Gramsci, gran pensador y revolucionario - texto de José Sotomayor Pérez publicado en la web del Partido Comunista Peruano reconstituido - año 2002

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Gramsci, gran pensador y revolucionario - texto de José Sotomayor Pérez publicado en la web del Partido Comunista Peruano reconstituido - año 2002

Mensaje por pedrocasca el Jue Nov 17, 2011 1:37 pm

Gramsci, gran pensador y revolucionario

texto de José Sotomayor Pérez publicado en la web del Partido Comunista Peruano reconstituido - año 2002

Antonio Gramsci nació el 22 de enero de 1891 en la pequeña ciudad de Alse, Cerdeña. Desde entonces se han cumplido 111 años y su obra escrita sigue ejerciendo influencia, a tal punto que no son pocos los que consideran a este pensador italiano como el filósofo marxista más grande del siglo XX. La vida de Gramsci, fue la de un verdadero mártir. Desde su niñez conoció la pobreza y el infortunio, pero fue firme e indoblegable como militante del Partido de la clase obrera de su patria.

El año de 1921 se fundó el Partido Comunista italiano y Gramsci fue elegido miembro de su Comité Central. De hecho fue uno de sus fundadores, encargándosele la dirección del vocero partidario «Ordine Novo» al que le dio una orientación nueva, antisectario y de «frente único anti-fascista». No pudo continuar su lucha en libertad por mucho tiempo. El 8 de noviembre de 1926 fue arrestado y encarcelado. Murió poco después de haber sido liberado a los 46 años de edad.

En sus trabajos que no son pocos, pero que no tienen carácter orgánico, utilizó algunas categorías que, en la actualidad, son utilizadas por toda una corriente de impugnadores de lo que denominan «dogmas del marxismo-leninismo». Veamos brevemente estas categorías o conceptos generales que tanto alboroto han causado en el seno de cierta intelectualidad de «izquierda».

La “sociedad civil”
Marx, en sus escritos de juventud, utilizó el concepto de «sociedad civil» para designar «las condiciones que hacen posible la existencia y funcionamiento de la sociedad». También lo utilizó para referirse a la sociedad burguesa; pero más tarde, en su madurez cuando el materialismo histórico estuvo elaborado a cabalidad, sustituyó ese concepto con categorías científicas como «modo de producción», «formación económico social», etc.

Gramsci se quedó con el obsoleto concepto de «sociedad civil», cuyo origen se remonta no solo a Hegel sino a Hobbes y su «estado civil», término con el que designaba a la sociedad en general. En la actualidad no hay político burgués y pequeño burgués que no utilice como categoría la «sociedad civil”, en sus discursos, conferencias, folletos, etc. Y no faltan quienes afirman que Gramsci los liberó del «marxismo dogmático”, que se remite a «leyes económicas».

Lo cierto sin embargo, es que el concepto de “sociedad civil”, es ambiguo y vago porque esconde la división de la sociedad en clases y sus contradicciones; nivela al pueblo trabajador con las clases dominantes y explotadoras; oculta las profundas diferencias sociales en los países capitalistas que caracteriza a los países capitalistas.

En lo que concierne al Estado, los que se aferran a la categoría de «Sociedad Civil», son antiestatistas a ultranza, partidarios de un «Estado pequeño» y débil, a efecto de que el Gran Capital Nacional y Extranjero y sus siglas ONGs hagan de las suyas en la «Sociedad Civil». Estas últimas «organizaciones no gubernamentales», bien distribuidas y muy bien financiadas por el Gran Capital Imperialista se han convertido, con raras excepciones, en verdaderos instrumentos de domesticación de intelectuales, muchos de los cuales alguna vez fueron «socialistas» o «comunistas».

La «guerra de posiciones» y la «guerra de movimiento»
«En Oriente -dice Gramsci - refiriéndose a la Rusia zarista - el Estado lo era todo ya que la sociedad civil era primitiva y gelatinosa. En Occidente entre el Estado y la sociedad civil existe una justa relación y en un Estado que se tambalea se encontrará, a pesar de ello, una robusta estructura de la sociedad civil».

Con esta tesis de la «sociedad civil gelatinosa» en la vieja Rusia, Gramscí, sostiene erróneamente que la torna del poder por los bolcheviques en 1917, fue fácil y rápida; olvidando todos los años de guerra civil y la intervención de la «14 naciones» que pretendieron devolver el poder a las clases dominantes. La supuesta toma del poder fácil y rápida en toda «sociedad civil”, constituiría una «guerra de movimiento», según Gramsci.

En Occidente, donde la «sociedad civil» no es gelatinosa sino sólida, la revolución deberá avanzar y desplegarse como una «guerra de posiciones”. Afirma el pensador italiano, que en los Estados de Occidente existe «una robusta cadena de fortalezas y casamatas que deben ser ganadas en una guerra de posiciones». Estos Estados resisten a las irrupciones catastróficas y no es posible la torna del Poder corno en las sociedades gelatinosas Lo que tiene que hacerse es «cercar al Estado capitalista y a la sociedad entera capturando gradualmente sus fortalezas y casamatas».

