"Guevara me dijo: ’Son todos mercenarios’”. Reportaje a Osvaldo Bayer.

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    "Guevara me dijo: ’Son todos mercenarios’”. Reportaje a Osvaldo Bayer.

    Mensaje por AnarcComunis el Lun Ene 02, 2012 4:55 am

    Este reportaje es muy viejo pero igual sirve. Un Saludo.

    Reportaje a Osvaldo Bayer. Publicado en el diario dominical Miradas al Sur.

    La ética, la felicidad, la solidaridad, temas que siempre están presentes en sus respuestas o sus reflexiones. Pero en este tramo, aparece el Bayer atrevido, el que se deja llevar del brazo ante una mujer impetuosa o el que le hace una pregunta (nada ingenua) pero que sonaba insolente ante un Che Guevara decidido a llevar la revolución a la Argentina cuando el mundo todavía no había terminado de darse cuenta de que en Cuba habían terminado los días de la dictadura.

    El maestro estaba contento. Estaba por partir a Alemania a ver a su familia y venía de recibir un premio en la ex Esma por su trayectoria interminable en la defensa de la vida y la dignidad.

    P: –En el acto que te premiaron, le dedicaste, entre otros, el premio a Rodolfo Walsh ¿Cuál fue tu relación con él? ¿Qué recuerdos te quedan?

    R: –Con Walsh nos unieron mucho las discusiones políticas. Siempre cuento esta anécdota: él en su juventud fue muy antiperonista, tanto es así que su hermano estuvo en los bombardeos de Plaza de Mayo, cosa que él nunca le perdonó. Una vez, en el año ’72, le dije: ‘No entiendo cómo vos te hiciste peronista.

    Nosotros vivimos el primer peronismo, y vos estuviste en la facultad (donde hizo estudios libres pero también iba a clase), ahí aprendíamos solamente a Santo Tomás de Aquino (por el peso de la Iglesia en ese momento)’. Y entonces él me respondió: ‘No te equivoques, yo no soy peronista, soy marxista, pero, ¿dónde está el pueblo?’ Y yo le dije: ‘Sí, el pueblo sin ninguna duda es peronista, pero no revolucionario, no nos va a acompañar.

    Él me miró con cierta tristeza y dijo: ‘Ya lo vamos a ver’. Teníamos discusiones de ese tipo. Yo decía que la salida era la de Agustín Tosco, pero con la gente y no con la guerrilla. Con esto no quiero decir que yo tuve razón o no, eran opiniones de esa época. De cualquier manera Rodolfo fue un hombre admirable. Eso sí, con respecto a las mujeres, ¡tuvo cada lío! Siempre tenía una diferente. Y para hacerse el amistoso decía: ‘¿Qué tal Pilar, cómo estás?’ Y ella respondía: ‘¡No soy Pilar, soy Guadalupe!’, ‘Ah, perdoname,’ decía. Y ellas decían que era para provocar, pero él les era sincero y decía: ‘No, es que en realidad me confundí.’ Era inocente y tímido además.

    Los gestos de Bayer lo delatan: la inocencia, la timidez –y también la capacidad de seducción– eran atributos de Walsh pero sin ninguna duda también lo son de Bayer, quien recuerda con deleite esas historias donde se cruzan la pasión revolucionaria con la atracción que generaban estos hombres sobre las mujeres de la época. En el caso de Bayer, ni su compromiso militante ni sus ojos chispeantes de galán formal interfirieron en su vida familiar. Osvaldo, hijo de alemanes radicados en la Argentina, siendo joven se puso de novio con Marlies, otra hija de alemanes inmigrantes.

    Osvaldo llevaba unos pocos años trabajando de periodista y en 1952, cuando tenía 25 años y su relación con el peronismo era mala, decidió ir a estudiar historia a Hamburgo. Llegados a Alemania y con Marlies embarazada, Osvaldo mostró que era un anarquista particular: fueron al Registro Civil y al fin de ese año nacía el primer hijo de ambos. Al año siguiente, volvieron a Buenos Aires y tuvieron el segundo hijo varón.

