Historia del Partido Comunista (Bolchevique) de la U.R.S.S. (Versión castellana de Ediciones de Lenguas Extranjeras Moscú, 1939)

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    NG
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    Historia del Partido Comunista (Bolchevique) de la U.R.S.S. (Versión castellana de Ediciones de Lenguas Extranjeras Moscú, 1939)

    Mensaje por NG el Miér Feb 15, 2012 12:34 pm





    COMITE CENTRAL DEL P. C. (B) DE LA U.R.S.S.


    HISTORIA DEL
    PARTIDO COMUNISTA (BOLCHEVIQUE)
    DE LA U.R.S.S.

    Versión castellana de Ediciones de Lenguas Extranjeras
    Moscú, 1939


    Indice:
    I. La lucha por la creación del Partido Obrero Socialdemócrata en Rusia (1883-1901)
    II. Formación del Partido Obrero Social Demócrata de Rusia. En el Partido surgen dos fracciones: la bolshevique y la menshevique (1901-1904)
    III. Los mensheviques y los bolsheviques en el periodo de la guerra ruso-japonesa y de la primera Revolución Rusa (1904-1907)
    IV. Los mensheviques y los bolsheviques durante el periodo de la reacción stolypiniana. Los bolsheviques pasan a formar un partido marxista independiente (1908-1912)
    V. El Partido Bolshevique durante los años de auge del movimiento obrero, que precedieron a la primera
    guerra imperialista (1912-1914)
    VI. El Partido Bolshevique durante el periodo de la guerra imperialista. La segunda Revolución en Rusia (1914-marzo de 1917)
    VII. El Partido Bolshevique durante el periodo de preparación y realización de la
    Revolución Socialista de Octubre (Abril 1917-1918)
    VIII. El Partido Bolshevique durante el periodo de la intervención militar extranjera y de la guerra civil (1918-1920)
    IX. El Partido Bolshevique durante el periodo de transición a la labor pacífica de restauración de la
    economía nacional (1921-1925)
    X. El Partido Bolshevique en la lucha por la industrialización socialista del país (1926-1929)
    XI. El Partido Bolshevique en la lucha por la colectivización de la agricultura (1939-1934)
    XII. El Partido Bolshevique en la lucha por el coronamiento de la edificación de la sociedad socialista e implantación de la nueva constitución (1935-1937)


    http://www.marxists.org/espanol/tematica/histsov/pcr-b/


    Última edición por NG el Miér Ago 21, 2013 1:21 pm, editado 2 veces

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    Re: Historia del Partido Comunista (Bolchevique) de la U.R.S.S. (Versión castellana de Ediciones de Lenguas Extranjeras Moscú, 1939)

    Mensaje por komsomol97 el Miér Feb 15, 2012 1:05 pm

    Es interesante saber como una de las más grandes ideologías pudo llevar a un país sumido en la ruina a la gloria :cccp:2

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    Re: Historia del Partido Comunista (Bolchevique) de la U.R.S.S. (Versión castellana de Ediciones de Lenguas Extranjeras Moscú, 1939)

    Mensaje por thisisparto el Miér Feb 15, 2012 1:06 pm

    Y tanto.. me lo bajo y empiezo a leer ahora mismo Smile

    NG
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    Re: Historia del Partido Comunista (Bolchevique) de la U.R.S.S. (Versión castellana de Ediciones de Lenguas Extranjeras Moscú, 1939)

    Mensaje por NG el Vie Nov 09, 2012 11:19 am

    He estado volviendo a leer este libro y tiene alguns partes indispensables para comprender la importancia de Lenin y sus aportes para el marxismo, encima en momentos críticos como fue la lucha contra el movimiento populista, primero, y el reformista/menchevique después con tanta eficacia...

    3. Discrepancias tácticas entre los bolsheviques y los mensheviques.

    - El III Congreso del Partido. - El libro de Lenin "Las dos tácticas de la socialdemocracia en la revolución democrática". - Fundamentos tácticos del Partido Marxista.

    La revolución puso en movimiento a todas las clases de la sociedad. El viraje provocado por la revolución en la vida política del país, las hizo salir de sus viejas posiciones estancadas y las obligó a reagruparse con arreglo a la nueva situación. Cada clase, cada partido, esforzábase en trazar su táctica, su línea de conducta, su relación con las demás clases y con el gobierno. Hasta el gobierno zarista se vio obligado a elaborar, cosa insólita en él, una nueva táctica, consistente en prometer la convocatoria de una "Asamblea representativa", la Duma buliguiniana.

    También el Partido socialdemócrata se vio en la necesidad de trazar su línea táctica. Así lo exigía la marcha ascendente de la revolución. Así lo exigían también los problemas prácticos impostergables que se planteaban ante el proletariado: organización de la insurrección armada, derrocamiento del gobierno zarista, instauración de un gobierno provisional revolucionario, participación de la socialdemocracia en este gobierno, relaciones con los campesinos y con la burguesía liberal, etc. Era necesario trazar la táctica marxista de la socialdemocracia, una táctica única y bien meditada.

    Pero, gracias al oportunismo y a la labor escisionista de los mensheviques, la socialdemocracia rusa hallábase, en aquellos momentos, escindida en dos fracciones. Aun no podía considerarse la escisión consumada, pero, aunque formalmente estas dos fracciones no fuesen todavía dos partidos distintos, de hecho se parecían mucho a dos partidos, cada cual con sus propios organismos centrales y sus propios órganos en la prensa.

