdistán’

(...) Sin embargo, el Nuevo Orden Mundial no hizo que el PKK abandonara este objetivo original, reduciéndolo a meros derechos culturales y nacionales para los kurdos en la comunidad de Estados del Oriente Medio. Lo que realmente interesa a Őcalan es dejar las fronteras de los Estados del Medio Oriente inalteradas, a la vez que se redefine de manera radical el contenido de las comunidades (polis) que éstas delimitan”



El mundo multipolar, el imperialismo, Medio Oriente y la cuestión kurda

En un explosivo Medio Oriente, clavado en un cada vez más explosivo continente asiático, no deja de ser inquietante tanto para los actores regionales como para los actores imperiales con intereses en la región la persistencia de la cuestión kurda. Curiosamente, en la necesidad de aplastar a las expresiones radicales kurdas es un punto en el cual parecen estar de acuerdo todos, los EEUU, Irán, Turquía, Siria, y por supuesto, la UE.

Uno de los factores más indiscutibles de la última década, es el declive de los EEUU como la potencia hegemónica unipolar surgida del término de la Guerra Fría, en medio de triunfalistas declaraciones sobre el fin de la historia. El otrora gigante yanqui, se encuentra sumido en una crisis económica, política y militar de proporciones catastróficas, pese al barniz que trata de aplicar infructuosamente Obama –el cual pasado el entusiasmo inicial de quienes gozan abrigando falsas ilusiones de que un Estado imperialista como los EEUU puede tener un giro “humano” desde arriba, se está mostrando cada vez más claro como lo que es: expresión de una política de Estado imperialista claramente definida hace un siglo.

El resultado directo de esto, ha sido el mundo multipolar: la emergencia de actores y bloques hegemónicos regionales (Brasil, India, Sudáfrica, Irán –y Rusia, que reconstituyó exitosamente con Putin la esfera de influencia asiática de la ex-URSS), así como la consolidación de la tendencia de otros actores globales que buscan llenar el vacío creado por la pérdida de hegemonía global de los EEUU: particularmente la UE y China. Ambos actores no tienen pretensiones de reemplazar a los EEUU sino de compartir con éste la hegemonía[2].

La estrategia de la Guerra contra el Terror, que resultó en un fiasco que aceleró la decadencia norteamericana, en realidad, había sido concebida como una manera de recomponer y renovar la hegemonía norteamericana, principalmente, mediante el estímulo económico que significaría echar a andar la enorme maquinaria guerrerista norteamericana y mediante la dominación directa, por medio de la fuerza bruta, de la importante región euro-asiática, rica en recursos minerales y de importancia geo-estratégica.

Pero en lugar de controlar la región mediante la instalación de bastiones con las ocupaciones de Irak y Afganistán, ésta se ha convertido en una verdadera pesadilla para los EEUU. Irak mismo es un polvorín que puede explotar en cualquier momento y donde la paz se ha conseguido poniendo a los insurgentes a sueldo, estrategia conocida como la “compra de los corazones”, que a largo plazo es insostenible (Según el economista Stiglitz la guerra ya ha costado en total unos 15 trillones de dólares). Afganistán enfrenta una situación muy compleja, con un proceso de resistencia que se ha constituido lentamente, mediante el silencioso avance de los talibanes desde el sur y el desbordamiento del conflicto hacia los Estados centroasiáticos (Turkmenistán, Uzbekistán) pero principalmente hacia Pakistán –país que ha sido capital en el crecimiento de la resistencia afgana, no solamente por proveer suficientes combatientes islamistas y por garantizar bases importantes en las regiones fronterizas separatistas de Waziristán y Baluchistán, sino porque además, ha entregado importante formación militar mediante el apoyo a los talibanes de ex-agentes del Estado involucrados en estrategia de guerrilla urbana durante el conflicto con la India por Cachemira.

Esta situación se complica más si vemos que el inestable contexto regional no solamente amenaza al proyecto estratégico de EEUU en la región, sino que además, aspectos esenciales de sus actuales campañas militares, como es que amenazan las líneas de abastecimiento. Las ocupaciones se encuentran rodeadas por un conflicto que desde hace rato desbordó: un Pakistán a punto de su desintegración como país y con una creciente radicalización islámica; una India que enfrenta a una importante insurgencia maoísta que avanza a pasos agigantados entre los parias y los campesinos, envalentonados por el ejemplo sentado por la exitosa guerrilla maoísta nepalí; Irán que sigue siendo una piedra en el zapato y aunque no representa una amenaza estratégica, tampoco colabora; un Líbano que no se somete a sus dictados y que mantiene una posición férrea ante Israel; brotes de radicalismo islamista en Yemén, Egipto, Somalia, Arabia Saudita y en Chechenia. A lo que hay que aumentar el riesgo de la piratería somalí. Y aunque en Palestina ha logrado domesticar a Fatah y a la Autoridad Palestina en manos del servil Abbas, Hamas sigue siendo un movimiento que pone en cuestionamiento el proyecto de EEUU en la región y la legitimidad de Fatah en Cisjordania, a los cuales evidencia como colaboracionistas y entreguistas, predicando la resistencia con el ejemplo. En Sri Lanka, la derrota militar de los Tigres Tamiles dio un respiro a los EEUU, pero ninguna derrota militar es decisiva, ni este hecho cambia la correlación de fuerzas desfavorables en la región.