    Volvió al trabajo periodístico y se instalaron en Esquel. En plena dictadura de Aramburu y Rojas empezó a denunciar los abusos de los terratenientes y se interesó en lo que, pocos años después, sería el centro de su investigación: las huelgas obreras que terminaron con los fusilamientos masivos a cargo del coronel Varela. Su vida en el sur terminó en dos años, cuando en pleno gobierno de Arturo Frondizi lo acusaron de hacer espionaje “a favor de los intereses chilenos” y lo echaron a punta de pistola. Para entonces, ya habían nacido otros dos hijos: el tercer varón y, por fin, llegó Ana, la mujer.

    A los 32 años, casado y con cuatro hijos, en 1959, justo cuando triunfaba la Revolución Cubana, el anarquista Bayer asumía como secretario general del Sindicato de Prensa por un período de tres años.

    Su amistad con Rodolfo Walsh le dejó a Osvaldo historias muy sabrosas. Por ejemplo, cuando se encontraron en Cuba. Osvaldo había ido a la isla, integrando una pequeña delegación de intelectuales y periodistas invitados a reunirse con Ernesto Che Guevara. Walsh estaba por entonces en La Habana, donde había ido a secundar a Jorge Masetti en la fundación de la agencia Prensa Latina.

    Su habilidad como investigador y criptógrafo le permitieron obtener información vital para que la inteligencia cubana no fuera sorprendida con la invasión a Playa Girón. Walsh amaba Cuba y no olvidó de dejar escritas algunas tardes de pasión con mujeres cubanas ni de invitar algunas argentinas para que lo acompañaran. Una de ellas fue Susana Piri Lugones, nieta del poeta Leopoldo Lugones, hija del temible comisario Polo Lugones.

    –Yo tuve un problema en Cuba a raíz de esas cosas de Rodolfo Walsh. Fue por Piri Lugones, que era amiga de él. Estábamos hablando con Rodolfo, me dijo que me invitaba a cenar, porque él cocina muy bien. Y yo le dije: ‘No puedo, tengo la entrevista con el Che Guevara, cómo me la voy a perder’. Y entonces la Piri Lugones dice: ‘¡¿Cómo?! ¿Vas a verlo al Che?’ Sí, le digo. Y me dice: ‘¡Ay, yo me voy con vos!’ Era terrible. Yo le dije: ‘No, Piri, escuchame, es para los cinco de la delegación, tenemos acreditaciones’. Y me dice: ‘Mirá no te hagas el burguesito, yo te agarro del brazo y me meto con vos’. Yo lo miré a Rodolfo como diciendo: ‘Parala a la mina esta…’ Pero se fue conmigo, me agarró del brazo, y se metió.

    Y la guardia no me paró. Tuvimos la entrevista con el Che y cuando nos fuimos, sí me paró la guardia. Y me dicen ‘¡Documentos!’ ‘¿Qué pasa –les digo–, me piden documentos en La Habana libre? Me llevaron a un escritorito, me revisaron todo, y guardaron mi documento en una gaveta. ‘Yo le voy a hacer una pregunta –me dice el guardia–: ¿Por qué usted dejó entrar a su amiga a lo del compañero Che sabiendo muy bien que tenía que entrar solamente la delegación argentina?’ ‘Mire –le digo–, no es culpa mía, ustedes la dejaron entrar, me tomó del brazo del brazo y entró’. Y en ese momento el guarda me mató: ‘¿Usted no sabe lo que es la autocustodia revolucionaria?’ Fue muy filoso. Yo le dije: ‘Bueno, puede ser que tenga razón, pero si la guardia la deja pasar…’

    Y me siguió jodiendo: de dónde viene, etc. Y yo le contesté tajante: ‘Mire, a mí me invitó el gobierno revolucionario cubano, si ustedes sospechan algo de mí, yo no tengo ningún inconveniente en retirarme. Ustedes resérvenme el avión a México y yo parto ahora mismo de aquí’. Me dio muchísima bronca. Y el tipo me dijo: ‘No es necesario, ya está hecho, usted está expulsado de Cuba, parte mañana a las cinco de la mañana en un avión mexicano’. Y salí.

    Bayer nos tuvo cautivados durante los quince o veinte minutos que duraba esta historia. Hacía los movimientos y las entonaciones de voz de él mismo, serio y con tonos de ofendido. Pero también interpretaba a la impetuosa Piri, con movimientos desmedidos. Y también ponía, por momentos, los ojos acerados del perro guardián de la reunión con el Che, con la cara imperturbable de quien siente un pequeño placer al encontrar en falta a ese invitado que quiso violar las normas y terminaba echado de la isla por no ser un ángel custodio de la revolución. Osvaldo terminaba de contarnos una historia que habrá contado una y mil veces. Nos dedicaba el tiempo y respondía con una nueva sonrisa a nuestras inevitables risas.