    Contribuía a ahondar la escisión el hecho de que a las viejas discrepancias de los mensheviques con la mayoría del Partido en materia de organización vinieron a sumarse otras discrepancias nuevas, que afectaban a los problemas tácticos.

    La falta de un Partido unido traducíase en la falta de unidad en cuanto a su táctica.

    Cabía resolver la situación convocando inmediatamente el III Congreso ordinario del Partido, para establecer en él una táctica única, obligando a la minoría a aplicar honradamente los acuerdos del Congreso y a someterse a las decisiones de la mayoría. Esta solución fue, en efecto, la que propusieron los bolsheviques a los mensheviques. Pero éstos no querían ni oír hablar del Congreso. En vista de esto y considerando como un crimen el seguir teniendo al Partido sin una táctica sancionada por su órgano supremo y obligatoria para todos sus afiliados, los bolsheviques decidieron tomar en sus manos la iniciativa de convocar el III Congreso.

    Fueron invitados a enviar a él sus delegados todas las organizaciones del Partido, tanto las bolsheviques como las mensheviques. Pero los mensheviques se negaron a participar en el Congreso y decidieron convocar otro por su cuenta. No lo llamaron congreso, sino conferencia, por el reducido número de delegados que a él acudieron, pero fue en realidad un congreso, el congreso del partido menshevique, cuyos acuerdos se consideraban obligatorios para todos los mensheviques.

    En abril de 1905, se reunió en Londres el III Congreso del Partido Socialdemócrata de Rusia. Asistieron a él 24 delegados, en nombre de 20 Comités bolsheviques. Hallábanse representadas en él todas las grandes organizaciones del Partido.

    El Congreso condenó a los mensheviques, considerándolos como "una parte que se había separado del Partido", y pasó a los problemas del orden del día, que versaban sobre la táctica del Partido.

    Al mismo tiempo se reunía en Ginebra la conferencia de los mensheviques.

    "Dos congresos, dos partidos", tales eran los términos en que Lenin enjuiciaba la situación.

    Tanto el congreso como la conferencia examinaron, en el fondo, los mismo problemas tácticos, pero los acuerdos que recayeron sobre estos problemas fueron diametralmente opuestos. Las dos distintas series de resoluciones votadas en el congreso y en la conferencia ponían al descubierto, en toda su profundidad, las discrepancias tácticas existentes entre el III Congreso del Partido y la Conferencia menshevique, entre los bolsheviques y los mensheviques.

    He aquí los puntos fundamentales de estas discrepancias.

    Línea táctica del III Congreso del Partido. El Congreso entendía que, a pesar del carácter democráticoburgués de la revolución que se estaba desarrollando y a pesar de que ésta no podía, en aquellos momentos, salirse del marco de las medidas compatibles con el capitalismo, su triunfo total interesaba de un modo primordial al proletariado, pues el triunfo de esta revolución le daría la posibilidad de organizarse, de educarse políticamente, de adquirir experiencia y hábitos de dirección política de las masas trabajadoras, y de pasar de la revolución burguesa a la revolución socialista.

    La táctica del proletariado, encaminada al triunfo total de la revolución democráticoburguesa, sólo podía ser apoyada por los campesinos, ya que éstos no conseguirían desembarazarse de los terratenientes y obtener sus tierras más que con el triunfo completo de la revolución. Los campesinos eran, pues, los aliados naturales del proletariado.

    La burguesía liberal no estaba interesada en el triunfo completo de esta revolución, ya que necesitaba del Poder zarista como látigo contra los obreros y los campesinos, a los que temía más que a nada, por lo cual se esforzaría en mantener el zarismo, aunque restringiendo un poco sus prerrogativas. Por tanto, la burguesía liberal procuraría poner fin al asunto mediante un acuerdo con el zar, sobre la base de una monarquía constitucional.

    La revolución sólo podrá triunfar si se pone a la cabeza de ella el proletariado; si éste, como jefe de la revolución, sabe asegurar su alianza con los campesinos; si se aísla a la burguesía liberal; si la socialdemocracia toma parte activa en la organización de la insurrección popular contra el zarismo; si, como resultado de una insurrección triunfante, se instaura un gobierno provisional revolucionario, capaz de extirpar las raíces de la contrarrevolución y de convocar una Asamblea Constituyente de todo el pueblo, y si la socialdemocracia no rehusa, en condiciones propicias, participar en este gobierno provisional revolucionario para llevar a su término la revolución.


    Línea táctica de la conferencia menshevique. Puesto que se trata de una revolución burguesa, sólo puede tener como jefe a la burguesía liberal. A ella y no a los campesinos es a quien tiene que acercarse el proletariado. Para esto, lo más importante es no asustar a la burguesía liberal con actitudes revolucionarias y no darle pretexto para volver la espalda a la revolución, la cual se quebrantará, si la burguesía liberal se desvía de ella.

    Es posible que la insurrección triunfe, pero la socialdemocracia, después del triunfo de la insurrección, deberá quedarse al margen para no atemorizar a la burguesía liberal. Es posible que, como resultado de la insurrección, se instaure un gobierno provisional revolucionario, pero la socialdemocracia no deberá participar en él en modo alguno, ya que este gobierno no será, por su carácter, un gobierno socialista, y, sobre todo, porque la participación en él de la socialdemocracia y su actitud revolucionaria podrían asustar a la burguesía liberal y socavar con ello la revolución.

