Hungría va hacia un sistema autoritario bajo la bota de Viktor Orban

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    ArmaTuMente
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    Hungría va hacia un sistema autoritario bajo la bota de Viktor Orban

    Mensaje por ArmaTuMente el Dom Ene 08, 2012 11:31 pm

    El primer ministro controla todas las ramas del poder público y coarta la libertad de prensa.

    Hungría avanza con paso firme hacia un sistema autoritario bajo la bota del primer ministro Viktor Orban. Desde que llegó al poder hace dos años -con una mayoría aplastante que le ha dado a su partido, el derechista Fidesz, el control de dos tercios del Parlamento húngaro-, Orban ha ido aplicando una agenda de recortes en libertades públicas.

    Ha puesto bajo control del gobierno al Banco Central -algo ilegal según los tratados europeos- y a la justicia. Aprobó una durísima ley de medios que convirtió el escenario mediático húngaro en un desierto donde solo se oyen los aplausos al Gobierno.

    Cambió la ley electoral a la medida de su partido, que se garantizará el control absoluto de las estructuras del Estado con apenas un tercio de los votos y, por último, cambió la Constitución para convertirla en la más conservadora de Europa.

    Washington y Bruselas han elevado la voz. Piden a Orban que dé marcha atrás, pero este no parece dispuesto. Un ex embajador estadounidense en Budapest dijo a la UE que tendría que expulsar del bloque a Hungría, y en el Parlamento Europeo se levantan las voces que exigen duras sanciones.

    Pero Bruselas arrastra los pies. El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, envió dos cartas en diciembre a Orban, que éste contestó "educadamente para decir no", según sus palabras, a las exigencias de la UE.

    En la oposición a Orban sólo está un partido socialdemócrata muy desprestigiado y un crecido Jobbik, el partido más ultraderechista de Europa, con su propia guardia paramilitar, que se dedica desde hace años a sembrar el terror en barrios gitanos mientras el Gobierno mira a otro lado. El Gobierno empieza a encontrar cierta oposición en la calle, pero la nueva Constitución ya entró en vigor.

    La nueva carta magna, que arranca con un "¡Bendice a los húngaros, oh Señor!", está plagada de referencias a Dios, excluye cualquier tipo de matrimonio homosexual y podría llevar a la ilegalización de todo tipo de aborto porque asegura que se considera ser humano al embrión desde la concepción.


    El control del Banco Central se entiende como un intento de Orban para utilizar las reservas húngaras para pagar parte de su abultada deuda pública, en el 85 por ciento, y no depender así ni del FMI ni de Bruselas.

    Entre otras medidas antidemocráticas, Orban ha creado un consejo de tres miembros -él y dos personas nombradas por él- que podrán vetar los presupuestos que apruebe el Parlamento.

    La nueva ley electoral da también el derecho a voto a las minorías de origen húngaro que viven en los países vecinos, un intento de fomentar el nacionalismo de los ciudadanos eslovacos, búlgaros, ucranios, rumanos, descendientes de húngaros. Hungría perdió dos tercios de su territorio al finalizar la Primera Guerra Mundial, y Orban sueña con esa 'Gran Hungría', una pesadilla para la región.

    A la tensa situación política se añade una situación financiera caótica. La moneda húngara, el florín, tocó el jueves su nivel más bajo con respecto al euro.

    Hungría está negociando con la UE y el FMI un préstamo de urgencia sin el cual está abocada al default (cesación de pagos), porque los mercados financieros ya le exigen tasas cercanas al 10 por ciento para colocar sus bonos a 10 años.

    Periodistas en huelga

    Siete periodistas dijeron que mantendrán la huelga de hambre rotatoria que iniciaron hace un mes para denunciar la manipulación de los medios públicos controlados por el Gobierno.

    IDAFE MARTÍN PÉREZ - PARA EL TIEMPO (BRUSELAS)

    http://www.eltiempo.com/mundo/europa/hungria-esta-bajo-la-bota-de-viktor-orban_10939907-4

    Los críticos del Gobierno conservador de Hungría empiezan a organizarse

    Por Agencia EFE – hace 5 días

    Budapest, 3 ene (EFE).- Con el endurecimiento de la crisis económica y la reciente entrada en vigor de la nueva Constitución, tachada de antidemocrática dentro y fuera de Hungría, la sociedad civil magiar está saliendo de la apatía y los críticos del polémico primer ministro, Viktor Orbán, empiezan a organizarse.