Con este escenario en mente, tenemos que entender la importancia capital que tiene la cuestión kurda. En Irak, los sectores nacionalistas burgueses y tribales liderados por el PDK de Barzani y el PUK de Talabani, han colaborado abiertamente con la ocupación y han sido uno de los pilares en los cuales EEUU ha podido reposar su estrategia militar en ese país, logrando conformar un gobierno regional kurdo –el cual además, reposa en un territorio riquísimo en petróleo (Mosul, Kirkuk). Evidentemente, este acomodamiento con la ocupación ha llevado a fricciones en el seno de la resistencia kurda, particularmente con el PKK y con su versión iraní, el PJAK, situación que los EEUU no pueden permitir. Pero la debilidad de las bases de apoyo del PUK y del PDK, y el riesgo de un deterioro de la relativa estabilidad de la región kurda iraquí, hacen que estos no puedan oponerse enérgicamente a la presencia del PKK y del PJAK en el sur del Kurdistán[3]. Mientras tanto, esta situación preocupa a los gobiernos vecinos, quienes no sólo temen que el ejemplo de un gobierno regional autónomo kurdo en Irak siente un mal precedente para “sus” propios kurdos, sino que además denuncian a ese gobierno regional por albergar a los “terroristas” –¡aunque en realidad, por más que quieran, no pueden hacer nada contra ellos! Incluso, Turquía, en Febrero del 2008, llegó a invadir el sur de Kurdistán, en una movida que provocó una crisis menor (denuncias cínicas de los líderes kurdos del sur y desaprobación norteamericana de la boca para afuera), pero que podría haber tenido importantes consecuencias si las masas kurdas en esa región hubieran respondido militarmente y no sólo mediante protestas y confrontación desarmada, como lo hicieron. Eso hubiera forzado a los líderes kurdos a tomar posición contra su voluntad y a EEUU lo hubiera puesto en una situación muy compleja: o deshacerse de sus aliados kurdos o deshacerse de sus aliados turcos.

Así las cosas, EEUU tiene una complicada tarea por delante: mantener contentos a Talabani y Barzani, permitirles un cierto nivel de autonomía, que no amenace la integridad de Irak y que no sirva de mal ejemplo para los otros kurdos; mantener a los turcos contentos y dejarles en claro que está de su lado en su lucha contra el PKK; tratar de capitalizar la lucha del PJAK contra Teherán.


El Estado turco y los kurdos en el siglo XXI

Desde la fundación de la república turca bajo la égida de Mustafa Kemal en 1923, éste se ha constituido como un Estado profundamente militarista y totalitario, en el cual se llevó a efecto, mediante la fuerza, un doble proceso: la extirpación del Islam de las instituciones turcas, en un proceso de secularización forzosa que tuvo al ejército como el actor principal; y la creación de una identidad turca tras la caída del Imperio Otomano, que llevó a la violenta supresión de minorías étnicas como los armenios, kurdos y griegos. Desde la década de 1980 dos fuerzas intentan abrir un espacio en la estructura monolítica de este Estado militarista. Por un parte, está el islamismo moderado, que desde la política electoral se ha logrado convertir, de manera paradójica, en una fuerza liberalizadora de la sociedad turca, al cuestionar la secularización forzada de la sociedad (que muchas veces esconde el conflicto de clases entre una elite europeizante asentada en Estanbul, Izmir y Ankara, y una clase popular y sectores de la clase dominante de Anatolia). El actual partido en el gobierno, el AKP, ha logrado en cierta medida limitar el poder que detentaba el ejército en el aparato del Estado y su intención es apuntar al ingreso a la Unión Europea.

Por otra parte, están los kurdos, que desde su resistencia armada, han logrado ir abriendo un espacio para las minorías étnicas o por lo menos, poner este tema en el debate público. Un kurdo me decía “pase lo que pase, el PKK ya ganó la guerra: ahora los turcos se han visto forzados a reconocer que los kurdos sí existen”. El AKP ha perseguido una política que busca ciertas reformas de índole cultural para contener, pero no para solucionar el conflicto. Estas medidas han sido exigidas por la UE como condición para un eventual ingreso al bloque; con suficientes problemas con los vascos, es improbable que la UE pretenda incorporar a un país en el cual hay una guerra civil declarada que pueda desestabilizar al bloque.