    Desde el punto de vista de las perspectivas de la revolución, sería mejor convocar cualquier asamblea representativa, un "Zemski Sobor" o una Duma de Estado, a la que se podría someter a la presión de la clase obrera desde afuera para convertirla en una Asamblea Constituyente o empujarla a convocar ésta.

    El proletariado tiene sus intereses propios y peculiares, intereses puramente obreros, de los cuales debe preocuparse, sin intentar erigirse en jefe de la revolución burguesa, que es una revolución política general y que afecta, por tanto, a todas las clases y no al proletariado solamente.


    Tales eran, en breves palabras, las dos tácticas de las dos fracciones del Partido Obrero Social Demócrata de Rusia.

    En su histórico libro titulado "Las dos tácticas de la socialdemocracia en la revolución democrática", Lenin hace la crítica clásica de la táctica menshevique y fundamenta de un modo genial la táctica bolshevique.

    Este libro apareció en julio de 1905, o sea a los dos meses del III Congreso del Partido. A juzgar por el título de la obra, podría creerse que Lenin sólo examina en ella los problemas tácticos del periodo de la revolución democráticoburguesa, y que su crítica se refiere únicamente a los mensheviques rusos. Pero, en realidad, al criticar la táctica de los mensheviques, pone también al desnudo la táctica del oportunismo internacional y al fundamentar la táctica marxista en el periodo de la revolución burguesa y trazar las diferencias entre ésta y la revolución socialista, formula también los fundamentos de la táctica del marxismo en el periodo de transición de la revolución burguesa a la revolución socialista.

    He aquí las tesis tácticas fundamentales desarrolladas por Lenin en su obra "Las dos tácticas de la socialdemocracia en la revolución democrática".

    1) La tesis táctica fundamental que informa la obra de Lenin es la idea de que el proletariado puede y debe ser el jefe de la revolución democráticoburguesa, el dirigente de la revolución democráticoburguesa en Rusia.

    Lenin reconocía el carácter burgués de esta revolución, puesto que, según él señalaba, "no estaba en condiciones de salirse inmediatamente del marco de una transformación puramente democrática". Pero entendía que no era un movimiento de arriba, sino una revolución popular, que ponía el movimiento a todo el pueblo, a toda la clase obrera y a todos los campesinos. Por eso, reputaba como una traición a los intereses del proletariado los intentos de los mensheviques de rebajar la importancia de la revolución burguesa para la clase obrera, de menoscabar el papel del proletariado en ella y descartar de ella a las fuerzas proletarias.

    "El marxismo -escribía Lenin- no enseña al proletariado a quedarse al margen de la revolución burguesa, a no participar en ella, a entregar su dirección a la burguesía, sino que enseña, por el contrario, que debe participar del modo más enérgico y más decidido en la lucha por el democratismo proletario consecuente, en la lucha por llevar a término la revolución" (Lenin, t. VIII, pág. 58, ed. rusa).
    "No debemos olvidar -escribía Lenin más adelante- que en estos momentos no hay ni puede haber otro medio de acercarse al socialismo que la libertad política completa, la República democrática" (Obra citada, pág. 104).

    Lenin preveía dos posibles desenlaces para la revolución:

    a) O la revolución terminaba con el triunfo completo sobre el zarismo, con el derrocamiento de éste y la instauración de la República democrática, o

    b) si la revolución no era lo bastante fuerte, podía terminar con un arreglo entre el zar y la burguesía a costa del pueblo, con cualquier Constitución menguada, o mejor dicho, con cualquier caricatura constitucional.

    El proletariado hallábase interesado en que la solución fuese la mejor, a saber: la del triunfo decisivo sobre el zarismo. Pero, para que esta solución fuese posible, era necesario que el proletariado supiese convertirse en jefe, en dirigente de la revolución.

    "El desenlace de la revolución -escribía Lenin- depende del papel que desempeñe en ella la clase obrera: de que se limite a ser un mero auxiliar de la burguesía, aunque sea un auxiliar poderoso por la intensidad de su empuje contra la autocracia, pero políticamente impotente, o de que asuma el papel de dirigente de la revolución popular" (Obra citada, pág. 32).

    Lenin entendía que el proletariado contaba con todas las posiblidades necesarias para dejar de ser auxiliar de la burguesía y convertirse en dirigente de la revolución democráticoburguesa. Estas posibilidades se cifraban, según Lenin, en lo siguiente:

    En primer lugar, "el proletariado, siendo, como es por su situación, la clase más avanzada y la única consecuentemente revolucionaria, está llamado por ello a desempeñar el papel dirigente en el movimiento general democrático revolucionario de Rusia" (Lenin, t. VIII, pág. 75, ed. rusa).

    En segundo lugar, el proletariado tiene su propio partido político, independiente de la burguesía, que le permite fundirse "en una fuerza política unida e independiente" (Obra citada, pág. 75).

    En tercer lugar, el proletariado se halla más interesado en el triunfo decisivo de la revolución que la burguesía, ya que "en cierto sentido, la revolución burguesa es más beneficiosa para el proletariado que para la burguesía" (Obra citada, pág. 57).

