Documental sobre chechenia

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    Documental sobre chechenia

    Mensaje por minero el Dom Ene 22, 2012 5:56 pm



    Alguien podria explicarme porque desde la desaparicion de la urss, el caucaso esta tan inestable?
    No me fio de los documentales de las massmedia.
    Saludos.

    nunca
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    Re: Documental sobre chechenia

    Mensaje por nunca el Dom Ene 22, 2012 6:00 pm

    http://www.lahaine.org/index.php?p=4346

    El complejo conflicto checheno

    x Antonio Torres - La Haine :: Más articulos de esta autora/or:

    Las simplificaciones son aliadas de la desinformación y la manipulación. No hay nada más dañino que no ver la multiplicidad de factores y matices, es decir, la complejidad, que afecta a cualquier conflicto. La tragedia de la Escuela Número 1 de Beslan, en la República rusa de Osetia del Norte, y las reacciones que ha provocado recurren a diversas simplificaciones que evitan una visión dialéctica del conflicto ruso-checheno en toda su complejidad.

    Estamos cegados por el efectismo que nos transmiten los medios de comunicación, ya sea por la visión de una Grozny destruida y en ruinas debido a los terribles e inhumanos bombardeos y saqueos de las tropas rusas, o ya sea, por los métodos indiscriminados y sangrientos de los independentistas chechenos. Es normal. Pero, a pesar de ello, debemos hacer el esfuerzo por intentar conocer realmente no solo qué pasa en Chechenia, sino en toda la convulsa región del Cáucaso. Descubrir qué intereses defiende cada cual en este sangriento conflicto, qué se nos oculta, y por lo primero que debemos empezar es por aproximarnos históricamente al conflicto ruso-checheno.



    Raíces históricas del conflicto ruso-checheno


    De origen desconocido y antiguo, como la mayoría de los pueblos del Cáucaso, el pueblo checheno se suele denominar a sí mismo como "najcho", ya que el nombre "checheno" les fue impuesto por la invasora Rusia zarista.


    La islamización del pueblo checheno tuvo lugar en el siglo XVII culminando aproximadamente cien años más tarde, el Islam a partir de entonces jugaría un papel fundamental como elemento cohesionador de la identidad chechena, a pesar de que aún en nuestros días la pertenencia al clan sea más fuerte que la pertenencia a la nación, sobre todo cuando el Zar Pedro el Grande incorpora Daguestán y la propia Chechenia al imperio zarista ruso en 1722. La resistencia al imperio ruso será dirigida por la cúpula político-religiosa islámica, es decir, por clérigos.


    La legitimidad nacional del Islam se fortalecerá aún más cuando en 1816 se recrudece la guerra de ocupación con el nombramiento del General A. P. Yermolov como jefe militar supremo del ejército ruso en el Cáucaso por el Zar Alejandro I. Pero durante los siglos XVIII y XIX, Rusia no solamente luchó contra el grupo étnico de los chechenos, sino que tuvo que enfrentar una dura resistencia del frente conjunto planteado por los diferentes pueblos del Cáucaso, este frente estaba compuesto por cherkeses, osetios, abjazios, ávaros, armenios, georgianos, etc. Oficialmente, la conquista rusa terminó en 1859, a pesar de que en las montañas resistían "zonas liberadas" sólo ocupadas temporalmente por el ejército ruso.


    La Revolución de Octubre de 1917 fue acogida con grandes esperanzas por los pueblos del Cáucaso que veían una oportunidad única para deshacerse de la bota imperial zarista. En 1918, el Gobierno Revolucionario proclamó: "Musulmanes de Rusia, Tártaros del Volga y de Crimea, Kirgizos y Kazajos, Turcos y Tártaros de Transcaucasia, Chechenos y Montañeses de Ingushetia y todos cuyas mezquitas y centros de oración han sido destruidos, cuyas creencias y costumbres han sido pisoteadas por los zares y los opresores de Rusia: vuestras creencias y vuestras costumbres, vuestras instituciones nacionales y culturales son desde ahora libres e inviolables. Organizad vuestra vida nacional en la más completa libertad’. En 1919, el General contrarevolucionario Denikin ocupa el Cáucaso con el apoyo de navíos franceses y británicos que se hacen con los principales puertos del Mar Negro, pero los contrarevolucionarios serán pronto derrotados por el Ejército Rojo, acogido en Chechenia, así como en otros pueblos caucásicos como libertadores y defensores de sus derechos nacionales; de nuevo, en 1920, el Ejército Rojo se vuelve a granjear una gran popularidad en la zona al intervenir en defensa del pueblo armenio, invadido y brutalmente masacrado por Turquía.