Desde 1993 que el PKK viene haciendo llamados en vano al diálogo político, el cual encuentra un bloque férreo de oposición en el ejército y en el partido kemalista, el CHP, el cual por décadas detentó el control absoluto del aparato del Estado turco. El bloque nacionalista turco propone dos soluciones al conflicto kurdo: derrota militar del PKK (y de las otras organizaciones kurdas que consideran terroristas) y asimilación de los kurdos. Con la captura de Őcalan en 1998 pensaron que el conflicto estaba ganado[4]; sin embargo, el pueblo kurdo supo producir nuevos cuadros y líderes que prosiguieron la lucha, demostrando que en realidad la grandeza de una lucha reposa sobre el pueblo que la sustenta y no sobre sus dirigentes. Desde entonces, a cada cese al fuego unilateral decretado por el PKK, el ejército turco ha respondido con nuevas ofensivas, con provocaciones de toda clase a manos de agentes y e paramilitares y de la persecución de activistas kurdos civiles.

Solamente en el 2009 el PKK ha intentado en dos ocasiones abrir espacio de diálogo político para terminar la guerra y resolver los asuntos más urgentes de los kurdos. Estos llamados no solamente han caído en oídos sordos, sino que se ha respondido con pantomimas de diálogo político con la PUK y el PDK del gobierno regional kurdo en Irak y con el cierre del principal partido kurdo por decisión de la Corte Suprema, el DTP, que en las últimas elecciones locales de Marzo del 2009 obtuvo más de 2,5 millones de votos, obteniendo mayoría abrumadora en las regiones kurdas (en la capital honoraria del Kurdistán, Diyarbakır obtuvieron el 70% de los votos). Este partido es la expresión legal más importante de la lucha kurda y es un partido con una gran cercanía al PKK. El cierre del DTP ha preocupado a la UE y a sectores del AKP que no quieren un rebrote de hostilidades, y que prevén que este paso reforzará la resistencia armada. Ya miles de kurdos se han expresado ante esta decisión con piedras y barricadas.


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Siguen a continuación un par de entrevistas realizadas en Marzo del 2009 en Estambul con dos dirigentes de la izquierda kurda, uno de MESOP, un partido socialista revolucionario kurdo, y la otra, con un dirigente local del DTP (aún legal). Creo importante reproducirlas para que los lectores puedan ver en sus propias palabras el sentido de la lucha kurda en el escenario actual en el Oriente Medio.

El encuentro con Sinan Çiftyürek, dirigente de MESOP, ocurrió en las oficinas de su partido. No era primera vez que lo veía: ya en el 2007 había tenido una entrevista con él y me llamó poderosamente la atención el nivel de debate político en los círculos kurdos, la apertura a conocer y aprender de otras experiencias y sobretodo, la ausencia casi completa de dogmatismo en cuanto a las cuestiones políticas. Hay un saludable eclecticismo, que trata de tomar todo cuanto sea útil de la experiencia y de la teoría revolucionaria internacional y adaptarlo a las exigencias de la realidad kurda. Tuve la impresión de estar hablando con un movimiento de características auténticamente universales.

La cuestión candente entre los kurdos en ese momento, era una conferencia organizada por el Estado turco, con la participación de los líderes de dos partidos kurdos aliados de los EEUU en Irak, el PUK y el PDK sobre la desmovilización y desarme del PKK. Lo más curioso de esa conferencia es que... ¡se realizaba sin el PKK! Obviamente la vitriólica retórica “anti-terrorista” de estos tiempos conlleva a sinsentidos impresionantes. Al preguntar su opinión sobre esta cuestión, inmediatamente Sinan posicionó la cuestión del desarme del PKK y una “negociación sin negociar” como pretende el AKP, auxiliados por el PUK y el PDK (los cuales sin lugar a dudas, actúan bajo presión norteamericana), en el marco de las fuerzas internacionales que están en pugna en el Medio Oriente en las últimas dos décadas y que se ha exacerbado desde el inicio de la “Guerra contra el Terror” en el 2001. Respondió pausadamente:

“La cuestión de la desmovilización del PKK pasa por ciertos procesos a nivel internacional que es necesario recapitular:

1. La crisis económica, que señala el paso de una economía global cuyo eje se encontraba en el Atlántico y hoy en día se encuentra cada vez más dominada por Asia, lo cual tiene consecuencias políticas y militares.