    "A la burguesía -escribía Lenin- le conviene apoyarse en algunas de la supervivencias del viejo régimen contra el proletariado; por ejemplo, en la monarquía, en el ejército permanente, etc. A la burguesía le conviene que la revolución burguesa no barra demasiado resueltamente todas las supervivencias del viejo régimen, sino que deje en pie algunas de ellas; es decir, que esta revolución no sea del todo consecuente, no se lleve hasta el final, no sea decidida e implacable... A la burguesía le conviene más que los cambios necesarios en un sentido democráticoburgués se establezcan lentamente, gradualmente, prudentemente, de un modo cauto, por medio de reformas y no por la vía de la revolución...; que estos cambios desarrollen lo menos posible la independencia, la iniciativa y la energía revolucionarias del pueblo sencillo, es decir, de los campesinos y principalmente de los obreros, pues de otro modo a estos últimos les será tanto más fácil "cambiar de un hombro a otro el fusil", como dicen los franceses, es decir, dirigir contra la propia burguesía el arma que pone en sus manos la revolución burguesa, la libertad que ésta les da, las instituciones democráticas que brotan en el terreno limpio de feudalismo. Por el contrario, a la clase obrera le conviene más que los cambios necesarios en un sentido democráticoburgués se introduzcan no por medio de reformas, sino por la vía revolucionaria, pues el camino reformista es el camino de las dilaciones, de los aplazamientos, de la agonía dolorosa y lenta de los miembros podridos del organismo popular, y los que más y primordialmente sufren con este proceso de agonía lenta, son el proletariado y los campesinos. El camino revolucionario, en cambio, es el camino que consiste en la operación más rápida y menos dolorosa para el proletariado, en la eliminación directa de los miembros podridos, el camino de mínimas concesiones y cautelas con respecto a la monarquía y a sus instituciones repelentes, ignominiosas y podridas, que envenenan la atmósfera con su descomposición" (Obra citada, págs. 57-58).

    "Precisamente por eso -continúa Lenin- el proletariado lucha en vanguardia por la República, rechazando con desprecio los consejos necios e indignos de él de quienes le dicen que tenga cuidado de no asustar a la burguesía" (Obra citada, pág. 94).

    Para que la posibilidad de que el proletariado dirija la revolución se convierta en realidad, para que el proletariado se erija de hecho en jefe, en dirigente de la revolución burguesa, tienen que darse, por lo menos, según Lenin, dos condiciones.

    En primer lugar, es necesario que el proletariado cuente con un aliado que se halle interesado en el triunfo decisivo sobre el zarismo y que esté dispuesto a colocarse bajo la dirección del proletariado. Esta exigencia va implícita en la propia idea de dirección, pues el dirigente deja de serlo cuando no tiene a quien dirigir y el jefe, cuando no tiene a quien mandar. Este aliado, según Lenin, eran los campesinos.

    En segundo lugar, es necesario que la clase, que se halla en pugna con el proletariado por dirigir la revolución, por erigirse en su único dirigente, sea eliminada de la liza de la dirección y aislada. También esto va implícito en la misma idea de dirección, que excluye la posibilidad de admitir dos dirigentes de la revolución. Esta clase era, según Lenin, la burguesía liberal.

    "Sólo el proletariado -escribía Lenin- puede ser un luchador consecuente por el democratismo. Pero, sólo pude luchar victoriosamente por el democratismo a condición de que las masas campesinas se unan a su lucha revolucionaria" (Obra citada, pág. 65).

    Y más adelante:

    "Entre los campesinos hay, al lado de los elementos pequeñoburgueses, una masa de elementos semiproletarios. Esto les hace ser también inestables, obligando al proletariado a fundirse en un Partido rigurosamente de clase. Pero la instabilidad de los campesinos es radicalmente distinta de la inestabilidad de la burguesía; pues en este momento concreto los campesinos se hallan menos interesados en que se mantenga indemne la propiedad privada que en arrebatar a los terratenientes sus tierras, que son una de las principales formas de aquella propiedad. Sin convertirse por ello en socialistas ni dejar de ser pequeños burgueses, los campesinos son susceptibles de actuar como los más perfectos y radicales defensores de la revolución democrática. Los campesinos procederán inevitablemente así, siempre y cuando la marcha de los acontecimientos revolucionarios que iluminan su camino no se quiebre demasiado pronto por la traición de la burguesía y la derrota del proletariado. Los campesinos se convertirán inevitablemente, bajo dicha condición, en un baluarte de la revolución y de la República; ya que sólo una revolución plenamente victoriosa puede darle al campesino todo en materia de reforma agraria, todo cuanto el campesino quiere, con lo que sueña y lo que realmente necesita" (Obra citada, págs. 94-95).

    Analizando las objeciones de los mensheviques, quienes afirmaban que semejante táctica, la trazada por los bolsheviques, "obligará a las clases burguesas a volver la espalda a la revolución, con lo cual reducirá el alcance de ésta", y caracterizándolas como "una táctica de traición a la revolución", como "la táctica de convertir al proletariado en un lamentable apéndice de las clases burguesas", Lenin escribía:

    "Quien comprenda verdaderamente cuál es el papel de los campesinos en la revolución rusa victoriosa, será incapaz de decir que el alcance de la revolución se reduce si la burguesía le vuelve la espalda, pues, en realidad, la revolución rusa no comenzará a adquirir su verdadero alcance, no comenzará a adquirir la mayor envergadura revolucionaria posible en la época de la revolución democráticoburguesa, hasta que la burguesía no le vuelva la espalda y el elemento revolucionario activo no sea la masa campesina, en unión del proletariado. Para ser llevada consecuentemente a su término, nuestra revolución democrática debe apoyarse en fuerzas capaces de contrarrestar la inevitable inconsecuencia de la burguesía, es decir, capaces precisamente de "obligarla a volver la espalda" (Obra citada, págs. 95-96).