    Sin embargo, pronto surgieron las tensiones y la incomprensión nacional en el Cáucaso, y en Chechenia en particular; por una parte, el Islam gozaba, como hemos señalado anteriormente, de una legitimidad nacional al haber servido de cohesionador nacional frente a la opresión zarista, y esto no fue siempre entendido por la dirigencia soviética, a pesar de las serias y repetidas advertencias de Lenin de respetar escrupulosamente los sentimientos nacionales y religiosos de los pueblos no rusos que formaban la Unión Soviética, para no dar lugar a ningún tipo de chovinismo o desigualdad; por otra parte, la cúpula religiosa más reaccionaria pronto empezó a recelar de una Revolución que ponía en serio peligro sus privilegios políticos y económicos, y por tanto, comenzó a actuar abiertamente contra la Revolución. Especialmente mal sentó en esas capas la igualdad de derechos de las mujeres que propugnaba la Revolución soviética, que se tradujeron en actos como el arrancamiento de velos que protagonizaron las delegadas caucásicas y de Asia central en 1921 durante la II Conferencia Internacional Femenina de la Internacional Comunista, o la quema masiva de velos protagonizadas por mujeres de la región durante las celebraciones del Día Internacional de la Mujer. Toda esta situación se agravó aún más con las colectivizaciones del periodo de Stalin, que atacaban todavía más directamente los privilegios de las elites religiosas islámicas chechenas poseedoras de tierras. Sin embargo, estas elites supieron sacar buen provecho de la falta de respeto nacional de la dirección soviética, del chovinismo gran-ruso de numerosos funcionarios soviéticos insensibles a las peculiares características de los pueblos caucásicos y a su largo sufrimiento bajo el yugo zarista, entre ellos, el pueblo checheno.


    A pesar de todo, a finales de 1922 se constituye la Provincia Autónoma de Chechenia; en 1934, Chechenia e Ingushetia se fusionan, declarándose en 1936 la República Autónoma de Chechenia-Ingushetia, dentro de la RSFR (República Socialista Federativa de Rusia).


    Al estallar la II Guerra Mundial, uno de los objetivos declarados de Hitler era controlar los valiosos recursos energéticos del Mar Caspio, y de la región caucásica en general, como ya pretendieron diversas potencias occidentales anteriormente, vitales para llevar a cabo sus planes expansionistas. No olvidemos que Grozny, la capital chechena, está situada a pocos kilómetros del Mar Caspio. Así pues, en plena invasión nazi de la URSS, numerosos reaccionarios chechenos colaboraron abiertamente con los nazis provocando una situación muy peligrosa no solo para la propia existencia de la URSS, sino también para aniquilar a la amenaza nazi, ya que el poder que le hubiese dado a Hitler el control de los recursos energéticos del Caspio habría sido determinante para el desarrollo de la guerra. Consciente de ello, Stalin, en 1942, coincidiendo prácticamente con la batalla de Stalingrado que evitó que las tropas nazis alcanzaran el centro petrolero Bakú (Azerbaijan), tomó una decisión que, aunque determinada por las duras y excepcionales circunstancias que no daban lugar a ningún tipo de vacilación o indecisión, fue drástica: la deportación de más de 850 mil chechenos, de los que medio millón, aproximadamente, morirían debido a las terribles condiciones, para evitar la creación de un segundo frente que atacara por la espalda al Ejército Rojo. Ya en 1957, el dirigente soviético Nikita Khrushev autorizaría el regreso de los chechenos.


    La evolución de los múltiples conflictos nacionales en la antigua URSS era inseparable de la evolución global de la crisis del modelo de socialismo soviético desde los años 50 en adelante, es decir, consustancial al desarrollo de una burocracia instalada en el Partido Comunista, el Estado, las Repúblicas Socialistas Soviéticas, y las empresas públicas, deseosa de aniquilar todos los elementos socialistas tan duramente conquistados en los años anteriores en la política, en la economía y en la cultura. Mientras, los pueblos y la clase obrera en particular se encontraban desmovilizados y despolitizados, obnubilados con el "modo de vida occidental" con todo su "derroche" y su "lujo", el ideal de la construcción del socialismo había muerto prácticamente. El ascenso al poder de Mikahail Gorbachov, a mediados de los 80, y la crisis, dio alas a la burocracia más pro-capitalista y pro-occidental, aliada a las diferentes bandas mafiosas, entre ellas bandas chechenas, que en 1991 conseguiría definitivamente su objetivo: la disolución de la URSS. Más tarde, con Yeltsin ya en el poder, resucitarían con gran fuerza los viejos fantasmas del ultranacionalismo ruso, las "grandezas" del imperio zarista, y toda la mitología reaccionaria y xenófoba gran-nacional rusa.