2. El sistema de Bretton Woods esta siendo evaluado. Esto no es ajeno a los cambios en el equilibrio de poderes en el mundo; el mundo unipolar ha colapsado, lo cual quedó en evidencia, por si aún alguien tenía dudas, con la crisis de Georgia del año pasado.

3. La estrategia euro-asiática de los EEUU enfrenta dos problemas fundamentales: Primero, que aunque resultaba evidente, al menos para quienes observamos los procesos políticos del Medio Oriente desde el Medio Oriente, que la ocupación de Irak tenía como fin clave la neutralización de Irán, hoy en día, en vista del desastre iraquí, a EEUU no le queda otro remedio que entrar a negociar con Irán y tolerar a este régimen, aún cuando vocifere en escenarios internacionales sin estar dispuesto a ir más allá. El segundo problema lo encontramos en la ocupación de Afganistán, cuyo fin de contener a Rusia y China; finalmente, ante su fracaso y empantanamiento político-militar, no le queda otro camino que reconocer la hegemonía regional de Rusia.

Todo esto ha puesto a EEUU en una situación muy difícil, casi diría que en un callejón sin salida. Y por supuesto, el fortalecimiento de Rusia en este escenario, ha renovado la importancia de Turquía a los ojos de EEUU, a un grado semejante al que tuvo en algunos momentos álgidos de la Guerra Fría.

Richard C. Barkley, quien fuera embajador norteamericano en Turquía, ha planteado su posición ante la cuestión kurda en los siguientes términos: esta situación es de una importancia capital para Irán, Siria, Irak y Turquía, y teniendo a la cuestión kurda como una carta debajo de la manga, podemos negociar con estos regímenes, principalmente con Irán y Siria, mientras nos hacemos los desentendidos con los abusos del régimen turco en la región norte del Kurdistán. Tanto el AKP como los Fetullahistas[5] están en sintonía con los EEUU en torno a la represión de los kurdos en el norte del Kurdistán. A lo más, concederán ciertos derechos de carácter culturalista, como levantar las prohibiciones legales de hablar la lengua y otras cosas por el estilo.

Mientras tanto, los EEUU han necesitado de los kurdos en su aventura en Irak, aliándose a los sectores feudales reaccionarios y burgueses representados por Talabani y Barsani. Actualmente los necesitan menos, por haber alcanzado acuerdos más importantes con otras facciones, pero tampoco en Irak los EEUU quieren que los kurdos vayan muy lejos. Saben que esos líderes títeres no irán lejos, pero temen un eventual desbordamiento en medio del conflicto, de las invasiones y agresiones del Estado turco en el territorio del sur de Kurdistán y temen la influencia de la resistencia kurda (específicamente del PKK) en esa región.

En algún momento, los EEUU consideraron la posibilidad de un Estado iraquí federal, con un Estado kurdo en el norte de Irak. Pero Obama ahora debe aplicar una política bastante menos unilateral que la que pudo aplicar Bush en un primer momento, y necesita más cooperación de otros sectores iraquíes, por lo cual esta idea ha sido completamente desechada. Entonces, lo que esperamos es que EEUU desarrolle una política multilateral ante la cuestión kurda: esto, teniendo en cuenta que la opción preferencial de los EEUU en la región euroasiática es la balcanización de la región; pero por ahora, debido a consideraciones tácticas, no le queda más remedio que ceder en esta estrategia.

En Turquía ciertos sectores del ejército y de los islamistas están por conceder ciertos derechos culturales a los kurdos. La invasión de Irak y la posibilidad de que ésta hubiera llevado a la creación de un Estado kurdo en el sur de Kurdistán, lo cual hubiera tenido implicancias bastante obvias para la situación de los kurdos del norte, generó importantes tensiones en el seno del ejército. Esto generó que en un primer momento Turquía se volcara hacia Rusia. Pero estas tensiones se han ido aliviando a medida que la posibilidad de ese Estado parece más remota e improbable.

Un ejemplo del aliviamiento de estas tensiones lo encontramos con el caso de “Ergenekon”, que fuera la sección turca de la red Gladio, es decir, una organización secreta de personajes del Estado y de la clase dominante, vinculada a la OTAN y a la CIA, con fines reaccionarios y contra-revolucionarios, que dominó la política europea desde los ’60 hasta la fecha, aliándose con grupos terroristas de extrema derecha. Es decir, forma parte de lo que nosotros llamamos el “Estado Profundo” en Turquía. Tanto los generales principales, como el AKP y los EEUU, están coordinados para avanzar en un castigo ejemplar en contra de ciertos mandos militares que cometieron “excesos”. Todos ganan con esta medida. EEUU necesita limpiar su nombre en la región. Los generales necesitan deshacerse de las figuras más notables del Estado Profundo a fin de poder re-organizarlo de manera menos evidente. El AKP necesita esta purga como una medida de propaganda, para mostrarse, mediante el ejercicio de juicios a estos oficiales, como el único partido capaz de poner límites al poder del ejército. Ahora bien, lo que es relevante para los kurdos, es que la investigación de estos “excesos” prácticamente no considera la situación de los kurdos, pese a que la gran mayoría de estos “excesos” se cometieron en el Kurdistán, una región donde la población ha sido brutalmente abusada, de maneras francamente salvajes. El principal énfasis de la investigación sigue siendo el rol del ejército en la intentona de golpe en contra del AKP en el 2007.

