"Breve historia de la nacionalsocialista Federación Germano Americana de los Estados Unidos de Norteamérica y de su apoyo a la Alemania nazi"

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    pedrocasca
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    "Breve historia de la nacionalsocialista Federación Germano Americana de los Estados Unidos de Norteamérica y de su apoyo a la Alemania nazi"

    Mensaje por pedrocasca el Miér Ene 18, 2012 3:12 pm

    Breve historia de la nacionalsocialista Federación Germano Americana de los Estados Unidos de Norteamérica y de su apoyo a la Alemania nazi

    Sobre un texto publicado en el blog La ruta de las ratas nazis en abril de 2011 y otro texto del historiador Mark D. Van Hell acerca de la German American Bund del año 2007, publicado en la revista norteamericana América en la Segunda Guerra mundial.
    La Federación (o Alianza) Germano Americana o German American Bund fue la mayor organización nacionalsocialista estadounidense, reconocida y apoyada por la Alemania nazi, fundada en 1930 por Heinz Sponknobel, que era afiliado al NSDAP o Partido Nacionalsocialista Alemán del Trabajo, más conocido como Partido Nazi y apoyado económicamente por alemanes residentes en EE. UU. y estadounidenses de origen alemán.

    Se calcula que en los años 30 más del 20% de la población blanca de los Estados Unidos de Norteamérica eran (o se consideraban) alemanes o descendientes de los mismos. En el estado de Wisconsin (famoso por la calidad de su cerveza y las salchichas) más del 40% de la población podía considerarse alemana y hay constancia de que varias docenas de reclutadores nazis se aposentaron en las localidades con mayor número de alemanes.

    Casi nunca se cuenta que durante la Primera Guerra mundial los alemanes y estadounidenses de origen alemán sufrieron una especie de duro apartheid en muchos de los estados y ciudades norteamericanos. Varios cientos fueron considerados enemigos y encarcelados durante la duración de la guerra, además de la prohibición de hablar en alemán, escuelas alemanas cerradas, prohibición de la música alemana (incluso música clásica), prohibición de fiestas y reuniones tradicionales, prohibición de elaboración, venta y consumo de salchichas y de chucrut, cierre de bibliotecas y emisoras de radio alemanas e incluso fueron quemados libros escritos en esta lengua. Fueron atacados muchos alemanes en las calles de pueblos y ciudades (hubo varios muertos) y en pequeños pueblos incluso se les obligaba a besar la bandera de las barras y estrellas todos los días al alba y al anochecer delante de todos los vecinos so pena de recibir una paliza.

    La oleada de emigración procedente de Alemania en 1919 y 1920 llevó a los EE. UU. a ex soldados jóvenes que se habían radicalizado y participado en las luchas callejeras contra los comunistas, abrazando los principios nazis con gran facilidad. Muchos se integraron en los sindicatos patronales que proveían de esquiroles a las fábricas en huelga y peleaban contra los trabajadores en huelga y otros se establecieron como agitadores pro-nazis en las ciudades y zonas de influencia alemana.

    Fritz Julius Kuhn, líder de la Federación Germano Americana, fue popularmente conocido (también por los medios de comunicación que siempre le trataron con mucha deferencia) durante años como el Führer Americano. Nacido en Munich, en la Primera Guerra mundial participó como soldado de infantería en el ejército alemán, llegando al empleo de teniente y recibiendo la cruz de hierro al valor. Trabajó como ingeniero químico en México y a finales de los años 20 se trasladó a EE. UU., consiguiendo la nacionalidad a mediados de los años 30, al mismo tiempo que la Alemania hitleriana le reconocía a él y a su organización como nazis amigos de Alemania y los únicos interlocutores ideológicos, en detrimento de otros pequeños partidos nazis que se terminaron integrando en la Federación.

    El 20 de febrero de 1939, 22.000 personas habían abarrotado el Madison Square Garden de Nueva York, quedando varios miles fuera del recinto deportivo. Esperaban ansiosos la aparición de Fritz Kuhn (de origen alemán, militante antisemita y carismático líder político fascista). Fue dos días antes del cumpleaños de George Washington, y un retrato de 30 metros de altura del primer presidente norteamericano (reconocido como fascista por este grupo que lo consideraba como una especie de teórico precursor del nazismo) colgaba detrás del podio, que fue rodeado de banderas nazis y svásticas. Fritz Kuhn fue conducido hasta el recinto deportivo en una marcha en la que fue acompañado por más de 3.000 simpatizantes con uniforme nazi, a modo de guardia pretoriana.