    Tampoco podemos olvidar los elementos externos en la evolución de los conflictos nacionales en la antigua URSS, es decir, los intereses imperialistas por provocar conflictos nacionales con el fin de desmembrar la URSS. Por ejemplo, la Guerra de Afganistán no pretendía únicamente desplazar del poder al gobierno progresista del PDPA (Partido Democrático del Pueblo Afgano), sino extender el conflicto étnico-religioso hacia el Asia central soviética y el Cáucaso, tal como fue planeado por el asesor del Presidente norteamericano Carter, el fanático expansionista Z. Brzezinski, con el fin de desmembrar la URSS. La situación geoestratégica y los valiosos recursos energéticos de la zona del Caspio y el Cáucaso siempre han sido un objetivo fundamental de las potencias imperialistas y sus multinacionales.


    Con el apoyo del General de origen checheno, y por aquella época aliado de Yeltsin, Dudayev, se independizan las Repúblicas Bálticas (Letonia, Estonia, y Lituania). En 1991, Chechenia declara la independencia, pero no será hasta 1994 cuando intervenga el ejército ruso; la guerra terminará en 1996 con una humillante derrota del ejército ruso, causando alrededor de 70.000 muertos, la mayoría provocados por los bombardeos rusos. En 1997, el Presidente checheno Aslan Maskhadov firma un armisticio, apareciendo en escena un oscuro señor de la guerra, Shamil Basayev, curtido según diversas fuentes en los campos de entrenamiento de la CIA para combatientes islámicos, que exigirá la dimisión de Maskhadov.


    En agosto de 1999 el conflicto da un nuevo giro, Basayev y sus seguidores invaden la vecina Daguestán con el objetivo de establecer una "república islámica". En octubre del 99, el ya Presidente ruso, Vladimir Putin, lanza una terrible y devastadora ofensiva sobre Chechenia. En el armisticio del 97, se establecía un periodo de 5 años para decidir definitivamente el estatus político de Chechenia, pero el Presidente Maskhadov fue incapaz de detener a los diversos señores de la guerra radicales islámicos, como Basayev, o el integrista wahabita saudí (de los wahabita se dice que son el "Opus Dei" del Islam) Khattab, muerto por los rusos en el 2002.


    Ante la brutal ofensiva rusa, el Presidente Maskahdov en octubre del 99 reclamará la intervención de la OTAN, según sus palabras, "en base al Nuevo Orden Internacional".




    El petróleo


    Las primeras perforaciones en busca de petróleo en Chechenia comenzaron en 1887, produciéndose anualmente ya para esa misma época alrededor de 1600 toneladas de crudo. En ese mismo año, se instalan refinerías de capitales franceses, ingleses y holandeses. Para la década de 1880 a 1890, se construyen en Grozny los primeros oleoductos y gasoductos y se tienden las primeras líneas férreas. Este desarrollo provoca una fuerte migración y un gran auge poblacional en la capital chechena, que pasa de 12.000 trabajadores en 1906 a 22.000 en 1922. Para esta época de principios del siglo XX, el petróleo del Cáucaso comenzaba a ser visto por las potencias mundiales dominantes como un botín internacional. Los intereses extranjeros en la producción rusa eran considerables, constituyendo más de la mitad de las inversiones: se calcula que antes de la Primera Guerra Mundial, el total invertido era alrededor de 214 millones de dólares, de los cuales 130 millones correspondían a capitales extranjeros. De esa suma total Gran Bretaña poseía un 60%, controlando el 90% de la producción en Emba y el 50% de la de Grozny. Todo ello, lógicamente, antes de la Revolución de 1917.


    Entre los analistas hay discrepancias en cuanto en cuanto al nivel de reservas en el subsuelo caucásico, pero en lo que sí coinciden es en destacar a Grozny como el centro neurálgico del oleoducto que une el puerto de Bakú (Azebaijan), en el Caspio, con el importante puerto ruso de Novorossisk, en el Mar Negro, que comercializa directamente con los mercados occidentales. Además, a lo largo del territorio checheno existen alrededor de 493 refinerías. Chechenia es un corredor de petróleo y gas proveniente del Caspio, de ahí su importancia estratégica.


