"Interrogatorio y defensa del ciudadano Blanqui en el proceso contra la sociedad de los Amigos del pueblo" - año 1832 - (incluye biografía política de Blanqui) - Interesante

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pedrocasca
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"Interrogatorio y defensa del ciudadano Blanqui en el proceso contra la sociedad de los Amigos del pueblo" - año 1832 - (incluye biografía política de Blanqui) - Interesante

Mensaje por pedrocasca el Sáb Feb 04, 2012 8:30 pm

"Interrogatorio y defensa del ciudadano Blanqui en el proceso contra la sociedad de los Amigos del pueblo"

Tribunal del Sena - Audiencia de los días 10, 11 y 12 de enero de 1832

Se dice al comienzo del texto: (...) Era fundamentalmente discípulo de Babeuf y de él tomó su idea de la necesidad de la lucha violenta para la transformación social. Blanqui no tuvo demasiada preocupación por elaborar un análisis detallado de la sociedad o la república proletaria que deseaba fundar, y esta es una de las mayores críticas que desde el marxismo se le han realizado a él y a sus seguidores. Su atención se centró básicamente en la forma de llevar a cabo la transformación social, la conquista del poder por la clase obrera (...)
Se puede descargar desde el enlace: (27 páginas en formato pdf de gran calidad)

http://www.omegalfa.es/downloadfile.php?file=libros/interrogatorio-y-defensa-del-ciudadano-blanqui.pdf

En el Diccionario soviético de Filosofía se dice en las páginas 47 y 48 (edición de 1965 - Montevideo, Uruguay):

Louis Auguste Blanqui (1805-1881)

Comunista utópico francés, descollante revolucionario; participó en las revoluciones de 1830 y 1848, fue condenado dos veces a la pena capital, pasó en la cárcel casi la mitad de su vida (fue popularmente conocido como el Encarcelado o el Mártir). La ideología de Blanqui se formó bajo el influjo del materialismo mecanicista, el ateísmo y el racionalismo del siglo XVIII así como del socialismo utópico, en particular del babuvismo. Materialista por sus concepciones filosóficas generales, Blanqui explicaba en un sentido idealista el progreso histórico por la difusión de la instrucción. Entendía que el contenido básico de la historia radica en el movimiento que conduce del individualismo absoluto de los salvajes, a través de fases distintas, al comunismo, «sociedad futura», «corona de la civilización». Al mismo tiempo, veía en la historia la lucha de las fuerzas sociales y criticaba duramente las contradicciones de la sociedad capitalista. La táctica de conspiraciones propugnada por Blanqui era errónea y llevaba al fracaso de las acciones organizadas por sus partidarios. Blanqui no comprendía que el éxito de la revolución sólo es posible si participan en ella las masas trabajadoras dirigidas por partidos revolucionarios. El blanquismo influyó sobre el movimiento revolucionario de otros países, en particular de Rusia (Populismo). Los clásicos del marxismo-leninismo, a la vez que estimaban como muy elevados [48] los méritos revolucionarios de Blanqui, criticaron el blanquismo. El principal trabajo de Blanqui se titula «La crítica social» (1885), una compilación de sus escritos en dos volúmenes.




Louis Auguste Blanqui
(1805-1882)


Última edición por pedrocasca el Vie Dic 28, 2012 11:00 pm, editado 6 veces

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Re: "Interrogatorio y defensa del ciudadano Blanqui en el proceso contra la sociedad de los Amigos del pueblo" - año 1832 - (incluye biografía política de Blanqui) - Interesante

Mensaje por pedrocasca el Dom Abr 01, 2012 10:51 pm

En otro foro se ha publicado una entrada titulada Blanqui y el blanquismo, en donde se hace un repaso de la vida y obra del revolucionario francés Luis Augusto Blanqui, que se reproduce a continuación por su interés formativo desde un punto de vista histórico y político:

El revolucionario francés Luis Augusto Blanqui (1805-1882) aparece bastante a menudo, directa o indirectamente, en muchos escritos, pero pocas veces alguien se ha preocupado en conocer su biografía y su obra.

Después de la revolución francesa, Blanqui fue el forjador del movimiento obrero francés, lo cual resultó una tarea de un mérito gigantesco, ya que le correspondió romper con la influencia de la burguesía, es decir, lograr que los obreros tuvieran su propia organización. Eso no significa que Blanqui lo lograra de una manera completa, algo que correspodió a Marx y Engels, por lo que el blanquismo aún conserva residuos de la ideología burguesa. A causa de estas limitaciones, el blanquismo ha pasado a la historia del movimiento obrero de manera peyorativa. A pesar de ello, hay que considerar a Blanqui como una etapa intermedia en el proceso de ruptura del movimiento obrero con la burguesía.