Con las revelaciones del caso Ergenekon se ha evidenciado que el conflicto turco-kurdo ha sido prolongado y que no ha habido voluntad de solucionarlo debido a que él entrega una excusa al ejército turco para modernizarse y convertirse en una potencia militar a nivel regional. Entonces, claro, una solución política al conflicto planteaba un problema enorme a esta estrategia de largo aliento.

Ahora veamos donde se posiciona el PKK en medio de este complejo escenario. Ellos están abiertos a negociar una solución política que abra las puertas de la paz desde hace muchos años. Ellos saben que una victoria militar no es posible –en realidad, lo que ellos demandan es algo tan limitado que su concesión por parte del Estado turco no requeriría de lucha armada de no ser por la ideología racista y autoritaria que permea toda la estructura estatal turca. Para dar un ejemplo, hace 50 años, a la gente se le condenaba a pagar 25 kuruş (ed. unidad monetaria equivalente a un centavo) por cada palabra que se les haya escuchado pronunciar en Kurdî. Durante el golpe de Estado de 1960, el ejército preparó un informe para el Partido Republicano del Pueblo (CHP), el partido kemalista, sobre el reemplazo masivo de población del Mar Negro por población de las regiones “donde la gente se creen kurdos”. Recuerda que los kurdos no existían, eran solamente orates que se creían kurdos, es decir, algo que no existía, o se les llamaba “turcos de las montañas”. La cuestión kurda era denominada la “cuestión terrorista”.

Hoy en día, sin embargo, todos concuerdan que la cuestión kurda es real. Pero se la limita a la cuestión de los derechos culturales. Ahora que se sabe que hay grandes reservas de petróleo en Hewlêr, ciudad en el sur del Kurdistán, muy cerca de Mosul, se necesita normalizar y pacificar las relaciones con Turquía para poder exportarlos. En esto están de acuerdo los EEUU, Turquía y el Gobierno Regional Kurdo de Irak, gobernado por los corruptos Talabani, Barzani y Salih. Este consenso necesita de una solución al conflicto armado en el norte de Kurdistán. Se espera que el Estado turco, entonces, realice algunas reformas que garanticen un espacio político para el PKK, que le permitan depositar las armas con una victoria parcial, pero que permitan también al Estado turco reclamar una victoria parcial.”


Cuando pregunto si cree que esas negociaciones y la búsqueda de un espacio político sin la negociación directa con el PKK pueden llegar a buen puerto, Sinan sencillamente se ríe, y prosigue:

“El partido que representa las aspiraciones mayoritarias del PKK es el DTP, el cual ya ha logrado ganar un espacio político; pero el PKK en realidad es una guerrilla de tendencias, con muchas vertientes. Posee una vertiente liberal, una vertiente de liberación nacional pura, una vertiente social demócrata, una vertiente socialista revolucionaria y actualmente, hasta una vertiente “islamista”, no en el sentido de querer imponer un Estado teocrático, sino que es una vertiente que se da cuenta de que el ateísmo que caracterizó por mucho tiempo al PKK lo alejó de importantes bases de apoyo y acercó a estas a otros actores más respetuosos de la religiosidad popular propia de los campesinos kurdos, como por ejemplo, el AKP que ganó importantes votos jugando la carta religiosa. Digamos que buscan, en realidad, que se respete la religiosidad del pueblo y apela a este sentimiento. En este escenario la figura de “Apo”, de Abdullah Őcalan es tremendamente importante, pues es una figura simbólica que da una importante unidad al movimiento kurdo y permite la unidad de comando en una guerrilla de tendencias. Recientemente, él ha sido muy influenciado por el pensamiento de Murray Bookchin, un escritor y activista norteamericano, de orígenes anarquistas, fundador del movimiento municipalista libertario y de la ecología social. Eso te da una visión de la diversidad y vitalidad ideológica del movimiento.

