Las Milicias Leonesas. El Batallón "ISKRA" - artículo de Javier Rodríguez González y Enrique Berzal de la Rosa

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    pedrocasca
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    Las Milicias Leonesas. El Batallón "ISKRA" - artículo de Javier Rodríguez González y Enrique Berzal de la Rosa

    Mensaje por pedrocasca el Sáb Dic 31, 2011 12:27 pm

    Las Milicias Leonesas. El Batallón "ISKRA"

    Articulo extraído del Libro "El Valor de un Juramento" de lo autores Javier Rodríguez González y Enrique Berzal de la Rosa.

    Tomado de la web de Izquierda Castellana

    El Norte de la provincia de León constituye, como es sabido, una de las zonas del territorio castellano y leonés donde se produce una resistencia popular organizada militarmente. Con ligeras variaciones, consistentes en la pérdida antes de finalizar 1936 de algunas áreas del Oeste, el frente se mantiene ocupando una zona cuyas características, en lo que a la población se refiere, son ciertamente llamativas. Se trata de una población muy dispersa en pequeñas aldeas que serán objeto de evacuación en muchos casos en los primeros días de la guerra; el comportamiento electoral, sobre todo en las áreas situadas al Este, ha sido marcadamente de derechas por parte de la escasa población que allí habitan.

    Este hecho ha de ponerse en relación con el conjunto de características que definen la resistencia en el territorio. Por un lado, estratégicamente considerada, es en realidad zona de retaguardia con respecto al despliegue bélico que tiene lugar en Asturias con el objetivo inalcanzado de la ocupación de Oviedo, donde figurarán las unidades y pertrechos de mayor importancia militar. De otra parte, las unidades milicianas que aquí se despliegan responden a la voluntad política de mantener, aunque sea sólo casi nominalmente, un conjunto operativo militar de carácter leonés que, en su momento, pudiera alentar una hipotética reconquista de la provincia. Así mismo, las unidades que se constituyan sobre la base de milicianos leoneses tendrán una fuerte caracterización política, al estar compuestas por evadidos de zonas ocupadas y ser dirigida su organización y reclutamiento por las organizaciones políticas y sindicales de la provincia, cuyos miembros constituirán el día 26 de agosto un Comité Provincial de Milicias Antifascistas Leonesas en la localidad de Pola de Gordón.

    Este Comité intentará una primera coordinación de los diversos grupos leoneses que, precisamente en estos días, dan los piremos pasos para su constitución como unidades milicianas tipo batallón, una vez establecidos los baluartes de resistencia bajo la dirección de unidades asturianas al mando de Emilio Morán. Paulatinamente irán surgiendo batallones compuestos y mandados por voluntarios leones en conexión, mediante una estructura de delegados provinciales, con dicho Comité y gestándose también la formación de comités locales en algunos pueblos.

    Son las acciones militares a cargo de la "Columna Morán" en los últimos días de agosto, con la pérdida y posterior recuperación del importante enclave de Valdeteja, ocasión de encuadramiento y puesta a punto de una serie de unidades milicianas leonesas. Dicha formación es, como decimos, relativamente tardía. Los batallones llevarán la denominación "Asturias nº ..." , a continuación, el nombre o apelativo de su comandante.

    Fueron varios los formados en su gran mayoría por milicianos leoneses. En la relación de 72 batallones "Asturias" que prácticamente permanece sin variaciones hasta el verano de 1937 podemos identificar a aquellos que se formarían con combatientes leoneses.

    Las unidades a que hacemos referencia son, al menos, las siguientes:

    Asturias nº6 (Bon. Tejerina): Se trata de una unidad formada casi exclusivamente por milicianos de la CNT; fue organizando a finales de agosto y actuaría en la zona de Puente Pinos.

    Asturias nº12 (Mario Cuesta); Batallón formado por militantes de la UGT leonesa, con un porcentaje significativo de asturianos, especialmente los mandos.

    Asturias nº32 (Fdeo. Campos Dutor): Este batallón, al igual que los que siguen, están muy vinculados a las directrices políticas de las JSU, que por otro lado, controlan prácticamente el Comité de las Milicias Antifascistas Leonesas.

    Asturias nº42 (S.Quintela): Actua en el frente de Somiedo y posteriormente en Vascones-Trubia. JSU

    Asturias nº49 (Amaro Moro): Su comandante es en realidad capitán, ayudante Emilio Morán, quien ostenta nominalmente el mando.

    Asturias nº41 (Silvino Morán): Parece ser la unidad con mayor presencia de militantes comunistas.

    Asturias nº50 (Bon. ''ISKRA''): como veremos, se trata de una unidad de especial protagonismo en el conjunto de las milicias.

    Finalmente, hay que señalar que a principios de junio de 1937 tiene lugar, según noticias de "Iskra" (órgano de las JSU), la formación de un nuevo batallón en nuestra provincia, el 273, cuyo comandante será Julio Arias.

    Además, conviene aludir a diversas referencias sobre milicias de retaguardia, que entendemos se trata de contingentes menores de milicia local encargados de vigilancia y control.

    En conjunto, el número de combatientes leoneses en estas milicias fue numéricamente importante; Secundino Serrano aporta la cifra de 10.000 milicianos.