Blanqui era un heredero de los babuvistas que participaron en la revolución francesa. En 1822, cuando sólo era un adolescente de 17 años, se afilió a una sociedad clandestina de conspiradores, La Carbonaria, fundada por Felipe Buonarroti que tenía como objetivo el restablecimiento de la República en Francia. Se moviliza, lo que le cuesta dos sablazos en 1927 y un agujero de bala en el cuello dos años después, además de su primera detención. La idea no es nada sin la acción, era su consigna de entonces.

Se convirtió muy pronto en una figura extraordinaria del movimiento obrero francés, un dirigente reconocido del proletariado durante la insurrección de 1830, cuando se le ve por las calles de París con el fusil al hombro junto a los obreros. Funda la sociedad republicana "Los amigos del pueblo" y le detienen de nuevo varias veces, hasta que en 1839 recibe su primera pena de muerte por alzarse en armas con otra sociedad secreta. Le conmutan la pena por cadena perpetua y le encierran en aislamiento en el terrible presidio de Mont-Saint-Michel, donde los más abnegados revolucionarios se habían suicidado o quedaron irreversiblemente trastornados.

Él no arroja la toalla; resiste, animado por una inquebrantable confianza en su clase. A lo largo de su vida Blanqui pasó un total de 37 años entre rejas. Entra en la leyenda colectiva como un símbolo del destino que la burguesía tenía preparado para los que osaran levantarse contra su dominación, algo que marcará durante muchos años al movimiento obrero francés con un sello indeleble, singular con respecto al de otros países.

La revolución de 1848 le libera de la cárcel. El pueblo de París asalta el Parlamento y pide que Blanqui suba a la tribuna pero, pasada la primera ola revolucionaria, vuelve a la clandestinidad; es el más buscado, logran detenerle e ingresa en la prisión de Vincennes, intenta fugarse y le trasladan a la de Córcega. Es liberado en 1859 y vuelve a la clandestinidad, desde donde crea una poderosa organización, y se repite la situación: le detienen, le condenan, se fuga, sale al exilio y regresa a París a continuar la lucha.

Lo que parece una situación de debilidad y de aislamiento respecto a las masas no es tal. La revolución se forja en medio de los más duros fracasos, en las condiciones más difíciles. El 12 de enero de 1870 los blanquistas organizan una manifestación de más de 100.000 obreros armados para protestar por el asesinato de un periodista por orden de Napoleón III. Seis meses después estalla la Comuna de París que derroca al emperador; los blanquistas son la mayoría de la Guardia Nacional, la fuerza de choque del proletariado revolucionario.

Pero la Comuna es asplastada y ahogada en una orgía de sangre obrera tan gigantesca como jamás había conocido la historia. La contarrevolución pasa a la ofensiva, le busca porque no quiere que la insurrección tenga una dirección de prestigio, que sólo Blanqui puede prestar. Sin estar presente en su juicio, le condenan a muerte mientras absuelven a todos los demás. El 17 de marzo de 1871 le detienen y le encierran en secreto en un fortín. Esa misma noche estalla la insurrección, que nace sin cabeza, con el anciano Blanqui preso de por vida, vigilado día y noche por una guardia especial que le impide dormir.

Desde 1877 una gran campaña entre los obreros parisinos exige la liberación de su dirigente más apreciado. Deciden presentarle candidato a las elecciones y, un inelegible como Blanqui, resulta elegido diputado por Burdeos. La presión popular logra que el 10 de junio de 1879 sea liberado. Muy enfermo, Blanqui recorre Francia de un extremo al otro pronunciando conferencias. Habla en voz baja pero no ha perdido fuerza, sigue lleno de entusiasmo, como si 37 años de cárcel no hubieran mellado su afilado verbo. Con 76 años pero íntegro, muere el día de año nuevo de 1881; cuatro días después su funeral reúne a 100.000 obreros que desfilan desde su casa al cementerio en medio de una emoción silenciosa y tensa. La policía y la tropa se declaran en estado de alerta.

Blanqui era un hombre de acción, un jefe de la época tempestuosa, como le definió Stalin. Un dirigente obrero decidido que basaba su lucha en un instinto de clase muy primario. Le faltaba la teoría, el conocimiento, la ciencia marxista, aún muy poco extendida, que él debía suplir por nociones muy rudimentarias, la mayor parte de las cuales tomaba de la propia burguesía, como era frecuente en todas las corrientes premarxistas del movimiento obrero. Pero Blanqui estaba muy por encima de todas esas corrientes y no pudo llegar más allá de lo que llegó sin dominar el marxismo. Sus limitaciones son las de cualquier revolucionario que desconoce la teoría revolucionaria.