    Por eso el ex Presidente ruso Yeltsin dijo lo siguiente: "Es muy evidente que los energéticos del Caspio son un tema candente en los países occidentales, y algunos de ellos buscan excluir a Rusia del juego y socavar sus intereses. La `guerra del oleoducto' es parte del juego", o que el analista del National Journal, Paul Starobin dejara caer sarcásticamente: "Nota a los maestros: Ubiquen el Caspio en el mapa y márquenlo para los niños, pues en unos 20 años, quizás en 10, es posible que se encuentren desplegados ahí". Pero más explicito y descarado es aún el citado anteriormente Z. Brzezinski, que, muy curiosa y sospechosamente, es el Presidente del "Comité Americano para la Paz en Chechenia", y ¡casualidad sin importancia!, es también consejero de la sociedad petrolera BP Amoco, con reconocidos intereses en la zona: "Eurasia es el tablero sobre el que se desarrolla el combate por la primacía global (...). La tarea más urgente consiste en velar para que ningún Estado o reagrupamiento de Estados tenga los medios para expulsar a los Estados Unidos de Eurasia o debilitar su papel de árbitro". Brzezinski es partidario de la partición de Rusia en tres: la Rusia "europea", la Rusia de Siberia, y la Rusia "del extremo oriental", con vistas a debilitarla en el combate por la "primacía" de ese "tablero euroasiático". Chechenia, y el Cáucaso, son piezas fundamentales de ese "tablero" que describe Brzezinski, en el que EEUU ya controla Georgia (que ha dado su apoyo en numerosas ocasiones a los independentistas chechenos, a pesar de que históricamente las relaciones entre georgianos y chechenos han sido tensas) y Azebaijan.


    Según diversos análisis, extraer petróleo del Caspio es mucho más caro que extraerlo de Kuwait, para abaratar costes se requieren fuertes inversiones, pero ahí reside la oportunidad: quien realice esas inversiones, quien construya oleoductos y gaseoductos (no podemos olvidarnos tampoco del gas), a la larga, conseguirá importantes beneficios y rentabilizar espectacularmente sus inversiones.


    Que duda cabe que la actual Rusia capitalista, como en su momento la URSS, estorba en una zona reconocida como vital por los propios Estados Unidos y sus petroleras, que pretenden ya sea sabotear el oleoducto checheno, en manos rusas, o construir un costosísimo oleoducto paralelo que evite pasar por territorio ruso: el oleoducto Bakú-Ceyhan, que iría de Azebaijan a Turquía, siempre rodeando territorio ruso sin tocarlo. Pero en Eurasia, no solo estorba Rusia a los intereses norteamericanos, también Irán, y sobre todo la República Popular China.


    Si alguien pretende analizar el conflicto checheno olvidándose de este choque de intereses entre Rusia y los EEUU, olvida lo fundamental. La aparente coincidencia de Bush y Putin en luchar contra el "terrorismo" es solo eso, aparente, detrás se oculta el control en este caso del petróleo del Caspio, y su distribución (oleoductos), que EEUU pretende y Rusia no está dispuesta a entregar, el futuro del joven y corrupto capitalismo ruso está en juego, y como hemos visto, a Putin no le tiembla la mano a la hora de defenderlo.



    Basayev, Arabia Saudí, la CIA, y..., Al-Qaeda


    Un grupo comunista de Osetia del Norte hacía el siguiente análisis allá por septiembre de 1999: "Esta guerra llevada a cabo por una formación islámica de 30.000 combatientes, quiere crear un Estado islámico. Algunos avanzan que la guerra se ha desencadenado porque el saudí Ben Laden financia a los combatientes chechenos. Pero ni Ben Laden, ni Arabia Saudí, ni Turquía pueden actuar por su cuenta en una región considerada como vital por los Estados Unidos".


    Shamil Basayev ya convertido en 1994 en líder guerrillero checheno recibió, según escribía hace poco el analista Rodrigo Guevara, entrenamiento militar en campamentos de la CIA en Afganistán y Pakistán. Para muchos analistas, la guerra de Chechenia sería una continuación de las operaciones en cubierta norteamericanas ya realizadas con éxito durante la Guerra de Afganistán. Debemos tener presentes las palabras del antiguo Secretario norteamericano James Baker: "Solo en la medida de nuestros intereses debemos oponernos al integrismo". Recordemos, como se ha señalado anteriormente, que la Guerra de Afganistán iba más allá de expulsar a las tropas soviéticas y eliminar al gobierno progresista afgano.


