Frente Único, nueva Constitución y revolución proletaria en México [PCM (m-l)]

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    Bostezos
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    Frente Único, nueva Constitución y revolución proletaria en México [PCM (m-l)]

    Mensaje por Bostezos el Dom Ene 08, 2012 6:00 pm

    http://www.cipoml.org/index.php?option=com_content&view=article&id=150%3Afrente-unico-nueva-constitucion-y-revolucion-proletaria-en-mexico&catid=55%3Auyl-nd-21&Itemid=166&lang=es

    Desde 1991 nuestro Partido inició un proceso unitario emanado de la concepción de la Convergencia Nacional de Oposición Popular al Régimen, esta postura derivó en una enorme cantidad de responsabilidades y tareas nuevas que se debían y deben asumirse desde la vida inter- na del propio partido hacia el movimiento de masas. La piedra angular de esta nueva definición no es otra que la consigna básica de los comunistas de todo el mundo plasmada en el Manifiesto del Partido Comunista desde 1848, pero que en la vida práctica toma variadas formas y expresiones, por un lado la brega de los militantes comunistas por lograr la unidad más firme de la clase obrera en torno de sus intereses de clase y por el otro apoyar y unificar todas las luchas de los oprimidos y explotados en contra del capital y sus esbirros.

    Los años 80s y 90s vieron fundarse a va- rios referentes unitarios por sector, la Coor- dinadora Nacional del Movimiento Urbano Popular en el caso de los sin casa, la Coor- dinadora Nacional Plan de Ayala para los campesinos pobres y pequeños productores, la Coordinadora Nacional de los Trabajado- res de la Educación para el magisterio de- mocrático, son algunos ejemplos. En el mo- vimiento sindical se presencio la separación de importantes sindicatos de la Central de Trabajadores de México que a la fecha es la maquinaria sindical más poderosa controla- da y corporativizada por el Estado burgués.

    Nuestro Partido aprendió de esta etapa de la lucha de clases que también vio la trans- formación del viejo partido comunista que se declaraba de tendencia eurocomunista, en un partido burgués más, primero como Parti- do Socialista Unificado de México (PSUM), posteriormente como Partido Socialista (PSM) y desde 1991 hasta nuestros días con las siglas, más esclarecedoras, de Partido de la Revolución Democrática (PRD).

    Lo que a todas luces aparecía como una necesidad impostergable no era más que la necesidad de construir un proceso de unidad que permitiera actuar organizadamente en todo el país, que unificara todas las luchas de resistencia del pueblo trabajador y articu- lara las más diversas expresiones organiza- das de la lucha proletaria y popular.

    Las reformas neoliberales obligaron a la radicalización de diferentes sectores del pue- blo, la reforma del artículo 27 constitucional y la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio con América del Norte apresuró la aparición pública del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional, la privatización del transporte público en la capital del país arro- jó a las calles a los trabajadores de este sec- tor, aglutinados en el SUTAUR-100 operadores y mecánicos sobre todo encabezaron protestas de gran importancia que fueron re- primidas con saña por el gobierno del frau- dulento Carlos Salinas de Gortari y uno de sus operadores más oscuros Camacho Solís.

    Los intentos de privatización de los secto- res estratégicos de la energía tanto en materia de petróleo como de energía eléctrica por un lado se expresaron con el llamado “quiñazo” que deponía al dirigente del sindicato de pe- troleros, que si bien no era un demócrata o un defensor de los trabajadores en ese momento se oponía a la privatización y hacía filas con el sector disidente del Partido en el gobier- no (Partido Revolucionario Institucional) encabezada por Cuauhtémoc Cárdenas. Ya con el gobierno del Partido Acción Nacional (PAN) otro contingente de mayor tradición en la lucha y la movilización sale a las ca- lles y convoca a una resistencia más amplia contra la privatización del sector eléctrico, el Sindicato Mexicano de Electricistas convoca a la creación del Frente Nacional contra la Privatización de la Energía, miles de organi- zaciones acudimos al llamado, la política de Convergencia Nacional de Oposición Popu- lar al Régimen encontraba en esta coyuntura un importante acicate.

    Importantes movilizaciones en el año 2003 permitieron la creación del Frente Sindical Campesino Indígena Social y Popular, aglutinando a los electricistas, los telefonis- tas, los trabajadores de la educación, secto- res de la socialdemocracia, ONGs y organi- zaciones campesinas. Se funda también la Promotora por la Unidad Nacional Contra el Neoliberalismo y este proceso culmina con la realización del Diálogo Nacional que se ha mantenido realizando sus encuentros de dis- cusión y planificación de la táctica cada año o como en el caso del 2009 en momento en que es fundamental abrir una amplia discu- sión con respecto de que hacer de los trabaja- dores en contra de la imposición neoliberal.

