Comunistas en Irán

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    Comunistas en Irán

    Mensaje por PequeñoBurgués el Lun Ene 16, 2012 11:02 am

    http://dizdira.blogspot.com/2012/01/comunistas-en-iran-1.html ----> ver mejor aquí

    Comunistas en Irán (1)

    El pasado 11 de Enero el científico iraní Mostafa Ahamdi Roshan era asesinado en Teherán mediante una bomba lapa colocada en su vehículo. El joven, de 32 años, trabajaba en la central nuclear de Natanz. En el atentado murió una persona más y aun otra resultó gravemente herida. No es el primer asesinato perpetrado en suelo iraní contra científicos implicados en el desarrollo de la tecnología nuclear. Precisamente el día 11 se cumplían dos años justos del asesinato del profesor Massoud Ali Mohammadi. El 29 de Noviembre de 2010 el físico Majid Shahriari fue igualmente asesinado. En el mismo atentado su colega Abbasi Davani y la mujer de éste resultaron gravemente heridos.
    No cabe ninguna duda de cuál es el móvil y quiénes son los que han ordenado estos asesinatos. EEUU y sus aliados, especialmente Israel, están tratando de impedir que Irán tenga acceso a la energía nuclear que permitiría a esta nación defenderse de ataques como los perpetrados contra Irak, Afganistán y Libia. Como las amenazas, los bloqueos, las sanciones, los intentos de golpe de estado y la insistente guerra psicológica de todos los medios de comunicación no han dado resultado y el potencial militar de Irán resulta de veras disuasorio, están recurriendo a eso que ellos tanto dicen perseguir: el terrorismo.
    Intentando buscar información sobre la autoría concreta del atentado me llamó la atención encontrar en el foro de una web de política local de EEUU a personas, al parecer informadas sobre la situación en Irán, considerar como posibles colaboradores del Mossad y la CIA dentro de Irán al MKO y al partido Tudeh. Las propias fuentes oficiales iraníes, aunque no en el caso de este último atentado, han acusado también al MKO de cometer numerosas acciones terroristas en los últimos años. La propia Wikipedia ofrece el dato de que agentes del MKO ofrecen servicios de inteligencia a EEUU sobre la ubicación exacta y el desarrollo de las centrales nucleares iraníes.
    Lo sorprendente del caso es que tanto el grupo MKO como el partido Tudeh son considerados de ideología marxista revolucionaria. ¿Marxistas revolucionarios trabajando para la CIA y el Mossad? Cabe perfectamente imaginar que muchos marxistas no vean con agrado el sistema político iraní. Pero de ahí a colaborar con la CIA y el Mossad para facilitar datos de seguridad nacional hay un trecho que ninguna diferencia de interpretación sobre qué es el marxismo puede salvar.
    Más sorprendente aun es constatar que tanto el MEK como el partido Tudeh fueron valientes luchadores contra el régimen proamericano del Shá y fieles aliados de Jomeini. Es más: el MKO que ahora colabora con Israel para perpetrar atentados contra los intereses de Irán fue fundado por un ayatolá amigo personal y estrecho colaborador de Jomeini. ¿Cómo es esto posible? ¿Qué ha ocurrido para que en Irán los partidos y grupos comunistas hayan decidido renunciar a sus ideas antiimperialistas y a la soberanía de su propia nación?
    Si es difícil explicar los detalles que han llevado a los intelectuales y líderes comunistas oficiales de nuestro país a apoyar a la OTAN en sus ataques a Yugoslavia, Afganistán, Siria y Libia, más difícil aun será mostrar qué ocurrió en un país del que las noticias que nos llegan son tan escasas como sesgadas por la censura.
    Por eso me limitaré a trazar una breve historia de la trayectoria de los comunistas en Irán y, si acaso, a plantear algunas hipótesis.

    1920: La República Socialista Soviética de Persia.
    Este poco conocido primer intento de exportar la revolución bolchevique solo sobrevivió durante 1920-21 y, geográficamente, estuvo restringido a la provincia norteña de Gilan, a orillas del mar Caspio. La República Socialista Soviética de Persia fue el resultado de la confluencia de varias fuerzas que, sin embargo, poseían perfiles ideológicos diversos y poco definidos. Lo que las llegó a unir fue el deseo de desembarazarse del dominio extranjero en Irán y de derrocar a la dinastía Qajar, con sus monarcas títeres y corruptos.
    El grupo principal de tales fuerzas fue el movimiento guerrillero Jangal (que significa "Jungla" o "Bosque", en referencia al paisaje predominante en la provincia de Gilan, su cuartel general.) El grupo Jangal estaba liderado por Mirza Kuchak Khan. La ideología de los jangalíes no estaba claramente definida, pero la aspiración de los guerrilleros era reinstaurar los principios tradicionales de justicia social propios del chiísmo duodecimano, que habían sido abandonados por el monarca como resultado del dominio colonial británico y zarista. Para ello, era preciso derrocar al monarca y expulsar a las fuerzas extranjeras. En 1917, la victoria bolchevique y, por tanto, el fin de la política imperial rusa supuso un espaldarazo importantísimo para los jangalíes, que pasaron a tener a los rusos como aliados en lugar de como enemigos.
    Es en este momento cuando este grupo confluyó con lo que podríamos considerar el primer partido de inspiración marxista de Persia, fundado en 1904: el Hemmat (que significa "Aspiración.") y cuyo ámbito era más bien obrero y urbano. Las ideas socialdemócratas que defendía este partido llegaron a la antigua Persia a través de los miles de obreros iraníes que a principios del siglo XX trabajaban en las explotaciones petrolíferas de Baku y otras ciudades del Cáucaso. Allí entraron en contacto con los socialdemócratas rusos (por entonces aun no divididos entre mencheviques y bolcheviques.)
    Animado en el 17 por el triunfo de la Revolución Rusa, el partido se amplía y pasa a llamarse Edalat ("Justicia") aunque sigue vinculado a la ideología menchevique hasta que en 1920 la fundación de la República de Gilan apoyada por los soviéticos les lleva a abandonar la socialdemocracia para pasar a denominarse Partido Comunista de Irán.
    Ambas fuerzas, los guerrilleros jangalíes y este partido influído por el socialismo ruso, terminaron confluyendo en la República de Gilan. Pero ya aquí nos encontramos con lo que desde entonces será la tónica de la difícil convivencia de dos corrientes que persiguen objetivos similares pero de modos muy distintos. Por un lado los guerrilleros jangalíes y su lider aspiraban a un modelo de república de unidad islámica basada en el reparto de tierras y, en general, en la aplicación de las medidas sociales tradicionales favorables a los pobres que predica el Islam. Por otro lado, los dirigentes recién convertidos del Partido Comunista pretendían aplicar la doctrina trotskista e implantar medidas económicas radicales, sin plantearse pasos graduales o adaptaciones a realidades socioculturales distintas. Pero lo que acabó por separar a los comunistas tanto de los jangalies como de la mayoría del pueblo fue su insistencia en la propaganda antiislámica. Los enfrentamientos internos terminaron con un golpe de estado de los comunistas. Su débil posición interna terminó por desmoronarse en el exterior cuando Lenin les retiró su apoyo militar. La URSS atravesaba un momento crítico, enfrentada en una guerra civil a zaristas y mencheviques financiados por las potencias occidentales y no podía seguir defendiendo empresas tan poco prometedoras y con tan poco apoyo popular como la República de Gilan.
    En 1921, el futuro shá Reza Pahlevi da un golpe de estado en Teherán apoyado por Inglaterra, que temía que Irán se convirtiese en otro país bolchevique. En Septiembre las fuerzas del golpista Reza, formadas por cosacos zaristas, entran en Gilan y acaban con la efímera república soviética. El lider de los jangalíes, con unos cuantos leales, huye a las montañas. Finalmente es encontrado muerto por congelación junto con su fiel amigo y compañero de armas, un revolucionario de origen ruso-alemán. El shah expuso su cabeza decapitada en Rasht, la capital de Gilan, como escarmiento. Tendrían que pasar muchos años para que los iraníes volviesen a ver tan cerca el fin del dominio colonial.



    1931: El Shá prohibe el Comunismo.
    Tras la caída de Gilan, los comunistas se dispersan y se limitan a formar algunas pequeñas células clandestinas de propaganda obrera en las plantas petrolíferas. A pesar de la persecución policial a la que fueron sometidos, los grupos comunistas fueron haciéndose más numerosos e incluso dispusieron de un periódico, el Peykar, impreso en Berlín con el apoyo del Partido Comunista Alemán y que llegaba de contrabando a Irán tras un largo periplo desde Constantinopla. El Shá decretó en 1931 la prohibición expresa de cualquier actividad comunista en Irán a la que siguió una represión sistemática y brutal. No será la primera vez que el Shá toma medidas expeditivas para acabar con los comunistas iraníes, pese a lo cual hoy no es raro ver a nostálgicos del Shá y a comunistas iraníes hermanados contra lo que llaman "régimen de los ayatolás."
    El ascenso del nazismo en 1933 trajo a Persia a numerosos estudiantes que contaban con una notable formación socialista. Uno de ellos era Taghi Erani, que agrupó en torno a sí a un grupo de activistas que se dedicó a la difusión en imprentas clandestinas de material didáctico marxista-leninista. En 1937, en aplicación de la ley de 1931, cincuenta y tres comunistas fueron enviados a la cárcel, en la que muchos murieron -entre ellos el propio Erani.

    1941: Nace el Partido Tudeh:
    Cuando estalló la II Guerra Mundial, el Shá cometió el error de elegir como aliado al III Reich. Su decisión estaba motivada por el deseo de verse libre de las abusivas condiciones de explotación petrolífera que le imponía el Imperio Británico. En 1941, tropas anglosoviéticas invaden Irán sin apenas oposición de la población y el Shá es obligado a desterrarse.
    Esto permitió a los comunistas del círculo de Erani supervivientes de las cárceles del Sha reorganizarse en un nuevo partido. Esta vez decidieron no utilizar el nombre "Comunista" para denominarlo. Lo bautizaron como Hezbe Tudeh Iran, esto es, Partido de las Masas de Irán, o, resumidamente, Partido Tudeh. Tras el cambio de nombre había razones de peso. El objetivo del partido era crear un frente amplio que atrajera también a no-comunistas. El comunismo como ideología no acababa de cuajar en el pueblo iraní por dos razones. En primer lugar, era visto como una pérdida de soberanía, esta vez en manos de la URSS. Pero sobre todo, desde la época de la República de Gilan, el comunismo era asociado con el rechazo al Islam. Desde la fundación del Partido Tudeh en 1941 hasta el triunfo de la revolución en 1979, los comunistas comprendieron que en Irán no era posible desligar la revolución socialista de la doctrina islámica chií sobre la justicia social. De este modo, marxistas y clérigos combatieron juntos sin apenas fisuras contra la tiranía del heredero del Shá y el neocolonialismo angloamericano.