Su mayor deficiencia es que negaba la lucha de clases. En 1832 declaró que existía una guerra a muerte entre las clases, pero carecía de una idea precisa de lo que es una clase social, que él sustituía por las nociones vagas de ricos y pobres. Por tanto tampoco comprendía la lucha de clases como el motor de la historia.

Los blanquistas menospreciaban las reivindicaciones inmediatas de los obreros porque para ellos la cuestión central era el asalto al poder, que creían poder conquistar con un golpe de mano, sin el apoyo de las masas y sin un aprendizaje previo por parte de éstas. Ignoraban que es imposible la revolución sin las masas, que ningún partido ni organización puede sustituir la intervención revolucionaria de las masas, si bien tampoco es posible que las masas lleguen a la revolución sin una vanguardia que las oriente en sus luchas. Al desconfiar de la capacidad de las masas para hacer la revolución, las sustituían por la actividad de un reducido grupo de militantes resueltos. Por eso se mantuvieron al margen de la I Internacional, a la que despreciaban considerándola como reformista y puramente sindical. Cuando asistieron a uno de sus Congresos, organizaron un verdadero escándalo y tuvieron que ser expulsados a golpes.

El materialismo de Blanqui era rudimentario, propio de la burguesía del siglo XVIII y se fundamentaba en la idea de pueblo, integrado por aquellos que viven de su trabajo, de que el capital es la usura y de que los males sociales derivan de la violencia, la ignorancia, la resignación o la credulidad. Como todos los ilustrados del siglo XVIII confiaba en el papel de la educación, de cuya generalización debe surgir el comunismo. Al igual que los anarquistas, su crítica al capitalismo es más moral que científica, ya que se centra en el mito de la justicia y el rechazo de la religión.

Otro grave error blanquista, que se trasladará al socialismo francés, es el nacionalismo. El 7 de setiembre de 1870, en plena guerra entre Francia y Prusia, Blanqui fundó un diario titulado "La patria en peligro" que en su primer número ofrecía su apoyo al gobierno.

Durante la Comuna los blanquistas debieron aprender otra dura lección: no se trataba de apoderarse del Estado burgués sino de destruirlo. Desde lejos, Marx lo comprendió claramente y eso le permitió elaborar su teoría de la dictadura el proletariado.




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Re: "Interrogatorio y defensa del ciudadano Blanqui en el proceso contra la sociedad de los Amigos del pueblo" - año 1832 - (incluye biografía política de Blanqui) - Interesante

Mensaje por pedrocasca el Vie Dic 28, 2012 11:06 pm

En el Diccionario de la desaparecida web Antorcha se decía:

Blanquismo: Fue una corriente francesa dentro del movimiento obrero que desconfiaba de la capacidad de las masas para hacer la revolución y la sustituían por la actividad de un reducido grupo de militantes resueltos. Se basó en los escritos del revolucionario francés Luis Augusto Blanqui (1805-1882) que tuvo mucha influencia en la formación del Partido Socialista en su país. El blanquismo ignora que es imposible la revolución sin las masas, que ningún partido ni organización puede sustituir la intervención revolucionaria de las masas, si bien tampoco es posible que las masas lleguen a la revolución sin una vanguardia que las oriente en sus luchas.

No obstante sus graves errores, con los que ha pasado a la historia del movimiento obrero de manera peyorativa, Blanqui es una figura extraordinaria del movimiento obrero francés, un dirigente reconocido del proletariado parisino, por lo que pasó 37 años de su vida entre rejas. Heredero de los babuvistas En 1822, cuando sólo era un adolescente de 17 años, se afilió a una sociedad clandestina de conspiradores, La Carbonaria, fundada por Felipe Buonarroti que tenía como objetivo el restablecimiento de la República en Francia. Se moviliza, lo que le cuesta dos sablazos en 1927 y un agujero de bala en el cuello dos años después, además de su primera detención. La idea no es nada sin la acción, era su consigna de entonces. Durante la insurrección de 1830 se le ve por las calles de París con el fusil al hombro junto a los obreros. Funda la sociedad republicana Los amigos del pueblo y le detienen de nuevo varias veces, hasta que en 1839 recibe su primera pena de muerte por alzarse en armas con otra sociedad secreta. Le conmutan la pena por cadena perpetua y le encierran en aislamiento en el terrible presidio de Mont-Saint-Michel, donde los más abnegados revolucionarios se habían suicidado o quedaron irreversiblemente trastornados. Él no arroja la toalla; resiste, animado por una inquebrantable confianza en su clase.