    Es curioso, en las cosas que cuenta Osvaldo nunca es el héroe, sino más bien lo contrario. Prefiere el lugar del ingenuo que el del prócer.

    –¡Durante años, lo que me habrán puesto! ¡Me habrán tratado de liberal, de provocador! ¡Todo por culpa de Rodolfo! (risas).

    La anécdota hubiera llegado a su fin si Osvaldo fuera un narrador normal. Ese parecía un epílogo más que suficiente. Pero apuró un trago mientras saboreaba el remate de la historia.

    –Dos años después, mientras yo caminaba por el centro, alguien me agarra de atrás y me tapa la vista. Me doy cuenta que es una mujer y pregunto: ‘¿Quién es?’ ‘La Piri’, contesta. Entonces me di vuelta y me dice: ‘¡Como te cagué, nene!’ Textuales palabras de ella. ‘Y bueno, qué le vamos a hacer’, le digo ‘¿Vamos a tomar un café?’ me pregunta. Y fuimos a la Richmond, y ahí me dice: ‘Vos me habrás puteado y me putearás toda la vida, pero yo me saqué el gusto porque conocí al Che, y eso no me lo saca nadie’.

    P: –¿Cómo fue la entrevista con el Che?

    R: –Fue muy linda. Era un poeta el tipo. Un poeta que hablaba con acento argentino-cubano. Era genial. Nos dio una clase instructiva maravillosa de la revolución. Y fui yo, que siempre meto la pata, el que hizo una pregunta, porque nadie de la delegación había abierto la boca. Estaba Sara Gallardo (muerta tan joven), el secretario general de los canillitas, una delegada de los textiles, un delegado de los metalúrgicos, y yo como secretario general del sindicato de prensa. Invitaron a cuatro sindicalistas. Él nos hizo toda la descripción de cómo debía comenzar la cosa en la Argentina. Nos describió lo mismo que años después hizo en Bolivia. Cómo bajaban, cómo iban recorriendo ciudades. Pero no dijo nunca nada de la represión. Entonces, cuando terminó, dijo: ‘¿Bueno, hay alguna pregunta?’ Y nadie preguntó, hasta que yo le digo: ‘Compañero, le agradecemos muchísimo esta hermosa descripción, pero hay un tema que a mi me interesa mucho, usted no nos habló de la represión. Cuando usted dice que hay 50 jóvenes revolucionarios que parten de las sierras de Córdoba y que de allí parte la revolución…

    Bayer interrumpe su pregunta para explicar en qué consistía el plan del Che.

    –Él había dicho: “Al día siguiente va a aparecer en los diarios burgueses ‘guerrilleros en Córdoba’, y va a ser el momento en que la revolución argentina, los jóvenes van a marchar todos a Córdoba y van a reconocer el lugar y ya no van a ser 50, van a ser 250, 500. Entonces van a bajar por primera vez y van a reconocer el pueblo, y van a tomar armas de la comisaría, y un compañero va a hablar en la plaza pública de lo que es la revolución latinoamericana y entonces ya se va a juntar la juventud, y se va a concretar una ciudad como Marcos Paz, y ya con los cuarteles se van a conquistar las armas, y el compañero va a ir a la plaza principal, y así hasta que sean 2000, y cuando sean 2000 van a bajar definitivamente. Toman camiones, el sindicalismo argentino gana en el país, la gente sale a la calle a saludarlos, llegan a la casa de gobierno’’.

    El relato, desde ya, era un resumen, quizá un poco grotesco, pero que pinta realmente cómo era la idea del foco guerrillero.

    –Y era un poema. Era para aplaudirlo, para ponerle música. Y yo, como un boludo, le digo que le faltó hablarnos… de lo que pasaría al día siguiente de salir “Guerrilleros en Córdoba” en los diarios burgueses (y Bayer retoma el hilo de su pregunta al Che) ‘Van a salir la gendarmería, los tanques, la fuerza aérea, y a lo último de todo sueltan a los llamados gorilas, a los infantes de marina, preparados para la represión. Iban a mandar a los cuerpos más fanáticos de todos, la infantería, el cuerpo militar.