    En 1991, Basayev estuvo del lado de Yeltsin durante los convulsos sucesos de aquel verano que le encumbraron al poder y llevó a la disolución de la URSS; durante su estancia en los campos de entrenamientos de la CIA, Basayev recibió la visita de los ministros pakistaníes Aftab Shahban Miran y Nazerrullah Babar, más el jefe de los servicios secretos, Javed Ashar, conocidos colaboradores de la CIA desde la época de la guerra de Afganistán, cuando el ISI (servicios secretos pakistaníes) servía de puente entre la CIA y los combatientes islámicos afganos.


    Por otro lado, EEUU ha concedido asilo político a Ilyas Ahmadov, acusado de crímenes de guerra y ayudante del independentista Aslan Maskhadov. Ahmadov ha sido contratado por la organización "National Endowment for Democracy", donde participan el sionista Paul Wolfowitz (Defensa), Frank Carducci (antiguo Director de la CIA) y el General Wesley Clark (antiguo Comandante en Jefe de la OTAN).


    El apoyo de la rama más fanática e integrista del Islam sunní, los wahabitas saudíes, al independentismo checheno es bien conocido, el máximo exponente de ese apoyo fue el saudí Khattab, anteriormente citado, además de la presencia de numerosos combatientes saudíes en las filas de la guerrilla chechena, siempre, supuestamente, vinculados a la fantasmagórica Al Qaeda, y, sin olvidar, el nutrido apoyo financiero recibido desde este país. ¿Apoya Arabia Saudí, ya sea como estado, o a través de prominentes y religiosos "hombres de negocios" al independentismo checheno sin el conocimiento o consentimiento de los Estado Unidos? Posibilidad poco probable.




    Algunas consideraciones


    No es nuevo que existan movimientos nacionales que sean utilizados como piezas de ajedrez por las grandes potencias imperialistas según convengan a sus intereses, y por los datos de que disponemos, parece que el movimiento independentista checheno pertenece a esa categoría de movimientos.


    El derecho a la autodeterminación y a la soberanía nacional es un principio irrenunciable y profundamente legítimo al que ningún pueblo ha de renunciar. Chechenia tiene todo el derecho a ejercer su libre autodeterminación nacional, los sentimientos nacionales del pueblo checheno han de ser respetados, y tenidos en cuenta, y la burguesía imperialista rusa no es quien para pisotearlos con sus intereses petroleros y su chovinismo. Pero, también, hemos de preguntarnos honradamente a cerca del proyecto de país que poseen los independentistas chechenos, tanto Basayev como Maskahdov, alejado de cualquier esquema minimamente progresista y democrático. ¿Es legítimo apoyar la creación de un estado islámico reaccionario en Chechenia o una "república bananera-petrolera" dirigida con mano de hierro por un autócrata mafioso y corrupto, como ocurre en el Asia Central ex soviético? ¿No querrán algunos independentistas chechenos expulsar a los rusos para entregar el petróleo a las multinacionales norteamericanas y llenarse los bolsillos con la operación? ¿Los independentistas chechenos sirven realmente a los intereses del pueblo checheno o a intereses ajenos? ¿Cuáles son las conexiones entre la mafia chechena, los independentistas, y los capitalistas rusos pro-occdentales contrarios a Putin como el oligarca Khodorkovski? Estas son también preguntas legítimas e irrenunciables que debemos hacernos.






    Fuentes:


    Collon, Michel, Monopoly. La OTAN a la conquista del mundo, Hiru, Hondarribia (Gipuzkoa), 2000.


    Collon, Michel, La guerra global ha comenzado, en Sediciones nº 19, Hiru, Hondarribia (Guipuzkoa), 2002.


    Chechenia: la lucha de liberación nacional del pueblo najcho, Boltxebike, 1995.


    La antigua/nueva guerra en el Caucaso: continuidades y rupturas en el actual conflicto en Chechenia, por Gonzalo Pablo Iraolagoitia, Observatorio de Conflictos (www.nodo50.org/observatorio), 2002.


    Oleoducto de avaricia. El imperialismo yanqui y el petróleo del Mar Caspio, Obrero Revolucionario nº 1035 (Partido Comunista Revolucionario, EEUU), 1999.


    El petróleo y la guerra de Afganistán, Obrero Revolucionario nº 1126 (Partido Comunista Revolucionario, EEUU), 2001.


    La conexión Bush-Al Qaeda-terrorismo checheno, por Rodrigo Guevara, www.iarnoticias.com, 2004.