    El año 2006 fue de gran importancia, pues por un lado arrojó a la lucha de manera franca a un importante contingente del proletariado estratégico, los mineros aglu- tinados en el Sindicato Minero Metalúrgi- co Siderúrgico y Similares de la República Mexicana, que se vio acosado y golpeado por el gobierno del saliente Vicente Fox, como producto de su oposición al proyecto de reforma laboral que pretendían y preten- den imponer los fascistas y neoliberales con la venía de los diputados del Congreso de la Unión. Por otro lado en el estado sureño de Oaxaca el proceso unitario despliega un salto cualitativo cuando los trabajadores y el pueblo se levantan en contra del gobierno de Ulises Ruiz y luchan por su derrocamiento. Aglutinados en la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca, los profesores, campe- sinos, estudiantes, amas de casas, policías honestos, los niños de la calle y un sinfín de organizaciones desarrollan el proceso de Convergencia en un más maduro y agre- sivo proceso de Frente Único, dan la pau- ta de las tareas que deben desarrollarse en todo el país y la perspectiva de las nuevas características que debemos dotarle al proceso unitario. La APPO no solo represento la capacidad de organización del pueblo en la lucha de resistencia, sino su capacidad de tomar las riendas del gobierno y los rasgos fundamentales de ese nuevo gobierno de los obreros y los campesinos pobres, el primer soviet del siglo XXI se mostraba surgiendo del corazón y la experiencia viva del pueblo trabajador, al fin el verdadero hacedor de la historia de la humanidad.

    La Actualidad de Frente Único y el Congreso Social

    En estos días la lucha de los trabajadores se ha puesto como el tema principal del con- junto del proceso unitario a nivel nacional. Por todo el país son los verdaderos produc- tores, los proletarios del campo y la ciudad los que están inmersos en distintas peleas por conservar la fuente de empleo, por man- tener el salario o en el mejor de los casos aumentarlo, luchas que se proponen evitar la miseria y la depauperación a la que las gran- des empresas y los gobiernos que las repre- sentan han condenado a la fuerza de trabajo. Destacan como casos paradigmáticos el de la lucha del magisterio democrático encabe- zado por la Coordinadora Nacional de Tra- bajadores de la Educación (CNTE), los pro- letarios mineros en defensa de su autonomía sindical aglutinados en el Sindicato Minero (SMMS y SRM), y en el último año la agu- dización de la lucha de los electricistas del centro del país organizados en el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) y los tra- bajadores de la aviación, pilotos aviadores, azafatas y sobrecargos con sus organismos sindicales, Asociación Sindical de Pilotos Aviadores (ASPA) y Asociación Sindical de Sobrecargos de Aviación (ASSA).

    También son importantes las organiza- ciones locales, regionales, sectoriales y co- munitarias que han salido a la palestra por la necesaria defensa de sus derechos educa- tivos, culturales, alimentarios, civiles, etc. en defensa de los recursos naturales e inclu- so en defensa del territorio en el que viven amenazado por las grandes empresas mine- ras y los mega proyectos hidroeléctricos que sólo le servirán a los grandes monopolios para maximizar sus ganancias.

    Destacan las luchas de los estudiantes que han sido excluidos de la educación me- dia superior y superior, los padres de familia que ven en las cuotas escolares una injusti- cia y un atropello al derecho de sus hijos de estudiar, las comunidades indígenas que han construido formas de autogobierno autóno- mo como las Juntas de Buen Gobierno en Chiapas y las que han tomado la legalidad y la seguridad de la comunidad en sus manos como la Policía Comunitaria de Guerrero, la resistencia del Frente Amplio Opositor a la Minera San Javier en San Luis Potosí, la lucha de los Opositores a la presa La Parota también en Guerrero y la comunidad de San José del Progreso en Oaxaca, contra el des- pojo de sus recursos minerales por parte de los grandes consorcios mineros.

    El proceso de Frente Único consiste en unificar estas luchas en todo el país, muchos esfuerzos se han hecho para lograr esto, desde la Promotora por la Unidad Nacional Contra el Neoliberalismo, el Diálogo Nacio- nal, la Asamblea Nacional de la Resistencia Popular y ahora el Congreso Social hacia la nueva Constituyente.