Ahora bien, las reformas constitucionales que abran este espacio político a los kurdos y que, de hecho, permitan un reconocimiento de su derecho a existir como pueblo, no se pueden lograr sin alterar elementos fundamentales de la ideología del Estado turco. Por ejemplo, la Constitución del Estado establece que “ser ciudadano es ser turco”. Esto genera una gran incertidumbre y mucha indecisión entre el establecimiento turco que, si bien quieren encontrar una solución lo menos dolorosa posible a la cuestión kurda, necesitan estar seguros de las consecuencias del reconocimiento de la existencia y de los derechos específicos de una población estimada entre 15 y 20 millones de kurdos, la mayoría de ellos, aún menores de edad.”


Sinan sostiene que la solución a la cuestión kurda no pasa solamente por los kurdos; lo cual me recuerda a una muchacha kurda que alguna vez me comento que, en realidad, no había un “problema kurdo” sino que un “problema turco, sirio, iraní e iraquí”. Y nos devuelve a la cuestión inicial: que el problema kurdo es un problema clavado en el corazón del Medio Oriente:

“El problema histórico de los kurdos solamente puede ser solucionado mediante un sistema federativo socialista. En los cuatro Estados que tienen kurdos hay sentimientos favorables a un Kurdistán independiente, pero las realidades políticas son muy diferentes. En Irak, el sector más consecuente es el Partido Comunista de Kurdistán, a diferencia de los nacionalistas burgueses del PUK y el PDK que han sido abiertamente pro-imperialistas. Ellos, los comunistas, son federalistas y simpatizan con la resistencia del norte, a diferencia de los partidos de Talabani y Barzani. En Irán, la situación es un poco diferente pues los kurdos están mucho más asimilados y gozan de cierta autonomía, por lo cual tienen una identificación mayor con los persas. Aún así, hay una guerrilla kurda, el PJAK, la cual no está libre de controversia, pues hay quienes creen que su posición frente al imperialismo norteamericano en el contexto de la lucha contra el régimen teocrático de Teherán es un tanto ambigua. Dicho esto, es una organización con hondas relaciones con el PKK, por lo cual aún así los EEUU quisieran utilizarlos, serían un aliado bastante incómodo y ya Obama los incluyó en la lista de organizaciones consideradas como terroristas por parte de los EEUU. Sea como sea, Irán ha tenido la misma frontera por unos 2.500 años: por eso es que se ríen de buena gana cuando escuchan de los intentos norteamericanos de utilizar a los kurdos para balcanizar ese país. Además, una solución federalista para Irán es más sencilla, debido a que los kurdos ya gozan de ciertos niveles limitados de federalismo y hay organizaciones de izquierda no kurdas que también son federalistas, como la Organización de los Fedayín del Pueblo Iraní, una organización marxista de larga trayectoria.

A este proyecto de federalismo democrático radical se le llama el Confederalismo Democrático. Existe una Confederación Democrática del Kurdistán (Koma Civakên Kurdistanê, KCK), que agrupa, entre otros, al PJAK, al PKK, y a varias otras organizaciones de izquierda de los cuatro países con población kurda.

En mi opinión, y en opinión de la organización a la que pertenezca, MESOP, creo que el confederalismo democrático es una posición que representa el desafío actual de la lucha por la liberación. La cuestión nacional ya no asume en nuestro caso la línea de un sencillo anti-imperialismo tradicional; los límites de los nacionalismos han sido demostrados en el siglo XX. Muchos países en el Tercer Mundo levantaron cercas, pusieron sus banderas nacionales, adquirieron independencia formal, pero el imperialismo entró de nuevo por la puerta trasera. Hay más de 200 Estados Nacionales en el mundo, pero muy pocos de ellos pueden actuar de manera independiente del imperialismo. Una perspectiva realmente anti-capitalista es necesaria y comienza a gestarse en las profundidades de estas sociedades. Creemos hoy en día que las condiciones están mucho más maduras para soluciones más allá de los marcos estrechos y tradicionales de los Estados Nacionales, me atrevería a decir, las condiciones son mucho más maduras para pensar en la sociedad más allá del Estado. Creo que es necesario re-evaluar algunas de las tesis de los anarquistas, pero estos programas no están ni actualizados y por lo mismo no están otorgando todo su potencial por el momento.”



La Revolución en Medio Oriente llegará vía Kurdistán

Tuvimos también la posibilidad de hablar con un dirigente local del DTP, Őzer Siner, en un distrito de Estambul con una importante población kurda, llamado Şişli, cuyas calles serpenteadas lucen paredes llenas de carteles por la liberación del pueblo kurdo y por la revolución socialista en Turquía, desde los cuales nos sonríen mártires revolucionarios como Ibrahim Kaypakkaya. Mientras tomaba un té de manzana, no ahorraba ataques en contra de lo que llamaba las reformas cosméticas del Estado turco:

“Los derechos culturales para los kurdos no son una realidad; si, es cierto que ellos tienen una estación televisiva en kurdo, pero en todos los otros canales sigue censurándose la lengua kurda. El gobierno turco ahora está organizando una conferencia dizque con la intención de solucionar la cuestión kurda, pero esto es otra broma de mal gusto. ¿Cómo pueden suponer que esto será posible si en esta conferencia no está representado el PKK, el más importante representante del pueblo kurdo? ¡Invitan a Barzani y a Talabani, que son dos títeres de los EEUU y de Israel, quienes les compraron a comienzos de los ’90, como si ellos pudieran representar al pueblo kurdo!