    El papel político tradicional de los clérigos en Irán.
    Es preciso ahora detener la sucesión cronológica de los hechos para tratar de explicar por qué en Irán ha resultado imposible desligar las luchas obreras de las creencias religiosas. La razón seguramente se encuentra en el papel que el clero chií ha desempeñado durante los últimos siglos. La dinastía Safávida que unifica Persia y otros territorios adyacentes, fundada por el shá Ismail I en 1501, estableció un modelo de gobierno en el que el monarca solo podía reinar si contaba con el visto bueno de los ulemas. Cuando el monarca violaba ostensiblemente las normas de justicia social que el chiísmo duodecimano exige al gobernante, el poder de los ulemas podía muy bien provocar una insurrección popular capaz de derrocarlo. Podría considerarse que la monarquía Safávida se sustentó sobre una suerte de contrato social según el cual el monarca garantizaba una justicia social básica y seguridad militar a sus súbditos y, a cambio, éstos se comprometían a permanecer obedientes a su autoridad y a pagar sus impuestos. Los vigilantes del cumplimiento del contrato eran los ulemas, cuyo poder de movilización popular temían justificadamente los monarcas. Así que cuando los últimos representantes de la dinastía Qajar permitieron a los ingleses y a los rusos expoliar y esclavizar a los iraníes, fueron los clérigos los primeros que movilizaron a las masas para la instauración de un sistema constitucional, el derrocamiento del Shá y la lucha contra las injerencias extranjeras. El líder más significativo de la llamada Revolución Constitucional de Irán, que supuso la entrada de Irán en la modernidad, fue el Ayatollah Khorasani.
    En países como el nuestro, en el que la jerarquía eclesiástica tradicionalmente se ha aliado con los poderosos en sus abusos contra las clases oprimidas, resulta incomprensible que las revueltas sociales, o las luchas por la constitución y la república las dirijan y protagonicen los clérigos.
    Teniendo en cuenta estos antecedentes, resulta mucho menos chocante y más fácil de comprender tanto el éxito arrollador de la revolución de Jomeini como el modelo político sobre el que se basa hoy la República Islámica de Irán, el Velayat-e faqi, esto es, la Vigilancia de los clérigos sobre las decisiones del gobierno. Que los gobernantes gobiernen y que los clérigos vigilen que lo hacen conforme a las prescripciones del Islam no es apenas una innovación. Para los iraníes es algo perfectamente conocido, pues no es más que institucionalizar lo que se ha venido haciendo tradicionalmente, si bien hoy sustituyendo el gobierno del monarca por el de un presidente de la república elegido por sufragio universal.
    Así es como se explica también por qué cualquier grupo político iraní que luche por la justicia social y la soberanía no puede hacerlo en contra de los clérigos. Para la mayoría de los iraníes, incluso de nuestros días, un clérigo no es un poderoso que oprime al pueblo, sino un sabio que defiende al pueblo de la opresión de los poderosos con la ayuda de Dios.

    Continuaremos con la historia de los comunistas en Irán en la siguiente entrada.

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    Re: Comunistas en Irán

    Mensaje por PequeñoBurgués el Lun Ene 16, 2012 11:04 am

    Comunistas en Iran (2) ----> http://dizdira.blogspot.com/2012/01/comunistas-en-iran-2.html

    En la pasada entrada habíamos dejado recién inaugurado el partido Tudeh, gracias al derrocamiento del filonazi sha Reza por las tropas aliadas. Veíamos cómo el partido decidió cambiar la denominación y la simbología comunistas a causa de los sentimientos religiosos y anti rusos de la mayoría de la población iraní. Esto les permitió constituir un frente social mucho más amplio y establecer alianzas con los ayatolás, algunos de los cuales empezaron a descubrir la utilidad de las enseñanzas de Marx y Lenin sobre el funcionamiento del capitalismo y del imperialismo, enemigos a los que también ellos pretendían combatir. Desde este año hasta 1979 marxismo e Islam no solo fueron aliados sino que se influyeron mutuamente hasta el punto de generar pensadores de la talla de Ali Shariati, que creó el concepto de Chiísmo Rojo, aunando el marxismo anticolonialista de Fanon o del Ché con las tradiciones ismailitas de lucha social y de martirio. Shariati, entusiasta de la revolución de Jomeini, tuvo que exiliarse a Londres en 1977, Allí fue asesinado por el MI6 y hoy, paradójicamente, es utilizado por la propaganda imperialista para enfrentarlo a Jomeini (algo parecido a lo que se suele hacer con las figuras de Castro y el Ché.)

    Los esperanzadores comienzos del partido Tudeh.
    El 25 de Agosto, tropas británicas y soviéticas en una operación conjunta invaden Irán, los primeros por el sur, los segundos por el norte. El objetivo era desbloquear esta vía, controlada por los nazis gracias al apoyo del sha Reza, para el aprovisionamiento del frente aliado oriental a través del Golfo Pérsico.
    Para el 16 de Septiembre el sha Reza viajaba a un exilio dorado a bordo de un barco inglés. Ese mismo día los ingleses colocaban en el trono al casi adolescente heredero del sha, Mohammad Reza. Se trataba de dar a la tiranía del padre un barniz de monarquía constitucional y, sobre todo, de borrar sus afecciones nazis. Los soviéticos, por entonces en plenos comienzos de la Operación Barbarroja, aceptaron colaborar en esta pantomima con tal de poder recibir los ansiados suministros aliados. Los ingleses debieron aceptar de muy mala gana ciertas reformas aperturistas a causa de las presiones soviéticas y estadounidenses . Estas reformas supusieron la excarcelación de 27 comunistas supervivientes de las cárceles del sha, que muy pronto se reunieron para retornar a la actividad política y sindical.
    Así pues, el 29 de Septiembre de 1941, quedó fundado el partido Tudeh de Irán bajó la dirección de Soleiman Mohsen Eskandari. Para octubre de 1942, el número de miembros había pasado de los 27 ex-prisioneros fundadores a cuatro mil y en 1944 ya habían aumentado a 25.000 (de los cuales tres cuartas partes eran obreros fabriles.) El resto eran intelectuales: la presencia del campesinado era muy escasa. En las elecciones al Parlamento (Majlis) de ese año, el partido Tudeh obtuvo ocho escaños. Sin lugar a dudas, la labor sindical, sobre todo en la industria petrolera, fue la clave de este rápido ascenso.
    Para entonces, los angloamericanos no tuvieron inconveniente en echar por tierra las reformas aperturistas de 1941. El esfuerzo bélico común contra Alemania había dado paso, ya a finales de 1943, una vez que la derrota del Eje parecía inminente, a un creciente recelo entre las potencias aliadas capitalistas y la URSS. En este estado de preguerra fría, de nuevo el sha persa volvió a ser una marioneta en manos de las compañías petroleras occidentales.

    El Tío Sam y el Tío Sha.
    EEUU impone a Gran Bretaña un reparto del pastel: la explotación petrolífera de Irán, hasta entonces un monopolio británico, ha de ser compartida con compañías norteamericanas. Para ello el Majlis aprueba en Septiembre de 1944 nuevas concesiones a compañías norteamericanas. Es entonces cuando los soviéticos piden igualmente permiso para establcer explotaciones petrolíferas iranosoviéticas en las provincias del norte. Como era de esperar, el Parlamento, que estaba controlado por los angloamericanos y por el sha, esta vez rechaza la petición, alegando que Irán no iba a conceder más explotaciones hasta que no terminara la guerra.
    El partido Tudeh organizó manifestaciones y diversos actos de protesta por esta desvergonzada decisión del gobierno, que, como comentó Stalin, se había convertido en un títere de los angloamericanos y un enemigo de la URSS. Ello les valió la acusación de ser un partido financiado por los soviéticos. Esta acusación fue recurrente a lo largo de toda su historia y es difícil demostrar si es cierta o no. Pero al menos en este caso, el Tudeh tenía motivos más que sobrados para echarse a la calle.
    En primer lugar, la oferta soviética consistía en un reparto de beneficios entre Irán y la URSS del 50%/50%. En contraste, la Anglo Iranian Oil Company no tenía en aquella época ni siquiera la obligación de someterse a auditoría de sus cuentas por parte del gobierno iraní. De modo que, por ejemplo, en 1947, mientras la AIOC ingresaba 40 millones de libras de beneficio neto tras impuestos, el estado iraní recibió tan solo 7 millones. Es decir, a pesar de que la oferta rusa era mucho mejor para el país, el Parlamento la rechazó.
    En segundo lugar, y esto era aun más importante para la militancia del Partido Tudeh, las condiciones laborales en las explotaciones soviéticas se regían por los mismos criterios que en la URSS, lo cual suponía una apabullante mejora con respecto a las pésimas condiciones laborales que imponía la AIOC. Salarios miserables, sin vacaciones, sin bajas por enfermedad, sin indemnización por accidente laboral... Los obreros vivían en barracones sin luz ni agua corriente en un páramo insalubre. Así eran las condiciones de los trabajadores de la AIOC en aquellos tiempos. Stephen Kinzer las describe muy plásticamente.
    Dadas estas premisas ¿es preciso suponer una instigación soviética para explicar que los militantes del Partido Tudeh iniciaran protestas y revueltas? En 1945 miles de militantes permanecieron atrincherados ante el Parlamento para protestar por su política de servilismo ante las multinacionales angloamericanas. En Mazandaran e Isfahan los obreros llegaron a apropiarse de numerosas fábricas tanto estatales como de la AIOC. El gobierno no fue capaz de contenerlos.