    Es más que claro que ni el gobierno fe- deral ni los grandes capitalistas quitarán el dedo del renglón, las victorias que podamos tener en cada una de las luchas locales (Jun- tas de Buen Gobierno, resistencia contra la Parota, etc.) o gremiales (Mineros, electri- cistas, telefonistas, tranviarios, campesinos pobres) serán parciales, la única garantía que los pueblos tienen de asegurar la victo- ria en todas las peleas que están desarrollan- do consiste en el derrocamiento del actual régimen, pero para lograr este gran objetivo se precisa de una gran organización y mo- vilización conjunta y contundente, como di- jera Stalin en diciembre de 1904, lo que se precisa hoy es organización, mayor organi- zación y después más organización.

    El Congreso Social es una herramienta cuya utilidad fundamental consiste en con- solidar el proceso de frente único, dar gran- des pasos en la mayor coordinación de todas las luchas aisladas, de todas las resistencias populares para poder dar un giro en la his- toria del país y derrocar a los neoliberales y sus gobiernos. De este principio fundamen- tal se deriva la importancia que tiene el pro- ceso de organización que debemos desple- gar para hacer del encuentro del 19, 20 y 21 de noviembre un éxito y continuar una vez que salgamos del encuentro para poner en práctica los resolutivos.

    Durante agosto, septiembre y octubre la tarea fundamental ha sido y es, organizar la mayor cantidad de reuniones, asambleas populares, foros, talleres, mesas de discu- sión, etc. que llamen a la participación de los trabajadores de base, los colonos de las colonias populares, miembros de las comu- nidades, es decir se requiere de la más am- plia participación del pueblo trabajador en estos eventos.

    Asambleas sectoriales que discutan los problemas a los que se enfrentan estudian- tes, trabajadores de determinada rama, mu- jeres, campesinos, indígenas, artistas, etc.

    Encuentros o foros locales en los que se analice la situación que guarda la localidad y propuestas practicas para resolverlos. Co- lonias, municipios, delegaciones, ciudades, estados deben reunirse en sus asambleas para arribar al encuentro nacional del Con- greso Social y verter los resolutivos de sus respectivas discusiones, tanto para configu- rar el nuevo proyecto de nación como para construir el plan de acción que nos permita salir al paso de los seguros y próximos ata- ques del capital contra los trabajadores y el pueblo, que nos permita pasar a la ofensiva.

    ¿Para qué sirven estas asambleas, foros y encuentros?

    En primer lugar deben cumplir con un objetivo organizativo, la piedra angular de los procesos revolucionarios es la capacidad que los pueblos tienen para organizarse, una gran transformación política, económica y social de nuestro país requiere de mucha y mejor organización del pueblo trabajador, por lo tanto estas asambleas deben cumplir con algunos requisitos mínimos:

    a) Las organizaciones o frentes vincula- dos al Congreso Social deben cumplir una labor de aglutinadores, convocan- tes y organizadores, de tal forma que se puedan acercar nuevas organizaciones y formar parte de las convocatorias y la organización de los eventos, permitir el desarrollo amplio y libre de la parti- cipación del pueblo para hacer de es- tos procesos amplios y de Frente Único desde abajo.

    b) Las asambleas, foros, encuentros o como se denominen según el lugar y el sector en el que se realicen deben abor- dar dentro del orden del día las tareas prácticas y de plan de acción tanto a nivel local, sectorial, regional o estatal como a nivel nacional, poniendo énfa- sis en movilizaciones de masas.

    c) Hay dos elementos que resultan centra- les, 1) estos espacios nuevos de orga- nización y representación funcionarán mejor como base y contenido del con- greso social en la medida que logren mantenerse como espacios deliberati- vos y de toma de acuerdos y decisiones, rumbo al Congreso Social y después de noviembre para poner en marcha el plan de acción y la difusión de los re- solutivos. 2) estos espacios organizati- vos del pueblo deberán elegir a sus de- legados al congreso social, la elección de estos no niega a nadie el derecho de participar pero ayudará a dotar de ma- yor organización y responsabilidad a la participación en el congreso con reso- lutivos tomados en asamblea y deriva- dos de discusiones colectivas.

    En la medida que construyamos estas asambleas populares dotaremos al Congreso Social de la base necesaria para cumplir con los acuerdos que emanen de los trabajos los días 19, 20 y 21 de noviembre, por lo que también se hace necesario el amplio cono- cimiento de la convocatoria del mismo, sus considerandos y características.