    La guerra por el petróleo, por Lisandro Otero, en www.rebelion.org, 2004.


    Beslan, la guerra oculta contra Rusia en el Cáucaso, por Peter Franssen, en www.solidaire.org,

    en castellano en www.refundacioncomunista.tk, 2004.


    Chechenia: final del segundo acto, Soviet nº 5 (Corriente Leninista Internacional), 2000.


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    Re: Documental sobre chechenia

    Mensaje por nunca el Dom Ene 22, 2012 6:03 pm



    Beslán: un año después el misterio se aclara

    por Thierry Meyssan
    No es prudente considerar la actualidad internacional sin tener en cuenta las realidades estratégicas. Durante la toma de rehenes del 3 de septiembre de 2004 en Beslán, Rusia, que terminó con la muerte de 186 niños, los repetidores mediáticos dominantes se distanciaron del horror afirmando que apoyaban a los «chechenos moderados» de Aslan Maskhadov, quien contaba entonces con el apoyo de Londres y Washington. Sin embargo, un año más tarde, Shamil Basáyev, organizador de la operación concebida para provocar una carnicería, acaba de ser proclamado viceprimer ministro del gobierno en el exilio. Con el tiempo, se comprueba una vez más que la emoción inmediata sirve a intereses más complejos: los recursos del Mar Caspio.

    ace exactamente un año, el 1º de septiembre de 2004, un grupo de hombres armados irrumpía en una escuela de Beslán (Osetia del Norte) y tomaba niños, padres y profesores como rehenes. Al cabo de tres días de crisis, de una serie de explosiones y el asalto de las fuerzas del orden, 376 personas encontraron la muerte, entre ellas 172 niños.

    La acción fue reivindicada por Shamil Basáyev, un jefe militar checheno. Extrañamente, la prensa occidental, lejos de expresar la menor compasión por los rusos, arremetió con saña contra el presidente Putin, acusado de ser responsable de la carnicería por mantener una atroz guerra colonial en Chechenia y a la vez por haber organizado un asalto a ciegas.

    Algunos autores fueron más lejos, acusando a Vladimir Putin de haber provocado deliberadamente el baño de sangre para justificar nuevas medidas autoritarias [1].

    Por su lado, el Kremlin respondió afirmando que la toma de rehenes no tenía relación con el conflicto checheno, el cual estaría en vías de normalización, sino que demostraba que Rusia era blanco del terrorismo internacional. Esta versión fue rápidamente modificada cuando expertos rusos dejaron entrever que la operación habría sido preparada en realidad por los servicios británicos para debilitar a Rusia [2].

    Un año después ¿qué sabemos de aquel drama, de los objetivos políticos de sus protagonistas y de sus consecuencias?

    El drama checheno
    Para dar respuesta a estas preguntas, es necesario reconstruir primero el contexto de los hechos. Chechenia es un Estado miembro de la Federación Rusa que vivió dos guerras sucesivas en un decenio y sigue inmersa en el caos [3]. Para quienes tienen una visión étnica de Rusia, blanca y ortodoxa, el asunto es un caso de guerra colonial clásica. Por el contrario, para quienes tienen una definición euroasiática de la Federación, el problema actual es consecuencia del derrumbe del Estado en el periodo 1991-1999, durante el cual el presidente Yeltsin vaciló entre la guerra contra su propia población y la independencia de facto. El vacío de poder fue aprovechado a la vez por las bandas armadas y los predicadores islamistas según un esquema comparable al que conoció Afganistán durante la misma época.

    Ambos puntos de vista pueden sostenerse por igual, pero es importante entender bien las ideologías que les sirven de base. La visión étnica es la que defienden la extrema derecha, en Rusia y en la misma Chechenia, y, en Occidente, los partidarios del «choque de civilizaciones». La visión euroasiática es la que promueve el presidente Putin, quien no deja pasar ninguna ocasión de celebrar el aporte musulmán a la edificación de Rusia [4].

    El análisis histórico da la razón a los partidarios de la visión euroasiática, como ha señalado el profesor Francisco Veiga de la universidad de Barcelona [5], quien no desecha sin embargo el punto de vista étnico, que puede constituir un proyecto político.

    Como quiera que sea, la cuestión chechena es también, y quizás sobre todo, una cuestión estratégica internacional: a través de ese Estado pasa una red de oleoductos indispensable para la explotación rusa del petróleo del Mar Caspio. Por consiguiente, los rivales y adversarios de Rusia, especialmente Estados Unidos, están interesados en que el conflicto perdure y que se extienda incluso a todo el Cáucaso [6]. Los esfuerzos que este último país despliega en la región son visibles. Ha instalado a sus servidores en Georgia, cuyo ejército controlan, y controlan el espacio aéreo desde su base de Incirlik, en Turquía [7]. En respuesta, los rusos apoyan por debajo del tapete, en Georgia, a los separatistas de Osetia del Sur [8].