    Una clara señal del descontento social fue la gran manifestación de anoche en contra de la nueva Constitución a la que acudieron unas cien mil personas en el centro de Budapest, justo cuando el Gobierno celebraba la entrada en vigor de la Carta Magna.

    El analista independiente Gábor Török destacó hoy que el inesperado alto número de asistentes a la protesta constituye todo un cambio político para este país excomunista.

    "La concentración de decenas de miles de manifestantes significa una nueva calidad en la competición política" en Hungría, escribió Török hoy en su blog personal, donde publica un análisis diario sobre la situación política del país.

    Esta expresión masiva de descontento social contrasta con los datos de una reciente encuesta que indicaba que menos de la mitad de los húngaros pensaba en participar en futuras elecciones.

    "Hay que diluir la apatía de la gente", señaló, por su parte, hoy en declaraciones a Efe Gergely Karácsony, destacado miembro de la directiva del partido ecologista LMP, uno de los organizadores de la gran manifestación de anoche.

    Un primer paso necesario es que la oposición, muy dividida y debilitada desde la elecciones parlamentarias de 2010, se coordine en su rechazo a las políticas de Orbán.

    La popularidad del conservador partido gobernante Fidesz ha caído sustancialmente desde los comicios de 2010, cuando un 52 por ciento de los votos le dio una mayoría de dos tercios en el Parlamento.

    Por ahora, sólo el extremista partido Jobbik se ha beneficiado de esta situación y se encuentra ya muy cerca de alcanzar a la segunda fuerza política del país, la formación socialista MSZP.

    Según muchos analistas locales, lo llamativo de la gran manifestación de anoche es precisamente que fue convocada por los partidos opositores y decenas de organizaciones civiles, cuyo "denominador mínimo" es derrocar al Gobierno del Fidesz.

    Pero la cooperación entre los opositores (todos menos el Jobbik) no es sencilla, ya que el LMP ha criticado en el pasado duramente las políticas del anterior Ejecutivo, liderado por los ahora opositores socialistas y la nueva Coalición Democrática, fundada el año pasado por el ex primer ministro socialista Ferenc Gyurcsány.

    La situación financiera del país, que en los años 90 fue "modélico" en su transición económica tras la caída del comunismo, es calamitosa y roza la bancarrota si no consigue refinanciar este año casi 5.000 millones de euros en deuda pública.

    Más de un millón de hogares húngaros se han endeudado en divisas extranjeras (euros y francos suizos) para financiar la compra de viviendas, lo que ante la consistente depreciación de la moneda nacional (el forinto) está aumentando la morosidad.

    Las medidas de Orbán contra la crisis incluyen no sólo la nacionalización de los fondos de las pensiones privadas, sino también una subida del IVA (pasará del 25 al 27 por ciento), mientras que en el sector público se congelarán los salarios.

    En diciembre pasado, el primer ministro anunció que Hungría iba a iniciar en enero las conversaciones con la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) para negociar un préstamo de entre 15.000 y 20.000 millones de euros para evitar la bancarrota.

    Sin embargo, tanto el FMI como la UE son reticentes a conceder ayudas, ya que ven en peligro algunos pilares de la democracia húngara, especialmente en cuanto a la independencia del Banco Central, los poderes de la justicia y la libertad de prensa.

    Un portavoz comunitario dijo hoy en Bruselas que la Comisión no planea volver a Budapest para retomar las conversaciones sobre la ayuda económica solicitada hasta que reciba del Gobierno de Orbán garantías para asegurar la libertad del banco emisor magiar.

    El Gobierno húngaro debe dar garantías a los expertos europeos y del FMI de que "los aspectos financieros y legales de este dossier pueden ser discutidos de manera abierta y constructiva", señaló el portavoz Olivier Bailly en rueda de prensa.

    La principal crítica a la nueva Constitución de Hungría, que entró en vigor el pasado día uno, es que restringe la separación de poderes, al politizar la judicatura y limitar la independencia y competencias del Tribunal Constitucional y otras instituciones del Estado, especialmente del Banco Central.

    Marcelo Nagy

    http://www.google.com/hostednews/epa/article/ALeqM5g_b3VvE4P-xhv_jEr8a2YPWx25Qw?docId=1686191


    Última edición por ArmaTuMente el Dom Ene 08, 2012 11:35 pm, editado 1 vez (Razón : Añadir mas informacion.)

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