    La unidad de todo el pueblo por la eman- cipación proletaria es una de nuestras ban- deras fundamentales, unidad en la acción practica para lograr las transformaciones concretas en materia de economía, organi- zación política y desarrollo cultural y social que nuestros pueblos exigen en todo el mun- do, en esta perspectiva se inscribe como ban- dera principal del congreso social el tema de la nueva Constituyente y la nuevo Consti- tución, sin duda hay y debe haber un fuerte debate al respecto, posiciones que proponen solo regresar al espíritu original de la car- ta magna de 1917 se enfrentan con las que proponen la creación de una constitución nueva que tenga como base los intereses de los trabajadores y ponga los cimientos de un nuevo orden de cosas de carácter socialista, para nuestro Partido el fondo se encuentra en la categoría del Poder, quien es la clase dominante y dueña de los medios de produc- ción, cual es la clase social en cuyo progra- ma histórico se encuentran las posibilidades de liberar al conjunto de la humanidad de la maquinización y la enajenación producto de la explotación asalariada, no se trata solo de redactar una constitución o un programa, si no de construir la fuerza material que se eri- ja como poder constituyente, esa es la tarea de nuestro días.

    ¿Nueva constitución?

    En el capitalismo una nación se compone de dos partes fundamentalmente, aparente- mente dependientes una de la otra y anta- gónicas entre sí, y así es siempre que existe la propiedad privada de los medios de pro- ducción. De entre todos los sectores y estra- tos de la sociedad capitalista surge desde las entrañas de la misma la irreconciliable rela- ción de lucha permanente entre explotados y explotadores. Aunque a los teóricos posmo- dernos y de la pequeña burguesía les duela aceptarlo, son las relaciones sociales de pro- ducción las que imponen al conjunto de las demás relaciones humanas sus característi- cas, así como es la estructura económica, es decir el modo de producción imperante, el que determina las diversas expresiones de la superestructura política, jurídica, cultural, religiosa, filosófica, etc.

    La clase social que domine al conjunto de la sociedad impondrá las condiciones y características, las expresiones materiales de la lucha entre capital y trabajo, la clase que dirija al conjunto de la sociedad es la dueña y promotora de las ideas dominantes del conjunto social, así, la clase dominante será la que imprima su sello a las normas, las leyes y por ende a la Constitución Políti- ca, carta magna cuya función es poner reglas aplicables a toda la sociedad que garanticen la extracción de plusvalía y el mantenimien- to de la propiedad privada en la república burguesa.

    La piedra angular de la Constitución y el espíritu que la atraviesa para legislar y nor- mar a la sociedad burguesa y su expresión republicana moderna es pues, en cualquier país, la salvaguarda de la propiedad privada, fundamentalmente la gran industria, las me- jores tierras y el gran capital. El aparato del Estado, los poderes de la unión, la superes- tructura político-social-cultural son instru- mentos o consecuencias de este principio, herramientas que garanticen la existencia, el desarrollo, la dominación del capital, que permiten una segura acumulación y centra- lización del mismo en manos de la ínfima minoría de la sociedad moderna.

    Por eso es claro que la Constitución de- mocrática, por muy radical que pueda ser, no hace más que normar la relación de ex- plotación entre los hombres. Regula y nor- ma, legaliza y da “carta de ciudadanía” a la dominación despótica o más o menos demo- crática del gran o pequeño burgués contra el proletariado, los campesinos pobres y me- dios, y las amplias masas populares.

    La construcción y promulgación de una nueva Constitución, tiene (o debe te- ner) como primer consideración la clase social que le imprime el contenido, la clase social que imprime su espíritu a imagen y semejanza de sus condiciones de vida y su relación que el proceso de producción.

    Si esta clase social o sector, si la clase o sector que elabora una nueva constitución pertenece a la vieja cadena de dominación capitalista, esta nueva constitución buscará mantener y normar las relaciones socia- les de producción que antes se impusieron como producto del desarrollo histórico del capitalismo. Es decir, esta constitución de nuevo, no tendrá nada.

    En todo caso esta “nueva” Constitución podrá ser una férrea articulación de leyes y decretos que cierre el puño de la explota- ción asalariada, que reduzca o desaparezca por completo los derechos de los trabaja- dores, que exija por ley la mayor capacidad productiva en el menor tiempo posible y al mismo tiempo aumente la jornada de traba- jo disminuyendo el salario al mínimo indis- pensable para la reproducción de la misera- ble vida del proletario y su prole.