    Las elecciones de agosto de 2004
    El proceso político en marcha permite a la Federación Rusa organizar elecciones en Chechenia, el 29 de agosto de 2004. Los observadores internacionales atestiguan unánimemente, incluso los de la Liga Árabe, la limpieza del escrutinio mientras que, fiel a sí misma, la prensa occidental persiste en denunciar una farsa organizada por el aprendiz de dictador Putin.

    El llamado de los independentistas a boicotear el escrutinio obtiene poco resultado y el promedio de participación alcanza el 79%. El general Alkanov, candidato favorable a la Federación, gana la elección sin dificultad. Mala perdedora, la prensa occidental ve en ese resultado la prueba de una manipulación. Dos días después, el presidente francés, Jacques Chirac, y el canciller alemán, Gerhard Schroder, quienes tienen una visión muy diferente, viajan a Sochi para felicitar al presidente Putin por haber logrado restablecer las instituciones democráticas en Chechenia.

    Sin embargo, los partidarios del caos no habían escatimado esfuerzos para hacer fracasar el proceso político: el 24 de agosto, un Tupolev 154 de la línea Moscú-Sochi y un Tupolev 134 de la línea Moscú-Volgogrado explotan en pleno vuelo provocando la muerte de 90 personas. Después de haber evocado la posibilidad de accidentes, las autoridades rusas admiten que ambos aviones han sido blancos de atentados. Las Brigadas Al-Islambuli (Kata’ib al-Islambuli) [9] se atribuyen la acción. El 31 de agosto la misma organización hace estallar una bomba en Moscú, frente a la estación Rizhskaya del metro moscovita, provocando 10 muertos y unos 50 heridos. Pero, lo más terrible está por suceder.

    La masacre de Beslán
    El 1º de septiembre, 32 hombres y mujeres armados penetran en la escuela de Beslán (Osetia del Norte, Federación Rusa) durante la celebración de la «Jornada del Saber». Reúnen 1 300 rehenes entre alumnos, padres de alumnos y personal de la escuela, y los concentran en el gimnasio del establecimiento, en el cual siembran gran cantidad de explosivos.

    Las fuerzas de seguridad rodean la escuela mientras que el doctor Leonid Roshal (quien había desempeñado ya el papel de negociador durante la crisis de los rehenes del teatro de Moscú) llega para parlamentar. Sin embargo, los secuestradores no plantean demanda alguna, se niegan a dar de comer y beber a los rehenes, y matan a 20 de ellos cada vez que un miembro del comando es herido por las fuerzas de seguridad.

    Mientras tanto, el Kremlin, que no cree que el asunto esté vinculado a la causa chechena sino que ha sido preparado por una potencia extranjera, plantea la cuestión al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Éste rehúsa debatir un proyecto de resolución y se limita a un comunicado de condena de la toma de rehenes y de los atentados contra los aviones en el que exhorta a la comunidad internacional a cooperar con las autoridades rusas para detener y juzgar a los culpables [10].

    Al día siguiente, el ex presidente de Inguchetia, Ruslan Aushev, trata a su vez de servir de mediador y obtiene la liberación de algunos rehenes. Los niños siguen sin agua ni comida y se ven obligados a beber su propia orina para sobrevivir. Los secuestradores se muestran particularmente insensibles y sarcásticos. El jefe del comando declara que actúa por orden del jefe militar Shamil Basáyev, sin formular exigencia alguna. Su juego consiste en dejar que la situación se deteriore mientras que los medios de difusión afluyen a la pequeña ciudad. Inesperadamente, el jefe del comando exige la presencia de varias personalidades y declara que no dará de beber a los niños hasta que el presidente Putin anuncie por televisión la independencia de Chechenia.

    Al tercer día, el comando de secuestradores autoriza a los servicios médicos a evacuar los cadáveres de 21 rehenes que empiezan a descomponerse debido al calor y la humedad. Se oye entonces una explosión sin que se sepa si se trata de un disparo hecho por el padre de algún alumno desde el exterior de la escuela o, lo que parece más probable, el estallido accidental de una de las bombas. La explosión desencadena un tiroteo generalizado en medio del cual las fuerzas del orden se lanzan al asalto. Los disparos y las bombas causaron 376 muertos, entre ellos 11 soldados rusos y 32 secuestradores.