    Es interesante el proceso político que se desarrolla en las zonas controladas por estas unidades, de lo que se hace eco la prensa de campaña. Por una parte, se constata en casi todas las localidades controladas por estas unidades la formación de Comités de Unidad Marxista a base de militantes socialistas y comunistas, que emiten comunicados, organizan reuniones plenarias (como la celebrada en Santa Lucía de Gordón el 5 de febrero de 1937) y realizan mitines y actos públicos, con desfiles incluidos. La propia Federación Socialista Leonesa (en comunicado de su Secretariado de Milicias) invita a formar comités de relaciones marxistas en todos los batallones y compañías de cara a la próxima fusión en el Partido único del Proletariado.

    Este debate unitario llega también a incidir en los militantes libertarios. En abril existen propuestas formales de configuración de un Comité de enlace con las Juventudes Libertarias.

    Elemento destacado en esta labor es Carlos Mauriz, del secretariado de Milicias del Partido Socialista, quien, junto a Julio Fernández, comandante del batallón Iskra, realiza una labor ideológica de importancia. Mauriz, es a su vez, capitán de la segunda compañía de este batallón.

    Tanto en este proceso, como en la acciones bélicas, tiene un protagonismo especial el batallón Iskra. Constituye la unidad de mayor relieve entre las citadas. Parece que debió tener cierto papel simbólico avalado por los siguientes datos: fue el primer batallón en quedar configurado como unidad al completar un alistamiento cercano a los 600 hombres ya a primeros de septiembre. Por otro lado, este carácter pionero le hizo merecedor de llear la misma denominación que el periódico de las JSU leonesas. Así mismo, en esta publicación y otros medios, los llamamientos al alistamiento se hacen con referencia a este batallón. Consta igualmente que el comité de Milicias Antifascistas Leonesas destino en algunas ocasiones efectivos sobrantes de esta unidad a otras de carácter similar, con lo que el Iskra aparece de alguna manera como el batallón modelo del conjunto de unidades de inspiración ugetista.

    Los datos que se han podido obtener acerca de esta unidad nos permiten realizar una aproximación a su historial y composición. Iskra se constituye a partir de mediados de agosto de 1936, como resultado de los primeros trabajos de reclutamiento dirigido por el Comité de Milicias Antifascista Leonesas. Los trabajos de alistamiento se inician en Villamanín, asumiendo en el mes de septiembre tareas de inscripción los comités locales de Cármenes, Busdongo, Santa Lucia de Gordń y Valdeteja. En estos meses se configura el grueso de la unidad en número superior a 500 hombres procedentes prácticamente todos ellos de las zonas mineras de León y del propio entorno: Villamanín, Cármenes, Busdongo, Santa Lucía de Gordón, Valdeteja, Lugeros, Villanueva, Tolibia, Valdeluguerros, Caldas de Nocedo. El reclutamiento, que seguirá en meses posteriores -hay hojas de inscripción en mayo de 1937-, al implicar contingentes movilizados obligatoriamente con soldados de reemplazo, hace variar la composición con el aporte de un número importante de soldados asturianos de la zona de Canas de Onís y Llanes en su mayoría. No parece, sin embargo, que este dato altere el mantenimiento del carácter leones de la unidad.

    Hay que subrayar el alto porcentaje de militancia sindical y política, pudiendo calificar al batallón como ugetista, con fuerte presencia de militancia socialista y comunista. A esto hay que añadir la presencia decisiva del componente profesional minero, sin olvidarnos de los campesinos.

    En cuanto a los mandos del batallón no es de extrañar que se hallen entre ellos algunos de los dirigentes más reconocidos de las Juventudes Socialistas Unificadas de la provincia. Fue su primer comandante Julio Fernández quien desde Villamanín realiza los trabajos ya reseñados de captación de nuevos milicianos y las operaciones militares en que intervendrá la unidad. Otros oficiales fueron Belarmino Iglesias, Carlos Mauriz y Alipio Pérez.

    Julio Fernández será sustituido en el mes de junio, ya realizada la reorganización militar y adoptada una nueva numeración (batallón 250) por Daniel Secades, quien había comandado desde el principio de la guerra al Batallón Asturias nº 21.

    Sus actividades bélicas se centran en un permanente trabajo de guarnición y respuesta a ataques de escasa envergadura. El batallón, no obstante, en enero de 1937 protagoniza la ocupación del importante enclave de Caldas de Nocedo, en cuyo entorno -Caldas de Luna, Cubillas, etc.- se distribuirán sus compañías, permaneciendo en la misma situación hasta la caída del Frente Norte. Así en el mes de septiembre el general Aranda conquista el día 11 Villamanín y el día 19 Pola de Gordón, enclaves estratégicos en el eje defensivo.

    Dos aspectos caracterizan el momento de la derrota para esta unidad. Por un lado, protagonizó los intentos de resistencia más duraderos – Cármenes no caerá hasta el día 20 de octubre-. Por otra parte, al igual que sucedió con otras unidades republicanas que actuaron en la montaña leonesa, se produjo un proceso de dispersión y muchos de esos milicianos pasarán a engrosar las filas de la guerrilla.


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