El PKK, como es natural, trata de evitar el conflicto con ellos, y ellos, que están acomodados en el lugar que les asignó la estrategia imperialista en la región, tampoco tienen intenciones de abrir un frente de batalla que puede ser tremendamente amargo con el PKK. Pero aún así, el imperialismo los fuerza a participar de la agresión en contra de la resistencia kurda. El año pasado, por ejemplo, hubo una gran ofensiva militar turca en contra de los campamentos y bases militares del PKK en el sur de Kurdistán, en territorio que llaman iraquí, y las pandillas de Talabani y Barzani, el PDK y el PUK, fueron cómplices de este ataque. Desde luego pusieron el grito en el cielo, amenazaron, advirtieron a los turcos que no se atrevieran a poner un sólo pie en territorio del Gobierno Regional Kurdo de Irak, pero en realidad no hicieron nada para evitarlo. Se sabe que ellos desde comienzos de los ’90 son fieles aliados del régimen de Ankara y han colaborado en múltiples ocasiones con ellos para enfrentarse en contra de las fuerzas del PKK. Pero no pueden mostrarse como lo que son, aliados del imperialismo y de los vecinos colonialistas, a riesgo de que su pueblo se alce rebelde en su contra. Cuando ocurrió la invasión turca, que nadie hubiera preferido, ni los EEUU, ni el Gobierno Regional Kurdo, pero que nadie hizo nada por evitar, estos entreguistas tuvieron un gran susto. El propio pueblo del Sur de Kurdistán salió a los caminos a pararse frente al ejército turco, a bloquear los pasos, a apedrear sus máquinas de guerra. Fue una impresionante muestra de unidad, de solidaridad y combatividad. Ellos saben que el PKK son sus hermanos y por eso Barzani y Talabani deben tolerar las bases en su territorio, porque si hacen algo, se enfrentarán a su pueblo.

Entonces, esta gente que el Estado turco invitó a tomar te con ellos, ¿puede hablar a nombre del PKK o del pueblo kurdo?”


Cuando le pregunto por la solución al problema kurdo, su respuesta es categórica:

“La única manera de solucionar el problema kurdo es mediante una negociación política y ella no es posible si Abdullah Őcalan sigue siendo rehén del Estado turco. Claro, exigimos la libertad de todos los presos políticos y de los presos de guerra, pero la liberación de Apo es fundamental si se quiere algún progreso político. No hay solución mientras no haya una Amnistía General, si no se nos otorgan nuestros derechos culturales, si no se hacen los cambios constitucionales necesarios para abrir un espacio a los kurdos. Hay que permitir el retorno de los desplazados, que son unos cuatro o quizás cinco millones; recordemos que en este conflicto se han arrasado completamente 2.600 poblados, que ahora son pueblos fantasmas. Hay que terminar con el sistema de los ‘guardias de poblados’, que son fuerzas paramilitares armadas y financiadas por el Estado, y controlados por la mafia y los terratenientes, que han causado un sufrimiento indescriptible a nuestro pueblo.”

Pienso en Colombia. El paramilitarismo en el Kurdistán también ha sido una fuerza terrible; los clanes que han participado de este sistema, reciben dinero y protección estatal para cometer toda clase de atrocidades, sea en nombre de la lucha contra-insurgente, sea en nombre de los intereses privados del clan, sea en función de proteger y participar del multimillonario contrabando de heroína en la frontera turca. Las armas de los paramilitares no solamente se han usado en contra del PKK; también se han utilizado en contra de otros clanes y en contra de otras bandas paramilitares. Un ejemplo: el 4 de Mayo del 2009, durante un matrimonio en la población kurda de Bilge, irrumpió una guardia, asesinando con escalofriante brutalidad a toda la familia que celebrara la unión de una de sus hijas. Desde los niños hasta los ancianos: en total, 44 personas. ¿La razón? Una banda de paramilitares, ‘guardias de poblado’, se tomó venganza ya que su líder había querido desposar a la muchacha. No es gratuito, entonces, que un informe parlamentario de mediados de los ’90 haya advertido que el sistema de paramilitares era una “inversión en la discordia social”.