    Ahí terminaba la pregunta de Bayer a uno de los comandantes de la revolución cubana. Faltaba escuchar qué le había constado. Los dos esperábamos una larga explicación. Una respuesta extensa.

    –El Che (no me voy a olvidar nunca más de esa mirada de inmensa tristeza) me respondió con sólo tres palabras: “Son todos mercenarios”. Los otros cuatro de la delegación me miraron como diciendo “Claro, boludo, son todos mercenarios”.

    ‘¿Cómo le puedo hacer yo preguntas a una persona que hizo la revolución?’, me preguntaba constantemente. El Che hizo la revolución, así que posiblemente la receta sea no empezar a pensar que hay represión, porque si te detenés en eso no hacés ninguna revolución. Lo que él quiso decirme fue eso.

    Bayer estaba incómodo con el papel de racionalista alemán. No es la única vez que en esos años sesenta, ese anarquista, maximalista, admirador de todos los que arriesgaban su vida, resultaba un crítico de la lucha armada. Pero no debe haber ningún militante armado que, en la cárcel o en el exilio, o en una escuela de formación de cuadros políticos, no haya recalado en las páginas de Los Vengadores de la Patagonia Trágica o en Severino Di Giovanni, el idealista de la violencia o en Los anarquistas expropiadores. Bayer suele aclarar: ‘Lo que pasa es que, además de anarquista, soy un pacifista a ultranza’.

    –Recuerdo la mirada triste del Che diciéndome ‘Son todos mercenarios’.

    Habían pasado un par de horas. Osvaldo tenía que preparar su valija. En un par de días estaría en el frío de Alemania, dispuesto a recibir el año junto a Marlies, a sus hijos y a sus nietos. Pasaría su cumpleaños número 82 el próximo 26 de este mes de febrero. Y luego volverá a Buenos Aires, a instalarse en El tugurio, esa casita poblada de fotos y recortes periodísticos, de libros y recuerdos, donde –según prometió– este año se va a concentrar en escribir sus memorias. Insistió con que este año sí va a declinar tantas invitaciones a dar charlas o conferencias en cuanta biblioteca o grupo militante lo invite. Bayer no tiene límites.

    Va a seguir levantándose a las cinco de la mañana para poder escribir y leer tranquilo pero va a seguir siendo parecido al de siempre, el que puede estar con su familia en Alemania, con sus libros y sus recuerdos en El tugurio y también en cuanto rincón de la Argentina lo reclamen. Y es bueno que así sea, porque él es tan diferente como irreemplazable. Nosotros teníamos que volver a la redacción. Habíamos tomado unas copas a un horario no adecuado. Habíamos estado en un oasis. Teníamos que volver a sentarnos en la computadora a transcribir la entrevista. A escribir nuestras propias impresiones. El periodismo, a veces, nos hace regalos.

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    Re: "Guevara me dijo: ’Son todos mercenarios’”. Reportaje a Osvaldo Bayer.

    Mensaje por Razion el Lun Ene 02, 2012 6:24 am

    Gracias por compartir esta entrevista, es conocida pero muy buena por lo pintoresca, además lógico, del contenido.


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    No hay Revolución sin Revolucionarios
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    Re: "Guevara me dijo: ’Son todos mercenarios’”. Reportaje a Osvaldo Bayer.

    Mensaje por magoya el Lun Ene 02, 2012 3:36 pm

    AnarcComunis escribió:"...Su habilidad como investigador y criptógrafo le permitieron obtener información vital para que la inteligencia cubana no fuera sorprendida con la invasión a Playa Girón. Walsh amaba Cuba y no olvidó de dejar escritas algunas tardes de pasión con mujeres cubanas ni de invitar algunas argentinas para que lo acompañaran. Una de ellas fue Susana Piri Lugones, nieta del poeta Leopoldo Lugones, hija del temible comisario Polo Lugones."

    La tarea de Jorge Masetti y Rodolfo Walsh (la de este último sobre todo ayudando a la joven Revolución) ya la cité acerca de las contradicciones del Peronismo y de su Izquierda.

    Se la traté de explicar para que comprendiera lo complejo del tema, ahora no recuerdo exactamente, a un usuario extranjero; pero estoy seguro que no entendió nada y seguirá caracterizando al Peronismo como un Fascismo europeo.