    Tal es la tesis táctica fundamental sobre el proletariado como jefe de la revolución burguesa, la tesis táctica fundamental sobre la hegemonía (papel dirigente) del proletariado en la revolución burguesa, desarrollada por Lenin en su obra "Las dos tácticas de la socialdemocracia en la revolución democrática".

    Con ello, el partido marxista se situaba en un punto de vista nuevo ante los problemas de la táctica en la revolución democráticoburguesa, punto de vista que se distinguía profundamente de las posiciones tácticas que hasta entonces figuraban en el arsenal marxista. Anteriormente, el problema se reducía a que, en las revoluciones burguesas, por ejemplo, en las de los países occidentales, el papel dirigente quedase en manos de la burguesía, viéndose el proletariado reducido, de mejor o de peor grado, al papel de auxiliar suyo, y los campesinos convertidos en reserva de la burguesía. Los marxistas consideraban esta combinación como algo más a menos inevitable, haciendo en el acto la reserva de que el proletariado debía defender, en este trance, todo lo posible, sus reivindicaciones inmediatas de clase y tener su partido político propio. Ahora, dentro de la nueva situación histórica, el problema se planteaba, con arreglo al punto de vista de Lenin, de un modo nuevo: el proletariado pasaba a ser la fuerza dirigente de la revolución burguesa, la burguesía era desplazada de la dirección del movimiento revolucionario, y los campesinos se convertían en la reserva del proletariado.

    La creencia de que Plejanov "era también partidario" de la hegemonía del proletariado responde a un equívoco. Plejanov coqueteaba con la idea de la hegemonía del proletariado, y aunque es cierto que la reconocía de palabra, de hecho era contrario a la esencia de esta idea. La hegemonía del proletariado implica el papel dirigente de éste en la revolución burguesa, con una política de alianza entre el proletariado y los campesinos y una política deaislamiento de la burguesía liberal, siendo así que Plejanov era, como sabemos, contrario a esta política de aislamiento de la burguesía liberal, partidario de una política de acuerdo con esta burguesía y contrario a la política de alianza entre el proletariado y los campesinos. En realidad, el punto de vista táctico de Plejanov era el punto de vista menshevique, que consistía en negar la hegemonía del proletariado.

    2) Lenin consideraba como el medio más importante para derrocar el zarismo y conquistar la República democrática, la insurrección armada victoriosa del pueblo. Entendía, al contrario de los mensheviques, que "el movimiento revolucionario democrático general planteaba ya la necesidad de la insurrección armada", que "la organización del proletariado para la insurrección" ya "estaba a la orden del día, como una de las tareas esenciales, fundamentales y necesarias del Partido", que era necesario "tomar las medidas más enérgicas para armar el proletariado y asegurarle la posibilidad de tomar en sus manos la dirección inmediata de la insurrección" (Lenin, t. VIII, pág. 75, ed. rusa).

    Para llevar a las masas a la insurrección y hacer ésta extensiva a todo el pueblo, Lenin consideraba necesario lanzar a las masas las consignas, los llamamientos adecuados para desplegar su iniciativa revolucionaria, para organizarlas con vistas a la insurrección y desorganizar el aparato del Poder del zarismo. Estas consignas eran, según él, los acuerdos tácticos del III Congreso del Partido, a cuya defensa se consagraba su obra "Las dos tácticas de la socialdemocracia en la revolución democrática".

    He aquí cuáles eran estas consignas:

    a) Empleo de las "huelgas políticas de masas, que pueden tener gran importancia en el comienzo y en el mismo transcurso de la insurrección" (Obra citada, pág. 75).

    b) "Implantación inmediata, por la vía revolucionaria, de la jornada de 8 horas y de otras reivindicaciones inmediatas de la clase obrera" (Obra citada, pág. 88).

    c) "Organización inmediata de Comités campesinos revolucionarios para implantar", por vía revolucionaria, "todos los cambios democráticos", hasta llegar a la confiscación de las tierras de los terratenientes (Obra citada, pág. 88).

    d) Armamento del proletariado.


    Dos puntos interesa especialmente destacar aquí:

    En primer lugar, la táctica de la implantación revolucionaria de la jornada de 8 horas en la ciudad y de los cambios democráticos en el campo; es decir, su implantación sin contar con las autoridades, sin contar con la ley, prescindiendo de las autoridades y de la legalidad, destrozando las leyes vigentes e instaurando un orden nuevo por la propia fuerza de las masas, por su propia voluntad. Era éste un nuevo medio táctico cuya aplicación paralizaba el aparato de Poder del zarismo y desataba la actividad y la iniciativa creadora de las masas. Sobre la base de esta táctica surgieron los comités revolucionarios de huelga en la ciudad y los comités revolucionarios de campesinos en el campo, que habían de convertirse más tarde en los Soviets de diputados obreros y en los Soviets de diputados campesinos, respectivamente.

    En segundo lugar, el empleo de las huelgas políticas de masas, el empleo de las huelgas políticas generales, que más tarde, en el transcurso de la revolución, habían de desempeñar un papel de primer orden para la movilización revolucionaria de las masas. Era ésta un arma nueva e importantísima en manos del proletariado, arma desconocida hasta entonces en la actuación de los partidos marxistas y que había de adquirir más tarde carta de naturaleza.