    En resumen, esta nueva Constitución sería de carácter fascista, impuesta desde la oligarquía financiera, proceso que en el caso mexicano y en otras partes del mun- do, está abierto y avanzando por medio de las reformas estructurales y en particular la reforma a la Ley Federal del Trabajo, no es- tamos hablando de abstracciones simples, estamos refiriéndonos a la lucha viva de las clases sociales de nuestro país y del mundo, que el pasado 29 de septiembre han dado una importante demostración de fuerza en la Huelga Internacional, y han dado un paso en la pelea por echar atrás las pretensiones neoliberales y fascistas del gran capital al grito de ¡Proletarios de todos los países, uníos!.

    Pero también dentro de esta clase domi- nante, la burguesía, existen los bonachones y bien intencionados “burgueses progresis- tas”, ellos pueden jalonar un sector impor- tante de la pequeña burguesía arruinada por el neoliberalismo y de la aristocracia obrera, se puede esgrimir un proyecto de liberación nacional y un constituyente “muy democrá- tico” que rescate y profundice la constitu- ción democrática liberal de 1917. Como ya lo dejamos claro arriba, esto sería nueva- mente, regular la vida y el Estatus Quo en el estrecho marco del desarrollo del capita- lismo, la explotación asalariada y su proyec- ción super-estructural en todo el gran uni- verso de la vida cotidiana del ser humano.

    Sin embargo el capitalismo ha pasado ya por varias etapas y procesos en su na- cimiento y desarrollo, hoy vivimos y su- frimos la fase imperialista del capitalismo. Durante los últimos 150 años el capitalismo monopólico emanado de la industria se ha fusionado con el capital especulativo, con el capital bancario que también, como toda la riqueza social tiene su origen en el trabajo no remunerado al proletariado, la cons- titución del capital financiero y el dominio territorial global de gigantescos consorcios capitalistas tiene como resultado que en la actualidad el 1% de la población mundial controla y es propietario del 40% de la ri- queza social planetaria.

    Resumiendo, el capitalismo imperialista, maduro y moderno, no tiene nada que ofrecer a la humanidad y el desarrollo de las fuerzas productivas, el actual estado de cosas traba la posibilidad del género humano de supe- rar las relaciones de dominación y pasar a la construcción de relaciones libres y realmente fraternas, es decir superar su animalización capitalista y reencontrarse en la humaniza- ción de la sociedad en el comunismo.

    La actual relación social de producción entre el burgués no trabajador sobre el mundo del trabajo y los millones de proletarios que venden su fuerza de trabajo, no permite el desarrollo de las fuerzas productivas, la pro- piedad privada de los medios de producción no permite el desarrollo de la ciencia para usos médicos y alimenticios, la tecnología para la producción y la vida de las masas, por ejemplo en las telecomunicaciones, incluso no permite el desarrollo de las artes y la filo- sofía, de las humanidades y la investigación, pues todo está sujeto al negocio, las fluctua- ciones del mercado, la especulación y la ga- nancia de los enquistados dueños del Mundo.

    Una nueva Constitución debe surgir en- tonces, para ser realmente nueva, de las cla- ses que representan lo nuevo y el futuro de la humanidad, no las viejas clases que han cumplido ya su papel enterrando los vesti- gios del feudalismo, si no de la clase que ha nacido y madurado al seno de la sociedad capitalista y hoy está lista para asumir el ti- món de la vida y la historia.

    La Constitución nueva debe ser una que ponga los cimientos de una sociedad sin clases sociales, y esta no puede surgir por generación espontánea, las Constituciones liberales de los siglos XVIII, XIX y XX fueron producto del naciente capitalismo, la maduración de la burguesía como clase independiente de las coronas y los señores feudales y la revolución burguesa y demo- crático burguesa.

    En la historia particular de nuestro país la constitución de 1857 y la de 1917 fueron a su vez producto de revolución y guerra, de agudización de la lucha de clases y desen- laces en los que la clase triunfante y dentro de esta, el sector que se imponía, creaba una carta magna que reflejaba sus intereses y su proyecto nacional. Estos dos procesos, las Guerras de Reforma, la Revolución demo- crático burguesa e incluso la revolución de Independencia en 1810, han respondido al desarrollo de la economía y la sociedad, al desarrollo del capitalismo en México, de las clases sociales que intervinieron e intervie- nen en la construcción del México actual. No hay nada que nos haga pensar en que para alcanzar la capacidad de promulgar una nueva constitución no sea necesaria una nueva revolución, una revolución en la que la clase dirigente enarbole el programa de la eman- cipación de la humanidad de la explotación y la dominación capitalista, esta clase social es el proletariado, hoy maduro y numeroso.