    El brazo armado del Partido Tudeh.
    ¿Cómo lograron tal éxito en las movilizaciones? En primer lugar, el apoyo de la URSS era clave. Hasta 1946, las tropas anglosoviéticas no se retiraron completamente de Irán. Las tropas soviéticas ocupaban varias provincias del norte.
    Pero, sobre todo, la toma de fábricas por parte de los obreros y la capacidad de rechazar la acción policial fue posible gracias a la creación en 1945 del TPMO, una organización militar secreta, paralela al partido Tudeh, con miembros infiltrados en el ejército y la policía. El TPMO jugaría un papel decisivo en la futura Operación Ajax perpetrada por la CIA.

    Ahmad Khavan, el terrateniente que cumple sus promesas.
    Para acabar con la amenaza soviética, se recurrió a los servicios del Primer Ministro Ahmad Khavan. Khavan estuvo asesorado en todo momento por Arthur Millspaugh, un miembro del Departamento de Estado de EEUU que ahora velaba por los intereses norteamericanos en la recién adquirida colonia persa. El primer ministro no era, sin embargo, ningún novato. Procedente de una familia inmensamente rica, había ocupado cargos importantes en todos los gobiernos: en el del último y patético sha de la dinastia Qajar, en el del filonazi Reza Pahlevi y, ahora, en el de su hijo Mohammad Reza.
    Ahmad Khavan tenía, además, motivos muy personales para desear el fin de la URSS. Él era el mayor terrateniente de la región del Azerbaiyan iraní, que en aquellos momentos no solo estaba dominada por los comunistas, sino ocupada militarmente por la URSS. Sus propiedades corrían, pues, serio peligro. Lo primero que hizo fue intentar ganarse a los líderes del Partido Tudeh. Nombró alcalde de Teherán al hermano de Eskandari y designó a tres miembros más del Tudeh como ministros. Por otro lado, prometió a la URSS que sus demandas de concesiones petrolíferas serían atendidas si retiraban sus tropas de las provincias del norte, cosa que la URSS cumplió en marzo de 1946. Simultáneamente entró en contacto con los jefes tribales de la etnia Kashkai. Los jefes kashkai habían sido tradicionales aliados de los nazis durante la segunda Guerra Mundial y ahora eran los principales opositores a los que el partido Tudeh debía hacer frente en varias provincias. El soporte de los guerrilleros kashkai y la retirada de las tropas rusas dejó a Khavan las manos libres para acabar con los comunistas. Khavan expulsó de sus cargos al alcalde de Teherán y a los tres ministros del Tudeh que él mismo había nombrado. Después envió al ejército a su dominio feudal en Azerbaiyan para que sus tropas "supervisaran" unas elecciones en las que, cómo no, su partido venció por abrumadora mayoría. Con los mismos criterios de limpieza se llevaron a cabo las elecciones a nivel nacional en las que un partido recién creado por él y esponsorizado por EEUU con el muy significativo nombre de "Demócratas de Irán" obtuvo la victoria. Enseguida, el nuevo gobierno envió al ejército para acabar con las fábricas controladas por obreros. Muchos militantes fueron encarcelados y varias sedes cerradas.
    En cuanto a la promesa hecha a la URSS, Khavan cumplió su palabra y propuso al Majlis, la mayoría de cuyos componentes él mismo había designado con la ayuda de Mr. Millspaugh, la concesión de explotaciones petrolíferas sovieticas. Pero, oh, qué mala suerte. El Majlis votó en contra de tal proposición: 102 votos en contra y 2 a favor. Qué se le va a hacer. Lo que es indudable es que el buen y leal Ahmad Khavan cumplió su palabra.
    El otro partido mayoritario que se sumó a los votos en contra de las concesiones a la URSS fue el Frente Nacional de Mohammad Mossadeq, otro viejo terrateniente curtido en los gabinetes de los distintos shas, y que años más tarde sería uno de los protagonistas de la famosa Operación Ajax, organizada por sus amigos de la CIA.

    Nada como un atentado de bandera falsa.
    En 1947, el gobierno iraní firma un pacto militar con EEUU que incluía el entrenamiento de su ejército por expertos norteamericanos.
    En 1949 la AIOC impuso a Irán un "Supplemental oil agreement", unas nuevas condiciones de explotación tan abusivas que Ahmad Khavan, presionado por los nacionalistas de Mossadeq, viajó al Reino Unido para entrevistarse en persona con Sir William Fraser, jefe de la AIOC, y rogarle que suavizara los términos del acuerdo. El primer ministro iraní ni siquiera fue recibido por el mafioso escocés, ahora devenido Barón de Strathalmond y Caballero del Imperio Británico.
    El humillante acuerdo provocó disturbios callejeros. Se sospechaba que el partido Tudeh y agentes soviéticos pudiesen estar detrás de ellos.

    El día 4 de febrero de 1949, los militantes del partido estaban conmemorando el aniversario de la "misteriosa" muerte en prisión, en 1940, del líder comunista Taghi Erani. En esos momentos, en otro punto de Teherán, un periodista disparaba con sorprendente mala puntería al joven shah Mohammad Reza en un acto protocolario. Como era de prever, el sha sale ileso y enseguida la policía descubre que el periodista magnicida es, cómo no, militante del Partido Tudeh. En un esperpéntico juicio, se ofrecen pruebas irrefutables de que el Partido Tudeh es el autor intelectual del atentado y de que su objetivo final es entregar Irán a los soviéticos. Consecuentemente, sus líderes son encarcelados y el partido es declarado ilegal.

    Continuaremos en la próxima entrega de la serie.

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    Re: Comunistas en Irán

    Mensaje por Tachanka el Mar Ene 17, 2012 12:32 am

    Intentando buscar información sobre la autoría concreta del atentado me llamó la atención encontrar en el foro de una web de política local de EEUU a personas, al parecer informadas sobre la situación en Irán, considerar como posibles colaboradores del Mossad y la CIA dentro de Irán al MKO y al partido Tudeh. Las propias fuentes oficiales iraníes, aunque no en el caso de este último atentado, han acusado también al MKO de cometer numerosas acciones terroristas en los últimos años. La propia Wikipedia ofrece el dato de que agentes del MKO ofrecen servicios de inteligencia a EEUU sobre la ubicación exacta y el desarrollo de las centrales nucleares iraníes.

    Tendrás que dar pruebas más concluyentes sobre el papel del MKO que las calumnias del regimen furibundanemte anticomunista y teológico de los ayatolás, post en un foro norteamericano, o un artículo de la wikipedia. Pero esque resulta que los comunistas iraníes no se limitan al MKO, sino que otros partidos como el PCI (MLM) están prohibidos y perseguidos, y son contrarios a la reacción que representan los ayatolás.

    http://www.aworldtowin.org/spanish/numero_anteriores/2001-27/1_mayo_pci_mlm_27.htm

    Pero claro, PequeñoBurgués encuentra toda clase de excusas para aliarse con los reaccionarios en contra de la clase obrera.

    Una pena que tus pobres excusas se vuelvan en tu contra:

    Lo sorprendente del caso es que tanto el grupo MKO como el partido Tudeh son considerados de ideología marxista revolucionaria. ¿Marxistas revolucionarios trabajando para la CIA y el Mossad? Cabe perfectamente imaginar que muchos marxistas no vean con agrado el sistema político iraní. Pero de ahí a colaborar con la CIA y el Mossad para facilitar datos de seguridad nacional hay un trecho que ninguna diferencia de interpretación sobre qué es el marxismo puede salvar.

    Esas son tus palabras. Vamos a hacer un simple ejercicio cambiando sus mismas palabras, sin que el mensaje deba modificarse en lo más mínimo.

    Lo sorprendente del caso es que tanto Gadaffi como la República Árabe Libia son considerados de ideología socialista (yamahiriya). ¿Países socialistas trabajando para la CIA, el MI6 o Sarkozy? Cabe perfectamente imaginar que muchos marxistas no vean con agrado a los yihadistas, o incluso a los inmigrantes. Pero de ahí a colaborar con la CIA y el MI6 para encarcelar, interrogar y torturar presos de la CIA, facilitar información a estas agencias, controlar la inmigración en las costas europeas o subencionar la campaña electoral de la derecha populista francesa hay un trecho que ninguna diferencia de interpretación sobre qué es el marxismo puede salvar.

    Supongo que mantienes lo dicho, ¿no, fanboy de Gadaffi? ¿O lo tuyo con los discursos es pura demagogia, y donde dije digo, digo diego? Supongo que más bien lo segundo, que lo tuyo solo es confundir... Con tal de defender el reaccionario islamismo iraní, te aferras a cualquier clavo ardiente, e incluso cargas contra cualquier comunista iraní contrario a su regimen con toda una serie de rumores y calumnias (que desde luego, no son extendibles a los maoistas iraníes). Y los mismos argumentos que usas en un caso, los escondes en el siguiente (el de la Libia de Gadaffi, que hasta que los voraces imperialistas decidieron que no tenían porqué repartir el pastel con la burguesía nacional libia, colaboró activamente con la CIA y el imperialismo). Ese mismo trecho al que aludes, lo salvas sin despeinarte en el caso Libio con tu exacerbada loa al "padre de todos los libios". ¿Será que tu "interpretación del marxismo" está fuera del marxismo? Yo diría que sí.



    http://es.euronews.net/2011/03/16/el-hijo-de-gadafi-revela-que-libia-pago-la-campana-electoral-de-sarkozy/

    http://es.euronews.net/2011/03/16/saif-al-islam-gadafi-el-payaso-de-sarkozy-debe-devolvernos-el-dinero-que-le-di/

    http://elmolinoonline.com/2011/09/03/los-secretos-de-gaddafi-archivos-muestran-colaboracion-con-la-cia-en-interrogaciones-de-sospechosos/los-%C3%BAnicos-en-espa%C3%B1ol/

    http://www.publico.es/internacional/394618/el-espionaje-occidental-ayudo-a-gadafi-a-perseguir-disidentes

    http://es.euronews.net/2011/09/03/la-cia-y-los-servicios-secretos-britanicos-colaboraron-con-gadafi/

    http://www.latinhub.com.au/internacionales/secciones/mundo/4622-cia-y-mi6-acusados-de-colaborar-con-regimen-de-gadafi.html

    http://www.publico.es/agencias/efe/27999/espana-y-libia-firmaran-un-acuerdo-de-cooperacion-en-el-control-de-inmigracion-ilegal

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    Re: Comunistas en Irán

    Mensaje por PequeñoBurgués el Jue Ene 19, 2012 10:26 pm

    Comunistas en Iran (3) ----> http://dizdira.blogspot.com/2012/01/comunistas-en-iran-3.html