Interpretando a su modo, hay gente de «izquierda» que predica la construcción gradual del Poder democrático-popular e incluso el Poder socialista, sin necesidad de la torna del Poder de las clases dominantes. Esta construcción del nuevo Poder se haría gradualmente, tomando las «fortalezas y las «casamatas» de la actual «sociedad civil». Tales «fortalezas» y «casamatas» que habría que tornar paciente y gradualmente serían los sindicatos, asociaciones y todas las organizaciones sociales a los que llaman pomposamente “factores de poder”. Cumplida esta tarea “histórica”, el Estado quedaría cercado y tendría que capitular. Es obvio que para estos «enemigos de los dogmas marxistas”, la casamata más importante que debe tomarse es el Parlamento burgués.

La «revolución pasiva y el «transformismo»
Gramsci afirma que, cuando las clases explotadoras pierden el consenso de las «clases subalternas», se convierten en « clases dominantes simples detentadoras del poder», provocando una crisis que puede ser superada mediante una «revolución pasiva» de concesiones, utilizando el «transformismo», que permitiría a las clases dominantes incorporar y asimilar a los intelectuales de las «clases subalterna» a su «proyecto político». De este modo se haría imposible la formación de un núcleo suficientemente organizado, con capacidad de dirigir un movimiento revolucionario.

No es culpa de Gramsci que sus conceptos y tesis sean utilizados hoy en día por algunos seudo marxistas, para justificar su apostasía y su rechazo a los «dogmas de Marx y Lenin».Construcción del poder tomando las «casamatas» de la «sociedad civil», nuevos «modelos de socialismo», «proyecto”, «consenso», etc. Estos son los nuevos términos que utilizan en sus especulaciones todos los que han sido domesticados por el «transformismo» de la burguesía y el imperialismo. Sueñan con una conquista gradual de los «factores de poder» sin necesidad de una revolución política y la instauración de un nuevo Estado que represente y defienda los intereses de los oprimidos y explotados.

Clases y Partidos
Gramsci se ubica en posiciones marxistas leninistas en la cuestión de las relaciones entre Partido y clase. Pero este es asunto que sus apologistas revisionistas se niegan comentar. Por eso consideramos necesario remitirnos al siguiente pasaje de su “Cuaderno 3, anotación 119":
«Las clases expresan los partidos, los partidos elaboran los hombres de Estado y de gobierno, los dirigentes de la sociedad civil y de la sociedad política. No puede haber elaboración de dirigentes donde falta la actividad teórica, doctrinaria de los partidos, donde no son sistemáticamente investigadas y estudiadas las razones de ser y de desarrollo de la clase representada.
Por tanto la escasez de hombres de Estado, de gobierno, miseria de la vida parlamentaria, facilidad de disgregar los partidos, corrompiéndolos, absorbiendo los pocos hombres indispensables. Por tanto miseria de la vida cultural y estrechez mezquina de la alta cultura, en lugar de la religión la superstición, en lugar de libros y grandes revistas, el periódico y el libelo. El día a día, con su sectarismo y sus enfrentamientos personalistas en lugar de política seria. Las universidades, todas las instituciones que elaboran las capacidades intelectuales y técnicas, no permeadas por la vida de los partidos, del realismo vivo de la vida nacional, formaban cuadros nacionales apolíticos, con formación mental puramente retórica, no nacional».

He aquí un retrato de los políticos y sus «partidos» en el Perú. Sin teoría, sin doctrina, capaces de jurar «por la plata», cuando llegan al Congreso. De aquí la enorme importancia de la formación de cuadros que conozcan el marxismo leninismo, porque «sin teoría revolucionaria no hay movimiento revolucionario».

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Re: Gramsci, gran pensador y revolucionario - texto de José Sotomayor Pérez publicado en la web del Partido Comunista Peruano reconstituido - año 2002

Mensaje por pedrocasca el Miér Feb 22, 2012 2:45 pm

Usando el útil buscador del Foro se encuentran varios temas que dan acceso a textos de José Sotomayor Pérez:

"El antistalinismo de Mao" - José Sotomayor Pérez - capítulo del libro ''Stalin y Mao Zedong, el otro revisionista''

"El trostkismo es anticomunismo" - texto de José Sotomayor Pérez publicado en la web del Partido Comunista Peruano reconstituido - Muy Interesante

El maoísmo de Lin Piao - texto de José Sotomayor Pérez publicado en la web del Partido Comunista Peruano reconstituido

A propósito del "pensamiento guía" - texto de José Sotomayor Pérez publicado en la web del Partido Comunista Peruano reconstituido

El “socialismo democrático” no es socialismo - escrito de José Sotomayor Pérez publicado en la web del Partido Comunista Peruano reconstituido

"El legado histórico de STALIN", de José Sotomayor Pérez - publicado el 25 de junio de 2011 en la web del Diario Internacional

texto en defensa de Enver Hoxha escrito por José Sotomayor Pérez - publicado en octubre de 2011 en la web de EHS - incluye link a discurso de Enver Hoxha


Fallece José Sotomayor Perez


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