Rodimtsev escribió:Shenin escribió:España es un país imperialista que ya completó la etapa de la revolución democrático-burguesa en lo fundamental. La etapa actual de la revolución no es democrático-burguesa sino socialista proletaria. Otra cosa son los flujos y los reflujos dentro de esta etapa. La burguesía, fundida ésta con la oligarquía financiera y monopolista ya no juega ningún papel revolucionario y la pequeña burguesía, dados sus múltiples vínculos con el gran capital, no hace sino vacilar entre la oligarquía y el proletariado.
Esto no quiere decir que algunas tareas democráticas parciales que la burguesía no ha resuelto como la república o la autodeterminación no deban emprenderse para combatir a la oligarquía. Pero estas luchas ya entroncan directamente con el socialismo, por lo que están supeditadas a la estrategia de la actual etapa revolucionaria, esto es, el derrocamiento de la burguesía y el establecimiento de la dictadura del proletariado.
Estas luchas democráticas están al mismo nivel que las luchas, por ejemplo, económicas, contra la reforma laboral, contra los recortes, etc... Toda victoria en esos frentes es un avance para la clase obrera, pero no dejan de ser flujos y reflujos dentro de la etapa socialista proletaria de la revolución.
Saludos.
Es decir: La lucha por la III República es una cuestión secundaria para el proletariado del Estado español. Es decir: seguimos el planteamiento de IU-Cayo Lara. Es decir: reafirmamos la renuncia de Carrillo. Es decir: Es legítimo el gobierno heredero del franquismo.
Algo falla para hablar de etapa democrático-burguesa completada en "lo fundamental"... hay cosas que no cuadran.
Es decir, equiparas la defensa de la revolución proletaria y la dictadura del proletariado con el revisionismo del PCE (que precisamente plantea la misma etapa republicana previa al socialismo: http://www.pce.es/descarga/20091106_08_docpce_xviii_cong_tesis_politicas_def.pdf ). Es decir, eres un demagogo y un troll.
Algo falla para trazar la estrategia de la revolución de forma idealista basándose en la legitimidad de tal o cual forma de gobierno del capital, es decir, en la superestructura, en lugar de en qué clase ostenta el poder, qué clase es la revolucionaria, el desarrollo de las fuerzas productivas y de las relaciones de producción, es decir, el modo de producción y la formación social de España. Y todo ello en nombre de la ortodoxia marxista-leninista y exhibiendo un retrado de Josete. Hay cosas que no cuadran.
El obrero tiene más necesidad de respeto que de pan.
(Karl Marx)
Sobre todo no cuadra tratar de justificar este razonamiento idealista y, por tanto, antimarxista con citas atribuidas a Marx y sacadas de la wikipedia.
Las contradicciones de la descomposición capitalista que supone el Imperialismo entre los sectores burgueses son aprovechadas por la vanguardia del proletariado. El 80% del trabajo del Estado lo dan pymes, superamos el 20% de desocupación laboral. En ese caso: la pequeña-burguesía es mayoritaria en España frente a la oligarquía burguesa. La III República supone la lucha ininterrumpida hacia el socialismo.
Lo que a este demócrata pequeñoburgués no le han contado es cómo esas PYMES megarrevolucionarias están ligadas al capital monopolista por múltiples hilos, por medio de distintos mecanismos económicos como la subcontratación o la externalización de determinadas fases de la producción. Que a veces nos creemos que el toyotismo solo se da en Japón.
La pequeña burguesía hace ya tiempo que agotó su papel revolucionario. Y más cuando, a través del llamado Estado de las autonomías y la ampliación de las competencias municipales ese mismo Estado monarco-postfranquista la integró en su sistema de poder, dándole la posibilidad de gestionar directamente sus mercaditos locales.
Que capas depauperadas de la pequeña burguesía puedan marchar tras el proletariado en la revolución SOCIALISTA PROLETARIA no es por sí mismo ningún elemento que haga necesario transitar por una etapa democrático-burguesa, cuyas tareas fundamentales, ya han sido resueltas. Si no fuera así, España no sería un país imperialista.
Las etapas de la revolución no las determina la forma de gobierno, sino la clase que está en el poder. Las etapas democrático-burguesas se justifican en el caso de países semifeudales y/o semicoloniales, donde la clase dominante no es la burguesía nacional, sino una oligarquía terrateniente-financiera o el capital monopolista extranjero o ambos. Pero en España, donde la burguesía y la oligarquía locales están integradas, que no oprimidas, en el capital monopolista europeo (léase franco-alemán), donde el gran capital nacional ha alcanzado suficiente grado de concentración como para exportarse a los países atrasados y dependientes (sobre todo de América Latina) y donde el trabajo asalariado es abrumadoramente mayoritario entre el pueblo trabajador, el único carácter que puede tener la revolución es SOCIALISTA Y PROLETARIO.