    1949-1951. Los últimos años del dominio británico en Irán.
    El montaje del "atentado" contra el sha en Febrero de 1949 fue utilizado como excusa no solo para ilegalizar el partido Tudeh, sino también para reimplantar una dictadura militar ya sin caretas.
    Con el nuevo orden mundial surgido tras la SGM, varios países productores de petróleo, hasta entonces explotados sin miramientos por compañías inglesas o norteamericanas, se sienten lo suficientemente fuertes como para exigir a las multinacionales acuerdos más beneficiosos para la economía local. La competencia soviética, que ofrecía acuerdos de reparto del 50%/50%, obligaba a las multinacionales angloamericanas, que hasta entonces obtenían más del 75% de los beneficios, a ceder ante las pretensiones de países como Venezuela o Arabia Saudita, que en 1943 y 1950 respectivamente obtienen acuerdos del 50%/50%. A partir de este momento, el reparto de 50%/50% pasa a ser el habitual. Otro cambio geopolítico importante acaecido tras la SGM es que el Reino Unido ya no es el Imperio. Su puesto al frente del mundo capitalista lo ocupa ahora EEUU y por ello las compañías petroleras norteamericanas empezarán a ejercer presión para exigir su trozo del pastel.
    Es en este contexto en el que podemos entender cuál era el objetivo del montaje del atentado contra el Sha y la subsiguiente implantación de la ley marcial. Tras dicho atentado no solo queda ilegalizado el partido Tudeh y sus líderes condenados a muerte. Los periódicos críticos de cualquier tendencia son clausurados, y los líderes de otros grupos políticos detenidos, entre ellos el propio Mossadeq -aunque éste solo por unos días. El dictador elige a una Asamblea Constituyente que vota unánimemente dotar al Sha de plenos poderes, incluído el de disolver el Parlamento. Como premio, los británicos permiten que el Sha promulgue otra ley por la cual los inmensos terrenos que le fueron expropiados a su padre tras la invasión anglosoviética de 1941 pasen a ser de su propiedad. Todas estas medidas fueron implementadas para hacer frente a las más que previsibles revueltas sociales que iba a generar la negativa de la AIOC a aceptar acuerdos del 50%/50%.
    Podemos agrupar la protesta social contra el Sha y sus jefes de la AIOC en tres sectores.

    1-El sector marxista, formado por simpatizantes del ilegalizado Tudeh y con apoyo entre intelectuales y obreros. Éstos últimos eran los que salían peor parados por la politica colonialista de la AIOC, que imponía en sus factorías condiciones inhumanas. No eran muy numerosos, pero se consideraban extremadamente peligrosos en tanto estaban apoyados por la URSS.


    2-El sector religioso, formado por buena parte de líderes chiíes, el más notable de ellos el ayatolá Abul Qasim Kashani, que fue condenado en varias ocasiones al exilio. Kashani veía en el dominio colonial una injusticia intolerable y una deplorable influencia que ponía en peligro los fundamentos islámicos de la sociedad. Seguramente era éste el sector con más apoyos: estaba formado por representantes de casi todas las clases. Había intelectuales de formación teológica, grandes propietarios rurales que mantenían sistemas tradicionales de explotación, la pequeña burguesía del Bazar y, sobre todo, la inmensa mayoría de los campesinos, que por aquella época suponían tres cuartas partes de la población.


    3-El Frente Nacional de Mohammad Mossadeq, formado sobre todo por la naciente burguesía nacional, de ideas liberales y nacionalistas, que aspiraba a un acuerdo que permitiese al estado obtener unos ingresos decentes derivados del petróleo para poder construir fábricas e infraestructuras que permitiesen modernizar el país. No eran muy numerosos pero contaban con dos poderosos aliados. Uno era público y notorio: el ayatolá Kashani consideraba justas las exigencias y aspiraciones políticas del Frente Nacional: nacionalización del petróleo y reinstauración de las garantías constitucionales. El otro aliado operaba bajo cuerda. Se trataba de EEUU y sus compañías petroleras, deseosas de que se produjese un cambio político que acabase con el monopolio de la AIOC británica.

    1951-1953 Mohammad Mossadeq ¿héroe o villano?
    Eran demasiados enemigos y demasiado poderosos. El 7 de marzo de 1951 el primer ministro designado por el Sha para cerrar los acuerdos con la AIOC, Ali Razmara, fue asesinado por Khalil Tahamsebi, un miembro de un grupo islamista llamado Fadayan-e Islam. Esta vez, sin embargo, el Sha sabía que ya no contaba con apoyo extranjero y que el terrorista estaba protegido por los EEUU. Los tres disparos sobre Ali Razmara fueron la señal: el poder de la AIOC se desmoronaba. Quién sabe si con él caería también el Sha. En tan solo cinco dias los miembros del Majlis, antes fieles marionetas del Sha y de la AIOC, aprobaban ahora unánimemente la nacionalización del petróleo. Como dijo un espectador en la sesión parlamentaria, "Todo esto se ha logrado con ocho gramos de pólvora". Por si hacía falta alguna evidencia de que el terrorista solo cumplía órdenes, baste recordar que en 1952, con la intercesión del ayatolá Kashani y la aprobación del gobierno de Mossadeq, éste fue no solo indultado sino elevado a la categoría de héroe. Tres años más tarde, una vez la CIA había logrado sus objetivos -arrebatarle a la AIOC el monopolio- Tahamsebi fue condenado a muerte y ejecutado. Ya no era necesario. Quien lo desee puede buscar paralelismos -y diferencias- con la transición española. Puede cambiar a Franco por el Sha, a Mossadeq por Suárez, a Ali Razmani por Carrero Blanco o a los Fedayan por ETA.

    Sin duda alguna presionado por EEUU, el Sha designa a Mossadeq como Primer Ministro. Con ello el país queda en paz por unos momentos y entre los iraníes cunde la satisfacción por la creencia de que esta vez el pueblo unido ha derrotado a sus opresores. El petróleo es nacionalizado bajo la National Iranian Oil Company y ahora por fin cinco compañías norteamericanas acceden a la mitad de las concesiones. Sin embargo, pronto algunos iraníes empiezan a comprender que lo de Mossadeq ha sido una falsa revolución. Es verdad que ahora hay una compañía petrolera nominalmente nacional y que la cuota se ha establecido en un 50%/50% pero esto es pura teoría. El consorcio de empresas angloamericanas no permitía a las autoridades iraníes auditar sus cuentas y, de este modo, en la práctica, la mayor parte de los beneficios volaban al extranjero tanto como antes de la nacionalización. La única diferencia es que ahora ya no iba solo a los bolsillos de los magnates británicos.
    Para colmo, en el Reino Unido Winston Churchill es nombrado Primer Ministro tras las elecciones de 1951. Churchill es partidario de ceder la primacía del poder en el mundo capitalista a EEUU y fomenta las buenas relaciones con Eisenhower. De este modo el monopolio británico en Irán quedaba definitivamente derrotado. Una vez desempeñada su función, Mohammad Mossadeq pasaba a ser un estorbo.
    Mossadeq empezó a perder apoyos. Kashani lo acusó de traicionar los principios islámicos vendiendo de nuevo el país a las potencias occidentales: antes era a Gran Bretaña, ahora a los EEUU. El partido Tudeh, sin embargo, permaneció fiel a Mossadeq. Éste les había prometido reformas socialistas y, al menos, les permitía disfrutar de una libertad política inédita.
    El 15 de Agosto de 1953 un contingente militar golpista que se disponía a arrestar al primer ministro Mossadeq es interceptado a tiempo. El coronel Mohammad Ali Mobasherri, alto cargo del gobierno militar de Teherán, desde el que se planeó el golpe, era en realidad miembro de la troika que dirigía el TPMO, el brazo armado secreto del Partido Tudeh. El comandante de la Guardia Imperial del Sha, Hehdi Homaouni era también un infiltrado del TPMO. Ambos lograron abortar la intentona golpista e informaron de ella inmediatamente a Mossadeq y al partido Tudeh. El partido rápidamente movilizó a sus militantes para ocupar las calles y mostrar a los golpistas sus fuerzas. Las masas enfurecidas exigieron la abdicación del Sha golpista. Para su sorpresa, Mossadeq, el primer ministro al que habían salvado de un golpe de estado, les conminó a permanecer en sus casas y a respetar el orden de la monarquía constitucional. Como desoyeron sus órdenes, el 18 de Agosto Mossadeq envió al ejército (el mismo que estaba dispuesto a derrocarle) a masacrar a los manifestantes que le estaban apoyando. Miles de comunistas fueron encarcelados. Al día siguiente, esta vez ya sin oposición, la CIA perpetraba un "golpe de estado." El Sha volvía a imponer la dictadura y Mossadeq permaneció en Irán, en un "arresto domiciliario" en su mansión, que se prolongó hasta su muerte en 1967, a los 84 años de edad.
    Ya no hay que seguir aguantando ser tildada de conspiranoica o de fanática antiamericana si se afirma que la CIA organizó el golpe militar de 1953. El propio Obama lo reconoció tranquilamente en 2009. Pero la figura de Mossadeq sigue siendo hoy venerada como la de un campeón de la democracia y el antiimperialismo tanto por los libros de historia escritos en EEUU como por la actual República de Irán. Los primeros lo utilizan como ejemplo de lo que Irán debe ser -un Irán laico, en oposición a lo que Irán es hoy- y la segunda como ejemplo de agresión yanqui contra la soberanía y la democracia en Irán. Sin embargo, la trayectoria política de Mossadeq, su tibieza en el proceso de nacionalización, la retirada del apoyo de Kashani, la traición a sus aliados del Tudeh así como la suavidad de su condena -en comparación con la dureza de la represión posterior al golpe- me llevan a considerar al sacrosanto Mossadeq como a un mero instrumento de EEUU para conjurar tanto el peligro comunista como el peligro islamista.
    En verdad, debería al menos ser objeto de reflexión el hecho de que un supuesto enemigo de Gran Bretaña y de EEUU sea objeto de veneración y encendidos elogios por parte de todos los medios occidentales. La plataforma norteamericana de juegos por internet Steam ofrece gratuitamente el videojuego "The Cat and the Coup", en el que el héroe es, precisamente, Mohammad Mossadeq.