    Para promulgar una Constitución debe tenerse el poder político, la única forma de que el proletariado y las masas se hagan del poder político es la fuerza material movili- zada, la ocupación de las plazas públicas y la victoria militar contra las fuerzas coerci- tivas del Estado burgués. Hoy es más que claro, estas tareas no las puede cumplir nin- guna fuerza de manera aislada, debe ser una confluencia de procesos políticos de masas, la vinculación y concatenación de experien- cias de lucha y formas de la misma, desde el paro y la huelga, la participación en elec- ciones la agitación de programas, la toma de dependencias, la marcha, el mitin, hasta al- canzar la Huelga Política General que de ser exitosa nos acercará al desbordamiento de una situación pre-revolucionaria.

    Nos entrenará para ir aquilatando nuestra fuerza y nuestra capacidad de movilización, pues nuestro objetivo no es solo arrancar del gobierno actual que recule en todas las tro- pelías que ha cometido, si no que se valla y deje el gobierno a los trabajadores del cam- po y la ciudad organizados y coordinados a nivel nacional por el gran Frete Único de todo el Pueblo.

    Dos objetivos inmediatos

    Este proceso de frente único se expresa en nuestros días en el Congreso Social hacia un Nuevo Constituyente, en cuyo encuentro de noviembre debemos lograr por lo menos dos objetivos inmediatos, 1) la construcción de los embriones soviéticos, las asambleas y espacios deliberativos y de toma de decisio- nes de las masas, en cada centro de trabajo, ejido y barrio, este es un proceso que ha co- menzado con la experiencia oaxaqueña, la Juntas de Buen Gobierno y la Policía Comu- nitaria, pero que aún falta ser madurado por la experiencia de la masas a nivel nacional.

    Estas serán las armas organizativas fun- damentales en una situación insurreccional, en la participación electoral o en la instru- mentación de las formas de lucha que el movimiento de masas asuma según la co- yuntura, pero sobre todo deben construirse como embriones del Poder constituyente del pueblo, como expresiones de gobierno y ad- ministración de los de abajo, por eso nuestro Partido los aprecia como soviets, revivien- do las históricas experiencias de los pueblos en el pasado por la construcción y toma del poder político. 2) asegurar una dirección po- lítica, colegiada, amplia y democrática pero centralizada para todo el movimiento unita- rio en el país. Una de las debilidades más grandes de nuestro movimiento es la falta de coordinación y organización inmediata de los diferentes contingentes populares, sindicales, campesinos, estudiantiles, etc. en todo el territorio nacional, este Congreso Social de noviembre debe dotarnos de este espacio de dirección política, sabemos que de principio será complicado, pero es una nueva etapa necesaria para la consolidación del proceso de Frente Único.

    Dos opciones se abren en la actual co- yuntura, dos alternativas de salida a la pro- funda crisis del capitalismo, expresiones de la pugna entre revolución y contra revolu- ción, una se propone desde los monopolios, cerrar el puño fascista oprimiendo al trabajo durante cien años más, la otra se propone desde abajo, desde la fábrica y el campo y su materia actual son las fuerzas del Frente Único de todo el pueblo, contra el fascismo, el imperialismo y el capitalismo.

    La gran revolución soviética de octubre de 1917 con el soviet como gobierno y ex- presión de la Dictadura del Proletariado en ese lugar y tiempo determinados son ense- ñanzas que alumbran el caminar de los co- munistas y los pueblos en estos días de orga- nización y lucha revolucionaria, la Comuna de París, sus victorias y sus derrotas alum- bran también nuestro proceso actual. Acá, en México suenan firmes las palabras de Federico Engels, para saber cómo es la dic- tadura del proletariado es más que suficien- te ver hacia el pasado, La Gloriosa Comuna de París, la unión soviética de Lenin y de Stalin, y ¿porque no? La Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca, la victoria de los mineros de SICRTSA en Lázaro Cárdenas en marzo del 2006 y las Huelgas mineras en Sombrerete, Cananea, el Cubo y Taxco.
    Partido Comunista de México (marxista leninista) PCM (m–l)

    Septiembre de 2010

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