    Lenin entendía que, como resultado de la insurrección victoriosa del pueblo, el gobierno zarista habría de ser sustituido por un gobierno provisional revolucionario. La misión de este gobierno provisional revolucionario consistiría en afianzar las conquistas de la revolución, en aplastar la resistencia de la contrarrevolución y en realizar el programa mínimo del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia. Lenin entendía que sin esto era imposible conseguir un triunfo decisivo sobre el zarismo. Y, para cumplir con esta misión y lograr un triunfo decisivo sobre el zarismo, el gobierno provisional revolucionario debía ser, no un gobierno como otro cualquiera, sino el gobierno de la dictadura de las clases victoriosas, de los obreros y los campesinos, la dictadura revolucionaria del proletariado y de los campesinos. Remitiéndose a la conocida tesis de Marx, según la cual "la estructura provisional de todo Estado después de la revolución exige la dictadura, y una dictadura enérgica", Lenin llegaba a la conclusión de que, si se quería asegurar el triunfo decisivo sobre el zarismo, el gobierno provisional revolucionario no podía ser más que la dictadura del proletariado y de los campesinos.

    El triunfo decisivo de la revolución sobre el zarismo -escribía Lenin- es la dictadura revolucionario-democrática del proletariado y de los campesinos... Este triunfo será, precisamente, una dictadura; es decir, deberá apoyarse inevitablemente en la fuerza de las armas, en las masas armadas, en la insurrección, y no en estas o en las otras instituciones creadas "por la vía legal", "por la vía pacífica". Sólo puede ser una dictadura, porque la implantación de los cambios inmediatos y absolutamente necesarios para el proletariado y los campesinos provocará una resistencia desesperada por parte de los terratenientes, de la gran burguesía y del zarismo. Sin dictadura será imposible aplastar esta resistencia, rechazar los intentos contrarrevolucionarios. Pero no será, naturalmente, una dictadura socialista, sino una dictadura democrática. Esta dictadura no podrá tocar (sin pasar por toda una serie de grados intermedios de desarrollo revolucionario) las bases del capitalismo. Podrá, en el mejor de los casos, introducir cambios radicales en la distribución de la propiedad de la tierra a favor de los campesinos, implantar un democratismo consecuente y completo, hasta llegar a la República, desarraigar no sólo de las costumbres campesinas, sino también de los hábitos fabriles, todos los rasgos asiáticos y serviles, iniciar un mejoramiento serio en la situación de los obreros y elevar su nivel de vida, y finalmente -lo último en el orden, pero no en importancia- prender la hoguera revolucionaria en Europa. Semejante triunfo no convertirá aún, ni mucho menos, nuestra revolución burguesa en socialista; la revolución democrática no se saldrá inmediatamente del marco de las relaciones económico-sociales burguesas, pero, no obstante esto, tendrá una importancia gigantesca para el desarrollo futuro de Rusia y del mundo entero. Nada elevará a tal altura la energía revolucionaria del proletariado mundial, nada acortará tan considerablemente el camino que conduce a su victoria total, como este triunfo decisivo de la revolución que se ha iniciado ya en Rusia" (Obra citada, págs. 62-63).

    En lo tocante a la actitud de la socialdemocracia ante el gobierno provisional revolucionario y a la posibilidad de que aquella participase en él, Lenin defendía íntegramente el correspondiente acuerdo del III Congreso del Partido, que decía así:

    "Con arreglo a la correlación de fuerzas y a otros factores que no es posible fijar con precisión de antemano, es admisible la participación de representantes de nuestro Partido en el gobierno provisional revolucionario, con el fin de luchar implacablemente frente a todos los intentos contrarrevolucionarios y defender los intereses propios y peculiares de la clase obrera; condición necesaria para esta participación es el control riguroso del Partido sobre sus representantes y el mantenimiento inquebrantable de la independencia de la socialdemocracia, que aspira a la revolución socialista completa y es, por tanto, irreconciliablemente enemiga de todos los partidos burgueses; independientemente de que sea o no posible la participación de la socialdemocracia en el gobierno provisional revolucionario, se debe propagar entre las más extensas capas del proletariado la idea de que es necesario que el proletariado armado, dirigido por la socialdemocracia, presione constantemente al gobierno provisional, con el fin de mantener, consolidar y extender las conquistas de la revolución" (Obra citada, pág. 37).

    A las objeciones de los mensheviques de que el gobierno provisional sería, a pesar de todo, un gobierno burgués y de que no era posible admitir la participación de los socialdemócratas en semejante gobierno, a menos que se quisiese cometer el mismo error que había cometido el socialista francés Millerand al entrar a formar parte del gobierno de la burguesía francesa, Lenin contestaba, haciendo ver que los mensheviques confundían dos cosasdistintas y revelaban su incapacidad para abordar el problema como marxistas: en Francia, se trataba de la participación de los socialistas en un gobierno burgués reaccionario y en una época en que no existía una situación revolucionaria dentro del país, lo cual obligaba a los socialistas a no participar en aquel gobierno; en cambio, en Rusia, tratábase de la participación de los socialistas en un gobierno burgués revolucionario, que luchaba por el triunfo de la revolución, en un momento en que ésta se hallaba en su apogeo, circunstancia que hacía admisible, y, bajo condiciones propias, obligada la participación de los socialdemócratas en él, para dar la batalla a la contrarrevolución, no sólo "desde abajo" y desde afuera, sino también "desde arriba" y desde dentro del gobierno.