    1953-1958. La masacre anticomunista.
    Mientras Mossadeq quedaba en arresto domiciliario, la plana mayor del partido Tudeh era condenada a muerte. La CIA ayudó al Sha a descubrir y a encarcelar a miles de militantes secretos. Y lo más importante de todo: cerca de 400 oficiales, algunos de muy alto rango- fueron identificados como infiltrados del TPMO y sentenciados a muerte por ello.
    El 11 de Mayo de 1958 tiene lugar la culminación de las operaciones conjuntas contra los comunistas perpetradas por la CIA y la SAVAK, el recién fundado servicio secreto del Sha, financiado y entrenado por los norteamericanos. El cerebro del grupo armado del TPMO, Khosro Ruzbeh, es conducido ante el pelotón de fusilamiento.
    Ruzbeh había mantenido posiciones muy críticas contra la línea reformista del Partido Tudeh, contemporizadora con los liberales de Mossadeq. A pesar de ello, este gran aficionado al ajedrez y magnífico estratega había logrado crear una eficaz red de infiltrados en el ejército que, de haber contado con el apoyo de Mossadeq, podría haber sido capaz de frenar el golpe. Ruzbeh se negó a que le vendaran los ojos. El militar comunista, atado tal y como aparece en la foto gritó "¡Larga vida al comunismo!" Tras lo cual él mismo ordenó ¡Fuego! al pelotón que le apuntaba.
    La muerte de Ruzbeh puede considerarse como el final del auténtico comunismo en Irán. La desarticulación del TPMO dejó a los comunistas indefensos y condenados a las disputas políticas de salón o, en el mejor de los casos, al seguidismo servil de las instrucciones emanadas de Moscú. Recuerda mucho al caso de otros partidos comunistas represaliados como el PCE. De la derrota a la deriva hacia el liberalismo y la alianza con el imperio yanqui mediaría solo el tiempo y la oportunidad.
    Pero hasta llegar a ese momento, el Partido Tudeh y otros movimientos marxistas que surgirían en los 60 jugarían todavía un papel clave en la historia iraní del siglo XX.
    Lo veremos en la próxima entrada.

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    Re: Comunistas en Irán

    Mensaje por Plaza el Jue Ene 19, 2012 10:48 pm

    Me encanta leer a Tachanka. Camarada, si quieres ver fanboy's de Gadaffi pasate por el post de Libia en la cateforia de Internacional.

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    Re: Comunistas en Irán

    Mensaje por PequeñoBurgués el Miér Feb 01, 2012 12:06 pm

    Comunistas en Irán (4)-----> http://dizdira.blogspot.com/2012/01/comunistas-en-iran-4.html

    ¿El final del Partido Comunista?
    La ejecución de Khosro Ruzbeh con la que concluímos la última entrega de la serie supone el final de un auténtico Partido Comunista fuerte y unido en Irán. Esto no significa que no siguiesen existiendo en las décadas siguientes, ilegalizados o no, partidos de ideología nominalmente marxista y, desde luego, decenas de miles de iraníes que, más o menos en secreto, se consideraban comunistas. Pero aquel Partido Cumunista iraní implantado en el tejido social con opciones políticas, con sindicatos fuertes y armados, con cuadros cualificados, con una red secreta militar infiltrada entre los altos oficiales del ejército, con ideas políticas nítidamente socialistas y, sobre todo, aquel Partido Comunista que infundía respeto pues se consideraba una suerte de embajada de Stalin, desapareció de Irán para siempre.
    Esta afirmación es una apreciación personal de la que esto escribe y, desde luego, no coincide con lo que nos dicen los libros y artículos a los que en Occidente tenemos acceso. En esos libros y artículos, en función de la línea ideológica del grupo editorial, suelen buscarse causas de lo más curiosas para justificar la debacle de los comunistas iraníes tras la Operación Ajax. Veamos algunas:
    -Ya en 1957, en un congreso celebrado en la recién desestalinizada Moscú, el Partido Tudeh consideró que su error consistió en no reconocer la "naturaleza progresista" del gobierno de Mossadeq. Semejante declaración resulta tan demencial como desvergonzada. Recordemos los hechos: el partido Tudeh apoyó a Mossadeq hasta el final, a pesar del claro sesgo proyanqui y liberal de su política y a pesar del poco satisfactorio desarrollo de su gran baza: la nacionalización del petróleo. Los militares infiltrados del TPMO abortaron el golpe tramado contra él y, cuando los comunistas salieron a la calle para apoyarle... ¡fue justamente él, Mossadeq, el que mandó a la policía reprimir las manifestaciones a sangre y fuego! Al día siguiente, Mossadeq sufría un golpe de Estado que a todas luces tenía el aspecto de un golpe consentido. Y, tras el golpe, los leales militares que habían intentado defender el gobierno legítimo fueron ejecutados mientras Mossadeq disfrutaba de un placentero retiro en su mansión, retiro que fue legalmente calificado como "arresto domiciliario." Pues bien, el nuevo partido Tudeh literalmente escupió en la memoria de todos aquellos que habrían podido -seguramente de no haber hecho caso a ciertos líderes- evitar el golpe de la CIA y derrocar al Sha. Los denominaron "sectarios e izquierdistas."
    -Otra causa que se esgrime desde que el enemigo a batir es la República Islámica inaugurada por Jomeini, es la traición de los clérigos. Según algunos miembros del actual Tudeh en el exilio norteamericano, parisién o londinenese, la culpa de la debacle de los comunistas la tuvieron los ayatolás, especialmente Kashani, pues retiraron el apoyo a Mossadeq. Curiosa acusación. Como si hubiese sido Kashani y no Mossadeq el que los asesinó y encarceló. Como si hubiese sido Kashani, y no la CIA y el SAVAK, el que ejecutó a Ruzbeh y asus 500 compañeros del TPMO. Lo único que hizo Kashani, eso es verdad, es comprender antes que los líderes del Tudeh que ese Mossadeq lo único que estaba haciendo con toda su retórica nacionalista y liberal era transferir el petróleo de manos inglesas a manos norteamericanas y beneficiar a su clase social: la incipiente burguesia urbana.
    -También se habla de las escisiones ideológicas dentro del partido, que conviertió el anterior gran partido Tudeh en decenas de grupúsculos de las más diversas orientaciones: maoístas, trostkistas, violentos, no violentos, islamistas, laicos, prosoviéticos... Sin embargo, yo esto lo considero no una causa sino una consecuencia.

    Causas del desastre.
    A mi juicio, la causa principal del fin del Partido Tudeh no puede obviarse. Es tan evidente que solo un ánimo de interpretar extrañamente los hechos puede buscar otros motivos: el Partido Tudeh fue eliminado tras la sistemática persecución y posterior exterminio que durante cinco años emprendieron la CIA y la SAVAK tras el golpe de estado contra sus miembros de vanguardia. Quien busque paralelismos históricos puede encontrarlos muy cerca: en España o en Chile en un tiempo el Partido Comunista fue poderoso y organizado, pero tras Franco y Pinochet no han vuelto a levantar cabeza. Pero los conferenciantes del Tudeh en el exilio apenas hablan de esta persecución. A su juicio, la persecución y el exterminio de comunistas fue obra de Jomeini.
    Ahora bien. Podríamos preguntar por qué el Partido Tudeh no volvió a reconstituírse. Ya lo logró tras la represión del anterior shá, en los años 30. Estas son algunas de las causas que yo encuentro:
    -En el marco de la nueva política de "distensión" con EEUU iniciada por Khruschev se comprende la nueva situación de orfandad a la que se enfrentaba el Partido Tudeh.
    -Una vez desarticulado el aparato militar y de inteligencia del Tudeh, fue sencillo infiltrar miembros adictos al régimen. Muy pronto altos cargos del Partido Tudeh mostraron un talante conciliador con el Shá. Veámoslo:
    Siguiendo fielmente el manual norteamericano de gobiernos títeres, Muhammad Reza establece en su reino una "democracia" bipartidista que él mismo justifica así en un libro de memorias:
    "Si yo fuese un dictador, en vez de un monarca constitucional, habría establecido un sistema de partido único, como el de Hitler (...) o los comunistas. Por eso es que voy a promover dos partidos sin asociarme personalmente con ninguno de ambos."
    El teatro lo representaban, pues, dos partidos: uno, el partido Melliyoun jugaba el papel de partido conservador y nacionalista, el otro, el partido Mardom, se presentaba como el paladín de la clase obrera. Pues bien, este partido Mardom se nutrió principalmente de miembros del Tudeh.
    No es dificil imaginar qué pensarían los militantes honrados que quedaron vivos tras la represión al ver cómo sus cuadros de "intelectuales" no solo no eran represaliados, sino que eran contratados por el Sha para hacer de rojos en la farsa de parlamento que había montado el dictador. No es difícil de imaginar, sobre todo, para los comunistas españoles honrados que contemplaron a sus dirigentes ocupar un escaño tras agachar el espinazo ante el sucesor designado por Franco.
    Ni que decir tiene que esto generó numerosas divisiones internas y que surgieron grupúsculos que intentaron volver a la lucha armada.