    Los constantes enfrentamientos en la calle con comunistas y socialistas, las protestas de la influyente comunidad judía (desde la llegada al poder de Hitler se había decretado un boicot a los productos alemanes por parte de los judíos norteamericanos), de los alemanes no nazis y de los aún politizados y poderosos sindicatos de la ciudad de Nueva York, hizo que se investigaran por parte del Comité de Actividades antinorteamericanas (el senador Samuel Dickstein fue totalmente beligerante en contra de los nazis) diversos aspectos de la Federación Germano Americana, hasta que la fiscalía descubrió una importante cantidad de dinero sin justificar a nombre del propio Kuhn. Pasó algún tiempo en la cárcel y fue declarado agente enemigo durante toda la Segunda Guerra mundial, por lo que se le encerró en un campo de concentración en Texas y se le privó de la nacionalidad norteamericana, siendo expulsado del país en 1945 con dirección a Alemania, en donde murió en 1951. La German American Bund había sido prohibida y autodisuelta tras la entrada de EE. UU. en la Guerra mundial.

    La derecha norteamericana más reaccionaria vio en Hitler un líder carismático capaz de levantar la economía alemana y de entablar relaciones de negocios provechosas para los EE. UU., tal y como así sucedió, además de ser un freno ante la expansión de las ideas comunistas en Europa y América y de la creciente popularidad de la URSS. Hasta la entrada en guerra de los Estados Unidos, los medios de comunicación en manos de la burguesía apenas atacaron a Hitler y los articulistas más reaccionarios siempre destacaban su carácter nacionalista y patriótico.

    El día 7 de diciembre de 1941 Hitler declaró la guerra a los EE. UU. (cuatro días después del ataque japonés a Pearl Harbor) y esa misma noche miles de agentes del FBI detuvieron por todo el país a los más significados líderes de la German American Bund, se incautaron de sus locales, archivos y cuentas de banco. Muchas docenas de los detenidos estaban recluidos en cárceles y campos de concentración veinticuatro horas después acusados de ser agentes enemigos, desposeídos de la nacionalidad aquellos que la tenían y con expedientes de expulsión con dirección a Alemania (lo que era imposible de cumplir por la declaración de guerra y obligaba a los detenidos a pasar un largo período en la cárcel).

    A pesar de la emisión de comunicados en los que se decía que la Federación Germano Americana era fundamentalmente estadounidense y defensora de la patria americana, se fue desinflando como un globo (la firma del tratado germano-soviético de no agresión en agosto de 1939 ya había supuesto el comienzo del fin) y su máximo dirigente en esos momentos, George Froboese, se suicidó a principios de 1942 colocando su cabeza en las vías del tren al paso de una máquina cuando se dirigía a ser juzgado.

    Los hermanos Francis Bellamy*** y Edward Bellamy**, junto con George Froboese, habían promocionado el nacionalsocialismo y la formación de un estado policial en los Estados Unidos desde que importaran desde Alemania los dogmas, principios políticos, símbolos y rituales de grupo del Partido Nacionalsocialista Alemán de los Trabajadores. Se dice que el partido nazi alemán recibió no sólo apoyo económico y político de sus correligionarios norteamericanos, sino el célebre saludo nazi con brazo en alto (habiendo testimonios escritos y gráficos de que en EE. UU. se utilizaba a modo de saludo de respeto hacia la bandera de las barras y estrellas y entre los correligionarios nazis en mítines, desfiles, fiestas y concentraciones fascistas, con anterioridad a que se hiciera en Alemania. En EE. UU. se hizo bastante popular en esa época la frase: el saludo nazi es tan americano como el pastel de manzana).

    Muchos norteamericanos (y no sólo los de origen alemán e irlandés anti-inglés como se dijo en un principio) se unieron al movimiento fascista German Américan Bund en apoyo de los nacionalsocialistas alemanes antes de la Segunda Guerra Mundial. También los hermanos Bellamy. La Federación Germano Americana comenzó con el nombre de Amigos de la Nueva Alemania en Chicago en 1933, apenas tres meses después de la llegada al poder de Hitler. Este grupo funda sus raíces en la Sociedad Teutona de Detroit de 1924 y en el Partido Nacionalsocialista, ambos activos (prácticamente desconocidos salvo por la cantidad de esquiroles y delincuentes comunes que se integraban en sus filas) en los Estados Unidos durante la década de 1920 y posteriormente desautorizados por el propio Partido nazi alemán.