    Allá ellos.

    Ahora me interesa aportar un dato coyuntural sobre el "invento" de Polo Lugones y su hija Piri militante Montonera.

    Es trágico, como toda la Historia, pero vale la pena citarlo:



    Spoiler:
    Los Lugones: un destino trágico

    miércoles, 13 de junio de 2007

    Hoy es 13 de junio. En nuestro país los calendarios marcan el Día del Escritor, precisamente porque un día como hoy -en 1874, en un pueblito cordobés a orillas de Río Seco- nacía Leopoldo Lugones. Nadie supuso entonces que ese hijo de padres conservadores se convertiría en un poeta, en el "poeta nacional", nada menos. Si entonces le hubiesen leído el futuro habrían visto lo siguiente: el joven provinciano cercano al socialismo que empezará escribiendo en un diario anarquista, el hombre que se instalará en Buenos Aires para deslumbrar como poeta, como cuentista, como orador, que será luego expulsado del mismo socialismo, que escribirá las Odas para el Centenario Argentino (versos de alabanza a la "patria" y al "hogar" que la derecha mirará complacida), que fundará la SADE, que se volverá ultra reaccionario y proclamará "la hora de la espada" y apoyará en el '30 el golpe militar... El viejo de 64 años que se encerrará en una pieza de un hotel del Tigre y se tomará una dosis de arsénico con whisky que lo matará con dolor, un 18 de febrero de 1938.

    Pero ésa es ahora una historia conocida. Tiempo le llevó a la intelectualidad argentina digerir una figura tan polémica, tan contradictoria... Fue Borges el que lo reinstaló, una vez muerto, en el centro del canon donde el mismo Lugones, veinte años antes, había instalado al Martín Fierro. Algunos lo leyeron con más calma y rescataron al "gran escritor" por encima de esa "falla ideológica", según la cual Lugones sería, dicho por David Viñas, la contracara de Rodolfo Walsh.

    Hasta aquí podría llegar una biografía. Sin embargo, la historia del apellido Lugones se parece más a una novela o, como la trágica genealogía de los Barón Biza, a una maldición.

    Hijo torturador

    A Polo Lugones, único hijo del célebre escritor, le esperaba un destino más sórdido. Mientras su padre se convertía en el poeta oficial del régimen de Uriburu, Polo, que se desempeñaba como director de un Reformatorio de Menores, fue acusado de violación y abusos a los internos y calificado, según el prontuario, de "pederasta" y "sádico conocido". Se sabe que para evitar el "deshonor de la familia" -y los diez años de reclusión que le esperaban al hijo- el padre suplicó como favor personal la anulación del caso. Al poco tiempo, Polo Lugones es nombrado por Uriburu comisario inspector de la Policía. Con esa nueva impunidad, instaló en los sótanos de la Penitenciaría Nacional una sala de interrogatorio y tortura donde restauró elementos de martirio prohibidos desde 1913 y puso en funcionamiento un invento propio que lo colocó en la vanguardia de la crueldad: la picana eléctrica. Esa fama monstruosa indujo al diario Crítica a publicar una caricatura suya con el título explícito de "El torturador Lugones". Jorge Boccanera, en "La Pasión de los Poetas" (Alfaguara, 2002), sostiene que fue él quien interrumpió el romance oculto por 12 años de Leopoldo y Emilia Cadelago. Esta ruptura fue, para muchos, lo que desencadenó el suicidio del poeta. De todas maneras el hijo sádico le seguiría los pasos: Polo Lugones se mató en 1971.

    Nieta montonera

    A Susana 'Pirí' Lugones le gustaba presentarse así: "la hija del torturador, la nieta del poeta". En ese gesto ácido y desenfadado se resumía una actitud que la distanciaba o la invertía con respecto a esa herencia. De niña, le había resultado más fácil sobreponerse a las burlas por su renquera (secuela que le dejó de por vida una enfermedad infantil) que al rastro de terror que rodeaba a su padre. Militante cultural, periodista, escritora ocasional, el perfil de Pirí Lugones puede trazarse desde su círculo de amigos: por su departamento, ubicado en el edificio de El Hogar Obrero de Caballito, pasaron Noé Jitrik, Osvaldo Lamborghini, Quino, León Rozitchner, Tanguito... Pirí los recibía a todos en medio de una vida intensa y caótica que incluía a tres hijos. Alejandro, el mayor, no escapó a la suerte de los Lugones y también se suicidó, como su bisabuelo, en el Tigre.