    Los ulemas rojos.
    Al mismo tiempo que los comunistas perdían apoyo social, los movimientos religiosos empiezan a convertirse en el principal problema político interno para el Shá.
    Los ayatolás habían protagonizado ya numerosos episodios políticos. Fueron determinantes, como vimos, en la Revolución Constitucional de principios de siglo. En la década de los 30 hubo un grupo de teólogos de Qom que apostaba por una confrontación política contra la connivencia de Reza Pahlevi con los países colonialistas. Especialmente influyentes fueron Shahabadi y Mudarris, de entre cuyos alumnos cabe destacar a Mahmoud Taleqani y al propio Ruhollah Jomeini.
    En los 50, vimos como el ayatolá Kashani fue clave en el proceso de nacionalización del petróleo al prestar inicialmente su apoyo a Mossadeq. Sin embargo, ni el régimen del Shá ni sus aliados occidentales se atrevieron nunca a declarar una guerra abierta y total a los ulemas. Y menos aun tras el derrocamiento del rey en el vecino Irak en 1958. Eran personajes demasiado influyentes; de ahí que la política del Shá consistiera más bien en fomentar el trato de favor a los clérigos menos problemáticos y, a cambio, ceder en las cuestiones que no afectasen directamente a los intereses político-económicos de Occidente. Es por ello que Reza, al contrario que Atatürk, no pudo imponer reformas culturales y religiosas como la de un estado laico, un sistema educativo y un alfabeto occidentales, etc. Desde 1947, el hombre del Shá en este pacto era el Gran Ayatolá Hossein Borujerdi, que ostentaba la dignidad de marja al-taqlid y que también fue profesor de Jomeini pero que, al contrario que los otros mencionados, rechazaba cualquier intromisión de lo religioso en política. El silencio de Borujerdi resultaba inaceptable para muchos de sus compañeros ulemas: no solo no se implicó en el asunto de la nacionalización del petróleo: tampoco se molestó en condenar la agresión sionista contra los palestinos. Aun peor: en 1957 el ayatolá Taleqani, compañero de Jomeini, es acusado por el Shá de esconder a terroristas y conducido a la cárcel. Volveremos a hablar de Taleqani más adelante, pero lo que aquí nos llama la atención es que Borujerdi no dejó de mantener su entendimiento con el Shá ni siquiera mientras éste mandaba a la cárcel a uno de sus colegas.
    Por eso creo que un hecho clave aunque quizá poco señalado para comprender los motivos del cambio de situación en los años 60 es la muerte de Hossein Borujerdi en 1961.
    Por un lado, a pesar de los intentos del Shá para que su sustituto fuese el iraquí Mohsen Hakim, que mantenía una línea similar a la de Borujerdi, los ulemas optaron mayoritariamente por elegir a un marja implicado en los temas sociales. Como justamente ese mismo año 1961 moría también Kashani, que habría sido su sustituto natural, los ulemas apostaron por la figura de Ruhollah Jomeini, un ayatolá cuyos discursos incendiarios contra el Shá pronunciados en la madrasa apasionaban no solo a los jóvenes estudiantes sino a multitudes ajenas al mundo académico o religioso.
    Por otro lado, el Shá se vio con las manos libres para aplicar de una vez las reformas que se le exigían desde EEUU y que se había abstenido de iniciar a cambio de la colaboración de Borujerdi.


    La Revolución Blanca.
    Así es como decidió denominarse a este paquete de reformas diseñadas por ingenieros sociales del Departamento de Estado USA y que Mohammad Reza anunció en 1962. El adjetivo "blanca", contrapuesto a "roja", pretendía demostrar que se pueden lograr reformas sociales magníficas por las buenas, sin derramamiento de sangre, sin lucha de clases y de la mano de EEUU. Si se comprueba la lista de reformas en superficie, es difícil no considerarlas como un adelanto: generalización y mejora de la cobertura sanitaria y educativa, modernización de las infraestructuras, integración de la mujer en la sociedad, reforma agraria con reparto de tierras entre los más desfavorecidos, medidas contra la corrupción... Sin embargo, la aparente benignidad de las reformas ocultaba un objetivo final: derribar la fuerte oposición antiimperialista de la sociedad iraní desde dos frentes, el ideológico-cultural y el socioeconómico.
    -En el frente ideológico, se trataba de acabar con la atávica oposición a las costumbres y sistema de valores occidentales, no solo del ignorante campesino, sino también de una mayoría de los obreros e intelectuales. Sin inculcar valores liberales, sin despertar en la población el deseo por el consumo, por progresar en la escala social, por la competitividad, por experimentar intensamente la parte "frívola" de la vida, sin provocar en la población la admiración por lo occidental y el deseo de emular su modo de vida, sin todo esto era muy difícil introducir reformas en la infraestructura que fuesen aceptadas por la sociedad.
    -En el frente socioeconómico, se trataba realmente de promover una revolución "de diseño". Los neoliberales poco informados que sinceramente creen que Marx está periclitado deberían observar lo útiles que resultan para los técnicos del Departamento de Estado USA los descubrimientos marxistas.
    Lo primero era crear una poderosa clase social que aun no existía en Irán: una gran burguesía urbana nacional que compartiese los mismos intereses que el Imperio. La pequeña burguesía tradicional, la del Bazar, apenas era decuada para este fin, dada su mentalidad de mercaderes medievales lastrados por fuertes tradiciones sociales y religiosas. Para formar a esta gran burguesía es para lo que se destinaba el irregular tanto por ciento de beneficios que proporcionaba la recién nacionalizada compañía petrolera NIOC.
    Siguiendo a cámara rápida prácticamente el mismo guión que, según los historiadores marxistas, llevó a Europa desde el feudalismo al capitalismo, el segundo paso fue desvincular a la inmensa mayoría de la población, es decir, a los campesinos, de sus medios de producción y convertirlos en desposeídos que emigran a la ciudad en busca de un salario.
    El tercero fue derrocar como clase dominante a la aristocracia feudal tradicional. Con estos dos últimos pasos -proletarización de los campesinos y derrocamiento de la aristocracia feudal- se lograba también acabar con las dos clases de las que emanaba la legitimidad y el apoyo social a los ulemas.
    La reforma fundamental para dar estos dos últimos pasos fue la Reforma Agraria. Esto es también lo que la convirtió en la más polémica. Detengámonos un poco en ella.


    La reforma agraria.
    La producción agrícola tradicional persa se basaba en una suerte de feudalismo con características propias, algunas de las cuales convertían en relativamente benigna la vida de los campesinos y, por tanto, fomentaban una estabilidad social difícil de quebrantar.
    La propiedad legal de la gran mayoría de las tierras de cultivo estaba en manos de terratenientes. Eran muy escasos los campesinos con titularidad sobre las tierras que cultivaban. El sistema consistía en que los campesinos se quedaban con una parte de la producción y los terratenientes con otra. Para calcular el porcentaje que correspondía a cada parte, la tradición persa consideraba que los productos agrícolas precisaban de cinco factores: tierra, agua, trabajo humano, trabajo animal y semillas. Por cada uno de estos factores aportados, era lícito quedarse con una quinta parte de la cosecha. A menudo el terrateniente se limitaba a aportar la tierra y, por tanto, a quedarse solo con un 20% de la cosecha, ya que los campesinos eran capaces de organizarse eficientemente para mantener ganado, acceder a las escasas fuentes de agua y almacenar semillas. Esta es la clave de la estabilidad del sistema. ¿Cómo lo lograban? La respuesta es el boneh. El boneh es un sistema colectivo basado en normas tradicionales que permitía a los campesinos realizar tareas que requieren la coordinación de varios miembros. Buena parte de la superficie de Irán tiene problemas de abastecimiento de agua, por lo que la labor colectiva permitía la construcción de qanats de decenas de kilómetros de largo y la posterior organización de los turnos de riego, etc. El boneh típico solía constar de entre 5 y 7 miembros, uno de los cuales, generalmente el de más experiencia, coordinaba al equipo. El sistema estaba muy bien adaptado a las características climatológicas de Irán y al tipo de cultivos y, en el contexto del desarrollo tecnológico de aquellos tiempos, resultaba sumamente eficiente. Además, nadie estaba obligado a permanecer en un boneh con el que no se encontraba agusto: el terrateniente no podía decidir dónde cómo y con quién tenían que trabajar los campesinos.
    Los terratenientes, por otra parte, debían cumplir con una serie de obligaciones hacia los campesinos. Alimentarlos en épocas de sequía o carestía, comprarles ropa y equipo básico cada año, proporcionarles asistencia médica, prestarles dinero (sin interés) para situaciones justificadas, construir edificios comunes, como escuelas o mezquitas, sufragar los estudios de los niños que demostrasen capacidades intelectuales extraordinarias, etc.
    Otro elemento importante del sistema tradicional agrícola lo constituyen los khoshneshin, individuos que carecían de derecho a cultivar la tierra. Esta carencia de derecho a cultivo no significaba que este grupo fuese de inferior rango social. Se trataba de artesanos, pequeños comerciantes, etc. De hecho, el término khoshneshin significa "sentados", o "cómodos", en referencia a que sus trabajos se suelen hacer sentados. No tener derecho a cultivo no significaba que no se podía cultivar, sino que no se pertenecía al sistema de boneh y, por tanto, se estaba exento tanto de sus obligaciones como de sus derechos. En casos de cosechas abundantes o de trabajos extraordinarios, los boneh solían contratar a khoshneshin para que les echaran una mano.
    Tan detallada explicación del sistema agrícola tradicional ha sido precisa para comprender el por qué de la fuerte oposición social que despertó una reforma agrícola que, sobre el papel, parece tan positiva.
    El gobierno iraní decretó la expropiación (con indemnizaciones) de buena parte de las tierras de la clase terrateniente tradicional. Luego vendió las tierras, divididas en pequeñas parcelas solo a los iraníes con derechos de cultivo -es decir, los khoshneshin no podían comprarlas. La venta se hizo en condiciones de préstamos a bajo interés. Las pequeñas parcelas, generalmente aisladas unas de otras, pasaban a ser propiedad privada individual. Las consecuencias fueron tan catastróficas como perfectamente previstas por los reformadores. Enumerémoslas:
    -Los campesinos ya no se limitaban a pagar con un tanto por ciento fijo de sus cosechas, sino que debían pagar en dinero una cantidad fija para poder pagar el préstamo. Esto implicaba que una mala cosecha o un cambio en los precios de los productos agrícolas podía condenarlos a no poder pagar el préstamo y a optar entre morir de hambre o vender las tierras.
    -Al instaurarse una propiedad privada de terrenos aislados entre sí, el sistema de boneh terminó por desaparecer y, con él, el trabajo colectivo imprescindible para las infraestructuras de regadío, el mantenimiento del ganado, etc. Ello convertía en inviables a las pequeñas parcelas.
    -Cuando los campesinos comprendían que no podían pagar el préstamo decidían vender las tierras y huir a la ciudad con la cantidad amortizada para pasar a formar parte del proletariado urbano.
    -La despoblación progresiva de las zonas rurales dejó a muchos khoshneshin sin trabajo y sin tierras. El padre de Ahmadineyad, fue uno de estos khoshneshin que trabajaba lo mismo de herrero, que de barbero o de tendero en una pequeña aldea y que debió emigrar a Teherán. Lo mismo que él debieron hacer otros muchos.
    -Los campesinos vendieron sus tierras a la nueva burguesía, que disponía de dinero para comprarlas. La reforma del Shá recuerda a las reformas liberales de la España del XIX. Si la desamortización expropió tierras a la Iglesia para entregarlas a la burguesía, en Irán, la reforma del Shá, con su falso ropaje socialista, sirvió para traspasar la tierra de la aristocracia feudal a la burguesía. Ahora los campesinos pasaban a ser asalariados del campo.