    Sólo un secuestrador sobrevivirá y será juzgado. Las autopsias revelarán que 22 de sus compañeros de armas eran toxicómanos que murieron en estado de stress debido a la falta de la droga. La identificación de los atacantes sigue siendo incierta.

    Shamil Basáyev reclamó la autoría de la acción, condenada por el vocero del gobierno checheno en el exilio, Ahmed Zakaiev.

    Algunos apuntes
    Para la realización del ataque de Beslán, Shamil Basáyev no pudo contar con sus fuerzas militantes. Tuvo que recurrir a toxicómanos, pagados en droga y comandados por varios combatientes aguerridos. Basáyev no goza de legitimidad alguna en Chechenia y no tiene partidarios. Es un jefe militar que tuvo una carrera de mercenario en diferentes conflictos antes de tratar inútilmente de entrar en la política en Chechenia y volver, finalmente, a la acción armada.

    La operación estaba concebida para que se terminara en una matanza. El comando había emplazado bombas en el gimnasio pegándolas a los techos con esparadrapo, sistema tan precario que uno se pregunta cómo pudo aguantar tres días. Al parecer, la dirección militar del grupo había decidido huir sacrificando al resto de sus compañeros, pero se vio sorprendida cuando los hechos se precipitaron.

    El comando no formuló demanda alguna antes del final del segundo día, o sea, antes de la llegada de los periodistas extranjeros, y la exigencia que planteó era irrealista así como puramente formal. El objetivo era, por consiguiente, crear una situación de crisis, en vez de negociar nada.

    La toma de rehenes tuvo lugar tres días después de la elección presidencial en Chechenia y horas después del final de la cumbre ruso-germano-francesa de Sochi, que saludó la normalización política en Chechenia. Su objetivo fue detener el proceso político y el reconocimiento internacional de la acción de Vladimir Putin por el establecimiento de la democracia.

    Caen las máscaras
    Al aproximarse el primer aniversario de la masacre de Beslán, Shamil Basáyev, objeto de una orden internacional de arresto, dio una entrevista a una cadena estadounidense de televisión. Después, fue nombrado viceprimer ministro del gobierno checheno en el exilio en Washington y Londres, aunque ese mismo gobierno había condenado oficialmente la operación de Beslán.

    Ese gobierno checheno en el exilio dispone del apoyo del American Committee for Peace in Chechnya, que dirige el ex consejero de Seguridad Nacional Zbigniew Brzezinski, con sede en los locales de la Freedom House [11], dirigida a su vez por el ex director de la CIA James Woolsey.
    Shamil Basáyev dice tener vínculos recientes con Osama Bin Laden, a quien Estados Unidos pretende estar buscando actualmente en vano.

    Zbigniew Brzezinski es conocido como el funcionario estadounidense que reclutó personalmente a Osama Bin Laden y por haberle confiado la organización de atentados en Afganistán con el objetivo de provocar la intervención soviética. En diversas obras y conferencias, Brzezinski no ha cesado de predicar el desmantelamiento no sólo de la URSS sino de la Federación Rusa y de aportar su apoyo a todos los movimientos separatistas con tal de que sean antirrusos.

    Lo que se puede sacar en conclusión
    La operación de Beslán no fue perpetrada por militantes sino por mercenarios. Su objetivo no fue, por consiguiente, la defensa de una causa, ya fuera la independencia de Chechenia o la instauración de un califato. Es parte del «gran juego» en el que las grandes potencias se disputan el control del Cáucaso y de los recursos del Mar Caspio. Su organizador, Shamil Basáyev, es hoy viceprimer ministro de un gobierno en el exilio que tiene contactos en Washington y Londres. Este último dispone de toda la ayuda logística necesaria que provee el gobierno de Estados Unidos mediante instituciones conocidas por sus vínculos con la CIA.

    Thierry Meyssan

    minero
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    Re: Documental sobre chechenia

    Mensaje por minero el Dom Ene 22, 2012 11:22 pm

    Muchas gracias compañero nunca por el tiempo invertido. Very Happy
    Es un tema complejo por la informacion que me das, a mi entender todo se resume en un trasfondo capitalista y geopolitico y el pueblo checheno como simples titeres y sufridores de una causa noble totalmente subversiva y confusa.
    Saludos.



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    Re: Documental sobre chechenia

    Mensaje por Contenido patrocinado Hoy a las 6:41 pm


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