    3) Al luchar por el triunfo de la revolución burguesa y por la conquista de la República democrática, Lenin no pensaba, ni mucho menos, detenerse en la etapa democrática y reducir el alcance del movimiento revolucionario a la consecución de los objetivos democráticoburgueses. Por el contrario, entendía que, inmediatamente después de conseguidos los objetivos democráticos, habría de comenzar la lucha del proletariado y de las demás masas explotadas por la revolución socialista. Lenin sabía esto y consideraba deber de la socialdemocracia tomar todas las medidas encaminadas a que la revolución democráticoburguesa comenzara a transformarse en revolución socialista. Si Lenin reputaba necesaria la dictadura del proletariado y de los campesinos, no era para poner fin a la revolución después de coronada la victoria sobre el zarismo, sino para prolongar todo lo posible el estado de revolución, para destruir íntegramente los vestigios de la contrarrevolución, para hacer que la llama de la revolución prendiese en Europa y, después de lograr que, durante este tiempo, el proletariado se educase políticamente y se organizase en un gran ejército, comenzar a pasar directamente hacia la revolución socialista.

    Refiriéndose al alcance de la revolución burguesa y al carácter que el partido marxista debe darle, Lenin escribía:

    "El proletariado debe llevar a término la revolución democrática, atrayéndose a la masa de los campesinos, para aplastar por la fuerza la resistencia de la autocracia y paralizar la inestabilidad de la burguesía. El proletariado debe consumar la revolución socialista, atrayéndose a la masa de los elementos semiproletarios de la población, para destrozar por la fuerza la resistencia de la burguesía y paralizar la inestabilidad de los campesinos y de la pequeña burguesía. Tales son las tareas del proletariado, que los neo-iskristas (es decir, los mensheviques. N. de la R.) se representan de un modo tan mezquino en todos sus razonamientos y acuerdos sobre el alcance de la revolución" (Lenin, t. VIII, pág. 96, ed. rusa).

    Y más adelante:

    "¡A la cabeza de todo el pueblo, y en particular de los campesinos, por la libertad total, por la revolución democrática consecuente, por la República! ¡A la cabeza de todos los trabajadores y explotados por el socialismo! Tal debe ser, en la práctica, la política del proletariado revolucionario; esta es la consigna de clase que debe informar y determinar la solución de todos los problemas tácticos, de todos los pasos prácticos del Partido obrero durante la revolución" (Obra citada, página 105).

    Para que no quedase ninguna duda, dos meses después de aparecer su libro "Las dos tácticas", en su artículo titulado "La actitud de la socialdemocracia ante el movimiento campesino", Lenin exponía:

    "De la revolución democrática comenzaremos a pasar inmediatamente, en la medida de nuestras fuerzas, de las fuerzas del proletariado consciente y organizado, a la revolución socialista. Nosotros somos partidarios de la revolución ininterrumpida. No nos quedaremos a mitad de camino" (Obra citada, pág. 186).

    Era éste un nuevo punto de vista ante el problema de las relaciones entre la revolución burguesa y la revolución socialista, una nueva teoría de la reagrupación de fuerzas en torno el proletariado, al terminar la revolución burguesa, para pasar directamente a la revolución socialista; la teoría de la transformación de la revolución democráticoburguesa en revolución socialista.

    Al trazar este nuevo punto de vista, Lenin se apoyaba, en primer lugar, en la conocida tesis de Marx sobre la revolución ininterrumpida, tesis incluída en la "Circular de la Liga de los Comunistas", redactada a fines de la década del 40 del siglo pasado, y en segundo lugar en la conocida idea de Marx sobre la necesidad de combinar el movimiento revolucionario campesino con la revolución proletaria, expresada en una carta dirigida a Engels en 1856, en la que se dice: "Todo el problema, en Alemania, dependerá de la posibilidad de respaldar la revolución proletaria con una especie de segunda edición de la guerra campesina".
    Estas ideas geniales de Marx no habían sido desarrolladas más tarde por Marx y Engels, y los teóricos de la Segunda Internacional tomaron todas las medidas para sepultarlas y enterrarlas en el olvido. A Lenin le tocó en suerte la tarea de sacar de nuevo a la luz estas tesis olvidadas de Marx y de restaurarlas en toda su plenitud. Pero en su obra de restauración de estas tesis no se limitó, ni podía limitarse, pura y simplemente, a repetirlas, sino que las desarrolló y las elaboró en una teoría armónica de la revolución socialista, añadiendo, como aspecto obligado de esta, un nuevo factor: el de la alianza del proletariado y de los elementos semiproletarios de la ciudad y del campo, como condición para el triunfo de la revolución proletaria.

    Este punto de vista hizo añicos las posiciones tácticas de la socialdemocracia de los países occidentales, que partía del supuesto de que después de la revolución burguesa las masas campesinas, sin excluir a las masas pobres del campo, se apartarían necesariamente de la revolución, por lo cual la revolución burguesa iría, forzosamente, seguida de un largo periodo de tregua, de un largo periodo "pacífico", que duraría de 50 a 100 años o más y durante el cual el proletariado sería explotado "pacíficamente" y la burguesía se enriquecería "legítimamente" hasta que llegase el momento de la nueva revolución, de la revolución socialista.

    Era ésta una nueva teoría de la revolución socialista realizada, no por el proletariado aislado contra toda la burguesía, sino por el proletariado-dirigente, aliado a los elementos semiproletarios de la población, representados por los millones de hombres de las "masas trabajadoras y explotadas".

    Según esta teoría, la hegemonía del proletariado en la revolución burguesa, mediante la alianza del proletariado y de los campesinos, debía convertirse gradualmente en la hegemonía del proletariado en la revolución socialista,mediante la alianza del proletariado y de las demás masas trabajadoras y explotadas, y la dictadura democrática del proletariado y de los campesinos prepararía el terreno para la dictadura socialista del proletariado.