    El resultado global de todo esto fue que en pocos años la reforma agraria había logrado dos de sus grandes objetivos en la lucha de clases:
    -Crear una abundante clase proletaria urbana
    -Derrocar a la clase terrateniente feudal y entronizar a la gran burguesía.



    Pero esta reforma, como deciamos, no se efectuó sin oposición. Los comunistas raccionaron ante ella de modo desarticulado y contradictorio. La mayoría de ellos la saludaron como un gran avance: de hecho, muchos parlamentarios del partido "izquierdista" diseñado por el Shá, el Mardon, eran antiguos notables miembros del Tudeh y ahora se erigían en los máximos paladines de la reforma. Otros grupos minoritarios analizaron correctamente la "revolución blanca" comprendiendo que eran reformas hacia el capitalismo y no hacia el socialismo. Pero su relevancia social fue mínima.
    Sin embargo, los ulemas no estaban dispuestos a tolerarlo: ya no estaba Borujerdi y Jomeini era el nuevo marja para la mayoría de ellos. A comienzos de 1963, Jomeini presenta un manifiesto firmado por otros ocho reputados ulemas en el que lanza una dura crítica al Shá y a sus reformas. En él ofrece un listado de las medidas que violan la Constitución y acusa al Shá de estar al servicio de EEUU y de Israel. "La unica solución -decía el manifiesto- pasa por derrocar este gobierno tiránico que ha violado los mandatos del Islam y ha pasado por alto la Constitución y sustituírlo por uno que respete el Islam y vele por los intereses de Irán."
    Al día siguiente de hacerse público el manifiesto, la policía del Shá irrumpe en la madrasa en la que Jomeini daba clase, mata a varios estudiantes y saquea el local. No se atreven a hacer daño al marja. Pero éste no ceja en sus críticas. Un mes después Jomeini arremete contra los ulemas que preferian mantenerse en silencio y afirma que declararse o comportarse como apolítico es un acto haram, en términología cristiana, un pecado.
    Finalmente, tras otro discurso incendiario en la madrasa durante el día de la Ashura, el 3 de Junio de 1963, un comando entra por la noche en el domicilio de Jomeini y lo envía a prisión.

    La historia reconstruída por los actuales voceros del Tudeh afirma que la oposición de Jomeini y los demás ulemas a la reforma agraria se debe a que ellos -los ulemas- eran ricos terratenientes. El análisis, aparte de claramente tendencioso, presenta graves deficiencias. Aunque es verdad que algunos terratenientes eran además ulemas, este no era el caso más habitual. Pero la objeción más importante que cabe interponer es que los terratenientes como individuos no fueron en absoluto perjudicados por las reformas: todos ellos siguieron siendo ricos. Solo les fueron expropiadas parte de las tierras, generalmente las menos productivas, pero fueron indemnizados por ello y, además, de haberlo deseado, habrían podido volver a comprárselas a los campesinos poco tiempo después. La reforma no perjudicó a los terratenientes como hombres ricos, sino a los terratenientes como clase social. Cualquier terrateniente preferiría el sistema capitalista de explotación agraria, a base de jornaleros, que el sistema tradicional, mucho menos rentable.
    Digan las mentiras que digan los actuales sedicentes comunistas iraníes financiados por el NED, la rebelión de Jomeini en el 63 no fue la rebelión de unos fanáticos religiosos indignados por las minifaldas y por la merma de los privilegios de los ulemas. Los millones de campesinos que habían sido lanzados a la miseria proletaria no pensaban en minifaldas cuando se manifestaban enfurecidos ante el palacio del Shá portando fotos de Jomeini. Los revolucionarios de las minifaldas no eran los iraníes: eran los pijos que hacían el idiota por París cinco años después.

    sorge
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    Re: Comunistas en Irán

    Mensaje por sorge el Miér Feb 01, 2012 12:32 pm

    [quote]
    Tachanka escribió:

    Lo sorprendente del caso es que tanto Gadaffi como la República Árabe Libia son considerados de ideología socialista (yamahiriya). ¿Países socialistas trabajando para la CIA, el MI6 o Sarkozy? Cabe perfectamente imaginar que muchos marxistas no vean con agrado a los yihadistas, o incluso a los inmigrantes. Pero de ahí a colaborar con la CIA y el MI6 para encarcelar, interrogar y torturar presos de la CIA, facilitar información a estas agencias, controlar la inmigración en las costas europeas o subencionar la campaña electoral de la derecha populista francesa hay un trecho que ninguna diferencia de interpretación sobre qué es el marxismo puede salvar.
    El tema de Iran es más complejo, los comunistas tienen toda la razon para querer derrocar al regimen de los ayatolas, pero a la misma vez hay un sector de la izquierda islamica que apoyo a los ayatolas en la revolución, que luego empezaron a enfrentarse a la burguesia que controlaba el proceso, que fueron enviado al frente de guerra con Irak, por esto ultimo habria que ver a quien representa Ahmadeniyad,

    Respecto a los encarcelados en libia son autenticas fascistas como se ve en estas noticias:
    http://www.abc.es/20110909/internacional/abcp-comandante-rebelde-belhadj-admite-20110909.html
    El comandante rebelde Belhadj admite que contactó con los cabecillas del 11-M
    Afirma que «El Tunecino» le llamó semanas antes de los atentados, aunque asegura que no respondió porque el número le pareció «extraño»
    http://spanish.china.org.cn/international/txt/2010-03/24/content_19677874.htm

    Libia libera a 214 islamistas, entre ellos a 3 líderes importantes

    Libia excarceló hoy a 214 islamistas, entre ellos a tres líderes importantes del Grupo de Combate Islámico Libio (GCIL) después de que renunciaron a la violencia, informó la estatal agencia noticiosa Jana.

    Entre los liberados se encuentran 34 militantes del GCIL, incluyendo a su jefe Abdel-Hakim Belhaj, el funcionario ideológico Sami al-Saadi y el jefe militar Khaled al-Sherif, se informó en una conferencia de prensa a la asistieron los tres hombres.
    Como vereis el remedio fue peor que la enfermedad.

    Siria participo en la 1º guerra del Golfo contra Irak, pero aun asin alli esta legalizados los partidos comunistas, forman parte del Frente Nacional Patriotico junto al Baaz, Siria tiene el apoyo de Hezbola y Hamas, con lo cual no entiendo tanto ataque a AlAssad, cuando los comunistas critican la apertura al mercado, pero no quieren su derrocamiento.




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    Re: Comunistas en Irán

    Mensaje por Farfan el Mar Feb 07, 2012 2:29 am

    Hombre, socialista socialista, cuando se da extracción de plusvalía... jodido eh...

    Antiimperialista, eso es otra cosa. Y no tanto...

    Siria es otra historia.

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    Re: Comunistas en Irán

    Mensaje por sorge el Mar Feb 07, 2012 2:16 pm

    Los más cercano al socialismo era Libia, antes de los problemas que surge con el embargo de la ONU del 89 y la consiguiente apertura en el 2.000.

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    Re: Comunistas en Irán

    Mensaje por carlos3 el Miér Feb 08, 2012 12:32 pm

    La farsa de la 'Revolución Verde' en Irán

    Hugo R C Souza | Traducción Enrique F. Chiappa
    La República Islámica de Irán, actualmente bajo el mando de Mahmoud Ahmadinejad, no representa las clases populares iraníes. La aproximación de sus dirigentes con falsos líderes populares del mundo, como Hugo Chávez, es síntoma de este enorme embuste ideológico que la izquierda oportunista, infantil o inconsequente intenta vender a las masas de todo el planeta.
    De la misma forma, el estrechamiento de lazos entre Teherán y los regímenes ruso y chino informa más sobre el juego de la conformación de bloques de aliados en un contexto en el cual el imperialismo empuja el mundo para una gran guerra, y menos sobre comandantes interesados en defender el interés de sus pueblos frente a la ofensiva económico-militar de la mayor potencia del planeta, USA.

    Un comunicado del Partido Comunista de Irán (marxista-leninista-maoísta) emitido poco antes de las elecciones trazaba el perfil de clase del actual gerente de turno:

    "Ahmadinejad es conocido no sólo como ex-miembro de las brigadas terroristas conocidas como Guardias Revolucionarios, pero también como un vulgar mentiroso que trajo más pobreza, miseria, desempleo, opresión y represión a las masas oprimidas de los obreros, trabajadores, mujeres y jóvenes. Este hombre que le gusta hacer discursos sobre "la epopeya nuclear" y el "orgullo nacional" en nada difiere de aquel que estuvo a la espera de la más ligera sugerencia de los USA para acorrer a su servicio en Afganistán, en Irak y por ahí adelante."

    Sin embargo, todo esto no puede minimizar el hecho de que lo que se observa en este momento en Irán es un nuevo episodio de injerencia, provocación y desestabilización encabezada por USA y su nuevo jefe, Obama, a fin de atender a los intereses de sus monopolios, proteger sus apoyadores en el Oriente Medio e intentar aliñar las fuerzas estratégicas del globo a su favor — principalmente aquellas con poder o potencial atómico. Más precisamente, USA quiere domesticar y controlar Irán para que las compañías yanquis de energía tengan acceso irrestricto a los pozos del cuarto mayor productor de petróleo del mundo y segundo en reservas de gas natural, para anular la mayor amenaza regional — después de la Resistencia Palestina — al Estado sionista de Israel, y para que el país deje de ser un probable aliado del Kremlin en el escenario que se diseña de un gran conflicto imperialista. Y todo no necesariamente en esta orden.

    Sin embargo, acobardado por la posibilidad de reacción nuclear, USA no osó hasta aquí repetir en Irán la invasión sangrienta que emprendió a Irak, donde los yanquis sabían muy bien que no había cualquier arma de destrucción masiva a su espera. El camino en Irán ha sido otro: el del sabotaje y de la conspiración, y delante de la inminencia del sufragio supervisado por los ayatolás, la potencia se empeñó en el apoyo y en la financiación del nuevo candidato gran chupamedias del Oriente Medio, Mir Hossein Mousavi.
    EL FRAUDE DE LOS RESULTADOS FRAUDADOS
    Con Mousavi derrotado, USA no demoró en forjar la dicha "Revolución Verde", comenzando a gritar contra la cuenta de votos, en uno de los golpes coloreados que los últimos años viene siendo llevado a cabo con la supervisión de la CIA en regiones estratégicas del globo, siempre terminando con el fortalecimiento de las élites internas "pro occidentales". Fue así con "la Revolución Rosa", en la Geórgia, en 2003, con "la Revolución Naranja", en Ucrânia, en 2004, y con "la Revolución Amarilla" de 2005 en el Quirquistão, donde USA mantiene la base militar de Mana, fundamental para los intereses del imperialismo yanqui en Asia Central. Todos estos episodios tuvieron como mote inicial alegaciones de fraudes electorales, y terminaron con la sustitución de gobernantes simpáticos a Moscú por gobernantes simpáticos a Washington.