Siner, quien fuera desplazado por paramilitares que destruyeron su hogar y envenenaron a sus animales en el 2002, continúa con las demandas para la solución a la cuestión kurda:

“La colaboración con el Estado ha convertido a ciertos kurdos en terratenientes. Por eso consideramos que la reforma agraria es una parte fundamental de la solución a nuestros problemas, es un aspecto más de nuestra lucha en contra de la hegemonía turca. Pero la auto-determinación es el primer paso; no aceptamos meramente que se repartan esas tierras si no somos libres de vivir como pueblo kurdo en ellas.”

Llegado al punto de la auto-determinación, le pregunto cómo ven el tema de la independencia kurda:

“Los kurdos hoy en día, debido al conflicto, han echado raíces en toda Turquía. Muchos no quieren abandonar Izmir, Estambul. En realidad, creemos y esto ha sido nuestro posicionamiento desde hace bastante tiempo, que es necesario crear un sistema común, que garantice nuestra auto-determinación, más que crear un nuevo Estado nacional independiente. Los kurdos defendemos una postura de real autonomía, pero eso precisa una democratización radical del Estado, una transformación profunda y general de toda la sociedad, no solamente de los kurdos. Si te fijas bien, el norte del Kurdistán, la parte que está bajo ocupación turca, es la parte más importante del Kurdistán, ya que representa el 60% del territorio y es la porción con mayor población. Durante el reinado del Shah se concedió un cierto grado de autonomía a los kurdos, pero más como medida de contención que como otra cosa. Debido a que esta conquista no fue fruto de la lucha popular, no logró modificar las relaciones sociales y políticas de Irán. En Irak no hay un elemento conciente y popular kurdo fuerte. En Siria los kurdos son aún más débiles. Un cambio en Turquía de esta naturaleza podría cambiar radicalmente el escenario regional e impulsar a las fuerzas progresistas entre los kurdos de las otras regiones. Por ahora, podemos decir que este cambio ha comenzado en los municipios al este del Kurdistán del norte, y podemos citar a Diyarbakır como un ejemplo. Sin ayuda del gobierno central, han logrado ayudar a las víctimas del conflicto, ayudar a estudiantes kurdos. Han logrado instalar parlamentos del pueblo, comités populares en las municipalidades, que tienen aún más peso que los parlamentos populares, dando muestras de una democracia construida desde lo local”.

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Realmente es difícil predecir en el corto plazo que ocurrirá con la cuestión kurda; lo que sí es cierto, es que los kurdos seguirán jugando un rol importante en moldear los equilibiros regionales en el Medio Oriente. Cuando pregunté a Sinan en el 2007 si es que acaso los kurdos en Irak se veían a sí mismos como aliados de los EEUU debido al acomodo buscado por sus líderes visibles, él me respondió sencillamente:

“El imperialismo no tiene amigos o enemigos, lo que tiene son intereses. El movimiento de liberación kurdo es un actor dinámico en el Medio Oriente. Y pueden ocurrir dos cosas: o bien el movimiento revolucionario estrecha manos con los 40 millones de kurdos para beneficio de todos nuestros pueblos y para la transformación de toda la región, o el imperialismo utilizará a los kurdos como parte de su política de dividir para reinar en Asia”

En pocas palabras, si la Revolución llega a Medio Oriente, será necesariamente vía Kurdistán.

José Antonio Gutiérrez
21 de Diciembre, 2009


[1] Guerra que ha arrojado unos 45.000 muertos hasta la fecha.

[2] En el caso chino, su economía está demasiado determinada por sus reservas de dólares como para desear el colapso de los EEUU, país que además es su mercado más importante. En el caso de la UE, aún cuando busca consolidarse más y más como un supra-Estado de alcance global, no tiene la fuerza para buscar la unipolaridad.

[3] Se llama Sur de Kurdistán al territorio en Irak, Este del Kurdistán al territorio en Irán y Norte de Kurdistán al territorio en Turquía.

[4] Őcalan se salvó de la pena de muerte pues en ese año Turquía abolió la pena capital para facilitar discusiones sobre su ingreso a la UE.

[5] Los Fethullahistas son los seguidores de Fethullah Gülen, un líder islamista moderado que se dice seguidor de Bediüzzaman Said Nursî (1878-1960), estudioso turco del Islam y fundador del movimiento Nurcu. La línea política de los Fethullahistas es conservadora, nacionalista turca y declaradamente neoliberal en lo económico, sirviendo un poco de puente entre el kemalismo y el islamismo moderado del AKP. Sus seguidores se encuentran fundamentalmente en los estratos profesionales y hay una organización empresarial de sus seguidores, TUSKON. Es marcadamente pro-EEUU, país en donde reside desde 1999.


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