    El nombre de Pirí estuvo en los '60 asociado al agite cultural: participó en la legendaria editorial Jorge Álvarez y Ediciones de la Flor, sellos que difundieron nuevos talentos (publicaron por primera vez a Manuel Puig, por ejemplo). Fue amiga de Paco Urondo, Juan Gelman, vivió un tiempo con Rodolfo Walsh... A los 50 años, luego de la muerte de su hijo, su militancia política como montonera se intensificó: empezó a participar en tareas clandestinas de información e inteligencia. En los '70, cuando el clima político se puso más tenso y empezaron a desaparecer sus conocidos, ella se expuso hasta el final. Como su abuelo, como su padre, como su hermana Babú, como su hijo, pudo haber elegido el suicidio. No lo hizo. Antes actuó frenéticamente hasta que la dictadura militar la vino a detener y a llevar a los centros clandestinos. Pirí Lugones se burló de sus verdugos, diciéndoles que ni siquiera servían para torturar: "torturador era mi viejo...", les repetía con sorna. Hay testimonios que afirman que dejó de existir un 18 de febrero, igual que el abuelo poeta. Su cuerpo integra las listas de los casi 40 mil desaparecidos argentinos de los años de plomo.

    La herencia

    Es curioso, revisando el tiempo, cómo encajan los sucesos de la familia. "La hora de la espada" que proclamó Leopoldo Lugones avalando las futuras dictaduras, "la picana eléctrica" que inventó su hijo -y el cuerpo en el que se aplicó: el de la nieta- escriben, como metáfora trágica, una parte de la historia política argentina. Por Mariana Guzzante Especial para Los Andes

    http://www.losandes.com.ar/notas/2007/6/13/estilo-232898.asp


    Saludos.

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    Re: "Guevara me dijo: ’Son todos mercenarios’”. Reportaje a Osvaldo Bayer.

    Mensaje por AnarcComunis el Lun Ene 02, 2012 6:34 pm

    magoya escribió:
    AnarcComunis escribió:"...Su habilidad como investigador y criptógrafo le permitieron obtener información vital para que la inteligencia cubana no fuera sorprendida con la invasión a Playa Girón. Walsh amaba Cuba y no olvidó de dejar escritas algunas tardes de pasión con mujeres cubanas ni de invitar algunas argentinas para que lo acompañaran. Una de ellas fue Susana Piri Lugones, nieta del poeta Leopoldo Lugones, hija del temible comisario Polo Lugones."

    La tarea de Jorge Masetti y Rodolfo Walsh (la de este último sobre todo ayudando a la joven Revolución) ya la cité acerca de las contradicciones del Peronismo y de su Izquierda.

    Se la traté de explicar para que comprendiera lo complejo del tema, ahora no recuerdo exactamente, a un usuario extranjero; pero estoy seguro que no entendió nada y seguirá caracterizando al Peronismo como un Fascismo europeo.

    Allá ellos.

    Ahora me interesa aportar un dato coyuntural sobre el "invento" de Polo Lugones y su hija Piri militante Montonera.

    Es trágico, como toda la Historia, pero vale la pena citarlo:



    Spoiler:
    Los Lugones: un destino trágico

    miércoles, 13 de junio de 2007

    Hoy es 13 de junio. En nuestro país los calendarios marcan el Día del Escritor, precisamente porque un día como hoy -en 1874, en un pueblito cordobés a orillas de Río Seco- nacía Leopoldo Lugones. Nadie supuso entonces que ese hijo de padres conservadores se convertiría en un poeta, en el "poeta nacional", nada menos. Si entonces le hubiesen leído el futuro habrían visto lo siguiente: el joven provinciano cercano al socialismo que empezará escribiendo en un diario anarquista, el hombre que se instalará en Buenos Aires para deslumbrar como poeta, como cuentista, como orador, que será luego expulsado del mismo socialismo, que escribirá las Odas para el Centenario Argentino (versos de alabanza a la "patria" y al "hogar" que la derecha mirará complacida), que fundará la SADE, que se volverá ultra reaccionario y proclamará "la hora de la espada" y apoyará en el '30 el golpe militar... El viejo de 64 años que se encerrará en una pieza de un hotel del Tigre y se tomará una dosis de arsénico con whisky que lo matará con dolor, un 18 de febrero de 1938.