    Es verdad que las elecciones iraníes fueron más un sufragio de farsa, organizado por el grupo de la gran burguesía en el poder para engañar las masas, tal y cual los demás ciclos electorales por el mundo. ¿Pero, que está por detrás de las acusaciones de las grandes potencias de que hubo fraude en la cuenta de los votos en Irán? No son pruebas, ni siquiera indicios de que, además de la trapaza electoral en sí, hubo trapaza a favor de Ahmadinejad. Se trata de nada más nada menos de que la repetición del viejo estratagema de los poderosos del mundo usado para refutar o bendecir las urnas de otros países conforme le conviene, llamando de elecciones "libres" los sufragios de donde sus lacayos salen victoriosos, y de fraudulentos los pleitos vencidos por figuras o representaciones inconvenientes al avance del imperialismo.

    La campaña golpista patrocinada por las potencias suena aún más pérfida si es observado que ellas, desde antes de las elecciones, tenían en mano el resultado de una investigación patrocinada por la Fundación Rockefeller, realizada por teléfono, en persa y desde Irak, por una empresa yanqui especializada y premiada por los órganos de comunicación que de ella se sirven, mostrando que, sólo tres semanas antes de la carrera a las urnas, las intenciones de voto sumadas de las 30 provincias iraníes indicaban una victoria de Ahmadinejad sobre Mousavi con una ventaja de 2 para 1, margen aún mayor de la que la anunciada por las autoridades electorales de Teherán.
    ¿QUIÉN LOS YANQUIS QUIEREN EN EL PODER?
    Reproduciendo la mentira contada por USA, según la cual el hombre de confianza de Washington en Teherán se trata de un "combatiente de la libertad", salido del seno de las masas para ser cargado hasta el poder en los brazos del pueblo, el monopolio internacional de los medios de comunicación se viene esmerando en la omisión del hecho de que Mir Hossein Mousavi fue primer ministro de Irán de 1981 a 1989. Antes, había sido ministro de las Relaciones Exteriores y editor jefe del periódico oficial del Partido Republicano Islámico.

    Durante su mandato, aumentó la represión del gobierno iraní a agremiaciones políticas, sindicatos, organizaciones feministas y movimientos sociales. Sus miembros fueron perseguidos, detenidos, torturados, ejecutados o expulsos del país bajo la batuta de aquel que ahora los yanquis quieren ver al frente de un gobierno títere de USA. Entre las víctimas de esta masacre política, la de mayor proporción en la historia reciente de Irán, estaba medio centenar de miembros del comité ejecutivo del Tudeh, el revisionista Partido Comunista Iraní (que ven adoptando una postura reformista, inclusive pidiendo voto para los opositores de Ahmadinejad y adhiriendo a los subsecuentes clamores golpistas de fraude "electoral").

    Cuatro de los dirigentes comunistas asesinados bajo las órdenes de Mousavi estaban enjaulados hace 25 años en las mazmorras de la revolución islámica. La magnitud de la represión, cuyo ápice aconteció al finalizar del mandato del carnicero y de la guerra Irán-Irak, en 1988, llevó al mayor éxodo de iraníes de la historia del país, con cerca de cuatro millones de personas dejando su tierra por tener la policía del "combatiente de la libertad" en su persecución. Aquel año, se estima que 30 mil personas hayan sido asesinadas por el régimen.

    En 2008, 20 años tras la llamada "matanza de las prisiones" (muchos de los muertos fueron ejecutados en la cárcel), la Amnistía Internacional llegó la ensayar un pedido de explicaciones a los responsables por la masacre, incluyendo Mousavi. Pero, como la AI es una organización en cuya naturaleza reside el embuste de la defensa de los derechos humanos bajo la explotación y la opresión del capital, su remedo de protesta no fue llevado a serio, habiendo sido absolutamente inútil, como siempre.
    EL CAMINO DEMOCRÁTICO REVOLUCIONARIO
    El comunicado del PCI (m-l-m), representando una visión de quien estaba en plena arena de los acontecimientos, apunta el camino democrático revolucionario que no es el de las pugnas en la arena electoral por la gerencia del viejo Estado, convocando las masas para una verdadera revolución social.

    "Debido a la competición entre los candidatos y sus apoyadores y a la actuación de las fuerzas reformistas, el proceso electoral creó una situación política significativa. Toda la sociedad, aún los que conscientemente se oponen a la participación en el espectáculo electoral, se enfocó en los debates, en las campañas y en las discusiones que han ocurrido en las calles y en la comunicación social. Dentro de los términos de este aspecto y sólo de este aspecto, podemos decir que fue creada una situación favorable a los revolucionarios y a los amantes de la libertad para expresar sus puntos de vista en las elecciones y para exponer el papel y el funcionamiento de las elecciones en la vida del sistema dominante y de sus facciones, y los objetivos de la estructura del poder. Ellos pueden analizar los intereses y las perspectivas de clase representadas por los reformistas y otras fuerzas electorales y divulgar la meta de la revolución social, los intereses fundamentales de los varios sectores y clases del pueblo y los métodos y abordajes necesarios para concretizarse las exigencias de los movimientos sociales.

    La publicidad del régimen sobre estas elecciones y el persistente esfuerzo para atraer las masas a las urnas electorales es un testimonio de la fuerza del pueblo y de la flaqueza de la clase dominante. Los anuncios del régimen y otros esfuerzos muestran que el enemigo tiene conciencia del poder potencial de un movimiento popular independiente fuera del cuadro de los planes y del programa de la estructura del poder. El enemigo reconoce ese potencial y está aterrado con eso. El pueblo también debe reconocer su poder para obtener la liberación. Si en vez de participar en las campañas electorales del régimen, las cuales nada más significan que elegir entre los opresores aquel que va a gobernarnos, tomemos el camino de la oposición generalizada a esas campañas y encontremos vías independientes para anunciar nuestros objetivos y, en último análisis, abramos camino a su concretización, crearemos una atmósfera completamente diferente. Promover un camino gradual e indoloro para el progreso da a las personas una idea errada y prolonga el dominio del sistema reaccionario."
    EN LA OCASIÓN DE LOS 30 AÑOS DE LA "REVOLUCIÓN" ISLÁMICA
    Los tramos a continuación fueron extraídos del documento del Partido Comunista de Irán (m-l-m)

    La República Islámica de Irán, que llegó al poder en 1979 alega que la revolución fue una gran victoria, pero muchos iraníes no concuerdan.

    El pueblo iraní, mujeres y hombres de todo el país, de diferentes nacionalidades, de varias religiones y sin religión y de diferentes clases integraron la revolución para expresar su odio al régimen y a sus apoyadores imperialistas. La furia del pueblo resultaba de una acumulación de décadas de privaciones, represión y opresión. Hacía décadas que el pueblo luchaba y resistía.

    Al derrumbar el Sha, uno de los más brutales peones del imperialismo norteamericano, el pueblo iraní hizo historia. Estaba ciertamente a la espera de conquistar un mundo nuevo y mejor. Pero si el significado de una revolución es la liberación de las masas o por lo menos una respuesta a los intereses políticos y económicos del pueblo en su conjunto, su resultado no fue ninguna victoria.

    Así que las fuerzas islámicas bajo el liderazgo de Khomeini llegaron al poder, la primera cosa que hicieron fue intentar reprimir sistemáticamente y eliminar los que hicieron la revolución posible.

    Menos de un mes después de la revolución, muchas mujeres percibieron que habían sido engañadas. El 8 de Marzo de 1979, ellas realizaron una histórica manifestación de protesta contra las medidas obscurantistas del régimen, que incluían obligarlas a cubrir las cabezas y restricciones a sus derechos y papeles en la sociedad. Decenas de miles de mujeres gritaron en las calles de Teherán: "No hicimos la revolución para volver para tras".

    El pueblo kurdo que, tal como otras nacionalidades minoritarias, hacía mucho luchaba contra el régimen del Sha, también fue de los primeros a ser perseguido por los nuevos gobernantes islámicos.

    A medida que la opresión de las mujeres y la guerra en el Curdistán continuaban, el régimen planeó destruir el movimiento estudiantil, otra fortaleza de la izquierda radical.

    Pero eso no fue el fin de las prácticas contrarrevolucionarias del régimen islámico. Después de haber infligido tantos golpes a la revolución, el 30 de Junio de 1981, Khomeini y su bando creyeron que era el momento correcto para dar un golpe mortal.

    Miles de comunistas y otras fuerzas revolucionarias, muchos que habían luchado contra el régimen del Sha y pasado años en la prisión y bajo tortura de la SAVAK (policía secreta del Sha), fueron detenidos y ejecutados en un periodo de algunos meses.

    El pueblo iraní pagó muy caro el malogro de la revolución por esos grupos reaccionarios. En vez de obtener su propia emancipación y la de la humanidad del sistema imperialista mundial y de toda la orden capitalista de explotación y opresión, las masas populares son por lo menos tan reprimidas como antes y el país en su todo está aún más dependiente económicamente.

    Sin embargo, las buenas noticias son que, a pesar de tanta opresión, represión y sufrimiento, la lucha de clases se ha mantenido en Irán y se ha intensificado, sobre todo en la última década. Las mujeres nunca pararon sus luchas bajo varias formas y emergió un movimiento de mujeres contra la discriminación abierta y legal. A pesar de la brutalidad contra el movimiento estudiantil, el movimiento re explotó en la última década, resultando en un importante desafío al régimen islámico. Los trabajadores han intentado crear sindicatos y luchar por derechos básicos. En una palabra, la lucha de clases está intensificándose, mientras que, la República Islámica de Irán, a pesar de las contradicciones, ha intentado vigorosamente encontrar en el sistema imperialista mundial un lugar para los intereses reaccionarios de las clases que representa. De esta forma, la lucha continúa y las personas no pueden repetir los errores que cometieron en la última revolución.


    Traducciones: enriquerjba@gmail.com

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