La revolución de 1848 le libera. El pueblo de París asalta el Parlamento y pide que Blanqui suba a la tribuna pero, pasada la primera ola revolucionaria, vuelve a la clandestinidad; es el más buscado, logran detenerle e ingresa en la prisión de Vincennes, intenta fugarse y le trasladan a la de Córcega. Es liberado en 1859 y vuelve a la clandestinidad, desde donde crea una poderosa organización, y se repite la situación: le detienen, le condenan, se fuga, sale al exilio y regresa a París a continuar la lucha. El 12 de enero de 1870 los blanquistas organizan una manifestación de más de 100.000 obreros armados para protestar por el asesinato de un periodista por orden de Napoleón III. Seis meses después estalla la Comuna de París que derroca al emperador; los blanquistas son la mayoría de la Guardia Nacional, la fuerza de choque del proletariado revolucionario. La contarrevolución le busca porque no quiere que la insurrección tenga una dirección de prestigio, que sólo Blanqui puede prestar. Sin estar presente en su juicio, le condenan a muerte mientras absuelven a todos los demás. El 17 de marzo de 1871 le detienen y le encierran en secreto en un fortín. Esa misma noche estalla la insurrección, que nace sin cabeza, con el anciano Blanqui preso de por vida, vigilado día y noche por una guardia especial que le impide dormir.

Desde 1877 una gran campaña entre los obreros parisinos exige la liberación de su dirigente más apreciado. Deciden presentarle candidato a las elecciones y, un inelegible como Blanqui, resulta elegido diputado por Burdeos. La presión popular logra que el 10 de junio de 1879 sea liberado. Muy enfermo, Blanqui recorre Francia de un extremo al otro pronunciando conferencias. Habla en voz baja pero no ha perdido fuerza, sigue lleno de entusiasmo, como si 37 años de cárcel no hubieran mellado su afilado verbo. Con 76 años pero íntegro, muere el día de año nuevo de 1881; cuatro días después su funeral reúne a 100.000 obreros que desfilan desde su casa al cementerio en medio de una emoción silenciosa y tensa. La policía y la tropa se declaran en estado de alerta.

Blanqui era un hombre de acción, un jefe de la época tempestuosa, como le definió Stalin. Un dirigente obrero decidido que basaba su lucha en un instinto de clase muy primario. Le faltaba la teoría, el conocimiento, la ciencia marxista, aún muy poco extendida, que él debía suplir por nociones muy rudimentarias, la mayor parte de las cuales tomaba de la propia burguesía, como era frecuente en todas las corrientes premarxistas del movimiento obrero. Pero Blanqui estaba muy por encima de todas esas corrientes y no se podía llegar más allá de lo que él alcanzó, sin dominar el marxismo. Sus limitaciones son las de cualquier revolucionario que desconoce la teoría revolucionaria.

Su mayor deficiencia es que negaba la lucha de clases. En 1832 declaró que existía una guerra a muerte entre las clases, pero carecía de una idea precisa de lo que es una clase social, que él sustituía por las nociones vagas de ricos y pobres. Por tanto tampoco comprendía la lucha de clases como el motor de la historia porque su materialismo venía prestado del siglo XVIII y se fundamentaba en la idea de pueblo, integrado por aquellos que viven de su trabajo, de que el capital es la usura y de que los males sociales derivan de la violencia, la ignorancia, la resignación o la credulidad. Como todos los ilustrados del siglo XVIII cree firmemente en el papel bienhechor de la educación, de cuya generalización debe surgir el comunismo. Al igual que los anarquistas, su crítica al capitalismo es más moral que científica, ya que se centra en el mito de la justicia y el rechazo de la religión.

Los blanquistas menospreciaban las reivindicaciones inmediatas de los obreros porque para ellos la cuestión central era el asalto al poder, que creían poder conquistar con un golpe de mano, sin el apoyo de las masas y sin un aprendizaje previo de éstas que comienza por sus intereses más primarios. Por eso se mantuvieron al margen de la I Internacional, a la que despreciaban considerándola como reformista y puramente sindical. Cuando asistieron a uno de sus Congresos, organizaron un verdadero escándalo y tuvieron que ser expulsados a golpes.

Otro grave error blanquista, que se trasladará al socialismo francés, es el nacionalismo. El 7 de setiembre de 1870, en plena guerra entre Francia y Prusia, Blanqui fundó un diario titulado La patria en peligro que en su primer número ofrecía al gobierno su concurso más enérgico y más absoluto. Durante la Comuna los blanquistas debieron aprender otra dura lección: no se trataba de apoderarse del Estado burgués sino de destruirlo. Desde lejos, Marx lo comprendió claramente y eso le permitió elaborar su teoría de la dictadura el proletariado.

No se debe confundir a Luis Augusto Blanqui con el socialista reformista francés Luis Blanc que vivió en la misma época y fue ministro en un gobierno burgués tras la revolución de 1848.


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Re: "Interrogatorio y defensa del ciudadano Blanqui en el proceso contra la sociedad de los Amigos del pueblo" - año 1832 - (incluye biografía política de Blanqui) - Interesante

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