    Pero ésa es ahora una historia conocida. Tiempo le llevó a la intelectualidad argentina digerir una figura tan polémica, tan contradictoria... Fue Borges el que lo reinstaló, una vez muerto, en el centro del canon donde el mismo Lugones, veinte años antes, había instalado al Martín Fierro. Algunos lo leyeron con más calma y rescataron al "gran escritor" por encima de esa "falla ideológica", según la cual Lugones sería, dicho por David Viñas, la contracara de Rodolfo Walsh.

    Hasta aquí podría llegar una biografía. Sin embargo, la historia del apellido Lugones se parece más a una novela o, como la trágica genealogía de los Barón Biza, a una maldición.

    Hijo torturador

    A Polo Lugones, único hijo del célebre escritor, le esperaba un destino más sórdido. Mientras su padre se convertía en el poeta oficial del régimen de Uriburu, Polo, que se desempeñaba como director de un Reformatorio de Menores, fue acusado de violación y abusos a los internos y calificado, según el prontuario, de "pederasta" y "sádico conocido". Se sabe que para evitar el "deshonor de la familia" -y los diez años de reclusión que le esperaban al hijo- el padre suplicó como favor personal la anulación del caso. Al poco tiempo, Polo Lugones es nombrado por Uriburu comisario inspector de la Policía. Con esa nueva impunidad, instaló en los sótanos de la Penitenciaría Nacional una sala de interrogatorio y tortura donde restauró elementos de martirio prohibidos desde 1913 y puso en funcionamiento un invento propio que lo colocó en la vanguardia de la crueldad: la picana eléctrica. Esa fama monstruosa indujo al diario Crítica a publicar una caricatura suya con el título explícito de "El torturador Lugones". Jorge Boccanera, en "La Pasión de los Poetas" (Alfaguara, 2002), sostiene que fue él quien interrumpió el romance oculto por 12 años de Leopoldo y Emilia Cadelago. Esta ruptura fue, para muchos, lo que desencadenó el suicidio del poeta. De todas maneras el hijo sádico le seguiría los pasos: Polo Lugones se mató en 1971.

    Nieta montonera

    A Susana 'Pirí' Lugones le gustaba presentarse así: "la hija del torturador, la nieta del poeta". En ese gesto ácido y desenfadado se resumía una actitud que la distanciaba o la invertía con respecto a esa herencia. De niña, le había resultado más fácil sobreponerse a las burlas por su renquera (secuela que le dejó de por vida una enfermedad infantil) que al rastro de terror que rodeaba a su padre. Militante cultural, periodista, escritora ocasional, el perfil de Pirí Lugones puede trazarse desde su círculo de amigos: por su departamento, ubicado en el edificio de El Hogar Obrero de Caballito, pasaron Noé Jitrik, Osvaldo Lamborghini, Quino, León Rozitchner, Tanguito... Pirí los recibía a todos en medio de una vida intensa y caótica que incluía a tres hijos. Alejandro, el mayor, no escapó a la suerte de los Lugones y también se suicidó, como su bisabuelo, en el Tigre.

    El nombre de Pirí estuvo en los '60 asociado al agite cultural: participó en la legendaria editorial Jorge Álvarez y Ediciones de la Flor, sellos que difundieron nuevos talentos (publicaron por primera vez a Manuel Puig, por ejemplo). Fue amiga de Paco Urondo, Juan Gelman, vivió un tiempo con Rodolfo Walsh... A los 50 años, luego de la muerte de su hijo, su militancia política como montonera se intensificó: empezó a participar en tareas clandestinas de información e inteligencia. En los '70, cuando el clima político se puso más tenso y empezaron a desaparecer sus conocidos, ella se expuso hasta el final. Como su abuelo, como su padre, como su hermana Babú, como su hijo, pudo haber elegido el suicidio. No lo hizo. Antes actuó frenéticamente hasta que la dictadura militar la vino a detener y a llevar a los centros clandestinos. Pirí Lugones se burló de sus verdugos, diciéndoles que ni siquiera servían para torturar: "torturador era mi viejo...", les repetía con sorna. Hay testimonios que afirman que dejó de existir un 18 de febrero, igual que el abuelo poeta. Su cuerpo integra las listas de los casi 40 mil desaparecidos argentinos de los años de plomo.