    Es curioso recordar que los miembros del grupo fascista asistían a escuelas racistas y segregadas (como la inmensa mayoría de ciudadanos norteamericanos) y adoptaron por propia decisión el saludo con el brazo estirado y en alto (saludo “a la romana”), según lo reivindicado por el nacionalsocialista Francis Bellamy, probablemente antes de la adopción de ese saludo por el Partido Nacionalsocialista Alemán del Trabajo.

    Esta organización siempre declaró ser 100% estadounidense, defensora de la Constitución, de la bandera de las barras y estrellas y de una "América libre de verdad", lo que le permitió seguir siendo legal en todos los Estados de los EE. UU., a pesar de las muchas protestas en su contra. La Federación Germano Americana hizo grandes concentraciones y manifestaciones populares por toda la nación estadounidense, esponsorizó económicamente muchas fiestas y actos sociales, pagó el alquiler de locales para clubes alemanes, dotó a equipos deportivos infantiles y estableció numerosos campamentos de verano para jóvenes (con especial dedicación a la formación física y el adoctrinamiento político) que se asemejaban a los campamentos del partido nazi Alemán.

    En 1936 Adolf Hitler invadió la región del Rin y los Sudetes y como si de una celebración se tratara, se realizaron reuniones con nazis de todo el mundo. Dado que el nacionalsocialismo había crecido tanto en EE.UU., Fritz Kuhn y algunos de sus seguidores, visitaron Alemania ese mismo año invitados por Berlín para asistir a las Olimpiadas. Existen testimonios fotográficos de los líderes nazis alemanes con los líderes norteamericanos, aunque Kuhn declaró a periódicos estadounidenses que se sentía decepcionado por la fría acogida por parte de Adolfo Hitler, con el que ni siquiera llegó a entrevistarse.

    Francis Bellamy y su hermano Edward trabajaron apoyando la idea de un “gobierno fuerte” que en materia de educación se hiciera cargo de todas las escuelas estadounidenses (públicas y privadas) y en todas y cada una de ellas hubiera una bandera ante la que realizar una ceremonia de saludo y respeto en la que la frase Sieg Heil se utilizara como gesto de reafirmación nacional. En realidad no hacían más que intentar manejar la tradicional ceremonia escolar del Juramento de lealtad hacia sus intereses ideológicos.

    El Ku Klux Klan (en griego “kuklos”, “círculo”) es una organización de finales del siglo XIX que declaraba la “supremacía de la raza blanca”, antisemita, racista, anticatólica, antimasónica, anticomunista, homofóbica, xenófoba y geocéntrica estadounidense, profundamente cristiana protestante, cuyo nombre original era “Caballeros Blancos Cristianos del Ku Klux Klan”. El Ku Klux Klan encontraba en el cristianismo la justificación para sus delitos, como el asesinato de homosexuales, una de sus más habituales actuaciones durante años. Su ideología se basaba en los valores considerados como la esencia de la nación, representados por el modelo WASP (Blanco, Anglosajón, Nativo y Protestante). La teología del Ku Klux Klan, basada en el protestantismo de figuras abiertamente antisemitas como Martín Lutero, asegura que la Biblia establece que los negros no son humanos, sino animales sin alma. Miembros destacados del Ku Klux Klan apoyaron a la Alemania Nazi y fueron soporte de distintas organizaciones nazis estadounidenses.

    La primera organización del Ku Klux Klan fue fundada a finales de 1865 por veteranos del Ejército de los Estados Confederados de América que, después de la Guerra de Secesión, quisieron resistirse a la Reconstrucción llevada a cabo por el gobierno federal. La organización adoptó rápidamente métodos extremadamente violentos para conseguir sus fines. Sin embargo, hubo una reacción que en poco tiempo llevó a la organización al declive, pues las élites político-económicas sureñas veían al Ku Klux Klan como un pretexto para que las tropas federales (las tropas triunfantes de la Unión) estuvieran activas en los Estados del Sur. El Ku Klux Klan fue formalmente disuelto en 1870 por el Presidente Republicano Ulysses S. Grant, a través del Acta de Derechos Civiles de 1871 (conocida habitualmente como “El Acta Ku-Klux Klan”).