    Este punto de vista echó por tierra la teoría en boga de los socialdemócratas europeos occidentales, que negaban las posibilidades revolucionarias de las masas semiproletarias de la ciudad y del campo y partían del supuesto de que "fuera de la burguesía y el proletariado, no vemos otras fuerzas sociales en las que puedan apoyarse, en nuestro país, las combinaciones oposicionistas y revolucionarias" (Palabras de Plejanov, típicas de los socialdemócratas de la Europa occidental).

    Los socialdemócratas de la Europa occidental entendían que en la revolución socialista el proletariado estaría solo contra toda la burguesía, sin aliados, frente a todas las clases y capas no proletarias. No querían tener en cuenta el hecho de que el capital no explota solamente a los proletarios, sino que explota también a millones de hombres de las capas semiproletarias de la ciudad y del campo, asfixiadas por el capitalismo y susceptibles de convertirse en aliados del proletariado en su lucha por emancipar a la sociedad del yugo capitalista. Por eso, los socialdemócratas europeos occidentales opinaban que en Europa no habían madurado aún las condiciones para la revolución socialista y que estas condiciones sólo podían considerarse maduras cuando el proletariado representase la mayoría dentro de la nación, la mayoría dentro de la sociedad, como resultado del ulterior desarrollo económico de ésta.

    Este punto de vista podrido y antiproletario de los socialdemócratas de la Europa occidental era el que la teoría de la revolución socialista preconizada por Lenin venía a echar por tierra.

    En la teoría de Lenin no se llegaba aún directamente a la conclusión de que era posible el triunfo del socialismo en un solo país por separado. Pero se contenían ya en ella todos o casi todos los elementos fundamentales necesarios para llegar, más tarde o más temprano, a dicha conclusión.

    Como es sabido, Lenin llegó a esta conclusión en 1915, es decir, diez años más tarde.

    Tales son las tesis fundamentales sobre táctica, desarrolladas por Lenin, en su histórica obra "Las dos tácticas de la socialdemocracia en la revolución democrática".

    La importancia histórica de este libro consiste, ante todo, en que vino a destruir ideológicamente el punto de vista táctico pequeñoburgués de los mensheviques, pertrechando a la clase obrera de Rusia con las armas necesarias para el desarrollo futuro de la revolución democráticoburguesa, para la nueva acometida contra el zarismo, y dando a los socialdemócratas rusos una perspectiva clara sobre la transformación necesaria de la revolución burguesa en la revolución socialista.

    Pero la importancia de la obra de Lenin no se reduce a esto. Su valor inapreciable reside en haber enriquecido el marxismo con una nueva teoría de la revolución y en haber echado los cimientos de la táctica revolucionaria del Partido bolshevique, gracias a la cual pudo el proletariado de nuestro país, en 1917, triunfar sobre el capitalismo.


    pedrocasca
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    Re: Historia del Partido Comunista (Bolchevique) de la U.R.S.S. (Versión castellana de Ediciones de Lenguas Extranjeras Moscú, 1939)

    Mensaje por pedrocasca el Vie Nov 09, 2012 12:23 pm

    Otro link de lectura y descarga de este libro: (edición de 1939 - 277 páginas en muy buen formato pdf)

    http://www.hist-socialismo.com/docs/Historiadelpcus1939.pdf



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    STALIN - HISTORIA DEL PARTIDO COMUNISTA (BOLCHEVIQUE) DE LA U.R.S.S.

    Mensaje por extremanecesidad el Lun Jul 29, 2013 4:05 pm

    Hola camaradas, buscando por la página http://www.marxists.org/ me he encontrado con este libro http://www.marxists.org/espanol/tematica/histsov/pcr-b/index.htm y estaba en las obras de Stalin.
    ¿Alguien sabe si es de verdad obra de Stalin? Si es negativo, ¿Me podrían decir quien es el autor de esta obra?
    Salud.

    pedrocasca
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    Stalin - Historia del Partido Comunista (bolchevique) de la U.R.S.S.

    Mensaje por pedrocasca el Lun Jul 29, 2013 4:58 pm

    No está en las obras de Stalin.
    Aparece en el Índice de la sección Historia de la Unión Soviética:

    http://www.marxists.org/espanol/tematica/histsov/index.htm

    Por cierto, da la impresión de que sólo se guían por el título del libro y ni por los autores ni la época de escritura de cada libro. Un poco parcial la sección de Historia de la URSS.

    Manuel_0
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    Re: Historia del Partido Comunista (Bolchevique) de la U.R.S.S. (Versión castellana de Ediciones de Lenguas Extranjeras Moscú, 1939)

    Mensaje por Manuel_0 el Lun Ago 19, 2013 2:34 pm

    No se deben utilizar las mayúsculas al escribir. Se equipara a un grito, es de mala educación. Renombro.

    Chus Ditas
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    Re: Historia del Partido Comunista (Bolchevique) de la U.R.S.S. (Versión castellana de Ediciones de Lenguas Extranjeras Moscú, 1939)

    Mensaje por Chus Ditas el Vie Feb 28, 2014 9:40 pm

    en formato epub:

    http://www.mediafire.com/download/dff2okk043lxmin/Stalin_-_Historia_del_PC(b


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    Re: Historia del Partido Comunista (Bolchevique) de la U.R.S.S. (Versión castellana de Ediciones de Lenguas Extranjeras Moscú, 1939)

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