    La herencia

    Es curioso, revisando el tiempo, cómo encajan los sucesos de la familia. "La hora de la espada" que proclamó Leopoldo Lugones avalando las futuras dictaduras, "la picana eléctrica" que inventó su hijo -y el cuerpo en el que se aplicó: el de la nieta- escriben, como metáfora trágica, una parte de la historia política argentina. Por Mariana Guzzante Especial para Los Andes

    http://www.losandes.com.ar/notas/2007/6/13/estilo-232898.asp


    Saludos.

    ¿leopoldo lugones trabajó en un diario Anarquista?. Ah bueno, ah bueno. Paso por el Socialismo, el liberalismo, el conservadurismo y el fascismo. Podría ser un autentico Peronista, sin duda.

    Saludos.


    Última edición por AnarcComunis el Lun Ene 02, 2012 6:34 pm, editado 1 vez (Razón : ortografía)

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    Re: "Guevara me dijo: ’Son todos mercenarios’”. Reportaje a Osvaldo Bayer.

    Mensaje por AnarcComunis el Mar Abr 24, 2012 3:46 am

    Charla Con Osvaldo Bayer

    Hoy (23 de Abril) se realizò, en el Salòn Dorado de la Leguislatura Porteña la charla sobre el 1º de Mayo con el gran historiador del Anarquismo en Argentina: Osvaldo Bayer.

    El encuentro fue programado por el recien electo Diputado del MST que recientemente asumiò sus obligaciones. Estubieron presentes varias personalidades del ambiente politico como Vilma Ripoll, personalidades artisticas y movimientos tales como el PCR, el MST, PTS y demàs.

    La charla se abriò con una ovaciòn de pie cuando Osvaldo Bayer entro en el salòn dorado de la Legislatura Porteña. En primer lugar hablo el escultor que se adjudico la obra del "Che Guevara " de 2 metros que se encuentra en Rosario. Hablo sobre su nuevo Proyecto de crear una estatua de Bronce en homenaje a la mujer originaria con la ayuda de toda la sociedad y reitero su aprecio a la ayuda que recibe por parte de la poblaciòn en estos tipos de emprendimientos.

    Seguidamente se comunicò las ideas de Bayer de cambiar el Nombre a la calle Ramon L. Falcon y el traspaso del monumento del General Roca que pondra en acciòn el recien asumido Diputado por el MST.

    Luego de la presentaciòn, Bayer dio una encantadora charla sobre los sucesos del 1º de Mayo en la ciudad de Chicago para luego conectarlo con las conmemoraciones que fue realizando del movimiento obrero Argentino a traves de los años y como fueron cambiando las ideas y las formas de conmemoraciòn a medida que el movimiento obrero fue mutando con el paso del tiempo.

    La Charla estubo cargada de anecdotas y de simpaticas risas. EL historiador No se abstuvo de comentar sobre los fusilamientos en la patagonia, en recordar a los trágicos acontecimientos de los hacheros de la Forestal, en mencionar a Simon Radowitsky y su atentado a Ramon L. Falcon, en hacer aluciòn al primer desaparecido de la historia de la clase trabajadora (Juan O'campo 18) o en hacer un juicio critico al Peron.

    El analisis de Bayer al movimiento obrero Argentino y su relaciòn al 1º de Mayo se extendio desde fines del siglo XIX hasta principios de la dictadura Militar del año 76 que complementò con una serie de observaciones sobre los personajes historicos del siglo XX.

    En la charla Osvaldo volviò a reincidir en que "no habra democracia con niños comiendo en la calle" ; "no dejemos llegue una dictadura, nunca màs" y ademàs hizo menciòn sobre su apoyo a los juicios militares y al avance y la protecciòn de la democracia junto a los movimientos sociales.

    Bayer estubo, como siempre, muy lucido e increible en sus respuestas. Con una dialectica muy bien desarrollada se gano el cariño y la ovaciòn de todos los allì presentes.

    Luego de la ceremonia Osvaldo Bayer procediò a firmar libros y saludar a los concurrentes. Si me pidiesen una Apreciaciòn personal, diria que es un excelente investigador y una buena persona.

    Por AnarcComunis

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    Re: "Guevara me dijo: ’Son todos mercenarios’”. Reportaje a Osvaldo Bayer.

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