    En 1915, en Georgia, fue fundada por un Pastor protestante de la Iglesia metodista, Coronel William Simmons, una nueva asociación que utilizaba el mismo nombre, aprovechando la notable presencia en los medios de comunicación de masas de todo el país y la gran repercusión popular de dos hechos puntuales: la película “El nacimiento de una nación” y el feroz antisemitismo mostrado en las crónicas periodísticas del juicio y linchamiento del presunto asesino Leo Frank. Este segundo Ku Klux Klan se presentó como una organización más formal, legalmente registrada y con una estructura pública estatal y nacional. El número de miembros llegó a ser de entre 4 y 5 millones en pocos años.

    En 1940 el Movimiento Protestante y Racista Ku Klux Klan se alió con la German American Bund o Federación Germano Americana tras reunión celebrada en el Campo Nordland, New Jersey, (junto con otras organizaciones menores, como Camisas de plata y Ejecutores del cristianismo) sellando un pacto que probablemente se ha mantenido en aspectos ideológicos y de simbología a lo largo de los años con mayor o menor intensidad.

    Con distintos altibajos y nombres cambiantes, siempre ha habido un Partido nacionalsocialista de los EE. UU., solventando los problemas de legalidad manifestando su lealtad hacia la bandera y la Constitución estadounidenses excepto en los períodos de guerra declarada con Alemania.

    Durante la Segunda Guerra mundial no se produjo un sentimiento anti-alemán tan fuerte como había sucedido en la Primera Gran Guerra, a pesar de que también hubo incidentes violentos aislados. Los medios de comunicación se cebaron en los nazis estadounidenses pero dejando siempre a salvo a los alemanes norteamericanos, siguiendo las directrices del Gobierno federal y de los dueños de los periódicos, muchos de ellos soporte económico y propagandístico de la Federación Germano Americana durante años.

    Muchos estadounidenses de origen alemán integraron algunas de las unidades militares más castigadas en la lucha contra los japoneses en el Pacífico (hubo muy pocos soldados de origen alemán en el campo de batalla europeo). Fueron ampliamente destacados en la prensa los episodios de heroísmo y las condecoraciones logradas en las más famosas batallas de la guerra y el general de origen alemán Walter Krueger (convencido anti-nazi) fue considerado como el favorito de los soldados norteamericanos.

    También Hollywood echó una mano a la hora de desactivar el sentimiento anti-alemán gracias a la popularidad de la actriz Marlene Dietrich y el gran número de películas anti-nazis que protagonizó.

    Nunca se ha podido conocer, ni siquiera aproximadamente, el número real de afiliados a la Federación Germano Americana, al margen de que tuviera más o menos simpatizantes. En los momentos de mayor esplendor se suponen no más de 25.000 afiliados y se rebajan a unos 5.000 a finales de 1939 y menos de la mitad en el momento de su ilegalización y desaparición. Entre el 75% y el 90% de los afiliados serían los alemanes llegados en 1919 y 1920. También se considera que en el estado de Wisconsin apenas llegaron a ser 500 los verdaderos afiliados, lo que rebajaría en mucho el número total en todos los EE. UU. Hay constancia de que varios cientos de afiliados marcharon a Alemania para integrarse en el ejército alemán y participar en la lucha contra la URSS. Se conoce algún caso de juicio por traición a supervivientes con la nacionalidad estadounidense que intentaron volver a los EE. UU. al acabar la guerra mundial.

    La alianza de intereses político-ideológicos con el Ku Klux Klan se puede considerar una simple anécdota que desembocó en actitudes folklóricas más que otra cosa (exhibición de banderas y símbolos nazis por parte de los miembros del Klan).

    No parece haber nadie interesado en estudiar en profundidad los apoyos, fundamentalmente económicos, que recibió la Federación nazi norteamericana de grandes e importantes empresas y de conocidos particulares interesados en la supervivencia de la Alemania hitleriana.
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    **no confundir con su primo Edward Bellamy, conocido escritor socialista utópico.

    ***no confundir con el religioso baptista de ideas socializantes Francis Bellamy, redactor en 1892 del conocido Juramento estadounidense de lealtad ante la bandera. Este acto patriótico y religioso que se realiza en los colegios antes del comienzo diario de las clases, se recitaba en un principio realizando el saludo romano (la mano derecha extendida hacia la bandera). Después de que dicho saludo fuera identificado con nazismo y fascismo (y que los hermanos Bellamy intentaran utilizarlo como elemento de identificación con su partido nazi), al entrar los EEUU en la Segunda Guerra mundial se cambió a como hoy en día se realiza, colocando la mano sobre el corazón.






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